17/7/14

El Reino Unido, como España, representa la creencia de que las personas distintas pueden vivir juntas

"(...) Cuantas veces habrá que decirles que el problema no es que se vayan sino que se vayan con algo más que lo puesto. Pero al margen de los vahídos sentimentaloides hay unos párrafos verdaderamente lúcidos y emocionantes que harán su delicia, siendo usted el hombre actual sobre la faz de la tierra que ha insistido más y mejor en este punto.

Un Estado-nación democrático, pacífico, bien gobernado es una bendición que no debe ser descartada. Ese es un fuerte argumento negativo en contra del cambio. Pero también hay un argumento positivo, a lo que la campaña contra la independencia de Escocia ha tenido problemas para dar voz: la idea de la unión.

El Reino Unido representa la creencia de que las personas con historias e identidades diferentes pueden vivir juntos, y su diversidad hace que su cultura, su economía y su sistema de gobierno sean más fuertes. 

Es revelador que la mayoría de los miembros de las minorías étnicas se describen como británicos en lugar de ingleses o escoceses; reconocen instintivamente la identidad liberal que no se apoya en el nacionalismo estrecho, pero en un concepto ilustrado de nación que ofrece la unión. 

En un mundo asolado por el odio étnico, los prejuicios culturales y la violencia religiosa, esa idea debe contar más que las decepciones y sentimientos de alienación que los escoceses han experimentado en las últimas décadas reales, pero fugaces.

Si este ideal se ve socavado por la disolución de Gran Bretaña, y la propia voz del país se debilita, el amor propio de los británicos no sería la única víctima. Como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y gran voz en el FMI, el G7 y la Unión Europea, Gran Bretaña puede hacerse oír en apoyo a los valores como los derechos humanos, la democracia, la libertad de expresión y el Estado de Derecho. 

 Si Escocia se fuera, ni ella ni Gran Bretaña tendrían tanta influencia como hoy, y el mundo sería más pobre por ello.

La idea de la unión. Por supuesto, sir. El Reino Unido, como España, representa la creencia de que las personas distintas pueden vivir juntas. Nuestra generación ha sido vencida por el prestigio, torpemente babélico, de la diferencia y la fragmentación. 

Ese prestigio está incluido en la matriz misma de tantas súplicas sentimentaloides para que no se vayan: de algún modo se les reconoce que tienen razones positivas para irse, cual esposa amada, pero humillada por el marido. 

Y hay otra cuestión crucial en la argumentación de nuestro Economist: jamás la destrucción de un Estado europeo puede ser un asunto interno. Esta voz que tanto echamos en falta en nuestros burócratas. (...)"              (Arcadi Espada, 11/07/2014)

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