10/11/10

Uno de los recuerdos de aquellos días que con mayor amargura guarda fue que "nadie se acercara. Estuve 20 minutos sentada en la calle mientras llovía"

"Por memoria, Caty Romero Lucas, de 48 años, viuda del sargento de la Policía Municipal de San Sebastián, Alfonso Morcillo Calero, se quedó a vivir en Lasarte. A ella, de Badajoz, sólo le ataba al País Vasco su marido, y aquí "sin casi amigos, ni familiares" ha digerido el asesinato, la soledad y la incomprensión. (...)

Alguien, no sabe quién, le avisó por el telefonillo de que bajara a la calle, que su marido se había mareado. Morcillo Calero fue una de las personas que denunció la presencia de topos relacionados con ETA en la Policía Municipal de San Sebastián.

Desde entonces, como asegura, siempre piensa en lo peor cuando alguien le llama a una hora intempestiva a casa. "Suelo preguntar qué ha pasado, nunca cómo estás o qué quieres", añade.

Uno de los recuerdos de aquellos días que con mayor amargura guarda fue que "nadie se acercara. Estuve 20 minutos sentada en la calle mientras llovía. Y viendo que nadie se me acercaba". Por primera vez, la voz cálida de Romero Lucas y con un acento que remite al sur se entrecorta al otro lado del teléfono. Esa sensación parece que todavía dura. (...)

En la capilla ardiente se hizo la promesa de quedarse para luchar por la memoria de su marido, también de Extremadura, a costa de estar sola y lejos de su familia. Hoy no se plantea irse, "todavía queda mucho por hacer".

-¿Cree que el distanciamiento de Valentín Lasarte de ETA es sincero?

- No, por cómo le vi en el juicio de mi marido." (Fundación para la Libertad, citando a
EL PAÍS, 10/11/2010 )

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