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12/10/22

Dan por muerto el proceso... Artur Mas: "ahora no tiene credibilidad"... Por su parte, el exdiputado de la CUP David Fernández ha considerado que "el proceso está en la UCI. No es que no haya unidad estratégica, es que no hay ni un solo espacio para debatir si puede haberlo "

 "El expresidente de la Generalitat, Artur Mas, ha dicho a RAC1 que "el proceso inverna, está en el congelador. Ahora no tiene credibilidad para salir adelante si los actores del independentismo no pueden ni siquiera hacer un gobierno conjunto".

"Una vez lo sacas del congelador, no lo puedes volver a guardar dentro. Por tanto, esperamos que, cuando lo saquen, acierten, porque no habrá una segunda oportunidad”, ha advertido.

“Lo primero que debes recomponer es un espacio donde puedas dibujar el futuro. Tiene que haber un tipo de gente que no lleve la carga de las mochilas de lo que ha pasado estos últimos años, porque tendrán las manos más libres. Esto no quiere decir que los que han estado hasta ahora no tengan un papel”, ha apuntado.

Por su parte, el exdiputado de la CUP David Fernández ha considerado que "el proceso está en la UCI. No es que no haya unidad estratégica, es que no hay ni un solo espacio para debatir si puede haberlo Si alguien le dice al Estado que la Diada del 2022 sería así, no se lo cree ni el propio Estado. Este país sólo avanza cuando hay unidad política.”

“¿Cuál es la alternativa a no ponerse de acuerdo? Un pozo sin fondo... Cuanto más bajemos, más tendremos que remontar. Primero, debemos encontrarnos; en algún momento, Waterloo y Ginebra deben encontrarse. Los dos partidos que, del 52%, tienen el 40, deben sentarse a hablar. La batalla campal es insostenible... Están todo el día a la bronca”, ha lamentado."    
                (e-notícies, 11/10/22)

8/7/22

Jordi Pujol, la última entrevista: dijo que no era ni había sido nunca independentista. Puede que eso sea cierto, pero también es indudable que abonó la estrategia secesionista de Artur Mas y de su desaparecido partido en el 2012... Con la misma contundencia también niega ser un corrupto, ahora bien, Pujol lideró un proyecto político manchado fuertemente por la corrupción, de la que él era conocedor como máxima autoridad de Catalunya, que enriqueció a muchas personas, empezando por dos de sus hijos, y devaluó las instituciones del autogobierno... lo más lamentable de la entrevista es el persistente tono victimista. Esa es la peor herencia del ‘pujolismo’, el hecho de haber contribuido durante décadas a envenenar el sentimiento de los catalanes con una retórica rencorosa

 "Tras cuatro temporadas, el periodista Josep Cuní se despidió la semana pasada de su programa matinal en Ser Catalunya con una interesante entrevista a Jordi Pujol. (...)

Pero parece que Pujol se prestó creyendo que se trataba de una despedida al unísono con uno de los periodistas que más veces le había entrevistado en su larga etapa de ‘president’. Porque para él, con 92 años y consciente de sufrir ya algunos lapsus de memoria, seguramente sí sea su última entrevista. El diálogo con Cuní fue rico en titulares y permitió ver a un Pujol que intenta reescribir su pasado con la esperanza de que al final se imponga una lectura positiva sobre su legado que orille, como mínimo, la falta de ejemplaridad pública de su familia, de la que él reconoce sentirse culpable.

 Argumentalmente repitió algunas de las afirmaciones expuestas en su testamento político, ‘Entre el dolor i l’esperança’, libro-entrevista a cargo de Vicenç Villatoro que publicó el año pasado. La primera fue que no era ni había sido nunca independentista. Puede que eso sea cierto, en el sentido de que nunca lo creyera posible, pues su realismo político es innegable, pero también es indudable que abonó la estrategia secesionista de Artur Mas y de su desaparecido partido en el 2012. 

 Tras su confesión sobre el dinero que tenía en el extranjero, en julio del 2014, políticamente quedó fuera de juego, pero fue una revelación que no hizo más que evidenciar que la voluntad de tapar los sucesivos casos de corrupción (desde el caso Palau, en el 2009, hasta la trama de las ITV que protagonizó Oriol Pujol, a mediados del 2012) constituyó otro de los alicientes para el salto independentista de CDC. 

 Ahora bien, por encima del famoso 3% y la corrupción de los Pujol, en el orden de los factores del ‘procés’ aparece la oportunidad para Mas de librarse de la dependencia del PP en el Parlament y de abrir un horizonte utópico frente a la crisis que permitiese aglutinar un movimiento de corte populista. Cuestión diferente es que se le fuera de las manos y acabara en un fracaso absoluto en el 2017.

 Con la misma contundencia que Pujol afirma que no haber sido nunca independentista, aunque dejó que sus seguidores alimentasen ese sueño y lo utilizasen como aprendices de brujo, también niega ser un corrupto porque “nunca cobró una peseta”, le dijo a Cuní. Démoslo por bueno también, al margen de la causa judicial pendiente, y de lo raro que resulta esa herencia de su padre, depositada en el extranjero, de la que fue excluida la hermana y de lo que nada se supo hasta que la policía dio con ella en Andorra. Ahora bien, Pujol lideró un proyecto político manchado fuertemente por la corrupción, de la que él era conocedor como máxima autoridad de Catalunya, que enriqueció a muchas personas, empezando por dos de sus hijos, y devaluó las instituciones del autogobierno.

 Por último, lo más lamentable de la entrevista es el persistente tono victimista, al tiempo que España aparece siempre como culpable de “intentar ahogar” a Catalunya. El paralelismo actual con Rusia como país imperialista fue particularmente insultante y lo peor es que Cuní no tuvo reparos en elogiar en diversos momentos la lección de historia que estaba ofreciendo Pujol. Establecer un hilo de continuidad entre los reyes asturianos y su juramento de recuperar Toledo, capital del reino visigótico peninsular, con la esencia de la España democrática y europea es delirante.  

Esa es la peor herencia del ‘pujolismo’, el hecho de haber contribuido durante décadas a envenenar el sentimiento de los catalanes con una retórica rencorosa. Pujol lamenta que hoy Catalunya esté triste y desordenada tras la etapa convulsa del ‘procés’, y reconoce la poca talla de nuestros gobernantes, sin preguntarse si el ‘pujolismo’ no está en el origen de todo ello."           (  Joaquim Coll, El Periódico, 05/07/22)

7/1/22

El procés es una interpretación muy inteligente de Artur Mas de un fenómeno que se lo iba a llevar por delante. Es decir, el 15M sale a la calle en Catalunya, y hay que entrar en helicóptero en el Parlament… Y Mas decide ponerse al frente de las masas y gritar: “Madrid tiene la culpa”. Y la verdad es que consigue, en primer término, parar el golpe

 "(...) creo que, desde el punto de vista quizá un poco maquiavélico, el procés es una interpretación muy inteligente de Artur Mas de un fenómeno que se lo iba a llevar por delante. Es decir, el 15M sale a la calle en Catalunya, y hay que entrar en helicóptero en el Parlament… 

Como en Saigón. 

… Y Mas decide ponerse al frente de las masas y gritar: “Madrid tiene la culpa”. Y la verdad es que consigue, en primer término, parar el golpe. Es una interpretación política, por parte de Artur Más, virtuosa, quizá en un sentido un poco cínico de la política. 

En el caso de Podemos creo que pagaron la novatada. Que se instigó claramente, desde fuera, la descomposición del movimiento y, por supuesto, ahí concurrieron sus propios errores, también un “yoísmo”, un individualismo atroz, que en el libro comparo con el de las startup, esas empresas tecnológicas de nuevo cuño, esa obsesión por “yo también estuve en el garaje en el que se hizo el Macintosh”.

 Pero creo que evidentemente los dos procesos, los dos síntomas de agotamiento de los consensos del 78, que son la crisis territorial y la crisis material, que tienen una biografía muy distinta, han cometido errores. La diferencia es que en el momento en que Artur Mas se pone al frente de la manifestación el fenómeno cobra otra dimensión: ya no es un fenómeno de abajo arriba, que, para bien o para mal, Podemos sí lo es. 

Pero es que el procés catalán es otra cosa: está dirigido desde la Generalitat, con dos satélites de la sociedad civil, pero que están en el puente de mando, que son la ANC y Omnium. Entonces, en ese sentido, no se parece en nada con lo que ha ocurrido con Podemos. El fenómeno Ciudadanos, si lo consideramos en su dimensión estatal, también es un producto del 15M. Es decir, el 15M es el final de la vigencia de los consensos de la Transición.

 Me deprime mucho si hay que discutir si los consensos de la Transición fueron buenos o no. Sirvieron 30 años y yo creo que eso ya los califica de virtuosos. Otra cosa es que hubo un momento en el que dejaron de ser funcionales para el país y nadie se atrevió a abrir ese melón… Y de que no se abrieran esos melones viene, por un lado el 15M y, por otro, el procés.  

Los errores…. No sé, yo, en el momento en el que empiezan esas negociaciones muy locas sobre quién puede ser presidente de la Generalitat y quién no, y cómo se gira el eje de la política a un eje independentista-no independentista, al punto de que las CUP se integran en un Govern con la antigua Convergencia, ahí, para mi comprensión, todo deja de tener mucho sentido… Porque yo, en el tema de la nación soy como muy laico. De hecho, soy ateo respecto a la nación. Y entonces todas estas cosas de que los importantes somos los de aquí porque vivimos más cerca que de otros, como eje para la acción política me parece incomprensible. 

Pues vete acostumbrando. 

Sí, sí, puede ser. Pero en ese caso yo me hago portugués. (...)"                (Entrevista a Pedro Vallín, Guillem Martínez, CTXT, 05/01/22)

14/10/21

Xavier Rius: La herencia de Mas... Por no dejar no ha dejado ni partido... Artur, felicidades, te lo has cargado todo...

 "El otro día hice un experimento.

Pregunté en twitter: “¿Si tuvieras que definir a Artur Mas con una palabra cuál emplearías?

Si hubiera una palabra antinómica de príncipe yo habría empleado ésta.

Al fin y al cabo, cuando Maquiavelo escribió su libro pensaba en Fernando, el Católico.

“En nuestros días tenemos a Fernando de Aragón, actual rey de España, a quien casi se le puede denominar príncipe nuevo porque de rey débil que era se ha convertido, en virtud de su fama y de su gloria, en el primer rey de la cristiandad”, escribe.

En Catalunya goza de mala fama porque era una Trastámara aunque Jaume Vicens-Vives ya intentó desmontar la leyenda negra en un libro (“Els Trastàmares”, 1961) que tengo pendiente.

Pero, en efecto, parece difícil definir a Mas con una sola palabra.

A mí me recuerda la novela de Thomas Bernhard titulada en su versión catalana “El malaguanyat”.

Aunque malogrado es alguien que se echa a perder. Creo que Mas estuvo, desde el principio, muy por encima de sus posibilidades.

O aquel relato de Kafka titulado“El fogonero”.

De todas las respuestas la que más me gustó fue la de aquel exsenador de Unió que se pasó al PP, Manel Ibarz: "Milhomes”.

Existe la acepción castellana “Milhombres” aunque creo que, en traducción libre, se ajusta más la de “pa chulo yo”.

Otro de mis followers, Pota Blava, citaba el nombre de “Moisés” en recuerdo sin duda de aquel nefasto cartel electoral mientras que Milana Bonita admitía que si decía lo que pensaba le “cerrarían la cuenta”.

Sin querererlo, el escritor Salvador Oliva hizo una contribución personal a través de su artículo en el Quadern de El País el pasado domingo.

En su opinión, Mas es “barratibat i capalt, com la presidenta del Parlament”.

“Ni uno ni el otro reconecerán nunca el rosario de errores garrafales de que está hecha su vida política”, añadía.

Ahí duele. A eso vamos.

Porque el pasado sábado, en el FAQS de TV3, asistimos a otro intento de rehabilitación de Artur Mas.

El que fuera presidente de la Generalitat en el 2010 con 62 diputados -cifra no alcanzada desde Jordi Pujol- admitió que en el 2015 la independencia no estaba “a tocar” y que faltó “realismo”.

¡A buenas horas mangas verdes!

Admitió incluso que se había engañado al personal aunque no lo dijo así.

Tras tragar saliva afirmó que “sí, a ver, yo creo que más que … no creo que se haya mentido de una manera obscena o voluntaria”.

“Ahora si usted me dice -le espetó a la presentadora- que se han exagerado determinadas cosas o que, en algún momento, y me lo aplico a mí mismo, no hubo una dosis de realismo suficiente o de tener los pies en el suelo no se lo puedo negar”.

O sea que sí: que mintió.

Mas, como no podía ser de otra manera, culpó a Esquerra porque dijo que actuó “presionado por las circunstancias”.

“Presionado por los socios que tenía en el Parlament, que apretaban mucho”, se justificó.

“Aquello no fue una mentira, pero fue un error”, intentó exculparse.

Si la sociedad catalana no estuviera adormilada a Mas habría que pedirle responsabilidades.

Y no digo otra cosa porque estoy en contra de los escraches, las okupaciones y los linchamientos com en el salvaje Oeste.

En la Edad Media -e incluso en épocas más recientes- lo habrían colgado en medio de la Plaza Catalunya con un cartelito en el cuello y la inscripción "soy culpable".

Porque quiero recordar que fue el artífice de Junts pel Sí, aquella coalición de CDC con Esquerra -ya habían roto con Unió- que prometió la independencia a los 18 meses.

Al año y medio de las elecciones: el plazo se cumplía el 27 de marzo del 2017. Estamos en el 2021.

A mí ya me pareció el día de la presentación de la candidatura en el terraza del Museo de Historia de Catalunya -ahí estaba cubriendo el acontecimiento- wishful thinking porque no preveía la reacción del Estado.

Todo sería coser y cantar: gobierno de concentración, debate ciudadano, declaración de independencia, elecciones constituyentes, Constitución catalana y referéndum constitucional. Sólo faltaba una paella en Cadaqués para celebrarlo.

También es verdad que no es la primera vez que Mas admite la tomadura de pelo.

Recuerdo que la primera ocasión fue en un Dinar Cambra el 28 de noviembre del 2016.

Reconoció que no había una mayoría suficiente “para llegar a constituir un estado propio" pero que tranquilos, que el Estado acabaría negociando.

Lo decía el mismo que, en aquella noche electoral del 27 de septiembre del 2015, dijo aquello de “hem guanyat, hemos ganado, we have won, nous avons gagné!”.

Ahora como se sabe, anda diciendo que lo del Tribunal de Cuentas es una “venganza”. ¿Artur, qué esperabas? ¿golpecitos en la espalda?

Luego el 9 de noviembre del 2018, en conmemoración supongo del 9-N de cuatro años antes, admitió en TV3 que con aquel resultado electoral no se podía tampoco “culminar” el proceso.

Cuando la presentadora, en este caso de Els Matins, le preguntó por qué no lo dijo entonces; alegó que “nadie me lo preguntó”.

“Si políticos y periodistas hemos de revisar la hemeroteca lo tenemos mal", se defendió de los reproches.

Puro cemento armado. Nos han estado engañando sistemáticamente y aquí no pasa nada.

El 5 de febreo del 2019 -también en territorio amigo: el Tot és mou- reconoció que el independentismo no tenía la fuerza necesaria para "doblegar" al Estado.

"Aunque ha acumulado mucha fuerza y muchas razones, aún no tiene fuerza suficiente", dijo entonces.

Y la penúltima fue el 9 de marzo del mismo año, otra vez en el FAQS, cuando reconoció que la hoja de ruta de los 18 meses “era un calendario demasiado ajustado y demasiado duro”.

Por eso, sigo dándole vueltas a la expresión que más bien define Artur Mas.

 ¿Jeta? ¿Bluff? ¿Principio de Peter?

Y no alcanzo a encontrarla. Como un hombre que llegó tras siete años de travesía del desierto, avalado por casi 1,2 millones de votos en el 2010, pasará a la historia como un cero a la izquierda.

Peor, porque si estamos como estamos es por él: no sólo prendió la mecha del proceso -al final fue sólo voluntad de permanecer en el poder- sino que puso a Puigdemont a dedo.

No quedará nada de Mas: ni obra de gobierno ni una concepción de la política.

Con todos los errores y sospechas, Pujol ha dejado el pujolismo. Maragall, el maragallismo. Mas, nada de nada.

Por no dejar no ha dejado ni partido. Una fuerza política que gobernó Catalunya durante 23 años y que ahora -con otro nombre- nada en la irrelevancia parlamentaria: ni siquiere obtuvo representación en las últimas elecciones."                    (Xavier Rius, director de e-notícies, 13/10/21)

11/10/21

El gran engaño... Artur Mas admite que la independencia no esta "a tocar"... "se pintó en un momento determinado que estaba muy cerca de los dedos, pero algunos sabíamos que esto no era exactamente así".

 "El expresidente de la Generalitat, Artur Mas, ha admitido que la independencia "se pintó en un momento determinado que estaba muy cerca de los dedos", pero que "algunos sabíamos que esto no era exactamente así".

Mas ha reconocido este sábado, en una entrevista en el programa 'Preguntes freqüents' de TV3, que "entre el objetivo y la realidad hay una distancia sideral" y que "en algún momento no hubo una dosis de realismo suficiente" .

El ex presidente ha explicado que sus palabras "en 18 meses igual que Escocia" fueron "un error". Sin embargo, Mas se ha exculpado afirmando que fueron unas declaraciones que hizo "presionado por las circunstancias y presionado por los socios que tenía en ese momento en el Parlament".

Con Mas en el Govern, en 2015, CDC y ERC pactaron una hoja de ruta en el programa electoral de Junts pel Sí con el fin de que Cataluña fuera independiente en 18 meses. Esta agenda de Govern pasaba por declarar la independencia en el Parlament, unas elecciones constituyentes hasta llegar a un referéndum para aprobar la constitución catalana.

 Esta misma semana Artur Mas, en una entrevista en RTVE, aseguró que "no dijimos que seríamos independientes en 18 meses, dijimos que en 18 meses teníamos que estar preparados por si estaban las condiciones para llegar a ser independientes".               (e-notícies, 10/10/21)

6/9/21

Xavier Rius, director de e-notícies: Dentro de unos años, cuando nuestros hijos nos pregunten: “Papá, ¿quiénes hundieron a Catalunya en la miseria? Recuerden los nombres de los responsables. De entrada, Artur Mas, que prendió la mecha... Mas puso a Puigdemont. Puigdemont puso a Torra. Junqueras ha puesto a Pere Aragonès... Raül Romeva, los Jordis, los consejeros de los sucesivos gobiernos, los de la Mesa del Parlament y todos los diputados de Junts, de ERC, de la CUP... los de Òmnium y la ANC, los CDR, los del Estado Mayor, los del Tsunami, los del Consell de la República. La lista es larguísima... Nos han hundido en la miseria. Gracias a todos ellos...

 "Dentro de unos años, cuando nuestros hijos -o nuestros nietos- les pregunten: “Papá -o abuelo-, ¿quiénes hundieron miserablemente a Catalunya en la miseria? Recuerden los nombres de los responsables.

De entrada, Artur Mas, que prendió la mecha.

Nunca podré entender como un hombre que prometía tanto -siete años en la oposición picando piedra, hablaba idiomas, no se le conocían líos de faldas, aparentemente era serio y trabajador- acabó en nada. ¿Qué quedará de Mas? Nada. De Pujol quedó el pujolismo y de Maragall el maragallismo pero nadie ha habla de masismo excepto los más incondicionales. Luego citaré alguno. Desde luego si Catalunya se hubiese convertido en un estado independiente seguramente lo colmarían de plazas y honores. Pero no parece.

 A continuación está Puigdemont. En Catalunya, la superdemocrática, hay una tendencia que nos acerca a México: el dedazo.

Pujol puso a Mas. Mas puso a Puigdemont. Puigdemont puso a Torra. Junqueras ha puesto a Pere Aragonès. Con este trending topic el nivel de la presidencia de la Generalitat ha ido bajando irremediablemente porque nadie pone a un sucesor que le haga sombra.

Alguno, que dio un "paso al lado", hasta debía pensar en volver por la puerta grande tras un tiempo prudencial.

Más tarde están los sucesivos gobiernos. Todos. No oí nunca a ningún consejero levantar la voz, advertir de los peligros o sencillamente hacer esa pregunta tan catalana: “Artur, vols dir que no prendem mal?”. “¿Artur, no nos haremos daño?. No, todos miraron hacia el otro lado o metieron la cabeza bajo el ala.

Santi Vila dimitió el último día pero eso no es dimitir: eso es saltar del barco cuando ya se está hundiendo. Y si no lo hizo antes es porque no era diputado y se quedaba sin trabajo. Debe haberse arrepentido toda la vida. ¡Pero si Puigdemont hasta lo ascendió de consejero de Cultura a la cartera de Empresa!.

Incluso otras que ahora están calladas o agazapadas se hacían las valientes. Como Neus Munté.

 Munté, número dos de Mas durante muchos años, pasó por el trance de ganar unas primarias de su partido para el Ayuntamiento de Barcelona y que después le pusieron por encima no sólo a Quim Forn sino incluso a Elsa Artadi. Pero ahí sigue. Tragando. Tiene que ganarse la vida.

Y hasta la exconsejera de Educación, Meritxell Ruiz, ahora refugiada en la dirección de una escuela de Tarragona, se pasó de Unió a CDC para hacer carrera. Luego también iba dando lecciones de valentía.

 ¿O que decir de Jordi Jané, refugidado en la sucursal en Tarragona del bufete de Miquel Roca? Cuando lo nombraron para el cargo de consejero de Interior tras echar a los de Unió Mas dijo que ahora sí, ahora sí que había un gobierno independentista.

"El nuevo gobierno está altamente cohesionado en su último objetivo nacional: que el pueblo de Catalunya se pueda pronunciar de manera definitiva sobre la constitución de un estado", dijo durante la toma de posesión del nuevo Govern aquel 22 de Junio del 2015. Jané aceptó el encargo sin rechistar. Hasta posaba sonriente en las fotos.

Todavía lo recuerdo también, en el Parlament junto a otros valientes, con las notificaciones del Tribunal Constitucional en la mano. ¡Él que es abogado!  Y cuando lo cesaron aún permaneció en el Departamento de Interior. Le crearon un cargo ad hoc. Nunca en la historia de todo el autogobierno un consejero cesado había permanecido en el departamento con un cargo inferior.

Pero, desde luego, los culpables no son sólo los sucesivos gobiernos catalanes. Es sobre todo Puigdemont.

Aún resuenan también aquellas palabras de “no son épocas para cobardes, para temerosos ni para flojos de piernas” que dijo en su debate de investidura el 10 de enero del 2016. Menos de dos años después saldría por piernas tras dejar un país maltrecho. El otro día todavía leía un tuit suyo y decía que España, con Afganistán, no había tenido un “comportamiento modélico”. Probablemente, pero ¡lo dice él! ¡Puigdemont dando lecciones de comportamiento! ¡Lo que me faltaba por ver!

Luego está Torra. Últimamente lo he visto muy atareado cuidando sus perros. A 92.000 euros de pensión vitalicia ya puede.

 Hace poco me he leído el dietario que escribió cuando estaba confinado por covid en la Casa dels Canonges y hasta él confiesa que no sabe por qué lo eligieron. Lo que confirma mi teoría de que el hereu es siempre peor. Torra será recordado sólo por un pancarta. Bueno, por varias porque iba cambiando el mensaje a ver si colaba. En el libro también explica que la mantuvo porque, en un momento de duda, lo abrazó su mujer. “Tuve bastante para saber que mantener la pancarta era la decisión correcta”.

Suerte que Jacqueline Kennedy no fue partidaria de bombardear Cuba durante la crisis de los misiles porque si no ni usted ni yo estaríamos ahora aquí.

Pero que conste que a Quim Torra no lo puso sólo Puigdemont -ese viaje a Bruselas con Elsa Artadi para recibir el visto bueno ante una estatuilla de la Moreneta- sino que también lo votaron. No voy a publicar los nombres y apellidos porque ya lo hice en otro artículo lejano y no quiero aburrirles pero los tienen todos aquí. Y basta, en todo caso, de ver las caras de satisfacción de los presentes.

 Hay más culpables, por supuesto. Los de los tuits, que digo yo. Aquellos que, aquel infausto, 26 de octubre del 2017 inundaron las redes con mensajes de pit i collons.

 Empezando, por supuesto, por Gabriel Rufián y sus 155 monedas de plata. ¡Qué callado está ahora Rufián! No le he oído hablar ni sobre los talibanes o los menores de Ceuta. ¡Claro, ahora tienen la presidencia de la Generalitat! ¡ERC son socios en el Congreso con Pedro Sánchez!

Pero había más: Jordi Cuminal, Albert Batalla, Toni Castellà, Titón Laïlla, Antonio Baños. Algunos jóvenes promesas de CDC que se los ha llevado el viento, como la película. Mientras que el exdiputado de la CUP enchufado en todas las tertulias, incluso en las de Rac1, porque era el cupaire bueno.

Luego están los de la CUP. Los que más gritan pero no tienen a nadie en la cárcel. Y Anna Gabriel -la “sense por”: “sin miedo”- salió pitando a pesar de que le pedían inhabilitación, como a Mas. Ni siquiera entraña pena de cárcel. Además a Suiza, la meca del capitalismo financiero.

 Los de la CUP son una especie de conciencia crítica del proceso -ERC y sobre todo CDC los encumbraron-, voz de las clases oprimidas y representanción de los Països Catalans. Todo al mismo tiempo. A pesar de que tienen representación en apenas unas comarcas y cuando celebran una asamblea son un millar de militantes. El abrazo de Artur Mas fue demoledor.

 Ah, y se me olvidaba! ¡Los alcaldes con las varas! ¿Dónde están ahora los alcaldes que inundaron el Parlament el día de la proclamación de la República?

 Por supuesto hay más responsables: Oriol Junqueras, Raül Romeva, los Jordis, los consejeros de los sucesivos gobiernos, los de la Mesa del Parlament y todos los diputados de Junts, de ERC, de la CUP.

 Además los que van a pringar ahora. Los 2.850 "represaliados" que dicen, bueno ahora ya van por 3.300, sale como bolets. Los han utilizado com carne de cañón. Los de arriba han pasado por la cárcel pero ya están en la calle.  Ahora pringarán los que cortaban las autopistas o interrumpían el AVE, los que lanzaban adoquines a los Mossos en Urquinaona -Torra tardó 48 horas en condenar la violencia- porque se los creyeron o creyeron en la causa. Que ilusos.

 No hay que olvidar tampoco a los responsables morales. Los que alentaron el proceso. Los que lanzaban la piedra, en el sentido metafórico, y escondían la mano. Porque la pregunta es: ¿Cómo hemos tragado tanto? ¿Cómo una sociedad aparentemente madura, transversal y democrática como la catalana pudo aguantar tanta fake news?

En buena parte porque ni los medios de comunicacion, ni los periodistas ni los intelectuales (sic) ni los historiadores ni los empresarios ni los sindicatos ni la mal llamada sociedad civil estuvo a la altura.

Los medios de comunicación han tenido una responsabilidad enorme. Públicos y algunos de privados como Rac1. Otros, como La Vanguardia, intentaron enderezar el rumbo a tiempo. Pero el mal ya estaba hecho.

Me ahorro para no cansarles el papel incendiario de TV3, de Catalunya Ràdio o de algunos digitales. Incluso periódicos de papel. Es cierto que, en este último caso, son privados. Pero regados abundamente por subvenciones y publicidad institucional amén de otros regalos.

 Pero déjenme decir otra cosa: los medios no se hacen sólos. Hay periodistas de carne y hueso detrás. Ojo: no estoy diciendo que los periodistas no puedan ser indepes. Por supuesto. Pero los periodistas han de decir la verdad. O como mínimo contar lo que ven. Y, en este caso, han jugado, descaradamente, a ser la fiel infantería del proceso. Siguen haciéndolo.

Sin olvidar, en esta categoría, a los palmeros. Que daño han hecho los palmeros. No al proceso, que también, sino a Catalunya.

 Porque si Pilar Rahola, Francesc-Marc Álvaro, José Antich, Vicent Sanchis, Jordi Barbeta, Ferran Casas, Salvador Cardús, Marçal Sintes o Vicenç Villatoro por mencionar sólo algunos hubieran advertido a Artur Mas o a sus respectivos partidos -todos cojean de un pie o de otro- de los riesgos quizá el entonces presidente habría frenado a tiempo.

¿Tan difícil era plantear en un momento de confianza la pregunta: “¿Artur, seguro que vamos bien?”. Pero no, todos alentaron el proceso. Echaron carbón a la máquina de vapor. En algunos casos hasta gasolina al fuego. Catalunya era un bosque en pleno mes de Agosto con 30 grados de temperatura, viento racheado de 30 kilómetros por hora y un 30% de humedad. Las condiciones ideales, según los bomberos, para un gran incendio. Es increíble que las cosas no hayan ido a peor. Cruzemos los dedos.

 Ahora algunos van frenando, como el citado Álvaro, pero yo creo que es porque ven amenazado su propio status quo. ¡Son muchos años de tertulias! ¡De ser tratados a cuerpo de rey! Las revoluciones suelen devorar a sus hijos. Incluso a los mediáticos.

En todo caso déjenme hacerles, a pesar de la extensión de este artículo, una última pregunta: ¿ustedes creen que una mujer con el background cultural de Pilar Rahola? ¿La capacidad de análisis del mencionado Francesc-Marc Álvaro? ¿O la lealtad canina de Vicent Sanchis no vieron que nos la pegaríamos?

¡Claro que lo vieron! Era imposible que el proceso saliera bien. Ahora que no vengan con monsergas de que no imaginaban con la reacción del Estado. Cualquier Estado, ante la secesión de una parte de su territorio hubiera reaccionado, igual o peor.

 ¡Nos vendían que la Unión Europea nos recibiría con los brazos abiertos! ¡Cómo los hijos pródigos de Carlomagno! ¡Que sería coser y cantar! ¡La independencia sería gratis total! ¡Estaba a la vuelta de la esquina! ¡Mentira! ¡Y claro que que sabían que no saldría bien! Se apuntaron por medrar, por ir a TV3 o simplemente por dinero. Me ahorro, para no aburrirles, algunos intelectuales de izquierda como Josep Ramoneda, que también se pasó con armas y bagajes.

Pero lo más grave no es ni siquiera eso sino que lo hicieron ignorando a más de la mitad de nosotros porque en dos elecciones sucesivas en pleno clímax -las del 2015 y las del 2017- no llegaron ni al 48% de los votos.

En las del pasado mes de febrero alcanzaron el 51% -en la ANC lo redondean para arriba: el 52%- pero incluye a los del PDECAT, que se quedaron fuera. Además, 1,4 millones de votos en un censo de 5,3 no es para tirar cohetes. Y a pesar de eso siguen y siguen.

¡Siguen ignorándonos! ¡Ninguneándonos! ¡Maltratándonos! ¡Han vuelto a empezar como si no hubieran hecho nada malo! ¡Son los buenos de la película! La culpa es siempre de España. No han hecho nada malo.

Al contrario, todavía se empeñan en llevarnos al precipicio. Ni pizca de autocrítica ni modificación del rumbo ni replanteamiento de la estrategia ni siquiera nuevos liderazgos -Pere Aragonès lleva treinta años en política. Estamos condenados al mito de Sísifo.

Por eso, dentro de veinte o treinta años, cuando Catalunya esté definitivamente en decadencia acuérdense de los nombres que he citado aquí. Y no están todos los que son. Faltan los Jordis, Laura Borràs, los de Òmnium y la ANC, los CDR, los del Estado Mayor, los del Tsunami, los del Consell de la República. La lista es larguísima.

 En la relación quizá deberíamos añadir también a Jordi Pujol y a Pasqual Maragall. Los precursores.

No voy a entrar en el famoso Plan 2.000 sobre la renacionalización de Catalunya pero todavía es un misterio para mí saber por qué Pujol se hizo indepe. ¿Para salvar a sus hijos? Si fue por eso todavía aceleró la causa judicial con su confesión.

El proceso ha arrasado con toda la obra del pujolismo -no sólo se ha cargado su legado personal- sino que pone en tela de juicio la escuela, los Mossos, TV3 y hasta la Función Pública, con edificios oficiales llenos de lazos amarillos y fotos a favor de los “presos políticos”.

Pero sobre todo la fractura social que tanto preocupaba a Pujol en los años 70 y 80 -“es català tot el que viu i treballa a Catalunya", que decía- es un hecho. Ahora van repartiendo carnets: catalán bueno = indepe.

 Tienes que escuchar a Basté o a Terribas -ahora a su sustituta. Leer el Ara o El Punt-Avui. Ver TV3. Ir a todas las manis. Comprar camisetas por la Diada ni que sea a un euro. Ser del Barça. Seguir la temporada castellera y no sé si hasta comer calçots.

Y tampoco puedo dejarme a Maragall, a pesar de que esté enfermo. Hay que decir que nadie pedía un nuevo Estatut cuando él lo propuso. Cuando lo hizo es porque, tras quedarse a las puertas de la presidencia en 1999, llegó a la conclusión de que tenía que desplazar a CiU del eje catalanista y ponerse él. El PSC no ha parado de pagarlo desde entonces.

 Cuando dicen que el proceso empezó con la sentencia del Constitucional no me lo acabo de creer. Estoy seguro que muchos de los que lo dicen no se han leído no ya la sentencia sino ni siquiera el Estatut. Y, sobre todo, porque fue aprobado con un 51% de abstención. Ahí empezó a dividirse el país. Los números cantan.

Nos han hundido en la miseria. Gracias a todos ellos. (...)"      (Xavier Rius, director de e-notícies, 30/08/21)

15/6/21

Mas dice ahora que con el 50% no es suficiente para la independencia. El ex presidente evita hacer autocrítica y culpa a Rajoy y al TC del proceso

 "El ex presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha señalado en una entrevista en La Noche en el Canal 24 Horas que con el 50% no es suficiente para la independencia y ha dicho que "se puede iniciar un proceso de independencia, se puede continuar, pero lo difícil es culminarlo".

Mas ha defendido que "el tema central no es si hay vía unilateral o no, el tema central es si hay referéndum o no". "El objetivo fundamental es preguntarse si esto tiene solución porque si la respuesta es sí hay que explorar la solución, no las líneas rojas de unos y de otros", ha añadido.

El ex líder de Convergencia, por otra parte, ha asegurado que "si hubiera tenido de socio a la Esquerra actual, las cosas hubieran ido distintas a como fueron". En cuanto a los indultos, Mas ha sostenido que "ayudan", aunque declara que "no es la solución".

Finalmente, ha evitado hacer autocrítica del proceso y ha cargado las culpas al Tribunal Consitucional, por el recorte del Estatuto, y a Mariano Rajoy, por rechazar el pacto fiscal. "Si Rajoy hubiese abierto la puerta a ese pacto, muchas cosas no hubiesen pasado", ha señalado."                      (e-notícies, 08/06/21)

27/5/21

Xavier Rius: Los claroscuros de Pere Aragonès... no tiene experiencia laboral al margen de la política. Ha tenido también que tragar sus sapos para llegar a tan arriba... pero una cosa de su discurso me dejó preocupado, cuando afirmó que las “desigualdades es lo que nos divide como pueblo”... No, lo que nos ha dividido como pueblo es el proceso...

 "Hay una pregunta que me tortura: ¿Cómo una sociedad aparentemente culta, madura y transversal como la catalana pudo encumbrar a Puigdemont, a Torra, incluso a Mas? Muy sencillo porque no es ni tan culta, ni tan madura, ni tan transversal como creíamos. Los hechos lo desmienten.

Quizá es la edad, pero antes un presidente de la Generalitat imponía respeto. Había que haber hecho algo importante en la vida para llegar a tan alta cima. Pujol había estado en la cárcel durante el franquismo. Y ganó contra todo pronóstico en 1980.

Maragall, los Juegos Olímpicos.

Montilla fue ministro de Industria y antes alcalde de Cornellà. En mi opinión es más lo segundo que lo primero. Para ser alcalde te tienen que votar tus vecinos, de ministro te ponen. Y cuando llegó a la alcaldía el ayuntamiento estaba en quiebra técnica.

La cosa empezó a torcerse con Mas. Es cierto que estuvo siete años picando piedra. Una larga travesía del desierto. Pero al final no le sirvió de nada. Cometió errores garrafales. Como embarcarse en el proceso. O convocar dos (¡dos!) elecciones anticipadas. Las últimas con nueve meses de antelación. Las anunció en enero y fueron en septiembre. La precampaña electoral más larga de la historia.

No quedará nada de Mas. Ni siquiera obra de gobierno. Ahora parece un expresidente que busca su sitio como retrata el Polonia, el mismo programa de TV3 que en día suavizó su imagen de robot. La única obra legislativa de Artur Mas que se conoce son las leyes omnibus para desmontar, a su vez, la obra legislativa del tripartito.

Puigdemont pasaba por ahí. Lo puso Mas. Mejor dicho la CUP, la ANC y Òmnium. Fue segundo plato. La primera opción era Neus Munté.

A Torra a su vez, lo puso Puigdemont a dedo. Todavía recuerdo que fue ungido en Waterloo durante una visita conjunta de él y Elsa Artadi con una figura de la Moreneta al fondo. Corramos un tupido velo sobre su obra de gobierno. Inexistente excepto colgar una pancarta y promocionar la ratafia.

¿Y Pere Aragonès? Le deseo toda la suerte del mundo. Y más. La necesitará. Pero soy escéptico.

Quizá porque, cuestiones de edad como decía, le conozco desde que era líder de las JERC y se encadenaba a cadenas de radio. Es cierto que, como a todos, el tiempo ha moderado las pasiones. Y el nuevo Govern infunde, dentro de sus limitadas posibilidades, algunas esperanzas por su perfil técnico más que ideológico.

En el otro lado de la balanza está el hecho de que no tiene experiencia laboral al margen de la política. En su currículum oficial -al menos hasta ayer- sólo hay cargos políticos desde que entró de diputado en el 2006 en sustitución de Josep Huguet, el Lenin del Bages, tras ser nombrado consejero de Universidades y Empresas. Se estrenó precisamente con la Ley de Consultas.

Llega también a la más alta magistratura de Catalunya después de que el proceso haya arrasado toda una generación política. El Estatut ya arrasó con otra. En Esquerra -cuya dirección ya no era para tirar cohetes- ha sido especialmente sangrante. Han tenido que recurrir a dirigentes de la vieja guardia y tapar agujeros.

Ha tenido también que tragar sus sapos para llegar a tan arriba. Todavía recuerdo que, en el 2015, le tocó anunciar que su partido no apoyaría los presupuestos de CiU. Quince días cambiaron de opinión. Se excusaron diciendo que serían los “últimos presupuestos autonómicos”. Seguimos siendo una comunidad autónoma, que yo sepa. Y casi diría que felizmente porque da miedo de pensar cómo gestionarían una república independiente.

O cuando en el 2007 flirteó con Esquerra Independentista, una corriente crítica en ERC liderado por el entonces también diputado Uriel Bertran. (...)

Hay además una cosa de su discurso que me dejó preocupado aparte de la coletilla esa que ya repiten machaconamente de que la futura República tiene que ser “justa, próspera, verda, feminista y plenamente libre”. Cuando afirmó que las “desigualdades” -incluso por “cómo amamos”- es “lo que nos divide como pueblo”.

No, lo que nos ha dividido como pueblo es el proceso. Incluso cuando esgrimen ahora el 52% en realidad redondean para arriba: es el 51,14% e incluyen el PDECAT, que se ha quedado fuera del Parlament. Y también la participación, de sólo del 53,54%. ¿Se puede plantear la independencia con más de un 46% de abstención?

De hecho, el independentismo se ha dejado más de 630.000 votos por el camino desde el 2017. Y eso incluyendo los votos perdidos del citado PDECAT.

Luego cuando dijo que gobernaría “pensando en todo el mundo”, que “empezamos de nuevo” y que “estoy a vuestro servicio”. Total para terminar con un “Visca Catalunya lliure!”.

¿En qué quedamos? Será muy difícil encajar la “mesa de diálogo” con la reivindicación de “la autodeterminación y la amnistía” porque hay cosas que el gobierno central -de cualquier color político- no aceptará nunca. Los independentistas cometieron muchos errores pero dos especialmente graves: uno subestimar la fortaleza del Estado, el otro subestimar sus propias fuerzas artificialmente infladas por TV3.

Ahora le toca a ERC arreglar el entuerto. No va a ser fácil sintiendo el aliento de la CUP en el cogote y Junts sacando pecho todo el día. Pero no hay más remedio. Que dejen de marear la perdiz y se pongan a trabajar. Catalunya -una Catalunya con pandemia- no puede esperar más.

Suerte, president."                      (Xavier Rius, director de e-notícies, 25/05/21)

23/4/21

Las cosas claras. Por sus políticas de recortes sociales, los gobiernos del PP, PdCat y J+Cat (con sus cómplices de ERC) son gobiernos de derechas... por sus políticas radicales en la aplicación de políticas neo-liberales, acompañadas de fuertes medidas restrictivas de los derechos y libertades, Trump y Torra han sido gobiernos de extrema derecha

 "A algunos puede chocarle la afirmación que hago en el titular. Otros, los más progresistas pueden estar pensando que es una obviedad. ¡¡Ahaaa sí¡¡ los de VOX.

Pero no va por ahí la cosa. Quiero demostrar, convencer o cuanto menos persuadirles de que la cosa es mucho más grave.

 Para ello utilizaré un conocido recurso que todos aprendimos desde Aristóteles, el silogismo; es una forma lógica de razonamiento deductivo que nos dejaron los griegos

Premisa mayor: Es un convencionalismo social, estudiado por la Ciencia Política, que las políticas de la Derecha se caracterizan por predicar el conservadurismo en el ámbito económico, y por practicarlo cuando llegan al gobierno, recortando en el gasto público y privatizando servicios públicos esenciales, que gobiernos anteriores de carácter progresista pudieran haber socializado, universalizándolos. (P. Ejemplo en EEUU, el servicio de Medicare que Obama quiso universalizar y Trum anuló)

Ello generalmente conlleva tensiones sociales que alteran la paz en las calles (huelgas y manifestaciones) y en previsión, esos recortes presupuestarios en política social, suelen ir acompañados de incrementos presupuestarios en el ámbito de Interior y Defensa.

El lugar común para justificar esas medidas siempre es el mismo: Hay que rebajar la carga fiscal de la economía pública para aumentar la economía privada.

Premisa menor: En la última década 2011-2020, durante los gobiernos del PP (M punto Rajoy) y los sucesivos gobiernos de CiU, con sus distintos cambios de nombre para intentar hacer olvidar las condenas judiciales por corrupción, PdCAT, JxCAT (A. Mas; C. Puigdemont y Q.Torra); ambos gobiernos, el español y el catalán, enfrentados en lo territorial, aplicaron la misma política económica:

  • Recortes presupuestarios en Salud Pública

El tijeretazo de Artur Más en Salud Pública alcanzó el 8’6% durante su primer mandato El mandato de Artur Mas concentró el grueso del recorte en gasto sanitario en Cataluña (elconfidencial.com)

  • Recortes Presupuestarios en Cultura Educación y Universidades
  • Recortes Presupuestarios en Políticas Sociales
  • Privatizaciones en el sector público

Con Toni Comín como Conseller de Salud Pública, aumentaron las privatizaciones y lejos de disminuir, encareció el gasto público en un 12%  ‘Conseller’, tire de la manta (elperiodico.com)

  • Aumento Presupuestario en Interior

El presupuesto de Interior aumentó un 14’8 % CATALUNYA.-La Conselleria de Interior contará con 1.431 millones de euros, un 14,8% más que en 2017 (lavanguardia.com)

  • Desinversión en Políticas Públicas y sociales

Entre 2009 y 2018, Cataluña fue la comunidad que más disminuyó el gasto en salud, educación y servicios sociales (casi un 20%), con un recorte en materia sanitaria de 3.328 millones de euros.  https://elpais.com/espana/2020-08-30/cataluna-recorto-el-gasto-social-un-88-durante-el-proces-mientras-las-demas-autonomias-lo-aumentaban.html

Conclusión lógica: Los Gobiernos del PP y PdCAT (con la inestimable participación de sus cómplices y socios al 50% de ERC) son gobiernos de derechas por que han aplicado una política de corte liberal-conservador en lo económico.

Utilizando el mismo procedimiento argumental, definamos qué es ser de EXTREMA DERECHA.

Premisa mayor: Se distinguen por su radicalismo en la aplicación de las políticas conservadoras neo-liberales, acompañadas de fuertes medidas restrictivas en el ámbito de los derechos y libertades políticas. Derechos de huelga, manifestación, opinión (control de los medios de comunicación social) en su intento de imponer una verdad única; la suya; la versión oficial de sus gobiernos; al tiempo que ejercen una fuerte represión en la calle, otorgando manga ancha a los cuerpos policiales para reprimir con dureza los altercados que se produzcan por la reacción social.

Radicalismo en el discurso de sus gobernantes, que siempre apelan a NO respetar las leyes y las instituciones del estado social y democrático de derecho, si esas leyes contravienen sus dictados. Denostan la separación de poderes entre el Legislativo, Ejecutivo y Judicial; y llaman a sus acólitos a ejercer presión, cuando no violencia expresa, contra las sedes de esas instituciones. (Las recientes presiones y asaltos al parlamento, a Consejerías o periódicos, están en la retina colectiva de estos últimos años)

Premisa menor: Ya  han corrido ríos de tinta señalando los comportamientos y paralelismos entre los finiquitados gobiernos de D. Trump y de Q. Torra; así que para no cansarles, doy por reproducidas las comparaciones y argumentos, Señoría.

Conclusión lógica: Para cualquier estudiante de segundo de Ciencias Políticas, en un país democrático, Trump y Torra han sido gobiernos de extrema derecha.

La Sra. Laura Borràs, ilustre “oprimida del Estado Español” hoy funcionaria por voluntad propia del ese mismo Estado al que en sus discursos dice no querer pertenecer; fue una Consejera de Cultura del gabinete de Q. Torra, y anteriormente Directora General de les Lletres Catalanes –por cuya gestión está procesada- es decir ha formado parte del gobierno de la extrema derecha catalana. Y tanta pasión le puso a la lucha contra ese “estado opresor” que sus correligionarios de JxCAT la eligieron como vicaria de Dios en la Tierra, es decir de Puigdemont en Cataluña, para liderar las elecciones del pasado 14-F.

Tan altos menesteres y “serveis a la patria” la han elevado a los altares del hemiciclo catalán, con la inestimable complicidad y votos de una teórica extrema izquierda anticapitalista, la CUP, y de una izquierda de mentirijillas, ERC, que esconde su etnicismo histórico supremacista con una falsa auto denominación de esquerres.

Hoy el Parlament de Catalunya está presidido por la Sra. Laura Borràs, es decir por la extrema derecha catalana y por ello le retribuimos con 11.000 € mensuales, entre fijo y dietas.

Lo que viene a continuación es muy fácil de imaginar. La condenan por corrupción; la inhabilitan; tiene una paga que le garantiza un retiro dorado como expresidenta y unos complementos como funcionaria del estado español, en una plaza fantasma del organigrama de la universidad que le han diseñado “ad-hoc” para una puesto creado ex novo y en secreto, al que se ha presentado un solo concursante, ella.

Aprovecho estas fiestas de pasión, constricción y encomienda, para desearles un “aquí paz y después gloria” para sus religiosos creyentes, los del secesionismo catalán, que como toda religión es una idílica ilusión apartada de la realidad por acientífica."                (Javier Marín, portavoz de Líneas Rojas, Diario progresista, 04/04/21)

10/3/21

Xavier Rius: Puigdemont, una desgracia para Catalunya... por una extraña conjunción de los astros. De esas que, por suerte o por desgracia, proliferan en la historia de Catalunya. Así nos va...

 "Voy a decirlo bien alto para que se entienda: Puigdemont es una desgracia para Catalunya.

Además en un día como hoy: cuando el Parlamento Europeo ha votado a favor del suplicatorio.

La verdad es que no está mal el apoyo que todavía tiene el expresidente entre sus colegas. El independentismo se ha apresurado a señalar que es el 42% de los eurodiputados. Otra cifra mágica. Aunque, entre sus apoyos, haya Marine Le Pen, la extrema izquierda de Francia insumisa, varios partidos euroescépticos, los nacionalistas flamencos del Vlaams Belang y Podemos. La crème de la crème.

Yo todavía no entiendo cómo una sociedad aparentemente madura, adulta, culta como la catalana pudo encumbrar a Puigdemont. Bueno, sí que lo entiendo: no es ni madura, ni culta, ni adulta.

Obviamente hubo otros factores. Fue una extraña conjunción de los astros. De esas que, por suerte o por desgracia, proliferan en la historia de Catalunya. Así nos va.

Lo puso Mas aquel 9 de enero del 2016. Habría que agradecer al líder del PDECAT semejante ojo clínico. Aunque previsiblmente había truco porque dijo aquello de “paso al lado”. El entonces líder de CDC aspiraba a volver por la puerta grande. El propio Puigdemont fue segundo plato. La primera opción de Mas era Neus Munté.

 Ni siquiera tenían una relación estrecha. Puigdemont había llegado a la alcaldía de Girona, una de las asignaturas pendientes de CDC, de rebote. Lo hizo al segundo intento y cuando el nadalismo sin Nadal ya daba muestras de agotamiento. Aparte de eso lo pusieron de diputado en el Parlament. Pero como otros alcaldes de su generación.

Llegaron a la cámara catalana por el éxito de CiU en el 2010 (62 diputados). Era una manera de agradecer los servicios prestados -con frecuencia se cobra más de diputado que de alcalde- o de reforzar su perfil institucional en el territorio.

Había otros como él: Santi Vila (Figueres), Pere Regull (Vilafranca), Ferran Bel (Tortosa), Albert Batet (Valls), Lluís Guinó (Besalú). Pero no recuerdo en Puigdemont ninguna intervención parlamentaria destacada. Ni a favor, ni en contra.

Cuando Mas puso a Puigdemont fue recibido con olor de multidudes en la entonces sede de CDC en la calle Provença. Ahí estaban todos aplaudiendo com locos: Artur Mas, Jordi Turull, Josep Rull, Pere Macías, Jordi Vilajoana, Àngel Colom, Jordi Martí. Incluso en las últimas filas se ve a Marta Pascal, Santi Vila, Germà Gordó, Damià Calvet, Felip Puig. Algunos ya no debían ver clara la operación.

 Pero la mayoría respiraron aliviados. Debían pensar: “estamos salvados” porque la perspectiva era repetir elecciones y correr el riesgo de quedarse sin las prebendas y canonjías.

La historia luego es conocida.

Hasta el propio Puigdemont se mostró reacio a tirar adelante la República porque, como confiesa en algunos de sus libros, no quería ser presidente de una república de papel. Aquellla noche del 25 de octubre del 2016 optó por elecciones. Parece que Santi Vila tuvo la mala idea de decirle que las elecciones no se convocan de madrugada. Al día siguiente se desdijo. Todavía recuerdo que, en Palau, convocaron una comparecencia para las doce -señal inequívoca de elecciones- luego se retrasó a la una y finalmente se suspendió.

Puigdemont se acojonó por los 2.000 estudiantes que llenaron la Plaza Sant Jaume, las redes en ebullición y los tuits de una panda de valientes: Gabriel Rufián, Toni Castellà, Titon Laïlla, Jordi Cuminal, Albert Batalla, Antonio Baños. También por la presión de Esquerra. La que más había presionado la noche anterior con la DUI, Marta Rovira, acabó largándose a Suiza tras aquella memorables frases entre lágrimas a las puertas del Supremo: “hasta el final, hasta el final”.

Aunque Oriol Junqueras -su superior en el partido y el hombre que la puso de secretario general- no está exento de responsabilidad. Al menos tuvo la dignidad de quedarse, no salir huyendo.

 En fin, el resultado es también conocido: la inevitable aplicación del 155.

Catalunya se ha instalado desde entonces en un pozo sin fondo, en un bucle del que costará mucho salir: inestabilidad política, incertidumbre económica, inseguridad jurídica y bloque legislativo. A lo que hay que añadir la pandemia y la crisis turística. Es casi un cóctel letal.

Por eso: no pueden imaginarse el daño que ha hecho el tridente Mas-Puigdemont-Torra.

Dentro de unos años todavía lo estaremos pagando. Y los historiadores del futuro -o los psiquiatras- se preguntarán cómo los catalanes, en momentos cruciales de nuestra historia, la cagamos.

Por eso, a estas alturas casi me da igual que Puigdemont vuelva o se quede en Bélgica. Supongo que la decisión del Parlamento Europeo no tiene recorrido jurídico porque los jueces belgas ya sentaron un precedente con el exconsejero Lluís Puig.

Es más: casi prefeririría que Puigdemont se quede. La que se liará si volviese. El tiempo, aunque no lo parezca, corre en contra suya. De momento, la presidencia de la Generalitat previsiblemente ya no será para JxCat sino para ERC. Y no creo que Pere Aragonès vaya a rendir pleitesía a Waterloo aunque con los de ERC nunca se sabe.

Pero lo dicho: no pueden imaginar el daño que ha hecho Puigdemont a Catalunya y a los catalanes porque los países están hechos por personas."                  (Xavier Rius, e-notícies, 09/03/21)

24/2/21

Los datos muestran el gran declive del bloque independentista: JxCat perdió 380.231 votos, ERC 332.254 y la CUP 6.159... el voto independentista, en su totalidad, ha bajado espectacularmente, pasando del 39,03% del censo electoral en 2017 al 27,07% en 2021... solo 1 de cada 4 catalanes ha votado independentista

 "(...) Los datos muestran el gran declive del bloque independentista

La segunda característica de la abstención es que, a pesar de que aumentó en mayor medida entre los no independentistas que entre los independentistas, el hecho es que estos últimos perdieron también un gran número de votos, representando uno de los mayores retrocesos de este espacio político y, muy en particular, entre el sector heredero del pujolismo. 

 He explicado en un artículo reciente en qué consiste el pujolismo: es un movimiento político profundamente conservador, con una ideología nacionalista supremacista excluyente, que se considera como la "auténtica Catalunya", menospreciando a las clases trabajadoras no nacidas en Catalunya (ver mi último artículo, El urgente y necesario cambio en Catalunya y en el resto de España, Público, 09.02.21), a las que definen peyorativamente como "charnegos". 

Lejos de haber desaparecido, el pujolismo es la ideología dominante en las derechas catalanas, cuyas luchas internas entre distintos sectores del aparato del partido han originado divisiones internas con la aparición de dos versiones principales del pujolismo: una, la visión más moderada del "procés" (el PDeCAT), liderada por Artur Mas, y otra, la rama más radical (JxCat), dirigida por Puigdemont y Torra. 

Pero ambas formaciones políticas son en política económica muy liberales, siendo JxCat la que tiene más economistas trumpistas en su lista. El Sr. Canadell, número 3 de la lista de JxCat (presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona), ha alabado explícitamente algunas de las políticas centrales del trumpismo (como ha hecho también Vox). 

Puede parecer paradójico que dos partidos a priori tan opuestos en el abanico nacional (JxCat y Vox), compartan propuestas políticas semejantes que perjudicarían a la clase trabajadora catalana. JxCat y el PDxCAT derivan de Convergencia Democrática, que fue, en su día, miembro de la familia liberal europea, junto con Ciudadanos, aunque este último presionó para que se la expulsara de tal grupo, acusándola de partido corrupto, lo cual parece probado por una larga historia de clientelismo a través del cual ejerce una gran influencia en los medios de comunicación de Catalunya, no solo públicos (TV3 y Catalunya Radio) -a los cuales instrumentaliza de manera abusiva-, sino también a los privados a los que ayuda con subsidios importantes.

De hecho, JxCat y el PDeCAT son sucesores del partido pujolista -Convergencia Democrática- que fue el principal aliado del PP cuando gobernaba para aplicar su política fiscal, empresarial, financiera y económica. 

Sus recortes del gasto público social han sido los más severos en España, perjudicando los servicios públicos del Estado del Bienestar catalán como sanidad, servicios sociales, educación, servicios de dependencia domiciliarios y residenciales, vivienda, entre otros, aumentando el enorme déficit de gasto público que tienen estos servicios y que ha aparecido con toda claridad durante la pandemia.

 El fin de la versión moderada del pujolismo

Esta pérdida significativa de votos refleja un declive muy marcado del pujolismo, que significó su fin, en su versión moderada, el PDeCAT, permaneciendo ahora su versión radical, JxCat. Por lo demás, el largo periodo de gobierno de Convergencia Democrática se debe al apoyo que le dio la democracia cristiana catalana -Unió Democrática-, hoy prácticamente desaparecida, y más recientemente ERC (un partido de centroizquierda) y la CUP (un partido de izquierda), que han antepuesto su objetivo de alcanzar la secesión Catalunya del resto de España  sobre todo lo demás, siendo eso causa de su pérdida de voto, más ERC que la CUP (JxCat perdió 380.231 votos,  ERC 332.254 y la CUP 6.159). Esta gran pérdida del apoyo popular contrasta con el mensaje mediático triunfalista de que los independentistas han ganado las elecciones y son ahora -por fin- los representantes de la mayoría de la población (al haber obtenido el 51% de votos). 

En realidad, el primer posicionamiento que dio a conocer el gobierno independentista de la Generalitat tras las elecciones del domingo pasado fue que el independentismo había ganado las elecciones por primera vez por mayoría del voto popular y, por lo tanto, tenía pleno derecho a exigir la independencia en nombre de la mayoría de la población catalana. Lo que no se dice es que, en realidad, el voto independentista, en su totalidad, ha bajado espectacularmente, pasando de representar el 39,03% del censo electoral en 2017 al 27,07% en 2021. Así pues, solo uno de cada cuatro catalanes ha votado a un partido independentista. 

Es más, la ley electoral catalana es, como la española, profundamente sesgada para favorecer a las fuerzas conservadoras, pudiéndose haber hecho una ley electoral propia, Catalunya es la única comunidad autónoma al día de hoy sin una ley electoral propia (por que no ha interesado al pujolismo), de manera tal que si el sistema electoral catalán fuera proporcional (es decir que el número de escaños parlamentarios de los partidos fuese proporcional al numero de votos recibidos), el bloque independentista no habría alcanzado la mayoría parlamentaria que tenia y ahora tendrá.  

En el sistema electoral actual (diseñado por el gobierno Pujol), donde el bloque independentista (ERC recibió el 21,30 % del voto, JxCat el 20,04% y la CUP el 6,67%, sumando 48% del voto) no alcanzó la mayoría, se le asignarán a ERC 33 escaños, a JxCat 32 y a la CUP 9, sumando 74 escaños, proveyendo una gran mayoría parlamentaria, 6 escaños más de los necesarios para tener mayoría, aunque los tres partidos que tienen representación parlamentaria no tienen la mayoría del voto popular.  

Si el sistema fuera proporcional, la asignación sería diferente y los escaños serían ERC 29, JxCat 27 y CUP 9, sumando 65 escaños (que no llega a la mayoría de 68). En cambio, en casos de establecerse un tripartito de izquierdas (PSC, ERC y ECP), éste, que ya con el sistema actual tendría una mayoría de escaños (PSC 33, ERC 33 y ECP 8, sumando un total de 74 escaños), continuaría teniendo la mayoría en un sistema proporcional (PSC 31, ERC 29 y ECP 9, sumando 69 escaños), al revés del bloque independentista que no lo conseguiría. 

Ni que decir tiene que el sistema proporcional es más representativo y democrático, pero no es el que se utiliza en la mayoría de los países del sur de Europa, donde las derechas han sido siempre más poderosas que las izquierdas, al revés de lo que ocurre en el norte de Europa donde la democracia está más desarrollada y el Estado de Bienestar está más financiado. (...)"           (Vicenç Navarro , Público, 22/01/21)

8/2/21

Trallero: Artur Mas "engañó a todo el mundo", es de un "cinismo extremo" su entrevista en La Vanguardia... "el principal culpable de la situación actual tiene un nombre y un apellido, que es Artur Mas"

 "El periodista Manuel Trallero ha afirmado en el canal de Youtube del director de e-notícies, Xavier Rius, que el expresidente de la Generalitat, Artur Mas, "engañó a todo el mundo". Trallero ha calificado de "cinismo extremo" las recientes entrevistas que Mas ha concedido  a La Vanguardia i El País. "No creo haber leído nunca una manifestación de tanto cinismo, de tanta desfachatez. Es algo que no tiene nombre", ha sentenciado.

  También considera "indecoroso" que Mas dijera en la entrevista en La Vanguardia que "nada salió como esperaba" y ha señalado "me pareció una absoluta memez". "Mas pensaba que lo tenía todo atado y bien atado. Evidentemente, la situación a la cual nos abocó con su salida de tono después de la famosa entrevista con el presidente Rajoy fue el principio de donde estamos ahora", ha remarcado.

Manuel Trallero ha señalado en este sentido que "si él no hubiese empezado, no estaríamos donde estamos ahora" y ha añadido que "el principal culpable de la situación actual tiene un nombre y un apellido, que es Artur Mas". "Me parece ignominioso que trate de sacarse el muerto de encima de esta forma", ha sentenciado."              (e-notícies, 05/02/21)

29/12/20

Se cumplen los cinco años del mayor tongo de la democracia en Catalunya: el empate a 1.515 votos en la votación de la CUP para decidir si destituían a Artur Mas

 "Si uno fuese de­voto de las conspiraciones, ayer hubiese concedido la Laureada de San Fernando a la CUP por su contribución a la integridad de España al cumplirse los cinco años del mayor tongo de la democracia en Catalunya: el empate a 1.515 votos para decidir si destituían al presidente elegido en las urnas, Artur Mas.

Aquel 27 de diciembre del 2015, las bases de la CUP celebraron una “asamblea nacional extraordinaria” en Sabadell para darse importancia, pisto democrático y marcar paquete o vagina que concluyó con un inverosímil nulo, tongo que tiene pendiente una investigación periodística. Nos tomaron por idiotas y hay que reconocer que un poco idiotas hemos sido...

Una semana más tarde, enero del 2016, la muy asamblearia CUP acordó a puerta cerrada y entre cuatro gatos enviar a Artur Mas “a la papelera de la historia”. Y conducir a toda Catalunya al terreno baldío de la revolución más atípica de la humanidad: ¿dónde se ha visto una revolución sin revolucionarios, sin descamisados y sin más rabia que la de que entren a robar en la segunda residencia?

Los partidarios de la unidad de España están en deuda con la CUP por dinamitar el movimiento independentista, que si tenía alguna opción de no estamparse contra un muro era a través de un liderazgo sólido (bastante debilitaron las urnas a Mas en el 2012).

Con la fuerza electoral más exigua dentro del independentismo, la CUP ha llevado el proceso al terreno que le convenía a eso que llaman Madrid: todo o nada. En cuestión de fuerza bruta, un Estado lleva siempre las de ganar.

Gracias también a la CUP, Catalunya normalizó como si nada el método del dedazo, asociado a lo peor de México. Mas nombró a Puigdemont a dedo y con prisa, Puigdemont nombró a Torra a dedo –y para no tener sombra– y asusta pensar que en el 2021 la Genera­litat pueda ser presidida por alguno de esos frikis que se perfilan en las listas de JuntsxCat.

Otro momento estelar del mambo de la CUP fue la abstención que impidió investir president a Jordi Turull en marzo del 2018, un día antes de su cita judicial en Madrid. Otro servicio a la patria...

Catalunya sigue rehén de un movimiento antieuropeísta que ha desprovisto de realismo a la política catalana sin que su obje­tivo “revolucionario” esté hoy más cerca que en el 2015. Si esto no es una revolución salonnière. Y de Sant Gervasi..."             (Joaquín Luna, La Vanguardia, 28/12/20)

9/11/20

Valentí Puig, escritor: "TV3 ha creado una clase intelectual independentista que no existía"... "El proceso está llento de frikis"

"El escritor Valentí Puig (Mallorca, 1949) ha manifestado que "ha habido muchos frikis en el proceso" y ha considerado que hay "más solidez intelectual" en el mundo constitucionalista que en el independentista. Puig, en una entrevista concedida a e-notícies, ha afirmado que "TV3 ha escenificado la existencia de una clase intelectual independentista".

"Desde la perspectiva constitucionalista, los intelectuales están allí y quizás peco de sesgo si digo que creo que con más solidez intelectual que en el mundo independentista. Lo que pasa es que un intelectual sin tribunas no es un intelectual propiamente, porque no tiene proyección, y por eso TV3 ha sido tan instrumental a la hora de escenificar la existencia de una clase intelectual independentista que no existía" ha apuntado el escritor.

"A esto se ha sumado al oportunismo. Si la ola, el suflé está creciendo y está avanzando y va a la independencia, pues a ver si sacamos algo de esto y haciéndonos independentistas. Y ha habido mucho oportunista, mucho friki" ha dicho. "¿Dónde está el libro de la contraEspaña invertebrada, el Ortega catalán que haya podido argumentar la conveniencia de la independencia?" se ha preguntado.

Valentí Puig ha manifestado que el handicap del expresidente de la Generalitat Artur Mas "es que no había sido diputado en Madrid y no tenía la menor idea de cómo funcionaba Madrid" y ha considerado que "no puede ser es que el presidente de la Generalitat, que el líder de Convergencia vaya a la Moncloa sin saberlo todo".

"Tenía un hándicap que es de tipo práctico, no moral, que es que no había sido diputado en Madrid, no tenía ni la menor idea de cómo funcionaba Madrid. Madrid es complicado, pero tiene sus mecanismos y formas de entenderse y pactar. Pueden tener mucha simpatía y no hacerte caso y pueden ser secos y escucharte, eso es lo que hay que saber" ha indicado.

"Lo que no puede ser es que el presidente de la Generalitat, que el líder de Convergencia vaya a la Moncloa sin saberlo todo, y así fue como Zapatero lo engañó, porque toda la palinodia que hemos vivido viene del segundo Estatuto, que todo el mundo sabe que era innecesario y fue una maniobra de políticos para políticos que terminó como terminó" ha lamentado."                     (e-notícies, 07/11/20)

23/10/20

Xavier Rius: Las mentiras de Mas... ha sido, por decirlo sin ambages, un cobarde... la única noticia buena es que no vuelve a la política

 "Mi difunta abuela decía que s’enxampa abans un mentider que un coix. Que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo. Con Mas es una definición exacta. Aunque ha faltado tiempo para verlo. Basta con analizar su última rueda de prensa.

Primera trola: aseguró que no había comparecido antes porque quería trabajar para rehacer la “unidad soberanista”.

¿Qué unidad? Si están a la greña. El PDECAT ha demandado a JxCat en el juzgado. Torra ha echado a la única consejera del partido, Àngels Chacón. Los cuatro diputados del PDECAT ya han votado en el Parlament diferente de JxCat con la ley de alquileres. Seguramente es lo mejor que han hecho en toda la legisltura. Y los cuatro que tienen en Madrid se han hecho la foto para la prensa. Se aprestan a negociar los Presupuestos con Pedro Sánchez.

Segunda trola: Anunció que no iría en las listas. Ni en un lugar de salida ni en posiciones testimoniales. Claro, un expresidente sólo puede aspirar a ir de número uno.

Tercera: También que no quería ningún cargo en el Govern. ¿Pero qué cargo si además ya ha sido presidente? ¿Consejero? ¿Delegado del Govern en el Pallars? ¿Secretario general de Cultura?

El otro día vi a Theresa May en el Parlamento de Westminster metiendo caña a Boris Johnson. Pero aquí no estamos acostumbrados. Aquí los expresidentes se van a casa. O como mucho al Senado.

Cuando puso a Puigdemont me acuerdo que éste dijo que había que aprovechar la experiencia internacional de Mas. Pero al final quedó en nada.

Mas no serviría ni de embajador plenipotenciario del proceso porque no nos recibe ni el conserje del edificio Berlaymont de Bruselas, que es la sede de la Comisión. A Mas, por cierto, no lo ha fichado ni Grifols. ¿Cómo lo va a fichar si lo rompe todo? No ha dejado nada en pie.

Además, da por sentado que vuelven a ganar. Incluso que el PDECAT volvería a formar gobierno. Está por ver. A este paso -si fuera David Bonvehí- yo firmaría ahora mismo media media docena de diputados. De momento no tienen ni candidato.

Cuarta trola: Aseguró que en el 2015 “sacrificamos las siglas del partido" para constituir la coalición entre CDC y ERC que nos tenía que llevar a la independencia en 18 meses. Sería coser y cantar. Otro engaño.

¿Sacrificar? Es como cuando decían que, con el caso Palau, tuvieron que "sacrificar" las siglas de CDC. Menudo esfuerzo. Salieron relativamente indemnes porque el nuevo partido no han tenido que asumir las deudas del antiguo. Que no vengan con milongas.

Con JxSí tampoco fue un sacrificio. Fue una jugada genial. Mas presionó con aquella famosa conferencia en el Fòrum ante 3.000 altos cargos -y la inestimable ayuda de TV3 durante seis meses- porque si perdía tenía que irse a casa. Como Montilla en el 2010. Esquerra picó.

Además tenía otras ventajas. No iba a los debates televisivos -fue Romeva, cabeza de lista- con lo que tampoco tenía que rendir cuentas sobre su obra de gobierno. Entonces ya muy escasa porque había empezado el proceso.

Seamos sinceros: Lo de Mas, com su comparecencia del pasado lunes, no ha sido prudencia ni discreción. Ha sido ausencia de liderazgo o incluso algo peor: falta de coraje político.

¡Ha salido catorce días después de que Puigdemont anunciara que rompía el carnet del partido! Debía estar refugiado en Menorca o en Vilassar.

Mas ha sido, por decirlo sin ambages, un cobarde.

Ya calló cuando Pugidemont defenestró a Marta Pascal. ¡Y eso que la puso él! No movió ni un dedo. No dijo nada. Al menos en público.

Calló también cuando Puigdemont rompió por primera vez con el PDECAT porque es evidente que la Crida no era ni un club de petanca ni una asociación de jubilados. Aunque entonces ni unos ni otros quisieron hacerse daño e hicieron la vista gorda: permiteron la doble militancia con la excusa de que formalmente no era todavía un partido.

Calló incluso cuando Puigdemont se apropió de las siglas. Ayer dijo que había un compromiso “firmado” de que nadie se quedase con ellas. O sea, que Puigdemont jugó sucio. ¡Y lo dice ahora!

Pero, sobre todo, lo que más me llamó la atención fue cuando afirmó que estaba "triste, decepcionado y empipat”. ¡No por cómo ha dejado el país sino por la falta de unidad soberanista!

¿Si él está así cómo hemos estar el resto? Le pregunté si podía decirme un sólo resultado positivo del proceso y no encontró ninguno. Apeló a los sentimientos mientras la jefa de prensa me pedía concreción al oído. Ni siquiera se atrevió a hacer autocrítica por haber puesto a Puigdemont. ¡Vaya vista, Artur! ¡Qué ojo clínico! Mas no serviría ni de jefe de personal.

No voy a entrar aquí en la valoración de la trayectoria institucional del de Waterloo porque era un acto de partido pero hay que reconocer que ha conseguido cargarse hasta el PDECAT, el mismo partido que lo encumbró a la presidencia de la Generalitat. Cornuts i pagar el beure!

Mas dijo también que no entraría a criticarlo -sólo se atrevió con Torra y de pasada- pero el otro ha tardado menos de 24 horas en tirarle alguna pulla. Puigdemont es un destroyer, una trituradora, un elefante en una cacharrería.

Lo bueno es que la mayoría de periódicos y analistas han interpretado que Mas ha dado oxígeno al PDECAT.

¡Noooo!

La pura realidad es que los ha dejado tirados: ha abandonado el partido a su suerte.

Él dijo que estaba para ejercer un “perfil más institucional”, au-dessus de la mêlée que dicen en el Colegio Francés.

En cierta manera les lanzó el mensaje de ja us ho fareu. Pobres Bonvehí, Solsona, Castells, Fonollosa.

Hasta escogió un lugar neutral para hacer la rueda de prensa -los jardines del Palau Robert- en vez de la sede del PDECAT. En el caso de que el PDECAT todavía tenga una sede por embargar, que tampoco lo sé.

En fin, la única noticia buena del día es que al menos no vuelve a la política. Por lo demás, como me dijo un día un excargo de la Generalitat: "mucha fachada y poco fondo"."            (Xavier Rius, director de e-notícies, 15/09/20)