10/11/10

"Tal vez algún día mis hijas puedan convivir con las de los asesinos de mi padre"

"Iñaki García Arrizabalaga contesta sin parpadear. Con voz firme y clara, este profesor de Marketing de la Universidad de Deusto, en el campus de San Sebastián, relata cómo se enteró con 19 años, en una de las aulas en las que ahora imparte clase, que su padre no había llegado al trabajo, que la policía le estaba buscando, que alguien le había secuestrado.

"Pasada una hora de clase, llaman a la puerta. Toc. Toc. Y aparece mi hermano el mayor. Pensé: ¿Y esto? Me contó que nuestro padre no había ido al trabajo y ahí empezó la vorágine", rememora. Fue el 23 de octubre de 1980, el año más sangriento de ETA con cerca de un centenar de víctimas mortales.

Los Comandos Autónomos Anticapitalistas mataron de un tiro en la cabeza en el monte Ulía a Juan Manuel García Cordero, delegado de Telefónica en San Sebastián. Le acusaron de ser cómplice de las escuchas que estaba efectuando la policía a la banda terrorista. (...)

"Recuerdo perfectamente a mi madre abrazando el cuerpo de mi padre muerto. Yo también lo abracé", relata García Arrizabalaga, en una dependencia fría y austera del centro donde estudió Empresariales. También le viene a la memoria que llovía mucho, y que su padre se había ofrecido a llevarle en coche a la Universidad. Él se negó. "Siempre iba en bici, hiciese bueno o malo", aclara.

Al García Arrizabalaga chaval se lo comió la rabia y la impotencia. "Transité por un camino de odio hacia los que asesinaron a mi padre, hacia ese mundo... Luego me di cuenta de que el odio sólo sirve para destruirse a uno mismo y a lo que te rodea. Es una enfermedad. Entonces decidí transformar esas energías y me comprometí en diversos movimientos por la paz", explica.

Ahora, aquel joven tiene 49 años, es padre de dos niñas de ocho y seis, a las que ha explicado que su abuelo murió asesinado pero añade que las ha educado "sin odio, ni rencor". "Tal vez algún día mis hijas puedan convivir con las de los asesinos de mi padre", elucubra el profesor.


Al volver a 1980 García Arrizabalaga relata que sus compañeros de clase se manifestaron en repulsa por el atentado y que CC OO convocó un paro en Telefónica para denunciar el crímen pero sostiene que "fueron hechos muy puntuales. Existía un autismo social en el mundo de las víctimas del terrorismo", recuerda. (...)

Pone como ejemplo el Día de la Memoria que hoy se celebra y cita a Maixabel Lasa, la responsable de la Dirección de Víctimas del Terrorismo del Gobierno vasco, al apuntar que "hace 20 años este acto se hubiera considerado una provocación". El profesor de Deusto redondea su discurso exigiendo verdad -todavía no sabe quiénes fueron los asesinos de su padre- y justicia, -"no deben quedar impunes". (Fundación para la Libertad, citando a EL PAÍS, 10/11/2010 )

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