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14/11/23

La contrapartida de los indepes a la generosidad de la democracia española es concreta: la vuelta del hijo pródigo a la casa que nunca debieron abandonar. El compromiso de atenerse al marco constitucional y estatutario... El compromiso de no unilateralidad adoptado con esas figuras literarias menos rotundas, o rodeos semánticos, equivale a renunciar a actuaciones contrarias a más de la mitad de los catalanes y contra la cuasiunanimidad de los ciudadanos españoles. Eso, en la práctica política... Y ¿por qué han renunciado a la unilateralidad? Sobre todo, porque la batalla épica por la secesión desembocó en fracaso. Porque la democracia española ha demostrado, primero, más potencia y más fuerza jurídica que quienes la socavaron, y, después, más generosidad, con los indultos y ahora con la amnistía. Y el fiasco adquirió forma de desplome inaudito de un conjunto de creencias y mitos... La unilateralidad es inviable, en fin (incluso aunque alguien la intentase), porque la inmensa mayoría del pueblo catalán ha quedado vacunado de la misma y el resto está a punto. Ha pasado pantalla de aquella pesadilla inútil y fracasada (X. Vidal-Folch)

 "La contrapartida de los indepes a la generosidad de la democracia española es concreta: la vuelta del hijo pródigo a la casa que nunca debieron abandonar. El compromiso de atenerse al marco constitucional y estatutario. Este viaje se concreta en varias actuaciones reseñables, algunas inéditas, otras a medias. Con mayor concreción, en el pacto PSOE-Esquerra; con más incómoda retórica, incluso irritante, en el acuerdo PSOE-Junts.

Son las siguientes. Votar la investidura de un presidente y un Gobierno español, abstracción hecha de su orientación. Comprometerse a la estabilidad de la legislatura, acuerdos presupuestarios incluidos, siempre sujeta al cumplimiento “paralelo” de los objetivos conseguidos. Situar como prioridad política cuestiones económicas y los programas autonómicos de infraestructuras, desarrollo económico y bienestar. Y, al cabo, propiciar y votar una ley de amnistía que debe inscribirse y adscribirse —a la espera del texto completo— al marco constitucional, y que consagra explícitamente su origen en la Ley Fundamental. Todo eso constituye un retorno, en los hechos, a la senda común. Esa es la parte del trayecto recorrida por los dos grandes partidos secesionistas: más densa, centrada en el futuro y madrugadora por Esquerra, más lenta y de ribetes épico-historicistas de rala traducción por parte de Junts. Es, en lo esencial, el reverso de la unilateralidad.

Pero hay diferencias. Esquerra ató objetivos concretos, inmediatos y tangibles como la cesión de competencias ferroviarias de Cercanías, la quita o reducción de una parte de la deuda autonómica y ecualizar la inversión pública en Cataluña a su peso en el PIB español. Junts ha conseguido que se discutan en el futuro, a lo largo de la legislatura (no se aprueba ahora) ideas como su propuesta de concierto económico fiscal a la vasca, recogiéndose ya en el papel el desacuerdo de los socialistas, y ha logrado añadir que el mecanismo de verificación de los acuerdos entre los partidos sea internacional.

 

Muchos recelan de que la amnistía se convierta en palanca de un referéndum de secesión, pero ni lo prefiguran los textos ni debe ser así. El documento firmado por Esquerra es el más viable: se ciñe a que el “modo” en que “los acuerdos a los que se pueda llegar” puedan “ser refrendados por el pueblo catalán”: o sea, puede incluir una reforma del Estatut, que en su caso pasaría por el cedazo del Congreso. Y el referéndum “pactado” que predican sus líderes no sería obviamente “unilateral”, sino acordado.

Otra cosa es que cupiese en la Constitución, y que de caber, conviniese, y que de convenir, pudiese acotarse solo a una parte en vez de a toda la ciudadanía española. Pero incluso Junts ha firmado que propondrá uno “amparado en el artículo 92 de la Constitución”. Tanto más importante: “PSOE y Junts apuestan por la negociación y los acuerdos como método de resolución de conflictos”. Es decir, excluyen, en lenguaje plano pero evidente, los hechos consumados, los actos ilegales, las conductas unilaterales. Y se comprometen a “responder a las demandas mayoritarias del Parlament”, siempre de acuerdo al Estatut, que “tiene rango de ley orgánica”, española, por supuesto.

El compromiso de no unilateralidad adoptado con esas figuras literarias menos rotundas, o rodeos semánticos, equivale a renunciar a actuaciones contrarias a más de la mitad de los catalanes y contra la cuasiunanimidad de los ciudadanos españoles. Eso, en la práctica política. Y en la práctica justiciable, en un país exento de delitos de opinión que no llamen a acciones violentas o anticonstitucionales: España no persigue sueños, sino delitos. Pero su mejor garantía es que desde el otoño levantisco de 2017 escasean (en parte o del todo) los hechos de esa condición que busquen la ruptura del ordenamiento y sean directamente patrocinados por los grupos de Junts y Esquerra. De cualidad distinta son los graves desórdenes públicos de 2019, un asunto de orden público, no de orden constitucional; o los estúpidos desaires protocolarios a la Jefatura del Estado, que actúan más bien como bumerán contra quien los realiza.

 Y ¿por qué han renunciado a la unilateralidad? Sobre todo, porque la batalla épica por la secesión desembocó en fracaso. Porque la democracia española ha demostrado, primero, más potencia y más fuerza jurídica que quienes la socavaron, y, después, más generosidad, con los indultos y ahora con la amnistía. Y el fiasco adquirió forma de desplome inaudito de un conjunto de creencias y mitos; de revés económico; de desprestigio comunitario; de tensiones en la convivencia cotidiana. Fue tan monumental que el grueso de sus seguidores desanduvo su recorrido incluso antes que sus dirigentes. Primero, desaparecieron completamente de escena los lazos amarillos; luego, se evaporó un amplio núcleo del voto indepe. Y porque algunos de sus protagonistas han sufrido escisión tras escisión, una fragmentación continua y una creciente desafección electoral, con riesgo de caer en la irrelevancia.

La unilateralidad es inviable, en fin (incluso aunque alguien la intentase), porque la inmensa mayoría del pueblo catalán ha quedado vacunado de la misma y el resto está a punto. Ha pasado pantalla de aquella pesadilla inútil y fracasada. Otra cosa es que esta reversión sea completa y algunos no renuncien retóricamente a la independencia por la brava (elogio del referéndum ilegal del 1-O incluido), ni al supuesto e inexistente derecho a la secesión en una democracia española plena y efectiva. Pero no se otea alrededor de las plazas y calles de Cataluña ninguna semilla, abono o lluvia que pudiese arraigar esa causa abandonada."              (Xavier Vidal-Folch , El País, 09/11/23)

8/1/20

Xavier Rius, director de e-notícies: La intervención de Bassa en el debate de investidura refleja fielmente la sensación de impunidad con la que iniciaron el proceso... ha lamentado “el dolor, la rabia y la impotencia que han generado en nuestras familias”. ¡No han hecho nada malo! Pensaban que no les pasaría nada... E incluso ha llamado “verdugos” a los diputados del PSOE. ¡Pedro, con amigos así no hacen falta enemigos!

"La intervención de Montse Bassa en el debate de investidura refleja fielmente la sensación de impunidad con la que iniciaron el proceso.

Pensaban que no les pasaría nada.

Ha empezado culpando a los “jueces supremos” en un chascarillo, supongo, sobre el Tribunal Supremo. Luego ha definido a su hermana “presa política catalana”. Y ha lamentado “el dolor, la rabia y la impotencia que han generado en nuestras familias”.

¡No han hecho nada malo!

E incluso ha llamado “verdugos” a los diputados del PSOE. ¡Pedro, con amigos así no hacen falta enemigos! Felicidades por la investidura, pero la legislatura será un calvario.

Y, si fracasa, viene la derecha seguro.

En opinión de la diputada de ERC -en funciones hoy de portavoz- su hermana está en la cárcel “porque ustedes quieren”. España no es un estado de derecho hi hay separación de poderes. “Llevan años construyendo un relato falso de violencia en Catalunya”, ha añadido.

La verdad es que, en la batalla del relato, se han esforzado unos y otros. Ya lo dijo Torra en un polémico artículo: “el lenguaje es poder y quien lo controla o quien es capaz de manipularlo tiene capacidad para cambiar la percepción de la realidad”.

En fin, Montse Bassa ha acabado dejando claro dos cosas. Que “personalmente me importa un comino la gobernabilidad de España”. Y segundo que esperan crear la república catalana “desde la cordialidad con España”.

Esquerra es el extaño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde. Vaya discurso.

“Señor Sánchez -ha terminado- el PSOE ha sido cómplice de todo eso”. Con una intervención así parecía que iban a votar no. O precisamente por eso: para justificar ante su electorado y ante JxCat su abstención. Lo dicho: todo ello refleja fielmente la sensación de impunidad con que iniciaron el proceso. A fe de Dios -y soy agnóstico- que siempre pensé que no tendríamos que haber llegado a esto. Ni los unos ni los otros.

¡Políticos parlamentarios en la cárcel!

Pero pensaron que no les pasaría nada. Que, como mucho, inhabilitaciones. Todavía ahora se quejan.
Sin haber hecho siquiera autocrítica. No tienen la culpa de nada. El problema es que crearon una burbuja mediática. Ya lo dijo Rufián en un ataque de lucidez: “el independentismo mágico” Con mucho dinero -público y privado-, con personal de confianza y desde luego con tiempo, mucho tiempo.

Esta burbuja no se ha creado en un día.

Se pensaban que la independencia sería coser y cantar, un poble en marxa. Todavía lo piensan. En la últma edicion del FAQS -el programa que TV3 emite los sábados por la noche- el público se levantó hasta en tres ocasiones para aplaudir en pie a Torra. Incluso a Pilar Rahola. 

El independentismo no ha aprendido nada del proceso. Pero, por favor, que dejen de ir de víctimas. Así tampoco se arreglan las cosas."              (Xavier Rius, director de e-notícies, 07/10/20)

22/1/19

A Pedro Sánchez le puede resultar más tóxico de lo esperado tener al independentismo como socio para completar mayorías en el Congreso...

"Ignacio Molina, investigador principal del Real Instituto Elcano, el think tank más importante de España y uno de los más prestigiosos en el concierto internacional, tiene claro que el independentismo deberá pasar por “todas las etapas del duelo”, entre ellas "la depresión y la aceptación", aunque ahora se debata entre "la negación y la ira".   (...)

Ignacio Molina señala que el presidente Pedro Sánchez acierta en su estrategia, porque “debilita al independentismo” y pone “en evidencia” al presidente Torra. Pero también advierte de que el propio Sánchez y el PSOE pueden no tener un apoyo necesario, con un “Podemos menguante” y con la percepción del conjunto de los españoles de que se apoya en los partidos independentistas.

--Pregunta: Los resultados en las elecciones en Andalucía, ¿cambian el escenario político español, y en qué medida condiciona el llamado proceso soberanista? ¿Todo pasa ahora por Cataluña?

--Respuesta: No hay acuerdo entre politólogos y demás analistas a la hora de explicar las causas que llevaron al impactante resultado electoral en Andalucía, con trece puntos porcentuales de voto perdidos por la izquierda y la fuerte irrupción de una derecha populista hasta ahora extraparlamentaria en España, como ha resultado ser Vox. 

Hay quien defiende que primaron los factores locales, por el juicio negativo y el cansancio acumulado tras casi cuarenta años de gestión socialista en la Junta. Pero es difícil que no se interprete también en clave nacional el hundimiento del PSOE, el mal resultado de Podemos e IU, el fuerte crecimiento de Ciudadanos o la radicalización de un tercio del votante más conservador, que ha optado por Vox en vez de por el PP. 

Estas son las primeras elecciones que se celebran en el resto de España después del complicadísimo otoño de 2017 y es lógico que el juicio sobre lo sucedido en Cataluña haya influido en el comportamiento de muchos votantes. 

Y, aunque los sondeos muestran que Pedro Sánchez sería menos castigado que Susana Díaz, dos conclusiones parecen derivarse del voto andaluz: la primera es que le será muy difícil alcanzar una victoria que le permita seguir en el poder apoyado en un declinante Podemos y, en segundo lugar, que le puede resultar más tóxico de lo esperado tener al independentismo como socio para completar mayorías en el Congreso.

--¿Un problema para el PSOE?

--Los votantes que se sitúan a la derecha del PSOE (muy enfadados por lo sucedido en Cataluña) tienen ahora tres opciones y, si el sistema electoral no perjudica esa dispersión del voto, es difícil que no se movilicen y alcancen una mayoría parlamentaria suficiente para gobernar.

 La paradoja es que eso ayuda a retrasar las elecciones pues incentiva a los nacionalistas catalanes a moderarse, ante el temor de un Gobierno distinto en Madrid que pueda suspender otra vez la autonomía. 

De esta forma, si eso permite aprobar los nuevos presupuestos y la legislatura se alarga, el conflicto catalán podría perder algo de relevancia y ser en parte reemplazado entre los votantes por asuntos más propios del eje izquierda-derecha.

 En todo caso, al menos hasta que no haya elecciones generales, es muy difícil que Cataluña deje de ser el gran factor que condiciona la política española.  (...)"                 

(Entrevista a Ignacio Molina, investigador principal del Real Instituto Elcano,  Manel Manchón, Crónica Popular, 06/01/19)

Crece la alarma socialista: “¡Catalunya nos matará!”... los barones del PSOE reclama que el Gobierno de España “abandone la bilateralidad” con el Govern de Catalunya, “que sitúa al resto de regiones en una posición de subordinación”...

Catalunya nos matará!” El grito de alarma en amplios sectores del PSOE, expresado por un presidente autonómico, se extiende ante la inminencia de las elecciones del próximo 26 de mayo.

Esta advertencia ya se puso de manifiesto cuando, el pasado 2 de diciembre, las elecciones andaluzas anunciaron la salida de Susana Díaz de la presidencia de la Junta y el fin de 36 años de gobiernos ininterrumpidos en el gran feudo electoral del PSOE. Emiliano García-Page, Guillermo Fernández Vara o Javier Lambán, presidentes socialistas de Castilla-La Mancha, Extremadura y Aragón, “se echaron a temblar”. 

Así lo afirman dirigentes territoriales del PSOE, que ya atribuyeron la principal responsabilidad de la caída de Susana Díaz a la política del Gobierno de Pedro Sánchez para “desinflamar” el proceso independentista catalán.

Siguió creciendo la indignación en algunas federaciones socialistas cuando Sánchez se reunió con Quim Torra en el palacio de Pedralbes, admitiendo además “hacerse una foto de una cumbre entre gobiernos”. 

Pero los “magníficos” presupuestos del Estado para Catalunya, diseñados por el Gobierno para intentar vencer definitivamente las resistencias del PDECat y ERC, dispara aún más las alertas rojas en esos mismos territorios socialistas. 

Algunos dirigentes ponen como ejemplo la situación de Extremadura: “La gente allí, y sobre todo la que nos vota, está muy cabreada por los trenes que se paran y por un servicio tercermundista. Y lo primero que escuchan es que el Gobierno disparará las inversiones en Catalunya. Así que se cabrean mucho más”.  (...)

En este ambiente de irritación, y de temor ante unas elecciones que piensan que pueden hacerles perder gran parte del poder territorial, algunos en el PSOE también se explican la moción que, a iniciativa del PP pero con el voto favorable de los socialistas, aprobó el jueves el Parlamento de Extremadura.

Una iniciativa que defiende la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Catalunya “de manera firme, con la amplitud y duración que se requiera, para frenar el desafío independentista catalán”. Y que también reclama que el Gobierno de España “abandone la bilateralidad” con el Govern de Catalu-nya, “que sitúa al resto de regiones en una posición de subordinación”.  (...)

La marejada en la amplia familia socialista fue inmediata. “A mí no me gustaría que en el Parlament se votara una moción sobre lo que tiene que hacer Extremadura, sería poco elegante”, replicó ayer el líder del PSC, Miquel Iceta. 

El diputado vasco Odón Elorza, miembro de la ejecutiva de Ferraz, calificó de “incomprensible y censurable que el PSOE vote en Extremadura junto a PP y Cs para exigir un nuevo 155 en Catalunya”. Y, tras escuchar las explicaciones de los socialistas extremeños, las tachó de “incoherentes”. “No las entiendo”.

Pero la misma moción del PP extremeño, piensan muchos en el PSOE, la podrían suscribir punto por punto el castellano-manchego García-Page o el aragonés Lambán, que en todo caso y tras el descalabro de Susana Díaz en Andalucía han endurecido el tono de su discurso electoral contra el independentismo catalán.  (...)"                              (Juan C. Merino, La vanguardia, 19/01/19)

28/12/18

¡Feliz año! En el que el conflicto catalán pesará mucho más que el social a la hora de movilizar votos. La derecha pretende repetir el próximo mayo un vuelco electoral similar que ocurrió en mayo de 2011 utilizando este conflicto como ariete... mientras el gobierno socialista depende de un acuerdo con los independentistas... El independentismo se encuentra enfrentado sobre la estrategia a seguir... el miedo a la derecha les impulsa en una dirección, el miedo a ser señalados como traidores, y más aún con el juicio inminente de los dirigentes procesados, les bloquea el dar pasos en esa dirección. El actor independentista y la decantación de la lucha en su seno será la clave para despejar el futuro inmediato en Cataluña y en España...

"(...) Pero, mientras el conflicto catalán, y su difícil desactivación - que, en definitiva, descansa en la capacidad del independentismo para digerir la derrota de la estrategia unilateral - está provocando contradicciones, tensiones y divisiones en la alianza que ganó la moción de censura e invistió a Pedro Sánchez, por el contrario, está  funcionando como aglutinante en el campo de la derecha que ve como pueden cumplirse sus expectativas de convertir en un paréntesis al gobierno de Sánchez.

 La confirmación de estas tendencias son los resultados de las elecciones andaluzas. Manteniendo los socialistas el gobierno en Andalucía desde el inicio de la democracia, con el gobierno central en manos del PSOE y aplicando medidas progresistas, y con una alianza con su izquierda, Podemos e IU, que le respalda y no le critican, sin embargo la izquierda acaba de conocer una derrota sin paliativos en Andalucía, la comunidad más característicamente de izquierdas de España. 

Y todo ello porque el  conflicto identitario, el catalán, está pesando mucho más que el social a la hora de movilizar votos. Las elecciones andaluzas han sido el punto de partida del ciclo electoral que
recorrerá España en 2019, con una concentración de elecciones municipales, autonómicas y europeas en mayo, y posiblemente también unas parlamentarias nacionales.

 La derecha pretende repetir el próximo mayo un vuelco electoral similar que ocurrió en mayo de 2011 cuando las victorias obtenidas en las mismas elecciones abrió el camino a una victoria absoluta del PP en las legislativas de unos meses más tarde. Y a nadie se le escapa este precedente histórico, ni a la derecha, ni al PSOE o Podemos, ni a los independentistas catalanes. 

 (...) el conflicto catalán es utilizado como ariete para desplazar al PSOE y UP de los centros de poder, especialmente el gobierno de la nación. Para ello la derecha ha tenido que romper el bloque constitucionalista conformado en 2017 junto al PSOE para enfrentar el desafío secesionista en el 
momento de su clímax en los meses finales de dicho año. 

Ruptura verificada sin esperar a comprobar si el PSOE pudiese hacer concesiones de calado al independentismo, y ruptura que implica, para que la derecha pueda aplicar su solución al conflicto catalán, la necesidad de obtener victorias electorales por mayoría absoluta. 

Y este es el talón de Aquiles de la derecha española, en 2011 el PP logró esa mayoría absoluta en una situación de crisis económica y fuerte desgaste del PSOE pero, actualmente, con la división tripartita de la derecha española ésta necesitaría de la contribución de Vox - el desgajamiento ultraderechista de la derecha española - para actuar como mayoría absoluta. 

Sin embargo, esta triple alianza permitiría plantear al independentismo la batalla contra un gobierno español de derechas como un enfrentamiento contra la extrema derecha, y a la izquierda española cerrar filas con el mismo argumento. 

La aparición de Vox como un actor político de cierto peso, y la ruptura del bloque constitucionalista podría acercar a la derecha al poder pero en unas condiciones que podrían hacer fracasar su solución al conflicto catalán después de aumentar la tensión a cotas peligrosas. 

El gobierno del PSOE, tras haber desactivado la amenaza de verse superado por su izquierda por Podemos, y después de haberse hecho con el gobierno desde una posición minoritaria, necesita presentar su alianza con los independentistas como un expediente indispensable para desactivar el propio conflicto catalán por la vía negociadora y poder avanzar en su programa social. 

Y es una necesidad que se ha convertido en urgente porque los plazos para aprobar los presupuestos ya están superados y, sobretodo, porque tras la derrota en las elecciones andaluzas los dirigentes del PSOE temen que la derecha les infrinja una derrota aún más dura en el ciclo electoral de 2019. 

El gobierno socialista depende de un acuerdo con los independentistas - a los que no puede ofrecerles nada sustancial de sus  reivindicaciones, solo gestos y un nuevo Estatuto dentro de los parámetros constitucionales - para evitar una derrota gubernamental y electoral y, con casi seguridad, una grave crisis interna en el PSOE, dónde los sectores más españolistas y los barones regionales desconfían de los giros adoptados por Pedro Sánchez en su relación con el independentismo. 

La principal baza del gobierno socialista en la negociación con el secesionismo se basa en el temor de estos a la llegada de la derecha al poder con un discurso radical de solución al conflicto catalán.

 El independentismo catalán es el tercer protagonista en este triángulo fundamental de actores, junto al gobierno socialista y la derecha española. En los meses finales de 2017 sufrió una derrota inapelable de su estrategia de secesión unilateral, pero conservó su apoyo electoral (47%) en las elecciones autonómicas de diciembre de 2017 que le permitió revalidar la formación del govern catalán. Esta situación se convirtió en una fuente de contradicciones en su seno. 

Los sectores más lúcidos del independentismo tomaron conciencia de que la vía unilateral quedaba cerrada, al menos para un largo tiempo; los sectores más radicales, por el contrario, interpretaron que su control del govern les daba bazas y, especialmente, se orientaron hacia la movilización callejera, teniendo como causa principal de actuación la situación de los dirigentes independentistas encarcelados o huidos de la justicia, todos pendientes de juicio.

 Así confluían en su seno una serie de tendencias contradictorias: el apoyo a la moción de censura del PSOE y su sostenimiento en el gobierno central; el temor a que la derecha española alcance el poder con su discurso radical de intervención de larga duración de la autonomía catalana; la dependencia de un centro de poder simbólico y no elegido democráticamente, el que representa Puigdemont en Waterloo; y la presión del sector radical de las CUP-CDR por llevar a cabo la creación de estructuras de Estado en Cataluña violando la ley y buscando compensar mediante movilizaciones callejeras su absoluta minoría en el parlament. 

El independentismo, que había exhibido una unidad forzada en la etapa anterior en torno a la misma estrategia, la vía unilateral de secesión, se encuentra ahora internamente enfrentado sobre la estrategia a seguir, y quién mejor expresa esa división y contradicción es el president Torra, que un día apuesta por la vía unilateral y al día siguiente negocia con el gobierno socialista, que un día jalea a los CDR para que presionen en la calle y otro día les reprime mediante los mossos. 

El independentismo más lúcido necesita una pista de aterrizaje para desmontar el mito de la vía unilateral rápida, inmediata y fácil y convencer de que no tienen otra posibilidad que abrir una larga etapa de acumulación de fuerzas que le permita o lanzar otro desafío o alcanzar una negociación con el Estado en condiciones más favorables. 

Pero la fuerte emotividad creada en la etapa anterior - que se mantiene viva en torno a los dirigentes procesados y explotada a fondo por los sectores más radicales del secesionismo - está impidiendo ese aterrizaje que buscan los moderados. 

Para el independentismo también se ha  convertido en urgente despejar esta contradicción y ambigüedad, los mismos plazos que acucian para la aprobación de los presupuestos al gobierno central y el ciclo electoral de 2019, apremian al independentismo sobre si siguen sosteniendo al gobierno del PSOE y le ofrecen bazas para ganar las elecciones a la derecha, o dejan caer al gobierno y permiten que la derecha se instale en el poder y la situación en Cataluña entonces se tensiones a niveles peligrosos. 

Los sectores radicales del independentismo parecen preferir esta última situación que llevaría al enfrentamiento más abierto y radical sin calcular ni los costes ni la posibilidad de sus derrota definitiva, es la política del aventurerismo. Pero si los sectores moderados quieren evitar dicha situación necesitan imponerse sin demorar más tiempo sobre los sectores radicales, y no está claro que tengan ni la voluntad ni la fuerza para hacerlo. 

El miedo a la derecha les impulsa en una dirección, el miedo a ser señalados como traidores, y más aún con el juicio inminente de los dirigentes procesados, les bloquea el dar pasos en esa dirección. El actor independentista y la decantación de la lucha en su seno es, pues, la clave para despejar el futuro inmediato en Cataluña y en España.  (...)

Estos meses de paréntesis tenían que haberle servido para despejar el camino a seguir, pero no ha sido así, y sus divisiones y tensiones internas han llegado a un punto de bifurcación obligado por circunstancias externas (la aprobación de los presupuestos y el ciclo electoral de 2019) en el que tiene
que definirse."                 

18/12/18

El tiempo de Pedro Sánchez está acabando... Su intento de negociación fue interpretado como debilidad por parte del nacionalismo... la derecha nacionalista catalana necesitaba polarizarse contra la derecha española. Las dos se necesitaban. Se han retroalimentado... La izquierda a la izquierda del PSOE tiene una gran responsabilidad. Parte de lo que está sucediendo es el resultado de un análisis erróneo por su parte... El caso catalán está destrozando a la izquierda...

"(...) El tiempo de Pedro Sánchez está acabando. Su apuesta por el diálogo suena vacía. Los resultados en Andalucía demuestran su debilidad y precisa endurecer el discurso para competir contra la derecha. Se rumorea la posibilidad de una consulta con tres preguntas. No tendrá tiempo. 

Su intento de negociación fue interpretado como debilidad (por parte del nacionalismo, puesto que necesitaba sus votos) o cesión (por parte de la oposición de derechas, en un discurso que le da réditos). 

Su error, tantas veces evidenciado, no convocar elecciones cuando lo prometió. El PSOE tenía hambre de poder. Se vislumbran elecciones anticipadas.  (...)

El Independentismo no puede echar marcha atrás. No hay mucho margen de negociación, mientras Puigdemont, a través de Torra, siga marcando la ruta. En Cataluña, hay un evidente vacío de poder. El primero que dé el paso atrás será anatemizado: será un mal patriota. Nadie desea perder sus opciones políticas y su modo de vida. 

 ERC/Junqueras esperan agazapados y a la sombra, sueñan con aparecer como Moisés abriendo los brazos y guiando al pueblo elegido. Junqueras, el gran responsable de extender los mitos y falsedades de un independentismo donde los ríos manarían leche y miel se reserva, quiere aparecer como el líder mesiánico y salvador, capaz de negociar con el Estado.

Como hemos indicado en otros comentarios, la derecha nacionalista catalana necesitaba polarizarse contra la derecha española. Las dos se necesitaban. Se han retroalimentado. Se produce, así, un reagrupamiento de las fuerzas más conservadoras a nivel estatal (el ejemplo andaluz es el más evidente). Se abre paso la posible victoria electoral de la derecha con el apoyo de la extrema derecha.

La responsabilidad de la izquierda y las elecciones andaluzas

La izquierda a la izquierda del PSOE tiene una gran responsabilidad. Parte de lo que está sucediendo es el resultado de un análisis erróneo por parte de la izquierda podemita. Su supuesta equidistancia no ha sido tal. Al utilizar el argumentario de la derecha nacionalista catalana (autodeterminación, referéndum, independencia…) ha quedado cosificada como aliada del Independentismo. 

Realizó una fuerte campaña a favor del “derecho a decidir de Cataluña” en más de 40 ciudades españolas. Hoy, en el Parlament de Cataluña sigue defendiendo las posturas de la derecha nacionalista, mientras en el Parlamento español acusa a Pedro Sánchez de ¡¡¡“Incendiar Cataluña”!!! 

¿Puede un gobierno democrático ceder a la presión independentista y dejar de reunirse donde quiera dentro del territorio nacional? Podemos, en boca de sus principales dirigentes, ha criticado por antidemocrático al propio Estado que, curiosamente, les ha permitido gobernar con el PSOE. (...)

En las elecciones andaluza, se rehuyó el debate sobre el modelo de Estado, parecía que era una isla ajena al vendaval que provocaba el nacionalismo catalán. Quisieron olvidar que el patriotismo, también el español, no es necesariamente de derechas, sino que tiene múltiples manifestaciones. Adelante Andalucía (Podemos-IU) y sus dirigentes, como Teresa Rodríguez, han demostrado sus limitaciones. El resultado, un desastre electoral (Se pierden un tercio de los votos en una confluencia que se pretendía ganadora entre Podemos y IU).

El caso catalán está destrozando a la izquierda

Pero tranquilos: a pesar de que son radicales anticapitalistas, nadie será responsable. Algunas encuestas apuntan que una parte del electorado de la izquierda andaluza ha acabado desorientada votando a Vox (15%) o Ciudadanos. El caso catalán está destrozando a la izquierda, que se fragmenta o, sencillamente, desaparece, como IU.  (...)

Sectores de la militancia de Podemos Cataluña, vieron con asombro cómo Ada Colau y el ex secretario general, Albano Dante Fachin (ahora a sueldo del procés como tertuliano), repetían la misma argumentación que la derecha neoliberal de Puigdemont o Quin Torra. 

De facto, en Cataluña, una parte de la izquierda a la izquierda del PSC se ha alineado con la derecha catalana, la que recorta más que nadie en sanidad, educación y la que afirma que las manifestaciones de profesores, médicos o funcionarios son “pequeñas cosas sin importancia”.

Ada Colau pretendía que la supuesta equidistancia le permitiría mantener e incluso incrementar su base electoral. Pero ha ido de error en error; la ruptura del acuerdo de gobierno con el PSC, se hizo mirando al Independentismo. El objetivo: forjar una futura coalición con Esquerra. Ada Colau no ha tenido en cuenta en sus análisis, si es que los han hecho, que el independentismo catalán tiene un profundo contenido racista y de clase.

 Los militantes de Podemos “mai serán dels nostres”. El nacionalismo catalán responde a los intereses de una casta política enfangada en la corrupción y con una concepción ultraliberal en lo económico y social. Ada Colau en ocasiones parecía creer que era prioritario el hecho nacional sobre las necesidades sociales. El mismo argumentarlo con el que la CUP se ha auto-justificado.  (...)

Las elecciones municipales en Cataluña se darán en clave nacional, constitucionalismo o independentismo, no habrá espacio político para nada más. En ese escenario, Podemos en Cataluña sin estructura ni organización aborda las elecciones en el peor escenario posible.  (...)"               (Eduardo Luque Guerrero, Crónica Popular, 15/12/18)

28/6/18

Durante la Transición la izquierda dio verosimilitud de progresismo a un nacionalismo que hasta hacía bien poco apoyaba al dictador. Confundió y convirtió la lucha contra el franquismo en un antiespañolismo visceral y regaló la idea de España a la derecha

"El virrey de Cataluña ha amenazado con denunciar a todo aquel que le llame nazi. Esperemos que lo haga pagando de su bolsillo, porque si no el dinero que quiere dedicar al DiploCat se lo gastará en abogados. 

Sería paradójico que un supremacista se ofenda por acusarle de supremacista. Pero no quiero perder el tiempo en describir y denunciar su ideología de todos conocida y que ha quedado suficientemente expresada en sus propios escritos. Para eso recomiendo la lectura del artículo del periodista alemán Paul Ingendaay traducido y publicado en Crónica Popular. (...)

Desde la revolución francesa el conflicto socio-económico y político se ha centrado en el conflicto Capital-Trabajo, entre acumulación y distribución de la riqueza. Dicho conflicto principal se ha visto afectado a lo largo de la historia por otro disfrazado de un cariz identitario, el de los nacionalismos. Los conflictos nacionalistas siempre se han generado, aparentemente, por situaciones de agresión a tradiciones, lengua, cultura.

 Pero invariablemente, detrás de todo ello siempre han existido, más o menos disimulados, intereses de burguesías descontentas con el reparto del pastel económico.

En los conflictos nacionales siempre han salido perdiendo las clases trabajadoras, independientemente de que el nacionalismo vencedor sea el propio. Por otro lado, la izquierda política siempre ha tenido problemas para situarse en dicho conflicto. 

Un conflicto que siempre la debilita, dado su maniqueísmo, especialmente en España, a la hora de posicionarse.
Durante la Transición la izquierda dio verosimilitud de progresismo a un nacionalismo que hasta hacía bien poco apoyaba al dictador. Confundió y convirtió la lucha contra el franquismo en un antiespañolismo visceral y regaló la idea de España a la derecha.

En Cataluña, y por extensión en toda España, por suerte, el conflicto pretendidamente de identidades -catalanismo frente a españolismo-, no se ha consolidado, a pesar de los largos años de asimilación identitaria vía escuela y medios de comunicación públicos y privados y la ingente cantidad de dineros públicos que el nacionalismo catalán le ha dedicado. Hablamos de conflicto entre constitucionalismo y secesionismo; y eso, en sí mismo, es una victoria.

El secesionismo se rearma y el constitucionalismo se resquebraja.
Si existiera una izquierda comprometida con la integridad de España y la igualdad de sus ciudadanos, el nacional-secesionismo tendría las horas contadas.

Pero el constitucionalismo en España es débil por los propios complejos de la izquierda. La Constitución del 78 es hija de la izquierda y parece haber adjurado de ella. Ciertamente, se puede ser constitucionalista y proponer un cambio constitucional. Conocí a Anguita cuando reclamaba el cumplimiento de la Constitución del 78; hoy, su discurso se diluye en el de Pablo Iglesias, en una frontalidad rompedora, no ya de la Constitución del 78, sino del constitucionalismo y, por tanto, de España.

Nunca habrá república de trabajadores en España si esta no existe. El problema de España con el nacionalismo es que no aprende de su historia. En otros artículos he apostado por el fin de la conllevanza orteguiana con el nacionalismo, bien porque se ha convertido en un “dejar hacer”, según explica Ignacio García de Leániz en su artículo: El error de la ‘conllevanza’ catalana, bien porque la conllevanza exigía una reciprocidad del catalanismo que no se ha dado, mejor dicho se ha traicionado.  (...)

Se puede considerar patológico que todo nuevo gobierno de España se lance a dicha conllevanza pretendiendo darle una novedosa impronta que finalmente siempre fracasa. Lo hizo Felipe González cuando “impidió” que Pujol fuera juzgado por el caso Banca Catalana.  (...)

Pedro Sánchez prueba nueva fórmula para resolver el nacional-catalanismo y vuelve a caer en una conllevanza no recíproca.  (...)

Resumiendo

Lo más preocupante es, por un lado, que cuando Torra quede amortizado, el nacional-secesionismo seguirá poniendo en cuestión la integridad de España y, por otro, que Pedro Sánchez, desde la cortedad de miras habitual de los gobiernos españoles, se dejará asesorar por un nuevo lobby de intelectuales de la catalanidad –parece que no radicales, pero catalanistas- que, como siempre, esgrimen a necesidad de incrementar el autogobierno –otro meme inaceptable-, que no es otra cosa que aumentar privilegios y generar desigualdad. 

¿Para cuando se nos tendrá en cuenta a los no nacionalistas –no catalanistas-, charnegos, vamos, para cuando? ¡Somos mayoría social, no lo olvide Sr. Sánchez!

Pero lo cierto es que si existiera una izquierda comprometida con la integridad de España y la igualdad de sus ciudadanos, el nacional-secesionismo tendría las horas contadas.

Y ahí estamos, ¡esperando a que llueva!"              (Vicente Serrano es Presidente de Alternativa Ciudadana Progresista y miembro del Foro de las Izquierdas No Nacionalistas. Rebelión, 26/06/18)

12/4/18

José Sacristán: " Lo digo como hombre de izquierdas. Esperaba que la izquierda estaría en otros niveles"... yo también

"(...) la obra de teatro de David Mamet Muñeca de porcelana, en la que Sacristán encarna a un millonario corrupto, que suelta frases como “La política es nadar entre la mierda mientras buscas el dinero de otros”.

 El madrileño se carcajea: “Lo dice el personaje, yo no. Ahora, los periodistas me preguntáis, yo contesto...”. ¿Y qué siente cuando alguien le llama José Franquistán? “Qué vas a hacer. Me importa un carajo, sé quién soy y pienso en mi tío Tomás, que decía: ‘Lo primero es antes’. A partir de una edad, tienes un orden de prioridades. 

Yo estoy ahí, lo que no sé es qué es ahí. Porque no es ni el desengaño, ni el cabreo... Miro a mi alrededor y lo que está pasando muy divertido no es, aunque ha habido ocasiones en que era infinitamente peor lo que ocurría. Pero yo pensaba que con el paso del tiempo algunas cosas se habrían superado. Lo digo como hombre de izquierdas. Esperaba que la izquierda estaría en otros niveles”.

Sacristán explica que se refiere no solo a España, “sino a Trump, Hungría, Italia o Rusia”. Y lleva la conversación a su terreno: “Mamet dice aquí que el mundo está lleno de gilipollas y muchos de ellos con derecho a voto. Por edad, que la tengo, no dejo de preguntarme quién maneja el cotarro, quién los ha puesto ahí. 

Estoy convencido de que muchos de los viejos que han salido a la calle a protestar por las pensiones volverán a votar al PP. Así que, como sociedad, ¿cómo podemos parar todos estos atropellos? Fíjate en las declaraciones de Cifuentes echando la culpa a la Universidad”.

 El actor incide en lo que para él diferencia primariamente a un votante de izquierdas de uno de derechas: “El sentido crítico. La corriente de la historia siempre fluye a favor de la derecha, porque más que votantes tienen feligreses.

 Los logros desde la izquierda se han obtenido tras mucha lucha y honradez, y si el depósito de honradez se vacía la ruina es estrepitosa. Hoy, Pablo Iglesias sigue demasiado pendiente del auditorio, de reafirmar su mesianismo. Y Pedro Sánchez... no sabemos a qué está”.

El actor insiste en mirar más allá: “Me gusta la mala leche de Mamet, su punto de provocador que solivianta a los biempensantes. Porque la mayor parte de la culpa de lo que ocurre en esta España la tenemos nosotros, la sociedad”.  (...)

“Digo lo que me parece. Y lo que me parece es que si dos millones de catalanes piden la independencia, habrá que escucharles. Pero, ¿quiénes les lideran? Ah, un poco raro. Y cuando empiezan a insultar a Marsé, a Serrat y a Mendoza, me pregunto: ¿qué república es esa? Un respeto además a la palabra república: llamadla chapuza. ¿Qué hace la izquierda ahí? No estoy con Colau porque no se puede ser equidistante.

 Claro, que en contrapartida ves a tres ministros cantando Soy el novio de la muerte... ¿Adónde vamos?”. Y el final de frase viene acompañado de un puñetazo en la mesa. Aumenta el tono: “La izquierda tiene que hacerse responsable de eso. ¿Qué pasa con el resto de catalanes? ¡Joder, no!”. (...)"                (Entrevista a José Sacristán, Gregorio Belinchón, El País, 07/04/18)

25/11/16

El PSOE asumió el relato victimista de los nacionalistas... El problema más grave que tiene es su incapacidad para combinar un proyecto nacional con un programa socialdemócrata

"El problema más grave que tiene el PSOE, sin contar el del liderazgo, es su incapacidad para combinar un proyecto nacional con un programa socialdemócrata. El pacto del PSE-EE con el PNV sin que los términos del acuerdo fueran aprobados por la Gestora ni el Comité Federal es una muestra no solo de la descomposición del PSOE, sino de dicha carencia. (...)

La decadencia del PSOE es una de las claves de la crisis de régimen que vivimos. Hace décadas, el gran éxito de González fue unificar las distintas “sensibilidades” socialistas en torno al poder para construir una maquinaria electoral fuerte, donde el votante vinculaba unas siglas con una idea. El gran error lo cometió cuando contrapuso la red de barones territoriales a la estructura guerrista del partido entre 1997 y 2000, lo que dio más peso al discurso localista que al nacional.

Zapatero dio una vuelta de tuerca al error: el proyecto socialista debía pasar por defender la supuesta plurinacionalidad del Estado español, y dijo aquello de “la nación, concepto discutido y discutible” (solo la española, claro), y animó el catalanismo del PSC de Maragall. El PSOE trató entonces de pergeñar un proyecto federal, imposible desde un punto de vista constitucional y político, en un debate absurdo entre simetría y asimetría. 

Finalmente, llegaron a la “Declaración de Granada” en 2013 donde defienden pasar del Estado de las Autonomías a una Federación sin aclarar el procedimiento ni el contenido competencial o conceptual. Es más; Sánchez, al año siguiente dijo que el federalismo sería el resultado del pacto. La nada con sifón.

El último equilibrio ha sido la afirmación de Antonio Hernando, otrora sanchista, siempre patriota de partido, sobre el reconocimiento de la “nación cultural” vasca, pero no de la “nación política”. En realidad, es una idea que está en el sustrato socialista desde la postrera, y a veces sobrevenida, oposición al franquismo. 

Los socialistas quisieron entonces conquistar la hegemonía cultural sumando a su discurso las diatribas independentistas y del regeneracionismo arcaico: la nación española era opresora de otros sentimientos nacionales, la castellanización había sido impuesta y empobrecedora, y lo progresista era escuchar la voluntad de las “nacionalidades”.

 El PSOE asumió el relato victimista de los nacionalistas, y se hizo así con un buen aliado en ayuntamientos y autonomías para alcanzar y conservar el poder. De esta manera funcionaron en Cataluña con el tripartito de Maragall, y también en el País Vasco. 

El PSE de Txiqui Benegas ganó las elecciones de 1986, y acordó un gobierno con el PNV y Eusko Alkartasuna –una facción nacionalista liderada por Carlos Garaikoetxea-. A pesar de la victoria, los socialistas dieron la presidencia al peneuvista José Antonio Ardanza a cambio de consejerías secundarias con presupuestos tutelados, como ahora Idoia Mendía.  (...)

Pero no se confundan: la izquierda no ha traicionado a la nación, sino que la idea de España es para ellos un complemento sustituible del discurso político –véase la foto de Pedro Sánchez con la bandera española, y recuérdese su posterior querencia a los independentistas-, y un elemento moldeable de la estrategia para conseguir el poder.

Esa mezcla de oportunismo y tacticismo le ha llevado a perder lo único que le daba identidad: el ser un proyecto nacional, global, o general, con un programa socialista.

Al desprenderse de su idea nacional solo les queda competir por ser más nacionalistas que los independentistas (...)"                 (Jorge Vilches, 24/11/16)

24/11/16

El gran pecado de la izquierda fue dar carta de naturaleza democrático/progresista a una ideología intrínsecamente retrógrada: El nacionalismo

"La transición española tuvo sus más y sus menos. Para la izquierda española la gran frustración, que resurge en modo de trauma, fue su incapacidad para forzar una ruptura con el régimen anterior. Su penitencia, aceptar la monarquía y la bandera; pero más grave aún, si cabe, fue aceptar un sistema electoral que condenaba a la izquierda a la subsidiaridad.

El otro gran pecado de la izquierda, y a este nadie le obligó, fue dar carta de naturaleza democrático/progresista a una ideología intrínsecamente retrógrada: El nacionalismo. Ciertamente las bases se pusieron mientras la dictadura franquista estaba vigente.

A ello contribuyo la misma evolución de catalanismo a manos del pujolismo como bien describe Antonio Santamaría en su obra “Convergència Democràtica de Catalunya. De los orígenes a giro soberanista” (Ediciones Akal. 2014)

En el País Vasco la situación tuvo –todavía tiene- tintes esperpénticos por la presencia de ETA, auspiciada por la ideología xenófoba de Sabino Arana, no muy lejana a las reflexiones de Pujol sobre los inmigrantes en 1976 en su libro "La immigració, problema i esperança de Catalunya" -1976, Editorial Nova Terra. Algunas perlas en el blog de David Porcel.

La izquierda española toma como modelo organizativo la relación PSUC-PCE y lo traslada a una manera de entender toda la política. La creación del PSC y su relación con el PSOE parte de esta premisa que podríamos simplificar en “Yo decido en mi casa y participo en las decisiones de la casa de todos”; o, dicho en vulgar: “En lo común participo, pero sin obligaciones; y en lo mío no te metas”.

Las diferentes formas que ha tomado esa relación asimétrica, la izquierda siempre las ha justificado con una interpretación sesgada y dogmática de los textos históricos de Lenin sobre el derecho de autodeterminación, ignorando, como entonces, acráticamente los textos de Rosa Luxemburgo. La subordinación de la izquierda a la derecha nacionalista es una evidencia que solo la miopía o la ceguera política puede impedir ver.

Así pues, obligados por el dogma, la filigrana es apostar por una España “federal” que parece que ha de re-construirse desde una soberanía de “naciones primigenias”. La cosa ya degenera del tal forma que con la simple voluntad de ser nación ya vale. No hay análisis, no ya marxista, ni tan siquiera crítico, sobre los intereses de clase detrás de estas demandas.

Entre los socialistas, una vez abandonado el marxismo, ha prevalecido tan solo la presencia masiva entre sus elites de apellidos de raigambre nacionalista –con todas las excepciones que confirman la regla–, a la vez que una miopía política y un, clásico, cosas de la hidalguía, “sostenella y no enmendalla”.

Situaciones que también afectan al mundo de IU, de Podemos y confluencias varias.
La pérdida de la hegemonía de la izquierda en España en general y en Cataluña en particular es una evidencia que sigue sin ver la casta política de la izquierda; la nueva y la vieja, los padres y los hijos.   (...)

La aparición de Podemos hizo a algunos creer que, lo que yo he dado en llamar “complejo de culpa impropia”, se superaría y por fin tendríamos una izquierda sólida y de proyección nacional –española, perdón-. Las primeras críticas al pujolismo parecían apuntar en esa línea, pero tal cosa era un espejismo. (...)

El candado del 78 atenaza a la izquierda; el salto mortal empieza a darlo Podemos. Primero Pablo Echenique reclama el derecho de autodeterminación para Aragón y luego Teresa Rodríguez comunica que Podemos Andalucía se constituye en organización autónoma en un proceso confederal –¡se necesita urgentemente un curso rápido sobre las diferencias entre federal y confederal!–.

Podemos alimenta la aceleración de los errores de la izquierda española faltos de un proyecto con cara y ojos, y sin vergüenza, para España, y en la práctica propone un proceso de cantonalización o vuelta a los reinos de taifas.

Y lo hace en el discurso y en su práctica organizativa. Premonitoria la parodia de Charnego News sobre una supuesta secesión extremeña que tantas ampollas levantó. La OPA por absorción de Podem Cat e ICV por el proyecto de Ada Colau se da por amortizada, al igual que la Marea gallega.

La reducción al absurdo que tantas veces se ha utilizado para contra-argumentar, amenaza con pasar de quimera a realidad palpable. España tiene una estructura cuasi-federal con asimetrías. Caminar hacia un federalismo debería eliminar las asimetrías de derechos y garantizar la igualdad de los ciudadanos.

Pero el camino por el que algunos apuestan es utilizar el secesionismo para dinamitar el Estado; sin saber a donde nos llevará esa alternativa. Algunos piensan que a un neo-feudalismo; yo apostaría que hacia la aplicación práctica del neo-liberalismo organizacional. Un caos donde la clase obrera no saldrá muy bien parada, independientemente del terrón donde caiga.

Conmigo que no cuenten."                   (Vicente Serrano , Rebelión, 22/11/16)

14/11/16

Contrasta la negativa del PSC para abstenerse en la investidura de Rajoy con la afinidad que mostró en 2010 para abstenerse en la investidura de Artur Mas

"Ha sido motivo de hilaridad, cuando no de preocupación, la respuesta dada por Donald Trump acerca de si iba a aceptar los resultados electorales. En su contestación hizo honor a su fama y a su trayectoria: “Aceptaré los resultados electorales si gano”.

 La opinión pública internacional ha quedado pasmada de una respuesta “tan democrática”. Pero he aquí que la postura adoptada por el Partido Socialista de Cataluña (PSC) en la investidura de Rajoy tampoco ha sido muy diferente; de hecho, es una actitud que abraza con demasiada frecuencia. 

Participa en los órganos de decisión del PSOE, pero solo asume los acuerdos si le conviene y coinciden con su opinión. Lo ha hecho ahora y en otras múltiples ocasiones, por ejemplo en esa defensa del derecho de autodeterminación de Cataluña.

Hay que reconocer que en Cataluña la postura de romper la baraja si no se gana no es propiedad exclusiva del PSC. Los secesionistas han adoptado una actitud similar. 

Usan las instituciones españolas al tiempo que las repudian; recurren a los tribunales pero solo aceptan sus sentencias si les favorecen y los deslegitiman si les son adversas; mantienen que las leyes españolas no rigen para Cataluña, pero ellos concurren en la elaboración de esas mismas leyes. 

Los catalanes han participado en los gobiernos, y en las Cortes en mayor -o al menos igual- medida que cualquier otra región de España. Al tiempo que se declaran independientes del Estado español, se sientan en el Congreso e intervienen en la elección del Presidente del Gobierno.

Las relaciones entre el PSOE y el PSC son totalmente asimétricas, mientras los miembros de este último partido son celosos de su independencia y no permiten que los militantes del PSOE se inmiscuyan en la elección de sus órganos directivos, ellos sí participan en los del PSOE. Podemos recordar cómo los votos del PSC fueron decisivos en la elección de Zapatero (...)

Iceta, con tono melifluo, tras mostrarse inquebrantable en el voto negativo de los diputados del PSC en la investidura, se ha dirigido a sus compañeros del PSOE pidiéndoles comprensión y que sean conscientes de las especiales circunstancias de Cataluña. Es un mantra del nacionalismo, o de aquellos que lo imitan, recurrir a la especificidad de Cataluña y reclamar compresión a todos los demás. 

Comprender, comprender, se comprende todo, pero no son las Comunidades ricas (Madrid, Cataluña y el País Vasco) las que necesitan mayor comprensión, sino las Comunidades de menor renta per cápita (Extremadura, Andalucía, Castilla-La Mancha, etc.). Es verdad que el PSC se encuentra en una situación crítica, pero de eso nadie más que ellos tienen la culpa por coquetear con el nacionalismo, y si continúan por ese camino en el futuro no les va a ir mucho mejor.

 El otro día en las Cortes tuvieron ocasión de constatar lo que pueden esperar de partidos como Esquerra y de energúmenos como Rufián. Es cierto también que el sentimiento secesionista ha aumentado en los últimos años en Cataluña, pero la responsabilidad en buena medida recae también sobre ellos al propiciar y aprobar un estatuto anticonstitucional.

Por otra parte, contrastan los remilgos que ha manifestado el PSC a la hora de abstenerse en la investidura de Rajoy con la total carencia de escrúpulos que mostró en 2010 para abstenerse en la investidura de Artur Mas.

 Si de corrupción se trata, ningún partido creo que esté a la altura de Convergencia y hay pocas dudas también acerca de que esta formación política se sitúa a la cabeza en cuanto a ideología conservadora se refiere. CiU ha sido el adalid en el Congreso de los Diputados de todos los lobbies económicos. Basta con mirar las actas de sesiones para comprobarlo. 

Pero el nacionalismo lo tapa todo. Solo eso explica que partidos que se llaman de izquierdas, como Esquerra Republicana y la CUP, no solo estén dispuestos a la abstención sino al voto positivo e incluso a gobernar en coalición con Convergencia o con su actual sucesor, el PNEC. Lo grave es que después se atreven a llamar fascistas y azules al resto. (...)"           (Juan Francisco Martín Seco, República.com, 03/11/16)

28/3/16

El derecho a decidir es el derecho de autodeterminación... pero Podemos debe ligarlo a una opción federal con capacidad de reunir el apoyo mayoritario

"(...) No fue una buena idea transformar el “derecho a decidir” en línea roja antes de la negociación conociendo las preferencias del PSOE por el centro político y la dependencia de Pedro Sánchez de los barones con convicciones felipistas (http://asteinko.blogspot.com.es/2015/12/el-comite-federal-que-no-resolvio-nada.html). 

Tal y como se formuló aquello se parecía demasiado a la agenda intransitiva de los independentistas y era previsible que el problema, formulado así,  le arrojaría a Podemos a los brazos del centro-derecha. 

En realidad son los independentistas los que juegan un doble juego con meticulosidad superior pues han modelado la expresión “derecho a decidir” al gusto intransitivo de los demócratas-en-general a pesar de que, en realidad, la expresión tiene para ellos un contenido transitivo muy claro pues su opción es la de la independencia, haya o no mayorías suficientes para conseguirlo. 

Hay que poner fin a este doble juego y poner encima de la mesa el “derecho a decidir” no en abstracto sino después de consensuar una opción federal con capacidad de reunir el apoyo mayoritario, opción entre la que los ciudadanos deben tener el derecho a decir no sólo frente a lo que tenemos ahora versus independencia, que es lo que quieren los independentistas. 

En el caso de que Pedro Sánchez cambiara a Ciudadanos por Podemos como socio, pero también en el caso de que se adelantaran las elecciones, habría que trabajar a toda velocidad para elaborar una hoja de ruta propia en el tema nacional. 

Una segunda operación de envolvimiento  podría despejar el camino hacia el desbloqueo que necesita este país de países."                    (Armando Fernández Steinko, Piensa y actúa, 11/03/16)

20/10/14

Susana Díaz: ni bilateralidad, ni asimetría, ni nación

"La presidenta de la Junta de Andalucía y líder del PSOE en Andalucía, Susana Díaz, ha pedido al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que ejerza "el liderazgo, la empatía y el diálogo" para resolver la crisis generada por el independentismo catalán, pero ha puesto algunos límites a la hora de realizar seciones al nacionalismo.

Para Díaz, esos límites estarían en "la igualdad de todos los ciudadanos", en el cumplimiento del Estado de derecho que encarna la Constitución, y en el rechazo a la implantación en España de un "federalismo asimétrico" y el reconocimiento de Cataluña como nación.

En una entrevista publicada este domingo en el El País, la dirigente socialista ha señalado que "lo que ha hecho hasta ahora" Rajoy, "ha tenido el apoyo firme de la presidenta de Andalucía, que es el cumplimiento de la ley". "Pero no es suficiente. Ahora tiene que abrir el diálogo. Si Mas lo ha hecho fatal, que lo ha hecho fatal, España lo tiene que hacer bien", ha añadido.

Un diálogo que, según Díaz, debe conducir "hacia un modelo de convivencia que nos permita diseñar un país atractivo para los próximos 30 años, que refuerce la paz y la convivencia; y lo tenemos que hacer entre todos. No puede ser un diálogo bilateral. Y tiene un límite: la igualdad de todos los ciudadanos".

La presidenta de la Junta de Andalucía ha subrayado que a CiU "hay que pedirle que vuelva a la centralidad". "Mas ha provocado que la mitad de la población de Cataluña esté asustada, y la otra mitad está en la frustración ante un engaño que no va a poder llevar a cabo, que es el 9N", ha indicado.
Y ha subrayado que "a los partidos independentistas hay que decirles que de la misma manera que hay un Estado de derecho que les permite defender su posición, que es el soberanismo, también tienen que respetar ese Estado de derecho y esa Constitución que les permite expresar su posición".

Respecto a la propuesta de reforma constitucional que plantea el PSOE, Díaz ha descartdo que esta incluya "un federalismo asimétrico". "Las palabras tienen piel... Yo soy partidaria de buscar aquello que une, no lo que divide el término lo encontraremos al final. Lo importante es encontrar el marco en el que todos nos sintamos cómodos", ha añadido.

Y ha explicado que "como presidenta de Andalucía tengo un límite, que es la igualdad de todos los ciudadanos; el federalismo asimétrico no me gusta porque asimetría me suena a desigualdad. ¿Es compatible la igualdad con el reconocimiento de singularidades? Creo que sí. Una lengua propia, una policía autonómica o una división comarcal no suponen desigualdad".

 La líder el PSOE en Andalucía ha rechazado que se reconozca a Cataluña como nación porque "eso es reconocer soberanía de origen y no lo comparto".  (...)"         (Crónica Global, 19/10/2014)

2/10/14

Los privilegios de los conciertos vasco y navarro son los que impiden calificar la Constitución española de federal

"Después de llamar a Sálvame el líder socialista Pedro Sánchez ha escrito un artículo en El País. Un artículo de los llamados de fondo. (...)

Aunque esta vez he de reconocer que Sánchez ha ido un poco más allá de la habitual insustancialidad socialista sobre este asunto. Sánchez ha dicho que hay que redactar una Constitución federal que «reconozca las singularidades de algunas comunidades autónomas». Esta es una afirmación puramente sensacional por varios motivos.  (...)

En segundo lugar, es probable que Sánchez conozca que la Constitución española reconoce exactamente la singularidad (nacionalidades frente a regiones) de algunas comunidades autónomas. Y en tercer lugar, quizá Sánchez sepa que esas singularidades, cosecha de 1978, son, precisamente, lo que impide calificar la Constitución española de federal. (...)

La única singularidad que aceptará la ya singularísima Cataluña nacionalista es la que le permita ejercer como sujeto político soberano y optar cuando le plazca por la autodeterminación. (...)"               (ARCADI ESPADA, EL MUNDO – 23/09/14, en Fundación para la Libertad)

9/2/14

“Si Catalunya se separa, ¿qué les diremos a los catalanes de padres que vinieron de fuera? ¿Qué son hijos de extranjeros?"

"La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha dicho este domingo que el primer secretario del PSC, Pere Navarro, “a veces es un incomprendido”, apuntando que ha tenido “el coraje de defender un modelo federal”.

“Si Catalunya se separa, ¿qué les diremos a los catalanes de padres que vinieron de fuera? ¿Qué son hijos de extranjeros?". Se ha preguntado Susana Díaz. "Me rebelo ante los separadores y los separatistas”. La presidenta andaluza ha advertido que “estamos ante un choque de trenes entre los que quieren traer Catalunya a la soledad y quienes quieren enfrentar España y Catalunya".

Díaz y Navarro, han participado juntos en un mitin celebrado en La Farga, en Hospitalet de Llobregat, con la alcaldesa de esta localidad, Núria Marin. Los dos líderes socialistas han reconocido que han tenido diferencias en los últimos meses sobre el derecho a decidir y el proceso soberanista que se vive en Catalunya.  (...)"       (e-notícies, 02/02/2014)

7/11/13

El 'derecho a decidir' por el artículo 149 de la Constitución

"(...) La Constitución establece caminos para que se pueda llevar a cabo una consulta legal en Cataluña sobre si los catalanes quieren seguir formando parte del Reino de España.

Nosotros proponemos uno, la utilización de una interpretación pactada del texto del artículo 149 (en el que se enumeran las competencias exclusivas del Estado) párrafo 1 apartado 32a que dice textualmente: autorización de consultas populares por vía de Referéndum.

Se trataría pues de ceder, para la ocasión, por parte del Gobierno del Estado a la Generalitat de Catalunya la posibilidad de ejercicio del contenido del texto constitucional que hemos citado. Tenemos pues como mínimo un camino constitucionalmente aceptable, si las partes en litigio lo dan por válido, para poder ejercer legalmente “el derecho a decidir”. Pero los socialistas no podemos quedarnos aquí.

Si, como esperamos, el ejercicio “del derecho a decidir” por parte de los ciudadanos de Cataluña, da como resultado que una mayoría quiere seguir formando parte de España, se deberá proceder a continuación a una reforma de la Constitución que dé paso a una nueva, en la que se defina España como un estado federal, plurinacional, plurilingüe y pluricultural. (...)"                  ( / , El País, 6 NOV 2013)

1/10/13

¿Es el 'federalismo asimétrico' el que la dirección del PSOE pretende colar ahora mediante un cambio constitucional?

"A fin de promocionar el Estatuto de Cataluña, el siempre imaginativo Pascual Maragall se inventó un nuevo concepto político: el “federalismo asimétrico” (como si en EE UU o en Alemania existieran un par de Estados o de länderde primera y el resto fueran de segunda categoría), cuya finalidad última la expresó claramente el mismo Maragall: “El objetivo del Estatuto es la desaparición del Estado central en Cataluña”.

Una vez formado el primer tripartito (año 2003) se inició el proceso estatutario que habría de llevar al “federalismo asimétrico”, pero en el Parlamento de Cataluña la puja por acrecentar la asimetría se hizo insoportable, pues a cada propuesta de aumento competencial le seguía algún Groucho Marx pidiendo “además, dos huevos duros”, hasta que el proyecto encalló en el Parlamento catalán; entonces Rodríguez Zapatero llamó a Mas a La Moncloa y consiguió desatascarlo. 

Más tarde volvería a requerir al líder de CiU, cuando el texto volvió a quedar varado en el Congreso de los Diputados. Nadie supo jamás por qué ZP ponía tanto empeño en pro de aquel estatuto, un proceso político puesto en marcha por auténticos aprendices de brujo, que no sirvió para otra cosa que no fuera exacerbar el separatismo. (...)

El Estatuto no cabía en la Constitución porque hacía mangas y capirotes de la multilateralidad, concepto intrínseco a cualquier Estado compuesto (federal o de otro tipo). No lo era por su sistema de financiación. No lo era porque pretendiera crear catalanes de primera (los que hablan la lengua “propia”) y catalanes de segunda (los castellanohablantes). En suma: no lo era porque, como me confesó en privado un veterano líder comunista, “no estamos ante un proyecto de ley, sino ante un acta de rendición”. (...)

Y cabe preguntarse: ¿es ese federalismo (asimétrico) el mismo que la dirección del PSOE pretende colar ahora mediante un cambio constitucional?

De ser así, como muchos nos maliciamos, la dirección del PSOE pretendería volver, como la burra, al trigo maragalliano-zapaterista, para resucitar un Saturno que se merendó a todos sus inventores, dejando tras de sí frustraciones y derrotas. Y todo ello, ¿solo para intentar “encajar” al PSC dentro del PSOE?

Antes de tomar una decisión tan arriesgada, a la dirección del PSOE le convendría echar una ojeada sobre la marcha electoral del PSC a partir de que Maragall entró en la liza autonómica con sus “ideas geniales”:

Año 1999, Maragall: 1.183.000 votos y 53 diputados.
Año 2003, Maragall: 1.026.000 votos y 42 diputados (primer tripartito).
Año 2006, Montilla: 790.000 votos y 37 diputados (segundo tripartito).
Año 2010, Montilla: 575.000 votos y 28 diputados.
En 2012, Pere Navarro: 524.000 votos y 20 diputados.

En pocas palabras: desde que empezó este baile, el PSC ha perdido 33 diputados, el 62% de los que tuvo en 1999, y 669.000 votos, el 56,5% de los que obtuvo antes de que empezara la yenka estatutaria. Al PSC, que siempre nutrió gran parte de sus urnas con votos de gente de origen inmigrante, le ha resultado letal subirse al carro identitario. Una actitud, la del PSC, que no se entiende en el resto de España, pero que tampoco se entiende en Cataluña.

 Las encuestas de opinión —y las urnas— lo han dejado meridianamente claro: cuanto más nacionalista se hace el PSC menos votos saca.
Y uno se sigue preguntando: ¿Merece la pena resucitar ahora el disparate de la política territorial maragall-zapaterista solo para darles gusto a los socialistas catalanes en su deriva suicida? (...)"                      ( , El País, 30 SEP 2013 )

24/9/13

Patxi López: el "derecho a decidir" esconde la secesión

"El secretario general del PSE-EE, Patxi López, aboga por una "solución política" del "problema catalán". En estos términos se ha expresado, este lunes, en una entrevista para la Cadena Ser, en la que ha reconocido que en Cataluña se ha abierto un proceso de difícil solución.

A su juicio, con la proclama "eufemística" del "derecho a decidir" los nacionalistas catalanes están promoviendo la independencia, lo que dividirá a los ciudadanos "no sólo territorialmente, sino socialmente" y una elecciones plebiscitarias causarían "fractura y división". Una posición que, sin embargo, choca con lo que defiende el PSC, que sí está a favor de celebrar un referéndum de independencia. (...)

Así, ha indicado que es favorable a "un federalismo" que "reconozca singularidades". En concreto, la "singularidad catalana". Y ha remarcado que "el verdadero valor político es ponerse de acuerdo entre distintos". Ahondando en el modelo federal, López ha señalado que convendría hacer evolucionar el modelo de Estado hacia un gobierno federal para corregir los "errores" del sistema autonómico.

En este hipotético nuevo marco, el ex lehendakari cree que se podría avanzar en la mejora de la financiación autonómica y en ejercer una "corresponsabilidad de las partes en el todo". Se abrirían, según López, las puertas a posibles acuerdos bilaterales entre Cataluña y el resto de España.

En la entrevista, ha cargado contra el presidente de la Generalidad, Artur Mas (CiU), por practicar un doble discurso, puesto que, por un lado, la Administración autonómica ya tiene "derecho a decidir en la educación, en la sanidad, en las infraestructuras y en las políticas sociales", y utiliza el ruido para tapar que "está recortando extraordinariamente sobre todas estas políticas".                   (Crónica Global, 16/09/2013)