"(...) Bueno, este artículo pretende explicarles lo acaecido en Cat –sinopsis:
JxC abandona el Govern tras una consulta; la única consulta efectiva
desde 2012, lo que tiene guasa–. Pero desde otro punto de vista, alejado
del fake propuesto por diversos partidos y reproducido por diversos medios. (...)
3- Desde 2012, la construcción de la agenda política
cat sucedía el 11-S. La explicación es que no era una gran agenda
política, sino su aplazamiento a través de la propaganda, fundamentada
en la construcción de una mani gigantesca, y de declaraciones y
formación de estados de ánimo en torno a ella, reproducidas en los
medios, en modo demostración sindical.
4- Este año, el 11-S no estuvo muy rollizo. Poca
gente. Lo que puede ser, incluso, secundario. Lo raro, lo inaudito, lo
verdaderamente categórico fue la ausencia de cualquier intento de crear
una agenda anual. Salvo JxC, cuya propuesta de agenda venía a ser el
Chicken Game de toda la vida: acusar a su socio, ERC, de ser traidores y
tibios, y de no tener lo que hay que tener para satisfacer a una
nación. Lo que es ya un clásico y un subgénero informativo, un oficio,
en los medios públicos y concertados cat. (...)
6- En el Debat, JxC propuso intensificar la
partida de Chicken Game, a partir de una propuesta de tres puntos. A)
establecer un alto mando común que coordinara a JxC y a ERC. B)
Reorientar la Mesa de negociación con el Gobierno, de manera que b.1) su
delegación cat pudiera estar compuesta por ex-presos, y b.2) su
temática solo abarcara los temas amnistía y autodeterminación. Y,
finalmente, C), unificar los grupos parlamentarios de JxC y ERC en el
Congreso. A su vez, Aragonés/ERC propuso como agenda el establecimiento
de una Ley de Claridad, para reivindicar, con ella y frente al Gobierno,
un referéndum pactado.
7- Las propuestas de JxC y de ERC parecen diáfanas.
Pero como todo en Cat y en el Báltico, no son lo que aparentan. Se las
traduzco.
8- La propuesta de JxC consiste en una vuelta a los glory days de
2017. La absorción de ERC por JxC y la emisión vertical de propaganda,
que volvería a substituir a la política. La propuesta de JxC era una OPA
–otra, vamos– a ERC. Bajo la amenaza de que, en caso de que esa oferta
se rechazara, ERC sería expulsada a las tinieblas exteriores del Chicken
Game. Parece ridículo. Lo es. Pero siempre les ha funcionado desde que
Junqueras es el gran ideólogo de ERC. La propuesta de ERC era, a su vez,
importante. Un cambio radical y que nadie valoró. Se trataba de
elaborar algo parecido a la Ley de Claridad canadiense, que en su día
paralizó el independentismo quebecois, hasta convertirlo en una
anécdota histórica. Aquí abajo sería un bonito final del procesismo.
Con una pega. Es imposible. El Estado, fiel a la idea de nación única de
la I Restauración –la misma idea viejuna e inoperante de nación
disponible en Cat, por otra parte–, no puede pactar ni siquiera una ley
que impida hacer referéndums, como sería el caso, al aparecer en ella el
palabro referéndum. (...)
El independentismo que queda –poco elaborado, sin recorrido más allá del
sentimental y propagandístico; yo sigo llamándolo procesismo–, es el
nuevo autonomismo. Unos –la derecha– optan por un autonomismo
apasionado, siempre a punto de dejar de serlo, repleto de enemigos
internos que lo impiden, vibrante, fundamentado en la retórica de la
Revolución Pendiente, mientras que otros –la Tercera Vía–, apuestan por
jubilar el tema con cierto decoro y dedicarse al gobierno de esta C.A.
de tercera, si bien con sueldos de Premier.
10- La cosa se podría haber quedado ahí. Que es
donde se quedan las cosas en Cat. Para ello hay una programación
sustentada en la información sentimentalizada y en la tertulia, en la
que se discute todo el día, sin solución, lo que la política elige que
sea discutido. Pero, en esta ocasión, no fue así. La cosa ganó
agresividad cuando JxC profundizó más allá de la lógica el Chicken Game,
y soltó la propuesta de una moción de confianza a Aragonés, en el caso
de que rechazara los tres puntos de JxC y de la catalanidad pura y
verdadera. Eso supuso el calentón de Aragonés y la posterior expulsión
del Govern de su vicepresi, Puigneró.
11- Lo que dejó sin habla a Puigneró. Pero también a
un sector de JxC. El sector que viene de CDC, y que tan solo quería
seguir gobernando otro ratito. Y, en ese trance, consolidar su
estructura como partido, a través de la parte del sueldo recaudada a
unos 300 cargos gubernamentales, que reciben un bruto de 20M€ en
sueldos. Pero ese mismo fenómeno que hizo callar a una parte de JxC,
animó a hablar y a liarla a otro, que tenía otro plan. Porque, y esto es
importante, había un plan en un sector de JxC.
12- Ese sector parte del encuentro fortuito, en la
anterior legislatura, de tres personas en un despacho del Parlament. Se
trata del expresi Torra, autor de bellos textos supremacistas y hoy
abandonado a sí mismo y a su sueldazo de expresi. Pero, más y mejor, se
trata de Laura Borràs, expresi del Parlament, hoy diputada suspendida a
la espera de juicio por posible mangoneo de dinero público, y se trata
del diputado Francesc Dalmases. Puigdemont, si bien tiene afinidad
ideológica, de estilo, de carácter, con ese sector, no tiene ningún tipo
de simpatía personal hacia sus tres promotores. Pero a pesar de su
desapego, Puigdemont dio a ese grupo un regalo fabuloso, con ocasión de
los fastos del aniversario del 1-O. Dio por celebrado el referéndum de
autodeterminación de Cat. Según él, se celebró hace cinco años, el día
1-O. Ese día se produjo una manifestación exitosa, duramente reprimida, y
unas votaciones simbólicas, sin garantía alguna. Pocos días después de
los fraudulentos referéndums rusos en Ucrania, Puigdemont cerraba –otra–
oportunidad de empatía en –lo que queda de– la Europa liberal.
Desacreditaba, hipotecaba el independentismo cat en términos
democráticos internacionales. Pero ganaba, sellaba un espacio electoral
en Cat. Una extrema derecha que, ya definitivamente, solo reconocía el
voto de lo que asumía como poble / pueblo, y que solo tenía
que llegar al poder para declarar la indepe. Un mecanismo improbable
para acceder a la indepe, pero que facilitaría la existencia en un
Parlament de un grupo con esa idea restrictiva de democracia.
13- Las cartas ya estaban echadas. La cosa no era una
crisis de Govern. O no solo. Se trataba de un combate interno en JxC. Y,
todo apunta a ello, se trataba de una futura escisión, que veremos, o
no, próximamente. Entre un sector ex-CDC y otro, formado por personas
que fueron felices en el ciclo propagandístico 2012-22, y que
evolucionaron con la evolución del fake en el procesismo, cada
vez más íntimo. Ese sector, que tuvo ocasión de dominar JxC, pero que en
su día perdió las elecciones internas, ahora tenía la oportunidad de
dominar el partido, o de salir de él como grupo homogéneo. Sucedía lo
esperado por ese sector, lo que gestionó por meses. Y lo que nos lleva
al famoso punto 14.
14- Tras las elecciones de la ANC, en 2021, la ANC está
quemando etapas. Hacia la antipolítica. La idea que está difundiendo es
que no hubo indepe porque mintió la clase política. El movimiento
procesista es inocente, puro, mientras que pasan a ser culpables del
engaño los políticos. Más concretamente, los de ERC. Sorpresivamente,
PDeCAT, JxC, que presidía el asunto, no mintió o mintió menos, o da lo
mismo. Diversos políticos –entre ellos Torra, por ejemplo– han confesado
al mundo que también se sintieron, snif, engañados –por ellos mismos,
se supone–. Borràs, que defiende que su incorporación a la política fue
el 1-O del 2017, y no a través del cargo por el que le va a caer un
juicio, pues también. El resultado de todo ello es un nuevo perfil en
ANC, que ahora es un grupo antipolítico, esencialista, inocente del
mayor engaño habido en la política cat, y –sumamente– antiizquierdista.
Lo que no es importante. Lo que sí lo es es que baraja, seriamente,
hacer una lista electoral para las próximas elecciones, con todos esos
ingredientes. Que ya son componentes intensos y literales de la extrema
derecha 2.0 europea y americana. Esa posible lista futura ha causado
terror en Bruselas y en el sector no CDC de JxC, que ven seriamente
amenazados sus campos semánticos. Un sector de JxC, bendecido por
Waterloo, se ha lanzado a crear un espacio relacionado con la moderna
extrema derecha, antes de que ANC lo haga formalmente. JxC, un sector de
JxC, el que ha votado masivamente en la consulta, exigiendo la salida
del Govern, ¿ha preferido perder un sueldo en el Govern para jugársela,
laboralmente –que lo de la indepe ni está ni se le espera–, en una
futura lista dentro de la ANC, que aún no existe? Respuesta: así como
suena. Y por dos razones. Razón a) estadísticamente, no cobraban. No
tenían cargo, o lo habían perdido por posible mangue. Eran los nuevos,
los recién incorporados, sin la cultura de la permanencia de CDC. Razón
b) han tomado las decisiones a partir de las burbujas de gas en el mar, y
no a partir de la explosión de la tubería. Las han tomado a partir de
sus decisiones explicadas y oídas en medios de comunicación públicos y
concertados. La han tomado sin saber lo más importante del procés. Que
el procés es, literalmente, un programa de la tele. Como dejen de salir
en ella, fin de la historia. Sin tele, y como Feijóo no gane las
elecciones, y no convierta la política estatal en un combate entre
extremas derechas 2.0, o en un acuerdo entre extremas derechas 2.0, no
tendrán opciones. (...)
CUP no supo ver, en los últimos años, esencialismo y actitudes
excluyentes hacia la vieja –y, por lo tanto, la nueva– inmigración, no
supo ver extrema derecha 2.0 mientras pactaba con ella. Comuns, el
primer partido de Cat en Elecciones Generales hasta que su lenguaje se
confundió netamente con el del procesismo, aún mantiene cargos en el
Congreso que aluden a Borràs como un ser de luz, o que, incluso,
defienden que la derecha cat se autodisolvió en su día, en vez de
refundarse varias veces, cada una más cerca del yuyu. El mismísimo
Podemos con problemas para Sumar, se ve a sí mismo, y al procesismo,
como víctimas del R’78, por lo que idealiza el discurso procesista para
idealizar el suyo. Y sí, ambos son víctimas del R’78. Pero no solo.
También lo son de sí mismos, de sus análisis sostenidos de mala
calidad. (...)
Cat, una sociedad sometida a neoliberalismo, a su ruptura social, a su
cultivo de la identidad, a su exclusión forzada y cotidiana en grupos
enfrentados, precisa una reacción cívica que impida hechos como que,
ahora mismo, aún con la salida de JxC del Govern, la segunda autoridad
de Cat sea la responsable de que se excluyeran de la sanidad, vía
documento interno en plena pandemia, a grupos de edad. Solo hubo dos
Gobiernos europeos que perpetraran ese ataque sin paliativos a los DD.
HH. Llamamos de extrema derecha solo a uno.
Aún siendo improbable, es
precisa una reacción cívica también en el Govern, para invertir la
debacle ética que vive Cat, para dotar al Govern, formado en el mito y
la propaganda, de alguna herramienta ante lo que viene este otoño. Un
ERE a personajes inquietantes y pasados, un Govern de izquierdas de
amplio espectro, y la reformulación de TV3, el sitio en el sucede la
política, serían los tres primeros pasos o señales. Veremos." (Guillem martínez, CTXT, 08/10/22)