"Vivimos en un país extraño: nadie se atreve a defender que las mujeres o los homosexuales son diferentes, pero en muchos lugares se puede decir en voz alta que los españoles sí lo son. La escuela, y no la lengua, es la clave; se puede explicar en euskera y en castellano lo mismo: que no se puede matar a quien piensa de manera diferente.
Viene esto a cuento, sobre todo, por el júbilo que entre algunos ha despertado la publicación de una fotografía procedente de Facebook en la que dos tipos, que son etarras, celebran algo vestidos con la camiseta de la selección española de fútbol. De esa foto se infiere, con razón, que esta gente no tiene un alto grado de formación política ni unas profundas raíces ideológicas. Fernando Savater, que conoce bien el asunto, ha hecho un comentario sobre ellos, sobre su afición a la fiesta, al alcohol, y su descerebramiento.
La foto es un estupendo ejemplo. Pero, para mí, sobre todo de lo trivial que resulta ser terrorista. Un par de imbéciles son capaces de vestir la camiseta de España, gritar «podemos», y después ponerse a matar españoles.
Hay una pregunta de fondo que debe hacerse cada uno, y es muy difícil poner en una encuesta: ¿es mejor que los terroristas sean unos descerebrados o que tengan un alto grado de fanatismo? Me refiero a mejor para los demás. Yo creo que a efectos de las consecuencias posibles de que un tipo lleve una pistola, nos da igual. Un profesional concienciado va a obedecer las órdenes de su jefe militar. Un descerebrado, también. La única diferencia es que los motivos de los más concienciados les pueden parecer a algunos más nobles. O sea, que si te mata alguien que tiene una idea clara de su actitud, te duele menos que si lo hace un idiota.
Lo que no da lo mismo es si se piensa que el semillero de los etarras está en la escuela, porque en España (País Vasco incluido en ese territorio), la enseñanza es universal y obligatoria. Y resulta que el porcentaje de chavales que son partidarios de ETA o que les da lo mismo es muchísimo mayor entre los que estudian solo en euskera que entre quienes lo hacen en el sistema mixto o en el de solo castellano.
Nos olvidamos de intentar razonar con quienes infieran de ello que la lengua influye. Lo que queda claro es que sí es muy importante lo que los padres, que son quienes escogen el modelo, piensan al respecto y les inculcan a sus hijos. Y resulta, por una ecuación muy sencilla, que los padres nacionalistas tienden más que los que no lo son a infundir a sus hijos la idea de que matar españoles puede ser indiferente o, incluso, positivo. No se trata de ningún razonamiento facilón, es así. Y sabemos que esto viene de un largo periodo en el que una parte de los vascos ha pensado que la otra parte y los demás españoles podían ser asesinados sin que ello alterara la vida normal y decente de los demás.
La escuela, y no la lengua, es la clave. Porque se puede explicar en euskera y en castellano lo mismo: que no se puede matar a quien piensa de manera diferente. Se debe ir más lejos, es preciso enseñar en las escuelas que el que piensa o siente de manera diferente no puede ser asesinado. Y yendo en serio al fondo del asunto, que no es diferente el que piense de manera diferente, que se puede uno tomar una caña con él, o compartir mesa de estudio.
En ese porcentaje de personas que les enseñan a sus hijos la indiferencia o el odio, se incluyen muchos (esa es una petición que les hago a los encuestadores) que piensan que no se puede matar a nadie porque sea homosexual, por ejemplo, o que un hombre no puede maltratar a una mujer. (...)
A todos nos preocupa mucho que ETA pueda montar una nueva infraestructura en Catalunya. Pero lo peligroso no es eso. Lo peligroso es que ETA esté intentando montar una nueva infraestructura en cualquier parte. Por ejemplo, en Portugal. Daría lo mismo en Huelva. En esa preocupación distinta según dónde se instale la banda de asesinos reside también la semilla de la indiferencia. A nadie decente le puede preocupar más que se asesine en Vic que en Cuenca. Y no puede admitirse que un muerto provoque más dolor si es nacionalista que si no lo es.
En el País Vasco hay un profundo movimiento para cambiar los mensajes que reciben los escolares. Lo grave no es que los dos imbéciles de la foto vistan la camiseta española. Lo grave es que quieran matar.
Hay que cambiar los mensajes en el sistema escolar vasco.
Y, para terminar, nos podemos hacer otra pregunta: ¿solo en el País Vasco? " (Fundación para la Libertad, citando a Jorge M. Reverte, EL PERIÓDICO DE CATALUÑA, 26/2/2010 )
............................... las cosas de la clase media ..........................
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28/2/10
19/12/09
La iglesia y ETA... cómplices...
La Fundación de Víctimas del Terrorismo ha alertado del uso que el entorno de la banda terrorista ETA realiza de los grupos de catequesis en el País Vasco para adoctrinar en las ideas independentistas a los jóvenes de entre 14 y 18 años, según explica un reportaje titulado 'Así capta ETA a jóvenes vascos', que se publica este mes en su revista 'Fundación'.Según la publicación, "los jóvenes entre 14 y 18 años no pasan a formar parte de kale borroka sin haberse empapado de la historia falseada y manipulada por la izquierda abertzale y ETA. Comienzan trabajando en organizaciones o grupos abertzales de jóvenes que aún no han querido dar el salto a la violencia callejera pero que, a través de grupos de montaña, secciones juveniles de los partidos políticos abertzales, comparsas, grupos de catequesis o grupos ecologistas (Eguzki) comienzan a asimilar que el territorio de 'Euskal Herria' es único y que sufre una gran represión por parte del estado Español y Francés".
La Fundación de Víctimas del Terrorismo enmarca estas prácticas dentro del proceso de captación empleado desde años por el entorno de la banda y que, según explica, comienza desde la infancia. "El método fijado por el entramado de ETA se desarrolla en tres fases. La primera busca la captación y el adoctrinamiento, entre los 8 y los 14 años. La segunda busca el compromiso, entre los 14 y los 18. Y la tercera la pertenencia a ETA, asumiendo que hay que matar, a partir de los 18 años", detalla.
El estudio alerta de que "muchos padres confiados envían inocentemente a sus hijos a realizar actividades de tiempo libre y deportivas y allí mismo, sin su conocimiento, comienza la captación sutil y, en algunos casos, eficaz". Según algunos padres afectados, "jóvenes monitores pueden aprovechar ciertas complicidades ambientales para inocular y detectar rasgos de esencialismo nacionalista vasco desde edades muy tempranas".
Dentro de toda esta estrategia, el reportaje ofrece los nombres de una serie de organizaciones que contribuyen a esta labor de captación desde las edades más jóvenes como Kimuak, Ikasle Abertzaleak, Urtxintxa, Euskal Herrian Euskaraz -organización juvenil de la que salieron líderes de la izquierda abertzale como Joseba Permach-, Gaztesarea, página web creada por Segi; Gazte Topaguneak; Mendi Martxak, o Gazte martxak.
El reportaje continúa explicando que cuando estos jóvenes se encuentran ya en la edad de entre 16 y 20 años, dan un paso más que suele ser en forma de compromiso con algunas de las organizaciones anteriores, con plataformas ecologistas como la que se mostraba contraria a la construcción del Tren de Alta Velocidad (TAV) o incluso se encargan de regentar 'txoznas', casetas de feria relacionadas con la izquierda 'abertzale' y que sirven para recaudar fondos para Segi.
Los jóvenes con más proyección se les encarga la tarea de gestionar los 'Gaztetxes', "locales de jóvenes similares a las Herriko Tabernas, pero exclusivamente para los jóvenes", según este reportaje realizado por Fernando Delgado en colaboración con el presidente de la asociación Dignidad y Justicia, Daniel Portero.
"Merced a todo este entramado de organizaciones, es a partir de los 18-20 años cuando la formación abertzale obtiene sus frutos y aquellos que quieren adquirir un mayor compromiso con 'Euskal Herria' entran a formar parte de Segi como futuros responsables de la kale borroka, como aspirantes a ser responsables de EKIN-Batasuna o Askatasuna, organización de presos de ETA", detalla el reportaje. Sin embargo, el mayor compromiso es entrar en las filas de ETA, algo que "requiere mucha dedicación" por lo que "no es fácil de alcanzar para todos los jóvenes 'abertzales'". (Fundación para la Libertad, citando a EL CORREO, 18/12/2009 )
29/9/09
La pedagogía del odio
Iñigo Lamarca afirma que la banda obtiene más respaldo entre los jóvenes en cuyas casas se defiende la validez del terrorismo. Según el informe 'La transmisión en valores a menores', presentado ayer en el Parlamento, la organización terrorista logra más seguidores en aquellas familias en las que nunca se pronuncia la frase «la violencia de ETA es inaceptable».
El apoyo a ETA nace «en la propia familia» y viene «desde la infancia». El Ararteko, Iñigo Lamarca, presentó ayer en el Parlamento vasco el informe 'La transmisión en valores a menores', un documento que constata que, a pesar de que la influencia del centro escolar y del círculo de amigos es importante, es en el hogar donde el respaldo a la banda se consolida. Según los datos expuestos por el Defensor del Pueblo, la organización terrorista logra más seguidores en aquellas casas en las que nunca se pronuncia la frase «la violencia de ETA es inaceptable». (...)
Las cifras que presentó hace dos meses son impactantes. Menos de la mitad de los adolescentes creen que ETA es un grupo terrorista con el que «hay que acabar»; sólo seis de cada diez piensan que las víctimas merecen apoyo y protección; cerca de un 20% considera mal que se mate, pero estima necesaria la kale borroka; y un 45% no ve por qué los derechos humanos de los miembros de la banda tienen que ser respetados. (...)
Sin embargo, el documento sí concede que, a medida que pasan los años, «va creciendo la sensibilización hacia los derechos humanos y el 'no' a ETA». Para Lamarca, defender las acciones de la banda es algo que viene dado «desde la niñez, de la familia», mientras que considerarla la «principal causante de la vulneración de los derechos humanos» es un argumento «adquirido con el paso de los años». Y en esta evolución, a su juicio, cobra relevancia el sistema educativo, que sería capaz de modular la radicalidad de algún entorno familiar. «A medida que avanzan en sus estudios, el rechazo a ETA aumenta. El dato es positivo porque se supone que, con la edad, las opciones razonadas van cogiendo peso», afirma el documento en tono optimista.
Pero el informe es rotundo. Un 18% de los escolares, un porcentaje «en absoluto despreciable», asegura que en sus domicilios se sostiene que hay motivos para que ETA actúe. Otro 14,7% lo oye pocas veces. El estudio viene a decir que el adolescente en cuya familia y su círculo de amigos se legitima las acciones de la banda tiene muchas posibilidades de acabar apoyando el terrorismo. «En nada la socialización es tan fuertemente reseñada por los escolares como cuando se trata de la justificación de ETA», añade el análisis, donde Lamarca y su equipo incluyen una reflexión demoledora: «En el colectivo de escolares que legitiman las acciones de ETA, se produce un repliegue en un mundo autorreferencial, endogámico, impermeable a la duda y a los razonamientos opuestos a los defendidos por ellos. Estos escolares conforman como un mundo aparte, como una sociedad paralela». (...)
Como ya desveló Lamarca en julio, el mayor rechazo a la banda se encuentra entre los estudiantes que estudian en el modelo A (sólo en castellano con el euskera como asignatura), mientras que ETA recaba sus apoyos más relevantes entre los jóvenes que están en el D (en euskera con el castellano como lengua). Por territorios, los más receptivos a las tesis etarras se encuentran en Guipúzcoa. Los menos, en Álava." (Fundación para la libertad, citando a EL CORREO, 29/9/2009 )
25/9/09
La pedagogia del odio
La transmisión eficaz de la ideología nacionalista más radical se basa en hacer interiorizar precozmente dos o tres ideas sencillas, que hagan creer después que es preciso incluso matar a seres humanos por ellas. Ahora sabemos más que en los años en que 'Txeroki' era un niño. Los padres pueden evitar que los chavales de hoy terminen como él. (...)
El último informe del Defensor del Pueblo vasco establece claramente la precocidad del adoctrinamiento de niños en ciertos entornos. La transmisión eficaz de la ideología nacionalista más radical se basa precisamente en la precocidad de hacer interiorizar dos o tres ideas sencillas, que hagan creer después que es preciso incluso matar a seres humanos por ellas.
En febrero de 2005, Garikoitz Aspiazu escribió a un comando que actuaba en su provincia natal indicándoles que «tenemos que poner muertos encima de la mesa. Cuanto antes. Tenemos que poner patas arriba a un enemigo uniformado, da lo mismo el uniforme y dónde. En esta situación quedará de la hostia y nos dará mucha fuerza». (...)
En cualquier caso, para los 'txerokis' del País Vasco matar a una persona es un hecho plenamente consciente, que sirve para acumular más fuerza y condicionar la vida política. Yo creo sinceramente que nunca debería resultar impune algo así. Ni eficaz. (...)
Tal vez dentro de 10 ó 15 años descubra además el espanto moral. Ahora sabemos más que en los años en que Garikoitz era un niño y aprendió a amar desaforadamente una visión de la realidad. Hay padres que pueden evitar que los chavales que tienen ahora entre 10 y 12 terminen como él." (Fundación para la Libertad, citando a Maite Pagazaurtundua, EL CORREO, 23/9/2009)
El último informe del Defensor del Pueblo vasco establece claramente la precocidad del adoctrinamiento de niños en ciertos entornos. La transmisión eficaz de la ideología nacionalista más radical se basa precisamente en la precocidad de hacer interiorizar dos o tres ideas sencillas, que hagan creer después que es preciso incluso matar a seres humanos por ellas.
En febrero de 2005, Garikoitz Aspiazu escribió a un comando que actuaba en su provincia natal indicándoles que «tenemos que poner muertos encima de la mesa. Cuanto antes. Tenemos que poner patas arriba a un enemigo uniformado, da lo mismo el uniforme y dónde. En esta situación quedará de la hostia y nos dará mucha fuerza». (...)
En cualquier caso, para los 'txerokis' del País Vasco matar a una persona es un hecho plenamente consciente, que sirve para acumular más fuerza y condicionar la vida política. Yo creo sinceramente que nunca debería resultar impune algo así. Ni eficaz. (...)
Tal vez dentro de 10 ó 15 años descubra además el espanto moral. Ahora sabemos más que en los años en que Garikoitz era un niño y aprendió a amar desaforadamente una visión de la realidad. Hay padres que pueden evitar que los chavales que tienen ahora entre 10 y 12 terminen como él." (Fundación para la Libertad, citando a Maite Pagazaurtundua, EL CORREO, 23/9/2009)
14/7/09
El apoyo social de los estudiantes a ETA llega al 15%
La encuesta ha sido realizada entre 762 estudiantes de entre 12 y 16 años. Más del 80% de los estudiantes de modelo A, en castellano, repudian de modo alto o muy alto a ETA; ese porcentaje baja al 62% entre quienes estudian en euskera. «Con que hubiera un solo escolar que no condenara a la banda debiera preocuparnos», dice Iñigo Lamarca en su informe sobre víctimas del terrorismo.
El 15% de los adolescentes vascos, que estudian alguno de los cuatro cursos de la ESO, justifica la violencia de ETA, mientras que otro 14% se muestra indiferente o no se manifiesta al respecto. Éste es uno de los datos más desoladores que recoge el informe sobre Atención Institucional a las Víctimas del terrorismo presentado ayer por el Ararteko en el Parlamento vasco. «Con que hubiera un escolar, solamente uno, que no rechazara a ETA debiera preocuparnos», argumenta Iñigo Lamarca en el propio documento. (...)
A modo de avance, el Ararteko subrayó que los gráficos constatan que el 14,8% de los adolescentes están «claramente» en contra de rechazar a ETA, mientras que el 71% condena a la banda armada. La mitad de ellos se sitúan en un nivel «muy alto» de rechazo.
Los datos también revelan diferencias importantes entre los modelos lingüísticos en los que cursan sus estudios los jóvenes, ya que hay un mayor rechazo claro a la violencia entre los alumnos que estudian en castellano con euskera como asignatura, que al revés. Así, más del 80% de los estudiantes de modelo A, en castellano, repudian de modo alto o muy alto a ETA, mientras que ese porcentaje baja hasta el 62% entre quienes estudian en euskera, dentro del modelo D.
La diferencia es mayor si se atiende a los que se manifiestan con una actitud muy alta de rechazo a ETA: el 46% en el modelo A y el 17% en el D. Los alumnos del modelo bilingüe B se encuentran en un punto intermedio.
El Ararteko no esconde su preocupación por los resultados de la encuesta. Ante esta situación, explica, «debe reconocerse un cierto fracaso en nuestro habilitar democrático» cuando «habiendo avanzado en el grado de reconocimiento a las víctimas del terrorismo por parte de muchas instituciones, todavía hay un alarmante porcentaje de nuestros adolescentes que justifican o son indiferentes ante la injusticia sufrida cotidianamente por muchos de sus conciudadanos». (Fundación para la Libertad, citando a EL CORREO, 14/7/2009)
El 15% de los adolescentes vascos, que estudian alguno de los cuatro cursos de la ESO, justifica la violencia de ETA, mientras que otro 14% se muestra indiferente o no se manifiesta al respecto. Éste es uno de los datos más desoladores que recoge el informe sobre Atención Institucional a las Víctimas del terrorismo presentado ayer por el Ararteko en el Parlamento vasco. «Con que hubiera un escolar, solamente uno, que no rechazara a ETA debiera preocuparnos», argumenta Iñigo Lamarca en el propio documento. (...)
A modo de avance, el Ararteko subrayó que los gráficos constatan que el 14,8% de los adolescentes están «claramente» en contra de rechazar a ETA, mientras que el 71% condena a la banda armada. La mitad de ellos se sitúan en un nivel «muy alto» de rechazo.
Los datos también revelan diferencias importantes entre los modelos lingüísticos en los que cursan sus estudios los jóvenes, ya que hay un mayor rechazo claro a la violencia entre los alumnos que estudian en castellano con euskera como asignatura, que al revés. Así, más del 80% de los estudiantes de modelo A, en castellano, repudian de modo alto o muy alto a ETA, mientras que ese porcentaje baja hasta el 62% entre quienes estudian en euskera, dentro del modelo D.
La diferencia es mayor si se atiende a los que se manifiestan con una actitud muy alta de rechazo a ETA: el 46% en el modelo A y el 17% en el D. Los alumnos del modelo bilingüe B se encuentran en un punto intermedio.
El Ararteko no esconde su preocupación por los resultados de la encuesta. Ante esta situación, explica, «debe reconocerse un cierto fracaso en nuestro habilitar democrático» cuando «habiendo avanzado en el grado de reconocimiento a las víctimas del terrorismo por parte de muchas instituciones, todavía hay un alarmante porcentaje de nuestros adolescentes que justifican o son indiferentes ante la injusticia sufrida cotidianamente por muchos de sus conciudadanos». (Fundación para la Libertad, citando a EL CORREO, 14/7/2009)
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