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7/1/20

Hace algunos años, el secesionismo de la Liga Norte en Italia no fue un fenómeno folclórico sino una amenaza a nuestro orden constitucional italiano

"(...) La extrema peligrosidad, para el futuro de nuestras democracias, de tantos conflictos identitarios promovidos con éxito creciente por formaciones de extrema derecha cohesionadas por reivindicaciones de tipo nacionalista y a veces racista. 

Y por una concepción de la democracia informada por la lógica schmittiana del amigo-enemigo: America first, primero los italianos, no a las invasiones de emigrantes, no a la UE y a sus prescripciones y, en España, sobre todo, el secesionismo catalán y el resurgir de los nacionalismos. 

En Italia —pero algo similar ha sucedido en EE UU, en Hungría, en Polonia y existe el riesgo de que se produzca también en Alemania— estas pulsiones y estas políticas identitarias están continuamente buscando enemigos: la casta de los políticos, Europa, los migrantes, los desviados, los extranjeros. 

A causa de las campañas demagógicas que se apoyan en el miedo a los diferentes, están retornando los nacionalismos y los aldeanismos agresivos y obtusos, que ponen en riesgo el proyecto europeo y pueden envenenar nuestras democracias. Hace algunos años, el secesionismo de la Liga Norte en Italia no fue un fenómeno folclórico sino una amenaza a nuestro orden constitucional. 

Dio vida, primero, el 15 de septiembre de 1996, a una “declaración de independencia de la Padania” (entidad regional totalmente inventada) y, después, el 25 de mayo de 1997, a un referéndum, hoy del todo olvidado, por la independencia y la soberanía de la Padania, en el que votaron 4.883.863 personas y cuyo resultado fue de un 97% de consensos (naturalmente votaron solo los liguistas, ya que nadie, y menos el Gobierno y la magistratura, lo tomó en consideración o, mejor, quiso considerarlo una cosa seria). 

Hoy el Brexit es, de nuevo, el resultado de un nacionalismo inglés reaccionario bajo la enseña de una imposible restauración de la pasada identidad imperial, en conflicto, además, con los opuestos nacionalismos escocés e irlandés. 

Y sentimientos nacionalistas de aversión recíproca —italianos contra alemanes, y viceversa, holandeses y alemanes contra griegos, polacos y húngaros contra la Unión Europea— están desarrollándose en todos los países del continente. (...)"            (Luigi Ferrajoli, El País, 29/12/19)

19/12/18

Director del e-notícies: el unionismo ya no quiere saber nada del proceso tras seis años de matraca. ¡Si estoy yo hasta los cojones, imaginen ellos! Antes el catalanismo era transversal. Ya saben: el PSUC, el Barça, la Iglesia. Esto se ha acabado. Ahora hay una mitad del país que no quiere saber nada de la otra. Peor: han empezado a odiarse... A esta otra mitad ya no habrá manera de convencerlos. Mucho menos de seducirlos. Están hartos... Lo bueno es que lo sabían. Claro que lo sabían. Sabían el riesgo que corríamos... La única duda que tengo es si se lo han cargado todo por ambición personal, por incompetencia, por tapar los recortes y la corrupción o por todas las cosas la vez... Y otra cosa. A veces me preguntan si sigo siendo indepe. Sííííí...

"El otro día, saliendo de la rueda de prensa del Consell Executiu, me encontré a un exdiputado de CiU que me había puesto a parir en twitter.

Le eché la caballería por encima.

“Ferran -le dije-, os habéis cargado no sólo la causa de independencia sino que os habéis cargado también el país".

“Bueno, quizás dentro de 20 o 30 años encontremos petróleo en el Delta del Ebro y el Trump o el Putin de turno nos eche una mano aunque lo veo difícil”.

“Hoy por hoy sólo tenemos el arroz del Delta y los calçots de Valls. Ambos están riquísimos pero con eso no es suficiente. Tampoco tenemos oro ni uranio ni diamantes ni coltan”.

En efecto, se han cargado el país.

Ya no hay una Catalunya. Hay dos, Si me apuran hasta tres:

- La Catalunya indepe.
- La Catalunya unonista.
- Y la Catalunya magrebí. (...)

Pero a lo que iba: el unionismo ya no quiere saber nada del proceso tras seis años de matraca.
¡Si estoy yo hasta los cojones, imaginen ellos!

Antes el catalanismo era transversal. Ya saben: el PSUC, el Barça, la Iglesia.
Esto se ha acabado. Ahora hay una mitad del país que no quiere saber nada de la otra. Peor: han empezado a odiarse.

¡Incluso la senyera se ha convertido en la bandera de Ciudadanos y del PP! ¡Los otros van siempre con la estelada!

A esta otra mitad ya no habrá manera de convencerlos. Mucho menos de seducirlos. Están hartos.
Tuve que recordarle a mi interlocutor lo que dijo Tarradellas en cuanto regresó del exilio: “Ciutadans de Catalunya!”. Dijo "ciudadanos", no “catalanes” porque sabía de lo que hablaba. Yo, que era un crío, estaba apretujado entre la gente. No pasé de la calle Jaume I.

O las vallas publicitarias que puso Convergencia en la Meridiana, allá por el 76 o el 77, con aquella frase de Pujol: “Es catalán todo el que vive y trabaja en Catalunya”.

Esto se ha ido en orris. A la mierda.

Lo bueno es que lo sabían.

Claro que lo sabían.

Sabían el riesgo que corríamos.

Mas -en el discurso del Parlament tras la sentencia del Estatut- afirmó que había que “iniciar un nuevo camino” pero “evitando al máximo las fracturas sociales”.

“Alguna grieta interior -añadió- debemos entender que se producirá porque la unanimidad no la tendremos en este terreno. Pero una cosa son grietas interiores y otra cosa son fracturas sociales en toda regla".

¡Artur, si te descuidas! ¡Tú empezaste!

Aunque el más lúcido durante ese debate fue Joan Puigcercós, entonces líder de Esquerra: “sin cohesión social, sin un sólo pueblo -y se lo digo yo como independentista- no avanzamos”.

Yo creo que visto como está el patio -a parte de la posibilidad de que acabemos a hostias el próximo día 21- hay incluso riesgo de fractura territorial. No lo digo sólo por la coña de Tabarnia, que también, sino por la Vall d’Aran.

Mas y Homs les reconocieron su derecho a decidir en el 2015. ¡Hasta Pilar Rahola se subía por las paredes!

El día que aquí declaremos la indpendencia, la Vall d’Aran se queda en España. Y si se queda en Catalunya recuerden que para llegar a ella desde Lleida hay que pasar por Aragón.

Es simple cuestión de números: tienen más pijos de Madrid que de Barcelona. ¡El mercado es el mercado!.

La única duda que tengo es si se lo han cargado todo por ambición personal, por incompetencia, por tapar los recortes y la corrupción o por todas las cosas la vez.

Durante la conversación con el ex diputado, ex alto cargo y ex alcaldable  -más bien fue un monólgo- repetí varios de los argumentos que los que tienen la inmensa paciencia de leerme he expuesto aquí en más de una ocasión:

- No se puede hacer la independencia con sólo el 47% de los votos.
- Y menos en la UE. Esto es Europa occidental. No es el Cáucaso ni los Balcanes.
- En esta parte del Viejo Continente las fronteras sólo se han cambiado en los últimos dos siglos mediante guerras o invasiones.
- Francia, España, Inglaterra hace 200 o 300 años que son Francia, España o Inglaterra.
- La excepción sería Alemania o Italia pero vayan a predicar la independencia de Baviera a ver qué pasa.

Los de la Liga Norte organizaron un referéndum unilateral en 1997. Votaron cinco millones de personas. El 97% a favor. No les hicieron ni caso. Siguen pegados a Italia.

Quizá el único ejemplo es Irlanda. Pero lo de Irlanda no fue pacífico: primero hicieron una guerra de independencia y luego una guerra civil. Territorialmente no sé tampoco si es un estado fallido porque el Ulster permanece británico.

La mayoría de independencias han tenido una potencia detrás: Portugal siempre tuvo a Inglaterra. Croacia a Alemania.

Los catalanes no hemos tenido nunca a nadie. Los ingleses ya nos dejaron tirados en el 1714.
Hasta lo hizo el archiduque Carlos, que en caso de reinar habría sido Carlos III. Ya entiendo que cuando le ofrecieron el Imperio de los Habsburgo no había color con los catalanes.

Pero sólo nos acordamos de Felipe V. Y eso que, por cierto, le juramos fidelidad en las Cortes de 1701-1702.

Lo bueno es que mi interlocutor parecía que me iba dando la razón.

¡Hasta admitió que estamos más cerca de quedarnos sin autonomía que de llegar a la independencia!

Al menos me consoló al final: “te critican tanto porque saben que vienes del mundo indepe y dices las cosas claras”. Magro consuelo.

Por eso, voy a decir una cosa. 

En algunas localidades de Catalunya han aparecido pancartas independentistas con el lema “Ni olvido ni perdón”.

Hasta Quim Torra, la persona a la que parece que tenemos de presidente, hizo un discurso en la conmemoración del 1-O con una pancarta detrás con el mismo mensaje.

Yo tampoco olvido ni perdono. Que lo sepan. El daño que han hecho es inmenso.

No sólo a Catalunya -que al fin y al cabo es una cosa más abstracta- sino también a los catalanes de a pie. A todos. De uno y de otro lado.

Y otra cosa. A veces me preguntan si sigo siendo indepe.

Sííííí.

No me pidan, a mi edad, que desande el camino andado.

Suficientes conversos tiene ya el proceso entre Ernest Maragall, Comín, Mascarell, Romeva. Algunos recompensados con cargos y homenajes.

¡El propio Artur Mas es un converso!  (...)

El hombre que nos ha metido en esto descubrió el catalanismo en cuanto entró en la Generalitat.
Por eso no admito lecciones de nadie. Ni complejos de superioridad (el complejo de superioridad es un complejo de inferioridad mal llevado).

¡Hay que "recoser" urgentemente sociedad catalana! O el mal será irreparable.
Era lo que decía Arrimadas.

Pero también Roger Torrent en cuanto salió elegido presidente del Parlament. Hizo el discurso de su vida. Luego lo ha echado todo a perder.

Los que ahora han llegado al poder -la Generación del Club Super 3 que digo yo- nos pueden llevarnos al desastre. Al puto desastre.

Han vuelto a empezar. Quieren jugárselo todo "temerariamente" a una carta. Como ya dijo en su día Gaziel del 6 de Octubre.

Catalunya acabará rompiéndose por la mitad.

Están a punto de enviar a la mierda todo lo que habíamos conseguido en los últimos 40 años: la lengua, la Generalitat, TV3, los Mossos.

¡Retrocederemos no a los primeros años de la Transición sino a las catacumbas!

Corremos el riesgo de volver hasta a la época de la tribu. Los países, para avanzar, necesitan grandes consensos sociales. Aquí está todo dividido por la mitad.

Han instalado el conflicto en Catalunya. La cosa puede durar una o dos generaciones. Incluso más.
Me ahorro el descalabro económico que supondrá porque lo iremos notando poco a poco. Como aquellas ranas que hierven a fuego lento y no se enteran hasta que la palman.

¿Que no lo ven? ¿O es eso lo que quieren?"                (Xavier Rius, director de e-notícies, 14/12/18)

11/12/18

El nacionalismo catalán acarició el modelo bávaro, el lituano, el escocés o el quebequés. Siempre hay uno a mano para cada circunstancia. El penúltimo fue Kosovo... ahora es Eslovenia... ¿Por qué no la de Padania? Incuestionablemente la más parecida en el efecto cómico...

"(...) Antes de esta nueva moda, el nacionalismo acarició el modelo bávaro, el lituano, el escocés o el quebequés. Siempre hay uno a mano para cada circunstancia y momento. El penúltimo fue Kosovo —evocado sin citarlo directamente en el preámbulo de la pretendida ley del referéndum— y ahora recalamos en Eslovenia.

El modelo esloveno, según la lectura light que del mismo hacen sus nuevos fans, consiste en declarar la independencia y suspender su aplicación durante un tiempo, tirar la piedra y esconder la mano

Como si lo primero fuera un juego de niños y lo segundo, algo fácil una vez se ha sacado el genio de la botella.

Una versión ingenuista de este modelo la sintetizó horas antes el eurodiputado posconvergente Ramon Tremosa: Eslovenia “hizo una cosa muy interesante”, sostiene, unas “elecciones al Parlamento esloveno con una especie de Junts pel Sí, que sacó mayoría absoluta, intentó negociar con Belgrado, no hubo manera, convocó un referéndum unilateral, lo ganó y después declaró la independencia y la suspendió durante unos meses con el fin de negociar un referéndum acordado con Belgrado”.

Menos cuentos de hadas. Y más diferencias con Cataluña: en Belgrado (la capital serbia) mandaba un dictador, Slobodan Milosevic, y España es una democracia; en el referéndum de 1990 participó un 93,3% del electorado, y no un 40%; hubo garantías, mientras en Cataluña, ninguna; y la declaración unilateral de independencia (DUI) de 25 de junio de 1991 tuvo el apoyo del 94% de los diputados (no de la mitad dispensada a las leyes de ruptura), además de las simpatías de Bonn y Washington (y no la unanimidad europea en contra, como ahora).

Y sobre todo, dos días después de la tal DUI, Eslovenia (21.000 uniformados) se lio a tiros contra 20.000 efectivos del Ejército (ex)yugoslavo. Fue una guerra de los diez días, hasta el de San Fermín, seguida de un alto el fuego: murieron, pequeño detalle, 74 personas de ambos bandos y extranjeros, estos, periodistas y camioneros. Mientras fallecerían a miles en la guerra vecina de Croacia, la república que centraba la atención de Serbia: aquí no hay nada de eso.

Por la paz de Brioni, Milosevic retiró sus tropas, cedió todo el poder militar y fronterizo a Liubliana y acordó un plazo de tres meses antes de oficializarse la independencia de Eslovenia: no se negoció nada. Al final, la comunidad internacional validó el proceso, al esfumarse Serbia de la mesa, como de otra forma hizo con Kosovo.

La pregunta clave para el eurodiputado Tremosa es si la guerra y sus muertos fueron efectivamente “una cosa muy interesante”. ¿De verdad no le tiembla la voz cuando lo dice?
De lo trágico a lo ridículo, el otro modelo más cercano es el de la Padania. La secuencia fue inversa: la DUI se proclamó el 15 de septiembre de 1996 en la isla del Lido de Venecia, ante unas 10.000 personas, incluido el emisario Àngel Colom i Colom.

Como nadie reconoció la DUI ni nadie se dio por enterado de que habían ofendido a la bandera italiana (“pliéguese y mándese a Roma”, ordenó el corrupto líder de la Lega, Umberto Bossi), el secesionismo norditaliano convocó un referéndum donde votaron el 25 de mayo de 1997 casi 5 millones de ciudadanos (por 20 millones de habitantes), con un 97% a favor, a la búlgara.

Como tampoco hubo nada, el empeño acabó evaporado. De aquella República Federal de Padania apenas queda nada más que nostálgicos despistados y alguna decepción. Y un concurso de belleza: Miss Padania."                       (Xavier Vidal-Folch, El País, 11/10/17)

19/2/18

Nacionalismo de los Ricos: partidos separatistas en Cataluña, Flandes, Italia del Norte y Escocia...

"Este libro promete. Espero recibir en breve una copia de esta novedad editorial de la prestigiosa editorial académica Routledge:


La descripción:
Basado en un análisis riguroso de la propaganda de cinco partidos separatistas de Europa occidental, este libro ofrece un examen en profundidad del "nacionalismo de los ricos", definido como un tipo de discurso nacionalista que busca poner fin a la "explotación" económica sufrida por un grupo de personas representadas como una nación rica y supuestamente llevadas a cabo por las poblaciones de las regiones más pobres y/o por administraciones estatales ineficientes.
Muestra que el nacionalismo de los ricos representa un nuevo fenómeno peculiar de las sociedades que han establecido sistemas complejos de redistribución de la riqueza y han adoptado el crecimiento económico como el principio principal de la legitimidad del gobierno.
El libro argumenta que el nacionalismo de los ricos puede verse como una estrategia retórica que retrata la independencia estatal como una solución al dilema entre la solidaridad y la eficiencia surgida en Europa occidental desde el final de los gloriosos años treinta.
Sugiere además que su formación se puede explicar mejor mediante la siguiente combinación de factores:
(1) la creación, desde el final de la II Guerra Mundial, de formas extensas de redistribución automática a una escala previamente sin precedentes;
(2) el comienzo, desde mediados de la década de 1970, de una era de "austeridad permanente" exacerbada, en contextos específicos, por situaciones de fracaso grave de la política pública;
(3) la existencia de divisiones nacionales/culturales que se ajustan de forma aproximada con un desarrollo desigual y fuertes diferencias de ingresos entre las áreas territoriales de un estado determinado . (...)"               (Salvador López Arnal, , Rebelión,  10/02/18)

16/11/17

Italia: El referéndum autonomista en el Veneto y Lombardía es para profundizar la brecha Norte-Sur, tanto para captar más recursos, como para dividir aún más a la clase obrera... igual que en España. Contra esto, todo el arco constitucional italiano se encuentra unido. Al contrario que en España...

"Las dos regiones del norte de Italia, que suman el 34% del PIB, han celebrado recientemente una consulta no vinculante para aumentar su autonomía y reducir las transferencias fiscales a la Hacienda italiana, de manera que retengan 54.000 millones de euros Lombardía y 18.000 millones el Veneto para la inversión en sus propias regiones. La participación en Lombardia fue del 38,26%, con un 95,3% a favor del SI. En el caso del Veneto, la participación aumentó hasta el 57,2%, con un 98,1% de SIs.

¿Es oro todo lo que reluce? Para los redactores de la revista italiana La Cuña Roja, lo que se esconde detrás de este ejercicio de democracia participativa no es sino un proyecto de recortes neoliberales via transferencia de competencias sin recursos a las autonomías italianas. 

Es decir, similar al que ha hecho estallar el sistema de financiación autonómico en el Reino de España, convirtiendo en una puja electoral el acceso a las transferencias fiscales a las autonomías por parte de Rajoy y Montoro, el “cuponazo” del que se han beneficiado en los presupuestos de 2017 dos de las tres autonomías con un régimen fiscal propio: Euskadi y Canarias. SP

 (...) Finalmente - dicen los dos presidentes Zaia y Maroni - las regiones más virtuosos de Italia serán capaces de retener los impuestos que ahora son drenados desde Roma (que roba) y aumentarán su eficiencia, no sólo en el campo donde sobresalen, la salud, sino también en varios otros. Todo tan simple y tan ventajosa que prácticamente no existe un frente del NO, ya que casi todos los partidos se han puesto en fila para ejercer una "autonomía responsable".

¿Final del asunto? En realidad no. (...)

La llamada a las urnas tiene dos propósitos: el primero es de orden interno para la Liga y la batalla en curso en el centro-derecha. Imitando a la ultra-derecha europea, Salvini está tratando de convertir la antigua Liga del Norte en un partido nacional de corte lepenista más nacionalista que padanista; más agresivo contra los inmigrantes y contra los "sureños"; más cristiano que el Papa, de hecho una verdadera falange de cruzados (olvidando que eran los guardianes de unos ridículos viejos rituales celtas); un partido soberanista, más crítico de los super-poderes de Bruselas que de la Roma ladrona, a la que espera finalmente volver a ... robar, aunque sea algo más modesto que los 48 millones de euros ya conseguidos, con declaraciones de gastos falsas, por la banda Bossi -Belsito, paralelo norteño de la 'Ndrangheta (norte y sur unidos en la estafa: Bossi se anticipó a Salvini en esto). 

El dúo Zaia-Maroni se cuida de no ir proclamando la secesión, y ni siquiera se opone a la transformación política de la Liga Norte en la Liga (nacional), que está en marcha y será formalizada en noviembre con el nuevo nombre  (...)

El segundo propósito de la consulta es revivir y profundizar la brecha Norte-Sur, tanto para captar más recursos, como para dividir aún más a la clase obrera. La primera intención es explícita, la segunda permanece implícita pero es igualmente importante. 

El contraste entre los trabajadores nativos y los inmigrantes, de hecho, ya no es suficiente para garantizar la paz social, porque en Veneto y Lombardía la situación de millones de trabajadores y jóvenes se ha vuelto mucho más precaria y pesada en estos años, en cierta medida se ha “meridionalizzato”, al tiempo que llegan al norte un número creciente de jóvenes proletarios de la nueva emigración del sur para escapar de un sur cada vez más disfuncional en estos últimos veinte años.

 ¡Riesgo social a la vista! Mejor sembrar preventivamente un poco más de venenos anti-sur.  (...)

Para animar a los ciudadanos a votar, los padrinos del referéndum utilizan ampliamente el siguiente discurso: "es cierto, por el momento se ha impedido poder decidir la cantidad de impuestos que se pueden mantener aquí en la región, pero ahora comienza un camino que con el tiempo, paso a paso, nos llevará allí. Participación máxima, por lo tanto, para hacer presión máxima a Roma. Esta es la forma de empezar a liberarse de la corrupción y del despilfarro".

Tema fuerte, porque en general se cree - al 100% con razón - que entorno al gobierno central hay gigantescas tramas de corrupción y despilfarro (basta pensar en la historia de los F-35), cuyos costes son descargados sobre los trabajadores mediante el crecimiento de la deuda pública. En la propaganda de la Liga, la corrupción y los despilfarros residen siempre en Roma, como si fueran una enfermedad endémica del gobierno central a la que el Norte sería genéticamente inmune. 

Sin embargo, esta versión de los hechos solo puede sostenerse si se desactivan los enormes escándalos que involucran tanto a la Liga-partido como a las regiones del norte que durante décadas han sido gobernadas por el centro-derecha y la Liga.  

(...) alcaldes de la Liga en connivencia con el crimen organizado, etc ... En resumen, suficiente para decir que el pescado apesta desde la cabeza de la Liga, y que autónomos o no, las dos regiones llamadas a votar y el norte no son de ninguna manera inmunes a la pudrición de la corrupción y los despilfarros del estado, como aseguran los olvidadizos promotores de la consulta. De hecho, "Los ladrones, de casa" es el lema feliz que resume la política de la Liga y la práctica administrativa en todo el norte. (...)

El desmantelamiento gradual del servicio nacional de salud pública tiene su epicentro en la Padania gobernada por la Liga Norte, y coincide con la acumulación de grandes fortunas capitalistas y el enriquecimiento igualmente masivo de algunos funcionarios públicos (véase de nuevo Lombardía). Y este proceso nunca se detiene.  (...)

En resumen: han recortado los fondos para el cuidado de la salud, pero las exigencias de rentabilidad de las empresas y la corrupción de los administradores públicos son, si es posible, aún más agresivas. Por lo tanto la ecuación = más poder a las regiones menos corrupción y menos despilfarro es pura falsedad.  (...)

Pero todo tiene remedio, piensa la gran mayoría de los ciudadanos y de los trabajadores que van a votar sí, el 22 de octubre: si nuestro dinero se quedará en el Veneto y Lombardía, todo irá mejor. Es una lástima, como hemos dicho, que el tema de los impuestos sea intocable. Vamos a intentarlo de todos modos para seguir la propaganda de la Liga (“nos roban”) y de todo el séquito que trata de subirse al carro. (...)

Por otra parte, analicemos el programa que Maroni implementaría si aumentase la autonomía - según contó en una entrevista a "Libero" el 21 de agosto. ¿Qué futuro brillante promete el presidente de la región de Lombardía? La creación de zonas económicas especiales con recortes de impuestos especiales, una alfombra roja para los empleadores; más infraestructuras (¿nueva capa de cemento en una región cubierta ya de asfalto?); la gestión directa del orden público y la policía. 

En primer lugar contra los inmigrantes, como la Liga va repitiendo a redoble de tambor, pero también contra la “pobreza molesta", la que se ve y "disturba", y por lo tanto debe ser criminalizada (Minniti dixit). El poder represivo, sin embargo, no dejará de golpear haciendo alarde de legitimidad: es fácil predecir que se abatirá sobre cualquier forma de protesta, de exigencia de mejora de las condiciones de vida. 

Un sistema represivo de trescientos sesenta grados, como demuestran los intentos de suprimir por la fuerza la lucha del movimiento en el sector de la logística: el núcleo duro se compone en gran parte de inmigrantes (promesa de porras), trabajadores (que también se llevarán su parte) que están reclamando dignidad y respeto para los contratos colectivos. (...)

Así, el federalismo es solo la otra cara del neoliberalismo. Y el federalismo competitivo que defiende Zaia, un federalismo que ha introducido en la Constitución el centro-izquierda, está diseñado para someter los territorios a la competencia, es decir, los trabajadores de los diferentes territorios, para que sean lo más atractivos posibles para las inversiones de capital.

 ¿Cómo? Elemental: asegurando potenciales beneficios máximos a los capitalistas, precisamente en la linea de la financiación de proyecto del hospital de Mestre, o de las desagraciadas repúblicas nacidas de la desintegración de la antigua Yugoslavia.

 Es por eso que no hay una sola palabra, ni de Maroni ni de Zaia, en contra de la inseguridad brutal en el empleo que destruye la vida de decenas y cientos de miles de trabajadores nativos e inmigrantes en estas áreas, en contra de las subcontrataciones rampantes y de las derivaciones al sector privado de la sanidad pública regional y los bolsones cada vez más amplios de pobreza y exclusión social (en Italia, Mestre es la ciudad que tiene el récord de muertos por heroína: 10 en los últimos tres meses). 

Se da por descontado que la pobreza, la precariedad y la marginación, producto de las políticas económicas preconizadas por la Liga, van a aumentar: la puesta en práctica del federalismo reaganiano en los Estados Unidos buscaba exactamente eso. Liberalismo y federalismo son una pareja inseparable, en la que el segundo término es un atributo del primero. La fórmula correcta es: liberalismo federalista, que es todo excepto antiestatista, a pesar de lo que dice.  (...)

¿Exageramos? He aquí un anticipo de cómo se manejaría el orden público en un Veneto más autónomo. El 3 de octubre de 2017, la víspera del referéndum: el consejo regional del Veneto aprobó, con los votos del centro-derecha y (subrayemos) de Cinco Estrellas, una propuesta de ley estatal presentada por el diputado regional Finozzi de  Liga, que planea castigar con prisión de 4 a 8 años (repetimos: de 4 a 8 años) “a cualquier persona que, en el curso de manifestaciones en lugares públicos, cause daño físico a un funcionario público de las fuerzas del orden y la seguridad pública, incluso con el lanzamiento de objetos, peligrosos o ofensivos, que ponga en peligro el orden público o la seguridad pública o facilite la comisión de delitos". 

¿Comprendido? No hace falta decir que los primeros objetivos serían las luchas de los inmigrantes, y después el resto.  (...)

Así que este pequeño referéndum es una gran estafa, un gran trampa para los trabajadores, aunque muchos de ellos imaginan lo contrario, y esperan obtener algún beneficio. Entre los pocos que lo han denunciado, ya que casi todo el mundo calla, esta Rifondazione Comunista.

 La denuncia de RC recuerda puntualmente “la gestión corrupta y despilfarradora llevadas a cabo durante décadas de gobierno regional" por la Liga y sus aliados, el apoyo dado a los banqueros defraudadores de Veneto Banca y a Banca Popolare di Vicenza en la corrupción del caso Mose (la mayor, la de Cantone, otrora magnífico ejemplo de la ‘honesta clase burguesa' del Veneto), de sus ojos cerrados ante la contaminación producida por los recortes SPFA al transporte público, el silencio sobre la cantidad de accidentes laborales mortales y lo que supone de carga para el presupuesto sanitario, etc .. es una denuncia eficaz, pero la idea de que el referéndum Zaia-Maroni es inútil es radicalmente errónea. (...)

La propaganda del referéndum, de hecho, insiste en la "identidad y el virtuosismo” regional en contraposición a la falta de virtud de las regiones del sur, lo que no hace más que profundizar la línea divisoria entre los trabajadores, no sólo entre inmigrantes y originarios del valle del Po, a los que se dirige la propaganda “sanguinea” de Salvini, sino también entre los trabajadores de Lombardía y Veneto y los trabajadores del sur, acusados de vivir a costa del norte.

Y en esto, todo La propaganda del referéndum, de hecho, insiste en la "identidad y el virtuosismo” regional en contraposición a la falta de virtud de las regiones del sur, lo que no hace más que profundizar la línea divisoria entre los trabajadores, no sólo entre inmigrantes y originarios del valle del Po, a los que se dirige la propaganda “sanguinea” de Salvini, sino también entre los trabajadores de Lombardía y Veneto y los trabajadores del sur, acusados de vivir a costa del norte.

Y en esto, todo el arco constitucional se encuentra unido. (...)

La salida al malestar y a los sacrificios presentes que promete a los trabajadores mediante la consulta sobre la autonomía es una catástrofe: maximizar la competencia entre los trabajadores, ampliar el aparato administrativo y represivo que parasita sobre los trabajadores. 

El fortalecimiento del regionalismo es el camino más seguro para balcanizar aún más a la clase obrera y someterla, mediante la desintegración, la impotencia, empujando a una lucha fratricida."      (Il cuneo rosso  , La Cuña Roja es un blog de la izquierda alternativa italiana, en Sin Permiso, 04/11/17)

6/11/17

En 'Padania' también hubo declaración de independencia, también hubo un referéndum ganado (a la búlgara) con el 97% de votos afirmativos, también la Liga del Norte fué el hazmerreir de Europa. Lo de Puigdemont ya había pasado antes...

 "Unas 10.000 personas, que ocupaban la décima parte del espacio previsto por los organizadores sobre los muelles de Venecia, asistieron ayer al nacimiento de la llamada República Federal de Padania. 

Esa participación, irrisoria en relación con los dos millones de personas de que hablaba la Liga Norte, reduce a pura farsa la declaración de independencia de la mitad septentrional de Italia leída por Umberto Bossi. Pero el acto de ayer incluyó detalles, como la arriada de la bandera italiana, susceptibles de tener consecuencias penales para Bossi y su partido. 

Hubo también varias manifestaciones contra el separatismo de la Liga y a favor de la unidad de Italia. La más importante fue presidida por el líder de la derechista Alianza Nacional, Gianfranco Fini, ayer en Milán, y reunió a más de 100.000 personas que defendieron la unidad de Italia.

"Pliéguese, y mándese a Roma", dijo Bossi refiriéndose a la enseña tricolor, tras bajarla del mástil en el que fue inmediatamente izada la bandera padana, un lienzo blanco con una flor verde de seis pétalos. El jefe del Estado, Oscar Luigi Scalfaro, había advertido ayer mismo que la Liga puede hablar cuanto quiera de independencia, pero que los tribunales deberán actuar si las acciones de ésta son ilegales. 

"Una democracia que tuviese miedo de aplicar el Código Penal no sería capaz de sobrevivir", afirmó. Por si alguien tuviera dudas, Bossi ha insistido estos días en que el acto separatista que se estaba realizando era ilegal, y ayer, tras presentar el nuevo Gobierno padano, el segundo designado en el último medio año, advirtió: "No ose el sistema centra lista tocar a un sólo miembro del Gobierno de Padania".

El líder de la Liga, que es diputado, provoca a las autoridades, porque si éstas actúan contra él asume el papel de víctima, mientras que si no lo hacen les acusa de impotencia. Es el camino señalado por Bossi para seguir una pelea que a partir del acto celebrado ayer presenta pocas posibilidades de continuidad espontánea.

La "oferta formal al Gobierno italiano de suscribir un tratado de separación consensual", contenida en el artículo 1º de la Constitución Transitoria proclamada en Venecia, tiene tan pocas perspectivas prácticas como la afirmación, objeto del artículo 3, de que "las negociaciones no deberán prolongarse más allá del 15 de septiembre de 1997", o la de que, pase lo que pase, en tal fecha "Padania será a todos los efectos una República federal independiente y soberana".

 

Guardia Nacional


Otra de las proclamas de ayer, la titulada Carta de los Derechos de los Ciudadanos Padanos, insiste en temas provocativos, como el de que los súbditos de Bossi "participarán en la defensa nacional a través de su adhesión voluntaria a la Guardia Nacional Padana".

El nuevo primer ministro, Roberto Maroni, el segundo que Padania tiene en seis meses, subrayó que la Guardia Nacional será una de sus primeras tareas. Bossi sugirió, en cambio, que el derecho a rechazar impuestos podría ponerse inmediatamente en práctica contra la Hacienda de Roma.

 Todo ello ocurrió en el transcurso de un acto realizado de espaldas al Lido, en las orillas de la laguna que lindan con la sede de la Bienal. Entre los invitados estaba Ángel Colom, secretario de Esquerra Republicana, que saludó a la Padania independiente y afirmó que "España es uno de los últimos Estados jacobinos de Europa".

Otros manifestantes de la Liga Norte apoyaron el acto de Venecia desde distintos puntos del Po, hasta sumar unas 70.000 personas.

Al tiempo que Bossi proclamaba su república en Venecia, en Milán más de 100.000 personas portando la bandera de Italia llenaban las calles de la ciudad al llamamiento de Gianfranco Fini, líder de Alianza Nacional.

 "La secesión y la división constituyen un insulto a la historia y a la razón", aseguraba Fini entre un mar de banderas tricolores y el canto del himno nacional. "Italia está aquí, y no será ni insultada ni dividida", afirmó entre aplausos.

 Fini denunció la "ausencia" de la izquierda en los actos convocados como protesta al desafío independentista de Bossi y aseguró que la manifestación de su partido ha sido "una de las más grandes de la historia política italiana".        ( , El País, 16/09/1996) 


"Era 15 de septiembre de 1996 cuando, durante una manifestación en Venecia, el entonces Secretario de la Liga Norte Umberto Bossi proclamó la independencia de la República Federal de Padania. 

Además, el histórico dirigente nacionalista anunció la celebración de un referéndum para confirmar su independencia del Estado italiano.

 «Nosotros, el pueblo de Padania, proclamamos solemnemente: Padania es una República Federal independiente y soberana. Ofrecemos, con compromiso mutuo, nuestras vidas, nuestras fortunas y nuestro sagrado honor», fueron las palabras de Bossi, según recordó hace días el portal italiano «Ultima Voce». 

Ante cerca de 20.000 personas, el líder nacionalista declaró su particular «Independence Day», en unos días en los que se había estrenado con bastante impacto la película de ciencia ficción sobre la invasión de patrullas alienígenas a la Tierra, en la que, para variar, Estados Unidos se reafirmaba al frente del planeta y proclamaba un nuevo día de independencia.

En mayo de 1997, los xenófobos de la Liga Norte, que en los últimos años ha sufrido un importante desgaste por escándalos de corrupción y racismo, organizó un referéndum sobre la independencia de Padania, con casi 5 millones de votantes y con el 97% de los votos a favor. Como era de esperar, no fue reconocida por ningún Estado o formación política salvo la Liga del Tesino, un partido suizo que comparte la mayor parte de su ideología en materia de inmigración y con respecto a otras regiones del país. 

Umberto Bossi y su partido regional anti-establishment, la Liga del Norte, basaban su discurso en la continua denuncia de las desigualdades e injusticias promovidas por el Gobierno central -«¡Roma ladrona!», incidiendo en los supuestos miles de millones desperdiciados que se han vertido en el subdesarrollado sur dominado por la Mafia.

«Empezaremos a trabajar desde hoy para lograr el reconocimiento de la Padania por parte de la comunidad internacional», aseguró aquel 15 de septiembre el liguista Roberto Maroni, ex ministro del Interior del Gobierno de Berlusconi y por entonces uno de los cinco miembros del Gobierno provisional de la Padania. 

En su constitución, los xenófobos de la Liga Norte incorporaban a su territorio todo el norte de Italia, anexionando las regiones centrales de Toscana, Umbría y Las Marcas. Al ritmo del «Va'pensiero», el canto de los judíos esclavos de Nabucodonosor, de Giuseppe Verdi, los nacionalistas quemaban las libretas del canon que los italianos pagaban por el servicio público de la RAI, la radio televisión pública de Italia, imponían la lira padana, que tenía paridad d euno a uno con la italiana e izaban la bandera blanca con «la hoja de marihuana» que Bossi llamaba Sol Céltico, describía ABC en su crónica del 16 de septiembre de 1996 titulada «La Liga fracasa en el Norte».

El diario estadounidense «The New York Times» le restaba relevancia a la declaración: «El desafío legal de Bossi no es especialmente prometedor. La mayoría de los observadores están de acuerdo en que el desafío legal no es particularmente prometedor, a pesar de que Bossi haya acordado renunciar a su inmunidad parlamentaria y permitir que el caso judicial continúe».

Aunque la declaración de independencia no ha conducido, como era previsible, a una verdadera secesión, «la Liga del Norte sigue promoviendo activamente una concepción de Padania como una entidad política independiente», estima «Ultima Voce». 

 Aun hoy, buena parte de los italianos, profundamente contrarios a la Liga Norte, se toman a chanza aquellos días de auge nacionalista. Recuerdan también cómo unos muchachos, del autodenominado Serenísimo Ejército de Venecia, «brazo armado» del Serenísimo Gobierno de Venecia, reivindicaron la independencia simbólica en la Plaza de San Marcos de Venecia a los mandos de un camión convertido en una suerte tanque.

«La declaración concluye que la Padania "es una república federal independiente y soberana", no sin que el texto invoque antes el recuerdo de unos denominados "Padres Padanos" que nadie sabe quiénes son», escribía el periodista de ABC en Venecia, Pedro Corral.

 Pero al tiempo que Bossi proclamaba la independencia, sus opositores políticos convocaron contramanifestaciones que superaban incluso las alentadas por la Liga Norte. El líder de la derechista Alianza Nacional, Gianfranco Fini, reunió el mismo día de la «independencia de la Padania» a más de 100.000 personas que defendieron la unidad de Italia.

Tras la declaración de independencia, se iniciaron investigaciones judiciales en Venecia, Turín, Mantua y Pordenone por «atentar contra la unidad del Estado» y hubo enfrentamientos entre militantes de la Liga del Norte y agentes en Milán. Desde su fundación en 1991, la Liga Norte ha proclamado en varias ocasiones la independencia de Padania.

 «Nadie tiene nostalgia de la Padania», declaró recientemente el actual líder de la Liga Norte, Matteo Salvini, en una entrevista para «La Stampa», desmarcándose de las comparaciones con el «procés». «El voto en Cataluña ha sido forzado y no aparece recogido en la Constitución», concluyó."                (F. J. Calero, ABC, 20/10/17)

25/10/17

El separatismo de las regiones ricas... en italia, en España... en todas partes

 "El proceso independentista de Cataluña no es el único movimiento europeo que aspira a la separación de una región rica del resto del país. 

Si bien no han llegado a desafiar abiertamente al poder central, los movimientos nacionalistas de Flandes y el norte de Italia tienen una motivación similar al caso catalán: sus promotores aseguran que al ser regiones más prósperas y productivas que el resto de Bélgica o Italia, independizarse les resultaría beneficioso.
Pese a que las calamitosas negociaciones del Brexit o la fuga de empresas de Cataluña ponen en duda las premisas separatistas, el "nacionalismo económico" sigue teniendo tirón: el pasado domingo los habitantes de las ricas regiones nitalianas de Véneto y Lombardía aprobaron pedir más autonomía a Roma y administrar sus propios impuestos (con una rotunda victoria pero una modesta participación).
Las diferencias económicas entre el norte y el sur de Italia son obvias. Véneto y Lombardía, impulsadas por sus capitales Venecia y Milán, están al nivel de las potencias del norte de Europa, mientras que las regiones del sur están a un nivel equiparable al de Grecia o Portugal. Pero ¿es posible la autonomía que piden? ¿cuáles serían sus consecuencias?

Con el fallido referéndum catalán en todos los medios, es tentador buscar paralelismos entre ambos casos. Pero tras las claras declaraciones contra el separatismo de su compatriota Antonio Tajani, los convocantes del referéndum italiano marcan distancias. El presidente lombardo, Roberto Maroni, niega la similitud entre ambos casos.
No somos Cataluña. Permanecemos en la nación italiana con más autonomía, mientras que Cataluña quiere convertirse en el 29º estado de la Unión. Nosotros no. De momento.
Roberto Maroni, presidente de Lombardía
El objetivo oficial del referéndum, según las papeletas de votación, era pedir al estado "nuevas formas y condiciones de autonomía". Según la legislación italiana este tipo de consulta está permitida, pero no es vinculante ni necesaria (las regiones pueden negociar con Roma un estatus de autonomía sin necesidad de referéndum)

Eso no implica que no exista un fuerte movimiento independentista en el norte de Italia. Según una reciente encuesta, el Véneto es la única región europea donde el apoyo a la independencia es superior al de Cataluña (56% frente a 44%).

 En 2014, los venecianos participaron en un referéndum de independencia no oficial donde (de acuerdo a la organización) más de la mitad del censo votó por restaurar la histórica República de Venecia y abandonar Italia.

 La principal queja de los nacionalistas vénetos y lombardos resultará familiar a quienes vengan siguiendo el proceso catalán: Véneto y Lombardía pagan a Roma más de lo que reciben. Ambas regiones contribuyen al PIB nacional en una proporción superior a su población y tienen una renta per cápita notablemente por encima de la media italiana (especialmente Lombardía, gracias al peso de Milán).

Los líderes nacionalistas aspiran a conseguir competencias en las materias transferibles reconocidas por la Constitución italiana; que incluyen comercio exterior, aeropuertos o banca regional entre otras. Pero, ante todo, anhelan administrar el 90% de los impuestos recaudados en sus regiones.

Este modelo tiene precedentes en Italia: la región germanoparlante de Südtirol, con un estatuto especial de autonomía, ya administra el 90% de los impuestos que recauda. El impacto para las arcas estatales sería importante, dado que el superávit fiscal combinado de Lombardía y Véneto respecto al resto de Italia se calcula en más de 70.000 millones de euros.

Las consecuencias inmediatas del referéndum son muy limitadas. Aparte de suponer un espaldarazo político a los presidentes de Véneto y Lombardía (Luca Zaia y Roberto Maroni, ambos de la Liga Norte), apenas habrá efectos prácticos por el momento. Los gobiernos regionales involucrados podrán comenzar a negociar más autonomía con el gobierno de Roma, aunque para eso no es obligatoria la aprobación mediante referéndum (por ejemplo, la región de Emilia-Romaña ya está en negociaciones, sin votación mediante).

El primer paso para la consecución de autonomía será un acuerdo entre el gobierno central italiano y los gobiernos regionales. Pero este acuerdo debe ser ratificado por el Parlamento. Teniendo en cuenta que actualmente la mayoría parlamentaria italiana de centroizquierdas se opone a la Liga Norte, no parece una tarea fácil. El porcentaje de impuestos bajo control regional, principal caballo de batalla, también deberá ser negociado con Roma.

Si el proceso culmina con éxito, Lombardía y Véneto pasarían de ser regiones ordinarias (con competencias limitadas y control de en torno al 20% de los impuestos recaudados) a regiones autónomas. La Constitución de 1948 reservó dicho estatus a Cerdeña, Sicilia, Friuli, el Valle de Aosta y Trentino/Südtirol, aunque posteriores reformas constitucionales permite su aplicación a las demás regiones.

El referéndum puede suponer una reactivación de las tensiones territoriales en Italia, un estado joven y diverso, y quizá sea el primer paso para un proceso independentista como el de Cataluña. Sin embargo, sólo son hipótesis. De momento, Véneto y Lombardía permanecen en Italia sin novedades, y aún quedan largas negociaciones con Roma para conseguir autonomía fiscal."                 ( , El blog salmón, 24/10/17)


"La Liga Norte es un ave fénix político que ha resurgido de sus cenizas más de una vez. 

Su éxito en los referendos consultivos del domingo para reclamar mayor autonomía en Lombardía y Véneto es un choque eléctrico en la política italiana. Sus múltiples metamorfosis en las distintas tonalidades de secesionismo/autonomismo, xenofobia/islamofobia y populismo a lo largo de tres décadas permiten algunas reflexiones, en clave catalana y europea.

Los paralelismos entre la cuestión padana y la catalana son obvios. Regiones ricas, en el seno de Estados de la UE cuyas constituciones no admiten secesiones – “La República, una e indivisible”, reza el artículo 5 de la ley fundamental italiana-, emprenden una huida hacia adelante rumbo a la independencia. 

En ambos casos -el lombardoveneto en los noventa, Cataluña ahora- lo hacen pocos años después de un poderoso terremoto de investigaciones judiciales que arrojan luz sobre amplias tramas de corrupción política; y después de una profunda crisis económica. La llamarada secesionista se produce en Italia después de tangentopoli y de la gran crisis de la lira (ambas estallan en 1992).

Las diferencias también son evidentes. Cataluña tiene una identidad cultural y lingüística más fuerte; mayores competencias (Educación; policía); menor déficit fiscal con el centro y menor tamaño económico; y su desafío se plantea desde dentro de las instituciones autonómicas, mientras el de la Liga fue un secesionismo de operetta, con muchos actos con valor teatral pero nula trascendencia legal. Aun así, en 1997 arrastró a 4,8 millones de electores a las urnas en un sucedáneo de referéndum de independencia. Esos eran los años del apogeo ‘leghista’.

Las circunstancias son tan diferentes que es aventurado extrapolar lecciones de una a otra. Pero, desde los 20 años de ventaja temporal que lleva la aventura padana sobre la catalana, al menos una parece sostenerse sobre fundamentos racionales sólidos: el proyecto secesionista padano pereció por inanición. Se quedó arrinconado, y allí murió, solo, de asfixia. Nadie lo reconoció, nadie hizo ni caso. No tenía adonde ir. Todos se dieron cuenta: la Liga incluida.(...)

Pero el partido ha protagonizado paulatinamente un viraje que lo alejó de la aventura secesionista para instalarlo en la senda constitucional autonomista; y sobre todo abrazó con creciente vigor la retórica xenófoba. 

Especialmente la islamófoba, hace ya una década, mucho antes que otros, antes del ISIS y de los atentados yihadistas en Europa. Italia a menudo es un laboratorio político adelantado, pionero, desde Roma antigua, al renacimiento, del fascismo, a los magnates mediáticos en política (Berlusconi) y las formaciones populistas que atacan la casta (M5S)

Hay cierta idiosincrasia entre el proyecto del líder Salvini de convertir a la Liga en un partido nacional y este renovado empuje autonomista en el Norte. Pero es evidente que los millones de votos logrados en estos referendos consultivos impulsados por sus líderes locales son un excepcional propulsor de cara a las elecciones legislativas de los próximos meses, en la que según los sondeos podría colocarse como primera fuerza del ámbito de centroderecha con sus mejores resultados históricos.

Estas circunstancias señalan que, pese al alivio por haber sorteado de alguna manera los peores augurios de las amenazas ultraderechistas y euroescépticas en Francia, Holanda y otros países, el empuje de estas formaciones no ha terminado. Se ha comprobado con la pujanza de Afd en Alemania, y más recientemente en Austria, donde el Partido de la Libertad obtuvo un 26%. 

En Italia, esta vez iba de autonomismo, que no necesariamente tiene una lectura xenófoba o de ultraderecha. Pero de todas formas es una prueba de fuerza y tracción de la Liga, que impulsó las consultas, defiende esas ideas y abandera un euroescepticismo sin complejos. (...)"              ( , El País, 24/10/17) 

11/10/17

El nacionalismo ha acariciado el modelo bávaro, el lituano, el escocés o el quebequés. Siempre hay uno a mano para cada circunstancia y momento.. ahora toca el esloveno... después del de Padania, que con un referéndum con el 97% a favor en 1997... acabó en nada...

"Hacer como que se declara una independencia que no se deletrea oficialmente y suspender sus efectos “por unas semanas” inconcretas. Es la surrealista conclusión esencial de ayer.

Parece que con el discurso de Carles Puigdemont —y con él, el del conjunto del secesionismo—, ha quedado prendado y prisionero del modelo de Eslovenia. De aurora boreal, los Balcanes como ejemplo. Acuérdense de su final: tuvo un desenlace trágico.

Antes de esta nueva moda, el nacionalismo acarició el modelo bávaro, el lituano, el escocés o el quebequés. Siempre hay uno a mano para cada circunstancia y momento. El penúltimo fue Kosovo —evocado sin citarlo directamente en el preámbulo de la pretendida ley del referéndum— y ahora recalamos en Eslovenia.

El modelo esloveno, según la lectura light que del mismo hacen sus nuevos fans, consiste en declarar la independencia y suspender su aplicación durante un tiempo, tirar la piedra y esconder la mano. Como si lo primero fuera un juego de niños y lo segundo, algo fácil una vez se ha sacado el genio de la botella.

Una versión ingenuista de este modelo la sintetizó horas antes el eurodiputado posconvergente Ramon Tremosa: Eslovenia “hizo una cosa muy interesante”, sostiene, unas “elecciones al Parlamento esloveno con una especie de Junts pel Sí, que sacó mayoría absoluta, intentó negociar con Belgrado, no hubo manera, convocó un referéndum unilateral, lo ganó y después declaró la independencia y la suspendió durante unos meses con el fin de negociar un referéndum acordado con Belgrado”.

Menos cuentos de hadas. Y más diferencias con Cataluña: en Belgrado (la capital serbia) mandaba un dictador, Slobodan Milosevic, y España es una democracia; en el referéndum de 1990 participó un 93,3% del electorado, y no un 40%; hubo garantías, mientras en Cataluña, ninguna; y la declaración unilateral de independencia (DUI) de 25 de junio de 1991 tuvo el apoyo del 94% de los diputados (no de la mitad dispensada a las leyes de ruptura), además de las simpatías de Bonn y Washington (y no la unanimidad europea en contra, como ahora).

Y sobre todo, dos días después de la tal DUI, Eslovenia (21.000 uniformados) se lio a tiros contra 20.000 efectivos del Ejército (ex)yugoslavo. Fue una guerra de los diez días, hasta el de San Fermín, seguida de un alto el fuego: murieron, pequeño detalle, 74 personas de ambos bandos y extranjeros, éstos, periodistas y camioneros. Mientras fallecerían a miles en la guerra vecina de Croacia, la república que centraba la atención de Serbia: aquí no hay nada de eso.

Por la paz de Brioni, Milosevic retiró sus tropas, cedió todo el poder militar y fronterizo a Liubliana y acordó un plazo de tres meses antes de oficializarse la independencia de Eslovenia: no se negoció nada. Al final, la comunidad internacional validó el proceso, al esfumarse Serbia de la mesa, como de otra forma hizo con Kosovo.

La pregunta clave para el eurodiputado Tremosa es si la guerra y sus muertos fueron efectivamente “una cosa muy interesante”. ¿De verdad no le tiembla la voz cuando lo dice?
De lo trágico a lo ridículo, el otro modelo más cercano es el de la Padania. La secuencia fue inversa: la DUI se proclamó el 15 de septiembre de 1996 en la isla del Lido de Venecia, ante unas 10.000 personas, incluido el emisario Àngel Colom i Colom.

Como nadie reconoció la DUI ni nadie se dio por enterado de que habían ofendido a la bandera italiana (“pliéguese y mándese a Roma”, ordenó el corrupto líder de la Lega, Umberto Bossi), el secesionismo norditaliano convocó un referéndum donde votaron el 25 de mayo de 1997 casi 5 millones de ciudadanos (por 20 millones de habitantes), con un 97% a favor, a la búlgara.

Como tampoco hubo nada, el empeño acabó evaporado. De aquella República Federal de Padania apenas queda nada más que nostálgicos despistados y alguna decepción. Y un concurso de belleza: Miss Padania."                ( , El País, 11/10/17

19/5/17

"Roma nos roba": la corrupción acabó (también) con el delirio secesionista del nacionalismo padano

"Se puede convenir que el 15 de septiembre de 1996 marca el comienzo de la apuesta secesionista de la Liga Norte italiana. Su entonces líder, Umberto Bossi, proclamó en Venecia la denominada República Federal de Padania. Diez mil simpatizantes jalearon la declaración, realizada en el marco de actos simbólicos como arriar la bandera tricolor (“Pliéguese, y mándese a Roma”, exclamó un histriónico Bossi) e izar la bandera padana, una flor verde de seis pétalos con fondo blanco.

 No se privó Bossi tampoco de redactar una Constitución Transitoria, en la que proponía al Gobierno italiano que suscribiera un “tratado de separación consensual”. Entre las propuestas se hablaba de la creación de una Guardia Nacional Padana. A esta opereta acudió como invitado Ángel Colom, entonces secretario de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC)

Los movimientos populistas surgen por la debilidad de los partidos tradicionales. La Liga Norte nace cuando la operación Manos Limpias destapó toda la corrupción de las alcantarillas del sistema. Bossi había concentrado en 1991 distintas agrupaciones del norte y centro de Italia y constituye la federación de la Liga Norte con la Liga Lombarda, la Liga Véneta, Piamonte Autonomista, la Unión Ligur, la Liga Emiliano-Romañola y la Alianza Toscana.

El sueño loco se topó con la ley y también con el desapego paulatino de los electores. En las elecciones de febrero de 2013 consiguió poco más del 4% de los votos. Uno de los lemas de la Liga Norte era “Roma ladrona”, similar al usado por el independentismo catalán de “Espanya ens roba” (“España nos roba”). 

Lo que terminó de desprestigiar a la Liga Norte (hasta el punto de que la ciudadanía empezó a burlarse del lema y popularizar el de “Liga ladrona”) fue el escándalo que salpicó al propio Bossi por usar dinero del partido en beneficio de su familia (estafa y apropiación de bienes le imputan los tribunales). Bossi, el otrora azote contra la corrupción,empezó su decadencia apoyando a Berlusconi. Pero la puntilla fue caer en lo que había criticado.

Los “asuntos” de Bossi y 'famiglia' emparentan con los problemas judiciales de otra estirpe, también fundadora de un partido nacionalista: los Pujol y Convergencia Democrática de Cataluña. Era tal el oprobio al que se enfrentaba Bossi que no le quedó otra que dimitir. 

Su sucesor, Matteo Salvini, por una parte marca distancia con el gran hacedor de la Liga Norte y por otra pretende dar un nuevo impulso a la secesión con mociones que invitan Lombardía a hacer un referéndum consultivo sobre la independencia.

En un gesto de simpatía hacia el “procés”, el 11 de septiembre de 2013, los parlamentarios de la Liga Norte mostraron su cercanía con la “causa” y se enfundaron camisetas con la bandera catalana. Así lo justificó el líder, Matteo Salvini: “La Liga Norte expresa cercanía al pueblo de Cataluña”. Las elecciones europeas de mayo de 2014 dejaron para la Liga Norte un 6,15% de apoyo. Del suflé apenas queda nada.

La tergiversación de la historia es otro de los rasgos que emparentan al nacionalismo catalán con el padano. La Padania es una invención de Bossi, un trasunto de la Arcadia feliz, neologismo que pretende describir unas tierras en torno al río Po habitadas por personas muy trabajadoras.

 Este delirio independentista en una nación como la italiana, cuya unificación data de 1860, resulta aún más pueril. Quizá el único elemento integrador del afán diferenciador de las regiones del norte sea el de pagar menos impuestos, el gozar de autonomía fiscal.

El nacionalismo padano aspira a convertir la ciudad de Milán en la capital de su Estado. El territorio que reivindica este movimiento alcanza el 53,44% del territorio de Italia. Como el nacionalismo catalán, se mueve en territorios de ilegalidad: en 2007 creó la selección de fútbol de Padania, que no ha sido reconocida por las autoridades deportivas. Junts pel Sí, la coalición de Convergencia, ERC y movimientos sociales a favor de la independencia, recibió el apoyo expreso de la Liga Norte para las elecciones del 27S. "               ( Antonio M. Figueras, Vox Populi, 04/10/15)

3/4/17

Merkel dice no a la ndependencia y posterior ingreso en la UE de territorios como Escocia, Cataluña, Padania o incluso Baviera

"No hay que tocar la integridad territorial de los Estados’ de la UE. Así de claro ha dejado la canciller Angela Merkel la posición de su país y en suma de la UE sobre la pretensión de independencia y del posterior ingreso en la UE de territorios como Escocia, Cataluña, Padania o incluso Baviera en los que con mayor o menor intensidad se registran movimientos secesionistas.

Se acabaron pues las mentiras continuadas por parte de quienes desde el Gobierno catalán pretenden engañar a sus ciudadanos diciendo que romper con España es muy fácil y que una vez fuera podrá ingresar en la UE.  (...)

No en vano bastante tenemos con el Brexit y los disparates de Trump como para meternos en unos procesos rompedores de los Estados que pondrían punto final a la gran aventura europea.

La advertencia de Merkel afecta a Cataluña pero también a Escocia incluso si su independencia se produce después de la salida del Reino Unido de la UE. De manera que si los escoceses se independizan de Gran Bretaña no serán admitidos en la UE, y además España no lo consentirá.

 De ahí que si la permanencia en la UE es el argumento de Escocia para romper su relación con el Reino Unido se van a equivocar porque la UE no jugará a eso porque sería tanto como crear un precedente que no podemos aceptar.   (...)"             (Pablo Sebastián, República.com, 31/03/17)

14/1/16

El caso de Cataluña -a los ojos de Bruselas- es comparable al de la Padania de la fascista Lega Nord. El eslogan "Roma ladra" es idéntico al del "España nos roba"

"Desde una perspectiva fría y racional es obvio que el "proceso" emprendido en 2012, a raíz de la imputación del "príncipe" Oriol Pujol por el caso de las ITV, no tiene ni pies ni cabeza. 

Establecer, en el siglo XXI y en el marco de la Unión Europea, el principio jurídico que una región se puede escindir del Estado del cual forma parte por la simple decisión de sus habitantes en referéndum, es una bomba de relojería que amenaza con destruir la arquitectura comunitaria, construida paciente y laboriosamente durante más de 60 años. Así lo han hecho saber, por activa y por pasiva, todos los líderes occidentales, desde Barack Obama a Angela Merkel, pasando por Jean-Claude Juncker y Manuel Valls. Incluso el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha explicitado que en el caso catalán no es de aplicación el derecho a la autodeterminación que se ha seguido en los procesos de descolonización.

En la óptica de la Comisión Europea, del Banco Central Europeo y de la OTAN -los tres poderes que determinan y controlan nuestra vida política y económica-, el "sarampión" soberanista de Cataluña es un brote que hay que erradicar antes de que no provoque una epidemia. (Por la especial conformación histórica del Reino Unido, Escocia es un caso aparte.

 Para entendernos, es como si desde Cataluña se quisiera deshacer el pacto de unión con Castilla que se consumó con el matrimonio de los reyes Isabel y Fernando, en 1469. Con dos importantes acotaciones: esto es una ucronía fuera de toda lógica y, además, implica otros territorios de la antigua Corona de Aragón -como Aragón, el País Valenciano y las Baleares- que no están de acuerdo).

En el actual contexto, si el caso de Cataluña tiene -a los ojos de Bruselas- algún paralelismo es con la Padania de la Lega Nord. Ya sé que CDC y ERC siempre se han querido desmarcar de los exabruptos xenófobos de algunos dirigentes del partido fundado por Umberto Bossi, pero, nos guste o no, hay muchos rasgos coincidentes en el objetivo y los medios empleados:

*El eslogan "Roma ladra" es idéntico al del "España nos roba" que ha acuñado el soberanismo catalán para ensanchar la base de adeptos entre las clases medias y los sectores empresariales.

*La Lega Nord también hizo un simulacro como el del 9-N y exige, desde el año 1997, un referéndum para decidir la secesión de las regiones de la Padania (el Piamonte, la Lombardía, el Véneto, la Liguria y parte de la Emilia-Romagna) de Italia, igual que el movimiento soberanista catalán en su fase de “pre- desconexión”. (...)

En el año 2012, la Justicia italiana imputó al tesorero del partido, Francesco Belsito, por blanqueo de dinero y vínculos con la mafia calabresa a través de paraísos fiscales. En este procedimiento también se desmanteló al clan familiar de los Bossi, al descubrirse que sus hijos, Renzo y Riccardo, se embolsaban sumas desorbitadas de dinero del partido, que aprovechaban para llevar un elevado tren de vida. 

El paralelismo con los chanchullos del clan Pujol son evidentes, a pesar de que la rapiña de los Bossi no llega a la suela del zapato de esta familia catalana.

*Debido a los escándalos de corrupción, los resultados electorales de la Lega Nord han ido de mal en peor y ha perdido la alcaldía de importantes ciudades, como por ejemplo Milán. La oleada del MoVimento 5 Stelle (el equivalente italiano de los “indignados” y de Podemos) ha impactado con fuerza en los territorios de la Padania. Aún así, la causa secesionista mantiene una sólida posición en el Véneto, que en 2014 también realizó un simulacro de referéndum por la independencia, y en la región de la Lombardía.

*Los independentistas padanos, tal como pasa con sus homólogos “hiperventilados” de Cataluña, acostumbran a emplear un lenguaje barriobajero y cainita con sus contrincantes políticos, que han hecho extensible a los inmigrantes, tanto del sur de Italia como de países extracomunitarios. Esta deriva xenófoba ha llevado la Lega Nord hacia posiciones asimilables a las de la extrema-derecha europea, con quien comparte grupo en el Parlamento de Bruselas.

*La Lega Nord da apoyo explícito al “proceso” catalán: su secretario confederal, Roberto Maroni –actual presidente de la región de Lombardía- se reunió con Artur Mas en el Palau de la Generalitat en 2014 y los diputados del partido padano lucieron camisetas con la estelada en una sesión plenaria del Parlamento italiano para evidenciar esta complicidad.  (...)"             (Jaume Reixach, El triangle, 05/01/16)

31/3/14

El referéndum informal en el Véneto da un 89% a favor de la independencia. Una persona podía votar varias veces

"Los independentistas del Véneto han logrado una importante victoria simbólica. En el referéndum informal que ha tenido lugar entre el domingo y viernes de la pasada semana -en urnas de verdad, por internet y por teléfono-, los partidarios de la secesión de esta región norteña italiana se han impuesto con un 89% de sufragios.

 Han votado más de 2,3 millones de personas, lo que supone un 73% del censo electoral.

La consulta ciudadana ha tenido un eco muy desigual. Los grandes medios no le han dado credibilidad e incluso alguno ha especulado con que ha habido fraude porque habría sido posible para una persona votar varias veces. En cualquier caso, ha sorprendido la alta participación y también el contundente resultado a favor de separarse de Italia.

Hoy por hoy, no obstante, la secesión de una región de Italia es jurídicamente imposible. El artículo 5 de la Constitución establece que la República Italiana es "una e indivisible". 

No se atisba una mayoría política capaz de enmendar la carta magna para permitir el desmembramiento del país, que logró su unificación en fecha muy tardía, hace poco más de un siglo y medio, y que se siente lejos de ser una realidad cohesionada. La historia pesa mucho, y todavía más el desfase socioeconómico entre el norte y el sur.

Los movimientos secesionistas en Escocia y Catalunya han alentado a los independentistas vénetos y del resto de la Italia septentrional. La identificación con Catalunya es aún mayor porque se comparte la misma barrera legal -constitucional- y porque las dos regiones son muy industrializadas y reivindican un trato fiscal más favorable de sus respectivos Estados centrales.

En un reciente encuentro con corresponsales extranjeros en Roma, el presidente del Véneto, Luca Zaia, ex ministro de Berlusconi y miembro de la Liga Norte, insistió en el modelo catalán y en la política que llevan adelante Artur Mas y sus aliados. A Zaia le encantaría imitar a Mas, si pudiera También el secretario de la Liga Norte, Matteo Salvini, volvió a recalcar, el pasado viernes, en tono de admiración, que habrá referéndum en Catalunya.(...)"                (La Vanguardia, 22/03/2014)

21/3/14

Venecia celebra un referéndum separatista por internet

"El gobernador de la región de Véneto (Italia), Luca Zaia, dirigente de la xenófoba Liga Norte, ha anunciado este lunes la celebración de un referéndum a través de Internet sobre su separación de Italia, además de asegurar que "si Barcelona obtiene su independencia, Venecia también puede".
 
"La agitación nacionalista es más fuerte que nunca y no depende de la población del norte, cada vez más ahogada, depende de Roma", ha afirmado Zaia, en referencia al Gobierno liderado por el primer ministro, Matteo Renzi, al que ha definido como un "neocentralista que tiene una idea del desarrollo fordista y no cree en las regiones".

Por ello, el mandatario de Véneto ha decidido lanzar un referéndum sobre la independencia de la región, en el que sus habitantes podrán votar desde el 16 hasta el 21 de marzo, día en el que se realizará el escrutinio, según ha informado la televisión estatal RAI.

"Es necesario hacer reflexiones", ha afirmado Zaia, que ha justificado el sentimiento independentista de la región en que su población, "ahogada" por la crisis económica, quiere pagar una menor cantidad de impuestos."         (La Voz Libre, 18/03/2014)

23/10/13

Liga del Norte y Ciu tienen en común... los desvíos de fondos públicos hacia la familia

"(...) No es casual la coincidencia entre el lema España nos roba y el Roma, ladrona de la Liga Norte cuando la lideraba Umberto Bossi y proponía que la Padania —pintoresca denominación de las regiones italianas más ricas— se separase del conjunto de Italia. De hecho, personajes destacados del independentismo catalán estuvieron presentes en los actos de la Liga Norte en su etapa expansiva.

 Es reciente por parte de los diputados de la Liga Norte la exhibición de camisetas con la bandera estrellada. Ya se sabe que en política hay que guardarse más de los amigos que de los enemigos.

Con Bossi luego pasó lo que pasó, el hundimiento de la Liga Norte por efecto retardado de una demagogia populista tan agresiva y cada vez más xenófoba, por la personalidad tan excesiva de Bossi o los desvíos de fondos públicos hacia su familia. 

Entonces, Bossi todavía reivindicaba la independencia de Padania por la vía democrática o por el uso de las armas. Hoy Bossi está retirado de la vida pública, víctima de su capacidad autodestructiva. (...)

La decrepitud de la Liga Norte que fue modelo del independentismo catalán la va dejando en la insignificancia política y mucho más en esta fase post-Berlusconi que entre otras cosas es un retorno de los moderados al centro de la vida política italiana. De llegar a producirse, la autodestrucción de CiU con Artur Mas al timón en algo se asemejaría simbólicamente al hundimiento del Nautilus. (...)"               ( , El País, 21 OCT 2013 )

21/6/11

¡Padania libre de inmigrantes! De rumanos, de napolitanos, de gallegos, de árabes, de negros... sólo blancos (y ricos)



"El pueblo de la Liga es un pueblo macho, machista, xenófobo y orgulloso de su identidad. Una tribu pintoresca de campesinos orondos que no piden perdón cuando te pisan, de ganaderos que presumen de due maroni (dos pelotas), y de pequeños empresarios muy conservadores. Todos parecen odiar las mismas cosas: a Roma, a Europa, al Estado, la burocracia, los impuestos, los inmigrantes y los homosexuales. (...)

El prado está medio lleno. Y un solo grito sale de las gargantas mojadas por el vino a granel y la cerveza: "Secesión, secesión". (...)

Cuando, nada más empezar, Bossi dice que no puede hacer caer al Gobierno porque la izquierda ganaría las elecciones, el gentío brama otra vez "secesión, secesión". (...)

Hábil estratega, Bossi pide un imposible a Berlusconi y vuelve a los orígenes. Mientras Maroni critica a la OTAN por no bloquear a los refugiados y ataca a la magistratura y la UE, él arenga a los campesinos y a los criadores de vacas para que vayan a Roma para darles su merecido a "los delincuentes del Parlamento", llama "esclavos de Roma" a los periodistas y dice que Berlusconi "se ha cagado de miedo" al no aceptar su petición de trasladar cuatro Ministerios desde Roma a Monza y a Milán.

Pese a la retórica del odio contra Roma ladrona, Bossi no puede romper con Berlusconi porque eso pondría en peligro las coaliciones que mantiene con el PDL en 400 ayuntamientos, dos regiones y 14 provincias. (...)

El ambiente al final es muy tenso. Un joven gordo vestido de cruzado medieval amenaza al corresponsal de Le Monde Philippe Ridet agitando la espada: "Piensa en Francia, francés, y déjanos ocuparnos de la Padania". Por increíble que parezca, esta gente tiene tres ministerios y la llave de la estabilidad política de un país amenazado por la crisis griega." (El País, 20/06/2011, p. 6)

11/5/11

Umberto Bossi o el odio al diferente... "Su racismo de taberna puso primero en el punto de mira al terrone, al paleto meridional, a los albaneses"

"En realidad, la exclusiva de las señas de identidad modernas, o mejor dicho posmodernas, de la derecha extrema la tiene desde hace 25 años la Liga Norte.

Paradójicamente, los señores del Carroccio afirman que quieren ser como los catalanes, aspiran a la secesión de la inexistente Padania y combaten por una república federal similar a la de Estados Unidos.

Bajo esos latidos de supuesta sensatez, su aliento reformista y su fuerte ideología territorial, identitaria y cristiana, las huestes verdes de Umberto Bossi -todavía activo y al frente pese al ictus sufrido hace unos años- han hecho del populismo, la demagogia, el antieuropeísmo y el odio al diferente una razón de Estado. (...)

Esos energúmenos que chillan "Roma ladrona", que piden ametrallar a los inmigrantes y que desertan de los festejos de la unidad italiana son el partido importante más antiguo (siempre en torno al 11% de los votos) de Italia. (...)

Sus grandes iniciativas de esta legislatura han sido la reforma federalista, actualmente en curso, y la Ley de Seguridad. Impulsada por Maroni, y aprobada en 2008, la norma concedió poderes especiales a los alcaldes y jefes de policía para mantener el decoro de las ciudades.

Eso legitimó una ofensiva étnica en toda regla. Al censo de la población romaní, menores incluidos, se sumaron desmantelamientos de chabolas sin alternativa de realojamiento, malos tratos, vejaciones policiales, reglas contra la mendicidad que contemplaban la tutela de los menores por parte del Estado, nula integración escolar...

La persecución de los gitanos y la lucha contra la inmigración clandestina forman un mismo bloque en el ideario de la Liga Norte.

"Su racismo de taberna puso primero en el punto de mira al terrone, al paleto meridional; luego, a los albaneses, los negros, los gitanos; finalmente, a los árabes", recuerda el cineasta y periodista Claudio Lazzaro, autor del documental Camisas verdes. (...)

Los desalojos de gitanos siguen a la orden del día en Milán, Florencia o Roma, y, a pesar de las condenas del Parlamento Europeo, han logrado su objetivo principal: echar del país a los gitanos, rumanos sobre todo.

Según estima Roberto Malini, director de la ONG EveryOne, de los 165.000 gitanos que había en Italia en 2008, "hoy no deben quedar más de 30.000, italianos incluidos". (El País, domingo, 01/05/2011, p. 4)