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23/7/19

Paul Krugman: los estados más ricos subsidian a los estados más pobres. Kentucky, en 2017, recibió 40.000 millones más del gobierno federal de lo que pagó en impuestos... si realmente creen que los estadounidenses con ingresos más elevados no deberían pagar las prestaciones de aquellos con menos ingresos, deberían pedir a los estados “donadores”, como Nueva Jersey y Nueva York, que ya no ayuden a lugares como Kentucky...

"(...) los demócratas están proponiendo de manera injusta redistribuir los ingresos de los que generan riqueza a los que no lo hacen.  

(...)  si su opinión es que la agenda progresista es moralmente errónea, que la gente no debería recibir más beneficios gubernamentales de lo que paga en impuestos, deberían saber cuántos estadounidenses ya son unos “aprovechados”, “parásitos” o como quieran llamarles. De hecho, estamos hablando de una vasta franja del centro del país que incluye a casi todos los estados que votaron por Donald Trump.

He estado leyendo un informe reciente del Instituto Rockefeller sobre el “balance de pagos” federal de los estados: la diferencia entre lo que el gobierno federal gasta en un estado y lo que dicho estado le devuelve en ingresos.

El patrón es familiar: los estados más ricos subsidian a los estados más pobres. Y los motivos son claros: los estados ricos pagan mucho más per cápita en impuestos federales, mientras que en realidad reciben un poco menos en gasto federal porque Medicaid y otros programas de “recursos comprobados” se destinan de manera desproporcionada a aquellos con ingresos bajos. Las magnitudes son sorprendentes.

Tomemos el caso de Kentucky. En 2017, ese estado recibió 40.000 millones de dólares más del gobierno federal de lo que pagó en impuestos. Eso es alrededor de una quinta parte del PIB del estado; si Kentucky fuera un país, diríamos que recibió ayuda extranjera a una escala casi inconcebible.

Esta ayuda, a su vez, es fundamental para sostener muchos empleos. Es justo decir que muchos más kentuckianos trabajan en hospitales que se mantienen a flote gracias a Medicare y Medicaid y en establecimientos minoristas que siguen operando debido a la seguridad social y los cupones de comida que en todas las ocupaciones tradicionales como la minería e incluso la agricultura combinadas.

Así que, si realmente creen que los estadounidenses con ingresos más elevados no deberían pagar las prestaciones de aquellos con menos ingresos, deberían pedir a los estados “donadores”, como Nueva Jersey y Nueva York, que ya no ayuden a lugares como Kentucky y dejen que sus economías colapsen. Y si eso es lo que se proponen, deberían informar al respecto al electorado de Mitch McConnell, el senador republicano de Kentucky."                      

6/11/18

Una lector de La Vanguardia halla la solución al prusés... ya que si Puigdemont dijo que “con un federalismo a la alemana no pediríamos la independencia“... podríamos dar a Cataluña y al País Vasco un estatus similar a los lander alemanes. Eso sí, retirando las competencias actuales que NO tienen los alemanes, y blindando definitivamente el traspaso de competencias, como en Alemania...


"(...) Sabemos que los cantones de Suiza gastan el 34% del gasto público nacional; los estados de EE.UU. gastan el 25% del total; los lander de Alemania gastan el 23% del total. Y las comunidades autónomas de España gastan el 37% del total nacional. O sea, que las CC.AA. españolas gestionan un +9% de gasto que los cantones de Suiza, un +48% más de gasto que los estados de EE.UU. y un +61% que los lander alemanes.

I els impostos? Sabemos que la Generalitat gestiona un 50% más de impuestos que los lander alemanes, y que esta cantidad se ha multiplicado por 6 desde 1995. Las CCAA gestionan el 32% de los ingresos en impuestos del Estado. Los länder alemanes gestionan el 22%, los estados de EEUU el 21%, los cantones suizos el 25%.

Sólo los estados canadienses manejan más que las CCAA españolas: el 40%. El Reino Unido es un estado unitario, y las regiones británicas (Escocia) apenas gestionan un 5% de los impuestos británicos. O sea, que vivimos en el 2º estado del mundo donde las regiones tienen más poder fiscal, y en el que más ha disminuido el % que maneja el poder central.

Pues esto es lo que hay que saber para enfrentarse a lo que va dir da uns dies el Motxo en una entrevista a Euronews:

“Con un federalismo a la alemana no pediríamos la independencia“.

Una de 2: o el Motxo no sabe nada de lo que habla, o quiere engañar a los extranjeros y a alguno de su parroquia. Así que un lector del diario del Conde que debe ver poco TV3 (...) envió una carta comentando la “Solución de Puigdemont”:

“Creo que es una buena oportunidad de dar a Cataluña y al País Vasco un estatus similar a los lander alemanes. No sé cuál es. Eso sí, retirando las competencias actuales que no tienen los alemanes, blindando definitivamente el traspaso de competencias y prohibiendo determinados partidos, como en Alemania.

Es una perfecta solución si con eso cerramos definitivamente el procés y los futuros procesos que fracturan nuestro país. ¿Dónde hay que firmar?  (...)"                 (Dolça Catalunya, 21/10/18)

29/6/18

California contribuye al presupuesto federal con 8.028 dólares por persona y recibe 6.709... Si en EE UU hicieran lo que quieren los nacionalistas catalanes, California ya sería independiente

"(...) No digo nada sobre el principio de ordinalidad (palabra que no existe en castellano) que defienden como un acto de justicia quienes parecen no saber nada del asunto. Se dice que “las regiones que dan dinero a las menos favorecidas, no pueden resultar después más perjudicadas que las receptoras de esas aportaciones”. 

¿De dónde sacan la idea de que algunas regiones transfieren dinero a otras? En 24 años de presidente de Extremadura jamás he visto una partida procedente del presupuesto catalán con destino a otras regiones más deprimidas. Es falsa esa transferencia. Extremadura se financia por los impuestos propios, los cedidos por el Estado y por los fondos europeos. 

Y de igual manera que es falsa esa transferencia, es falso que el principio de ordinalidad rija en otros Estados federales. Ni siquiera en países donde se supone que lo de solidaridad coge demasiado lejos, como EE UU, se practica semejante despropósito. 

California, por ejemplo, contribuye con 8.028 dólares por persona y recibe 6.709. Connecticut entrega 11.522 dólares y recibe 8.795. Si en EE UU hicieran lo que quieren los nacionalistas catalanes, California, que con su aportación per capita se coloca en el puesto 9º, y se sitúa en el 38º en el ranking federal de ingresos per capita, o Connecticut, que resulta ser el mayor contribuyente per capita de EE UU, y pasa a ocupar el puesto número 13º en ingresos federales, estarían reclamando la independencia por no sentirse cómodos en un sistema tan solidario y tan alejado del principio de ordinalidad.(...)"               (Juan Carlos Rodríguez Ibarra, El País, 08/12/17)

19/1/18

Si California quisiera independizarse tendría que presentar una propuesta de referéndum aprobada por dos tercios de las cámaras legislativas californianas, y despúes, la aprobación de dos tercios de Congreso y Senado estadounidenses, y las tres cuartas partes de las cámaras legislativas estatales... y todo para no tener que financiar a otros estados

"Recordaba Borges aquella provincia en la que no había pueblo que no fuera “idéntico a los otros, hasta en lo de creerse distinto”. Si California, el Estado más rico de Estados Unidos, quisiera independizarse, tendría que superar dos filtros: el de la propia Constitución de California y el de la Constitución de Estados Unidos.

El primero requeriría una propuesta de referéndum aprobada por dos tercios de las cámaras legislativas californianas o una iniciativa pública con las firmas de un 8% de los votos habidos en las últimas elecciones estatales, que se votaría en las siguientes y cuya aprobación requeriría el voto favorable del 55% y una participación mínima del 50%. 

El siguiente paso sería la propuesta formal de una enmienda a la Constitución estadounidense que habría de superar el “consenso de los Estados” establecido en la sentencia “Texas v. White” —que declaró inconstitucional cualquier secesión unilateral—: la aprobación de al menos dos tercios de Congreso y Senado estadounidenses, y las tres cuartas partes de las cámaras legislativas estatales. 

En resumen, una reforma de las leyes máximas estatal y federal, protegidas en ambos casos con supermayorías.

El movimiento independentista californiano ya existe y se llama Yes California (California por el Sí). Aún no es partido político ni tiene diputados, pero el apoyo al Calexit ya supera el 25% de la población, y todo se andará.

Por el momento no se declaran herederos de los colonos americanos que, tras alzarse el 14 de junio de 1846 contra las autoridades mexicanas, declararon una efímera República de California independiente —a la que renunciaron a regañadientes a cambio de aceptar la anexión a Estados Unidos—. 

Claro que quizás algún día los independentistas sean los californianos hispanos, y el agravio sea el Tratado de Guadalupe de 1848 por el que Estados Unidos les arrebató —entre otros territorios— el de California, donde impusieron el idioma inglés. La historia se puede contar de muchas formas.

Sin embargo, otros argumentos expuestos en su página web yescalifornia.org nos resultan a los europeos sorprendentemente familiares. Su identidad: “California es una nación” y “es odiada”; su legitimidad económica: “pagan 103.000 millones de dólares más de lo que reciben de financiación estatal”; su legitimidad jurídica: su secesión es un asunto de “derechos humanos”, “la Declaración Universal establece en su artículo 20 que nadie debería ser obligado a pertenecer a una asociación”, y el “derecho de autodeterminación” está por encima de la ley estadounidense, por lo que “no necesitan una enmienda constitucional para separarse de los Estados Unidos”; su legitimidad política internacional: son “distintos” del Brexit, porque “el Brexit pretende separarse”, mientras que ellos quieren “integrarse en la comunidad internacional”, en la que serán reconocidos inmediatamente y “podrán influir en la dirección de los asuntos mundiales”, convirtiéndose en “un actor principal en la escena mundial, merecedores de un asiento en el G8”.

Por supuesto, prometen beneficios económicos: tras la independencia “tendrán superávit al dejar de financiar a otros estados”, podrán “financiar plenamente la educación pública, reconstruyendo y modernizando sus escuelas y pagando a sus profesores el salario que merecen” o una “sanidad como derecho universal”; seguridad: aunque no tengan ejército, el de Estados Unidos les protegerá tras “negociar un acuerdo de mantenimiento de bases”; garantías ciudadanas: “la independencia no afectará a su ciudadanía estadounidense”, no necesitarán visado, y hasta tendrán “equipo olímpico propio”, porque ya aportan casi un quinto de los atletas estadounidenses. Y no habrá costes.

 Yes California está intentando promover un referéndum vía iniciativa pública, pero hasta ahora no ha logrado firmas suficientes. El anterior líder del movimiento, Louis Martinelli, acaba de mudarse a Rusia, tras ser acusado de recibir de allí financiación y apoyo cibernético.  (...)"             (Enrique Feás, El País, 11/01/18)

28/7/15

En Estados Unidos las diferencias entre estados acaban siendo considerables y las balanzas fiscales para los ricos, mucho peores que para Cataluña o Madrid

"Los nacionalistas catalanes a menudo critican las propuestas federalistas debido a su carácter homogeneizador. Si todos los estados dentro de un país tienen las mismas competencias, dicen, eso se traducirá en una serie de instituciones uniformes que no respetan las diferencias entre regiones y sus preferencias políticas.

Estos días andaba mirando datos presupuestarios en Estados Unidos, comparando la carga fiscal de Connecticut con otros lugares del país (para los curiosos, este es el motivo). Estados Unidos es una federación completamente simétrica: la escueta constitución no da ningún trato o nivel competencial especial a ningún territorio.

 Eso no impide, sin embargo, que cada estado tome decisiones completamente distintas sobre sus niveles de gasto público, haciendo que veamos gráficos como este:


Los datos están sacados de la oficina del censo, y cubren gasto estatal y municipal, ya que muchos servicios públicos (educación, bomberos, policía) son prestados a nivel local bajo regulación estatal. Los datos del PIB vienen del BEA; he excluido Alaska por los ingresos derivados del petróleo.

Las diferencias entre los estados que más recaudan (Vermont) y los que menos (Texas) en porcentaje del PIB son enormes, casi 2 a 1. Los votantes de Vermont (el estado más izquierdoso del país bajo muchas métricas) han decidido dar sanidad a más gente, gastar más dinero en colegios y básicamente hacer del estado un lugar con más servicios públicos. Texas es Texas; si eres pobre y estás enfermo, buena suerte.

Las cifras, sin embargo, pueden dar una idea un poco extraña sobre qué estados son más progresistas, ya que las diferencias de renta entre Connecticut y Mississipi son realmente enormes (2 a 1, según como se midan).

Otros estados, Como Delaware, tienen PIBs absolutamente enormes ya que son la sede de muchísimas compañías (Delaware, el lugar más barato para abrir una empresa) o albergan medio gobierno federal (Virginia). Para ver las diferencias entre estados hay otra métrica, midiendo el nivel fiscal como porcentaje de la renta personal media:

 

Dakota del Norte y Wyoming, como Alaska, son estados extractores de recursos naturales (petróleo, gas), así que el gráfico de nuevo tiene sus inconvenientes, pero la escala de preferencias políticas es bastante obvia, así como las diferencias. Oregon, Vermont o Minnesota son progresistas propensos al gasto; New Hampshire es el cuñado de derechas de Nueva Inglaterra. 

De nuevo, algunos estados pobres tienen una presión fiscal considerable, ya que el nivel de renta de sus ciudadanos es más limitado (esto a menudo lo compensan teniendo sistemas fiscales horrendamente regresivos, por cierto); podríamos controlar por riqueza, pero basta para darse una idea.

Lo importante, en todo caso, no son tanto los detalles particulares de Estados Unidos, sino cómo un sistema federal simétrico puede albergar comunidades políticas con preferencias completamente distintas sin requerir excepciones o regímenes especiales.

 La clave es permitir que cada unidad tenga libertad para escoger su nivel de ingresos y gasto (que deben ser el mismo, ya que están obligadas a tener déficit cero) y tenga las herramientas para recaudar cómo y cuánto quieren para pagar por esos servicios.

 El gobierno federal se ocupa de aquellos programas que deben ser nacionales por necesidades técnicas (seguro de depósitos bancarios, parte de las prestaciones de desempleo durante recesiones, pensiones) o porque así lo decide el Congreso (Medicare, ACA). En materias en que el gobierno central quiere establecer un mínimo de servicios estatales, Washington debe pagar ese tramo de los servicios (Medicaid, por ejemplo).

Las diferencias entre estados acaban siendo considerables (y las balanzas fiscales para los estados ricos, por cierto, mucho peores que para Cataluña o Madrid), pero nadie parece exclamarse demasiado. El federalismo, cuando funciona, genera esta clase de disparidades, porque eso es lo que quieren los votantes. 

Los políticos del centro no deberían preocuparse por el hecho que los habitantes de una región quizás quieren más impuestos y servicios, y los de la periferia no deberían tener miedo que el tener la misma capacidad de decisión que el resto represente la muerte de las diferencias.

En los gráficos de arriba, por cierto, se ve que Connecticut está lejos de ser un infierno impositivo socialista. Es un estado riquísimo, así que puede pagar muchos servicios con impuestos relativamente bajos. Lo hace, por cierto, de forma espectacularmente regresiva, gravando a las familias de rentas bajas y al trabajo muy por encima que a los ricos y las empresas. Pero eso es otra historia que deberá ser contada en otra ocasión. "        (Politikon, 20 jul, 2015 - )

3/5/13

California contribuye con 8.028 dólares por persona y recibe 6.709. Connecticut entrega 11.522 dólares y recibe 8.795

"Segundo error: cuantificar todas las cargas y beneficios que Cataluña obtiene y soporta por pertenecer al Estado. Resulta que los beneficios que obtienen del Estado superan a las cargas en 4.015 millones de euros. ¡Sorpresa! Tendrían saldo positivo.

 ¿Pero eso es posible? Según la Agencia Tributaria, entre 2007 y 2009, la recaudación de los ingresos estatales cayó en Cataluña un 33%, mientras que los gastos y subsidios pagados por el Estado aumentaron (todo ello por efecto de la crisis). ¿Los demás datos están bien calculados? 

Para muestra un botón, o dos: el Estado gasta en política exterior 864 millones de euros. Si imputamos estos gastos a Cataluña en función de su población (16%) saldrían 138 millones. Parece lógico ¿verdad? Pues ellos, sin ninguna literatura que lo sustente, se imputan 1 millón (y así podríamos seguir un buen rato con Justicia y todo lo demás). 

Y en cuanto a los ingresos, más de lo mismo: se imputan como ingresos de Cataluña todos los impuestos sobre la renta, IVA, especiales, etcétera, pagados allí por no residentes en Cataluña.

Para terminar de arreglarlo resulta que, a diferencia de lo que hacían antes, ya no tienen en cuenta el saldo de ingresos y gastos de la Seguridad Social en Cataluña (¡qué olvido!), donde curiosamente tienen un saldo positivo de 1.890 millones.

 Lo de la ordinalidad no debe tratarse de un error sino de ignorancia. Principio de ordinalidad, versión nacionalista: una comunidad autónoma debe mantener el mismo lugar en el ranking por impuestos recaudados per capita en dicho territorio que en el ranking por gastos per capita realizados posteriormente por la Administración General del Estado en esa comunidad.

 Dicen que ocurre en todos los Estados federales; en todos menos en muchos, entre ellos en EEUU, donde ese principio brilla por su ausencia; Internet permite averiguar con rapidez qué pasa en el mundo, cualquiera que sea el tema sobre el que se quiera estudiar. 

Basta con asomarse al informe de la Tax Foundation, agencia que se dedica desde 1937 a analizar la fiscalidad estadounidense, para saber que en ese Estado federal ese principio no solo no es como nos cuentan los nacionalistas, sino que la solidaridad entre los Estados federados es mucho mayor de la que se practica en el Estado autonómico español.

Esa agencia publica año a año, desde 1981, la tabla de Impuestos Federales Pagados vs Gasto Federal Recibido. El último dato disponible corresponde al año 2005. 

Aleatoriamente he sacado las posiciones que ocupan los diferentes Estados en función de lo que contribuyen a las arcas de la Unión y de lo que reciben del Gobierno federal. Por citar algunos ejemplos, el Estado de Alabama, que en la contribución per capita ocupa el puesto 42º, tras las aportaciones federales pasa a ocupar el puesto noveno en ingresos per capita federales. 

Alaska pasa del puesto 18º al puesto número 1. California, que con su aportación per capita se coloca en el puesto noveno, se sitúa en el 38º en el ranking federal de ingresos per capita. Connecticut, que resulta ser el mayor contribuyente per capita de EEUU, pasa a ocupar el puesto número 13º en ingresos federales. Misisipi, que ocupa el último lugar en contribución personal, pasa al puesto número 10º tras la solidaridad interestatal norteamericana.

De lo reflejado en el informe se puede ver cómo Alabama aporta 5.434 dólares por persona a la Hacienda Federal, mientras que de esa Hacienda, ese Estado recibe per capita 9.263 dólares. 

California contribuye con 8.028 dólares por persona y recibe 6.709. Connecticut entrega 11.522 dólares y recibe 8.795.

No es cierto que las cosas sean como nos las quieren pintar o colar."       ( , El País, 27 ABR 2013)

1/8/12

En Estados Unidos no se cumple el principio de ordinalidad que las formaciones nacionalistas han sacralizado

"Al igual que ocurrió con el supuesto límite del 4% del PIB a la solidaridad entre los länder alemanes, que posteriormente se descubrió que era falso, tampoco es cierta la afirmación mantenida por la Generalidad en el sentido de que todos los estados federales cumplen el denominado ‘principio de ordinalidad’ en las transferencias interterritoriales. 

Los estados de EEUU en los que más impuestos federales per cápita se recaudan caen estrepitosamente en la clasificación por ingresos federales per cápita.(...)
 
El principio de ordinalidad

Uno de los mitos que en los últimos meses se ha extendido con fuerza es el del llamado principio de ordinalidad. Este supuesto pretende que una Comunidad Autónoma debe mantener el mismo lugar en el ránking por impuestos recaudados per cápita en dicho territorio que en el ránking por gastos per cápita realizados posteriormente por la Administración General del Estado en esa Comunidad.

Los defensores del cumplimiento de ese principio -que, sorprendentemente, la mayoría de fuerzas políticas catalanas no nacionalistas también han asumido como reivindicación- aseguran que todos los países federales lo cumplen, en aras de la justicia y la equidad fiscal.

¿Se aplica en todos los sistemas federales?

Hace solo unos días, la Generalidad lanzó un nuevo pasquín publicitario en el que denunciaba que ‘Cataluña es la tercera Comunidad que más paga’ en cuanto a recaudación de impuestos per cápita (con 118,5 puntos sobre una media de 100, en el año 2010) mientras que es la décima Comunidad en el ránking de recursos públicos recibidos per cápita (con 98,9 puntos sobre una media de 100).

 Gráfico comparativo de la contribución tributaria y de los recursos obtenidos per cápita por CCAA el año 2010 (fuente: Generalidad de Cataluña)

Para el Gobierno autonómico, es ‘incoherente’ que haya ‘CCAA que aporten más que la media y queden por debajo tras ser niveladas’, que otras ‘ni lleguen a la media ni antes ni después de ser niveladas’, y que haya otras que ‘estén muy por debajo de la media y acaben siendo las primeras después’. 

Y, tras poner los ejemplos de Alemania y Canadá, concluía: ‘Esto no pasa en ningún otro modelo de financiación de todo el mundo’.
¿Seguro? Veamos el caso de Estados Unidos, un sistema federal paradigmático del mundo desarrollado. Un ejemplo a seguir por los defensores de los modelos federales de financiación.

El caso de Estados Unidos

Para analizarlo, basta con revisar un detallado informe de la Tax Foundation (una prestigiosa entidad independiente fundada en 1937 que se dedica a analizar la política fiscal estadounidense) que recoge los impuestos federales pagados por los ciudadanos de cada estado entre 1981 y 2005, y los compara con los gastos que el Gobierno federal ha realizado en cada estado durante ese mismo período. 

Los datos que utiliza provienen de las cifras oficiales publicadas por el Gobierno de los Estados Unidos.

 Clasificación de las CCAA en función la contribución tributaria per cápita y de los recursos obtenidos per cápita en 2010, y su comparación con lo que ocurre en Estados Unidos (fuente: Generalidad de Cataluña y Tax Foundation)

La sorpresa no puede ser mayor al comprobar que en Estados Unidos no se cumple el principio de ordinalidad que las formaciones nacionalistas han sacralizado. Y no solo no se cumple, sino que, además, el cambio en las posiciones de los estados entre el ránking de recaudación tributaria per cápita y el de gasto federal per cápita es incluso mayor que en el caso de las CCAA españolas.

Nevada pasa del 6º lugar al 50º

Tomando como referencia los datos de 2005 (los últimos recogidos en el informe), se puede comprobar que 21 de los 25 estados que más impuestos federales per cápita pagan, pierden posiciones en el ranking de ingresos federales per cápita, incumpliendo de esta forma el citado supuesto principio de ordinalidad.



Balanza fiscal del Estado de Nevada respecto al Gobierno Federal de EEUU entre 1981 y 2005. El cuadro incluye la recaudación en impuestos federales (total y per cápita), el gasto federal en ese territorio (total y per cápita), y el ránking de Nevada respecto al resto de estados por recaudación de impuestos federales y por retorno de fondos federales. Las columnas con fondo amarillo señalan la cantidad de gasto federal en Nevada sobre cada dólar recaudado y su clasificación respecto al resto de estados (cuadro: Tax Foundation).


Por ejemplo, Connecticut pasa del primer puesto en el ránking de pago de impuestos per cápita, al 13º en el de ingresos federales per cápita; Nueva Jersey pasa de la segunda posición por impuestos pagados per cápita, a la 37ª en ingresos recibidos per cápita; Massachusetts, de la 3ª posición a la 14ª; Nueva York, del 5º lugar al 26º; California, del 9º, al 38º; e Illinois, del 14º, al 35ª.

 El que más posiciones pierde es Nevada, pasando del 6º lugar al 50º (el último), lo que supone un descenso de 44 puestos entre las dos clasificacioness.

Nuevo México asciende del puesto 46º al 4º

Por otra parte, 17 de los 25 estados que menos impuestos federales per cápita pagan, ganan posiciones en la clasificación de ingresos federales per cápita, confirmándose que el principio de ordinalidad no es una norma en la fiscalidad estadounidense.

Así, Mississippi pasa del 50º lugar (el último) en el ránking de impuestos federales per cápita pagados, al 10º en el de ingresos federales per cápita; Louisiana pasa del 49º al 12º; Virginia Occidental, del 48º al 11º; Arkansas, del 47º al 30º; y Kentucky, del 45º al 18º.

 Nuevo México es el estado que más posiciones gana entre una clasificación y otra, ascendiendo desde la posición 46ª en el ránking de impuestos federales pagados per cápita, al 4º en el de ingresos per cápita recibidos de la Administración federal.

No se corrigen las divergencias de productividad entre estados

Los datos recogidos reflejan situaciones como la de que los habitantes de Nueva Jersey pagaron 9.902 dólares por persona al Gobierno federal en 2005, pero este solo les retornó 6.740 dólares por persona. 

Mientras que los habitantes de Mississippi aportaron ese mismo año 4.281 dólares per cápita a las arcas federales (un 57% menos que los de Nueva Jersey), y recibieron de estas 9.014 dólares per cápita (un 34% más que los de Nueva Jersey).

Estas divergencias en las posiciones de las dos clasificaciones, no solo no se han corregido, sino que se han mantenido en el tiempo, y en muchos casos incluso se han acentuado.

Durante el pleno parlamentario del pasado miércoles, Mas se lamentaba amargamente de que los déficits fiscales entre CCAA “se cronifican en el tiempo” y de que “este enorme esfuerzo de transferencias de renta no han conseguido que hubiese, en el conjunto del Estado español, un cierto equilibrio desde el punto de vista de las capacidades productivas“, ante lo que proponía “hacer una reflexión”.

Sin embargo, en Estados Unidos ocurre una situación similar sin que se planteen ninguna reflexión respecto al sistema de redistribución de las rentas. Así, en 1992, la renta per cápita en Nueva Jersey era un 72% mayor que la de Mississippi, mientras que en 2005 esta diferencia no solo no se ha corregido sino que ha aumentado hasta el 76%, a pesar de que se ha mantenido constante la sustancial transferencia de fondos entre ambos estados por vía fiscal.

El agravio de los euros que ‘no retornan’

Otra fórmula que en los últimos meses ha planteado la Generalidad para defender que el actual sistema de financiación autonómico es injusto ha sido la de cuantificar qué cantidad de los impuestos recaudados por la Administración General del Estado en Cataluña ‘no retornan’ a esta Comunidad ni en transferencias ni en inversiones.

En mayo pasado, la Generalidad lanzó una campaña en la que denunciaba que, según las balanzas fiscales calculadas por el método del flujo monetario neutralizado, esto es, el más favorable para los intereses políticos de CiU, ‘de cada euro recaudado en Cataluña [en 2009], 43 céntimos no retornan’, lo que se presentaban como un nuevo agravio realizado por el Gobierno sin parangón en los estados federales.

Sin embargo, esta situación tampoco es tan extraordinaria como quiere hacer creer el Gobierno autonómico. Retomando el ejemplo anterior, durante el año 2005, por cada dólar que el Gobierno de los Estados Unidos recaudó en el estado de Nevada, no retornó 39 centavos. Una cifra que, casualmente, ascendió hasta 43 centavos durante los años 2003 y 2004.

Otro mito del nacionalismo catalán que cae

De esta forma, la afirmación de que el incumplimiento del principio de ordinalidad es algo que ‘no pasa en ningún otro modelo de financiación de todo el mundo’, como viene defendiendo la Generalidad, en manos de CiU, y con cierta complacencia de otros grupos políticos no nacionalistas, queda contundentemente desmentida.

No se trata más que de otro mito del nacionalismo catalán que cae ante un sencillo análisis, de igual forma que lo hizo la supuesta limitación de la solidaridad entre los länder alemanes al 4% del PIB, refutada en febrero pasado y, posteriormente, reconocido por la propia Generalidad."            (lavozdebarcelona.com, 27/07/2012)

13/4/12

En Estados Unidos, la redistribución que transfiere fondos federales de los Estados más ricos a los más pobres es muy sustancial, muy superior a la existente en la Eurozona (donde no existe una estructura federal) y también superior a la existente dentro del Estado español

"La solución se puede ver fácilmente en la otra zona monetaria existente en el mundo, la zona dólar en EEUU. En aquella dólar zona, el gobierno federal interviene para redistribuir los recursos entre los Estados. 

Y esta redistribución que transfiere fondos federales de los Estados más ricos a los más pobres es muy sustancial, muy superior a la existente en la Eurozona (donde no existe una estructura federal) y también superior a la existente dentro del Estado español.

Así, de cada dólar que New Mexico aporta al gobierno federal, éste le transfiere 2,03 dólares. Lo mismo ocurre en el resto de los Estados más empobrecidos. Por cada dólar que aportado al gobierno Federal, Mississipi recibe 2,02 dólares, Luisiana 1,78 dólares, West Virginia 1,76 dólares, North Dakota 1,68 dólares, Kentucky y Virginia 1,51 dólares y Montana 1,47 dólares.

Por el contrario, los Estados más ricos reciben del Estado federal menos de lo que aportan. Por cada dólar que New York paga al gobierno federal, recibe 79 céntimos. Un tanto semejante ocurre con California 0.78 dólares, Colorado 0,81 dólares, Connecticut 0,69 dólares, New Jersey 0,61 dólares, Nevada 0,65 dólares, y así un largo número de Estados. 

Es más, el Federal Reserve Board (el banco central estadounidense) tiene como objetivo no sólo controlar la inflación, sino también estimular la economía y el crecimiento económico, lo cual explica que la economía estadounidense se esté recuperando mucho más rápidamente que la europea.

Por cierto, el gobierno federal representa el 19% del PIB, mientras que el gobierno europeo, la Comisión Europea, tiene un presupuesto que representa sólo el 1,23% del PIB de la Eurozona.

Estos factores contribuyen a que las diferencias de desempleo entre Estados sean mucho menores en EEUU (Nevada 12,7%, el más bajo North Dakota 3,2%) que en la Eurozona (en febrero de 2012, España 22,9%, Holanda 4,9%).

El gobierno federal de EEUU estimula el crecimiento económico y la creación de empleo a través de distintas intervenciones públicas que van desde las políticas del Banco Central (el Federal Reserve Board) a las políticas redistributivas que favorecen la demanda agregada que estimula economía. 

Ninguna de estas políticas existe en la Eurozona. De ahí su estancamiento. Y ahí están los datos que lo muestran claramente. Ignorar tales datos y enfatizar las políticas de austeridad es un profundo error.