20/2/15

“Los vascos nos cuestan dinero”... a todos

"(...) Es ahí, donde la proverbial consideración política de los catalanes hacia los vascos ha empezado a resquebrajarse. Expresiones como “nos estamos sacudiendo la vasquitis” es un comentario nada inusual a la hora de abordar la financiación autonómica.

 “Los vascos nos cuestan dinero”, apunta Juan José López Burniol, miembro en su día de Ciutadans pel Canvi (CpC), plataforma cívico-política que aupó a Pasqual Maragall al Gobierno de la Generalitat. Hay un coro de voces que desde ángulos bien diversos señala al cupo vasco como un elemento de agravio e inequidad altamente disonante.

 “El factor agravio respecto a Euskadi pesa mucho. De acuerdo con los datos del Centro de Documentación y Estudios de San Sebastián, el País Vasco destina a ayudas sociales el 3,1% de su PIB; Alemania, el 4,2%; Francia, el 3,3% y Reino Unido el 2,8%, frente al 0,3% del conjunto de España. 

Los vascos destinan a este capítulo un total de 450 millones de euros para una población de 2,1 millones de personas, mientras que los 7,5 millones de catalanes contamos con un presupuesto de 173 millones de euros”, señala Joan Subirats, presidente del Instituto de Gobierno y de Políticas Públicas de la Universidad Autónoma de Barcelona.

“Todos sabemos que la excepcionalidad vasca y navarra permite a estas comunidades disponer de recursos per cápita superiores en un 40% o 50% a las demás y ese es el germen de lo que está pasando en Cataluña.

 El pistoletazo de salida de la movilización independentista se produjo tras la reunión Rajoy-Mas en la que este último le exigió una fórmula similar al cupo vasco”, indica Antonio Zabalza, que habla para este reportaje en su condición de catedrático de Teoría Económica. Antiguo secretario de Hacienda y actual presidente de Ercros, se muestra partidario de una ley que, sin privar a Euskadi y Navarra del régimen foral, protegido por la Constitución, establezca un cálculo correcto del cupo de forma que contribuyan a la solidaridad común de manera equivalente a otras comunidades.

 “Soy pesimista”, añade, “porque hasta que esto no se resuelva habrá tensión e inestabilidad en el sistema de financiación”. A su juicio, el sistema autonómico, falto de coherencia global, necesita una reforma constitucional que lo adecue definitivamente. (...)"           (   , El País 17 FEB 2015)

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