"(...) La ‘tercera vía’ catalana, en fin, a la que nadie le ha prestado
atención hasta ahora pero que, tal y como se están desarrollando los
acontecimientos, es probable que al final acabe imponiéndose como un
trágala, sobre todo para quienes no viven en Cataluña.
Quiere decirse
que aquello que ahora parece inaceptable, como es la concesión de un
estatus fiscal y financiero diferente para Cataluña, al modo del ‘cupo
vasco y navarro’, o que la legislación educativa o lingüística en
Cataluña no tenga que obedecer a la Constitución, puede llegar un
momento en el que se ofrezca como la única salida, la mejor solución,
para evitar el temido choque de trenes, que es la declaración unilateral
de independencia por parte de la Generalitat y la suspensión de la
autonomía catalana, por parte del Gobierno de la nación.
De hecho,
¿quién no diría que la ‘tercera vía’ está ya diseñada así, y que unos y
otros están esperando ese preciso momento de alta tensión para alcanzar
esos acuerdos que de otra forma merecerían un rechazo generalizado en
otras autonomías españolas, además de en el Partido Popular y en el
Partido Socialista?
Es probable, sí, muy probable que ése sea el
final, pero, si ocurre, habrá supuesto una derrota colectiva, amén de un
cierre en falso de la crisis del independentismo en Cataluña.
Una
derrota colectiva porque el modelo autonómico español lo que necesita no
son parches de privilegios para calmar las ofensivas nacionalistas de
vascos y catalanes, que desde la Transición sólo aspiran a aumentar las
diferencias con el resto de regiones españolas, sino un modelo
definitivo, si se quiere con mayores cuotas de autonomía, pero
igualitario.
Y eso incluye, desde luego, acabar con el concierto vasco y
navarro, la principal anomalía del sistema de financiación autonómico. (...)
Ese privilegio no puede seguir siendo un tabú en la política
española, como ha ocurrido hasta ahora. Y cierre en falso de la crisis,
por supuesto. Porque la ‘tercera vía’ no va a frenar el independentismo.
Acaso lo jalee más y añada más división interna en Cataluña, por la
sencilla razón de que el proceso soberanista, desde hace mucho tiempo,
ya no lo pilota CiU ni el presidente de la Generalitat, un guiñol
decadente como demuestran de forma persistente elecciones y encuestas.
La
única salida del conflicto catalán, en fin, no puede ser la llamada
‘tercera vía’ porque nada solucionaría. Pero en un país como España, en
el que lo primero que falla es una política de altura, de grandes miras,
de largo plazo, llegaremos al punto en el que serán las urgencias del
momento, la angustia de la tensión, las que se encarguen de escribir el
final." (No a la tercera vía catalana, de Javier Caraballo en El Confidencial, en Caffe Reggio, 26/06/2014)
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