R. No descarto que se produzca una escisión y quede un grupo marginal como sucesor de ETA, porque no tengo la certeza de que ETA acabe del todo. Los etarras de hace 20 años tenían ideología, y los de ahora, no.
En el caso de que haya una escisión, tengo la esperanza de que el sector de la izquierda abertzale que siga apoyando la violencia sea, en contraste con lo sucedido en otras ocasiones, muy minoritario.
P. Entonces, ¿cree que estamos en la etapa terminal de ETA?
R. Sí, estamos en el proceso terminal de ETA como problema político. Ya he dicho que no tengo claro que alguien sigamatando en nombre de ETA, que ese alguien se atribuya la sucesión, porque aquí no hay testamento. En 1968, cuando ETA empezó a matar, se puso en marcha una maquinaria imparable, y muchos tuvimos una visión ingenua.
Recuerdo quemi amigo Ignacio Ellacuria (jesuita asesinado en 1989 en El Salvador por paramilitares del Ejército) solía decir que la violencia subversiva, desde un punto de vista cristiano, era una tentación, pero no un pecado. En aquella época vivíamos en la aureola de Camilo Torres (el cura guerrillero, asesinado en los años sesenta en Colombia). (...)
P. En un proceso terminal de ETA, ¿ve posible conciliar los intereses de las víctimas con los de los presos de ETA?
R. Es una tarea de no menos de cien años. Temo que no se haga justicia, que no se aclare la verdad de lo que ha pasado aquí, que se quiera resolver con un "haya paz", con el argumento de que todos, las víctimas y los de ETA, han sufrido, cuando creo que no es lomismo el sufrimiento de las víctimas y el de los verdugos.
Hay que reconocer los motivos por los que aquí se ha matado a la gente.
P. ¿Por qué cree que ETA ha matado?
R. ETA decía que mataba a unos porque eran guardias, a otros porque eran confidentes o drogadictos, etcétera. Pero ETA ha matado al diferente. ETA es para Euskadi como Auschwitz para Alemania. Nunca nada será lo mismo porque aquí se ha matado en nombre de la patria y hemos sido indiferentes ante la muerte, la extorsión, el secuestro...
P. Ha dicho que el proceso de reconciliación de la sociedad vasca puede durar cien años. ¿La Iglesia puede jugar un papel en ese proceso?
R. Creo que el proceso de reconciliación va a ser muy largo. Aquí se han roto amistades de años, familias. Aquí se necesita un proceso de reconstrucción de los valores, del reconocimiento del sufrimiento de las víctimas, del reconocimiento del otro como diferente y de su sufrimiento.
¿Cómo se va a hacer para reconstruir esto? ¿Acaso porque se ha acabado ETA? No lo creo. Pero en ese proceso la Iglesia tiene un papel porque a ella pertenecen víctimas, verdugos e indiferentes." (JAVIER VITORIA: "La reconciliación necesita cien años". El País, Domingo, 31/10/2010, p. 11)
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