Mostrando entradas con la etiqueta l. Independencia: Cataluña. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta l. Independencia: Cataluña. Mostrar todas las entradas

4/7/24

No es indignación lo que provocan aquellos muchachos, el grupo de jóvenes nacionalistas aglutinados alrededor de la familia Pujol, que creyeron entonces hacer historia, ni las penosas explicaciones actuales de su estratega en jefe una vez obtenido el penoso resultado que todos conocemos. Si acaso provocan conmiseración. Con tales jefes se entienden todas las derrotas. Pueden estar tranquilos sus enemigos seculares. Indigna, en cambio, que consiguieran hacerse con el timón del país durante tantos años y sigue indignando que sigan persistiendo en su capacidad para enredar e impedir que Cataluña sea de nuevo gobernada y lo antes posible... Si se pudiera descremar el componente nacionalista catalán, el personaje sería un prototipo perfecto de votante e incluso militante del PP... y es que ya Pla calificó a Jordi Pujol, de “milhomes d’ambició desmesurada”, una condición que forma parte del ADN convergente transmitido a las siguientes generaciones

 " La clave generacional supera a veces cualquier otra explicación. La experiencia compartida de un grupo de amigos de la misma edad se convierte a veces en la llave interpretativa de la historia. No es una llave universal, ni mucho menos. A veces no abre ninguna puerta y solo sirve para confundir. En otras, en cambio, encaja tan bien en la cerradura de los acontecimientos que termina convirtiéndose en imprescindible.

Este parece ser el caso del grupo de jóvenes nacionalistas aglutinados alrededor de la familia Pujol que promovieron a Artur Mas como sucesor del presidente de Convergència y de la Generalitat y luego se convirtieron en protagonistas destacados de la intentona secesionista de 2017. Lo cuenta en Merecer la victoria, libro firmado por David Madí, un destacado militante nacionalista al que José Antich, exdirector de La Vanguardia y fundador del periódico digital El Nacional, vinculado y financiado por el entorno de Junts, presenta como el estratega en jefe del proceso independentista.

Sorprende el título e incluso la portada, ilustrada con un dibujo de Winston Churchill en un gesto conminativo con el dedo señalando al lector. También sorprende la cita de apertura (”En la guerra, determinación. En las derrotas, resistencia. En la victoria, generosidad. En la paz: buena voluntad”) y las reiteradas referencias del autor a su admirado premier conservador, el político extranjero más inspirador para quien fue al parecer el jefe del Estado mayor del independentismo derrotado. También es elocuente el subtítulo, Una visión imprescindible del conflicto catalán, en la que el autor se adelanta a la crítica con un torpe e injustificado elogio de sí mismo. Cuadra con el tono de las instrucciones dirigidas al lector y propias de un libro de autoayuda, en las que adelanta también, con notable osadía y tuteo incluido, las reacciones que suscitará: “un relato que te interesará, te hará sentir orgulloso y te indignará”.

La realidad es que su interés es escaso. Hay más maledicencias que novedades en sus pretendidas revelaciones. Se cuela incluso algún bulo lamentable, sin prueba ni testimonio vivo alguno que pueda contradecirle, contra uno de los periodistas que mejor resistieron a los abusos de poder de la Generalitat pujolista, y en concreto al propio Madí cuando era la mano derecha de Artur Mas, entonces conseller en cap en el gobierno del presidente Pujol. Explica más sobre el tipo de mente de quienes dirigieron el independentismo que sobre el independentismo mismo. Pocos son los que pueden sentirse orgullosos, ni de los desgraciados sucesos sobre los que Madí exhibe su protagonismo intelectual, ni de la limitada capacidad reflexiva que ofrece en su explicación. No es extraño que la califique de “novela de no ficción”, puesto que versa sobre nuestra historia reciente, pero se aproxima a ella como si fuera una fantasía política urdida por un grupo de jóvenes a los que ahora, cuando ya son mayorcitos, su clandestino inspirador y estratega les explica las causas del fracaso, previa y reiterada aclaración de que se trata de “un relato para adultos”.

No hay duda de que eran unos adolescentes los que creyeron hacer historia con la campaña conocida como Freedom for Catalonia, con la que el entorno juvenil de Pujol pretendía aprovechar los Juegos Olímpicos del 92 para internacionalizar prematuramente la causa de una independencia para la que se sentían llamados a movilizarse en su vida adulta. No es indignación lo que provocan aquellos muchachos que creyeron entonces hacer historia, ni las penosas explicaciones actuales de su estratega en jefe una vez obtenido el penoso resultado que todos conocemos. Si acaso provocan conmiseración. Con tales jefes se entienden todas las derrotas. Pueden estar tranquilos sus enemigos seculares.

Indigna, en cambio, que consiguieran hacerse con el timón del país durante tantos años y sigue indignando que sigan persistiendo en su capacidad para enredar e impedir que Cataluña sea de nuevo gobernada y lo antes posible. En pocas ocasiones un partido catalán ha tenido en sus manos tanto poder, y en pocas ocasiones se han desperdiciado tantas oportunidades con tanta alegría y tanta irresponsabilidad, o se han aprovechado solo para la vanidad y el disfrute personales. “A nuestra generación —escribe Madí— le tocaba tomar el relevo de la de Pujol y situar el horizonte nacional justo un escalón antes de la independencia, así como escoger la generación posterior, que remataría el trabajo”. Ni una cosa, ni la otra. El desastre es fenomenal.

Madí se define como nacionalista y liberal. No esconde su talante conservador y su severa oposición a las izquierdas. Tampoco su querencia por la autoridad y el realismo político, si bien su maquiavelismo se ha revelado de pacotilla. Si se pudiera descremar el componente nacionalista catalán, el personaje sería un prototipo perfecto de votante e incluso militante del PP. Y como muchos militantes del PP en época reciente, a Madí también le gusta citar a Pla a su conveniencia. Yo no he encontrado en ninguno de sus libros y artículos la que más gusta citar desde el mundillo indepe: “Nada se parece más a un español de derechas que un español de izquierdas”.

Tengo, en cambio, subrayada la entrada del 28 de setiembre de 1918 del Quadern gris, donde recoge las palabras famosas salidas de boca del padre del escritor: “Lo que más se parece a un hombre de izquierdas en este país es un hombre de derechas. Son iguales, intercambiables, han mamado la misma leche. ¿Podría ser de otra forma? No lo dudes: esta división es inservible”. ¿España, Cataluña o simplemente l’Empordà? Que el lector decida. También subrayé en su día en las Notes del capvesprol, las palabras que dedicó a Jordi Pujol, fundador, padre espiritual y dirigente venerado por David Madí. Pla le calificó de “milhomes d’ambició desmesurada”, una condición que, a la vista está, forma parte del ADN convergente transmitido a las siguientes generaciones."

(Lluís Bassets , El País, 24/06/24)

7/6/24

Cataluña, el fin de una etapa... el llamado procés murió en octubre de 2017 cuando se desvaneció el sueño de la unilateralidad... la tensión secesionista, que se ha prolongado con sus vaivenes hasta 2024, es lo que ha colapsado en las elecciones del domingo... El perdón de la pena de prisión en 2021 para los condenados en el juicio del procés supuso un antes y un después, desinflamó el lacismo y fue un gesto inteligente con un bajo coste... La amnistía, en cambio, ha premiado al partido independentista más radical y al prófugo Carles Puigdemont, resucitándolo políticamente en perjuicio de ERC, cuya estrategia pragmática ha sido duramente castigada en las urnas... La amnistía ha tenido costes y beneficios para el PSC. Por un lado, le ha permitido seguir drenando votos a su izquierda, de ERC y los Comunes, y también del centroderecha nacionalista moderado. Pero, por otro, su magnífico resultado esconde un trasvase hacia el PP, que ha sido la fuerza que más ha crecido en votos absolutos, y no solo a costa de la desaparición de Ciudadanos... Los dos partidos separatistas necesitan hacer la digestión del 12 de mayo y tomar conciencia de que se ha abierto una nueva etapa en la que la política catalana irá pareciéndose a la vasca... Cuando el ex president dijo que si no era restituido dejaría la primera línea política, acertó en el análisis de que su tiempo se había acabado. Un final que es también el inicio de una nueva etapa con Illa de president (Joaquim Coll)

 "El resultado de las elecciones del pasado domingo, más que poner fin al procés, tal como estos días tanto se afirma, supone el cierre de una larga etapa de tensión secesionista en Cataluña que estalló en 2012, provocó la mayor crisis de la democracia española cinco años más tarde y se ha prolongado hasta 2024 gracias a la existencia de una mayoría independentista en el Parlament. En rigor, el llamado procés murió en octubre de 2017 cuando se desvaneció el sueño de la unilateralidad. 

Hasta entonces, cientos de miles de catalanes creyeron que la secesión era posible si persistían en su deseo, se movilizaban en cada ocasión y acudían en masa a votar en unas elecciones que se revestían de plebiscitarias o participaban entusiásticamente en pseudorreferéndums convocados desde la Generalitat para desbordar al Estado. Si aun así el Gobierno español no se avenía a negociar, entonces, antes o después, la Europa democrática correría en su ayuda, creyeron también. Esa ensoñación se hundió en 2017.

Ahora bien, no hay que confundir el procés como momento concreto con el fenómeno de la tensión secesionista, hija de los largos años del pujolismo y sobre todo del fracaso del segundo Estatuto. Sin la tensión previamente acumulada, y el oportunismo para sortear las consecuencias de la crisis económica de 2008, Artur Mas no se habría atrevido en 2012 a dar el pistoletazo de salida a la exigencia de una consulta, que rápidamente se convirtió, como resultado del juego de la gallina con ERC, en un programa de secesión unilateral, que fue el deus ex machina de la política catalana hasta 2017. Ahora, en cambio, con el hundimiento del independentismo en las urnas, lo que se cierra es el conjunto de una larga etapa de 12 años, donde una mayoría minoritaria ha querido imponer de una forma u otra al conjunto de la sociedad catalana y española el ejercicio de la autodeterminación. En definitiva, el procés murió en 2017, mientras la tensión secesionista, que se ha prolongado con sus vaivenes hasta 2024, es lo que ha colapsado en las elecciones del domingo.

Hay que subrayar que las urnas no solo han despojado al independentismo de su hegemonía parlamentaria, sino que arrojan un dato muy revelador de la nueva etapa: la suma de los partidos (PSC, PP y Vox) que están explícitamente en contra de un referéndum alcanza los 68 diputados de la mayoría absoluta. Evidentemente, esa suma no es operativa para construir nada, pero subraya la fuerza del cambio de eje de la política catalana. En el nuevo Parlament los partidarios del polémico casino Hard Rock en Tarragona superan ampliamente a los del derecho a decidir. Las medidas de gracia que ha aprobado el Gobierno de Pedro Sánchez han tenido sin duda un efecto positivo en el proceso de normalización sociopolítica en Cataluña, aunque una cosa son los indultos y otra, muy diferente, la amnistía. El perdón de la pena de prisión en 2021 para los condenados en el juicio del procés supuso un antes y un después, desinflamó el lacismo y fue un gesto inteligente con un bajo coste y sin ningún riesgo. La amnistía, en cambio, ha sido una operación de pura conveniencia, un pago a cambio de siete votos para una investidura, que ha premiado al partido independentista más radical y al prófugo Carles Puigdemont, resucitándolo políticamente en perjuicio de ERC, cuya estrategia pragmática ha sido duramente castigada en las urnas, aunque en su hundimiento hay una multiplicidad de causas, empezando por una gestión bastante mediocre al frente del Govern de la Generalitat y un liderazgo, el de Pere Aragonès, fallido.

La amnistía ha tenido costes y beneficios para el PSC. Por un lado, le ha permitido seguir drenando votos a su izquierda, de ERC y los Comunes, y también del centroderecha nacionalista moderado. Pero, por otro, su magnífico resultado esconde un trasvase hacia el PP, que ha sido la fuerza que más ha crecido en votos absolutos, y no solo a costa de la desaparición de Ciudadanos. Puesto que Vox ha resistido muy bien, demostrando que hay una extrema derecha españolista que ha venido para quedarse, es evidente que hay una parte de voto socialista contrario a la amnistía que ha optado por Alejandro Fernández, un candidato con personalidad propia frente a la torpe dirección nacional del PP, brillante parlamentario y siempre contundente frente a las falsedades nacionalistas.

La clara victoria del socialista Salvador Illa se explica también por su perfil moderado, dialogante, que huye de la polarización, tan diferente en eso a Sánchez, y que encarna la perfecta simbiosis entre PSC y PSOE. El resultado para los socialistas catalanes es histórico, pues es la primera vez que ganan en votos y escaños, muy por delante de la segunda fuerza. No hay otra presidencia posible que la del líder socialista, por mucho que Carles Puigdemont intente ganar tiempo para atrasar lo inevitable, su retirada de la primera línea de la política. Anunciando que se presentará a la investidura pretende chantajear a ERC y forzar una carambola.

La afirmación trompeteada por algunos analistas de que Sánchez sacrificaría a Illa para seguir contando con el apoyo de los independentistas supone un desconocimiento absoluto de la historia del PSC. Es un partido de obediencia federal, pero autónomo en cuanto a su estrategia en Cataluña. Ya ocurrió con José Luis Rodríguez Zapatero cuando le medio prometió a Mas en 2006 que si ganaba las elecciones no habría otro tripartito de izquierdas, y sin embargo José Montilla se hizo con la presidencia de la Generalitat.

Esta vez no será diferente, y menos aún tras unos resultados tan buenos, con Junts muy por debajo y ERC hundida. Ahora bien, la investidura de Illa no será fácil, y existe el riesgo de volver a las urnas. No me parece el escenario más probable. Los dos partidos separatistas necesitan hacer la digestión del 12 de mayo y tomar conciencia de que se ha abierto una nueva etapa en la que la política catalana irá pareciéndose a la vasca. Tanto ERC como Junts han de revisar sus estrategias y liderazgos, y eso pasa por la anunciada jubilación de Puigdemont y también de Oriol Junqueras, aunque este se resista como gato panza arriba.

Con el paso de las semanas, y tras las elecciones europeas, en ERC verán que es absurdo bloquear la investidura de Illa, y puede que también en Junts. Una doble abstención permitiría a ambos partidos dejar de mirarse de reojo y al socialista formar un gobierno en solitario que daría un año de margen para formalizar un acuerdo de legislatura con uno de los dos partidos independentistas, preferentemente con ERC y el apoyo de los Comunes. Además, tanto Junts como ERC siguen condicionando la legislatura de Sánchez, lo que también es una forma de presión sobre el PSC en un juego en el que todos dependen los unos de los otros.

La repetición electoral en otoño nunca se puede descartar, pero ERC no está en condiciones de volver a las urnas tras la marcha de Aragonès y con una dirección cuestionada. Puigdemont puede tener más tentaciones en un cálculo cortoplacista, pero por encima de su teatralidad es un político inteligente. Sin ninguna esperanza de que se rehaga la unidad independentista, menos aún con la aparición disruptiva de la islamófoba Aliança Catalana, su empecinamiento sería visto como un capricho personal y el resultado para Junts podría empeorar. Cuando el ex president dijo que si no era restituido dejaría la primera línea política, acertó en el análisis de que su tiempo se había acabado. Un final que es también el inicio de una nueva etapa con Illa de president."

(Joaquim Coll es historiador. Revista de prensa, 15/05/24. Este artículo se publicó originalmente en El Mundo.)

24/4/24

Si un observador extranjero leyera sin más contexto los datos de las elecciones autonómicas catalanas de 2021 y de las vascas del pasado domingo, creería que ambas comunidades caminan con paso firme hacia la secesión. Y, sin embargo, nada más lejos de la realidad... en el País Vasco nunca antes las dos formaciones soberanistas habían recogido tanto apoyo como este pasado domingo, sobrepasan los 2/3 de la Cámara vasca, y una amplia mayoría absoluta en votos, pero el objetivo confeso tanto del PNV como de EH Bildu durante la campaña era pactar con el PSE-PSOE... el crecimiento del soberanismo no implica un incremento de la tensión secesionista. A veces, también en política, más es menos... En el próximo ciclo político catalán, es muy probable que asistamos a una lenta extinción u olvido de la exigencia del referéndum, al igual que ya ha sucedido en Quebec, Escocia y País Vasco (Joaquim Coll)

 "Si un observador extranjero leyera sin más contexto los datos de las elecciones autonómicas catalanas de 2021 y de las vascas del pasado domingo, creería que ambas comunidades caminan con paso firme hacia la secesión. Y, sin embargo, nada más lejos de la realidad.

Recordemos que, hace tres años, los titulares en prensa subrayaban que el independentismo, pese a la victoria en votos del PSC, había reforzado su mayoría absoluta en el Parlament, con 74 diputados, y que los votos que habían ido a opciones declaradamente secesionistas sumaban el 51,3% de los sufragios emitidos. Por primera vez, ¡victoria en votos!, exclamaron los medios soberanistas, escondiendo que lo habían logrado gracias a la participación más baja de la historia.

Durante las semanas siguientes, los sectores radicales como la ANC llamaron a ERC, Junts y CUP a implementar el "mandato del 1 de octubre", a proclamar nuevamente la república catalana, etcétera. Pero la investidura de Pere Aragonès salió adelante in extremis, casi a punto de la repetición electoral, y la unidad independentista duró muy poco.

ERC ha acabado la legislatura gobernando en solitario, con el apoyo en los presupuestos del PSC. La mayoría separatista no ha servido para nada y, mucho menos, su circunstancial victoria en votos. Para 12 de mayo, el sueño húmedo tanto de ERC como de Junts es ganar las elecciones, claro está, sobre todo ganarle al otro la primera plaza en el espacio soberanista, pero para formar Gobierno con el PSC y ser el interlocutor institucional con el Gobierno de Pedro Sánchez.

Otra cosa es que, si Salvador Illa queda primero, como todo parece indicar, a ambos les resulte complicadísimo por cuestiones estéticas investirlo de president. Quien lo hiciera recibiría el apelativo de "vendido" al sucursalismo. Junts está descartada, y en ERC, donde el sector junquerista no se opondría visceralmente a un pacto de gobierno con el PSC (¡vivir para ver!), existen numerosas dudas. Así pues, el sudoku poselectoral va a ser complicadísimo, pero el análisis de fondo no cambia.

En Euskadi, las circunstancias son muy diferentes, afortunadamente para los vascos (y "las vascas", la manía de doblar el género es otra de las cansinas aportaciones del nacionalismo al acervo común, aunque menos inocua que el derecho a decidir, que también tuvo su origen allí). Diferencias aparte entre Cataluña y el País Vasco, la dirección es la misma.

Nunca antes las dos formaciones soberanistas habían recogido tanto apoyo como este pasado domingo, sobrepasan los 2/3 de la Cámara vasca, y una amplia mayoría absoluta en votos, pero el objetivo confeso tanto del PNV como de EH Bildu durante la campaña era pactar con el PSE-PSOE. Con los resultados en la mano, que han sido buenos para las tres fuerzas principales, habrá Gobierno nuevamente de coalición entre gerifaltes y socialistas, sin que los abertzales, que no han logrado ganar las elecciones, pongan en cuestión su apoyo al Gobierno de Madrid.

Paradójicamente, el crecimiento del soberanismo no implica un incremento de la tensión secesionista. A veces, también en política, más es menos. En el País Vasco, más soberanismo parlamentario no equivale a más separatismo sociológico, sino a menos, a menos que nunca, según el euskobarómetro.

Y en Cataluña, aunque todas las formaciones independentistas sumaran mayoría absoluta el 12 de mayo, es improbable que volvieran a unirse para no ir a ningún sitio. Esta descripción no significa que no sigamos teniendo un problema territorial enorme, pero sí una invitación a no caer en el pesimismo, a creer que es solo cuestión de tiempo que el secesionismo consiga el objetivo del referéndum.

La prueba es que, en el País Vasco, con una mayoría soberanista más robusta que nunca, de este asunto no se ha hablado en campaña ni está en la agenda política. Y si en Cataluña la cuestión sigue viva es por el guerracivilismo entre ERC y Junts. En el próximo ciclo político catalán, sobre todo si Carles Puigdemont y Oriol Junqueras abandonan la primera línea, es muy probable que asistamos a una lenta extinción u olvido de la exigencia del referéndum, al igual que ya ha sucedido en Quebec, Escocia y País Vasco."                        (, Crónica Global, 24/04/24)

16/4/24

La lista de ERC solventa sus posibles carencias con la misma metodología. El referéndum... En 2010 era posible un referéndum... Se trata de un referéndum muerto, que se exhibe ahora, en campaña, en modo “Catalans!”, esas exclamaciones patrióticas que se dicen, en todo el mundo, cuando no hay nada que decir (Guillem Martínez)

 "(...) 4- La legislatura de ERC –ojo: la primera legislatura ERC desde los años treinta del XX– no ha sido muy lucida. Ha habido serios problemas en consellerías como Interior, Sanitat o Educació, que se han solucionado únicamente con el paso del tiempo. Es decir, del hartazgo, del olvido. La metáfora de este govern poco operativo del siglo XXI ha sido la dificultad para luchar contra un problema medieval: la sequía. Esta sequía de tres años de duración –Catalunya es el polo con menos lluvias de la península, se dice rápido– está siendo dramática y tendrá consecuencias, incluso políticas. La razón: la sequía parece ser una Historia de Catalunya portátil. A saber: Catalunya ha ido tirando con las obras estructurales que el tripartit hizo ante una sequía –entonces muy dramática, si bien solo duró 19 meses–, y que fueron detenidas, suspendidas, aplazadas, tras la llegada de Artur Mas al govern. Y la de Puigdemont. Y la de Torra. Cuando todas las políticas posibles fueron reducidas a ninguna / TINA. (...)

9- En esta ocasión, la lista de ERC solventa sus posibles carencias con la misma metodología. Donde el muerto es sustituido por otro. El referéndum.

10- Referéndum, pequeña historia. En 2010 era posible un referéndum. Tras la sentencia del TC sobre el Estatut, un proceso de consultas más o menos populares por todo el territorio, y cierta cohesión social –algo que ya no existe, tras más de diez años sometiendo a la sociedad al abuso de la propaganda–, hubiera sido posible una victoria del sí. La idea fue una Iniciativa Legislativa Popular (ILP), según la cual se hubiera podido convocar un referéndum constitucional, a partir de la Llei de Consultes Populars per via de referéndum –aprobada por el tripartit, cuando el tripartit–, para solicitar a la ciudadanía su parecer para una reforma constitucional, que permitiera crear un Estado indepe. Obviamente, esa reforma nunca se hubiera hecho. Pero la unidad del Estado hubiera sufrido un serio varapalo, y la posibilidad de independencia hubiera sido probable.

 O, al menos, más probable que en cualquier momento posterior. Ni el Govern Mas, ni ERC, permitieron que esa propuesta iniciara trámite parlamentario. Mas/ERC solo se animaron a anunciar referéndums cuando esa posibilidad ya era impracticable, por sentencias del TC. Es entonces, cuando con la garantía explícita de que ese referéndum no se hará de forma legal, se inicia la fiebre referéndum, en 2014, en 2017. Y, con menor intensidad, y solo para muchos menos usuarios y por muchos menos días –una precampaña y una campaña–, ahora. Se trata de un referéndum muerto, que se exhibe ahora, en campaña, en modo “Catalans!”, esas exclamaciones patrióticas que se dicen, en todo el mundo, cuando no hay nada que decir.

 11- El referéndum es el cadáver de aquella primera campaña sin nada que decir, transportado al siglo XXI. Vamos, que debe de cantar la Traviata. La primera vez fue la práctica de algo extendido en la política, que hablaba del mundo, de su época: la mentira. Hoy es la práctica de algo extendido en la política, que habla del mundo, de su época. Se trata de algo más intenso, alto, ancho y largo que la mentira, tanto que, como la magia en el circo, requiere de la complicidad del espectador: la falsedad.

12- Detrás del cadáver de esta emisión están las siglas TINA. Poco más."          (Guillem Martínez   , CTXT, 6/04/2024)

28/2/24

Jaume Barberà, experiodista de TV3, admite que fue "cómplice" del proceso: "Muchos periodistas dejamos de realizar nuestro oficio y nos convertimos en miembros de la agitación y la propaganda, y esto tuvo sus consecuencias"

 "El periodista Jaume Barberà (Mollet del Vallès, 1955), que trabajó más de 30 años en TV3, ha afirmado en una entrevista a Comunicació 21 que “yo también fui cómplice del proceso”.

"Si los periodistas que en aquellos momentos éramos referentes hubiéramos hecho escrupulosamente nuestro trabajo, quizás los líderes políticos y sociales no habrían ido a prisión, y no se hubiera cometido la estupidez de hacer una declaración unilateral de independencia", ha afirmado.

“Actualmente, todavía hay quien lo hace, no es mi caso. Muchos periodistas dejamos de realizar nuestro oficio y nos convertimos en miembros de la agitación y la propaganda, y esto tuvo sus consecuencias”, prosigue.

Barberà, cuando presentaba el programa Singulars, invitó a un “físico e inversor institucional” -como lo presentó la cadena- que propuso, en pleno proceso. ceder el puerto de Barcelona o el de Tarragona a la Armada china. 

También publicó en 2015 el libro "Se ha acabado el brócoli".

Tras su marcha de TV3 se acercó a los Comuns y acudió, en un lugar simbólico, a la lista de Catalunya sí que se puede en las elecciones al Parlament de diciembre del 2017 tras la aplicación del 155."            (e-notícies, 06/04/23)

2/2/24

Roger Senserrich: Las verdaderas víctimas del procés... Tras años de disputas, polémicas, protestas y golpes de Estado extraordinariamente chapuceros, el procés ha terminado... ya podemos ver quién ha sido el gran perdedor en esta disputa: Cataluña se ha quedado atrás, según todos los indicadores... Los políticos catalanes nacionalistas alegarán que todo esto se debe a que Madrid le roba... En realidad, Cataluña esencialmente recibe la misma cantidad de dinero por habitante que Madrid en este aspecto, y de hecho está un poco por encima de la media nacional... El procés, simplemente, ha sido un desastre para Cataluña... Ojalá me equivoque y Cataluña y Barcelona puedan volver a la senda del crecimiento. No soy del todo optimista

 "Tras años de disputas, polémicas, protestas y golpes de Estado extraordinariamente chapuceros, el procés ha terminado. Aunque es perfectamente posible que los partidos independentistas vuelvan a las andadas en un futuro más o menos lejano, lo cierto es que ahora andan más preocupados de buscar acuerdos en el Congreso y aprobar leyes que en absurdas cruzadas quijotescas intentando conseguir la secesión.

Veremos lo que les dura, y si esto es definitivo o una pausa. Sea lo que sea, creo que es un buen momento para hacer balance sobre el resultado final de esta década de conflicto político, y ver quién ha sido el gran perdedor en esta disputa. Para ello, podemos mirar los datos y ver que todos los indicadores se mueven en una misma dirección: Cataluña se ha quedado atrás.

Empecemos por la educación. El mes pasado se publicaron los resultados del informe PISA, comparando los niveles educativos de los colegios en toda la OCDE. Los resultados de los alumnos catalanes fueron espantosamente malos, a la cola de todas las comunidades autónomas. Dado que Cataluña es una comunidad rica, estos resultados son doblemente decepcionantes. Lo más grave, no obstante, es que no deberían tomar a nadie por sorpresa, ya que la tendencia en informes anteriores ya era más que preocupante.

El pequeño problema es que, durante los últimos años, de esto no se había hablado en Cataluña en absoluto. A pesar de que el gasto educativo por alumno es de los más bajos del país, la Generalitat no ha hecho más que hincharse la boca hablando de la Escola catalana y obsesionándose con la política lingüística, no si los chavales estaban aprendiendo nada. Soy partidario de la inmersión, pero las polémicas alrededor de la lengua y las malvadas imposiciones de Madrid han acabado siendo una excusa para no arreglar o ni siquiera prestar atención a un problema urgente.

Podemos hablar también de sanidad, otra de esas políticas públicas de la que los políticos catalanes nunca dejan pasar una oportunidad para alardear de su modelo. Lo que sucede en realidad es que la sanidad catalana se está cayendo a pedazos, con uno de los menores gastos por habitante de todas las comunidades. Es un sistema muy privatizado que maltrata sistemáticamente a sus empleados; sus gastos de personal son de los menores del país. No debería sorprender a nadie entonces que es una de las regiones con las listas de espera más largas tanto en atención quirúrgica como para tener una cita con un especialista.

Esto no es un problema nuevo, pero durante la última década ha estado completamente fuera del debate. Porque obviamente, era más importante discutir hasta el infinito si el uno de octubre fue un día patriótico de liberación o un día de liberalización patriótica que sobre hospitales, enfermeras y médicos.

La parálisis y estulticia del debate político catalán se extiende a otros temas, como el de las energías renovables. España es uno de los países líderes no de Europa sino del mundo en transición energética, con la pequeña excepción de una región de irreductibles galos en el noreste del país que esencialmente no están haciendo nada. Cataluña no está instalando capacidad de generación de energías renovables. Es más, el porcentaje de generación ha disminuido en los últimos dos años. Mientras que en el 2023 más de la mitad de la energía eléctrica en España fue producida sin emisiones, en Cataluña el porcentaje no llegó al 20%.

El motivo, nuevamente, es desidia. Durante la última década, la Generalitat ha tramitado proyectos a paso de tortuga, haciendo caso a cualquier iluminado que hablara de defender el territorio y el paisaje nacional sin la más mínima prisa para construir nada. Cuando tus políticos están distraídos cargando contra molinos de viento imaginarios, es difícil hacer que presten atención a molinos de viento reales.

La Generalitat, además, ha sido notoriamente incompetente ejecutando proyectos que en otras comunidades son casi rutina. La línea 9 del metro de Barcelona es a estas alturas casi un chiste, y más comparando con la excepcional capacidad de Madrid para construir obras similares.

A todo esto se le debe añadir, por descontado, la realidad de que el crecimiento económico en Cataluña ha disminuido notablemente en comparación al resto del país. Sigue siendo una comunidad rica, pero su distancia respecto a Madrid no hace más que agrandarse. La inestabilidad política probablemente haya pasado factura, pero mi sensación es que ha sido más grave la incapacidad de los gobiernos regionales durante todos estos años para intentar afrontar cualquier problema de forma realista lo que realmente ha hecho daño al crecimiento económico. En la primera mitad del 2022, Valencia recibió casi el triple de inversión extranjera que Cataluña; Madrid casi diez veces más.

Los políticos catalanes nacionalistas alegarán que todo esto se debe a que Madrid le roba, y lamentarán el reparto del sistema de financiación autonómica. En realidad, Cataluña esencialmente recibe la misma cantidad de dinero por habitante que Madrid en este aspecto, y de hecho está un poco por encima de la media nacional.

Reliquias postolímpicas

El procés, simplemente, ha sido un desastre para Cataluña. La que fuera la región más dinámica, innovadora y abierta al mundo se ha convertido en un lugar que es capaz simultáneamente de rehuir sus propios problemas mientras se mira el ombligo de manera obsesiva. Barcelona ha caído en un provincianismo infantil, un parque para turistas ensoñada en su propia cultura oficial.

Hace unos meses pasé unos días en Montreal. En el hotel donde nos alojábamos había una pequeña exposición sobre la Exposición Universal y los Juegos Olímpicos que se celebraron en la ciudad. Ambos eventos son recordados como la última era dorada de Montreal, el punto culminante de su época más creativa e innovadora. Justo después, Quebec se metió en años de disputas y votaciones independentistas, y la ciudad nunca acabó de recuperarse. Paseando por Barcelona estas navidades, las reliquias postolímpicas de la ciudad me recordaron bastante a todos esos monumentos medio abandonados de la ciudad canadiense.

Ojalá me equivoque y Cataluña y Barcelona puedan volver a la senda del crecimiento. No soy del todo optimista."                 ( , Vox Populi, 07/01/24)

15/11/23

Moreso, ex-rector de la Pompeu Fabra: "El soberanismo ha jugado a crear una realidad alternativa, como Matrix... Pero, ¿qué pasaría al día siguiente? ¿Las grandes empresas pagarían sus impuestos a la Generalitat? No lo harían"... creo que ahora tampoco se pueden entender las razones de un conflicto que ha llevado a tantas personas a un lado y a otro, a personas con las que hemos tenido relaciones estrechas... Es un problema, sí, existen dos comunidades. Para abrir una negociación si no hay diálogo, a partir de algo compartido, será imposible... Lo que se debería hacer es una clarificación de competencias, con impuestos federales

 "Josep Joan Moreso (Tortosa, 1959), fue rector de la Universidad Pompeu Fabra (2005-2013) y es catedrático de Filosofía del Derecho. Respetado por la comunidad académica y política, Moreso se ha involucrado en el problema político catalán, buscando un consenso que parece todavía lejano. Centrado en el estudio de los fundamentos filosóficos de la Constitución, es autor de Constitución, modelo para armar (Marcial Pons, 2009). Presidente de la agencia para la calidad de las universidades catalanas, AQU, y buen conocedor de la política italiana, Moreso considera que se necesita "mitezza", que no tiene una traducción exacta, pero que es una especie de mezcla entre “paciencia más templanza”, o “la capacidad de evitar la ira, y si llega, la capacidad de atemperarla”. Para un profesor centrado en la filosofía del derecho, lo que ha ocurrido es difícil de comprender, y señala que “el soberanismo ha jugado a crear una realidad alternativa, como en Matrix”. En una entrevista con Crónica Global, Josep Joan Moreso apuesta por una reforma constitucional, y por recomponer la situación, sin dejar de criticar a los “intelectuales orgánicos” que han sustentado el proceso, pero también a los que han confiado únicamente en la capacidad del derecho y han “olvidado” la fuerza de la política.

--En todos estos años en Cataluña se han constituido relatos propios que han servido para justificar las posteriores acciones. ¿Cómo se construyen los relatos, que son, además, antagónicos?

 --Soy filósofo del derecho y utilizamos el lenguaje, que es algo esencial. Y, ciertamente, se han creado relatos a medida que se iba avanzando en el conflicto político, y eso ha sido determinante. El Gobierno central, desde hace años, ha decidido afrontar el problema aplicándolo sin apostar por la política, y eso plantea muchas carencias, porque existe un problema político. Hay, también, un incumplimiento constitucional de un principio democrático en contra de todas las voces, en un Estado que es claramente protofederal. Se veía venir desde 2012, pero se acelera con las decisiones en el Parlament en los días 6 y 7 de septiembre. Entonces se decide lo contrario: hacer política marginando el derecho. Yo digo que el derecho sin la política está vacío, pero la política sin él es ciega, y sobre eso estamos. Obviamente, el relato del proceso soberanista ha mostrado mucha resiliencia ante la realidad, porque las cosas que prometía y que eran centrales no se han cumplido. No ha habido reconocimiento internacional, por ejemplo. Muchos decíamos que sin eso no se podía hacer nada, pero parece que no es suficiente para que cambie ese relato.

--El movimiento soberanista ha ido reivindicando la existencia de una doble legitimidad, basada en una nueva legalidad. ¿Cómo se crea una legalidad?

 --Es verdad que la legalidad se soporta sobre la aceptación social, sobre hechos que están más allá de la cuestión jurídica. En la transición, el acuerdo es aceptado por la población, y eso da legitimidad, al margen de la calidad política que existía. Pero aquí se ha jugado con eso. El filósofo Herbert Hart, un intelectual de primera, explicó en su libro El concepto del derecho (1961) que para que un derecho exista en una sociedad es necesario una regla compartida para saber las que rigen el sistema. En España es la Constitución y lo que emana de esa Constitución. Por eso digo y he comentado de forma reiterada que no hay dos legalidades, porque todas las asociaciones de jueces y fiscales, todos, dijeron que la única regla era esa, la Carta Magna. En ningún momento hubo dos legalidades.

--¿Cómo se puede superar esa legalidad, entonces?

--Una legalidad se puede superar a través de una ruptura revolucionaria, cambiando a los jueces. No veo otra forma. Pero, ¿qué pasaría al día siguiente? ¿Las grandes empresas pagarían sus impuestos a la Generalitat? No lo harían. El soberanismo ha jugado a crear una realidad alternativa, como en Matrix. Cuando la CUP dice que se debería aplicar la república, yo pregunto, ¿se dan las condiciones? No se daban, ni se dan, pero eso parece que no cambia la voluntad política.

--Pero el movimiento independentista reclama que se le ofrezca una vía posible cuando tenga una mayoría suficiente. ¿Cambiarían las condiciones con mayorías más sólidas?

--Yo creo que sí, que eso puede ser determinante. Si un día el independentismo tiene el 60% de apoyo, por poner un porcentaje importante, eso creo que provocaría un cambio de otros elementos y facilitaría una opción negociada, como no puede ser de otra manera dentro de la Unión Europea, forzando al Gobierno español a negociar, que podría pasar, incluso, por un referéndum pactado o por otra fórmula. Yo soy muy partidario de la opinión consultiva del Tribunal Supremo de Canadá, de 1998, un documento extenso, serio, bien fundamentado. Responde a tres preguntas del Gobierno del Quebec, sobre si tiene derecho a la autodeterminación según la Constitución del Canadá, o de acuerdo a la legalidad internacional, y, en caso de respuestas diferentes a las anteriores preguntas, ¿cómo resolver el conflicto? La respuesta es no, en los dos casos, y entonces la tercera no se plantea. Pero ofrece una salida: si se reitera en el tiempo esa petición, el Gobierno de Canadá debería abordar la cuestión, y plantear un referéndum con una pregunta clara. Pero se insiste en que no sería vinculante y que se debería negociar, junto con el resto de provincias del Canadá. Las lecciones canadienses lo que nos dicen es que aquí no se ha hecho bien, que se ha apostado por una vía unilateral, pero también nos dicen que el Gobierno central no ha aceptado el problema político, que existe.

--Es decir, que el Gobierno español no se ha tomado en serio lo que ha ocurrido en los últimos años en Cataluña.

--Eso es. Porque hay que analizar el por qué hemos llegado hasta aquí, cuando históricamente el secesionismo nunca ha superado el 20%, y ahora se ha llegado el 48%. Hay muchos factores en juego que no se han tenido en cuenta. La sentencia del Estatut de 2010 es uno de ellos. Pero también una cuestión que resultó muy negativa, y que se ha dejado de lado: las condiciones en las que el PSOE llega al poder en 2004, tras los atentados terroristas. El PP nunca aceptó esa victoria como normal, y negó su legitimidad. En ese momento, se centró en dos frentes, en que los atentados se podían relacionar con ETA, algo indefendible, y en Cataluña, que se dibujaba en el horizonte. En el PP se estableció un debate, mientras el PP catalán quiso participar, con enmiendas a la propuesta del Estatut en comisión, desde Madrid se consideró que era mejor abandonar. El PP catalán argumentó que en ese caso perdería la centralidad, pero en Madrid el PP determinó que, en cambio, lograría la centralidad en el conjunto de España.

--¿Y el PSOE qué responsabilidad tiene?

--El PSOE llega un momento que abandona, que no puede resistir, y decide que el trabajo lo haga el Tribunal Constitucional, que frene el Estatut, y eso tuvo consecuencias importantes. Pero todo se incendia con la crisis económica. Hay que decir, además, que en el relato independentista se ha ido abandonando el discurso economicista. Pero no ha habido autocrítica sobre aquellos mensajes tan duros, que nos hacía a los catalanes muy poco estimables en Europa, donde el independentismo sólo ha conseguido el apoyo de los partidos xenófobos, de ultraderecha. Pero no ha habido autocrítica.

 

--¿Se puede vislumbrar una salida ahora?

--Se ha creado un clima preocupante. Releí en verano El mundo de ayer, de Stefan Zweig, y me provocó una reflexión profunda. Zweig no podía entender que se creara un ambiente prebélico, que provocaría la I Guerra Mundial. No veía las razones por las que se matarían los jóvenes europeos. Y creo que ahora tampoco se pueden entender las razones de un conflicto que ha llevado a tantas personas a un lado y a otro, a personas con las que hemos tenido relaciones estrechas.

--Las decisiones judiciales, ¿lo complican todo más, imposibilitan una solución?

--Hay un uso excesivo de la prisión provisional. Es necesario un gobierno, pero todo está condicionado por los jueces, que impiden cuestiones básicas a Carles Puigdemont o a Oriol Junqueras que les concede la Constitución y que el juez no ha tenido en cuenta. La representación política es el núcleo de la democracia. Creo que los delitos que se imputan no se sostienen. Se intenta construir un relato, porque eso es una instrucción, y se basa en anotaciones en la libreta de un alto cargo, y en el documento Enfocats y distintas reuniones, y creo que eso es frágil.

--Para encontrar soluciones, es necesario antes compartir un diagnóstico, ¿es posible?

--Es un problema, sí, existen dos comunidades. Para abrir una negociación si no hay diálogo, a partir de algo compartido, será imposible.

 --¿Se debería recurrir, aunque parezca algo superado, a aquellas conversaciones entre intelectuales de Madrid y Barcelona de los años cincuenta?

--Tal vez. Particularmente me gusta releer aquellas conversaciones que se produjeron entre un Dionisio Ridruejo y Carles Riba, por ejemplo. En mi etapa de rector de la Pompeu Fabra lo intenté, con la colaboración de cuatro universidades, la Autónoma de Madrid, la Carlos III, la Autònoma de Barcelona y la Pompeu Fabra. Por ejemplo, se puso en marcha un grado compartido de filosofía política y economía para 60 estudiantes. Y fue realmente sorprendente y muy positivo. He sido profesor en este grado, en un seminario he planteado directamente el problema de la secesión. El conocimiento que los estudiantes tienen entre ellos ha hecho, sin duda, que los catalanes comprendan mejor la opinión de los no catalanes y viceversa. También lo intentó el exconsejero Antoni Castells, reuniendo gente como Josep Maria Colomer con Daniel Innerarity o Álvarez Junco y Emilio Lamo de Espinosa.

 --¿Se debe implicar, por tanto, mucho más la sociedad civil?

--Yo creo que sí. Personalmente me he sentido interpelado por esa responsabilidad. La academia, a veces, se ha distanciado, pero en mi etapa de rector fui muy consciente de llevar nuestras reflexiones al foro público. La filosofía política es un refinamiento del debate político, pero está conectada, debe estarlo. Si no somos capaces de establecer esa conexión, no tendremos una sociedad vigorosa. En la Pompeu Fabra, en mi etapa de rector, en 2013, se hizo con debates en los que estuvieron presentes todos los posicionamientos: Ángel de la Fuente y Jordi Galí, con Ferran Requejo y Félix Ovejero, por ejemplo. 

--La llamada clerecy, intelectuales, profesores, altos cargos de la administración, ¿qué papel cree que ha jugado?

--Hay una clerecy que ha jugado a favor del proceso, es una evidencia. Pero mi impresión es que en Cataluña hay una sociedad plural, con voces diferentes, algo que se ha negado desde el soberanismo. Y ese mismo soberanismo, ciertamente, ha impulsado una serie de intelectuales orgánicos que sólo aplauden y ponen la letra a la música que suena. Pero no es la única. Desde el soberanismo se insiste en que España es plural, como si Cataluña fuera monolítica, y desde el constitucionalismo se insiste en que Cataluña es plural, como si España fuera monolítica. Afortunadamente la pluralidad está en los dos lados, y esa idea se debe recuperar y potenciar.

 --¿Y por parte de la izquierda española? ¿Se ha impuesto un "contra Rajoy vale todo" que comporta abrazar la causa independentista?

--La izquierda española ha vuelto a reflejar sus contradicciones, con un alma jacobina y una federalista. Es la historia de la España contemporánea. Pero además se ha sumado la idea de que contra el PP todo vale, y es cierto, también, que el cansancio contra el PP es muy grande. Recuerdo a una persona que me dijo que estaba muy contenta de haber votado a la CUP, porque consiguió echar a Artur Mas. Ahora todo vale para echar a Rajoy, pero se ha llegado a un punto en el que el PP no sabe cómo gestionar la corrupción, con un horizonte de gran incertidumbre por la irrupción de Ciudadanos, que ha entrado de nuevo en el debate de la lengua, cuando parecía que lo había superado.

--¿Se puede confiar en una reforma de la Constitución con esa situación?

--Creo que sí, que se deberá resolver con una reforma constitucional. Muchas cuestiones no se podían decir en 1978, cuando no se sabía cuáles serían las autonomías, cuando sólo se tenía en cuenta la provincia. A partir de ahí, se podría entrar en una reforma del Senado y del título VIII de la Constitución en clave federal. Lo que se debería hacer es una clarificación de competencias, con impuestos federales. Un Estado federal, en definitiva. (...)"           (Manel Manchón, Crónica Global, 04/03/2018)

9/11/23

Maria Vila, abogada: ""Nos engañaron... No había ninguna voluntad de hacer efectiva la independencia"

 "La abogada Maria Vila (Barcelona, 1990), que publica el ensayo 'Volverá a ser rica y plena' (Bruguera) sobre la historia de Catalunya, afirma en una entrevista en el Ara, que "ni Pau Claris ni el Govern del 1-O tenían voluntad de hacer efectiva la República".

Vila considera que "el referéndum del 1-O también forma parte de esta zanahoria de sacar la pelota adelante, pero las cosas empujan hacia otro camino. Hay un sentimiento general de que es un referéndum y muchos lo creímos así. El Estado se lo tomó en serio, pero para el Govern era una nueva zanahoria, aunque para sus electores, no".

También recuerda que "el día antes del referéndum, Jordi Sànchez dijo que si votaban un millón de personas o había cola para votar ya era un éxito. Nadie se lo tomaba en serio".

"El 1-O no se habla de resultados y se hace circular la represión policial, que acabó al mediodía y que es de baja intensidad porque no murió nadie y se limitó a porrazos. Hay interés en desviar el foco, que es que se había hecho un referéndum y que había que proclamar la independencia en dos días como se aprobó en el Parlament. Se aferran a la represión como un hierro al rojo vivo para ganar las elecciones del 21-D" , dice.

Igualmente lamenta que "el 27-O es un acto infame en el que se frivoliza con la declaración de independencia cuando no existe ninguna voluntad de hacerla efectiva".

"Es una evidencia es que lo que debía hacerse no se hizo y que los discursos que circulaban con la represión tenían unos objetivos puramente electorales. Nos engañaron cuando no costaba tanto decir que no lo habían sabido hacer y que lo dejaban", resume.

"Torra se hace inhabilitar por una pancarta en la plaza Sant Jaume, que no deja de ser un hecho muy grave. Le atienden de forma inocua, pero con la voluntad de dormirle porque no saben qué hacer", concluye."    
             (e-notícies, 02/01/23)

2/11/23

La Corte Suprema de Canadá fijaba condiciones draconianas para celebrar el referéndum... ERC no se ha leído el acuerdo de claridad... La verdad sobre el Acuerdo de Claridad

 "El acuerdo de claridad que propuso el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, en el debate de política general se inspira, como él mismo dijo, en el Acuerdo de Claridad de Canadá, que se creó como respuesta a los dos referéndum de independencia de Quebec y que una de las consecuencias que ha tenido es que desde hace más de veintisiete años no se ha celebrado ningún otro.

Esta norma tiene su origen en el referéndum de 1995 y se basa en la respuesta que la Corte Suprema de Canadá, que también actúa como Tribunal Constitucional, dio a las preguntas planteadas al respecto por el gobierno federal del primer ministro canadiense Jean Chrétien el 1998 y en los debates posteriores.

En el 2000, con el independentismo en contra, el Parlamento canadiense aprobó la ley que sienta las bases para que el Ejecutivo pueda negociar la secesión de una de sus provincias tras un referéndum. El acuerdo deja claro que es necesaria "una pregunta clara y que constituya una mayoría clara" y da todo el control del referéndum en la Cámara de los Comunes de Canadá.

El texto da a la Cámara de los Comunes de Canadá -su equivalente en el Estado español sería el Congreso de los Diputados- la potestad de decidir si la pregunta es "clara". En caso de que considere que el enunciado puede dar pie a confusiones, éste debe reformularse.

También permite decidir cuál es el porcentaje en caso de que ganara el sí. Con este punto, se da a entender que es necesaria una mayoría reforzada, es decir, que un proceso de independencia necesitaría un apoyo bastante más amplio que un 50%.

En definitiva, no dice explícitamente qué mayoría es necesaria y el Parlamento canadiense se reserva, a posteriori, decidir si la mayoría ha sido suficientemente "clara", o bien decir si la pregunta lo ha sido suficiente. Además, tiene el poder de anular una decisión si considera que se han violado algunos de los principios del Acuerdo de Claridad.

Finalmente, y en caso de que una provincia de Canadá como Quebec se posicione a favor de la secesión, el Acuerdo de Claridad de Canadá también establece que es necesario modificar la Constitución y que esto, a su vez, necesita unas negociaciones en las que participen todos los gobiernos provinciales y el propio gobierno de Canadá."                (e-notícies, 27/12/22)


"(...) hay que destacar las alusiones al Acuerdo de Claridad para arreglar el “conflicto político”.

No en vano cita, en un discurso de dos páginas y media, hasta cuatro veces la palabra “conflicto”. En buena parte es un “conflicto” que crearon ellos. Luego lo alimentaron. Ahora piden que Sánchez les saque las castañas del fuego con un referéndum pactado.

¿No decían que el bueno era el del 2017? El "mandato democrático" y toda la pesca. En realidad, el propio Aragonès y presentó una propuesta en el último debate de política general y obtuvo un gran éxito. Sólo lo votó a favor, una vez más, los Comunes. Pese a que La Vanguardia lo vendió a bombo y platillo.

Hablan del Acuerdo de Claridad de Canadá como si fuera una sesión de yoga o de taichi. En cuanto pudiésemos saldríamos más relajados.

Han insistido tanto en lo de “volem votar” que ahora tienen que votar algo.

Lo que no dicen es que, con la Clarity Act, la pelota está en el tejado de la Cámara de los Comunes, el equivalente en España sería el Congreso de los Diputados.

Que la propia ley establece que “proceder unilateralmente” a la secesión -como hicieron- o al “desmembramiento de un Estado democrático” es una cuestión de “extema gravedad”.

Es cierto que admite el derecho a decidir del Quebec pero bajo unas condiciones draconianas que imposibilitan, de hecho, cualquier referéndum.

La prueba es que no lo han vuelto a plantear y que el propio Partido Quebequés se opuso a la ley.

Entre otras cosas porque exige una “mayoría reforzada” para empezar a negociar la secesión. No basta el 51%. También … ¡la reforma de la Constitución!

Y, en caso de secesión, participarían todas las provincias de Canada en las mencionadas negociaciones.

Pero lo más importante -que aquí tampoco dicen- es que la citada “mayoría reforzada” significa que “todos los partidos políticos” con representación parlamentaria en la provincia secesionista tiene que aprobar resoluciones o declaraciones oficiales a favor de la independencia.

La verdad: no imagino al PSC, Vox, Ciudadanos, PP haciendo lo mismo. Ni siquiera los Comunes de Ada Colau.

Fin del debate."                    (Xavier Rius, director de e-notícies, 26/12/22)

31/10/23

Xavier Rius: Al final del proceso estamos asistiendo a un fenómeno curioso: el del camaleonismo... Ya ven a Gabriel Rufián -el de las 155 monedas de plata- entrevistando incluso a Cayetano Martínez de Irujo, grande de España. O al ya exconseller de Salud, Josep Maria Argimon, rechazando la “independencia mágica” con sólo un 52% de los votos... ahora se apuntan al pasaba yo pasaba por ahí

 "Al final del proceso estamos asistiendo a un fenómeno curioso: el del camaleonismo.

Los camaleones son, como saben, unos reptiles que se caracterizan por su capacidad de confundirse con el paisaje. Pues aquí lo mismo. Pero con dos patas.

Los mismos que nos llevaron al desastre hacen ver ahora que no ha pasado nada. O se apuntan al yo-no-he-sido.

Ya ven a Gabriel Rufián -el de las 155 monedas de plata- entrevistando incluso a Cayetano Martínez de Irujo, grande de España.

O al ya exconseller de Salud, Josep Maria Argimon, rechazando la “independencia mágica” con sólo un 52% de los votos. Lo dice ahora que ya no tiene cargo. Haberlo dicho antes, conseller.

El fenómeno es extensible a periodistas.

Como Ricard Ustrell, antaño uno de los puntales del proceso.

Que lejos quedan los tiempos en que tomaba el pelo al mismísimo Rey de España o casi se comía Pugidemont de admiración como muestra la fotografía. Ahora hasta entrevista a españoles como Penélope Cruz o Rosario Flores.

A ver si consigue levantar la audiencia de un programa en el que TV3 había puesto tantas esperanzas y que, de paso, cuesta un pastón.

Pero Usrell, como otros periodistas, está quemado profesionalmente por el proceso. Por mucho que ahora se apunten al pasaba yo pasaba por ahí. Ahora intenta reciclarse. Pero su antigua audiencia ya no le sigue y la nueva lo asocia al proceso.

Mal asunto cuando un periodista pierde la crediblidad. Es lo único que tiene.

Querría decir a todos ellos: a Rufián, a Argimon, a Ustrell -porque los periodistas han sido con el proceso casi tan importantes como los políticos- que ahora no se vale.

Al fin a al cabo nos estuvieron machacando durante años con lo de "ni oblit ni perdó".

Pues, eso: yo, tampoco.

El daño causado es demasiado grande."               (Xavier Rius, director de e-notícies, 08/11/22)

30/10/23

Un hombre se plantó junto a nuestra mesa. No se presentó. No nos saludó. “El derecho a decidir existe”, me espetó, furioso... “Esto es lo que ha ocurrido en Cataluña: que, víctimas de un envenenamiento masivo, han brotado personas con mentalidad de amo de rancho (o de plantación) que, imbuidas del sadismo de su propia virtud, se sienten autorizadas a escuchar las conversaciones de sus peones, a violar su privacidad y a interrumpirlos sin el más mínimo escrúpulo ni la más mínima consideración, sin concederles siquiera el derecho de réplica, para reñirlos por decir en voz alta lo que deberían callar” (Javier Cercas)

 "Tras infligirles dos semanas atrás una pequeña antología de mis grandes éxitos, paso a compensarles con una pequeña antología de mis grandes fracasos, particular sobre el cual podría escribir enciclopedias. Los fracasos elegidos tratan sólo sobre un asunto de interés público, y no son ni mucho menos los más rotundos; son apenas algunos que se pueden contar.

Primer fracaso. Antes del procés, el día de la festividad de Sant Jordi, cuando Barcelona se llena de escritores firmando ejemplares de sus libros a los lectores, yo redactaba un 60% de las dedicatorias de los míos en catalán y un 40% en castellano; ahora, un 5% o 10% en catalán y el resto en castellano. Piénsenlo bien: esa discrepancia explica algunas cosas.

Segundo fracaso. Lyon. Principios de abril. Estoy firmándole ejemplares de mis libros en francés a una señora. “Visité su ciudad hace poco”, me dice. “Ah, ¿sí?”, pregunto. “Es usted de Gerona, ¿verdad?”, pregunta a su vez. Levanto la vista, la miro, contesto que sí. La señora añade: “Pues es más difícil encontrar sus libros en su ciudad que en cualquier ciudad francesa”.

El tercer fracaso requiere más explicaciones. En primavera conocí a Josep Martí Blanch, periodista y, entre febrero de 2011 y enero de 2016, secretario de comunicación del Gobierno de Artur Mas. “Yo estaba en la sala de máquinas donde se organizó el procés”, fue su presentación. “Ah”, respondí. “¿Tú fuiste uno de los que sacó el genio de la botella?”. Se rio, asintió; con él estaba la novelista Olga Merino. Conversamos. Tras hablar un rato sobre el procés, Martí Blanch dijo: “Tendrás que aprender a perdonar”. Me quedé perplejo. “A mí nadie me ha pedido disculpas”, contesté. Así fue como, no hace mucho, quedamos a comer en el Bilbao, un restaurante barcelonés de toda la vida; al almuerzo se sumó mi mujer. Inevitablemente, mientras comíamos nos preguntamos qué había ocurrido en Cataluña, dije que padecimos un huracán de mentiras y que, en medio de un huracán de mentiras, quien dice la verdad se convierte en el enemigo del pueblo, conté cómo me había convertido en el enemigo del pueblo. Fue al principio del procés, cuando constaté en un artículo un hecho palmario, y es que el llamado “derecho a decidir” —la llave que abrió las puertas del procés— no existe en ningún ordenamiento jurídico del mundo, ni puede existir, porque decidir es un verbo transitivo: simplemente, no podemos decidir lo que nos da la gana. “Otra cosa es el derecho de autodeterminación”, añadí. “Que sí existe, pero no en democracia: solo en situaciones coloniales, de guerra o violación masiva de derechos humanos”. En fin: evidencias que he repetido mil veces y nadie escucha… Poco después ocurrió.

Un hombre se plantó junto a nuestra mesa. No se presentó. No nos saludó. No recuerdo su aspecto físico, salvo el brillo inconfundible de sus ojos, que preferiría no recordar. “El derecho a decidir existe”, me espetó, furioso. Mi reacción me sorprendió: le alargué una mano, que él no tuvo más remedio que estrechar; antes de que yo pudiera invitarle a sentarse con nosotros, añadió: “Usted es poco democrático”. Y salió disparado. Mientras intentábamos digerir el incidente, pensé: “Esto es lo que ha ocurrido en Cataluña: que, víctimas de un envenenamiento masivo, han brotado personas con mentalidad de amo de rancho (o de plantación) que, imbuidas del sadismo de su propia virtud, se sienten autorizadas a escuchar las conversaciones de sus peones, a violar su privacidad y a interrumpirlos sin el más mínimo escrúpulo ni la más mínima consideración, sin concederles siquiera el derecho de réplica, para reñirlos por decir en voz alta lo que deberían callar”. 

Hablando por todos, Olga señaló el hueco descomunal que había dejado el intruso y sentenció: “Esto es lo que ha ocurrido en Cataluña”. Fue entonces cuando Martí Blanch me dijo: “En la responsabilidad que yo pueda tener, y en lo que te pueda servir, te pido disculpas por lo que ha pasado”. De nuevo me dejó atónito. “No me sirve”, le contesté. “Me sirve muchísimo: es la primera vez que alguien me pide disculpas”.

Y así fue como mi tercer gran fracaso se convirtió en mi primer gran éxito."             (Javier Cercas , El País, 27/08/23)

19/10/23

Javier Wrana, profesor de economía internacional: "Se ve cómo una cosa ridícula de personas con poco seso y encima poco épicas porque si eres épico te sacrificas por la patria... El proceso ni siquiera tenía épica: parecía una cosa de Mortadelo y Filemón, chusca, barata, vulgar, ridícula... Se percibió como una broma, que no iba a ninguna parte y por el que no merecía apostar"

 "Entrevista al profesor de relaciones internacionales de la Universidad Rey Juan Carlos Javier Wrana que ha llegado a la conclusión que el interés sobre el proceso, en Europa, "ha caído en picado". "Se ve cómo una cosa ridícula de personas con poco seso y encima poco épicas porque si eres épico te sacrificas por la patria". "El proceso ni siquiera tenía épica: parecía una cosa de Mortadelo y Filemón, chusca, barata, vulgar, ridícula", insiste. "Se percibió como una broma, que no iba a ninguna parte y que no merecía apostar", ha añadido"                            (e-notícies, 24/02/23)

Tras recuperar la legalidad del Estatut mediante la aplicación del 155, ya se otea en el horizonte la amnistía para el Vivales y otros fugados. O sea, ya hemos conseguido lo que tenemos desde el año 1977: “Llibertat, amnistia i Estatut d’Autonomia”... no estaría de más que el Vivales saludara con un tarradelliano "Ja sóc aquí” a la mujer y a las niñas al llegar a casa. Y que el viaje de retorno se produjera -como la huida- escondido en el asiento de atrás de un coche, si bien en esta ocasión de un Citroën CX, coche del año, con Pablo Abraira sonando en la radio (Albert Soler)

 "Al final resultó cierto que, dependiendo del resultado del 23-J. nos podíamos despertar en 1977. Tras recuperar la legalidad del Estatut mediante la aplicación del 155, los indultos otorgaron la libertad a los líderes lacistas, y ya se otea en el horizonte la amnistía para el Vivales y otros fugados. O sea, ya hemos conseguido lo que tenemos desde el año 1977: “Llibertat, amnistia i Estatut d’Autonomia”.

-' I parlar català al Congrés, escolti'. (...)

Puesto que tras mucho avanzar hemos conseguido llegar a 1977, no estaría de más que el Vivales saludara con un tarradelliano "Ja sóc aquí” a la mujer y a las niñas al llegar a casa. Y que el viaje de retorno se produjera -como la huida- escondido en el asiento de atrás de un coche, si bien en esta ocasión de un Citroën CX, coche del año, con Pablo Abraira sonando en la radio. Para todo lo demás, libertad, amnistía, y estatuto de autonomía, que eso es todo lo que hemos logrado.

-'I parlar català al Congrés, escolti'."             (Albert Soler, El Periódico, 18/08/23)

19/9/23

Más de diez años de procés para acabar pidiendo el catalán en Europa... ERC y Junts lo venden como una conquista histórica

"Aunque el independentismo vende la lucha por la oficialidad del catalán en Europa como una hazaña, Jordi Pujol ya lo pedía en 1986. Uno se pregunta si más de diez de años de procés fueron para acabar pidiendo esto. O si lo de hoy no deja un poco más al descubierto la gran mentira del procesismo.

La actualidad política viene marcada hoy por el debate sobre la oficialidad del catalán, el vasco y el gallego en el parlamento europeo. El Consejo de Asuntos Generales de la UE aborda esta mañana la solicitud de España para modificar el reglamento lingüístico. Este mediodía, el Congreso votará también la reforma para permitir el uso de las lenguas regionales.

Junts se cuelga la medalla y advierte al Gobierno español de que la oficialidad del catalán en Europa es clave para la investidura. Sin embargo, hay muchos estados miembros de la UE que tienen serias dudas. Y es que el catalán en Europa ni es un debate nuevo, ni interesa demasiado allende nuestras fronteras.

Nada demasiado original

ERC y Junts han conseguido reubicar un viejo debate en el marco actual de la negociación con Madrid como si fuera algo rompedor. La realidad es que Jordi Pujol ya intentó impulsar el catalán en las instituciones europeas cuando España entró en la UE, en 1986. Desde entonces ha sido un sueño incumplido del nacionalismo catalán.

 Ya saben lo que ocurrió después. Convergència i Unió, acechada por la corrupción y la conflictividad social derivada de la crisis, se embarcó en la aventura del Procés arrastrando con ella a toda la sociedad catalana. El independentismo trazó una hoja de ruta que prometía declarar la independencia en 18 meses.

 Desde entonces, el procesismo ha ido de derrota en derrota, y en cada nuevo fracaso ha ido cambiando los objetivos. Primero el referéndum, luego la vía unilateral, después la mesa de negociación, el acuerdo de claridad y vuelta al referéndum y la unilateralidad. Lo que no entraba en los planes era vender lo de hoy como una conquista histórica.

No las tienen todas consigo

Campañas a favor del catalán en Europa, mensajes institucionales, peticiones de figuras relevantes como Josep Guardiola o el propio Pere Aragonès. Es evidente que han convertido este tema en una prioridad y se han empleado a fondo. Esto contrasta con el desinterés que genera la cuestión en el resto de Europa.

Aunque el catalán es la lengua minoritaria más hablada en el continente, el resto de estados lo ven como un gasto superfluo en época de crisis. A nadie se le escapa, además, que su petición tantos años después responde a la coyuntura actual en España. Es decir, al chantaje del independentismo al Gobierno a cambio de sus votos por la investidura.

El furor desatado en Cataluña deja entrever también que ERC y Junts no las tienen todas consigo. Ante la posibilidad de que sus grandes objetivos (amnistía y referéndum) acaben naufragando, presentan cualquier logro como una gran victoria. La prensa afín se encarga de explotarlo. 

Mil millones de euros

La propuesta del catalán en Europa genera dudas por varios aspectos, pero uno de ellos es el económico. El coste de la traducción y los servicios lingüísticos asciende a mil millones, el 1% del presupuesto europeo. La multiplicación de estos costes choca con las directrices actuales de la UE de máxima austeridad ante la crisis.

Lo mismo ocurre en el Congreso, donde se invertirán decenas de miles de euros para un servicio que muchos consideran innecesario. Nacionalistas e independentistas utilizarán la sesión de hoy para mostrar su posición de fuerza. Una distracción más mientras Sánchez y Puigdemont siguen negociando las cuestiones mollares."               (e-notícies, 19/09/23)

7/9/23

El Grupo Volkswagen liquida la marca Seat e inicia la planificación futura de la salida de gran parte de su producción fuera de Cataluña... es sospechoso que ante los conflictos que se empiezan a vislumbrar otra vez en Cat, amnistía y autodeterminación o nuevo 155, salga Volkswagen con una decisión tan drástica para una de sus principales marcas... La decisión le permite, directamente, ante posibles conflictos políticos como los pasados, liquidar la producción de vehículos Seat sin sustituirlos por líneas de producción VW. La gran beneficiada: Navarra... VW cumplirá el compromiso de mantenimiento de producción en España y se quitará una fuente de conflicto que llevaba muchos años soportando. La caída en la economía de Cat que proyectamos en 2018 no sólo se está cumpliendo sino que será mucho más profunda

Carlos Cagigal @CcagigalNeira

Grupo Volkswagen liquida la marca Seat (Sociedad Española de Automoviles de Turismo) e inicia la planificación futura de la salida de gran parte de su producción fuera de Cataluña. Lo avisamos en 2018 en pleno conflicto.

2- Las instalaciones de SEAT en Catalunya pasarán a producir modelos de VW. Este cambio permitirá a la marca flexibilidad de producción de sus modelos y deslocalización de producción según necesidades... o problemas.

3- No debemos ser mal pensados... pero por método sistemático es sospechoso que ante los conflictos que se empiezan a vislumbrar otra vez en Cat, amnistía y autodeterminación o nuevo 155, salga Volkswagen con una decisión tan drástica para una de sus principales marcas.

4- La decisión reciente de VW le permite, directamente, ante posibles conflictos políticos como los pasados, liquidar la producción de vehículos Seat sin sustituirlos por líneas de producción VW. La gran beneficiada: Navarra.

5- VW cumplirá el compromiso de mantenimiento de producción en España y se quitará una fuente de conflicto que llevaba muchos años soportando. La caída en la economía de Cat que proyectamos en 2018 no sólo se está cumpliendo sino que será mucho más profunda. En unos años hablamos

9:47 p. m. · 6 sept. 2023 9.688 Reproducciones
37Reposts 1 Cita 75 Me gusta 3 Elementos guardados

29/8/23

Si amnistiamos a los responsables del ‘procés’, con más razón hemos de amnistiar al resto de delincuentes catalanes... que nos amnistíe a todos, empezando por anular la multa por exceso de velocidad que me llegó hace unos días... Ni Laura Borràs ni yo, ni tampoco mi vecina del entresuelo, la que se quedó con las joyas de la anciana que cuidaba, vamos a consentir que se perdone a los mayores delincuentes y no a nosotros, simples aprendices... O amnistía general, o nuevas elecciones (Albert Soler)

 "Esta vez, JuntsxPerdón o como se llamen hoy llevan toda la razón, la amnistía también debería alcanzar a Laura Borràs. De hecho, la amnistía tendría que alcanzar a todos los catalanes con todos sus delitos, debería ser un nuevo café para todos, esta vez café para malhechores. Si vamos a perdonar a quienes malversaron, violaron la Constitución y el Estatut y destrozaron la convivencia en Catalunya, bien podemos pasar por alto que la Borràs beneficiara a un amiguete desde la dirección de un chiringuito catalán, las amigas están para eso. La buena mujer solamente puso en peligro unos dineros de todos los catalanes, mientras que el Vivales y compañía nos pusieron en peligro a todos. 

Si amnistiamos a los responsables del ‘procés’, con más razón hemos de amnistiar al resto de delincuentes catalanes, incluidos violadores, cacos, proxenetas, acosadores, estafadores e infractores de tráfico, entre los cuales me cuento. Si Pedro Sánchez quiere solucionar lo que él llama “conflicto catalán” por no llamarle “me faltan unos cuantos votos”, que nos amnistíe a todos, empezando por anular la multa por exceso de velocidad que me llegó hace unos días. (...)

Ni Laura Borràs ni yo, ni tampoco mi vecina del entresuelo, la que se quedó con las joyas de la anciana que cuidaba, vamos a consentir que se perdone a los mayores delincuentes y no a nosotros, simples aprendices. O jugamos todos o rompemos la baraja. Es el momento de que Pedro Sánchez demuestre su amplitud de miras, aunque sea a cambio de unos votos. O amnistía general, o nuevas elecciones. Hay que ser tolerantes, aunque sea a costa de convertir el país en una gigantesca casa de tolerancia."                (Albert Soler, El Periódico, 22/08/23)

10/5/23

"No ha habido un muerto de milagro... a los independentistas les hubiera encantado"... "no nos hemos matado de milagro por culpa de TV3... estuvieron excitando al personal con sus conexiones en directo"

 "El periodista Miquel Giménez ha manifestado que en Cataluña "no ha habido un muerto de milagro" y ha asegurado que "tengo la convicción que a los independentistas les hubiera encantado un muerto de los suyos". Ha hecho esta afirmación durante la presentación del libro 'Otra TV3 es posible', escrito por el también periodista Sergio Fidalgo.

 Giménez también ha advertido que "si llega un muerto ya la hemos cagado para siempre". "Si alguien agrede es el independentismo", ha añadido, recordando los ataques a las carpas de S'ha Acabat en la UAB o a Vox.Por otra parte, ha considerado que "los humoristas de TV3 son muy malos, son unos patatas" y ha reconocido que "lo que más me irrita es que se creen que son buenos".

Por su parte, el alcaldable del PP en Barcelona y ex consejero del CAC, Daniel Sirera, ha manifestado que "hay que tomarse lo de TV3 en serio". "No podemos seguir teniendo una televisión contra una parte de la sociedad catalana", ha apuntado.

"Estuve 10 años peleando en solitario en el CAC", ha recordado, además de apuntar que "con TV3 deberíamos poder utilizar el incumplimiento de la ley audiovisual". "TV3 se ha dedicado a ayudar a los políticos que quieren cargarse la unidad de España", ha lamentado.

Sirera ha revelado que durante su estancia en el CAC "Lopaccher hizo un informe para prohibirme explicar cosas en las redes sociales". Finalmente ha lanzado un mensaje al PSC, sin citarlos directamente: "o luchamos juntos o políticamente nos matarán uno a uno".

En esta misma línea se ha pronunciado el director de e-notícies, Xavier Rius, al apuntar que "el PSC tiene mucha culpa de lo que ha pasado en TV3". "Si Salvador Illa hubiera dicho 'vosotros os quedáis TV3 pero el presidente del CAC socialista' se hubiera podido equilibrar", ha considerado, además de recordar que "el PSC se quedó al margen del 155 a TV3".

Para el periodista, la televisión pública catalana "no tiene arreglo". Finalmente, ha afirmado que "no nos hemos matado de milagro por culpa de TV3" y ha recordado que desde la televisión "estuvieron excitando al personal con sus conexiones en directo".

 Por último, el autor del libro Sergio Fidalgo ha denunciado que TV3 no sólo excitaba a la gente, sinó que además se dedicaba a organizar al independentismo. "Tres meses antes ya estaban organizando las manifestaciones", ha recordado.

También ha remarcado la "publicidad gratuita" que ha supuesto esto para el movimiento independentista, una propaganda que hubiera sido "imposible de pagar" para los partidos políticos y entidades afines. Figalgo ha criticado del mismo modo el papel de los medios de comunicación y ha lamentado que "los periodistas que lo han denunciado no son muchos".     
           (e-notícies, 08/05/23)

26/4/23

Las maquinaciones de Vendrell, cerebro del Tsunami, y Terradellas: La secesión, según aleccionaba Terradellas a Vendrell, pasaba por un centenar de muertos, el apoyo de 10.000 soldados rusos y un conflicto bélico... cousas veredes

 "La Audiencia Nacional sitúa a Xavier Vendrell, exsecretario de organización de ERC y exconsejero de Gobernación de la Generalitat como uno de los cerebros de Tsunami Democràtic, un movimiento creado en 2019 para agitar al activismo independentista, tomar las calles y presionar mediante revueltas callejeras al Estado. Un año antes, el propio Vendrell analizaba con Víctor Terradellas --exjefe de relaciones internacionales de Convergència (CDC)-- formas de lograr la independencia, y no precisamente de forma pacífica. La secesión, según aleccionaba Terradellas a Vendrell, pasaba por un centenar de muertos, el apoyo de 10.000 soldados rusos y un conflicto bélico.

La conversación entre el exdirigente de Esquerra y quien fue responsable de las relaciones internacionales de CDC está recogida en el sumario abierto por el titular del Juzgado de Instrucción 1 de Barcelona, conocido como caso Voloh, relativo al el presunto desvío de fondos públicos al procés.

 Y ahora cobra una especial relevancia porque las conversaciones de estos agitadores --ellos siempre hablaron de "montaje policial"-- tuvieron lugar sólo un año antes de que naciera Tsunami, que sí pasó a la acción. Tras la condena a los responsables del referéndum del 1 de octubre de 2017, Tsunami cortó carreteras, tomó el aeropuerto de El Prat y estuvo detrás de los graves disturbios registrados en Barcelona.

Pseudónimos

El Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional trabaja con la hipótesis de que al frente de  Tsunami Democràtic estaban la fugada Marta Rovira, secretaria general de ERC, así como el empresario afín a este partido, Oriol Soler; el exsecretario general de los republicanos y exmilitante de Terra Lliure, Xavier Vendrell, o el dirigente de Òmnium Cultural Oleguer Serra, entre otros. Todos ellos se comunicaban con pseudónimos. El de Rovira era Matagalls, montaña catalana escenario de movilizaciones separatistas, mientras que el de Vendrell era Índigo y Escobar. Un alias que recuerda a Pablo Escobar, conocido narco colombiano. Crónica Global dio cuenta de los estrechos vínculos que unen al nuevo presidente colombiano, Gustavo Petro, con Xavier Vendrell.

El verano pasado, Petro le concedió a Vendrell y al empresario catalán Manel Grau la nacionalidad colombiana, de manera exprés y por orden presidencial.

"Se nos pasó el arroz"

Solo un año antes de la creación de Tsunami, Terradellas aseguraba en una conversación grabada por la Guardia Civil que hubiesen sido necesarias un centenar de muertes para lograr la independencia tras el referéndum del 1-O. En alusión al fugado Carles Puigdemont, afirmó: "El presidente se cagó el otro día, no quiere ser responsable ni de que te defiendan como si fueras una urna, pero necesitas 100 muertos". Vendrell respondió categórico: "Se nos pasó el arroz, no hubo cojones...".

Mucho se ha escrito sobre los supuestos contactos de esos agitadores independentistas con Rusia. De hecho, los ‘conspiradores’ hablaron de la necesidad de contar con el apoyo de 10.000 soldados rusos. "Si Rusia interviene dentro de lo que es la OTAN, la OTAN reaccionará", dijo Vendrell según consta en las grabaciones judiciales. “Tendrán que matar para entrar”, añadía.

"Poseer un aeropuerto"

Resulta especialmente inquietante que ambos contertulios hablaran de poseer un aeropuerto para hacer llegar a los soldados, una vez descartada la hipótesis de que entraran en barco. De hecho, el 16 de octubre de 2019, Tsunami bloqueó el aeropuerto de Barcelona. Un pasajero francés falleció tras sufrir un infarto después de caminar cuatro kilómetros para llegar a la terminal T2. En solo una semana, se documentaron más de 500 episodios violentos en sólo una semana y pérdidas millonarias por los sabotajes.

También en el marco del caso Voloh, la Guardia Civil intervino a Vendrell una nota en la que se planteaba que, bajo el lema "Libertad y democracia", 20.000 independentistas participaran en acampadas durante dos años en las capitales europeas para exigir la libertad de los políticos presos del procés y la aceptación de los resultados del referéndum secesionista.

Desvío de subvenciones

El caso Voloh es una pieza separada de la investigación llevada a cabo por el propio juzgado sobre el desvío de subvenciones de la Diputación de Barcelona a fundaciones vinculadas a CDC. Las grabaciones de la Benemérita alertaron sobre esa planificación de altercados callejeros. En las mismas, Víctor Terradellas, encargado de buscar financiación para el procés --fue presidente de Fundación Catmón, dedicada a la internacionalización del proyecto independentista-- asegura que del 1 al 27 de octubre lo tenían "ganado", en referencia a la declaración de independencia. Y que "si él hubiera dicho 'chicos, declaro la independencia y venga, a cortar carreteras...'", en referencia a Puigdemont.

"Estoy preparando un acontecimiento bélico", explicaba el mismo exdirigente de Convergència a su compañero del desaparecido MDT (Moviment de Defensa de la Terra) Miquel Casals, exmiembro de la banda terrorista.

Vendrell fue detenido en octubre de 2020 junto a otros integrantes del denominado "Estado mayor" del 1-O, entre ellos el exdirigente de CDC David Madí, acusados de desviar fondos públicos

Hoy es la Audiencia Nacional la que investiga a Vendrell."                     (Mª Jesús Cañizares, Crónica Global, 14/04/23)