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30/8/23

He leído estos días argumentos la mar de curiosos en defensa de los vigilantes que impidieron el acceso a una piscina de dos niños y una madre, porque esta llevaba velo. Hay quien sostiene que la pobre mujer no puede usar velo porque debe “adaptarse” a las costumbres de su país de acogida, al parecer ya no basta con respetar esas costumbres, ahora hay que seguirlas... O sea que si vamos a Inglaterra deberemos beber cerveza tibia y en Estados Unidos llevar un arma en la guantera (Albert Soler

 "He leído estos días argumentos la mar de curiosos en defensa de los vigilantes que impidieron el acceso a una piscina de dos niños y una madre, porque esta llevaba velo. Hay quien sostiene que la pobre mujer no puede usar velo porque debe “adaptarse” a las costumbres de su país de acogida, al parecer ya no basta con respetar esas costumbres, ahora hay que seguirlas. O sea que si vamos a Inglaterra deberemos beber cerveza tibia y en Estados Unidos llevar un arma en la guantera. Lo de las costumbres “de aquí” es algo que me tiene intrigado, y eso que soy de aquí. Hasta donde sé, aquí hay quien tiene por costumbre desayunar un cruasán, quien gusta de tener sexo de pago y quien se echa la siesta cada tarde, entre otras muchas costumbres de todo tipo, casi tantas como culos. ¿Cuál es la costumbre “de aquí”? ¿Todas ellas, y todas han de seguirlas los extranjeros de bien? No lo van a tener fácil para adaptarse, no.

Mi argumento favorito, sin embargo, es el de quienes consideran que estuvo bien impedirle entrar con velo porque este “es un signo de sumisión” (a los hombres o a la religión, en eso no hay consenso). O sea, que fue por su bien. Da igual que la buena mujer creyera llevar el velo por sus costumbres o sus creencias, los vigilantes, siempre alerta, detectaron rápidamente que era una pobre oprimida y salieron en su ayuda.

 -Aquí con velo no puedes entrar, que eso es un signo de sumisión, burra. Venga, vete para casa, a ver si así aprendes a no ser tan sumisa.

La muy desagradecida encima denunció a los guardias, que no hacían más que ayudarla a liberarse del yugo opresor. Esos amables vigilantes no son una excepción, últimamente veo a muchos “de aquí” preocupados por la situación de las mujeres árabes, por eso pretenden impedirles que usen el velo. Por su bien, naturalmente, a ver si así aprenden a no ser sumisas, que hay que ver lo que les cuesta entender que viven oprimidas, las muy jodidas.

-Oiga, es que yo uso velo porque en mi cultura nos tapamos el cabello. Y además soy creyente.

 -Tú no sabes nada, mora, tú eres una oprimida y ahora mismo te quitas el velo porque lo digo yo, que procuro por tu liberación.

Es que entre nuestras costumbres está también la de procurar siempre por el bienestar de los inmigrantes."                 (Albert Soler, El Periódico, 15/08/23)

14/6/22

Una diputada de Junts se queja de que en las residencias las cuidadoras no hablan catalán... ha explicado que "la mayoría de profesionales "son mujeres y un 50-60 por ciento son venidas de fuera" y le ha preguntado "qué podemos hacer para que ese 50-60 por ciento se adapten a nuestro sistema y sean parte de nuestra sociedad"... o sea, que cuidar abnegadamente a los ancianos no sirve de nada, a efectos patrióticos

 "La diputada de Junts per Catalunya Glòria Freixa se ha quejado en el grupo de trabajo del Parlament para analizar el impacto de la Covid-19 en las residencias que no puede llevar a un familiar a un centro de día porque sus profesionales no hablan catalán.

 Freixa ha remarcado que una de las comparecientes ha explicado que "la mayoría de profesionales "son mujeres y un 50-60 por ciento son venidas de fuera" y le ha preguntado "qué podemos hacer para que ese 50-60 por ciento se adapten a nuestro sistema y sean parte de nuestra sociedad".

La diputada independentista lo ha dicho después de explicar que "cuando hemos intentado llevar a mi tía abuela de noventa y cinco años a un centro de día, claro; no hablan catalán". "Entonces, mi tía abuela ya no recuerda el castellano y me gustaría saber si esto sería un punto de humanización", ha concluido."                   (e-notícies, 10/06/22)

3/2/21

Messi tenía que aprender catalán por contrato. El club le pedía “realizar los máximos esfuerzos por integrarse en la sociedad catalana, respetando y asumiendo los valores culturales de la misma”

 "Una claúsula del contrato de Leo Messi impone al jugador aprender catalán, según revela El Mundo. Esta claúsula indica que el futbolista “debe realizar los máximos esfuerzos por integrarse en la sociedad catalana, respetando y asumiendo los valores culturales de la misma”.

En este sentido, se exige a Messi “comprometerse especialmente en el aprendizaje de la lengua catalana, vehículo fundamental para esta integración. Por su parte el FC Barcelona pondrá los medios necesarios para favorecer esta integración, formando al jugador en el conocimiento del catalán”.

Messi, de 33 años, no habla catalán a pesar de llevar más de dos décadas viviendo en Catalunya. Por otra parte, el futbolista pidió liberarse por contrato si Catalunya se independizaba."       
            (e-notícies, 02/02/21)

12/2/20

El 'procés' ha traído el final de aquella visión tan querida de una Catalunya tierra de integración... la emergencia de colectividades enfrentadas refleja la exclusión de la catalanidad de los no partidarios de la independencia...

"(...) La desazonadora sensación de una Gran Bretaña partida en dos emerge por doquier por poco que uno esté atento a su prensa: amigos que dejan de hablarse, encuentros que se desconvocan, brotes racistas, amenazas a políticos, divisiones entre patriotas y traidores, ... Dadas las trincheras cavadas, nadie sabe qué les espera y cómo podrán, si es posible, desactivarse los conflictos aparecidos, sean entre ciudades y el mundo rural, entre el norte/centro y el sur o entre Escocia/Irlanda e Inglaterra.(...)

 Aquí, los acontecimientos vividos han tenido algunas consecuencias similares. Conocen mi preocupación por sus potenciales efectos económicos (...)

Pero hoy, de la mano del 'brexit', se impone tratar otro aspecto, sustancialmente más relevante, el de la profunda herida social generada: una creciente fosa construida sobre el mito de que los catalanes han decidido ser independientes. Un mito que, como todos, tendrá consecuencias imprevistas e indeseables: inevitablemente, excluye de la catalanidad a todo aquel que no lo comparta. 

Ello está generando rupturas traumáticas que, más allá de las anécdotas, han terminado con sueños que parecían convertirnos en un país mejor. De entre ellos, el final de aquella visión tan querida de una Catalunya tierra de integración.

 Desde la Transición, ese objetivo formaba parte de un deseo ampliamente compartido por derecha e izquierda: dar nacimiento a un nuevo país, libre de ataduras del pasado y de fracturas futuras. Un consenso que, traducido en la inmersión lingüística, pretendía evitar la división entre trabajadores manuales, inmigrantes mayoritariamente castellano-hablantes y clases medias y ejecutivas de lengua catalana. 

Fue de lo mejor que, como país, ha dado a luz Catalunya, pero su espíritu meritocrático y mestizo, del que la presidencia de Montilla fue su expresión más palmaria, ha recibido un severo golpe. (...)

Desde Barcelona, la emergencia de colectividades enfrentadas refleja la exclusión de la catalanidad de los no partidarios de la independencia, sean o no nacidos aquí.

No es que no hubieran existido señales de esa división. Las habían mostrado 40 años de elecciones, con marcadas diferencias según fueran para el Parlament o las Cortes. También emergían más sutilmente en ese tono de superioridad moral que expresaba, y expresa, parte de la narrativa catalana sobre todo lo español. 

Y en la necesidad de preservar, por encima de todo, la catalanidad heredada: en el discurso independentista, integrar la inmigración equivale a asimilación. Con ello se ha querido olvidar que aceptarla conlleva mestizaje y, con él, la aparición de identidades diferentes a las preexistentes, sean las de los catalanes de origen como los de adopción. En todo caso, de aquellos polvos estos lodos: ni la integración era tan profunda, ni tan duraderas sus consecuencias.


¿Dónde quedó aquella sociedad mestiza, más justa y más progresiva? ¿Dónde los vientos que traían consigo Paco Candel y tantos otros? En esa confrontación, todos hemos perdido. Por ello, hay que regresar al pasado y reemprender la muy dura tarea de recoser el país: los radicalmente independentistas deberán ser capaces de dialogar y pactar un nuevo futuro con los fervientemente españolistas. ¿Política ficción? Quizá. Pero no hay más cera que la que arde."             (Josep Oliver Alonso, El Periódico, 05/02/20)

27/11/19

Denunciado por islamofobia el consejero catalán de Educación. Bargalló (ERC) al decir que la religión musulmana es contraria a la identidad nacional catalana...

"Musulmanes contra la Islamofobia, una asociación que lucha contra la discriminación por motivo de religión y defiende los derechos civiles de las personas de credo islámico, ha presentado este lunes una denuncia ante la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña contra el conseller de Enseñanza de la Generalitat de Cataluña, Josep Bargalló i Valls, al que atribuye los presuntos delitos de fomento del odio contra los musulmanes y prevaricación. 

La asociación, que aporta con su denuncia el audio de una mesa redonda que, bajo el título “la cultura religiosa en los centros educativos”, se celebró el pasado día 17 en el Seminario Conciliar de Barcelona, reclama el inmediato cese del conseller, militante de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC).


“Yo no quiero enseñanza confesional de Religión islámica en las escuelas de Cataluña y, con el actual marco normativo, si no llegamos a un acuerdo al respecto, en general, nos veremos abocados…”, confiesa el conseller en un encuentro organizado por Junts, el sindicato de los profesores de Religión Católica de Cataluña.


“He puesto el ejemplo de Torredembarra”, continúa, narrando una conversación sobre la localidad tarraconense de la que es originario, “donde la mayoría de ciudadanos y ciudadanas son de religión católica, practicantes o no, pero hay un número importante de confesión islámica y le dije: yo estoy convencido de que, si hiciéramos en las escuelas de Torredembarra la asignatura de confesión católica y la de confesión musulmana, tendríamos más alumnos de confesión musulmana; porque todos los padres de religión musulmana inscribirían a sus hijos y no todos los padres de religión católica inscribirían a los suyos. Y le dije a esta persona: ¿qué cara nos quedaría a todos para defender la identidad que decimos defender?”

Para Musulmanes contra la Islamofobia es especialmente grave que Bargalló diera a entender que la confesión musulmana “es contraria a la identidad catalana que quiere defender. Una identidad excluyente de la que no formarían parte las personas musulmanas, trasladando con sus palabras a los asistentes la idea de que los musulmanes no serían nunca verdaderos catalanes”.


Más grave aún, a juicio de la asociación, es lo que el conseller sugirió a continuación: “El día que fui a Ripoll a hablar del pacto educativo […], a comienzos de septiembre, tras el shock que volvió a haber en Ripoll con todos los programas de televisión que hubo en agosto […], la prensa me sacó la cantidad de peticiones que teníamos en Ripoll para hacer una asignatura confesional que no era la católica… porque claro ¿quién hace de profesor de religión católica? Personas que el obispado nos propone. ¿Quién sería el profesor de religión islámica?... ¿Os pasa por la cabeza?”


Bargalló aludía implícitamente a los atentados del 17 de agosto de 2017, obra de la denominada célula de Ripoll, “dando a entender que serían gente afín a los terroristas quienes designarían a los profesores de religión islámica”, según la denuncia. En realidad, los profesores de confesión islámica, igual que los religión católica, son contratados por el Estado a propuesta de la jerarquía religiosa; en este caso, la Comisión Islámica de España.

El objetivo del conseller era convencer a los profesores de religión católica de que aceptasen su proyecto de implantar una asignatura de “cultura religiosa”, en lugar de la actual enseñanza confesional. Para ello, según la denuncia, utilizó el miedo al musulmán y las negativas consecuencias que, para la construcción de la identidad nacional catalana, tendrían a su juicio las clases de religión islámica.


La exclusión de los musulmanes de la identidad catalana implica, para la asociación denunciante, un delito de odio, previsto en el artículo 510 del Código Penal, que castiga con hasta cuatro años de prisión a “quienes públicamente fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente a la discriminación contra un grupo […] por motivos de religión o creencias”.


Pero, según la denuncia, también supone un delito de prevaricación, castigado con hasta 15 añso de inhanibilitación, pues demuestra que Bargalló tiene paralizadas las solicitudes de implantación de las clases de religión musulmana en Cataluña por motivos ideológicos. La Constitución, la Ley Orgánica de Libertad Religiosa, la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE) y el Acuerdo de Cooperación entre el Estado español y la Comisión Islámica de 1992 garantizan el derecho de los alumnos musulmanes a recibir enseñanza de religión islámica si así lo solicitan sus padres.


Aunque la normativa obliga a impartir clase de religión islámica cuando lo solicitan más de 10 alumnos del mismo centro educativo, en España solo hay 76 profesores para más de 300.000 escolares musulmanes. Al menos seis comunidades no tienen ningún profesor de religión islámica:  Asturias, Cantabria, Galicia, Navarra, Murcia y Cataluña. El caso catalán es el más sangrante, pues se trata de la comunidad con mayor número de alumnos musulmanes de España, más de 85.000."            (Miguel González, El País, 25/11/19)

21/11/19

En Sabadell, la identidad nacional está vinculada a la clase social... basta comparar los distritos dónde los indepes obtienen mejores y peores resultados para comprobar que sus soportes se ubican en las clases medias de lengua catalana y son muy escasos en los barrios de clases trabajadoras castellanohablantes...

"Esta réplica al escrito  Ara: Catalunya endins i un nou lideratge está redactada desde una perspectiva crítica, pero con la voluntad de iniciar un debate racional sobre la grave situación política de nuestro país y esbozar sus posibles soluciones. (...)

 El texto arranca con unas consideraciones generales sobre la identidad nacional, algunas de las cuales podemos compartir, como la que sostiene su carácter de "construcción histórica" y "colectiva", compleja y sujeta a transformaciones, o la referida a la incorporación de nuevos valores.  

Asimismo estamos de acuerdo en la resiliencia o resistencia de las identidades en el curso de la historia. Sin embargo, los problemas comienzan cuando estos planteamientos abstractos se aplican al catalanismo del que se afirma que siempre ha sido abierto y cosmopolita y que nunca -independentista o no- ha generado "aberraciones" que interpretamos, quizá equivocadamente, como expresiones de actitudes intolerantes, excluyentes o xenófobas.

En nuestros días se han multiplicado los actos intolerantes de los sectores más encendidos del independentismo con ataques contra sedes de partidos constitucionalistas o periodistas e incluso contra aquellos independentistas que muestran el menor atisbo de autocrítica hacia la ortodoxia secesionista. Eso por no citar los escritos xenófobos del actual presidente vicario de la Generalidad.

Así, pues, los firmantes del documento harían bien en no negar la realidad. Podríamos estar de acuerdo con ellos en que en el catalanismo han predominado los componentes de carácter cívico respecto a los de carácter étnico. Pero es un grave error negar estos últimos, los que a nuestro juicio han ido ganando terreno en el proceso independentista como demuestra el hecho de que Quim Torra ocupe la presidencia de la Generalitat. Es más, como demócratas, deberían advertir sobre los peligros de esta deriva etnicista. Por ello, las críticas al "supramacisme", que los autores del texto les provocan una "sonrisa", más bien los deberían suscitar preocupación.

Asimilación imposible

Compartimos su constatación de que en "Cataluña hay dos identidades". También, suscribimos su preocupación por la "ulsterització" del país y el objetivo de "recoser" la fragmentada sociedad catalana. Ahora bien, la receta que proponen no sólo es completamente errada, sino que se contradice con sus consideraciones generales sobre la identidad. A su juicio, la causa de la dualidad identitaria radica en el "rotura del mecanismo de asimilación (...) un concepto mal visto en el pasado por una especie de progresismo rancio, porque la evidencia histórica muestra que la aspiración dominante de  los inmigrantes es integrarse en el país de acogida ".

Para aclarar los conceptos, asimilación significa que los inmigrantes tienen que abandonar su identidad, en el sentido amplio del término, y adoptar la del país de acogida. En este sentido, la tesis de los autores del escrito representa un retroceso respecto no al "progresismo rancio", sino a las tesis del joven Jordi Pujol que criticaba la idea de asimilación y propugnaba aquella más flexible de integración.

 De seguir su razonamiento asimilacionista, los centros catalanes en el extranjero deberían disolverse inmediatamente por asimilarse a la sociedad de acogida. Del mismo modo, los musulmanes residentes entre nosotros -en la medida en que la religión forma una parte esencial de su identidad cultural- deberían dejar de serlo. En contra de toda la doctrina de las Naciones Unidas sobre las minorías nacionales, según su planteamiento, la minoría sueca residente en Finlandia o la minoría húngara en Rumanía debería dejar su lengua y cultura para asimilarse a la mayoría finesa o rumana que los acoge. En fin, podríamos multiplicar ejemplos hasta el infinito.

Además, esta tesis asimilacionista se contradice con el carácter resilintes de las identidades culturales / nacionales. ¿Por qué la identidad de los catalanes que también se sienten españoles debería ser menos resiliente que la de aquellos catalanes sometidos durante décadas los intentos de asimilación del Estado español?

 En definitiva, su oferta para los ciudadanos, que se sienten catalanes y españoles, radica en que renuncien a su identidad y se asimilen a la identidad únicamente catalana que, por cierto, es la que profesan los autores del texto. De esta manera, no sólo será imposible ensanchar la base social del independentismo, sino que conduce a solidificar aún más las barreras entre las dos comunidades identitarias existentes en Cataluña.

 Identidad nacional y clase social

En el texto se hace una referencia tangencial a la relación entre identidad nacional y clase social donde se afirma que la "identidad nacional se usa para enmascarar o apaciguar los conflictos de clase. Cierto, así sido y es. Pero las clases sociales y sus organizaciones -y que se nos demuestre lo contrario- están empapadas de identidad nacional ".

En nuestro país tenemos un ejemplo de manual. El giro independentista del catalanismo conservador se produce justo después de dos huelgas generales, del movimiento del 15M y de la histriónica entrada de Artur Mas en helicóptero en el Parlamento de Cataluña. De hecho, el exconseller Santi Vila confesó, en diciembre de 2014, que el relato del proceso soberanista permitió resistir "cuatro años de recortes" y que por eso había un proyecto "mínimamente ilusionante". Unas aseveraciones que se ajustan al teorema de Eric Hoffer:

 "Neutralizar un movimiento de masas es a menudo asunto de sustituir un movimiento por otro. Una revolución social puede ser inmovilizada promoviendo un movimiento nacionalista o religioso"

 Por lo que aquí nos interesa, en Sabadell, la identidad nacional está estrechamente vinculada a la clase social. Así basta comparar los distritos donde las fuerzas independentistas obtienen mejores y peores resultados electorales para comprobar que sus principales soportes se ubican entre las clases medias de lengua vehicular catalana y son muy escasos en los barrios donde residen las clases trabajadoras castellanohablantes. Así pues, existe una profunda conexión entre identidad y clase social donde las diferencias sociales están -por así decirlo- subrayadas por los factores de identidad.
 
 Aquí radica un componente clave sin el cual resulta imposible entender correctamente la realidad y que agrava aún más la división entre las dos Catalunyas, ya que las diferencias identitarias se yuxtaponen a las de clase. La hegemonía del pujolismo coincidió con la crisis industrial que rompió la espina dorsal del movimiento obrero, al tiempo que en torno a la ideología nacionalista se asistía a un movimiento de homogeneización identitaria e ideológica de las clases medias. Así, mientras la clase trabajadora experimentaba un proceso de desestructuración y aculturación y devenía invisible; la clase media se unificaba alrededor del nacionalismo, en el marco de constantes campañas en torno a la lengua y la identidad. Este complejo proceso explica el que los autores califican de "superioridad orgánica independentista" y permite afirmar que el independentismo es la fase superior del pujolismo. (...)

Todos los países europeos tienen aspectos oscuros en su historia. España y Cataluña no son una excepción. Sin embargo, los países podemos cambiar si se dan unas circunstancias adecuadas. Sin embargo, basta con comparar la situación de la lengua y cultura catalana en la Cataluña Norte para comprobar cómo la democracia española ofrece un marco para el autogobierno y para el desarrollo de la cultura catalana que no existe en la República francesa. Por tanto, no podemos asumir la tesis, según la cual no se puede esperar nada de España excepto más represión e involución. Ahora, la fracasada vía unilateral ensayada por el movimiento independentista, ha provocado la reacción contraria; pero no se puede descartar que en otras condiciones políticas e históricas se revierta esta tendencia. (...)

El escrito contiene el aspecto positivo de reclamar una "adaptación a la realidad" frente a los planteamientos "irresponsables" de Elisenda Paluzié y Quim Torra, dada la actual correlación de fuerzas. En clave de autocrítica, propugnan un "trabajo de masas" para ensanchar la base social y unas "políticas sociales de centro-izquierda", desde el gobierno de la Generalitat, por "atraer a nuestro campo a gente indiferente u hostil". A la independencia -aseguran- no llegará inmediatamente, sino con "determinación y perseverancia" combinadas con "paciencia e inteligencia".

Sin embargo, su propuesta asimilacionista se alza como un obstáculo casi insalvable para alcanzar este objetivo. Especialmente cuando se pide en España el reconocimiento de su pluralidad identitaria, pero al mismo tiempo se quiere acabar con la pluralidad identitaria interna de Cataluña. 

En nuestra opinión, la solución al actual conflicto político no radica en insistir en una vía que se ha mostrado rota. Por el contrario, creemos que esta salida pasa por buscar alianzas con las fuerzas progresistas catalanas y del resto de España para caminar hacia un Estado federal que garantice la convivencia, en términos de igualdad y fraternidad, los pueblos de esta piel de toro como decía Salvador Espriu."                       (Antonio Santamaría, iSabadell, 14/11/19)

25/9/18

Najat El Hachmi: Aquí, desde el “Procés”, la inclusión no está en la catalanidad, como pasaba antes, sino en el independentismo. Antes teníamos un discurso público que nos decía que todos los que viven y trabajan en Cataluña son catalanes (la frase tiene tela, pero bueno) y ahora es como si la identidad se hubiera desplazado hacia una determinada opción política. Ahora para poder ser catalán, se dice, tienes que ser nacionalista

"(...) A los 8 años, aterrizas en Cataluña…

Y llegamos a Vich, que tampoco es cualquier sitio. Fuimos a parar a un barrio popular, donde había una escuela donde me sentí acogida, en un proceso muy natural, sin demasiados traumas. Pero, luego, con el tiempo he ido viendo que muchas de las cosas que entonces vivimos fueron una suerte. 

He encontrado un estudio antropológico sobre esa escuela, en la que había un grupo de maestras, con mucha conciencia social yo creo, que habían visto como en la anterior inmigración (la de los llamados “castellans”) se había producido una estigmatización muy importante de los alumnos. También es verdad que nosotros llegamos en un momento distinto, en democracia, con la inmersión...

¿Lo cual, poco parece tener que ver con la idea de “un sol poble”, tan al uso?

La situación actual es muy extraña. Habíamos crecido, mi generación y las posteriores, en una idea de Cataluña como lugar de inclusión. Hora, utilizamos las mismas palabras para hablar de situaciones que han ido cambiando con el tiempo. Hay una cierta tendencia en la sociedad catalana a incluir esa diversidad y acoger, etc. 

Creo que en la base sí, aunque no puedo compararla con otras partes del mundo, porque solo conozco esto. Pero sí que creo que hay una sensibilidad especial en los colegios, las asociaciones, en bastante gente. Lo que no sé es si eso fue objeto de política. Durante la época del tripartito (ahora demonizado) creo que si se hicieron esfuerzos para acoger al millón de personas que entonces llegaron a Cataluña, procedentes de todo el mundo. 

Se hicieron cosas que no solo iban en la dirección de integrar la diversidad cultural, sino la económica como, por ejemplo, el Plan de barrios. Había mucho debate y cuando llegó la crisis todo ese trabajo quedó absolutamente parado. 

Uno de los primeros mensajes que entonces se lanzó era que los últimos en llegar tenían que ser los primeros en irse. Hubo una campaña publicitaria con carteles en los que aparecían personas con diferentes fenotipos que decía. “Si estás pensando en volver. Plan de retorno voluntario”.

¿Ese enrarecimiento del entorno, con la corrupción, la crisis económica, la erosión de valores… de por medio, desdibuja el horizonte de Cataluña?

De alguna forma, se ha dejado de lado la principal soberanía de cualquier democracia, que es la soberanía ciudadana, para fijarse en la soberanía nacional. Creo que el principal problema del “Procés” es que los ciudadanos no podíamos pedirles cuentas a nuestros gobernantes, porque hay un elemento que condiciona la política. 

Cuando se estaban haciendo recortes, empobreciendo a clases sociales, no se podían pedir responsabilidades a quienes nos gobernaban. Todo se supeditaba a un futuro en el que, con la independencia de Cataluña, íbamos a solucionar todos los problemas. Las campañas (frívolas) contra cualquier voz discrepante fueron muy salvajes. Hubo un momento en el que nos pedían que creyéramos. Era un dogma de fe. 

¿La recuperación del paraíso perdido?

Mi primer libro se titula “Jo també sóc catalana”. Una reivindicación que tenía que ver con la reivindicación de ciudadanía. Yo me reivindicaba como ciudadana de Cataluña. Esa abdicación de la ciudadanía explica mucho de lo que está pasando. De repente, ya no somos personas que votamos, que preguntamos y que queremos que en el Parlament se debata, entre otras cosas la propia cuestión nacional.

 Yo vengo de un lugar donde el chantaje de pertenencia es algo brutal. En el Rif, tal como yo recibí la identidad colectiva, entre cuyos fundamentos está la discriminación de la mujer, predomina el “nosotros” sobre cualquier otra cosa. Y yo tuve que romper con eso. La idea de un “nosotros” cerrado es asfixiante. La catalanidad que yo viví antes del “Procés” no tenía nada que ver con esto. Era una forma de reivindicar la ciudadanía, con la complejidad individual de cada uno. El haber nacido en otro sitio y poder participar.

 Eso existía, cuando todavía no estaba el relato. Conozco mucha gente que llegó a Cataluña en los años 60, que quiso aprender catalán y adaptarse por iniciativa propia. Eso es algo muy valioso. Porque cuando te obligan a elegir entre tus raíces y el lugar donde estás, resulta muy empobrecedor.

¿Pero, en definitiva, la reacción frente a la universalización, el internacionalismo, no está condenado a acabar en el basurero de la historia?

Aquí, desde el “Procés”, la inclusión no está en la catalanidad, como pasaba antes, sino en el independentismo. Antes teníamos un discurso público que nos decía que todos los que viven y trabajan en Cataluña son catalanes (la frase tiene tela, pero bueno) y ahora es como si la identidad se hubiera desplazado hacia una determinada opción política. Ahora para poder ser catalán, se dice, tienes que ser nacionalista. 

Y para poder captar el voto de la llamada comunidad musulmana (que es algo que no existe, porque las personas de religión musulmana que viven en Cataluña se agrupan y relacionan en función, sobre todo, del origen y del lugar donde están) se fomenta ese comunitarismo, en el que nos tenemos que significar no como ciudadanos, sino en base a nuestra religión, lo cual me parece demencial. Eso ocurrió el año pasado con los atentados.

¿Hacer frente a todo esto, no reclama un gran esfuerzo cultural? ¿Cómo está la cultura en Cataluña?

La catalanidad, como la he vivido, no tiene nada que ver con las manifestaciones excluyentes. Una de las cosas curiosas que han ocurrido en los años del “Procés” es la pérdida de centralidad de la cultura catalana.

 Fíjate como en las entrevistas que se hacen a cualquier dirigente político (cosa que no ocurre solamente aquí, pero que se nota más porque estamos hablando de una cultura que tuvo que resistir, sobreponerse a circunstancias más desfavorables), nadie es capaz de citar un solo libro. No hay ningún político que cite una novela que haya leído en los últimos años.

 Antes, hipócritamente, se disimulaba un poco ¿Quién habla ahora de literatura catalana? ¿Qué lugar ocupa la literatura catalana en los medios catalanes? En el otoño pasado, se sabe, que la gente dejó de comprar libros, de ir al teatro… Cuando escuchabas los discursos dominantes, mientras se iba recortando en cultura, en lengua…, empequeñeciendo el espacio de lo catalán, cabe preguntarse a dónde vamos. 

Si se llega a tener un Estado a partir de estos planteamientos ¿Qué Estado será? ¿Una carcasa vacía?

¿Se percibe alguna luz al final del túnel?

Estoy perpleja y preocupada, porque se ve una escalada de la tensión. Una falta de liderazgo, que influye mucho. La crispación, los enfrentamientos…, no me hacen sentirme muy optimista. Hay que educar más en ciudadanía. Los atentados me dieron mucho que pensar en este sentido, porque pusieron de manifiesto que es muy peligroso no abordar las cosas con más profundidad."          (Entrevista a Najat El Hachmi, El Triangle, 16/09/18)

9/10/15

«Yo soy charnego, ser charnego consiste en que no eres pariente de nadie ni has estudiado con nadie. No perteneces a la casta del mandarinato»

"Podríamos situar el nudo de esta historia en una fecha: el 6 de noviembre de 1988, domingo. Ese día, varios vecinos de Santa Coloma de Gramenet apedrearon la comitiva automovilística de Jordi Pujol. Pujol bajó del coche, se encaró con uno de ellos e hizo un despliegue de autoridad. Mandó callar y callaron. 

La prensa, en especial la conservadora, se entusiasmó con la exhibición de poder del presidente de la Generalitat. Otros interpretaron la escena como la humillación de unos pobres ciudadanos charnegos, cargados de razón en sus reivindicaciones, ante el gran señorito catalán. Fue un suceso polisémico, tanto como lo es hoy el término charnego.

Gabriel, uno de los que lanzaron piedras, fue el hombre interpelado por Pujol. Llevaba un jersey rojo y era fácil de identificar. Su imagen pasó una y otra vez por las televisiones. Hoy puede seguir viéndose en YouTube. Después de aquello, el pobre Gabriel pasó noches sin dormir. Se sentía avergonzado. El escritor y periodista Javier Pérez Andújar (Sant Adrià del Besós, 1965), recuerda su propio sentimiento de humillación al ver las noticias.

Aquellos a quienes Francisco Candel llamó los otros catalanes, los que hablaban castellano, habían tenido que postrarse por enésima vez. Gabriel murió hace unos años. Jesús estaba entonces en la asociación de vecinos y recuerda la protesta. «Nos faltaba de todo», dice.

El viejo autobús no podía subir la cuesta hasta la cima de Can Franquesa. Las casas eran húmedas. Había corrimientos de tierras por la lluvia. Cuando se establecieron en ese monte no tenían ni agua corriente. Las mujeres se manifestaban durante el día; por la tarde, al concluir la jornada laboral, se sumaban los hombres.

«Sufrimos porrazos, pelotazos de goma, de todo; aquí lo pasábamos bastante mal», comenta Jesús. «Todo nos ha costado sangre». Ese domingo, Pujol fue al barrio para poner la primera piedra en una ruta de senderismo. Eso encabronó al vecindario. Y pasó lo que pasó. «Nos acusaron de reaccionarios por protestar, dijeron que éramos indeseables».

Santa Coloma es hoy otra cosa. Nada recuerda la vieja ciudad dormitorio atormentada por la violencia y la heroína, la ciudad a la que un grupo llamado Pisando Fuerte dedicó la canción Santa Coloma Primer Reich. Ahora hay servicios decentes y una gran colonia china. Can Franquesa dispone de ascensor urbano y autobuses y en las casas ya no entra agua.

Las vistas desde lo alto son espléndidas. Jesús se jubiló y regresó a su ciudad natal, Écija, en Sevilla, pero vuelve con frecuencia para visitar a sus cinco hijos. Hoy no puede votar porque está censado en Écija.

Si votara en Barcelona respaldaría la independencia. «Por crear una República», explica. «En su tiempo ya nos manifestábamos por la libertad, la amnistía y el Estatut de autonomía». Entre sus hijos hay de todo. Uno «más catalán que Pujol» y rotundamente independentista, otros muy opuestos a la separación.

Pese a lo mal que lo pasaron en Can Franquesa, Jesús afirma que nunca se sintió discriminado. «Hay que tener en cuenta cómo nos trataban en nuestros lugares de origen. Cuando llegué aquí nos ofrecieron trabajo a mí y a mi esposa, con sueldos fijos, y una guardería gratuita».

Esa percepción es curiosa. Joaquima Utrera, veterana periodista, llegó a Badalona en 1964, con ocho años, procedente de Puebla de Sanabria (Zamora), y no recuerda tampoco discriminaciones: «En Badalona éramos casi todos inmigrantes, iguales los unos a los otros». El año pasado publicó un libro de recuerdos titulado, precisamente, Charnegos.

 En la conversación con Utrera surge la expresión «charnego agradecido», especialmente despectiva. Salvando las distancias, equivale a la expresión «tío Tom» entre los negros estadounidenses. «Llevaba tiempo sin oírla y ahora está reapareciendo», dice. «Se reabren las cicatrices y percibo una importante fractura sentimental».

La palabra charnego tuvo, en otro tiempo, un significado muy concreto. Era un término, cargado de xenofobia, con el que los catalanohablantes definían a los obreros que llegaban a Cataluña desde otras regiones españolas. Más tarde definió un segmento del electorado más o menos vinculado con la periferia barcelonesa y el Partido Socialista. Y, finalmente, se convirtió en un fenómeno polisémico.

Puede significar muchas cosas, aunque estrictamente ya no signifique nada. De hecho, en la Candidatura de Unidad Popular (CUP), la más rupturista e independentista, se esgrime como autoirónico símbolo de orgullo. Su anterior líder se apellida Fernández. El actual, Baños.

 El escritor y periodista Guillem Martínez acuñó a principios del Siglo XXI la expresión charnego power para definir a las nuevas generaciones teóricamente charnegas, gente catalanohablante –la política de inmersión lingüística en la escuela acabó con la fractura idiomática– y universitaria.

Pérez Andújar, en conversación con Guillem Martínez, dijo que el charnego ya no se definía por el idioma, sino por el ámbito social. «Yo soy charnego, ser charnego consiste en que no eres pariente de nadie ni has estudiado con nadie. No perteneces a la casta del mandarinato».

Antonio Baños, de 48 años, cabeza de lista de la CUP, aporta matices: «Podríamos hablar del charneguismoilustrado de quienes, como yo, pertenecen a la primera generación de la familia que va a la Universidad».

Baños señala que en las aulas universitarias «nos mezclábamos todos, los del Ensanche y los de Nou Barris», y subraya que la CUP no sólo ataca a la caverna española: «También hay una caverna catalana». Está tan en contra de Madrid como de Bruselas. «El cambio social y el cambio nacional son lo mismo», asegura, «queremos romper con las élites de fuera y con las élites de dentro».

Para él, como para Pérez Andújar y otros, los antiguos charnegos pueden experimentar la no pertenencia a la casta catalana, pero no la exclusión social. «Cornellá ya no es un barrio castellanoparlante, sino un barrio multinacional.

Los inmigrantes de ahora, los que proceden de cualquier lugar del mundo, sí están realmente excluidos, forman un lumpenproletariado completamente alienado para el que no existe ni denominación despectiva».

Volvamos a lo del «charnego agradecido». Gregorio Morán publicó hace un par de años una selección de sus crónicas en La Vanguardia bajo el título La decadencia de Cataluña (contada por un charnego). Evidentemente, Morán, que se instaló en Barcelona hace un cuarto de siglo y llegó ya como periodista notable, no puede haber experimentado discriminaciones socioeconómicas.

Se alinea con los charnegos por una cuestión lingüística y, sobre todo, por esa incómoda obsesión del catalanismo con la «integración» de los foráneos. ¿Qué significa integrarse? En otros sitios, cumplir la ley y ser un ciudadano más. En Cataluña significa aceptar en todo o en parte el imaginario catalanista.

Gregorio Morán no suele ser amable en sus textos, pero se muestra especialmente duro con Manuel Vázquez Montalbán (1939-2003) y le acusa de ser un charnego agradecido por haber creado gran parte de la mitología catalana contemporánea: el Barça como símbolo nacional, la Cataluña rotundamente antifranquista, la gastronomía como valor atávico de una sociedad con características supuestamente únicas…

Ha pasado medio siglo desde que Juan Marsé estableció, en Últimas tardes con Teresa, el arquetipo del joven inmigrante rabioso, seductor, marginal y subversivo, el Pijoaparte, tan fascinado como asqueado ante la juventud catalana de buena familia. En 2008 murió Francisco Casavella, un escritor que describió de forma brillante la Barcelona mestiza.

La Barcelona cosmopolita, tolerante y progresista –no confundir con la vigente Barcelona turística– de los años 60 y 70, añorada por muchos, estaba en realidad tan repleta de xenofobia, mezquindad y conflictos sociales como puede estarlo ahora, pero entonces se notaba poco.

Como la palabra charnegotiene hoy un sentido casi exclusivamente cultural, los independentistas privilegian un insulto que salta por encima de diferencias lingüísticas y sociales. «Sobre todo en Girona, donde el independentismo es pujante, el nuevo insulto descalificatorio es español», comenta Guillem Martínez.

Se puede acusar de español tanto a un burgués catalanohablante apellidado Barrufet i Bufarull como a un obrero jubilado de origen andaluz y de apellido García. Donde había charnegosy catalanes hay ahora españoles y catalufos. La distinción es exclusivamente política."             (Enric González, El Mundo, 27/09/2015)

8/1/14

En el nacionalismo vasco todavía afloran tics racistas, como la parodia de Andoni Ortuzar sobre los virus infecciosos de los españoles

"El objetivo de todo nacionalismo es la unidad cultural, la construcción de la unidad desde la diversidad para dar lugar a una totalidad diferenciada, coherente y armoniosa. Sin embargo, las culturas no son totalidades perfectamente delimitadas y congruentes con un grupo poblacional, se encuentran en constante evolución y son porosas.

 Como señala Turner, el nacionalismo esencializa la cultura cuando la convierte en propiedad de un grupo étnico; la ‘reifica’ como entidad separada al poner un énfasis excesivo en su carácter definido y delimitado; y la fetichiza al convertirla en insignia de identidad grupal. 

Pero, además, cuando la cultura se hace descansar sobre una base natural el nacionalismo penetra en el territorio del racismo. Al acecho, el racismo sabe que como las culturas son inestables, asalta la tentación de naturalizarlas, pues una cultura disfrazada de naturaleza reclama obediencia. 

Aunque en el nacionalismo vasco todavía afloran tics racistas, como la parodia de Andoni Ortuzar sobre los virus infecciosos de los españoles (Hitler hacía referencia a los virus judíos), ya no sustentan racismo biologicista de Arana que inscribía una diferencia esencial en la naturaleza de vascos y maquetos. 

Ya nadie defiende la existencia de razas con atributos naturales asociados a características intelectuales y morales. El nuevo racismo se legitima en la incompatibilidad e irreductibilidad de las culturas, de modo que al Otro se le niegan sus valores y su ser cultural y es percibido como alguien que no tiene cabida en la sociedad. 

Según Wieviorka operan dos lógicas: la diferenciación que tiende a rechazar los contactos y las relaciones, y la inferiorización que lleva a la descalificación del Otro presentándolo como taimado, corrupto, despreciable o ignorante.

Las dos vertientes del nacionalismo vasco llevan décadas inmersas en una titánica cruzada cultural. De un lado, el nacionalismo democrático en la tarea de institucionalización político-administrativa del país; de otro, el ala radical con su proyecto de exclusión de elementos extraños a su diseño social. 

Una vez derrotada militarmente ETA, principalmente desde el nacionalismo radical se propone un marco interpretativo con dos bandos en torno a un conflicto.

 Dice Bauman que, «lo más cruel de la crueldad es que deshumaniza a las víctimas antes de destruirlas». La deshumanización se produce cuando un ser humano es excluido de la categoría moral de ser persona, cuando tiene lugar la desconexión moral. 

Bandura propuso los siguientes mecanismos de desconexión: 1) justificación de la agresión; 2) etiquetaje eufemístico; 3) comparación paliativa o ventajosa; 4) difusión y desplazamiento de la responsabilidad; 5) minimización de las consecuencias y 6) culpabilización de la víctima.

Pues bien, los mecanismos de desconexión que deshumanizaban a la víctima para luego agredirla sin el peso moral de la conciencia fueron articulados en una ideología sólo por el nacionalismo radical. 

Desde variadas instancias (medios de comunicación, enseñanza, organizaciones políticas y sindicales, etcétera) se elaboró un discurso que etiquetaba al agredido (txakurra) y al agresor (los jóvenes descarriados de Arzalluz); minimizaba o ridiculizaba el mal («Ortega Lara vuelve a la cárcel» decía un titular de Egin cuando aquel fue liberado); comparaba la violencia de ETA con la legítima del Estado de derecho; culpabilizaba a la víctima (algo habrá hecho); desplazaba u oscurecía la responsabilidad o, en fin, justificaba sin más el asesinato por el conflicto.

 Exceptuado un periodo muy determinado de terrorismo anti-ETA y de violencia ilegal de Estado que los constitucionalistas han repudiado, nunca el constitucionalismo activó dinámicas de desprecio, nunca tuvo lugar una respuesta organizada a la violencia del nacionalismo radical. La hipótesis del conflicto se desvanece porque nunca el constitucionalismo se organizó para deshumanizar a quien luego sería agredido.

Karl Jaspers publicó en 1946 –fecha del juicio de Nuremberg– un pequeño texto titulado ‘La cuestión de la culpa’ y en el que se preguntaba por la responsabilidad por los crímenes nazis. ¿De quién fue la culpa? ¿De un puñado de criminales? ¿De una coyuntura histórica? Jaspers estableció cuatro conceptos de culpa: penal, moral, política y metafísica.

 La culpa penal concierne al delincuente que transgrede el código penal. Sin embargo, los crímenes fueron posibles porque una mayoría de alemanes fueron espectadores que se desentendieron de las agresiones. Por ello, para Jaspers fueron moralmente culpables de las atrocidades. En tercer lugar, hubo una culpa política porque amplias capas de ciudadanos se dedicaron a medrar en un Estado criminal.

El Plan de Paz y Convivencia del Gobierno vasco obvia el concepto de culpa. Señala que «es propio de la condición humana el rechazo impulsivo de la culpa. Nadie quiere cargar con ella…el pasado nos aleja porque estimula el miedo al dolor de la culpa». El plan no contempla la existencia de culpa moral porque sostiene que tenemos una sociedad adulta con unas cuantas ideas claras (sic), cuando aquí el terrorismo fue posible porque la mayor parte de los vascos se limitaron a observar las atrocidades. 

Y tampoco se hace referencia a la culpa política que concierne a los partidos nacionalistas que obtuvieron ventajas políticas y consolidaron su poder por el acoso a los constitucionalistas. Con la sociedad vasca ya muy fracturada, los nacionalistas no sólo tratan de ocultar la culpa moral y política, sino que, además, unos se identifican con el pasado violento; y otros, con las heridas del terrorismo nacionalista aún abiertas, tienen la osadía de proponer un nuevo Estatuto. Y dicen que quieren construir una plaza pública en la que tengan cabida todas las familias políticas…"              (IÑAKI UNZUETA /  Profesor de Sociología, EL CORREO 11/12/13, en Fundación para la Libertad)

24/10/13

"Todos somos catalanes"... aunque no quieran serlo

"La presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Carme Forcadell, ha remarcado que "todos somos catalanes", en una conferencia en el Patronato de la Garriga (Vallès Oriental) ante unas 300 personas. (...)

En esta línea, en la conferencia titulada La hoja de ruta, Forcadell ha indicado que, una vez culminado el proceso de transición nacional, Catalunya sería un estado "formado por gente nacida aquí o lejos de aquí, formado por gente que hable catalán o que no lo hable ( ... ) porque todos somos catalanes aunque haya quien no se sienta"

"Todos sufrimos las consecuencias de seguir perteneciendo a España", ha manifestadp en este acto organizado conjuntamente por el Aula de la Universitat a l'Abast de la Fundació Universitària Martí l'Humà y Òmnium Cultural de la Garriga."              (e-notícies, 23/10/2013)

Ya que no nos sentimos conmovidos por sentimientos ni excitados por banderas, para nosotros la cuestión sería ¿por qué? ¿Por qué estaríamos mejor y de qué manera, en una Cataluña independiente?

"(...) ¿Quienes somos? Venimos originariamente de toda Europa, las Américas, África y Asia. Dependiendo de nuestra procedencia y color de piel, somos guiris o inmigrantes. En TV3 nos llaman els nous catalans, lo cual transmite un aire de bienvenida pero sólo sirve para reconocer nuestra presencia, no nuestra existencia. (...)

Jordi Pujol acuñó la famosa frase de que cualquier persona que vive y trabaja en Cataluña puede considerarse un catalán. Esto es imperialismo cultural fingiendo ser una alfombra roja de bienvenida.

 Es como si la única cosa en la que alguna vez hemos soñado es en volvernos catalanes, igual que mariposas culturales atascadas en el estadio larvario: Pujol nos ofrecía la posibilidad de transformarnos en imagos. En otras palabras, los únicos habitantes aceptables son los catalanes, nous o de sempre. Esto se llama asimilación; no es integración.

En un reciente mitin de Convergència, Artur Mas, una vez más en su modalidad Guifré el Pilós, dijo que "el pueblo de Cataluña no tiene nada contra los pueblos de España". Fíjense en la singularidad del pueblo catalán y la pluralidad del español. No obstante, la realidad no es singular en absoluto.

 No sólo las encuestas nos muestran de manera consistente que más de la mitad de la población se considera tan española como catalana, sino que cerca de una quinta parte tiene múltiples identidades, una de las cuales puede ser la catalana. Sin embargo, esta multiplicidad no encaja en la narrativa, por lo que a nosotros se nos convierte en invisibles.

No se nos consulta. ¿Qué diríamos si se nos consultara? Si se nos preguntara, por ejemplo, qué pensamos de la inmersión lingüística en las escuelas, la mayoría de nosotros diría que la acepta pero que si nos dieran a escoger, preferiríamos que nuestros hijos recibieran una educación bilingüe o incluso trilingüe.

 Después de todo, una gran parte de nosotros llegamos aquí siendo bilingües, hablando tanto nuestra lengua como la de nuestros antiguos amos imperiales: quechua y español; urdu e inglés; amazig o wolof y francés. Nos sentimos satisfechos de hablar catalán pero tenemos una necesidad más acuciante de adquirir una lengua adicional de alcance mundial que otra lengua minoritaria.

Sin embargo, la pregunta importante es: ¿nos preguntarán? Si alguna vez tiene lugar la consulta, ¿podremos votar? Se ha hablado de realizar la consulta basándose en el referéndum escocés. Allí, donde apenas el 4% de la población es de fuera, han decretado que todos los ciudadanos de los 27 estados miembros de la UE residentes en Escocia van a poder votar.

 Esto incluiría a unos 300.000 de nosotros, nous catalans. Los escoceses también han otorgado el voto a todos los ciudadanos de la Commonwealth residentes en Escocia. La Commonwealth es lo que queda del Imperio Británico y sobre esta base, los 320.00 latinoamericanos que viven aquí deberían poder votar ya que son descendientes del imperialismo español. (...)

El último grupo numeroso está compuesto por los magrebíes, alrededor de 350.000. Dado que muchos de ellos pueden ser considerados descendientes de los bereberes y los árabes que fueron expulsados hace 500 años después de una permanencia en España de 800 años, también debería otorgárseles el derecho al voto. Todo ello nos llevaría a sobrepasar la cifra de un millón, un gran número de votos.

Últimamente tanto Mas como Oriol Junqueras han estado cortejando al cinturón de Barcelona admitiendo que allí hay personas que sienten "un cierto afecto por España" y a los que realmente les gusta que gane la Roja. El tono de los dos políticos es paternalista, parecido al de alguien que habla cariñosamente pero con pesadumbre de la debilidad de su hijo por las natillas.

Y nosotros, ¿qué? ¿Cómo seremos cortejados y con qué? Si nos preguntaran nuestra opinión sobre la independencia, ¿qué diríamos? Si implica abandonar la Unión Europea, casi seguro que la respuesta sería no, gracias. Nadie que ha vivido el desarraigo de dejar su hogar y su familia en Lima, Dakar o Islamabad lo hizo para acabar viviendo en una versión actualizada de la ciudad amurallada medieval. 

Y, ya que no nos sentimos conmovidos por sentimientos ni excitados por banderas, para nosotros la cuestión sería ¿por qué? ¿Por qué estaríamos mejor y de qué manera? ¿Qué clase de sociedad se nos propone, aparte de una sociedad separada de España? Sobre todo, ¿se nos incluirá? O dicho de otra manera, ¿nos convertiremos en visibles? (...)"            (Stephen Burgen, Crónica Global, Martes, 22 de octubre de 2013)

31/5/13

Messi no habla catalán... ¡y se casó con una argentina!

"En la primera equipación, la principal y continuada, la de Qatar, vuelven las franjas azulgranas tradicionales combinando con el pantalón azul.

En la segunda equipación, la secundaria, resplandecen en la camiseta los colores de la bandera catalana, acompañados por pantalones rojos.

Comparando las camisetas, diríase que al Barça le importa /interesa más el estado islámico económicamente poderoso que la nación catalana en crisis. Más ellos los magnates que nosotros, los catalanes.

Con la segunda equipación, se obliga a los jugadores no catalanes a sustituir sus identidades por la de la nación que, pagándoles muy bien, no ha llegado sin embargo a catalanizarlos. 

Ni siquiera en el caso de Messi, el lider absoluto del equipo que, aunque llegó muy joven a Cataluña y fue educado por el Barça, no habla catalán cuando los medios lo entrevistan y, cuando le llegó la vocación nupcial, optó por una argentina.

Tras la humillante eliminación por el 4-0 frente a  los alemanes, la prudencia aconseja seguir anunciando Qatar y no exponer a nuevas derrotas la bandera catalana."   (Kairoi 2013, 27/05/2013)

26/3/13

Rosell exige a los niños que hablen el catalán y sean del Barça porque esto, “en Cataluña es exactamente lo que se debe hacer”.

"El Barça edita una guía para niños que sitúa el español como lengua extranjera y Rosell les exige hablar solo en catalán.

En la presentación del manual -dirigido a entrenadores y niños, sobre todo-, el presidente del club deportivo exige a los niños que hablen y entiendan el catalán y sean del Barça porque esto, “en Cataluña”, “es exactamente lo que se debe hacer”.

La guía relega el uso del español a una lengua extranjera y pone negro sobre blanco las líneas a seguir por los entrenadores para influir en la lengua de los niños, la máxima recomendación: utilizar siempre el catalán y no cambiar nunca al español. 

El F.C. Barcelona ha publicado una guía, dirigida básicamente a entrenadores y familias de los niños que juegan en las categorías inferiores de las distintas secciones del club (fútbol, baloncesto, balonmano, hockey patines…), cuyo objetivo único es que los niños utilicen exclusivamente el catalán durante los entrenamientos y partidos con la camiseta azulgrana. Además, la guía sitúa el español como una lengua extranjera.

El club que preside Sandro Rosell ha firmado, a través de la fundación del F.C. Barcelona, un manual con la entidad Plataforma per la Llengua para que los entrenadores deportivos influyan lingüísticamente en los niños, les hablen y se dirijan a ellos por escrito solo en catalán, dejando el cambio de idioma solo para los casos extremos y muy puntuales, y no recomendable.

Este lunes, durante la presentación de la guía (de 68 páginas), Rosell ha señalado -ante un centenar de alumnos de un colegio del barrio de El Carmelo, en Barcelona- que la mejor manera de demostrar el sentimiento hacia el equipo azulgrana es hablando en catalán como signo de integración. Y ha puesto de ejemplo a Joan Gamper, fundador del club y suizo de nacimiento:
“Gamper vino de fuera de Cataluña, era suizo, fundó el club y, cuando vino, se llamaba Hans Gamper. Cualquiera de vosotros, si sois nacidos en Cataluña perfecto, y si no lo sois también, queremos que seáis como Gamper, que llegó, se integró en el país, habló catalán e hizo que fuera la lengua oficial del club. [...] Que vosotros lo habléis, lo entendáis y que seáis del Barça en Cataluña en catalán es exactamente lo que se debe hacer. [...] Porque será la gran demostración de que sentís el club, de que sois del Barça, estáis en Barcelona, vivís en Cataluña y compartís los valores que todos los catalanes queremos tener, que es vivir juntos con toda la gente que viene del norte y del sur. [...] Vengáis de donde vengáis, del norte o del sur, integrémonos todos y hagamos una gran familia, la familia culé y la barcelonista. [...] Quiero reiteraros que penséis que nuestra lengua oficial es el catalán y, por lo tanto, es muy importante que compartáis la lengua del club con todos los niños que convivís en este país”.
Cambiar al español, un prejuicio

El manual, que cuenta con un breve escrito del propio Rosell, en el que asegura que le hace ‘especial ilusión’ formar parte de un proyecto como este, proporciona recursos para ‘fomentar’ el uso del catalán ‘en todos aquellos que trabajan en el ámbito del deporte, siendo conscientes de que esta transmisión es una herramienta clave para conseguir mejorar la situación de los niños y las niñas que viven en nuestra casa’.

El objetivo está claro y tanto el F.C. Barcelona como Plataforma per la Llengua advierten a los entrenadores: ‘Muy a menudo, nuestra gestión lingüística se deja llevar por una serie de prejuicios que poco tienen que ver con la realidad social de hoy en día’, unos prejuicios que ‘nos abocan, por ejemplo, a no hablar catalán a aquellos que notamos que son recién llegados -por el color de la piel, por ejemplo-, a aquellos que no se nos dirigen, de entrada, en la lengua catalana, o a los que la acaban de empezar a hablar’.

Por lo tanto, la primera recomendación es no cambiar de lengua, utilizar siempre el catalán, aunque el español sea, junto con aquella, lengua oficial de Cataluña: ‘Cambiar de lengua [...] supone discriminarlos, porque les restamos posibilidades de aumentar el conocimiento de una lengua -la catalana- que les será útil y necesaria para desarrollarse en total libertad en nuestra sociedad.

Por lo tanto, el objetivo de esta guía es ayudar en cambiar estos hábitos lingüísticos, mudarlos por otros que nos permitirán llevar a cabo una gestión lingüística mucho más responsable y solidaria’.

En este contexto y para justificar esta actitud de los editores del manual se ha de situar el español, la única lengua oficial en toda España y lengua común en todo el país, como una lengua extranjera.

‘En la última década, mucha gente ha llegado a nuestra casa desde diferentes puntos del planeta y, con ellos, sus respectivas lenguas. Hoy en día se calcula que ya se hablan, prácticamente, 270 lenguas diferentes [en Cataluña]‘. Entre estas, el español.

Corregir el español, permitir el catalán

Para que se cumpla el objetivo de relegar cualquier uso del español en el ámbito deportivo es importante la tarea que lleven a cabo los entrenadores. Para ellos va una gran parte de las páginas de la guía ya que desarrollan ‘una tarea directa con los niños y las niñas’. Lo primero que tienen que tener claro estos entrenadores es que su posición ante los niños ‘es una situación de poder, de autoridad y de liderazgo’.
Las recomendaciones son claras:
‘Proponemos iniciar las tareas dividiendo el bloque de lengua en dos ejes bien diferenciados. Por un lado, abordaremos las cuestiones que tengan que ver con la presencia de la lengua catalana en nuestro equipo de trabajo, en nuestras instalaciones y en la comunicación escrita. Por otro lado, el uso de la lengua englobará todos aquellos elementos que se refieran a su uso oral’.
¿Cómo hacerlo? La guía también deja por escrito este punto. Por ejemplo, ‘hablar a una velocidad inferior a la normal’, ‘acompañar el mensaje con gestos’ o ‘simplificar el vocabulario’. La última opción -y solo de manera excepcional- ‘repetir frases’ y, en caso de necesidad, ‘traducir alguna palabra’.

Eso sí, frente al empecinamiento de no cambiar nunca de lengua, para los casos en que, por obligación, el interlocutor -es decir, el niño- no entienda el catalán y, por lo tanto, el entrenador se vea en la necesidad de tener que utilizar el español, la recomendación del F.C. Barcelona es que se intercalen palabras en catalán o se dé la bienvenida y la despedida, por ejemplo, en esta lengua.

Sin embargo, cuando un niño, hablando en catalán, cometa errores la recomendación es que se le corrija. Y este es el ejemplo que se plantea en el manual: “Aquest cap de setmana vam anar al zoo i vaig veure leones”. ¿Qué debe hacer el entrenador? Responder así: “Ah sí? Vas anar al zoo i vas veure lleons? I què, com eren, tenien la boca molt grossa, aquests lleons?”.

Pero, por si esto no fuera suficiente, la guía va más allá e invita a las familias a que utilicen también solo el catalán: ‘Pese a ser actores indirectos en la mayoría de nuestros proyectos, son una parte fundamental para que se consigan los resultados que nos hemos propuesto, para que nuestras propuestas de transformación no se acaben en nuestro ámbito de trabajo’.

El catalán, la lengua más deportiva y de justicia

La guía está salpicada de anécdotas personificadas en ejemplos vividos por varios ex deportistas del F.C. Barcelona que son un ejemplo porque hablan en catalán: Andreiy Xepkin (balonmano), Gaby Cairo (hockey patines) y Eusebio Sacristán (fútbol). Estas historias se entrelazan con anécdotas de periodistas de TV3 como Joaquim Maria Puyal, Antoni Bassas y Enric López Vilalta.

María Purificación Pinto Fernández, miembro de la entidad, finaliza el manual asegurando que solo permitirá a los niños ‘formar parte del mismo equipo’ deportivo si son parte de ‘una identidad común, compartida y expresada en la lengua histórica del país [por Cataluña], que es la lengua catalana’.

En consecuencia, añade: ‘Es esta la lengua que con más deportividad y justicia nos permite jugar en un torneo solidario y universal en favor de la defensa y el respeto de la diversidad lingüística y cultural que tanto nos define como seres humanos’. Y todo esto con la firma del F.C. Barcelona.

Plataforma per la Llengua es una entidad subvencionada por la Generalidad que lleva varias décadas defendiendo y promoviendo que el catalán sea la única lengua oficial de Cataluña. Entre sus acciones principales están, gracias a los generosos premios y subvenciones, la de boicotear y chantajear a los comercios (actuar contra medios de comunicación, aerolíneas, cines o pequeños negocios), y poner en marcha campañas para que los ciudadanos denuncien a los comercios que rotulan en español."(lavozdebarcelona.com, 19/03/2013)


"Cada vez que Rosell habla, la caga".

 "Que seáis del Barça en Cataluña en catalán es exactamente lo que se debe hacer. Porque será la gran demostración de que sentís el club, de que sois del Barça, estáis en Barcelona, vivís en Cataluña y compartís los valores que todos los catalanes queremos tener".

Esta consejo del presidente del Barça, Sandro Rosell, a los niños de una escuela del Carmelo ha desatado una oleada de críticas en twitter des de diversos sectores que van desde los aficionados del RCD Espanyol catalanoparlantes hasta aficionados del Barça castellanoparlantes. También los fórums de los digitales deportivos sacan humo.

La polémica fue tratada en Punto Pelota, donde únicamente la periodista de Mundo Deportivo, Cristina Cubero, defendió al presidente del Barça. Incluso Carme Barceló entró telefónicamente para arropar a su compañera. Siro López dijo no entender "como este tipo puede ser presidente del Barça".

En este sentido, el periodista aseguró que "cada vez que Rosell habla la caga" y consideró que "está diciendo que si no eres del Barça eres mal catalán. Y la gente del Espanyol, del Júpiter o de la Penya?". "Declaraciones como estas fomentan que el que no sea del Barça en Catalunya sea visto como un mal catalán", apuntó.

Sin embargo, el más encendido en sus críticas a Rosell fue el presidente de l'Hospitalet, Miquel García, que consideró "lamentables" las palabras del dirigente azulgrana. "Ya la lió con las banderas y ahora con los idomas. Utilizan el Barça como un instrumento político", lamentó."         (e-notícies, 19/03/2013)

"Rosell 'vende' la catalanidad del Barça a la inmigración.

El presidente del FC Barcelona, Sandro Rosell, ha instado, a un grupo de escolares del IES Ferran Tallada de Barcelona, que compartan el catalán porque es "nuestra lengua oficial" en el club y también como forma de integración en la sociedad catalana.
 
Rosell ha participado en el acto de presentación de una guía de acogida lingüística en el mundo del deporte, de la Plataforma per la Llengua, que tiene el apoyo de la Fundació del club azulgrana.
Durante su parlamento, el máximo dirigente barcelonista ha recordado que "Joan Gamper, nuestro fundador, es el ejemplo más claro de integración. Cualquiera de vosotros, si sois nacidos en Catalunya, perfecto, y si no sois nacidos en Catalunya, también, queremos que seáis como Joan Gamper, como Hans Gamper, que llegó aquí, se integró en el país, habló en catalán, e hizo que la lengua oficial del club fuera el catalán".
"Pensad que nuestra lengua oficial es el catalán y por lo tanto es muy importante que compartáis la lengua del club con todos los chicos y chicas que conviven en este país que se llama Catalunya", ha remarcado el dirigente deportivo.
El objetivo de la guía, Con el catalán, chuta y ¡gooool!, es fomentar el uso del catalán a través del deporte. Esta publicación está dirigida a los educadores y entrenadores, usuarios y beneficiarios, y a las familias. La guía recoge las experiencias de deportistas como el ex jugador de fútbol, Eusebio, Andrey Chepkin (balonmano) y Gaby Cairo (hockey patines), que revelan cómo llegaron a hablar catalán después de llegar al Barça."         (e-notícies, 18/03/2013) 

6/9/12

‘Los castellanoparlantes en Cataluña que, mayoritariamente, somos bilingües no pretendemos alcanzar la hegemonía, sino compartirla en convivencia.

"Patrícia Gabancho, encargada del acto de apertura de la edición de este año de la Universitat Catalana d’Estiu:

En una entrevista concedida con tal motivo, la excelente periodista se despacha a gusto y entre otras cosas manifiesta que:

“El problema aquí [en Cataluña] es el mantener la hegemonía catalana en el tronco central de la sociedad y dejar que las periferias se organicen y se acomoden como puedan. Ahora bien, si la periferia castellanoparlante alcanza la hegemonía… entonces estamos perdidos. De momento no ha pasado, pero…”.

“En este mundo se vive hablando catalán y si no hablas catalán te quedas fuera, y este tronco central es la sociedad. Es el sitio donde hay talento: el talento habla catalán”. (...)

Dichas manifestaciones se comentan por sí mismas y creo era necesario darles la máxima difusión para alcanzar a conocer al personaje y los fines de alguien que, viviendo del negocio nacionalista, le sirve como simple -aunque mediáticamente destacada- correa de transmisión.

Sin embargo, le responderé brevemente.

Los castellanoparlantes en Cataluña que, mayoritariamente, somos bilingües no pretendemos alcanzar la hegemonía, sino compartirla en convivencia. Eso sí, exigiendo que no existan preferencias expresadas desde el poder público, entre otras cosas, porque nos asiste, no solo el Derecho vigente, sino, además, razones, la principal de las cuales es la justicia social.

Talento que habla solo castellano (español) en Cataluña lo ha habido, lo hay y lo habrá, mal que les pese, y solo se ha quedado fuera, precisamente, de las subvenciones que contra toda lógica basada en razones de mérito lo excluye. 

No daré nombres, pues la lista sería interminable, y no es el objeto de este artículo, pero, a alguno que otro hasta le han otorgado un Nobel."       (Antonio F. Ordóñez, lavozdebarcelona.com, 29/08/2012)