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26/12/23

En el desastre del informe PISA, el caso vasco es uno de los más graves, por la altura desde la que cae y por la persistencia del desplome... cuenta con un mayor gasto público y privado en educación, tanto si se analiza el gasto por estudiante como si se compara con el gasto por habitante. Pero ha sido el segundo descenso más significativo en los últimos 10 años de PISA, con 32 puntos de caída, tan sólo por detrás del sufrido por Cataluña (38 puntos)... El alumnado que no supera tampoco este nivel inicial en Lengua Vasca, que es la única lengua que vehicula aprendizajes en la mayoría de los centros educativos, supera la mitad del total... El alumnado de 2º curso de ESO en el nivel inicial en Lengua Española es casi un tercio del conjunto... Euskadi tiene un problema muy grave en la competencia lingüística de su alumnado que lastra el resto de sus aprendizajes... ¿Qué más se necesita analizar, y resolver, para acaar con una tendencia de rendimientos desiguales, aunque unánimemente decrecientes, señalados en todas las evaluaciones? Uno especialmente, y que no es menor, sino todo lo contrario: el impacto de una política lingüística aplicada con prevalencia sobre la política educativa, que impide precisamente la resolución de los problemas? En la mayoría de los centros educativos vascos se trabaja sobre una ficción: la de que el euskara es la primera e incluso la única lengua de la totalidad del alumnado, cuando esto no es así... Debido a esta creencia errónea, el castellano se excluye como herramienta de cualquier aprendizaje, incluso como auxilio para producir mejoras competenciales... PISA no es más que una muestra, solo una muestra más. Tanto esta como las otras prueban lo mismo: que cuando una política que prima lo simbólico-identitario frente a lo lingüístico-comunicativo se impone sobre la necesidad educativa, sobreviene el desastre

 "Pocos de los 81 países participantes en esta última edición, retrasada por la epidemia de Covid, han mejorado sus datos en el último informe del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés), que evalúa a los estudiantes de 15 años en tres competencias especialmente: matemáticas, ciencias y lectura. Una tónica general de la que no se sustraen ni España ni la mayoría de sus comunidades autónomas, siendo el caso vasco uno de los más graves, por la altura desde la que cae y por la persistencia del desplome.

Euskadi alcanzó en 2012 su mayor éxito en competencia lectora en el Informe PISA, con 498 puntos. Desde entonces no ha hecho más que descender, obteniendo en la actualidad solo 466. Una puntuación por debajo de la media española y de la OCDE y que indica que, en este tiempo, los estudiantes vascos han perdido un curso completo en cuanto a competencia lectora. Pero es que la puntuación en matemáticas también ha disminuido, de 505 puntos hace 10 años a 482 en la actualidad; esto es, 23 puntos menos. Y en la competencia científica, los estudiantes vascos han pasado de 506 puntos a 480, la mayor caída entre todas las Comunidades Autónomas.

La magnitud del retroceso no es la única nota que aporta gravedad. También lo son el incremento de alumnado en los niveles más bajos de las distintas competencias y el descenso cada vez más acusado de estudiantes en los niveles avanzados, lo que pomposamente llamamos «excelencia». Pues bien, Euskadi está entre las comunidades con menor porcentaje de alumnado en estos altos niveles en lectura: solo un estudiante por cada ocho que no superan el nivel bajo. En competencia científica, hay un alumno en el nivel avanzado por cada siete en el inicial. En el caso de las matemáticas, por cada alumno excelente hay casi cinco en los niveles bajos de rendimiento.

En todos los campos, pero especialmente en el de la lectura, Euskadi parecía tener todo a su favor para obtener buenos resultados. No en vano era la comunidad autónoma que dedicaba al ámbito lingüístico mayor tiempo del currículo (en torno al 40% del total, según el decreto curricular en vigor en ese momento); su muestra concurría con el nivel socioeconómico y cultural más alto (+0,18 de ISEC), sólo por detrás de Madrid (+0,25) y claramente por encima de la media española (-0,03); es además la comunidad que escolariza al alumnado más tempranamente (más del 90% desde los dos años de edad); posee comparativamente más recursos humanos ocupados en actividades educativas, y cuenta con un mayor gasto público y privado en educación, tanto si se analiza el gasto por estudiante como si se compara con el gasto por habitante. Pero ha sido el segundo descenso más significativo en los últimos 10 años de PISA, con 32 puntos de caída, tan sólo por detrás del sufrido por Cataluña (38 puntos).

No hay explicación gubernamental a este enorme retroceso. Las autoridades vascas se han escudado en el impacto de la pandemia o se han limitado a señalar que PISA es «sólo un indicador», olvidando que esta tendencia descendente es plenamente coincidente con otras evaluaciones internacionales como PIRLS (Estudio Internacional de Progreso en Comprensión Lectora), practicada en 2016 -Euskadi canceló su participación en la siguiente edición-, y coincidente también con las propias de la comunidad autónoma, tanto muestrales como censales. De hecho, los datos que han trascendido de la última, celebrada en el primer trimestre de este mismo año, son dramáticos. El alumnado de 2º curso de ESO en el nivel inicial en Lengua Española es casi un tercio del conjunto. El alumnado que no supera tampoco este nivel inicial en Lengua Vasca, que es la única lengua que vehicula aprendizajes en la mayoría de los centros educativos, supera la mitad del total. Euskadi tiene un problema muy grave en la competencia lingüística de su alumnado que lastra el resto de sus aprendizajes.

Está claro que no existe liderazgo suficiente en Euskadi para que funcione correctamente el triángulo que constituyen la investigación, la innovación y la formación, y ello influye en estos datos. Cada vez se debate en mayor medida el influjo de la modernidad en los rendimientos escolares, que asoma con un uso incorrecto de dispositivos electrónicos, digitales y conectados, útiles para la comunicación, la observación y la experimentación interactivas, pero inadecuados para la lectura profunda y reflexiva que exige la educación. Es evidente el impacto negativo de la segregación escolar, apuntalada en el País Vasco por la mayor presencia de enseñanza privada concertada, con la mayor extensión en toda España del cobro de cuotas irregulares a las familias. Las diferencias socioeconómicas, especialmente de quienes están en peor situación -tal es el caso de la población inmigrante-, sólo explican estos pobres resultados parcialmente, ya que los rendimientos de los autóctonos caen aún más.

Ni siquiera la combinación de todos los elementos de esta larga lista puede explicar la magnitud del retroceso. ¿Qué falta entonces en esta enumeración de razones, todas válidas pero insuficientes, para explicar este descalabro confirmado por PISA? ¿Qué más se necesita analizar, y resolver, para acabar con una tendencia de rendimientos desiguales, aunque unánimemente decrecientes, señalados en todas las evaluaciones? Uno especialmente, y que no es menor, sino todo lo contrario: el impacto de una política lingüística aplicada con prevalencia sobre la política educativa, que impide precisamente la resolución de los problemas.

En la mayoría de los centros educativos vascos se trabaja sobre una ficción: la de que el euskara es la primera e incluso la única lengua de la totalidad del alumnado, cuando esto no es así. En esta última edición de PISA, solamente el 32% de los estudiantes escogió la lengua vasca para realizar las pruebas, en su inmensa mayoría porque esta es su lengua materna. Pero pese a que el euskara no llega a ser la primera lengua más que de un tercio del alumnado, es la única que vehicula los aprendizajes de casi tres cuartas partes de los estudiantes, la única válida para relacionarse con sus profesores y la única cuyo uso y conocimiento se estimula.

En la mayoría de los centros educativos vascos se funciona como si la primera lengua de la mayoría, la española, fuese el obstáculo para conseguir altos niveles de dominio en la otra lengua que institucionalmente se aspira a promover, el euskara. Debido a esta creencia errónea, el castellano se excluye como herramienta de cualquier aprendizaje, incluso como auxilio para producir mejoras competenciales; se expulsa del espacio educativo, o se relega a un ámbito marginal, y se reduce su tiempo de trabajo lo máximo posible. Consecuentemente, las estrategias se reducen, los recursos disminuyen y las metodologías se empobrecen. Todo ello concluye en imposibilitar que buena parte del alumnado mejore sus competencias, lingüísticas y no lingüísticas.

No hay ninguna investigación que justifique este desatino. Son inconsistentes sus soportes desde la psicología cognitiva y la lingüística aplicada, y solo se articulan sobre supuestos ideológicos injustos, etnicistas y excluyentes. Olvidan el papel clave de la escuela en la adquisición y transmisión del conocimiento y pretenden, en clara contradicción con una sociedad que aspira a un bilingüismo cada vez más equilibrado, una formación sobre la base de una sola lengua. Sus fórmulas obsoletas no se sustentan sobre la realidad, se muestran inútiles para la lengua que pretenden privilegiar y contribuyen al fracaso en el resto de áreas curriculares.

El daño se ha hecho ya muy evidente y son abundantes y diversas las evaluaciones que prueban la influencia de estos planteamientos en la reducción de los rendimientos del alumnado. Porque efectivamente PISA no es más que una muestra, solo una muestra más. Tanto esta como las otras prueban lo mismo: que cuando una política que prima lo simbólico-identitario frente a lo lingüístico-comunicativo se impone sobre la necesidad educativa, sobreviene el desastre."

(Ricardo Arana, profesor, Revista de prensa, 20/12/23. Este artículo se publicó originalmente en El Mundo.)

10/5/19

La euskaldunización de adultos fue un infierno para muchas personas que no siendo nacionalistas, tuvieron que pasar por el aro de aquel adoctrinamiento abertzale, más allá de las legítimas pretensiones de capacitación lingüística... un ejemplo de la pedagogía del odio

"(...) En esta ocasión he seleccionado un testimonio reflejado en el el Diario El País en 1994, publicado el 25 de septiembre, que revela claramente lo que durante los primeros años de la euskaldunización de adultos se produjo en muchos barneteguis (internados para aprender euskera de forma intensiva).

El autor de dicho reportaje fue el periodista Iñaki Martín. No parece que ese diario sea un representante de la prensa llamada de “derechas”.

La transcripción del relato es suficientemente clarificadora como para emplear pocas palabras respecto a lo que fue un infierno para muchas personas que no siendo nacionalistas tuvieron que pasar por el aro de aquel adoctrinamiento o socialización abertzale, más allá de las legítimas pretensiones de capacitación lingüística, con el dinero de todos. A pesar de su extensión merece la pena reproducirlo íntegramente:

“[…] Durante hace unos años se reúnen durante la temporada estival grupos de unas 25 personas por barnetegis en distintas localidades de Euskadi. A estos grupos se les adoctrina mediante una pedagogía militante que no se publica ni se indica en los trípticos de las campañas de mercadotecnia, en los programas académicos para los estudiantes ni al solicitar subvenciones públicas.

El tríptico informativo prometía seriedad en la organización, aprendizaje intensivo (siete horas diarias), metodología moderna, vídeos, cintas y un modelo de interacción entre estudiantes y profesores que convertía al euskera en práctica cotidiana, en una convivencia de 30 días. Las personas habían sido seleccionadas por su nivel, aspiraciones y deseos en el aprendizaje del euskera… Todas estas promesas se incumplieron.

La charla de dos ancianas y el sonido de maletas arrastradas me despertaron antes de llegar. Desorientado descendí del autobús y me encontré con un grupo de entre 18 y 30 años que parecían estaban en la misma situación que yo. Acudí a ellos interrogándoles sobre el paradero de una estación de tren abandonada donde, se suponía, debíamos concentrarnos los estudiantes. Allí encontré a un grupo de unas 25 personas depositando su equipaje en la entrada. Varios individuos llevaban la voz cantante y nos reunieron alrededor de una fuente, formando un holgado circulo.

Me di cuenta de que la acción se estaba representando en un lugar donde se erigía un monumento de mármol, en reconocimiento de la labor de un miembro fallecido de ETA, con una inscripción que evocaba el homenaje del pueblo al nombre y a los hechos heroicos del gudari.

Tras esta primera representación, una de las profesoras intervino ante el grupo diciendo: ‘Ahora vamos a jugar a un juego. Se trata de maullar ante una persona escogida al azar e intentar hacerla reír, si se consigue, ocupa el puesto propio y continúa el juego con otras personas hasta que consiga librarse de hacer el gato’

Durante esta segunda escena se creó un ambiente artificial de humor, con este juego concebido para romper el hielo entre personas que se acaban de conocer apenas cinco minutos antes.

Tras el juego de Katu gixajua dos profesores invitaron al grupo para que volviera a formar un círculo, a una de ellas inició su discurso diciendo ‘Nosotros somos una ameba, ¿qué es una ameba? La ameba es una célula como nosotros y nuestro grupo debe estar unido y funcionar como tal en cualquier momento, en cualquier actividad, todos juntos, todos a una, somos una ameba.’

Nadie dice nada, ha transcurrido una hora desde que llegué y seguí fuera de juego pensando que aquello no podía ser un barnetegi.

La profesora continuó ‘la ameba requiere que peguemos nuestros cuerpos lo más posible, para no separarnos, ¿a dónde va la ameba?’ pregunta a los estudiantes; respuesta, ‘al barnetegi’.

Toda personalidad o el individuo debe queda fuera del barnetegi, sus fines competen a todos los presentes, y el juego de la ameba al individualismo en cualquiera de sus manifestaciones dinamitaría el barnetegi metaforizado por el susodicho microbio.[…]

Primero se presentan dos profesoras, y luego solicitan a los estudiantes que hagan igual. Explicamos uno a uno nuestro nivel de estudios, actividades profesionales y situación laboral, entre otros temas. La mayoría del grupo revela que su actividad preferencial es ser parranderua (juerguista), y que han ido al barnetegi ‘porque quieren vivir y aprender el euskera porque somos vascos y euskaldunes’

Una vez tuvimos que elaborar, en grupos de a dos, un crucigrama de manera que luego el resto de los grupos intentaran adivinarlo. En uno de ellos se preguntaba ‘¿Qué valen los españoles?’ respuesta ‘cero’ ‘¿qué seremos un día?’ respuesta ‘independientes’ ‘¿de qué van los partidos políticos?’ respuesta ‘de demócratas’ ‘¿qué conseguiremos?’ respuesta al unísono, ‘la revolución’.

Cuando los estudiantes respondieron ‘la revolución’, la profesora matizó: ‘No conseguiremos la revolución, sino que la haremos’, diferenciando el verbo lortu (conseguir) de egin (hacer), haciendo hincapíe en que ‘conseguir la revolución (iraultza) tiene menos peso y fuerza que hacerla’

Es importante destacar que éste y otros ejercicios didácticos incluían expresiones de vinculación con Herri Batasuna y sus extensiones JARRAI o la organización armada ETA,[…]

Dentro del barnetegi los estudiantes vestían camisetas con la insignia de Herri Batasuna, Jarrai o con lemas políticos ‘independentzia’, ’iraultza’, ’anmistia’ o ‘intsumisioa”.

Pero su intsumisioa está en las antípodas del movimiento pacifista que se ha generado en Europa y en Euskadi. Consiste básicamente en oponerse a todo lo que represente el Estado español o a España, pero sin negar su apoyo público a la violencia armada de ETA, o de cualquier organización o ejército de corte izquierdista, obedeciendo a la consigna ‘ el servicio militar, en ETA militar’

También era normal que todas las alhajas que portaban los estudiantes de ambos sexos fueran símbolos de su ideología, la estrella roja de Jarrai, los pendientes con la insignia de herri Batasuna o el hacha y la serpiente […]

Abundaban las pegatinas con el concentrado de símbolos ideológicos o con las pretensiones políticas, por ejemplo ‘ETA bietan Jarrai’ (ETA continúa, sigue en dos frentes de lucha, la política y la armada), ‘iraultza ala hil’ (revolucióno muerte), ‘ independentzia’ (independencia).

De lo que se trataba era de transmitir por medio de juegos de rol, una doctrina revolucionaria. En estos juegos los estudiantes se dividían en grupos que defendían y adoptaban el mejor método para afianzar una decisión política.

Para ello unos enfrentábamos entre nosotros en cada ejercicio, abandonando la ficción del juego para reiterar un nosotros vasco nacionalista radical, que insistía en la ideología personal, cuya apoyatura era en mi barnetegi la interpretación marxista leninista.

Ejemplo es ‘tu eres el empresario y quieres que tus empleados metan horas extras, ¿cómo les obligarías?’[…]

A partir de la primera semana de estancia en el barnetegi, el grupo de estudiantes dejó de relacionarse conmigo por un incidente ocurrido en el transcurso de una cena mientras me servía un plato de puré y una profesora me acusó, señalando el plato de ‘no tener conciencia colectiva’. Al parecer me había echado tal cantidad que le provocó la alucinación dialéctica en virtud de la cual la cantidad deviene en cualidad.

Traté de explicarle que el puré era sólo puré y que no tenía nada que ver con la conciencia colectiva. Acto seguido añadí que era un concepto ajeno a los alimentos, pero que, si me hubiera preguntado por la cantidad servida, a su parecer demasiado generosa, le hubiera respondido que no iba a comer segundo plato y que, habiéndose servido el resto del grupo –yo había llegado cinco minutos tarde- no me parecía cantidad exagerada.

Afectado por el ambiente reinante en el barnetegi incluí en el discurso una disertación sobre los usos y costumbres del concepto conciencia colectiva. La tranquilicé diciendo que regímenes como los de Stalin, Castro, Hitler, Franco o Mussolini ya habían hecho un uso similar del término. Añadí a esa lista a Herri Batasuna.

La cosa se puso seria cuando comenté a los contertulios que tuvieran cuidado con la dieta cárnica del segundo planto, pues acababa de descubrir que tenía propiedades como la conciencia colectiva, rica en proteínas ideológicas totalitarias y en complejos vitamínicos de culpa.

Tras estos comentarios el ambiente se enfrió algo más que el puré. Hubo actos relevantes a los que no fui invitado; no me regalaron la lectura de informes y teorías de acciones sociales que Jarrai distribuyó entre sus simpatizantes del barnetegi, ni me propusieron asistir a las manifestaciones de Herri Batasuna el día de la Salve en San Sebastián, otra que se celebró en Bilbao. Tampoco contaron conmigo durante mi estancia en el barnetegi dejándome de hablar los profesores y alumnos.

Cuando decidieron que un buen ejercicio de euskera sería mandar unas cartas a los presos de ETA que estaban en distintas cárceles, no me pidieron que enviara una misiva, pero vi como la chica que tuvo el descuido con Fidel, leía la Critica de la economía política de k. Marx y metía párrafos de ese texto en su carta a los presos mencionados.

Un profesor me comunicó ‘para nosotros estás en la hoguera, y que lo que más le costaba era clasificarme, pues no parecía pertenecer a partido político alguno.

Tras mi estancia, reflexioné sobre algunos puntos y descubrí fenómenos dignos de mención, como el cambio de ETA en sus relaciones con las sociedades totalitarias, estrechando nuevos lazos con Irán y el islamismo, desvinculándose por razones presupuestarias, que no ideológicas, de sus hasta ayer socios de la extinta ex Unión Soviética, y en las paradojas y debilidad de la democracia, pues en ella pueden surgir maneras de destruirla. Por ejemplo, dejando dinero público a barnetegis como este mismo.” (...)"

(Ernesto Ladrón de Guevara, La tribuna del País Vasco, 23/01/19)

12/12/16

La inmersión lingüística generalizada y el filtro del euskera para seleccionar al profesorado responden a criterios políticos... y son la causa de los malos resultados de los alumnos vascos en el informe PISA

"El más reciente Informe Pisa, que analiza el nivel educativo de los alumnos de 71 países y territorios de todo el mundo y que, en esta ocasión, también ha estudiado la evolución formativa de los estudiantes según su región de origen, revela que los jóvenes del País Vasco han retrocedido ampliamente en sus competencias educativas en las materias a examen (Matemáticas, Ciencias y Lectura) hasta el punto de que Euskadi se sitúa por debajo de la media de la OCDE y de la media española en Ciencias y Lectura. (...)

¿En su opinión, a qué se deben los malos resultados obtenidos por los estudiantes vascos en el último informe PISA?

No puedo responder de una forma científica a esa pregunta pues habría que analizar de una manera estadísticamente comparada las variables que inciden en los resultados, y me faltan datos objetivos. Pero me arriesgo a hacer una aproximación sobre las posibles causas.

Sorprenden varias cosas. Por ejemplo, que el 67% de los alumnos evaluados pertenecen a la red concertada, es decir casi dos de cada tres alumnos. Hay que tener en cuenta lo siguiente: el extracto socioeconómico de las familias de la red concertada es mejor que el de la pública y, por lo tanto, hay un sesgo en la muestra; el País Vasco tiene, además, mucho más presupuesto dedicado a la educación en relación a la población que el resto de las comunidades autónomas y también más recursos, tanto materiales como de profesorado, y más apoyos a los alumnos con necesidades educativas. Sabiendo todo esto, los resultados nos revelan que algo no funciona. Y eso que no funciona es sistémico. (...)

Yo planteo que la inmersión lingüística aplicada de forma generalizada y el filtro del euskera para seleccionar al profesorado no responden a criterios de calidad y excelencia sino a planteamientos estrictamente políticos. Los fines de la educación como concepto hace tiempo que han sido suplantados por las estrategias del nacionalismo, que han impregnado el conjunto de las políticas y contaminado el servicio que se presta a los ciudadanos en los diferentes ámbitos, entre otros los de la educación.

 Incluso, es paradójico que el resto de los partidos hayan hecho puro “seguidismo” de los paradigmas que caracterizan al “partido guía” del País Vasco. Yo diría que sobre todo en la educación, que es un campo muy invadido por quienes quieren influir en la forma de pensar de la gente y manipular cosmovisiones sobre el mundo y las cosas.

¿Qué papel juega la política lingüística que ha llevado a cabo el Gobierno Vasco durante los últimos años en esta situación?

A mi juicio, este aspecto es clave. No se puede aplicar una política de inmersión lingüística forzada contraviniendo el contexto de la realidad social y cultural, solamente por razones de estrategia política, pues la propia Ley de Normalización del Uso del Euskera ponía restricciones en ese sentido. Más del 80 % de la población vasca tiene como lengua materna el castellano, y la lengua de uso es la misma que la materna.

 Todo el derroche de gasto que se ha hecho en la construcción nacional, que es la euskaldunización, con un coste elefantisiáco, no ha surtido apenas efecto, y seguimos con un uso social del euskera sin grandes variaciones respecto a hace 35 años. Y nadie se plantea evaluar la rentabilidad social de esas políticas y sus costes, mientras que existen otras necesidades sociales sin abordar en un contexto de crisis económica. Es asombroso.

En las competencias educativas, los factores cognitivos y del aprendizaje de contenidos curriculares tienen un papel preponderante. No se puede achacar a las pruebas hechas por vía digital el factor desencadenante en la caída de resultados como ha hecho la consejera de Educación. Puesto que, además, esa es una competencia evaluable y a lograr. 

Convendría analizar la incidencia de esa inmersión en una lengua tan minoritaria como el euskera en el descenso de los egresos educativos, en lo que se refiere a la caída en la comprensión verbal y lectora y, en consecuencia, en aquellas materias que tienen una gran incidencia en el razonamiento, que está intrínsecamente ligado a la competencia verbal, tal como describe Vigotsky en su teoría del aprendizaje.

Una comunidad tan próxima como Castilla León nos saca una ventaja de 30 puntos en comprensión lectora mientras que entre los resultados del País Vasco y el último de la escala solamente hay 15 puntos de diferencia. ¿Parece obvio, no?  (...)

¿Qué responsabilidad tiene el profesorado en estos pobres resultados? ¿Tienen los adolescentes vascos los mejores profesores?

A esto respondo con una idea muy gráfica. ¿Qué educación puede dar un profesorado que ha apoyado o condescendido, en muchos casos, con el terrorismo y la extorsión de ETA?  Es verdad que no es mayoría, pero hay un alto componente de subversión de valores en una parte del profesorado vasco. Y en ello tienen que ver mucho los sistemas de selección por la vía de una euskaldunización politizada.

 Ha habido una criba indudable en la selección el profesorado, pues los  partidos políticos dominantes han considerado que un profesorado identificado con el proyecto nacionalista es un instrumento de adoctrinamiento, no de educación. Veamos lo que está ocurriendo ahora mismo en Navarra. ¿Por qué las prisas en la euskaldunización del sistema? Quieren a toda costa dar una vuelta completa a la situación del sistema educativo navarro.

Analicemos qué sindicatos son los más votados por el profesorado vasco y saquemos consecuencias.  Un profesorado sin formación humanística es como un cirujano sin bisturí.

Algunos analistas acusan al sistema educativo vasco se ser una gigantesca herramienta de adoctrinamiento nacionalista, ¿cree usted que esta apreciación es correcta?

Sin duda. Lo dicen los mismos programas y textos nacionalistas en su axiología educativa. El adoctrinamiento forma parte del ADN nacionalista. Sin esa siembra de material cognitivo que va conformando y modelando la cosmovisión de las generaciones, tergiversando la historia, mediante el currículo oculto, la utilización sentimental para impregnar el ideario nacionalista en los niños, con  las interacciones personales profesor-alumno y una sutil, y, a veces burda,  transmisión de ideas que nada tienen que ver con la educación y sí con el adoctrinamiento;  sin esa lluvia fina que lo impregna todo en los contextos educativos, no sería posible la expansión de la idea secesionista.

No hay más que ver el empeño que están poniendo en ciertas comunidades, sobre todo en Navarra, por dar un cambio copernicano a los paradigmas educativos.  Si la educación fuera un servicio público aséptico y neutral, todo iría mejor.

¿Qué futuro educativo espera a los jóvenes vascos?

Partiendo de las respuestas anteriores, yo diría que los jóvenes vascos tienen un mal futuro educativo. La educación tiene como uno de sus objetos principales el de formar ciudadanos libres, capaces de tener sentido crítico de las cosas y de analizar sus realidades envolventes, emancipados como personas capaces de forjar un proyecto de vida de forma constructiva y responsable para contribuir al desarrollo de las sociedades sin romper con su pasado. Si esto no existe, los individuos se convierten en personas manipulables y alienadas. (...)

Miremos hacia Finlandia, donde el profesorado es el factor casi exclusivo de la excelencia de la educación, o a Japón o Singapur. Solamente si se deja que el sistema educativo cumpla su función sin intromisiones sectarias de interés político, éste cumplirá su objeto y propósito.

Y en ese sentido habría que reforzar el criterio de utilizar la lengua materna como vehículo, aunque solamente sea en el aprendizaje de la lecto-escritura y el afianzamiento de esa lengua de forma culta. La lengua no solo es un vehículo de comunicación sino una herramienta de transmisión cultural, y, en este sentido, hay que elegir no solamente la lengua materna sino aquel canal que forma nuestra capacidad cognitiva de mejor forma.

El pensamiento y la capacidad para aprender tienen mucho que ver con el mecanismo para formar conceptos que utilicemos. Cuanto más pobre sea esa herramienta más deficitaria será nuestra capacidad para desarrollar construcciones hipotético-deductivas. La UNESCO y otros organismos internacionales y expertos internacionales nos dicen que la lengua materna ha de respetarse en el ámbito educativo. Incluso los nacionalistas, antes de llegar al poder reivindicaban, este concepto."                  (ERNESTO LADRÓN DE GUEVARA – LA TRIBUNA DEL PAÍS VASCO – 10/12/16, en Fundación para la Libertad)

28/4/15

¿Se acuerdan cuando el nacionalismo reivindicaba el derecho a educar a los hijos en su lengua materna? Una vez que controlalaron la Administración, hicieron lo contrario

"Hace unos días la secretaria general del PSE, Idoia Mendia, recalcaba la «enorme generosidad de los castellanoparlantes» y «el riesgo de imposición del euskara con sanciones». (...)

Y, sí, claro que ha habido una enorme generosidad por parte de la población castellanoparlante. ¿O no se acuerdan de la fuga de miles de maestros de las escuelas públicas en los primeros ochenta, seguido de una generación entera de profesores forzada a aprender euskara y a trabajar con su herramienta por excelencia –el idioma– demediada, como un pianista que toca con una mano amarrada a la espalda, y sin que todos estos años hubiera ninguna protesta laboral por ello? Por cierto, se diga lo que se diga, un esfuerzo que hemos pagado caro en la formación, o deformación, de nuestros niños.

¿O no se quiere reconocer que toda una generación entera de jóvenes vascos ha tenido que renunciar a los golosos puestos de la Administración pública para que sean repartidos a golpe de perfiles lingüísticos? ¿Eso qué es? ¿La rebelión de los castellanoparlantes? (...)

La lengua materna. 

¿Se acuerdan cuando durante el tardofranquismo el nacionalismo reivindicaba el derecho a educar a los hijos en su lengua materna? ¿Se acuerdan ustedes? ¿Y qué diríamos ahora, cuando una inmensa mayoría de padres castellanoparlantes tienen hijos que estudian en una lengua no materna? ¿O no se dan cuenta de eso?

 Los nacionalistas solo reivindican este derecho cuando la Administración pública no permite la enseñanza en la lengua que defienden, pero una vez que controlan ellos la Administración se olvidan rápido de esto para hacer exactamente lo contrario.

La euskaldunización de la Administración.  

Los nacionalistas legitiman las políticas de requerimiento del conocimiento para acceder a la Administración (los perfiles) como único medio posible para euskaldunizar la Administración. Ya. ¿Pero cómo legitimamos euskaldunizar la Administración? Porque en el Estatuto y la Ley de Normalización no se recoge. Se recoge el derecho del ciudadano a ser atendido en cualquiera de los dos idiomas, cosa que es bien distinta.

 Alguno me dirá que el euskara no se exige en todos los puestos. Es verdad, no en todos, pero en muchos sí, y el resto también tiene perfiles; lo que quiere decir que en los puestos en los que no se exige al que sabe se le dan puntos extra. Es como si en una carrera de cien metros al que sabe euskara le quitamos un segundo de su tiempo. Los castellanoparlantes pueden correr, pero tienen que correr mucho más para llegar al mismo tiempo administrativo. (...)

El derecho a hablar en euskara.

 Los nacionalistas reivindican con carácter absoluto el derecho de los vascoparlantes a hablar en euskara en todo momento y lugar. ¿Existe ese derecho? Pues según. Cuando están solos, claro. Al leer un libro, al ver un programa o cuando se juntan dos vascoparlantes que quieren hablar en euskara, no hay nada que se lo pueda impedir. Aunque, curiosamente, no se hace mucho uso de este derecho.

 Nada ni nadie me obliga a escoger el periódico que leo, pero la inmensa mayoría de vascoparlantes lee periódicos en castellano, libros en castellano o ve programas en castellano. En cambio, dicen que cuando se encuentran frente a una persona que no sabe euskara esta les impone el castellano, que no pueden elegir.

Ya. ¿Pero esa otra persona, que no sabe euskara o aunque lo sepa, no tiene el mismo derecho que él para elegir hablar castellano? ¿O solo hay derecho para elegir idioma siempre y cuando este sea el euskara, como decía Ford del color negro de los coches? El euskara no tiene los mismos derechos que el castellano. Bueno, en realidad los que tenemos derechos somos las personas, no las cosas.

 El euskara o el castellano no tienen derechos, son las personas que hablan en euskara o en castellano las que tienen derechos. Y bien, pongamos una persona que habla en castellano y otra que además habla en euskara con los mismos conocimientos de otras áreas.

 ¿Cuál de los dos tiene más derechos, más posibilidades? Háganse la pregunta un momento y respondan con sinceridad. ¿Se puede decir que los vascoparlantes estamos discriminados en Euskadi hoy en día, o es más acorde con la verdad que tenemos muchas más opciones de vida, profesionales y de todo tipo? Y, ¿entonces? Pues eso.

 Y, finalmente, la igualdad de oportunidades. 

Curiosamente los defensores del euskara no le tienen mucho aprecio a este principio. Todas las personas debiéramos tener las mismas oportunidades ante la vida. ¿Cómo compaginamos los diferentes derechos individuales para, al final, garantizar, junto con la libertad, este principio básico? El Estatuto también recoge que «nadie será discriminado por razón de lengua». 

Bien. ¿Cómo encajamos esto con los perfiles, por ejemplo? Estaremos de acuerdo, y más en esta situación de paro y precariedad, que uno de los mayores bienes y que mejor garantizan la igualdad de oportunidades ante la vida es poder acceder a un puesto de trabajo estable, con buenas condiciones laborales y sueldo decente. 

A todos se nos ocurrirán de inmediato los más de 150.000 puestos de empleados públicos. ¿Impedir que, por no saber euskara, no se pueda acceder no quiere decir «discriminar por razón de idioma»? (...)"               (ANDONI UNZALU GARAIGORDOBIL, EL CORREO – 08/04/15, en Fundación para la Libertad)

29/1/14

Los alumnos escolarizados en un idioma que no es su lengua materna están cargados con un importante lastre para entender lo que se les enseña... durante el franquismo, o ahora, en democracia

"(...) Una de éstas es el asunto de la lengua que se utiliza para las pruebas en aquellos países en que existen alumnos sujetos a una lengua de instrucción distinta de su lengua habitual. 

Los sucesivos estudios PISA han puesto de manifiesto que en países de este tipo (casos de Quebec, Hong-Kong o Luxemburgo) la utilización para las pruebas de la lengua de instrucción en el caso de los alumnos que poseen como lengua habitual o de entorno otra distinta constituye «una importante barrera para la mayoría de esos alumnos a la hora de entender el texto de la prueba, interpretar su contenido y expresar sus ideas y sus respuestas».

 Es por ello por lo que se decidió en Euskadi que los alumnos efectuasen las pruebas en su lengua habitual o de entorno y no en la de instrucción. Aunque el alumno estuviese siendo escolarizado en euskera, la prueba la harían en castellano a no ser que su ambiente familiar fuese total y absolutamente euskaldun (los cuatro abuelos).

Lo que llama poderosamente la atención en este asunto es el motivo empíricamente comprobado que hay detrás de esa decisión: que es la de que el uso de una lengua distinta de la habitual de su entorno constituye para el alumno una barrera importante tanto para la comprensión cognitiva como para la exposición de su pensamiento, a pesar de que es la lengua en que está siendo escolarizado desde su niñez.

 Y llama la atención porque es bastante evidente que esa barrera no se produce sólo y únicamente el día de la prueba PISA y con los exámenes de PISA (tal cosa sería un milagro), sino que se verifica todos los días, todos y cada uno de los días de la escolarización.

 O, lo que es lo mismo, que los alumnos escolarizados en un idioma que no es el habitual de su entorno están cargados con un importante lastre para entender lo que se les enseña y sujetos a una cierta mordaza para expresar lo que aprenden, y que eso ocurre de continuo año tras año. 

Conclusión obligada que, sin embargo, contradice todas las afirmaciones que oficialmente se efectúan sobre la enseñanza en el País Vasco, en donde se nos vende por la Administración la idea de que los idiomas se adquieren en la infancia sin esfuerzo ni coste cognitivo alguno.

Ahora bien, sucede al mismo tiempo que los niveles de ambos grupos de alumnos (los escolarizados en su idioma habitual y los que no lo son) son similares en la prueba PISA si a todos se les permite examinarse en su idioma habitual.

 Es decir, el alumno erdeldun demuestra que sabe lo mismo que el euskaldun siempre que le dejen examinarse en castellano, luego ha aprendido lo mismo a pesar de la barrera de ser escolarizado en idioma inhabitual para él. ¿Cómo es posible?

Salvo que impugnemos la validez de las pruebas mismas, sólo cabe una explicación: que el alumno de ambiente castellanoparlante hace un esfuerzo extra en el aprendizaje gracias al cual supera el lastre a que está sometido. Aunque le cuesta más, aprende lo mismo y lo demuestra si le dejan usar su lengua propia.

 La pregunta que ello suscita, claro está, es la de si ese sobresfuerzo que se le exige está bien aprovechado invirtiéndolo en lo que lo invierte el sistema (poseer otro idioma a pesar de que no llega a dominarlo nunca como la propia prueba demuestra), o sería mejor aprovechado invirtiéndolo en la adquisición de otras capacidades cognitivas.

Por otro lado, la barrera en la competencia expresiva (la mordaza) no desaparece para el sujeto en cuestión en ningún momento de su vida, como lo demuestra la tendencia generalizada al uso de la lengua habitual incluso entre los funcionarios a los que se ha exigido demostrar su competencia en la lengua inhabitual para acceder al puesto.

 Incluso entre ellos mismos, su tendencia natural es la de usar la lengua que no entraña una barrera cognitiva y expresiva (huyen de la mordaza). Sólo donde es obligatorio el uso de la lengua inhabitual se respeta, y aún así sólo en la topografía de la obligatoriedad. Más allá, en el ámbito espontáneo, los chavales vuelven a su idioma porque los niños son seres de una practicidad a prueba de entusiasmos patrióticos. (...)

La única manera de evitar esa vuelta a la habitualidad espontánea sería la coerción lingüística directa. Tal como propone algún autor que tiene responsabilidades políticas actualmente, se fijaría por ley que ciertos servicios públicos (la sanidad, por ejemplo) dejasen de ser proveídos de manera bilingüe y lo fuesen sólo en lengua vernácula, de manera que el desconocimiento o uso insuficiente de ésta impediría el acceso al servicio. Ya se hace en Flandes. (...)"                    (EL CORREO 19/01/14, J. M. RUIZ SOROA, en Fundación para la Libertad)

12/1/14

Sólo el 13,3% de los vascos recurre habitualmente al euskera

"(...) En esta última encuesta del Gobierno vasco solo un 27% de encuestados confiesa manejarse bien en euskera, aun cuando el 75% de ese mismo sector reconoce que habla mejor el castellano. 

En los incesantes sondeos de este tipo, sin embargo, quienes manifiestan desear un mayor conocimiento de la “lengua propia” de su comunidad ascienden a un porcentaje nada desdeñable (en la CAV el 63%, en Navarra el 38%).

 Lo sospechoso es que tantos acepten imponerse unas obligaciones que durante décadas han sido reacios a satisfacer y que pospongan otras iniciativas públicas que les serían de bastante mayor interés individual y colectivo. 

Tan escandaloso como que esa mayoría que solo conoce y emplea nuestra lengua común esté hoy matriculando a sus retoños en el modelo D, o sea, en la inmersión en euskera. O que muchos de esos pocos que dicen hablar el euskera con soltura, prefieran conversar en castellano; pero que eso no les impida sostener a la vez que el euskera es el idioma “por excelencia” de los vascos…

 Es de temer entonces que no solo estén falsificados los resultados de estas encuestas, sino antes y sobre todo la conciencia misma de buena parte de quienes las responden. Llamémosla hipócrita, conformista o atemorizada, pero el diagnóstico parece indudable. La falta de libertad de expresión ante la política del euskera no ha sido fruto directo del miedo a ETA, sino del miedo al control social de “los nuestros”.

 Y con ello se falsea, asimismo, la impresión que sacan los extraños, que tienden aún a creer en nuestra realidad nacional al toparse por doquier con rótulos, folletos, carteles, topónimos, etcétera en ambos idiomas y a fiarse sin reservas de datos como estos que les ofrecen.

Así que no se confundan. Pese a su cuantía tan reducida, las cifras obtenidas mediante esas consultas telefónicas aún están infladas. Para verificarlo, acudamos a la VI Medición del Uso de las Lenguas en la Calle (2011) llevada a cabo por el Cluster de Sociolingüística, bajo el patrocinio de dos departamentos del Gobierno vasco y de las cuatro Diputaciones forales.

 Según este estudio, basado en la observación directa, solo el 13,3% de los vascos recurre habitualmente al euskera, lo que significa que su uso está prácticamente estancado y que durante los últimos 22 años (1989-2011) ha crecido nada más que en un 2,5% (aunque se dispare, eso sí, el derroche presupuestario de esa partida).

 Hay diferencias por territorios, claro: en Guipúzcoa los hablantes ascienden hasta el 32,7%, mientras que en Vizcaya se quedan en el 9,4%, en Navarra en el 5,7% y en Álava alcanzan justamente el 4%. Llama la atención que en capitales como San Sebastián ese porcentaje sea el 15,9%, igual que el medido hace 10 años. Tal vez no se lo crean, pero en Vitoria y en Bilbao los usuarios rondan el 3% y en Pamplona oscilan alrededor del 2,5%.

Si el dato más revelador de la pujanza de una lengua es su uso efectivo, y si solo este ofrece el fundamento de los derechos lingüísticos…, saquen las consecuencias. 

Y si hiciéramos una pregunta expresa sobre las razones de un empleo tan exiguo del euskera, la respuesta sincera más probable del ciudadano medio sería esta: “Porque apenas tengo necesidad ni ocasión de servirme de esa lengua”. ¿Habrá algún valiente que se atreva a declararlo?

Todo esto se lleva denunciado en la prensa local bastantes años. Ni el gremio de sociólogos, ni las empresas de investigación contratadas ni los propios servicios del Gobierno vasco se han dado nunca por aludidos. Cosas de la timidez, supongo."                 (AURELIO ARTETA, EL PAIS 07/01/14, en Fundación para la Libertad)

18/2/10

El 3% de los padres vascos elige castellano en las aulas... porque sino sus hijos quedarían excluidos de muchos empleos en los que es imprescindible

"El primero fue la valoración de la consejera de Educación, la socialista Isabel Celaá, tras ratificar que la mayoría de las familias (tres de cada cuatro) desean que sus hijos estudien en euskera y que, por el contrario, sólo el 3% de los padres opta por la oferta en español." (Público, 18/02/2010)

"El debate vuelve a limitarse al ámbito político. Los datos de la prematrícula para el próximo curso difundidos el martes por el Departamento de Educación demuestran que las familias siguen apostando por una enseñanza bilingüe para sus hijos y que sólo 732 de los más de 18.000 nuevos alumnos de dos años escogen el modelo A (en castellano). (...)
Las críticas populares llegaron después de que la consejera de Educación, Isabel Celaá, se mostrase satisfecha con el proceso de prematrícula. El nuevo sistema ha generado una "mirada objetiva" sobre la demanda de modelos lingüísticos, apreciación que se contradice con la "foto irreal", como la califica Oyarzábal.

La consejera negó, al abrigo de los datos, que exista demanda suficiente en los centros para abrir nuevas aulas. Las cifras, "razonables y esperables", en sus palabras, mantienen una tendencia en la que el modelo D -en euskera- sigue siendo el mayoritario entre los nuevos alumnos, con un 74% de los estudiantes de dos años. El B (bilingüe) ha sido elegido por el 22% de los escolares y el 4% restante estará escolarizado en el A.

Oyarzábal criticó que el "15% de los que han solicitado el modelo A no tienen aulas" y que cerca de 250 solicitudes de los modelos A y B no se ofertan en los centros requeridos por los padres. Además, se preguntó qué ocurrirá con las denuncias, una veintena, contabilizó.

El departamento respondió que todas las reclamaciones menos una han sido gestionadas, en algunos casos con la visita de inspectores a los centros. Tanto UPyD como la Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística coincidieron en que las garantías no han existido y el colectivo de padres alegó que "no ha habido ningun cambio con respecto a años anteriores".
(Fundación para la Libertad, citando a EL PAÍS, 18/2/2010 )

1/10/09

6.000 euros por ir a estudiar en castellano a otro pueblo

"Cuando José Luis Fidalgo y Yolanda Colinas comenzaron a buscar un colegio para su hija de tres años se toparon con que no existe ningún centro público que imparta la enseñanza en castellano (modelo A) ni en su localidad, Abadiño, ni en toda la comarca, el Duranguesado, en Vizcaya.

Extrañados, preguntaron al Departamento de Educación, gobernado entonces -año 2005- por Tontxu Campos (EA) bajo la batuta de Juan José Ibarretxe. «No sabíamos», apunta Fidalgo, «la que se nos venía encima».

En la respuesta del jefe territorial de la Inspección de Educación les explicaron que la comarca carecía de aulas públicas en castellano. Sólo un colegio en Ermua, concertado, contaba con ellas. Y les conminaron a matricular a su hija en alguno de los colegios supervivientes de Bilbao, donde se encuentran 24 de los 25 centros que ofrecen en Vizcaya Educación Infantil en castellano.

En aquella respuesta, el jefe territorial reconocía que «quizás transportar desde Abadiño a Bilbao a un niño de tres años diariamente no sería lo más adecuado, ni pedagógico». «Pero», añadía irónicamente, «usted tiene derecho a ello». La carta concluía: «Posiblemente la respuesta que le doy no le satisfaga suficientemente, pero esto es lo más correcto que le puedo decir dentro del ejercicio real y concreto del derecho a la escolarización del alumnado».

La familia se resistió a embarcar a la niña en un trasiego agotador -cuatro viajes diarios desde Abadiño hasta Bilbao suman 200 kilómetros en menos de 12 horas para una menor de tres años- y decidió enviarla al único colegio que enseña en castellano en el Duranguesado: el centro concertado San Pelayo de Ermua, a 15 kilómetros de su residencia. La decisión les ha costado cara. El Departamento no reconoce su derecho a escolarizarla en este colegio y, en consecuencia, les niega la subvención por transporte escolar a la que tienen, de nuevo, derecho: casi 6.000 euros en los dos últimos años. " (Fundación para la libertad, citando a
EL MUNDO, 30/9/2009 )

30/9/08

"Mira, estoy a las órdenes del PNV ¿Vale? Así que me dáis la oposición, aunque no hable vasco... es que es dificilísimo, tío"

“El sindicato mayoritario en la enseñanza pública cree que peligran miles de trabajo. Apuesta por un acuerdo en el que las dos lenguas sean vehiculares en la escuela.

(…) Según criticó el responsable de Enseñanza del sindicato, Javier Nogales, el proyecto de 'Ley marco de enseñanza, aprendizaje y evaluación de las lenguas oficiales y extranjeras en Euskadi' propuesto por Educación supedita y condiciona «todos los fines del sistema educativo a la consecución de uno solo: un nivel de euskera B2, que actualmente no alcanza ni el alumnado escolarizado en el modelo D -en euskera-».

En una conferencia de prensa ofrecida en Bilbao, el sindicalista consideró que definir el euskera «como lengua vehicular» en el ámbito escolar y «relegar el castellano a un papel secundario o marginal» supone «un atentado contra la convivencia lingüística». (…)

Nogales, que recordó al Departamento de Educación que el castellano «es la lengua materna de la mayoría de los vascos», consideró que la propuesta es también «amenazadora» para los trabajadores de la Educación.

A
su juicio, «cuestiona el puesto de trabajo de miles de trabajadores» de la administración y servicios de los centros, así como del personal docente que aún no ha acreditado el perfil lingüístico exigido y cierra «la posibilidad de acceso al sistema educativo vasco de todo el personal que no sepa euskera». (…)

CC OO, según explicó en su comparecencia, es partidario de «superar los modelos lingüísticos», fundamentalmente porque el sistema vigente «se ha convertido en un modelo con un fuerte carácter de segregación social y cultural» y «debe ser reformado».

El sindicato apuesta por hacerlo mediante un texto «que concite el acuerdo sobre la base de la consideración de las dos lenguas oficiales como lenguas instrumentales» en el ámbito escolar y «la conjunción del respeto a la lengua materna del alumnado con el establecimiento de un objetivo bilingüe al final de la educación básica». (Fuente: EL DIARIO VASCO, 25/9/2008. Tomado de Paralalibertad.org)

Nadie sabe inglés, nadie sabe euskera (una lengua más díficil). Se olvidaron del problema pedagógico, obnubilados por el político, el único que les interesaba. Si les importase el euskera, después de tantos años, habrían logrado que todo el mundo lo aprendiese sin grandes esfuerzos importando los métodos pedagógicos pertinentes (con los que aprenden el inglés los suecos, de forma natural, sin abandonar el sueco). Pero es que si todos supiesen euskera, inglés y casellano, la causa de la imposición nacionalista perdería su base ¿Qué motivos tendrían para imponer una lengua que se aprendiese como el inglés? La lengua mártir se convirtiría en una lengua más, junto con el inglés y el castellano, en una enseñanza bilingüe/trilingüe efectiva. Expresándose todos en tres/dos idiomas. Así que no interesa la pedagogía de los idiomas, porque maltrataría la pedagogía del nacionalismo

3/9/08

Si con toda la presión institucional (y de ETA) sólo aumentan un 6% los vascofalantes, pero hablándolo menos ¿Que sucederá sin amenazas?

El crecimiento del 6% de la población bilingüe eleva el uso del euskera.

El 30,1% de la población de la Comunidad Autónoma Vasca es bilingüe y el 18,3% entiende el euskera pero no lo pone en práctica, frente al 51,5% que sólo habla y entiende el castellano.(...)

Esta es una de las principales conclusiones de la IV Encuesta Sociolingüística elaborada por el Gobierno Vasco sobre una muestra tomada en diciembre de 2006 y presentada hoy en San Sebastián por la consejera de Cultura, Miren Azkarate, y el viceconsejero de Política Lingüística, Patxi Baztarrika. (…)

Por territorios, el 30,1% de la población de la Comunidad Autónoma del País Vasco mayor de 15 años es bilingüe (6 puntos más que en 1991), mientras que en el País Vasco francés lo es el 22,5% (11 puntos menos que hace 15 años) y en Navarra el 11,1% (1,6 puntos más que en el 91).

El incremento del número de personas bilingües (137.200 más que en 1991 en términos absolutos) tiene como consecuencia un aumento del uso del euskera, pero esta subida no se produce porque quienes están capacitados lo utilicen más.

Por el contrario, los jóvenes bilingües de entre 16 y 24 años usan ahora el euskera menos que en 1991, debido a que actualmente el 54,5% de ellos tienen como lengua madre el castellano, mientras que hace 15 años este porcentaje se situaba en el 15%. (…)

Todos estos datos llevan al Gobierno Vasco a concluir que "es posible revitalizar una lengua minorizada como el euskera", aunque se trata de un "proceso largo que afectará a varias generaciones", sobre todo porque no existen vascohablantes monolingües y por "la evidente distancia lingüística entre el euskera y el castellano o el francés". (Diariovasco.com, 19.06.08)

Desde luego, la normalización del euskera va para largo, si va a alguna parte, con estos métodos, los nacionalistas.

4/7/08

¡Pero como van a enseñar el euskera, si no saben escribirlo!

“Educación sólo permite a los docentes que dan clase en euskera opositar en castellano.

Cerca de 2.000 profesores se examinan durante estos días para acceder a las 600 plazas de Secundaria, FP y Escuelas de Idiomas que ha sacado a concurso el Gobierno vasco. (…). Todos estos empleos exigen perfil lingüístico de euskera, la mayoría el nivel más alto, el PL2. El Gobierno vasco, sin embargo, permite que los docentes que optan a una plaza para impartir clase en euskera se examinen en castellano con el fin de que tengan más oportunidades de éxito, en la misma línea que ocurre con los alumnos en las pruebas internacionales de PISA. (…)

Los profesores de Inglés, Francés o Alemán se consideran discriminados frente a las «facilidades» lingüísticas que se concede al resto. Estos docentes… se ven obligados a hacer los exámenes en el idioma en el que van a dar las clases, sin posibilidad de elegir. (…)

En la comunidad educativa está extendida la opinión de que Educación mira para otro lado. «El departamento es consciente de las carencias que tienen los docentes con el euskera y hace la vista gorda porque, en caso contrario, las probabilidades de aprobar caerían…. «las dificultades que tienen los profesores de aprobar los perfiles lingüísticos» para hacerse una idea de situación. Más del 85% de los docentes que se examinaron en la última convocatoria del PL2 suspendieron y no han podido participar en las oposiciones. Cerca de 700 profesores con máxima antigüedad y opciones de sacar una plaza fija se han quedado fuera de la OPE de este año y de la convocada el pasado curso por no haber acreditado el conocimiento de euskera. «No hay duda de que la docencia se imparte mejor en lengua materna», dice.

Para las centrales sindicales es un tema tabú. Hablar en contra de que los exámenes se hagan en castellano pondría a una buena parte de sus afiliados en pie de guerra. Hasta las centrales más próximas al nacionalismo lo aceptan con normalidad, a pesar de su férrea lucha porque en la totalidad de los puestos que salen a concurso se exija el máximo nivel de euskera. (…)

El Gobierno vasco hace la vista gorda, los sindicatos callan, y los docentes aprovechan la oportunidad que se les da después del esfuerzo lingüístico al que han sido sometidos en las últimas décadas.” (El Correo, 30.06.2008)

Si no son capaces de hacer un examen escrito de su asignatura ¿Cómo van a ser capaces de explicar su asignatura en un euskera fluido? No lo son. Pero no es de enseñar mejor de lo que se trataba (pues siempre se enseñará mejor en la lengua materna, en la misma lengua que se aprende mejor) sino que todo era un paripé para depurar el profesorado de elementos no afines al nacionalismo, o por lo menos, de profesores que no consideraran a los nacionalistas sus jefes naturales (para eso era el "esfuerzo lingüístico de las últimas décadas").

Porque ¿Es creíble que alguien que deja el futuro del euskera en manos de profesores de euskera que prefieren examinarse en castellano, porque no saben expresarse en vasco, se preocupa por su supervivencia? Evidentemente, no. No se trataba de salvar al euskera. Se trataba de depurar el profesorado de elementos no nacionalistas. Y se ha conseguido, con el pretexto de que no sabían euskera.

Logrado eso ¿Que importa que no sepan escribir en euskera, ni enseñarlo? Son de los nuestros.
Los profesores de inglés se consideran discriminados, porque a ellos no les regalan la oposición los del PNV (y es que los señoritos vascos tienen que saber "realmente" inglés. El chapurrear vasco hasta hace bonito en Bilbao. Con eso basta para "quedar nacionalista", para estar con "los de aquí, pero chapurrear inglés en Londres, ¡uy!) ¿Y los de Matemáticas? ¿Qué dicen?

No se oponen a la venta del empleo público, no exigen que no se degrade el nivel profesional para acceder al profesorado. No. Ellos quieren examinarse de inglés en castellano. Total, lo hacen todos ¡Vamos a quedar nosotros de pringados!.

Y los alumnos sumergidos en el euskera, cuando hay que quedar bien (en el Informe PISA) también se olvidan del vasco (por lo mismo, porque no lo dominan después de toda su infancia asistiendo a clases dadas totalmente en euskera, por profesores que no tampoco lo dominan).

Y después siguen aprendiendo en un idioma que todo el mundo sabe que no dominan ni alumnos ni profesores. Un peligro real para la supervivencia del vasco. Pero no importa. Como el Informe PISA queda pasable en castellano (¡Es que en vasco quedaríamos por debajo de los gallegos! ¡Imáginate!) se salvan los muebles. Aunque no el euskera. Total, para lo que importa...

Debe ser que el vasco no lo habla ni dios, empezando por los que han conseguido su trabajo con el requisito de saber vasco. Si ellos no lo hablan, pues tendrán que hablarlo los camareros búlgaros ¡¡Hablen vasco, Arrr!!

“El Gobierno vasco exigirá utilizar el euskera en su trabajo a cerca de 2.000 funcionarios que ocupan una plaza en la Administración en la que se requiere el conocimiento de la lengua vasca. (…)

Cada departamento del Ejecutivo fijará qué funciones comunicativas deberán hacer en lengua vasca los empleados afectados por esta iniciativa y evaluará anualmente si ese trabajador cumple sus tareas en el idioma. (…)

Este plan llega apenas una semana después de que el Gabinete de Ibarretxe aprobara un polémico decreto sobre el uso del euskera en los comercios, que obligará a las grandes empresas a contar con empleados euskaldunes. (…)

En la práctica, se trata de evitar que los funcionarios que han necesitado el perfil lingüístico para lograr la plaza guarden el título en el cajón y no vuelvan a tocar el euskera en su puesto de trabajo, un hábito extendido entre las paredes de la Administración, según la información que maneja el Gobierno vasco. (…)

Una comisión de cada departamento del Gobierno vasco, formada por técnicos, comités de empresa y trabajadores, analizará las tareas que realiza cada uno de los afectados por esta obligación, y decidirá qué funciones orales y escritas deberán completar en euskera. «No será el 100% porque tenemos los pies en el suelo», indicó el responsable de Política Lingüística.” (El Correo, 10.07.2008 )

El reconocimiento oficial de un fracaso en toda la línea. Al euskera le han echado una mano, pero al cuello. El miedo no sirve para obligar a la gente a usar un idioma, sobre todo si se trata de un idioma díficil. Prefiere aprender inglés.

“«Inaceptable». Así calificó ayer la evolución de la normalización de la lengua vasca el Consejo de los organismos sociales del euskera, Kontseilua. «A este ritmo, para lograr el conocimiento universal se necesitarán 175 años», sentenció el secretario general de la entidad, Xabier Mendiguren. En su comparecencia, analizó los resultados de la IV Encuesta Sociolingüística de Euskal Herria, que revela un avance del idioma en la sociedad de sólo seis puntos. Mendiguren achacó tal resultado a una política «inadecuada».

«Especialmente grave», según sus palabras, es la situación en el País Vasco francés y en Navarra. En el primero, porque la mayoría de los euskaldunes son de edad avanzada, con lo que en los próximos años se perderán dos tercios de la población vascoparlante. Y en la comunidad foral, porque la velocidad de la normalización es aún menor al señalado para el conjunto de Euskadi. «A este ritmo -dijo el secretario de Kontseilua- se necesitarían en Navarra 834 años para el conocimiento universal» del euskera.

Entre las medidas que propuso para dar un impulso a la implantación de la lengua vasca, Xabier Mendiguren apostó por una política lingüística que permita situarla al mismo nivel que el castellano, y por euskaldunizar el abanico más amplio de círculos, «desde los centros educativos hasta la administración y el ámbito socioeconómico». Para todo ello señaló la perentoria necesidad de aumentar de forma considerable los recursos económicos, administrativos y humanos.” (EL CORREO, 12/7/2008. Fuente: Fundación para la libertad)

El desastre de enseñar una lengua difícil recurriendo al miedo, está a la vista, pero se quiere más de lo mismo (por muy mal que le siente a esa lengua, al euskera)... por miedo (por los réditos políticos del miedo).