"Desde hace unos meses estoy teniendo un diálogo con una colega
independentista. Trabajamos en la misma escuela y pese a que cada una
sabía de las posiciones de la otra, no habíamos hablado nunca de la
independencia.
Hace un tiempo, sin embargo, que por diversas razones
salió el tema y ella me dijo que quería oír argumentos sólidos en contra
de la independencia ya que -sorprendentemente- no había oído ninguno
hasta entonces. (...)
Yo me ofrecí a proporcionárselos. (...)
Después de un tiempo de intercambio de ideas generales, le pregunté
cuáles eran los argumentos centrales a favor de la independencia. Me
dijo que los principales eran dos: el primero era que la independencia
implicaba la posibilidad de crear un país nuevo, donde todo iría mejor
ya que se gestionaría todo aquí.
Se priorizaría la educación y la
sanidad, la economía estaría al servicio de las personas, se harían
políticas ambientales sostenibles y se reforzarían los servicios
sociales. El segundo argumento era que no se podía vivir en una España
gobernada por el PP, el cual era reaccionario e implicaba una involución
y un ataque permanente a los derechos de los ciudadanos.
Reflexioné
sobre el segundo argumento y decidí dejar todo el wishful thinking del primero para más adelante.
Respecto al segundo argumento, le dije que el sentimiento de no querer
estar en España porque gobierna el PP es muy legítimo. El tema es si es
un argumento político que justifica una demanda de independencia desde
un punto de vista objetivo.
No es un argumento por una sencilla razón:
en una democracia, a los partidos que no le gustan a una persona o a un
colectivo se les gana en las urnas. Si no se les puede ganar en las
urnas, se debe insistir, pero son partidos que han sido votados por los
ciudadanos. (...)
A ella (como a mí y a muchos otros) no nos gusta el PP y nos preocupa
su deriva, especialmente en ciertas leyes como la Ley de seguridad
ciudadana o la Ley del aborto. Pero a muchos conservadores no les gusta
el PSOE. Cuando gobernaba Zapatero, entrevisté al presidente del
colectivo E-cristians, quien me dijo que Zapatero era "un radical".
Me
quedé muy sorprendida porque nunca había pensado que Zapatero fuera un
radical. Luego comprendí que así es como lo veían muchos conservadores.
En una democracia, Castilla y León, que vota mayoritariamente al PP,
tendría el mismo derecho que Cataluña a pedir la independencia de España
cuando gobierne el PSOE porque no les gusta este partido.
El Estado de Nueva York también se podría haber sentido legitimado a
pedir la independencia cuando gobernaba George Bush. La región de
Yorskshire detesta mayoritariamente a los conservadores británicos,
actualmente en el gobierno. Podría pedir la independencia.
De vuelta a Cataluña, ERC es un partido que yo, personalmente, tengo
en muy baja estima. Si ganan las próximas elecciones, a mí también me
gustaría independizarme de ellos.
No acabaríamos nunca.
Por eso, lo que ella dice del PP es un sentimiento pero no un argumento.
Sin duda, los sentimientos son centrales en la vida de la mayoría de
personas pero pertenecen a la vida personal. La política es otra cosa. (...)
Su respuesta fue sorprendente: me contestó que evidentemente no es una
razón racional, cuando ella la había esgrimido como el segundo argumento
central pro-independencia.
Me dijo que es un sentimiento de impotencia
que tiene cuando ve que el PP no sólo gobierna con mayoría absoluta sino
que sigue siendo mayoritario en intención de voto. Que todo esto le
hace desear sentimentalmente separarse de un país que vota
mayoritariamente por un partido que representa exactamente todo aquello
en lo que ella no cree. (...)
Bueno, uno puede criticar el gobierno del PP hasta pasado mañana pero
esto no puede, de ninguna manera, ser esgrimido como un argumento
pro-independencia.(...)" (Mercè Vilarrubias, crónica Global, Lunes, 19 de mayo de 2014)
Comentario:
Pero, ¿acaso los recortes del PP son mayores que los de Mas? Pues no, iguales, cuando no peores los de Mas.
¿En qué se diferencia el PP y CiU? Entonces, ¿no es la misma derecha? ¿En qué los distingue, en el grado de su corrupción? Pues ya es tener vista...
Porque han llevado a la práctica una política idéntica, la del empobrecimiento de sus ciudadanos... y con ventaja para Mas, posiblemente.
Por tanto, el contraargumento no se debería basar en la la sentimentalidad, sino en una evidencia irrefutable, que la derecha es la misma aquí que allí...
Por tanto, esa persona debería responder a la pregunta... ¿por qué aborrece, justificadamente, la política del PP, y aplaude, inusitadamente, la política de Mas, cuando es la misma, sino es peor?
La política de la derecha... no admite distingos por territorios.
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