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18/4/23

¿Racismo? Solo con los de dentro... el acuerdo de partidos e instituciones para desterrar el racismo de la campaña electoral de las elecciones municipales es razonable, justo y necesario... Hacer comentarios despectivos sobre los magrebíes es, para nuestros políticos (y para cualquier persona decente), algo intolerable... pero a los que no son exactamente de aquí, pero llevan tanto tiempo que es como si lo fueran, se les puede seguir haciendo la vida imposible y someterlos a todo tipo de burlas... chotearse de los castellanoparlantes es un ejemplo admirable de la libertad de expresión... Aparentar que combates el racismo mientras no haces nada para evitar que sigan vigentes términos tan despectivos como charnegos o panchitos es hipocresía pura, sobre todo en el caso de los partidos independentistas, firmes partidarios del racismo interior y del desprecio hacia los catalanes impuros, aunque sean la mayoría de la población (Ramón de España)

 "El racismo es un sentimiento muy feo que debe combatirse con energía y decisión. Hasta ahí, (casi) todos coincidimos. Por eso, en principio, el acuerdo alcanzado por ERC, PSC, Junts x Cat, la CUP y los comunes (con el respaldo del Colegio de Periodistas, el Sindicato de Periodistas de Cataluña y el Grup Ramon Barnils, vaya tres patas pa un banco, por cierto) para desterrar el racismo de la campaña electoral de las inminentes elecciones municipales sería razonable, justo y necesario. El problema es que las preocupaciones antirracistas de los conjurados se limitan a los ciudadanos venidos de allende nuestras fronteras; a los que no son exactamente de aquí, pero llevan tanto tiempo que es como si lo fueran, se les puede seguir haciendo la vida imposible y someterlos a todo tipo de burlas, desprecios y humillaciones (véase el caso de la señora gallega que lleva toda la vida vendiendo chuches y a la que ahora insultan los indepes porque aún no ha aprendido catalán; o el de los descendientes de emigrantes andaluces o murcianos, carne de chiste malo para los siniestros humoristas de TV3, como pudo comprobarse con el gag de la Virgen del Rocío a cargo de Toni Soler y Jair Domínguez, que no era una broma sobre la religión católica, sino una muestra de odio a los andaluces en particular y a los españoles en general).

 El racismo es un sentimiento muy feo que debe combatirse con energía y decisión. Hasta ahí, (casi) todos coincidimos. Por eso, en principio, el acuerdo alcanzado por ERC, PSC, Junts x Cat, la CUP y los comunes (con el respaldo del Colegio de Periodistas, el Sindicato de Periodistas de Cataluña y el Grup Ramon Barnils, vaya tres patas pa un banco, por cierto) para desterrar el racismo de la campaña electoral de las inminentes elecciones municipales sería razonable, justo y necesario. El problema es que las preocupaciones antirracistas de los conjurados se limitan a los ciudadanos venidos de allende nuestras fronteras; a los que no son exactamente de aquí, pero llevan tanto tiempo que es como si lo fueran, se les puede seguir haciendo la vida imposible y someterlos a todo tipo de burlas, desprecios y humillaciones (véase el caso de la señora gallega que lleva toda la vida vendiendo chuches y a la que ahora insultan los indepes porque aún no ha aprendido catalán; o el de los descendientes de emigrantes andaluces o murcianos, carne de chiste malo para los siniestros humoristas de TV3, como pudo comprobarse con el gag de la Virgen del Rocío a cargo de Toni Soler y Jair Domínguez, que no era una broma sobre la religión católica, sino una muestra de odio a los andaluces en particular y a los españoles en general).

Hacer comentarios despectivos sobre los magrebíes es, para nuestros políticos (y para cualquier persona decente), algo intolerable, pero chotearse de los castellanoparlantes es un ejemplo admirable de la libertad de expresión y del legendario sentido del humor que nos distingue a los catalanes desde la prehistoria (por no hablar de nuestra encomiable simpatía). Para nuestros políticos biempensantes hay, pues, dos varas de medir a la hora de abordar el racismo: los menas son sagrados, pero a los devotos de la Virgen del Rocío o a las yayas gallegas que venden caramelos en castellano se les puede hacer la vida imposible sin sentirse en absoluto culpable ni darse cuenta de que es una muestra de racismo local deplorable (intuyo que los de la Plataforma per la Llengua que espían a los niños en el patio del colegio para ver en qué idioma se comunican no tienen ningún problema al escuchar palabras en árabe, pero se les ponen los pelos como escarpias si oyen demasiadas en castellano).

El pacto de nuestros políticos antirracistas, pues, es pura hipocresía y simple gesticulación de cara a la galería. Y es, también, una muestra de cinismo tirando a repugnante. (...)

Aparentar que combates el racismo mientras no haces nada para evitar que sigan vigentes términos tan despectivos como charnegos o panchitos es hipocresía pura, sobre todo en el caso de los partidos independentistas, firmes partidarios del racismo interior y del desprecio hacia los catalanes impuros (aunque sean la mayoría de la población). Es triste ver que el PSC ha vuelto a meter la pata en este asunto, pero tampoco constituye ninguna sorpresa, dada su tendencia gallega a no dejar nunca claro si suben la escalera o la bajan. Ya sé que es difícil resistirse a la tentación de sentirse mejor persona de lo que se es a costa de la extrema derecha, pero el acuerdo habría tenido mucha más lógica sin el PSC y los comunes: yo creo que con los fachas catalanes de ERC, Junts y la CUP la cosa iba que chutaba."             (Ramón de España, Crónica Global, 18/04/23)

16/2/22

Cuaja la imagen de que los andaluces en Cataluña son inmigrantes... o sea, en caso de independencia se convertirán en 'sin papeles'

 "Esto lo dice... ¡Un profesor de derecho constitucional! : 

“Es necesario asumir que si se hace efectiva la República habrá gente que no querrá asumir la nacionalidad catalana. No entiendo por qué es necesario tener en consideración el parecer de este grupo"... pues vaya con el respeto a las supuestas minorias... puro fascismo"                (Nacionalismodeandarporcasa, 08/02/22)

 

"Los andaluces que viven en Cataluña son inmigrantes. 

Una idea, la del andaluz como “colono”, que ha cuajado tras cuatro décadas de nacionalismo y que incluso ha dado lugar a espacios de humor ofensivo y escritos supremacistas de dirigentes políticos. Una encuesta a la que ha tenido acceso Crónica Global indaga en una cuestión que nunca han abordado ni el CIS ni el Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Generalitat. Por el contrario, los andaluces no tienen tan acusada esa percepción del catalán como inmigrante en su tierra.

“El andaluz es un hombre poco hecho” que “vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural”, escribía el expresidente de la Generalitat Jordi Pujol. “Los payeses catalanes no pueden recoger la fruta por los bajos precios, pero en otros sitios de España, con lo que damos nosotros de aportación conjunta al Estado, reciben un PER para pasar una mañana o toda la jornada en el bar del pueblo", aseguraba el exlíder de UDC Josep Duran Lleida. El 28 de febrero de 2018, Día de Andalucía, un concejal dirigía unas palabras de felicitación en castellano a la comunidad andaluza de este municipio, lo que suscitó la ira de la entonces alcaldesa de La Garriga, Meritxell Budó (PDECat), quien posteriormente fue consejera de Presidencia.

Más recientemente, el espacio Bricoheroes, conocido por sus burlas hacia la lengua castellana, el pueblo gitano y la pedofilia, también hacía mofa del acento y de la forma de vivir de los andaluces.

Identidad, lengua, inmigración

La percepción que tienen entre sí andaluces y catalanes está incluida en una encuesta que forma parte del proyecto Democracia y actitudes populistas en Andalucía: un análisis comparado multidisciplinar, coordinado por el catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Málaga Manuel Arias Maldonado y el investigador de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y la London School of Economics and Political Science (LSE) José Javier Olivas Osuna. En ella no se utiliza la expresión 'colono' que ha hecho fortuna entre el independentismo radical, pero si esa imagen del andaluz como foráneo.

Con una muestra de 1.500 personas en Andalucía y 1.500 en Cataluña, las encuestas fueron realizadas de manera telefónica entre el 5 y el 25 de octubre de 2021 por el Área de Estudios Estadísticos de COTESA en catalán y español, dependiendo de la preferencia del encuestado.

 Identidad, lengua e inmigración son algunos de los temas incluidos en las preguntas. Así, en una escala del 1 al 5, donde 1 es "totalmente en desacuerdo" y 5 "totalmente de acuerdo", la percepción de que la identidad está amenaza es mayor en Cataluña (2,58) que en Andalucía (1,82). Que la inmigración “afecta negativamente a nuestra cultura” es visto de forma similar (2,38 por los entrevistados en Andalucía y 2,22 en Cataluña), y también la afirmación de que “la aportación al Estado es mucho más de lo que reciben” (3,5 en el caso de los andaluces, y 3,59 en el de los catalanes). A la afirmación "un catalán que viene a vivir a Andalucía es un inmigrante", los andaluces otorgan un 1,6. En cambio, los catalanes dan un 2,1 al enunciado "un andaluz que viene a vivir a Cataluña es un inmigrante". 

La influencia de la lengua materna

Los autores del informe destacan la influencia de la lengua materna en la percepción de la persona procedente de otra comunidad autónoma. Para los catalanohablantes, un andaluz que viene a vivir a Cataluña es un inmigrante (2,28), pero es que para los castellanohablantes, la cifra es muy similar (2,24), aunque baja cuando el encuestado tiene catalán y castellano como lenguas maternas (1,9). Lo que lleva a los responsables del estudio a concluir que “unos hacen sentir a otros inmigrantes. Estos últimos lo sienten y/o aceptan. Los que tienen un pie en cada comunidad sin embargo no lo aceptan tanto”.

 Los derechos lingüísticos también arrojan resultados dispares. A la afirmación “en Cataluña los castellanohablantes tienen derecho a ser educados en español”, quienes tienen el español como lengua materna otorgan un 4,13 y los bilingües un 3,6. Pero los catalanohablantes la reducen a un 3.

 Asimismo, los castellanohablantes otorgan un 3,9 a la afirmación de que los catalanohablantes tienen derecho a ser educados en catalán, mientras que éstos otorgan un 4,6. Los bilingües puntúan, en este caso, un 4,23.

La lengua influye también en la decisión de abandonar Cataluña por el contexto político: 2,4 si la lengua materna es el castellano, 1,3 si es la catalana y un 1,8 en el caso de los bilingües. La percepción de la identidad amenazada es superior en el caso de los catalanohablantes.

 Este estudio incluye también los datos que demuestran, tal como publicó Crónica Global, que la mayoría de los catalanes rechazan la enseñanza monolingüe. Incluidos los votantes de ERC, Junts per Catalunya (JxCat), CUP y En Comú Podem. Los mismos que han cerrado filas con la inmersión."                     (María Jesús Cañizares, Crónica Global, 09/02/22)

3/9/21

El barraquismo es la historia de la Barcelona franquista... Es la historia de cuando los españoles éramos perseguidos, devueltos en caliente y encerrados en CIEs… En nuestro propio país... Este es el momento en el que el catalanismo teoriza que empezó una «colonización franquista de Cataluña» (la versión catalanista de la «Conspiración Kalergi», que tanto quita el sueño a los neonazis)

Víctor Sierra @SierraMonsalvez

 El barraquismo es la historia de la Barcelona franquista que en VOX no quieren escuchar y en el catalanismo no quieren que se escuche. Es la historia de cuando los españoles éramos perseguidos, devueltos en caliente y encerrados en CIEs… En nuestro propio país.

Zonas emblemáticas y turísticas de Barcelona, como la playa del Somorrostro o la montaña de Montjuïc, fueron durante gran parte del siglo XX zonas repletas de barracas.

El barraquismo en Barcelona apareció a finales del siglo XIX con la llegada de trabajadores de toda España a la ciudad industrial. Sin embargo, este fenómeno no se consolidó hasta el éxodo rural en tiempos de la posguerra, en los años 40.

Este es el momento en el que el catalanismo teoriza que empezó una «colonización franquista de Cataluña» (la versión catalanista de la «Conspiración Kalergi», que tanto quita el sueño a los neonazis). La historia, empero, destapa la falsedad de catalanistas y franquistas.

La existencia de extensos barrios de barracas en Barcelona es una parte más o menos conocida de nuestra historia: lo que se desconoce viene a partir de 1949, cuando el franquismo, con Porcioles al frente del Ayuntamiento, creó el Servicio de Erradicación del Barraquismo.

Los españoles pobres llegados a Barcelona eran tratados por las autoridades franquistas como inmigrantes ilegales en su propia nación. La policía se ponía en la Estación de Francia y «deportaban» a quienes no llevaran papeles conforme ya iban con trabajo y vivienda.

En 1953, las autoridades franquistas fueron más allá en la represión de la «inmigración» y habilitaron un pabellón de Montjuïc, el Palacio de las Misiones, a modo de CIE de españoles, donde encerraban a los recién llegados y a los barraquistas desalojados y represaliados.

Famoso fue por su crueldad un policía al que apodaban «El Grabao» (José Antonio Rivera López. Lugo, 1903 - Barcelona, 1994), cuya función era combatir el estraperlo en la ciudad y reprimir a los habitantes de las barracas, metiendo en el Palacio de las Misiones a quien pillase.

Quienes vivieron aquella época no sabían si al «Grabao» le llamaban así por tener la cara marcada por la viruela o porque grababa a porrazos a sus víctimas. A los niños, en lugar de «¡Qué viene el Coco!» se les decía «¡Qué viene "El Grabao"!».

Volviendo al Palacio de las Misiones, se justificaba su existencia, la persecución y la «deportación» de «inmigrantes» con la Ley de Maleantes, contra quienes no tenían contrato ni vivienda legal. Fue derribado en 1967 y en su lugar está hoy la piscina olímpica de Montjuïc.

Paco Candel fue una de las personas que más escribió y estudió el barraquismo (y su Fundación tiene gran información sobre este tema), pero como era habitual en el PSUC (y sigue siéndolo en su partido sucesor), subordinó su obra al catalanismo y terminó de títere de Jordi Pujol.

Casi todas mis fuentes son directas, pues esta es historia «charnega» y reciente. Todo esto es fácilmente contrastable por Internet, pero agradecería mucho a @AventurasClio y a @Iberprolet, si pueden, algún vídeo o artículo que ahonde en esta memoria tan necesaria como olvidada. 

12:01 p. m. · 28 ago. 2021
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pilarlarraona @pilarlarraona
En respuesta a @SierraMonsalvez

 Yo puedo decir que es cierto porque lo vivieron mis suegros ( y así me lo contaron) cómo tenían que esconderse para salir de la estación de Francia y seguir camino a otras poblaciones donde tenían conocidos que les podían ayudar a conseguir trabajo.

Víctor Sierra @SierraMonsalvez

 Valientes fueron tus suegros, porque las anécdotas más comunes son evitar la Estación de Francia, bajando en paradas anteriores (que creo que estarían mucho más lejos que ahora) y entrando a Barcelona andando.

6/5/21

Grupo Koiné cree que el franquismo quiso usar la inmigración como "solución final" contra el catalán

 "Grupo Koiné insiste en señalar a la inmigración española en Cataluña como instrumento de la dictadura franquista para acabar, según ellos, con la lengua catalana. Así lo sostienen los once miembros actuales de esta agrupación que, hace justo cinco años, impulsó un manifiesto para criticar la oficialidad del bilingüismo en la comunidad autónoma. Una postura que mantienen y que llevan aún más allá, si cabe, en pleno 2021.

 En un artículo publicado este lunes en el diario El Punt Avui, los integrantes de Grupo Koiné rechazan las acusaciones de "racismo" recibidas por sus postulados ultranacionalistas y excluyentes en los últimos años. Algo que atribuyen a la "tergiversación", según ellos, "de la frase en la que recogíamos las denuncias previas sobre cómo la dictadura quiso emplear y estimular las corrientes migratorias como una herramienta para el genocidio lingüístico y cultural por la vía de la minorización demográfica de los catalanes en nuestro propio país" [sic]. 

Una tesis que, según creen, "el mundo académico ha seguido consolidando" con "estudios" sobre "la llamada ingeniería social de las migraciones" utilizadas por "dictaduras" y "regímenes totalitarios" como "instrumento político" en otros países. Algo a su juicio equiparable en el caso español, pues a su modo de ver "nos parece innegable que la dictadura franquista aspiraba a una solución final basada en la residualización demográfica de los catalanes".

"El catalán, lengua territorial de Cataluña"

Grupo Koiné, asimismo, rechaza ser "supremacista" y dirige tal calificativo contra el "supremacismo españolista" que, según ellos, pretende "imponer" el castellano en detrimento de otras lenguas. 

 E identificándolo, de paso, con "el Estado español, que como poco desde 1714 en adelante ha luchado" para imponerlo "en todos los territorios y naciones que, conformes o por la fuerza, formaban parte de él" [sic]. 

A pesar de tales soflamas, los impulsores del Grupo Koiné niegan defender el monolingüismo en Cataluña y se presentan como defensores de "todas las lenguas" y del "multilingüismo". Dejando claro, eso sí, sus condiciones, apuntadas ya en su manifiesto fundacional: entre ellas, "restituir al catalán el estatus de lengua territorial de Cataluña" --algo que, sin embargo, ya se contempla el actual Estatuto de Autonomía, con el castellano como lengua cooficial-- "con todas las medidas necesarias" para construir lo que ellos consideran "un país normal", pues a su modo de ver en Cataluña existe "un proceso de sustitución lingüística".

Laura Borràs, entre sus firmantes en 2016

Al igual que ocurrió en 2016 con el lanzamiento de su manifiesto, firmado por "276 personalidades" --entre ellas, la actual presidenta del Parlament de Cataluña, Laura Borràs (JxCat)--, el nuevo escrito de Grupo Koiné ha generado numerosas críticas en las redes sociales, donde algunos internautas --como el sindicalista y abogado Joan Coscubiela-- han recordado que fenómenos migratorios similares también se produjeron en otros territorios como Madrid --hecho que, por sí solo, ya desmonta sus teorías--, y por razones sociales y económicas al ser, al igual que Cataluña, uno de los principales polos industriales de España.

 "No sé qué es más grave. Si la teoría del genocidio contra el catalán o la negación de las causas económicas y sociales de la inmigración. ¿Cómo explican la inmigración andaluza en Madrid? ¿Es una estrategia de Al Andalus para descastellanizar España? Son tan clasistas como racistas", afirma Coscubiela, crítico con los autores de tal manifiesto."                  (Crónica Global, 05/04/21)

22/4/21

Emma Riverola: Cuesta creer que se trate las corrientes migratorias como partícipes de una “solución final” del catalán... resulta muy difícil no sentirse despreciado al verse reducido a “una herramienta para el genocidio lingüístico y cultural” del catalán

 "El genocidio de koiné

Cinco años después del ‘manifiesto Koiné’, el documento en el que se defendía el catalán como única lengua oficial de Catalunya, algunos de sus impulsores se han reafirmado en su tesis, también en la suposición de que la dictadura franquista quiso “utilizar y estimular las corrientes migratorias como una herramienta para el genocidio lingüístico y cultural por la vía de la ‘minorización’ demográfica de los catalanes en nuestro propio país”. 

Apela Koiné a la utilización política que otras dictaduras han hecho de las migraciones. Cierto. Otra cosa es mirar nuestro pasado y ver peones del franquismo en esas multitudes de desesperados que huían del hambre o de la persecución política del propio franquismo. Una suerte de quinta columna del régimen, un multitudinario ejército involuntario que conseguiría asfixiar y reducir la influencia de la población autóctona debilitando la lengua y la cultura propia. Si los inmigrantes venían a castellanizar Catalunya, ¿a qué iban a Madrid? 

Antes de entrar en consideraciones políticas, vale la pena repasar algunos datos de la migración interior española. ¿Fue Catalunya el punto prioritario de acogida durante el franquismo? ¿Fue la dictadura el detonante de las migraciones?

 En ‘La aportación murciana al crecimiento poblacional de Barcelona’, del catedrático de geografía Joan Vilà i Valentí, hay algunas cifras relevantes. La primera gran oleada migratoria peninsular la sitúa el autor a partir de los años 80 del siglo XIX. Cerca de unos 150.000 inmigrantes llegaron atraídos por la industria barcelonesa y por la Exposición Universal de 1888. A finales de ese siglo, Barcelona rebasó el medio millón de habitantes. 

En 1897, casi el 30% de la población de la ciudad había nacido fuera de Catalunya. La segunda oleada se inició en los años de la primera guerra mundial y culminó con otra exposición, la Internacional de 1929. Se calcula que, en 15 años, Barcelona acogió a unos 250.000 inmigrantes. Según el censo de 1930, uno de cada tres barceloneses era un inmigrante llegado de fuera de Catalunya. 

El 13,2% provenían de València y Murcia. Un 8 %, de Aragón. Hacia mediados del siglo XX llegaría la tercera ola migratoria. Entre 1947 y 1958, Barcelona recibió 243.000 inmigrantes. El 28% de ellos eran andaluces, mayoritariamente de las provincias de Granada y Almería.  

El trabajo académico de Francisco Andrés Burbano Trimiño ‘Las migraciones internas durante el franquismo y sus efectos sociales: el caso de Barcelona’ recuerda que en la década de los 60 Madrid encabezó el ránking de acogida (701.105 migrantes), seguida inmediatamente de Barcelona (660.274) y, a más distancia, Valencia (209. 467), Vizcaya (161.127) y Alicante (128.632). El crecimiento económico del desarrollismo fue clave en la gran llamada migratoria. 

Los datos son claros, ni la migración llegó con el franquismo ni Catalunya fue la principal receptora. Y, más allá de las cifras, no está de más recordar que el castellano no es una lengua ajena a Catalunya. Como bien recuerda el escritor y periodista Sergio Vila-Sanjuán en su libro ‘Otra Cataluña. Seis siglos de cultura catalana en castellano’ (Destino, 2018), la cultura catalana no puede entenderse sin su tradición en castellano. 

 Aunque en la reafirmación del ‘manifiesto Koiné' sus impulsores proclaman su intención de no criminalizar la inmigración, resulta muy difícil no sentirse despreciado al verse reducido a “una herramienta para el genocidio lingüístico y cultural” del catalán. 

En las memorias familiares de muchos catalanes, la migración forzada de sus antepasados está repleta de historias de miseria y sacrificio. Cuando no de víctimas represaliadas de la guerra civil y del franquismo. Mil y una anécdotas que, a veces, hablan de la humillación de sentirse discriminados y, otras, del orgullo de haber contribuido al desarrollo de la tierra de acogida. 

En las trincheras del 19 de julio de 1936, combatiendo contra el golpe de Estado, también se hablaba en castellano. Igual que en la lucha clandestina contra el franquismo. También en la reclamación de la inmersión lingüística. Cuesta creer que tratar las corrientes migratorias como partícipes de una “solución final” del catalán sea el mejor modo de defender la lengua. "                (Emma Rivelora, El Periódico, 09/04/21)

20/1/21

De la Feria de Abril a los chicos de la calle: migraciones y escena trap en la segunda ciudad de Catalunya

  "Ya ha llovido desde aquel día que me llamaron para echar una mano como camarero en una de las casetas de la Feria de Abril de Catalunya. Enclavada en el Parque del Fórum de Barcelona, la feria era un caleidoscopio de colores y un arroyo incesante de multitudes que llenaban las casetas. La verdad es que fui con pocas ganas.

 Ya se sabe que, en este tipo de eventos, los camareros trabajan a destajo hasta bien entrada la madrugada. Como era de esperar, la noche fue frenética y no paré de servir copas. Pero la verdad es que guardo un buen recuerdo. En los pocos momentos que tenía de descanso me dedicaba a observar aquella explosión de euforia expresada en animadas conversaciones y en la envolvente coreografía de los bailes por sevillanas. No en vano, aquel ambiente me resultaba familiar y aquellos jóvenes tenían mucho en común conmigo mismo: procedían de barrios de la periferia de Barcelona y de familias castellanohablantes de clase trabajadora.

Un recuerdo que suelo asociar a aquella noche es una canción: “Tu calorro”, de Estopa. Cuando sonaban los primeros compases de la canción, acompañados de la rugosa voz de David Muñoz, la caseta se venía abajo. Cantada a pleno pulmón como si de un himno se tratase. Y posiblemente lo fuese para muchos. En los hermanos Muñoz, de Cornellà y que habían trabajado en una proveedora de Seat, veían a dos héroes locales con quienes compartían un origen social y unos mismos códigos. 

Eso era un motivo de orgullo y de cierto sentimiento de pertenencia. Estopa eran como ellos y en sus canciones se veían reflejados. Qué mejor estampa para celebrarlo que la de una noche nostálgica de fin de semana en cuyo horizonte se dibujaban las tres chimeneas de la antigua central térmica de Sant Adrià del Besós y el barrio de La Mina. La poesía de los márgenes o, en palabras de Jorge Luis Borges, “la luna de los suburbios derruidos”.

La Feria de Abril de Catalunya, que se celebra desde 1971 y que en 2009 recibió dos millones de visitas, parece haber pasado sus mejores días. Desde aquella lejana noche no la he vuelto a visitar y las veces que he regresado al Parque del Fórum ha sido para asistir a conciertos de grupos como Sonic Youth y The Cure. Hoy los hijos de la emigración andaluza hemos superado ya holgadamente los 40 años, tenemos un trabajo estable y una hipoteca a tipo variable. 

Algunos, incluso, dejaron el barrio hace tiempo. Queda en la memoria un imaginario colectivo y simbólico vinculado generalmente a los barrios obreros del área metropolitana de Barcelona. Una banda sonora generacional que podríamos reconocer en las rumbas de Los Chichos o en el desgarrador quejío flamenco de Camarón de la Isla. Esa Catalunya a la que últimamente el moderneo barcelonés dedica festivales de “cultura txarnega”.

El problema es que no solo ignoramos, tan anclados en un pasado idealizado, que en los últimos años los márgenes se han movido, sino que desconocemos por completo nuevas manifestaciones culturales y musicales nacidas entre los hijos de la nueva inmigración. Igual son ellos en quienes deberíamos centrarnos a la hora analizar la vida en las periferias de Catalunya. Básicamente porque, aunque siempre haya desconfiado del concepto, ellos son los nuevos charnegos. 

Los chicos de la calle                                      

Escribía Najat El Hachmi en el prólogo de la edición no censurada de Els altres catalans de Francesc Candel sobre los recelos entre la emigración de los años 60 y la inmigración actual. Como apunta la autora de Jo també sóc catalana, la relación no siempre ha sido fácil y un lugar muy común entre los emigrantes que llegaron a Catalunya hace ya más de medio siglo es el de comparar ambas oleadas migratorias para constatar que el suyo fue un proceso mucho más duro y que, a pesar de las dificultades, supieron integrarse y prosperar.

Lejos de romantizar la realidad de los barrios, como habitualmente hacen quienes no viven en ellos, no podemos obviar los conflictos que en ocasiones se generan, por ejemplo, por la utilización del espacio público. Las frágiles políticas de acogida de las administraciones, así como el paternalismo y la criminalización de la pobreza, han propiciado que la interrelación entre las diferentes comunidades no sea tan idílica como pudiéramos pensar. Y no es idílica porque la realidad social dista mucho de serlo en barrios donde los índices de vulnerabilidad se han disparado en la misma proporción que los desahucios. Hay barrios, no solo en el área metropolitana de Barcelona, cuyas heridas abiertas nos advierten de la necesidad de abordar el problema a fin de evitar que se consolide una Catalunya de dos velocidades.

En 2016 se estrenó la serie The Get Down sobre el nacimiento del hip hop en el sur del Bronx a finales de los años 70. En un barrio castigado por la pobreza y la marginalidad, bandas de jóvenes afroamericanos deambulaban entre edificios abandonados a la espera de la demolición y fue en ese paisaje urbano en ruinas donde surgió un género musical que conquistaría el mundo. Un estilo que germinó de la desesperación y la falta de expectativas de futuro. Porque hay realidades que suelen ser terreno abonado para la creatividad como expresión de rabia de una comunidad. O la necesidad como motor de la inspiración. Recordemos cómo en España, y también en Catalunya, la rumba flamenca hizo visible a la comunidad gitana a finales de los años 70 y principios de los 80.

Varias décadas después, asistimos en Catalunya a una eclosión similar pero cuyos protagonistas son jóvenes de familias procedentes del Magreb y de Latinoamérica. Una realidad que nos han querido esconder y que teníamos a la vuelta de la esquina.

Morad nació en L'Hospitalet hace 21 años. Hijo de marroquís, hoy es el máximo exponente de un movimiento musical radicado, casi en exclusividad, en los Bloques de La Florida de su ciudad y que debe sus influencias al afrobeat, al trap y al hip hop francés de los barrios periféricos de ciudades como París y Marsella. Morad es un referente entre los suyos. Lo es porque en él hay autenticidad y porque, a través de sus letras y composiciones, se ha visualizado una realidad, la de los Bloques de La Florida, que es una de esas heridas abiertas de Catalunya a las que hacíamos referencia en líneas anteriores. Morad no es solo un ídolo musical para los suyos, es un espejo en el que se miran los chavales de los Bloques que, como él, crecieron en la calle y para los cuales la música es, a la vez, una válvula de escape y un medio de denuncia de la realidad que viven a diario.

Morad publicó en 2019 su primer disco de larga duración titulado M.D.L.R, acrónimo francés de Mec de la Rue, es decir, chico de la calle. Algo más que un título, la alusión hace referencia a una comunidad compuesta por el propio Morad y la que podría definirse como su segunda familia, los chicos de la calle. Ellos son sus hermanos, su gente, una red de apoyo que transciende de lo musical y que jamás le fallará.

Su primer disco convirtió a Morad en una figura emergente y mediática en el panorama musical del trap nacional. Él mismo suele recordar cómo las mismas salas de conciertos y discotecas que hace unos años le prohibían el acceso ahora lo llaman para actuar. El ascenso ha sido tan meteórico que solo hace falta echar un vistazo a sus redes sociales y a su cuenta de YouTube para certificar que Morad es un fenómeno global. Para hacernos una idea, en la primera semana de noviembre de 2020, coincidiendo con el lanzamiento de su nuevo single, “Motorola”, Morad fue el artista español con más visitas en YouTube por encima de nombres tan comerciales como Aitana, Rosalía y Pablo Alborán. Por ejemplo, utilicemos como referencia a Los Planetas, grupo por excelencia del indie español con más de 25 años de carrera a sus espaldas, por el que uno mismo y tantos otros de mi generación hemos profesado autentica devoción. En YouTube, el vídeo musical más visto de Los Planetas es el de “Un buen día”, una canción de hace 20 años y que es todo un himno generacional para muchos. Tiene cerca de cuatro millones de visualizaciones. El vídeo más visto de Morad es el de “Aguantando”, con más de 16 millones de visualizaciones y otros dos videos suyos superan los 15 millones. Todo ello en poco más de un año.

Como se puede apreciar en los vídeos musicales de Morad, los Bloques de La Florida toman especial protagonismo para convertirse en un actor principal. Sus bloques y su comunidad de chicos de la calle. Sirve, al mismo tiempo, para visualizar una realidad que se presenta desde un prisma objetivo y real. Morad y los chicos de la calle no necesitan aparentar. Ellos se muestran tal y como son, a diferencia de otras figuras del trap español que han cimentado su carrera en una “estética de barrio” basada en el disfraz y en el cliché tan recurrente de las bandas callejeras. En el caso de Morad no hay marketing alguno. Esa realidad que él vive no la expresa en sus canciones ni la muestra en sus vídeos como algo decorativo o sencillamente para epatar. No ha necesitado crear un relato ficticio sobre “el ser de barrio”, el suyo es un proceso de observación, cuenta lo que ve a su alrededor. Su realidad cotidiana es precisamente la que refleja en sus canciones.

 

 Beny Jr es otro de los chicos de la calle de los Bloques de La Florida y el compañero inseparable de Morad. Su tarjeta de presentación fue, como no podría ser de otra manera, un feat con Morad titulado “#FreePeke”, un alegato contra las apariencias y los postureos que tanto abundan en el mundo del trap y del hip hop. Su primer disco, Trap and Love, le ha situado como otro de los nombres de la escena musical de los Bloques más allá de su amistad con Morad. Al igual que su fiel amigo, Beny Jr describe con incisivo y afilado verbo las realidades tangibles y sin aditivos de su día a día: el racismo institucional, la falta de oportunidades, el desempleo, la pobreza, los trapicheos en las calles, las redadas policiales. Volvemos a la observación como ejercicio de denuncia. Pero no desde una perspectiva política sino desde el enfoque del narrador que no es otro que el mismo que sufre esa realidad.

Beny Jr estrenó hace un mes nuevo single con el título de “Mafioso”, cuyo vídeo vuelve a mostrar el esqueleto urbano de los Bloques de La Florida como zona desgajada del resto de la ciudad y de su propio barrio. Por ello merece una mención especial el joven Iván Salvador, realizador de los vídeos de Morad y Beny Jr que de manera tan diáfana ha retratado el universo callejero de los Bloques como elemento esencial de la música de ambos.

De Jensel King lo primero que llama poderosamente la atención es su juventud: 15 años. De nuevo estamos ante un talento, en este caso de gran precocidad, surgido de la cantera musical de los Bloques de La Florida. De registros sonoros más cercanos al afrobeat y con ciertas reminiscencias del gansta rap, Jensel King aúna el orgullo y la reivindicación del barrio con la crónica de la crudeza diaria de las calles. Asimismo, la denuncia de los operativos de las fuerzas de seguridad y del papel de la prensa está presente en sus letras como esbozo de una realidad. Sin duda, se trata de uno de los artistas con mayor proyección y futuro dentro del trap hecho en L'Hospitalet y Catalunya. Veremos cuál es el dictamen del tiempo en alguien tan joven pero tan sobrado de cualidades para alcanzar las cuotas de reconocimiento y éxito de sus vecinos Morad y Beny Jr.

Quieren ser calle, pero no lo son

Pubilla Cases es un barrio limítrofe con La Florida. En la zona norte de L'Hospitalet se hallan los barrios con mayor densidad de población, una de las mayores de Europa, y con una concentración más elevada de inmigrantes. En Pubilla Cases, barrio lleno de vida y conocido por sus bares de tapeo andaluz, hay una notable comunidad de origen latinoamericano. En este contexto aparece la extraordinaria figura de La Tiguerita. 

 

 Catalana de origen dominicano, Melissa Peralta utiliza el nombre artístico de La Tiguerita en un claro guiño a sus orígenes y a la tierra de su padre. En República Dominicana, un tiguere es alguien que se busca la vida. Melissa, de apenas 19 años, es la tiguere de L'Hospitalet y está dispuesta a comerse el mundo. En unas calles y en un movimiento musical donde tanto predomina la testosterona masculina, su presencia adquiere un valor doble desde una clave de género y de feminizar la escena del trap y del hip hop de su ciudad.

 La Tiguerita es de las que no se calla. Clama contra quienes quieren ser calle, pero no lo son y lo hace con un estilo directo y autosuficiente. Una constante tanto en los chicos de la calle de los Bloques de La Florida como en La Tiguerita es el rechazo a esa impostura tan coetánea de hacerse pasar por lo que uno no es. Ver cómo los barrios de las periferias urbanas se han convertido casi en una moda y en un tótem en entornos intelectuales y musicales ajenos a esas mismas realidades ha provocado la réplica de quienes sí viven en esas ciudades dormitorio donde la vida no es solo un fetiche o una manera de vestir, sino que se manifiesta en la angustia diaria por salir adelante y sobrevivir. Pero desde ciertos ámbitos del mainstream se ha tendido a idealizar lo marginal, y por lo tanto la pobreza, como productos de consumo. El revival del “cine quinqui” y la aproximación a los barrios de la clase trabajadora como quien va de safari urbano parecen confirmar una tendencia que no solo se pierde en la superficialidad y el tópico, sino que se construye desde el clasismo tan interiorizado en las clases medias urbanitas y academicistas.

La Tiguerita está en racha. En 2019 protagonizó el cortometraje Beef de Ingride Santos en el que interpreta a una joven estudiante que cuestiona el sistema pedagógico en los institutos de educación secundaria. La producción ha sido nominada para los próximos premios Goya en el apartado del mejor corto de ficción. Seguro que su barrio estará en vilo la noche que se celebre la gala de los Goya. Y es que, haciendo honor a nombre artístico, La Tiguerita es de las que saben buscarse la vida.

L'Hospitalet, segunda ciudad de Catalunya en número de habitantes, vive el estallido de una escena musical nacida entre los hijos e hijas de la inmigración. Pero lejos de hablar de cantantes de origen marroquí o latino deberíamos referirnos a ellos como lo que realmente son: jóvenes catalanes que reflejan en sus letras y canciones la realidad de sus barrios y, por consiguiente, de una parte de Catalunya. Sería importante que desde los medios catalanes se prestara atención a este fenómeno hecho por catalanes y catalanas como algo propio. Mientras se invisibilice lo que está pasando en algunos barrios de Catalunya, no tendremos una idea precisa de la sociedad catalana, tan cambiante y en transformación continua desde que llegaron las primeras migraciones hace ya varias décadas."            (Pedro Luna Antúnez, El Salto, 01/12/20)

11/11/20

La taberna gallega situada en Hospitalet de Llobregat propiedad de los cuatro hombres que atacaron con huevos repletos de pintura el Palau de la Generalitat el pasado domingo ha sido objeto de pintadas, después de ser señalada por un destacado independentista. "Puto nyordo" o "vuelve a tu país"

 "La taberna gallega situada en Hospitalet de Llobregat propiedad de los cuatro hombres que atacaron con huevos repletos de pintura el Palau de la Generalitat el pasado domingo ha sido objeto de pintadas. "Puto nyordo" o "vuelve a tu país" son estas pintadas.

Los propietarios de la taberna realizaron una 'performance' en la plaza Sant Jaume en la que denunciaron que el Gobierno está "cargando la economía" obligando a los restauradores a "pagar impuestos sin dejarnos trabajar". "Los que salimos perjudicados somos los ciudadanos, los que pagamos impuestos" han denunciado, al grito de "los de la hostelería nos están sangrando".

Los concentrados, seguidamente, embadurnaron la fachada del Palau con globos repletos de pintura roja sin que aparecieran en ningún momento los Mossos y abandonaron rápidamente el lugar."    
      (e-notícies, 10/11/)

 

"Mark Serra señala. El conocido independentista difundió en las redes la identidad de los autores del ataque contra el Palau.

El conocido activista independentista Mark Serra, ex militante del PDECAT, difundió en su cuenta de Twitter la identidad de los autores del ataque contra el Palau de la Generalitat y manifestó que "creo que ellos tienen la fachada demasiado limpia".

Serra publicó un tuit con la foto del negocio y el siguiente comentario: "este restaurante gallego de L'Hospitalet reivindica el lanzamiento de globos con pintura roja contra la Generalitat en la Plaza Sant Jaume, y yo creo que ellos tienen la fachada masa neta".

Posteriormente, Sierra compartió ayer un tuit con una imagen y el enlace de la página de Facebook del restaurante gatillo: "aquí el Facebook del restaurante que ha reivindicado el ataque a la Generalidad enseñando orgullosos la acción".                 (e-notícies, 10/11/20)

7/10/20

El Parlament votará una iniciativa para desterrar la idea de una Cataluña “colonizada”... para combatir "teorías pseudohistóricas" del grupo Koiné, apoyadas en ocasiones por el Govern, que acusan a la migración interior de "españolizar" la comunidad catalana

 "Teorías “pseudohistóricas” promueven la idea de que la dictadura franquista fomentó la migración desde otros lugares de España hacia Cataluña en las décadas de los 50 y 60 con la finalidad de “colonizarla” o “españolizarla”. Incluso miembros del Govern abonan esa tesis, que defienden con firmeza activistas del grupo Koiné o más recientemente la asociación independentista Súmate durante la Diada.

Así lo denuncia el grupo de PSC-Units, quien ha presentado una propuesta de resolución (PR) en el Parlament con la finalidad de desterrar esas acusaciones e instar a la Generalitat a fomentar la memoria democrática y organizar una exposición itinerante sobre la historia de las migraciones interiores del resto de España hacia el siglo XX. La PR será debatida y votada en la Comisión de Asuntos Institucionales de la Cámara catalana.

"Teorías pseudohistóricas"

En la iniciativa, presentada por el diputado Ferran Pedret, también se insta al Govern a promover la difusión de publicaciones científicas sobre la historia de esas migraciones y “rechazar y denunciar el contenido y la difusión de teorías pseudohistóricas sobre los movimientos migratorios interiores en España durante la dictadura, según las cuales, el franquismo fomentó el desplazamiento de la población desde el resto de España hacia Cataluña con la finalidad de colonizarla o españolizarla”.

Recuerda Pedret que "desde la industrialización del país, el proceso de desplazamiento de personal del campo a los núcleos urbanos, y en concreto hacia los centros industriales y comerciales, fue una constante, no solo dentro de cada territorio, sino entre diversos territorioa. Barcelona, Madrid y Vizcaya fueron durante los años 50, 60 y 70 los principales destinos de las migraciones interiores. Barcelona lo fue también, claramente, en el periodo entre 1915 y 1936”.

“En los años cuarenta –añade—no se puede menospreciar la importancia de las migraciones interiores como estrategia adoptada por los vencidos en la Guerra Civil para escapar del control social franquista y la represión”."                (María Jesús Manzanares, Crónica Global, 22/09/20)

20/1/20

Javier Cercas: Tengo una sensación de desarraigo, traición y furia... Me siento extranjero en el lugar al que creí que pertenecía...

"(...) Usted, como Melchor Marín, ¿se siente desarraigado? Llegó a Cataluña desde Extremadura con apenas cuatro años, y ya ve.

Creo que es verdad. En este chico que, aparentemente, es tan distinto de mí, he metido cosas de mí mismo que no me he atrevido a decir. Soy un desarraigado, para bien y para mal. 

Nací en Extremadura, un lugar en el que todos estábamos muy protegidos, teníamos dinero, conocíamos a todo el mundo y a los cuatro años me trasladaron a un sitio donde éramos pobres, o al menos ya no éramos ricos, no conocíamos a nadie y todo era totalmente distinto.

Eso influyó en usted, y todavía influye. 

Mi madre siempre dice que si me hubiese quedado en el pueblo no habría sido escritor, en este sentido tengo que ver con Melchor. Yo creía que tenía un sitio en el mundo, pero parece que no. Incluso te diré que pensé que tenía dos patrias, pero parece que no. Me siento extranjero en el lugar al que creí que pertenecía. 

Tengo una sensación de desarraigo, traición y furia, porque en esta novela hay mucha furia. Me dijo Manuel Vilas que, tras leer la novela, detectó un motor fundamental: el odio. ¡Y ojo con el odio, porque dura más que el plástico en el mar! Esa furia está en el libro. (Entrevista a Javier Cercas, Karina Sainz, Vox Populi, 09/11/19)

8/1/20

“Algunos que os llamáis a vosotros mismos ‘catalanes no independentistas’, en realidad no sois catalanes. Sois otra cosa... pero catalanes no lo sois. Yo diría que lo que sois es espanyols residentes en Cataluña“

"Josep Maria Virgili Ortiga és catedràtic jubilat d’institut de llengua catalana. En octubre de 2014 fundó el Grup Koiné con otros 13 ultras con el fin de erradicar de Cataluña la lengua española, que es la que usa habitualmente el 51% de catalanes. En 2016 el Koiné publicó un famoso manifiesto en el que pedían una “llengua única” a Catalunya: la seva, és clar. (...)

Y claro, como a todo catalibán al pobre Virgili le acaba saliendo el hitlerito. Hace unos días publicó esto:
“Algunos que os llamáis a vosotros mismos ‘catalanes no independentistas’, en realidad no sois catalanes. Sois otra cosa tan respetable como queráis (no hace falta decirlo), pero catalanes no lo sois. Yo diría que lo que sois es espanyols residentes en Cataluña“.

És a dir: solo los separatistas son auténticos catalanes; el resto son colonos, invasores, aspanyols. Pues es lo que decían los nazis de los alemanes que no eran nacionalsocialistas o de los judíos, escolti. Pura xenofobia supremacista. Con razón dijo Joan Manuel Serrat refiriéndose al manifiesto del Koiné que “Lo que pretenden sólo se podría conseguir aplicando un duro régimen fascista”.

Gràcies, Virgili, per mostrar-nos la vera faç del nacionalisme. Si alguno va perdiendo las ganas de hablar catalán no te extrañes. (...)"                   (Dolça Catalunya, 23/12/19)


2/1/20

Espot llama a encararse "con los colonizadores". "Pueden ser el vecino de la escalera o la persona con la que compartimos cola en el supermercado"

"El presidente de Catalunya Acció, Santiago Espot, ha colgado un vídeo en twitter donde asegura que "afirmar que Cataluña es un solo pueblo es falso, es mentira". "Somos un pueblo ocupado y, por tanto, colonizado", sentenció en este sentido.

"No podemos hacer por más tiempo ver que no están aquellas personas que conviven entre nosotros, que pueden ser el vecino de la escalera o la persona con la que compartimos cola en el supermercado, que nos quieren hacer españoles a golpe de decreto o a palos, si es necesario", ha indicado.

A criterio de Espot, estas personas saben "que si generan el conflicto civil, que es lo que persiguen, podrán mantener en Cataluña bajo su dominio".

"La gran esperanza o la gran fuerza de Cataluña radica, precisamente, en aquellos catalanes originarios de otras tierras peninsulares, que se han incorporado a la causa de la independencia de Cataluña con un ánimo ganador y con un ánimo de una gran moral de victoria", ha considerado.

Santiago Espot ha elogiado finalmente que "ellos se encaran, si es necesario, con los colonizadores que tenemos en casa. Ellos son también la gran esperanza de la patria". (...)"         (e-notícies, 28/12/19)

9/7/19

Joan Lluís Bozzo distingue entre catalanes y "españoles empadronados en Cataluña"

"El director teatral Joan Lluís Bozzo, en twitter, ha considerado que en Cataluña hay dos grupos: los catalanes y los "españoles empadronados en Cataluña", por lo que ha pedido "alerta máxima".

"Que no nos engañen. En Cataluña conviven los catalanes (que, sean de donde sean, estiman Cataluña) y los españoles empadronados en Cataluña que quieren eliminar nuestra lengua, cultura, símbolos y libertades, para entregar el país al Reino de España. Alerta máxima!", ha escrito el miembro de Dagoll Dagom.

 

Que no ens enganyin. A Catalunya hi conviuen els catalans ( que, siguin d'on siguin, estimen Catalunya) i els espanyols empadronats a Catalunya que volen eliminar la nostra llengua, cultura, símbols i llibertats, per entregar el país al Regne d'Espanya. Alerta màxima!

3.955 Retweet   8.510 Me gusta"                     (e-notícies, 08/06/19)

12/4/19

"Yo les ví llegar": el emocionante discurso de Borrell sobre los andaluces en Cataluña

"'Yo les ví llegar". Así se expresó el ministro de Exteriores en funciones, Josep Borrell, sobre los centenares de miles de andaluces que viven en Cataluña. En un mitin del PSOE celebrado en Sevilla ayer, el también candidato a las elecciones europeas reivindicó el mestizaje (...)

El también expresidente del Parlamento europeo cargó contra la que fuera presidenta del Parlamento catalán, Núria de Gispert, que ha protagonizado un rosario de polémicas por sus comentarios supremacistas contra la líder de la oposición en Cataluña, Inés Arrimadas. Borrell tuvo que recordar a la polémica expresidenta del hemiciclo autonómico que los andaluces "también hicieron mi país". 

Alertó el líder socialista contra la "división atroz" que promueve parte del independentismo y lanzó una salva de profundidad contra De Gispert. "Cuando veo que le espeta a una líder política nacida en Andalucía pero afincada en Cataluña Si no estás de acuerdo con la independencia, vete de aquí, veo despertar a los peores demonios de nuestra historia", lamentó.

"Nadie tiene que irse de ninguna parte"

Continuó Borrell enfatizando que "nadie tiene que irse de ninguna parte, y menos el que ha escogido libremente ir a vivir a un trozo de nuestro país", en respuesta a los tuits de de Gispert, que invitaban a Arrimadas a regresar a Cádiz si no compartía el proyecto secesionista catalán.

Según el también exdiputado en las Cortes, "todos tenemos un emigrante dentro". Se reivindicó él mismo de esta condición al explicar que su padre nació en Mendoza (Argentina). "Era hijo de un emigrante catalán que dejó el Pirineo catalán, porque allí también había hambre. 

 Y se instaló bajo unas montañas más grandes que las mías: los Andes. Encontró a otra catalana. Vivían a 50 kilómetros uno del otro y se encontraron allí. Finalmente, regresó a España para hacer la Guerra Civil. No fue una buena idea", narró Borrell.

"Quieren encerrarse en su identidad"


El exjefe de la Eurocámara se reivindicó a sí mismo como "hijo de esta movilidad humana que algunos aprovechan para darnos miedo". A colación de ello, aprovechó Josep Borrell para cargar contra el uso de la inmigración en política. "Vienen los emigrantes, una invasión que nos arrasará, dicen algunos. Quieren cerrar las puertas.

 Cerremos los puertos, Chiudami i porti, que dice Salvini en Italia, Hagamos muros, como dice Orbán en Hungría. Volvamos a encerrarnos en nuestra identidad, como dicen los holandeses. Encerrémonos en lo que fuimos, porque no tenemos el valor de hacer lo que nos toca en esta era de la globalización. Eso es un mensaje absurdo", aseveró Borrell. (...)"                 (Crónica Global, 07/04/19)

4/4/19

Acto de hermanamiento entre La Bisbal y el pueblo andaluz de Cuevas Bajas, del que proceden la mayor parte de los bisbalenses de origen andaluz... apenas hubo presencia de catalanes de origen en la fiesta de la plaza... Entre los asistentes, un compañero de los viejos tiempos: “Volvemos a ser vistos como extraños. Algunos dicen que somos un obstáculo para la independencia”... Los obligan a elegir entre el padre y la madre, entre uno y otro barro. Callando, ­eligen. Quien ha empujado Catalunya en esta dirección ni conoce el país ni ama a sus gentes. Simplemente cree, como es propio del nacionalismo, que el país es una finca; y que la finca es suya....



"Se acercó un hombre de semblante serio y pelo blanco. “¿Te acuerdas de mí? Me sentaba a tu lado en el pupitre de la clase del señor Clares”. El señor Clares era el maestro de La Bisbal que preparaba a los niños de 9 a 12 años. Republicano, como Victòria Vigo, su mujer. Expedientados, humillados, grandes maestros.

El chico que se sentaba a mi vera ya está jubilado. Se llama Miguel Guillén y es hijo de Cuevas Bajas, el pueblo del que proceden la mayor parte de los bisbalenses de origen andaluz.
Miguel, que reside en Palafrugell, me explicó que trabajando de albañil (oficial, encargado y finalmente empresario) ha alzado muchos bloques de pisos en el Empordà. También ha construido con sus manos muchas casas trabajando los domingos: la de sus padres, la suya y la de sus hijos, entre otras.

 Los litros de sudor que Miguel ha derramado sobre la tierra ampurdanesa pueden ser igualados; superarlos es imposible. Habla un catalán muy jugoso, en el que cierto deje andaluz se mezcla con los arcaísmos ampurdaneses. Mientras nosotros recordábamos los años de infancia, el alcalde de La Bisbal, Lluís Sais, y el de Cuevas Bajas, Manuel Lara, festejaban una plaza dedicada a este pueblo andaluz.

Los discursos de los alcaldes y los de la concejal Maite Bravo, alma del acto, glosaban la importancia del tejido civil que fabricaron en La Bisbal los catalanes de origen y los que llegaron entre los años cincuenta y setenta procedentes de aquel pueblecito malagueño junto al Genil. Una buen número de ciudadanos de Cuevas Bajas acompañaba a su alcalde en la visita oficial a La Bisbal y abrazaban a parientes y amigos de aquel tiempo, ahora catalanes de derecho y sentimiento. Los alumnos de la Escola de Cobla Conrad Saló tocaron unas sardanas. 

También se bailaron sevillanas. Los ceramistas Joan Raventós y David Rossell explicaron el sentido del mural que están realizando para decorar esta plaza, con barro procedente de ambos pueblos. Las tierras de La Bisbal y Cuevas Bajas uniéndose para refundar la belleza.

Después plantamos un olivo de Cuevas Bajas en el jardín de la biblioteca y durante la comida de hermandad, la hija de Miguel, Laura Guillén, la Bicha, y su cuadro de Palafrugell cantaron y bailaron flamenco puro. Ahora bien, el gran protagonista de la fiesta fue otro Manuel Lara, tío del actual alcalde de Cuevas y uno de los hombres más importantes del antifranquismo ampurdanés. Manolo Lara, que ha publicado libros sobre el heroico periplo de los andaluces de Cuevas en La Bisbal, ha trabajado obsesivamente para que esta plaza sea el símbolo de la fusión.

Manolo era el mayor de una familia numerosa sin padre. Nacido en la posguerra “en una Andalucía donde sólo había torronteras de hambre, miseria y calamidades”, acompañaba a su madre de noche para reunir cuatro aceitunas, algo de grano.

 Emigró a Alemania, desde donde pudo pagar las deudas de su madre y ayudar a sus hermanos. Más tarde, como tantos otros cueveños, recaló en La Bisbal. Conductor de camiones, llegó muy arriba en su empresa, mientras participaba en la lucha antifranquista con el PSUC. Toda su vida es un ejemplo de compromiso: familiar, social, político.

 Habla un catalán de acento andaluz y ha sido el alma del hermanamiento entre los dos pueblos.

 Sostiene que la emigración andaluza tiene un componente político, ya que los familiares de los rojos y los republicanos, en las zonas rurales andaluzas, eran sometidos al pacto del hambre y nunca eran contratados como jornaleros. A pesar de la dureza de su vida no ha cultivado el resentimiento y ha favorecido siempre el diálogo, la deferencia, la inclusión.

Ahora bien, apenas hubo presencia de catalanes de origen en la fiesta de la plaza (salvo los concejales, la colla sardanista y unos militantes de izquierdas). Entre los asistentes, un compañero de los viejos tiempos cuyo nombre no mencionaré. Trabajador de fábrica ya jubilado, militante de izquierdas por lealtad a su familia andaluza. Como tantos luchadores anónimos, trabajó más por la democracia y el catalanismo en el Empordà que muchos de los que ahora blanden la estelada.

Hablaba con tristeza. “Volvemos a ser vistos como extraños. Algunos dicen que somos un obstáculo para la independencia”. Seguramente es una anécdota poco representativa, pero el solo hecho de que estas ideas circulen se carga el esfuerzo de fusión por el que tantos hemos peleado.

Este compañero no abandonará la idea inclusiva de país por la que luchó. No abrazará la posición antagonista que contribuye a dividir tanto como la otra. Sólo manifestó tristeza y resignación, ni siquiera un reproche. No quiere tener que elegir entre los dos barros que conforman el mural de su vida (al igual que el barro de Cuevas modela la mía: sin los olores, los acentos y los juegos de aquellos amigos de niñez, yo sería otro). Los obligan a elegir entre el padre y la madre, entre uno y otro barro. Callando, ­eligen.

Quien ha empujado Catalunya en esta dirección ni conoce el país ni ama a sus gentes. Simplemente cree, como es propio del nacionalismo, que el país es una finca; y que la finca es suya."           ( , La Vanguardia, 25/03/19)

5/12/18

Cuando Jordi Pujol llamaba “ocupantes” a los nacidos en el resto de España... racismo cultural en estado puro... como el de VOX

"La semana pasada, el presidente del Parlament, Roger Torrent, amonestó a un diputado de Ciudadanos durante el pleno por “insultar” al president Quim Torra. Lo sorprendente es que el parlamentario en cuestión, Nacho Martín Blanco, se había limitado a citar de forma literal algunos de los textos xenófobos de Torra—en concreto, aquellos en los que se refería a los españoles como “expoliadores” y “bestias con forma humana”—. No es extraño, pues, que el aviso de Torrent suscitase quejas de todos los grupos de la oposición.

Lo ocurrido evidencia hasta que punto el nacionalismo se siente incómodo cuando sus adversarios sacan a colación el supremacismo de la que han hecho gala algunos de sus líderes. Por desgracia para los secesionistas, dicho supremacismo no se reduce a una anécdota. Al margen de Torra, el caso paradigmático lo representa el que fue presidente de la Generalitat durante más de tres décadas, Jordi Pujol. 

En su libro Inmigración. Problema y esperanza de Cataluña (1976), éste afirmó que el hombre andaluz es un ser “destruido” y “falto de mentalidad” que constituye la “muestra de menor valor social y espiritual de España”.

Estos dicterios antiandaluces han sido reproducidos varias veces y se citan con frecuencia. Sin embargo, el expresident también es autor de un texto muy poco conocido pero igualmente xenófobo. Se trata del artículo “El ejercito de ocupación”, que apareció publicado en el volumen Construir Cataluña en 1966 —posteriormente, en la edición de 1979, fue suprimido—.

En aquella pieza, Pujol advertía de una situación que creía preocupante: “Es del todo necesario que 150 o 200.000 hombres que viven en Cataluña sean considerados como lo que son en realidad: como ejército de ocupación. En Cataluña existe un ejército de ocupación. En Cataluña hay ocupantes. Hay miles y miles de hombres que son ocupantes. Los unos lo son por mor de la función que tienen asignada [en referencia a la Guardia Civil]. Otros por mentalidad.”

A continuación, Pujol aseguraba que estos últimos —es decir, los ciudadanos procedentes de otras comunidades que se sentían españoles— representaban para Cataluña un peligro mayor que la propia policía. “Son hombres llegados de fuera con mentalidad de dominadores, hombres para los que Cataluña es un país extraño que es preciso colonizar.” Y remarcaba: “Estos hombres constituyen un verdadero ejército de ocupación.”

El exdirigente conservador criticaba entonces la impunidad con que estos “ocupantes” se desenvolvían en Cataluña: “Se sienten seguros, porque saben que la ley es suya. Pero también por otra cosa. Se sienten seguros, porque hace tantos años que tenemos a esta gente en casa que nos hemos llegado a  habituar a su presencia. 

Y muchos catalanes no tiene otra reacción frente a ellos que la de los clásicos y resignados ‘qué le vamos a hacer’ o ‘esta gente es así’. Pero no todo es debido al hábito. Está también que no se les ha clasificado con la suficiente claridad y energía”.

Así, según Pujol, estos ciudadanos se podían presentar honorablemente como maestros, médico o funcionarios para ocultar su condición de “ocupantes”. Sin embargo, los catalanes nacidos en Cataluña —a los que se refería simplemente como catalanes — no debían dejarse engañar:

“Nosotros tenemos que meternos entre ceja y ceja que además de todo esto, son ocupantes, son coloniales. Y no debemos ser tres o cuatro los que lo veamos: se ha de acuñar y hacer llegar a mucha gente la nueva expresión, la de ejército de ocupación. Se ha de crear un nuevo tipo, el del ocupante. 

Ha de llegar un momento en el que cuando un hombre de éstos ponga de manifiesto a través de cualquier detalle insignificante la antipatía profunda y la malevolencia que siente hacia nosotros, los catalanes hemos de pensar maquinalmente: ‘Es un ocupante’. Tiene que llegar también el momento en el que estos hombres han de saber que Cataluña los tiene por lo que son”.

Para concluir, Pujol recomendaba no abandonar nunca la terminología militar. “Es importante porque un ocupante nunca es un hombre honorable. El término ‘ocupante’ siempre es despreciativo”. De esta forma, aseguraba, “el ejercito de ocupación habrá perdido la mitad de su peligrosidad”.

A juicio de Antonio Robles, portavoz de Centro Izquierda de España (dCIDE) y autor de Historia de la resistencia al nacionalismo en Cataluña, el artículo de Pujol reviste una enorme gravedad. “Sus consejos responden a un patrón que recuerdan poderosamente al empleado por los peores totalitarismos. 

Se trata de deshumanizar al discrepante, provocar su aislamiento y, finalmente, expulsarlo de la comunidad”. En este aspecto, opina que el relato pujolista no difiere, por ejemplo, del de Franco: “Ambos quisieron imponer a todos su lengua e ideología. El que no se sometía a su imperio, no tenía cabida”.

Por otra parte, Robles considera que en este pieza de juventud ya se encuentra condensado todo el proyecto secesionista. “Su discurso, que no es otra cosa que racismo cultural en estado puro”, asevera, “ es el detritus ideológico del que se ha alimentado el nacionalismo todos estos años. Jordi Pujol diseñó un entramado que ha acabado explotando en el presente”.            (Óscar Benítez, El Catalán, 30/11/18)

2/7/18

Los charnegos... esos invasores pagados por Franco... ni más ni menos que lo que viene diciendo Le Pen, Silvini y toda la fascistada. Dios los da y ellos se juntan...

"(...) el tópico de que los colonos fueron llevados a Cataluña en el franquismo con el objetivo premeditado de descatalanizarla. Es conocida la respuesta de algunos de aquellos inmigrantes o de ideólogos españolistas de que esa población llegada desde fuera lo que hizo fue levantar Cataluña.

El intenso debate generado en las redes sobre el papel de los colonos demuestra la pobreza y el simplismo de los argumentos de unos y otros, nacionalistas todos. A los que dicen que con su trabajo se levantó Cataluña les responden otros que si vinieron era porque huían de la miseria en su tierra origen y agradecidos deberían estar porque fueron acogidos. 

Los aplausos independentistas se multiplican exponencialmente cuando un descendiente de uno de aquellos inmigrantes confirma que sus abuelos o sus padres vinieron, sobre todo del sur, con una mano detrás y otra delante y que están muy agradecidos a lo que Cataluña les ha dado o permitido: progreso y futuro para sus hijos y nietos.

 "Tú sí que vales" (sic), "ets de la nostra nació", etc. son algunos de los comentarios de los que firman con dos apellidos catalanes. 

 (...) la pretendida política descatalanizadora del franquismo. De haber existido fue la contraprestación que interesadamente promovió la burguesía catalana. Es innegable que, como plantea Carlos Arenas, las economías del cuadrante nororiental de España fueron más inclusivas que las economías del sur, localistas y extractivas.

 Las empresas del norte supieron captar las iniciativas estatales gracias a un proceso de inmersión política. Dicho de otro modo, la política económica del franquismo tuvo como objetivo prioritario una rápida recuperación de Cataluña desde el final de la guerra civil. 

Por ejemplo, Demetrio Carceller, ministro de Industria y Comercio entre 1940 y 1945, estuvo especialmente implicado en la importación de algodón para favorecer a la industria textil catalana. Otro dato: entre 1940 y 1973 la participación de Madrid, el País Vasco y Cataluña en el PIB nacional pasó del 33,2 al 42,3% del total. 

Además, las estrategias de las empresas del norte se convirtieron también en estrategias del Gobierno cuando se impulsó una salida masiva desde el sur de mano de obra barata, muy barata. De ese modo, recuerda Arenas, las élites andaluzas pudieron organizar a su gusto el capitalismo autóctono, con más tranquilidad sin la peligrosa y enorme presión social de miles y miles de jornaleros mal pagados."              (Manuel Peña Díaz, Crónica Global, 15/06/18)