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29/11/17

“Nos llaman colonos pero Cornellà representa más a Cataluña que Berga o Vic”

"Cornellà de Llobregat está tan solo a dos paradas en tren de la estación de Sants. En menos de 10 minutos se deja atrás Barcelona para adentrarse en lo más profundo del cinturón rojo. Y a pesar de la corta distancia, aquí las banderas españolas ganan la batalla en las ventanas a las esteladas.

La ciudad más grande del Bajo Llobregat es uno de los pocos municipios donde Convergència no tiene ni un concejal. O donde la participación el 1-O no llegó al 22%. De toda la vida ha gobernado el PSC, aunque en los últimos años con Ciudadanos en los talones. 

De aquí es, por ejemplo, José Montilla, que fue alcalde durante 20 años. Pero también Jordi Évole, los Estopa o Joan Tardà se criaron en los bloques que conforman un paisaje similar al de cualquier ciudad obrera de la periferia.

 Decía hace unos días Inés Arrimadas que “Cataluña, como Cornellà, es una tierra plural y diversa”. Y lo decía porque lo de separarse del resto de España, no arraiga. “Para que te hagas una idea, aquí no se oyó nada cuando en Barcelona hicieron caceroladas, pero sí se oyeron cuando salió Puigdemont a dar su discurso”, cuenta María desde la barra del bar que regenta, donde ya no pone periódicos —de unos ni otros— para que nadie discuta.

 “Aquí unos gritan 'Viva España' y otros 'Independencia”, afirma Carmen, una carnicera que tampoco quiere oír hablar de secesionismo. “En Cornellà nos sentimos españoles, la gente más adinerada se sentirá más independentista, pero los más sencillos no”, asegura desde su puesto de jamones y embutidos.

 En el puesto de al lado, de hecho, la pescadera Isabel es de otra opinión: “Nací en Jaén pero yo me siento catalana, y me gustaría que saliese la independencia. Aunque me vaya mal un tiempo, pero creo que es lo mejor”. Otros prefieren no mojarse: "Nosotros preferimos no decirlo porque tenemos un negocio y nunca sabes si te puede afectar, pero lo que es cierto es que se da una imagen de que en Cataluña estamos en una guerra civil y no es así", asegura Ariadna.

 "Hay gente que nació aquí y no se siente independentista, y gente de fuera que sí, hay de todo", agrega su pareja, Hamza.

Los carteles del mercado municipal alternan el español y el catalán con la misma naturalidad con que los paisanos cambian de idioma entre ellos. Por eso, en el pueblo ha caído como un jarro de agua fría un artículo de opinión publicado en 'El Nacional' donde los acusaban de “señalar con el dedo” al que hablaba catalán. 

“El colectivo castellanohablante es el único colectivo inmigrante que tiene la arrogancia de vivir en Cataluña como vivía Chiquito de la Calzada en Tokio, como si no se hubiera movido de casa”, aseguraba su autor, Jordi Galves.

Pero ni ciudadanos de a pie ni políticos de todo el espectro político aseguran haber visto nunca una situación semejante. “En Cornellà nunca se ha perseguido a nadie por hablar catalán, de hecho los inmigrantes en los años cincuenta o sesenta, después de trabajar, se iban a clases para aprenderlo e integrarse, no como dice el artículo”, afirma Arnau Funes, concejal de Iniciativa per Catalunya Verds.

 “Lo que les molesta es que aquí el independentismo no cuela”, comparte Daniel Serrano, concejal del Partido Popular. “Se parece más Cornellà a Cataluña que Berga o Vic”, aseguran.

El alcalde socialista, Antonio Balmón, fue uno de los primeros ediles en anunciar que no pondría los colegios a disposición del referéndum. Y los propios vecinos impidieron que aun así un grupo intentase abrir el centro educativo del barrio de Fontsant. Solo 15.000 de los 86.000 vecinos fueron a votar.

En Cornellà, TV3 se ve menos que Televisión Española, Antena 3 y La Sexta, en ese orden. Tampoco han salido nunca tan en masa a la calle como en la manifestación a favor del diálogo. Y aunque en la primera huelga el seguimiento fue masivo, en la segunda todos los comercios mantuvieron subido el cierre. “Yo soy andaluz, pero mis hijos son catalanes. No soy independentista, lo que soy es currelas”, afirma Francisco.

El unionismo de la localidad está en sus genes. Y aunque todavía en la zona centro pueden encontrarse más partidarios de la independencia, prácticamente desparecen en el barrio de San Ildefons, separado por la vía del tren que comunica con la capital.

 En los años cincuenta y sesenta, mucha población emigrante de otras partes de España se asentó precisamente en esta zona por su cercanía a la capital y a fábricas como la de la Seat. Pero primero la burbuja —que aumentó notablemente el precio de la vivienda por su cercanía a la ciudad condal— y después la crisis hicieron que la mayoría de la gente que ronda la treintena se haya ido a otras ciudades. 

Quedan, por tanto, los más mayores, aún con fuertes lazos con su tierra natal y muy poco seducidos a separarse de ella, al igual que la importante población extranjera.

“Por eso es inaceptable que ahora venga alguien y nos diga que somos 'colonos' [refiriéndose al articulo], porque aquí en los sesenta no había ni alcantarillado. Las calles eran de barro, era un barrio de mierda y lo levantó la gente”, se queja Arnau. “Es un insulto”.

En el Ayuntamiento de Cornellà, Esquerra y Convergència suelen disputarse dos concejales. La CUP tuvo que ir 'camuflada' en una coalición con Podemos para ganar representatividad. Mientras, el partido de Albert Rivera viene con fuerza, sobre todo entre los jóvenes como Albert: “En mi clase casi todos somos de Ciudadanos, hay mucho españolista de mi edad”, asegura. Algunos de ellos han empezado a movilizarse y han montado una asociación "porque parece que solo los independentistas se movilizan".

Entre los más mayores, el PSC sigue siendo la referencia, y muchos confiesan que elegirán a Miquel Iceta el 21-D. “En este tipo de municipios, como Santa Coloma de Gramanet, Terrassa o Sabadell, siempre hay más participación en las generales que en las autonómicas porque se tiene la sensación de que las segundas no van con ellos. 

 Pero ahora es diferente, esta vez la gente está saliendo más a decir lo que piensa y todo apunta a que se van a movilizar más el 21-D y que sobre todo el voto unionista subirá. Al menos, aquí” augura Funes."                   (María Zuil, El Confidencial, 23/11/17)

28/11/17

'Cornellá... tierra de charnegos... un lugar salvaje, deprimido y castigado por las diversas crisis... un territorio que hace bandera del adoctrinamiento españolista, del odio a los que no son como ellos, donde prolifera la ley del más fuerte, la violencia en todas sus formas, la ultraderecha, el sexismo, el resentimiento permanente del inmigrante que no quiere dejarlo nunca de ser.' Hete aquí un buen ejemplo de racismo nacionalista, del ilustrado...

"Es mentira podrida cuando la ciudadana Inés Arrimades sostiene que Cornellà es una tierra plural y diversa como Catalunya. Como Catalunya, no, excelencia.  (...)

Lo que quiere decir doña Inés, guiñando el ojo, lo que dice sin decir la interesada jerezana que busca votos, es que Cornellà forma parte de la Catalunya española, de una tierra fuertemente castellanizada, colonizada, asimilada, en buena parte, a España y olé, donde los catalanohablantes vivos son minoritarios y a veces invisibles, remotos, una tierra donde la inmensa mayoría son inmigrantes o hijos de inmigrantes y viven exclusivamente, aisladamente, en español. Una tierra de nacionalismo español muy marcado, de españolismo. 

Una tierra donde solo hay un colectivo que se cree superior a los demás colectivos y que ha decidido no integrarse en Catalunya. Donde viven individuos, plurales y diversos, que te dicen con gran satisfacción que ya llevan viviendo aquí cuarenta, cincuenta años y no entienden ni una palabra de catalán. 

Que por reivindicar España hoy reivindican su derecho a la ignorancia, a no saber el catalán, una lengua que ven sólo como un estorbo y que por eso lo combaten, atacando la inmersión lingüística. 

Salvando algunas, quizás numerosas excepciones, el colectivo castellanohablante es el único colectivo inmigrante que tiene la arrogancia de vivir en Cornellà como vivía Chiquito de la Calzada en Tokio, prácticamente como si no se hubiera movido de casa, de la casa de los orígenes de España y olé, una tierra mítica que no se puede dejar de venerar como en una religión extraña. Cornellà no tiene mucho de plural ni de diversa.

 En el cinturón industrial de Barcelona, en esa tierra magnífica, que Inés Arrimadas mitifica para reclamar el voto, yo he conocido a un chico solitario, aislado y asustado, a quien sus compañeros denominaban “el catalán” para estigmatizarlo, para acosarle, como si no estuviéramos en Catalunya y ellos no fueran también catalanes.

 También he conocido a otro antiguo alumno mío que ocultaba ante todo el mundo que hablaba catalán en casa, consciente de la inoportunidad de su identidad lingüística y cultura, exactamente igual como hacen los gays o los judíos ante los partidarios de la unanimidad.

 Yo he conocido un encendido desprecio por Catalunya en esta tierra plural y diversa de Cornellà donde la cultura era sólo un desagradable distintivo de ricos, una marca de disidencia, donde además la cultura catalana era vista como una imposición intolerable de una gente desconocida a la que se odiaba o se despreciaba. 

Esta es la tierra plural y diversa de la que habla Inés Arrimadas, un lugar salvaje, deprimido y castigado por las diversas crisis, del que todo el que puede se va y se olvida, un territorio que hace bandera del adoctrinamiento españolista, del odio a los que no son como ellos, donde prolifera la ley del más fuerte, la violencia en todas sus formas, la ultraderecha, el sexismo, el resentimiento permanente del inmigrante que no quiere dejarlo nunca de ser, que no quiere nunca aceptar que ya vive en Catalunya y que Catalunya ya se ha convertido en su propia casa. 

Yo nací y viví muchos años muy cerca de Cornellà, y a los catalanohablantes, excelencia, nos señalabais con el dedo. Tú también, Inés."                   (Jordi Galves, El Nacional.Cat, 17/11/17)

15/6/10

Los de Cornellá no quieren la independencia

"La Federación de Asociaciones de Vecinos de Cornellá (FAVCO) hará campaña a favor del no en el referendo para la independencia de Cataluña que se celebrará el próximo 20 de junio en esta localidad del Bajo Llobregat, según han anunciado su presidenta, Pura Velarde.

En declaraciones a ACN, Velarde ha reclamado que “se tiene que conseguir más autogobierno, pero de aquí a pedir la independencia, no”. “Lo hemos decidido en junta, hemos colaborado en la medida en que hemos podido a que se realice la consulta, pero creemos que la independencia no es ahora mismo una prioridad”, ha añadido. Durante los próximos días la FAVCO repartirá folletos animando a sus conciudadanos a votar no." (lavozdebarcelona.com, 14/06/2010)