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19/4/22

Torra aterriza: "La independencia es imposible"

 "El ex presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha afirmado en una entrevista en el Ara que "la independencia es imposible" y ha expuesto que "deberíamos volver a plantearnos antes de las elecciones qué objetivo compartimos y pienso que esto ocurre por otras fórmulas electorales".

Torra lamentó que "ya hemos visto qué pasa si los partidos van a la suya y después decimos que no hay una unidad estratégica", pero remarcó que "pocos países se han pensado tanto a sí mismos como nosotros, sobre cómo llegar a la independencia". En este sentido, ha subrayado que "en este país si no ponemos una fecha no llegaremos nunca a ninguna parte".

Quim Torra ha dicho que "el regreso del presidente Puigdemont y del exilio es un punto de inflexión para que cambien las cosas, y para que sea un momentum es necesario trabajarlo". Por último, ha añadido que "si me pregunta si un gobierno de derechas en el Estado puede ser un punto de inflexión, también es verdad". "Me sabe mal que los puntos de inflexión nos vengan dados desde fuera", ha concluido."          (e-notícies, 14/04/22)

23/4/21

Las cosas claras. Por sus políticas de recortes sociales, los gobiernos del PP, PdCat y J+Cat (con sus cómplices de ERC) son gobiernos de derechas... por sus políticas radicales en la aplicación de políticas neo-liberales, acompañadas de fuertes medidas restrictivas de los derechos y libertades, Trump y Torra han sido gobiernos de extrema derecha

 "A algunos puede chocarle la afirmación que hago en el titular. Otros, los más progresistas pueden estar pensando que es una obviedad. ¡¡Ahaaa sí¡¡ los de VOX.

Pero no va por ahí la cosa. Quiero demostrar, convencer o cuanto menos persuadirles de que la cosa es mucho más grave.

 Para ello utilizaré un conocido recurso que todos aprendimos desde Aristóteles, el silogismo; es una forma lógica de razonamiento deductivo que nos dejaron los griegos

Premisa mayor: Es un convencionalismo social, estudiado por la Ciencia Política, que las políticas de la Derecha se caracterizan por predicar el conservadurismo en el ámbito económico, y por practicarlo cuando llegan al gobierno, recortando en el gasto público y privatizando servicios públicos esenciales, que gobiernos anteriores de carácter progresista pudieran haber socializado, universalizándolos. (P. Ejemplo en EEUU, el servicio de Medicare que Obama quiso universalizar y Trum anuló)

Ello generalmente conlleva tensiones sociales que alteran la paz en las calles (huelgas y manifestaciones) y en previsión, esos recortes presupuestarios en política social, suelen ir acompañados de incrementos presupuestarios en el ámbito de Interior y Defensa.

El lugar común para justificar esas medidas siempre es el mismo: Hay que rebajar la carga fiscal de la economía pública para aumentar la economía privada.

Premisa menor: En la última década 2011-2020, durante los gobiernos del PP (M punto Rajoy) y los sucesivos gobiernos de CiU, con sus distintos cambios de nombre para intentar hacer olvidar las condenas judiciales por corrupción, PdCAT, JxCAT (A. Mas; C. Puigdemont y Q.Torra); ambos gobiernos, el español y el catalán, enfrentados en lo territorial, aplicaron la misma política económica:

  • Recortes presupuestarios en Salud Pública

El tijeretazo de Artur Más en Salud Pública alcanzó el 8’6% durante su primer mandato El mandato de Artur Mas concentró el grueso del recorte en gasto sanitario en Cataluña (elconfidencial.com)

  • Recortes Presupuestarios en Cultura Educación y Universidades
  • Recortes Presupuestarios en Políticas Sociales
  • Privatizaciones en el sector público

Con Toni Comín como Conseller de Salud Pública, aumentaron las privatizaciones y lejos de disminuir, encareció el gasto público en un 12%  ‘Conseller’, tire de la manta (elperiodico.com)

  • Aumento Presupuestario en Interior

El presupuesto de Interior aumentó un 14’8 % CATALUNYA.-La Conselleria de Interior contará con 1.431 millones de euros, un 14,8% más que en 2017 (lavanguardia.com)

  • Desinversión en Políticas Públicas y sociales

Entre 2009 y 2018, Cataluña fue la comunidad que más disminuyó el gasto en salud, educación y servicios sociales (casi un 20%), con un recorte en materia sanitaria de 3.328 millones de euros.  https://elpais.com/espana/2020-08-30/cataluna-recorto-el-gasto-social-un-88-durante-el-proces-mientras-las-demas-autonomias-lo-aumentaban.html

Conclusión lógica: Los Gobiernos del PP y PdCAT (con la inestimable participación de sus cómplices y socios al 50% de ERC) son gobiernos de derechas por que han aplicado una política de corte liberal-conservador en lo económico.

Utilizando el mismo procedimiento argumental, definamos qué es ser de EXTREMA DERECHA.

Premisa mayor: Se distinguen por su radicalismo en la aplicación de las políticas conservadoras neo-liberales, acompañadas de fuertes medidas restrictivas en el ámbito de los derechos y libertades políticas. Derechos de huelga, manifestación, opinión (control de los medios de comunicación social) en su intento de imponer una verdad única; la suya; la versión oficial de sus gobiernos; al tiempo que ejercen una fuerte represión en la calle, otorgando manga ancha a los cuerpos policiales para reprimir con dureza los altercados que se produzcan por la reacción social.

Radicalismo en el discurso de sus gobernantes, que siempre apelan a NO respetar las leyes y las instituciones del estado social y democrático de derecho, si esas leyes contravienen sus dictados. Denostan la separación de poderes entre el Legislativo, Ejecutivo y Judicial; y llaman a sus acólitos a ejercer presión, cuando no violencia expresa, contra las sedes de esas instituciones. (Las recientes presiones y asaltos al parlamento, a Consejerías o periódicos, están en la retina colectiva de estos últimos años)

Premisa menor: Ya  han corrido ríos de tinta señalando los comportamientos y paralelismos entre los finiquitados gobiernos de D. Trump y de Q. Torra; así que para no cansarles, doy por reproducidas las comparaciones y argumentos, Señoría.

Conclusión lógica: Para cualquier estudiante de segundo de Ciencias Políticas, en un país democrático, Trump y Torra han sido gobiernos de extrema derecha.

La Sra. Laura Borràs, ilustre “oprimida del Estado Español” hoy funcionaria por voluntad propia del ese mismo Estado al que en sus discursos dice no querer pertenecer; fue una Consejera de Cultura del gabinete de Q. Torra, y anteriormente Directora General de les Lletres Catalanes –por cuya gestión está procesada- es decir ha formado parte del gobierno de la extrema derecha catalana. Y tanta pasión le puso a la lucha contra ese “estado opresor” que sus correligionarios de JxCAT la eligieron como vicaria de Dios en la Tierra, es decir de Puigdemont en Cataluña, para liderar las elecciones del pasado 14-F.

Tan altos menesteres y “serveis a la patria” la han elevado a los altares del hemiciclo catalán, con la inestimable complicidad y votos de una teórica extrema izquierda anticapitalista, la CUP, y de una izquierda de mentirijillas, ERC, que esconde su etnicismo histórico supremacista con una falsa auto denominación de esquerres.

Hoy el Parlament de Catalunya está presidido por la Sra. Laura Borràs, es decir por la extrema derecha catalana y por ello le retribuimos con 11.000 € mensuales, entre fijo y dietas.

Lo que viene a continuación es muy fácil de imaginar. La condenan por corrupción; la inhabilitan; tiene una paga que le garantiza un retiro dorado como expresidenta y unos complementos como funcionaria del estado español, en una plaza fantasma del organigrama de la universidad que le han diseñado “ad-hoc” para una puesto creado ex novo y en secreto, al que se ha presentado un solo concursante, ella.

Aprovecho estas fiestas de pasión, constricción y encomienda, para desearles un “aquí paz y después gloria” para sus religiosos creyentes, los del secesionismo catalán, que como toda religión es una idílica ilusión apartada de la realidad por acientífica."                (Javier Marín, portavoz de Líneas Rojas, Diario progresista, 04/04/21)

13/10/20

Torra, una silla vacía como todo legado... Recordara a Presidentorra con una silla vacía es una idea extraordinaria, nada simboliza mejor el paso de este hombre por la Generalitat que un objeto inanimado, sin cerebro

"Si los catalanes no se nos va el dinero pagando pensiones a los ex presidentes, que ya tenemos unos cuantos -el único que tuvo el detalle de morirse fue en Tarradellas- se nos irá en mobiliario y en obras en el palacio de la Generalitat.

Primero fue Presidentorra quien no podía ocupar el despacho del Vivales, con lo cual tuvimos que habilitar una estancia para él, que no es que la necesitara para casi nada, mira, ya ves el trabajo que hacía, pero un Gobern no puede tener un presidente trabajando en el pasillo o en un bar cercano a la plaza de Santiago, tirando del wifi del establecimiento.

Ahora nos encontramos que lo que no se podrá utilizar en todo lo que queda de legislatura es la silla de Presidentorra en el Consejo Ejecutivo. No queda claro si es por respeto hacia la figura ausente o porque, por razones sanitarias, nadie se atreve a sentarse donde había depositado sus presidenciales nalgas el destituido.

A los catalanes nos va el simbolismo. En Girona llegamos a presentar en público el atril donde el Vivales había firmado no sé qué, y la gente le hacía fotos, lo tocaba, lo besaba, lo veneraba.

Con la silla de Presidentorra se podría hacer lo mismo, ya que nadie se atreve a sentarse, es una inutilidad mantenerla en la sala de Consejos dei Gobiernillo. Se podría pasear por pueblos de toda la geografía catalana, incluso se podría cobrar un módico precio por sentarse un rato -el pueblo no es tan quisquilloso como los consejeros-, que las cajas de resistencia cada día están más vacías.

Los catalanes empiezan a estar hartos de la tabarra de la independencia, la prueba es que el 1-O, si no fuera por TV3, nadie habría notado que era el aniversario del día que todos fueron engañados por sus líderes. Hacen falta novedades, se necesitan actos que recuerden que somos un pueblo oprimido, y nada mejor para ello que mostrar una silla vacía. Hay familias que mantienen en la mesa la silla vacía del abuelo, hasta muchos años después de que el hombre haya pasado a mejor vida.

Es una forma de recordarlo, o quizás es pereza de volver a repartir los puestos en la mesa. Con Presidentorra debe pasar lo mismo, y tener siempre una silla vacía mientras se discuten acciones de gobierno, es la mejor forma de recordarlo, ya que no hay ninguna diferencia con cuando estaba presente.

Recordara a Presidentorra con una silla vacía es una idea extraordinaria, nada simboliza mejor el paso de este hombre por la Generalitat que un objeto inanimado, sin cerebro. Lo extraño es que hasta ahora a nadie se le hubiera ocurrido representarlo así, los despachos de la administración en toda Cataluña deberían tener colgada la foto oficial de una silla vacía, mucho más reconocible como presidente que un retrato de Presidentorra.

Uno va a hacer una gestión en un despacho oficial, ve en la pared la foto de Presidentorra y piensa que es el abuelo del subsecretario. En cambio, ve la foto de una silla vacía, y recuerda aquel presidente gris y fugaz que era como si no estuviera, sí hombre, aquel, ahora no recuerdo el nombre pero ya sé que quieres decir.

Está claro que la silla vacía también nos transporta al patetismo de los maridos abandonados que se resisten a reconocer su soledad y guardan en casa, intocable, la silla, la almohada, o la sábana que utilizaba su santa antes de envolverse con el monitor de samba.

Este resistirse a aceptar unos hechos consumados, este rebelarse contra el hecho inamovible, pero siempre desde el simbolismo, Dios nos guarde de levantar la voz, es muy catalán." (
Albert Soler, Diari de Girona, 09/10/20)

8/10/20

Torra y el ridículo final, consecuencia de una reiterada desobediencia sin ningún sentido estratégico... Torra ha sido el mejor president que los no secesionistas hemos podido tener los últimos dos años... tuvo que reconocer en su mensaje de despedida no haber podido hacer nada de lo que prometió sabiendo que a nadie le importa ya lo que haga ni lo que diga...

 "Ya está, se acabó. Adiós a Quim Torra. Aunque llevábamos meses dando por hecho su inhabilitación y especulando sobre los escenarios siguientes, el final de su presidencia no deja de ser en sí misma una noticia importante. 

Es la primera vez que la justicia expulsa de su cargo a la primera autoridad de Cataluña. Ahora bien, es un final políticamente ridículo, consecuencia de una reiterada desobediencia sin ningún sentido estratégico, según ha reconocido el propio Carles Puigdemont en su segundo libro de memorias.(...)

 Y ha acabado inhabilitado no por hacer efectiva “la construcción de la república surgida del mandato del referéndum”, lo que auguraba alguna escena con más épica en el balcón de la plaça Sant Jaume, sino por no quitar a tiempo una insulsa pancarta en periodo electoral. En este sentido, Torra ha sido el mejor president que los no secesionistas hemos podido tener los últimos dos años. 

Le echaremos un poco de menos porque la caricatura del personaje ha sido muy fácil. Su lenguaje ampuloso y el aspecto de payés ricachón de su fisonomía, sus polémicos artículos de tintes xenófobos de los que tanto se ha hablado, sus rabietas cuando la realidad desmentía su republiqueta de fantasía o el impagable “apreteu, apreteu” dirigido a los CDR ante el primer aniversario del 1 de octubre.

Su final es ridículo aunque Torra intente vestirlo de otro acto represivo del “demofóbico” Estado español. O tal vez sí era consciente de que su salida iba a ser irrisoria y por eso estaba decidido en enero pasado a convocar elecciones cuando comprobó que ERC no iba a seguirle en la estrategia de confrontación con la justicia. Fue entonces cuando perdió la condición de diputado en virtud de las resoluciones del Tribunal Supremo y de la Junta Electoral Central, que Roger Torrent  aceptó sin rechistar. 

 Torra es un iluminado, un activista, pero no carece del todo de sentido político, y hubiera preferido disolver el Parlament antes de que lo dejaran fuera de juego sin poder hacer nada más que un último discurso de queja. Pero la pandemia se ha cruzado por en medio y como president vicario ha obedecido en última instancia a Puigdemont que en verano le prohibió convocar elecciones para el 4 de octubre. Su idolatrado jefe de Waterloo necesitaba más tiempo para configurar su espacio electoral y ganarle la batalla del relato a ERC.

Para Torra anteayer fue un día triste porque tuvo que reconocer en su mensaje de despedida no haber podido hacer nada de lo que prometió, y porque sabe que a nadie le importa ya lo que haga ni lo que diga. 

 La prueba es que, pese a las llamadas a la protesta masiva de la ANC, Òmnium y los CDR, las calles y plazas en Cataluña estuvieron bastante tranquilas, con poca gente y escasos incidentes. La ridiculez del personaje, incapaz de obedecerse a sí mismo y convocar esas elecciones que prometió hace nueve meses, arrastra al gobierno autonómico a un largo periodo de interinidad hasta como mínimo la próxima primavera, entre que se pone en marcha el reloj del calendario, se convocan las elecciones, se vota y se elije un nuevo Govern.

Es un final bochornoso para el independentismo, con los republicanos rechazando ya el carácter plebiscitario de esas tardías elecciones, y que resume la inutilidad absoluta del procés, desde el principio hasta el fin. No ha servido más que para hacernos daño como sociedad, para autolesionarnos, enfrentarnos y agotarnos, aunque en JxCat y ERC sigan escondiendo su enorme irresponsabilidad bajo la retórica victimista a la que el catalán medio, como escribía Xavier Salvador este lunes, es tan adicto."                 (Joaquim Coll, Crónica Global, 30/09/20)

28/9/20

¿Esta semana tendremos tres (3) presidentes de la Generalitat?

 "Diuen que la sentència d’inhabilitació d’en racisTorra cau la setmana que ve. ¿Qué hará racisTorra cuando sea el 3er presidente de la Generalitat consecutivo condenado por la Justicia (...)? ¿Se encerrará en la Generalitat y proclamará la reichpubliqueta? ¿Llamará a los yayolazis a quemar las calles?

Pero tranquilos: no pasará nada. Quizás alguna noche de borrokilleo cutre y burguesete para jugar a que te pillan los Mossos, i després tots a casa a jugar al fortnite. Lo suficiente para seguir hundiendo la reputación de Cataluña, nuestra economía y nuestra convivencia. Però res més.

Y racisTorra seguirá de presidente informal, tot i que no podrà fer res de vàlid, i serà bonic veure com es maten pel poder els d’ERC i CiU/Pedecat/Juntspercat o com se digui aquest vespre el partit dels Pujol. Eso sí, los catalanes ya tendremos 3 presidentes: el “president a l’exili” Motxo, el “president legítim” racisTorra, i el “president substitut” que potser serà n’Aragonès García, el nét del batlle franquista de Pineda de Mar.

Crispetes, dolços, que ja arriba la sentència. (...)"             (Dolça Catalunya, 26/09/20)

18/9/20

Xavier Rius: Mienten. Descarada, sistemática y deliberadamente. Mienten a todas horas. Y todos. No se salva nadie... Torra representa el fracaso de Catalunya como sociedad

 Torra hace un discurso incendiario en Madrid. "Quieren una Catalunya esclava

 "Mienten. Descarada, sistemática y deliberadamente. Mienten a todas horas. Y todos. No se salva nadie.

 A Torra no lo inhabilitan por una “pacífica pancarta” como ha dicho en Madrid. Ni por defender los “derechos fundamentales”. Tampoco ha sido víctima de un “proceso aberrante y esperpéntico”. El único proceso “aberrante y esperpéntico” que conozco es el propio procés.

 España no está en una “decadencia galopante”. Ni es una democracia “con pies de barro”. O se halla a “años luz de los estándares europeos”. Si no fuera una democracia plena no formaría parte de la Unión Europea, de las Naciones Unidas, de la OTAN, del Consejo de Europa e incluso de la Federación Internacional de Petanca. España, en efecto, no es “un estado autoritario”. Ni hay “represión”. Ni son “presos políticos” o “exiliados”.

 Por supuesto, no es una democracia perfecta. La marcha del rey Juan Carlos me parece un escándalo. Pero esto no es la dictadura de Pinochet ni la de Videla ni la de Stalin ni la de Franco. A pesar de que el propio Torra hablará de “la continuidad de la dictadura”. Mienten. Descarada, sistemática y deliberadamente.

Las palabras de Torra se las he oido también a la portavoz del Govern, Meritxell Budó. El pasado martes pronunció al menos media docena de veces la palabra “represión” en su rueda de prensa en Palau. Catalunya no había gozado -al menos hasta ahora- cotas de libertad y bienestar semejantes en los últimos trescientos años. El PIB per cápita superó los 31.000 euros el año pasado. España nos roba, proclamaban.

 Mientras que el presidente del Parlament, Roger Torrent, el segundo cargo institucional de Catalunya, ha afirmado en twitter que “en un país normal colgar una pancarta no tendría que ser delito”. No lo es. Es delito desobedecer a la Junta Electoral Central. Y ho una sino dos veces.

Torra ordenó colgar el 2 de junio del 2018, tras su toma de posesión, aquella pancarta con el lema “Libertad presos políticos y exiliados”. Fue su primer acto de gobierno. La legislatura se presagiaba ya movida. Aparte de que no lo son, la Junta Electoral le requirió que la retirara el 11 de marzo “en el plazo máximo de 48 horas”. No lo hizo. El 21 de marzo, ordenó colgar otra sin apenas cambios: era la misma pero con un lazo blanco en vez de amarillo. Y, paradójicamente, la careta de Albert Boadella (1978) que reivindicaba la libertad de expresión. Al día siguiente colgaron otra. A la tercera va la vencida. Esta vez a favor de la “libertad de opinión y de expresión”. Lo de Torra fue, lisa y llanamente, una chiquillada.

 Lo ve hasta Vicent Sanchis. Basta recordar la pregunta que le hizo el director de TV3 en su entrevista a Carles Puigdemont. Pero es que, además, Torra admitió durante el juicio que “sí, desobedecí”. ¡Hasta lo han reconocido en TV3! El presentador del TN mediodía, Xavi Coral, no se ha atrevido a decir el verbo mágico: desobedecer. Pero al menos ha admitido que el president “no obedeció a la Junta Electoral Central”.

 Por eso el discurso del presidente de la Generalitat ha sido incendiario.

 Incluso aunque vaya dirigido a los suyos y que sea el primer discurso electoral de una campaña que se preve agria y dura. Recuerdo muchas intervenciones de Torra -la de de que Catalunya padecía "una crisis humanitaria", la de Eslovenia, la del “apreteu, apreteu”- pero ninguna de una irresponsabilidad semejante a la de este jueves. Porque Torra, el presidente de la Generalitat, también miente. Descarada, sistemática y deliberadamente.

 Ha dicho que su juicio ha pisado “las más básicas nociones de la de democracia, la justicia y los derehos fundamentales”. Los que no han parado de pisar leyes, normas y derechos han sido ellos. Ya empezaron con las del Referéndum y la de Desconeixón. Todo un atropello. Fuero aprobadas deprisa y corriendo. ¡Incluso de madrugada! Se pasaron por el forro las notificaciones del TC, el tribunal más importante dsel Estado. Prueben ustedes a no pagar una multa de tráfico. Los embargan al cabo de unas semanas. Derogaron la Constitución y hasta el Estatut. El último en hacerlo antes que ellos fue Franco. Cuando sus tropas estaban a las puertas de Lleida (1938).

 Los que se pasan la “independencia judicial” por un sitio son también ellos. No paren de presionar a los jueces. Pero si pidieron a Rajoy la libertad de los Jordis. Como si fuera cosa suya. O la “judicialización de la política”. Piden amnistías, indultos, referéndums a cambio de nada. Ho tornarem a fer, anuncian. El Estado tampoco “atemoriza” ni “golpea”. Cualquier estado democrático del mundo habría actuado de manera similar o peor. Que prueben con declarar la independencia de Baviera, por ejemplo. Les caería el pelo.

 Hasta ha dicho Torra que el Estado “empobrece deliberadamente a los Països Calanas". President, pregunte a valencianos y mallorquines qué piensan de los Países Catalanes y luego volvemos a hablar. Torra miente incluso cuando dice que ha ido a Madrid a mirar a los jueces “a la cara.” Que no se haga el valiente. Iba de espectador. Ni siquiera tenía que declarar. Ha ido a hacerse la víctima. Otra performance. Bien mirado era el primer míting electoral. El discuros de Quim Torra es una vergüenza para él, para la Generalitat y para todos los catalanes, incluidos los más independentistas.

 Lo que es increíble es que no salgan voces discordantes ni desde dentro del proceso.

 Ha llegado a decir que no se puede recortar “ni un milímetro la soberanía del Parlament de Catalunya”. ¡Pero si lo tuvieron cerrado cuatro meses en el verano del 2019 porque no se ponían de acuerdo! Y han aprobado cosas que luego ni se publican. Declararon que Catalunya es "republicana". ¿Todos los catalanes? La degradación de las instituciones es, seguramente, una de las consecuencias más funestas del proceso. Incluso ha llegado a manifestar que, para el Estado, es más importante su “pancarta” que la lucha “contra la pandemia” o “la crisis económica más grande de los últimos años”

 ¡Es mentira!

Lo de la pancarta fue en junio de 2018. Dos años antes del covid. O que quieren “una Catalunya esclava”. ¡Esclava! ¡Los catalanes somos como los negros antes de la Guerra Civil americana! Sólo falta que nos compare a la manera con que los nazis trataban a los untermenschen.

 Torra ha manifestado también que si lo inhabilitan “no sólo me inhabilitan a mí” o que “sólo habra un culpable” en referencia al Estado.

No es verdad, el es el único responsable.

Perdón, no solo él. Torra, todos los consejeros del Govern -también los que han saltado o callaron en su momento-, los partidos que lo votaron -JxCat, ERC, PDECAT, la CUP- y los dirigentes del proceso. Además de los medios de comunicación, los periodistas, la mal llamada sociedad civil, los intelectuales, los empresarios que callaron ante tanto desvarío.

En el fondo, Torra representa el fracaso de Catalunya como sociedad."            (Xavier Rius, director de e-notícies, 17/09/20)

14/9/20

¿El procés soberanista continúa su curso o ha finalizado? Ahora hay 4 procés: Lliga Democràtica se ubica en el espacio del catalanismo autonomista, PNC en el ámbito que va del autonomismo al independentismo no unilateralista, JxCat representa al nacional-populismo hiperventilado, independentista y unilateralista y el PDeCat cuyo alineamiento se presenta incierto... El procés soberanista se ha revelado como una máquina trituradora de partidos y figuras políticas, así como por dividir profundamente a la sociedad catalana en dos bloques antagónicos

 "En ocasiones surge la pregunta sobre si el procés soberanista continúa su curso o ha finalizado. Desde una perspectiva de estricta racionalidad política,  todo apunta a que el procés concluyó tras el fracaso de la Declaración Unilateral de Independencia (DUI), la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española y la sentencia condenatoria a los líderes del movimiento secesionista. 

Sin embargo, desde un punto de vista emocional, el sector más hiperventilado del independentismo actúa como si el procés continuase operativo. Y hemos de tener en cuenta que para el movimiento secesionista los factores sentimentales pesan infinitamente más que los racionales. 

El carácter de religión laica del nacionalismo catalán le hace prácticamente inmune a los argumentos racionales. Si nos permite la metáfora tomada de la astrofísica, el procés sería como una estrella que se apagó hace decenas de años luz pero cuya desaparición no se detectó en la Tierra hasta pasado ese tiempo.

Estos distintos posicionamientos se reflejan en la profunda división del independentismo. Por un lado, Carles Puigdemont y el president vicario Quim Torra –bajo las siglas de Junts per Catalunya (JxCat) en disputa con el PDeCat- postulan la continuidad del procés mediante la denominada “confrontación inteligente” con el Estado. Una línea compartida por la CUP que aboga por proseguir con el enfrentamiento hasta generar una situación insostenible que obligue al Estado a negociar las condiciones del ejercicio del derecho de autodeterminación. 

Aunque desde Waterloo se ha lanzado una OPA contra la CUP al ofrecerle un puesto preferente en la lista de JxCat. De esta manera se busca dividir a esta formación de la izquierda independentista, ya que el sector más nacionalista, Terra Lliure, podría aceptar la envenenada propuesta, frente a la negativa del sector de Endavant de mayor sensibilidad social.

Justamente, esta orientación irredenta de Waterloo ha provocado la implosión del espacio de la antigua Convergència con la aparición del Partit Nacionalista de Catalunya (PNC) y la Lliga Democràtica, así como por la ruptura entre el PDeCat y Junts per Catalunya. Así, una parte muy notable de los cargos públicos en las cámaras legislativas española y catalana y en el Govern han abandonado el PDeCat para integrarse en el proyecto de Puigdemont. Ello no resulta extraño dado el férreo control de Puigdemont en la confección de las listas electorales, donde se purgó a los desafectos, y acaso por el oportunismo de ciertos dirigentes que perciben en esta formación al caballo ganador. 

Además, Torra, sin duda siguiendo las directrices de Waterloo, ha realizado una remodelación sorpresa de su gobierno cuyo objetivo principal es expulsar del ejecutivo a Àngels Chacon, la única consellera que no ha roto con el PDeCat y que se perfila como la cabeza lista de esta formación, pero también para ajustar cuentas con Miquel Buch, conseller de Interior, a quien ya intentó cesar tras la actuación de los Mossos d’Esquadra a raíz de los disturbios de la sentencia del Tribunal Supremo contra los líderes independentistas. También ha sido purgada –acaso para compensar- Mariangels Villallonga, consellera de Cultura, quien criticó la excesiva presencia de la lengua castellana en TV3 y en el Parlament. Todos ellos sustituidos por fervientes puigdemontistas como Ramon Tremosa, ex eurodiputado conocido por sus reiterados fake news. 

 Todo ello resulta congruente con el carácter autoritario de Puigdemont que no acepta la menor crítica ni discrepancia y que fulmina a quienes se atreven a hacerlo, como denunció en su día Marta Pascal, ex secretaria general del PDeCat y actual líder del PNC. En otro orden de cosas, está por ver si la purga de Chacón puede comportar una ruptura con Junts de los diputados que han permanecido fieles al PDeCat, lo cual podría comprometer la actual mayoría parlamentaria en la Cámara catalana y favorecer la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado.

De modo que este ámbito político se encuentra escindido en cuatro fracciones: Lliga Democràtica se ubica en el espacio del catalanismo autonomista, PNC en el ámbito que va del autonomismo al independentismo no unilateralista, JxCat representa al nacional-populismo hiperventilado, independentista y unilateralista y el PDeCat cuyo alineamiento se presenta incierto, en un espacio intermedio entre el PNC y JxCat. Está por ver si PNC, Lliga y PDeCat alcanzan algún tipo de acuerdo de coalición preelectoral el cual, de conseguir representación parlamentaria, podría romper con la actual mayoría absoluta independentista en la Cámara catalana.

El procés soberanista se ha revelado como una máquina trituradora de partidos y figuras políticas, así como por dividir profundamente a la sociedad catalana en dos bloques antagónicos. Esa lógica infernal ha llegado a sus propias filas entre durísimas acusaciones de traición a la causa patriótica hacia aquellos que se niegan a someterse al liderazgo autoritario de Puigdemont y a los dogmas crecientemente xenófobos y supramacistas de esa versión catalana del nacional-populismo europeo.

Por otro lado, ERC, entre numerosas contradicciones y sometida a la fuerte presión de Torra y Puigdemont, apuesta –comprobado el fracaso de la vía unilateral- por apurar la vía de negociación con el Estado, en la línea de ampliar la base social del movimiento independentista a fin de superar la barrera del 50% de los votos. Ahora bien, su propuesta estelar, la mesa de diálogo con el gobierno español, que fue una de las condiciones sine qua non para que ERC se abstuviera en la investidura de Pedro Sánchez, está siendo saboteada por Torra y Puigdemont al plantear condiciones inasumibles como la amnistía o el calendario para la autodeterminación. Por parte del ejecutivo español, el apoyo de ERC al ejecutivo español ha perdido valor de cambio, a raíz del viraje de Ciudadanos que parece dispuesto a aprobar los Presupuestos Generales del Estado, lo cual haría prescindibles los votos de Esquerra.

En cualquier caso, Oriol Junqueras se ha desmarcado de la línea de confrontación de Puigdemont y Torra con el argumento de que ahora profundizar en esta orientación conduciría a una derrota segura, además de reclamar una concreción, de momento inexistente, en esta línea de enfrentamiento con el Estado.

En este sentido, resulta muy significativo, en la media que ejerce como portavoz de las elites catalanas, el artículo Cal ser pragmàtics https://www.ara.cat/opinio/Cal-pragmatic_0_2517948211.html de Andreu Mas-Colell, conseller de Economia en el gobierno de Artur Mas, donde argumenta que la vía de la confrontación no conduce a ninguna parte (es darse cabezazos contra la pared). Ni el gobierno español está dispuesto a aceptar la separación de Catalunya, ni ésta cuenta con apoyos en Europa. En conclusión, ante la enorme crisis económica que se avecina es preciso implementar una vía pragmática y de negociación con el Estado, a la manera del PNV, y dejar para tiempos mejores la aspiración a la independencia que el autor comparte.  (...)

Como hemos apuntado, el fracaso de la vía unilateral y la ausencia de objetivos tangibles tras una década de procés soberanista han derivado en una enorme frustración en los sectores más hiperventilados del movimiento independentista. Una frustración que se ha resuelto en hispanofobia y supremacismo, así como en actitudes sumamente excluyentes tanto respecto a la ciudadanía que no comparte su proyecto político como contra aquellos que aunque se declaren independentistas son considerados tibios o poco radicales en su actuación política.

Este sector del movimiento independentista se ha revelado inmune a la situación creada por la pandemia, la cual parecería favorecer la tendencia a decretar una especie de tregua en el conflicto político e identitario a fin de buscar una suerte de colaboración puntual con las instituciones del Estado para combatir la crisis sanitaria y socioeconómica. Por el contrario, para estos sectores el coronavirus ha sido percibido como una oportunidad para profundizar en la confrontación con afirmaciones del tipo “España nos mata” o que en Catalunya habría habido menos muertos de ser un Estado independiente, las cuales han sido desmentidas por la pésima gestión de la Generalitat de la crisis sanitaria.

Las elecciones en ciernes permitirán evaluar no solo la correlación de fuerzas entre formaciones independentistas y no independentistas, sino entre las diferentes facciones del movimiento secesionista. Desde luego, sería una pésima noticia que el sector más nítidamente nacional-populista, autoritario, supremacista y excluyente, se alzase con la posición hegemónica no solo dentro del movimiento secesionista, sino que se convirtiese en la fuerza más votada del país.

En condiciones de mínima racionalidad política, este sector del independentismo debería sufrir un severo varapalo en las urnas. Sin embargo, su carácter mesiánico y de religión laica impide validar este pronóstico. En cualquier caso, aunque no se vislumbren las condiciones para la efectiva independencia de Catalunya, el procés soberanista ha conseguido revitalizar al movimiento nacionalista cuando durante el pujolismo prácticamente había alcanzado todos sus objetivos históricos, acaso con la excepción de la financiación autonómica. Eso sí, a costa de generar una profunda fractura en la sociedad catalana y con la desaparición de la escena pública del denominado “catalanismo integrador”, sustituido por el independentismo excluyente.

 En definitiva, nos esperan unos meses sumamente convulsos en los que el sector más hiperventilado del movimiento secesionista intentará aprovechar los efectos de la crisis económicos derivada de la pandemia y de la inhabilitación de Quim Torra para profundizar con el conflicto e intentar destruir tanto las aspiraciones hegemónicas de ERC como de las formaciones que se reclaman tanto del catalanismo autonomista como del independentismo no unilateralista."                    (Antonio Santamaría, El Viejo topo, 10/09/20)

8/9/20

Se dijo no hace mucho que una Cataluña independiente debería gestionar mucho mejor la crisis sanitaria. ¿Los hechos así lo demuestran? En lugar de preparar Cataluña para cuando llegaran los rebrotes, Torra se limitó a criticar al Gobierno central y no tenía preparadas las estructuras sanitarias necesarias

 "(...) JxCat está usando el gobierno para hacer una vendetta con sus enemigos internos, principalmente PDeCAT, así como prepararse para la campaña electoral. Además, esta remodelación está haciendo girar aún más el gobierno hacia la derecha, como indica el nombramiento de Ramon Tremosa consejero.

No me dirá que hasta ahora el gobierno era de izquierdas.


No, por eso digo «más a la derecha» (ríe).

Pero hay más peleas internas. ¿Como nos afectan las que hay entre JxCat y ERC?

Estas peleas internas están colapsando los departamentos. Hubo problemas en la negociación de los presupuestos porque parecía que cada uno quería hacer lucir más su departamento. Tantas rencillas nos han llevado a la actual inacción.

Desde el Gobierno se dijo no hace mucho que una Cataluña independiente debería gestionado mucho mejor la crisis sanitaria. ¿Los hechos así lo demuestran?

(Carcajada) Durante los meses más duros de pandemia, el presidente Torra y buena parte de los consejeros se dedicaron sistemáticamente a confrontar con el Gobierno central en lugar de cooperar. En lugar de preparar Cataluña para cuando llegaran los rebrotes, se limitaban a criticar al Gobierno central y no tenían preparadas las estructuras sanitarias necesarias. Perdieron el tiempo en críticas y no en prepararnos lo que podía venir.

Estamos a punto de tener un presidente inhabilitado. Él aboga por dejar el cargo vacante.

Lo que venimos pidiendo nosotros es que convoque elecciones antes de que llegue el caso. Si ya en una situación ordinaria el país no puede estar sin presidente, aunque menos nos podemos permitir que ante una crisis sin precedentes, al volante no haya nadie. No se puede seguir con esta política de simbolismo que en realidad sólo lleva al país al abismo.

Recientemente un estudio mostraba que Cataluña es la autonomía que más ha recortado en políticas sociales los últimos años.


Cataluña ha sido desde hace diez años la región que ha sufrido más recortes, y la que menos las ha ido revirtiendo posteriormente. Lo empezaron a hacer los gobiernos de Artur Mas. El coronavirus ha sido un fenómeno inesperado, pero ha puesto sobre la mesa todas las carencias que tenemos no sólo en tema sanitario sino también en educación y en residencias de ancianos. 

No sólo ha habido recortes, sino también privatizaciones y externalizaciones. Si alguien tenía dudas, la pandemia ha demostrado que necesitamos unos servicios públicos fuertes y blindados por ley para que, gobierne quien gobierne, no les pueda recortar. (...)

Cataluña necesita un cambio de fase, no podemos seguir atascados en los conflictos de siempre. Debemos tener presentes las diferentes crisis que está sufriendo Cataluña. Por lo tanto, apuesta por la resolución política del conflicto entre Cataluña y España, y por otra parte, blindaje de los servicios públicos, acabar con este desmantelamiento industrial que está generando una auténtica sangría de puestos de trabajo, y la transición ecológica. 

El país no puede seguir boca abajo, tengo la sensación de que estamos cayendo por una pendiente. Cataluña se merece un futuro, hace muchos años que estamos anclados en unos hechos que ya hace tiempo que pasaron. Tenemos el derecho de salir adelante. (...)"                

(Entrevista a Jessica Albiach - Presidenta del grup parlamentari En Comú Podem, Albert Soler, Diari de Girona, 05/09/20)

12/8/20

Xavier Rius: había dudas entre los más reputados expertos -incluso psiquiátricos- de si el proceso era un suflé, una burbuja o sencillamente una penitencia. Con el paso del tiempo se han despejado las dudas. Catalunya se ha convertido en un gran parvulario. A tenor, al menos, del comportamiento de su clase gobernante

"Hasta ahora había dudas entre los más reputados expertos -incluso psiquiátricos- de si el proceso era un suflé, una burbuja o sencillamente una penitencia. Con el paso del tiempo se han despejado las dudas. Catalunya se ha convertido en un gran parvulario. A tenor, al menos, del comportamiento de su clase gobernante.

Torra ya no fue a la conferencia de presidentes el pasado 31 de julio. La misma que tenía que distribuir los fondos covid La justificación oficial, según declaró él mismo, es que “mi deber como presidente es defendar los intereses de los catalanes” ¿Quedándose en casa? No fue porque tenía que saludar al Rey sin poder montar ningún numerito. Y porque se ha convertido, por méritos propios, en el patito feo de la política. Cómo aquellos niños que se quedan en un rincón sin que nadie los salude porque son unos plastas.

Torra debía tener tantos remordimientos de conciencia que aprovechó la marcha del rey emérito para decir que todo ello había sido un “fraude colosal”. Pero su obligación, como presidente la Generalitat, era ir. El pleno del Parlament del viernes pasado acrecienta la sensación de que todo es una conducta adolescente, casi infantil. Una sesión en pleno mes de agosto no para tratar del covid o el reto económico que se nos viene encima sino para despotricar contra la monarquía. Como si el Parlament tuviera competencias para debatir sobre la forma de estado. Lo dicho: otra chiquillada infantil. La prueba es que los letrados ni siquiera han publicado íntegra las resoluciones aprobadas.

Lo que indica no sólo la degradación de la cámara legislativa -se aprueban cosas que no se publican y no es la primera vez- sino que nadie se toma ya en serio a Torra. Está amortizado.  Por eso, el proceso -ante la falta de resultados- ha entrado en la fase preadolescente: la sucesión de chiquilladas. Se trata de lloriquear continuamente, berrear en público o quejarse todo el rato. Y cuando la maestra les riñe reaccionan como aquellos niños pillados in fraganti: “señorita, qué he hecho?. O todavía peor: “yo no he sido”.

Antes los catalanes teníamos fama de serios. No pueden imaginarse el daño que ha hecho el proceso no sólo a nuestra imagen. Incluso internacionalmente.

La prueba es que a Puigdemont, en su último viaje oficial a Bruselas todavía como presidente, no lo recibió ni el conserje. El único fue el alcalde de Gante con ocasión de una feria floral y porque era un nacionalista flamenco. Mientras que Torra estuvo en febrero de este año en Lisboa para reabrir la embajada catalana y no había ni las autoridades locales. Eso sí, en TV3 dijeron que había servido “para mantener contactos con políticos e intelectuales del país".

Como decía Tarradellas: en política se puede hacer todo excepto el ridículo. Hace años que hemos batido todos los récords. El daño será inmenso."             (Xavier Rius, director de e-notícies, 10/08/20)

10/8/20

Jordi Canal, historiador: "Torra es un pobre tipo. Hace tiempo que los presidentes de la Generalitat no tienen dignidad"




"El historiador y profesor Jordi Canal ha afirmado que "Torra es un pobre tipo" y ha considerado que la declaración que hizo este martes sobre la Monarquia fue "indigna". "Hace tiempo que los presidentes de la Generalitat de dignidad no tienen demasiada" ha lamentado en la entrevista. Canal, que ha concedido una entrevista a e-notícies este miércoles, también ha apuntado que "la Monarquía se ha convertido en la diana del independentismo" para "tapar sus vergüenzas".

"Torra es un pobre tipo, lo está mostrando día tras día. Hay tantos ejemplos... la última semana nos ha dado ejemplos enormes" ha apuntado el profesor. "La declaración de Torra sobre la marcha del Rey es indigna de un presidente de la Generalitat" ha dicho, lamentando que "hace tiempo que los presidentes de la Generalitat de dignidad no tienen demasiada".


Jordi Canal ha explicado que "Torra pide la abdicación del Rey para tapar su gestión" durante la pandemia y lo ha hecho extensivo al resto del independentismo. "La Monarquía se ha convertido en la diana del independentismo, para tapar sus vergüenzas" ha recalcado.


El historiador ha señalado en la entrevista que las actitudes de Torra durante la pandemia "demuestran que tiene una catadura moral muy baja". "Viendo las declaraciones de la España nos mata y muchas cosas que hemos oído de él y de su círculo creo que demuestran una catadura moral muy baja" ha manifestado.


El profesor ha considerado el proceso como "un golpe de Estado posmoderno" y ha recalcado que "lo que hizo Puigdemont el año 2017 fue un golpe de Estado". "El proceso deriva en aquel intento de golpe posmoderno, como dijo Gascón en uno de sus libros. Postmoderno, pero había una clara voluntad de romper con la Constitución y con el Estado, por lo tanto hay un intento de golpe. Este intento provoca que el antiguo presidente deba huir y se convierta en un prófugo" explica en la entrevista."                 (Entrevista a Jordi Canal, Xavier Rius, e-notícies, 06/08/20)

27/7/20

Xaviere Rius: La política catalana ha vuelto a dar en los últimos días alarmantes señales de desconexión con la realidad. La cámara catalana aprobó la abolición de la monarquía y la reprobación de Pedro Sánchez, Mariano Rajoy y Albert Rivera. Todo de una tajada... algunos expertos consideran que esta desconexión de la realidad obedece a un fenómeno psicológico: una especie de disonancia cognitiva colectiva. Yo más bien creo que es jeta directamente, incompetencia o las dos cosas a la vez

"La política catalana ha vuelto a dar en los últimos días alarmantes señales de desconexión con la realidad. El lunes por la tarde nos convocaron a una rueda de prensa en Palau al día siguiente. La convocatoria enviada anunciaba que "el president Torra, acompañado del vicepresidente Aragonés, comparecerá mañana en rueda de pensa tras el Consell Executiu".

Cuando recibes una convocatoria así vas porque piensas que es importante. Nada más alejado de la realidad. Fuimos a pasar el rato. Ni siquiera pudimos hacer preguntas. La verdad es que, a pesar del cargo institucional de los comparecientes, tampoco fue un acto de masas. En la sala de prensa de Palau solo dejaron entrar a cinco periodistas -además de las cabinas de radio- y otros cuatro en el Auditorio. Al final fueron solo 45 minutos de rueda de prensa. Casi la mitad dedicada a los monólogos del president y del vicepresidente.

Parecía todo montado para cubrir el expediente, ahorrarse las preguntas comprometidas e incluso escaquearse del pleno del Parlament aunque Torra ya no vota y Aragonès no es diputado. El objeto de la convocatoria era para presentar un plan de reactivación económica. Nada, papel mojado. Como la "represa". O el comitè de expertos para diseñar la Catalunya del 2022.

La legislatura está agotada. El gobierno, en funciones. A Torra le quedan dos Telenotícies.

Pero mientras Torra y Aragonès -¿éste va a ser el cabeza de lista de Esquerra?- desgranaban sus opiniones sobre la sociedad del conocimiento, la digitalización, la transición ecológica, proyectos tractores y economía circular yo pensé: que alejados están de la realidad.

Porque la primera pregunta clave -y que me quedé con ganas de plantear- era: ¿Cómo van a atajar el covid? La segunda es: ¿Ahora, qué?

Al fin y al cabo se han pasado 99 días de estado de alarma criticando la "usurpación" de competencias.

"De Madrid al cielo", dijo la exconsejera Ponsatí. "España es paro y muerte", afirmó el presidente de la Cambra. No habría habido "tantos muertos", proclamó solemnemente la consejera Budó. Y la tercera: ¿De dónde salen los 31.765 millones?

Sólo alcancé a entender -en palabras de Pere Aragonès- que de "la reorganización de los Presupuestos", del "fondo covid" y del "endeudamiento". Ninguna reforma estructural, ninguna medida de ajuste. Nada.

Por la tarde, en el Parlament de Catalunya más de lo mismo. La cámara catalana aprobó con los votos de JxCat, ERC y la CUP la abolición de la monarquía y la reprobación de Pedro Sánchez, Mariano Rajoy y Albert Rivera. Todo de una tajada.

No pasa nada porque Vicent Sanchis, el director de TV3, también fue reprobado en su día y sigue en el cargo.

¿No podrían legislar sobre temas que tuvieran competencias en vez de hacer brindis al sol?

Es otra manera -como Torra mandando cartas al Rey para que no venga- de tapar su mala gestión.

Ayer mismo el nuevo secretario de Salud Pública, Josep Maria Arigmon, anunció tests masivos para los afectados de covid. ¿Perfecto pero no podían haberlo hecho antes?

Por eso, algunos expertos consideran que esta desconexión de la realidad obedece a un fenómeno psicológico: una especie de disonancia cognitiva colectiva.

Yo más bien creo que es jeta directamente, incompetencia o las dos cosas a la vez.

Van a dejar Catalunya hecha un páramo." (Xavier Rius, director de e-notícies, 22/07/20)

16/7/20

Estamos a un paso de necesitar apuntar que se puede hacer y que no en cada una de las diecisiete autonomías. Ni competentes ni coherentes ni medidas coordinadas... digno de 17 reinos taifas mediocres

Recordáis aquello del Estado de Alarma y el gobierno autoritario coercitivo y bla, bla, que no estaba haciendo las cosas bien y bla, bla y que debía terminar con el EA y devolver las competencias a las autonomías? Pues mirad la competencia de los presidentes autonómicos
 Estamos a un paso de necesitar apuntar que se puede hacer y que no en cada una de las diecisiete autonomías. Ni competentes ni coherentes ni medidas coordinadas... digno de 17 reinos taifas mediocres.
7:44 p. m. · 12 jul. 2020

En respuesta a  @CcagigalNeira
hasta tendría sentido coordinarlo a nivel europeo y con criterios científicos y unificados

Totalmente de acuerdo. Es más, debería haberse hecho así.

10/7/20

Quim Torra, sobre la pandemia: "La culpa es de Madrid, es evidente"

"El presidente de la Generalitat, Quim Torra, y el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, han chocado este miércoles en el Parlament a propósito de la gestión de las residencias, tanto en Cataluña como en el resto del Estado, durante la actual pandemia de coronavirus.

En una pregunta a Torra, Iceta ha afirmado que no confían en el Govern porque "intenta derivar las responsabilidades a otros", y le ha afeado que a día 7 de abril el ejecutivo catalán no tuviera datos de dos de cada diez residencias: "¿Cómo confiamos en un gobierno que no sabe lo que pasa en las residencias? La única manera de transmitir confianza es con transparencia y eficacia".

A lo que Torra le ha respondido que "no tenemos ni idea de lo que ha pasado en las residencias españolas", ya que el Gobierno ha sido "incapaz" de dar los datos de muertos en estos centros.

"Algún día saldrá: en España hay el doble de muertos por COVID, porque todavía no han contado los muertos en residencias. Este dato de las residencias no me lo saque a mí", ha aseverado el presidente de la Generalitat.

El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, ha acusado a Torra de culpar de todo "a Madrid" por las consecuencias de la crisis del coronavirus en aspectos como la gestión de las residencias.

A lo que Torra ha contestado que "es un axioma que le compro: la culpa es de Madrid, es evidente. Por eso queremos ser independientes".              (Cadena SER, 08/07/20)

6/7/20

Lleida: ¿competencias, o incompetencia? El rebrote que obliga el confinamiento de la comarca del Segrià ofrece pautas para quien quiera salir de dudas... las competencias para detectar el brote de Lleida —al igual que para evitar el caos de las residencias— cuelgan de la Generalitat, así como la Inspección de Trabajo que no debió permitir que los temporeros durmieran en la calle

"El principal problema político catalán ¿es de escasez de competencias? ¿de recentralización? ¿de alcanzar las propias de un Estado independiente?: así lo argumentan, unánimes, los —por otra parte muy distintos—, partidos indepes en el poder autonómico. ¿No habrá acaso problemas de incompetencia de algunos de sus gobernantes? El triste rebrote de Lleida, que acaba de obligar a su reconfinamiento, ofrece pautas para quien desee salir de dudas. Como estas:

Por comarcas, no regiones. Al iniciar la desescalada, el Gobierno propuso ejecutarla por provincias. El Govern se escandalizó por el uso de ese artefacto centralista. El Gobierno, en atención a la organización sanitaria de la Generalitat, accedió a su reclamación de hacerlo por regiones sanitarias (hay siete). 
Tanto rasgarse las vestiduras, y ha ejecutado el re-confinamiento de Lleida por su perímetro comarcal (Segrià), como en su día en la comarca de Anoia (Igualada). Pero es que el Segrià es una de las seis comarcas de la región sanitaria de Lleida. ¿Para qué sirvió pues el patriotismo en la defensa de la unidad regional sanitaria?

Tardanza. El viernes, 3 de julio, la consejera Alba Vergés descartó reconfinar: “No estamos en una fase de crecimiento exponencial de casos”, justificó. Al día siguiente el Govern confinó Lleida: “Es imprescindible”, adujo. Pero lo justificó con los datos de ingresados en el hospital Arnau de Vilanova que, tras largo secreto, ya hizo públicos la víspera, cuando la negativa.

Un “Estado propio”, reclamó el president, Torra, en su balance parlamentario de la pandemia, el 1 de julio, en la línea de que con la independencia habría habido menos muertos. Se quejó de la centralización de competencias. Pero las necesarias para detectar el brote de Lleida —al igual que para evitar el caos de las residencias— cuelgan de la Generalitat, si como dice su versión llegó con los temporeros de la fruta.

 Torra tuvo que reconocer exante, el 3 de junio, haber “fallado” porque “no nos podemos permitir que duerman en la calle”. Exhibió incompetencia al no ejercer la plena y eficaz competencia sobre la Inspección de Trabajo, reconocida por el Estatut de 2006 que él denigra. La función depende de la Generalitat desde el 26 de febrero de 2010.

Recursos de la UE. El Govern exige una cuota de los recursos de los planes europeos de recuperación económica. Ninguno de los partidos que lo conforman apoyó en el Congreso la estrategia para conseguirlos aprobada en la Comisión para la reconstrucción social y económica. Reclaman, así, lo que desprecian."                 (Xavier Vidal-Folch, El País, 06/07/20)

10/6/20

La Generalitat tiene casi 400 organismos. Torra pide sacrificios pero no suprime ninguno

"El presidente de la Generalitat, Quim Torra, descartó adelgazar la administración pública, que tiene 392 entidades, organismos y empresas públicas, para hacer frente a la crisis socioeconómica provocada por la pandemia. 

En cambio, ha subido un 2% el salario de los altos cargos de la Generalitat y también la pensión de los ex pero, por otra parte, reclama 15.000 millones de euros al Estado para paliar los efectos del coronavirus.

El presidente descartó el pasado 10 de mayo hacer cualquier tipo de recorte en la administración de la Generalitat y ha recalcado que "ahora es el momento de gastar". "Yo le puedo asegurar que este país no hará ningún recorte. Si hago un discurso en el que pongo el acento en el gasto público, es absolutamente incompatible con que nos llegáramos a plantear algún recorte", remarcó.

Organismos como el Síndic de Greuges el Síndic de Greuges, la Sindicatura de Cuentas, el consejo de gobierno de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA) y el Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC) tienen los mandatos caducados. En la misma situación se enciuentran el presidente del CTESC, Luis Franco, y la presidenta de la Autoridad Catalana de Protección de Datos, Mª Àngels Barbarà.

El Síndic cuenta con tres altos cargos -Rafael Ribó cobra 130.000- y una plantilla de 73 personas entre funcionarios y personal eventual y la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales tiene 14 cargos de dirección más una plantilla de 33 personas.

El CAC, por su parte, tiene seis altos cargos, 8 cargos eventuales, 1 funcionario y 62 trabajadores. En la Sindicatura de Cuentas hay 8 altos cargos, 130 funcionarios y 1 trabajador eventual mientras que la Oficina Antifraude de Cataluña cuenta con 4 altos cargos, 31 funcionarios, 21 trabajadores y 1 cargo eventual."                     (e-notícies, 09/06/20)


2/6/20

Regiones sanitarias forma parte de la misma serie que Gobierno de España. Ambos términos comparten idéntica función discursiva: reforzar el marco narrativo. A partir del lunes 1 de junio, las tres regiones se unifican, lo cual hará surgir una grieta en la lógica del discurso: las tres regiones sanitarias más pobladas fallarán en su función de ocupar discursivamente el lugar de la muy española provincia de Barcelona

"Decía Cicerón que no hay nada tan increíble que la oratoria no pueda volverlo aceptable. 

La aplicación en la práctica la citada frase de Cicerón la podemos observar en Cataluña de forma tenaz. El más reciente ejemplo: las regiones sanitarias.


La propuesta de dividir el territorio en regiones sanitarias se dio a conocer a la ciudadanía a principios de mayo. ¿Qué son las regiones sanitarias? titulaban los medios, pregunta muy pertinente porque la ciudadanía conocíamos las provincias y las comarcas, algunos incluso sabían de veguerías, pero ¿regiones sanitarias? Nadie había oído hablar de ellas. Durante todo el mes de mayo, los medios se han volcado en explicar qué partes del territorio comprende cada región sanitaria. Había que explicar que, por ejemplo, Arenys de Mar o Sabadell se encuentran en la Regió Metropolità Nord.


El nuevo plan de regiones sanitarias fue presentado con satisfacción al Ministerio de Sanidad por parte de la Generalitat en el inicio de la desescalada. El plan era, políticamente, un win-win, para decirlo a la manera de Artur Mas. O sea, una táctica donde el independentismo siempre tiene las de ganar: presentan al Ministerio el plan de regiones sanitarias, sí se lo aceptan, ellos ganan. Si no se lo aceptan, viraje hacia el victimismo: Madrid ha centralizado, ataca nuestra singularidad, nos desprecia…  


El desenlace es conocido: el Ministerio de Sanidad aceptó la división de Cataluña en regiones sanitarias para la organización de la desescalada. De hecho, otras comunidades, como Castilla y León, también optaron por dividir las provincias en zonas y decretar la vigencia de fases diferentes en cada una de ellas. 

Sin embargo, una cosa es tener una motivación sanitaria y la otra es tener una motivación política. 


La Generalitat no ha dado una sola razón sanitaria sólida por la cual no se podía gestionar la desescalada a partir de las provincias y las comarcas 


Claramente, la motivación es política y su materialización es de carácter discursivo. Se busca que la palabra cree la cosa. Regiones sanitarias viene a ocupar el lugar (discursivo) de las provincias. Si en toda España se organizaba la desescalada a partir de las provincias, en Cataluña debía hacerse de manera distinta. La unidad de referencia no sería la provincia, palabra demasiado española y una realidad geográfica y cultural que entronca con una Historia común. Intolerable para la Generalitat, que quiere ser siempre diferente. 


La crisis que estamos viviendo conduce a lo contrario de lo que quiere la Generalitat: nos hace a todos iguales, y ha puesto en marcha una gestión de emergencia que involucra y entrelaza a la administración estatal, la autonómica y la local. Por ello, para los dirigentes independentistas se hace más acuciante que nunca recurrir a las palabras para mantener lo que podemos llamar el marco narrativo de su proyecto. Es decir, que Cataluña y España son entidades distintas, realidades opuestas y excluyentes.  


Regiones sanitarias es el nuevo significante que sirve para consolidar el marco narrativo nacionalista. En el resto de España la ciudadanía habla de desplazamientos entre provincias mientras que, en Cataluña, nos informamos sobre las regiones sanitarias y hablamos de ellas para conocer qué desplazamientos podemos llevar a cabo. Regiones sanitarias está en la boca de todos los ciudadanos y ciudadanas catalanes, inevitablemente. Ello sirve para fortalecer el marco narrativo buscado. No hay duda de que, si uno, diariamente, oye y dice un término nuevo, este irá tomando consistencia para lo persona hasta pasar a devenir real. 


Regiones sanitarias forma parte de la misma serie que Gobierno de España, el cual analicé en un artículo anterior.  Ambos términos comparten idéntica función discursiva: reforzar el marco narrativo. Los términos pueden ser múltiples pero su función es siempre la misma. 

Esta vez, no obstante, el nuevo significante se encontró con un obstáculo imprevisto: la división de Barcelona y su área metropolitana en tres regiones sanitarias impedía los desplazamientos dentro de la conurbación y no los hacía legalmente posibles ¡hasta superada la fase tres! 


Inevitablemente, los estrechos vínculos entre Barcelona ciudad y su área metropolitana a nivel económico, social y personal convertían la división en algo artificial e imposible de mantener. La Generalitat empezó a encontrarse bajo mucha presión para unificar las tres regiones. La semana pasada, Alba Vergès, consciente del error, se puso a la defensiva y culpabilizó del problema al diseño de las fases de la desescalada mientras insistía en que “ellos lo han hecho todo bien”. La culpa es de Madrid, of course, y no del diseño de las regiones sanitarias y la aplicación a estas de un plan que está pensado para provincias. 


La placidez con la que empezó a circular discursivamente el término regiones sanitarias ha sido perturbada. A partir del lunes 1 de junio, las tres regiones se unifican, lo cual hará surgir una grieta en la lógica del discurso: las tres regiones sanitarias más pobladas fallarán en su función de ocupar discursivamente el lugar de la muy española provincia de Barcelona."               (Mercè Vilarrubias, Crónica Global, 02/06/20)

27/5/20

Albert Soler: sobre la subida del impuesto de sucesiones por parte del Govern, “está muy bien visto, ya que se va a morir tanta gente, vamos a hacer dinero con esto. Creo que la Generalitat es una forma de hacer dinero, por lo que está bien pensado”




"La periodista Anna Grau ha entrevistado al redactor del Diari de Girona Albert Soler en una charla telemática organizada por Societat Civil Catalana.

Sobre la subida del impuesto de sucesiones por parte del Govern Soler ha dicho “que está muy bien visto, ya que se va a morir tanta gente, pues vamos a hacer dinero con esto. Creo que la Generalitat es una forma de hacer dinero, por lo que está bien pensado”.


Y sobre el aumento de sueldo de los altos cargos del Govern y de Quim Torra aprobado esta semana ha dicho que es normal “que se hagan un buen cojín para vivir sin estrecheces, que no están acostumbrados”.

Añadió que “imaginen que tengan que trabajar de algo normal, sería el acabose, más vale que tengan unos ahorrillos para vivir sin trabajar, como hasta ahora”.

Recordó a Carles Puigdemont en los bares nocturnos de Gerona “solo en la barra, y nadie se le acercaba” y que fue jefe suyo en el Punt Diari. Y asegura que cuando dejó de ser alcalde de Gerona para ser presidente de la Generalitat en la ciudad “ya era hora, que lo aguanten el resto de catalanes, ya hemos tenido bastante”.

Soler incitó a los no secesionistas a “salir del armario” y decir que “soy tan catalán como tú” a los independentistas.

Anna Grau mostró su indignación por como el secesionismo derrocha el dinero público “cuando no tenemos para médicos” y Soler añadió que tenía confianza en la ley “que es como un elefante, comienza a andar muy despacio, pero se lo lleva todo por delante”.

De los pactos del PSOE con Bildu aseguró que “más que valorar con quién pacta la gente, me fijo en qué pacta la gente. Si lo critico no es porque sea Bildu, sino por lo que se ha aprobado”.          (Entrevista a Albert Soler, Anna Grau, elCatalán.es, 24/05/320)