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10/8/23

El secesionismo vasco, por muy de izquierdas que se reclame, pone por encima a la pretendida nación vasca que a cualquier criterio igualitario... Este proyecto de separación con base en una pretendida identidad cultural es directamente incompatible con cualquier noción internacionalista, socialista o igualitaria. Primero, por sus fundamentos. ¿Acaso la presunta identidad cultural es un concepto compatible con la pluralidad de cualquier comunidad política democrática? Para una persona de izquierdas, todos los ciudadanos tenemos diferentes pertenencias o identidades, y desde luego no podemos aceptar algo similar a una identidad esencial que nos defina excluyentemente... Hoy el País Vasco goza de una fiscalidad abiertamente privilegiada que abocado a una clara competencia fiscal a la baja entre regiones. Política de genuina impronta neoliberal, que defiende la derecha... en Italia, La Liga, antes de practicar un discurso xenófobo y racista contra los inmigrantes, se ensayó el mismo con los italianos del sur. “Roma nos roba”... La Liga ha desarrollado un planteamiento político abiertamente reaccionario: la autonomía diferenciada... una conjunción entre racismo supremacista e insolidaridad fiscal. Consistía en invocar una presunta identidad cultural superior frente al sur para romper la igualdad ciudadana y, claramente, bloquear la redistribución de la riqueza dentro de la comunidad política... contestado siempre por las izquierdas italianas... Sus homólogas españoles, por desgracia, prefieren admirar rendidamente a los que en España plantean un proyecto similar, el confederal El mito del nacionalismo de izquierdas lleva carcomiendo durante demasiado tiempo a la izquierda española

 "Concluido el debate de portavoces en TVE el pasado 13 de julio, las redes sociales se llenaron de comentarios laudatorios hacia Oskar Matute, representante de EH Bildu. Muchos de ellos no llevaban la rúbrica de los simpatizantes de la izquierda abertzale, sino que provenían de votantes y militantes de la izquierda española, teóricamente ajenos al soberanismo vasco.

No es testimonial la fascinación de determinados sectores presuntamente progresistas, los mismos que sienten una alergia sectaria y congénita a vindicar un proyecto nacional propio, por agendas de corte nacional-fragmentario.

Algunos de los piropos celebraban las formas de Matute a la hora de enfrentar a la extrema derecha. Otros ponían en valor sus profundas convicciones sociales. E, incluso, se le felicitaba por su presencia en la vigilia de Ermua, en el asesinato de Miguel Ángel Blanco, recordado que nunca ha justificado el terrorismo.

Este último punto requiere una aclaración previa: Oskar Matute no proviene del mundo de Herri Batasuna, sino de la Ezker Batua de Madrazo, esa misma que cultivó durante tanto tiempo una oscura posición de equidistancias que le llevó al Pacto de Estella.

Luego, Matute entendió que su lugar en la política sí estaba en HB, puesto que ese es el espacio que ocupa la coalición EH Bildu -en la que Alternatiba y EA sólo son fuerzas periféricas–, conformando el núcleo central de la misma aquellos que hasta hace muy poco oficiaban como servicios auxiliares del terrorismo.

No se entiende bien cuál es el mérito de Matute, hoy cerrando filas con los chicos de Arnaldo Otegi. El personaje siniestro que cuando ETA asesinó a López de Lacalle, por ejemplo, justificó el crimen por “las complicidades de los medios de comunicación con la política represiva del Estado”. O con compañeros con crímenes de sangre sobre las espaldas, alejados de cualquier rectificación moral sobre el terror ni política sobre el proyecto etnicista que los llevó a matar. Especializados en dar ongi etorris a carniceros varios para el mayor escarnio de las víctimas de ETA, mientras ofrecen un revelador silencio ahora que cierra sus puertas Lagun, librería que resistió con coraje cívico ejemplar a la dictadura franquista y al totalitarismo etarra.

Bien pensado, ¿qué iba a decir el partido de Matute, en el que militan tantos fanáticos de los que aplaudieron la pira de libros que los cachorros del terrorismo hicieron en la plaza de la Constitución de San Sebastián en 1996, antes de obligarles a mudar su sede?

El mito del nacionalismo de izquierdas lleva carcomiendo durante demasiado tiempo a la izquierda española. Ha hecho de la misma un rehén permanente de sus innumerables contradicciones. Es posible encontrar a votantes de izquierdas declarando, cada vez más en serio, que ojalá se pudiese optar por EH Bildu en Madrid o Sevilla. En Barcelona, al menos, tienen a ERC, con quienes concurren en coalición al Senado.

En la mistificación del relato, se silencian convenientemente algunos hechos incómodos, como aquel que retrata a la formación de Rufián en Cataluña, no sólo como rehén de las peores versiones del identitarismo excluyente, sino como un partido mainstream al uso. El mismo que a la hora de elegir a “los suyos” no le duelen prendas para hacerlo en el Ayuntamiento de Barcelona o en cualquier otro sitio con la derecha de Junts, con la que ha practicado sin inmutarse recortes y políticas agresivamente antisociales durante décadas. Antes la bandera nacional que el proyecto social.

La fascinación irracional no resiste el menor contraste con la realidad ni con las ideas y principios que guían a estas formaciones políticas. Vayamos por partes.

Más allá de consideraciones otra índole, EH Bildu es una formación que lleva su nacionalismo hasta el extremo de considerar que el pueblo vasco, al tener una identidad cultural diferenciada del resto de los españoles, debe decidir su secesión. Este proyecto de separación con base en una pretendida identidad cultural es directamente incompatible con cualquier noción internacionalista, socialista o igualitaria.

Primero, por sus fundamentos. ¿Acaso la presunta identidad cultural es un concepto compatible con la pluralidad de cualquier comunidad política democrática? ¿Quién determina la condición del pueblo vasco para decidir su separación del resto de una comunidad política democrática? La secesión se lleva mal con la democracia. Si no se predica de un contexto sujeto a opresión colonial (esquema que difícilmente podemos afirmar de una región rica y fiscalmente privilegiada como el País Vasco), más que un derecho parece un privilegio por cuanto se está privando de la decisión política a todos los que hasta hoy son titulares del espacio político.

Para una persona de izquierdas, todos los ciudadanos tenemos diferentes pertenencias o identidades, y desde luego no podemos aceptar algo similar a una identidad esencial que nos defina excluyentemente. El nacionalismo vasco, como perfectamente saben los líderes de EH Bildu y deberían saber sus admiradores en diferentes rincones de España, tiene fundamentos racistas y xenófobos desde sus orígenes. He ahí el ejemplo del fundador del PNV Sabino Arana. ¿Qué tiene todo eso de izquierdas?

Resulta en extremo paradójico que se atribuya a EH Bildu credenciales internacionalistas y un profundo compromiso social. Hoy el País Vasco goza de una fiscalidad abiertamente privilegiada a través del opaco cálculo del cupo y de un sistema de concierto económico vasco que la habilita y promociona, cuyo origen no tiene nada de democrático. Emana de una compensación pactada con las elites de la Restauración después de la Tercera Guerra Carlista. Esa situación tributaria difícilmente conjuga bien con la solidaridad que se predica.

Un ejemplo claro lo vemos en el Impuesto a las Grandes Fortunas, creado ad hoc por este gobierno por la curiosa razón de que la capacidad normativa del análogo Impuesto de Patrimonio se encuentra transferida a las comunidades autónomas. Esa competencia autonómica, como también ocurre con el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, o con el propio tramo autonómico del IRPF, ha abocado a una clara competencia fiscal a la baja entre regiones. Política de genuina impronta neoliberal, que defiende la derecha.

He ahí de nuevo la contradicción palmaria. El secesionismo vasco, por muy de izquierdas que se reclame, pone por encima a la pretendida nación vasca que a cualquier criterio redistributivo. Ocurre con todos los nacionalismos, sea cual fuere su perímetro. Se ha visto en los enjuagues para la transferencia de las pensiones públicas al ámbito competencial vasco o en la defensa, por parte del propio Matute, de blindar un ámbito de decisión laboral vasco.

¿Acaso alguien puede permanecer ciego ante las claras contradicciones entre un retórico internacionalismo socialista y una propuesta programática que pone por encima la vindicación de la nueva frontera a la redistribución y la solidaridad?

En Italia, hoy que gobierna la extrema derecha, antes de practicarse un discurso xenófobo y racista contra los inmigrantes, se ensayó el mismo con los italianos del sur. “Roma nos roba” fue durante mucho tiempo el lema de la entonces Liga Norte, hoy la Liga, el partido racista de Salvini que gobierna con la igualmente xenófoba Meloni.

Matteo Salvini porta una estelada, y una camiseta en apoyo del independentismo vasco y catalán.

La Liga ha desarrollado un planteamiento político abiertamente reaccionario, y contestado por las izquierdas: la autonomía diferenciada. Muy sencillo de entender, como cualquier propuesta del populismo identitario. Se trataba de una conjunción entre racismo supremacista e insolidaridad fiscal. Consistía en invocar una presunta identidad cultural superior frente al sur para romper la igualdad ciudadana y, claramente, bloquear la redistribución de la riqueza dentro de la comunidad política.

La izquierda italiana tiene una visión cristalina contra la autonomía diferenciada de la Liga, ahora asumida por Meloni. Considera que estamos, de nuevo, ante el debilitamiento del Estado como instrumento de igualdad y reequilibrio, ante una verdadera propuesta de secesión de los ricos.

Sus homólogos españoles, por desgracia, prefieren admirar rendidamente a los que en España plantean un proyecto similar, el confederal y plurinacional. Incluso en versiones de descomposición y antiigualitarismo mucho más avanzadas, permitiendo que sendas regiones ricas del país dejen de compartir territorio político con las más pobres.

Nuestra Liga Norte cuenta con la extraña fascinación de una izquierda desnortada, para desgracia de la solidaridad y los derechos de todos. Especialmente, de los que menos tienen."                

(, Asamblea Social de la Izquierda de Catalunya, 09/08/23)

11/1/22

Amistades peligrosas... El PNV mantuvo contactos con los nazis para crear una Euskal Herria

 "El Partido Nacionalista Vasco hizo tres tentativas para aproximarse a oficiales de rango de la Wehrmacht y las SS durante la ocupación nazi de parte del País Vasco francés en medio de la Segunda Guerra Mundial para establecer y unificar las provincias vascas en una zona autónoma. Así lo detalla un informe del 8 de julio de 1945 de dos páginas y media de MA217, alias Cano, “un muy buen agente retribuido” del servicio de contraespionaje francés en Madrid.

Xavier Juncosa lo fotografió en el archivo del Service Historique de la Défense de Vincennes en el lapso de tiempo que el gobierno francés desclasificó nuevos documentos, entre finales del 2018 y octubre del 2019, cuando la administración dio marcha atrás. El informe es parte de las 1.400 páginas que el historiador ha reunido en los volúmenes, El contraespionaje francés en Barcelona (1943-1945) y El contraespionaje francés en Madrid y Marruecos (1943-1945), aparecidos a la primavera y el otoño de este año en la editorial Colección Némesis Historia.

Tras el desembarco de Normandía, el mando alemán consideró resistir en la zona vasca francesa

Se trata de centenares de fichas de agentes de los servicios de inteligencia con datos de figuras como Josep Tarradellas, Josep Irla, Juan Negrín, Pedro Urraca, Miquel Mateu, Joan March, redes de evasión y espías, entre muchas otras cuestiones. El informe sobre el intento de colaboración “de la parte separatista vasca francesa con las autoridades alemanas” es una. “Por descontado, se refiere al PNV, ya que los nacionalistas vascos franceses eran casi inexistentes. Además habla de José Antonio Aguirre. “Conocíamos estos contactos con los nazis, pero no algunos detalles y nombres que se mencionan”, explica Santiago de Pablo tras analizarlo para La Vanguardia. Coincide Ludger Mees, también catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco.

La partición de los contactos en tres fases es una novedad. Estos tuvieron lugar entre finales de 1940 y julio de 1941, entre diciembre de 1942 y marzo de 1943, y en verano de 1944. Para Mees, que detalló algunos en la biografía del lehendakari El profeta pragmático, “el trasfondo no fue solo político, sino también humanitario porque los alemanes consiguieron una lista de nombres de la red Álava de espionaje proaliado en España y se la pasaron a los franquistas”. En el informe no se especifican los interlocutores vascos. Se sabe que entre ellos estaba el nacionalista de Iparralde Eugéne Goyenetche y también Francisco Javier Landaburu, a quienes Aguirre autorizó a hacer el tanteo con los “rubios”, como llamaban a los alemanes.

 “La mayoría de nacionalistas vascos eran reticentes y en parte el trabajo de Landaburu era vigilar que Goyenetche no se excediera, sacar algo cuando no estaba claro quién ganaría la guerra y hacer contraespionaje para los aliados”, dice a este diario Leire Arrieta. La profesora de historia de la Universidad de Deusto ha publicado este año Al servicio de la causa vasca (Tecnos), la biografía del diputado del PNV y responsable de la política exterior vasca en el exilio, Landaburu. “Con todo, la política anticatólica de Hitler contribuyó a alejar el nacionalismo vasco de la órbita germanófila”, añade.

La primera tentativa se dio porque Berlín pidió a las autoridades ocupantes que favorecieran “todas las tendencias separatistas” en Francia. El gobierno franquista alertó de las repercusiones en Guipúzcoa y Vizcaya y pidió que se prohibiera “cualquier movimiento separatista que pudiera afectar a España”. Según el informe el responsable de los asuntos políticos de la región era el teniente coronel conde Finck von Finckenstein que, a pesar de las directrices, era contrario y, desde el principio, “tomó todas las medidas necesarias para luchar contra las tendencias separatistas”.

 La segunda tentativa “fue más seria”. Con el trasfondo de un “desembarco aliado preventivo en Bilbao” para evitar la entrada de los alemanes en España, “los separatistas vascos pensaron aprovechar, de una parte y de otra, la situación”. Según el agente MA217 se ofrecieron “a cambio del apoyo para la creación de una región autónoma que comprendiera las provincias vascas españolas, los Bajos Pirineos y algunos territorios adyacentes, una zona que en el futuro se convertiría en la República vasca”.

El interlocutor, a través de sus adjuntos, habría sido el comandante en jefe de las tropas alemanas en este sector, el general de tropas Panzer Leo Geyr von Schweppenburg. Este se negó al planteamiento “considerándolo de interés estrictamente político y no creyente en la posibilidad de que el ejército alemán entrara en España”. Ante la negativa, “los intermediarios separatistas aprovecharon la rivalidad entre los servicios alemanes para intentar interesar a la Gestapo local”.

 Se reunieron con “[Karl Rudolf] Werner [Best]”, miembro de las SS, y que descartó sus planteamientos a pesar de mantener contactos con el jelkide Goyenetche. Best era el principal ideólogo nazi de la reordenación de Europa conforme a criterios étnicos. Después de trabajar en Berlín en la Oficina Central de Seguridad del Reich a las órdenes de Reinhard Heydrich y Heinrich Himmler fue destinado a la administración militar de la Francia ocupada. Es el único nombre nazi de la trama del que se tenía conocimiento y de quien en El péndulo patriótico. Historia del Partido Nacionalista Vasco Santiago de Pablo, Ludger Mees y José A. Rodríguez Ranz habían hablado.

Entonces los vascos intentaron interesar a su adjunto, “un tal Wolters”, con una cierta influencia con los jefes de la Gestapo en París. Es probable que el informe transcriba mal el nombre de Walter Schellenberg miembro de las SS y de los servicios de inteligencia de la misma oficina de donde colgaba Best. Los intermediarios vascos que se le presentaron en nombre del movimiento organizado por “mr. Aguirre [el lehendakari]”, el cual “si los acontecimientos iban bien tendría que ser el jefe de la futura república vasca”.

Tras varias reuniones con sus superiores en París, el nazi a finales de diciembre de 1942 les pidió nombres de los futuros jefes de la zona autónoma y de enemigos. Después de expresar que “el propio Aguirre estudiaba la cuestión”, en marzo de 1943 no entregaron ninguno suyo —no se fiaban—, pero sí una lista con 200 nombres de enemigos políticos a quienes arrestar de inmediato “caso de haber guerra en la región”.

Como eso no sucedió esta vía se abortó a mediados de aquel año. Ludger Mees duda de que los vascos facilitaran esta lista. ¿“Quiénes podían ser? Republicanos no porque en el gobierno de Aguirre que, además, estaba en América, había partidos del Frente Popular”, se pregunta.

 La tercera tentativa se dio a raíz del desembarco de Normandía cuando el mando alemán consideró resistir “en la región montañosa situada entre la costa y la frontera francoespañola”. Los vascos lo aprovecharon para dirigirse al oficial alemán encargado de los asuntos políticos, capitán Pyrrh —un nombre quizá mal transcrito a quien no se ha podido identificar—, con oficina en Biarritz. Querían que los autorizara a “organizar la vida civil de la futura zona autónoma con el pretexto de influir en la población civil en favor de los alemanes”. De acuerdo con el informe, los jelkides estaban seguros de que tras la liberación de Francia caería el franquismo y que en la zona autónoma francesa se integrarían las provincias vascas españolas y que “serían las tropas alemanas las que durante las primeras semanas garantizarían el orden en este nuevo país”.

Asimismo quisieron hacer ver a Pyrrh que gracias a la buena consideración de Aguirre en los círculos internacionales podrían asegurar a los oficiales y soldados alemanes de la región condiciones de rendición favorables. La retirada alemana, sin embargo, puso fin a estas conversaciones en Biarritz la primera semana de agosto de 1944. De hecho, el capitán nazi pasó clandestinamente a España en el momento de la ocupación aliada “gracias a la ayuda de Aguirre [de sus hombres se entiende]” según el propio Pyrrh, con quien el contraespionaje francés habló.

“Se tienen que confirmar los puntos dudosos del documento y contrastar los nombres con otras fuentes”, concluye De Pablo. “Hay que ver si en Vincennes hay más documentos similares que ofrezcan información nueva”, añade Mees. Según Xavier Juncosa “el hecho de volver a cerrar la documentación dejó muchas tesis doctorales inacabadas y en Francia las presiones de académicos y universitarios para que los fondos donde ha aparecido este material se vuelvan a desclasificar es muy grande. No me extrañaría que Emmanuel Macron lo hiciera poco antes de las elecciones presidenciales”. El historiador ya está preparado para volver."                (Joan Esculies, La Vanguardia, 09/01/22)

19/10/21

ETA fue exactamente eso, un militarismo basado en un nacionalismo oscurantista y mítico con el que desarrolló una tentativa totalitaria de purificación nacional... algo fue mal en el corazón mismo de la sociedad vasca. Algo no funcionó bien cuando una organización terrorista arraigó con tanta fuerza y durante tanto tiempo entre nosotros... En un sector de la sociedad vasca sucedió algo sobrecogedor: el valor objetivo de la vida humana fue menor que el valor subjetivo de las ideas políticas... siempre una identidad nacional unívoca, siempre un dogma identitario, casi siempre una patria pura. Y a su lado, el señalamiento del extraño, del otro, del diferente. El totalitarismo casi siempre arraiga sobre esos materiales... Por alguna extraña razón, miles y miles de personas fueron capaces de aplicar una extraordinaria distancia emocional con la violencia que habitaba en su propia geografía... es tentadora la apariencia del olvido. Lo más sencillo para una sociedad en fase postraumática está en pasar página y no mirar nunca más hacia atrás, y desprendernos de un pasado incómodo

 "Se cumplen 10 años desde el anuncio por parte de ETA del cese definitivo de su actividad. Nada más y nada menos que 10 años. La fecha cae sobre el calendario de un país que ya es distinto. No solo Euskadi, sino el conjunto de España es ya una sociedad distinta.

 Estos días nos llevan de la mano, una vez más, a un recorrido a través de la memoria. El tiempo y el cambio vivido por nuestro país no modifican el contenido de una memoria compuesta de sangre, habitada por más de 800 vidas truncadas, por miles de heridos, por decenas de miles de personas afectadas de forma directa o indirecta por el terrorismo. Da igual el tiempo que pase. No tiene la capacidad de cambiar la verdad desnuda de los hechos.

Fueron 50 años de recorrido de una organización que nació en el contexto general de los años sesenta caracterizado por el surgimiento de movimientos terroristas similares —Francia, Italia, Alemania, Irlanda— unido al contexto particular de España, la dictadura franquista. Que a diferencia de otros países, y con la excepción hecha del IRA, arraigó social y culturalmente en un sector amplio de la sociedad vasca. Que atravesó el tiempo de la dictadura hasta instalarse en democracia durante más de 30 años. Que mató todo lo que pudo. Que lo hizo sobre todo en democracia, dentro y fuera del País Vasco, a hombres, mujeres y niños, a todo tipo de personas, con todo tipo de responsabilidades, de procedencias, de edades, de ideologías y de clases sociales.

Lo hizo porque quería elevar a categoría de total la visión particular que tenía de lo que debía ser Euskadi. Difícil encontrar mejores palabras que las que dejó escritas en su diario María Dolores González Catarain, Yoyes, el 5 de diciembre de 1985, nueve meses antes de ser asesinada en Ordizia: “Del derecho a la diferencia se ha pasado al deber de uniformidad… A través de un militarismo basado exclusivamente en un nacionalismo oscurantista y mítico”.

ETA fue exactamente eso, un militarismo basado en un nacionalismo oscurantista y mítico con el que desarrolló una tentativa totalitaria de purificación nacional.

 Diez años después de su final, la evaluación de su existencia no remite a nada más que a un balance inmenso de daños. Tuvo su cierre en la tarde del 20 de octubre del año 2011. Cierre que llegó sin haber conseguido ni uno solo de los objetivos políticos para los que había nacido en 1959.

No es mal momento esta conmemoración para reflexionar sobre todo aquello de lo que nos habla ese pasado de sangre. Para preguntarnos por las conclusiones que nos deja para el presente y sobre las enseñanzas que convendría aplicar, en forma de salvaguardas democráticas, en el futuro.

 En primer lugar, una realidad incómoda: algo fue mal en el corazón mismo de la sociedad vasca. Algo no funcionó bien cuando una organización terrorista arraigó con tanta fuerza y durante tanto tiempo entre nosotros. La violencia y el terrorismo encontraron acomodo en decenas de miles de personas que aplaudieron, justificaron, comprendieron o blanquearon el asesinato de ciudadanos y ciudadanas a lo largo de toda la existencia de ETA. En un sector de la sociedad vasca sucedió algo sobrecogedor: el valor objetivo de la vida humana fue menor que el valor subjetivo de las ideas políticas.

 Esta realidad abrumadora nos invita a pensar en la naturaleza trascendente de los valores humanistas. Nos alerta frente a los nuevos populismos de la pureza y los nuevos traficantes del miedo, siempre expertos en teorías de la homogeneidad colectiva; siempre una identidad nacional unívoca, siempre un dogma identitario, casi siempre una patria pura. Y a su lado, el señalamiento del extraño, del otro, del diferente. El totalitarismo casi siempre arraiga sobre esos materiales. Lo hace para convertir sueños propios en pesadillas ajenas.

 En segundo lugar, los 50 años de vida de ETA también nos avisan de la velocidad con la que se extiende la indiferencia cuando el mal aparece en cualquiera de sus formas.

Cientos de miles de vascos no se sintieron interpelados por la existencia de una organización terrorista que mataba en las mismas calles de sus ciudades y de sus pueblos. Por alguna extraña razón, miles y miles de personas fueron capaces de aplicar una extraordinaria distancia emocional con la violencia que habitaba en su propia geografía. Es insalvable una pregunta dolorosa: ¿cuánto tiempo hubiera durado ETA con toda la sociedad vasca movilizada contra ella desde sus primeros atentados? ¿Cuánto hubiera durado frente a la fuerza de una movilización mayoritaria, activa y constante?

Es ahí donde nos espera una enseñanza nítida. Es una mala idea mirar para otro lado cuando se construye políticamente al extraño, cuando se aplica distancia social a los señalados. Es una mala idea desde múltiples puntos de vista, incluido el más egoísta de todos; cuando los señalamientos del otro entran en escena, cuando suenan palabras que extranjerizan y expulsan del espacio público a los señalados, conviene enfrentarlas con contundencia antes de que sea tarde. Quién sabe cuánto tardarán en sonar también para nosotros.

En tercer lugar, nuestro pasado nos pregunta por el significado que atribuimos a todo lo vivido y por el papel que queremos que juegue en lo que somos como comunidad política.

Hay que reconocerlo; es tentadora la apariencia del olvido. Lo más sencillo para una sociedad en fase postraumática está en pasar página y no mirar nunca más hacia atrás, dejar allí a quienes allí quedaron y desprendernos de un pasado incómodo, lleno de aristas y espacios de sombra.

 Sin embargo, también es posible un enfoque distinto apostando de forma decidida por la memoria. Es posible educar a las generaciones más jóvenes de niñas y niños vascos en lo que ETA significó, con contenidos obligatorios, tanto en primaria como en secundaria, para aprender la verdad desnuda de los hechos. Es posible reformar el Estatuto de Autonomía de Euskadi para que, entre las distintas inspiraciones que nos configuran como comunidad política, esté también la memoria de las víctimas del terrorismo. Es posible dotarlas así de un significado trascendente en la existencia misma de nuestra comunidad política.

Es posible trabajar desde múltiples enfoques en un tratamiento político de nuestro pasado que se encuentre a la altura de los hechos que contiene dentro.

Continuar trabajando en la convivencia de la sociedad vasca debe seguir siendo un objetivo irrenunciable, el reto más importante de todos. Debemos hacerlo sobre la defensa de nuestra pluralidad de ideas y de sentimientos identitarios, trabajando en las salvaguardas necesarias para nuestra aspiración de convertirnos en una sociedad plenamente normal. Es un objetivo noble. Quizá el más noble de todos. Frente a la tentación magnética del olvido, solo se alcanza a través de la memoria."             (Eduardo Madina, El País, 17/10/21)

28/10/20

ETA... “Distintos o diferentes es el nombre elegante de la xenofobia”... La banda “asesinó al torturador franquista Melitón Manzanas y a víctimas de Manzanas”... es “incomprensible” que una corriente como la de ETA, con tintes “fascistas”, sobreviviera con apoyo social tras la dictadura...

 "Jon Viar, hijo de un exterrorista opuesto a la violencia, presenta ‘Traidores’, donde relata las raíces sociales y familiares de la banda.

Un chaval usa gafas de sol y se cubre cabeza y rostro con un pasamontañas. Habla en nombre de la banda terrorista ETA. Parece una declaración oficial, pero se trata tan solo de un niño de 13 años que ama el cine y empieza a darse cuenta de que odia esa violencia que planea sobre el País Vasco en la década de los noventa. Se llama Jon Viar y su padre, Iñaki, le confesó cuando tenía ocho que había pertenecido a ETA y que había estado en la cárcel. Varias décadas después, cualquier muchacho puede jugar a ser cineasta, pero muy pocos pueden conocer el dolor y el significado de ETA.

Jon Viar, de 34 años, ha presentado en el festival de cine Seminci de Valladolid su documental Traidores, donde recoge la persecución que su progenitor y otros tantos exetarras sufrieron porque renegaron de la violencia. Todo con la aquiescencia de los partidos políticos que, ni en democracia, fueron capaces de denunciar con firmeza el horror sembrado en territorio vasco.

El documental trata de explicar cómo el radicalismo se asentó en un nacionalismo que inoculó su rabia y su odio en una generación dispuesta a liquidar a quien le rebatiera. “Distintos o diferentes es el nombre elegante de la xenofobia”, se dice en la cinta. Iñaki Viar ratificó este pensamiento en la cárcel, donde pasó ocho años tras colocar una bomba en Bilbao, aunque no hubo víctimas. 

Posteriormente abrazó la psicología y el psicoanálisis para acabar descubriendo en su familia el poso que lo contaminó y le hizo cometer graves errores de los que supo arrepentirse. El director explica que su obra se sitúa entre 1998 y 2020, como si cuando era un chiquillo ya conociese el guion que intentaría plasmar ya de adulto. “Yo era un chico consciente del terrorismo y de ETA, en mi entorno no era tan habitual”, afirma Viar, que trata de desmontar el argumentario abertzale.

El cineasta se apoya en imágenes de producción familiar, de archivo y grabadas en la actualidad tanto en suelo vasco como en el penal de Segovia, donde su padre pasó parte de su estancia como preso y trazó un frustrado plan de fuga. El pequeño Viar ya reprodujo, con una crudeza llamativa en un adolescente, escenas como los secuestros de Miguel Ángel Blanco o la intrínseca cobardía de quienes asesinaban con un tiro de espalda. Solo que mientras él disparaba con cartuchos de fogueo, ETA recurría a la pólvora y a las balas.

La banda “asesinó al torturador franquista Melitón Manzanas y a víctimas de Manzanas”, denuncia el director. Su labor en el documental consiste en “ordenar la realidad” para ayudar a comprender un horror que duró demasiado. ETA anunció su total disolución en 2018 con un historial de casi 1.000 víctimas mortales e incontables afectados por un argumentario enraizado en el “racismo”, según los dos Viar.

 El nacimiento de su documental llega en un momento donde proliferan los retratos audiovisuales de la banda. Jon cree que hay dos perfiles: uno que intenta plasmar el horror y otro que lo disimula. Prefiere no criticar a sus compañeros de gremio y espera que esta cantidad de series se traduzca en un mayor conocimiento sobre esa historia reciente que los libros de texto no terminan de recoger. Nadie nace aprendido, ni en 1940 ni en 2003.

 El exetarra Iñaki Viar, de 73 años, deja a un lado el sombrero que cubre su pelo blanquísimo. La película, que tilda de “dura, dolorosa y triste” lo ha emocionado, pero no tarda en expresar con vehemencia lo “incomprensible” que resulta que una corriente como la de ETA, con tintes “fascistas”, sobreviviera con apoyo social tras la dictadura. Este psicoanalista reconoce que, como teorizó Freud, todo hombre “tiene que matar a su padre”, y que ese fue el primer paso para desmarcarse de un legado familiar nacionalista. 

Viar senior no reprueba que el pasado etarra se borre de la memoria colectiva —“el olvido es un mecanismo de defensa”— pero censura que tanto en el País Vasco como en España no haya el suficiente recuerdo a aquel “terror consolidado”. Este “traidor” para tantos excompañeros y para cierto sector de la sociedad vasca piensa que creaciones como las de su hijo “algo muestran” y pueden generar preguntas a los espectadores. A su juicio, Jon, que se declara defensor de los valores de la Ilustración, ha conseguido evidenciar una realidad: cómo el mayor de los horrores se puede gestar en la intimidad."                 (Juan Navarro, El País, 25/10/20)

30/1/20

El retroceso del euskera hasta su situación actual es culpa de todos los españoles que emigraron a Euskal Herria y que no se molestaron en aprender el idioma de los vascos... típico racismo, estilo 'estos gallegos nos invaden', antecedente vasco del grito de Salvini, 'estos negros nos invaden'

Fals. Pura propaganda del nacionalisme lingüístic basc. I xenòfob, culpabilitzant i denigrant un col.lectiu. 
4:37 p. m. · 22 ene. 2020Twitter for iPhone
El retroceso del euskera hasta su situación actual es culpa de todos los españoles que emigraron a Euskal Herria y que no se molestaron en aprender el idioma de los vascos porque tenían el amparo de España. Si hubieran emigrado a Alemania hablarían alemán por cojones.
8:35 p. m. · 20 ene. 2020Twitter for Android

Lo mismo pasa en Catalunya i la culpa la tienen los mismos

Tampoco. La abuela de un compañero de clase de mi hija estuvo en Suiza muchos años y presume, la ñorda, de no haber aprendido el idioma. En la empresa hicieron un departamento entero de españoles con un traductor y compraban en tiendas de compatriotas. Son ganado
Ese comentario es un ejemplo de libro de supremacismo. No creo que seas consciente de lo que has dicho.

Todo es cuestión de nivel cultural/intelectual. Además la mentalidad española es aquello de "el español es el 20 idioma más hablado del mundo " . Pero luego, cuando viajan, se dan cuenta q no les sirve para nada. Algunos son el eslabón perdido de Atapuerca.

5/3/19

Arzalluz... ha muerto un racista...

 "En mi vida profesional —y discúlpeme el lector esta personalización— jamás me topé con un político tan atrabiliario, a veces, y tan aquiescente, otras, como el fallecido Xabier Arzalluz.

 Le tuve —siempre en la radical discrepancia que marcó nuestra relación, primero como columnista de 'El Correo de Bilbao' y luego como director del diario— por un político de propósitos insoldables pero torticeros.

En el nacionalismo lo fue todo. Su gran batalla consistió en ganarle la partida a Carlos Garaikoetxea y mantener la fortaleza y la legitimidad de las siglas de la organización que fundara Sabino Arana en 1895. El navarro fue el único que le sombreó en su liderazgo.

 La Euskadi de hoy, su configuración en territorios históricos confederados en la comunidad autónoma, la preeminencia del partido sobre el Gobierno vasco, la soberanía fiscal de las diputaciones sobre el Ejecutivo de Vitoria, la red de 'batzokis' que establecen un sistema clientelar peneuvista, el tradicionalismo ritual de los 'jelkides' (miembros del partido), creyentes en 'Dios y leyes viejas' y en una concepción etniscista del vasco, titular de una rica mitología de irredento historicismo, es en buena medida el resultado del decimonónico adoctrinamiento de Xabier Arzalluz, fiel hasta las cachas al peor 'aranismo'.

 Un político con un pragmatismo moral escalofriante, capaz de recoger las nueces del nogal que zarandeaba el terrorismo, enviar a los vascos disidentes a la “ancha Castilla” o de advertir a los que con identidad española se quedasen en el País Vasco que serían como “alemanes en Mallorca”.

Fue Arzalluz un batallador insomne, un militante constante en sus ideas —pocas, fijas, obsesivas— y un personaje sin matices: o conmigo o contra mí. Le quisieron tantos como otros tantos le detestaron. Siempre le pudo el impulso sobre el raciocinio, aunque no le faltó inteligencia para recoger velas cuando sus excesos causaron estragos.

 Conocía el castellano con un dominio sobre el epíteto verdaderamente quevedesco y su literatura —siempre por corto— en sus célebre artículos en el diario 'Deia' es el gran muestrario de sus propósitos intimidantes.

Sus invectivas —siempre amenazantes— en el Alderdi Eguna (día del partido) que se celebra en septiembre o en el Aberri Eguna (día de la patria) que se festeja los domingos de Resurrección, resultaban tan celebradamente hostiles con sus enemigos (nunca tuvo adversarios) que en las campas de Salburua, con miles y miles de militantes, provocaba un tsunami de fervor adhesivo a su caudillaje.

Sacó petróleo de la Constitución española (disposición adicional primera) para luego lanzar la consigna de abstenerse en el referéndum y utilizó durante los interminables años de plomo la perentoriedad de que Madrid adoptase “medidas políticas” para parar el terrorismo etarra, un juego profundamente inmoral que, sin embargo, le dio unos resultados espectaculares.

La actual convalecencia ética del nacionalismo vasco viene de entonces, de aquellos tiempos sin piedad que lideró aquel Arzalluz que merece el sobrenombre de 'el terrible', porque lo fue hasta que la edad y su partido le vencieron. (...)

Arzalluz, un carlista con mosquetón dialéctico, no fue un hombre de bondades y sí de muchas amarguras. Fue un político atribulado y convulso. No diré que fuera un gran hombre, pero tampoco diré que fuera menor. Marcó una época que muchos vascos quisiéramos olvidar definitivamente y que los nacionalistas recordaran con esa nostalgia tan de la tierra.

 Porque aunque la 'ancha Castilla' a la que nos expulsó Arzalluz haya sido —lo es— tierra patria, a mí, que llevo más de 20 años en la capital de España, se me escapó una lágrima nada furtiva cuando hace un mes asistí en la sala Margarita Xirgu del Teatro Español a la función de 'Los otros Gondra (relato vasco)', premio Lope de Vega 2017, de Borja Ortiz de Gondra. Lagrimaba por aquel país de horror, pero tan nuestro, de los tiempos inmisericordes de Xabier Arzalluz."            (José Antonio Zarzalejos, El Confidencial, 28/02/19)


"EN ESTOS DÍAS los medios de comunicación y redes sociales del País Vasco se han colmado de hagiografías y panegíricos sobre Xabier Arzalluz, muerto a sus 86 años, con toda clase de loas que intentan agigantar su figura y presentarlo como si fuera el gran iluminador de la sociedad vasca y de su tiempo.

La Historia, sin embargo, no le depara un buen lugar si empezamos por recordar que Arzalluz, presidente del Partido Nacionalista Vasco desde 1980 hasta 2004, confesó la relación de complementariedad de su partido con el terrorismo: «Unos sacuden el árbol y otros recogen las nueces». El mismo tormento realizado desde dos puntos de vista diferentes, unos matando y otros apoderándose de las instituciones. Muy funcional reparto de papeles. Víctima de esos designios, la sociedad vasca quedó deformada desde hace mucho tiempo, y su futuro sigue torcido.

Con Arzalluz, el mantra del autogobierno del País Vasco, su hecho diferencial y sus derechos históricos, quedó vinculado durante décadas a la persecución y eliminación de la oposición política al nacionalismo mediante un terrorismo muy extenso en el tiempo que desestabilizó y amenazó la democracia en España nacida con la Constitución de 1978, y que se ensañó de un modo atroz con los vascos y navarros disidentes, con los militares y fuerzas del orden público, con jueces, empresarios, periodistas y muchos otros colectivos.

Arzalluz tenía antecedentes carlistas y, hombre del siglo XX, estudió y trabajó en Alemania. Lo que siguió en el País Vasco fue nazismo a cámara lenta. Además de numerosos asesinatos masivos, sobre todo los asesinatos por goteo a lo largo de mucho tiempo, destruyeron la discrepancia y asediaron la democracia.

 Barrieron todo el espectro político y social vasco. Laminaron a la oposición mediante el crimen continuado. Fueron muy eficientes al cabo de tantos años. Propalaron el miedo, retorcieron el lenguaje y doblegaron conductas. Y provocaron, mediante la extensión prolongada de la amenaza, el éxodo del País Vasco de miles de familias mientras Arzalluz predicaba «Ancha es Castilla». Fue un gran utilitarista.

Ahora que ha muerto, el nacionalismo parece hegemónico en el País Vasco, y de ahí vienen los aplausos a Arzalluz. Sus herederos lo tienen todo. Detentan el poder político y el control social y económico sobre un panorama donde homogeneizaron a tiros las percepciones y las conductas políticas de la población.

El nacionalismo vasco triunfó en su territorio, y apenas hay voces discrepantes cuando ya casi no se recuerda cómo sucedieron los asesinatos y la fuga de los disidentes y de los extorsionados, ni cómo sufrió la democracia en España y quedó masacrada en el País Vasco. El terrorismo de ETA duró hasta 2011, y uno de sus efectos diferidos ha sido la volatilización de las conciencias y de los partidos constitucionalistas en el País Vasco.

El tormento vasco no es nuevo ni diferente a otros. Así pasó también en diversos lugares arruinados de Europa, donde hay varias sociedades esterilizadas por los nacionalismos que las cubrieron bajo sus sombras. También sucedió en varias ocasiones en España antes de la Constitución de 1978, pero a partir de ese momento todas las persecuciones cesaron excepto en el rincón del País Vasco.

Con los homenajes a Arzalluz, la grandilocuencia nacionalista ha alcanzado un nivel alto, aunque la realidad de la comunidad autónoma sigue otro curso diferente del que prefieren no hablar. Algo está sucediendo que hace pensar que tras la muerte de Arzalluz el nacionalismo vasco no se va a salvar ni por el paso de la Historia ni por el espacio mal adquirido que ocupa, ni tampoco por la hegemonía que hasta ahora ostenta. Y algo de esto tuvo que observar él en sus últimos años, si la cabeza no le falló.  (...)

Visto en perspectiva, y en eso influyó mucho Xabier Arzalluz, los nacionalistas vascos confundieron la raza y el poder con un plan industrial sádico. En la mística racial y lingüística que encarnó el recién fallecido, primero intentaron eliminar mediante el crimen las impurezas de la raza y de la mente vasca que él y sus complementarios definieron a su antojo. Aceleraron los asesinatos a medida que se acercaban al autogobierno.

 Llegaron al paroxismo entre 1978 y 1980. A partir de entonces, cuando empezó la presidencia en el PNV de Arzalluz, que parecía un Mesías iluminado, empuñaron el poder y estabilizaron la velocidad de crucero del crimen. Tenían ya su Gobierno y, siguiendo su pacto original de sacudir el árbol y recoger las nueces, maceraron durante décadas la sociedad vasca alternando día a día amenazas y asesinatos con reclamaciones de mayores competencias.

Nunca estaban satisfechos, la sangre nunca bastaba y el poder siempre les resultaba insuficiente. Como decía uno de sus complementarios, bardo de los que sacudían el árbol, se trataba de «amasar la patria con sangre». Y creían que al final con la autodeterminación ya les llegaría la grandeza.

Arzalluz ha muerto pero la redención vasca no llega. Algo falló en la historia prometida. La gloria se retrasa, y en cambio el resultado del estancamiento vasco está servido. Muchos emigramos, nuestros hijos se criaron fuera, y el tiempo no vuelve. La barrera de entrada para formar parte de la sociedad vasca es elevada, y si hay ascensor social se trata de una cabina nacionalista, lo que no resulta atractivo.

 Las oportunidades están más bien en otros lugares. Y la población se extranjeriza de un modo consistente y acelerado, que arrincona y diluye a los adictos al nacionalismo. Eso es lo más difícil de evitar, no lo pueden impedir, y la autodeterminación sólo agravaría esa trayectoria. Y es lo que más temen, porque la historia que venían contando necesita de oídos fieles a la raza. Ése es el reverso de Arzalluz. Su parábola, una profunda regresión. Ésas son las consecuencias funestas de la longeva identificación del nacionalismo vasco con Arzalluz.

A su muerte, recuérdese su aire de cacique antiguo, enfadado y pendenciero, dominador de su sociedad cerrada y amante de las conductas inducidas por el miedo. Descanse en paz. Goian bego."               (Fernando Múgica, El Mundo, 07/03/19)


 Las Frases de Arzalluz:

La cuestión de la sangre con el RH negativo confirma sólo que este pueblo antiguo tiene raíces propias, identificables desde la Prehistoria

"El presidente del PNV, Xabier Arzalluz, defiende la independencia del País Vasco "dentro de las instituciones europeas" y la identidad racial de los vascos, "los más antiguos habitantes de Europa", identificados por una señal genética, la sangre con el RH negativo, en declaraciones al diario italiano Il Sole 24 Ore. El líder nacionalista niega que sus palabras reflejen ningún racismo. (...)

"No estoy diciendo que los vascos tengan derecho a quién sabe qué supremacía. La cuestión de la sangre con el RH negativo confirma sólo que este pueblo antiguo tiene raíces propias, identificables desde la prehistoria como sostienen investigaciones de célebres genetistas", afirmó el máximo dirigente del PNV. (...)"             (Lola Galán, El País, 03/11/2000)

 En Europa, étnicamente hablando, si hay una nación ésa es Euskadi, ( … ) Primeramente fueron los antropólogos con su craneometría, luego vinieron los hematólogos con el Rh de la sangre y todo lo demás, y siempre encontraban algo peculiar en los vascos. ( … ) se trata de algo ocurrido hace 25.000 años, me refiero al hombre de Cromagnon, perdura únicamente en los vascos 
 
 "Xabier Arzalluz dijo, entre otras cosas, en su intervención en Tolosa que ha levantado polémica: . "En Europa, étnicamente hablando, si hay una nación ésa es Euskadi, Euskal Herria. No creo que sea una exageración decir que Euskal Herria, a nivel europeo, sin más lejos, es el fenómeno más sorprendente ( ... )

Primeramente fueron los antropólogos con su craneometría, luego vinieron los hematólogos con el Rh de la sangre y todo lo demás, y siempre encontraban algo peculiar en los vascos. Ahora han venido los biólogos, con el monogenismo y el neomonogenismo, concluyendo que esta humanidad, la humanidad de la que formamos parte, procede de una única pareja ( ... )

Y cuentan -se trata de algo sorprendente-, cómo vinieron a Europa y cómo su sangre, se trata de algo ocurrido hace 25.000 años, me refiero al hombre de Cromagnon, perdura únicamente en los vascos. Éso puede ser importante para unos y no importante para otros. Pero conlleva una realidad: la singularidad de este pueblo"."Así pues, yo os digo que nosotros tenemos esa conciencia, nosotros queremos sacar adelante nuestra voluntad ( ... ) es algo que en este momento nadie nos puede negar.(...)

"No creo que nos hayamos portado mal con la gente de fuera. Pero (...) parece que los de fuera quieren mandar en este país. Y una cosa es la limpieza étnica y todas esas historias, y estamos en contra de ello; no creo que los vascos hayamos sido jamás así. Pero otra cosa es que el de fuera se convierta en dueño de la casa con los votos de fuera".

[Mientras, el presidente de Unión del Pueblo Navarro, Jesús Aizpún, ironiza en un artículo en Diario de Navarra que "el racismo vasco está perfectamente justificado". Aizpún escribe: "Los vascos tienen el Rh negativo. Los de fuera lo tenemos positivo. A mí personalmente, se me quita un peso de encima.

Cuando los comandos navarros por la independencia querían insultarme llamándome español, me preguntaba por qué sería que yo me siento profundamente navarro y español y lo de Euskadi no me atrae en absoluto. Ahora lo comprendo. Es que lo llevo en los genes"]."          (El País, 07/02/1993)


 "Las razas y las genéticas (sic) existen, evidentemente. No tenéis más que poner un sueco y un zulú uno junto a otro"

"(...)  La xenofobia es compatible con dos tipos de racismo: el tradicional o heterófobo, que sos tiene que sólo el endogrupo -el nosotros- es verdaderamente humano, y el renovado o heterófilo, que admite la humanidad de todas las razas, pero se opone denodadamente al mestizaje.

El racismo de Arzalluz es del último tipo, aparentemente igualitarista: "Las razas y las genéticas (sic) existen, evidentemente. No tenéis más que poner un sueco y un zulú uno junto a otro. El problema viene cuando alguien dice que el sueco es superior al zulú y además lo quiere reducir a servidumbre en virtud de esa superioridad. Jamás nosotros sostendremos nada parecido".(...)

 El párrafo antes citado de Arzalluz no es sino el complemento obligado de sus declaraciones del día 28 en Tolosa: "( ... ) Viendo las cosas que se ven, parece que los de fuera quieren mandar en este país. Y una cosa es la limpieza étnica y todas esas historias, y estamos en contra de ello ( ... ). Pero otra cosa es que el de fuera se convierta en dueño de la casa con los votos de fuera".

 El racismo de Arzalluz no es otro que el de Le Pen. El líder ultraderechista francés no se recata en proclamar su proarabismo, al tiempo que propugna la expulsión de los inmigrantes magrebíes del suelo nacional francés.¿Cómo entender la arcaica apelación de Arzalluz a la sangre, los cráneos y la herencia cromañoide de los vascos?(...)"              (Jon Juaristi, El País, 05/02/1993)


 “No conozco ningún pueblo que haya alcanzado su liberación  sin que unos arreen y otros discutan. Unos sacuden el árbol, pero sin romperlo, para que caigan las nueces y otros las recogen para repartirlas

 "El documento redactado por HB como acta de la reunión de abril de 1990 refleja en una frase la opinión que Xabier Arzalluz mantenía entonces sobre una coincidencia de objetivos entre su partido y ETA. La frase del presidente peneuvista es la siguiente: "No conozco ningún pueblo que haya alcanzado su liberación sin que unos arreen y otros discutan; unos sacudan el árbol, pero sin romperlo para que caigan las nueces, y otros las recogen para repartirlas".

 Arzalluz también se extendió en la entrevista con los dos miembros de HB en sus consideraciones sobre los socialistas, socios de Gobierno de su partido en Euskadi, a los que califica de enemigos. Las consideraciones del líder del Partido Nacionalista Vasco son éstas:

 - "El enemigo número uno es el de siempre, aunque ahora gobernemos con él. Ellos no se fían de nosotros. Hacen como que sí, pero no, y a veces se les escapan cosas". (...)"           (El País, 03/04/1994)


 "En una Euskadi independiente los españoles serían tratados como se trata hoy a los alemanes en Mallorca"

"En una Euskadi independiente, los españoles serían tratados "como se trata hoy a los alemanes en Mallorca". Así lo aventura el presidente del PNV, Xabier Arzalluz, en declaraciones al semanario alemán Der Spiegel.

 "Los emigrantes que no quisieran adoptar la nacionalidad vasca podrían participar en elecciones municipales e incluso ser alcaldes, pero no podrían votar para el Parlamento vasco", dice. Y reconoce que su partido comparte objetivos con los terroristas, ya que, "al igual que ETA", el PNV quiere que se reconozca al País Vasco como una nación y el derecho a "decidir por sí mismo". (...)"       ( , El País,  16/11/2000)

 “Idos, idos, que ancha es Castilla”

 "(...) Pero arraigó en muchos vascos un horror irreversible, un sentimiento de frustración insuperable, una desesperanza definitiva. Pensamos entonces que si la banda terrorista ETA era capaz de asesinar a Miguel Ángel Blanco con una crueldad matarife, ya no merecía la pena seguir allí, (...)

El 12 de julio de 1997, muchos vascos decidimos que nos exiliábamos de nuestra propia tierra, que no era posible educar a nuestros hijos en una sociedad que había consentido un monstruo terrorista como era ETA, que, españoles por vascos, debíamos hacer exactamente lo que nos aconsejó Xabier Arzalluz que hiciéramos. Nos dijo: “Idos, idos, que ancha es Castilla”. Nos abrió la puerta y, sí, entonces, salimos, y salimos a manta de Dios y nos vinimos a Madrid, a Valencia, a Sevilla, a La Coruña, a Canarias.

 Declinamos en aquel julio de 1997 toda esperanza de poder ser ciudadanos en plenitud en nuestra propia tierra. Pensamos entonces que si la barbarie de ETA era capaz de perpetrar aquel horrendo crimen —después de haber cometido tantos otros sin cansancio ni conmiseración—, nuestro país no tenía futuro.(...)"    (José Antonio Zarzalejos, (Director de El Correo en esa fecha, El Confidencial, 11/07/17)


Recopilación de El País:

 -  "Me pregunto si lo que molesta de ETA es el tiro o la finalidad" (noviembre de 1996).

-  "Nosotros no somos los violentos, ni siquiera ETA; la violencia viene de la derecha" (noviembre de 1987).

-  "No creemos que sea bueno para Euskal Herria que ETA sea derrotada" (según el acta de una reunión conjunta PNV-Herri Batasuna, incautada por la policía en la sede del sindicato LAB el 12 de mayo de 1992.

-  "Los presos de ETA no son delincuentes porque no matan para enriquecerse, ni para beneficiarse personalmente, sino por un ideal político" (octubre de 1994).

-  "Nosotros, los nacionalistas, no somos leales a la Constitución ni lo seremos, porque no es nuestra Constitución (...). El PNV nunca aprobaría una Constitución española" (junio de 1996).

-  "¿Que qué pasaría si nos separáramos de España? En primer lugar, un enorme alivio; además, económicamente viviríamos mejor" (noviembre de 1999)  (José Luis Barbería, El País, 11/01/2004)


"(...)  Eran otros tiempos. Comparar el de la España que Arzalluz conoció con el de la Europa de entreguerras resultaría abusivo, sin duda, aunque no ridículo. (...)

Para empezar, creía en la existencia de las razas y en la posibilidad de clasificar racialmente a la humanidad, aunque luego, para poner ejemplos, terminase hablando de suecos y zulúes, categorías estas que no tienen que ver con lo racial ni racista. 

Reconoció que su sangre no era del grupo cero con RH negativo, pero eso sólo después de haber sostenido con toda seriedad que los vascos son cromañones y donantes universales. El poeta bilbaíno Gabriel Aresti, cuyo grupo sanguíneo era cero negativo, había escrito varias rechiflas al respecto, incluso una en castellano a lo Gabriel Celaya: «Tengo la sangre revasca,/ universal negativa/ y si eso tiene importancia/ tomaré una lavativa». Arzalluz nunca leyó a su coetáneo Aresti.

Conocí a Arzalluz allá por el sesenta y siete. Enseñaba algo en la Universidad de Deusto y publicaba una revista ciclostilada, «Bixikera», llena de abstrusas elucubraciones abertzales más o menos basadas en Herder y en las delirantes teorías del escultor Jorge de Oteiza.

 Por entonces pensó en entrar en ETA, pero decidió no hacerlo tras una larga conversación con uno de los dirigentes de la banda, después famoso periodista. Ingresó poco después en el PNV (no sé exactamente en que fecha). Los etarras de los años sesenta sostenían que tanto el PNV como ETA eran indispensables para el pueblo vasco, como, según «Éxodo», la película de Otto Preminger (1960), lo habían sido la Haganah y el Irgum para el nacimiento del Estado de Israel. 

Para su desgracia, pero, sobre todo, para la de mucha más gente, Xabier Arzalluz seguía pensando de esa misma manera muchos años después, cuando ya había obtenido el poder fugaz al que lo llamó su fugaz voluntad de tiempo. Alguien debe sacudir el árbol, decía, para que otros recojan las nueces. Las aguas torrenciales de la Historia fueron piadosas con él y borraron su figura mucho antes de su muerte."                     (Jon Juaristi, Fundación para la libertad, 03/03/19)

3/9/18

Arzalluz: ¿Los españoles en Euskadi? Pues como los alemanes en Mallorca”. Urkullu acaba de suscribir un acuerdo con Bildu para lograr, justamente, que los españoles sean en Euskadi como extranjeros en cualquier zona turística española... pretende una Euskadi con dos clases de ciudadanos... los que tienen derecho a todos los servicios públicos, y los que sólo accedan a los que asignados por residencia... como los alemanes de Mallorca

"Corría noviembre del año 2000. Xabier Arzalluz, a la sazón presidente del EBB del PNV, hacía unas llamativas declaraciones al semanario alemán ‘Der Spiegel’. En ellas se explayaba sobre el nacionalismo vasco y su coincidencia con ETA sobre la independencia del País Vasco. 

Preguntado por los “españoles en Euskadi”, el líder nacionalista respondió con rapidez: “Serán tratados como los alemanes en Mallorca”. 

Y es que el PNV y el ‘abertzalismo’ de siempre han querido un país en el que quedase claro quiénes eran vascos y quiénes no. Y 18 años después de aquellas declaraciones, los ‘moderados’ Ortuzar —sucesor de Arzalluz al frente del PNV— y Urkullu —sucesor también de Ibarretxe— acaban de suscribir un acuerdo con Bildu para lograr, justamente, que los españoles sean en Euskadi como extranjeros en cualquier zona turística española.  

Tras el fracaso del Plan Ibarretxe en 2005, PNV y Bildu acaban de consensuar unas bases para la reforma del autogobierno vasco. En ellas —que luego se plasmarían en un Estatuto— se recoge la “identidad nacional” del pueblo vasco; se proclama el “derecho a decidir”, aduciendo que el principio de legalidad no puede vulnerar los deseos sociales; se prevé una vinculación confederal con España (“de igual a igual”); se establece la potestad de las instituciones vascas para convocar consultas y referéndums, y se distingue entre la ciudadanía, ligada a la vecindad administrativa, y la nacionalidad vasca. Unos, por tanto, serían ciudadanos con residencia y otros nacionales vascos.  (...)

Este planteamiento no lo aceptan ni los podemitas en Euskadi, que son de la cuerda de Íñigo Errejón. Por supuesto, tampoco el PP ni el PSE. Los socialistas, alarmados, han presentado un voto particular a esta ponencia calificando todo lo anterior como inconstitucional. 

Dicen los socios del PNV en su escrito que “a todo ello se suma una cuestión extraordinariamente preocupante, que ni siquiera estaba en las propuestas originales de los grupos y que se incorpora en esta fase con una ambigüedad deliberada, como es el capítulo 2.8 sobre ‘Ciudadanía y nacionalidad’. 

Con apariencia inocua, dado que se reconoce a toda la vecindad administrativa la condición ciudadana con preservación de sus derechos, se prevé que se distinga esta condición de ‘nacionalidad’. Esto, de forma incuestionable, plantea una categorización de quienes residen en Euskadi, entre quienes tienen derecho a disponer de todos los servicios públicos y lo que se determinará en ese futuro texto” (en referencia al nuevo Estatuto).

Este planteamiento del nacionalismo llamado ‘moderado’ y la izquierda ‘abertzale’ es netamente supremacista y pretende una Euskadi con dos clases de ciudadanos: los nacionales vascos y los que no lo son. Tenemos que ver ahora cómo se desarrolla esta impresentable dicotomía que remite a las sociedades medievales. (...)

 La diferencia estriba en la sociedad vasca que, tras casi 50 años de terrorismo etarra (terrorismo nacionalista), no está por recorrer caminos de incertidumbre. En el último Euskobarómetro (13 de julio), solo el 28% de los consultados percibía una necesidad de reformar el actual Estatuto, y no llegaban a una décima parte quienes deseaban una ruptura soberanista con España. 

El movimiento independentista, que ya se percibió en la cadena humana que unió las tres capitales vascas el pasado 10 de junio con la participación de toda la dirigencia del PNV (partido y cargos institucionales), imitando las iniciativas del ‘procés’ catalán, sería en Euskadi una iniciativa de las élites nacionalistas como lo fue el plan Ibarretxe. 

La demanda no existe pero se crea. Como ha ocurrido en Cataluña. (...)"          (José Antonio Zarzalejos, El Confidencial, 17/07/18)

7/6/18

Los nacionalistas vascos diferencian en el nuevo Estatuto entre ciudadanos y nacionalizados. El proceso de nacionalizaciones se pondría en marcha una vez constituida la nación vasca, pero no se sabe quiénes accederán a la nueva ciudadanía vasca, y quiénes se quedarán de vascos de tercera división, con el DNI español

"El estatuto vasco ya tiene preámbulo y un título preliminar. De momento no es más que una propuesta, pero si el pasado miércoles el PNV y EH Bildu impusieron al resto su concepto del derecho a decidir, con un voto particular de Elkarrekin Podemos, que no se sumó al acuerdo, este miércoles han dado un paso más al diferenciar entre los ciudadanos vascos que vivan en Euskadi, y los que tengan la nacionalidad.

 Podemos, el PSE y el PP lo consideran una postura "maximalista" que aleja un eventual acuerdo en el seno de la Ponencia de Autogobierno, y acusan a los nacionalistas de buscar un texto en el que se prima la identidad sobre los derechos. (...)

Según el título preliminar, el proceso de nacionalizaciones se pondría en marcha una vez constituida la nación vasca, pero ni el PNV ni EH Bildu concretan si quienes sean solo ciudadanos mantendrán el DNI español y los nacionalizados vascos otro con su nueva nacionalidad. Dejan las concreciones para un desarrollo legislativo posterior.  

Tampoco aclaran en el documento base si unos y otros tendrán derechos y deberes diferentes, aunque sí especifican que quienes no se nacionalicen no perderán sus derechos.

El portavoz de Elkarrekin Podemos, Lander Martínez, ha asegurado tras los cuarenta minutos que ha durado la reunión que "el apartado 2.8 en el que se diferencia ciudadanía y nacionalidad vasca, rescatando casi literalmente el texto de Ibarretxe de 2004, es la más clara constatación de la deriva excluyente que está tomando la entente entre PNV y EH Bildu, y su nula voluntad de sumar a ninguna fuerza política que no sea nacionalista".

El documento especifica: "El reconocimiento de la ciudadanía vasca y la utilización de la vecindad administrativa como punto de conexión, posibilita el acceso a los servicios públicos a las personas que vivan en el Sujeto Político, con independencia de cual sea su procedencia o nacionalidad", pero a renglón seguido especifica que "habida cuenta del carácter plurinacional del Estado Español y las características del nuevo modelo de relación con el Estado contenido en el Nuevo Estatus Político, se reconocerá la nacionalidad vasca a la ciudadanía vasca en los términos regulados por Ley, aprobado en el Parlamento Vasco.

Se establecerá también que nadie será discriminado por razón de su nacionalidad ni será privado arbitrariamente de ella", explicita el título preliminar.

 Los socialistas también critican que el documento establece categorías ciudadanas inaceptables, porque aunque pretende reconocer igualdad de derechos civiles y políticos para quienes tienen “vecindad administrativa” en Álava, Bizkaia y Gipuzkoa, "prevé una distinción expresa por razón de nacionalidad vasca.

 La pluralidad no se puede garantizar sobre una línea de reconocimiento, sino en el desarrollo legal de los derechos", asegura el PSE.  (...)"          (Pedro Gorospe, El País, 31/05/18)

23/4/18

ETA: miserables hasta su final... pide perdón a los asesinados vascos... a los gallegos, a los madrileños, no. Terrorismo racista, de principio a fin. Reconocer que eres un imbécil que has perdido el tiempo miserablemente segando vidas ajenas debería ser el paso previo al suicidio. A buenas horas, mamarrachos...

 "Me reconfortó que un preso de ETA me pidiera perdón a la cara, pero lo de ahora solo es un papel”.

Josu Elespe estaba trabajando en Ataún (Gipuzkoa) el 20 de marzo de 2001 cuando recibió la llamada: "Ha habido un atentado". Trató de hablar con su madre, pero nadie contestó. Lo intentó con otro amigo: "Es tu padre", escuchó al otro lado del teléfono. Mientras recorría los 40 kilómetros que separan Ataún de Lasarte, lo oyó en la radio. Su padre, Froilán, estaba muerto. Fue el primer concejal socialista asesinado por ETA. 

Díez años y medio después se reunió personalmente con un preso disidente de la banda, adscrito a la llamada vía Nanclares, dentro del programa de encuentros entre presos y víctimas del terrorismo impulsado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. No vio a la persona que mató a su padre, pero un histórico de la organización le pidió perdón por lo ocurrido. La experiencia le sirvió; la vivió como algo positivo. 

Cuando leyó el comunicado de ETA del viernes en el que la banda lamenta el daño causado a lo largo de su sanguinaria historia y pide perdón a algunas víctimas, no sintió lo mismo. “Esto es solo un papel. Es mejor que nada, claro. Es un avance, pero no es lo que yo habría querido. Y hay cosas que no me gustan nada. ETA sigue justificándose”.  (...)

R. Chirría muchísimo la distinción entre víctimas relacionadas con el conflicto y las que no. A unas se les pide perdón y a otras no, incidiendo en la idea esta que maneja siempre ETA de que ha habido un conflicto con dos bandos en el que todos hemos sufrido, en el que todos de alguna forma hemos sido malos. Esto no es aceptable. Una banda terrorista ha matado gente durante 40 años, eso es lo que ha pasado. 

Y el dolor de los terroristas es sobre todo autoinfligido. En el caso de los presos ha sido buscado por ellos, que son los que han matado. El Estado les ha castigado por cometer un delito, simplemente. Si quieren pedir perdón, tienen que pedir perdón a todas las víctimas por igual y sin justificarse.

P. ¿Qué opina sobre la reflexión que hacen sobre la violencia?

R. En este punto siguen las contradicciones. Por un lado reconocen la responsabilidad directa de ETA en el dolor causado, pero luego añaden que “nada de todo ello debió producirse jamás o no debió prolongarse tanto en el tiempo”. Esto último le quita valor a todo lo anterior. Si dices que no debió prolongarse la violencia, de alguna forma estás justificando que en un primer momento fue necesaria. 

Hay varios puntos así en el comunicado, momentos en los que dan un paso adelante y otro atrás. También justifican su historial cuando mencionan Gernika. Además, critican la batalla del relato pero en realidad están defendiendo su propio relato, ese en el que ellos se han visto abocados a matar porque no había más remedio. Siempre quieren acabar con la dichosa idea del empate.

P. A usted un miembro de ETA le ha pedido perdón cara a cara. ¿Qué valor le da frente a este comunicado?

R. La diferencia es abismal. Cuando alguien acepta a hablar contigo cara a cara, en ese momento hay solo dos personas encontrándose, no es un discurso político preparado, es algo humano. La persona con la que yo me encontré había hecho un recorrido ético íntimo que me pareció sincero. Se enfrentó a ver el dolor que había causado de cerca, mirándome a los ojos, algo que no ocurre con este comunicado. 

De mi encuentro salí reconfortado. Tras leer este comunicado no siento nada. ETA dice esto ahora porque toca, porque es lo que tienen que decir en este momento, y ya está.  (...)

P. ¿Anima a los terroristas a pedir perdón personalmente?

R. Cuando la víctima esté dispuesta, que no todas lo quieren, claro. Les animo a pedir perdón cara a cara, les animo a mirarse dentro, a analizar su conciencia. Si quieren respetar a las víctimas, que se lo expresen en directo, desde un punto de vista humano, no de forma política a través de un papel. Esto ayudaría mucho a la convivencia. (...)

P. El caso de su padre, por ejemplo, es uno de los más de 300 crímenes sin resolver de la banda terrorista.

R. Solo ellos pueden ayudar en este tema. ¿Van a hacerlo, van a colaborar? La única posibilidad de saber qué pasó en estos casos está en sus manos."               (Mónica Ceberio, El País, 20/04/18)


"Qué menos que pedir perdón”.

(...)  Iñaki García Arrizabalaga, hijo de Juan Manuel García Cordero, delegado de Telefónica en Gipuzkoa, asesinado por los Comandos Autónomos Anticapitalistas en San Sebastián en 1980: (...)

Si yo fuera hijo de un guardia civil, me sentiría ofendido. Pero me quedó con una frase: “Ojalá nada de esto hubiera sucedido”. Esto es importante, aunque sea una obviedad, porque se reconoce que esto nunca debió haber pasado, y se dice por primera vez. En vez de enorgullecerse, como hasta ahora, cambia el discurso. Pero, cuidado, tampoco los elevemos a los altares por este comunicado. ETA es la que ha causado este sufrimiento. Qué menos que esto”.

"No le doy valor después de todo lo que han hecho"

Ángel Chaparro, policía nacional reconocido como víctima del terrorismo. Se salvó de milagro de una bomba-lapa colocada en los bajos de su coche. Estuvo destinado en Bizkaia desde 1974 a 1987:

“En mi caso, a mí me da igual. No le doy valor a que pidan perdón después de todo lo que han hecho. Ahí está el caso de Alsasua. Ese mundo nos sigue odiando y nos va a seguir odiando siempre. Supongo que lo de pedir perdón es simplemente algo que les va bien en este momento”.

"Es la primera vez que hablan de perdón, y eso es una buena noticia"

Maixabel Lasa, viuda de Juan Mari Jáuregi, exgobernador civil de Gipuzkoa, asesinado el 29 de julio de 2000:

"Te genera sentimientos encontrados. Por un lado, es la primera vez que hablan de perdón como organización, y eso está bien, es una buena noticia. Por otro, hablan del sufrimiento de todos, incluyéndose, incluyendo a sus presos, cuando eso es algo que se han buscado ellos. No se puede comparar al dolor de las víctimas, que eran inocentes. 

A ETA le cuesta mucho decir que no tenía que haber existido. Qué menos que pedir perdón, claro, por el daño causado. No han conseguido nada con toda esa violencia. 

Me molesta también la distinción entre víctimas, que a unas les pidan perdón y a otras les ofrezcan respeto. Eso es terrible. De alguna manera, siguen justificando lo que han hecho. Supongo que por ejemplo mi marido está dentro de esta última categoría, la de los "enemigos" de Euskal Herria. 

Pero bueno, me quedo con que era un paso necesario, con que la convivencia en Euskadi ahora es mucho mejor, y a eso nos tenemos que agarrar. Espero que las generaciones futuras se queden con la idea de que el uso de la violencia no lleva a nada y está mal".

“Yo no puedo perdonar, porque me han destrozado la vida”

Hortensia Gómez, madre de Alberto Alonso, guardia civil asesinado por ETA a los 23 años el 25 de abril de 1986.

“No puedo perdonarles. ¿Cómo voy a hacerlo? Han destrozado mi vida y la de mi familia. Y ahora piden perdón, después de tantos años… Ni siquiera me lo creo. Seguro que quieren algo, no creo que sea de corazón, de verdad. Yo soy católica, pero cuando mataron a mi niño perdí toda la fe. Mi marido se murió un año y medio después del atentado, con 46 años. 

Mis otros dos hijos no han vuelto a vivir, están destrozados también. Yo tengo 75 años y sigo llorando, pensando en por qué me arrebataron a mi hijo, pensando que ahora tendría 55 años, el pobrecito. 

Sigo igual, como el primer día. Bueno, como el primer día no, porque el primer día ni te enteras. Pero no he conseguido superarlo y no puedo perdonar. Hoy, de hecho, me han amargado la mañana”.               (Mónica Ceberio, El País, 20/04/18)


"Aunque ya no pinte nada, pues el terrorista que deja de matar se convierte ipso facto en lo que siempre ha sido, un cazurro cerril e intolerante, ETA sigue intentando hacerse notar, aunque sea a costa de su demorada disolución. 

Ahora prepara una performance para despedirse definitivamente de su público y de sus víctimas, y previamente ha publicado una especie de manifiesto en el que pide perdón a la gente que mató --pero no a toda, solo a los que no tenían nada que ver con el conflicto-- sin reconocer que su actividad criminal, además de infame, no ha servido para nada

 Supongo que es muy duro darte cuenta de que has echado tu vida a los cerdos y que por eso se agarran los terroristas a la supuesta labor didáctica llevada a cabo durante varias décadas. Reconocer que eres un imbécil que ha perdido el tiempo miserablemente segando vidas ajenas debería ser el paso previo al suicidio.

 Y los etarras (y sus fans) quieren seguir viviendo y, a ser posible, seguir amargándoles la vida a sus vecinos, como quedó demostrado en el linchamiento de Alsasua que miles de miserables, congregados en manifestación hace unos días, consideran una simple reyerta de bar y no la muestra de odio que en realidad fue.

A las excusas a medias de la banda terrorista se han unido las del clero vasco, siempre tan comprensivo con sus gudaris de estar por casa. Ya lo dijo Savater hace años: en Euskadi, si no quieres que te maten, lo mejor es ser cura o del PNV. O las dos cosas a la vez, añado. Basta con leer la novela de Fernando Aramburu Años lentos para comprender la implicación de una parte de la clerigalla vasca en la poco edificante carrera de ETA. 

Ya solo falta que a la serie de excusas poco convincentes se una la sociedad vasca en pleno, en la que detecto mucha prisa por pasar página lo más rápido posible, una prisa mitigada por las víctimas de ETA, a las que pronto acusarán de generar alarma social por no querer participar en el gran acto de amnesia colectiva que propugna el PNV.

Tan duro como reconocer que te has pasado la vida haciendo el imbécil es admitir que has convivido con la miseria moral de tu sociedad durante un montón de años. Salvo cuatro gatos, triste es reconocerlo, el País Vasco se compone de ciudadanos en diferente grado de putrefacción moral: los asesinos, los que les aplaudían, los que no aprobaban sus métodos, pero los encontraban disculpables, y los que no estaban de acuerdo con la situación, pero callaban como muertos y seguían comiendo pintxos tranquilamente.

Tras las disculpas de los asesinos y sus curas, debería llegar la del País Vasco en pleno, que como sociedad se ha tirado décadas ofreciendo una imagen deplorable. Dudo que lleguen algún día esas disculpas, ese reconocimiento de la enfermedad moral sufrida durante demasiado tiempo. Me temo que triunfarán los partidarios de pasar página velozmente, como si los casi 900 muertos del conflicto fuesen un detalle menor y hasta inevitable. 

Y que el odio sobrevivirá y habrá más episodios como el de Alsasua, aunque la prioridad pública será el mantenimiento del injusto cupo, de ese chollo que, sin los muertos de ETA, tal vez habría pasado a mejor vida hace años. En cuanto a que haya que sobornar a una comunidad para que no abandone la casa común, más vale no darle muchas vueltas, pues resulta un pelín deprimente."          (Ramón de España, Crónica global, 22/04/18)

"(...) ETA, por vez primera, no sólo reconoce el daño causado a sus víctimas. Dice, incluso, que “nada de todo ello debió producirse jamás” o que “no debió prolongarse tanto en el tiempo”. Es un paso en su trayectoria. Pero llega con retraso porque la sociedad vasca, liderada por sus instituciones democráticas, ha avanzado mucho más en el reconocimiento a las víctimas y en el discurso político sobre ellas. (...)

El relato que ETA trata de imponer no se sostiene. La inmensa mayoría de la sociedad vasca y de los partidos que la representan saben que ETA no sólo no tuvo justificación sino que trató de desestabilizar las instituciones democráticas y autonómicas recién nacidas. 

La mayor cantidad de asesinatos se produjo en 1978, año de aprobación de la Constitución; en 1979, en que se refrendó el Estatuto; y en 1980, en que se formó el primer Gobierno vasco tras la Guerra Civil. ETA fue una de las excusas de Tejero para intentar el golpe del 23-F. Fue, además de terrorista, una organización reaccionaria, al atentar contra los avances democráticos de vascos y españoles. En su comunicado no hay autocrítica sobre ello.

Su comunicado muestra, también, insensibilidad en el trato a las víctimas al distinguirlas. Muestra “respeto” para “los muertos, los heridos y las víctimas que han causado las acciones de ETA”. Y las distingue de las “víctimas que no tenían una participación directa en el conflicto”, a las que pide “perdón”. Una distinción que ha generado malestar en las asociaciones de víctimas. También en la generalidad de la sociedad vasca, que no hace esas distinciones desde hace tiempo.

ETA va a desaparecer. Pero a la izquierda abertzale le queda una tarea importante en el reconocimiento del daño injusto causado a las víctimas y su relato. Es clave para afianzar la convivencia, la gran tarea pendiente de la sociedad vasca. (...)"                (Luis R. Aizpeolea, El País, 20/04/18)


"El perdón no me dice nada".

(...) Él es Josu Puelles, hermano de la última víctima de la organización terrorista en España, el policía nacional vasco Eduardo Puelles, asesinado en 2009. Es vicepresidente de Covite. Ella es Rosa Rodero, viuda del ertzaina Joseba Goikoetxea, que sufrió un atentado en 1993.(...)

 

¿Acepta el perdón de ETA? 

 

 Rosa Rodero: El perdón no me dice nada... Pero, bueno, me alegro de que se haya hecho. hasta ahora nadie ha sido capaz de hacerlo en este país. Es un pasito más para la paz en Euskadi. De todos modos, deja a algunas víctimas fuera y no me parece lógico.


Josu Puelles: Ni yo ni mi familia, como muchas víctimas, hemos solicitado el perdón de nadie. No queremos el perdón de la banda terrorista. Esto es hipócrita y cínico desde el punto de vista moral y ético. Enmascaran tras el perdón una retórica en la que hablan de unas víctimas que han de ser reconocidas y otras no. El perdón no es genuino, no es generalizado. (...)

 

ETA justifica su actividad por el bombardeo de Gernika.


R.R.: Me parece absurdo. Todo puede venir de la represión franquista y es cierto que esos señores nunca han pedido perdón, pero en la democracia ETA tuvo que haber desaparecido. No se hicieron las cosas y así nos ha ido. La memoria se tiene que escribir como se tiene que escribir.


J.P.: Es un delirio. ETA es el último reducto del franquismo. El único muro contra la libertad en el País Vasco en la democracia ha sido ETA. ETA no es una respuesta a la Guerra Civil. Es un delirio mezclar las cosas. Por eso, duele especialmente el 'totum revolutum' del plan de paz del Gobierno vasco, Aquí hay que focalizar en 858 asesinados y 50 años de terrorismo. (...)

 

¿Cómo espera que se produzca el final de ETA?


J.P.: ¿El final? Su objetivo ha sido derrocar la democracia, por lo que su final debería ser el acatamiento de la democracia. Y colaboración con la justicia. Que se aclaren 300 asesinatos pendientes de resolver, cosa que ETA en ningún momento se ha planteado. Lo demás será propaganda terrorista. (...)"                (Iker Rioja, diarionorte.es, 20/04/18)


 "Asociaciones de víctimas consideran "humillantes" e insuficientes las disculpas de ETA.

 (...) "Para ETA los asesinatos de guardias civiles, policías, políticos, jueces y periodistas están justificados en los términos en los que expresa su comunicado y quizás no está justificada la muerte de quien le dio una patada a una mochila que contenía una bomba", ha dicho Alonso, y ha añadido que "pretende escribir el pasado en términos de justificación de la actividad terrorista y repartir responsabilidades para diluir las suyas en lo que ha ocurrido". 

Entre otras cosas, ha añadido, "reconocer el daño causado es reconocer que se es una organización terrorista" y no una "organización socialista revolucionaria vasca de liberación nacional", como se autodefine.

 "No muestra arrepentimiento con la acción terrorista y pretende justificarla, la contextualiza y la enmarca dentro de un falso conflicto en el que equipara la acción legítima en defensa de la democracia y el Estado de Derecho con la acción criminal de una organización terrorista", ha sentenciado.

La eurodiputada de UPyD, Maite Pagazaurtundúa, también se ha alineado con este relato:

Es su historia del terror lo que ETA debe condenar sin esconderse más en manipulaciones. Evitan condenar su pasado tras “la teoría del conflicto”.

Para entender la letra pequeña del comunicado en el que no piden perdón todas las víctimas se puede recordar esta nota de la dirección de ETA “La vida de nuestros luchadores vale cien veces más que la de un hijo de un txakurra". Operación de propaganda para beneficiar a Otegi.