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28/9/24

Así fué la historia de Ciudadanos...

 "La antropóloga Teresa Giménez Barbat (Barcelona, 1955) ha mantenido un empeño a lo largo de su trayectoria política e intelectual: poner la ciencia al servicio de la sociedad y la razón, en el centro del debate público. Desde su temprano blog Tercera Cultura hasta su trabajo como eurodiputada, con la creación de Euromind, todos sus empeños convergen en la misma dirección. Miembro del grupo original que fundó Ciudadanos, fue uno de los pocos intelectuales que sí dio el paso a la política activa. En su más reciente libro, Contra el feminismo, su formación académica y sus lecturas la llevan a conclusiones que desafían el estatu quo y las falsas verdades del feminismo radical, y a cuestionar a los políticos de todo signo que aceptan acríticamente sus postulados no científicos.   

PREGUNTA.- Pienso en esa joven catalana, en el corazón del mainstream catalanista, que un día decide asistir a las manifestaciones de protesta por los asesinatos de ETA. ¿Cómo fue esa toma de conciencia? ¿Por qué rompes con tu círculo de creencias, con tu pequeña tribu? 

RESPUESTA.- Yo tampoco sé exactamente cómo, pero te puedo decir las cosas que me pasaban entonces. En aquella época yo estaba muy interesada por el pensamiento escéptico y científico y estaba en una asociación que se preocupaba por cosas que me parecían absolutamente absurdas, algunas de ellas como los ovnis y todo esto, y otras más interesantes, como las medicinas alternativas. En aquel momento ya empezaba a ver que estaba creciendo en Cataluña también un tipo de pensamiento que tenía una base mítica, pero que estaba empapando la política, que era el nacionalismo, y que había gente que estaba llevando todo esto tan lejos como para asesinar. Yo viví en una época de crímenes cada día. Fue entonces que empecé a discutir con ellos, porque muchos eran vascos y no decían nada sobre eso, y me parecía una cosa tremenda lo que estaba pasando. Empecé a sentir que yo tenía que conocer qué es lo que estaba pasando, porque yo venía de un entorno de izquierda, de votantes socialistas. El entorno era moderadamente nacionalista, o a mí me parecía moderado porque había crecido con eso. Me parecía que yo tenía que conocer a esta gente que cuando había un crimen se reunía, se concentraban al principio en la plaza San Jaime. A mí me habían dicho un poco «sí, vale, les han matado, pero a ver, que son fachas». Y fue cuando yo empecé a aparecer por la plaza San Jaime. 

P.- Es curioso cómo el pensamiento escéptico te lleva primero a examinar las creencias más absurdas de la sociedad, los ovnis o la homeopatía, y de pronto volteas y ves que una de ellas es el nacionalismo. Has contado que en la plaza de Sant Jaume hay un momento en que te das cuenta que hay una gran hipocresía, porque los políticos sienten la necesidad frente a la galería de hacer el homenaje, pero en realidad sienten una profunda indiferencia. 

R.- Indiferencia y desprecio. 

P.- Y estas manifestaciones luego se trasladan a la plaza donde fue el crimen de Hipercor… 

R.- Sí. Luego ya todo esto se traslada a Hipercor, pero al principio era en la Plaza de Sant Jaume. A mí me parecía que había una barrera entre los que se manifestaban porque eran víctimas, porque eran gente que les habían matado a los suyos, que era gente que a lo mejor venía también de los cuerpos y fuerzas de seguridad y se ponían allá en la plaza con sus fotografías. Y así yo me fui acercando. Y con el primero que contacté fue con Roberto Manrique, que había sido víctima de Hipercor. También eran víctimas de Hipercor las que se manifestaban. Y me fui concienciando. Y empecé a leer a mucha gente y al final acabé yendo también a alguna manifestación. No sé si tú has leído Diario de una escéptica, pero ahí cuento cómo me voy a San Sebastián a una manifestación. Un periodista de La Vanguardia y su mujer se habían camuflado en el autobús, y al día siguiente aparece una noticia en La Vanguardia diciendo que todos éramos de extrema derecha y no sé qué tanto. Curioso, porque yo tenía detrás una pareja joven que eran sindicalistas, había gente de todo tipo. Me empezó a parecer que era un escarnio. Había gente que estaba abusando de su poder en los medios de comunicación para lanzar un mensaje que era totalmente falso y que no tenía que ver con la realidad. Además, la profunda injusticia que se estaba cometiendo con una serie de personas. Y a partir de aquí, me iba a las concentraciones que luego se daban enfrente de Hipercor, donde habían hecho un monumentillo que había pagado el ayuntamiento y tal. Y mi sorpresa era, para mí que era tan evidente que había que estar allí, que allí no había aparecido nadie. Me acuerdo que reconocí a Ignacio Vidal Folch una vez. 

P.- Lo cuentas en el Diario y también en tu libro sobre Ciudadanos, Citileaks

R.- Fue darme cuenta, tomar conciencia de lo que significaba el nacionalismo, esta supremacía con la que yo no es que hubiera colaborado, pero vivía inmersa y era como el aire que respiraba. También conocí a Arcadi Espada. Acudí a él para presentarme, porque estaba en esta asociación de escépticos y porque él había escrito Contra Catalunya, y me pareció que podía estar dentro de esta línea de. A partir de aquí hubo una relación de mucho aprendizaje, incluso mutuo. Arcadi es Arcadi, es muy potente intelectualmente, sabe mucho, pero yo en aquel momento estaba muy interesada por la ciencia y le conté cosas y él empezó a interesarse también, y empezó algo bastante bonito. Al final, resultó en que teníamos conversaciones sobre «oye, ¿y por qué no hacemos algo en Cataluña?», «¿por qué no es posible crear algún partido político?». En aquel momento a todo el mundo te decía que estabas absolutamente loco. Era algo totalmente descartable. Y con el único que podía hablar de esto era con Arcadi. Y bueno, ahí empezó la cosa. 

P.- Esa es la semilla de la que nace Ciudadanos. Me interesa mucho también esta idea de ver el nacionalismo como un sistema completo que incluye incluso a sus críticos, porque paga la prensa, porque la oposición compra el mismo relato nacionalista. Y de pronto se vuelve un espacio en donde nadie puede pensar distinto y no hay lugar para la disidencia. Y coincido contigo que ahí el rol de Contra Catalunya, de Arcadi Espada, fue central. Antes lo había hecho Boadella con Els Joglars, de empezar a señalar las fracturas en el sistema. ¿Cómo fue el nacimiento de Ciudadanos, esos primeros debates de los que tú formaste parte desde la primera sesión?

R.- Yo me acuerdo el día que me llamó Arcadi y me dijo: «oye, vamos a vamos a poner esto en marcha». Y me dijo que llamaría a unas personas que pensaba que estarían interesadas y que yo llamase a alguien que me pareciera que estaba en esta línea. La verdad es que yo era una outsider absoluta. Yo solamente conocía a Francesc de Carreras, porque en aquella época había tenido una cierta amistad con Victoria Camps por motivos familiares y había ido al Foro Babel un par de veces. Al principio fui pensando «pero esta mujer, ¿dónde me lleva? Esto un nido de fachas». Dentro del mundo en el que yo había estado hasta entonces, el Foro Babel, que promovía el castellano y la defensa del español, no te digo que fuera duro, pero tuve que superar mis propios prejuicios. 

P.- Y tu propio sesgo de cuna, digamos. Y entonces empiezan a reunirse y de pronto se impone la idea de que hay que hacer un partido político. Y sin sospecharlo aglutina una enorme energía social casi desde el principio. 

R.- Sí. Al principio fue llegando gente que compartía esta visión de Cataluña y de la traición del PSC, porque muchos venían del PSC o habían estado cerca. Esa traición al votante, al ciudadano, que se sentía tan catalán como español, que también pensaba que tenía un lugar la lengua castellana en Cataluña. Lo que pasa es que eran más partidarios de hacer manifiestos, proclamas, discusiones, debates, revistas, publicaciones… 

P.- Pero sin pasar a la arena política. 

R.- Yo desde el principio dije que me parecían muy bien todas las proclamas, todos los libros, todo, pero que lo que teníamos que hacer era dar el paso. Si no estábamos de acuerdo y no teníamos a quién votar, por qué no lo creamos nosotros. Claro, yo lo dije como una persona totalmente ingenua, sin darme cuenta de las dificultades y de lo que esto significaba. 

P.- El esfuerzo gigante.

R.- El esfuerzo gigante que luego me costó un par de años de mucho estrés. 

P.- Del núcleo original de Ciudadanos, que se reunió en El Taxidermista, que lanzó aquel manifiesto pidiendo a la sociedad que organizara un partido y que fue tan importante, ¿por qué ninguno de estos connotados intelectuales, entre los que te incluyo, donde estaban Félix de Azúa, Francesc de Carreras, Félix Ovejero, Iván Tubau, Arcadi Espada, Albert Boadella, Ana Nuño y demás, dijo «yo lo encabezo, yo doy el paso a la política, yo cruzo la frontera»?

R.- Cuando esto ya se vio que cogía velocidad y que no era una locura, cuando el acto del Tívoli, que fue algo…

P.- Lleno absoluto. 

R.- Un lleno absoluto, se quedó gente en la calle. Algo extraordinario. En aquel momento ya vimos que estábamos manejando algo que empezaba a tener vida propia, ya estaba en marcha. Lo que sucedió es que no había nadie que viniera del mundo de la política. Eran periodistas, escritores, dramaturgos. Yo venía de la empresa privada. 

P.- Bueno, habías estudiado antropología. 

R.- Sí, pero no tenía un trabajo académico, tenía una novela publicada en aquel momento y escribía en algunas revistas, pero temas que tenían que ver con la «tercera cultura», la interfaz entre la ciencia y las humanidades. 

P.- A eso vamos a volver, porque es el eje de tu vida política también. 

R.- Sí, esto es muy importante en mi vida, pero es que no teníamos, nadie quería. Y yo empecé a pensar que podría ser posible cuando la cosa ya estaba bastante avanzada y estábamos creando las listas para el Parlamento de Cataluña. En aquel momento me lancé a dar el paso. Lo que pasa que fue un poco complicado el ajuste con mis compañeros. No todos lo veíamos de la misma forma en aquel momento. Ya esa idea de un partido que no fuera ni de izquierdas ni de derechas, que se centrara en los proyectos, en su visión de cómo tenía que ser Cataluña y también cómo tenía que ser España, parecía una idea que todo el mundo aplaudía, porque llegó gente del PP, gente del PSOE, pero a la hora de crear el partido, había personas que pensaban que eso solamente podía ser un partido de izquierdas. 

P.- Eso lo cuentas muy bien en Citileaks, la tensión entre la gente que estaba segura que solo un partido de izquierdas tenía sentido con esos postulados y el área liberal que pensaba, por el contrario, que la dicotomía izquierda-derecha no reflejaba los problemas reales. 

R.- Exactamente. Hubo una grieta ahí, y cuando el partido ya se puso en marcha, fue un poco paradójico que lo encabezara un chico joven, sin ninguna experiencia política tampoco, pero que sí tenía un empuje y algo que muchos, ni siquiera algunos de los intelectuales que tú dices, tenía, que era esa capacidad del discurso incluso improvisado.

P.- Carisma y oratoria. 

R.- Sí, ambas cosas. Bueno, el carisma yo creo que lo fue construyendo después, entonces era un poco amateur, pero sí, era campeón de debate universitario. O sea que les pasaba la mano por la cara a muchos que a lo mejor tenían un discurso, pero que viendo toda aquella gente desde arriba de un estrado mirando, se bloqueaban porque no tenían las herramientas para hablar. Esto es muy importante en política, y también es la parte oscura. 

P.- Por supuesto, porque se presta a la manipulación o la demagogia. Un aspecto que me sorprende es un partido que nace con ese impulso, que cubre una necesidad evidente, que reúne una enorme fuerza social, porque no solo obtuvo tres diputados al Parlamento catalán en sus primeras elecciones, que algo era increíble, sino que siguió creciendo, hasta volverse casi una alternativa al Gobierno. No sé por qué fracasa un partido así, porque esa fuerza de la sociedad española sigue demandando un partido liberal. 

R.- También cuando sale Ciudadanos, al poco sale UPyD [Unión, Progreso y Democracia]. ¿Qué hubiera pasado si la fuerza que impulsó UPyD, con unos personajes tan potentes como Rosa Díez, Carlos Martínez Gorriarán, se hubieran unido? 

P.- Fernando Savater. 

R.- Fernando Savater nos apoyaba a los dos, porque cuando había un mitin de Ciudadanos, iba, y cuando era de UPyD, también iba. Había una serie de personajes que hubieran deseado partirse en dos, pero que mientras había esta confusión, ellos nos apoyaban a todos. Había gente que fue leal a la idea.

P.- Un problema es que UPyD nace en el mismo espacio que Ciudadanos, y si hubieran sido una única fuerza se hubiera conjuntado mucho más.

R.- Yo creo que sí. Lo que ocurre es que quizá las cabezas de Ciudadanos y las de UPyD eran demasiado… en fin, con su deseo particular de poder. 

P.- Es lógico que alguien que encabeza un partido, por otra parte. 

R.- Y además Rosa Díez era una persona con una experiencia enorme, lo que no tenía Albert Rivera. Y aunque al principio sí que parecía que aceptaba un poco el statu quo que se había creado en Ciudadanos, o sea, que había una persona que nos representaba, que era Rivera, luego ya le pareció que esto no iba a ningún lado.

P.- Ahora, los votantes, en el fondo, dirimieron esa disputa apoyando a Ciudadanos. Y sin embargo UPyD volvió a cierta marginalidad, triste, pero real. 

R.- Bueno, tenía su peso en Madrid, al principio. 

P.- Pero el problema es que luego Ciudadanos empezó a cometer una serie de errores. ¿Cuáles serían esos? 

R.- Yo creo que las alturas intoxican y hubo gente que alcanzó un nivel muy alto políticamente hablando y además empezó a soñar en que fuera más alto aún, porque la idea que teníamos nosotros sobre Ciudadanos es que iba a ser lo que se llama un partido bisagra, pero un partido bisagra, tú sabes, puede tener mucho poder, o sea, un partido bisagra es capaz de empujar las políticas en un lado u otro. 

P.- Lo estamos viendo con el nefasto Gobierno de Pedro Sánchez. 

R.- Absolutamente. Esto quizá empezó a parecerle poco a algunas personas. Claro, es muy difícil, a posteriori dices «esto lo hizo mal», «aquí se equivocó», «eso tenía razón», «esto no»… Yo creo que sí que hubo un fallo, en el sentido de no esperar a un momento más adecuado, si es que íbamos a ser un partido hegemónico en España. Pero claro, si nosotros hubiéramos respetado absolutamente nuestros programas iniciales, que eran en algunos sentidos poco flexibles, porque era la defensa de España, de la ciencia, de la razón, estábamos condenados a no ser un partido de masas. Porque claro, un partido que quiere ser una opción de voto para muchos millones de personas, necesariamente se va desdibujando. Aquí se perdió la fuerza de Ciudadanos, porque Ciudadanos tenía una oferta muy concreta, pero si luego la ibas a desdibujar… Por ejemplo, yo ahora, por el libro que he escrito y por temas que a mí me han preocupado siempre, a mí me parecía absolutamente absurdo toda esta necesidad de estar representados en el orgullo gay, por ejemplo. Porque ahora no tanto, pero en aquella época era tachado de facha, Ciudadanos. Entonces te empeñas en estar en un lugar donde no se te quiere y tú tampoco sabes por qué quieres estar ahí. 

P.- Renunció a sus ideas para ganar un público que no ganó, pero traicionando sus ideas. 

R.- Sí, había unas ideas básicas, que era la cuestión de Cataluña, del nacionalismo, del catalán, del castellano, pero todo lo demás no se respetó. Quizá porque no había nacido de los que dirigían Ciudadanos, no eran cosas que tuvieran interiorizadas. Entonces, esa fuerza se desechó. (...)"

(Entrevista a Teresa Giménez Barbat, Ricardo Cayuela Gally , TheObjetive, 22/09/24)

3/6/19

Nuevo himno de Cataluña: '«claman derecho a decidir: si el chalet en la Cerdanya o la torre en el Estartit»'... a su autor no le han insultado nunca, sólo le miran con mala cara...


"No me han insultado nunca, sólo me miran con mala cara"

¿Ha creado el nuevo himno de Cataluña?

No puedo hablar en nombre de Cataluña entera, que es lo que hacen ellos. O sea que es sólo un himno personal.

No me dirá que no es más adecuado en la Cataluña de hoy «claman derecho a decidir: si el chalet en la Cerdanya o la torre en el Estartit» que «buen golpe de hoz».

Creo que sí. Además, así se conoce la palabra «elegía», que mucha gente no sabía qué significaba.

Yo, entre esta gente.

¿Ves? Es que yo soy bastante afrancesado, ya existía «La complainte de la butte», una canción del Moulin Rouge. Es una palabra que me gusta mucho, y que también existe en catalán.

¿Ha perdido muchas amistades, para cantar -literalmente- las verdades?

No, yo diría que he ganado, hay gente que se siente identificada con el que canto y me llaman, me paran en la calle, me felicitan ... Claro, a veces también hay gente que se piensa que soy lo que no soy, y me llaman «Viva España!». Y tampoco es eso. El caso es que no he perdido amistades, y si he perdido, no me he enterado.

Ya hace unos años compuso «Maldà State» [...], y cantaba «no soy independentista, porque soy independiente». ¿Una cosa es incompatible con la otra?

Claro, porque quien es independiente ya no necesita ser independentista, ya tiene la independencia. Sigo reivindicando esta frase, porque la independencia empieza por la persona. Será que tengo un concepto individual de la independencia.

¿La sátira del proceso fastidia más cuando proviene de un catalán?

Y tanto. Seguro. Porque no me pueden decir xarnego. Y menos en mi caso, que tengo un árbol genealógico (imposta la voz) tan profusamente documentado (ríe). Se lo pongo más difícil. Pero es igual, al final se atreven con todo.

En aquel «Maldà State» cantaba «salpicado las estrelladas con unas gotas de pis». Quizás hoy le tirarían huevos, como Marta Sánchez.

Yo los habría tirado por el mal gusto que tiene la cantante, es de un cursi que no se puede soportar. Ahora bien, poner letra al himno español no tiene futuro, fracasaría cualquier letrista. No sé, tal vez un día me pongo yo.

Ya, pero salpicar con pipí el sacrosanto símbolo ...

Esta canción tiene seis años, y lo he cantado por toda Cataluña. Recuerdo que en Banyoles, hace unos tres años, todo lleno de banderas, la gente terminó coreándola y cantándola. Y tan frescos. Ramón de España me dice a veces: «¿todavía no te han partido la cara?». Y no, me miran con mala cara y bastante. Dejando de lado las redes, a mí nunca nadie me ha insultado.

¿Quiere una Cataluña libre?

Quiero una Cataluña libre de fanatismos y de corrupción, pero supongo que es pedir demasiado.

La campaña por la libertad de los presos ya ha conseguido que Oriol Pujol duerma en casa. ¿Ves como los lazos amarillos son útiles?

Alguna victoria deben tener de vez en cuando.

¿Le han llamado de TV3 para invitarle a cantar «La endecha»?

Todavía no, estoy para llamarlos yo, para ofrecerme. ¿Por qué no? Soy catalán, canto en catalán, en el fondo estoy internacionalizando el conflicto.

¿Con Pilar Rahola echándole corazón?

¡Hombre, eso ya sería lo máximo!

¿Ves TV3 habitualmente?

No. Nunca. Ni yo ni nadie, creo."                  

22/1/19

Martin Luther King no estaría por la independencia

"Clayborne Carson, director del Instituto Martin Luther King, ha presentado la conferencia del presidente de la Generalitat, Quim Torra, y ha manifestado que "la idea del separatismo en él -en referencia a Luther King- la habría incomodado". "Y a mí también", ha sentenciado.

Carson, por otra parte, ha destacado que "por todo lo que he sentido del movimiento de Catalunya, parece que sigue los ideales de King respetar la no violencia". El acto se ha celebrado en la Universidad de Stanford (California). (...)"                (e-notícies, 15/01/19)

20/6/18

¿Por qué vamos a callarnos los charnegos? ¿Qué haríamos si nos enfrentáramos a un presidente de extrema derecha en España que nos insultara como hace Torra? ¿Por qué no declaramos persona non grata al presidente Torra en ciudades y pueblos?

"Mi compañera está de los nervios. ¡Cuando le hablo de ERC y de la CUP, arroja chispas por su boca, su cara y su alma! Está desesperada, no logra entenderlo. Si le hablo del PDCat o del núcleo servil de Puigdemont, ni les cuento. Padres andaluces y extremeños, hermanas aragonesas, primos gallegos y murcianos, antiguas novias (¡no me lo ha dicho nunca... pero lo sé!) valencianas, vascas y madrileñas, ella misma es palentina… Ha leído no diré que todos pero sí unos cuantos artículos del presidente (demediado) Joaquim Torra, el dirigido desde Berlín por el ex presidente sionista. Dice que no puede ser, que no puede más.
Uno de los fragmentos que más le ha dolido: “Ahora miras a tu país [Cataluña o Países Catalanes para JT] y vuelves a ver hablar a las bestias. Pero son de otro tipo. Carroñeras, víboras, hienas. Bestias con forma humana que destilan odio. Todos conocemos alguna. Abundan las bestias. Viven, mueren se multiplican” (de un artículo de 2012 publicado en El Món que lleva por título: “La lengua y las bestias”).
¿Quién destila odio, grita enfurecida y muy dolida? ¿Quién piensa y escribe realmente como una bestia, como una víbora, como un político carroñero, como una hiena insaciable, como un etnicista vomitivo? ¿Dónde viven, mueren y se multiplican verdaderamente las bestias, las bestias más peligrosas? Qué hacer, ella siempre tan leninista, me ha preguntado finalmente.  (...)

ha sido elegido con los votos del PdCat y ERC y el apoyo explícito de la CUP. Hay que esperar, no queda otra. Hay que resistir, hay que organizarse, hay que generar cultura federalista… Así iba diciendo cuando sin más, de golpe, se me ha encendido una lucecita.

¿Qué lucecita? Esta: ¿por qué vamos a callarnos? ¿Por qué vamos a paralizarnos y permanecer mudos? ¿Qué haríamos si nos enfrentáramos a un presidente de extrema derecha de otro país cualquiera? 

Cabe, desde luego que cabe, un recurso mínimo, de dignidad, de rechazo de lo que debe ser rechazado: ¿por qué no organizamos una campaña para que el presidente (demadiado) Torra sea nombrado persona non grata en ciudades y pueblos? ¿Que no se merece ese tratamiento? 

¿Cómo que no se merece ese tratamiento? ¿Una persona como él, de esas características político-culturales, de esa concepción racista, supremacista e hispanofóbica del mundo, es alguien que pueda ser bienvenido? ¿Dónde puede ser bienvenido?

¿No obraríamos del mismo modo si Rajoy, Rivera, Aguirre, Sánchez o quien fuera hubieran dicho cosas como las que ha afirmado una y cien veces, por activa y pasiva, el presidente etninista de .Cat, de la Cataluña que en él se reconoce? ¿A qué esperamos?

¿Que necesita un margen de confianza? Por favor, por favor,… Debemos ser pacientes, prudentes y temperadas pero no idiotas. No en nuestro nombre. No queremos un presidente que nos insulte, con toda la zafiedad del mundo, hasta lo más hondo.

No es nuestro presidente. Es una deshonra al país real y a sus instituciones. Un horror, un verdadero horror, para las mujeres que amamos la fraternidad y las relaciones de cercanía entre ciudadanas y pueblos."            (Rosa Guevara Landa , Rebelión, 23/05/18)

18/1/18

Tabarnia se presenta como la respuesta natural “de un pueblo perseguido”. Discurso del presidente de Tabarnia, Albert Boadella




 Tabarnia se ha inventado para reírse de los indepes, utilizando para ello sus mismos conceptos y hasta sus mismas frases, creando un espejo de su visión ridícula de las cosas.

" Tabarnia ya tiene presidente. Este martes, durante un encuentro en el Colegio de Periodistas de Barcelona, Albert Boadella pronunció su discurso de investidura, por vía telemática y desde su exilio en Madrid, para no ser menos que Puigdemont, ese friki que anda suelto por Bruselas y que insiste en que es el presidente legítimo de la Generalitat. 

Nueva vuelta de tuerca al bromazo de Tabarnia, que amenaza con prolongarse en el tiempo y convertirse, según advirtió Joan López Alegre, en la pesadilla de los independentistas. Yo creo que ya lo es, pues si uno se toma la molestia de entrar en los digitales del odio a España --El Nacional, Vilaweb, El Món...-- comprobará que la broma no está haciendo ninguna gracia y solo recibe comentarios severos y denigrantes.

 El sentido del humor nunca ha sido algo que formara parte del universo indepe, que con las chuflas patrióticas de Toni Soler ya va que se mata.  (...)

Los indepes, recordémoslo una vez más, son como esos niños molestos, pesados y propensos a la rabieta que consideran que lo que a ellos les pasa es lo más importante del mundo.  (...)

Los indepes se creen tan importantes que consideran que amargarnos la vida a los demás no solo no es grave, sino necesario. Se toman a sí mismos tan en serio que cuando alguien se atreve a observarles desde el más cruel pitorreo, se rasgan las vestiduras, se sulfuran en plan Santiago Espot y se arrojan al suelo, donde se ponen a dar puñetazos y zapatetas.

 Tabarnia se ha inventado para reírse de los indepes, utilizando para ello sus mismos conceptos y hasta sus mismas frases, creando un espejo de su visión ridícula de las cosas. Por eso les ha sacado de quicio y le dan más importancia de la que realmente tiene, pues tampoco desperdician jamás una oportunidad de mostrar su santa indignación.

No se les oculta que bajo la polémica Tabarnia yace la vieja dicotomía entre la gran ciudad y el mundo rural. Pujol detestaba Barcelona y se pasaba la vida en el campo, con los catalanes de verdad. Las grandes ciudades no son de fiar para los fundamentalistas: están llenas de extranjeros, de outsiders, de gente que piensa por su cuenta, de sujetos reacios al gregarismo... 

Ya a principios de los 80, mi amigo Loquillo clamaba por la creación de una Barcelona Distrito Federal. Tabarnia se ha molestado, incluso, en dividir Cataluña entre la nueva comunidad y Tractoria o Ruralia, pues sus responsables saben que en la Cataluña profunda nunca se ha mirado con simpatía a la capital.

Tabarnia es una broma, sí, pero una broma con una gran capacidad para incordiar al adversario con un arma que éste nunca ha dominado: el sentido del humor."           (Ramón de España, Crónica Global, 18/01/18)



"Tabarnia es la precisa respuesta que merecía el delirio independentista. 

Tabarnia es un delirio con los brazos puestos en cruz y servido del revés con que el ingenio ha contestado al fanatismo y la libertad a la poca inteligencia.

Tabarnia es Puigdemont con nariz de payaso, la Marta Rovira barbuda, el Parlament convertido en la vieja pista de los elefantes tendida sobre el macadán. Tabarnia son los héroes clásicos que han ido a pasearse en Bruselas. Los héroes clásicos reflejados en la declaración unilateral de independencia dan Tabarnia. La cursilería del catalanismo sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada, que es Tabarnia, con Albert Boadella de presidente en el exilio. 

(...)  la principal -no la única, gracias a Dios- diferencia entre Boadella y Puigdemont es que la alta profesión de Boadella es hacer el bufón, el bufón del más quirúrgico espejo de nuestros días, y Puigdemont ha acabado con su vida entera convertida en una siniestra payasada


Tabarnia es el niño que tira de la sábana del fantasma en lugar de resignarse a la pesadilla, Bugs Bunny poniéndole orejas de burro a Artur Mas, la Tuna interrumpiendo el concierto de Sant Esteve en el Palau de la Música Catalana.

Y Tabarnia es también el reflejo sarcástico de las federicas y sus esbirros, porque es una cosa y lo mismo tomarse en serio Tabarnia que tomarse en serio la independencia de Cataluña: la misma estulticia, la misma gallina ciega, la misma derrota de la Humanidad. 

La virtud de Tabarnia no es sectaria ni siquiera ideológica: subraya con mala leche y con humor la miseria moral de brutos y fanáticos, que los hay dentro y fuera de casa y tiran por igual de Cataluña y de España hacia el desastre. (...)"          (Salvador Sostres, ABC, 17/01/18)  




 "(...) El fundador de Els Joglars ha sido presentado, con ironía, como alguien que “desconoce el sentido de la palabra humor, persona profundamente anticatalanista que ni siquiera conoce nuestra lengua” y que se rio de Franco en la época del dictador y de Pujol en los años 80, algo que “no han podido permitir en Cataluña” y razón por la cual ha tenido que salir de “esta ciudad abierta y solidaria” que es Barcelona. Por lo tanto, ha hablado “desde el exilio”.

Boadella ha hecho bandera del buen humor, uno de los trazos distintivos de los que pretende hacer gala la plataforma. “En Tabarnia se quiere reir en libertad”, ha dicho en un discurso en catalán subtitulado en castellano. Ha hablado de la “rosa de abril, morena de la serra’” (haciendo referencia al himno catalán Virolai,) para clamar: 

“Basta de tantos capullos disfrazados de senadores (…) Yo soy un payaso, pero al lado de ellos no soy más que un aprendiz. Han hecho del Parlament el Teatre Nacional de Catalunya”. Y ha amenazado, siempre con humor, a los que insisten en culminar el procés independentista: “La Tabarnia ‘triomfant, rica i plena’ [guiño, ahora, a Els Segadors] les avisa de que nuestra actitud será muy catalana”, ha dicho desde el plasma, al tiempo que hacía una muy catalana botifarra (un corte de mangas).

“Tabarnia no es ninguna broma, pretende ser la respuesta natural de un pueblo que se dice que no existe y que si existe se dice que es fascista y peligroso”, ha dicho López. Los tabarneses han aprovechado esta rueda de prensa para anunciar una manifestación “para llenar las calles de Barcelona”.

 De hecho una manifestación, la del pasado 8 de octubre, cuando cerca de un millón de personas se manifestaron en Barcelona por la unidad de España, fue, según esta plataforma, el punto de inflexión en el que los catalanes que se sienten españoles se mostraron al mundo.

 “El 8 de octubre cayó el mito de que los catalanes no somos españoles”, ha declarado Joan López Alegre. “Se han acabado los tiempos del ‘Espanya ens roba’ [España nos roba]”, ha dicho, recordando que Cataluña ha pasado a ser la comunidad autónoma que menos empresas crea, “por culpa de ellos”, en referencia a la deriva separatista del Gobierno de la Generalitat.  (...)

Jaume Vives ha comentado que “antes la mejor respuesta era la discreción” pero que se ha llegado a un punto en el que la respuesta era necesaria. “Muchos han perdido sus trabajos (hablo de profesores, médicos, funcionarios…) por culpa de organizaciones financiadas que promueven el odio a nuestro pueblo, con el visto bueno de un régimen de corruptos que han promovido el desprecio a nuestra gente”. La respuesta de Tabarnia, en contraposición, se basa, dicen, “en la alegría, el humor y el respeto”.

Los portavoces de Tabarnia han querido remarcar también su espíritu pacífico: “No vamos a pelearnos con nadie”, ha insistido López. “Pero si alguien quiere seguir con el procés, nosotros seguiremos con el proceso de seguir siendo catalanes y españoles. Tabarnia puede acabar siendo su pesadilla igual que ellos han sido la nuestra”. Incluso han pedido que el expresidente siga en su exilio: “Dejen a Puigdemont en Bruselas hasta que la cosa se tranquilice porque nuestra seguridad podría verse amenazada”.

La plataforma, que asegura no recibir subvenciones de ningún tipo, ha remarcado que no pretende convertirse en un partido político: “No pretendemos suplantar a nadie, ya hay una política que ha ganado las elecciones”. La intención es dar voz a los tabarneses, un colectivo de gente y entidades cívicas que no se circunscribe solo a las comarcas de las provincias de Tarragona y Barcelona donde claramente ganaron las fuerzas no independentistas en las elecciones del 21-D: “Hay tabarneses también en Lleida y en Girona, por supuesto, en toda Cataluña."             (Toni Polo, El País, 17/01/18)


"Gran expectación en la puesta de largo en Barcelona de la Plataforma por Tabarnia en un abarrotado Col·legi de Periodistes. 

 ¿Broma, provocación, ejercicio de contrapropaganda, proyecto político o un poco de todo?

 Para sus promotores, suma de colectivos de internet y asociaciones de resistencia al independentismo, es un “proyecto muy serio” que entre sus objetivos, desde el “humor y el respeto a todos”, está el de poner al independentismo frente a su espejo y vean “lo absurdo de sus argumentos”. 


En este sentido, Jaume Vives , portavoz tabarnés que se hizo célebre por sus actos de “resistencia en el balcón de Balmes”, ha explicado que Tabarnia llegará tan lejos como “el independentismo quiera” porque, ha señalado, millones de catalanes “no queremos dejar de ser españoles”.

“Somos la respuesta natural de un pueblo perseguido, la reacción de un pueblo al que no se reconoce y ha estado gobernado por un grupo de corruptos, es un concepto que traspasa la geografía y ya está lleno de tabarneses en Girona y Tarragona”, ha señalado Vives, quien ha visto en “el nerviosismo” de las reacciones de muchos políticos.


Entre sus reclamaciones, han señalado la necesidad de que se emprenda una reforma de la ley electoral para que no se “castigue” el voto urbano frente al rural. “Lo justo es que cada voto valga igual”, ha señalado Joan López, otro de los promotores de este movimiento. 

La plataforma, que ha dejado claro que no concurrirá a unas elecciones, ha adelantado que si los dirigentes independentistas continúan con la vía unilateral, promoverán que el territorio que enmarca a parte de la provincia de Tarragona y Barcelona se constituya de “forma legal” en una nueva comunidad autónoma. “Si vuelven a la DUI, nosotros no les reconoceremos por estar fuera de la ley”, ha dicho López. 


El acto concluyó con un video del dramaturgo Albert Boadella en el que, parodiando a Carles Puigdemont, se ha proclamado “presidente en el exilio” entre gritos de los asistentes de “viva Tabarnia” y “president, president”. 

La presentación de Boadella ha arrancado parafraseando al expresidente Josep Tarradellas, pero a la inversa diciendo ‘No sóc aquí’. Ese “exilio” lo atribuye a que “los usurpadores de sentimientos, dinero, instituciones, clubs y banderas han hecho este territorio irrespirable”. 


El dramaturgo acusa a los independentistas de tratar de dividir Catalunya, España y Europa, aunque, tirando de ironía, ha anunciado que los ciudadanos de Tabarnia actuarán de “anticuerpos capaces de reaccionar ante la epidemia”. 


“Soy un payaso, pero a su lado soy un modesto aprendiz”, añade como réplica a quienes le critican, y ha acusado a los independentistas de hacer del Parlament el auténtico Teatre Nacional de Catalunya. “Sus bufonadas en nuestras calles se han acabado”, les advierte, y avisa también de que rechazarán que siga el independentismo."              (Iñaki Ellacuría, La Vanguardia, 16/01/18)

22/12/17

Los catalanes que se sienten españoles se han sorprendido por la magnitud que ellos representan: son muchos. En Cataluña hay dos comunidades divididas al cincuenta por ciento. El 21-D empieza una larga competición por ver cuál de las dos grandes opciones se va a llevar el gato al agua...

"(...) Barcelona estos días: cientos de miles de personas gritando consignas separatistas en las calles, y otros cientos de miles gritando consignas unionistas.

Esta vez no ha habido discrepancia, al menos en una cosa: en Cataluña hay dos comunidades. Y dígito arriba o dígito abajo, el país está dividido al cincuenta por ciento entre la secesión o la permanencia dentro de España.

Y hay varios aspectos de esta realidad secesionista que a los españoles en general les han dejado pasmados. Desde luego, la amplitud del fenómeno. Pero, además, su profundidad. Los manifestantes hacían gala de un desprecio o a veces un odio extremo hacia España y todo lo que la representa, que no era imaginable salvo para quienes son asiduos a los partidos del Barça en el Camp Nou.

El resultado es chocante para muchos españoles, pero no lo es para los que llevan años viendo crecer a la bicha en Cataluña, viendo cómo en la universidad se llama fachas a los jóvenes que se atreven a aplaudir a la selección de fútbol, o cómo se niegan becas de investigación en Biología Molecular porque no se da el nivel suficiente en catalán, o cómo se tilda de botiflers (traidores) a los periodistas que cuentan las esquinas de la verdad…

Los catalanes que se sienten españoles no se han sorprendido con la extensión del fenómeno, sino por la magnitud del que ellos representan: son muchos y ahora, después del final de la pesadilla de Puigdemont y el soplo de ventilación que Societat Civil Catalana les ha dado, pueden hacerse valer en unas elecciones que les aventuran como fuerza decisiva.   (...)

En Cataluña hay ya dos comunidades diferenciadas. Una de ellas ha hecho un uso ostentoso, obsceno, del poder. La Educación en la escuela pública y la información en TV3, tan manipulada como TVE, han sido usadas hasta la extenuación. Para alcanzar y consolidar una mayoría cultural y política, los separatistas han utilizado sin tasa su poder. Arropado, además, por el placentero bálsamo del victimismo.

El 21-D empieza una larga competición por ver cuál de las dos grandes opciones se va a llevar el gato al agua.

Cualquier dirigente político desearía que su propuesta esté libre de connotaciones autoritarias o represivas. Pero justamente por eso, se debe explícitamente liquidar todo el aparato asfixiante que se ha ido creando durante años a mayor gloria del independentismo y su versión más falseada de la historia o de la actualidad. Nadie medianamente sensato puede querer para sus hijos un profesor de Historia que se sorprenda al escuchar que Madrid fue bombardeada por Franco durante la Guerra Civil.

Las dos comunidades pueden volver a ser una sólo si siguen los consejos que daba el trovador cubano a los amantes: no me complazcas, no me mientas, no hables por hablar. O sea, dime la verdad, aunque no sea agradable, y no pretendas actuar como si yo no existiera.
Nadie, ni siquiera el más chalado dirigente de la CUP, puede querer que Barcelona se convierta en Belfast. Creo yo."                 (Jorge M. Reverte, El País, 19/12/17)

29/11/17

¿Se puede ser de izquierdas e independentista? –No, en absoluto (Paco Frutos, ex-secretario general del Partido Comunista)

 "El secretario general de la UGT hace campaña por ERC.

 El secretario general de UGT, Camil Ros, considera que los comicios del 21-D serán un "simulacro de referéndum", ya que los resultados se interpretarán en función de los votos que hayan obtenido las formaciones partidarias del sí, del no y del espacio del medio. El líder sindical ha remarcado que los resultados se leerán en clave del apoyo a la independencia: "se mirará más eso que si un partido sube más que otro". (...)

"No votamos un referéndum, el 21-D, pero tiene un punto de referéndum, al menos tendremos un simulacro de foto de referéndum" ha destacado Ros, que también ha reclamado la liberación de los exconsejeros y de los Jordis. En la entrevista, Ros ha explicado que la UGT defiende el derecho a decidir en un sentido amplio, y aquí "cabe el referéndum".

La secretaria general de ERC, Marta Rovira, dijo hace dos días que los comicios del 21-D son "el referéndum que el Gobierno español no se atrevió a pactar" y que debe servir para "restituir las instituciones catalanas", "liberar a los presos" y derrotar al bloque del 155".      (e-notícies, 18/11/17)


"Paco Frutos (Calella, 1939) resucitó de entre los olvidados del comunismo español el 29 de octubre, el día luminoso en que el silencio habló en Cataluña. 

Junto a Josep Borrell, se desgañitó para reivindicar la España constitucional en la zona cero del independentismo.  (...) 

Todavía cotiza como militante del PCE pero, a juzgar por cómo le han reprobado, no sé si lo seguirá haciendo...

–Me lo tengo que pensar. No sé si seguiré cotizando... Pero lo que sí haré es seguir diciendo una verdad: si la izquierda política y sindical en Cataluña hubiese jugado otro papel con coraje contra el independentismo insolidario, pues mucha gente que se ha puesto al lado de los secesionistas no lo hubiera hecho de ninguna forma (...)

¿Por ejemplo sus compañeros de Comisiones Obreras o de UGT'

–Por ejemplo. Las fotos que permanentemente se hacían los líderes de CC.OO. y UGT con los dirigentes de la Asamblea Nacional Catalana u Òmnium Cultural eran lamentables y dieron la falsa idea de que defendiendo el secesionismo se estaban apoyando los derechos de la clase trabajadora. Y la gente desinformada los creyó.

¿Los sindicatos han traicionado a las clases trabajadoras catalanas?

–Sin duda. Eso sí, usaban el derecho a decidir para no hablar del derecho de autodeterminación porque sabían que ese era un término más complejo.

–Claro. El derecho de autodeterminación no tiene ningún sentido. En España no hay colonias y si alguien considera a Cataluña o a Euskadi una colonia, pues son las colonias más ricas de España y Europa. Ni hay opresión alguna contra una cultura, un idioma o unas costumbres. Quien diga eso miente como un bellaco.

Que se dé un paseo por las calles, por la escuela (y vea cómo se ha adoctrinado a los niños...) y comprobará qué clase de mentiras les han contado. Además, Cataluña tiene el mayor autogobierno de Europa. Pero eso sí, con tiempo y pensándolo muy bien, habrá que hacer una reforma constitucional para clarificar las competencias del Estado. Cuáles son los derechos válidos para todos:pensiones, seguridad social... y que no haya discriminación entre unos sitios y otros. 

Habrá que arreglar este desbarajuste: yo tengo mi centro médico en Madrid y cuando vengo a Cataluña para buscar mis medicinas tengo que traer un pedazo de documento porque no está unificado el sistema. Es absurdo que haya un sistema operativo diferente en Madrid, Cataluña, Extremadura o Andalucía. 

¿Se puede ser de izquierdas e independentista?

–No, en absoluto. El nacionalismo siempre tiende a lo mismo: poner la identidad por encima de todo. Para ellos, no hay problemas económicos, ni sociales o de condiciones de vida de los trabajadores... Hay solo identidad.

¿Quiere decirme que la izquierda ha blanqueado al nacionalismo?

–Sin duda. Yo me acuerdo que en el País Vasco, los del PCE quisimos ayudar para que acabara el terrorismo. Nos preguntábamos qué podíamos hacer desde la izquierda para que acabaran las bombas, los tiros... Y decidimos entrevistarnos con Batasuna.

 Nunca se me olvidará que al sentarnos, les planteamos que se acabara el terror, y a partir de ahí pusiéramos en común un acuerdo en el terreno económico y social. ¿Sabe lo que nos contestaron? Pues que primero era la independencia de Euskadi y después todo lo demás. Por eso, ETA ha tenido que ser derrotada por el Estado de Derecho porque si no, nunca hubiera dado un paso atrás.

Por decir todo esto de sus antiguos compañeros le han llamado facha...

–Yo soy uno de los fundadores de Comisiones Obreras en Cataluña. En los años sesenta participé en las Comisiones de Cataluña en la clandestinidad. Lo que ha ocurrido aquí es una traición al espíritu de los trabajadores y espero que algún día estos dirigentes reciban lo que se merecen en las urnas. (...)"        (Entrevista a Francisco Frutos, ABC, 05/11/17)

22/11/17

Rosa María Sardà devuelve la Cruz de San Jordi: —¿En qué puedo ayudarla, señora Sardà? —Es por la Cruz de Sant Jordi. —Creo que ha habido un error. Me ha dicho mi colega que quiere devolverla. —No, no es un error. La quiero devolver, exactamente, aquí la tiene.

"El 24 de julio de este año, Rosa María salió de su casa y miró al cielo. Eran las once de la mañana de un día de una claridad inusual en Barcelona. El día anterior una lluvia intempestiva había limpiado el aire, pero no había rebajado la temperatura ni un solo grado. 

Pensó, como solía hacer desde hacía un tiempo, que el clima sí era un tema por el que merecía la pena luchar y desgañitarse: un tema relevante que afectaba a la vida humana y al planeta y que se veía desplazado a una mera anécdota por la marejada política que inundaba el país en el que le había tocado vivir.

Lo que iba a hacer, en el fondo era un grito de auxilio, un puñetazo en la mesa, un basta ya, un no puedo más. Llevaba tiempo meditándolo y aquella mañana, ante el café con leche, mientras echaba de menos una vez más los cigarrillos, decidió que ya era el momento.

No se lo dijo a nadie porque sabía que intentarían disuadirla y en aquellos momentos, tras una larga enfermedad de la que estaba saliendo, no se sentía con energía suficiente para discutir y defender su decisión. Tan solo quería ejecutarla. Torció por la calle Pau Claris de Barcelona y empezó a descender por ella. 

No tenía prisa y se detuvo en el escaparate de una librería. Lectora empedernida, pensó en comprarse un par de novedades que ansiaba leer, pero decidió hacerlo a su vuelta, ya liberada de la misión que hoy la había sacado de casa.

Ya en Via Laietana, se desvió hasta llegar a la Plaça de Sant Jaume, miró al Ayuntamiento y no pudo evitar una sonrisa: recordó a su amado amigo Terenci Moix y recordó su capilla ardiente años atrás en la que sonaba la banda sonora de Blancanieves ‘I go I go, it`s after work we go’. Terenci la habría entendido. Terenci la habría acompañado. Y luego se habrían reído, hablando de lo divino y lo humano ante un par de gintonics. Terenci…

Entró en el Palau de la Generalitat y preguntó a la funcionaria de turno que al principio no la reconoció y no entendió la pregunta. Una vez entendida —y finalmente reconociéndola— la funcionaria le rogó que esperara e hizo una llamada.

Había una corriente de aire bastante molesta en la entrada del Palau y se guareció como pudo, contra una pared. Tras unos minutos, apareció un funcionario que, amablemente, tras estrecharle la mano con fuerza, la condujo a un pequeño despacho.


—¿En qué puedo ayudarla, señora Sardà?

—Es por la Cruz de Sant Jordi.

—Creo que ha habido un error. Me ha dicho mi colega que quiere devolverla.

—No, no es un error. La quiero devolver, exactamente, aquí la tiene.

Rosa María sacó una carpeta con la condecoración y una nota. En la nota de su puño y letra, decía que dadas las circunstancias, ella no se consideraba merecedora de la Creu de Sant Jordi otorgada por el Gobierno catalán y que, como la condecoración traía consigo que en el momento del fallecimiento, la Generalitat ofrecía una esquela en los periódicos, que por favor tuvieran a bien ahorrársela.

El funcionario cogió la carpeta con gesto nervioso, no sabiendo muy bien qué hacer con ella. Rosa María le pidió un recibo.

—¿Un recibo?

—Sí, un recibo, conforme la he devuelto.

—Sí, claro... Un momento. El funcionario abandonó el despacho y ella aprovechó para mirar el teléfono. Volvió a los pocos minutos con un albarán y se lo entregó. Se dieron la mano. Antes de irse, 
Rosa María le dijo:

—¿Lo de la esquela está claro, verdad?

—Sí, sí…

Al salir a la calle de nuevo, se sintió triste y libre, lo cual no era ninguna novedad para ella: es el precio a pagar por tener una implacable brújula moral que te marca en cada momento las acciones que debes hacer para ser coherente, pese a quien le pese y pase lo que pase. Aunque te cueste amistades, repudio, odio, insultos, incomprensión.

Volvió a subir, esta vez mas despacio, Pau Claris arriba, hacia la librería.

Rosa María Sardà no me contó los libros que compró ese día, pero, conociéndola, sé que los habrá leído, amado y entendido como nadie."                     ( es directora de cine, El País, 19/11/17)

21/11/17

Manifiesto de Alternativa Ciudadana Progresista: para acabar con las políticas de Nation Building, de erección de muros legales y mentales con el resto de las personas de España, para empezar a construir una auténtica opción política de izquierdas y no nacionalista para Cataluña

"Desde Alternativa Ciudadana Progresista, y desde la perspectiva nítidamente de izquierdas y no nacionalista que pretendemos defender, consideramos que las elecciones del próximo 21 de diciembre –convocadas de un modo sin duda excepcional, ante una situación también de absoluta excepcionalidad como la ruptura del orden constitucional y estatutario por parte del Govern de la Generalitat– representan una triple oportunidad de oro para todas las personas que vivimos en Cataluña:

En primer lugar, representan la oportunidad de acabar con la pesadilla kafkiana, de desafío a la legalidad, al sentido común y a la convivencia, que ha representado estos últimos cinco o seis años el Procés para el conjunto de la sociedad catalana.  
Procés –no lo olvidemos– que empezó con los criminales recortes de Artur Mas en Sanidad y en Educación en 2011, y ha culminado con el intento de golpe de estado de Carles Puigdemont en el 2017.

En segundo lugar, la de comenzar a revertir las políticas de Nation Building, de erección de muros legales y mentales con el resto de las personas de España, y de desprecios y de discriminación negativa hacia la identidad cultural de más de la mitad de los catalanes y catalanas, que se llevan aplicando ininterrumpidamente desde hace treinta y siete años por parte de la Generalitat de Catalunya. 
Políticas que han ido unidas, desde el principio, al sistemático saqueo de los recursos públicos rumbo a paraísos fiscales, y al abandono de las necesidades reales de la ciudadanía.

Y en tercer lugar –y lo más importante, pero también lo más difícil de todo–, empezar a construir una auténtica opción política de izquierdas y no nacionalista para Cataluña, que contribuya también a una regeneración y revitalización de la izquierda en el conjunto de España.
 Izquierda que hasta ahora no ha sabido construir una alternativa real que dispute la hegemonía al nacionalismo dentro de Cataluña, y que no ha dudado lo más mínimo en compadrear con las derechas nacionalistas en las propias instituciones del Estado siempre que a unos y a otros les ha convenido.

El desafío es grande, y los obstáculos, muchos. El primero, un sistema electoral tramposo que beneficia escandalosamente a las provincias menos pobladas,(...)

Frente a ello, somos conscientes de que las opciones electorales existentes no son todo lo ilusionantes que deberían ser. 

(...)  las opciones más nítidamente de izquierdas y críticas hacia el nacionalismo, como Recortes Cero, tendrán probablemente una presencia mediática escasa durante la campaña, lo cual no parece que juegue a favor de su entrada en las instituciones; entrada que, por lo demás, sería muy necesaria y tendrían muy merecida.

Pero a pesar de todo ello, desde Alternativa Ciudadana Progresista tenemos muy clara la trascendencia del momento y la necesidad de no desaprovechar la oportunidad de cambio de la situación actual. Y por ello llamamos a votar masivamente el 21 de diciembre –y a hacerlo de un modo consciente y responsable, pero también valiente–, a favor de aquellas opciones que más claramente se opongan a las políticas nacionalistas desde una perspectiva de izquierdas o de progreso

Esperando que a partir del 22 de diciembre podamos empezar ya a ver una Cataluña, y también una España, que sea de todos y todas de verdad.

Barcelona, 15 de noviembre de 2017

16/11/17

Confesiones de una ex indepe: "Hemos basado los discursos en mentiras, falsas verdades y victimismos ridículos"

"La politóloga Ares Casas, en un hilo en twitter, explica los motivos por los que ha decidido "bajar del tren" del independentismo:
 
1) "Hemos basado los discursos en mentiras, medias verdades y victimismos ridículos".

2) "Hemos basado la hoja de ruta de los últimos meses en legtimarnos sólo a partir de cuando hay represión por parte del Estado".

3) "Manejamos y organizamos a la gente como nos da la gana (una "huelga general" convocada por el gobierno, tíos". 

4) "Hablamos sólo de ilusiones y apelamos a los sentimientos. Convertimos a las personas en termómetros. Nada de pies en el suelo"

5) "Comienzan a verse problemas económicos reales. A quien lleva Economía, Junqueras, todavía le estamos esperando"

6) "Nos cargamos el sistema de partidos señalando sistemáticamente a quienes no quieren radicalizarse en el eje nacional"

7) "Las sesiones en el Parlament del 6 y 7 de septiembre, de enorme vergüenza ajena. Para no olvidar nunca. Nunca más lecciones de democracia".

8) "Votar 50.000 veces, sí, pero todo se para para ver qué han decidido cuatro hombrecillos encerrados en un despacho"

9) "No puede exigir confianza ciega al 'pueblo' quien no ha querido mejorar la vida del 'pueblo'"

10) "La infantilización. Que nos traten como niños. Creer que si haces dos manis y una canción el mundo te debe algo"

11) "Ese creernos mejores, más demócratas. Ese supremacismo repugnante".

12) "El relato de "nosotros" y "ellos", eso también deja heridas, aunque no sean físicas"

13) "Buscar siempre culpables externos. Nunca autocrítica, nunca, nunca, nunca".

14) "Hablar de desobedecer, pasarse las leyes por el forro. Y cuando eso tiene consecuencias, correr a indignarse"

15) "Hablar de mandato democrático como un mantra, sabiendo que no tienes el apoyo necesario para un cambio de este calibre"

"Por todo esto y por haber apartado del debate los problemas de la gente que cada día levanta el país, a mi no me encontrareis"                 (e-notícies, 28/10/17)

9/11/17

Jaume Barberà: “trabajemos para desenmascarar a los que han vivido de la agitación y de la propaganda extremadamente subvencionada”

"El periodista Jaume Barberà ha asegurado que la declaración unilateral de independencia vino a ser “un inmenso error” y ha pedido trabajar por la “reconciliación”. Así lo ha asegurado en una entrada en su perfil de Facebook, donde ha calificado de “cínicos” a los que afirman que Catalunya es una República.

“Cuanto más tardemos en reconocer que la DUI ha sido un inmenso error, más tardaremos en encontrar una salida. Cuanto más tardemos en salir de la hiperventilación y de la sobreexcitación emocional, peor”, ha afirmado Barberà, tras remarcar que" no hay independencia si no puedes controlar el territorio, si no tienes el monopolio de la violencia y si no te reconoce nadie”.

El periodista hs subrayado que “creerse que somos república mientras la bandera del Estado hostil del que nos hemos separado ondea en el Palau de la Generalitat es engañar a la gente, es llevarla al matadero”. “Es muy irresponsable. Y los que lo dicen son unos cínicos”, ha remachado.

El analista político ha hecho un llamamiento ahora para que “trabajemos para desenmascarar a los que han vivido de la agitación y de la propaganda extremadamente subvencionada”. “Trabajemos para la reconciliación. Trabajemos para sacar de la cárcel a los que ya están y a los que, desgraciadamente, irán. Trabajemos para evitar que los irresponsables que hicieron imposible que no se declarara la DUI no continúen en la política activa”, ha añadido.

“Ahora, se nos vuelve a decir que el 21-D es nuestra oportunidad. Mentira. Volverán a decirnos que la unilateralidad es posible. Mentira. Que si se gana por más del 50%, ya lo tendremos. Mentira”, ha avisado en su entrada en Facebook.

Barberá ha admitido que “me siento corresponsable, en la parte que me corresponda, por no haberme opuesto con más contundencia y vehemencia a la unilateralidad y la locura que ahora padecemos”.                (e-notícies, 02/11/17)

Los nacionalistas han sido capaces de construir un Estado, pero en absoluto una nación y ese fracaso alcanzará toda su vida útil

"(...) Los nacionalistas han sido capaces de construir, más o menos, un Estado, pero en absoluto una nación y ese fracaso alcanzará toda su vida útil.

La inmensa manifestación de ayer, como la del 8 de octubre, no prueba que haya crecido exponencialmente el número de constitucionalistas catalanes ni lo pretende. 

Solo indica que han aumentado su movilización y su beligerancia, y esas dos condiciones, al margen de que sea o no preámbulo de un futuro incremento de votos, fracturan el ensueño de un gobierno que camina hacia Ítaca con una encendida nación detrás.

 El nacionalismo catalán solo da para gobernar una región autónoma española. ¡Desdichadamente no es poco! Pero no da para un paso más. Durante los últimos años la costra catalana ha ido predicando el mensaje de la independencia. 

Cíclicamente los órganos de gobierno de universidades, de colegios profesionales, de clubs de fútbol, de asociaciones culturales, de medios de comunicación, todos ellos dependientes del Presupuesto y exaltados por una activa pléyade de curas y campesinas, han creído y hecho creer que el pueblo elegido podía asaltar el Estado democrático.

Pero como siempre ocurre con los adoquines debajo estaba la playa. Y el inexorable reflujo de las mareas."                  (Arcadi Espada, El Mundo, 30/10/17)

7/11/17

Lidia Falcón: La izquierda parece ignorar que el señor Puigdemont es de derechas. Esta izquierda tan desorientada está dispuesta a abandonar a cuatro millones de trabajadores que viven en Cataluña

"(...)  La izquierda parece ignorar que el señor Puigdemont es de derechas, porque el nacionalismo es una ideología de derechas, como ha quedado suficientemente demostrado a través de la Historia. Y que el austericidio y los recortes en todos los servicios sociales comenzaron con la mayor crueldad en Cataluña en cuanto Artur Mas llegó al gobierno de la Generalitat. 

Que esos mismos dirigentes nacionalistas que tanto reniegan de España y de su gobierno han votado en multitud de ocasiones a favor de las propuestas del PP, inclusive en asuntos tan tristes como oponerse al referéndum del Sáhara.

Esta izquierda tan desorientada está dispuesta a abandonar a cuatro millones de trabajadores que viven en Cataluña, de todas las regiones de España, que han levantado la industria, la agricultura, la construcción en Cataluña, explotados por una burguesía avariciosa, para adular y contentar a otros dos que quieren más ventajas, más beneficios, más subvenciones. 

Para ello no dudan en apoyar una ideología supremacista, que divide a los españoles según su lugar de origen, que muestra su desprecio para los que no proceden de un pedigree puro catalán, que se permiten insultar a los andaluces y denostar a quienes no hablen catalán.

 Y todo ello porque en sus cálculos entra que no conseguirán votos en Cataluña más que adhiriéndose a las tesis de los nacionalistas.

Pues yo le digo, señores de izquierda, que se equivocan. Que quienes se sientan tan superiores que no quieren que se les trate igual que a los demás españoles, ya tienen quien les defienda entre la pléyade de organizaciones políticas nacionalistas, catalanistas e independentistas, y no necesitan una copia de aquellas, tan dubitativa y confusa como los Comunes o Podem o cualquiera de esos insulsos nombres que se han puesto. 

Que ustedes, en su afán de pescar votos de todos los sectores e ideologías, quitándonos la razón a quienes apostamos por la unidad, la igualdad y la solidaridad, nos perderán pero tampoco ganarán a los otros.

Y no se escandalicen tanto porque el gobierno de España implante el artículo 155 de la Constitución, porque eso ya lo habría hecho Francia hace siete años cuando el gobierno de la Generalitat comenzó su campaña contra España y su Constitución. 

 Restablecer la posibilidad de que en Cataluña se vote otro Parlamento, se abandonen las campañas de adoctrinamiento a través de todos los medios de que dispone la Generalitat y se restablezca la pluralidad ideológica y política que nos permita organizar la lucha contra el capital que domina tanto el gobierno como los centros de poder, es buena cosa, señor Iglesias. (...)"                   (Lidia Falcón O´Neill , Presidenta del Partido Feminista, Crónica Popular, 28/10/17)

Borrell: "Puede ser que estemos aquí porque muchos de vosotros durante muchos años, cuando era la hora de votar en elecciones autonómicas, no ibais a votar"... "No fuimos a votar porque éramos de izquierda, y vosotros los del PSC y del PSUC erais cómplices de Pujol y el nacionalismo"

"(...) Las manifestaciones del 8 y del 29 de octubre han dejado al descubierto las vergüenzas de cualquier partido de izquierda que se precie de serlo. Incluso en ese mismo escenario, Borrell cometió un desliz mayúsculo que muchísimos de los presentes tuvieron que tragarse: "Puede ser que estemos aquí porque muchos de vosotros durante muchos años, cuando era la hora de votar en elecciones autonómicas, no ibais a votar". 

En ese momento, una pareja muy mayor compartió un comentario que sólo pudimos escuchar los que estábamos justo a su lado: "No fuimos a votar porque éramos de izquierda, y vosotros los del PSC y del PSUC erais cómplices de Pujol y el nacionalismo". 

 Memoria histórica. Sí, como había dicho Frutos, la izquierda real estaba allí --bastantes abuelos, muchos hijos y algunos nietos--, y de los partidos que dicen ser de izquierdas sólo uno asomó la patita.

 Las emociones eran tan contenidas que nadie le gritó a Borrell, y usted ¿dónde estaba mientras a nosotros nos ninguneaban?, ¿hacia dónde miraba mientras pedíamos bilingüismo y respeto al mestizaje?, ¿por qué nos silenciaban? Y los gritos se contuvieron porque una grandísima mayoría de los centenares de miles de asistentes no había ido por la unidad de España, como motivo único o principal. No.

 En sus miradas, en sus palabras y en sus sonrisas se podía entender y oír que estaban allí por su dignidad como ciudadanos, y por la libertad y la convivencia como prácticas irrenunciables. 

¿Y por qué tantas banderas rojas, amarillas y rojas y tantos viva España y visca Catalunya? Pues porque se han convertido en el último recurso, el último amparo que muchos han encontrado en una Cataluña nacionalcatalanista que durante años los ha tratado como ciudadanos de segunda, que ha engatusado a sus hijos que para evitar que sus nietos pudiesen ser señalados como charnegos, han catalanizado sus nombres o invertido sus apellidos o se han avergonzado de sus padres o de sus abuelos o de sus primos, esos familiares que no entienden nada, ni siquiera que son unos vagos y unos mantenidos, allá, en ese sur de días de fiesta y más fiesta. (...)"           (Manuel Peña DíazCrónica Global, 03/11/17)

3/11/17

“Ha sido como la liberación de París en agosto del 44”... “Nunca pensé que un día tendría que venir a defender la Cataluña que me dio trabajo y la España en la que nací de quienes quieren destruirlas”... Son 100.000 las personas que, tirando por lo bajo, han estado viviendo desde hace décadas del prusés

"Una sensación de alivio inunda Barcelona. Como si de repente hubiera empezado a correr el aire, como si la presión asfixiante a la que durante décadas el nacionalismo sometió a la sociedad catalana hubiera cedido de forma súbita, hubiera explotado haciendo posible respirar el aire de un otoño luminoso, la luz de un domingo que, por segunda vez en menos de un mes, cubrió la ciudad con miles de banderas rojigualdas convertidas de repente en símbolo de libertad.

 A las 10:30 de la mañana del domingo nada hacía presagiar lo que estaba a punto de ocurrir. El silencio de un día festivo seguía reinando en Ganduxer, en Mandri, en Paseo de la Bonanova. Y de repente una familia al completo, cada uno con su correspondiente bandera, sale de un portal de Escuelas Pías, e inmediatamente otra sale de Vía Augusta y una más de General Mitre… 

A las 11 de la mañana, el Turó Parc era una procesión de grupos y familias camino de la Avenida de Pau Cassals, dispuestos todos a desembocar en la plaza de Francesc Macià para unirse allí a la marea humana que, banderas al viento, avanzaba ya copando la calzada central de la Diagonal, hacia el lejano obelisco que preside su encuentro con el Paseo de Gracia.

Mucho antes de la hora fijada para el arranque oficial de la manifestación, cientos de miles de catalanes procedentes de Hospitalet, de Cornellá, de Santa Coloma o Badalona, gentes en su mayoría de condición modesta, ocupaban ya la plaza de Cataluña y sus alrededores, en lo que fue una gigantesca manifestación, la segunda en menos de un mes, que ha roto con estrépito la columna vertebral de ese nacionalismo reaccionario que se creía dueño de la calle y que durante años se atribuyó, en su infinita soberbia, la representación de todo el pueblo catalán. 

Nunca más podrán decir que la calle es suya. Jamás pude imaginar, ni siquiera en mis años mozos de estudiante de Náutica en Plaza de Palacio, finales de los sesenta, que un día llegaría a ver cientos de miles de banderas españolas, convertidas en símbolo de la rebelión de un pueblo contra la opresión de ese nacionalismo de raíz etnicista y totalitaria, ondeando por las calles de Barcelona.

 “Ha sido como la liberación de París en agosto del 44”, me decía Ramón, una lágrima furtiva surcando su rostro curtido, un andaluz que emigró a Cataluña hace 57 años, cuando sólo tenía 18, en busca de una vida mejor, cansado de recoger aceituna en su Andújar natal. “Nunca pensé que un día tendría que venir a defender la Cataluña que me dio trabajo y la España en la que nací de quienes quieren destruirlas”.

El levantamiento de los catalanes, de esa mayoría silenciosa que se creía muerta, frente al nacionalismo rampante ha sido el fenómeno político más importante ocurrido en Cataluña y en España en mucho tiempo, un acontecimiento de primera magnitud que entierra el prusés y reclama pleno protagonismo en el diseño del futuro español. 

Ningún Gobierno de la nación podrá ya ignorar este movimiento, tan espontáneo como revolucionario, producto del hartazgo contra la opresión independentista. Revulsivo también del orgullo democrático español, de reconciliación con la bandera constitucional, que cual mancha de aceite se ha extendido por toda España para configurar el renacimiento de la nación dispuesta a regenerar la vida política y prestigiar las instituciones, decidida a barrer con ese nacionalismo que, como escribiera Borges, “es el canalla principal de todos los males. 

Divide a la gente, destruye el lado bueno de la naturaleza humana y conduce a la desigualdad en la distribución de la riqueza”, pero también con la corrupción de un periodo, el de la Transición, que hay que dar definitivamente por muerto.  (...)

 Son 100.000 las personas que, tirando por lo bajo, han estado viviendo desde hace décadas del prusés, ello sin contar las que, indirectamente, lo han hecho como parásitos de esa intrincada red clientelar que copa todos los ámbitos de la vida, no solo la económica, de Cataluña. Y es obvio que en esa defensa numantina no cabe descartar que haya gente dispuesta incluso a llegar a la violencia. 

Desmontar ese entramado de intereses totalitarios, esa red clientelar tejida por el régimen golpista del 3% en las últimas décadas, era una obligación del Estado a la que Mariano Rajoy ha renunciado, sacrificando ese objetivo irrenunciable al impacto de ese adelanto electoral que, desconcierto nacionalista aparte, supone jugárselo todo a una carta el 21 de diciembre.

Oído por quien esto suscribe en la tarde de este domingo, 29 de octubre, en un pequeño parque infantil aledaño a la plaza San Gregorio Taumaturgo. Una madre trata de anudar una pequeña pulsera con los colores de la bandera española en la muñeca de su hija. 

La niña protesta, “pero mamá, que la profe nos ha dicho que no podemos llevar banderas españolas a clase”. La madre, que se ha venido arriba tras la gran manifa de la mañana, le espeta: “Pues tú la vas a llevar mañana, y si te dice algo me lo cuentas, que ya iré yo a hablar con ella”.

 Eso es lo que hay, lo que habría que arreglar en Cataluña, Mariano, eso es lo que es imprescindible desmontar: la estructura de ese Estado de corte totalitario montado por el nacionalismo durante los últimos 40 años. Es a eso a lo que has renunciado. Esperemos que no tengas, que no tengamos, que lamentarlo."                  (Jesús Cacho , Vox Populi, 01/11/17)