4/11/10

ETA se rompe en las cárceles

"Mi hijo se ha dado cuenta de que los tiros y bombas no resuelven nada y que la libertad de Euskadi no va a venir por ahí. Esto ha sido un desastre. Deberíamos intentar curar las cicatrices de la otra parte, pero no sabemos cómo. A mí, me gustaría pedir perdón a las personas que sufrieron los atentados en los que participó mi hijo", dice Manuel, padre de Luis Carrasco Aseginolaza, Luze (largo).

(...)Sus palabras dan un toque de esperanza en la recogida atmósfera de la casa, un piso modesto de una barriada obrera de Lasarte (Guipúzcoa). Pero no llegan a disolver la pesadumbre que exudan las paredes y gritan las fotografías del gran ausente, ese chico alto de rostro jovial que, tras 10 años de cárcel, no puede ser ya tan joven ni, seguramente, tan animoso. (...)

La ruta de la reinserción desemboca en la cárcel alavesa de Nanclares de la Oca donde se agrupan 26 ex activistas que han probado su disposición a trabajar por la paz.El listado de esos presos puede sumir en la perplejidad y el escándalo a quienes guarden en su memoria la triste notoriedad que algunos de ellos alcanzaron décadas atrás por su papel dirigente o su larga trayectoria criminal. (...)

Ahora que buscan trabajo, lo primero que constatan los reinsertados es el desmoronamiento del apoyo social que se les dispensaba tiempo atrás. Las empresas ya no les guardan la plaza a los detenidos por terrorismo, no hay ayudas, ni facilidades y eso que algunos de estos reclusos pueden ser considerados pobres de solemnidad porque ni siquiera pueden pagarse el transporte a sus pueblos.

Y es que la reinserción implica cubrir, en lo posible, las indemnizaciones establecidas en la pena, un dinero a recuperar por el Estado ya que, en la práctica, es la Administración la que se hace cargo de las responsabilidades civiles contraídas por los etarras. (...)

En apoyo a los presos disidentes, ella y los familiares de Carmen Gisasola, Joseba Urrusolo y Álvarez Santacristina organizaron hace año y medio en Muguerre (País Vasco francés) una comida que reunió a centenar y medio de personas. (...)

La respuesta de ETA fue un acto de reafirmación en la ortodoxia organizado por familiares de otros presos en Usúrbil (Guipúzcoa) y la expulsión del núcleo principal de los disidentes, acusados de "colaboracionistas con el enemigo", una imputación nada venial habida cuenta del delirio militarista que gastan. Eso explica que la iniciativa no haya tenido continuidad. (...)

Las presiones de los partidarios de la línea oficial han llegado a generar crisis depresivas o trastornos anímicos de alcance. Es el caso de los padres de Valentín Lasarte, expulsado de ETA tras haberse adentrado en la vía de la reinserción. Algunos presos han pedido que la Administración preste ayuda psicológica a sus padres. (...)

Por mucha noticia que se tenga del comportamiento fanático en ese mundo, no deja de escandalizar que en la Europa actual, jóvenes simpatizantes de la causa se ennovien con presos a los que solo conocen por los periódicos para servir de soporte anímico e ideológico y de alivio sexual del guerrero en los vis a vis carcelarios. Por lo mismo, hay madres que le niegan a su hijo el derecho a reinsertarse y prefieren tenerlo entre rejas que en la calle y convertido en "traidor".

A despecho, incluso, de la evolución de sus presos, muchas familias siguen respirando por inercia de la burbuja argumental en la que han vivido durante todos estos años. "Mi hijo hizo mal, pero ya se ha arrepentido; a ver si el Gobierno hace lo mismo", dice un padre. "En mi casa no entra la palabra reinserción. Mi hijo, que ingresó en la cárcel con 20 años y tiene 39 me ha dicho que ahora prefiere aguantar un año más y salir con los demás", cuenta la madre de un recluso. (...)

Las familias de los presos de ETA pregonan unánimemente su condición de víctimas, pero, por lo general, achacan su situación no tanto a las acciones de sus hijos, como a las "razones" que llevaron a estos a utilizar la violencia.

En eso, reproducen el mecanismo doméstico con que la denominada izquierda abertzale elude y transfiere su responsabilidad en la ilegítima y demencial historia de terror de ETA. Solo algunos se atreven a asociar su sufrimiento con el quebranto irreparable causado por sus vástagos a los asesinados y a sus familias, solo algunos comparan cabalmente sus enojosos viajes a las cárceles con el peregrinaje de viudas y huérfanos a los cementerios.

Pocos se interrogan sobre la naturaleza de la ideología que en Euskadi justifica el asesinato político, sobre las raíces de ese fundamentalismo criminal que prendió en sus hijos. Pero, aunque todavía es pronto para ese paso, llegará probablemente el día en el que muchos de ellos, los que no inocularon el veneno en sus vástagos, maldecirán a los promotores e instigadores del odio asesino que destroza a los vascos." (El País, Domingo, 10/10/2010, p. 2/5)

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