7/3/25

Antonio Maestre: El gran reemplazo también se pone barretina. Lo defienden Vox y Aliança Catalana, lo defiende también Junts... Para el independentismo más ultramontano, los charnegos -es decir, los inmigrantes llegados de Andalucía y Extremadura- forman parte de un proceso de colonización español, uniendo xenofobia al clasismo... El hecho de que el PSOE haya aceptado que se plasme en un acuerdo que se diga que la inmigración es un problema para el idioma es una concesión terrible e inaceptable... Es necesario recordar que las mayores victorias de la extrema derecha no se producen cuando se toma el poder, sino cuando consiguen que su discurso sea aceptado con normalidad... El acuerdo del PSOE y Junts es una victoria de Vox y Aliança Catalana

 "Una de las grandes conspiraciones de la extrema derecha mundial es la teoría del gran reemplazo o de la gran sustitución que defiende que existe un plan para disolver la identidad occidental con la sustitución sistemática de la población autóctona con olas masivas de inmigración. Ese marco discursivo de la extrema derecha tiene derivaciones hispanas y catalanas. Lo defienden Vox y Aliança Catalana, lo defiende también Junts. El gran reemplazo también se pone barretina.

Para el independentismo más ultramontano, los charnegos -es decir, los inmigrantes llegados de Andalucía y Extremadura- forman parte de un proceso de colonización español que tiene como objetivo diluir las ansias de independencia y la cultura catalana. Ese pensamiento, que durante el procés quedó en evidencia y por el que cada vez que hay elecciones se señala a los barrios populares para indicar que allí votan al PSC o fuerzas que consideran españolistas, uniendo xenofobia al clasismo, se traslada también a la nueva ola islamófoba que anida en Aliança Catalana y que está empapando a Junts. Para la derecha catalana, la inmigración extranjera es un factor desestabilizante de la cultura que sirve para diluir la implementación del catalán en el territorio porque los inmigrantes no aprenden catalán e incrementan la población castellanoparlante.

No voy a valorar lo concreto del acuerdo entre PSOE y Junts porque, como ocurre con todos los acuerdos que se están produciendo esta legislatura, tienen más de alharaca que de concreción real. El escándalo va a ser mucho mayor que aquello que acabe produciéndose y ya me he aburrido de hablar sobre escritos en el aire. Pero sí hay algo muy grave en el acuerdo que, a pesar de ser simbólico, sí que tiene una traslación real al mundo de los hechos. La palabra es performativa y los marcos de discursos aceptados acaban generando realidades sobre la tierra.

El hecho de que el PSOE haya aceptado que se plasme en un acuerdo que se diga que la inmigración es un problema para el idioma es una concesión terrible e inaceptable que adopta todos los marcos de la extrema derecha que dice combatir. A la izquierda le da igual que en una frontera haya un mosso o un guardia civil, son lo mismo, pero no lo es que se presente la inmigración como un problema asumiendo todo el discurso ultra contra la inmigración. Solo por eso es imposible votar a favor de esta concesión, no se puede ser cómplice de un discurso que se maneja en estos términos y Podemos hará bien en votar en contra aunque le suponga un conflicto con su posición federalizante y de comunión con ERC y Bildu. No se entenderá que Sumar no se plante frente a un acuerdo que se presenta en los actuales términos, otro error más en su escalada a la irrelevancia.

En lo simbólico también es relevante que no estemos valorando con suficiente guasa que Puigdemont esté celebrando con alborozo un acuerdo con el PSOE que certifica que la Policía Nacional y la Guardia Civil controlen las fronteras en Cataluña. Una cosa era matar el procés, pero no hacía falta humillarlo. Que el independentismo haya pasado de pedir una vía eslovena aunque hubiera muertos a conformarse con poner un mosso en La Junquera, al lado de la benemérita, es una de las mayores renuncias ideológicas de nuestro tiempo; por encima de Suresnes, cuando Felipe dijo no al marxismo para darse de lleno al capitalismo alauí.

Es necesario recordar que las mayores victorias de la extrema derecha no se producen cuando se toma el poder, sino cuando consiguen que su discurso sea aceptado con normalidad hasta por sus más furibundos adversarios. El acuerdo del PSOE y Junts es una victoria de Vox y Aliança Catalana."                 (Antonio Maestre , blog, 05/03/25)

2/12/24

Afirmar los “pueblos regionales” es negar la existencia del pueblo italiano... «El Norte está cansado de apoyar al Sur». «El Sur no puede seguir viviendo a costa del Norte»... ¿Las regiones pagan realmente impuestos y reciben servicios públicos? ¿Tienen realmente «excedentes fiscales» o «pasivos»? La respuesta a todas estas preguntas es no... Son las personas las que lo hacen y, en cualquier caso, da igual que residan en uno u otro territorio regional. Lo que cada persona paga de impuestos y recibe de servicios depende de su renta, patrimonio, edad, salud, condiciones personales y familiares, etc.: elementos que, por regla general, nada tienen que ver con la región en la que reside... Atribuir a las regiones nociones que se aplican propiamente a los individuos - como están haciendo el Ministro Calderoli y los presidentes de las regiones del norte - es una falacia argumentativa y un clamoroso fracaso de la lógica. Y es también una pretensión jurídicamente insostenible... la Constitución impone deberes recíprocos de solidaridad económica, política y social a los ciudadanos italianos en cuanto tales, y no a los venecianos hacia otros venecianos ni a los piamonteses hacia otros piamonteses. Una vez más, el territorio de residencia no tiene relevancia alguna; de lo contrario, la unidad nacional quedaría hecha jirones, empezando por el pueblo italiano que constituye su base

 "«El Norte está cansado de apoyar al Sur». «El Sur no puede seguir viviendo a costa del Norte». ¿Cuántas veces en los últimos años hemos oído sentimientos semejantes en Italia?
«Los del Sur que luchan contra la autonomía son egoístas comparados con los del Norte, porque ahora mismo, en Italia, hay 12 regiones del Centro-Norte que dan más dinero del que reciben, y otras ocho regiones que reciben más del que dan», según nada menos que el Ministro de Asuntos Regionales, Roberto Calderoli. Se ha llegado a este punto: decir abiertamente que a los que no les va bien y piden solidaridad son unos egoístas que no tienen reparos en perjudicar a los que están bien.

Más allá de ser moralmente espantoso, lo cierto es que aplicar ese razonamiento a las regiones carece de todo sentido. Es un torpe intento de manipulación. El argumento de que las regiones virtuosas «sostienen» a las no virtuosas con su propio dinero se basa en la evaluación de los ingresos fiscales pagados y del gasto público recibido por región. Del hecho de que haya regiones que pagan más impuestos que el valor de los servicios públicos que reciben y otras regiones que reciben servicios públicos en una cuantía superior a los ingresos fiscales que producen, extraen la inferencia de que unas regiones disfrutan de servicios que pagan otras.

 En este sentido, argumentan que las primeras tienen un «superávit fiscal» y las segundas una «deuda tributaria». La implicación es que, si cada región pagara impuestos sólo por el importe exacto del gasto público que recibe, el resultado sería que las regiones más ricas podrían reducir su presión fiscal manteniendo el mismo nivel de servicios, mientras que las más pobres verían disminuir ese nivel. El Presidente de Lombardía calcula que su región paga «demasiado», 54.000 millones de euros; sus colegas del Véneto y Emilia-Romaña cifran el exceso en 18.000 y 17.000 millones de euros, respectivamente; el Presidente del Piamonte dice que la cifra correspondiente a su región es de 11.000 millones de euros. De ahí la acusación de egoísmo contra quienes trabajan para evitar recortes en los fondos que van en beneficio de los demás.

 Pero basta echar un vistazo más de cerca para darse cuenta de lo insustanciales que son tales afirmaciones. ¿Las regiones pagan realmente impuestos y reciben servicios públicos? ¿Tienen realmente «excedentes fiscales» o «pasivos»? La respuesta a todas estas preguntas es no. Las regiones no tienen superávit fiscal, ya que, en realidad, ni pagan impuestos ni reciben servicios públicos. Son las personas las que lo hacen y, en cualquier caso, da igual que residan en uno u otro territorio regional. Lo que cada persona paga de impuestos y recibe de servicios depende de su renta, patrimonio, edad, salud, condiciones personales y familiares, etc.: elementos que, por regla general, nada tienen que ver con la región en la que reside. Yo pago impuestos por mis ingresos como profesor universitario al mismo tipo medio que un colega mío que, con la misma cualificación y antigüedad, da clases en la Universidad de Macerata. Y si ambos tenemos la misma situación familiar, recibimos un subsidio mensual idéntico del INPS por nuestros hijos a cargo.

 Atribuir a las regiones nociones que se aplican propiamente a los individuos - como están haciendo el Ministro Calderoli y los presidentes de las regiones del norte - es una falacia argumentativa y un clamoroso fracaso de la lógica. Y es también una pretensión jurídicamente insostenible. Como reconoce el Tribunal Constitucional en su sentencia nº 83 de 2016, la Constitución, en su artículo 2, impone deberes recíprocos de solidaridad económica, política y social a los ciudadanos italianos en cuanto tales, y no a los venecianos hacia otros venecianos ni a los piamonteses hacia otros piamonteses. Una vez más, el territorio de residencia no tiene relevancia alguna; de lo contrario, la unidad nacional quedaría hecha jirones, empezando por el pueblo italiano que constituye su base.

Afirmar la existencia de «pueblos regionales» es negar la existencia del pueblo italiano. Por ello, el principio constitucional de progresividad fiscal (art. 53) implica la redistribución de la riqueza entre los conciudadanos del Estado, no de la región, como medio para desarrollar los vínculos sociales entre las personas. (...) Reducir la solidaridad redistributiva al nivel de los conciudadanos de una región, en detrimento de los compatriotas, significa (...) sancionar la prevalencia de la pertenencia regional sobre la pertenencia nacional, una reivindicación que procede de un trasfondo abiertamente secesionista, lo que pone a quienes la impulsan en colisión con la unidad y la indivisibilidad de la República, proclamadas como principio fundamental inviolable por el artículo 5 de la Constitución.

 * Del libro Loro loro dicono, noi diciamo. Sobre Premierate, Justicia y Regiones («Lo que ellos dicen, lo que nosotros decimos. Sobre Premierate, Justicia y Regiones») de Gustavo Zagrebelsky, Armando Spataro y Francesco Pallante, ed. Laterza"

(Francesco Pallante , il manifesto global, 27/10/24, traducción DEEPL)

24/11/24

La Corte italiana pide revisar partes de Ley de Autonomía Diferenciada por inconstitucionales... apeló a que se reformulen en el Parlamento según un marco que respete la unidad de la República italiana y la igualdad de derechos entre ciudadanos de todas las regiones. Pidió que la descentralización de funciones se haga según el principio de subsidiariedad... todo debe llevarse a cabo según la preservación de la solidaridad entre regiones

 "La Corte Constitucional italiana instó este jueves a revisar ciertos aspectos de la polémica Ley de Autonomía Diferenciada aprobada meses atrás por el Gobierno de Giorgia Meloni, que da más competencias a las regiones, y que los críticos aseguran que favorece a las zonas más ricas del norte en detrimento del sur.

El Tribunal no tumbó la legislación en su totalidad y consideró que el argumento de que pueda ser considerada inconstitucional en su conjunto es «infundado», pero alegó que algunas disposiciones deben revisarse a nivel parlamentario, según informaron medios locales.

El paso de la Justicia se produce como respuesta a los recursos que presentaron varias regiones del país, las meridionales Apulia y Campania, Toscana (centro-norte) y la isla de Cerdeña.

Esta ley, aprobada en junio, dio mucho que hablar en Italia. La oposición y detractores al Gobierno Meloni consideraron que obedecía a los intereses de la derecha y del norte del país, más desarrollado económicamente en relación a las regiones del sur, históricamente más empobrecidas. Según denuncian, agrava las desigualdades entre estos dos polos del país con ritmos distintos desde su fundación.

La corte aseveró que hay siete aspectos de la ley que no cumplen con las bases de la Carta Magna, y entre otras cuestiones, apeló a que se reformulen en el Parlamento según un marco que respete la unidad de la República italiana y la igualdad de derechos entre ciudadanos de todas las regiones.

Pidió que la descentralización de funciones se haga según el principio de subsidiariedad, el cual establece que las funciones se deben gestionar en el nivel de gobierno que sea más eficaz, ya sea el Estado o las regiones.

El Tribunal también hizo referencia a que se respete el Artículo 116 de la Constitución italiana: este permite formas especiales de autonomía para las regiones, pero remarcó que todo debe llevarse a cabo según la preservación de la solidaridad entre regiones. A su vez, advirtió que la autonomía no puede conllevar desequilibrios o menoscabar la cohesión nacional.

Tras el paso de la Justicia, Elly Schlein, la líder del principal partido de la oposición, el centro-izquierdista Partido Demócrata, celebró la medida e instó al Gobierno de Meloni «a leer mejor la Constitución para evitar este enésimo fracaso con una ley que es inconstitucional».

Por otro lado, la medida del tribunal fue interpretada en el sentido contrario por el vicepresidente Matteo Salvini, y líder de uno de los partidos socios de Gobierno, la ultraderechista Liga, que antes se denominaba Liga Norte y representaba los intereses de las zonas septentrionales del país.

«La autonomía ha pasado el examen de constitucionalidad y ésta es una excelente noticia: las objeciones serán fácilmente superadas por el Parlamento», aseguró Salvini en un comunicado. EFE"                (Swissinfo, 14/11/24)

25/10/24

Manifiesto: 'Por una alianza popular contra la autonomía diferenciada de la ultraderecha y los "falsos amigos" del centroizquierda"... El proyecto de "autonomía diferenciada" permite evaluar los riesgos a los que nos enfrentamos: se produciría una fragmentación cuyo efecto más peligroso residiría sobre todo en el empuje hacia una competencia a la baja, cuyos gastos correrían a cargo de las clases trabajadoras, tanto en el sur como en el norte del país. Hombres y mujeres trabajadores armados unos contra otros. En interés exclusivo de las clases dominantes... ¿Qué significa más autonomía regional? Ya lo hemos visto en la sanidad... ¿Hemos visto mejorar la protección de la salud o 20 centros de poder y enormes clientelas políticas regionales con 20 sistemas sanitarios distintos con servicios y prestaciones sanitarias profundamente diferentes? Por no hablar de los ahora extendidos seguros complementarios que permiten mejores servicios a quienes trabajan en determinadas empresas, especialmente en ciertos territorios económicamente más ricos... Queremos que deje de haber ciudadanos de primera y de segunda en función de las regiones de pertenencia (Contropiano)

 "El proyecto de "autonomía diferenciada" lleva tiempo en marcha. La Liga, primero la de Bossi y luego la de Salvini, lo ha convertido en su bandera. Pero no ha estado ni mucho menos sola. Y si hoy hemos llegado a la aprobación de la ley Calderoli, es sólo gracias a una cadena de complicidades que se remonta a lo largo de los años y llega hasta nuestros días y que implica a casi todo el arco parlamentario, desde el PD -el 'renziano' de ayer y el 'schleiniano-bonacciniano' de hoy- hasta Forza Italia, pasando por los 'nacionalistas' de Fratelli d'Italia. Esos que se llaman a sí mismos "patriotas" y que no pierden ocasión de demostrar que la única patria que conocen es la que puede llenarles la cartera.

Cuatro regiones - Piamonte, Lombardía, Véneto y Liguria, todas ellas gobernadas por la derecha - ya han solicitado oficialmente la autonomía sobre las materias para las que no está prevista la determinación de los LEP (Niveles Esenciales de Rendimiento), prevista en el artículo 117 de la Constitución.

Materias que son todo menos secundarias, empezando por el comercio exterior y terminando por las funciones relacionadas con el bienestar complementario.

Esta petición improvisada permite evaluar los riesgos a los que nos enfrentamos: se produciría una fragmentación cuyo efecto más peligroso residiría sobre todo en el empuje hacia una competencia a la baja, cuyos gastos correrían a cargo de las clases trabajadoras, tanto en el sur como en el norte del país.

Hombres y mujeres trabajadores armados unos contra otros. En interés exclusivo de las clases dominantes.

Oponerse a la autonomía diferenciada es, por tanto, estratégico para evitar un mayor deterioro de las condiciones de vida de las clases trabajadoras.

¿Qué significa más autonomía regional? Exactamente lo que ya hemos visto cuando una materia como la sanidad con la reforma del Título V se convirtió en legislación concurrente entre estado y regiones.

¿Hemos visto mejorar la protección de la salud o 20 centros de poder y enormes clientelas políticas regionales con 20 sistemas sanitarios distintos con servicios y prestaciones sanitarias profundamente diferentes?

Por no hablar de los ahora extendidos seguros complementarios que permiten mejores servicios a quienes trabajan en determinadas empresas, especialmente en ciertos territorios económicamente más ricos, con una buena tranquilidad para los principios universalistas de igualdad de acceso a la asistencia y a los servicios.

Queremos que deje de haber ciudadanos de primera y de segunda en función de las regiones de pertenencia y de la renta personal.

Esto abre una ventana en la que el actor decisivo será la movilización popular. Creemos que este es el camino en el que debemos comprometernos colectivamente.

Pero, al mismo tiempo, no creemos que la alternativa pueda ser ese "campo amplio" -o incluso "muy amplio"- que se está construyendo en torno a la recogida de firmas para un Referéndum contra la Autonomía Diferenciada (lo decimos en preámbulo: apoyaremos el referéndum abrogativo total en caso de que se celebre y para el que sea posible firmar a través de una plataforma digital). De hecho, en este bando hay muchos, demasiados sujetos responsables de este estropicio (de iure, con la Reforma del Título V, y de facto, envileciendo la Carta Constitucional y sus conquistas sociales).

Si se necesita el quórum del 50% + 1 de los habilitados para votar para ganar el eventual referéndum, es porque se trataría de un referéndum ordinario y no constitucional. Responsabilidad de quienes promovieron la reforma del Título V de la Constitución. ¿Quiénes? El centro-izquierda de D'Alema y compañía.

Podría decirse que han pasado 25 años, que agua pasada, y que siempre es bueno cuando se admite un error y se pasa página.

Claro que Bonaccini -ahora eurodiputado y presidente del PD- fue, con Zaia y Fontana, uno de los tres presidentes regionales que pidieron al entonces primer ministro Conte que "se llegara por fin a la firma de los correspondientes entendimientos", es decir, a la aplicación de la autonomía diferenciada. Corría el año 2018. Ayer, políticamente hablando.

Existe la posibilidad de electrocutarse en el camino de Damasco. Pero resulta que los problemas residen en el presente y no sólo en el pasado más o menos reciente.

De hecho, los consejos regionales de cinco regiones administradas por el centro-izquierda han aprobado no una, sino dos preguntas de referéndum. La primera reclama la derogación total de la Ley Calderoli. El diablo, sin embargo, está en la segunda pregunta, con la que el centro-izquierda se limita a exigir una derogación absolutamente parcial.

La propia presentación de esta segunda pregunta debilita indirectamente la primera ante el juicio de admisibilidad del Tribunal Constitucional. Además -y sobre todo- revela la voluntad de fuerzas sustanciales del "campo amplio" de llegar a un acuerdo con la mayoría gubernamental (o partes de ella) sobre la cuestión de la autonomía diferenciada. Recortando los rasgos deteriorantes, pero salvaguardando la sustancia.

Por último, derogar la ley Calderoli sería un paso importante, pero no decisivo. Esta norma, de hecho, no es más que la forma específica ideada por la ultraderecha en el gobierno para declinar la autonomía indebidamente inscrita en la Constitución por un gobierno de centro-izquierda.

Para ser claros: una vez derogada la ley Calderoli, la autonomía diferenciada seguiría sobre la mesa. La petición en 2018 de Lombardía, Véneto y Emilia Romaña de llegar a acuerdos sobre el tema es prueba de ello.

Si queremos relegar al pasado los proyectos de Autonomía Diferenciada, debemos decir la verdad y tener el coraje de movilizarnos para cambiar el Título V de la Constitución.

Creemos que es importante iniciar un razonamiento que no acepte la falsa simplificación entre el gobierno "malo" y un centro-izquierda que de repente ha vuelto a ser "bueno".

Se trata, en realidad, de dos caras de la misma moneda. Las políticas belicistas, apoyadas por ambos polos políticos, las reformas antiobreras, promovidas indistintamente por la derecha y el centro-izquierda, la absoluta subalternidad respecto a EEUU y la OTAN, verdadero freno para cualquier fuerza política que quiera aspirar hoy a gobernar el país, están ahí para demostrarlo.

Es en este marco donde encaja la Autonomía Diferenciada, así como las reformas institucionales en ciernes.

Sobre estas cuestiones, creemos que es fundamental construir un momento de confrontación nacional en septiembre.

La manifestación del 1 de junio en Roma contra el gobierno Meloni demostró que existe un espacio político y social que puede representar una alternativa al bipolarismo liberal que se está reconfigurando en Italia. Es a partir de la capacidad de organizarnos en torno a las necesidades y proyectos que esa plaza expresó, que expresan los muchos momentos y espacios de conflicto que afortunadamente existen en este país, que podemos sentar las bases de una alternativa tanto al gobierno más derechista de la historia de la república, como a la oposición del "campo ancho". Es decir, a las dos caras de una misma moneda.

Primeros adherentes:

Comité Promotor del Primero de Junio, Potere al Popolo!, Partido Comunista Italiano, Resistencia Popular, Movimiento por el Derecho a la Vivienda, Oposición Estudiantil Alternativa, Cambiare Rotta, Unión de Sindicatos de Base, Movimiento de Migrantes y Refugiados, Ex OPG Je So' Pazzo, Spazio Catai Padova, Colectivo Universitario Autorganizado, Estudiantes Autorganizados de Campania."               (Contropiano, diario comunista, 07/08/24, traducción DEEPL)

18/10/24

PP, Vox y Junts, una mayoría de clase... el 17 de septiembre cayeron todas las caretas. Y se alzó la cruda, definitiva realidad: que ante un situación de emergencia nacional causada por una crisis habitacional sin precedentes, de repente murieron las patrias y emergió la única Patria real: la cuenta bancaria, es decir, la clase social. Y cuando ésta se halló en peligro, PP, Vox y Junts, enemigos irreconciliables, acudieron a defenderla como un solo hombre, arrastrando por el lodo las banderas

 "Quien esto escribe publicó el pasado mes de junio una entrevista a la portavoz del Sindicat de Llogateres de Catalunya, Carme Arcarazo, en La Veu del Carrer, la revista de la Federación de Asociaciones de Vecinos y Vecinas de Barcelona (FAVB). Aquella charla fue sumamente pedagógica, pues desentrañaba el complejo problema del alquiler de Vivienda en España. Explicaba Arcarazo, por ejemplo, que actualmente existe una ley diseñada para frenar el aumento abusivo de los precios de los alquileres, mediante un cierto control de éstos; que la norma es de ámbito nacional y que rige en las áreas previamente calificadas como “tensionadas” en el aspecto inmobiliario. Pero que sin embargo su aplicación era potestad de las comunidades autónomas. Lo llamativo es que hasta el momento sólo Cataluña  había aceptado aplicarla (curiosamente bajo un gobierno independentista, el de ERC). Frente a esta soledad, el resto de territorios (incluyendo el inmenso poder autonómico del PP) le seguían dando la espalda.

No voy a explicar aquí las características de una regulación que requeriría de otro artículo para ser conocida convenientemente. Pero sí me interesa detenerme en un punto en el que la portavoz sindical ponía especial énfasis: el Alquiler de Temporada. “Se trata” -afirmaba- “de un acuerdo libre entre dos partes y, en consecuencia, éstas pueden pactar libremente” su duración. Por consiguiente, ésta es totalmente variable, arbitraria (“no hay límites: igual pueden ser cuarenta días que tres años, a voluntad”). Además es un contrato “completamente desregulado, no hay protección de ningún tipo para el inquilino”. Y lo más importante: “no entra en la regulación de precios que impone la Ley de Vivienda”. Teniendo en cuenta que este arrendamiento proporciona pingües beneficios, siendo mucho más lucrativo que el alquiler habitual y que el propietario puede decidir libremente pasarse a esta modalidad, se entiende que Arcarazo defina el Alquiler de Temporada como la auténtica grieta de la Ley de Vivienda, pues constituye una vía de escape perfecta para quien desee esquivar el control de precios que impone ésta. Una grieta de la que responsabiliza, por cierto, a los socialistas: “El PSOE lo hizo conscientemente: Dijo ‘dejaremos un agujero en la legislación para que no funcione’ ”.

Y así llegamos al 17 de septiembre. Se vota, impulsada por Sumar, la admisión a trámite de la Proposición de Ley “relativa a la Regulación de los Contratos de Alquiler de Vivienda por Temporada y Alquiler de Habitaciones”. Es decir, un intento de acabar con la grieta, sometiendo esta modalidad de arrendamiento a regulación. Nótese que sólo se trataba, como he dicho, de admitir la norma a trámite, es decir, de solicitar el visto bueno de la Cámara para debatirla, ni siquiera para aprobarla.

Entonces se produjo en el Congreso uno de los milagros políticos más prodigiosos  que han tenido lugar en la España democrática. “Prófugos y Golpistas” (en terminología del PP y Vox), “Exiliados y Luchadores por la Libertad de Cataluña” (en terminología de Junts), unieron sus fuerzas contra un enemigo común. Quienes día sí, día también, se han estado odiando e insultando durante los últimos años acusándose mutuamente, bien de querer romper España o de destruir la igualdad entre territorios y ciudadanos; bien de oprimir a Cataluña, su lengua o su “derecho a decidir”, se fundieron en una solo abrazo, materializado en los resultados de la votación: 178 votos en contra, emitidos por PP, Vox, Junts y Unión del Pueblo Navarro (UPN).

¿Qué había ocurrido? ¿Qué pudo obrar semejante milagro? El periodista y escritor Antonio Maestre lo explicó a la perfección en el programa La Sexta Xplica: “Junts ha votado para proteger a los rentistas, porque muchos de sus diputados son rentistas. Por ejemplo, su diputada Pilar Calvo, que tiene una sociedad que se dedica al alquiler de viviendas. Obviamente, ¿cómo va a votar Pilar Calvo contra sus propios intereses? Ellos son los defensores de los rentistas, igual que lo son el PP, Vox o UPN. Porque cuando tienen que defender la cartera y la clase social, lo hacen y no les importa la estelada o la bandera española”.

Ese 17 de septiembre cayeron todas las caretas. Y se alzó la cruda, definitiva realidad: que ante un situación de emergencia nacional causada por una crisis habitacional sin precedentes, de repente murieron las patrias y emergió la única Patria real: la cuenta bancaria, es decir, la clase social. Y cuando ésta se halló en peligro, PP, Vox y Junts, enemigos irreconciliables, acudieron a defenderla como un solo hombre, arrastrando por el lodo las banderas.

¿Hacen falta más pruebas?"               (Luis Caldeiro , elTriangle, 09/10/24)

9/10/24

La Asociación Nacional de Partisanos de Italia (ANPI) reivindica la importante movilización de los últimos meses a favor de un referéndum contra la nueva Ley de la Autonomía Diferenciada (como el cupo vasco o catalán), promovida por La Liga (anteriormente Liga del Norte)... se recolectaron alrededor de 1.300.000 firmas... la Ley de Autonomía Diferenciada debe ser derogada porque “dividirá Italia en muchas pequeñas patrias, aumentará las disparidades territoriales y agravará las ya insoportables desigualdades sociales, en detrimento de toda la comunidad y, en particular, de los trabajadores y los obreros, los jubilados y los pensionistas, los jóvenes y las mujeres” . Al priorizar al norte rico de Italia, en detrimento, esencialmente, del sur menos desarrollado, esta ley “divide al país y perjudica tanto al sur como al Norte... La resistencia a esta ley, según Paolo Banci, tiene una importancia significativa, ya que la misma constituye el primer instrumento jurídico de la gran reforma conservadora que promueve la actual alianza de gobierno

 "(...) Paolo Banci, ex sindicalista, militante social de larga trayectoria de la región toscana y presidente de la sección local de Rignano sull’ Arno de la Asociación Nacional de Partisanos de Italia (ANPI). La ANPI es hoy una de las mayores organizaciones con presencia en todo el territorio nacional. Fue creada en junio de 1944, en Roma, mientras el Norte sufría todavía la ocupación nazi-fascista. El 5 de abril de 1945 se le concedió el estatus de “Ente moral”, lo que le otorgó personalidad jurídica, promoviéndola, de hecho, como la asociación oficial de los partisanos. Independiente de los partidos políticos, la ANPI, según su propia definición, “sigue estando a la vanguardia en la custodia y aplicación de los valores de la Constitución, por lo tanto, de la democracia, y en la promoción de la Memoria de esa gran época de conquista de la libertad que fue la Resistencia”. Para la Asociación de Partisanos la lucha antifascista de ayer va de la mano del combate universal por la memoria, contra la guerra, por los derechos constitucionales y, en particular, las conquistas sociales [1]. (...)

Paolo Banci menciona, a manera de ejemplo, el gran frente asociativo que en Italia se manifiesta a favor del fin de la agresión en Gaza, que apuesta a una salida pacífica de ese conflicto y que promueve el reconocimiento oficial del Estado Palestino. “Actualmente, los partidos de centro e izquierda están adentro de ese frente, pero no tienen la voz cantante ni juegan el rol central”, puntualiza.

En lógica similar, el dirigente de la ANPI y actor comprometido en la solidaridad internacional, reivindica la importante movilización de los últimos meses a favor de un referéndum contra la nueva Ley de la Autonomía Diferenciada promovida por La Liga (anteriormente Liga del Norte). Banci explica que “Hasta ahora — inicios de octubre— se recolectaron alrededor de 1.300.000 firmas, incluyendo muchas digitales, especialmente de jóvenes. Ese número representa más del doble de lo que la ley exige para que un Referéndum sea votado. Y si bien los partidos de centro y de izquierda apoyan esta iniciativa, tampoco juegan el rol protagónico que sí tiene el movimiento socio-cultural y sindical”. Se espera que en los próximos meses la Corte Constitucional reconozca la inconstitucionalidad de la Ley y permita, así, una votación popular, la que será, según el militante social, “un nuevo y gran desafío para conseguir una mayoría contra esa ley en las urnas”.

Según las múltiples asociaciones y organizaciones sociales y culturales que han promovido el Referéndum, la Ley de Autonomía Diferenciada debe ser derogada porque “dividirá Italia en muchas pequeñas patrias, aumentará las disparidades territoriales y agravará las ya insoportables desigualdades sociales, en detrimento de toda la comunidad y, en particular, de los trabajadores y los obreros, los jubilados y los pensionistas, los jóvenes y las mujeres” . Al priorizar al norte rico de Italia, en detrimento, esencialmente, del sur menos desarrollado, esta ley “divide al país y perjudica tanto al sur como al Norte; empobrece la mano de obra; socava las políticas medioambientales; afecta la educación y la salud públicas; penaliza los municipios y las zonas del interior; complica la vida de las empresas y obstaculiza el desarrollo nacional” [2].

La resistencia a esta ley, según Paolo Banci, tiene una importancia significativa, ya que la misma constituye el primer instrumento jurídico de la gran reforma conservadora que promueve la actual alianza de gobierno. Si la Autonomía Diferenciada se acepta sin una oposición popular contundente, le seguirán la ley que impulsa Meloni para concentrar el poder a través la elección directa del primer ministro –debilitando todos los otros poderes del Estado— y, también, la que promueve reestructurar la justicia, iniciativa reaccionaria en la cual está principalmente interesada Fuerza Italia.

Aunque el futuro político italiano está repleto de incertidumbre y desafíos, “no dejamos de apostar a la permanente movilización desde abajo en defensa de derechos sindicales, de apoyo a fábricas ocupadas, de promoción de reivindicaciones sociales, a favor de la paz y contra los aires belicistas, de solidaridad con los inmigrantes, de reactualización de la memoria colectiva antifascista”, reflexiona Paolo Banci. Certezas concretas: “es muy importante que organizaciones como la nuestra, la de partisanos, logre reunir más de 150 mil miembros en todo el país —más que los afiliados de algunos de los grandes partidos— y que constantemente muchos jóvenes que no quieren enrolarse en un partido político pidan integrarse a nuestra asociación”.                    (Sergio Ferrari, CADTM, 07/10/24)

28/9/24

Así fué la historia de Ciudadanos...

 "La antropóloga Teresa Giménez Barbat (Barcelona, 1955) ha mantenido un empeño a lo largo de su trayectoria política e intelectual: poner la ciencia al servicio de la sociedad y la razón, en el centro del debate público. Desde su temprano blog Tercera Cultura hasta su trabajo como eurodiputada, con la creación de Euromind, todos sus empeños convergen en la misma dirección. Miembro del grupo original que fundó Ciudadanos, fue uno de los pocos intelectuales que sí dio el paso a la política activa. En su más reciente libro, Contra el feminismo, su formación académica y sus lecturas la llevan a conclusiones que desafían el estatu quo y las falsas verdades del feminismo radical, y a cuestionar a los políticos de todo signo que aceptan acríticamente sus postulados no científicos.   

PREGUNTA.- Pienso en esa joven catalana, en el corazón del mainstream catalanista, que un día decide asistir a las manifestaciones de protesta por los asesinatos de ETA. ¿Cómo fue esa toma de conciencia? ¿Por qué rompes con tu círculo de creencias, con tu pequeña tribu? 

RESPUESTA.- Yo tampoco sé exactamente cómo, pero te puedo decir las cosas que me pasaban entonces. En aquella época yo estaba muy interesada por el pensamiento escéptico y científico y estaba en una asociación que se preocupaba por cosas que me parecían absolutamente absurdas, algunas de ellas como los ovnis y todo esto, y otras más interesantes, como las medicinas alternativas. En aquel momento ya empezaba a ver que estaba creciendo en Cataluña también un tipo de pensamiento que tenía una base mítica, pero que estaba empapando la política, que era el nacionalismo, y que había gente que estaba llevando todo esto tan lejos como para asesinar. Yo viví en una época de crímenes cada día. Fue entonces que empecé a discutir con ellos, porque muchos eran vascos y no decían nada sobre eso, y me parecía una cosa tremenda lo que estaba pasando. Empecé a sentir que yo tenía que conocer qué es lo que estaba pasando, porque yo venía de un entorno de izquierda, de votantes socialistas. El entorno era moderadamente nacionalista, o a mí me parecía moderado porque había crecido con eso. Me parecía que yo tenía que conocer a esta gente que cuando había un crimen se reunía, se concentraban al principio en la plaza San Jaime. A mí me habían dicho un poco «sí, vale, les han matado, pero a ver, que son fachas». Y fue cuando yo empecé a aparecer por la plaza San Jaime. 

P.- Es curioso cómo el pensamiento escéptico te lleva primero a examinar las creencias más absurdas de la sociedad, los ovnis o la homeopatía, y de pronto volteas y ves que una de ellas es el nacionalismo. Has contado que en la plaza de Sant Jaume hay un momento en que te das cuenta que hay una gran hipocresía, porque los políticos sienten la necesidad frente a la galería de hacer el homenaje, pero en realidad sienten una profunda indiferencia. 

R.- Indiferencia y desprecio. 

P.- Y estas manifestaciones luego se trasladan a la plaza donde fue el crimen de Hipercor… 

R.- Sí. Luego ya todo esto se traslada a Hipercor, pero al principio era en la Plaza de Sant Jaume. A mí me parecía que había una barrera entre los que se manifestaban porque eran víctimas, porque eran gente que les habían matado a los suyos, que era gente que a lo mejor venía también de los cuerpos y fuerzas de seguridad y se ponían allá en la plaza con sus fotografías. Y así yo me fui acercando. Y con el primero que contacté fue con Roberto Manrique, que había sido víctima de Hipercor. También eran víctimas de Hipercor las que se manifestaban. Y me fui concienciando. Y empecé a leer a mucha gente y al final acabé yendo también a alguna manifestación. No sé si tú has leído Diario de una escéptica, pero ahí cuento cómo me voy a San Sebastián a una manifestación. Un periodista de La Vanguardia y su mujer se habían camuflado en el autobús, y al día siguiente aparece una noticia en La Vanguardia diciendo que todos éramos de extrema derecha y no sé qué tanto. Curioso, porque yo tenía detrás una pareja joven que eran sindicalistas, había gente de todo tipo. Me empezó a parecer que era un escarnio. Había gente que estaba abusando de su poder en los medios de comunicación para lanzar un mensaje que era totalmente falso y que no tenía que ver con la realidad. Además, la profunda injusticia que se estaba cometiendo con una serie de personas. Y a partir de aquí, me iba a las concentraciones que luego se daban enfrente de Hipercor, donde habían hecho un monumentillo que había pagado el ayuntamiento y tal. Y mi sorpresa era, para mí que era tan evidente que había que estar allí, que allí no había aparecido nadie. Me acuerdo que reconocí a Ignacio Vidal Folch una vez. 

P.- Lo cuentas en el Diario y también en tu libro sobre Ciudadanos, Citileaks

R.- Fue darme cuenta, tomar conciencia de lo que significaba el nacionalismo, esta supremacía con la que yo no es que hubiera colaborado, pero vivía inmersa y era como el aire que respiraba. También conocí a Arcadi Espada. Acudí a él para presentarme, porque estaba en esta asociación de escépticos y porque él había escrito Contra Catalunya, y me pareció que podía estar dentro de esta línea de. A partir de aquí hubo una relación de mucho aprendizaje, incluso mutuo. Arcadi es Arcadi, es muy potente intelectualmente, sabe mucho, pero yo en aquel momento estaba muy interesada por la ciencia y le conté cosas y él empezó a interesarse también, y empezó algo bastante bonito. Al final, resultó en que teníamos conversaciones sobre «oye, ¿y por qué no hacemos algo en Cataluña?», «¿por qué no es posible crear algún partido político?». En aquel momento a todo el mundo te decía que estabas absolutamente loco. Era algo totalmente descartable. Y con el único que podía hablar de esto era con Arcadi. Y bueno, ahí empezó la cosa. 

P.- Esa es la semilla de la que nace Ciudadanos. Me interesa mucho también esta idea de ver el nacionalismo como un sistema completo que incluye incluso a sus críticos, porque paga la prensa, porque la oposición compra el mismo relato nacionalista. Y de pronto se vuelve un espacio en donde nadie puede pensar distinto y no hay lugar para la disidencia. Y coincido contigo que ahí el rol de Contra Catalunya, de Arcadi Espada, fue central. Antes lo había hecho Boadella con Els Joglars, de empezar a señalar las fracturas en el sistema. ¿Cómo fue el nacimiento de Ciudadanos, esos primeros debates de los que tú formaste parte desde la primera sesión?

R.- Yo me acuerdo el día que me llamó Arcadi y me dijo: «oye, vamos a vamos a poner esto en marcha». Y me dijo que llamaría a unas personas que pensaba que estarían interesadas y que yo llamase a alguien que me pareciera que estaba en esta línea. La verdad es que yo era una outsider absoluta. Yo solamente conocía a Francesc de Carreras, porque en aquella época había tenido una cierta amistad con Victoria Camps por motivos familiares y había ido al Foro Babel un par de veces. Al principio fui pensando «pero esta mujer, ¿dónde me lleva? Esto un nido de fachas». Dentro del mundo en el que yo había estado hasta entonces, el Foro Babel, que promovía el castellano y la defensa del español, no te digo que fuera duro, pero tuve que superar mis propios prejuicios. 

P.- Y tu propio sesgo de cuna, digamos. Y entonces empiezan a reunirse y de pronto se impone la idea de que hay que hacer un partido político. Y sin sospecharlo aglutina una enorme energía social casi desde el principio. 

R.- Sí. Al principio fue llegando gente que compartía esta visión de Cataluña y de la traición del PSC, porque muchos venían del PSC o habían estado cerca. Esa traición al votante, al ciudadano, que se sentía tan catalán como español, que también pensaba que tenía un lugar la lengua castellana en Cataluña. Lo que pasa es que eran más partidarios de hacer manifiestos, proclamas, discusiones, debates, revistas, publicaciones… 

P.- Pero sin pasar a la arena política. 

R.- Yo desde el principio dije que me parecían muy bien todas las proclamas, todos los libros, todo, pero que lo que teníamos que hacer era dar el paso. Si no estábamos de acuerdo y no teníamos a quién votar, por qué no lo creamos nosotros. Claro, yo lo dije como una persona totalmente ingenua, sin darme cuenta de las dificultades y de lo que esto significaba. 

P.- El esfuerzo gigante.

R.- El esfuerzo gigante que luego me costó un par de años de mucho estrés. 

P.- Del núcleo original de Ciudadanos, que se reunió en El Taxidermista, que lanzó aquel manifiesto pidiendo a la sociedad que organizara un partido y que fue tan importante, ¿por qué ninguno de estos connotados intelectuales, entre los que te incluyo, donde estaban Félix de Azúa, Francesc de Carreras, Félix Ovejero, Iván Tubau, Arcadi Espada, Albert Boadella, Ana Nuño y demás, dijo «yo lo encabezo, yo doy el paso a la política, yo cruzo la frontera»?

R.- Cuando esto ya se vio que cogía velocidad y que no era una locura, cuando el acto del Tívoli, que fue algo…

P.- Lleno absoluto. 

R.- Un lleno absoluto, se quedó gente en la calle. Algo extraordinario. En aquel momento ya vimos que estábamos manejando algo que empezaba a tener vida propia, ya estaba en marcha. Lo que sucedió es que no había nadie que viniera del mundo de la política. Eran periodistas, escritores, dramaturgos. Yo venía de la empresa privada. 

P.- Bueno, habías estudiado antropología. 

R.- Sí, pero no tenía un trabajo académico, tenía una novela publicada en aquel momento y escribía en algunas revistas, pero temas que tenían que ver con la «tercera cultura», la interfaz entre la ciencia y las humanidades. 

P.- A eso vamos a volver, porque es el eje de tu vida política también. 

R.- Sí, esto es muy importante en mi vida, pero es que no teníamos, nadie quería. Y yo empecé a pensar que podría ser posible cuando la cosa ya estaba bastante avanzada y estábamos creando las listas para el Parlamento de Cataluña. En aquel momento me lancé a dar el paso. Lo que pasa que fue un poco complicado el ajuste con mis compañeros. No todos lo veíamos de la misma forma en aquel momento. Ya esa idea de un partido que no fuera ni de izquierdas ni de derechas, que se centrara en los proyectos, en su visión de cómo tenía que ser Cataluña y también cómo tenía que ser España, parecía una idea que todo el mundo aplaudía, porque llegó gente del PP, gente del PSOE, pero a la hora de crear el partido, había personas que pensaban que eso solamente podía ser un partido de izquierdas. 

P.- Eso lo cuentas muy bien en Citileaks, la tensión entre la gente que estaba segura que solo un partido de izquierdas tenía sentido con esos postulados y el área liberal que pensaba, por el contrario, que la dicotomía izquierda-derecha no reflejaba los problemas reales. 

R.- Exactamente. Hubo una grieta ahí, y cuando el partido ya se puso en marcha, fue un poco paradójico que lo encabezara un chico joven, sin ninguna experiencia política tampoco, pero que sí tenía un empuje y algo que muchos, ni siquiera algunos de los intelectuales que tú dices, tenía, que era esa capacidad del discurso incluso improvisado.

P.- Carisma y oratoria. 

R.- Sí, ambas cosas. Bueno, el carisma yo creo que lo fue construyendo después, entonces era un poco amateur, pero sí, era campeón de debate universitario. O sea que les pasaba la mano por la cara a muchos que a lo mejor tenían un discurso, pero que viendo toda aquella gente desde arriba de un estrado mirando, se bloqueaban porque no tenían las herramientas para hablar. Esto es muy importante en política, y también es la parte oscura. 

P.- Por supuesto, porque se presta a la manipulación o la demagogia. Un aspecto que me sorprende es un partido que nace con ese impulso, que cubre una necesidad evidente, que reúne una enorme fuerza social, porque no solo obtuvo tres diputados al Parlamento catalán en sus primeras elecciones, que algo era increíble, sino que siguió creciendo, hasta volverse casi una alternativa al Gobierno. No sé por qué fracasa un partido así, porque esa fuerza de la sociedad española sigue demandando un partido liberal. 

R.- También cuando sale Ciudadanos, al poco sale UPyD [Unión, Progreso y Democracia]. ¿Qué hubiera pasado si la fuerza que impulsó UPyD, con unos personajes tan potentes como Rosa Díez, Carlos Martínez Gorriarán, se hubieran unido? 

P.- Fernando Savater. 

R.- Fernando Savater nos apoyaba a los dos, porque cuando había un mitin de Ciudadanos, iba, y cuando era de UPyD, también iba. Había una serie de personajes que hubieran deseado partirse en dos, pero que mientras había esta confusión, ellos nos apoyaban a todos. Había gente que fue leal a la idea.

P.- Un problema es que UPyD nace en el mismo espacio que Ciudadanos, y si hubieran sido una única fuerza se hubiera conjuntado mucho más.

R.- Yo creo que sí. Lo que ocurre es que quizá las cabezas de Ciudadanos y las de UPyD eran demasiado… en fin, con su deseo particular de poder. 

P.- Es lógico que alguien que encabeza un partido, por otra parte. 

R.- Y además Rosa Díez era una persona con una experiencia enorme, lo que no tenía Albert Rivera. Y aunque al principio sí que parecía que aceptaba un poco el statu quo que se había creado en Ciudadanos, o sea, que había una persona que nos representaba, que era Rivera, luego ya le pareció que esto no iba a ningún lado.

P.- Ahora, los votantes, en el fondo, dirimieron esa disputa apoyando a Ciudadanos. Y sin embargo UPyD volvió a cierta marginalidad, triste, pero real. 

R.- Bueno, tenía su peso en Madrid, al principio. 

P.- Pero el problema es que luego Ciudadanos empezó a cometer una serie de errores. ¿Cuáles serían esos? 

R.- Yo creo que las alturas intoxican y hubo gente que alcanzó un nivel muy alto políticamente hablando y además empezó a soñar en que fuera más alto aún, porque la idea que teníamos nosotros sobre Ciudadanos es que iba a ser lo que se llama un partido bisagra, pero un partido bisagra, tú sabes, puede tener mucho poder, o sea, un partido bisagra es capaz de empujar las políticas en un lado u otro. 

P.- Lo estamos viendo con el nefasto Gobierno de Pedro Sánchez. 

R.- Absolutamente. Esto quizá empezó a parecerle poco a algunas personas. Claro, es muy difícil, a posteriori dices «esto lo hizo mal», «aquí se equivocó», «eso tenía razón», «esto no»… Yo creo que sí que hubo un fallo, en el sentido de no esperar a un momento más adecuado, si es que íbamos a ser un partido hegemónico en España. Pero claro, si nosotros hubiéramos respetado absolutamente nuestros programas iniciales, que eran en algunos sentidos poco flexibles, porque era la defensa de España, de la ciencia, de la razón, estábamos condenados a no ser un partido de masas. Porque claro, un partido que quiere ser una opción de voto para muchos millones de personas, necesariamente se va desdibujando. Aquí se perdió la fuerza de Ciudadanos, porque Ciudadanos tenía una oferta muy concreta, pero si luego la ibas a desdibujar… Por ejemplo, yo ahora, por el libro que he escrito y por temas que a mí me han preocupado siempre, a mí me parecía absolutamente absurdo toda esta necesidad de estar representados en el orgullo gay, por ejemplo. Porque ahora no tanto, pero en aquella época era tachado de facha, Ciudadanos. Entonces te empeñas en estar en un lugar donde no se te quiere y tú tampoco sabes por qué quieres estar ahí. 

P.- Renunció a sus ideas para ganar un público que no ganó, pero traicionando sus ideas. 

R.- Sí, había unas ideas básicas, que era la cuestión de Cataluña, del nacionalismo, del catalán, del castellano, pero todo lo demás no se respetó. Quizá porque no había nacido de los que dirigían Ciudadanos, no eran cosas que tuvieran interiorizadas. Entonces, esa fuerza se desechó. (...)"

(Entrevista a Teresa Giménez Barbat, Ricardo Cayuela Gally , TheObjetive, 22/09/24)

24/9/24

La batalla italiana contra la autonomía diferenciada... en Italia se optó por el federalismo para dividir lo que estaba unido. ¿Por qué se hizo esta elección? Porque el federalismo era el instrumento para limitar el Estado del bienestar y la protección del trabajo... el federalismo es el medio de golpear al mundo del trabajo. Así como el euro fue el medio de sustituir la devaluación de la moneda por la devaluación del trabajo, la autonomía diferenciada quiere exacerbar esta lucha entre trabajadores dentro de las fronteras nacionales... Pensemos en la cuestión de la seguridad en el trabajo, algún presidente regional puede tener la bonita idea de limitar la protección para atraer inversiones. Este es sólo un ejemplo del mayor desmantelamiento del estado del bienestar al que nos arriesgamos. Por lo tanto, es necesario dar la batalla contra la reforma de la Lega

 "Hemos dedicado dos entrevistas, con Ugo Boghetta y Stefano Fassina, al tema de la autonomía diferenciada. Volvemos sobre el tema porque la recogida de firmas para las preguntas del referéndum está dando resultados muy alentadores. Si bien es ya casi seguro que seremos llamados a votar sobre esta «reforma», no es menos cierto que no debemos hacernos demasiadas ilusiones sobre el referéndum.

En primer lugar, aún no sabemos sobre qué cuestiones seremos llamados a votar. Se han recogido firmas sobre dos textos, mientras que el segundo no toca en profundidad el texto de Calderoli, el primero podría estar en peligro por estar vinculado a la ley presupuestaria. Esto sería un precedente peligroso, porque podría utilizarse en el futuro para limitar el instituto del referéndum; una cosa es un referéndum sobre la ley de presupuestos o partes de ella, y otra muy distinta un referéndum sobre una reforma que también afecta al presupuesto (pero hay pocas leyes que no tengan limitaciones de gasto).

Una vez admitidas las preguntas, nos espera una dura batalla. El excelente resultado en la recogida de firmas no debe inducir, por tanto, a un fácil optimismo, también porque, como afirmó Ugo Boghetta, ni siquiera una victoria anularía la cuestión de la autonomía diferenciada, que, gracias a la reforma de centro-izquierda de 2001, está en la Constitución. Esto no sólo debería ponernos en guardia, sino también hacernos desconfiar de algunos improvisados compañeros de viaje (el PD), que durante años han sido grandes defensores de la autonomía diferenciada (Emilia Romagna junto con Véneto y Lombardía pidieron en su momento más competencias) y del federalismo en general.

Desde la década de 1990, nuestro país ha experimentado una borrachera de descentralización. Sin embargo, existe una contradicción evidente, el federalismo está concebido para unir entidades diferentes. Bajo el epígrafe «federar» el Treccani escribe: «unir con un pacto federal», en Italia se optó por el federalismo para dividir lo que estaba unido. ¿Por qué se hizo esta elección? Porque el federalismo era el instrumento para limitar el Estado del bienestar y la protección del trabajo, la Europa de las regiones debía regirse por el mercado y no por los Estados. En Estados Unidos, Reagan libró una batalla encarnizada contra los poderes excesivos del Estado federal. Limitar los poderes del Estado central no sólo significa crear un nuevo centralismo regional, sino que también es el medio de crear una competencia a la baja entre las regiones. Pensemos en la cuestión de la seguridad en el trabajo, algún presidente regional (que con un americanismo que rechazamos se llama gobernador) puede tener la bonita idea de limitar la protección para atraer inversiones. Este es sólo un ejemplo del mayor desmantelamiento del estado del bienestar al que nos arriesgamos.

Es necesario comprender que en la base de la lucha contra la autonomía diferenciada no hay un enfrentamiento entre universitarios sino una cuestión de clase, el federalismo es el medio de golpear al mundo del trabajo. Así como el euro fue el medio de sustituir la devaluación de la moneda por la devaluación del trabajo, la autonomía diferenciada quiere exacerbar esta lucha entre trabajadores dentro de las fronteras nacionales. Por lo tanto, es necesario dar la batalla contra la reforma de la Lega, sabiendo que para ganar hay que construir bases de masas. El riesgo es que si tal reforma fuera llevada a cabo por otro gobierno en el futuro, muchos falsos opositores podrían ser reducidos a consejos más suaves."            

(Marco Pondrelli, Editorial Marx21, 25/08/24, traducción DEEPL)

21/9/24

Cataluña: de independente a confederada... O modelo de financiamento singular deste acordo é confederal... estraña que o PSOE respalde este horizonte fronte ao da federación (ou a unha mutación federalizante das actuais autonomías)... Os dous renuncian: o PSC ao federalismo e ERC ao independentismo... Para as nacións e rexións máis ricas, sen dúbida un bo negocio. Pois o capitalismo nacional de Naturgy-Caixabank ou Iberdola-Kutxabank pode presentar bos dividendos grazas aos recursos naturais e mercados partillados do resto de España (Galicia incluída). Pero cando eses dividendos viran en recursos fiscais, resulta que xa son cousa só da facenda vasca ou, agora, catalá (Albino Prada)

 "O acordo asinado entre o PSC e ERC supón pasar de falar dunha República Independente de Cataluña a un emerxente Estado Confederado de Cataluña no Reino de España (cando menos para ERC), ou de ser unha nacionalidade autónoma dentro do Reino de España a un Estado Confederado dentro do Reino de España (cando menos no que toca aos recursos fiscais para o PSC-PSOE). Mutación confederal do Estado por extensión do concerto fiscal a Cataluña, chamábao Angel de la Fuente en El País. 

O modelo de financiamento deste acordo é o punto de encontro entre ERC e PSC: “Amb aquesta premissa, l’independentisme d’esquerres i el federalisme d’esquerres han tingut la capacitat d’establir confiances”. Os dous renuncian: o PSC ao federalismo e ERC ao independentismo. Un punto intermedio, de momento, entre a independencia e a actual autonomía. Claro que había dous puntos intermedios posibles: federación ou confederación.  

Non estraña que ERC aposte polo segundo, pero si que o PSOE respalde este horizonte fronte ao da federación (ou a unha mutación federalizante das actuais autonomías). Pois, por moito que o presidente Sánchez chame a este pacto un “paso na federalización”, no eido dos recursos fiscais do que vai o acordo asinado é un carreiro confederal semellante ao cupo-concerto vasco.  

O modelo de financiamento singular deste acordo é confederal: “plena sobirania fiscal, basat en la relació bilateral amb l’Estat i la recaptació, gestió i liquidació de tots els impostos”.  Asumen aportar fondos para os custes dos servizos do Estado (supoño eu: xerais, defensa, débeda, déficit da seguridade social e outros) e para a solidariedade con outras CC.AA. Pero sen espazo común fiscal federal de seu para a redistribución. En troques diso fálase de “solidariedade” (eufemismo de xenerosidade ou caridade): “que la contribució a la solidaritat de Catalunya sigui coneguda i reconeguda”. Non hai nisto nin rastro de modelo federal. 

Certo é que se procura a boa saúde do Estado de Benestar: “insuficiéncia financera crónica que limita enormement la despesa en polítiques públiques com la salut, els serveis socials, l’habitatge o les infraestructures”. Pero non se fai reforzando a progresividade do sistema central e territorial nun modelo federal. Daquela non se fala de aumentar os recursos do sistema senón de quedar con todos os presuntamente “xerados” en Cataluña co sistema fiscal actual 

O sistema nin é federal nin é progresivo. E sobra dicir que o sistema nin é nin quere ser redistributivo cando se fala de axustarse a “la mitjana d’inversió pública sobre el PIB al conjunt de l’Estat” ou ao peso do PIB catalán no do Estado. Nin cando se condiciona o nivel da solidariedade inter-territorial a unha cuantificación neoliberal da ordinalidade por vez dunha cuantificación redistributiva, federalizante e de esquerdas. 

Tirando dunha metáfora da vida civil, supón ir cara unha separación de bens para unhas cousas, mentres se vai seguir en réxime de gananciais para moitas outras. Diante da ameaza dunha separación (independencia), o PSC-PSOE mantería así un matrimonio de gananciais (autonomía) para uns recursos (naturais, financeiros, humanos, enerxéticos, mercados, etc.) dentro do Reino de España, ao tempo que abriría outro de separacións de bens nos recursos fiscais. Uns recursos derivados dunha riqueza que en boa medida depende dos que se partillan.   

Confederación con separación de bens para os recursos fiscais, e Autonomía con bens gananciais para o resto de recursos dos que aqueles dependen. Para as nacións e rexións máis ricas, sen dúbida un bo negocio. Pois o capitalismo nacional de Naturgy-Caixabank ou Iberdola-Kutxabank pode presentar bos dividendos grazas aos recursos naturais e mercados partillados do resto de España (Galicia incluída). Pero cando eses dividendos viran en recursos fiscais, resulta que xa son cousa só da facenda vasca ou, agora, catalá.   

Podemos ser creativos cos nomes e chamar a este mix “federalización” a secas ou mesmo “federalismo asimétrico”, pero o que debullamos é un encaixe confederal. Do mesmo tipo que teñen os Estados dentro da Unión Europea (tal como teño analizado noutras ocasións), pero moi lonxe do sistema federal alemán ou norteamericano. Si, confederal ao gusto neoliberal do infra-Estado para a UE que defendeu Hayek no seu día. Por moito que o president Illa diga no seu Parlament, para lialo todo un chisco máis, que a Unión Europea é federal. 

Son partidario dunha opción federal fronte a esta confederal por non poucos motivos que non vou a repetir aquí, ben entendido que mesmo se “só” fose federal, tamén suporía o dereito a separarse da Unión por parte de calquera Estado ou nación integrante. Algo que nun Estado Autonómico é imposible decidir. Pero, polo que se observa, a opción federalizante no Reino de España anda orfa de padriños, mesmo daqueles partidos que viñan dicindo que algún día nos ían levar a unha mutación federalizante do Estado das Autonomíasix 

Non teño dúbidas de que existe un lexítimo independentismo (de esquerdas e de dereitas), pero teño moitas dúbidas de que exista no Reino de España un equiparable federalismo de esquerdas (polo menos no PSOE e con propostas ben articuladas) e de dereitas. Tampouco teño dúbidas de que existe un militante centralismo (con matices autonomistas ou radicalmente centrípeto-provincialista) español que nega a existencia de nacións que non sexan a súa.  

E por todo iso chegamos a un choque de trens entre independentistas e centrípetos, e imos arrastras con remendos de discordia permanente: agora co truco dun réxime fiscal confederal para dous, nun contexto autonómico para o resto. "

( Albino Prada, Tempos Dixital, 03/09/24)

8/8/24

Izquierda Unida está en contra de la aplicación del criterio de “ordinalidad” incluido en el acuerdo entre ERC y el PSC por tratarse de un criterio contrario al principio de equidad, al sostener que la comunidad autónoma que más recaude per cápita tendrá que ser la que más reciba per cápita, lo que haría imposible cualquier mecanismo de compensación con los territorios que menos ingresan, es decir, nos llevaría a un sistema territorial confederal carente de mecanismos de solidaridad interterritorial... No es posible hablar seriamente de la reforma del modelo de financiación territorial si no se habla simultáneamente de una profunda reforma fiscal que enfrente la deserción fiscal de los más ricos y de las grandes empresas y acabe con el dumping tributario que practican las comunidades autónomas en manos de la derecha... La mayoría de nuestra sociedad y de la clase trabajadora no defiende el reconocimiento de privilegios según el territorio donde se viva, sino que reclama un sistema de solidaridad basado en la seguridad humana, esto es la plena garantía de servicios sociales, educación, sanidad y jubilación dignos para todos los habitantes de nuestro país, al margen de la comunidad autónoma donde residan

 "(...) Saludamos los contenidos más sociales del acuerdo alcanzado entre las tres fuerzas políticas, pero en especial nos congratulamos de los contenidos del acuerdo entre Comunes y PSC, en materia de sanidad, transportes, urbanismo y vivienda, que van a permitir construir 55.000 viviendas públicas nuevas, rehabilitar 150.000 viviendas o poner en marcha más medidas eficaces para acabar con los desahucios sin solución habitacional.

Sin embargo Izquierda Unida discrepa del acuerdo alcanzado entre el PSC y ERC para reformar el sistema de financiación autonómico en lo que afecta a  Cataluña.

Compartimos que desde hace 12 años el modelo de financiación autonómica en España está pendiente de una profunda revisión que afecte a todas las comunidades autónomas, revisión que debe ponerse en marcha simultáneamente para todos los territorios del Estado y atendiendo a las diferentes problemáticas que tienen en la actualidad cada uno de ellos.

Este nuevo modelo de financiación territorial para Izquierda Unida tiene que descansar en los principios de solidaridad entre los territorios con más ingresos y renta per cápita y aquellos con ingresos y rentas per cápita más bajas. Un sistema de solidaridad entre territorios donde no solamente se cubran los gastos comunes generadas por la Administración General del Estado (política exterior, seguridad, defensa, Seguridad Social y pensiones, etc…)  sino que incluya un sistema de redistribución de riqueza y recursos para compensar desigualdades entre los territorios más ricos y aquellos más pobres y faltos de desarrollo.

Para una fuerza política de izquierdas, republicana y federal como Izquierda Unida, el desarrollo del modelo territorial en la perspectiva de construcción de un Estado federal y plurinacional es inseparable de un sistema de solidaridad que no deje a nadie atrás y atienda las necesidades de las clases trabajadoras en todo el Estado, al margen de cuales sean sus nacionalidades o en que lengua se expresen.

Lo anterior significa que cualquier cesión de la capacidad normativa tributaria debe garantizar una tributación justa en todos los territorios sobre los ingresos empresariales, rendimientos del capital e inmobiliarios y grandes patrimonios, único mecanismo para evitar el dumping fiscal entre las distintas comunidades autónomas, evitando así modelos de tributación que pretendan recaudar principalmente sobre las rentas del trabajo o a través de los impuestos indirectos al consumo, que satisfacen igual los más ricos y los más humildes. Solamente desde esta premisa se puede alcanzar un modelo de financiación y compensación justo entre todos los territorios y nacionalidades.

Cualquier sistema de financiación, sea el que sea, debe siempre garantizar la contribución a mecanismos interterritoriales de compensación y redistribución de riqueza para impulsar un desarrollo lo más homogéneo posible en todo el territorio del Estado, así como para corregir los innumerables déficits de financiación de distintas comunidades autónomas arrastrados desde hace años.

 

Por dicho motivo Izquierda Unida está en contra de la aplicación del criterio de “ordinalidad” incluido en el acuerdo entre ERC y el PSC por tratarse de un criterio contrario al principio de equidad, al sostener que la comunidad autónoma que más recaude per cápita tendrá que ser la que más reciba per cápita, lo que haría imposible cualquier mecanismo de compensación con los territorios que menos ingresan, es decir, nos llevaría a un sistema territorial confederal carente de mecanismos de solidaridad interterritorial. No olvidemos que ya nuestro sistema tributario permite la gestión de determinados impuestos o tramos de impuestos por las comunidades autónomas y administraciones locales, precisamente para garantizar que buena parte de los recursos fiscales generados en las comunidades autónomas se invierten en estas y no se integran en mecanismos de compensación interterritorial. Por esto mismo, aplicar el criterio de “ordinalidad” a todos los impuestos recaudados en una comunidad autónoma excluye cualquier posibilidad de solidaridad de esta con el resto de comunidades o con las personas que vivan en otros territorios del Estado.

Izquierda Unida estamos de acuerdo con poner en marcha un nuevo sistema de financiación para todas las comunidades autónomas, que atienda las necesidades generales de todos los ciudadanos y ciudadanas y también las necesidades específicas de los territorios que hayan sido infra financiados en los últimos años. No tenemos duda de que Cataluña también ha padecido este problema, habiendo existido déficit de financiación en importantes infraestructuras como por ejemplo el sistema eléctrico o el sistema ferroviario. Pero generalizar el modelo contenido en el acuerdo PSC-ERC al resto de comunidades autónomas, significaría imposibilitar la puesta en marcha de cualquier mecanismo de solidaridad o compensación intraterritorial más allá de los límites de una comunidad autónoma, lo que a su vez abriría la puerta a posteriores conflictos dentro de estas ante la tentación de pretender aplicar el mismo sistema en los límites de cada provincia o incluso comarca.

Izquierda Unida defiende soluciones generales que atiendan los problemas de todos los territorios del Estado, al entender que eso es precisamente la plurinacionalidad, atender las diferencias y definir el mejor marco para garantizar los derechos de las distintas nacionalidades, a la vez que construimos un modelo de convivencia común en un Estado federal. No es posible hablar seriamente de la reforma del modelo de financiación territorial si no se habla simultáneamente de una profunda reforma fiscal que enfrente la deserción fiscal de los más ricos y de las grandes empresas y acabe con el dumping tributario que practican las comunidades autónomas en manos de la derecha. Es decir, sin un sistema fiscal más progresivo y justo en el reparto de las cargas, no es posible establecer un mecanismo de corrección de las deficiencias del sistema de financiación territorial.

 La mayoría de nuestra sociedad y de la clase trabajadora no defiende el reconocimiento de privilegios según el territorio donde se viva, sino que reclama un sistema de solidaridad basado en la seguridad humana, esto es la plena garantía de servicios sociales, educación, sanidad y jubilación dignos para todos los habitantes de nuestro país, al margen de la comunidad autónoma donde residan. Solo poniendo en marcha eficazmente estos servicios y garantizando su adecuada financiación podremos garantizar una vida digna a los trabajadores y trabajadoras de todo el Estado y a la vez frenar el avance de la ultraderecha y la intolerancia.

Izquierda Unida se felicita de que en Cataluña se haya alcanzado un acuerdo de gobierno entre fuerzas de izquierdas. Continuaremos trabajando para que las políticas de izquierda, también en materia tributaria y de financiación territorial, alcancen tanto a Cataluña como al resto de territorios del Estado.

Fuente: Izquierda Unida"                (Mundo Obrero, 06/08/24)

7/8/24

Antonio Maestre: De izquierdas y español como insulto... Si eres de izquierdas y español chitón y aceptar tu inferioridad manifiesta para comprender la superioridad política de quien dicta tu bienestar desde las elites catalanas... es una declaración xenófoba. Todo aquel que usa el origen de nacimiento para desacreditar a una persona es xenófobo. No importa que se crea de izquierdas, cuando consideras que lo que te determina e invalida para tener una opinión sobre cualquier tema es el lugar donde naciste, y por eso, te considera digno de desprecio es que eres un xenófobo... Siempre he defendido que estoy mucho más unido emocional, cultural, política y socialmente a alguien de Nou Barris que del Barrio de Salamanca y por eso mi adscripción ideológica y política está directamente vinculada a la clase y no a la nación o la región donde he nacido... soy español, no sé si por suerte o por desgracia, me da igual, pero por encima de todo soy consciente de mi origen social y mi única prioridad es la defensa de los intereses de quienes comparten mi clase sin importar si son de Cataluña, Cádiz, Madrid o Dakar

 "Soy español, nací en una ciudad dormitorio del sur de Madrid. No fue una elección, el azar me ubicó en ese lugar del mundo y para mí no es más que una característica geográfica de mi biografía. Pero esa condición, ser español, adquirida por haber nacido en un barrio obrero de una ciudad humilde del sur de Madrid me determina y degrada para opinar de acuerdos fiscales regresivos. Si eres de izquierdas y español chitón y aceptar tu inferioridad manifiesta para comprender la superioridad política de quien dicta tu bienestar desde las elites catalanas. A callar y a leer a Pi y Margall.

Uno de los insultos, así lo entienden ellos, más habitual del mundo independentista catalán, a derechas e izquierdas, sobre cualquier opinión que disienta de su proyecto etnicista e insolidario es una frase apócrifa de Josep Pla que repiten como un lorito cada vez que alguien de izquierdas nacido en España se atreve a cuestionar el progresismo de su relato, medidas y plan: "Nada se parece más a un español de derechas que un español de izquierdas". Josep Pla nunca dijo tal cosa, pero el hecho de usarla atribuyéndosela a Pla es una declaración política de peso. Lo primero porque usan como elemento de autoridad a un pupilo de Francesc Cambó que trabajó como espía franquista para la SIFNE (Servicio de Información de Fronteras del Nordeste de España) y con simpatía y vínculos férreos a José Antonio Primo de Rivera como cuenta en una excelente obra llamada Espías de Franco. Josep Pla y Francesc Cambó el historiador Josep Guixà.

Lo segundo y más importante, porque es una declaración xenófoba. Todo aquel que usa el origen de nacimiento para desacreditar a una persona es xenófobo. No importa que se crea de izquierdas, cuando consideras que lo que te determina e invalida para tener una opinión sobre cualquier tema es el lugar donde naciste, y por eso, te considera digno de desprecio es que eres un xenófobo. Lo sería igual que decir que alguien es insolidario por ser catalán. Que el simple hecho de haber nacido en Cataluña te convierte en un avaro que considera que la España subsidiaria vive de la Cataluña productiva, o que la inmigración española antes, y la musulmana ahora, ha sido utilizada para disolver la identidad catalana. Eso no son argumentos que se tienen por ser catalán, son argumentos que se tienen por ser un reaccionario y xenófobo.

Ser español es una condición geográfica, no me considero vinculado especialmente a los valores hegemónicos de la cultura española aun siendo consciente de que estoy determinado de manera crucial por mi origen social, y mi origen social está determinado por el lugar donde he nacido. Siempre he defendido que estoy mucho más unido emocional, cultural, política y socialmente a alguien de Nou Barris que del Barrio de Salamanca y por eso mi adscripción ideológica y política está directamente vinculada a la clase y no a la nación o la región donde he nacido. Entre clase y bandera siempre tengo claro cuál es mi elección.  

Es por eso que cuando se produce un pacto entre el PSC y ERC que afecta a la solidaridad fiscal y a los recursos que se destinan en toda España la única pregunta que me hago para saber si es algo progresista que hay que apoyar es si es positivo para la clase trabajadora de toda España. No hay más. ¿Aportará beneficios a los más vulnerables desde Nou Barris a La Viña? Si la respuesta que alguno encuentra a esa pregunta es que no, pero que puede llegar a beneficiar a la clase obrera en Cataluña, aunque eso suponga una merma en la calidad asistencial de los servicios públicos del resto del país entonces no es mi proyecto y lo combatiré. Mi gente no está circunscrita a una región o una bandera, sino a una clase social. Porque un acuerdo de ese tipo que discrimina por el origen es etnicista y por lo tanto será un proyecto nacionalista que va en contra de los valores de justicia social y redistribución que propugno. Porque soy español, no sé si por suerte o por desgracia, me da igual, pero por encima de todo soy consciente de mi origen social y mi única prioridad es la defensa de los intereses de quienes comparten mi clase sin importar si son de Cataluña, Cádiz, Madrid o Dakar."               (Antonio Maestre, blog, 06/08/24)

6/8/24

Cataluña vive sumida en una depresión política desde hace al menos 10 años... Y pocas cosas proporcionan un placer más inmediato, en medio de la gran nada que es una depresión, que la adrenalina. Así que hay que provocar episodios extraordinariamente emocionantes, a poder ser épicos, para liberar adrenalina a raudales... Esto es lo que ha ocurrido en la Cataluña independentista la última década: idear manifestaciones descomunales, realizar votaciones, sesiones parlamentarias de retórica inflamada, convertir a los adversarios políticos en enemigos demoníacos, hacer historia tantas veces como la historia lo permita... El independentismo ha confundido la adrenalina con la independencia... Una parte mayoritaria de ERC tomó la decisión hace un tiempo de intentar salir del ciclo político de la adrenalina... Puigdemont vuelve para intentar que no muera jamás la depresión política de Cataluña. Puigdemont vuelve para liberar una dosis descomunal de adrenalina. No tiene ninguna finalidad política. Sólo la voluntad de perpetuar una melancolía patológica en la política catalana (Pau Luque)

 "Un país políticamente deprimido es mucho más que la suma de las depresiones políticas de cada uno de sus habitantes. O, según como se mire, mucho menos. Cataluña vive sumida en una depresión política desde hace al menos 10 años. Y pocas cosas proporcionan un placer más inmediato, en medio de la gran nada que es una depresión, que la adrenalina. Así que hay que provocar episodios extraordinariamente emocionantes, a poder ser épicos, para liberar adrenalina a raudales.

Esto es lo que ha ocurrido en la Cataluña independentista la última década. Idear manifestaciones descomunales y obtener de ellas imágenes vibrantes que puedas exportar a todo el mundo. Realizar votaciones entre muy pocas personas cuyo resultado sería irreversible para el destino de un país. Hacer historia tantas veces como la historia lo permita y, si no, peor para la historia. Reconocerse entre las luchas que han dado los pueblos más oprimidos los dos últimos siglos. Pergeñar sesiones parlamentarias de retórica inflamada. Racionalizar el discurso de los fanáticos. Convertir a los adversarios políticos en enemigos demoníacos. O eliminar de la ecuación a los antihéroes. Se trataba de experimentar un éxtasis tan sublime que la única opción aceptable, tras el consecuente bajón, consistía en forzar las situaciones para volver a experimentarlo.

El independentismo ha confundido la adrenalina con la independencia. Han creído que cuanto más emocionante fuera todo, que cuanto más frecuente fuera el subidón, más cerca se estaba de la independencia. Sin embargo, el estado mental adrenalínico no conduce a ningún lugar; es un fin en sí mismo. Así como el estrés laboral no hace que cumplas los objetivos de trabajo que te marcaron, la adrenalina política tampoco hace que te acerques a ninguno de los objetivos políticos a los que aspiras. El proceso independentista fue el ciclo político de la adrenalina, el ciclo político de la depresión.

Una parte mayoritaria de ERC, por una combinación de razones —algunas instrumentales, otras no—, tomó la decisión hace un tiempo de intentar salir del ciclo político de la adrenalina. Negociaba con el Gobierno central, hacía valer sus intereses y asumía que el improbable proyecto de la independencia de Cataluña requería un enfoque distinto del de los últimos 10 años. Con la misma voluntad de liberarse de la depresión, llegó a un preacuerdo hace unos días con el PSC para investir a Salvador Illa como presidente de la Generalitat. La consulta entre sus bases para refrendar el preacuerdo podía haber sido un normal episodio de democracia participativa. Pero una parte del independentismo, en su eterna luna de miel con la depresión política, decidió convertirla en otro hecho trascendental para la historia de Cataluña. ¿Cómo iban a hacer presidente —se alegaba— al miembro más españolista del PSC? ¿Cómo iban a entregar la Generalitat, en fin, a España? Así que la consulta se convirtió en un nuevo episodio adrenalínico del que todo el mundo debía estar pendiente desde el sofá, móvil en mano. Una vez terminado ese momento, el independentismo depresivo buscó, en las inminentes sesiones de investidura, el siguiente episodio adrenalínico. Y va a poner toda la carne en el asador.

Carles Puigdemont —que es a ERC lo que los molinos al Quijote— retornará a Cataluña para la investidura de Illa y se expondrá a ser detenido por los cargos que, hasta el momento, la judicatura considera que no quedan amparados por la amnistía. ¿Pero para qué vuelve en realidad Puigdemont? No vuelve para acercar a Cataluña a la independencia, tampoco para ser investido como presidente o para actuar como jefe de la oposición. No. Puigdemont vuelve para intentar que no muera jamás la depresión política de Cataluña. Puigdemont vuelve para liberar una dosis descomunal de adrenalina. No tiene ninguna finalidad política. Sólo la voluntad de perpetuar una melancolía patológica en la política catalana.

Tras saberse el resultado de la consulta entre las bases de ERC, Puigdemont escribió que había preferido esperar a pronunciarse después de la consulta para que no se le pudiera acusar de hacer chantaje emocional a ERC. Sin solución de continuidad, procedía en el mismo texto a sostener que la decisión de ERC de investir a Illa en el Parlament hacía posible que lo detuvieran a él mismo. Es decir, responsabilizaba a ERC de su potencial ingreso en prisión. Es posible que esta retorcida declaración de Puigdemont constituya la Capilla Sixtina del chantaje emocional. La pregunta es: ¿hay algún diputado de ERC en el Parlament susceptible de caer fulminado por la belleza de semejante obra maestra de la inmoralidad? Todo parece indicar que Puigdemont cree que hay al menos un Eduardo Tamayo —uno de los dos diputados del PSOE que en 2003 impidió la investidura del candidato socialista a la Comunidad de Madrid y en (des)honor al cual se acuñó la maravillosa expresión “tamayazo”— entre las filas de ERC. Así que está poniendo todo su empeño en lograr algo inaudito: un tamayazo emocional.

Y es que lo último que querría un prócer que declaró la independencia de su país para suspenderla exactamente al cabo de ocho segundos es que el ciclo político de la depresión y la adrenalina se terminara."               (Pau Luque es investigador en la UNAM, El País, 05/08/24)

4/8/24

Gonzalo Bernardos: ¿Por qué estoy en contra de un concierto económico para Cataluña? Los cálculos sobre las balanzas fiscales tienen una limitada credibilidad... la solidaridad entre las autonomías debe continuar... la solidaridad no puede quedar limitada por la ordinalidad... las balanzas fiscales no tienen en cuenta la aportación de la AGE al sistema de pensiones. si la contribución de Cataluña al PIB español fue del 19%, los residentes en la autonomía obtuvieron a través del sistema de pensiones una financiación adicional de la AGE por valor de 13.285 millones

 "El 29 de julio, los negociadores del PSC y ERC llegaron a un acuerdo para investir a Salvador Illa como presidente de la Generalitat. Entre los temas acordados, el más relevante fue la concesión de un concierto económico a Cataluña. Si lo aprueba el Congreso, la anterior asignación equipararía fiscalmente a la autonomía catalana con el País Vasco y Navarra y supondría la creación de un nuevo régimen especial (una financiación singular).

En un próximo futuro, la Agencia Tributaria Catalana recaudaría la totalidad de los impuestos generados en la autonomía, abonaría una parte a la Administración General del Estado (AGE) por los servicios prestados directa e indirectamente a los residentes en Cataluña (el importe conocido como cupo) y pagaría una cuota, denominada de solidaridad, para ayudar al desarrollo de las comunidades con menos recursos.

Indudablemente, el concierto económico aumentaría los ingresos a disposición de la Generalitat y, como catalán residente en la autonomía, podría resultarme beneficioso. Por un lado, por una reducción de los impuestos sufragados. Por el otro, debido al incremento del gasto público efectuado en sanidad, educación, infraestructuras, etcétera.

A pesar de ello, estoy en contra de la concesión del concierto a Cataluña, tanto por motivos económicos como políticos. Los primeros son los siguientes:

a) los cálculos sobre las balanzas fiscales tienen una limitada credibilidad. Las balanzas fiscales constituyen un magnífico ejercicio académico, pero tienen una limitada credibilidad para cuantificar lo que una comunidad autónoma aporta a la AGE y lo que recibe de ella. En primer lugar, porque hay dos tipos de balanzas (las observadas y las neutralizadas) y múltiples métodos para calcularlas.

En segundo, debido a los numerosos supuestos que deben hacerse para llegar a algunas conclusiones. Por un lado, no existe la suficiente información desagregada. Por el otro, el gasto efectuado por la AGE beneficia a la comunidad donde se realiza y también al resto del país. Así ocurre con las inversiones efectuadas en el puerto de Barcelona, en el AVE a su paso por Castilla y León o en las instalaciones militares de Zaragoza.

En tercero, por las grandes diferencias observadas en los resultados proporcionados por las distintas balanzas y métodos. Así, por ejemplo, en 2009, el saldo fiscal de Cataluña con la AGE oscilaba entre un superávit de 4.015 millones y un déficit de 16.410 millones. El primer dato era obviado por la Generalitat y el segundo publicitado una y otra vez. Desde mi perspectiva, ninguno de los dos se ajustaba a la realidad.

b) la solidaridad entre las autonomías debe continuar. En nuestro país, casi nadie cuestiona que las personas con mayores ingresos tengan un saldo fiscal negativo. En otras palabras, la cuantía pagada en impuestos supere a la obtenida en prestaciones públicas. Los partidos independentistas catalanes también son partidarios de la solidaridad, pero únicamente en el ámbito de Cataluña. Por dicho motivo, les parece muy bien que los ciudadanos del área metropolitana de Barcelona financien a los del resto de la autonomía.

No obstante, es sorprendente que un partido progresista como el PSOE apoye un concierto económico en Cataluña, a pesar de que tal posibilidad no figura en la Constitución.

Especialmente porque está a favor de la redistribución de rentas entre los ciudadanos a través de los impuestos y el gasto público. Una concesión que hará más rico a un territorio próspero y empobrecerá a las autonomías con un menor PIB per cápita.

c) la solidaridad no puede quedar limitada por la ordinalidad. En el acuerdo entre PSC y ERC, ambas formaciones limitan la solidaridad de los catalanes con el resto de España a la ordinalidad. En la clasificación de las autonomías, según lo que aportan y reciben de la AGE, dicho acuerdo establece que Cataluña jamás ha de ocupar una posición más baja en el segundo apartado que en el primero. Si así sucediera, la contribución efectuada al resto de territorios sería escasa y sustancialmente inferior a la calculada por FEDEA (2.168 millones en 2021).

La anterior restricción extrapolada al ámbito del IRPF implicaría que cualquier español cuyos ingresos anuales ascienden a 300.000 euros debería recibir más prestaciones públicas que los perceptores del salario mínimo (15.876 euros), a pesar de que los segundos las necesitan mucho más que los primeros. Una opción que públicamente ningún partido, incluidos los de carácter neoliberal, se atrevería a proponer.

d) las balanzas fiscales no tienen en cuenta la aportación de la AGE al sistema de pensiones. Los ingresos por cotizaciones de los afiliados a la Seguridad Social y las clases pasivas son insuficientes para sufragar los pagos en concepto de pensiones contributivas y los gastos derivados de su gestión. Según Miguel Ángel García, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos, en 2023 el desfase entre unos y otros ascendió a 69.919 millones.

En el pasado año, si la contribución de Cataluña al PIB español fue del 19%, los residentes en la autonomía obtuvieron a través del sistema de pensiones una financiación adicional de la AGE por valor de 13.285 millones. Una cuantía más de seis veces superior a la aportada por dicho territorio al régimen común de financiación en 2021 (2.168 millones)

Los motivos políticos son los siguientes:

a) ninguna comunidad autónoma debería tener un régimen de financiación especial. Desde mi perspectiva, todas las comunidades deberían forman parte del régimen común y ninguna de ellas disponer de uno especial. Por eso, estoy en contra del concierto económico catalán, pero también del vasco y navarro. No obstante, los dos últimos están contemplados en la Constitución, pero no así el primero. Indudablemente, una diferencia esencial.

El régimen especial del País Vasco y Navarra les permite recibir financiación del resto de España, siendo ambas autonomías más ricas que el conjunto del país. Por eso, el gasto social por habitante en dichas comunidades supera al observado en cualquier otra. Una situación derivada de dos factores: la inexistencia de solidaridad con el resto de la nación y la negociación política del cupo.

Una y otra vez, el Gobierno español de turno, para contentar al PNV y obtener sus votos en el Congreso, acepta que la AGE reciba un importe inferior al que le correspondería por los servicios prestados a los residentes en el País Vasco y Navarra. Indudablemente, un agravio comparativo para Cataluña, una comunidad que en el verano de 1980 prefirió continuar en el régimen común de financiación a disponer de uno especial, y también para el resto de España.

b) el concierto económico facilitaría la independencia de Cataluña. En esta ocasión, los dirigentes de ERC tienen razón. De ninguna manera, constituye un farol lo que dicen. La recaudación y gestión de los ingresos tributarios originados en el territorio catalán constituye un paso hacia adelante en la ruta hacia la independencia.

En primer lugar, porque el día después de la declaración podrán continuar financiando los servicios públicos básicos. En segundo, debido a que les permite disponer de más capital para promocionar sus supuestas ventajas, tanto en Cataluña como en el resto del mundo. Con el concierto económico, la Agencia Tributaria Catalana tendrá unas características similares a las de cualquier otra de un país desarrollado.

c) constituye un agravio comparativo respecto a las otras comunidades ricas. La concesión de un concierto económico a Cataluña impediría negárselo a las otras dos autonomías (Madrid y Baleares) que aportan más de lo que reciben de la AGE, según FEDEA. Si se les otorgara, la redistribución de rentas entre territorios sería escasa o nula y el país iniciaría un incierto camino, cuyo distinto final probablemente sería la creación por la puerta de atrás de una confederación de naciones. Una posibilidad para nada contemplada en la Constitución.

En definitiva, constituye una sorpresa que un partido de implantación estatal como el PSOE acceda a concederle a Cataluña un concierto económico. No obstante, ya no lo es que sus dirigentes negaran tal posibilidad solo unos días antes. Indudablemente, supone una contradicción que dicha formación sea favorable a la redistribución de rentas entre las personas, pero no entre las autonomías, cuando las segundas están integradas por ciudadanos.

A pesar de que el concierto me beneficiaría, pues soy catalán y residente en la comunidad, soy contrario a él. En primer lugar, porque soy solidario con los que menos tienen. En segundo, debido a que mi solidaridad con los de Lleida es idéntica a la que tengo con los de Badajoz. Para nada, tal y como sucede con los independentistas, tiene como límite el territorio catalán.

En tercero, porque estoy a favor de la justicia social y deseo que en España todos los ciudadanos dispongan de los recursos necesarios para obtener un nivel de vida digno. En cuarto, debido a que todas las autonomías no poseen las mismas cartas. Las que disponen de una mayor inversión privada (Madrid y Cataluña) siempre tienen en su mano uno o varios comodines. En cambio, la que tienen menos acceso a ella, difícilmente poseen dos o más naipes cuyos números sean correlativos o idénticos.

La historia reciente muestra claramente la insaciabilidad de los políticos independentistas. Les den lo que les den los partidos españoles, jamás se conformarán, excepto si les ofrecen la independencia. La concesión del concierto económico supondría un gran paso adelante en la ruta que conduce a su objetivo y probablemente comporte la aparición de un nuevo procés. Si así sucede, espero y deseo que no sea tan dañino para Cataluña como el anterior. De él, aún no nos hemos recuperado ni social ni económicamente."                 (