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22/6/18

La situación catalana se desborda por la dejación de responsabilidades de sus gobernantes, que viendo que llegaba una ola de indignación ante una crisis económica de enorme envergadura, prefirieron optar por un proyecto político que lograba un enemigo común... Madrid

"(...) la situación catalana se desborda por la incapacidad, por la dejación de responsabilidades de sus gobernantes, porque éstos, viendo lo que llegaba --una ola de indignación ante una crisis económica de enorme envergadura-- prefirieron optar por un proyecto político que lograba un enemigo común, ese conglomerado al que llaman Madrid.

Todos tenemos nuestros entornos, todos conocemos casos singulares. Pero hay un denominador común: el autónomo que cae en picado; el profesional liberal que es consciente de que nada será igual; el empresario que ha tenido que despedir personal... Todos ellos tomaron la bandera del derecho a decidir y del independentismo como una fórmula ilusionante, para abordar con cierto optimismo el futuro. 

Y sí, no nos engañemos, siempre ha existido un núcleo estructural de independentistas. Lo eran, lo son y defenderán lo mismo aunque el autogobierno sea prácticamente el mismo que el de un Estado confederal. Es legítimo, es un proyecto político que existe.

Por eso hay que ir al lugar de los hechos, al momento culminante. A junio de 2011, cuando el Govern de Artur Mas tuvo que aterrizar en helicóptero en el parque de la Ciutadella, para aprobar los presupuestos en el Parlament. Los accesos estaban bloqueados por manifestantes que mostraban su enorme cabreo por los recortes en todas las materias sociales más sensibles que había acometido el Govern de Artur Mas, y que su consejero de Economía, Andreu Mas-Colell, explica con todo lujo de detalles y admite en su libro Turbulències i tribulacions.

Artur Mas no se cortó, y estaría bien ahora que todo el independentismo reflexionara sobre sus palabras de aquel momento. Enojado, en la sesión de control en el Parlament, el 16 de junio de 2011, calificaba de “kale borroka” el asedio al Parlament del día anterior.

 “Espero que esto no acabe sólo en el ámbito de la Fiscalía, sino que pase a los tribunales y haya un castigo ejemplar para aquella gente que cometió un atentado flagrante contra nuestra democracia y nuestro Parlament”, tras calificar a los manifestantes de “auténticos cafres”. Sin embargo, el independentismo censura que se pueda hablar de “kale borroka”, cuando otros manifestantes han asediado delegaciones o subdelegaciones del Gobierno.

A partir de aquel momento, el Govern de Mas cambió sus prioridades. Quiso gestionar, quiso gobernar, pero percibió que lo tendría complicado, y optó por dejarse llevar, por animar y, después, sumarse al carro de la reivindicación y del referéndum de autodeterminación.

Lo explica Mas-Colell, no hace falta interpretar nada. Dice el exconsejero de Economía, dando cuenta de los dos relatos que se construyeron: “El asedio al Parlament representa en una sola imagen el choque de relatos que se produjo durante la crisis: los que atacaron todo lo que los gobiernos realizaban para luchar contra la crisis y que estaban plenamente convencidos de la naturaleza malvada y opresora de los gobernantes, frente a los representantes de la voluntad popular que, en Cataluña, como en todos los sitios, intentaron salir de la crisis de la mejor manera posible, siempre convencidos de que les había tocado lidiar con el asunto más antipático para un político, que es distribuir el empobrecimiento en lugar de distribuir el enriquecimiento”.

Podían haber sido responsables, mantener el pulso, escuchar y gestionar mejor ese empobrecimiento, tener cintura y asumir que los compromisos electorales a veces es mejor dejarlos en un cajón --no eliminar el impuesto de sucesiones, por ejemplo-- y asumir que gobernar --toda la sociedad debería también valorar más lo que significa eso-- es ingrato en muchas ocasiones.

Sin embargo, la opción fue otra. Y ahora no hay valentía para reconocer que es necesaria una rectificación en toda regla, y que se debe volver a gobernar, con humildad, explicando a los suyos que se trató de un proyecto erróneo, equivocado, que no llevaba a ninguna parte. ¿Lo harán en algún momento?"       (Manel Manchón, Crónica Global, 21/04/18)

18/1/18

Director de e-notícies: Lo de Mas tiene más mérito. Además de su carrera, ha hundido su partido. Pero no sólo se ha cargado el mapa político: se ha cargado también el mapa ideológico. No sé si se dan cuenta: pero el único legado de Mas ha sido poner a Puigdemont a dedo...

"El día de la despedida de Mas como presidente del PEDECAT le pregunté de sopetón: “¿Qué legado deja?”. Se me quedó mirando y, tras unos instantes de duda, me preguntó: “¿Yo personalmente?”. Tuve que decirle que, claro, que no iba a ser yo. Que yo era un simple periodista. Él se iba. Él había convocado la rueda de prensa.

Volvió a insistir: “¿Qué dejo como legado? ¿En qué sentido?” Entonces recordó que había sido consejero de Pujol durante ocho años y presidente otros cinco. Hasta mencionó sus victorias aunque, como se sabe, apenas gobernó un lustro. Cuando a media respuesta, le dije que no sé si daba cuenta pero sólo mencionaba cargos y campañas electorales  me dijo que no me impacientera y echó mano del proceso.

¿Pero se dan cuenta de que no hay obra de gobierno? Pujol será un chorizo -eso tiene que confirmarlo una sentencia judicial- pero al menos deja la Generalitat tal y como la conocemos ahora, TV3, los Mossos y hasta el Teatro Nacional de Catalunya (TNC).

Mas no deja nada. Se lo ha cargado todo. Para empezar su carrera política. Prometía tanto. Deberían estudiar el caso en Esade: como hundir tu propia imagen de marca. En Catalunya sólo hay otro ejemplo similar: el de Joan Laporta.  (...)

Podría haber sido alcalde de Barcelona o presidente de la UEFA pero jugó mal sus cartas. Coqueteó con Repagrupament, una escisión de ERC, para acabar fundando Solidaritat. Al cabo de unos meses estaba peleado con López Tena y Uriel Bertran. Acabó en el grupo Mixto haciendo favores a Convergencia.

Lo de Mas tiene más mérito. Además de su carrera, ha hundido su partido. La formación que encarnó las clases medias de este país durante 30 años -y que fue una extraordianaria máquina de poder- ya no existe. CiU ha desaparecido, Unió también, CDC se ha trasmudado en el PDECAT. En el consejo nacional del sábado hacía un llamamiento a agarrarse a JxCat como un clavo ardiendo.

Pero no sólo se ha cargado el mapa político: se ha cargado también el mapa ideológico. El hombre iba como loco para pactar con la CUP. Del centro a la derecha no ha quedado nada. Habrá que reconstruirlo desde cero. 

Y de momento las opciones que han surgido (Lliures, Units per Avançar) están muy verdes. ¡El exsecretario general de Unió ha tenido que refugiarse en las listas del PSC!. Iceta, vistos los resultados electorales, tampoco ha conseguido atraer el catalanismo moderado.

Hay una foto que ilustra esta situación: la que publicaba La Vanguardia en portada al día siguiente de la proclamación de la República y apenas unas horas antes que Rajoy aplicara el 155. 

La imagen es de David Airob, justo es reconocerlo. Una imagen vale más que mil palabras: Se ve a Puigdemont, tras su discurso en las escaleras del Parlament, rodeado de diputados de la CUP con los puños en alto. Ahí el PDECAT perdió definitivamente los papeles.

Pero donde ha tenido el expresidente más vista ha sido con el proceso. En el pleno del Parlament del 16 de julio del 2010, después de la sentencia del Estatut, dijo que había que empezar “un nuevo camino sin límites” pero que tenía que ser "evitando al máximo las fracturas sociales dentro de Catalunya”. Si se descuida

No sé si se dan cuenta: pero el único legado de Mas ha sido poner a Puigdemont a dedo. Y ya saben que, en política, todo es susceptible de empeorar. Estamos en ello."            (Xavier Rius, director de e-notícies, 14/01/18)

10/7/17

La actual situación de choque de trenes es la consecuencia inesperada de la reacción del poder (español y catalán) ante el despertar político de la otrora desmovilizada sociedad española

"(...) En la historia reciente de España, los momentos de cierta apertura política han ido acompañados de un claro repliegue identitario. 

¿Es esto casual? Sostenemos que no, que la apertura democrática que representan los momentos políticos clave, como el periodo transicional y, últimamente, el 15-M, han sido debidamente neutralizados mediante la canalización de las demandas populares, al menos en parte, por la senda conocida de la tensión territorial, del clivaje centro-periferia. 

Así pues, cualquier intento de afrontar el problema del encaje de Cataluña en España que no considere, a su vez, los problemas de la democracia y la desigualdad, supondrá un mero escamoteo del presente, un nuevo punto de equilibrio que dotará al país de otros treinta años de estabilidad, pero que arrojará una pesada losa sobre las aspiraciones político-sociales del futuro. (...)

La crisis del sistema político español ha provocado la radicalización de las fracturas políticas sobre las que se asienta, que han dejado de ser, de esta manera, mecanismos perfectamente integrados y útiles para la canalización del conflicto social, hasta convertirse en una verdadera amenaza al mantenimiento del statu quo. 

Podríamos decir que, tanto las élites españolas como las catalanas (al fin y al cabo, ambas élites del Estado), sabían de la gravedad de la situación de crisis y del desplazamiento que se estaba produciendo, por lo que vieron la necesidad de tensar la cuerda de siempre, si bien hasta límites antes no conocidos.

Cabe ahora preguntarse si la actual situación de choque de trenes, consecuencia inesperada de la reacción del poder (español y catalán) ante el despertar político de la otrora desmovilizada sociedad española, permite una articulación alternativa de lo político. 

Esta requeriría de una nueva dislocación de la aporía imperante: legalidad versus legitimidad, un callejón sin salida que devuelve la iniciativa a las manos de siempre y que nos encamina a un abismo anunciado que, con todo, no acaba de llegar.  (...)"                 (Víctor Prieto Rodríguez, Saltamos.net, 07/07/17)

9/11/16

El independentismo está perdiendo la calle... así que va a usar la violencia para conseguir sus objetivos

"Primero fueron las urnas, ahora es la calle quien comienza a dar la espalda al independentismo. La detención de la alcaldesa de Berga, Montserrat Venturós, ha sido la constatación de una realidad que algunos hace meses ya habíamos visto. 

Los actos convocados por esa "mayoría de catalanes" independentistas han sido seguidos por apenas 500 personas en Barcelona y por algunos centenares más en una quincena de los casi un millar de municipios catalanes.

Cuando la hoguera de TV3 --y sus medios blandidos a la subvención-- no tiene margen para la prostitución de la información, las cosas son como son. Realmente son como siempre han sido. Unos centenares, quizás unos miles de radicales, encendiendo un fuego en algún punto de Cataluña para redimir sus existencias aburridas. Porque, señores, esto al final va de frustraciones personales transformadas en forma de vida.

Apostaron por la calle. Pero la realidad, luego las urnas, les dan la espalda. Decir un millón, dos millones, no se convierte en real si detrás no hay algo más que una soflama. Y el invento independentista desaparecerá durante años de la misma forma que apareció una mañana oscura de invierno cuando Artur Mas, poseído por su política de recortes, buscó un culpable más allá de su pésima gestión.

En el camino han perdido un partido, o unos partidos, según se mire. Han dividido una sociedad. También han aupado a unos radicales, hijos de papá, en la mayoría de casos inadaptados a la dinámica social. Y, por qué no decirlo, seguramente han eliminado un sentimiento de catalanidad durante muchas décadas futuras. Que seamos sinceros, a estas alturas, quizás es lo de menos.

 Y decimos que es lo de menos porque, cuando uno pierde en las urnas, simplemente debería callar y aceptar los resultados, cosa por cierto que no han hecho. Pero, cuando uno pierde en la calle, tiene esa extraña tendencia a violentarla para intentar retomarla. 

Y no duden de que vienen tiempos de turbulencias. No porque llegue la independencia, sino porque los que saben ya que nunca va a llegar van a usar la violencia para conseguir sus objetivos. Por suerte, Cataluña, España y Europa no están ya en el siglo XX. Y en el siglo XXI las tonterías se curan con algo tan elemental como cumplir la ley. 

Y a quien no le guste que construya una mayoría amplia y clara, no en la calle sino en las urnas, para cambiarlo. La calle no puede cambiar lo que los votos, los electores, los catalanes no hemos querido cambiar."                  (Carles Enric López , Crónica global, 05/11/16)

30/9/16

Nadie habla hoy de independencia del País Vasco... eso queda para gente desnortada, nacionalistas catalanes

"Yo no creo en la vía unilateral ni creo que tenga posibilidades en la Unión Europea. No sería aceptada", ha soltado Iñigo Urkullu en una comentada entrevista en La Vanguardia. "Aconsejo a los catalanes que eviten la división y el frentismo", concluye quien con toda probabilidad volverá a estar al frente del gobierno vasco los próximos cuatro años. (...)

En Cataluña, las fuerzas que apoyaron la investidura de Carles Puigdemont, y que le renovarán dentro de dos semanas su confianza, están inmersas en un debate sobre cuál es la mejor vía para hacer efectiva la independencia en 2017. 

En medio de este clima, las declaraciones de Urkullu se han recibido como un auténtico bofetón, especialmente doloroso para lo que queda de la antigua Convergència. A estas alturas nadie ignora que el giro oportunista de Artur Mas, en 2012, está en la raíz del desastre que vive su partido. (...)

Nadie saca la bandera de la independencia en las elecciones vascas que se celebran el próximo domingo. Del derecho a decidir se habla mucho más, sobre todo porque los de Podemos apuestan porque la ciudadanía pueda decidirlo todo, pero de forma genérica y solo cuando se entra en el capítulo de mejora del autogobierno.

 La cuestión económica y el impacto social de la crisis son los dos asuntos que centran la campaña en un territorio donde el desempleo está por debajo del 14%. La promesa estrella del PNV es destinar 8.500 millones a incentivar el crecimiento económico y la ocupación, y el reto es alcanzar el 25% del PIB industrial en 2020. 

"Defender el autogobierno y ampliarlo", resume el objetivo del PNV. La pulsión soberanista parece haber desaparecido. No es una cuestión coyuntural, reconoce Urkullu en la citada entrevista, sino de fondo. El deseo secesionista está en mínimos históricos sin necesidad de haberse celebrado ningún referéndum. Es una interesante lección sobre la que algunos deberían reflexionar en Cataluña.

Nadie habla hoy de independencia del País Vasco, ni tan siquiera Miren Larrion, que sustituye a Arnaldo Otegi al frente de la izquierda aberzale tras la confirmación judicial de que el exetarra es inelegible. Tampoco esa prohibición ha calentado los ánimos. 

A lo más que llega EH Bildu es a decir que hace falta un "avance en la soberanía" y a ofrecerse para un acuerdo de legislatura con PNV y Podemos. Se trata de que "hable la gente para saber si quiere avanzar por ese camino o no", dice Larrion.

También se ofrece a apoyar a Urkullu para alcanzar un nuevo pacto con el Estado que incluya el reconocimiento de la identidad nacional, la bilateralidad efectiva y el derecho a decidir de los vascos. Solo le exige "un plan de contingencia" para cuando compruebe que eso no es posible.

 Pero todo dicho de forma muy suave, sin meter prisa. Comparen la política vasca de hoy con el agónico curso que se prepara en Cataluña y las groseras descalificaciones que a diario profieren los políticos independentistas.  (...)

La trayectoria exitosa de Urkullu es un bofetón para Artur Mas. En el mismo momento que este emprendía su viaje a Ítaca, el líder del PNV recuperaba la Lehendakaritza tras ocuparla el socialista Patxi López entre 2009 y 2012 gracias al apoyo externo del PP. 

Mientras el político catalán se dedicaba a agitar las aguas para crear una gran ola soberanista que le diera "una mayoría excepcional", el dirigente vasco restablecía los puentes con los partidos constitucionalistas y volvía a apoyarse en el PSE-PSOE. En el otro lado, el fracaso de Mas es estrepitoso.

 Solo ha logrado crear un enorme remolino en la política catalana que ha ido engullendo siglas de partidos y líderes. Tres años más tarde, él mismo fue defenestrado a manos de la CUP y ahora está a un paso de sentarse en el banquillo por desobediencia y prevaricación.

 Mas ha sido en Cataluña lo que fue Ibarretxe para el País Vasco. Lo que está por ver es quién será el Urkullu de la política catalana y cuánto tiempo tardará el nacionalismo de centro liberal en desandar su viaje al separatismo."             (Joaquín Coll, Crónica global, 21/09/16)

23/9/16

Cada vez es más evidente el plan de Ada Colau está concebido para anular cualquier disidencia no secesionista dentro de la izquierda

"Es innegable que como consecuencia de la desaparición del bloque socialista, las fuerzas progresistas iniciaron una larga travesía del desierto. No obstante, periódicamente, han ido aflorando situaciones puntuales, que hacían reverdecer viejos ideales y esperanzas. Sin lugar a dudas, el 15M fue uno de esos momentos. 

En Barcelona, el citado movimiento puso contra las cuerdas al gobierno catalán, a causa de su política de recortes, al tiempo que hacía saltar todas las alarmas en el campo nacionalista: ninguna de sus premisas aparecía recogida por los indignados, ni siquiera la lingüística, con unas asambleas en las que el castellano predominaba abrumadoramente. 

Tan solo en sus estertores, se consiguió que al movimiento se le metiera con calzador una nebulosa declaración en favor del derecho de autodeterminación.

Al cabo de un año, más o menos, el 11 de setiembre de 2012, Artur Mas ejecuta un salto en el vacío y se adhiere a la manifestación secesionista convocada. Complementariamente, le plantea un ultimátum a Rajoy (concierto económico) que sabe que no puede ser aceptado, y convoca elecciones anticipadas, en la creencia que iba a salir reforzado. 

En ese sentido, el fracaso es estrepitoso, pero los réditos en el intento de desmovilización de las reivindicaciones sociales, y construcción de una utopía interclasista, fabulosos. La izquierda en Cataluña se enfrenta de golpe y porrazo con unas condiciones en las que el eje social de lucha es sustituido por un supuesto eje “nacional”. Y surge la pregunta: ¿Qué hacer? (...)

La izquierda en Cataluña se mantiene inamovible en lo que respecta a su prevención de, antes que todo, no ser “patrióticamente” sospechosa. ¿Las consecuencias? Tenemos un PSC que se ha especializado en dar bandazos.

 Una ICV a la que desde 2012 le crujen las cuadernas, dadas las tensiones internas entre secesionistas y federalistas. Entre paréntesis, esto muestra hasta qué punto en dicha organización, que se pretende heredera del PSUC, los cuadros procedentes de la clase trabajadora han sido desplazados por los de la pequeña burguesía. 

Solución que se adopta: proyectar sus contradicciones sobre la sociedad civil. Y si nos vamos más allá en el espectro políticamente zurdo, nos encontramos desde el nacionalestalinismo de algunos sectores de EUiA, a la ingenuidad de otros, que siguen aferrados al principio de autodeterminación de los pueblos, como si Cataluña fuera una colonia o un pueblo oprimido. Situación que, de ser así, debería compatibilizarse con que sea la sede de dos de las más importantes entidades financieras españolas.

Y como éramos pocos…Hay sesudos analistas que defienden que Podemos es el resultado directo del 15M. Particularmente, considero que (parafraseando) aquellos polvos no se merecen estos lodos. Es innegable, además, que en Cataluña la cosa se complica con el caso Colau. 

En unos años el fenómeno personalista que supone doña Ada Colau, se estudiará en los manuales de ciencia política, independientemente de cuál sea su término. Es bastante aparente que la señora Colau y su guardia pretoriana municipal (Pissarello, Assens) o extramunicipal (Domènech) han conseguido anular a ICV (¿alguien ha visto sus siglas en la prensa últimamente?), prolegómeno de la OPA hostil en ciernes. 

Por otra parte, la postura soberanista de cualquiera del referido grupo es cada vez más radical, en los lindes del secesionismo. Pero eso sí, por si acaso nuestra primera edil, nada y guarda la ropa, dejando a sus pretorianos dar la cara. Ella se manifiesta el 11S, pero difuminada entre la multitud, con cara de “yo pasaba por aquí y…”. Natural. No tiene todavía claro quién va a cantar las 40, y si en bastos o en oros.  (...)

No hace muchos días Xavier Domènech publicaba en La Vanguardia un artículo que, a pesar de ser un cúmulo de tópicos, dejaba muy claro el carácter soberanista del tinglado que se pretende montar a mayor gloria de la alcaldesa de Barcelona. O sea que, si no cambian demasiado las circunstancias, el nuevo partido colauista podría ser un caballo de Troya, a fin de conseguir para el llamado “soberanismo” la ansiada mayoría en votos y escaños.

 ¿Por qué? Porque todo apunta a que va a arrinconar totalmente la ambivalencia mantenida por ICV o por Catalunya Sí que es Pot, hasta el momento. Hoy mismo (17/09/16) Marta Pascal aseguraba en La Vanguardia que en el nuevo supuesto Estado habría dos fuerzas políticas determinantes, PDC y Podemos-Colau.

En lo que respecta al PDC, la pretensión resulta utópica. Lo realmente importante es que se cuenta ya con el núcleo Colau para la organización política del nuevo Estado. Será interesante ver si en los próximos días los aludidos callando, otorgan.  (...)

Cada vez parece más evidente que lo que tenemos ante nosotros no es un proyecto regenerativo de la izquierda en Cataluña, sino un plan concebido para anular, a medio plazo, cualquier voz disidente no secesionista, dentro de ese espectro político. En ese sentido, la responsabilidad de ICV y de Podemos (¿son conscientes de lo que representa Fachín?) es tremenda. 

Vamos a ver si se puede esperar algo sensato de ellos. Sensato en el sentido de analizar las consecuencias del referido panorama; consecuencias que podrían ser por supuesto que el gobierno español no se quedara, ni mucho menos, con los brazos cruzados ante el intento de sedición. Y con la que está cayendo en la Unión Europea, pensar en una mediación, que favoreciera la secesión, es desvarío. Más probable sería la aquiescencia. (...)"                   (Pasqual Esbrí , Rebelión, 21/09/16)

21/7/16

Convergència salva a Rajoy... ¿por 30.000 euros al mes?

"(...) Pero así sucedió ayer: CDC votó con populares y su muleta parlamentaria actual de C’s. Lo hizo en las votaciones sobre la composición de los órganos de gobierno del Congreso de los Diputados, como si tanta manifestación del 11 de septiembre contra el PP y sus manejos no hubieran servido para nada. Más de uno de sus votantes se escandalizaría si salieran en público a decirlo, pero los hombres de Homs prefieren la confusión.

Los convergentes se habían quedado, de facto y por sus pocos votos en estas últimas elecciones, sin grupo parlamentario propio. Los tiempos de Minoría Catalana pasaban a la historia por primera vez desde la recuperación de la democracia. No sólo se perdía el símbolo, con él se esfumaban unos 30.000 euros mensuales de asignación para la causa.

La perspectiva económica explica a la perfección el voto convergente y el pacto no escrito con el PP. Lo que no justifica, sin embargo, que siga existiendo tamaña distancia entre lo que dicen a los electores y lo que hacen con sus votos después. Homs ha pactado con los populares para no quedarse en el mayor ostracismo posible.

 No pasa nada, es correcto que el catalán Sazatornil venda porteros automáticos en Madrid y pague alguna montería de paso. Lo que no puede hacer después Homs es cambiar su mensaje en cuanto desciende del puente aéreo.

Deberían dejar de demonizar a Ciudadanos por hacer justo lo mismo que ellos ocultan y explicar con claridad que aún pesan más en su ADN los genes conservadores que ningún otro. Incluso podrían avisarnos de que sin dinero y recursos no pueden hacer la revolución de las sonrisas. Aunque todo resulte impúdico, la claridad se agradecería, pero tratándose de esa formación política cuesta admitir que algún día cumplan con su responsabilidad."             (Xavier Salvador, Crónica Global, 20/07/16)


"El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde. Homs se presenta para presidir el Congreso el mismo día que su partido vota a favor de la desconexión en el Parlament.

La comisión de estudio del proceso constituyente del Parlament ha aprobado hoy las conclusiones pactadas y presentadas conjuntamente por los grupos de JxSí y la CUP, y dos puntos de las conclusiones presentadas por CSQP. Entre otros establece una fase de “desconexión con el Estado y convocatoria de unas elecciones constituyentes que conformarán una Asamblea Constituyente, que redactará un proyecto de Constitución. En una tercera fase será ratificada a nivel popular mediante referéndum”.

Las conclusiones, sin embargo, han sido aprobadas el mismo día que el ex conseller de Presidència y uno de los principales impulsores del proceso, Francesc Homs, ha presentado su candidatura para presidir el Congreso, el tercer cargo institucional del Estado. Homs, al final, sólo ha conseguido los ocho votos de su grupo. (...)"                   (e-notícies, 19/07/16)

10/6/16

Artur Mas: Las querellas que tenemos por la vía penal, con riesgo de inhabilitación, con riesgo de prisión o de responder con el patrimonio personal, no son un juego de niños. Por eso nos independizamos... o qué os creíais

"Tenemos que aprobar los presupuestos. (...) 

 No podemos permitir de ningún modo que en nuestra casa la desconfianza que se genera cuando no se hace honor a la palabra suscrita se convierta en la aluminosis del proceso soberanista, de un edificio que necesita de buenos cimientos.

 La tercera y última razón para aprobar los presupuestos es para evitar hacer el ridículo. ¿Quién se creerá de verdad que el Govern y el Parlament pueden llegar a construir el Estado catalán si no pueden ni aprobar unos simples presupuestos autonómicos? ¿Quién nos tomará en serio si eso pasa?

 ¿Qué credibilidad tendrán el presidente Puigdemont o el conseller Raül Romeva cuando vayan a otros países a explicar el proceso para construir el Estado en Catalunya, si hablan en nombre de un Govern que no puede aprobar un presupuesto que contempla construir estructuras de Estado que hasta ahora no teníamos o teníamos de manera insuficiente?  (...)

Créanme que no exagero cuando recuerdo la fuerza de nuestros adversarios en Madrid. Joana Ortega, Irene Rigau, Francesc Homs y yo mismo sabemos que eso es así.

 Las querellas que tenemos por la vía penal, con riesgo de inhabilitación para ejercer cargo público, con riesgo de prisión o de responder con el patrimonio personal, no son un juego de niños. 

No demos, pues, argumentos a los poderes del Estado para desacreditar en Europa y en el mundo lo que tanto ha costado construir. "                 (Artur Mas, La Vanguardia, 05/06/16)

9/6/16

Vendieron la independencia como algo fácil, rápido, sin problemas... y se encuentran con que ya sólo pueden recurrir a una insurrección en toda regla. Para decirlo claro, usando la violencia

"Es muy visible el desánimo que cunde en las filas del mundo independentista. Se nota en las declaraciones de los políticos, en el nerviosismo de ciertos articulistas, en el pesimismo de las tertulias catalanas. El inexplicable y poco meditado entusiasmo de los últimos años está experimentando un giro y la sensación es que se busca una salida para que el ridículo no resulte excesivo. (...)

Pero lo errores se pagan y han sido muchos. Desde hace años. Vamos a comentar sólo los más recientes, estos que están provocando nervios y desánimo. 

El primer error fue no aceptar los resultados de las elecciones autonómicas del pasado 27 de septiembre.(...) 

Ni siquiera llegaron al 50% de los votos, cuando esperaban que una gran mayoría del pueblo catalán —más del 60%, se decía— optara por las opciones separatistas. Pero ganaron en escaños y podían elegir presidente siempre que les apoyara la CUP. Leyeron los resultados en sentido contrario a un plebiscito. En lugar de admitir la derrota, presentaron las elecciones como una victoria.

A partir de esa trampa, mediante un ingenioso malabarismo, los separatistas pasaron a defender que la mayoría parlamentaria les deba derecho a iniciar ya el proceso independentista. Tras constituirse el Parlamento y mucho antes de elegir al Presidente de la Generalitat, este proceso fue plasmado en una solemne Declaración, del todo contraria a Derecho.

 La CUP ya mandaba, a ERC eso le interesaba porque así quedaba situaba en el centro político y Convergència seguía dejándose tomar el pelo.

El segundo error está en esa misma Declaración: fijar un plazo para lo que llaman “desconectar” del Estado, es decir, separarse, declararse independiente. Se dieron 18 meses. (...)

Este plazo crea una presión enorme, sobre todo cuando se comprueban las insalvables dificultades para conseguir alcanzar la meta.

Como era de prever, sabiendo que estamos bajo el imperio de la ley, ninguna de las famosas “estructuras de Estado” puede construirse, cualquiera de ellas será declarada jurídicamente nula. Las que se crean, muy pocas, ya ni siquiera son ilegales porque son inocuas, cáscaras vacías para quedar bien, para engañar a la gente, para intentar contentar a la CUP. 

Irán pasando los meses y el proceso establecido en la Declaración no avanzará, los desacuerdos dentro del Govern irán en aumento, la mayoría parlamentaria se irá resquebrajando, mostrando sus flaquezas iniciales. Nervios y desánimo se harán cada vez más visibles.

El tercer gran error es la campaña por la independencia en el extranjero. 

Es obvio ya que los gobiernos, especialmente los de la UE, ni reciben a los representantes de la Generalitat. El prepotente señor Romeva, conseller de Exteriores, cometió la osadía de querer presentarse como ministro, algo inaudito en las relaciones diplomáticas entre estados.

 No le reciben ya ni los cónsules acreditados en Barcelona. Su gestión ha sido desastrosa, contraproducente para su causa.

Pero incluso las entidades privadas —universidades, think thanks, fundaciones diversas— les hacen el vacío o, simplemente, muestran cuán equivocados están. Así sucedió en Londres hace un par de semanas, aquí ni siquiera se ha dado como noticia, la prensa catalana siempre callando lo que puede resultar inconveniente para el poder de la Generalitat. 

El Diplocat catalán, esa insensatez, ha hecho constantemente el ridículo, no tienen ni idea de ir por el mundo.  (...)

 En definitiva, quienes no llevan una venda en los ojos, saben que esto de la independencia sólo puede funcionar con un acto de fuerza, con una insurrección en toda regla. Para decirlo claro, usando la violencia, algo que nadie quiere en Cataluña. 

Vendieron la independencia como algo fácil, rápido, sin problemas. Pasan los meses y se ve claro que esto no es así, que engañaron a los catalanes. Buscan una salida honorable, desde luego no se la merecen. Espero que nadie se la facilite."             (Francesc de Carreras, El País, 08/06/16)

3/6/16

CDC y UDC se manifiestan contra la reforma laboral después de haber votado a favor en 2012

"Convergència i Unió Democrática han participado en la manifestación impulsada por 60 entidades, entre las que se encuentra la Mesa del Tercer Sector, la ANC y Òmnium, los sindicatos UGT y Comisiones Obreras. Uno de los puntos de la protesta es "revertir los recortes empezando por la última Reforma Laboral".
 
CDC y UDC, cuando todavía formaban CiU, apoyaron la reforma laboral del PP, que se aprobó en el Congreso en 2012 con los votos de los diputados populares y los de la federación nacionalista.
La consellera de Presidencia, Neus Munté, ha defendido el compromiso del Govern a continuar defendiendo todos los derechos que "tienen una incidencia absolutamente directa sobre el bienestar y el día a día de los ciudadanos y ciudadanas de Catalunya".
Unión ha justificado su asistencia a la manifestación prque quería "expresar una vez más, la defensa en positivo, firme y comprometida, de los derechos sociales".
La delegación de Unió ha sido integrada, entre otros, por la portavoz del comité de gobierno, Montse Surroca, el ex diputado en el Congreso, Toni Picó, los miembros de la ejecutiva de Unió de la intercomarcal de Barcelona, Isabel Pallejà y Salvador Fernando, y por Josep Zalacaín de Unió de los Mayores."             (e-notícies, 29/05/16)

26/5/16

Artur Mas... epitafio: ha tardado 15 años en arruinar el legado que Pujol le dejó

"Un partido que antes de Mas había ganado siempre las elecciones y nunca había estado en la oposición no podría morir ni de un solo golpe ni por unos malos resultados. Mas ha tardado 15 años en arruinar el legado que Pujol le dejó.

 Ha sido un asesinato lento y doloroso, y ha hecho falta una una insólita mezcla de mediocridad y fatalidad para arrinconar a un partido que fue perfectamente confeccionado por Jordi Pujol según el patrón del catalán medio. Han hecho falta 15 años y seis puñaladas mortales, con esa arrogancia que convierte en letales a los incapaces.
  1. El espacio equivocado
El primer y último asesino de Convergència es Mas, que empezó a destruir el partido queriendo ocupar el espacio político de Esquerra. No solo fracasó sino que dio alas a los republicanos, que pasaron en apenas dos años (2010-2012) de 10 a 21 diputados, mientras CDC perdía 12. Mas abandonó el centro fértil para desangrarse en el extremo radicalizado  (...)
  1. La gran mentira
El segundo crimen llegó el 9 de noviembre, cuando Artur Mas quiso hacer ver que convocaba un referendo sobre la independencia y en su lugar organizó una solemne patochada llamada «participativa» para de un lado enseñar la patita y del otro no entrar en conflicto abierto con el Estado.

 Mas pretendía de este modo congraciarse con Esquerra Republicana y con la CUP, pero sin entrar en guerra abierta con el Estado. Lejos de lograr su objetivo, consiguió que Junqueras se indignara con el engaño y desconfiara de él para siempre. Antonio Baños, exlíder de la CUP, acabó diciendo de él, con brillante precisión, que «es como el amigo borracho que primero molesta y que después defiendes cuando le pegan».  (...)
  1. «Hemos ganado»
La tercera puñalada que Mas le propinó a Convergència fue la noche del 27 de septiembre del año pasado, cuando tras el penoso resultado de 62 diputados que obtuvieron ERC y CDC presentándose conjuntamente –11 menos de los que habían obtenido por separado tres años antes– salió a proclamar que había ganado, cuando todo el mundo de daba cuenta de la derrota.

 En el primer acto de su venganza, la CUP se cobró la cabeza de Mas, que temeroso de afrontar unas elecciones en solitario que sabía que perdería –¡él, que tanta democracia reclama!– prefirió rendirse de antemano a cambio de que la CUP se comprometiera por escrito a una serie de contrapartidas que hace falta estar tan desesperado como Mas para pensar que en algún momento las cumpliría.
  1. El mal gusto
Su cuarta puñalada, que no ocupa un lugar concreto en la cronología, tiene que ver con el pésimo gusto del
expresident a la hora de elegir a la gente de la que se ha rodeado. (...) y sus colaboradores y segundones, con Quico Homs como estandarte de lo más bajo que se puede caer, han multiplicado exponencialmente sus limitaciones.
  1. El papel mojado
El quinto atentado ha sido la segunda parte de la puñalada cupera, la segunda enmienda a la totalidad de aquel absurdo «Hemos ganado» que Mas pronunció la noche de las últimas autonómicas. 

Si en la primera enmienda la CUP liquidó a Mas, en la asamblea del pasado fin de semana, los antisistema decidieron dar despacho a Convergència, saltándose a la torera el compromiso que suscribieron con Mas, por la vía de anunciar que no votarán los presupuestos del actual Govern para forzar otro anticipo electoral –probablemente durante la primavera de 2017– que va a dar pie a la victoria de ERC y a que Oriol Junqueras acceda a la presidencia.
  1. Los pecados capitales
Todavía está caliente la sexta y definitiva puñalada que Mas le ha dado al partido que Pujol le legó. Como no podía de ser de otra manera, para el gran final que un gran partido merece, asesinado por un gran incapaz, contiene este golpe postrero la mayoría de los siete pecados capitales: el orgullo, la ira, la vanagloria, la soberbia e incluso la tristeza; y con su resentimiento, su falta de generosidad, su ridícula creencia de que el mundo le debe algo, quiere Mas fundar un nuevo partido porque asume que la anterior marca está quemada, y en lugar de dejar paso para que otros construyan a partir de lo que él ha estropeado, insiste en aferrarse al poder, condenando al nuevo engendro –que grotescamente volverá a llamarse Convergència y contará con los mismos dirigentes, incluido él– a repetir los errores que le han llevado a tan asombrosa demolición."                 (Salvador Sostres, ABC, 24/05/16)

24/5/16

Los militantes deciden 'enterrar' Convergència... pero, ¿era un proceso, o un entierro?

"(...) Ahora la demolición a la que Mas se ha entregado con tanto fervor y dedicación alcanza de lleno a su partido. Recibió una herencia en el punto más álgido del poder convergente y está a punto de reducirla a la porción congrua, tras perder escaños a raudales, quedarse sin la alcaldía de Barcelona, destruir la coalición con Unió que tantos éxitos le había proporcionado, hacer dudosas contorsiones para coaligarse con Esquerra, y tirar ahora al niño con el agua sucia. 

No es extraño que la familia fundadora exprese bajo formas más o menos explícitas su resentimiento hacia un sucesor que fue escogido y designado para mantener el patrimonio en sus aledaños e incluso al alcance de los hijos del patriarca.

No es esta la única labor destructora de Mas. El conjunto de las instituciones viene sufriendo desde que Artur Mas alcanzó la presidencia en 2010 y sobre todo de septiembre de 2012, con la disolución prematura del Parlament, momento en que se abrió la veda al uso partidista más descarado de la radio y la televisión públicas, el sistema educativo, la función pública y las instituciones de la Generalitat en su conjunto; todo en aras del procés, una situación excepcional que solo se daría una vez en la vida y que había que aprovechar sin muchos escrúpulos ni miramientos. (...)

Nunca las instituciones pertenecientes a todos y sufragadas con los impuestos de todos habían sido puestas al servicio de una parte de la sociedad política como se ha hecho en estos años bajo el liderazgo de Mas.(...)

El ejemplo cunde en todas direcciones y sigue más allá de Mas. Nadie expresa mejor la falta de sentido institucional como la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, con su deferente entrevista con Arnaldo Otegi en su despacho oficial. 

No es ninguna novedad el papanatismo de un cierto independentismo catalán respecto al nacionalismo vasco. Hay un fondo de envidia, que es legítima y sana cuando se trata del concierto económico, pero profundamente enfermiza y perversa cuando se trata de la violencia de ETA.

La jornada de votaciones, pretenciosamente bautizada como supersábado, es el último acto de una drama político, cuyo protagonista, como si estuviera señalado por una maldición, convierte sus dotes de pretendido arquitecto de las estructuras de un nuevo Estado en capacidad de demolición de cuanto toca. 

Al parecer, Convergència ha dejado de existir. Cuando se fundó fue decisión de unos pocos y voluntad sobre todo de uno, pero ahora es por la votación de simpatizantes y militantes como se decide todo. Nadie sabe qué la sustituirá y ni siquiera si llevará el mismo nombre.

El espacio que pretende ocupar es el pujolista. La ambigüedad ideológica pujolista, a pesar del procés, insiste en seguir llamando a su puerta. Hay pujolismo a raudales entre sus dirigentes, a pesar de que la familia Pujol haya mandado a uno de los hijos como recadero del resentimiento en injusta denuncia de una traición: para desmentirla, basta con observar la indulgencia convergente exhibida hacia su fundador en la comisión de investigación del Parlament el pasado año. ¿Será el mismo perro con el mismo collar?

Tras una tan larga temporada de demoliciones, y a la espera de las estructuras de Estado, esta Convergència fundada de nuevo será el primer acto constructivo, y quién sabe si el último, de Derribos Mas. Toda una paradoja."               (Lluís Bassets, El País, 22/05/16)


"Los militantes de Convergència han votado mayoritariamente a favor de crear un nuevo partido de cero, en vez de reformar la actual CDC. 

Un 67% de los que han participado en el 'Superdissabte' han optado por fundar una nueva formación de "centro amplio soberanista", mientras que un 32% de los militantes se han decantado por la renovación.


Respecto la votación realizada entre los simpatizantes, los porcentajes registrados son muy similares en el caso de los favorables a crear una nuevo partido (67%) y los partidarios de renovar unas siglas presentes durante los últimos 40 años de historia (32,4%).


Los principales dirigentes del partido, como el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont; y su antecesor y presidente de la formación, Artur Mas, ya se habían pronunciado a favor de la refundación."                (e-notícies, 21/05/16)

25/1/16

El acuerdo, el 'paso a un lado' de Mas, ha significado una victoria importante de CDC, una dulce derrota de ERC y una derrota por goleada de la CUP

"(...) el acuerdo ha significado una victoria importante de CDC, una dulce derrota de ERC y una derrota por goleada de la CUP. No se trata, claro está, del final de la guerra, sino de una primera gran batalla, que marcará los próximos tiempos.

Marcada a fuego por el miedo de nuevas elecciones y el miedo a los Comunes y a un nuevo Tripartito, Convergència ha evitado un más que probable batacazo electoral, que hubiera podido poner en riesgo, en este contexto, su misma supervivencia, y ha mantenido el control del Gobierno y del proceso soberanista, eligiendo un dirigente fiel y cercano al mismo Artur Mas.

Además, CDC, que se encuentra en la mayor crisis política de su historia, podrá afrontar los juicios por supuesta corrupción que le afectan y que se abrirán en los próximos meses (caso Palau, caso Pujol, etc.) desde una posición de fuerza, controlando desde el Gobierno los medios de comunicación.

Aunque parezca una derrota del mismo Mas, que ha tenido que dar un "paso al lado", me temo que el acuerdo a largo plazo signifique exactamente lo contrario. Mas ha salvado a Convergència, que puede aspirar a recuperar la centralidad de la política catalana, y podrá dedicarse a refundar/renovar un partido en horas bajas, permitiéndole un lavado de cara que le quite los escombros del pujolismo. La renuncia a su acta de diputado lo explica de sobra.

Una refundación que tendría en los alcaldes su punto de fuerza, promoviendo la participación de las bases a través de unas primarias, con el objetivo de competir con ERC en la Catalunya interior y de frenar la expansión de los Comunes.

En primavera es posible que se celebre el congreso de CDC, donde, por cierto, habrá una lucha nada amable por la sucesión, con las posibles candidaturas de dos dirigentes cercanos a Mas, aunque con perfiles distintos, como Jordi Turull y Germà Gordó.

 Para más inri, el ya expresidente de la Generalitat ha afirmado que no se retira de la política, así que no es baladí pensar que tras una legislatura corta pueda volver por la puerta grande, como futuro presidente de una República catalana o, más sencillamente, como candidato convergente en unas nuevas elecciones autonómicas.

Y aquí nos encontramos con una de las cuestiones más complejas: el papel que jugará Puigdemont. Aún no sabemos si será el Medvedev de la política catalana que volverá a sus tareas tras una designación que se ha presentado como temporal y con fecha de caducidad o, al contrario, si será un dirigente con una autonomía propia que quiere marcar los tiempos de la política catalana y también los de Convergència.

Efectivamente, si por un lado ha cuajado la idea de que Mas eligió a dedo a Puigdemont, por otro lado circulan voces de que ha sido Convergència la que ha obligado a Mas a que abandone. Puigdemont lideraría, en esta supuesta interpretación, una corriente del partido, radicada fuertemente en Girona y bien conectada con el asociacionismo independentista –no se olvide que Puigdemont es presidente desde julio de 2015 de la Associació de Municipis per la Independència (AMI)–, que quiere abrir una nueva etapa, deshaciéndose de todo lo que huele a pujolismo, Mas incluido.

Los próximos meses, en que Convergència tendrá una estructura bicéfala al estilo del PNV, serán clave para poder entender el rumbo que toma el viento. Pesará en todo esto el recuerdo de la sucesión de Pujol y se deberá ver qué papel jugará el partido respecto al viejo y al nuevo líder.

Victoria pírrica de ERC

Aunque se venda de cara a la militancia como un gran éxito, para ERC el acuerdo significa una victoria pírrica. Es cierto que ERC ha entrado en el Gobierno y controla áreas importantes, como la de Economía, en manos de Oriol Junqueras.

 Sin embargo, es aún más cierto que de esta forma no ha con­seguido el tan anhelado sorpasso electoral a CDC en unas autónomicas y la conquista inmediata de la centralidad en el espacio soberanista.

Y, sobre todo, ha impedido una posible reconfiguración del tablero político catalán, donde se habría podido crear una mayoría de izquierdas, con el apoyo de los Comunes, centrada en el derecho a decidir y en el referéndum, y no en la independencia.   (...)

Por lo que respecta a la CUP, pese a lo que dicen los dirigentes de la formación anticapitalista, la firma del acuerdo con JxS no es nada más que una derrota por goleada.
Si es verdad que los cupaires han conseguido la cabeza de Mas y han evitado la repetición de elecciones ("ni Mas ni marzo"), es verdad también que han pagado un precio altísimo. Una humillación en toda regla, firmada en un documento que, pase lo que pase, quedará para la historia.

Admitir los errores y aceptar ceder dos diputados al grupo parlamentario de JxS para garantizar la estabilidad del futuro Gobierno, atando así la formación a las decisiones del nuevo Ejecutivo, es una capitulación en toda regla. 

Y no vale la elección de un presidente que es de Convergència y que es conocido por sus políticas reaccionarias en los cinco años que estuvo en la Alcaldía de Girona, ni un plan de choque social de apenas 270 millones, es decir, el 4% de lo que la CUP pedía en su programa electoral. (...)

De todos modos, con su decisión, primando la nación sobre la clase, la CUP no ha enviado a Mas al "basurero de la historia". Al contrario, ha salvado a Convergència de una posible desaparición. O, al menos, de otra "travesía en el de­sierto" de la oposición."              (Steven Forti, historiador y analista, Diagonal, 25/01/16)

12/1/16

La retirada de Mas precipita lo que era una evidencia... que no hay clase dirigente, burguesía, clase media comprometidas con la independencia en un grado y modo suficientes

"(...) En cuanto al hombre que se va, qué decir. Lo vi en su comparecencia. Aseguró que conservaba el mando. Dijo, por ejemplo, que se marcha porque así se lo ha ordenado a sí mismo. Y aún más. Dijo el cadáver que se siente relevado de todos los compromisos que adoptó al morir. Y que igual se presenta a las próximas elecciones en su Babieca.

 Fue hasta doloroso verle despedirse sin atisbo de solemnidad ni grandeza. Como al que descienden de planta. Nunca como ayer se reveló su esqueleto gris debajo de la máscara. Qué buen jefe de planta habría sido. Y con idiomas.

El proceso de sedición catalana ha cambiado. Bajo la presidencia de Artur Mas todos los esfuerzos estuvieron encaminados a que el sistema se adhiriera a la independencia. Que la independencia fuera mainstream. A partir de ahora la independencia está en manos del antisistema. Sus posibilidades de prosperar siempre fueron escasísimas. Ahora son nulas.


La retirada de Mas precipita lo que era una evidencia desde las elecciones: y es que no había clase dirigente, burguesía, clase media comprometidas con la independencia en un grado y modo suficientes. 

El proyecto está muerto. Su líder está muerto. Creo que Mas era honrado y decía la verdad cuando se presentaba como la clave de bóveda del estúpido edificio que había levantado. Ahora ya no hay ni clave ni bóveda ni edificio. Sólo la estupidez permanece.

Debo decirles, queridos españoles de Madrit y de la urgente coalición, que en los próximos meses habrá serios problemas. Una banda de descerebrados, desde Oriol Junqueras hasta uno, el que pongan, de la CUP, pasando por el 130 presidente de la Generalidad, está convencida de que el asalto al estado de Derecho es posible, y en 18 meses. Su única posibilidad de supervivencia es la tópica de Lenin: «La revolución es una bicicleta y si no pedaleas se cae.» 

La mala noticia es que Cataluña aún no ha tocado fondo. La buena es que ya falta poco."        (Arcadi España, El Mundo, 09/01/16)

11/1/16

“Lo que las urnas no nos dieron lo hemos corregido negociando”. ¿Ha ganado algo la izquierda catalana con este intercambio de cromos entre dos políticos profesionales, herederos de Jordi Pujol? Todo por la patria...

" (...) Sobre el asunto, el acuerdo de investidura, irrumpe una gran pregunta: ¿puede comprenderse lo que a todas luces resulta incomprensible? Con más detalle: 

¿Ha ganado algo, lo que sea, la izquierda catalana con este intercambio de cromos entre dos políticos profesionales que se reconocen ambos en la obra y en el legado político del expresident Jordi Pujol? 

¿Puede un candidato a la Presidencia de la Generalitat, en enero de 2016, hacer un discurso de investidura en el que no incluya ni una sola referencia a la corrupción política que golpea todos los nudos de su partido y una gran parte de las instituciones por ellos dirigidas?

¿De qué Europa hablan cuando hablan de Europa? ¿La del euro y las desigualdades crecientes?

¿Cabe un discurso de investidura en el que las referencias al cambio climático y a la necesidad de una nueva economía sean un simple adorno?

¿Dónde ha estado la Cataluña obrera, la Cataluña de las clases trabajadoras hermanadas con el conjunto de los pueblos españoles en ese discurso?

¿Cómo es posible que todo el país no se haya levantado indignado ante las declaraciones de un satisfecho Artur Mas que señale que un acuerdo con la izquierda independentista de los Países Catalanes ha corregido lo que las elecciones del 27 S no permitían?

¿Puede una fuerza política esclavizar a otra organización política, negarle libertad de actuación e incluso incidir en la composición de su grupo parlamentario? 

¿Cómo se puede aceptar una norma antidemocrática que impida a la CUP votar en cualquier asunto con las otras fuerzas de oposición del Parlamento de Cataluña en aras de mantener una supuesta e indiscutible estabilidad?

¿Qué sentido democrático tiene que dos diputados de la CUP participen en las reuniones del grupo de Junts pel Sí y se comprometan a votar siempre como la fuerza que representa lo más conservador y neoliberal de la sociedad catalana?

¿Cómo poder aceptar que dos diputados de la CUP hayan tenido que dejar de ser diputados por imposición de Junts pel Sí?

Pero sobre todo, lo que resulta más inadmisible: ¿cómo una fuerza crítica, rebelde, disidente, revolucionaria, puede aceptar que en el acuerdo figure una bronca-castigo del Amo-Papá regañándole por haberse mantenido crítica y no servil a lo largo de estos meses? ¿No representa la aceptación de este castigo la anulación de su propia razón de ser?

En síntesis: ¿cómo poder entender un acuerdo incomprensible suscrito por una fuerza revolucionaria que tan solo ha conseguido un intercambio de cromos, en el que no está del todo claro si el segundo es peor o igual que el primero? 

Defienden lo mismo, tienen los mismos progenitores y van a hacer lo mismo. Nada que tenga que ver con una Cataluña justa y solidaria en una España más libre, más equitativa y más federal. ¿La Patria lo justifica todo?"              (Salvador López Arnal , Rebelión, 11/01/16)

10/1/16

La ingenuidad política de la CUP acaba en un 'tamayazo', que da alas a Rajoy. Decapitado, Artur Mas seguirá mandando... cousas veredes

"Artur Mas se retira. 

El Lázaro de la política catalana ha cometido un error de cálculo y su inicial cruzada victoriosa hacia la reelección, previo aglutinamiento del sentimiento nacionalista catalán y sus esperanzas soberanistas, se ha saldado con su obligada espantada. 

El temor a un descalabro en unas nuevas elecciones, en las que ERC se presentaba con capacidad para desmarcarse de JxSí y dejar a CDC sin un gran apoyo independentista, se ha vestido de sacrificio por la hoja de ruta hacia la soberanía y la construcción de una República Catalana.
Mas no ha renunciado al mesianismo en su comparecencia de prensa para anunciar el acuerdo con la CUP, y ha cargado contra ésta, loando su propia figura y volviendo a autorepresentarse como mártir catalanista. 

El ex-president ha conseguido formular un discurso encaminado a tranquilizar a las bases de su formación, a la vez que culpaba de todos los males de la situación a la formación CUPista.
Pero Mas se va arrasando. Su doloroso sacrificio trae consigo la claudicación de la CUP. Las ansias independentistas de ésta han podido con su ideología antisistema y de izquierdas y, ante la presión popular de su propio fanatismo soberanista y la enorme división interna que padecen sus bases, brindará su apoyo incondicional a JxSí, no sólo en el debate de investidura de un hombre de la confianza de Artur Mas, Carles Puigdemont, sino en todas las propuestas parlamentarias que presente el nuevo Govern, siempre que "esté en riesgo la estabilidad del gobierno".  

Hasta tal punto llegará este apoyo, que dos de sus diez diputados pasarán a engrosar las filas de JxSí, aunque, para evitar un transfuguismo en toda regla, éstos sólo "participarán en todas las deliberaciones y actuarán conjuntamente en las tomas de posición del grupo", pero seguirán perteneciendo a la CUP. Un "Tamayazo", pero consentido por ambas formaciones.
La CUP no ha cavado su fosa independentista, pero habrá que ver como reaccionan sus miembros más zurdos, que se autodenominan "antisistema". El apoyo a un candidato claramente de derechas, aunque éste se vista de necesidad pro-ruptura, heredero de las políticas de recortes de derechos y recursos, puede fraccionar aún más a la formación y, visto el sistema de decisión asambleario que practica, los resultados se presentan totalmente aleatorios. 

Algo peligroso para la estabilidad de cualquier formación política. A pesar de todo, ha prevalecido el "procés" sobre la ideología pura y dura y las consecuencias pueden estar condicionadas, por un lado, por el desengaño masivo de parte de su militancia y simpatizantes y, por el otro, por la hostilidad de una gran parte de la población que apuesta por la independencia á toda costa (aunque sea llevada a cabo por gobernantes salpicados por corrupción y cuyas gestiones son, cuanto menos, cuestionables en materia social) y que no ha dudado en culpar a la CUP de un posible fracaso de estas aspiraciones, cuando las nuevas elecciones parecían irrevocables. (...)

Las nuevas formaciones catalanistas de izquierdas han demostrado su ingenuidad política y, precisamente en base a su principal aspiración, la independencia y ruptura con España, se han creado una sólida base de rechazo catalanista. 

CDC ha sabido darle la vuelta a la situación hábilmente y, tras 23 años en el poder, en los que se ha mostrado más que cercana a partidos como el PP, ha conseguido que gran parte de la población, quien sabe si cegada por las jaujas catalanas, considere que la CUP es el mayor impedimento para que Catalunya sea independiente."             (Arturo Colado, Público, 10/01/16)


" Decapitado, Artur Mas seguirá mandando. En Madrid aumentará la presión en favor de la ‘gran coalición’ española. Se avecinan nuevos problemas para Pedro Sánchez.

Artur Mas ha salvado a Convergència Democràtica con un golpe de efecto que posiblemente le ha pillado por sorpresa a él mismo.

 El partido que ha gobernado Catalunya durante 28 de los 35 años de recuperada autonomía ha trocado la cabeza de su principal dirigente por una dosis razonable de tiempo político operativo –año y medio, quizá un año–, ante la evidencia de que la repetición de elecciones podía provocar una abstención oceánica y unos resultados nada controlables.

El partido principal de las clases medias catalanas ha evitado el jaque mate. El decaimiento emocional del sector más moderado del soberanismo y la posible formación de una nueva mayoría de izquierdas, con dos pivotes principales: ERC en las comarcas, los Comunes-Podemos en Barcelona y su área metropolitana.

Una alianza de nuevo tipo que podía enviar a CDC a un largo periodo de ostracismo, con los cráteres Pujol y Palau de la Música en alta radiación. Las repeticiones electorales las carga el diablo. He aquí una interesante lección para quienes especulan con la repetición de las elecciones generales en España.   (...)

La cabeza cortada seguirá haciendo política, según anunció ayer en rueda de prensa. La cabeza cortada orientará los pasos del nuevo presidente, nueva política.La cabeza cortada seguirá dirigiendo estratégicamente el campo soberanista (48% del electorado catalán). La cabeza cortada alterará el sueño de los principales protagonistas del incierto momento político español.

Sorpresa mayúscula en Madrid. Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Albert Rivera, y todos los poderes terrenales españoles se hallan hoy ante un nuevo escenario. Cambio de eje. Hay Gobierno soberanista en Barcelona, con una mayoría aparentemente blindada en el Parlament, y no hay Gobierno en Madrid.

Vienen días de fuerte presión en favor de la gran coalición PP-PSOE-Ciudadanos, y se reducen las posibilidades de una alianza de izquierdas alrededor de Sánchez, que lo va a pasar mal."            (El milagro de la cabeza cortada, de Enric Juliana, La Vanguardia, en Caffe Reggio, 10/01/16)

"Dos diputados de la CUP votarán con JxS y dos dimitirán

(...)  El texto completo del acuerdo en su versión original es el siguiente:

Acord Parlamentari

A efectos de garantizar la estabilidad parlamentaria y fortalecer la acción de gobierno durante esta legislatura, la CUP-Crida Constituent
Se compromete a:

No votar en ningún caso en el mismo sentido que los grupos parlamentarios contrarios al proceso y / o el derecho a decidir cuando esté en riesgo dicha estabilidad.

2.- Garantizar que dos diputados/as la CUP-CC se incorporarán a la dinámica del grupo parlamentario de Junts pel Sí, de manera estable. Participarán en todas las deliberaciones y actuarán conjuntamente en las tomas de posición del grupo para dar cumplimiento a lo establecido en el punto 1.

3.- Investir en primera votación el candidato a la presidencia de la Generalitat en la investidura que el actual presidente proponga de entre los miembros del Grupo Parlamentario de Junts pel Sí.
 Asimismo,

4.- La CUP-CC asume que la defensa en los términos políticos del proceso tal como la entiende la CUP-CC puede haber puesto en riesgo el empuje y el voto mayoritario de la población y el electorado a favor del proceso hacia la independencia en una negociación que ha desgastado ambas partes y la base social y popular del independentismo.

 Hay que reconocer errores en la beligerancia expresada hacia Junts pel Sí, sobre todo en lo relativo a la voluntad inequívoca de avanzar en el proceso de independencia y en el proceso constituyente que conlleva, único escenario de construcción de estructuras y marcos de soberanía que nos puede permitir, como sociedad, vislumbrar otras cuotas de justicia social y participación democrática. 

Por todo ello, la CUP-CC se compromete a reconstruir, a todos los efectos, la potencia discursiva y movilizadora de la etapa política que se inicia con este acuerdo, incluyendo la defensa activa de todos los agentes que lo hacen posible.

5.- La CUP-CC pone a disposición del acuerdo el compromiso de renovar, tanto como sea necesario, el propio grupo parlamentario con el objetivo de visualizar un cambio de etapa y asumir implícitamente la parte de autocrítica que le corresponde en la gestión del proceso negociador. Los relevos en el grupo parlamentario se producirán inmediatamente después del pleno de investidura.
Barcelona, 9 de enero de 2016"               (Vox Populi, 09/01/16)