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14/6/19

La Generalitat apunta el nombre de los estudiantes que piden hacer la selectividad en castellano. Ordena a los profesores "dejar constancia en el informe". La Generalitat tiene que dejar de criminalizar el castellano...

  Hace 3 horas
La Generalitat tiene que dejar de criminalizar el castellano



"Los profesores encargados de vigilar los exámenes de Selectividad en Cataluña deben entregar los exámenes en catalán y solo entregarlo en castellano si el estudiante lo solicita explícitamente, tal y como ha denunciado Impulso Ciudadano.

De este modo, en las instrucciones enteegadas a los profesores, se exige “repartir primero los enunciados de los examenes en catalán y, en caso de que algún alumno lo demande, entregar la versión en castellano y recuperar la versión en catalán. Dejar constancia en el informe”. (...)"           (e-notícies, 13/06/19)

15/3/18

Falacias y sesgos: el nivel de castellano de los alumnos catalanes... en ningún caso se puede asegurar que los alumnos catalanes tengan un nivel similar o superior en el dominio del castellano con respecto a los alumnos del resto de España

"El pasado día 21 de febrero, a propósito de la polémica que suscitó el anuncio del Gobierno sobre la posibilidad que se contemplaba de ofrecer en la preinscripción escolar la opción de la escolarización en castellano –la famosa casilla–, apareció en El País un artículo, firmado por Jessica Mouzo y Pilar Álvarez, titulado “¿Cuál es el nivel de castellano de los niños catalanes?”, en el que se defendía la misma tesis que ha venido ofreciendo toda la propaganda oficial nacionalista a lo largo de las últimas décadas para legitimar el llamado modelo de inmersión lingüística. 

A saber: que los alumnos catalanes, en el contexto de ese sistema educativo –presentado ordinaria e invariablemente como un “modelo de éxito”–, obtienen resultados similares a los del resto de alumnos españoles (nunca está de más recordar aquello que aseguró en sede parlamentaria el entonces presidente de la Generalitat, Artur Mas, acerca de la pronunciación críptica de los niños andaluces y gallegos, para calibrar hasta qué punto está arraigada en la opinión pública catalana incluso la idea de que los alumnos catalanes tienen mejor dominio del castellano que en el resto de España).  (...)

Las PAU o EvAU:

En Cataluña no hay, en puridad, lo que se llama, alternativamente, según la comunidad,  “comentario de texto”, “comentario lingüístico” o “comentario crítico” del texto de referencia que encabeza la prueba. 

Entendemos por “comentario” la elaboración por parte del alumno de un discurso organizado, coherente y crítico en el que se analicen varios aspectos determinantes del texto propuesto, tales como la organización de las ideas, la modalidad discursiva, los recursos lingüísticos, la intención, el registro, el ámbito de uso, etc. 

Ese análisis puede ser requerido a través de una única pregunta, lo cual daría lugar a respuestas más abiertas y autónomas (es el caso de la Comunidad de Madrid, Aragón o la Comunidad Valenciana), o puede parcelarse en distintas preguntas que evalúan las mismas capacidades (sería el caso de Castilla y León, el País Vasco, Andalucía, Murcia o Islas Baleares).  (...)

 En Cataluña, sin embargo, los tipos de ejercicios propuestos para la reflexión y el análisis del texto de referencia son especialmente particulares. Están absolutamente pautados y no requieren de la elaboración de un discurso complejo. 

En la convocatoria de junio de 2017, en el primer ejercicio se pedía explicar, en un máximo de cuarenta palabras, el cambio de un tiempo verbal por otro en dos partes diferenciadas del texto. El segundo ejercicio consistía en la localización de una anáfora y una catáfora, así como de sus referentes, sin necesidad de justificar la respuesta. 

Y por seguir con los ejemplos: uno de los ejercicios de la convocatoria de septiembre de 2017 consistía en elegir, entre cuatro opciones, el título que mejor se ajustara al tema del texto (un poema de Ángel González) y que estuviera formulado en forma de sintagma nominal. Otro ejercicio se basaba en explicar en un máximo de 20 palabras (alrededor de dos líneas) el carácter expresivo de unos puntos suspensivos.

En ese mismo apartado de la prueba, designado como “Comprensión oral”, se incluyen un par de preguntas sobre las dos lecturas obligatorias de curso. Generalmente, en una de ellas se limita la respuesta a cuarenta palabras y en la otra se ofrece una respuesta cerrada de opción múltiple.

 En ambos casos son cuestiones circunscritas al argumento de la obra (excepto cuando la lectura es una antología poética), y, en ningún caso, se requiere que el alumno reflexione sobre el tema o la estructura de la misma o sobre su incardinación en el contexto histórico y literario de la época. 

Un nivel de exigencia muy por debajo de lo que se demanda en comunidades como el País Vasco, Aragón o la Comunidad de Madrid,  donde la pregunta referida a las lecturas obligatorias tiene que ver con el análisis de algunos de sus aspectos formales o temáticos más relevantes o con su relación con el contexto histórico y literario. 

Conviene destacar, también, que no todas las comunidades autónomas evalúan la lectura de alguna obra literaria, si bien, como se ha dicho más arriba, en todas hay algún ejercicio que evalúa el conocimiento en Literatura.

El último aspecto claramente distintivo de las pruebas de acceso en Cataluña es el que se refiere al análisis sintáctico, que aparece en las pruebas de casi todas las comunidades autónomas (excepto Andalucía y el País Vasco) y que suele tener un peso entre el punto y medio y los tres puntos.

 En todos los casos (excepto en Islas Baleares, donde las preguntas son más pautadas) el ejercicio consiste en analizar pormenorizadamente (en forma de diagrama de árbol, de cajas o de manera discursiva) todos los elementos de una oración (generalmente compleja) y su estructura a nivel interoracional e intraoracional. 

En Cataluña, sin embargo, la evaluación de ese aspecto se resuelve con dos preguntas con respuesta de opción múltiple y otra en la que hay que escoger entre dos opciones y justificar, en un máximo de 40 palabras, dicha elección.

Existe, a su vez, una peculiaridad de las PAU en Cataluña que afecta a toda la estructura de la prueba, y que se relaciona con el tipo de pregunta que se formula y con el tipo de respuesta que se demanda. En el examen de junio de 2017 había en el global de la prueba seis preguntas abiertas (el resto eran preguntas tipo test o cerradas). 

En cuatro de ellas se limitaba la respuesta a un máximo de 40 palabras, en otra a un máximo de entre 100 y 150, y en otra a un máximo de 20. Eso significa que, en el mejor de los casos, un alumno catalán, en el examen de Lengua Castellana de las PAU, escribe unas 330 palabras, que equivaldrían a poco más de una cara de folio. Para hacerse una idea de las diferencias entre comunidades a este respecto, hay que destacar que en Castilla y León, sólo para el comentario de texto el límite orientativo que se establece son 35 líneas. 

No se trata de un aspecto menor, porque esta circunstancia, como ya se ha apuntado antes, condiciona decisivamente la penalización por errores ortográficos.

En relación con este aspecto, hay una gran disparidad de criterios entre comunidades. En Cataluña el descuento es de 0,1 por error ortográfico, léxico o gramatical, sin límite máximo, pero conviene no perder de vista que el volumen de escritura que exige la prueba es más bien bajo, así que, ante una alta concentración de faltas (pongamos una cada dos líneas, de un total de unas 30), el descuento sería de 1,5 puntos.

 En el resto de comunidades las diferencias son sustanciales: en un extremo encontramos a Aragón, que establece un descuento máximo de 1 punto por errores ortográficos y estilísticos; en el otro, encontramos comunidades como Extremadura o Castilla-La Mancha (en la primera, la comisión de cinco errores ortográficos —sin contar las tildes, que penalizan aparte— supone el suspenso de la prueba; en la segunda, cometer más de cinco faltas relacionadas con el uso de las grafías acarrea obtener un 4 como calificación máxima). Y después hay comunidades que se mueven en un término medio

 A tenor de todo lo expuesto, por tanto, se puede concluir que existen algunas diferencias sensibles entre las distintas comunidades autónomas, sobre todo en lo relativo a la estructura de la prueba, al tipo de pregunta y a los criterios de penalización por errores ortográficos, a pesar de lo cual se puede vislumbrar un esqueleto común entre la mayoría de ellas. 

Si hay una comunidad, de todas las analizadas, que se desvía sustancialmente —en cuanto a contenidos y estructura de la prueba— con respecto a las demás, esa es Cataluña.

 Lo cual conduce, inevitablemente, a una conclusión muy diferente a la que planteaba el artículo de El País. A saber: que la prueba de acceso a la universidad de la asignatura de Lengua Castellana que se realiza en Cataluña se aparta tanto de la prueba que efectúan el resto de comunidades que, en ningún caso, el cotejo de sus resultados arroja información fiable acerca del verdadero dominio de la lengua castellana de los alumnos catalanes. (...)

La EGD de 2009 y 2010

Otra de las pruebas externas que tradicionalmente ha blandido el nacionalismo catalán para justificar y legitimar el modelo de inmersión lingüística ha sido la Evaluación General Diagnóstica que, en los años 2009 y 2010, aplicó el Ministerio de Educación en todo el territorio nacional a los alumnos de cuarto de Primaria y de segundo de ESO, respectivamente.(...)

En todas las comunidades se pasó la misma prueba, y eso llevó a muchos de los que analizaron los resultados a suponer que el apartado de comunicación lingüística se evaluó en castellano en todo el territorio nacional. Sin embargo, como consignó la plataforma Convivencia Cívica en su informe “La lengua española en la educación en Cataluña”, en ambas Evaluaciones Generales, en Cataluña se tradujo la prueba al catalán, de tal forma que sus resultados, en cuanto a la competencia lingüística, no informan, en ningún caso, del dominio del castellano por parte de los alumnos catalanes. 

A quien esté tentado de recurrir al argumento ad hominem para poner en duda la veracidad de los datos aportados por Convivencia Cívica (recurso bastante extendido en la opinión pública cuando se trata de cuestionar algunos dogmas como el de la inmersión lingüística), conviene recordarle que en dicho informe se incluye la reproducción de un documento oficial del Consell Superior d’Avaluació del Sistema Educatiu (organismo de la Generalitat) que confirma este extremo. 

Curiosamente, ese informe preparado por el Consell, del que se extrae la información relativa a la lengua en la que se realizó la prueba, no está accesible desde la página web del organismo.  

Las pruebas de competencias básicas

 Como quedó apuntado más arriba, resulta un tanto desconcertante que se presenten estas pruebas, organizadas por la propia Generalitat, como aval del buen dominio del castellano en los alumnos catalanes a partir de la comparación con los resultados en lengua catalana. 

Pero, como se dijo al principio, esa relación parece deductivamente cuestionable, porque, del mismo modo que en las pruebas de cuarto de ESO del curso 2016-2017 la lengua castellana obtuvo una puntuación media global de 77,2 puntos y la lengua catalana de 74,6 puntos (una diferencia de aproximadamente dos puntos y medio), el inglés obtuvo una puntuación media de 74,1 y el francés de 79,9. 

Es de suponer que a nadie se le ocurre pensar que los alumnos catalanes tienen un dominio superior de la lengua francesa al que tienen de cualquiera de las dos lenguas autóctonas y oficiales, o que su nivel de inglés es prácticamente equiparable a su nivel de catalán. De la misma forma que parece poco razonable comparar esos resultados de francés e inglés de los alumnos catalanes con los resultados que obtienen los alumnos francófonos en Francia y los alumnos anglohablantes en Gran Bretaña. (...)

(...)  La prueba básicamente se estructura en dos partes: una en la que se evalúa la comprensión lectora del alumno y otra en la que se evalúa la expresión escrita. La primera consiste en la lectura de tres textos muy accesibles (hasta febrero de 2018 habían sido dos) para los que se plantea una batería de preguntas relacionadas con el procesamiento de las ideas principales, la reorganización de la información del texto, la identificación del significado de algunas palabras o la discriminación de algunos recursos literarios. 

Todas esas preguntas (excepto tres, que se introdujeron también en 2018) se resuelven con una respuesta cerrada de opción múltiple. En las preguntas abiertas que se propusieron en 2018 no había que tener en cuenta, en la corrección, ningún tipo de error ortográfico o morfosintáctico.

Por su parte, la expresión escrita consiste en la elaboración de un texto de unas 150 palabras en cuya corrección se tienen en cuenta siete criterios: adecuación, coherencia, cohesión, léxico, ortografía, morfosintaxis y presentación. Cada uno de ellos, excepto el último, se evalúa con una puntuación que oscila entre los 0 y los 4 puntos.

La corrección de las pruebas es externa. La parte de respuesta cerrada se corrige mediante un procedimiento informático, para lo cual se contrata a una empresa especializada. Y las tres preguntas abiertas y la expresión escrita las corrige un corrector de otro centro, un procedimiento muy similar al de las correcciones de las pruebas de acceso a la universidad. (...)

Queda demostrado, por tanto, por todo lo expuesto, después de analizar con cierto detalle información extraída en muchos casos de la red y, por tanto, accesible para cualquiera, que ninguna de las pruebas a las que aludía el artículo de El País, firmado por Jessica Mouzo y Pilar Álvarez, sirven para calibrar el verdadero dominio que los alumnos catalanes tienen de la lengua castellana.

 Llama la atención, eso sí, que las autoras del artículo, publicado en un medio tan prestigioso como El País, no hayan contrastado algunos datos esenciales sobre la mecánica y la estructura de las pruebas y se hayan limitado a actuar como caja de resonancia del discurso nacionalista oficial, ese que lleva tantos años intentando convencer a la opinión pública —con un éxito indudable, por cierto— de que el sistema de inmersión lingüística es un modelo de éxito, avalado por organismos internacionales —nunca se dice cuáles— y garante de la cohesión social.

A falta de pruebas sobre el dominio del castellano que permitan una evaluación homologable de los resultados, lo que arrojan los datos hasta ahora disponibles resulta de una evidencia palmaria: que en ningún caso se puede asegurar que los alumnos catalanes tengan un nivel similar o superior en el dominio del castellano con respecto a los alumnos del resto de España. 

Y no es una evidencia menor, porque ese ha sido uno de los pilares legitimadores fundamentales de la inmersión lingüística en Cataluña."              (Iván Teruel , profesor de Secundaria en la provincia de Gerona, Crónica Popular, 01/03/18)

1/7/14

En las pruebas de acceso de la Universidad de Baleares, se utilizan diferentes colores y colocan etiquetas identificativas debajo del nombre de los alumnos exentos de catalán

"La Fundación Nacional Círculo Balear (FNCB) ha impugnado  la normativa del tribunal de la selectividad, que empieza en Baleares este martes 10 de junio, solicitando su suspensión como medida cautelar, por establecer como instrucción para el desarrollo de la prueba, en su punto 8, que "Los exámenes son en catalán. Para los alumnos exentos hay exámenes, en color diferente, en castellano".

El recurso contencioso-administrativo está firmado por el profesor Carlos Serra, quien ha tenido constancia de las "instrucciones discriminatorias" al ser uno de los profesores encargados de examinar y controlar el correcto desarrollo de las pruebas, y solicita al rector de la Universidad de las Islas Baleares (UIB), Llorenç Huguet, que ofrezca los exámenes en las dos lenguas oficiales de Baleares y de la propia universidad.

La entidad constitucionalista considera que "impedir los exámenes en castellano" a los alumnos que no estén exentos es una medida "totalmente discriminatoria", y por tanto, contraria a la Constitución. Además considera que "utilizando diferentes colores y colocando etiquetas identificativas debajo del nombre de los alumnos exentos de catalán", tal como recoge la normativa, "se les está señalando".

Círculo Balear ha informado a los alumnos que tienen derecho a solicitar los exámenes, y a contestarlos, en cualquiera de las dos lenguas oficiales, excepto en las asignaturas lingüísticas (...)"       ( Diálogo Libre, 09/06/2014)     

3/6/14

¿Alguien se imagina que en Gales o en Escocia todos los alumnos de educación infantil no recibieran ni una hora en inglés, solo dos en primaria y tres en secundaria?

"Alguien se imagina que en Gales o en Escocia todos los alumnos de educación infantil no recibieran ni una hora en inglés, solo dos en primaria y tres en secundaria? pues bien, eso es lo que ocurre en Cataluña: los alumnos toman todas las clases en catalán su primeros años escolares –a veces introducen alguna hora de inglés pero jamás ninguna en español–; y el resto de su educación obligatoria todas en catalán excepto dos o tres en español y en inglés, pese a que la lengua de la mayoría de la población catalana es el español.

Según el Instituto de Estadística de Cataluña (2008), el 55% de la población tiene el español como lengua materna; el 31,6% el catalán; el 3,8 ambas y el 9,6 restante, otras lenguas.

 Si tenemos en cuenta que, según la Unesco, más de 1.500 estudios avalan la importancia de la enseñanza en lengua materna y de que se trata de un derecho reconocido por esta organización así como por Unicef, parece evidente que en esta región de España no se respetan los derechos de los niños en materia lingüística.
La Generalitat se ha encargado de hacer desaparecer el concepto «lengua materna». En los años 70 y 80, desde el nacionalismo y los partidos de izquierda catalanes se reivindicaba el derecho a estudiar en lengua materna ya que durante la mayor parte del franquismo el catalán fue erradicado de las escuelas.

 Se estaba pidiendo, pues, poder estudiar en catalán y se argumentaba certeramente con la importancia de la lengua materna en el desarrollo cognitivo de los alumnos. Estas razones, sin embargo, desaparecieron al implantar la inmersión lingüística. 

 Llama poderosamente la atención que aquellos mismos que hace años reivindicaban la importancia de recibir educación en lengua materna no solo hayan olvidado sus antiguos argumentos, sino que hayan hecho además desaparecer el concepto.

Para defender el «éxito» de este modelo monolingüe en una sociedad bilingüe en el que, además, la lengua vehicular es una lengua regional que no es, además, la mayoritaria dentro de la población catalana –no hay precedente de nada similar en los países de nuestro entorno– se aluden a todo tipo de exámenes para acabar sentenciando que el nivel de lengua española de los alumnos catalanes está por encima de la media del resto de España. 

Resulta bastante difícil creer que los alumnos catalanes superen con dos o tres horas a la semana lo que el resto de españoles consiguen con unas 20 horas. De ser esto cierto, estaríamos ante un gran fenómeno: unos alumnos especialmente brillantes y un profesorado con una capacidad didáctica y pedagógica que merecerían estudios de todo tipo por parte de la comunidad científica internacional. 

Resulta inquietante que gran parte de los políticos catalanes, en concreto los pertenecientes a CiU, ERC, PSC, ICV-EUiA y CUP, hablen siempre de «modelo de éxito» cuando Cataluña es una de las regiones españolas con mayor fracaso escolar (21,8%), abandono escolar temprano y falta de estudios postobligatorios (26%).

Estamos, pues, ante un modelo educativo que, lejos de ser un «modelo de éxito» –como repiten gran parte de los políticos y opinadores que participan en los medios públicos y en los generosamente subvencionados catalanes–, está dando muy malos resultados. Un sistema, además, que es el único al que puede acceder gran parte de la población. 

Algunos padres han intentado conseguir una educación bilingüe o, al menos, con un mayor equilibrio entre el catalán y el español y para ello se han enfrentado a largos procesos que siempre han ganado pero que el Gobierno catalán ha vuelto a impugnar. 

Hasta ahora, el Gobierno catalán siempre ha dicho que no estaba dispuestos a acatar ninguna de las sentencias aunque parece que ahora esto está cambiando. Las familias que inician esos procesos son rápidamente estigmatizadas e, incluso, se ha llegado a dar a conocer en los medios los nombres y apellidos de los menores.

 Sin embargo, hay padres que sí que pueden optar por otro modelo sin necesidad de enfrentarse a procedimientos penales y al estigma social: aquellos que pueden pagar a partir de 600 euros al mes en alguna escuela de élite, como por ejemplo, Artur Mas o como su predecesor, José Montilla.

Da la impresión de que los políticos catalanes no están interesados en ofrecer a los alumnos lo mejor para su formación sino que ponen la educación al servicio de lo que ellos llaman «la construcción nacional»: una herramienta al servicio del nacionalismo. 

Véase Nacionalismo y política:el caso de Cataluña (Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Madrid, 2006) de Thomas Jeffrey Miley, profesor en la Universidad de Cambridge, que analiza cómo los catalanoparlantes están hiperrepresentados en el Parlamento catalán, los ayuntamientos y la educación.

 Así, en Cataluña, frente al respeto al bilingüismo, se impone el monolingüismo; frente a la protección de los derechos de los niños, la imposición de una concepción nacionalista de la educación y la lengua; frente a los criterios pedagógicos, la ideología. Nosotras mantenemos firme nuestro compromiso con el plurilingüismo y los Derechos del Niño. De todos los niños."           (SONIA SIERRA Y MERCÈ VILARRUBIAS, ABC  31/05/14, en Fundación para la Libertad)

27/6/13

De cómo se aprenden las lenguas

"Por otro lado, en una entrega anterior, presentamos la normalización radical por inmersión precoz, total y obligatoria, implantada en el sistema educativo de Cataluña. Y nos preguntábamos en qué medida esta normalización radical por inmersión contribuía o no a dotar a los escolares catalanes de los medios necesarios que les permitieran adquirir una competencia lingüística funcional y operativa en español, que coadyuvase al éxito escolar, profesional y social del alumnado.

Hoy, daremos una primera respuesta a esta pregunta. Y para ello, reflexionaremos sobre cómo se desarrolla la facultad del lenguaje y sobre cómo se aprenden las lenguas naturales. ¿Qué nos dice sobre esto la psicolingüística? Los psicolingüistas han ideado y elaborado una serie de modelos explicativos, para tratar de desentrañar el misterio de un aprendizaje lingüístico eficaz, desde la más tierna edad. Uno de los últimos modelos es el cognivista. 

Éste nos permitirá responder a la pregunta: ¿De qué depende y cómo se favorece el desarrollo de la facultad del lenguaje y la adquisición-aprendizaje de una lengua y, en concreto, del español en Cataluña?

 Para desarrollar la facultad del lenguaje y para aprender una o varias lengua(s) natural(es) son absolutamente necesarios dos soportes. El primero es un soporte somático sano  (...)  El otro es un soporte social (pensemos en la película de François Triffaut, L’enfant sauvage) si, durante los primeros años de vida, al recién nacido se le aísla y se le priva del comercio lingüístico con los miembros de la comunidad de la que forma parte, será imposible que aprenda, después, la lengua en cuestión o cualquier otra.

Ahora bien, en este aislamiento y en esta privación de los contactos con los miembros de la comunidad lingüística puede haber grados. Y además, la calidad lingüística de estos contactos puede ser diversa. Una cosa es el aislamiento total y la privación absoluta de comercio lingüístico (cf. la historia de L’enfant sauvage, caso excepcional), que hace imposible el aprendizaje o la adquisición posteriores de las lenguas naturales.

 Pero, hay otros grados de aislamiento o privación o pobreza lingüísticos, que hacen que la facultad del lenguaje no se desarrolle completamente o que se desarrolle mal. Y aquí es donde es pertinente traer a colación la teoría cognitivista, tanto para explicar cómo se aprenden las lenguas naturales como para denunciar una nueva mentira sobre la política lingüística en Cataluña. 

 Según los defensores de la política de inmersión, los niños y jóvenes de Cataluña llegan a tener un dominio del español igual o superior al de los niños y jóvenes de las regiones hispanohablantes.

La ‘teoría de los dos códigos’ (Basil Bernstein) así como las deducciones y consecuencias que se derivan de ella, son congruentes con el approche cognitivista del aprendizaje lingüístico.

 Según esta teoría, el desarrollo de la facultad del lenguaje y el nivel de competencia lingüística alcanzado en una lengua determinada (cf. la dicotomía código restringido vs. código elaborado) dependen, por un lado, de la cantidad, de la variedad, de la intensidad y de la calidad de los inputs (mensajes lingüísticos) que recibe el niño o el alumno en el contexto familiar, social y escolar; y, por el otro, de la gestión y del tratamiento de estos inputs por el SAL (sistema de adquisición del lenguaje), esa especie de boîte noire, alojada en el cerebro de cada discente.

En efecto, a partir de nuestro vécu y de la experiencia empírica, podemos constatar y sabemos que todo recién nacido (sano y criado en el seno de una comunidad lingüística) consigue, en un espacio muy breve de tiempo (entre los 2/3 y los 4/5 años), comunicar (comprender y expresarse oralmente) en la lengua de su ecosistema lingüístico. 

No se sabe muy bien lo que sucede en esa boîte noire que es el cerebro. Pero, sea cual sea la o las lengua(s) utilizada(s) por los que le rodean, el recién nacido consigue comunicar con ellos en una o en varias lenguas, y esto no le supone ningún esfuerzo especial (es lo que se denomina adquisición, en oposición al aprendizaje, que tiene lugar en la escuela y que exige sangre, sudor y lágrimas para intentar llegar -en general, sin conseguirlo- al mismo resultado).

 Ahora bien, la adquisición del lenguaje no termina a los 4/5 años, ni termina nunca: podemos y debemos mejorar nuestras competencias lingüísticas a lo largo de toda nuestra vida. Así, con la entrada en la institución escolar, el niño combina y completa la adquisición natural de la(s) lengua(s) con la enseñanza-aprendizaje de la(s) misma(s) (o adquisición artificial).

 En efecto, la escuela permite al niño, por un lado, completar o complementar el código restringido con el código elaborado (cf. B. Berstein). Pero, por otro lado, hace que el niño transite del estado de analfabeto al de alfabeto (i.e. del no saber leer y escribir al saber leer y escribir).

En este aprendizaje lingüístico continuo, para llegar a dominar el código elaborado e instalarse en el mundo de los alfabetos, juega un papel fundamental la escuela. Y, en ésta, el tiempo dedicado al estudio de las lenguas es fundamental; y, sobre todo, el estatus (lengua vehicular o no) de las mismas. Los contextos familiar y social juegan un papel en la adquisición del código restringido.

 Ahora bien, de la escuela depende que los alumnos alcancen una competencia lingüística superior, funcional y operativa, para desenvolverse en cualquier situación de comunicación. Por eso, si una lengua (es el caso del español en Cataluña) no es utilizada como lengua vehicular (lengua de enseñanza-aprendizaje en el sistema educativo catalán), los inputs de los alumnos hispanohablantes no tendrán la cantidad, la variedad, la intensidad y, sobre todo, la calidad necesarias para asegurar su aprendizaje eficaz y para que se pueda desarrollar un bilingüismo integral, integrador y equilibrado.

Privar al español del estatus de lengua vehicular es privarlo del papel (en cantidad, variedad, intensidad y calidad), absolutamente necesario, para que los alumnos catalanohablantes e hispanohablantes lleguen a dominar el código elaborado, base y fundamento del éxito escolar, social y profesional.

 Ante estas verdades de Perogrullo, llaman poderosamente la atención las memeces proferidas por la casta política, de las que nos ocuparemos en una próxima entrega, cuando parlotean sobre política lingüística y afirman, sin ton ni son, que los resultados escolares obtenidos en Cataluña son satisfactorios e incluso mejores que en las CCAA sin dos lenguas oficiales."      (Manuel I. Cabezas González, lavozdebarcelona.com, Jueves, 27 de junio de 2013)

21/6/13

La Generalidad sigue rebajando el nivel de las evaluaciones de español para defender la continuidad de la inmersión

"Tal y como viene ocurriendo desde 2009, las pruebas de competencias básicas de catalán tienen textos más largos, un vocabulario más técnico e inusual y las preguntas efectuadas a los alumnos son de mayor complejidad que las de castellano. En base a las mayores puntuaciones que obtienen los estudiantes en español, Rigau sostiene que “el dominio del castellano está garantizado” y apuesta por “mantener la inmersión como modelo” y reforzarla. 

Las pruebas de evaluación de las competencias básicas realizadas el pasado mes de mayo por la Consejería de Enseñanza de la Generalidad a los alumnos de sexto de Primaria fueron ‘notablemente más sencillas’ en el caso de la lengua española que en el de la lengua catalana, lo que respondería al objetivo de que las puntuaciones de castellano salgan ‘artificialmente elevadas’ y así poder afirmar ‘engañosamente’ que con las únicas dos horas a la semana de enseñanza de español se aprende suficientemente esta lengua.

Esta es la conclusión a la que llega el informe El doble rasero de las evaluaciones lingüísticas en Cataluña. Castellano fácil, catalán difícil, elaborado por Convivencia Cívica Catalana (CCC) y al que LA VOZ DE BARCELONA ha tenido acceso.

El documento compara la prueba de castellano y la de catalán, analizando detalladamente la longitud de los textos seleccionados, el grado de dificultad de las preguntas realizadas, la complejidad del vocabulario utilizado, y el nivel de dificultad del dictado y de la redacción. Se trata de un informe similar al que la entidad realizó en mayo del año pasado, que abarcó, no solo las pruebas de 2012, sino también las de los tres años anteriores, y llega a unas conclusiones similares.

Rigau apela a estas pruebas para defender la inmersión obligatoria

Los resultados de las pruebas fueron presentados el viernes pasado por la consejera de Enseñanza, Irene Rigau. En total, 66.700 estudiantes de 2.156 centros educativos (1.562 públicos, 573 concertados y 21 privados no concertados) fueron evaluados.

Los resultados de las pruebas señalan una puntuación media de 71,1 puntos en competencia en lengua catalana y de 73 puntos en lengua española, lo que fue aprovechado por Rigau para lanzar un alegato en defensa del sistema de inmersión lingüística escolar obligatoria exclusivamente en catalán, pese a haber sido declarado ilegal por los tribunales:
“El dominio del castellano está garantizado [en Cataluña]. No solo tenemos que poder mantener la inmersión como modelo, sino que tenemos que hacer un esfuerzo suplementario“.
Sin embargo, el informe de CCC desacredita, paso a paso, la fiabilidad de las puntuaciones reflejadas en las pruebas de evaluación de la Consejería.
Preguntas más complejas en el examen de catalán
En primer lugar, la longitud de los textos con los que los estudiantes debieron enfrentarse, destaca el hecho de que el escogido para la prueba de catalán consta de 915 palabras, frente a las 863 del de la prueba de español. Este desequilibrio se ha repetido en todas las pruebas de este tipo realizadas por la Consejería de Enseñanza desde 2009.

 Los textos de las pruebas anuales de catalán de competencias básicas de Primaria de la Generalidad son siempre más cortos que los de los exámenes de español (gráfico: Convivencia Cívica Catalana, en base a datos de la Consejería de Enseñanza)

Seguidamente, el informe subraya que el 30% de las preguntas del examen de castellano son de tipo literal (consideradas de menor complejidad, puesto que se responden con información explícitamente incluida en el texto de referencia), mientras que en la prueba de catalán estas se reducen al 23,3%.

Por el contrario, el 46,6% de las preguntas de la prueba de español son de tipo inferencial (aquellas que necesitan una interpretación de lo leído); un porcentaje que aumenta al 56,7% en la prueba de catalán. ‘Ello conlleva una mayor dificultad objetiva para el alumno de las pruebas de catalán frente a las de castellano’, subraya CCC. Este sesgo, y en el mismo sentido, también se constata en las evaluaciones efectuadas entre 2009 y 2012.

Palabras más sencillas en la prueba de español

En tercer lugar, el informe ha detectado que los textos en catalán ‘contienen palabras infrecuentes, incluso insólitas en el lenguaje habitual’, más aún para alumnos de doce años de edad, tales como metxera, malamut, bagant, samoiede, diftèria, muixer, floca, brunzir, eixordadora o torçar. Estos términos presentan frecuencias de aparición en el corpus lingüístico del idioma catalán muy pequeñas, tal y como analiza el informe.

En cambio, las palabras utilizadas en la prueba de castellano eran ‘más usuales y conocidas’, con una frecuencia de uso hasta tres veces superior en términos relativos (con una media de 7,69 apariciones por millón de palabras, frente a las 2,67 por millón de las utilizadas en el examen de catalán). Además, el texto en español incluyó un vocabulario menos técnico y específico de determinadas actividades.

 Comparación de las frecuencias de uso (en apariciones por millón) de las palabras más inusuales utilizadas en los textos de las pruebas de evaluación de competencias básicas en catalán y en español realizadas por la Consejería de Enseñanza en 2013 (cuadro: Convivencia Cívica Catalana)

En relación al dictado (una prueba oral en la que el alumno debe transcribir parcialmente un audio que escucha en un texto con doce huecos a rellenar), el 75% de las palabras escogidas para la prueba de catalán presentaban una cierta dificultad a nivel ortográfico, frente al 25% que eran de complejidad baja. En la prueba de español, el 67% de las palabras eran de complejidad baja, y solo el 33% revestían una cierta dificultad.

Redacción más detallada en catalán

Por último, la redacción de la prueba de catalán debía seguir las siguientes indicaciones: ‘Elige un deporte que te guste y explica en qué consiste, cuáles son las normas básicas, cuál es el equipamiento necesario, dónde se practica habitualmente y todo lo que quieras destacar’.

Mientras que la prueba de castellano planteaba lo siguiente: ‘Describe un personaje que tenga un don especial. Explica cómo es y qué puede hacer’. El documento considera que el primer caso plantea una mayor complejidad que el segundo, por requerir ‘un mayor detalle y conocimiento de la materia’ que se desarrolle.

En base a este análisis, que evidencia que los exámenes de catalán tienen textos más largos, un vocabulario más técnico e inusual y las preguntas efectuadas a los alumnos son de mayor complejidad que los exámenes de castellano, el informe se pregunta: ¿por qué los dos idiomas no son evaluados con pruebas homogéneas y de la misma complejidad?"           (lavozdebarcelona, 20/06/2013) 

24/5/13

La eterna mentira: los alumnos catalanes saben más castellano que la media española

"El presidente de la Generalidad, Artur Mas, ha vuelto a repetir este miércoles en el pleno del Parlamento de Cataluña otro de los mantras falaces del nacionalismo catalán: los alumnos catalanes "en conocimiento de castellano, están por encima de la media española".  (...)

El Gobierno de la Generalidad repite hasta la saciedad que los alumnos catalanes tienen un conocimiento del castellano por encima de la media española, y se basan en datos del Ministerio de Educación. Pero el Ministerio publica las cifras que le mandan las comunidades autónomas

Los resultados en Cataluña de las pruebas de lengua española se basan en una mentira, y es que los exámenes se hacen en catalán y los resultados que se envían son los mejores, los de los alumnos catalanohablantes, no los de los castellanohablantes, que no están recibiendo la educación en su lengua materna. Además, es sabido que el nivel de los exámenes de español es muy bajo

En 2006, el informe PISA ya reveló que, mientras los alumnos catalanohablantes se hallaban en lo más alto de la tabla comparativa con otras comunidades autónomas (superando a riojanos y castellano-leoneses), los alumnos castellanohablantes se situaban en el extremo opuesto, en la parte inferior de la clasificación. 

Además, el nacionalismo oculta que las buenas calificaciones de los alumnos catalanes se refieren únicamente a los catalanohablantes y que son pésimas en el caso de los castellanohablantes, porque todos ellos son evaluados únicamente en catalán."    (Diálogo Libre, 22/05/2013)

18/7/12

La Generalidad rebaja el nivel de las pruebas de español para argumentar que la inmersión no es perjudicial

"Muchas son las voces que en los últimos años han denunciado que la Consejería de Enseñanza de la Generalidad diseña pruebas de evaluación del nivel de castellano de los escolares más fáciles que las de catalán con el objetivo de elevar artificialmente los resultados de conocimiento de esa lengua, y así argumentar que el sistema ilegal de inmersión lingüística obligatoria exclusivamente en catalán no es perjudicial para el conocimiento del español.

Convivencia Cívica Catalana (CCC) ha realizado un informe, al que ha tenido acceso LA VOZ DE BARCELONA, que confirma estas sospechas. El estudio ha analizado las pruebas de evaluación de competencias básicas de Primaria y los exámenes de Selectividad desde 2009 hasta la actualidad, y concluye que existe una ‘repetida actitud de confeccionar pruebas de lengua española de menor complejidad’ que responde a ‘una voluntad política de maquillar un conocimiento insuficiente de lengua española bajo el sistema de la inmersión’. (...)

El documento, titulado La desigualdad de las evaluaciones lingüísticas del Gobierno catalán. Castellano fácil, catalán difícil, ha comparado la longitud y la tipología de los textos elegidos por la Consejería de Enseñanza para los exámenes y el grado de complejidad de las preguntas realizadas en ambas lenguas. (...)

Las pruebas de competencia lingüística en catalán y en español siguen la misma estructura: una prueba oral -un dictado- que el alumno debe transcribir parcialmente en un texto con huecos a rellenar; a continuación debe contestar una serie de preguntas sobre dos textos que se le presentan (normalmente uno literario y otro no literario) y, finalmente, una redacción sobre un tema planteado. (...)

Del análisis de estas pruebas, CCC llega a cuatro conclusiones muy claras: los textos en castellano son siempre más cortos -542 palabras de media- que en catalán -644 palabras de media- (a pesar de que en ambos casos los alumnos disponen del mismo tiempo para contestar, en concreto, 45 minutos); en los exámenes en catalán hay más preguntas sobre textos literarios, mientras que en los de castellano hay más preguntas sobre textos no literarios (cuando el Instituto Nacional de Evaluación Educativa ha comprobado estadísticamente que el grado de comprensión de los textos no literarios es mucho mayor que el de los literarios); los exámenes de lengua española presentan un porcentaje mayor de preguntas de resolución inmediata a partir de la lectura del texto -25,4%- que en las pruebas en catalán -12,6%- (las preguntas de tipo literal, o de respuesta directa, son mucho más sencillas de responder); y a pesar del nivel inferior de dificultad, las puntuaciones obtenidas por los alumnos son peores en las pruebas de castellano que en catalán (con diferencias que oscilan entre los 1,4 y los 5,4 puntos). (...)

Como ejemplo ilustrativo, basta comprobar cómo en la prueba de mayo de este año, en el examen de castellano, la Consejería ha incluido un texto sencillo de 250 palabras extraído de la novela de Elvira Lindo Manolito Gafotas. El equivalente en el examen de catalán, en cambio, ha consistido en un texto de Charles Dickens, traducido del inglés, de 450 palabras y mucho más complejo. (...)

Toda vez que los informes PISA, que se realizan a nivel nacional, no evalúan el nivel de comprensión lectora en castellano en Cataluña -solo se hacen en catalán, como recientemente ha reconocido uno de sus ex responsables-, CCC concluye que ‘el hecho de que las pruebas de nivel de lengua española realizadas por el Gobierno autonómico sean de forma recurrente de un nivel de dificultad inferior conduce a la presentación por el Gobierno [autonómico] catalán de unas puntuaciones de castellano artificialmente por encima de las que deberían ser’ con el objetivo de defender ‘el supuesto buen nivel de español con la inmersión lingüística’."         (lavozdebarcelona.com, 23/05/2012)

2/7/12

La familia de Messi tuvo que volver a Argentina, porque su hermana no soportaba aprender en catalán



"Los problemas de Messi con el catalán llegan a Francia
La prueba de castellano de la 'selectividad' francesa -el baccalauréat- en la zona de Asia-Pacífico empezaba explicando que "Leo Messi, estrella del FC Barcelona, fue víctima en el pasado de las consecuencias de la política lingüística de la Generalidad de Cataluña", a partir de un artículo periodístico de 2009.

Según recuerda el Ara, la prueba mostra que la madre del jugador del Barça y su hermana pequeña "abandonaron Barcelona y se marcharon a Argentina porque no pudieron encontrar un colegio donde se impartieran clases de español" .

En las preguntas de comprensión, los examinadores preguntan si son verdaderas o falsas las siguientes afirmaciones y piden una justificación: "En Cataluña todos los alumnos pueden aprender castellano" y "Messi defiende el catalán". La conclusión a partir del texto es que las dos frases son falsas.

"El chico, que tuvo más fácil encontrar en Barcelona la ayuda económica para su enfermedad y el reconocimiento deportivo que un colegio en español para su hermana, era propuesto públicamente y sin previo aviso como promotor del catalán . la propuesta no ha obtenido resultado. Messi sigue expresándose en su lengua materna, el español", concluye."               (E-notícies, 20/09/2012)


6/11/11

La Generalidad maquilló ‘de forma totalmente artificiosa’ los resultados del informe PISA 2009, excluyendo ‘un número elevado de alumnos castellanohablantes de rendimiento bajo’

"Convivencia denuncia el ‘maquillaje’ del informe PISA 2009 para ocultar el fracaso de la inmersión obligatoria.

La mayor parte de los alumnos excluidos en la muestra evaluada correspondía a niños castellanohablantes de rendimiento bajo, lo que permitió reducir la distancia del nivel de comprensión lectora entre los alumnos que tienen como lengua materna el español y los catalanohablantes.

Convivencia Cívica Catalana (CCC) ha denunciado que la Generalidad maquilló ‘de forma totalmente artificiosa’ los resultados del informe PISA 2009, excluyendo ‘un número elevado de alumnos castellanohablantes de rendimiento bajo’, para conseguir unas puntuaciones superiores a las reales que respaldasen el argumento de que la inmersión lingüística escolar obligatoria exclusivamente en catalán es un modelo de éxito.

En un comunicado, CCC ha exigido al Gobierno autonómico de Cataluña que dé ‘explicaciones convincentes’ sobre la adulteración del procedimiento a la hora de realizar las pruebas, y ha aportado los datos en los que apoya estas conclusiones. Esto se produce una semana después de que la Fundació Jaume Bofill alertase de que la Generalidad había excluido a un elevado número de alumnos (alrededor de 150, sobre una muestra de 1.500), principalmente repetidores e inmigrantes, para mejorar los resultados finales.

La entidad presidida por Francisco Caja destaca, en primer lugar, que la muestra tomada por la Consejería de Educación no es representativa ‘de la realidad catalana’. En concreto, solo un 11,2% de los examinados eran alumnos inmigrantes, cuando estos suponen un 17,7% del total de la ESO en Cataluña; y solo un 23,3% fueron repetidores, cuando la cifra real en las escuelas catalanas se eleva al 30,7%. Además, la muestra para PISA 2009 contenía un 39,3% de estudiantes procedentes de centros privados, mientras que en realidad estos suponen un 36,2% del total.

Los alumnos inmigrantes, los repetidores, y los de los centros públicos suelen obtener peores resultados que los nativos, los no repetidores, y los de los centros privados, por lo que, la infrarrepresentación de los primeros permitió un aumento artificial de las puntuaciones de las pruebas PISA 2009 en Cataluña. (...)

Pero el aspecto más sorprendentende de todos es la repentina e intensa mejoría en el nivel de comprensión lectora -en catalán, puesto que es la única lengua que se evalúa- de los alumnos castellanohablantes en solo tres años (es decir, entre las pruebas PISA 2006 y las PISA 2009), lo que desde el nacionalismo catalán se trata de utilizar como argumento para defender que el sistema de inmersión obligatoria no perjudica a estos niños.

En el informe PISA 2006, los niños catalanohablantes obtuvieron una media de 505 puntos en la prueba de comprensión lectora, frente a los 469 puntos de los castellanohablantes. Tres años después, según el cuestionado informe PISA 2009, los alumnos catalanohablantes alcanzaron los 511 puntos en este ámbito (esto es, una mejoría de 6 puntos), mientras que los castellanohablantes avanzaron hasta los 491 puntos (22 más que en 2006).

‘¿Cómo puede ser que los alumnos castellanohablantes hayan supuestamente progresado en tres años cuatro veces más que los alumnos catalanohablantes, cuando ambos grupos comparten el mismo sistema educativo y el mismo pupitre?’, se pregunta CCC. Y concluye que la explicación se encuentra en el hecho de que la muestra utilizada por el Gobierno autonómico catalán en PISA 2009 también estaba sesgada en cuanto al porcentaje de alumnos castellanohablantes que hay en realidad.

En el informe PISA 2006, un 58% de la muestra eran alumnos castellanohablantes, sin embargo, en PISA 2009 este porcentaje se redujo al 48%, más alejado del 54% que, según un estudio del Consejo Superior de Evaluación del Sistema Educativo, correspondería a la realidad de los alumnos de Cataluña.

Estos 10 puntos menos de alumnos castellanohablantes evaluados corrresponderían, en gran medida, y según CCC, con aquellos que obtienen peores notas -repetidores e inmigrantes, fundamentalmente-, y su exclusión sería la explicación de esa inesperada subida en la puntuación en comprensión lectora de los castellanohablantes, que, a pesar de ello, continúan a gran distancia de los alumnos catalanohablantes (20 puntos)." (lavozdebarcelona.com, 05/11/2011)

26/10/11

La Fundació Jaume Bofill también confirma que la inmersión obligatoria perjudica a los castellanohablantes

"Tras analizar los resultados del informe PISA 2009, la entidad concluye que los niños que tienen como lengua habitual el catalán obtuvieron una media de 511 puntos en la prueba de comprensión lectora, mientras que los alumnos castellanohablantes solo alcanzaron 491 puntos.

En Cataluña, los alumnos castellanohablantes obtienen peores resultados académicos que los catalanohablantes, y esto es debido a la inmersión lingüística escolar obligatoria exclusivamente en catalán.

Esta es la conclusión que se extrae del informe Evaluación de las desigualdades educativas en Cataluña que ha presentado este martes la Fundació Jaume Bofill, tras analizar detalladamente los datos de las pruebas PISA de 2009, y que confirma las conclusiones a las que había llegado la asociación Convivencia Cívica Catalana.

Al igual que ocurrió en el año 2006, en Cataluña todas las pruebas para el informe PISA 2009 (en los tres ámbitos evaluados: comprensión lectora, matemáticas y ciencias) se realizaron únicamente en catalán, lo que descarta la posibilidad de utilizar estos resultados para comparar el nivel de castellano de los alumnos catalanes con los del resto de España, a pesar de que desde el nacionalismo catalán se apela a estos informes para defender las supuestas bondades de la inmersión.

Pero, además, los resultados extrapolados por la Fundació Jaume Bofill confirman la realidad del impacto que el sistema de inmersión obligatoria en catalán produce sobre los niños castellanohablantes. Según este informe, los niños que tienen como lengua habitual el catalán obtuvieron una media de 511 puntos en la prueba de comprensión lectora, mientras que los alumnos cuya lengua habitual es el castellano, solo alcanzaron 491 puntos.

Esta diferencia de 20 puntos se amplía si se compara con los resultados de los niños que tienen otras lenguas maternas, quedándose, en este caso, únicamente en 407 puntos de media.

Como es lógico, la misma situación se traslada al resto de pruebas, también realizadas únicamente en catalán. En el caso de las matemáticas, los niños castellanohablantes obtuvieron 480 puntos, mientras que la media de Cataluña fue de 496. En la prueba de ciencias, los alumnos castellanohablantes alcanzaron una puntuación de 489, frente a una media total de 497 puntos.

En esta ocasión, el informe no detalla la media de resultados de los niños catalanohablantes, pero, ponderándolos en base a la prueba de comprensión lectora, la distancia entre ambos colectivos estaría alrededor de los 30 puntos en el caso de las matemáticas, y en torno a los 20 puntos en ciencias. (...)

De hecho, la fundación trata de suavizar estos datos señalando que ‘esta diferencia no es estadísticamente significativa’, y considera que la mitad de ella podría deberse al ‘efecto del nivel socieconómico del alumno y del centro’.

Sin embargo, reconoce que examinarse ‘en una lengua diferente de la que el estudiante utiliza en su casa le supone obtener una puntuación más baja (en torno a 10 puntos) que si lo hiciese en su lengua materna’. Exactamente lo que vienen denunciando los críticos con el sistema de inmersión obligatoria." (lavozdebarcelona.com, 26/10/2011)

18/10/11

La inmersión lingüística introduce la desigualdad de derechos y oportunidades entre los ciudadanos. Con fundamento podemos decir que: inmersión es discriminación

"¿Cuántas veces habrá escuchado y leído el lector este mantra político de la boca y la pluma de los defensores de la inmersión sean políticos o educadores: “la inmersión lingüística es un modelo de éxito”? Pero, ¿ha oído o leído algún dato que avale o pruebe esta afirmación? Jamás.

Porque esta afirmación es de las que no necesitan pruebas: es un dogma de fe. Por eso tienen que repetirlo… para que los creyentes crean. Pero si uno es de los que, al menos en materia de educación, tiene la rara manía de no hacer afirmaciones sin antes comprobarlas, la cosa resulta bien distinta.

Afortunadamente existe un sencillo modo de comprobar afirmaciones en materia educativa y más concretamente respecto al rendimiento escolar: el informe PISA, que lleva a cabo la OCDE a nivel internacional. A partir de los datos que este informe proporciona se puede, por un procedimiento estadístico sencillo, evaluar el impacto diferencial que el modelo de inmersión lingüística tiene selectivamente sobre castellanohablantes y catalanohablantes. Y los resultados no pueden resultar más escandalosos.

Algunos datos previos ayudarán a quien esté interesado por la verdad de la inmersión: la población escolar en Cataluña se compone de un 59% del alumnado que es castellanohablante (habla castellano en su casa), un 37%, catalán, y un 4%, otras lenguas. Pues bien, no hay más que consultar el informe Equidad, excelencia y eficiencia educativa en Cataluña. Un análisis comparado (2008), patrocinado por la Fundació Jaume Bofill, entidad catalanista y subvencionadísima por el Gobierno autonómico catalán, sobre la base de los datos proporcionados por el informe PISA 2006 para comprobar una verdad palamaria: los alumnos que hablan castellano obtienen una media de 40 puntos por debajo de los que hablan catalán.

¿A qué podemos atribuir esta manifiesta diferencia? A diversas causas, en primer lugar al diferente nivel socioeconómico cultural (ESCS). Pero, y aquí esta el quid de la cuestión, si comparamos grupos homogéneos de nivel socioeconómico y cultural de castellanohablantes y catalanohablantes, la diferencia -el informe sólo proporciona datos respecto a la prueba de ciencias- se mantiene.

Para el nivel bajo (80% castellanohablantes, 20% catalanohablantes) la diferencia es de 17 puntos; para el nivel bajo-medio (69%/31%), 12 puntos; para el medio-alto (56%/44%), 41 puntos; para el nivel alto (41%/49%), 20 puntos. En todos los niveles socio-económicos culturales, por tanto, la diferencia es notable. En consecuencia, esa diferencia no puede ser atribuida al distinto nivel económico-social y cultural de castellanohablantes y catalanohablantes, sino a la inmersión lingüística: los escolares castellanohablantes reciben la enseñanza en una lengua que no es su lengua habitual mientras que los catalanohablantes reciben la enseñanza en su lengua habitual.

La desigualdad que introduce el sistema de inmersión resulta así patente. Los menos favorecidos socialmente (aquellos escolares que proceden de familias con menor nivel socio-económico y cultural, mayoritariamente castellanohablantes) son castigados con una carga adicional: tener que estudiar exclusivamente en una lengua que perjudica severamente su rendimiento escolar.

El que se diga que es para su integración resulta así un sarcasmo cruel. Que el que lo diga se diga de izquierdas, un insulto a la inteligencia.

No acaban aquí las cosas. El informe de Consejo de Trabajo Económico y Social de Cataluña en su Informe sobre el riesgo de fracaso escolar en Cataluña, elaborado a partir de los datos de PISA 2006, nos proporciona un dato estremecedor: solo entre el 10 y el 11% de los alumnos catalanohablantes se sitúan mínimo en el nivel inferior (inferior o igual a 1) de competencias (comprensión lectora, matemáticas, ciencias), cifra que se duplica en el caso de los castellanohablantes y se cuadruplica o más en el caso de los que hablan otras lenguas.

Pero quien dice menor rendimiento escolar dice mayor riesgo de fracaso escolar. El informe elaborado por Convivencia Cívica Catalana (CCC) a partir de los datos de PISA 2006 no deja dudas. (...)

Pero la inmersión lingüística extiende también sus efectos discriminatorios en función de los sexos: tiene un efecto discriminatorio más severo sobre las niñas que sobre los niños. En el estudio ya citado de CCC, puede leerse:

Sumariamente, una de cada cuatro chicas castellanohablantes tiene un nivel deficiente de matemáticas frente a sólo una de cada diez chicas catalanohablantes. Pero, además, la diferencia relativa entre el rendimiento de chicos y chicas entre catalanohablantes y castellanohablantes pasa del 10,4% a 16.8%.

No es este un dato que debería extrañar a quien conozca las recomendaciones de la UNESCO en materia de lengua de enseñanza: la enseñanza en lengua materna y el bilingüismo escolar es un arma muy eficaz para luchar contra la desigualdad por razón de sexo. (...)

La inmersión lingüística introduce la desigualdad de derechos y oportunidades entre los ciudadanos (unos tienen derecho a la enseñanza en lengua materna, otros no lo tienen, con los efectos que se han constatado). Es la inmersión lingüística la que atenta contra la cohesión social al vulnerar derechos y libertades fundamentales que son la base de la convivencia y la paz social.

Con fundamento podemos decir que: inmersión es discriminación. Argumentar que la cohesión social depende de la exclusión como lengua docente de una de las lenguas que hablamos los catalanes es decir lo mismo que decían los responsables de la educación en el régimen franquista para excluir el catalán de la docencia: que la unidad de España dependía de eso."          (lavozdebarcelona.com, 18/10/2011)

7/10/11

La inmersión obligatoria en catalán es culpable de que dentro de un mismo nivel socioeconómico y cultural, los jóvenes castellanoparlantes sufren un mayor fracaso escolar

"La entidad cívica, que preside el profesor de Filosofía en la Universidad de Barcelona Francisco Caja, ha dado a conocer este jueves un informe de 34 páginas, titulado Rendimientos escolares de castellanohablantes y catalanohablantes bajo la inmersión lingüística, que pone de manifiesto que el aspecto lingüístico sí es un factor que explica el fracaso escolar en Cataluña.

Además, este fracaso escolar debido a un motivo lingüístico es especialmente sangrante entre las chicas, según queda reflejado en el estudio de CCC. (...)

Así, en ciencias, si entre chicos la diferencia en porcentajes es favorable a los catalanoparlantes en 6,8 puntos porcentuales, respecto a los niños castellanoparlantes; entre las chicas la diferencia del fracaso escolar se dispara a los 13 puntos.

Algo similar ocurre en la materia de matemáticas: los chicos castellanoparlantes tienen 10,4 puntos porcentuales más de fracaso escolar que los catalanoparlantes; mientras que en las chicas la diferencia en contra de las castellanoparlantes es de 16,8 puntos porcentuales. Solo es en comprensión lectora donde las chicas castellanoparlantes tienen menos distancia que los chicos, en relación a sus compañeros catalanoparlantes. (...)

En el caso de los chicos de 15 años evaluados por PISA, el 17,9% de los alumnos castellanoparlantes tiene un nivel deficiente de ciencias, 6,8 puntos más que el porcentaje de chicos catalanoparlantes en esa situación (11,1%).

En el caso de las chicas, la diferencia entre catalanoparlantes y castellanoparlantes se agranda notablemente de tal manera que según los datos de PISA el 22,9% de las alumnas castellanoparlantes que estudian bajo la inmersión lingüística obligatoria en catalán, pese a que los tribunales han dictado en contra del modelo, tal y como lo está aplicando la Generalidad, tiene un nivel deficiente de ciencias frente al 9,9% de las chicas catalanoparlantes.

En consecuencia, la diferencia entre castellanoparlantes y catalanoparlantes es notoriamente mayor: 13 puntos en un caso, y 6,8 en el otro, entre las chicas que entre los chicos en el caso del estudio de la materia de ciencias. (...)

Al igual que en ciencias, la diferencia de nivel de aprendizaje en matemáticas entre chicas castellanoparlantes y chicas catalanoparlantes es mayor que entre los chicos que tengan distintas lenguas maternas. En el caso de los chicos, el 22% de los alumnos castellanoparlantes tiene un nivel deficiente en matemáticas, 10,4 puntos porcentuales más que en el caso de alumnos catalanoparlantes en esa situación (11,6%).

La diferencia entre chicas catalanoparlantes y castellanoparlantes se agranda sensiblemente, al igual que en ciencias, de tal manera que, según los datos de PISA, el 26,6% -más de una de cada cuatro niñas- de las alumnas castellanoparlantes, que estudian con la inmersión lingüística en Cataluña, tiene un nivel deficiente de matemáticas frente al 9,8% de las chicas catalanoparlantes. (...)

Para CCC, ‘estos datos demuestran hasta qué punto es importante la brecha educativa en el sistema educativo catalán entre castellanohablantes y catalanohablantes’. (...)

El 26,1% -más de uno de cada cuatro- de los chicos de 15 años castellanoparlantes tiene una deficiente comprensión de lo que leen en las escuelas de Cataluña. Este rotundo fracaso escolar es casi el doble en puntos que el de sus compañeros catalanoparlantes (13,9%). En el caso de las chicas, el 20% de las alumnas catalanoparlantes se encuentran en una situación de comprensión deficiente de lo que leen, más del doble del 8,9% de las chicas catalanoparlantes. (...)

Para Caja, estos datos no dejan lugar a dudas: “El sistema de inmersión lingüística es un sistema discriminatorio porque grava sobre una parte de la población, en este caso los castellanoparlantes”, y en especial sobre las chicas.
 
“La sociedad no se puede cohesionar sobre la desigualdad”, ha añadido el presidente de CCC en la presentación del informe. Por ello ha instado, una vez más, a la consejera de Enseñanza, Irene Rigau (CiU), a que cumpla las sentencias del Tribunal Supremo que obligan a la Generalidad a aplicar la conjunción lingüística o bilingüismo escolar.

Finalmente, el informe demuestra con los datos de PISA y los aportados por el índice ESCS (Economic, Social and Cultural Status), que dentro de un mismo nivel socioeconómico y cultural también los jóvenes castellanoparlantes sufren un mayor fracaso escolar.

Este aspecto, ha recordado Caja, es utilizado “tradicionalmente” como argumento por los aprtidos nacionalistas para defender la inmersión lingüística obligatoriamente en catalán, al puntualizar que en realidad, los castellanoparlantes son más pobres que los catalanoparlantes. El estudio de CCC demuestra que esto no es así."           (lavozdebarcelona.com, 07/10/2011)

4/10/11

Las cifras que la Generalidad está facilitando para intentar demostrar que los niños de la Comunidad tiene un conocimiento del castellano similar a los de Valladolid o Salamanca, ¡son en realidad cifras que corresponden al conocimiento del catalán!

“Estos niños y niñas sacrificados bajo el durísimo yugo de la inmersión lingüística en catalán sacan las mismas notas de castellano que los niños y niñas de Salamanca, de Valladolid, de Burgos y de Soria”.
Artur Mas, en el Parlamento autonómico (28 de septiembre de 2011)
“[El sistema de inmersión] permite alcanzar niveles satisfactorios en el conocimiento tanto del catalán como del castellano”.
Fundació Escola Cristiana de Catalunya (2 de septiembre de 2011).

Como sabe el lector, estamos ante uno de los mantras políticos más repetidos por los defensores de la inmersión que, como se demostrará a continuación, no sólo es falso sino que constituye una mentira deliberada.

En primer lugar, es algo que choca con el sentido común o repugna a la inteligencia: si los niños catalanes con el sistema de inmersión lingüística tienen tan sólo dos horas semanales de castellano (como asignatura), mientras que los del resto de España 25 horas (y como lengua vehicular), y unos y otros acaban la enseñanza con el mismo nivel de castellano, una de dos: o los niños catalanes son unos superdotados o los del resto de España unos débiles mentales.

Ninguna de las dos cosas es cierta: muchos niños catalanes no saben hablar y escribir suficientemente el castellano por efecto del sistema de inmersión que excluye el castellano como lengua vehicular -especialmente los que viven en zonas de la Cataluña interior-.

Pero, como se dice castizamente, antes se coge a un mentiroso que a un cojo. El Gobierno autonómico de Cataluña y los defensores de la inmersión saben que las dos únicas evaluaciones fiables (y que podrían acreditar sus afirmaciones) son el informe PISA (de carácter internacional) y la Evaluación General de Diagnóstico.

Y, consecuentemente, invocan en sus declaraciones estos dos informes para acreditar la afirmación de que los niños catalanes obtienen en la evaluación del conocimiento de castellano resultados similares o incluso superiores a los de los del resto de España.

Pero, y aquí está lo escandaloso, esas pruebas se realizaron en Cataluña, única y exclusivamente en catalán. Las cifras que la Generalidad está facilitando estos días, para intentar demostrar que los niños de la Comunidad tiene un conocimiento del castellano similar a los de Valladolid o Salamanca, ¡son en realidad cifras que corresponden al conocimiento del catalán!

El que recurran a una mentira tan burda para justificar el sistema de inmersión es una prueba incontestable de que la inmersión es indefendible. Un fraude completo. Y si es indudable que mienten, también es indudable que saben que mienten. La prueba documental se adjunta a esta noticia.

Son los documentos oficiales que acreditan que en Cataluña no se evalúa del nivel de castellano, y sí del de catalán. Por lo que es difícil, imposible, decir que los alumnos de Cataluña saben incluso más castellano que los niños del resto de España.

La realidad: 20 puntos menos en castellano que en catalán
Los últimos datos de que se disponen, respecto al conocimiento del castellano de todos los escolares de España, corresponden al informe del Instituto Nacional de Calidad y Evaluación (INCE) y del Consejo Superior de Evaluación del Sistema Educativo de Cataluña (CSDA), del año 2003, para cuya confección se evaluaron los conocimientos de 1.333 alumnos de 4º de ESO en 57 centros de Cataluña y 6.153 alumnos del mismo curso en 271 centros del resto de España.
Este informe ofrece las siguientes conclusiones, en cuanto al conocimiento de castellano por parte de los escolares de Cataluña:
  • Las carencias en el conocimiento de castellano son notables en expresión escrita, gramática y literatura.
  • Los alumnos catalanes presentan un nivel ortográfico de castellano significativamente inferior al de sus homólogos del resto de España.
  • Los alumnos catalanes muestran carencias importantes en aspectos fundamentales de la gramática como son la morfología y la sintaxis.
  • Su nivel de conocimientos de literatura española tanto en periodos como autores y obras no llega ni a la mitad del de los alumnos de la misma edad del resto de CCAA.
  • Su nivel global de dominio de castellano es inferior al de catalán en 7 puntos porcentuales.
En el mismo estudio, evaluando a los alumnos de Primaria, los resultados son aún más graves. Por ejemplo, la comprensión de un texto literario en catalán alcanza un 75,06% de los alumnos, mientras que en castellano tan sólo es de un 55,86%, casi 20 puntos de diferencia.

En lo relativo a la expresión escrita las cosas aún son más graves. Por ejemplo, solo la mitad de los escolares de Cataluña utiliza un vocabulario variado y rico, apropiado al tema y al receptor cuando escribe en castellano.

El detalle revelador. El lector, si es de aquellos para los que una imagen vale más que mil palabras, puede escuchar el fluido castellano que gasta el portavoz de la Generalidad, por supuesto, “superior a la media española”, en una entrevista de solo ocho minutos del pasado 28 de septiembre en RNE.

En la entrevista pueden oírse de boca de Homs las siguientes lindezas que lo consagran como analfabeto funcional en castellano del año: “lo que la Generalitat de Cataluña tiene son problemas de tresorería“, “son muy habituales a estas alzadas del año”, “no se puede hablar de que estén dando tijerazos” y “todo el mundo sabe que si tienes una malaltía y vas a un hospital, te atienden sin problemas”. Este es el nivel de expresión en castellano de la persona encargada de comunicar la acción de la Generalidad de Cataluña. “Ok, Houston, we’ve had a problem here”.           (lavozdebarcelona.com, 03/10/2011 )

12/6/09

Los hijos de los trabajadores aprenden mal el castellano que se habla en sus casas... como en el franquismo no se aprendía el gallego

"Un 25,3% de los estudiantes de sexto de primaria de Cataluña no han superado las pruebas de competencias básicas en catalán, castellano y matemáticas, realizadas en mayo a 64.388 alumnos. Además, el nivel de competencia en lengua española al terminar la primaria es menor que el de matemáticas y lengua catalana.

Los exámenes, realizados por el Consejo Superior de Evaluación del Sistema Educativo en todas las escuelas catalanas para medir si los niños saben leer y escribir y operar matemáticamente de forma básica para pasar a primero de secundaria sin dificultades, han dado un nivel medio de 77,99 puntos en mátemáticas, 76,90 en catalán, y 75,10 puntos en castellano.

Tanto en los centros de nivel socioeconómico más bajo, como en las escuelas públicas, como entre los alumnos de origen extranjero, el nivel de castellano es menor que el de catalán." (lavozdebarcelona.com, 11/06/2009)

Igual que en el franquismo los hijos de los campesinos, cuya lengua madre era el gallego, aprendían bien el castellano, pero nada de gallego. Y perdían su cultura. Todo sea por la patria... de sus señores, los nacionalistas franquistas.

Ahora aprenden algo de castellano. Gracias a Tele 5. Todo sea por la patria de sus señores, los nacionalistas catalanes.

21/4/09

¿Será un traidor al catalán? ¿O sólo querrá que su hijo saque mejores notas en los exámenes?

"El padre de un alumno del colegio Cervantes de San Antonio (Ibiza), ha denunciado que la dirección del centro no permite a su hijo realizar un examen en castellano, pese a que así lo ha solicitado. La directora ha alegado que se limitan a aplicar el proyecto lingüístico de dicho centro.

Según ha informado este viernes el Diario de Ibiza, Vicente Boned Marí, que así se llama el padre, ha asegurado que su hijo es castellanoparlante y que la Constitución Española le ampara para realizar la prueba en castellano. En cambio, la directora del centro, Ana Andrés Méndez, ha recordado a este padre que el proyecto lingüístico del colegio Cervantes establece que en primaria se impartirán en catalán todas las asignaturas, con la salvedad de Matemáticas y Lengua y Literatura Castellanas.

En un escrito enviado a la dirección del centro por Vicente Boned, afirma que ‘nadie puede ser objeto de discriminación por razón de la lengua’ y añade que ‘el centro discrimina el castellano, imponiendo el catalán’. ‘No obstante, es evidente que las leyes apoyan a mi hijo, tanto en sitios públicos como privados, para que éste pueda utilizar la otra lengua oficial si ese es su deseo, con todas las garantías, incluidas las institucionales’, concluye el escrito

La directora ha respondido que ’si un área se imparte en lengua catalana, se hace con la finalidad de que el alumno conozca y utilice esta lengua y su evaluación se realizará en base a los conocimientos que el alumno adquiera sobre la materia, utilizando la lengua catalana‘.

La misma responsable del centro ha negado que se use la lengua ‘como indicador de discriminación, sino todo lo contrario’ y ha asegurado actuar de acuerdo con la normativa vigente." (lavozdebarcelona.com, 20/04/2009)