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12/9/18

Albert Solé: En Cataluña se dan dos elementos principales, el nacionalismo y el populismo que también encontramos en los EEUU de Trump, en la Italia de Salvani o en tantos países europeos. En el independentismo catalán hay también una pulsión provinciana, xenófoba y supremacista muy potente

"(...)--¿Cómo se gestó y por qué el proyecto del documental con el título de ‘Federal’?

--Desde Federalistes d’Esquerres quisimos impulsar un proyecto audiovisual que sirviera para estimular el debate y hacer pedagogía de los valores federalistas sin rehuir las enormes dificultades y contradicciones que conlleva. No es una película propagandística, como tantas otras que se han hecho sobre el procés, sino un film que pretende hacernos reflexionar a partir de voces también discrepantes. 

Era un momento, hace un par de años, en que los federalistas parecían unos seres extraños en Cataluña, como si fuéramos el pueblo de Asterix asediado por el imperio político y mediático “indepe”. Pero la idea era pensar no sólo en el problema catalán, sino sobre todo en la crisis de gobernanza en Europa y en otros países occidentales. 

Si Europa no se construye como una república federal no tendremos defensa frente al resurgimiento del eterno juego identitario que la ha desangrando durante siglos. La construcción de la Europa unida y la consolidación de un modelo de soberanías compartidas como es el federal es, en realidad, la utopía por la que es necesario volver a luchar.

--Ese modelo federal, siguiendo lo que pueda ser Europa en el futuro, ¿es válido para Cataluña?

--El caso catalán es una réplica de movimientos sísmicos e escala planetaria. En Cataluña se dan dos elementos principales, el nacionalismo y el populismo que también encontramos en los EEUU de Trump, en la Italia de Salvani o en tantos países europeos. La diferencia aquí es que el enemigo –el nacionalismo del PP—era de derechas y eso empujaba el independentismo catalán hacia la izquierda pero, no nos engañemos, hay muchísima gente que piensa lo mismo que Torra en sus tuits.

 En el independentismo catalán hay también una pulsión provinciana, xenófoba y supremacista muy potente. El interés de cualquier nacionalismo es llevarlo todo a una dicotomía entre blanco y negro, o eres amigo o enemigo. Lo hemos visto tantas veces a lo largo de la historia que parece mentira que volvamos a caer en una trampa tan pueril en una época en que todas las sociedades son multiculturales y mestizas. 

Lo que sabemos es que las entidades políticas más eficaces en el mundo tienen sistemas federales: Estados Unidos, Australia, Canadá, Suiza, Alemania o Bélgica. Y también la Unión Europea que, o se acaba organizando federalmente o no funcionará. Cataluña ha de encontrar su espacio en ese proyecto, teniendo en cuenta que cada sistema federal es distinto y obedece a los particularismos históricos de cada entidad. 

No es lo mismo el federalismo de los EEUU que el Suiza o el de Alemania. Lo único que comparten es que permiten gobernar sociedades cultural y políticamente muy complejas. 

--¿Un federalismo asimétrico o simétrico?, porque esa es otra discusión.

--Pero es que el federalismo totalmente simétrico no existe. Ni en Estados Unidos, con estados que tienen la pena de muerte frente a otros que no la tienen. Hasta Alemania, como referente del federalismo cooperativo, tiene tensiones periódicas.

 Lo que no hay allí son intentos de ruptura unilateral del espacio de convivencia común. Tienen un estado, como Baviera, que se define como estado libre asociado y no pasa nada. Cuando se ha planteado, sin embargo, si Baviera puede ejercer la autodeterminación, si puede romper con la federación, el Tribunal Constitucional Alemán ha dejado muy claro que no.

--¿Esa cuestión podría ser válida para Cataluña, aprendiendo del modelo de Baviera?

--Sin duda, me parece que sería una salida. Se trataría de una evolución del estado autonómico. Y eso sin dejar de lado que en muchos países federales, sus estados no tienen tantas competencias como algunas de las comunidades autónomas históricas españolas. 

Pero no hay que tener miedo a las palabras. Cada entidad ha de poder denominarse como quiera mientras sea leal al marco común. En España podría ser parte de la solución.

--¿Estaría de acuerdo, entonces, como apuntan algunos constitucionalistas que, en realidad, seguimos en transición, porque no se completó lo que apunta la Constitución sobre las autonomías, que en aquel momento no existían y, por tanto, tampoco se nombran?

--El artículo 2, por ejemplo, permite aún abrir abre muchas ventanas. No me gusta nada cuando se habla del “régimen del 78” como si fuera una especie de dictadura bis. Creo que la Constitución tenía un espíritu federalizante, con un mandato a las generaciones siguientes: lo podéis completar, o no. El problema no es la Constitución sino el uso que se ha hecho de ella. 

Se podría avanzar hacia una estructura federal mediante una reinterpretación del texto y el desarrollo, mediante disposiciones adicionales, de algunos artículos que permitieran resolver algunos de los grandes escollos como la financiación o el blindaje de competencias. Es sobre todo un problema de voluntad y de consensos políticos.

 Lo que seguro que exigiría una reforma constitucional es la reconversión del Senado en un auténtico “Bundesrat”, el espacio en que dialogaran las comunidades federales españolas. Ahí sí tenemos un reto porque una parte importante de la derecha lo va a impedir por todos los medios. 

Lo importante es ir avanzando es esa dirección, sin pasos atrás como los de las dos últimas décadas. La clave ahora la tiene Ciudadanos, que debería entender que la recentralización no lleva a ningún sitio.

--Porque, el nacionalismo no ha querido nunca un modelo federal.

--Los constituyentes eran totalmente conscientes de ese problema. Los nacionalistas vascos y catalanes siempre prefirieron la negociación bilateral al mal llamado “café para todos”, que nunca fue tal. La ironía es que Taradellas desconfiaba de Pujol, entre muchas cosas, porque lo veía como un multilateralista. 

Lo que entendieron los nacionalistas y regionalistas, y Pujol el primero, es que el estado autonómico era una oportunidad única para monopolizar el poder jugando al agravio comparativo, teniendo en cuenta además que el estado central con sus inercias jacobinas tampoco supo apostar claramente por la descentralización que defendían los constituyentes. 

 Surgieron muchos “Pujoles” por todo el territorio español y sus hijos políticos han acabado jugando a la deslealtad institucional, un pecado imperdonable en democracia. Y sin embargo, el sistema se mueve y avanza.

 Lo importante de esta Constitución, como dijo Miquel Roca, no es tanto la letra como la música y a pesar de los pesares hemos consolidado un sistema democrático que es capaz de echar, al menos en Madrid, a un gobierno corrupto. Ahora falta dar un empujón en una dirección netamente federal.

--Pero en Cataluña ahora, el problema no será el de hacer entrar el genio en la botella, que, una vez fuera, se negará a entrar en un terreno de cierta racionalidad, que pase por abandonar la vía unilateral hacia la independencia?

--El ejemplo es el del plan Ibarretxe, en el País Vasco, que les acabó costando el gobierno a los nacionalistas vascos. Cuando entendieron que ese camino llevaba a la vía muerta, volvieron a lo de siempre, a la negociación y a consolidar pequeños avances políticos que van sumando más autogobierno gracias a su influencia en el Congreso. 

Creo que una parte de la sociedad catalana entenderá que no hay alternativa y que el derecho a decidir no se da en ninguna parte, salvo ese caso singular del Reino Unido. Lo que se ha visto es que lanzar un cambio legislativo a partir de un referéndum es una trampa. Debería ser al revés. 

Es lo que les pasó a los canadienses. El derecho a decidir es un arma de destrucción masiva en manos de quienes lo monopolizan. Querrán repetir el referéndum una y otra vez, como ha pasado en Canadá, o como puede pasar en Escocia. En Quebec llevan más de 40 años dándole vueltas a lo mismo y dejando la agenda social en un segundo plano. 

Y lo que se ve y eso es lo más importante, es que cuando visitas y conoces Canadá, percibes que Quebec es un territorio bien gestionado y con un buen nivel de vida porque es canadiense y es federal, pero a poca distancia compruebas que el gran poder económico se ha ido a Toronto. La posición predominante que tenía Quebec en los años 70 la ha perdido. Ya no la recuperará. 

Y aquí, en Cataluña está pasando algo bastante peor, porque no somos Canadá sino un país tan homologable en los niveles de corrupción, clientelismo y baja calidad democrática como el resto de España.

--¿Eso ya está pasando y no se percibe o no se quiere percibir?

--Es que hay dos maneras de vernos, depende del espejo que queramos elegir. No puede ser que nos miremos siempre en un espejo deformante que sólo nos diga lo guapos que somos. Y ése es el papel que ejercen los medios de comunicación públicos. 

Las cifras reales de las industrias culturales nos dicen que han bajado enormemente las visitas a los grandes museos, que casi no hay producción cinematográfica, que hay muchas menos matriculaciones en las grandes escuelas que viven de la clientela de fuera, que la ciudad de Barcelona pierde su capacidad de atracción como marca mundial. 

Hay turistas, sí, pero los indicadores muestran que perdemos calidad. Las imágenes del Parlamento saltándose la legalidad aleja el poder económico, las imágenes de violencia en las calles aleja a visitantes de calidad, los discursos populistas o xenófobos han hecho que se pierda incluso una corriente de simpatía internacional que se habían ganado los indepedendistas.

--¿Barcelona en peligro?

--Creo que, por ejemplo, los Comunes se equivocan mucho cuando despliegan un lazo amarillo en la fachada del Ayuntamiento. Deberían darse cuenta de que Barcelona y su área metropolitana son las grandes perjudicadas por el procés que en la práctica defiende, no lo olvidemos, una Cataluña aislada de Europa y con una capital provinciana.  (...)

--Al margen de la discusión sobre si el independentismo ha tenido o no mayorías suficientes, ¿el problema no es la propia idea? ¿No es la idea un error, la independencia, cuando estamos en proyectos federalistas europeos?

--La idea de la independencia es un absurdo absoluto. Cualquier persona observador de la política europea mínimamente informado sabe que la independencia unilateral y la UE no son compatibles. Gente del mundo independentista que conoce a la perfección los entresijos de la UE sabía que era imposible que Catalunya estuviera en la UE porque la entrada de un nuevo miembro requiere de la unanimidad de los 27 estados miembros, y ninguno aceptaría una Cataluña independiente porque con ello daría alas a sus propios movimientos nacionalistas internos. 

Si difícil resulta gestionar una Europa de 27 imagínese una de 200 enfrentados entre sí. Nos han mentido a conciencia y después han reaccionado con cinismo, diciendo que iban de farol.  (...)"                     (Entrevista a Albert Solé, Manel Manchón, El Español, 15/07/18)

23/6/17

Pep... como bien sabes, los Tribunales de Alemania, Italia y Estados Unidos, países en los que has vivido, no permiten ni la secesión de su territorio ni la indivisibilidad de su soberanía. ¿Son autoritarios porque no dejan poner urnas?

"EL ANTIGUO entrenador del Barça, al abandonar este club, se pasó un año sabático en EEUU; después ejerció en Baviera (Alemania); y antes fue jugador en Italia. 

En estos tres países democráticos, sus respectivos Tribunales constitucionales o el Supremo han rechazado tajantemente, sin remilgos, la secesión de territorios y, en particular y de forma reciente, la realización de sendos referendos independentistas para la Baviera alemana y el Véneto italiano.

Véneto es una rica región que desde los años 90 aprobaba normas ilegales ensanchando su muy limitada autonomía; casi todas declaradas inconstitucionales. Véneto fue más lejos e intentó que el electorado regional tuviera capacidad de enmienda constitucional; algo claramente rechazable para el Tribunal Constitucional italiano dado que la revisión del marco constitucional «no puede ser reservado a una fracción del electorado, sino que tiene que dirigirse a todo el pueblo que es único y da forma a la unidad política de la nación» (sent. 496/2000).

A Guardiola, esa sentencia ¿le suena a algo? Pues, sí, a democracia y Estado de Derecho. Una reforma de ese Estatuto del Véneto en 2012 habla de la «preexistencia política y jurídica de una población regional». 

Son palabras, sí pero que excitaron a los políticos ávidos de liberarse de controles y aprobaron en 2014 la ley para convocar un referéndum para decidir que el Véneto se convirtiera en una República independiente y soberana.

 La rápida y categórica sentencia del Tribunal Constitucional italiano en 2015 dejó claro que no está entre las competencias de la región plantear la secesión; a mayores, la secesión era radicalmente incompatible con los principios fundamentales de unidad e indivisibilidad del Estado proclamados en el art. 5 de la Constitución italiana (similar al art. 2 de la Constitución española). Se respetó la sentencia.

Es más, como los italianos son finos juristas con sentido del Estado y de su permanencia, su jurisprudencia ya había dejado claro que la unidad e indivisibilidad ni tan siquiera pueden ser objeto de revisión constitucional. La unidad de un Estado es un núcleo duro inderogable. En Italia, ni la menor esperanza a que un cambio constitucional permita la ruptura del Estado. A perpetuidad.  (...)

Guardiola, cuando abandonó el F.C. Barcelona, se pasó un año sabático en Estados Unidos. Pudo haber leído algo sobre la historia, la guerra de Secesión y la Constitución de los EEUU. Allí también el Tribunal Supremo confirmó, muy tempranamente, que se trata de una «Unión indestructible compuesta de Estados indestructibles», expresión que en ocasiones repitiera el presidente Obama. 

Desde sus pactos iniciales en la fase de Confederación, EEUU proclamó que «la unión tendrá un carácter perpetuo». La unión indestructible la pusieron a prueba los secesionistas del rico Sur esclavista (otra vez los ricos). El presidente Abraham Lincoln rechazó el chantaje de los secesionistas que le amenazaban con «el choque de trenes» (en el pobre y ridículo lenguaje actual); ese chantaje de los secesionistas consistía en que, para evitar una secesión salvaje, se pactare una secesión civilizada. 

El presidente Lincoln se negó a negociar la secesión con los esclavistas a cambio de evitar la secesión salvaje; y les hizo con la justicia y con las armas, amén de la determinación de un buen gobernante. La ley ciñe espada para cuando no se le respeta. Primero la ley, luego la sanción.

Y Lincoln hizo mantener la Unión indestructible. A perpetuidad. ¿Se atrevió Guardiola, allí en EEUU, a hablar de los abusos y autoritarismo de Lincoln y sus sucesores? ¿o a pedir ayuda de la comunidad internacional para que Texas u otros Estados pongan urnas?

Sigamos con Guardiola por el mundo. Si la estancia de jugador en Italia le queda lejos, en la rica Baviera alemana (siempre los ricos) le queda cercana en el tiempo por su etapa de entrenador del Bayern. Y no aprendió nada tampoco del recto proceder de los admirados alemanes en el respeto a la Constitución. Es cierto que la resolución del Tribunal Constitucional alemán es de enero de 2017; la puede leer en el alemán del que tanto presume.

El Tribunal Constitucional alemán fue muy tajante y no admitió ni a trámite la petición de secesión. Alemania no se esconde tras un Estado plurinacional; su Tribunal reafirma que Alemania es Estado-nación basado en el poder constituyente del pueblo alemán y en el que «las regiones no son dueñas de la Constitución».

 Dijo que no hay espacio bajo la Constitución para que las regiones (länders) puedan separarse. Esto violaría el orden constitucional dado que el poder constituyente reside en todo el pueblo y «no hay espacio para aspiraciones secesionistas». Muy claro; todo el pueblo decide; también en Alemania, un Estado se constituye a perpetuidad.

Conociendo Pep Guardiola Estados Unidos, o Alemania e Italia no se entiende por qué no extendió los insultos en su discurso del odio contra España a los abusos de Estados autoritarios como EEUU, Alemania e Italia que rechazan «poner urnas». 

Cuando cobraba millones del Bayern no hizo un discurso incendiario contra el Estado alemán que niega –sin opción de queja– el derecho de libre determinación a Baviera, a pesar de que el muy filósofo entrenador estima que rechazar un referéndum de secesión es «una persecución política impropia de una democracia en la Europa del siglo XXI». 

Para Herr Guardiola, Alemania o Italia están entre los estados autoritarios de cuyos abusos pide ayuda a la comunidad internacional. Aunque le gusta hacer creer a todos que él es más leído que los profesionales de su entorno, pudo haber aprovechado su estancia en esos tres países ejemplares, para España y para el mundo en la concepción de la democracia y el Estado de derecho, a fin de adquirir cultura y recobrar el sentido común. (...)

NINGÚN ESTADO puede aceptar el derecho de una parte a la secesión. Un Estado así sería impracticable. Dejemos el peculiar caso británico basado en una adhesión previa, que no se da en los restantes casos –como ya lo habían declarado otro tribunal alemán sobre el hecho de que Baviera no se había adherido, sino que era parte del Estado, luego no podía abandonarlo–.

 La comunidad internacional, a la que Guardiola y las mentiras del independentismo apelan, protege un principio fundamental del Derecho Internacional: todo Estado tiene derecho a que se respete y a proteger su unidad nacional frente a reivindicaciones que no se funden en el reglamentado derecho de libre determinación. La unidad nacional e integridad territorial es un bien público internacional. Ningún Estado puede aceptar que se pueda destruir su unidad y la indivisibilidad de su soberanía. Tampoco la comunidad internacional.

Guardiola se paseó por el mundo, pero el mundo no pasó por él. Es lo que pasa cuando los sectarismos se encierran entre cuatro barras y sus mentiras: no tienen amplitud de miras. Hay que abrirse al mundo de experiencias del respeto a la ley y al patrimonio constitucional europeo del Estado de Derecho tantas veces proclamado por la Comisión de Venecia del Consejo de Europa."                (Araceli Mangas, El Mundo, 22/06/17)

11/4/17

¿Está también Die Linke por el derecho de autodeterminación de Baviera o del Norte de Italia?

"(...) Die Linke, la tercera fuerza del Bundestag, ha anunciado su apoyo al referéndum secesionista. ¿El de Baviera? No del catalán. También han expresado su solidaridad con Carme Forcadell. El comité ejecutivo ha aprobado, por unanimidad, apoyar el derecho a decidir de Cataluña.

 Expresan del mismo modo su solidaridad con los movimientos sociales que entienden el referéndum como mecanismo para la “transformación democrática y social” de la sociedad catalana. Reclaman, por otra parte, que el Gobierno alemán dé apoyo a las demandas secesionistas y plante cara al Gobierno español.  (...)

¿Cuáles son las fuentes que usa Die Linke en este caso para sus reflexiones y análisis? ¿Las de sus compañeros del grupo europeo? ¿Está también Die Linke por el derecho de autodeterminación de Baviera o del Norte de Italia?

 ¿Sabe Die Linke quienes dirigen y apoyan este movimiento secesionista en una de las comunidades españolas con mayor renta per capita y con mayores desigualdades sociales y con mayor destrucción neoliberal de la sanidad y la educación públicas? ¿Lo sabe o no lo sabe?

 Tal vez sea oportuno recordar el punto octavo de las condiciones para ser miembro del Komintern: 

“Los partidos comunistas de países en los que la burguesía está en posesión de colonias y oprime otras naciones es necesario que tengan una actitud particularmente explícita y clara sobre la cuestión de las colonias y los pueblos oprimidos. Todo partido que quiera formar parte de la Internacional Comunista tiene la obligación de desenmascarar los trucos y engaños de sus "propios" imperialistas en las colonias, de apoyar no solo de palabra sino con hechos todo movimiento de liberación en las colonias, de pedir que los imperialistas de su país sean expulsados de tales colonias, de infundir en los trabajadores de su propio país una actitud de verdadera fraternidad con los trabajadores de las colonias y los pueblos oprimidos, y de hacer sistemáticamente una labor de propaganda entre las tropas de su propio país para que no colaboren con la opresión de los pueblos coloniales”. 

¿Qué es Catalunya en opinión de Die Linke? ¿Una colonia, un pueblo oprimido, una comunidad explotada y oprimida por los imperialistas españoles? ¿De verdad que aún estamos en estas? Si Rosa Luxemburg levantara la cabeza. (...)

 El tema de hoy. De una entrevista a Costas Lapavitsas que lleva este titular: “Syriza ha traicionado las clases populares y ha matado la esperanza” [2]. El entrevistador y traductor es Pau Llonch. 

Empecemos por su pregunta: Por último, crees que las demandas de soberanía nacional del pueblo catalán, siempre que se vertebren en un eje opuesto al de la extrema derecha -la voluntad de acoger refugiados, por ejemplo, es una muestra-, pueden apuntar hacia lo que crees que hoy hay que defender en un sentido progresista?” 

Dejemos lo del “sentido progresista”, que no es esencial ahora. ¿Por qué habla Llonch de las demandas de soberanía del pueblo catalán? Lo que hay realmente, como es sabido, es una demanda -que esconde una destacada voluntad de poder- de un sector del pueblo catalán no mayoritario dirigido y hegemonizado por un sector de la burguesía catalana, la nacionalista, a favor de un invento creado en laboratorios políticos llamado derecho a decidir o de otras finalidades cuando la situación lo requiere.

 ¿No tiene soberanía el pueblo catalán en determinados ámbitos? ¿Quién impide ejercer su soberanía al pueblo catalán en conjunción con el resto de pueblos españoles para decidir, por ejemplo, sobre el TTIP? ¿ España o la exCDC?  

Por lo demás, la voluntad de recoger refugiados a la que se apela se ha concretado en nada o en muy poco. Sirvió, publicísticamente, para desmarcarse no del gobierno del PP sino de la España casposa y rancia. Ya han pasado página, nadie habla del tema. 

Tras la pregunta, la respuesta de Lapavitsas [CL], de quien tanto hemos aprendido sobre la situación política griega y las agresiones de los grandes poderes de la UE, fue la siguiente

1. “No me atrevería a dar consejos a nadie. Conozco bastante la situación catalana a través de compañeros catalanes y españoles con los que he conversado, pero quiero ser respetuoso”. 

No hay consejos, impera el respeto. La fuente de información deben ser los eurodiputados y líderes de las izquierdas españolas que, incomprensiblemente, siguen apostando por la vía política que defiende la burguesía nacionalista catalana. 

Es más que extraño que Lapavitsas hable de “compañeros catalanes y españoles”. ¿Una aportación creativa del entrevistador y traductor? Si no es así, la comida de tarro a CL es de manual. ¿Qué presupone ese “catalanes y españoles”?

2. “Dicho esto, creo que la situación catalana es muy interesante e importante para Europa. Hay una condensación de tendencias, presiones y fuerzas que hacen que Cataluña sea una especie de microcosmos de Europa. 

Y esto coloca un carga enorme sobre los hombros del pueblo catalán. En primer lugar, soy bastante clásico y ortodoxo: si el pueblo de Cataluña quiere la independencia, tiene el derecho de obtenerla. El derecho de autodeterminación y de independizarse es indudable”.

¿Interesante e importante para Europa? Sin duda. Pero, ¿desde qué punto de vista? ¿Defendiendo qué? ¿Alertando los vientos turbulentos de los viejos y nuevos nacionalismos? ¿Qué condensación de tendencias, presiones y fuerzas hacen que Cataluña sea una especie de microcosmos de Europa? ¿Qué tipo de microcosmos europeo es .Cat? 

¿El de gente rica que se quiere separar de gente pobre excusándose en que España les oprime y explota y ellos no son libres para ejercer su total dominio sobre la que consideran finca propia? ¿No es evidente que estamos ante una descarnada lucha de poder vestida con ropajes democráticos-muy-democráticos?

¿Qué carga enorme se coloca sobre los hombros del pueblo catalán del que se sigue hablando en general, sin matices ni divisiones? ¿La carga de defender la unidad de los pueblos, la unidad de un demos resistente, o la de levantar un muro-estado entre pueblos hermanos y unidos fraternalmente por millones y millones de lazos e historia? 

CL dice ser bastante clásico y ortodoxo: “si el pueblo de Cataluña quiere la independencia, tiene el derecho de obtenerla. El derecho de autodeterminación y de independizarse es indudable”. ¿Indudable? ¿Por qué indudable? ¿Tiene también ese derecho el “pueblo ateniense” por ejemplo? ¿Y por qué no, si fuera no la respuesta, y el “pueblo catalán” sí? 

Por lo demás, conviene insistir, no es el pueblo de Cataluña quien quiere la independencia (recordemos el 9N) sino un sector, importante sin duda, de ese pueblo que, a pesar de la intoxicación educativa-informativa por babor y estribor durante décadas y décadas, no es mayoritario.

3. “La cuestión es: ¿qué significa en la práctica? Y que significa para las relaciones entre trabajo y capital? Hay muchas maneras de ganar la independencia y tu has señalado algunas [hemos hablado del amplio espectro entre PDEcat a la CUP]. Pero el tema es más complejo porque, si te quedas en la Unión Europea, puede que el hecho de ganar la independencia de España no te dé tanta independencia como imaginas”.

Sin duda, es sabido por todos lo que señala CL sobre la independencia catalana de España y la vinculación-dependencia a la UE que las dos fuerzas mayoritarias secesionistas sostienen. De independencia real nada de nada.

Sea como fuere, qué significa en la práctica pregunta CL. Pues evidente: levantar un muro de separación entre la clase obrera en Cataluña y la del resto de España. Debilita la unidad y la fuerza de los sectores desfavorecidos, y es más que útil para los planes de las burguesías de ambas Patrias. En síntesis: ayuda a las estrategias del capital y debilita las luchas de resistencia del mundo del trabajo. ¿Alguna duda sobre ello? ¿Qué puede surgir de un movimiento social levantado contra España y su ineficacia y opresión?

El problema, comenta CL, “debe resolverse a diferentes niveles. Aquellos que desean alcanzar la independencia nos tienen que decir qué significa esto en el contexto de la UE, sobre todo si seguimos dentro del euro, esto implica una restricción directa de la soberanía”.

Ya lo han dicho, las fuerzas secesionistas mayoritarias ya lo han dicho. Quieren seguir formando parte de la UE, de la eurozona, aspiran a ser la Dinamarca o la Alemania del Mediterráneo como han manifestado sus portavoces en repetidas ocasiones. 

De ruptura con el capital europeo hegemónico, nada de nada. Son de la misma cuerda, les alimenta la misma visión neoliberal. No les importa ser dependientes de la UE; lo que cuenta para ellos es no serlo de lo que llaman “Estado español”. Es otra característica del movimiento, no sólo de la mayoría de sus dirigentes digan lo que digan: son, si se rasca un poco, profundamente antiespañoles. 

Para ellos, Machado, Lorca, Sacristán, Carmen Martín Gaite, Cernuda, Sampedro, Rosa Chacel, Jorge Riechmann son lo mismo que Queipo, Franco, Carrero Blanco, Aznar, Aguirre o Cifuentes: ¡unos españoles de mierda que han explotado y explotan al pueblo de Joan Antoni Samaranch, Josep Maria de Porcioles o Jordi Pujol el mayor defradudor del reino!

Por lo demás, ¿conoce CL algún escrito, algún manifiesto, algún texto de las fuerzas de Junts pel Sí a favor de la lucha del pueblo griego y en contra de las políticas criminales de la UE?  (...)"           (Salvador López Arnal , Rebelión, 08/04/17)

3/4/17

Merkel dice no a la ndependencia y posterior ingreso en la UE de territorios como Escocia, Cataluña, Padania o incluso Baviera

"No hay que tocar la integridad territorial de los Estados’ de la UE. Así de claro ha dejado la canciller Angela Merkel la posición de su país y en suma de la UE sobre la pretensión de independencia y del posterior ingreso en la UE de territorios como Escocia, Cataluña, Padania o incluso Baviera en los que con mayor o menor intensidad se registran movimientos secesionistas.

Se acabaron pues las mentiras continuadas por parte de quienes desde el Gobierno catalán pretenden engañar a sus ciudadanos diciendo que romper con España es muy fácil y que una vez fuera podrá ingresar en la UE.  (...)

No en vano bastante tenemos con el Brexit y los disparates de Trump como para meternos en unos procesos rompedores de los Estados que pondrían punto final a la gran aventura europea.

La advertencia de Merkel afecta a Cataluña pero también a Escocia incluso si su independencia se produce después de la salida del Reino Unido de la UE. De manera que si los escoceses se independizan de Gran Bretaña no serán admitidos en la UE, y además España no lo consentirá.

 De ahí que si la permanencia en la UE es el argumento de Escocia para romper su relación con el Reino Unido se van a equivocar porque la UE no jugará a eso porque sería tanto como crear un precedente que no podemos aceptar.   (...)"             (Pablo Sebastián, República.com, 31/03/17)

23/1/17

En el Veneto, en 2014, también se efectuó un referéndum ‘privado’ muy parecido al 9-N, y judicializándose con las detenciones de los líderes independentistas que pretendieron tomar la plaza de San Marcos para declarar la independencia

"La reciente resolución del Tribunal Constitucional alemán, sobre la posibilidad de celebrarse un referéndum de autodeterminación en Baviera, ha conllevado multitud de opiniones, algunas ciertamente disparatadas sobre las consecuencias de la resolución ante la nueva demanda del Gobierno de la Generalitat para la celebración de un referéndum en Catalunya.

 He escuchado opiniones en las que desacreditan la resolución simplemente porque solo la solicitó una persona y por lo tanto la doctrina no es extrapolable, ya que aquí tiene el soporte de una parte importante de la población, vinculando el rigor jurídico, no a la razón jurídica, sino al número de seguidores de la opción peticionaria.

 Escuché a un ilustre tertuliano decir que, si en Baviera la independencia tuviera el mismo soporte que en Catalunya, la resolución del TC alemán habría sido otra. Además, curiosamente, viniendo de un Tribunal alemán, dicho planteamiento estaría justificando las vulneraciones a la Constitución de la Repú- blica de Weimar realizadas por el partido Nazi, con las atroces consecuencias que todos conocemos, simplemente porque en esos momentos lo apoyaba una mayoría.
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En gran parte de las opiniones que analizan la resolución alemana, se mezclan cuestiones políticas y jurídicas, sin embargo, para poder entender con claridad sus repercusiones, es necesario un análisis independiente, valorando por un lado las consecuencias jurídicas y, por otro. las políticas.

En el ámbito jurídico, ciertamente la resolución no trae ninguna novedad en el estudio e interpretación del derecho a la autodeterminación, que es el tér- mino jurídico correcto. El ‘derecho a decidir’ es un eufemismo, como muchos otros, que se utilizan para ocultar los problemas jurídicos del termino real. El ‘derecho a decidir’ no existe como construcción jurídica, es un invento para no llamar a las cosas por su nombre.

Utilizar el eufemismo no es baladí, intenta obviar las dificultades jurídicas de la construcción del derecho a la autodeterminación de los pueblos, sustituyéndolo por un supuesto ‘derecho a decidir’ que ni en la legalidad española ni en la legalidad internacional existe.

 Y todo porque la doctrina internacional sobre el derecho a la autodeterminación, que se basa en el Pacto Internacional de Derechos Humanos, –pero que no lo incluyó como derecho en la Declaración Universal de los Derechos Humanos– y que es desarrollado por las resoluciones 1514 (XV), 1541 (XV) y 2625 (XXV) de Naciones Unidas, fue construido para regular los procesos de descolonización del siglo XX, y por lo tanto de imposible aplicación al supuesto catalán.

 Pero además, en paralelo al derecho de autodeterminación, también surge el derecho a la integridad territorial, fruto del acta final de Helsinki de la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa.

Pero volviendo a la resolución alemana, ésta simplemente establece que dentro de la legalidad alemana, un Länder no tiene capacidad para vulnerar la Constitución e iniciar un proceso de segregación unilateral. ¿Significa esto que Baviera nunca podrá ser independiente? Pues no, significa que para ello requerirá la reforma constitucional y por lo tanto la participación democrática de todos los alemanes, en pocas palabras, requerirá un pacto y un consenso de todos, precisamente lo que no hay en Catalunya.

Pero es que la resolución alemana no es nueva en el derecho comparado, independientemente de la dictada en España por el Tribunal Constitucional con relación al 9-N –por cierto, acusado de antidemocrático habiendo utilizando los mismos argumentos que el alemán–, en 2015 también se pronunció el Tribunal Constitucional italiano al declarar inconstitucional la ley de la Asamblea Regional del Veneto en lo que hacía referencia al referéndum sobre la independencia, utilizando prácticamente los mismo argumentos expuestos anteriormente. 

Y resulta interesante recordar que en el Veneto, en marzo de 2014, también se efectuó una especie de referéndum ‘privado’ –votaron 2,3 millones, aunque al ser parte de los votos por internet fue muy discutida la cifra– con grandes similitudes al del 9-N, y judicializándose por la vía penal con las detenciones de los líderes independentistas que pretendieron tomar la plaza de San Marcos el 2 de abril de 2014, para declarar la independencia.

En el ámbito político, la resolución alemana sí introduce novedades, principalmente porque deja sin argumentos a la llamada a la internacionalización del proceso catalán. Hemos oído por activa y pasiva que Europa no permitirá que España vulnere el ‘derecho a decidir’ de los catalanes, y que el referéndum vendrá impuesto por Europa, donde residen los verdaderos valores democráticos, y obligará a la ‘antidemocrática’ España a su cele- bración.

 La resolución sobre Baviera no introduce novedades jurídicas, pero sí deja sin contenido dos cuestiones importantes: el Tribunal Constitucional español ha fallado en referencia al 9-N de igual manera, y con los mismos argumentos que los tribunales constitucionales de otros países europeos, por lo que las acusaciones de falta de democracia, habituales en los ámbitos independentistas, pierde cualquier sentido; y por otro lado, sin los principales actores europeos, como son Alemania, Italia y Francia, con su especial dureza ante los independentistas corsos, hace que difícilmente la UE obligará a España a hacer nada, sin que además exista en los tratados de la Unión cauce alguno para que la Comisión Europea obligue a un estado miembro a celebrar un referéndum de autodeterminación.

Por lo tanto, en el debate político ya no valdrán acusaciones de falta de democracia, con el único fin de desacreditar resoluciones tan lícitas y democráticas como las alemanas e Italianas. Tampoco valdrán llamadas a que Europa corrija al Estado español, dirigidas más a mantener la euforia de su electorado que a otra cosa, porque siempre han sabido que en la Europa democrática lo que prima es el respeto a la ley y al estado de derecho; y si no, ¿por qué no se recurrió la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el 9-N a los tribunales europeos?, casualmente, los únicos que podían haber obligado a España a celebrar un referéndum."                  (Lluís Huguet Tous, Diari de Tarragona, 12/01/17)

19/1/17

El escarmiento provocado por la secesión británica respecto a la Unión Europea frena toda perspectiva de apoyo europeo a nuevos referendos separatistas

"Hay un denominador bastante común a los tres territorios donde se están planteando iniciativas secesionistas en Europa o se ha hecho recientemente. Tanto Cataluña como Baviera o el Véneto cuentan con sensibilidades nacionalistas y comparten el sentimiento de haber contribuido excesivamente a las arcas de sus respectivos Estados.

También es común la negativa de estos a concederles el derecho a convocar referendos independentistas o de autodeterminación, y de ahí el interés suscitado por la reciente decisión del Tribunal Constitucional alemán, que ha cerrado el paso a una petición para convocar un referéndum sobre la independencia planteada. Las autoridades de Baviera no la apoyaban.

No se trata de una sentencia, sino de una resolución por la que el Constitucional alemán se niega a admitir la demanda presentada, con el contundente argumento —advertencia para cada uno de los 16 Estados federados— de que los länder “no son dueños de la Constitución”. 

La decisión alemana se suma a otra del tribunal equivalente de Italia, que ya denegó un referéndum para el Véneto. El plato fuerte de ambas es que la soberanía corresponde al conjunto de los habitantes de cada Estado y no solo a los de un territorio concreto. A Mariano Rajoy deben haberle sonado bien estos razonamientos.

Está muy claro el escaso calor que se desprende de otras partes de Europa hacia los intentos de separación. El apoyo es tan gélido como la ola de frío polar que se abate sobre el continente. Europa está llena de problemas y el escarmiento provocado por la secesión aprobada por los británicos respecto a la Unión Europea —precedida del tenso y fracasado referéndum de independencia de Escocia— frenan toda perspectiva de apoyo europeo. (...)"              (Joaquín Prieto, El País, 10/01/17)

16/1/17

Tribunal Constitucional alemán: la soberanía recae en la totalidad del pueblo alemán y ningún land es autónomo y competente para decidir su independencia... nada que no diga el Tribunal Constitucional español, italiano, estadounidense...

"A lo largo de estos días se ha difundido el dictamen del Tribunal Constitucional alemán por el que se desestima el recurso presentado por el partido independentista de Baviera sobre la posibilidad de someter a referéndum la independencia de este land.

 Los argumentos en los que se fundamenta el dictamen son de sobra conocidos en nuestro país, ya que se identifican milimétricamente con los utilizados por el Tribunal Constitucional español respecto a la posibilidad de realizar una consulta para la independencia de Cataluña. 

Según la carta magna germánica –afirma el tribunal- la soberanía recae en la totalidad del pueblo alemán y ningún land es autónomo y competente para decidir su independencia. En la Constitución alemana no hay espacio para el secesionismo.

Para que el parecido con España sea completo, Florian Weber, líder del partido independentista, manifestó vía Facebook algo similar a lo que nos tienen acostumbrados los separatistas catalanes: “La independencia de Baviera no la decidirá un tribunal, sino el pueblo de Baviera”.

El dictamen del Tribunal Constitucional alemán representa un duro golpe a las aspiraciones secesionistas de los independentistas catalanes. A partir de ahora les va a resultar difícil convencer a los incautos de que “el proceso” va a contar con apoyo internacional en su hipotética declaración unilateral de independencia y de que, si esta al fin se llevase a cabo, sería compatible con mantenerse dentro de la Unión Europea. 

El golpe es tanto mayor cuanto que los distintos mandatarios europeos ya vieron con enorme recelo el referéndum de la independencia de Escocia, considerando la decisión de Cameron un enorme error. Ello a pesar de que el caso de Gran Bretaña es sustancialmente diferente del de otros países europeos, ya que no goza de una constitución escrita y, que Escocia fue Estado independiente hasta que en 1707 se firmó el Acta de Unión por la que se creaba el reino de Gran Bretaña.

 Tanto Francia como Italia han optado recientemente por ponerse la venda antes que la herida y cortar de raíz toda posible veleidad secesionista realizando sendas reformas administrativas que imposibilitan cualquier conato separatista. Ahora es el Tribunal Constitucional alemán el que deja meridianamente claro que en las constituciones europeas no hay espacio para la autodeterminación de ninguna región.

No es de extrañar que tras el dictamen del Tribunal Constitucional alemán, el nacionalismo catalán y alguno de sus fervientes, aunque disimulados, seguidores de la Vanguardia como Enric Juliana se hayan apresurado a intentar convencernos de que el caso de Baviera no es asimilable al de Cataluña, ya que en los momentos actuales, según las encuestas realizadas, los partidarios de la independencia en el land alemán alcanzan el 23%, mientras que en Cataluña se acercan al 50%. Pero, puestos a buscar diferencias, habría que fijarse más bien en otras. 

Baviera fue independiente hasta 1879, fecha en la que se incorporó a Alemania (momento de la unificación de este país) e incluso entonces fueron muchas las voces que optaron por la integración  en la católica Austria más en consonancia con la religión que se practica mayoritariamente en el ahora land alemán; y de hecho no dejó de ser reino para incorporarse plenamente a Alemania hasta 1918. Cataluña, por mucho que los secesionistas quieran engañarse y engañarnos, no ha sido independiente nunca.

Pero todas esas diferencias, tanto las señaladas por unos como por otros, son irrelevantes a la hora de enjuiciar el contenido del dictamen del Tribunal Constitucional alemán. Ninguna de esas razones son las que motivan el fallo. 

El alto tribunal alemán, al igual que el español, no se fija en si son muchos o pocos los partidarios de la independencia, número por otra parte bastante cambiante, y dependiente de un sinfín de circunstancias, entre otras las ligerezas y debilidades de los distintos gobiernos en conceder prebendas y beneficios a los nacionalistas y que estos aprovechan rápidamente para incrementar su proselitismo. 

El razonamiento del Tribunal parte de un presupuesto anterior, definir el sujeto de la soberanía. Según la carta magna del país germánico, los competentes para decidir sobre cualquier modificación territorial son todos los alemanes. Por lo visto, las altas instancias alemanas también “judicializan” la política.

Entre Baviera y Cataluña existe sí una semejanza esencial. Las dos regiones son las más ricas de sus respectivos países. El descontento de bávaros y catalanes, traducido o no al independentismo, se fundamenta en las fuertes transferencias de recursos que estas regiones, como consecuencia de una Hacienda Pública común, están obligadas a realizar a favor de otras de menor renta. Lo que subyace en ambos casos es la creencia de que España o Alemania “nos roban”. 

En Baviera, especialmente a partir de la reunificación alemana e integración de los länder del Este; en Cataluña, no se puede olvidar que la conversión de la antigua Convergencia a la independencia se produce cuando el Gobierno español se opone a la pretensión de Artur Mas de obtener la misma situación de privilegio que otorga nuestra Constitución al País Vasco, lo que llaman el pacto fiscal. Contra lo que ambas regiones se rebelan es, en definitiva, contra la política redistributiva del Estado.

Por ello cuesta tanto entender la postura adoptada por una gran parte de la izquierda, no solo de la catalana, reclamando el derecho a decidir. Es cierto que en muchos casos detrás de esta pretensión no se esconde un convencimiento ideológico, sino tan solo un oportunismo electoral tendente a conseguir buenos resultados en aquellas Autonomías proclives al nacionalismo. Pero estos planteamientos puramente electoralistas se terminan pagando.

Especial tristeza produce -por lo menos en aquellos que en otros tiempos defendimos a los sindicatos y tanto colaboramos con ellos- escuchar al actual secretario general de UGT abogar por el derecho a decidir de las regiones ricas para librarse de la política redistributiva.

 ¿Defenderíamos el derecho a decidir de los banqueros o de las empresas del IBEX acerca del montante de impuestos con los que deben contribuir a la Hacienda Pública? En honor de la verdad hay que decir que lo que José María Álvarez tiene es un buen cacao mental. Lo demostró el otro día en la entrevista que le hizo Alfredo Menéndez en “Las mañanas de Radio Nacional”. 

Al tiempo que se reafirmaba en su postura a favor del derecho a decidir, negaba que propugnase el derecho de autodeterminación. Y cuando uno de los tertulianos, Paulino Guerra,  le señalaba la contradicción que tal postura implicaba, salía por peteneras poniendo como ejemplo que se había negado el derecho a decidir a los catalanes cuando, tras haber aprobado en referéndum el Estatuto, algunos de sus artículos fueron anulados por el Tribunal Constitucional.

El derecho a decidir es tan solo un eufemismo empleado por los nacionalistas para evitar referirse directamente al derecho de autodeterminación -en realidad, derecho a la secesión- al ser conscientes de que la ONU restringe tal derecho a los territorios coloniales o a aquellos que formando parte de un Estado no democrático son explotados política y económicamente.

 Es difícil tener como no democráticos a Alemania o a España (al menos con los cánones que hoy rigen en Occidente y con los principios sancionados por la ONU), pero mucho más considerar que Baviera o Cataluña son regiones oprimidas.

En sentido estricto, todos tenemos derecho a decidir en muchos asuntos pero nos está vedado, de manera individual o  colectiva, en otros si la persona o el colectivo no tienen competencia para hacerlo. 

Y ello de ninguna manera significa falta de democracia o de libertad. Por ejemplo, individualmente no puedo decidir aquellas cuestiones que pertenecen a mi comunidad de vecinos o incluso las que se refieren en exclusiva a mi piso pero pueden perjudicar al resto del vecindario.

 Los residentes de la Gran Vía de Madrid no les es dado prohibir o permitir el tráfico en esta calle, al igual que a los empadronados en la ciudad de Zaragoza disponer acerca de si se debe o no consentir el paso del AVE por su término municipal, ni a los ciudadanos de Tarragona si quieren separarse de la Comunidad de Cataluña.

En un Estado democrático cada individuo y cada colectivo tienen derecho a decidir de acuerdo con el ámbito de sus competencias definidas por el marco legal, pero no tienen derecho a establecer aquellas cosas que corresponden al derecho a decidir de un ámbito superior. La sentencia del Tribunal Constitucional anulando algunos artículos del Estatuto catalán (y que tanto preocupaba al secretario general de la UGT) en absoluto violó el derecho a decidir de los catalanes.

 El Tribunal definió tan solo en el ejercicio de sus funciones aquello que podía acordar unilateralmente Cataluña y aquello que, por pertenecer al ámbito de decisión de todos los españoles (incluyendo a los catalanes), no podía establecer en solitario. En especial, las que implican un cambio constitucional.

De existir una postura antidemocrática no está en la sentencia del Tribunal Constitucional ni en el de aquellos que interpusieron el recurso, sino en el de los políticos que condujeron a la sociedad catalana a votar un texto inconstitucional y sobre el que, por tanto, no podía decidir, puesto que la decisión corresponde a todos los españoles, y no de cualquier manera, sino siguiendo los cauces que la propia Constitución determina. 

El Tribunal Constitucional alemán mantiene ahora -como no podía ser de otro modo- la misma doctrina aplicada a Baviera. Por lo visto, Alemania también judicializa la política."                      (Juan Francisco Martín Seco, República.com, 12/01/17)

12/1/17

Tras las sentencias de Alemania e Italia, no se puede acusar de "no demócrata" a los que no defienden el referéndum secesionista. La legalidad importa...

"La resolución del Tribunal Constitucional (TC) alemán que rechaza que los estados federados organicen referéndums secesionistas ha sido recibida por algunos medios independentistas catalanes con las habituales falsedades y medias verdades con que reaccionan cuando un argumento no abona el proceso soberanista.

En síntesis, el TC con sede en Karlsruhe niega a Baviera la posibilidad de celebrar el referéndum con el siguiente razonamiento: “En la República Federal de Alemania, como estado nacional cuyo poder constituyente reside en el pueblo alemán, los estados federados no son dueños de la Constitución, No hay por lo tanto espacio para aspiraciones secesionistas de un Estado federado en el marco de la Constitución. Violan el orden constitucional”.

Esta resolución es similar a la adoptada en abril del 2015 por el TC italiano, que negó a la región del Véneto la posibilidad de organizar un referéndum consultivo sobre la independencia porque es “radicalmente incompatible con los principios fundamentales de la unidad e indivisibilidad de la República”. En Italia, este principio ni siquiera puede someterse a la  reforma de la Constitución, lo que no ocurre en España.

Pues bien, medios independentistas han intentado minimizar la resolución del TC germano con tres argumentos: no es una sentencia, no entra en el fondo del asunto y la petición era de un único ciudadano, no de millones en la calle como pasa en Catalunya.

ARGUMENTOS FALACES

Los dos primeros son falaces: no es una sentencia, naturalmente, sino una providencia de inadmisión y no se pronuncia sobre el fondo porque la petición no es admitida a trámite. Así, en lugar de destacar que el TC ni siquiera admite la posibilidad de entrar a debatir la cuestión, se le da tramposamente la vuelta al remarcar que el tribunal no ha estudiado el fondo del asunto. Una falacia porque el TC lo que establece en realidad es un doble rechazo: no puede abordar el fondo porque ni siquiera es posible admitir la demanda.

En cuanto a la tercera objeción, jurídicamente es irrelevante que lo pida un único ciudadano o dos millones, pero políticamente no lo es. Por esta razón, si dos millones de ciudadanos piden un referéndum nos hallamos ante un problema político al que hay que dar una respuesta no solo jurídica. Esta es la diferencia entre Baviera y Catalunya. 

La mejor encuesta, las últimas elecciones autonómicas, indica que 2.323.842 catalanes votaron a partidos favorables a un referéndum (102.870 más si se incluye a Unió), sin entrar en el dilema de si la consulta debe ser pactada o unilateral.

El líder del independentista Partido de Baviera (2% de los votos en las últimas regionales), Florian Weber, ha declarado que “la lucha por la independencia no será decidida por un tribunal, sino por la voluntad de los bávaros”. Lo mismo aseguran los dirigentes independentistas catalanes.

 Tienen derecho a decirlo y a trabajar para conseguirlo. A lo que no tienen derecho, como reafirman las resoluciones alemana e italiana, es a denunciar falta de democracia y a acusar de “no demócratas” a los que no defienden el referéndum secesionista."                   (José A. Sorolla, El Periódico, 09701/17)

10/1/17

El Véneto tampoco tiene derecho a decidir... el Tribunal Constitucional italiano se lo impide... y punto

"(...)  Sí, este principio de año estepario ha helado la sonrisa indepe porque el Tribunal Constitucional alemán copia al español al declarar que no existe el derecho a decidir que solicitó el Partido de Baviera, porque los länder no pueden convocar un referéndum secesionista ya que es una soberanía del pueblo alemán, no sólo de una parte.

Baviera es el Estado alemán más rico. Esa propuesta no se le ocurría hacerla a los territorios pobres de la extinta Alemania comunista.

Al día siguiente de conocerse esta sentencia del TC alemán que deja al país germano al nivel de baja calidad democrática, según el discurso indepe, el digital E-notícies, que debe ser la quinta columna infiltrada en Cataluña del Reino de Mordor, recordaba que el TC italiano, en el 2015, había dictado esta misma resolución a la reclamación de la región del Véneto.

Vamos, que Alemania e Italia también son Estados del club europeo con una democracia bajo mínimos. (...)"             (Roberto Giménez Gracia, Crónica Global, 11/01/07)

 "El Véneto tampoco tiene derecho a decidir.

El Tribunal Constitucional de Italia rechazó que el Véneto celebrara un referéndum soberanista asegurando que la República italiana es “una e indivisible”. “La unidad de la República es un elemento tan esencial que debe ser protegido, incluso los poderes de reforma constitucional”, sentenció el Alto Tribunal italiano el 29 de abril de 2015.

La máxima instancia judicial del país, a pesar de reconocer la diversidad del país, aseguró que “el pluralismo y la autonomía no permiten a la se regiones calificarse en términos de soberanía, ni tampoco permiten a sus respectivos gobiernos a ser tratados como si fueran representativos de una nación”.

“Es jurídicamente erróneo afirmar que un referéndum consultivo es equivalente a cualquier otro ejercicio espontáneo de la libertad de expresión de los ciudadanos”, argumentó el TC italiano, quien también remarcó que “el referéndum es un instrumento para la interacción entre las personas y las instituciones representativas, y por lo tanto implica siempre la totalidad del censo”.

De esta manera el Tribunal Constitucional dio la razón al Gobierno de Matteo Renzi, que había recurrido ante el Alto Tribunal una ley de la Asamblea regional del Véneto sobre referendos consultivos, con la que pretendía preguntar “si querían que el Véneto se convirtiera en una República independiente”.      (e-notícies, 06/01/17)

"Esta semana hemos sabido que el Tribunal Constitucional alemán acaba de decretar que los estados alemanes no pueden aspirar a la independencia, por ser inconstitucional. 

Este dictamen es idéntico al del Tribunal Constitucional italiano del año pasado. 

En el 2014, el gobernador Luca Zaia, que había arrasado en las elecciones previas con más del 60% del voto, lideró la aprobación de una ley en el Parlamento del Véneto para organizar un referéndum de independencia.

 El Tribunal Constitucional lo prohibió justificando meramente su inconstitucionalidad. ¿Es posible que los tribunales constitucionales de Alemania e Italia no se hayan enterado de que existe un derecho, el de autodeterminación, que está por encima de lo que diga la Constitución de sus países? Que pregunten por aquí.

Por otro lado, la revista 'The Economist' dice que los políticos catalanes independentistas son como los políticos partidarios del 'brexit': vendedores de una solución en la que solo hay ventajas para librarse de algo que solo tiene inconvenientes. (...)"               (Xavier Sardà , El Periódico,07/01/17)

9/1/17

El Tribunal Constitucional alemán niega a Baviera un referéndum independentista... igual que el Constitucional español se lo niega a Cataluña... y por los mismos motivos democráticos: la Ley Fundamental impide a los 'länder' separarse de Alemania, y a Cataluña de España...

 "El Tribunal Constitucional de Alemania ha sentenciado que Baviera no tiene derecho a celebrar un referéndum independentista argumentando que “la soberanía recae en el pueblo alemán”. 

De esta manera el Alto Tribunal alemán desestima la petición del Partido de Baviera de celebrar una referéndum secesionista excluyendo al resto de los 'länder'.      (e-notícies, 05/01/17)

“En la República Federal Alemana, que es un Estado-nación basado en el poder constituyente del pueblo alemán, los estados federados no son los dueños de la constitución. 

Por lo tanto, no hay espacio bajo la Constitución para que los 'länder' intenten separarse. Esto viola el orden constitucional”, asegura el dictamen del TC alemán.

"El Tribunal Constitucional alemán ha dictaminado que el 'land' de Baviera no tiene derecho a celebrar un referéndum de independencia porque su secesión vulneraría la Ley Fundamental de Alemania.

 Los magistrados emitieron el pasado lunes una providencia de inadmisión a raíz de la petición de un ciudadano bávaro que había preguntado a la máxima instancia judicial germana si sería legal la convocatoria de una consulta de autodeterminación.

"En la República Federal de Alemania, que es un Estado-nación basado en el poder constituyente del pueblo alemán, los estados no son dueños de la constitución. Por lo tanto, no hay espacio bajo la Constitución para que los estados individuales intenten separarse. Esto viola el orden constitucional", sostiene el dictamen del alto tribunal germano.

Pese a esta resolución, el Partido de Baviera, principal formación independentista bávara (aunque minoritaria, pues obtuvo el 2 % de los votos en las últimas elecciones regionales y no cuenta con representación parlamentaria), ha asegurado en Facebook que seguirá luchando por la secesión del estado. "La lucha por la independencia de Baviera no será decidida por un tribunal, sino más bien por la voluntad de los bávaros", ha afirmado el líder del partido, Florian Weber.

CARTA MAGNA DE 1949

Según recuerda el diario 'Frankfurter Allgemeine Zeitung', la expresión "dueños de la Constitución" fue utilizada por la Corte Constitucional de Baviera ya en 1991 ante las aspiraciones del Partido de Baviera. Esta fuerza reclamaba que se reconociera la autonomía de Baviera como estado al considerar que, tras la reunificación de Alemania, la Constitución aprobada en 1949 había cumplido ya su función como ley fundamental "provisional".

La Corte bávara recordó entonces que Baviera no era un estado independiente en 1949, por lo que si no se había adherido a la República Federal, tampoco podía abandonarla."             (El Periódico, 04/01/17)