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9/7/24

Marte Ferrusola: Un empresario mientras trabajaba, se puso al teléfono. Tras unos minutos de conversación se quedó lívido. Acababa de hablar con Marta Ferrusola, quien, tras identificarse como esposa del presidente de la Generalitat, le propuso encargarse de la ornamentación floral del nuevo negocio. La oferta no le interesaba, pero no sabía cómo decir que no a la mujer de Jordi Pujol. Era difícil dar la negativa por respuesta a la entonces primera dama de Cataluña. Así que por temor a una suerte de castigo divino con aplicación terrenal se plegó a la voluntad de Marta Ferrusola... Fue una mujer sin la que resulta difícil entender hasta qué punto caló en la sociedad catalana ese fenómeno de abducción colectiva llamado pujolismo. Ferrusola fue sobre todo la matriarca de una familia de controvertidos límites éticos y morales... Ferrusola mantuvo –a través de la empresa Hidroplant– contratos de mantenimiento de jardinería con los departamentos de Economía, Medio Ambiente, Presidencia y Gobernación de la Generalitat. La sombra de Ferrusola no se quedaba ahí, se extendía a toda la sociedad catalana gracias a ese fenómeno llamado pujolismo. Hasta el mismísimo Josep Lluís Núñez mediados los noventa y siendo presidente del Barça cedió para que Hidroplant se encargara de colocar césped en el Camp Nou, lo que acabó en un auténtico fiasco... bajo su sombra protectora, casi todos sus hijos fueron o adjudicatarios de encargos de administraciones públicas o intermediarios de ellos

"Corrían los años noventa cuando un emprendedor que contaba con varios negocios logró poner una pica en un club exclusivo. Un día mientras trabajaba sonó el teléfono. Tras unos minutos de conversación se quedó lívido. Acababa de hablar con Marta Ferrusola, quien, tras identificarse como esposa del presidente de la Generalitat, le propuso encargarse de la ornamentación floral del nuevo negocio. La oferta no le interesaba, pero no sabía cómo decir que no a la mujer de Jordi Pujol. Era difícil dar la negativa por respuesta a la entonces primera dama de Cataluña. Así que por temor a una suerte de castigo divino con aplicación terrenal se plegó a la voluntad de Marta Ferrusola, que ha fallecido este lunes a los 89 años. Fue una mujer sin la que resulta difícil entender hasta qué punto caló en la sociedad catalana ese fenómeno de abducción colectiva llamado pujolismo. Ferrusola fue sobre todo la matriarca de una familia de controvertidos límites éticos y morales que acabó sus días afectada por una enfermedad de Alzheimer, según un dictamen forense de marzo de 2021. El juez la procesó por considerarla uno de los cerebros financieros de la familia, pero la causa contra ella quedó archivada por demencia severa.

Casada en 1956 con Pujol, no soportó jamás que se pusiera en entredicho la honorabilidad de ella o de sus hijos por poco claros que fueran sus negocios. Hasta que el tripartito de izquierdas llegó al poder, Ferrusola mantuvo –a través de la empresa Hidroplant– contratos de mantenimiento de jardinería con los departamentos de Economía, Medio Ambiente, Presidencia y Gobernación de la Generalitat. La sombra de Ferrusola no se quedaba ahí, se extendía a toda la sociedad catalana gracias a ese fenómeno llamado pujolismo. Hasta el mismísimo Josep Lluís Núñez mediados los noventa y siendo presidente del Barça cedió para que Hidroplant se encargara de colocar césped en el Camp Nou, lo que acabó en un auténtico fiasco. Cataluña era para Marta Ferrusola una extensión del Palau de la Generalitat gobernado por su marido. De su sentido patrimonial del poder y del país da idea la frase con la que anatemizó al Gobierno de Maragall, tras desalojar a CiU del poder: “Es como si entran en tu casa y te encuentras los armarios revueltos, porque te han robado”

Hasta entonces y bajo su sombra protectora, casi todos sus hijos fueron o adjudicatarios de encargos de administraciones públicas o intermediarios de ellos. Algunos Pujol-Ferrusola incluso formaron parte de delegaciones catalanas en viajes oficiales de su padre. Cualquier comisión de investigación parlamentaria al respecto se cortó de raíz hasta finales de los noventa. Cuando el fenómeno creció y se convirtió en políticamente amenazante para el mismísimo president, Pujol trató de ponerles coto. Era demasiado tarde. Ni los consejeros de Presidencia a quienes encomendó la tutela de los chicos fueron capaces de embridarlos. Marta los protegía y se erigía en matriarca frente a un Jordi Pujol con complejo de culpa por la dejación en aras de la política de su papel de padre de familia. El president era incapaz de imponer en casa la autoridad que ejercía sobre la sociedad catalana. Cuando en 2015 –un año después de la confesión de fraude continuado al fisco– Marta Ferrusola acudió al Parlament. Allí sostuvo que sus hijos estaban en una situación precaria a pesar de los escándalos económicos que les rodeaban. “Van con una mano delante y otra detrás”, sentenció. Siempre cultivó la idea de que la famosa deixa del avi Florenci no era más que un simple viático –un raconet– por si el régimen de colectivizaciones volvía a Cataluña.

Esa defensa de lo que consideraba poco menos que un derecho natural de su familia la llevó a mantener actitudes misóginas con las mujeres que rodeaban a su marido. No fueron fáciles sus relaciones con Carme Alcoriza, durante 40 años secretaria de Pujol. Ramon Pedrós, que durante un decenio fue jefe de prensa de Pujol, asegura que el president no viajó nunca a Cuba porque su esposa no lo hubiera acompañado a lo que consideraba un paraíso de perversión y vicio. Ferrusola intervenía activamente para tratar de evitar divorcios y, en general para poner coto a la que consideraba vida licenciosa de algunos de los consejeros de su marido, una receta con la que, por cierto, no triunfó mucho con sus propios hijos. Con todo, la derecha catalana la consideraba un referente. “Això es una dona”, le gritaban los seguidores de CiU a Marta la noche del 29 de abril de 1984 cuando compareció con su marido en el balcón del Majestic después de que la coalición obtuviera una de sus mayorías absolutas. Sus incondicionales la veían como la evidencia del triunfo de la tradición catalana frente al feminismo: madre de familia, intachable ama de casa, atenta con su marido y emprendedora con los negocios.

Su vertiente de creyente presidió buena parte de su actividad pública. En 1990 asistió a la beatificación de 11 mártires de la Cruzada “fusilados por odio a la fe”, en una de las hornadas de santidad que Juan Pablo II puso en marcha. Tampoco le dolieron prendas en compartir patio de butacas con Jorge Fernández –el ministro del Interior del PP que pasados unos años hablaría con su ángel de la guarda– en la solemne canonización de San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei. Con esta manera de entender el cristianismo no tiene nada de extraño que apadrinara el alumbramiento público de la Fundación Provida, opuesta al aborto. Tanta trascendencia y respeto por la tradición católica contrasta con la frivolidad con la que empleaba el alias de “madre superiora” en sus comunicaciones con la dirección terrenal de la andorrana Banca Reig, que llamara a su hijo mayor –Jordi– “capellán de la parroquia” y que los millones fueran “misales”.

En el terreno político, mantuvo una estrecha relación y supervisión de los proyectos de su marido. Cuando la noche del 21 al 22 de mayo de 1960 supo que la policía acabaría llamando a la puerta de su domicilio, le dijo a Pujol: “Ahora es el momento de quedarse”. El que luego sería president de la Generalitat fue condenado por los tribunales de la dictadura a siete años de prisión, de los que cumplió tres. Ferrusola siguió políticamente a su marido y militó desde primera hora hasta su disolución en Convergència Democrática. Fue decisiva en la defenestración de Miquel Roca de CDC –en la que participó su hijo Jordi– y también en la entronización de Artur Mas como delfín. De José Montilla, el socialista que relevó a Pasqual Maragall en la presidencia de la Generalitat, no le gustaba que se llamara José. El castellano siempre fue una china en el zapato nacionalista de Marta, que fue beligerante con una inmigración que creía con la infiel misión primero de sustituir el catalán por el castellano y luego de derribar campanarios para erigir minaretes. Compartió puntos de vista xenófobos con el líder histórico de Esquerra, Heribert Barrera. “El problema es que las ayudas solo sirven para los inmigrantes que acaban de llegar (…) que sólo saben decir dame de comer”, dijo en 2001 en Girona. Su marido apostilló que lo expresado por su esposa en un lenguaje “muy franco y muy directo” es lo que pensaba “la gran mayoría de ciudadanos”. A pesar de las diferencias, la simbiosis Pujol-Ferrusola fue tolerablemente perfecta."                 (Francesc Valls, El País, 08/07/24)

10/10/23

Así empezó todo. El germen del nacionalismo catalán, elevado a la categoría de negocio, arrancaba de la mano de un clan familiar, los Pujol que, tras años de impunidad, y con una causa abierta por corrupción en la mesa de la Audiencia Nacional, conocerán, por fin, en las próximas semanas, la fecha de un juicio durante el que el tribunal central revisará los negocios personales del que fuera presidente de la Generalitat de Cataluña Jordi Pujol, beneficiándose de ello cuando todavía lo era, y sus hijos

 "(...) Según ha podido saber El Debate, los trámites procesales necesarios para elevar a la Sala de lo Penal de la AN la instrucción del juez Santiago Pedraz tras decretar el magistrado la apertura de juicio oral contra los procesados, están a punto de concluir.

Una serie de problemas técnicos, que impedían acceder a parte de los archivos aportados por la defensa de la icónica familia independentista, han dilatado, más de lo que hubiera sido deseable, el último impulso procesal del 'caso Pujol'. Pero una vez subsanados, «es cuestión de un par de semanas» que todo esté listo para que se designe el ponente del tribunal y se fije fecha para la vista, han confirmado las fuentes consultadas.
 
Jordi Pujol i Soley, expresidente de la Generalitat de Cataluña reconoció públicamente, en julio de 2014, que había ocultado a la Hacienda española, durante más de 30 años, los depósitos de dos cuentas en el extranjero: una primera en Suiza y una segunda en Andorra. Lo hizo obligado por las circunstancias, tras darse a conocer ciertas informaciones bancarias del clan catalán a raíz de los documentos sustraídos por el exempleado de uno de los bancos donde se albergaban los fondos.
 
Para evitar posibles repercusiones legales y aprovechando la ocasión que les brindaba la amnistía fiscal del entonces ministro popular Cristóbal Montoro, los Pujol decidieron regularizar de manera voluntaria un total de cuatro millones de euros. Aunque Pujol aseguró que el origen del dinero era un legado fuera de testamento que le había dejado su padre Florenci, en la causa judicial consta que en la cuantía, de unos 850.000 euros en los años ochenta llegó a multiplicarse de manera tan exponencial como milagrosa hasta llegar a los ocho millones de euros, en 2010.

«Organización criminal»

Las cifras no podían explicarse de una forma razonable y así lo entendió el magistrado la Audiencia Nacional inicialmente asignado a las pesquisas, José de la Mata, quien inició la instrucción de una causa que, a lo largo de este mes, sentará a Jordi Pujol y a sus siete hijos en el banquillo. Hasta el punto de que, ante lo escandaloso de los números, el auto de procesamiento de toda la familia al completo– excepto la matriarca Marta Ferrusola que, por la grave demencia que padece, ha quedado excluida –habló de organización criminal.
 
El primogénito, Jordi Pujol Ferrusola llegó a ingresar en prisión en diciembre del 2017 por mover parte de los fondos por los que estaban siendo investigados. Además, atesora el dudoso honor de ser el primer miembro imputado de la familia por cohecho y tráfico de influencias por la concesión irregular de varias estaciones de ITV en Cataluña.
Oriol Pujol, por su parte, ha recurría en paralelo, la decisión del juez Manuel García Castellón de no investigar la 'operación Cataluña' en el marco del caso Villarejo. No en vano, intentaba ser admitido como perjudicado en la macrocausa que afecta al excomisario jubilado ya que, a raíz de las pruebas desglosadas en el mismo, éste podría haber estado involucrado en ciertas prácticas de dudosa legalidad para revelar los hechos que desvelaron partes de la trama de corrupción contra su familia que, ahora más que nunca, está más cerca de conocer la fecha elegida para la primera, de las varias sesiones que les llevarán al banquillo."                 (María Jamardo, El Debate, 24/09/23)

8/3/22

Pujol fue el instigador y diseñador de toda la trama corrupta familiar. La razón: la familia Pujol eran unos unos advenedizos... las familias de abolengo hacían notar a Pujol que cuando perdiera el poder político regresaría a la clase media... así que tejió un entramado empresarial para perpetuar la influencia familiar y pasar a formar parte del poder real de Cataluña... una trama corrupta que no es ni comparable con la corrupción latinoamericana y está casi emparentada con la africana

 "Para los catalanes que acumulamos años a nuestras espaldas el presidente Pujol es una parte viva de nuestra memoria colectiva. Entró de presidente de la Generalitat cuando yo tenía 17 años y salió cuando ya había cumplido la cuarentena.

 El dominio que ejerció Pujol en el espacio político y social en Cataluña durante este tiempo es un caso único en el mundo democrático. No era solo el presidente, era el líder y referente indiscutible del país. Un caso de liderazgo digno de estudio de cómo un líder político ha sido capaz de abducir transversalmente a todo un país. Recuerdo haber coincidido por motivos profesionales con el president Pujol en tres ocasiones. No las olvidaré nunca. 

A pesar de mi recelo como politólogo al líder político quedé, como casi todo el mundo, fascinado por el personaje. Campechano y seductor a la vez que robusto intelectualmente y con amplitud de miras. Dominante y ególatra pero cariñoso y atento con sus interlocutores. Un tipo único.

 El primer elemento que no encaja del Pujol corrupto es que no hay duda que ha sido siempre un hombre austero en su modo de vida. Estoy convencido que jamás se interesó por el dinero ya que su único alimento vital era el poder y el reconocimiento social. ¿Cómo es posible que un líder político tan frugal en lo económico haya cobijado una trama corrupta tan espectacular que no es ni comparable con la corrupción latinoamericana y está casi emparentada con la corrupción africana? El argumento de que era la familia que lo empujaba y que él lo toleraba a regañadientes no se sustenta de ninguna de las maneras. 

 Obvio que la madre superiora era una mujer de armas tomar, pero Pujol era a la vez el obispo, el cardenal y el Papa y no hay madre superiora ni esposa que le pudiera hacer sombra. Mi hipótesis es que Pujol fue el instigador y diseñador de toda la trama corrupta familiar. La razón de esta ambición económica en una persona tan sobria es que partía del principio de que el poder y la influencia real no residía en la política sino en la fuerza económica de una familia.

 Recordemos la Cataluña de la época: la Cataluña de las mil familias o de las cien grandes familias barcelonesas que dominaban el país. En este contexto, la familia Pujol eran unos parias, unos advenedizos que se habían colado en la élite social y económica por la vía de la política. Estas familias de abolengo no despreciaban ninguna ocasión para hacer notar a Pujol que era un advenedizo social y que cuando perdiera el poder político regresaría a la clase media, que era su origen y destino. 

El president deseaba perpetuar su poder familiar por la vía más funcional: poseer la suficiente fuerza económica para poder tejer un entramado empresarial con medios de comunicación bajo su dominio para poder perpetuar la influencia familiar y pasar a formar parte de lo que él consideraba el poder real de Cataluña.

Si tomamos este elemento como punto de partida, todo lo que ha sucedido es más fácil de comprender. Pujol fijó su ambición y su estrategia y dejó la gestión de la cleptomanía pública a su familia. Ni tenía tiempo ni sentía fetichismo por el dinero ya que para él era solo un instrumento y nunca un fin. Y todo se le escapó de las manos ya que la familia anhelaba el dinero para mejorar su confort económico. Ferrusola ejercía de legitimadora del latrocinio: el país debía compensar el inmenso sacrificio familiar por y para Cataluña.

 El hijo mayor era el gestor, el director ejecutivo del fondo familiar. El dinero embrutece y es muy difícil sustraerse de su encanto sin exhibirlo ni disfrutarlo y llevar un elevado tren de vida que generó todo tipo de sospechas.

Pero todo lo relatado hasta ahora no es especialmente grave ni excepcional, ya que forma parte de la naturaleza humana: ambición de poder y avaricia económica para mejorar el bienestar familiar. Lo realmente relevante es que las instituciones de un país, el sistema de partidos políticos en el marco de una democracia, los medios de comunicación y las élites empresariales y sociales no ejercieran sus funciones de control y de reequilibrio tanto a nivel formal como informal. No hay ninguna duda que todos estos actores sabían lo que ocurría y durante veinte años nadie movió un solo dedo. (...)

Ahora ha llegado el momento de juzgar a estos dos personajes relevantes de lo que era una joven democracia. Pero sería un error limitarnos a esperar los resultados de estos procesos judiciales, que creo que nos van a dejar un decepcionante aroma, ya que solo se juzgará la punta del iceberg. Tenemos que acometer un proceso de revisión mucho más amplio que analice por qué en España y en Cataluña han fallado todos los correctores políticos, institucionales, mediáticos y sociales que han tolerado durante muchos años las andanzas delictivas de estos dos próceres de la patria."               

(Carles Ramió es catedrático de Ciencia Política y de la Administración en la UPF. El País, 25/06/21)

26/10/21

Jordi Pujol o el deshonor de Cataluña... Pujol no solo supo construir una estrategia de agitación para enfrentarse a la Justicia, sino que consiguió que una mayoría de la Audiencia de Barcelona decidiese no juzgarlo. Esto es ejercer el poder: hacer que los otros hagan aquello que a ti te conviene

 "«Los príncipes son compañeros, si no dueños de las leyes; el poder que la justicia no ha ejercido sobre sus cabezas, es razonable que lo ejerza sobre su reputación y sobre los bienes de sus herederos, -cosas que a menudo preferimos a la vida-.» Michel de Montaigne

Han pasado siete años desde que el expresidente de la Generalitat emitió su mendaz confesión sobre la fortuna oculta en paraísos fiscales, durante más de treinta años, proveniente de un inverosímil legado de su padre, acompañada de un presunto arrepentimiento, demandas de perdón y voluntad de expiación.

Al conocerse la noticia, en 2014, apenas hubo reacciones airadas en Cataluña. La más extemporánea fue el iconoclasta derribo de una estatua que representaba a Pujol encaramado en lo alto de un pedestal, y que en un acto de egolatría propio de los regímenes totalitarios fue inaugurada por el propio representado. Del impacto emocional de la noticia se pasó al silencio y al olvido, como si nada hubiera ocurrido.

Hasta que de forma sigilosa Pujol fue haciendo apariciones públicas. Primero de forma ocasional hasta alcanzar el paroxismo al convertirse en nonagenario. Los exégetas hicieron esfuerzos por desentrañar su personalidad, tal que si fuera un jeroglífico indescifrable. Sobre su obra de gobierno se derramaron los elogios necesarios para convertirla en ingente, aunque Cataluña, comparativamente, hubiese progresado menos que España, Madrid o Barcelona en el mismo plazo de tiempo.

No hay que olvidar que Pujol lograba holgadas victorias gracias a que la mitad de los electores no se sentían impelidos a votar en unos comicios catalanes. Ejercía un poder omnímodo, cuasi por asentimiento, lo que el presidente Tarradellas vaticinó como una «dictadura blanca», con la aquiescencia de la oposición socialista que bendecía sus ensoñaciones identitarias mientras que una élite de la burguesía catalana buscaba refugio en un ‘capitalismo clientelar’ o de ‘amiguetes’ sin precedentes en nuestro país y que dio lugar a una corrupción propia, ‘made in Cataluña’, con reiteradas imputaciones a miembros del gobierno o dirigentes del denominado ‘sector negocios’ de su partido. Amordazó a los medios de comunicación hasta tal punto que -salvo alguna excepción en un semanario irreverente al inicio de su mandato- nunca desvelaron a la opinión pública un caso de corrupción. Ni uno solo.

El definitivo enjuiciamiento de Pujol, de todos sus hijos y de los colaboradores necesarios para la comisión de los delitos que permitieron, según el fiscal, un enriquecimiento de todos ellos aprovechando el cargo de presidente de la Generalitat, ha acelerado su práctica rehabilitación pública. En Cataluña, está hoy más vigente que nunca lo que decía Hanna Arendt: «Lo que define a la verdad factual es que su opuesto no es el error, la ilusión ni la opinión, sino la falsedad deliberada o la mentira».

En el imaginario colectivo se ha implantado un corpus hermenéutico. Hay explicaciones endógenas que hacen de lo sucedido un simple error humano, un borrón sin importancia en la hoja de servicios de Jordi Pujol. Su delito fiscal, no se sabe si «por miedo, por desidia, por ligereza, por debilidad» (según declara en su reciente libro de conversaciones) estaría justificado por su exclusiva dedicación a la misión que tenía encomendada como padre la patria. Se le exonera, también, trasladando la responsabilidad de la corrupción a sus vástagos, alegando un imposible desconocimiento de sus fechorías, así como su autoproclamada incapacidad para ejercer como padre. Tampoco faltan quienes convierten a su esposa, Marta Ferrusola, en una figura shakesperiana, el ‘deus ex machina’ de todo lo sucedido.

La alardeada exigencia ética de líder nacionalista, su inveterada condición de predicador con sus arengas de moralina barata, finalmente le habría jugado una mala pasada, aunque no cese de repetir la letanía de que «No soy un corrupto. No soy un corrupto…», convertida ya en un sonsonete, ni deje de compararse con Helmut Kohl, el canciller que logró la reunificación de Alemania pero que cayó en desgracia por un caso también de corrupción. A pesar de su inusitado interés por pasar a la Historia, incluso su propio cuñado Francesc Cabana ya ha sentenciado que «La Historia no absolverá a Jordi Pujol».

Por si todo ello no bastara siempre se puede recurrir al malvado ‘Estado español’. El origen sería la famosa entrevista televisiva que le hizo Jordi Évole en 2012, en que Pujol se declaraba partidario de la independencia en un hipotético referéndum de autodeterminación. Sería, a fin cuentas, una maniobra del Gobierno del Partido Popular para tratar de frenar, a través de una mala praxis policial, el llamado ‘procés’ independentista. De ahí el ‘pantallazo’ de sus cuentas en Andorra, y el convencimiento general en Cataluña de que no podrán demostrarse las acusaciones allí vertidas a causa de los años transcurridos y de que al final la cosa acabará en nada, o casi nada como ya ocurrió con Banca Catalana.

Es un precedente nada desdeñable. La respuesta del nacionalismo al enjuiciamiento de Pujol fue una demostración de fuerza ante la aún débil democracia española, tras el fallido golpe de estado del 23-F. La inhibición como inculpado de Pujol, tras sus bravatas de que «a partir de ahora de ética solo hablaremos nosotros» proclamadas desde el balcón de la Generalitat ante una multitud enfervorecida, le concedió un régimen de absoluta impunidad con la condescendencia de los sucesivos gobiernos de España, hasta el punto de convertirse en un auténtico virrey de Cataluña, tal como reza el título de una hagiografía.

También lo es para los actuales líderes del independentismo, como escribe recientemente el politólogo Albert Aixalà en la revista de pensamiento en catalán, ‘Política & Prosa’: «Pujol no solo supo construir una estrategia de agitación para enfrentarse a la Justicia, sino que consiguió que una mayoría de la Audiencia de Barcelona decidiese no juzgarlo. Esto es ejercer el poder: hacer que los otros hagan aquello que tú quieres, aquello que a ti te conviene. No solo los tuyos sino también los demás».

El día que finalmente se inicie la vista oral no serán solo Pujol, sus hijos y el resto de los implicados quienes se sienten en el banquillo de los acusados, sino que también lo hará Cataluña, aquella que Pujol moldeó a su antojo y semejanza y que nos ha llevado hasta la actual situación de ruina económica y fractura social, al colapso total."                     

(Manuel Trallero es escritor y periodista. Revista de prensa, 18/06/21; fuente: ABC, 18/06/21)

29/7/21

La familia Pujol como organización criminal... Jordi Pujol creó en Catalunya un Estado clientelar-patrimonial en el que lo público se confundía con lo privado. En el centro se encontraba su clan. Alrededor de éste se fueron formando una serie de círculos concéntricos... unas tres mil personas dependían directamente de la "organización" para subsistir

 "Un juez instructor acusó hace un año a la familia Pujol de ser una organización criminal y el pasado abril la Audiencia Nacional desestimó el recurso interpuesto por el clan contra esa y otras imputaciones. Todos los Pujol están procesados menos Marta Ferrusola, exonerada por razones de salud mental.

Con el recurso, el clan quería hacer recaer toda la responsabilidad en Jordi Pujol (jr.), a quien parece irremediable que condenen. Pero la Audiencia Nacional reitera que todos los miembros de la familia se lucraron. Sostiene asimismo que actuaron de manera coordinada entre sí, abriendo y cerrando cuentas de forma sincronizada o transfiriendo fondos entre las mismas. Crearon, además, sociedades offshore para ocultar los fondos y blanquearlos después. En el auto del juez instructor constan las "fundaciones instrumentales de nacionalidad panameña" de las que son beneficiarios cinco de los hermanos y Marta Ferrusola. El 16 de junio el Juzgado Central de Instrucción resolvió abrir juicio oral al expresidente de la Generalitat y sus siete hijos.

Estoy habituado a que una organización mafiosa se denomine "familia" desde que vi "El Padrino". Pero es la primera vez que me entero de que a una familia se la considere (jurídicamente) una "organización criminal" (lo que no significa que no haya ocurrido antes).      

Pujol creó en Catalunya un Estado clientelar-patrimonial en el que lo público se confundía con lo privado. En el centro se encontraba su clan. Alrededor de éste se fueron formando una serie de círculos concéntricos. Según algunos cálculos unas tres mil personas dependían directamente de la "organización" para subsistir en su día a día.  Sus cargos, empleos, subvenciones, negocios, o concesiones, estaban en manos de la familia Pujol-Ferrusola. Se formó también otro círculo más amplio, cuyas dimensiones no se conocen, integrado por las personas que realizaban ocasionalmente "negocios" con alguno de los miembros del clan o recibían favores puntuales de ellos.

El poder del estado catalán fue manejado como si fuera un patrimonio privado. Y a la inversa: la actividad empresarial privada fue tratada como si fuera un asunto público durante el proceso por el caso Banca Catalana. Pujol convirtió el intento de encausarle en un ataque contra Catalunya.

El periodista Alfons Quintà fue quien hizo saltar el escándalo de Banca Catalana a la luz pública. Publicó en El País un artículo muy documentado del que fue coautor. Tenía una segunda parte preparada, pero ésta fue vetada por Juan Luis Cebrián, director por entonces del periódico, tras recibir una llamada del gobernador del Banco de España, Mariano Rubio. Cebrián le mandó a éste una copia del texto que tenía sobre su mesa. También se la hizo llegar a Francesc Cabana, secretario del consejo de administración de Banca Catalana y cuñado de Jordi Pujol. Les dijo que no lo publicaría de momento.

 Todo eso se cuenta en "El hijo del chófer", una biografía psicoanalizada (no novelada) de Alfons Quintà, escrita por Jordi Amat. El autor presenta al periodista como un individuo muy perturbado, marcado por el abandono de su padre. De ahí nacería su resentimiento contra todas las demás personas que le dejaron en la estacada a lo largo de su vida. Tenía clavada con chinchetas una tarjeta de cada una de ellas en la pared de su estudio. Una de las personas asaeteadas era Jordi Pujol. Le odiaba por la cancelación del proyecto de la Enciclopedia Catalana en 1971. En ese momento lo estaba financiando Banca Catalana y se había convertido en una empresa ruinosa. Todos los redactores de entradas de la enciclopedia fueron despedidos, entre ellos Quintà.

También cuenta que tiempo después de la publicación del artículo sobre Banca Catalana, en abril de 1982, Cebrián y Polanco decidieron apear a Alfons Quintà del proyecto de crear una edición catalana de El País. Le traspasaron el encargo a Antonio Franco, entonces director de El Periódico de Catalunya, quien tuvo que darle la noticia a Quintà. Esa misma noche Pujol llamó por teléfono al periodista para fijar un encuentro. En la reunión le insinuó que estaba pensando en él para el proyecto de crear una radiotelevisión pública catalana. Se dio un quid pro quo, que en ningún momento se explicitó, pues ambos conocían los arcanos de la política: tenía que dejar de escribir sobre Banca Catalana. Poco tiempo después, Pujol le encargó formalmente que montara la televisión pública catalana, tv3, haciendo bueno el dicho “mantén cerca a tus amigos, pero aún más a tus enemigos”. Un ejemplo paradigmático del tipo de cooptación clientelar que practicaba el President.

Los hechos por los que se encausa ahora a la familia Pujol-Ferrusola por constituir una "organización criminal" constituyen una secuencia que se inicia en 1990.

De acuerdo con el auto de procesamiento, ese año Jordi Pujol Ferrusola empezó a ingresar flujos de dinero de origen presuntamente ilegal en una cuenta de Andorra. Luego repartía esos fondos entre las diferentes cuentas de la familia. Las imposiciones se realizaban mayormente en efectivo para no dejar rastro. Estamos hablando de ingresos que oscilan entre uno y 175 millones de pesetas. Posteriormente se crearon sociedades offshore para ocultar los fondos. En el auto se identifican varias fundaciones panameñas de las que eran beneficiarios cinco de los hijos de Jordi Pujol y Marta Ferrusola. Finalmente se realizaban operaciones de blanqueo para "aflorar" esos capitales. Como ya se ha señalado, el juez consideró a todos los miembros de la familia participantes activos de la trama. Por eso acusa a la familia de constituir una organización criminal.

Jordi Pujol Soley no aparece como titular de ninguna de las cuentas en el principado, pero el auto afirma que:

"Jordi PUJOL SOLEY dispuso de un contrato bancario en la entidad ANDBANK. (…) En esta cuenta corriente figura como titular con carácter formal Jordi PUJOL FERRUSOLA. Existe documentación (…), que revela que los saldos depositados en la misma serían propiedad de Jordi PUJOL SOLEY, ejerciendo su hijo Jordi PUJOL FERRUSOLA exclusivamente de fiduciario, razón por la que formalmente consta como titular" (p.74).

Varios medios de comunicación se han preguntado por qué la familia Pujol-Ferrusola montó ese tinglado y por qué lo hizo en ese momento precisamente. Se suele sostener que el propósito era la conservación del estatus económico y social del clan una vez que Pujol abandonara la presidencia, aunque algunas voces de la "opinión publicada" han elaborado variables de esta explicación que son auténticas tonterías. Era un momento de pugna en Convergència entre los partidarios de Roca y los de Pujol, por lo que el liderazgo del President estaba siendo puesto en cuestión. Pero hay que señalar también que Jordi Pujol no se arruinó con la quiebra de Banca Catalana -como ocurrió con otros accionistas y muchos clientes-. Ocultó sus acciones y las vendió posteriormente a la entidad que adquirió "su" banco.

El "¡enriqueceos!" de Carlos Solchaga expresaba el Zeitgeist o espíritu de la época. Eran los tiempos en que triunfaban gentes como Javier de la Rosa, o Mario Conde. Jordi Pujol Ferrusola ensayó la vía del "pelotazo" asociándose con Lluis Prenafeta y Artur Mas, pero parece que no tenía madera de tiburón de las finanzas, razón por la que presuntamente puso en marcha una vía alternativa para cumplir con el mandato del inefable ministro "socialista".

Pero más allá de las coyunturas y la integridad (o falta de ella) de personas y familias, la corrupción se ha convertido en algo inherente al modo de funcionamiento actual de las instituciones públicas. Eso no exime de responsabilidades jurídicas y morales ni a los corrompidos ni a los corruptores, pero exige indagar cuáles son los factores que convierten la corrupción en algo sistémico si se quiere combatirla con éxito.  Una de las causas está relacionada con la financiación de los partidos políticos, que necesitan cantidades crecientes de dinero para sufragar las campañas electorales y sus aparatos. El margen de discrecionalidad de que disponen los poderes públicos es otro de los factores, especialmente cuando sus decisiones tienen una gran trascendencia económica. Dos ámbitos son especialmente relevantes a este respecto y aparecen asociados a la mayoría de los casos de corrupción: el urbanismo y la contratación administrativa.

No es nada nuevo. Lo que sucede ahora es que múltiples prácticas que antes hubieran sido consideradas corruptas se encuentran legitimadas bajo el manto de la llamada "gobernanza". Parafraseando una frase que dijo Obama a propósito de los "Papeles de Panamá": muchas veces el problema es que lo que hacen es legal."               (José A. Estévez Araujo, Mientras Tanto, 30/06/21)

24/5/21

Jordi Pujol y familia: acusados... ¿Cómo es posible que esa familia haya creado un aparato, una asociación ilícita, que ha obtenido mucho más que ingentes beneficios... 38.792.021,61 euros, que se sepa (A dicho importe habría que añadir las cantidades en dólares, marcos alemanes y libras esterlinas)?

 "Por fin, el proceso penal sobre la familia Pujol enfila la recta final, con la acusación de la Fiscalía Anticorrupción. Es un escrito amplísimo y muy fundado. La lectura, aun superficial, de dicho escrito produce verdadera consternación.

 ¿Cómo es posible que esa familia, con evidentes colaboradores externos, haya creado un aparato --una asociación ilícita-- que a través de una larga vulneración de múltiples leyes ha obtenido mucho más que ingentes beneficios? Se trata de una asociación que en sus operaciones a través de la c/c 81511 de Andbank, de Andorra, era conocida como la “Sagrada Familia”.

Precisamente, ahora, cuando sus discípulos pretenden constituir un govern con la vana pretensión de ser aceptado por toda la ciudadanía catalana, precisamente cuando sus maestros continúan cumpliendo condena, porque, también, --aunque con otros fines--, vulneraron abiertamente las leyes democráticas. 

Resulta insólito que el entonces president de la Generalitat, ya desde 1980, cometiera actos delictivos como defraudar a la Hacienda Pública. Y que, paralelamente, con la activa cooperación de su esposa e hijos, constituyera una trama, de neto carácter delictivo, para el ilícito enriquecimiento de todos ellos. Prueba de ello es que desde 1990, toda la familia disponía de cuentas o fondos en Andorra

Un instrumento que dominaban perfectamente para controlar los movimientos de fondos, las cuentas corrientes en Andbank y la Banca Privada de Andorra (BPA) y sus relaciones con otras entidades, también controladas por ellos, en Suiza, México, Ginebra, Panamá o Madeira

Enriquecimiento garantizado mediante contrataciones ficticias, perfectamente descritas en la acusación, o abonos millonarios por transferencias internas de la propia entidad Andbank, así como ingresos en efectivo o mediante cheques, cuyo origen no ha podido ser identificado.

Por ejemplo, con referencia a la c/c AN 84248, en los meses comprendidos entre febrero y junio de 1995 se ingresaron 150.000.000 pesetas, además de 95.000 libras esterlinas y 560.000 marcos alemanes, desconociéndose quiénes eran los ordenantes, procedentes de bancos suizos, británicos, alemanes y andorranos.

Merece destacarse, entre otras varias, la apertura de la cuenta AN63810 en la Banca Reig, que lo hace Jordi Pujol Ferrusola el 21 de septiembre de 2000, en concepto de fiduciario de su padre, por un importe en efectivo de 307.000.000 pesetas. El auténtico titular así lo reconoce el 4 de mayo de 2001. Posteriormente, dicho saldo se fue retirando en efectivo, desconociéndose, por tanto, quién o quiénes fueron los beneficiarios.

Entre los delitos por los que son acusados, destaca el de asociación ilícita, tipificado en el art. 515.1 del Código Penal, que tiene una singular relevancia en cuanto afecta a Jordi Pujol, titular durante 23 años de un alto cargo público, en cuanto tal conducta delictiva está incluida entre los delitos contra los “derechos fundamentales y las libertades públicas”, lo que determina un más grave reproche que al resto de los acusados.

Y, entre los delitos contra la Hacienda Pública, debe resaltarse, cómo no, el atribuido a Jordi Pujol Ferrusola. La causa es evidente. Su conducta delictiva se prolongó desde 2007 hasta 2012, representando un fraude a todos los ciudadanos, españoles y catalanes, de 6.598.499 euros. No es de extrañar que la fianza que se exigió para obtener la libertad provisional fuese abonada de inmediato. Respecto a este mismo delito, atribuido a otros acusados, en 2014, los fondos hallados en el BPA de Andorra fueron regularizados parcialmente ante la Hacienda Pública y otros desaparecieron mediante transferencias a México.

 La conclusión es aterradora y justificativa de la acusación formulada:

Los fondos dispuestos por los acusados, en la proporción que a cada uno corresponda, fueron los siguientes:

4.863.934.293 pesetas.

9.559.187,76 euros.

Las cantidades anteriores sumadas, convertidas a euros, ascienden a 38.792.021,61 euros. A dicho importe habría que añadir las cantidades en dólares, marcos alemanes y libras esterlinas.

Con la finalidad tanto de ocultar el auténtico origen del dinero depositado en las cuentas bancarias de Andorra como de disfrutar del mismo, una vez oscurecido su origen, los acusados actuaron de manera coordinada, manteniendo dicho acuerdo a lo largo de muchos años. Y, bajo el control del entonces president, tejieron una red clientelar con determinados empresarios afines a CiU y se repartían los beneficios de concursos públicos que se resolvían por las Administraciones catalanas bajo el control de CDC. Así resulta, con meridiana claridad en el capítulo de la acusación: “Partido político CDC” (pg.108-143). Con ser gravísimo todo lo expuesto, la narración posterior confirma plenamente la corrupción que corroía CDC y el Gobierno de Cataluña.

Se inicia con la operación en la que JPF, el 16/12/1999, solicita a la Banca Reig la concesión de avales a la entidad Fibanc para “garantizar facilidades crediticias a determinadas empresas”, que eran Winner Graph, Altraforma e Hispart (estas dos últimas, ya fueron condenadas por falsedad documental en la causa del Palau de la Música). Y continúa: “Ninguna de las tres empresas era cliente de Fibanc, y las comunicaciones que constaban a partir de las cuales se ponía en marcha el proceso de concesión de los préstamos resultaba que quien iniciaba la tramitación era el partido político Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), presidido en aquellas fechas por el acusado Jordi Pujol Soley, también presidente de la Generalitat de Cataluña, a través de la persona que ostentaba en aquellas fechas las funciones de 'tesorero', hoy fallecido, el Sr. Carlos Torrent”. Y así concluye este apartado: "Lo anterior significaba que era CDC quien realmente solicitaba el préstamo, pero no era quien lo pagaba… ya que una gran parte de las cantidades abonadas para pagar el préstamo las hacían empresas que resultaban ser adjudicatarias de contratos públicos”.

Todo era, recordando las palabras de Margarita Rivière, la realidad que describía cuando se refería a las “trampas y trapacerías” y “los defensores de lo público convertidos en adalides de los intereses privados”.              (Carlos Jiménez Villarejo , Crónica Global, 21/05/21)

17/5/17

Catalunya hace el ridículo... Catalunya ha sido dirigida durante 23 años por una organización criminal. Como Totò Riina en Sicilia... Cataluña no es un país de leyes, sino un país de personas. Lo importante es conocer a la persona adecuada.

"(...) ¿No creen que estamos haciendo el ridículo? Aquí, en Catalunya. La historia de monseñor Pujol y la “madre superiora de la congregación”, sor Ferrusola, constituye un hallazgo que coloca a este país en la cima del esperpento y el despendole. 

Como atento seguidor de los servicios de información, antiguos y modernos, y de los procedimientos del espionaje sofisticado, estudié con rigor las grandes figuras: Kim Philby, Richard Sorge –el más audaz y menos conocido–, y por supuesto, Leopold Trepper… 

Pero nunca llegué a imaginar, ni ellos mismos, de seguro, que la esposa de un presidente constitucional, votado arrolladoramente por una masa lacayuna, beata, ansiosa de verle aparecer en el balcón de la Generalitat con tanto fervor como Mussolini cuando se asomaba a la Piazza y las madres ponían en alza a sus hijos para que vieran al asombro de Catalunya. 

Brillante. Es verdad que no tenía el don de la oratoria y que todos los idiomas, desde el catalán al alemán de su adolescencia, pasando por el castellano, los hablara igual de mal. ¿Pero qué importaba ante aquel ancestral vigor de un hombre de honor que había conseguido que toda Catalunya, o casi, le imaginara levantándose en el Palau de la Música –lugar hoy nefando–y entonara ante el asombro de una burguesía complaciente, que se forraba gracias a su victoria sobre los rojos y su adhesión al mayor negocio que existió en Catalunya, el franquismo. Siento decepcionarles. 

Ni Pujol entonó la Santa Espina, o lo que fuera, porque no estaba en el Palau. Le detuvieron luego por la denuncia de uno de los suyos.

¡Pero, y la “madre superiora de la congregación”! Con su catalán escrito que no pasaría el nivel C que se exige a la población que aspira a un cargo, carguito o empleo de menor cuantía, escribe a unos banqueros andorranos –nuestro futuro, sería convertirnos en Andorra y dedicarnos al comercio, que se nos da muy bien; turismo y puros habanos–.

 “Reverendo mosén, soy la madre superiora de la congregación, desearía que traspasases dos misales de mi biblioteca a la biblioteca del capellán de la parroquia, él ya le dirá dónde se han de colocar. Muy agradecida. Marta”. Es verdad que la traducción al castellano pierde mucho de ese aire religioso que enmascara una verdad que no dudo indiscutible.

 Llamar “misales” a los millones, y denominar capellán de la parroquia a un eventual comisionista financiero es algo que ni los anarquistas de los años dorados hubieran sido capaces de imaginar. Ni siquiera Umberto Eco.

Quizá forma parte de ese informe aceptado por jueces y fiscales, según el cual la familia Pujol-Ferrusola –“això és una dona”, gritaban las masas, emulando a Evita Perón– constituye una “organización criminal”. De donde se deduce, sin demasiados zarandajas jurídicas, que Catalunya ha sido dirigida durante 23 años por una organización criminal. Como Totò Riina en Sicilia.

El “billete” de Marta Ferrusola–que así se decía de las notas cortas y privadas, hace siglos– tiene un rasgo curioso que empalma con la tradición católica, apostólica y romana. Cuando leí que el abad de Montserrat afirmaba con desparpajo y autoridad real absolutamente limitada a la parroquia militante que el Vaticano reconocería una Catalunya independiente, volví al carlismo.

 ¡Qué bonito! El sueño de Torras y Bages. La república vaticano-catalana, y el que no quiera que se vaya. ¡Bendito sea el nombre del Señor: o será católica o no será! Un profeta.

Dudo mucho que la equívoca trayectoria del jurista catalán, con más cargos y más cambios que un militante de Esquerra Republicana, Alfons López Tena, que se ha paseado por instituciones de fuste y partidos de papel maché, acaba de declarar en una revista modesta, local, asturiana, Atlántica XXII, n.º 50, verdades de a puño. 

 ¡Ay, pero tan lejos! Título general: “En Cataluña (con ñ) la situación es de omertá”. No hace falta ser siciliano para entender la expresión. “La corrupción catalana ha sido acumulativa y no sustitutoria como la española. De ahí la omertá y de ahí el oasis. Nadie habla porque todos tienen el techo de cristal”. 

Y añade: “Ni un solo caso de corrupción en Cataluña ha sido levantado por la prensa catalana. Ni uno. Todos han sido levantados por la prensa española… Cataluña no es un país de leyes, sino un país de personas. Lo importante es conocer a la persona adecuada. Lo mismo se podría decir de Sicilia”.

El periodista, magnífico, que hace la entrevista se atreve a un comentario, porque él es italiano, Steven Forti: “En Italia cuando estalló lo de Tangentópolis, al líder socialista Bettino Craxi la gente le tiró monedas.

 En Cataluña nadie ha ido a manifestarse bajo la sede de Convergència. Al contrario, millares de personas han acompañado a Mas…”. Y como colofón valga un ejemplo que desarrolla el jurista López Tena: “Jordi Pujol, siendo presidente de la Generalitat, no pagó los impuestos de sucesiones sobre su casa de Vilassar. 

Y se trataba de un impuesto que se pagaba a la misma Generalitat, no a España. Él no lo pagó, nadie lo inspeccionó y tras diez años prescribió”. Carezco de espacio para mayores citas e historias chuscas de la “organización criminal”. Puede leerlas en el último número de Atlántica XXII, n.º 50, que se edita en Asturias.

Grupos de neonazis independentistas están asaltando las sedes de los partidos adversarios –Cs, PP y socialistas– al grito de “fascistas”. Silencio mediático, quizá una nota. Una singularidad en la que no parecen tener ningún interés las autoridades de la Generalitat, preñadas de miembros de la CUP, que representan algo similar a lo que fueron los inefables hermanos Badía durante la República; aquellos valientes que se escaparon por las alcantarillas.

Este país está haciendo el ridículo ante el silencio de abades y parroquianos. No hay creo ni un solo conocedor de la realidad que no tenga claro que ni habrá referéndum ni separación unilateral y que en un tiempo récord hasta el Barça entenderá que la vaca está ya esquilmada de tanto ordeñarla. Ahora bien, hay tanta gente para quienes el referéndum, la independencia, la separación sin contemplaciones, les da de comer, y bien. 

Si se cortan las subvenciones hay la posibilidad de que se produzcan dos hechos dignos de la madre superiora; la organización criminal desenmascarada y los idiotas que no saben que sus padres acabarán el calle: cuando al fin empiece el proceso contra Artur Mas, por causas de mayor cuantía, y la izquierda real, si es que ha quedado algo después de tanta desvergüenza, se dedique a otra cosa que a derribar estatuas.

Ninguna ciudad del mundo podría soportar la guillotina de sus emblemas, porque nacimos de la explotación, crecimos en la explotación y ahora decimos que nos era ajena. Dejen las cosas como están y preocúpense de la gente a quien no le quedará otro beneficio que recoger los cascotes. Los reaccionarios de anteayer se han vuelto jacobinos, sin tener ni puta idea que serán pasados por la ruina a la menor ocasión, algo así como la guillotina. Les quitarán la subvención."            (Gregorio Morán , La Vanguardia, en Rebelión, 15/05/17)

12/5/17

El 'clan Pujol'... descripción

"(...) Pujol y Ferrusola se conocen en una hermandad religiosa catalanista --la Confraria de la Mare de Déu de Montserrat de Virtèlia--, durante el Franquismo unplugged. Ella es una activista del catalanismo católico, que acude a los barrios chungos a practicarles catequesis. Es hija de un botiguer, que vende paños y que tendrá una sastrería.

 El negocio fue, en el tiempo, heredado por el hermano de Marta. Posteriormente --ya llegaremos-- sería vendido de manera creativa y muy sign of the times. Por, glups, 300 millones de las antiguas/futuras pesetas.

Él, a su vez, era un pimpollo, con tremenda mata de pelo, hijo de Florenci Pujol, un desconocido, aún sin rostro en la actualidad, y una de las mayores y más discretas fortunas de una ciudad en la que las grandes fortunas nunca han acostumbrado a tener un origen claro y digno. 

Empleado de Bolsa y cercano a ERC durante la República, Florenci era un tipo listo, que se buscó la vida. Hombre con olfato, en la postguerra proveyó a la ciudad, y a su entonces colosal gremio del algodón, de algo imposible, prohibido y necesario en un régimen autárquico. Divisas.

 Por lo visto, el contrabando de divisas se realizaba a través de una oficina de cambio en Tánger. Se puso las botas. En lo que es un exotismo peninsular, parece ser que invirtió gran parte de su dinero en la formación y carrera de su hijo. Jordi Pujol fue al Colegio Alemán. Estudió Medicina. 

A petición del hijo, ya licenciado, su padre adquirió unos laboratorios farmacéuticos. Un dato divertido: Pujol inventó ahí una pomada que se vendió como polos. Piensen en ello cuando tengan picores. A petición del hijo, posteriormente, su padre adquirió un pequeño banco, que fue la génesis de Banca Catalana. El proyecto del hijo era, en fin, cada vez más político. 

Consistía en la reconstrucción de un catalanismo conservador y no franquista --para lo cual, importante y sorprendente, era necesaria una banca--. Un proyecto, por cierto, improbable en ese momento.

 El catalanismo conservador, prácticamente en su totalidad, desde 1936 se había alineado con el franquismo. Y no le había ido, en lo personal, nada mal. Mucho menos desde que disponía de las divisas que ofrecía Florenci Pujol. Es curiosa la entrega y devoción del padre hacia el hijo. Cómo le va apoyando, a pesar de su reticencia hacia la política, en toda su trayectoria. 

Y es curioso también cómo Pujol parece exigir y recibir esa devoción a todo su entorno, a su "equipo", formado posteriormente por esposa e hijos. Metáfora: en el momento de pedir la mano a Ferrusola, Pujol le advierte de que lo primero, no obstante, siempre será "Catalunya". Ella acepta ser su plan B. Para ser aceptado por su futuro suegro, aficionado al esquí, Pujol aprende, o algo parecido, a esquiar.

En 1960 se produce la primera ocasión --o, al menos, la más determinante; en todos lo sentidos; no se lo pierdan-- en la que se pondrá a prueba si el "equipo" tiene claro qué es lo primero y qué lo segundo. Ese año se producen los sucesos del Palau. En el Palau de la Música se organiza un homenaje a Joan Maragall.

 Asisten ministros franquistas. En un momento dado, un grupo de jóvenes católicos catalanistas se levantan y cantan El cant de la senyera, de Maragall --un poema proscrito--, y arrojan octavillas con el texto Us presentem al General Franco --redactado por Pujol; una curiosidad con cierta guasa histórica: presentaba el franquismo, además, como un régimen sustentado en la corrupción económica con la que se enriqueció su padre y, parece ser y más para acá, él mismo, su esposa y sus hijos--.

Se practican detenciones al momento. Por un chivatazo, se detiene, de madrugada, a Pujol --que no había asistido al acto-- en su domicilio. La leyenda es que quería irse a Francia, pero que su esposa le convenció para quedarse y afrontar políticamente los hechos. Los afronta. En primer lugar, en la cara. Pujol sufre torturas. Posteriormente, tras consejo de guerra, es condenado a siete años de cárcel, que empieza a cumplir en Zaragoza. 

Marta Ferrusola, madre de familia numerosa, una mujer dinámica, que trabaja como profe de gimnasia en un colegio, coge cada viernes el 600 y se va a Zaragoza. Por lo común, para que no le dejen ver a su esposo. Más de dos años después, Pujol sale de la cárcel. Es otro hombre. Por un lado, es un hombre popular. El PSUC --la parte más activa de la oposición catalana al franquismo, tras el exterminio de la oposición libertaria, en los 40's-- se ha mojado por él durante el consejo de guerra y durante su condena. 

Es un referente, o al menos, un nombre conocido del antifranquismo y del catalanismo. Además, ha hecho lo hasta hacía poco improbable: ha rescatado del franquismo la tradición conservadora y católica catalanista, que vuelve a existir en su persona.

 Pero por otro lado es otro hombre. En la cárcel le ha pasado algo, de lo que no habla. Ha perdido luminosidad y ganado introversión. Sin duda, la cárcel es un punto de inflexión en la vida de Pujol y de su "equipo". Tal vez, incluso, determinante en los hechos delictivos que se valoran en la actualidad.

El juego de equipo

Tras la cárcel, Pujol evita la política. O transforma su participación en ella. Vuelve al staff de Banca Catalana, suspende su activismo católico y catalanista y consagra los fines de semana a una nueva actividad. Recorre Catalunya, normalmente en el 600 de Ferrusola. Visita todos y cada uno de sus municipios. Conoce personalmente a todos los grupos de oposición locales, a los inconformistas, a los raros, a los resistentes y a los inadaptados al franquismo.

 Crea un who is who catalán del que no dispone ningún otro individuo o partido de la oposición. Estudia quiénes podrán integrarse, en el futuro, en una opción catalanista-conservadora. Se relaciona, se deja ver y querer, y crea un liderazgo discreto. Llama a todo ello "fer pais". Cuando el franquismo está dando sus últimos coletazos, abandona la dinámica de "fer pais" por la de "fer política". En 1974 funda CDC. En Montserrat.

 Para disimular, aprovechan un encuentro de peñas del Barça. Allí, con bufandas blaugranes, se crea un objeto raro, personal y que se presenta a sí mismo como socialdemócrata. Junto con las opciones catalanistas de izquierda de Pallach, y junto a Dionisio Ridruejo, es la única opción socialdemócrata de mercado español. Es decir, vuelve a ser algo improbable. Solventa esa improbabilidad con su red de relaciones, tejida en su etapa "fer pais". La actividad posterior a la fundación de CDC es frenética. No para. 

 Desde su desaparición familiar, tras el consejo de guerra, Pujol es un desaparecido en su propia casa. Ha cumplido condena y, posteriormente, se ha volatilizado para "fer pais" y, luego, para "fer política". Es un padre nominal de siete hijos. Algo que ya advirtió antes de casarse --recuerden: "el primer és Catalunya"--. Es Ferrusola quien ejerce de padre y de madre en esa familia desestructurada. Por Catalunya. 

De esta época iniciada en la cárcel nace, al parecer, una nueva autopercepción de la familia. A través de la ausencia del padre. En el libro de Francesc Marc Àlvaro aparecen estas declaraciones de dos hijos de Pujol: "La dedicació" --de Jordi Pujol-- "a la política ha fet que hagi estat poc pare quantitativament parlant, però d’un alt nivell qualitatiu. Tots els germans el veiem més com a president que com a pare", dice uno. "Nosaltres hem estat molt a la intempèrie", dice otro.

Las declaraciones visualizan una culpa que siempre, por lo visto, ha acompañado a Pujol. No haber cuidado de sus hijos durante su crecimiento. Posiblemente, tampoco, a su esposa. Las culpas se curan con contrapartidas, y eso es lo que, posiblemente, sucedió cuando Pujol accedió al poder.

 Tuvo la contrapartida de compartir con su familia el final de la travesía, una travesía hacia un punto dado, del que la familia era, al parecer, consciente. En una frase atribuida a Marta Ferrusola --"Aquesta familia ho ha fet tot per Catalunya, i ja és hora de que Catalunya faci alguna cosa per la familia"--, parece visualizarse un poco todo ello. ¿Cuándo se produce ese momento dado? 
Los negocios Macbeth 


Pujol gana las primeras elecciones autonómicas catalanas en 1980, de manera sorpresiva, pero precaria. No consigue una mayoría resultona --absoluta, para más señas-- hasta 1984. Y la consigue gracias al caso Banca Catalana. El caso se inicia con la crisis declarada del banco, en 1982, y resultará paradigmático, incluso fundacional, en el canon de la recepción y tratamiento del género corrupción en la política, la justicia y los medios post-78.

 Inicialmente imputado, junto con otros 24 directivos de la entidad bancaria, la defensa de Pujol es patriótica y política. Defiende que se trata de una agresión de España hacia Catalunya en su persona. Gestiona esa baza con una astucia y efectividad llamativas, que le permiten, tras crear la sensación de un nacionalismo ofensivo que se estaba extralimitando contra un nacionalismo defensivo, su primera mayoría absoluta. Los medios participan de esa cosmovisión o la atacan; quedan divididos por sus intereses económicos internos. 

El mismo día en el que toma posesión de su cargo para su II legislatura presidencial, una nutrida manifestación acompaña a Pujol y al gotha CDC, desde el Parlament hasta el Palau de la Generalitat. En el Parc de la Ciutadella se producen agresiones y golpes a diputados socialistas por parte de los manifestantes --en esta ocasión, ni el Parlament ni la Generalitat se personaron como demandantes contra los manifestantes, como en 2011, cuando fueron detenidos y condenados ocho ciudadanos que protestaban contra los primeros presupuestos de la austeridad--. 

Pero la apoteosis se produce en el balcón de la Generalitat. Pujol no sólo proclama su honestidad, sino que se erige en autoridad moral de la política en España. Y, desde luego, en Catalunya. Es Catalunya: un proyecto ético y honesto. Conscientes de haber colaborado en la mayoría absoluta de Pujol, el Gobierno se apresta a quitar leña, o gasolina, al asunto. 

Da órdenes a la Fiscalía, que cede en su presión sobre Pujol y le exonera de cargos ya en 1986. Más tarde se celebraría el juicio a Banca Catalana. Su sentencia supuso un nuevo tratamiento a la corrupción en el que, por ejemplo, se especificaba que el hecho de que un banco tuviera una doble contabilidad no era, sic, delito.

Es, sin duda, con el caso Banca Catalana cuando la familia accede a la percepción de que ha concluido su travesía. De que están en otro estadio. De que son intocables. De que carecen de control. El día de la segunda investidura de Pujol, en el balcón de la Gene, después de que Pujol proclamara no sólo su inocencia, sino su autoridad ética y estética, los manifestantes emiten, por cierto, un grito que explica todo ello. El grito alude a Marta Ferrusola. El grito colectivo vocifera un pareado cutre, pero efectivo: "Marta Ferrusola / això és una dona". Esto es una mujer.

Cherchez la femme. Cherchez l'homme

¿Quién es esa mujer, admirada, que ha adquirido la proporción del ideal femenino para el catalanismo conservador? Es católica. Se la ha vinculado con el Opus. Y, en efecto, ha participado en ceremonias del Opus --fue a Roma con motivo de la beatificación del fundador--. Entre su núcleo cercano hay algún perfil, en efecto, del Opus. Pero los Pujol carecen de núcleo íntimo, salvo ellos mismos. No tienen amigos, se ha llegado a decir. 

Y en su grupo cercano también se encuentran individuos con otras opciones de catolicismo, como algún jesuita. Quizás sería más acertado decir que se trata de una católica conservadora, un tanto autoritaria. Durante su etapa de Primera Dama --ha sido, quizás, la única esposa de Presi que ha ejercido de Primera Dama--, visualizó cosmovisiones conservadoras à gogo. En alguna ocasión se pronunció contra una serie británica emitida por la primerísima TV3.

 Transcurría en un campo de concentración femenino en la Asia invadida por Japón, y sus protagonistas llevaban la ropa hecha jirones, lo que era poco edificante. Ha emitido opiniones en las que parece hablar de una Catalunya ancestral y auténtica, opuesta a una Catalunya no catalana, en peligro de extinción y en manos de la emigración --"Mis hijos no siempre podían jugar en el parque porque casi todos los niños eran castellanos"--.

 En ocasiones ha sido aún más directamente xenófoba, señalando la inmigración no europea como amenaza a una Europa y Catalunya cristianas. Se ha pronunciado contra la homosexualidad --"Un vicio, un defecto, una tara, o la suma de todo ello"--. De hecho, en CDC no ha habido homosexuales declarados hasta que Ferrusola desapareció del paisaje. El primero en salir del armario fue un sobrino de Xavier Trias, primer alcalde CDC de Barcelona.

También es una mujer inestable o con golpes de genio. Coincidiendo con rumores de que Pujol tenía un lío --un país pequeño tiene eso; todo el mundo se conoce; conocía, por ejemplo que Pujol, ese protestante-católico, bebía vino en tetrabrick en sus encuentros íntimos, durante un cenorrio en el que parecía brillar con luz propia la mortadela--, Ferrusola reivindicaba en declaraciones el carácter estable de su matrimonio. 

En esos periodos, también acostumbraba a cambiarse el peinado, y a llevar, incluso, falda con rajote. Anyway. En todas esas declaraciones conservadoras y fuera del tiesto, la afición le reía las gracias. El "equipo", en fin, estaba organizado. Pujol apelaba a la razón, al entendimiento, a la cultura, a la inteligencia. 

Y, para los mismos temas, Ferrusola apelaba a otras tradiciones menos alambicadas. Cabe entender que también había otros entendimientos e intercambio de roles entre la pareja, más inquietantes aún. Cristina Palomar, en su reciente e importante Això és una dona! Retrat no autoritzat de Marta Ferrusola (2015), viene a señalar que, a través de Ferrusola entran en la cosa CDC y el entorno presidencial personajes inquietantes como Lluís Prenafeta. Lluís Prenafeta es una metáfora, a su vez, del pujolismo.

Negocios y Gobiernos paranormales

Es posible que Prenafeta accediera al Pujolato vía Ferrusola. Pero también es posible que lo que entrara en el Govern, previa o sincrónicamente entrara también en la familia. El caso de Prenafeta es paradigmático. Su nombramiento como secretario adjunto de la Presidència es el primer acto presidencial de Pujol, en 1980. 

Es, a su vez, algo sorprendente, o que debería de haber sorprendido más. Prenafeta carecía en ese momento de trayectoria política. Se dedica sólo a los negocios, subsector pelotazo-barcelonés, ese tipo de acceso a la riqueza que sólo es posible con aproximación a una institución o a una sombra del poder. En el momento de su incorporación al proyecto Pujol, "el referente moral de la política" cuatro años después, en 1984, Prenafeta ha participado, o está a punto de hacerlo, en negocios con Ferrusola. 

Una empresa suya adquiere la sastrería de los Ferrusola, y la vende a otra empresa por, lo dicho, 300 millones. Mucho para una sastrería común. Es posible que, de una forma u otra, no lo fuera. Esa venta suele considerarse como el momento de despegue de la Marta Ferrusola empresaria. 

Junto con la esposa de Carles Sumarroca --empresario vinculado al catalanismo conservador; sus empresas están  siendo investigadas actualmente por la Fiscalía en el pago de comisiones a CDC--, funda una empresa de floristería. La Generalitat es uno de sus clientes. Otro, el Barça. Que, por cierto, tiene problemas con el césped del Camp Nou que, en ese momento, gestiona y adecua esa empresa. 

A través de Prenafeta, por cierto, se produce la entrada de Jordi Pujol Ferrusola, alias Junior, en el mundo de los negocios chupis. Durante su periodo Prenafeta, Junior conoce a otro empleado, con el que hace migas. Se trata de Artur Mas, una persona que en breve estará próxima al núcleo familiar/político de CDC, y que será seleccionada --en la selección participó, al parecer, una Marta Ferrusola muy activa-- para liderar CDC en el trance de la jubilación de Jordi Pujol, y en el ínterin hasta su relevo por Oriol Pujol. 

"Mas era una suerte de Forrest Gump", me dice una voz CDC que estuvo destinada a calentar el asiento del próximo Pujol President durante un tiempo. No pudo ser. Afectado por un caso de venta de políticas, Oriol Pujol desapareció de la política momentos antes del inicio del Procés. Curiosidad metafórica. 

En su última legislatura como parlamentari, se llevó de la biblioteca del Parlament, antes de sus últimas vacaciones, varios libros sobre procesos de autodeterminación. No sabía, se sobreentiende, mucho del tema en el momento inicial del Procés. Del Procés Gump.

Adiós a todo eso 

En 2005, sorpresivamente y sin informar a nadie de su entorno, el Presi Maragall, en pleno calentón en el Parlament, acusa a Mas y a CDC de que "vostés tenen un problema. I aquest problema es diu 3%". Mas, el nuevo líder de CDC, no se aturde. O sí. Le exige que retire lo dicho. Maragall lo retira. Los medios no profundizan mucho al respecto. La Fiscalía empieza una investigación, que acaba como el rosario de la autora. CDC anuncia que presentará una querella contra Maragall, que finalmente retira. Todo vuelve a su cauce. 

Hasta que el cauce se desparrama por su lado menos previsto. En 2012 se inicia el Procés. La primera respuesta del Estado es retirar a CDC, una cultura del Estado no diferenciada, su amistad y protección. El Estado intensifica lo que ya sabe.

 Que la familia Pujol, como cualquier otra familia política española, tiene unos hábitos peculiares en lo económico. Un funcionamiento idéntico, vamos. La del Estado es una operación ejemplarizante, una advertencia seria a CDC. Pero repleta de riesgos. Ejemplo: los socios de los Pujol son también algunos tramos del staff del PP. Incluso se habla de la participación de la Corona en algunas dinámicas. 

La financiación de CDC, en todo caso, no dista mucho de la de cualquier otro gran partido de la Transición. Tal vez su originalidad es que una sola familia ha copado la cúpula del partido durante décadas, y que, al parecer, ha participado activamente en negocios y en el cobro de beneficios que no sólo iban al partido. Nace el caso Pujol, a través de filtraciones del Estado y sus cloacas. 

Un caso lento, demasiado, de azaroso final, vistos sus involucrados. Pero con algunos fragmentos relámpago. En 2014, Pujol confiesa haber tenido dinero ilegal en cuentas extranjeras. Aduce que su origen, cosa poco probable, por otra parte, es un legado de su padre. Esa confesión, en fin, cambia el carácter de Pujol, que aparece en público, desde entonces, como un hombre derrotado. 

En 2015, la familia Pujol va acudiendo a una Comissió d’Investigació sobre ellos mismos. La ciudadanía tiene ocasión de ver a una familia no calculada. Los niños Pujol, que desde los 70 van apareciendo en la prensa como una suerte de media docena y pico de John-John Kennedy, ahora son unos adultos inquietantes, raros, frikis, con negocios extraños y sensibilidades no solucionadas. Jordi Pujol, torpe, envejecido, un hombre que reivindica, sin argumentos, su legado moral, explota en una comparecencia. 

Viene a decir que si se sigue investigando al respecto, "si zarandeamos el árbol, caerán todas sus ramas". Su esposa es más beligerante. Expone su célebre "no tenim un cèntim", y añade que "Catalunya no es mereix una comissió d’investigació". Una frase que viene a sobreentender que Catalunya es, en esa alocución, algo parecido a ella. Si no ella. 

El mundo en el que brilló, en el que ejerció su idea de familia, de "equipo", ya no existe, no le ríe las ocurrencias castizas y, lo que es peor, no la protege. Es una mujer sin musculatura, cuya espalda ha cedido, que viaja desorientada en Els Catalans, Els Ferrocates, el Ferro. La desorientación --y quizás este sea el único rasgo Lady Macbeth en este personaje del pop y de los sucesos-- de Lady Macbeth en el segundo acto, cuando, taciturna, grita. Sólo quiere limpiarse una mancha que no se quiere ir."                (Guillem Martínez, CTXT, 03/05/17)

15/2/16

Marta Ferrusola: “Son unos desgraciados, sin nosotros no habrían hecho nunca nada”... es que ni un solo dirigente de CDC los ha acompañado al juzgado. Desagradecidos

"Son unos desgraciados, sin nosotros no habrían hecho nunca nada”. Así se expresaba Marta Ferrusola acerca de la actitud convergente con respecto a ella y a su marido. Este miércoles han estado solos en el momento más crucial de sus vidas. Ni un solo dirigente de CDC los ha acompañado.

Cuando el por entonces alcalde de Barcelona Xavier Trias dijo que Jordi Pujol debía renunciar él mismo a la Medalla de Oro de la ciudad, después de que éste confesara haber tenido dinero en el extranjero, las iras de la matriarca del clan Pujol se desataron.

 “No habría pasado de ser un medicucho sin nosotros”, espetó Marta Ferrusola, famosa por su arrogante manera de ser. Hoy habrá tenido la oportunidad de repetir el comentario, visto que nadie de su gente ha querido apoyarles en la comparecencia ante la Audiencia Nacional. Ni uno de sus fieles estaba allí.

Las aguas bajan revueltas en el domicilio de los Pujol. Mientras que el ex president intenta justificar que los “suyos” no le den apoyo públicamente, su mujer no comparte ése criterio. “Eres demasiado cristiano, Jordi”, aseguran haberle oído decir enojada respecto a los dirigentes nacionalistas que prefieren pasar la página del pujolismo y centrarse en la refundación del partido."               (Somatemps, 12/02/16)

19/11/15

Trias adjudicó casi 300.000 euros a un sobrino de Marta Ferrusola

"El Ayuntamiento de Barcelona llevó el lunes a la fiscalía el resultado del expediente abierto sobre las sospechosas prácticas adjudicatorias de la agencia metropolitana Barcelona Regional (BR, en manos municipales) y de las que EL PERIÓDICO dio cuenta el pasado julio. El primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, las calificó de«presuntas irregularidades graves e ilícitas» de las que se podrían derivar consecuencias «penales».

La investigación se circunscribe a la agencia metropolitana, pero prácticas similares se reprodujeron en otras áreas de la tenencia de alcaldía de Hábitat Urbano que gestionó el exconcejal Antoni Vives (CiU), a las órdenes del entonces alcalde, Xavier Trias. Así, la empresa Èxit de Disseny, fundada por Marc Escudé Ferrusola, sobrino de Marta Ferrusola y del expresident Jordi Pujol, recibió en apenas dos años contratos por un valor de 286.000 euros.

La lista de adjudicadores a Escudé incluye también a BR, la cual, a través de su entonces director general Willy Müller, hombre de confianza de Vives, dio anualmente un encargo a Èxit de Disseny. Incluyendo uno para el 2016, en concreto el «almacenamiento del material de la exposición Barcelona Port i Ciutat», por 10.000 euros. 

De hecho los dos mayores contratos de la empresa del sobrino de Ferrusola y Pujol son con BR. Uno de 61.000 euros: la definición de la exposición antes mencionada, una muestra que ya ha aparecido repetidamente en el listado de adjudicaciones sospechosas. Y un segundo por 56.000 euros, para la «realización del diseño y montaje del espacio Barcelona en Medellín», en el 2014, con motivo del World Urban Forum.

Sin embargo, hay otros tres adjudicatarios. Son BIMSA, el Instituto Municipal de Parques y Jardines y la propia tenencia de alcaldía de Hábitat Urbano, es decir, directamente y sin intermediarios pantalla, Antoni Vives. En concreto, 14 de los 20 contratos otorgados. Èxit de Disseny colaboró directamente con CiU en su campaña electoral, en un acto en el Morrot, a cuenta, esto sí, de la federación.

Fuentes municipales han detectado al menos un caso en que el encargo ha consistido en realizar una presentación, lo que coloquialmente se conoce como powerpoint y por el que se pagaron 1.815 euros.

Bajo el epígrafe Julio 2014 aparecen una serie de contratos (seis) relacionados con el World Urban Forum de Medellín. Dejando aparte los 56.000 euros ya mencionados para la elaboración del espacio Barcelona en Medellín, esos seis contratos, cada uno de ellos por debajo de los 18.000 euros que obligarían a abrir un concurso, totalizan otros 60.000 euros. Destaca un «servicio de traducciones» del material sobre el modelo Barcelona que costaron, al céntimo, exactamente lo mismo (14.455,50 euros) que su impresión en papel.

El resto de contratos de Habitat Urbano corresponden a unas fotografías aéreas, se supone que de la plaza de las Glòries, por 9.075 euros y diferentes participaciones para preparar una «jornada ciudadana: presentación de Canòpia Urbana», el proyecto ganador del concurso de la plaza, que, juntos, suman unos 6.000 euros.

Gerardo Pisarello destacó ayer que las presuntas irregularidades de Barcelona Regional se habían producido en tres ámbitos: la contratación de empresas, la actuación internacional y la contratación de personal, según la investigación que ha analizado la gestión durante el mandato de CiU.

La alcaldesa, Ada Colau, optó en julio por presidir la agencia metropolitana después de que este diario divulgara la contratación de la empresa de Pere Pujol Ferrusola (Entorn) a los pocos meses de llegar CiU a la alcaldía y después de que el fiscal anticorrupciónEmilio Sánchez Ulled reclamase a BR una copia de un expediente de contratación.

Pisarello reveló que se están investigando otras áreas de Hábitat Urbano en las que también se han detectado indicios de «conductas que podrían conformar un patrón de actuación con elementos comunes» en distintas entidades.

Una de las principales conclusiones del informe es el encargo de una auditoría de BSUS. Esta última es una empresa participada por BR (junto al Port de Barcelona y Abertis) de la que algunas fuentes sospechan que podría haber actuado como caja b de Vives para sufragar gastos."                (Somatemps, 30/10/15)

26/2/15

Dicen, dicen, dicen... y no tenemos ni cinco...

"El pavoroso espectáculo de la comisión parlamentaria cuando interviene el ex presidente Pujol.

 La evidencia de que les ganó todas las manos. Un viejo sordo, arruinado por su conciencia, corrompido por los hechos, incrustado para siempre entre el contrabando de divisas del padre y la evasión fiscal de los hijos.

Y, sin embargo, la lógica y la razón de su lado. Y hasta el eslogan. Diuen, diuen, diuen iba percutiéndoles en la cara como un boxeador sobrado, reprochándoles, muy justamente, que hicieran afirmaciones basadas en el rumor, inconsistentes, baratas y necias, nada, por ejemplo, que un periodista pueda permitirse y que en cambio ellos, diputados, se permitían con irresponsabilidad y frivolidad infinitas. La verdad arrastrada. Y no a partir de las respuestas.

Cuando las preguntas mienten no llega Sócrates sino Vyshinski. Eso respecto a la moral. Respecto a la inteligencia la conclusión es aún más devastadora: que siga gobernando el corrupto antes que los estúpidos. Todo parte del doloroso principio. Si Pujol estaba ahí, ante la comisión parlamentaria, como antes estuvo ante el juez, solo es porque ha querido. La verdad amarga que golpea a los políticos catalanes y a todos los ciudadanos es que se confesó evasor fiscal cuando le dio la gana.

Y lo peor: que pudo no hacerlo. Y que, ahora, se reserva el porqué íntimo de su confesión en aquel momento y lugar, porque también le da la gana. Desde el 25 de julio en el que habló ni el periodismo ni la política ni los jueces han podido añadir un párrafo a su declaración expiatoria. Es más, si hay algún añadido es suyo.

Como cuando dijo con total naturalidad que a uno de sus testaferros lo nombró alto cargo de su gobierno. O como cuando insinuó, ayer, ante la pobre cupista, que su dinero en Andorra provenía de la corrupción de su padre, teniendo en cuenta, ¡eso sí!, que todo en el franquismo era corrupto.

 Una espectacular declaración de principios que define su propia corrupción: tanto en la inmoralidad franquista como en la moralidad nacionalista siempre alegó coartada. La tarde le pasó sin ningún apuro y hasta se permitió la agria soberbia del viejo.

Pero no podrá huir de la verdad final. Este Parlamento devenido en tasca, corto y provinciano, es también y principalmente su obra. Hasta la camiseta del cerril cupista le corresponde. Hija legítima de la introducción de la vulgaridad en la política. Hija legítima de la aniquilación del registro en el lenguaje, en cualquier lenguaje. Aquel això no toca suyo, con su hedor a col hervida."              (Arcadi Espada, El Mundo, 23/02/2015)

14/3/08

El racismo nominativo de la señora Marta Ferrusola ¿Anti-andaluz, anti-castellano?... ANTI-CHARNEGO

“Marta Ferrusola, esposa de Jordi Pujol, en una entrevista en RTT, la revista de Radio Tele Taxi -PDF- (traducimos):

Pregunta: ¿Le molesta que el Presidente de la Generalidad sea andaluz?

Respuesta: Un andaluz que tiene el nombre en castellano, sí, mucho. […]” (Criterio.es: Las molestias del “nacionalismo moderado”, 14-03-08)

"A la mujer de Pujol no le gusta que el presidente de la Generalitat se llame José. Marta Ferrusola opina que el líder del Ejecutivo "debe hablar bien catalán"

La mujer del ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol, Marta Ferrusola, no concreta si le gusta o no que un andaluz se siente en el trono del Ejecutivo catalán, pero sí dice con rotundidad, en una entrevista a la publicación de radio Teletaxi, que le molesta, y "mucho", que Montilla se llame José.

El entrevistador le pregunta: "¿Le molesta que el presidente de la Generalitat sea andaluz?". Y ella, sin tapujos, contesta: "Un andaluz que tiene un nombre en castellano, sí, mucho". Y Ferrusola no se detiene aquí en su ataque a Montilla, quien, según la esposa de Pujol, al menos debería llamarse Josep, y concluye: "Además, pienso que (el jefe del Gobierno catalán) debe hablar bien el catalán".

Ninguna crítica respecto a las líneas políticas del Gobierno tripartito que dirige Montilla, únicamente en lo que atañe a inmigración: "Tenemos un Gobierno que no tiene política de inmigración, ni de integración de los inmigrantes. Lo que veo es que es algo muy grave. Esta inmigración es muy diferente a la de hace unos años". (El País.com, ELPAÍS.com, 14/03/2008)