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20/4/21

Los complejos en la cuestión nacional de los Comuns junto a la importación de políticas de identidad de la izquierda universitaria de los EEUU han alejado a la formación morada de la clase trabajadora catalana. Hoy es el PSC quien tiene la oportunidad de representar a esa Cataluña olvidada por el 'procés'

 "Si nada cambia, lo que es mucho afirmar en tiempos de covid, en febrero se celebrarán las elecciones catalanas. Al menos en las encuestas, que no es poco pero son solo encuestas, parece que por fin ERC conseguirá su objetivo de ganar las elecciones: ser la fuerza más votada, pero sobre todo, ganar a Junts

Su propuesta de corregir los errores del 'procés' sin reconocer ningún error tiene mejor acogida en el electorado que la propuesta irredenta de Junts, un partido que ha sufrido varias escisiones en su construcción y del hasta el propio Puigdemont duda ahora sobre subirse al carro. Juntsdemont, el artefacto que diseñado por Jordi Sánchez no ha convencido ni a Puigdemont.

La enmienda sin contrición que proponen los de Junqueras parece una oferta más atractiva para el electorado independentista. A nadie le gusta que le engañen tres veces, pero menos aún le gusta que le digan la verdad: que antes le engañaron dos veces. La policía cuenta que muchas víctimas de timos nunca los denuncian. Es la vergüenza por no parecer un primo.

 (...) las cuentas siempre salen más fácil en los sueños. Las de Podemos son las de un Govern de ERC con Comunes con el apoyo externo del PSC. Es fácil confundir deseos y realidad. El deseo está claro, fortalecer en Madrid la apuesta por el bloque de la izquierda y los nacionalistas que aleje a los de Arrimadas y haga que la coalición de gobierno bascule hacia un Pablo Iglesias fortalecido.

Los diputados que perdió compensados con los que suma en el denominado bloque histórico. En la representación de la correlación de fuerzas Pablo Iglesias sabe que los resultados electorales de Unidas Podemos -de las generales, pero también los recientes de Euskadi y Galicia- le han debilitado. Pero cree que si él puede liderar 53 diputados (la suma de UP, ERC y EH Bildu) gana relevancia en la coalición. En el quid pro quo del puente aéreo, Iglesias se ve reforzado.

Reacción nacionalista

El problema es que estos números ya no salen tan fácil fuera de los sueños. ERC no va a gobernar sin JxC, pero no porque lo diga yo, sino porque así lo han repetido hasta la saciedad sus portavoces Marta Vilalta y Sergi Sabrià. Solo desde el despiste madrileño de pensar que ERC es un izquierdista confederal como Gabriel Rufián podría soñarse un Govern de Esquerra sin los posconvergentes. Oriol Junqueras representa la reacción nacionalista contra los tripartitos de izquierdas y así fue que cuando llegó a liderar ERC limpió el partido de cualquier cargo que hubiera estado en la administración de Maragall o Montilla

 Junqueras no bromea cuando dice que no quiere saber nada del PSC, pues él pasó del activismo a la política en una ola de reacción contra un president del PSC que el nacionalismo consideraba que no era genuinamente catalán.

 La segunda pata en la que pretende descansar ese govern de ERC y Comunes también puede fallar. Los resultados electorales de Unidas Podemos en Euskadi y de Galicia en Común no invitan al optimismo. El espacio de Podemos ya ostentaba en Cataluña el peor resultado de España del anterior ciclo de elecciones autonómicas y si observamos las últimas elecciones municipales comprobaremos cómo el PSC le ha reconquistado a los Comuns mucho terreno en los barrios del cinturón rojo de Barcelona y Tarragona. Los complejos en la cuestión nacional de los Comuns junto a la importación de políticas de identidad de la izquierda universitaria de los EEUU han alejado a la formación morada de la clase trabajadora catalana.

Hace ya mucho de cuando Pablo Iglesias era recibido como una estrella de rock en multitudinarios actos en el pabellón de la Vall d’Hebron, Badalona, Terrassa o Sant Boi. Era entonces el primero que interpelaba políticamente a esa Cataluña después de un tripartito que se enredó con la discusión identitaria del Estatut tras muchos años de una izquierda demasiado amable con el pujolismo.

Barrios teñidos de naranja

Sin embargo, pronto se sustituyó esa geografía dura de la Cataluña por espacios más amables y cercanos a una clase media progresista que no veía con malos ojos el 'procés'. Alguien se equivocó pensando que compartían votante con ERC o la CUP. Atrás quedaban las duras palabras de Iglesias contra el 'procés' y los que se abrazaban a la corrupción del 3% por compartir la misma bandera. De la dureza al acomplejamiento. 

Los barrios y municipios en los que Podemos ganó en Cataluña las elecciones generales de 2015 se tiñeron de naranja en las autonómicas de 2017 y de rojo en las municipales de 2019. El PSC conquistaba con mayoría absoluta ciudades como l’Hospitalet y ganaba en distritos como Nou Barris, mientras los Comuns quedaban fuera de ayuntamientos tan representativos del cinturón barcelonés como Sabadell o Terrassa.

Han pasado solo cinco años, pero mucho se ha movido en la política catalana. Hoy es el PSC quien tiene la oportunidad de representar a esa Cataluña olvidada por el 'procés' y sus tentáculos comunicativos. Ciutadans se presenta a las elecciones después de la espantada de sus líderes. El partido más votado es hoy una opción inútil, porque si no sirvieron para nada habiendo ganado, mucho menos lo hará ahora. Los Comuns se presentan para ser la muleta de ERC, con la lección de Madrid de que participar en el Govern puede camuflar un mal resultado y la falta de proyecto.

 La alternativa al Govern agotado de JxC-ERC no puede ser ERC-JxC. La alternativa pasa por presentar un proyecto plural a la ciudadanía, anclado en Cataluña e interpelando a esa Cataluña popular tantas veces olvidada para sumarla al cambio que hoy necesita. La reconstrucción económica, social y cívica que Cataluña necesita exige esa responsabilidad y generosidad."                (Óscar Guardingo, Vox Populi, 23/11/20)

18/2/21

Los independentistas tienen mayoría parlamentaria, pueden configurar gobierno y quizás lo hagan, pero son incapaces de gobernar, como se ha demostrado estos años... y "Junts" agrava este conflicto excluyendo a la mitad de la sociedad catalana de su proyecto de país, y eso resulta insostenible... para evitar el riesgo cierto de decadencia no queda otra vía que tender puentes. Es el momento de liderazgos valientes que solo serán viables si la ciudadanía los premia y no los envía después al cementerio de políticos valientes

 "Tal como nos temíamos la caída de la participación ha sido una de las protagonistas de la jornada electoral. Volvemos a los parámetros de participación anteriores al 2012, cuando Artur Mas puso en marcha "el procés de transició nacional".

La foto electoral es la de una sociedad catalana fosilizada en bloques que parecen inamovibles. Cataluña ha pasado de ser "un sol poble" a estar constituida por compartimentos estancos, alimentados a través de un cordón umbilical comunicativo por sus respectivas burbujas mediáticas que juegan un papel determinante en la impermeabilidad de los bloques. Pero dentro de cada uno de los espacios hay mucha diversidad –sobre todo social y cultural– y más factores en común de lo que se desprende de los vasos electorales no comunicantes.

A diferencia del 2017, en estas elecciones no ha habido un solo eje articulador del voto de la ciudadanía. El procés ha dejado de ser el gran polarizador electoral, pero el cansancio procesista no ha desgastado al independentismo. La fatiga pandémica puede haberse canalizado más hacia la abstención que hacia el cambio. Y la nefasta gestión del gobierno catalán no parece haber sido decisiva. Estos pueden ser algunos de los factores que expliquen el mantenimiento del voto independentista después de diez años de bloqueo. Además de la falta de una alternativa que permita la salida del conflicto.

La frustración provocada por la desaparición de la única utopía disponible, la independencia– en lúcida expresión de Marina Subirats– no ha pasado factura. Quizás porque aún hay elementos reactivos, como la solidaridad con los independentistas encarcelados, que cohesionan mucho. También porque volver a la normalidad ha sido una marca electoral potente, pero no ha funcionado como una utopía de sustitución con suficiente fuerza.(...)

Los resultados electorales parecen abocarnos a un nuevo bloqueo. Continuamos empantanados y cada vez más ensimismados en un mundo cada vez más globalizado. Los independentistas tienen mayoría parlamentaria, pueden configurar gobierno y quizás lo hagan, pero son incapaces de gobernar, como se ha demostrado estos años. Entre ellos se mantiene una pugna insomne y "Junts" agrava este conflicto, en la medida que excluye explícitamente a la mitad de la sociedad catalana de su proyecto de país y eso resulta insostenible.

Para salvar el bloqueo, eludir el desgobierno y evitar el riesgo cierto de decadencia no queda otra vía que tender puentes y pactar el desacuerdo entre las fuerzas políticas "milloristes" (la diferenciación entre "milloristes i empitjoradors se la debemos a Raimon Obiols). Este pacto del desacuerdo es arriesgado y solo será viable si se mueven piezas desde España, comenzando por el indulto a los dirigentes independentistas. Es el momento de liderazgos valientes que solo serán viables si la ciudadanía los premia y no los envía después al cementerio de políticos valientes. 

El anuncio de Salvador Illa de presentarse a la investidura abre un resquicio para desbloquear la situación a partir de una propuesta transversal, pero es un sendero tan estrecho que igual la realidad no consigue transitarlo. 

Durante la campaña ha vuelto a aparecer el síndrome Peter Pan de ERC, a la que el pánico a crecer le impide madurar. Se analiza mucho la composición ideológica dual de ERC desde su nacimiento, pero no se presta atención a su complejidad antropológica. Mitad Ave Fénix que resurge siempre de las cenizas cuando se le da por muerta y mitad Peter Pan que se niega a crecer, a madurar. Vamos a ver que alma prevalece en estos momentos.

Quizás todo conduzca a nuevas elecciones. Ahora, en una especie de segunda vuelta, o a medio plazo. Pero no es lo mismo acudir a ellas dando pasos hacia la construcción de puentes que levantando muros para reforzar los bloques.  (...)

Vox le ha ganado de manera aplastante la partida al PP con un sorpaso de los que Anguita importó de Italia y puso de moda en 1994, con poco éxito por cierto. Veremos cómo reacciona el PP ante una encrucijada que no sabe cómo abordar. Pablo Casado dice que ha roto con Vox, pero no lo ha hecho con sus marcos mentales, de los que se siente prisionero y subalterno. No en vano es una astilla de su propio tronco. Ojo, porque los resultados de Vox también interpelan por su procedencia social a las fuerzas de izquierda.

Ciudadanos, confirma que no es creíble. No puede presentarse como la fuerza de la moderación con actitudes intolerantes, no se puede promover un partido liberal con actitudes iliberales. Pero haber nacido para confrontar con el nacionalismo catalán los tiene atrapados. La propuesta liberal en España parece tener mal fario, quizás porque no es liberalismo exactamente.

El movimiento ejecutado durante la campaña y en clave española por Pablo Iglesias no era exactamente un gambito de dama, aunque lo pareciera. Se trataba de entregar una pieza, no solo un peón. En las próximas semanas comprobaremos las consecuencias para los Comunes de esta arriesgada operación y si ha servido de algo.(...)

Los diferentes frentes judiciales abiertos, que políticamente son uno solo, el caso PP, en palabras de Ignacio Escolar, le resta capacidad a Pablo Casado para desestabilizar al gobierno. Y no será que no lo intenta con todas sus fuerzas. La debilidad del PP ofrece mucho aire al Gobierno de Coalición que se puede permitir ciertas turbulencias, pero no muchas irresponsabilidades.

Los partidos del gobierno de coalición no tienen más alternativa que continuar gobernando juntos, conllevar las discrepancias y soportarse los malos humores. Unidas Podemos, una vez lo apostó todo a entrar en el gobierno, tiene poco margen para abandonarlo sin estrellarse. Esperemos que Pedro Sánchez haya tomado buena nota de las experiencias dolorosas de otros líderes, que queriendo ir a por más lana han salido trasquilados. Artur Mas le puede explicar cómo, buscando la mayoría absoluta cuando tenía 62 diputados, ha terminado despareciendo.

Con todo este lío, no deberíamos olvidarnos de las personas, de las consecuencias de esta crisis, de la necesidad de aprovechar los fondos europeos y la urgencia de reformas que no sean las recetas de siempre. En momentos de turbulencias y naufragios, con grandes olas, hay que abrazarse a las tablas seguras. Y durante esta crisis, la tabla de la concertación social es la que mejores resultados ha ofrecido. Está funcionando como agua de mayo en un terreno político polarizado y crispado y está sirviendo para resolver muchos –aunque no todos– los problemas. A los que aspiran a una salida tecnocrática como la italiana hay que responderles con una alternativa de estabilidad política, afianzada en la concertación social.

Lo dicho, en Catalunya hay que tender puentes y pactar el desacuerdo. En España facilitar las cosas, abrir más espacios al dialogo político y reforzar la concertación social. Permítanme soñar."             (Joan Coscubiela, eldiario.es)

9/4/19

Sardá: Pablo Iglesias me contestó que Jaume Asens, número uno de la candidatura por Barcelona, "no es independentista sino soberanista"... Iglesias califica de no independentista y dialogante a quien hace una propuesta "unilateral", dice "luchar por la república catalana", reconoce como legítimo a Puigdemont en Bruselas, impulsa la ruptura con el PSC y ha sido colocado triturando primarias...

"Pablo Iglesias me contestó que Jaume Asens, número uno de la candidatura por Barcelona, "no es independentista sino soberanista" y que se le votará "no porque sea independentista, que no lo es, sino porque es alguien que sabe dialogar". Hay que dejar claro que Asens tiene perfecto derecho a ser independentista. Faltaría mas. El tema es si lo es o no. Para analizarlo, veamos qué ha dicho durante el 'procés'.

Antes de la DUI, Asens declaró en 'Crític': "A Puigdemont le creo. Le tengo respeto. Parece que quiere ir hasta el final y está dispuesto a asumir riesgos personales".  Y eldiario.es recogió en un titular su recomendación para la recta final: "Asens propone celebrar el referéndum unilateral de independencia y las elecciones el mismo día".

Por la república catalana

El 10 de octubre, después de la no declaración y suspensión de la independencia, Asens tuiteó: "Gracias, Puigdemont por volver a abrir la puerta del diálogo. Sabíamos que el camino no era fácil. Ni corto. Seguimos luchando juntos por la república catalana".

El día de la DUI, para referirse al 155, Asens encontró oportuno recordar una trágica cita de Queipo de Llano. El 1 de noviembre, tuiteó: "Lo que quiero decir es que el caso internacionalizado de Puigdemont en Bruselas le pone más difícil a la jueza dictar prisiones para el resto del Gobierno. ¡Buena jugada!". Más tarde, Javier Melero, abogado de Joaquim Forn, opinó justo lo contrario.

El 9 de noviembre, tuiteó: "Finalmente, nos hemos interesado por la situación de Puigdemont y resto del Gobierno. Desde BCN apoyamos al Gobierno legítimo de la Generalitat".

Tres días más tarde decía: "Gran ejercicio de democracia interna. Las bases de @bcnencomu han decidido romper pacto con PSC por apoyo al golpe del 155".


Para las generales del 28 de abril, Podemos hizo unas primarias que ganó el actual senador Óscar Guardingo, un sindicalista de CCOO en la Seat quien, al ser relegado por Iglesias para colocar a Asens, ha renunciado argumentando: "Mucha gente en las bases de Catalunya en Comú y en Podem no comparten el perfil independentista de la candidatura y de su cabeza de lista. Asens es un hombre íntegro y coherente, pero yo no comparto su posición independentista".

Iglesias califica de no independentista y dialogante a quien hace una propuesta "unilateral", dice "luchar por la república catalana", reconoce como legítimo a Puigdemont en Bruselas, impulsa la ruptura con el PSC y ha sido colocado triturando primarias.

Visto lo visto, creo que Iglesias se engaña, estoy de acuerdo con Guardingo y concluyo que Asens no solamente es independentista, sino que además es puigdemontista. Solamente los más fieles como Míriam NoguerasLaura Borràs o Eduard Pujol han dado un apoyo tan constante a Puigdemont."                           (Xavier Sardá, El Periódico, 30/03/19)

24/10/18

Izquierda en Positivo no tiene nada contra eso que la moral cristiana llama “obras de misericordia”, una de las cuales es visitar a los enfermos y a los presos... ahora bien, que Pablo Iglesias actúe en abierta contradicción con los valores propios de la izquierda, incompatibles con la tolerancia hacia sectores que tienen por objetivo dividir a la ciudadanía por motivos étnico-culturales... es un “chaparrón” de frivolidad política... que denunciamos

"IZQUIERDA EN POSITIVO no tiene nada contra eso que la moral cristiana llama “obras de misericordia”, una de las cuales es visitar a los enfermos y a los presos.

Ahora bien, que el visitante sea un político que forma parte de la mayoría parlamentaria que sostiene a un gobierno entre cuyos principales retos está detener el proceso secesionista de Cataluña (o mejor, de algo menos de la mitad de su población), y que el visitado sea uno de los principales impulsores de ese proceso, huele cuando menos a chamusquina. 

Sobre todo cuando la visita no se presenta como un simple acto humanitario, sino como un intento de negociación, y cuando el propio gobierno español ha dejado claro que el visitante no cuenta con ningún aval ni mandato oficial para ello, lo cual constituye un claro ejemplo de deslealtad política.

Que Pablo Iglesias en particular y Unidos Podemos en general actúen en este asunto en abierta contradicción con los valores propios de la izquierda, incompatibles con la tolerancia hacia sectores que tienen por objetivo dividir a la ciudadanía, y especialmente a la clase trabajadora, por motivos étnico-culturales, no es algo que a estas alturas nos coja de sorpresa. 

Ya demostraron de qué pie cojean cuando tanto Pablo Iglesias como Alberto Garzón se apresuraron a rendir visita al xenófobo presidente de la Generalitat Quim Torra (siendo así que nunca antes un dirigente de sus respectivas formaciones había hecho lo mismo con presidentes de la Generalitat bastante más “respetables”). 

Pero el hecho de que llueva sobre mojado no quita un ápice de gravedad a este nuevo “chaparrón” de frivolidad política, que IZQUIERDA EN POSITIVO no tiene más remedio que denunciar y condenar.

Grupo promotor IZQUIERDA EN POSITIVO

Barcelona, 21 de octubre de 2018"                     (Izquierda en Positivo, 22/10/18)