"Artur Mas dijo en el colegio electoral que el 24-M iba a constituirse
en “termómetro” para una segunda vuelta, las elecciones
pseudo-plebiscitarias del 27-S. Es muy azaroso extrapolar resultados
entre una y otra elección, incluso del mismo rango.
Pero sin aparentar
duda alguna, el independentismo celebró como “históricos” sus
resultados, y preludió un éxtasis secesionista en septiembre: los
“indepes” (CiU, ERC, CUP) habrían pasado del 37,3% del electorado al
45,3%. Contando Unió y descontando Iniciativa, ya se ve que cualquier
cálculo será flojo.
La base de esa conclusión radica en la comparación de las recientes
municipales con las de 2011. Una referencia que induce a la confusión,
porque ambas convocatorias distan entre sí tanto como la guerra de Irak y
la guerra de Cuba: el 22 de mayo de 2011 no había habido
multitudinarias celebraciones de la Diada; apenas se agitaban Òmnium y
la ANC; Convergència renegaba de la independencia; Jordi Pujol
predicaba; el soberanismo no estaba sobre la mesa. Era tiempo de
complicidad de Artur Mas con Alicia Sánchez Camacho. Ese cotejo no
sirve, ni cogido con pinzas.
Son más útiles, aunque solo como orientación genérica, las
referencias de las europeas del 25 de mayo de 2014 y de la consulta
informal del 9-N. Porque aunque sus formatos difieren enormemente entre
sí, son los recuentos más recientes.
Veamos, con cautela, porque se trata de convocatorias de distinta naturaleza, este cotejo:
En las europeas, los socios parlamentarios, de programa y de hoja de
ruta, CiU y ERC, sumaron el 45,6% de los votos válidos. En las recientes
municipales bajaron al 37,9%, esto es, 7,7 puntos menos. La CUP no se
presentó entonces, ahora sí.
El 9-N cosechó 1,9 millones de votos por la independencia (1.897.
274), que se redujeron a 1.176.522 de los socios CiU y ERC en las
recientes municipales, una sangría de 720.752 votos. Si a los
signatarios de la hoja de ruta se le añade la CUP, darían 1.398.099, con
lo que la pérdida solo sería de 499.175 votos.
Claro que estas
comparaciones son aproximativas: entre los secesionistas se incluyen los
confederales de Unió, y no aquellos votantes de Barcelona en Comú que
votarían sí-sí, datos que nadie puede conocer.
Con estas variables, sin embargo, la dimensión de las tendencias
parece clara. Primero, el independentismo está vivo, es numeroso y se
muestra resiliente. Segundo, los partidarios del procés suman cada vez menos. Tercero: por tanto, el procés agoniza, pero nadie debería excluir su recuperación, sobre todo en ausencia de políticas y líderes alternativos.
¿En qué consiste ese procés tocado de muerte, como sugirió
el propio Mas al reconocer su debacle en casi todas las grandes
ciudades? Pues en la apuesta por la independencia según los parámetros
de la “hoja de ruta” firmada entre Convergència y Esquerra (ni Unió ni
la CUP).
En síntesis, la secesión exprés, sin pacto con España; sin
atenerse a la legalidad (no solo global española, sino también la
específica catalana, el Estatut); el desprecio a los mecanismos del
Estado de derecho; sin discutir los perjuicios ni demostrar que las
presuntas ventajas los superan; sin dibujar un modelo de país, ni con
qué políticas se configuraría (Escocia); sin importar quedar fuera de la
UE y de la ONU (aislacionismo); diseñando una Constitución sin los
requisitos garantistas de un proceso constituyente.
Ese procés, así, es un dislate. Por eso menguan sus
partidarios, la intensidad de la movilización declina, y el eje
progresismo/conservadurismo empieza a desafiar a la fractura propiciada
por el nacionalismo, cada vez más radicalizado. Por eso mismo,
Convergència fracasa en las elecciones.
Ganadora en número de votos en
Cataluña (como el PP en el conjunto de España), resulta perdedora en
términos de balance de poder (como el PP). Es inexistente, residual o
irrelevante en casi todas las ciudades medias/grandes, como Tarragona,
Lleida, L'Hospitalet, Santa Coloma, Badalona, Sabadell, Terrassa, Mataró
(salvo Girona), y perdedora en Barcelona. La capital era uno de sus dos
objetivos el 24-M. Fallido. ¿Puede declararse la independencia en
formato comarcal? (...)" (
Xavier Vidal-Folch , El Pais, 1 JUN 2015)
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