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18/7/22

Consuelo Ordóñez: “Feijóo ha sido decepcionante. Patrimonializar a las víctimas del terrorismo es indecente”... La presidenta de Covite se niega a contraponer los intereses de las víctimas de ETA con las de la Guerra Civil y el franquismo

 "Consuelo Ordóñez atiende a este periódico mientras prepara un hilo en Twitter de homenaje a Salomé Alonso Varela, una joven de 28 años, asesinada por una bomba de terroristas de la extrema derecha en 1979 en Madrid. La entidad que preside, Covite, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo de Euskadi, defenderá siempre la memoria de “todas” las víctimas del terrorismo, recalca. Y también añade que no hará nunca “seguidismo” de ningún partido político. 

Por ello, se lleva las manos a la cabeza de lo ocurrido en España en los últimos días y crítica con dureza al nuevo presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, de quien creía que tenía “otro perfil” que el de Pablo Casado en relación a ETA. “Estaba convencida de que no tenía ese perfil y de que nos iban a dejar descansar. Pero ha sido grave y bastante decepcionante. Espero que rectifiquen a futuro. Patrimonializar a las víctimas del terrorismo es indecente”, afirma.

La secuencia arrancó con la tensión previa a los actos conmemorativos del vigesimoquinto aniversario del secuestro y posterior asesinato de Miguel Ángel Blanco, edil del PP en Ermua. Se acusó a los organizadores del gran acto de Estado de querer vetar la intervención de su hermana, Marimar, se cuestionó la presencia de Pedro Sánchez por sus pactos con EH Bildu y se aprovecharon los discursos para anunciar que se derogaría otra ley, la de reconocimiento de las víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura franquista, aprobada precisamente este jueves.

 En el propio acto, la tensión hacia Sánchez fue evidente por parte tanto de Núñez Feijóo como de Marimar Blanco. Ya el martes, Cuca Gamarra arrancó su réplica al presidente en el debate del estado de la nación con menciones a ETA y con un minuto de silencio mientras la bancada lucía el lazo azul, símbolo contra los secuestros terroristas. Finalmente, en puertas de la votación sobre la ley de memoria democrática, apoyada por EH Bildu, los 'populares' quisieron reunir a todas las organizaciones de defensa de las víctimas del terrorismo.

Explica Ordóñez, hermana de Gregorio Ordóñez, teniente de alcalde donostiarra y diputado en el Parlamento Vasco del PP asesinado por ETA el 23 de enero de 1995, que a Covite, que no asistió, la invitación le llegó “por WhatsApp” y el martes, “justo cuando estaban haciendo el show” en la tribuna del Congreso. “Las formas eran apresuradas. No nos decían para qué y era de un día para otro”, afirma. La portavoz de esta entidad es consciente de que era para visibilizar la oposición a la ley de memoria democrática. “Y nosotros no hacemos seguidismo de ningún partido. Cuando gobiernan, no nos hacen caso. Cuando están en la oposición, nos utilizan”, se queja. “El interés de las víctimas no tiene nada que ver con esto”, apostilla.

Ordóñez remarca que claramente no comparte los pactos del Gobierno con EH Bildu –“no está legitimada en absoluto para que se pacte nada con ellos y menos cuando se habla de víctimas de gravísimas vulneraciones de derechos humanos” como las del franquismo–, pero se niega a contraponer a unas víctimas con otras. “Quieren utilizar a las víctimas de ETA para echar vómito político contra el Gobierno”, asegura. Y añade: “¿Me he leído yo la ley de memoria democrática? No. ¿Voy a hablar sin saber? No. No soy tan osada. ¿Me voy a creer las mierdas que dicen los partidos de la oposición? No. Sé que actúan solamente por su propio interés. El interés de las víctimas no tiene nada que ver”.

Covite ve un “acierto” que se hiciera un acto de Estado en memoria de Blanco ya que aquellas jornadas de 1997 fueron “algo único, un punto de inflexión” contra ETA. Pero “el espíritu de Ermua y el lazo azul son símbolos de todos”, un “patrimonio universal” y no “de un partido”. Significan “la unidad de todos frente al terrorismo” y “esa unidad es la que se quiere desvirtuar y pervertir con un uso partidista”. “El PP siempre ha querido patrimonializar a Miguel Ángel Blanco, cosa que no puede hacer con otras víctimas del partido, como mi hermano”, señala sobre su hermano Gregorio Ordóñez, asesinado por ETA.

No es la primera vez que Covite pone pie en pared contra el PP pero, como explica Ordóñez, sí lo es desde el relevo en Génova. En los últimos años también ha hecho pedagogía sobre los traslados de presos de ETA poniendo en primer plano el cumplimiento de las condenas y no tanto el lugar de los acercamientos, siempre que los procesos se ajusten a la legalidad penitenciaria. “Que critiquen lo que quieran, pero no en nuestro nombre”, le viene emplazando desde 2018 a la principal fuerza de la oposición. Más recientemente, le respondió también a Isabel Díaz Ayuso por utilizar la memoria de su hermano: “Si le hubieran recordado por cómo vivió, por cómo hacía política, no estarían, como están, en las antípodas de Goyo”.                       (Iker Rioja Andueza  , eldiario.es, 15 de julio de 2022)

28/11/16

El País y El Mundo utilizaron politicamente a las víctimas de ETA

"En el rincón de la historia han quedado muchas víctimas de ETA que nadie invoca como propias. Carecen de rango, cargo y filiación partidaria. Sangre en el asfalto, sudores fríos de tortura y ríos de lágrimas sin memoria. 

Y no me refiero a etarras o a víctimas del GAL. Hablo de guardia civiles, militares y todos los que vistiendo de paisano fueron asesinados, algunos tras la tortura del encierro en un zulo o la extorsión y el acoso permanentes, sin recibir apenas atención mediática. El contraste con la que han recabado los dos guardias civiles agredidos en Alsasua y sus acompañantes no puede ser más revelador.

 Con mirada histórica constatamos que el número de víctimas no se corresponde con su visibilidad mediática y que, en los últimos años, ésta atención “informativa” servía para minar las posibilidades de alcanzar una tregua.

Porcentajes de víctimas de ETA (1976 – 2007) y piezas periodísticas sobre víctimas del terrorismo en El País  (1976-2007) y en El Mundo (1994-2007).



Los datos del gráfico proceden de la tesis doctoral de J.M. Sánchez-Duarte, cuyo resumen y conclusiones publicamos aquí. Señala los porcentajes de las víctimas mortales de ETA y de las piezas – informativas y de opinión – publicadas sobre ellas por El País y El Mundo hasta 2008. Las fechas se deben a la disponibilidad de las hemerotecas digitales de los que fueron diarios de referencia del bipartidismo, alineados respectivamente con el PSOE y PP (ahora con “el Partido único”).

 El periodo que estudiamos de El País va desde su nacimiento (4 de mayo de 1976) hasta el 31 de diciembre de 2007, coincidiendo con la ruptura de la tregua de ETA provocada por el atentado de Barajas. Estos 32 años nos permiten abordar cuatro acontecimientos de especial relevancia: la alternancia de los gobiernos del PP y PSOE y las dos treguas más importantes decretadas por ETA (1998 y 2005).

Primera evidencia: las víctimas no estaban cuando más eran.

El País apenas prestó atención a las víctimas – representadas por la línea con triángulos –  hasta 1996. Hasta ese año se produjeron el 80% de los asesinados por ETA. A pesar de ello, ninguno de los años anteriores superó las diez piezas. Entre 1997 y 2007 se concentran, en cambio, el 84% del total de informaciones y opiniones sobre víctimas.

Segunda evidencia: pin-pan-pun con las víctimas y contra las treguas.

La intensidad con que los dos diarios se hicieron eco de las víctimas dependió de sus alianzas políticas; en concreto, de si el PP o el PSOE estaban en el Gobierno o la oposición. El País visibilizó más a las víctimas cuando el primer Gobierno de J.M. Aznar negociaba con ETA (1998) y El Mundo, mientras lo hacía J.L. Rodríguez Zapatero (2006).

Políticos y periodistas, emboscados juntos y desde trincheras opuestas, utilizaron las víctimas como escudo protector y ariete contra el adversario. La mayor concentración de noticias de El País coincide con la tregua que gestionó el PP. En El Mundo, con la última que afrontó el PSOE. El periódico de Pedro J. Ramírez publicó a partir de 2006 más de la mitad de las piezas periodísticas de todo el periodo.

 Y téngase en cuenta que en El Mundo analizamos menos de la mitad de años que en El País. La que pudiera llamarse inflación mediática de las víctimas coincide con las movilizaciones contra el primer gobierno de J.L. R. Zapatero; entonces conocido como “zETAp” en la calle Génova.

Ese clímax de El Mundo había sido anticipado con el mayor incremento de piezas sobre víctimas de todo el periodo, que tuvo lugar en 2004. Era consecuencia de la delirante teoría que los conspiranoicos construyeron sobre el 11M, sosteniendo que ETA había actuado en connivencia con el yihadismo, Casablanca, París… y Ferraz.

Añadan a quien se les antoje porque, según los periodistas inmundos, el atentado más sangriento de Al Qaeda en Occidente, a pesar de contar con varias sentencias firmes, aún no está aclarado… ni lo estará. Para que así fuese hicieron todo lo que estaba en su mano: pago, coacción y demandas judiciales a testigos, pruebas inventadas, cuestionamiento infundado de las existentes…

Como en su momento publicamos, “cualquiera que fuesen los marcos discursivos [enfoques o argumentos] empleados, la cobertura de las víctimas difícilmente habría ayudado a la negociación y a alcanzar acuerdos para desactivar a ETA. 

A no ser que la información y la opinión publicadas propusiesen el reconocimiento mutuo del sufrimiento de víctimas y victimarios, el perdón y la reconciliación recíprocos, basados en un nuevo marco jurídico-legal, consensuado”. Cualquier lector o lectora medianamente atentos de El País y El Mundo sabe que dichos diarios no han publicado apenas (si lo han hecho alguna vez) este tipo de argumentos.

Se impuso así y sigue vigente un discurso irreal: ajeno a los datos y evidencias, inversamente proporcional al apoyo, a la capacidad de matar y al sufrimiento que provoca el terrorismo. Un discurso, que además es maniqueo, distingue víctimas de primera y segunda, propias y ajenas – y beligerante – considera al adversario político como un objetivo a batir. Respecto al terrorismo, no admite acuerdos ni concesiones, sólo el reconocimiento de la derrota y la solicitud de perdón unilateral.

Provoca arcadas imaginar la alegría que debía experimentar la cúpula de ETA cuando en su última etapa – la de negociación política, a partir precisamente de 1998 – los medios le devolvían una imagen omnipresente y omnipotente.

 El monstruo fue magnificado cuando más debilitado se encontraba y cuanto mayor fuese el daño que la oposición podía provocar. El balance de la función desempeñado por la Prensa de referencia no puede ser más negativo: entorpecimiento de la solución a un asunto con vidas humanas en riesgo, que afecta libertades políticas y el modelo de Estado; desinformación e instrumentación de la opinión pública.

 En el plano práctico esto se tradujo en una estrategia que mermaba la capacidad negociadora de los Gobiernos, frente a una organización terrorista que cobraba más reconocimiento público cuanto menor era (y es) su capacidad de acción.

En lugar de la proclamada unidad contra el terrorismo, constatamos una actitud guerracivilista que lanza sus víctimas contra el enemigo, tachándole de traidor o cobarde desertor e, incluso, de comparsa y verdugo terrorista.

 No es fácil ni sale gratis plantar cara a la inmoralidad que transmite este espectáculo obsceno. R. Sánchez Ferlosio supo hacerlo hace diez años en El País, en una entrevista impensable ahora en ese diario.

1. Si las víctimas mueren, […] ¿quién puede reclamar ese valor moral, esa capitalización?

2. Pueden hacerlo muchas personas. La viuda, los huérfanos, otros quizá. Pero lo que puede producir abusos inmensos y hasta espectáculos obscenos es la seguridad de estar en posesión de ese capital moral. Por ejemplo, el victimato español de los actos terroristas ha hecho una explotación de ese capital moral […]; la perversidad del terrorista necesita de un contrapunto muy fuerte para que aparezca como suficientemente execrable, no humano."                   (Víctor Sampedro, Catedrático de Comunicación Política,  www.victorsampedro.com , en Público, 25/11/16)

13/11/13

Los hijos de los fusilados republicanos tenían que vivir en el mismo pueblo con los asesinos de sus padres. Las víctimas de ETA tienen que vivir en sus pueblos con los asesinos de sus familiares. Franco se estará riendo...


"Estamos como queremos: el brazo político de Eta legalizado y gobernando las dos instituciones más importantes de Guipúzcoa; el secuestrador de José Antonio Ortega Lara, de potes en Mondragón; el asesino de Gregorio Ordóñez, de Fernando Múgica, de José Manuel Olarte, de José Antonio Santamaría, de Mariano de Juan, de Alfonso Morcillo y de Enrique Nieto, paseando el cochecito de su hijo por los pueblos de Navarra (...)"   (Nuestra hora, 27/10/2013)

"(...) Baste con recordar que si se le hubiera preguntado a Hitler, o a Mussolini, o a Franco si actuaron con mala intención hubieran respondido que no, que su intención era la mejor posible para los alemanes, para los italianos, para los españoles, que no estaba en su ánimo ni injuriar, ni hacer sufrir, ni ofender a nadie, sino materializar lo mejor para alemanes, italianos y españoles.

Pero la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo y algunas reacciones me llevan por otros derroteros. No se trata de analizar la sentencia, sino de fijarse en lo que algunos comentaristas políticos han creído necesario decir acerca de la reacción de las víctimas y de sus asociaciones representativas. 

 Y se trata de fijarse en estos comentarios recordando un poco lo que ha sido la historia de las víctimas en nuestra sociedad. Estuvieron durante mucho tiempo ocultas. Sufrieron lo que ellas mismas, con razón, denominan la doble victimización: el asesinato de un ser querido y el ocultamiento de su realidad de víctimas por la gran mayoría de la población vasca y de sus instituciones públicas. 

Gracias a su propio esfuerzo salieron a la superficie, pero tardó mucho en que les llegara algún tipo de reconocimiento. A pesar de haber conseguido su visibilidad, ello no impedía que sectores importantes de la sociedad vasca y de la española subrayaran, al referirse a las víctimas, el pluralismo que las caracterizaba, como si ese pluralismo anulara la objetividad del acto terrorista que las instituye y las une irremediablemente.

A pesar de su visibilidad, sectores importantes subrayaban contra la opinión de las víctimas que era necesario un diálogo, e incluso una negociación con ETA, para acabar con el terrorismo. 

A pesar de su visibilidad la soledad fue la acompañante estructural de las víctimas durante mucho tiempo, la soledad en el campo de las opiniones políticas, la soledad en relación con las instituciones públicas y a los partidos políticos, la soledad en el campo de lo que la sociedad valoraba como el argumentario adecuado respecto a la cuestión del terrorismo, de ETA y de su fin.

La ruptura y la superación de esta soledad ha llegado muy tarde, si es que de verdad ha llegado. Y ahora que ETA se ha visto obligada a renunciar al uso del terror, ahora que sus acompañantes necesarios se han visto obligados a pasar por las horcas caudinas de firmar todo lo que es necesario para poder ser legales, aunque hayan despreciado todo ello durante tanto tiempo haciendo el juego a ETA, ahora parece que ha llegado el momento para que algunos aleccionen a las víctimas diciéndoles cómo deben portarse, cómo deben reaccionar ante la sentencia de Estrasburgo, pues no les parece adecuado que critiquen la sentencia, que se manifiesten y que elijan los términos vencedores y vencidos para el lema de su manifestación.

Les reprochan haberse dejado manipular por los intereses partidistas del PP, sin recordar la soledad impuesta, sin recordar lo que significaban para las víctimas los llamados procesos de paz, las conversaciones de Loyola, la legitimación de los ilegalizados como interlocutores políticos.

 Y les reprochan ahora que no entiendan lo que significa el Estado de derecho, les dicen que es precisamente la sentencia de Estrasburgo la que mejor defiende a las víctimas, les dicen que no saben lo que es mejor para ellas mismas.(...)"            (JOSEBA ARREGI, EL CORREO 29/10/13, en Fundación para la Libertad)

28/5/13

“Solo el odio debe pasar al olvido en la sociedad vasca”. La despedida de 'Gesto por la paz'

Itziar Azpuru, de Gesto por la Paz. / LUIS ALBERTO GARCIA

"Una simple mirada a través del cristal le basta para retrotraerse en el tiempo. Fuera nieva, como alguna de las muchas veces que, en silencio, se situó tras una pancarta en el céntrico Arenal de Bilbao que ahora contempla con distintos ojos. En otras ocasiones, simplemente llovía, hacía frío o también sol en las tardes más benévolas, que no apetecibles.

 Fueron muchas, eso sí. Varios cientos. Una por cada asesinato de ETA. Acabada esa pesadilla, expiran también las manifestaciones de condena. Mañana se celebrará en la capital vizcaína la última de Gesto por la Paz, la coordinadora nacida en 1986 para impulsar la deslegitimación social del terrorismo en Euskadi.

Itziar Aspuru (1965) fue una de esas intrépidas personas que a mediados de los años ochenta, convulsos en el País Vasco por los sangrientos y repetitivos atentados de ETA, decidió abandonar la seguridad del anonimato para mostrar en la calle su rechazo a lo que estaba ocurriendo. 

“No fue fácil”, según reconoce, en una sociedad marcada por la indiferencia derivada del dolor y el miedo. Al contrario que entonces, hoy percibe en Euskadi un “convencimiento generalizado de que no se puede asesinar por las ideas o como forma de presión para un logro político”.  (...)

Son muchas las anécdotas acumuladas en las dos décadas y media de trayectoria del grupo pacifista. Tantas como se almacenan en la propia memoria de Aspuru. Como cuando la coordinadora organizó una concentración en San Sebastián y fue recibida con un lanzamiento de tuercas por parte de radicales abertzales. O cuando se desplazó hasta la madrileña Puerta del Sol y se topó con una manifestación contraprogramada por grupos de ultraderecha.

Insultos, amenazas, agresiones... Fueron muchos los obstáculos de un tortuoso camino que ahora toca a su fin. 15 minutos de silencio en cada concentración, la única respuesta de una coordinadora que tenía en la perseverancia su única batalla. Al menos, hasta que se consolidaron los secuestros como forma de extorsión, a mediados de los noventa, y hubo que buscar nuevos gestos de solidaridad con las víctimas.

 “Soltamos palomas, hinchamos globos, subimos a montes, nos concentramos en la playa...”, recuerda Aspuru. Fueron los precedentes del lazo azul en la solapa, el gran icono del rechazo permanente a ETA.

Con el paso de los años, la visión del terrorismo como un sinsentido comenzó a imponerse, incluso entre quienes alguna vez lo habían apoyado. El cese definitivo de ETA ha sido su principal consecuencia. Pero el camino no ha terminado. “Queda todavía mucho por hacer para asentar la convivencia en Euskadi”, advierte la cofundadora de Gesto.

 Entre otros retos, cita el “imprescindible” reconocimiento de unas víctimas cuyo sufrimiento “permanecerá aun sin terrorismo”, así como la elaboración de un relato “verídico y compartido” sobre lo ocurrido para no repetir viejos errores. Según esgrime, “solo el odio debe pasar al olvido en la sociedad vasca”.      (El País, 09/02/2012)

12/1/11

¿Reconciliación?



Salvador Ulayar, ante la puerta de su casa pintada por los abertzales en Etxarri-Aranaz (Navarra), donde ETA asesinó a su padre en 1979

"Todo ello ha marchado en paralelo a la creciente deslegitimación de los terroristas y sus apoyos, un proceso en el que ha resultado fundamental el papel del Gobierno vasco tras la llegada de los socialistas a Ajuria Enea.

Sin embargo, quedan pasos por dar, el más importante la condena por la izquierda abertzale radical y los presos etarras de los atentados cometidos en el pasado, reclamada por las víctimas para dar su visto bueno a una política de reinserción.

Varias asociaciones ya se han mostrado a favor de debatir tales medidas, pero "las víctimas no quieren ser, nuevamente, las perdedoras en un eventual proceso de paz", matiza Lasa. (...)

En los primeros años, los funerales de los fallecidos se limitaban casi a la esfera privada de sus familias. Oficios a puerta cerrada, sin apenas autoridades, prácticamente a escondidas, eran el ejemplo de una falta de protección y reconocimiento a las familias de los fallecidos o heridos en los atentados.Hoy no. Las víctimas de ETA tienen voz en la esfera pública y referentes claros a los que acudir (...)

Cuál será el lugar de este colectivo cuando ETA toque a su fin es la incógnita actual. De quedar en un lugar apartado, las víctimas han pasado a ocupar un espacio cuando menos de referencia social. (...)

Maixabel Lasa, responsable de la citada dirección, indica como una de las asignaturas pendientes que se logre "diferenciar quién ha sido la víctima y quién el verdugo" en el relato de lo que ha ocurrido en Euskadi durante tantos años, un "relato compartido al menos en sus elementos esenciales". Se trata de ir cerrando las heridas abiertas en la sociedad." (El País, 11/01/2011, p. 15)

10/11/10

Un homenaje a las víctimas del terrorismo

"La memoria no solo constituye un derecho fundamental de las personas que han sufrido la violencia terrorista. Es un argumento primordial que contribuirá a construir un relato compartido y genuino de lo ocurrido a través de la mirada de la víctima".

Con estas palabras, las instituciones vascas se han volcado hoy con las víctimas de ETA, los GAL, el Batallón Vasco Español y otros grupos violentos en la primera edición del Día de la Memoria, que se celebra hoy ya que el 10 de noviembre es uno de los pocos días en los que nunca ha habido víctimas del terrorismo. (...)

El lehendakari, Patxi López, ha puesto como ejemplo la "paciencia infinita" con la que los golpeados por el terrorismo aguantaron el dolor y el silencio con el que a menudo la sociedad vasca ha esquivado la cuestión.

Tras instar a todos a crear un relato sobre lo ocurrido "que abomine de las razones y justificaciones de los violentos para imponer el miedo", López ha recalcado que las víctimas y su ejemplo formarán parte de los cimientos sobre los que se asiente el futuro de Euskadi. " (El País, 10/11/2010)

Uno de los recuerdos de aquellos días que con mayor amargura guarda fue que "nadie se acercara. Estuve 20 minutos sentada en la calle mientras llovía"

"Por memoria, Caty Romero Lucas, de 48 años, viuda del sargento de la Policía Municipal de San Sebastián, Alfonso Morcillo Calero, se quedó a vivir en Lasarte. A ella, de Badajoz, sólo le ataba al País Vasco su marido, y aquí "sin casi amigos, ni familiares" ha digerido el asesinato, la soledad y la incomprensión. (...)

Alguien, no sabe quién, le avisó por el telefonillo de que bajara a la calle, que su marido se había mareado. Morcillo Calero fue una de las personas que denunció la presencia de topos relacionados con ETA en la Policía Municipal de San Sebastián.

Desde entonces, como asegura, siempre piensa en lo peor cuando alguien le llama a una hora intempestiva a casa. "Suelo preguntar qué ha pasado, nunca cómo estás o qué quieres", añade.

Uno de los recuerdos de aquellos días que con mayor amargura guarda fue que "nadie se acercara. Estuve 20 minutos sentada en la calle mientras llovía. Y viendo que nadie se me acercaba". Por primera vez, la voz cálida de Romero Lucas y con un acento que remite al sur se entrecorta al otro lado del teléfono. Esa sensación parece que todavía dura. (...)

En la capilla ardiente se hizo la promesa de quedarse para luchar por la memoria de su marido, también de Extremadura, a costa de estar sola y lejos de su familia. Hoy no se plantea irse, "todavía queda mucho por hacer".

-¿Cree que el distanciamiento de Valentín Lasarte de ETA es sincero?

- No, por cómo le vi en el juicio de mi marido." (Fundación para la Libertad, citando a
EL PAÍS, 10/11/2010 )

"Tal vez algún día mis hijas puedan convivir con las de los asesinos de mi padre"

"Iñaki García Arrizabalaga contesta sin parpadear. Con voz firme y clara, este profesor de Marketing de la Universidad de Deusto, en el campus de San Sebastián, relata cómo se enteró con 19 años, en una de las aulas en las que ahora imparte clase, que su padre no había llegado al trabajo, que la policía le estaba buscando, que alguien le había secuestrado.

"Pasada una hora de clase, llaman a la puerta. Toc. Toc. Y aparece mi hermano el mayor. Pensé: ¿Y esto? Me contó que nuestro padre no había ido al trabajo y ahí empezó la vorágine", rememora. Fue el 23 de octubre de 1980, el año más sangriento de ETA con cerca de un centenar de víctimas mortales.

Los Comandos Autónomos Anticapitalistas mataron de un tiro en la cabeza en el monte Ulía a Juan Manuel García Cordero, delegado de Telefónica en San Sebastián. Le acusaron de ser cómplice de las escuchas que estaba efectuando la policía a la banda terrorista. (...)

"Recuerdo perfectamente a mi madre abrazando el cuerpo de mi padre muerto. Yo también lo abracé", relata García Arrizabalaga, en una dependencia fría y austera del centro donde estudió Empresariales. También le viene a la memoria que llovía mucho, y que su padre se había ofrecido a llevarle en coche a la Universidad. Él se negó. "Siempre iba en bici, hiciese bueno o malo", aclara.

Al García Arrizabalaga chaval se lo comió la rabia y la impotencia. "Transité por un camino de odio hacia los que asesinaron a mi padre, hacia ese mundo... Luego me di cuenta de que el odio sólo sirve para destruirse a uno mismo y a lo que te rodea. Es una enfermedad. Entonces decidí transformar esas energías y me comprometí en diversos movimientos por la paz", explica.

Ahora, aquel joven tiene 49 años, es padre de dos niñas de ocho y seis, a las que ha explicado que su abuelo murió asesinado pero añade que las ha educado "sin odio, ni rencor". "Tal vez algún día mis hijas puedan convivir con las de los asesinos de mi padre", elucubra el profesor.


Al volver a 1980 García Arrizabalaga relata que sus compañeros de clase se manifestaron en repulsa por el atentado y que CC OO convocó un paro en Telefónica para denunciar el crímen pero sostiene que "fueron hechos muy puntuales. Existía un autismo social en el mundo de las víctimas del terrorismo", recuerda. (...)

Pone como ejemplo el Día de la Memoria que hoy se celebra y cita a Maixabel Lasa, la responsable de la Dirección de Víctimas del Terrorismo del Gobierno vasco, al apuntar que "hace 20 años este acto se hubiera considerado una provocación". El profesor de Deusto redondea su discurso exigiendo verdad -todavía no sabe quiénes fueron los asesinos de su padre- y justicia, -"no deben quedar impunes". (Fundación para la Libertad, citando a EL PAÍS, 10/11/2010 )

"Creo que solo un 1% de las víctimas logra rehacer su vida"

"ETA asesinó en 1993 al sargento mayor de la Ertzaintza Joseba Goikoetxea, destacado militante del PNV. Su viuda, Rosa Rodero, se ha convertido en uno de los iconos de unas víctimas nacionalistas que, quizá por su condición de minoritarias, se han sentido siempre "relegadas", opina ella. 17 años después sigue herida, porque las secuelas psicológicas también duelen, pero no guarda rencor. "Perdonar es cosa de Dios; a nosotras [las víctimas] nos toca asumir", considera.

Rodero sigue en tratamiento para superar aquel funesto 22 de noviembre. "Creo que solo un 1% de las víctimas logra rehacer su vida", sostiene, tras el contacto que ha mantenido con decenas de damnificados por el terror. "¡Es tan difícil aceptar una muerte que consideras absurda!" Los seis primeros meses no fue consciente de lo que había ocurrido. Confiaba aún en que su marido llegase por sorpresa en algún momento.

"Había aparecido en muchos papeles, pero nunca piensas que algo así vaya a pasar", sostiene ahora. Después sacó fuerzas de flaqueza para ocuparse de sus tres hijos, en especial el mayor, quien hoy tiene 33 años y quedó traumatizado tras resultar ileso en el atentado en que murió su padre. Cuando crecieron y ganaron independencia, se acrecentó la soledad de Rodero y cundió un desánimo del que no se ha repuesto.

Pese al dolor, Rodero se muestra dispuesta a seguir adelante. Así se lo exige la "lucha por la democracia" que abanderó su marido, preso durante el franquismo por su lucha política, y porque "queda mucho camino por recorrer" en el reconocimiento a unas víctimas que siempre han estado, a su juicio, "desinformadas".

Además de ayudas económicas y apoyo psicológico, la viuda de Goikoetxea demanda a las instituciones un reconocimiento "por igual", al margen de condiciones o la organización que atenta. "Hasta 1996, casi no se nos tuvo ni en cuenta y desde entonces, con el asesinato de gente vinculada a la política, nos hemos repartido en supuestas categorías de importancia. De primera, de segunda, tercera... y hasta sexta. Yo me considero de cuarta", se lamenta." (Fundación para la Libertad, citando a
EL PAÍS, 9/11/2010)

21/7/10

La utilización política del dolor

"Los familiares de Manuel Albizu Idiáquez, asesinado por ETA el 13 de marzo de 1976, han expresado su decisión de no participar en el homenaje a las víctimas del terrorismo organizado por el Ayuntamiento de Zumaia para el próximo viernes.

La familia Albizu-Larrañaga ha tomado esa decisión en desacuerdo con las características del acto de homenaje que han calificado de "burdo intento de lavar las conciencias de quienes durante 34 años jamás se han acordado de la primera víctima del terrorismo en Zumaia". Además, han pedido que no se cite el hombre de Manuel Albizu en el acto.

Según expresa la familia en una nota, el pasado día 16, el alcalde, Iñaki Agirrezabalaga, de EA, les telefoneó para informarles, sin entrar en detalle del homenaje que quería hacer.

"Sin ninguna reunión previa y sin contar con la opinión de los familiares de los homenajeados, el alcalde pretendía contar con nuestra asistencia para la colocación en un paseo de un placa que contiene únicamente la inscripción “in memoriam” y un logotipo turístico", añade la familia de Manuel Albizu.

Según su relato, mantuvieron posteriormente una reunión con el alcalde, pero no consiguieron que la placa incluyera una alusión a las víctimas del terrorismo, por lo que consideran que el monumero en cuestión reflejará "la vergüenza y la humillación" a las víctimas, cuyos nombres, al parecer, tampoco figurarán en la placa. La familia Albizu-Larrañaga ha mostrado su indignación "por un modo de proceder que no es de recibo".

Manuel Albizu fue asesinado el 13 de marzo de 1976,en el interior de su taxi por la banda terrorista ETA de varios tiros por la espalda "y sin oportunidad de defenderse". "Esta es la incomoda realidad que el ayuntamiento y su alcalde pretenden ocultar, omitiendo los nombres de los asesinados y a los causantes de todas estas atrocidades", indica la familia que señala que Agirrezabalaga es alcalde de Zumaia gracias al apoyo de la candidatura de la izquierda abertzale, "es decir, de los cómplices de los asesinos de nuestros familiares".

"Treinta y cuatro años después el Ayuntamiento de Zumaia, lejos de saldar una deuda, en lo que a nosotros respecta no ha hecho sino reabrir heridas de un modo inútil y ofendernos -afirma la declaración de la familia- . Para hacer algo mal, y más en un tema tan delicado... es mejor no hacer nada, ¿dónde está la dirección de atención de las víctimas del Gobierno vasco para procurar que estos homenajes se celebren como las víctimas demandan?".

Además de Manuel Albizu, fueron asesinados otros cuatro vecinos de loa localidad: Germán González López (27/10/1979), Ceferino Peña Zubia (16/05/1980), José Ignacio Aguirrezabalaga De la Granja (20/03/1986) y Joxe Mari Korta Uranga (08/08/2000). " (Fundación para la Libertad, citando a EL MUNDO, 21/7/2010)

16/6/10

La memoria histórica y las víctimas del terrorismo

"Galo Bilbao, doctor en Teología y profesor de Ética en la Universidad de Deusto, considera en esta entrevista que la presencia de víctimas en las aulas concreta los derechos de verdad, justicia y memoria

-¿Qué están reivindicando las víctimas cuando piden verdad, justicia y memoria?

-A grandes rasgos la verdad remite al pasado, a aclarar los elementos que están sin esclarecer; la justicia significa reconocerlas, y la memoria, que tengan la oportunidad de incorporar a la realidad colectiva el relato de su experiencia.

-Entiendo que esta reivindicación va más allá de que ETA tome una decisión u otra.

-Hay que profundizar en la verdad sobre el pasado, la justicia actual y la memoria respecto al futuro sin estar pendiente a ningún momento final. La mera situación de conflicto de violencia que generan las víctimas demanda estas tres obligaciones sociales. Luego, si hacemos bien las cosas, habremos avanzado en una dirección en la que el escenario en el que nos encontremos en ese día después resulte más manejable, más adecuado y con menos riesgos a cometer. Es lo que deseo. El shock, espero que positivo, que pueda suponer en la sociedad vasca el anuncio definitivo del abandono de las armas o su desaparición nos puede hacer ir demasiado rápido sin haber cubierto las etapas previas. En ese 'ir demasiado rápido' corremos el riesgo de ocultar la verdad, de no hacer suficiente justicia o de seleccionar memorias que nos puedan resultar más o menos interesantes. No vale el pasar página.

-Pero el ritmo social no es el mismo que el de las víctimas.

-Lo mismo que el ritmo de las víctimas no es el mismo que el de los victimarios. Va a ser muy difícil que los propios victimarios lleguen a reconocer el daño causado y lo moralmente inadecuado de su decisión. En cualquier caso hará falta tiempo para que se produzca esa situación.

-¿En qué medida ayuda el hecho de que las víctimas relaten su experiencia en las aulas?

-Cubre algunos de los elementos de verdad, justicia y memoria. En la medida en la que la víctima tiene capacidad de contar las cosas como las ha vivido aporta una perspectiva que no teníamos. El que las víctimas estén en las aulas no es el acto que culmina la justicia pero sí es una manera de justicia. En la medida en que un referente básico de la sociedad, el del terreno educativo, hace un reconocimiento a ése que tiene la oportunidad de contar y narrar su propia realidad, a alguien que de alguna forma recupera su identidad, eso es un acto de justicia. La presencia de víctimas no agota pero complementa y concreta esos derechos de verdad, justicia y memoria o esas obligaciones respecto de las víctimas." (Fundación para la Libertad, citnado a
EL DIARIO VASCO, 16/6/2010 )

18/1/10

Las heridas del sufrimiento... se recordarán, se señalizarán en el Mapa de la Memoria

"Localidades vascas destacan los lugares y espacios donde se honra la memoria de los asesinados. Monolitos, placas, esculturas, árboles y vidrieras señalan los lugares donde la violencia terrorista ha dejado su particular impronta de destrucción y dolor en el País Vasco.

Monolitos, placas, esculturas, árboles y vidrieras señalan los lugares donde la violencia terrorista ha dejado su particular impronta de destrucción y dolor en el País Vasco. Es el Mapa de la Memoria. Una cartografía en construcción. El empeño de las instituciones para que el recuerdo de lo acontecido tenga una imagen visual a lo largo y ancho de la geografía vasca. Se busca acabar con el olvido al que se ha relegado durante décadas a los damnificados por el terrorismo. «Es una invitación a un viaje al interior de las personas», dice Maixabel Lasa, la presidenta de la Oficina de Atención a las Víctimas del Gobierno Vasco.

«Los más comprometidos -añade- encontrarán razones adicionales para justificar su actitud. A los que no han encontrado aún la mejor vía de expresión para manifestar su solidaridad con las víctimas, el mapa les proporciona un sólido argumento ético y sentimental que conecta con los valores humanos que son precisos salvaguardar en cualquier tiempo, lugar y circunstancia».

Cada ayuntamiento decide el qué y el cómo. La Oficina de Atención a las Víctimas está para asesorarles. Y lo cierto es que pueblos y ciudades vascas se están sumando sin cesar a esta iniciativa. Una de las últimas localidades en hacerlo ha sido Beasain, al colocar una escultura en el lugar donde fueron asesinados dos ertzainas en 2001.

El gesto surgió por iniciativa popular, sin servidumbres políticas, sin compromisos adquiridos y de una manera espontánea. «Es éste el espíritu con el que nació el mapa de la memoria», aseguran desde el Gobierno Vasco.


Y es que prácticamente es imposible señalar algún lugar donde la violencia no haya dejado su particular huella. La práctica totalidad de la geografía vasca está teñida de rojo y muy pocos pueblos pueden reivindicar su condición de intocable y respetado por el terrorismo. El sufrimiento se reparte por un centenar de municipios de la geografía vasca. No así el reconocimiento a las personas asesinadas." (Fundación para la Libertad, citando a EL DIARIO VASCO, 17/1/2010 )

9/11/09

Los amenazados de muerte por ETA son 42.000"

"«Soy uno de los pocos aquí que no sufre violencia de persecución. En este contexto, a uno se le encoge el corazón. La mitad de la sociedad vasca está amenazada y la mitad del Parlamento va con escolta». Así comenzó ayer su disertación el parlamentario del PNV Ricardo Gatzagaetxebarria, que participó en las primeras jornadas en pro de los amenazados, perseguidos y exiliados por causa de ETA, organizadas ayer en Getxo por la asociación en favor de las víctimas de la violencia de persecución Zaitu.

Los encuentros sirvieron para poner de manifiesto la necesidad de hacer visible el drama diario de los amenazados por ETA en Euskadi, cifrados en 42.000 personas, según el informe de atención institucional a las víctimas del terrorismo presentado el pasado mes de julio por el Ararteko." (Fundación para la Libertad, citando a
EL CORREO, 7/11/2009)

7/11/09

Las víctimas del terrorismo etarra... en la escuela... para enseñar el sufrimiento

"Ezenarro propone que la educación se haga cargo de una visión global del sufrimiento. Pero ello sólo debe intentarse mediando una decisiva distinción entre el sufrimiento injusto (el que hace víctimas en sentido moral –del terrorismo, de género, etcétera–) y el que responde a penas acordes con los derechos humanos por haber provocado sufrimientos injustos. (...)

Para empezar, veo positivo que los diversos responsables políticos se esfuercen por pronunciarse sobre el tema de la presencia educativa de las víctimas en general, y de las víctimas del terrorismo en particular, situándose en el nivel prepartidario, el nivel en el que se asientan los principios básicos de justicia y libertad, inspirados en los derechos humanos, que todos debemos compartir. (...)

Señalada de este modo la perspectiva, paso a consideraciones más precisas. En primer lugar, de la constatación de que se han dado frutos positivos en una experiencia educativa como la de 'Bakerako urratsak-Dando pasos hacia la paz', en la que se optó por que la presencia de las víctimas no fuera física y directa, no se puede concluir que se han cumplido todos los objetivos planteables y en sus intensidades suficientes. Conozco bien la experiencia. Y junto a los avances y logros ciertos, que celebro, he señalado, con otros colegas y con ánimo de que sea mejorada en el futuro, sus deficiencias significativas en el propio diseño y sus insuficiencias en el horizonte que contempla. Entre estas insuficiencias está, ciertamente, la de no aceptar la presencia directa de las víctimas. Dicho todo esto de otro modo: partiendo de donde partíamos -de la práctica ausencia, en cualquiera de sus expresiones, de las víctimas del terrorismo en la educación-, se ha dado ciertamente un avance, pero se trata de un avance incipiente, tímido y totalmente insuficiente. (...)

Centrándome ya en esta última cuestión, conviene resaltar que, si bien es cierto que hay que dar razones a favor de esta presencia directa, también hay que hurgar en las razones por las que se enfatiza la necesidad de su exclusiva presencia indirecta. Hay una argumentación, o mejor una motivación, que debe rechazarse por espuria, tanto si se concluye en una opción como en otra: la de pensar -sin declararlo- que la opción elegida es la que más conviene a nuestros intereses estrictamente partidarios. Hay además una segunda motivación, que es igualmente indebida y que afecta a la opción de rechazar la presencia directa: la de rehuir los conflictos que podría generar en las aulas.

Comento con algún detalle esto último. Que, en concreto, las víctimas del terrorismo ligado al País Vasco se hagan directamente presentes en la educación, aquí, es una cuestión delicada, debido a que en nuestras aulas se refleja un clima social en el que, desgraciadamente, está aún relevantemente presente la indiferencia e incluso el menosprecio hacia estas víctimas. Ante este hecho, no podemos reclamar la inhibición de su presencia en general, ni tampoco de ciertas formas de presencia que serían 'provocadoras', porque es claudicación moral. Lo que hay que hacer es trabajar decididamente contra ese clima para ir haciendo posible toda forma de presencia que se justifique pedagógicamente. En este sentido, toca preguntarse con honestidad si las razones pedagógicas que se aducen para la inhibición de ciertas presencias son auténticas o son una excusa que nos evita confrontarnos con estas expresiones sociales de intolerancia y de falta de empatía hacia las víctimas, reflejadas en las aulas.
(...)

Pedagógicamente, lo más correcto es una articulación adecuada de las dos formas de presencia. Cada una de ellas tiene sus ventajas y sus limitaciones, y por eso la riqueza educativa, y el reconocimiento debido a las víctimas, se logran plenamente cuando se imbrican en una afinada programación. (...)

La razón justificadora fundamental de presencia de las víctimas, aquélla en la que deben encajarse otras también significativas como la de expresar el reconocimiento debido a éstas, es que con ella es como se logra el objetivo educativo irrenunciable de motivar hacia las convicciones y actitudes comportamentales hacia las víctimas que emanan de los derechos humanos. Es aquí donde hay que situar la pregunta directa que se nos lanza: la presencia directa, ¿aporta algo decisivo o es contraproducente? (...)

Arranco mi respuesta destacando que aporta algo decisivo: todo lo implicado en la relación del cara a cara. En concreto: superación, por evidencia, de todo acercamiento abstracto (la víctima, en su contundencia física, está ahí); fuerza de interpelación (la víctima es un sujeto presente que directamente me habla a mí); capacidad de interacción vital (puedo hacerme eco, podemos entrar en un diálogo sustentado en mi empatía lúcida, podemos abrirnos a la sorpresa). Hay ya experiencias educativas de presencia directa de víctimas de diverso tipo, incluidas las víctimas del terrorismo (desgraciadamente, fuera de Euskadi), que muestran su fecundidad. (...)

Si, por tanto, la presencia directa de las víctimas no es 'per se' contraproducente, sino al contrario, enriquecedora, es cierto que, por exigencia pedagógica, tiene que acompañarse de ciertas condiciones, por el bien de la víctima y del acto educativo. Para empezar, hay que garantizar a la víctima un clima en el aula que no va a ser de rechazo revictimizador, aunque quepan grados diversos de aceptación. En segundo lugar, es muy importante que la víctima que interviene en el acto educativo haya realizado en un grado razonable su proceso de duelo, para que suponga un avance de éste y no un retroceso. En tercer lugar, la víctima debe asumir que está ahí como testigo moral de la violencia sufrida, lo que le pide que sitúe su intervención en el nivel prepartidario. Por último, a la víctima, como a todo agente educativo, hay que pedirle dotes pedagógico-comunicativas adecuadas para la actividad que realice, a fin de que no se produzcan consecuencias negativas. Esta relación escueta puede sugerir que el listón se pone muy alto. Sé por mi parte que hay un número significativo de víctimas del terrorismo con disposición y capacidad para embarcarse en esta tarea y con estos parámetros." (Fundación para la Libertad, citando a Xabier Etxeberrria, EL DIARIO VASCO, 6/11/2009)