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29/1/24

Un escritor indepe se cambia el apellido 'porque soy un charnego agradecido'... y porque “el mundo sería mejor con más catalanes y menos fanfarrones españoles”

 "Jordi Galves, que no Gálvez, es un escritor y opinador del ecosistema ‘indepe’ en redes sociales. De tanto en tanto, consigue algún viral manifestando sus posturas netamente nacionalistas. En el último, explica por qué firma como “Galves” y cómo esto tiene un efecto mundial positivo.

Enfant terrible: X y YouTube

A tenor de su perfil de Wikipedia, que sospechosamente solo existe en catalán, Jordi Galves puede ser considerado como un polímata. “Escritor, ensayista, filólogo, profesor universitario”, y, lo que es más, “enfant terrible de las letras catalanas”. El ejercicio de sus letras se ha desplegado fundamentalmente en prensa procesista.

Entre una cosa y otra, se ha quedado con su perfil de X, un canal de YouTube y la reivindicación de que es una figura molesta. Su ideario es, en fin, el de un nacionalismo de alta intensidad. Monolingüismo, reivindicación de la unidad cultural de Cataluña y cosas por el estilo.

Su texto ‘Cornellà no es como Cataluña’ - que le valió una denuncia desestimada de Inés Arrimadas - es una buena muestra al respecto. Sea como fuere, después de su momento álgido durante el procés, parece que ahora va por libre. Como tantos otros, ha pasado de procesista a independentista.

Suma cero de fanfarrones

La semana pasada consideró oportuno aclarar a sus seguidores el motivo por el cual firma como “Galves” y no “Gálvez”. Entre otras nacionalistas razones, la fundamental es que “es un charnego agradecido”:

Esta adaptación de su apellido al catalán, explica, “exhibe la voluntad inequívoca de ser catalán por encima de cualquier otra cosa”. Y, efectivamente, adaptar “Gálvez” a “Galves” puede considerarse un ejemplo de voluntad inequívoca de ser catalán por encima de cualquier cosa.

Finalmente, Galves le da una dimensión ecuménica a su actitud. Señala que “el mundo sería mejor con más catalanes y menos fanfarrones españoles”. En el caso de existir fanfarrones catalanes, el total de fanfarrones en circulación no habría variado."             (e-notícies, 29/01/24)

14/6/18

Las élites dominantes han recurrido una y otra vez a la manipulación de los nombres y apellidos para fortalecer la imagen de un país homogéneo social y culturalmente... el racismo onomástico

"Agustí Colomines, durante su participación en el ciclo Letras en Sevilla, explicó al público que estuvo casado "con una persona de Madrid" y que su hijo tenía un apellido español: Rojo. Al margen de su justificación emocional sobre los "aprecios múltiples", su comentario no fue casual ni anecdótico. 

Basta rastrear las redes para encontrarse numerosos tuits y vídeos, en las últimas semanas, en los que algunos independentistas dicen tener un apellido español. 

Forma parte de una campaña, premeditada o no, que pretende dejar claro que el independentismo no es racista ni supremacista, ni tampoco el nacionalismo --si admitimos que son sensibilidades distintas aunque convergentes--.

"Tengo un apellido español porque mi abuelo es extremeño, pero nadie me margina por ello", dice una youtuber. Para continuar acusando a Cs de ser supremacistas por recordarle, al parecer, que por tener un apellido español no debería ser independentista.

 La capacidad prestidigitadora del nacionalismo es admirable. En Sevilla, por ejemplo, nadie del público le apuntó a Colomines que su hijo no tiene un apellido español, sino dos. O si prefiere, como el bisabuelo de su hijo --el general Rojo-- era valenciano, tiene uno catalán y otro valenciano, los dos españoles. Es una obviedad, aunque le pese tanto al padre.

Es conocido que durante el franquismo y el régimen pujolista las identidades onomásticas han tenido una extraordinaria importancia. Un ejemplo se puede rastrear en los nombres de familia de los diputados en el Parlamento catalán desde 1980. 

Es sabido que los García, López, Sánchez, Rodríguez, etc. son los apellidos más comunes en Cataluña pero han sido los menos recurrentes entre sus señorías. No es una anécdota sino que forma parte de la normalización identitaria de Cataluña. Así, al mismo tiempo que se fijaba la identidad colectiva, se reinventaba el patrimonio onomástico. 

Este sistema de nominación se ha de relacionar con la movilidad y con los límites y ventajas de la antroponimia en una sociedad tan condicionada por el dogma nacional y el culto al linaje familiar.

Es digno de estudio que, en los últimos cuarenta años, muchos ciudadanos que tienen apellidos castellanos hayan optado por catalanizar el nombre. También es llamativo que muchas personas que tienen un apellido castellano seguido por otro catalán hayan invertido el orden, o hayan reducido el primero a la inicial seguida de un punto. 

Cada uno es libre de hacer lo que crea oportuno con su filiación nominal, pero cuando se produce de manera tan compartida y tan extendida es que estamos ante un fenómeno sociológico que debería ser analizado por sus efectos identitarios de larga duración y por su impacto en la vida cotidiana.   (,,,)

Nada nuevo en la historia de España en particular, y de Occidente en general. Las élites dominantes han recurrido una y otra vez a la manipulación de los nombres y apellidos para fortalecer la imagen de un país homogéneo social y culturalmente.

 La clerecía de cada lugar ha avalado esos procesos para ensalzar la adecuación de la antroponimia con los sistemas de referencia vigentes. El racismo onomástico de Colomines es sólo un ejemplo, por otra parte muy común entre los nacionalistas que, por fin, han decidido salir del armario, dentro ya ni cabían."            (Manuel Peña Díaz, Crónica Global, 25/05/18)

1/12/17

La vertiente étnica del conflicto catalán... a través de los apellidos. Las élites son mucho más “catalanas” que la población de Cataluña. Ni de lejos la representan...

"Se habla recurrentemente de una vertiente étnica del conflicto político catalán, normalmente evaluando etnicidad mediante la fonética de los apellidos. Dada la envenenada situación política parece útil mirar atentamente a los datos y discernir cuánto de verdad hay en ello.

 A tal fin creemos conveniente referirnos a un reciente artículo de investigación[1] en el que desarrollamos una metodología de uso de apellidos para medir la evolución de la movilidad social intergeneracional (la probabilidad que un hijo de pobres acabe rico y viceversa), teniendo en cuenta aspectos étnicos y socioeconómicos. Todo ello con datos catalanes. (...)

Si supiéramos los grados de parentesco entre los miembros de una población sería fácil determinar el nivel de movilidad. Desconocemos esos parentescos, pero conocemos sus apellidos.
No es que tener un apellido en concreto te haga rico o pobre, pero el apellido se hereda junto con otras características familiares que sí son realmente importantes para el futuro bienestar de los hijos, como puedan ser los genes, la riqueza, el nivel educativo, la etnicidad o el patrimonio cultural de los padres.

En el artículo demostramos que la distribución de apellidos de una población establece una partición que es informativa sobre el grado de parentesco, estableciendo una relación directa entre el contenido informativo de los apellidos (cuánto más parecida es la educación y/o renta de las personas que comparten apellido versus el de gente escogida al azar) con el nivel de movilidad intergeneracional: a menos movilidad, más informa un apellido de las características de quien lo posee.  (...)


Saber el apellido de una persona informa más (mucho más) de la educación de un joven que de la educación de un viejo (relativamente a sus respectivas cohortes). Esto es porque las cosas heredables son más importantes para la determinación de la renta de los jóvenes que de los viejos. La movilidad social ha caído de forma secular en Cataluña.  (...)

 Hasta ahora no hemos dicho porqué la movilidad ha bajado, sólo hemos dicho que lo ha hecho, y en general es algo muy difícil de dilucidar. Sin embargo, la convención española de apellidos (esa idea maravillosa de mantener el de papá y el de mamá para toda la vida) nos permite observar un evento capaz de explicar todo lo anterior. (...)

Primero tenemos que notar que una de las cosas que pueden hacer disminuir la movilidad intergeneracional es un aumento del emparejamiento selectivo.  (...)

Encontramos que a lo largo del siglo XX en Cataluña los individuos se casan cada vez más selectivamente tanto en términos educativos (las universitarias se casan más con los universitarios), como en términos de origen regional (las de origen catalán se casan más con los de origen catalán).

Por lo tanto, el descenso de la movilidad intergeneracional que encontramos se debe muy posiblemente al susodicho aumento en el emparejamiento selectivo: hay más que heredar.  (...)

A la luz de lo visto parece concluyente que en Cataluña hay una sustancial heterogeneidad etnolingüística que se traduce en diferencias estadísticas en educación (y probablemente renta) que han aumentado a través del tiempo.

Muy probablemente al menos en parte esto sea consecuencia de un aumento secular en el emparejamiento selectivo tanto en la dimensión socioeconómica (los ricos con los ricos), como en la dimensión étnica (los más catalanes con las más catalanas). Al menos hasta donde nos llegan los datos.

De hecho si hay algo que caracteriza la morfología social catalana es precisamente esta heterogeneidad.

Dado cómo está el patio, y aunque nuestra investigación publicada no lo estudie directamente, parece interesante preguntarse si esta asimetría cultural y económica tiene una manifestación política en Cataluña.

Obviamente, es un tema desagradable del que nadie quiere hablar... y sin embargo un repaso superficial tanto a la distribución de apellidos de los miembros destacados de las distintas corrientes políticas como a la /geografía de la distribución del voto parecen enormemente sugerente de que tal puede ser el caso.

Nosotros no podemos entrar en detalle en el tema (para eso deberíamos ver cómo la componente étnica afecta diferencialmente de la de educación al comportamiento electoral), pero podemos mirar a un aspecto sorprendente de la estructura política catalana que probablemente no es independiente del devenir político.

En un extraordinario libro[6], imprescindible para entender siquiera un poquito la aparentemente surreal política catalana, el politólogo de Cambridge Thomas Jeffrey Miley comparaba hace unos diez años los parámetros socio-económicos y culturales de las élites catalanas con los de la población en general, encontrando un aterrador abismo.


Las élites son muy parecidas a lo que él llama la “comunidad etnolingüística” catalano-parlante y en absoluto se parecen a la castellano-parlante.

Usando nuestra metodología atestiguamos que esto no ha cambiado. El índice de catalanidad medio de los apellidos de todos los catalanes es 0.37.

Si lo comparamos con el de los miembros del Govern (0.59), los altos cargos de la Generalitat (0.59), los miembros del CATN[7] o todos los miembros del parlamento (0.55), resulta evidente que en un sentido estadístico las élites son mucho más “catalanas” que la población de Cataluña. Ni de lejos la representan. Es el mismo resultado que Miley: en términos políticos sólo existe un grupo cultural en Cataluña.  (...)

Así, la evidencia indica que en Cataluña coexisten (i) profundas y crecientes divisiones socioeconómicas asociadas a la diversidad etnolingüística, y (ii) estructuras políticas que, por el motivo que fuere, resultan en una masiva sobre-representación del grupo social dominante."                   (Maia Güell y Sevi Rodríguez-Mora , Nada es gratis,  22/09/15)

11/2/15

El concejal que se acostó García y se levantó Freixedes



 Nos preocupa que sus amigos de infancia no lo puedan localizar en Facebook. Y nos curiosea el por qué de “Freixedes”: ¿El apellido de un antiguo amor? ¿El nombre del perro que tuvo de pequeño? Quién sabe.

El caso es que el sr García/Freixedes es presidente del Institut Municipal del Taxi. Dicen que gana más de €100.000 al año por este cargo. También es concejal del distrito de San Martín  (...)

García/Freixedes ha estado toda su vida en política. En 1989 ya era militante de CDC…i cap amunt! És economista però no s´ha guanyat mai la vida a l´empresa privada. Dolça i friki Catalunya."             (Dolça Catalunya, 09/02/2015)

9/1/15

Touché: se cae de la red el “catalanitzador de cognoms”


"Lo convertimos en referente para todos los dolços. Era un delatador de las ideas racistas latentes en el nacionalismo catalán, endosadas por el propio Francesc Macià, refrendadas por los nazis y el mismísimo Pompeu Fabra, que salieron a la luz a principios del siglo XX y hoy la mayoría escondía por inconvenientes.


Los ultras de Intransigents de Catalunya tuvieron la simpática idea de aconsejar a los catalanes de apellidos malsonantes para el nacionalismo que se los cambiaran. Para ello crearon un catalanitzador de cognoms, que nadie conocía hasta que Dolça Catalunya divulgó su existencia.

Hoy parece que el mítico catalanitzador de cognoms y la página entera de los Intransigents están fuera de servicio. Quizás no paguen (i què feu amb les subvencions, amics?). Pero de fuente fiable nos llega que han recibido “recomendaciones” de descolgar su web, demasiado explícita para muchos.

Una lástima. Nos encantaba el catalanitzador de cognoms. Torneu, intransigents, torneu per molts anys!"              (Dolça Catalunya, 04/01/2015)

11/7/13

El Gobierno de los vascos vascos... con apellidos vascos vascos

"Es una cuestión vidriosa. Los nacionalistas suelen acoger con recelo las insinuaciones de que mantienen concepciones etnicistas. Las entienden fruto de prevenciones hoy injustificadas. Sobre todo, si se menciona su querencia por los apellidos vascos como la representación genuina del pueblo vasco. (...)

Sin embargo, un dato desconcertante cuestiona el imaginario que atribuye tal correspondencia del nacionalismo con la conformación interna de la sociedad vasca. El apellido vasco sigue contando políticamente. Y mucho.

Lo prueban los cargos que ha designado el Gobierno nacionalista. Los datos son contundentes. De momento ha nombrado 171 puestos (consejeros, viceconsejeros, Directores y equivalentes). Pues bien: el sesgo es espectacular. El 83% tiene apellido vasco. La mitad –el 49%– cuenta con dos apellidos vascos. A la fuerza se ha producido una selección que lo ha tenido en cuenta, no puede ser fruto del azar.

 El contraste con la presencia social de apellidos vascos lo corrobora. Los estudios muestran que los ciudadanos de Euskadi con dos apellidos vascos son el 20,4%, y que en torno al 56% tiene ambos de origen ‘español’, circunstancia que sólo presenta el 15% de los cargos del Gobierno, tras excluir los apellidos extranjeros.

Resulta imposible que esta desviación se produzca de forma aleatoria. Para el PNV el apellido sigue teniendo importancia. Usa tal criterio para seleccionar el personal político. ¿En su concepto la representación legítima del pueblo vasco la tienen sobre todo aquellos cuyos apellidos denotan esta procedencia? Se da una clara desviación respecto a la composición que tiene el País Vasco desde este punto de vista, que en nuestros esquemas no es anecdótico ni marginal.

Cabe comparar los datos anteriores con los de los dirigentes que seleccionó el PSE en sus años de Gobierno. La nómina de cargos de confianza era de un tamaño similar, 170. El contraste es acusadísimo. En el Gobierno socialista no se detecta ningún sesgo a este respecto. Los porcentajes de cargos con apellidos vascos indican que este factor no se tuvo en cuenta. 

Ni en un sentido ni en otro. Los que tenían algún apellido vasco eran poco más que los globales –48,7%, frente al 44 % general–, una desviación dentro de las probabilidades lógicas, no el 83% del PNV. Dentro del colectivo socialista, las personas con dos apellidos vascos eran el 21,7%, similar al del conjunto de la sociedad vasca.

La conclusión resulta obvia. Se diría que unos y otros gobernantes vienen de ámbitos distintos. Pero no hemos cambiado los de origen inmigrante –por usar un injustificado estereotipo nacionalista– a los de referencia autóctona. El perfil de los cargos socialistas se asemejaba al de la sociedad vasca. Ha cambiado hacia unos cargos cuyo origen se asocia a la procedencia autóctona. 

De una imagen equilibrada, ajustada a la actual sociedad vasca, a la que refleja sólo a una de sus partes. ¿La auténtica, desde la perspectiva nacionalista? Pero se suponía que estos esquemas habían quedado superados. Que cuando el PNV decía «coexistimos vascos y no vascos», al menos la división imaginaria no se correspondía (ya) con los apellidos. Pues algo hay.

Cuesta entender este apellidismo.  (...)

Sea cual sea la razón de tal selección –intencionada o espontánea–, subsiste una mentalidad nacionalista que secciona a la sociedad vasca y otorga rasgos de mayor autenticidad –y capacidad de gestión– a los vascos vascos, por usar una caricatura que no se creó como tal y que, por lo que se ve, sigue presente.

Según estos datos, quienes carecen de apellidos vascos tienen menos oportunidades en un gobierno nacionalista: casi una cuarta parte menos, si en todos los ámbitos se propaga que al 56% le corresponda un 15%. Lo peor es que estamos donde estábamos cuando los mitos nacionalistas identificaban a Euskadi con los descendientes de los vascos ‘milenarios’. 

Que esto suceda en el partido que se tiene como principal representación de la sociedad vasca –cuya composición interna no representa sino que contradice– nos sitúa ante los límites de la normalización nacionalista del País Vasco.

Sorprende que un sesgo tan acusado se produzca sin un discurso que lo justifique e incluso niegue las preferencias por razón de apellido. Pues haberlas, haylas."          (MANUEL MONTERO, EL CORREO 30/06/13, en Fundación para la Libertad)

1/2/13

En muchas ocasiones me han preguntado que por qué no me cambio el nombre a Josep o Pep. La presión es constante

"Cuando tenía doce años me tocó un profesor graciosete. Le gustaba ridiculizar a sus alumnos para provocar las risitas de los compañeros de clase. Un día que hice algo inadecuado me llamó la atención y dijo: “¿Quieres callarte de una vez, Pepe?”. 

Ese comentario provocó la carcajada general en la clase. Pepe era un insulto porque era un nombre muy español. En aquella época en Cataluña cualquier asociación con España se consideraba insultante ya que el nacionalismo de forma sibilina identificaba a España con las recientes olas migratorias que habían llegado a Barcelona en busca de una vida mejor. Mucha de esa gente era analfabeta y venía huyendo del hambre.

 Por eso cuando el graciosete profesor me llamó Pepe, en realidad me estaba llamando español y por defecto me llamaba muerto de hambre y analfabeto. Ese día me juré que me cambiaría el nombre a Pepe. No pude soportar que se utilizase la españolidad como insulto.

Pensé que era absurdo pedirle a mi gente que empezase a llamarme Pepe, así que establecí un plan que consitía en dejar que todos los que ya me conocían me llamasen José, sin embargo me daría a conocer a toda persona nueva como Pepe.

 Recuerdo que en varias ocasiones llamaron por teléfono a casa preguntando por mí y mis hermanos contestaban “en esta casa no vive ningún Pepe”. Mi familia tardó veinte años en llamarme Pepe. Cambiarse el nombre es mucho más complicado de lo que la gente se piensa.

El nacionalismo catalán está obsesionado con la nomenclatura, es decir la forma como llamamos a las cosas. No sólo quieren que digamos Girona aunque hablemos en español, si no que también quieren que todas las personas que residen en Cataluña se catalanicen el nombre. 

En muchas ocasiones me han preguntado que por qué no me cambio el nombre a Josep o Pep. La presión es constante.

Por desgracia, hay demasiada gente con una personalidad débil que acepta la presión sin poner ninguna resistencia. Por ejemplo mi compañero de colegio Luis Ferreiro. Se fue a vivir un tiempo a Gerona y allí le animaron a que se cambiase el nombre a Lluís. 

Como he explicado, ese proceso es muy engorroso, sin embargo Luis pensó que si se sometía a esa exigencia podría ascender más rápido en su empresa. Ahora lo han ascendido y está viviendo en Barcelona. Actitudes como la de mi amigo son comunes en Cataluña.

 Suele ser gente mediocre y pusilánime que se cambia el nombre para conseguir un ascenso o para sentirse más integrados. No se dan cuenta de que ese cambio de nombre representa un arribismo asqueroso y repugnante.

Cada vez que veo a una persona que se ha catalanizado el nombre pienso que es un trepas, un acomplejado y un cobarde. Si conocéis a alguno os invito a que le preguntéis ¿Por qué te has cambiado el nombre? ¿Te acomplejas de tu españolidad o es que lo necesitabas para trepar en tu empresa?. 

Yo se lo pregunté a mi compañero de clase Luis. Le sentó fatal ... pero yo me quedé muy a gusto."         ( Pepe Giménez Olavarriaga

4/3/11

Un concejal de CiU se niega a firmar unos documentos oficiales por estar redactados en castellano

"Eduard Freixedes Plans, que hasta mayo de 2008 se llamaba Eduard Garcia Plans, solo ha querido rubricar las copias en catalán de las cuentas anuales de Bimsa, empresa del Ayuntamiento de Barcelona de la que es consejero.

El concejal de CiU en el Ayuntamiento de Barcelona Eduard Freixedes Plans se ha negado este jueves a firmar una copia de las cuentas anuales correspondientes al año 2010 de la empresa municipal Barcelona d’Infraestructures Municipals (Bimsa) por estar redactada en castellano.

Freixedes forma parte del consejo de administración de la empresa, en el que están representados los diferentes grupos municipales del Ayuntamiento. Este jueves, los miembros del consejo tenían previsto firmar varios originales de las cuentas para enviarlas a diversos organismos fiscalizadores, como es preceptivo.

Según ha explicado a LA VOZ DE BARCELONA el concejal del PP en el Ayuntamiento y consejero de Bimsa Javier Mulleras, habitualmente, y aunque no es obligatorio por ley, a las entidades de ámbito nacional se les envía una copia en castellano “por cortesía”.

Sin embargo, cuando ha llegado el turno de Freixedes, este ha firmado las copias redactadas en catalán y se ha negado a hacerlo con las copias en español, indicando explícitamente que lo hacía por estar redactadas en esa lengua.

Freixedes, antes Garcia

Mulleras ha calificado los hechos como “fuera de lugar”, especialmente porque se trata de una empresa pública, mientras que el líder del grupo municipal popular en el Ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández Díaz, ha reclamado al de CiU, Xavier Trias, que desautorice la actitud de Freixedes, y ha lamentado que la federación nacionalista “esté más pendiente del idioma en que se presenta que del contenido del documento”.

Curiosamente, Eduard Freixedes Plans se llamaba, hasta el 21 de mayo de 2008, Eduard Garcia Plans, fecha en la que decidió cambiar su apellido ‘Garcia’ por el de ‘Freixedes’, según se recoge en la primera página del acta del pleno municipal del 7 de julio de 2008." (lavozdebarcelona.com, 03/03/2011)

8/1/11

Dejemos que las minorías hablen sus lenguas... en los Países Bálticos... dice un periodista holandés

"En las tres antiguas repúblicas soviéticas miembros de la UE, las minorías rusa y polaca son una parte importante de la población pero apenas disponen de derechos lingüísticos. Un periodista neerlandés expresa su malestar al respecto.

El mes pasado, viví una curiosa experiencia en un restaurante del centro cultural de Šalčininkai, una ciudad situada en el extremo sureste de Lituania. Dado que tres cuartas partes de la población son de origen polaco, creí que iban a dirigirse a mí en dicho idioma para servirme, pero no fue así.

Los menús estaban escritos exclusivamente en lituano, una lengua que sólo comprenden los nativos. La camarera no fue a buscar un menú en polaco tras el mostrador hasta que me oyó hablar esta lengua.

Al principio, creí que se trataba de una coincidencia, pero una semana más tarde, en Letonia, entablando conversación con una persona perteneciente a la minoría étnica rusa, me enteré de que en el Ayuntamiento de Riga las informaciones se comunican en las principales lenguas de la Unión Europea, pero no en ruso, un idioma hablado por la mitad de sus habitantes.

Para los rusos, hay otro montón de prospectos almacenados tras el mostrador. Si se intenta averiguar por qué, a uno se le explica que el ruso no es una lengua oficial de Letonia, y por tanto tampoco de la UE.

Prohibido escribir en polaco

He aquí un hecho más que constata la manera deplorable en que los Estados bálticos tratan a sus minorías étnicas. En este sentido, las que habitan en Letonia y Estonia se llevan la peor parte.

Únicamente aquellos que pasan un examen lingüístico pueden convertirse en residentes de estos países. Transcurridos casi 20 años del desmantelamiento de la Unión Soviética, alrededor de la mitad de los miembros de la minoría étnica rusa aún siguen siendo apátridas.

Así, mientras que en las últimas elecciones municipales de Riga los emigrantes de toda la Unión Europea pudieron votar, los rusos, nacidos y criados en el país, no pudieron ejercer su derecho al voto.

Este tipo de situación podría comprenderse hace algunos años, sobre todo en Letonia, donde la minoría étnica rusa representa al menos una cuarta parte de la población y se le considera aún una especie de quinta columna. Pero 7 años después de la entrada de Letonia en la UE y en la OTAN, quizá ya sea hora de modificar la legislación.

Sin embargo, la probabilidad de una mejora rápida de la situación es escasa. Y no se puede contar mucho con la ayuda del extranjero. Una organización como la Unión Europea, que no cesa de evocar los valores democráticos, hace oídos sordos cuando se trata de los derechos de las minorías en los Estados bálticos.

El mes pasado, sin ir más lejos, un portavoz del Tribunal Europeo de Justicia estimó que Lituania tenía derecho a “lituanizar” el nombre de sus habitantes polacos. Para hacerse una mejor idea de la situación, conviene saber que en Lituania está prohibido escribir en polaco, incluso en los municipios mayoritariamente polacos.

Nadie toma en serio a Bruselas

Y en Letonia la Unión Europea también se niega a dar ejemplo. El centro de información del Parlamento Europeo solicitó recientemente a un ciudadano ruso, residente letón además, quien me confió sus inquietudes respecto a la política lingüística del consejo municipal de Riga, que animara un debate sobre la historia de Letonia.

En el último momento, se le pidió de repente que no se molestara. “No es porque sea ruso, sino porque no es letón”, se le argumentó. Y buscaron un “verdadero” letón para sustituirle." (PressEurop, 06 enero 2011, citando a De Volkskrant Amsterdam)

22/1/10

Los nombres... a los que tuvimos que renunciar... los queremos recuperar...

"Tras la Segunda Guerra Mundial numerosas familias judías francesas decidieron afrancesar su patronímico ante la amenaza del antisemitismo y para facilitar su integración. Así, los Rozenkopf se convirtieron en los Rosent, los Rubinstein en los Raimbaud o los Wolkowicz en los Volcot.

“Algunos de sus hijos, en busca de sus raíces, intentan hoy ‘recuperar’ su apellido de origen”,observa Libération. Reunidos entorno al colectivo 'La Force du Nom' (la fuerza del nombre), acaban de defender su causa ante el Consejo de Estado (la más alta jurisdicción administrativa).

“Si bien todo extranjero puede afrancesar su apellido, está prohibido hacer lo contrario”, añade el diario, “mientras que en Estados Unidos, la posibilidad de recuperar el apellido existe desde hace varias décadas”. (Presseurop, 20/01/2010, citando a Libération, 20 de enero de 2010)

29/10/09

"Prefiero que me llamen Sergio"... pues tenemos un problema...

"El jugador del FC Barcelona, Sergio Busquets, ha manifestado en una entrevista a la revista Don Balón que prefiere que le llamen Sergio, y no Sergi, como en muchas ocasiones se le denomina. Busquets explica que "mi familia y mis amigos siempre me han llamado Sergio". Pese a esto, el centrocampista del Barça apunta que "no me molesta que me llamen de otra manera...". (e-notícies, 29/10/2009)

2/12/08

Los que se trasladan en castellano ¿Se trasladarán también en catalán? O a efectos jurídicos podrían ser considerados dos personas diferentes...

"Según ha publicado este martes El Mundo, la versión en catalán del Diario Oficial de la Generalidad de Cataluña (DOGC) publicó el pasado 14 de noviembre el resultado de un concurso de traslados en la Administración autonómica de Justicia, dirigida por Montserrat Tura, en el que más de un centenar de los 294 apellidos contenidos en la lista fueron transcritos incorrectamente. De hecho, fueron traducidos del castellano al catalán.

La intervención del traductor automático ha afectado especialmente a las personas apellidadas con gentilicios, dando lugar a Navarrès, en vez de Navarro; Sorià, en vez de Soriano; Segòvia, por Segovia; o Múrcia, por Murcia.

Pero también se han cambiado todo tipo de apellidos: Romaní, en vez de Romero; Yolanda de Gentilhome Complert, por Yolanda Hidalgo Cumplico; Teodosia Horta Conill, en vez de Teodosia Vega Conejo; Barranc, por Barranc; Pomars, en vez de Manzanares; y Turó, por Otero. (...)

El traductor, en cambio, no ha actuado homogéneamente sobre los nombres de pila, respetando así los Jorge o Francisco, pero transformando Dolores en Dolors, Nieves en Neus, y Lidia en Toreja (Torea)." (lavozdebarcelona.com, 02/12/2008)

"Arcadi Espada, escritor y periodista, el 2 de diciembre de 2008 en El Mundo por dentro:

“Bueno, ahora parece que el periódico [El Mundo] publica viñetas de humor en la portada. No está mal. Pero lo realmente gracioso de esta noticia sobre los traductores automáticos de la Generalitat no está donde el periódico señala. Lo realmente gracioso es que la Generalitat escriba decretos en castellano y luego los traduzca automáticamente al catalán”. (lavozdebarcelona, 03/12/2008)

Comentarios:
  • lynx |

    “María Pilar la Vaig Veure”, es como los chistes esos bobos que espanyolizan otros idiomas, ni mas ni menos, como se dice autobus en aleman?:”subanestrujenbajen”. Me imagino que se sonrojaran ante tal metedura de pata… Angelina Jolie en catalan? Angelina Bonica, pues eso, de chiste, menudo super ridiculo el/los responsables de publicar el DOGC.

  • Civismo |

    En la Comisaría de Mozos de Escuadra de la Cl Bolívia (pueblo nuevo) en Barcelona, hablan todos los Mozos en castellano (porque es su lengua materna, lógico) , y se tiraron 6 minutos preguntándose de uno a otro, como se decía ´chaleco´ en catalán para redactar una denuncia, y al final nadie lo sabía en la comisaría…….Eso sí……perdieron su tiempo. Por lo tanto, el dialecto o lengua regional catalana es un GRAN GASTO PÚBLICO.