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7/3/25

Antonio Maestre: El gran reemplazo también se pone barretina. Lo defienden Vox y Aliança Catalana, lo defiende también Junts... Para el independentismo más ultramontano, los charnegos -es decir, los inmigrantes llegados de Andalucía y Extremadura- forman parte de un proceso de colonización español, uniendo xenofobia al clasismo... El hecho de que el PSOE haya aceptado que se plasme en un acuerdo que se diga que la inmigración es un problema para el idioma es una concesión terrible e inaceptable... Es necesario recordar que las mayores victorias de la extrema derecha no se producen cuando se toma el poder, sino cuando consiguen que su discurso sea aceptado con normalidad... El acuerdo del PSOE y Junts es una victoria de Vox y Aliança Catalana

 "Una de las grandes conspiraciones de la extrema derecha mundial es la teoría del gran reemplazo o de la gran sustitución que defiende que existe un plan para disolver la identidad occidental con la sustitución sistemática de la población autóctona con olas masivas de inmigración. Ese marco discursivo de la extrema derecha tiene derivaciones hispanas y catalanas. Lo defienden Vox y Aliança Catalana, lo defiende también Junts. El gran reemplazo también se pone barretina.

Para el independentismo más ultramontano, los charnegos -es decir, los inmigrantes llegados de Andalucía y Extremadura- forman parte de un proceso de colonización español que tiene como objetivo diluir las ansias de independencia y la cultura catalana. Ese pensamiento, que durante el procés quedó en evidencia y por el que cada vez que hay elecciones se señala a los barrios populares para indicar que allí votan al PSC o fuerzas que consideran españolistas, uniendo xenofobia al clasismo, se traslada también a la nueva ola islamófoba que anida en Aliança Catalana y que está empapando a Junts. Para la derecha catalana, la inmigración extranjera es un factor desestabilizante de la cultura que sirve para diluir la implementación del catalán en el territorio porque los inmigrantes no aprenden catalán e incrementan la población castellanoparlante.

No voy a valorar lo concreto del acuerdo entre PSOE y Junts porque, como ocurre con todos los acuerdos que se están produciendo esta legislatura, tienen más de alharaca que de concreción real. El escándalo va a ser mucho mayor que aquello que acabe produciéndose y ya me he aburrido de hablar sobre escritos en el aire. Pero sí hay algo muy grave en el acuerdo que, a pesar de ser simbólico, sí que tiene una traslación real al mundo de los hechos. La palabra es performativa y los marcos de discursos aceptados acaban generando realidades sobre la tierra.

El hecho de que el PSOE haya aceptado que se plasme en un acuerdo que se diga que la inmigración es un problema para el idioma es una concesión terrible e inaceptable que adopta todos los marcos de la extrema derecha que dice combatir. A la izquierda le da igual que en una frontera haya un mosso o un guardia civil, son lo mismo, pero no lo es que se presente la inmigración como un problema asumiendo todo el discurso ultra contra la inmigración. Solo por eso es imposible votar a favor de esta concesión, no se puede ser cómplice de un discurso que se maneja en estos términos y Podemos hará bien en votar en contra aunque le suponga un conflicto con su posición federalizante y de comunión con ERC y Bildu. No se entenderá que Sumar no se plante frente a un acuerdo que se presenta en los actuales términos, otro error más en su escalada a la irrelevancia.

En lo simbólico también es relevante que no estemos valorando con suficiente guasa que Puigdemont esté celebrando con alborozo un acuerdo con el PSOE que certifica que la Policía Nacional y la Guardia Civil controlen las fronteras en Cataluña. Una cosa era matar el procés, pero no hacía falta humillarlo. Que el independentismo haya pasado de pedir una vía eslovena aunque hubiera muertos a conformarse con poner un mosso en La Junquera, al lado de la benemérita, es una de las mayores renuncias ideológicas de nuestro tiempo; por encima de Suresnes, cuando Felipe dijo no al marxismo para darse de lleno al capitalismo alauí.

Es necesario recordar que las mayores victorias de la extrema derecha no se producen cuando se toma el poder, sino cuando consiguen que su discurso sea aceptado con normalidad hasta por sus más furibundos adversarios. El acuerdo del PSOE y Junts es una victoria de Vox y Aliança Catalana."                 (Antonio Maestre , blog, 05/03/25)

26/1/24

Muere Juan-Ramón Capella, un marxista contra el ‘procés’: "El independentismo buscó legitimación para un proyecto ilegal en un simulacro de referéndum, el happening social del 1 de octubre de 2017"... Y directamente definió como “desconfianza ‘racista'” la actitud de parte del independentismo... "Que los políticos independentistas hayan dado lugar a esto no es delictivo; es mucho peor que un delito: es una ruindad”

 "Este miércoles ha fallecido Juan-Ramón Capella (Barcelona, 1939), catedrático emérito de Filosofía del Derecho, Moral y Política de la Universidad de Barcelona y uno de los primeros profesores de la Facultad de Derecho de la Universidad Autònoma de Barcelona tras su fundación.

 Era un marxista que perteneció al círculo de Manuel Sacristán, uno de los grandes teóricos de este pensamiento político en nuestro país. Era uno de los miembros del consejo de redacción, desde su fundación, de la revista ‘Mientras tanto’, la publicación de referencia del marxismo español.

Durante el proceso separatista catalán mantuvo posiciones muy críticas con la consulta ilegal del 1 de octubre, a la que definió como “un falso referéndum sin garantías”. Por ejemplo, en ‘Mientras tanto’ dedicó estas líneas a la actuación del secesionismo:

 “El independentismo catalán actúa como si no se diera cuenta de que ha sido derrotado políticamente y de que su ruidosa hegemonía social es sin embargo limitada, pues su modo de actuar le contrapone a la mayoría de la población de Cataluña y se la enajena.

El independentismo buscó legitimación para un proyecto ilegal en un simulacro de referéndum, el happening social del 1 de octubre de 2017: convocó a la población catalana a un referéndum ilegal, a sabiendas de que además no había censo, ni urnas transparentes y vacías, ni mesas electorales sorteadas, pudiéndose votar en cualquier parte, sin recuento fiable. Un falso referéndum sin garantías”.

Y directamente definió como “desconfianza ‘racista'” la actitud de parte del independentismo: “(…) la obnubilación que han creado en sus bases sociales las induce a ver como extranjeros a quienes no comparten sus ideas en Cataluña, y su desconfianza hacia el régimen político español -un régimen de libertades deficiente, pero seguramente el mejor que hemos tenido nunca- se extiende a la sociedad española, incluso a sus conciudadanos: una desconfianza geográfica, o, lo que es lo mismo, una desconfianza racista. Esta obnubilación disparatada, impulsada por emociones cuyas teclas saben tocar muy bien los irresponsables políticos independentistas -esa catalanidad llorona, quejosa, ofendida por lo que quiere verse ofendida, creyente en un credo histórico sesgado cuando no imaginario-, es su principal aportación a nuestra desgraciada historia. Que los políticos independentistas hayan dado lugar a esto no es delictivo; es mucho peor que un delito: es una ruindad”."         (Sergio Fidalgo, El Catalán.es, 25/01/24)

22/1/24

Despiden a músico sevillano por no acreditar un nivel C1 de catalán tras 27 años en la banda municipal de Barcelona... El músico explica que entiende "perfectamente el catalán" y recuerda en 2006 consiguió el nivel A2 tras realizar, voluntariamente, una formación. Sin embargo, el consistorio, dirigido entonces por Colau, le exigía un dominio superior de la lengua que no ha sido capaz de acreditar... Óscar Guardingo: es cinismo argumentar que un empleado público en Cataluña tiene que entender catalán (A1 que se saca en un par de meses), pero exigir un C1 (varios años) para dificultar que otros españoles accedan al empleo público de tu comunidad autónoma... El mérito del pujolismo y de Junts es haber construido un país donde una mayoría social prefiere un sistema sanitario con déficit de enfermeras antes que rebajar el nivel exigido de catalán a un B1

Óscar Guardingo @oguardingo

Deberían exigir el C1 de catalán a los intensitos que justifican que se despida a un musico por no tener el C1. Hacen unos errores ortográficos y gramaticales horrorosos, por no hablar del desprecio a la lengua catalana que supone pensar que un C1 te lo sacas con la chorra.

El mérito del pujolismo y de Junts es haber construido un país donde una mayoría social prefiere un sistema sanitario con déficit de enfermeras antes que rebajar el nivel exigido de catalán a un B1.

 Argumentar que un empleado público en Cataluña tiene que entender catalán (A1 que se saca en un par de meses), pero exigir un C1 (varios años) para dificultar que otros españoles accedan al empleo público de tu comunidad autónoma. El cinismo.

12:32 p. m. · 20 ene. 2024 23,6 mil Reproducciones


"Este viernes será el último día del sevillano José Joaquín Sánchez como clarinetista de la Banda Municipal de Barcelona después de 27 años. 

El músico de 53 años será despedido por el Ayuntamiento de Barcelona. La razón: no saber catalán.

Según informa el diario 'El Mundo', el clarinetista debía acreditar, al menos, un nivel C1 de catalán y, tras no lograrlo, se verá forzado a abandonar la Banda de la que ha formado parte durante más de la mitad de su vida. Se trata de una exigencia lingüística que ya denunció una enfermera gaditana en un vídeo compartido en sus redes sociales y por el que fue expedientada.

"Para muchas profesiones es desproporcionado y absurdo, pero en el caso de la música... El lenguaje musical es universal", asegura al diario citado anteriormente José Joaquín Sánchez. Además, considera que "esta utilización de la lengua es un esperpento, una aberración".

Asimismo, el músico censura que "se está empleando el catalán como un arma política de discriminación". Tras pasar casi 30 años como interino, José Joaquín Sánchez fue empujado por el Ayuntamiento de la Ciudad Condal a participar en un concurso de méritos para regularizar su plaza, en el que en 2020 la Generalitat incluyó la exigencia de "estar en posesión de los conocimientos del nivel de catalán" de, al menos, un C1.

Finalmente, forzado por la ley estatal 20/21 de estabilización del sector público, el clarinetista se presentó en 2022 y tras haber fallado en la prueba del catalán "obligatoria y eliminatoria", será despedido.

El músico explica que entiende "perfectamente el catalán" y recuerda en 2006 consiguió el nivel A2 tras realizar, voluntariamente, una formación. Sin embargo, el consistorio, dirigido entonces por Colau, le exigía un dominio superior de la lengua que no ha sido capaz de acreditar.

En Cataluña estamos viviendo una dictadura lingüística

"En Cataluña estamos viviendo una dictadura lingüística", denuncia el músico. "En lugar buscar un fomento amable del catalán, lo están usando como una herramienta de marginación", lamenta.

Además, Sánchez lo compara con "un virus que se está extendiendo a todas las capas de la sociedad: la educación, la sanidad la cultura... Estamos llegando a un grave problema dentro de un país que tiene una lengua común, que es el español", dice., lamenta el músico.
Vía judicial

La esperanza del músico está puesta en la vía judicial. José está a la espera de sentencia después de haber impugnado las bases del concurso de mérito al considerar los requerimientos lingüísticos "excluyentes y desproporcionados".

"Alegamos que se trata de un despido nulo por venir motivado exclusivamente por motivos de lengua. Se le echa del trabajo por no acreditar un requisito lingüístico que la práctica diaria ha demostrado que no era necesario para realizar sus funciones. Es una discriminación clara. Es evidente que para tocar el clarinete en la Banda Municipal no se requiere un nivel C1 de catalán", comenta Ángel Escolano, abogado del clarinetista." (Onda Cero, 19/01/24)

17/1/24

Parece que Convergència o, como se dice ahora, Junts per Catalunya, quiere atravesar el segundo Rubicón. Siempre que esto ocurre, Catalunya da un gran vuelco. El primer Rubicón fue, recordémoslo, la decisión de Artur Mas de invitar a los votantes de clase media de Catalunya a un tren de destino único: independencia... Había comenzado el procés, que transfiguró Catalunya. Fracturada, se deslizó por un tobogán sin fondo: derrota política, drama judicial, crisis existencial... Quizás para superar el callejón sin salida, ahora Junts hace hincapié en el hecho migratorio... El fantasma que ahora recorre Europa se alimenta del miedo de las clases medias. ¿Atravesará Junts ese Rubicón? Sin migraciones, Catalunya tendría dos millones de habitantes y habría sido asimilada muy fácilmente hace un siglo (como ocurrió con las regiones occitanas) (Antoni Puigverd)

 "Parece que Convergència o, como se dice ahora, Junts per Catalunya, quiere atravesar el segundo Rubicón. Siempre que esto ocurre, Catalunya da un gran vuelco. El primer Rubicón fue, recordémoslo, la decisión de Artur Mas de invitar a los votantes de clase media de Catalunya a un tren de destino único: independencia. Contaba con una mayoría confortable de 62 diputados, pero la colosal manifestación del Onze de Setembre de 2012 le pareció peligrosa y apetitosa a la vez. Quiso liderarla anticipando elecciones. Que no le salieron bien (12 diputados menos). Para disimularlo afirmó que el independentismo en su conjunto había triunfado. Ponía su cabeza en la guillotina, que la CUP, cuatro años más tarde, activaría.

Convergència abandonaba la ambigüedad ideológica que a Pujol le había permitido sumar votantes de todo tipo (del independentismo prudente al franquismo sociológico). Había comenzado el procés, que transfiguró Catalunya. Fracturada, se deslizó por un tobogán sin fondo: derrota política, drama judicial, crisis existencial.

Quizás para superar el callejón sin salida, ahora Junts hace hincapié en el hecho migratorio. Ya hace meses que la vía ripollesa se ha convertido en un polo de atracción para los sectores más amargados por el final decepcionante del procés. En las redes, los agitadores independentistas señalan a los recién llegados. Los acusan de la inseguridad y de la pérdida de peso específico de la lengua catalana.

No es ningún error poner sobre la mesa el fenómeno migratorio. Pero la migración no puede separarse de la demografía (exhuberante en África, Asia y Latinoamérica; decadente en Catalunya, como en el resto de España y Europa). Los conflictos armados, las crisis americanas (en estos momentos: Ecuador, Argentina) y el cambio climático desplazarán en pocas décadas a la población mundial.

Catalunya es uno de tantos polos de atracción. Somos una de las poblaciones más viejas de Europa y nuestros jóvenes preparados deben irse. Tener hijos está penalizado. Se han descuidado las políticas de apoyo a la familia y a la natalidad. De postre, las culturas de moda (individualismo, hedonismo, animalismo, queer) favorecen la bajada de la natalidad. Plantearse la importancia de la demografía es urgentísimo.

Una pequeña nación cultural no resistiría la batalla demográfica contra el mundo

Ahora bien, llamar la atención sólo sobre la problemática que genera el fenómeno migratorio (eclipsando los beneficios que reporta) es un error muy grave. El fantasma que ahora recorre Europa se alimenta del miedo de las clases medias. ¿Atravesará Junts ese Rubicón? A corto plazo, puede ser exitoso; a la larga, es suicida. Ninguna pequeña nación cultural resistiría una batalla demográfica contra el mundo.

La lengua catalana no existiría ya sin el prestigio derivado de la fuerza económica que el país obtuvo de la revolución industrial (s. XIX). Y esa fuerza económica sin la inmigración no habría existido. Sin migraciones, Catalunya tendría dos millones de habitantes y habría sido asimilada muy fácilmente hace un siglo (como ocurrió con las regiones occitanas). La inmigración es a la vez una solución y un reto. Los catalanes estábamos preparados para afrontarlo. Estábamos acostumbrados a la mezcla, que diluye y cambia, pero ayuda a preservar lo esencial.

El procés exasperó la identidad romántica. Ahora la parte central del país está resentida y desolada. Puede caer en la tentación de derivar hacia los débiles de la sociedad (los inmigrantes) el resentimiento de una identidad desconcertada por la herida del procés."         (Antoni Puigverd , La Vanguardia, 15/01/24)

12/1/24

Junts agita la bandera de la inmigración en pleno ascenso de los partidos xenófobos... Lo que ocurre en la derecha catalana es lo que ya ha ocurrido en la mayor parte de las derechas europeas. En Europa, el electorado conservador desencantado por las opciones tradicionales ha acabado desgajándose y buscando ofertas más duras en la extrema derecha

 "El término “dog whistle” o “silbato para perros” está en boga en el mundo de la comunicación política. Se refiere a unos pitos que emiten un sonido en una frecuencia inaudible para el ser humano pero que alerta a los canes. Es en realidad una metáfora para una práctica que utilizan los representantes públicos, que consiste en hablar de determinados temas o pronunciar ciertos términos para aludir a cuestiones que sus fieles identifican rápido pero que pasan desapercibidas para el resto. Por ejemplo, un político puede hablar de “barrio degradado” para referirse a uno con mucha inmigración o proclamarse “a favor de la familia” para mostrar distancia con el colectivo LGTBI.

Junts lleva meses soplando fuerte en el silbato silencioso de la inmigración. La portavoz en el Congreso, Míriam Nogueras, reivindica en cada una de sus apariciones el derecho de Catalunya a tener las competencias en extranjería, una medida que este miércoles acabaron pactando con el PSOE a cambio de que los independentistas levantaran el veto a los decretos anticrisis. El discurso de la portavoz es cuidadoso para evitar cualquier referencia polémica y para alejarse lo máximo posible de los clásicos de la extrema derecha, que sí pueden escucharse en el hemiciclo, por ejemplo cuando habla Vox.

Pero es evidente que la intención de Junts es enviar un mensaje muy claro a su electorado: la inmigración nos importa, estamos encima del tema y, si fuese por nosotros, las cosas serían diferentes. Si estás en la misma frecuencia que quien sopla el silbato, puedes entender más cosas de las que se dicen.

La razón de esta preocupación tiene nombre y apellidos: Silvia Orriols. La alcaldesa de Ripoll representa a una formación independentista xenófoba que hoy es residual pero que, como otras opciones racistas tanto catalanistas como españolistas, ganó terreno en las últimas municipales y aún aspira a avanzar más en las próximas autonómicas.

Lo que ocurre en la derecha catalana es lo que ya ha ocurrido en la mayor parte de las derechas europeas. En Europa, el electorado conservador desencantado por las opciones tradicionales ha acabado desgajándose y buscando ofertas más duras en la extrema derecha. El caso paradigmático es Vox, que en el Parlament entró en 2021 pasando por delante del PP y Ciudadanos.

Al otro lado del espectro nacional, donde además hay que sumar el aturdimiento por el fracaso no reconocido del procés, el campo está igualmente abonado para el populismo. Y Junts no quiere que nadie pueda acusarles de no tener nada que decir sobre la inmigración o de ser en Catalunya la “derechita cobarde”, según la frase con la que Vox solía buscar las cosquillas al PP. La “dreteta covarda” en el caso de Junts.

Pero también trata de taponar las fugas que podría producir el corrimiento de todos los partidos en Catalunya hacia posiciones más conservadoras que las que tenían en pleno procés. Salvador Illa y los alcaldes del PSC exhiben mano dura en seguridad, el Govern presume de tener “más Mossos que nunca”, el PP sigue teniendo en Xavier García Albiol un valor seguro y hasta los comuns votaron en junio pasado para castigar más severamente a los delincuentes reincidentes.

En diciembre un grupo de alcaldes de Junts de la comarca del Maresme, liderados por el edil de Calella, Marc Buch, protagonizó una polémica tras reclamar la expulsión de supuestos “delincuentes reincidentes” que acumulaban más de 216 detenciones. Pese a que la andanada mezclaba inmigración, delincuencia e integración, el partido acabó dando apoyo a los alcaldes. “Es lo que diría cualquier alcalde con este problema”, aseguró entonces Jordi Turull.

Junts ha conseguido ahora un papel en el que PSOE se compromete a redactar una ley orgánica a través de la que delegará a la Generalitat competencias en inmigración. Eso es un enunciado que debe desplegarse y que, según como se negocie, puede dar un resultado legislativo o el opuesto. Es difícil saber qué puede salir de una ley sobre la que solo hay decidida una línea.

De hecho, hay dudas razonables sobre qué podría decidir Catalunya en realidad si se le traspasasen competencias en inmigración. Que, para empezar, ejercería la Generalitat, de la que Junts no forma parte desde octubre de 2022. Pero además, en algunas cuestiones como las expulsiones tienen la última palabra los jueces y, de forma general, hay una gruesa legislación que afecta a esta carpeta que Catalunya debería seguir cumpliendo si la nueva norma orgánica no dice lo contrario, como es la ley de Extranjería. Una cosa es que en las carreteras catalanas sean los Mossos quienes ponen las multas y otra que la Generalitat decida la velocidad máxima. 

 Ni siquiera está tan claro qué querría hacer Junts con las competencias de inmigración, en el caso de tenerlas. La formación ha pasado de manifestarse a favor del cierre de los Centros de Internamiento de Inmigrantes (CIE), en plena campaña electoral de 2021, a reclamar la expulsión del extranjeros que han cometido hurtos leves. Este jueves Jordi Turull también ha asegurado que quiere que Catalunya decida sobre los “flujos de inmigración” o imponer la obligación de hablar catalán para obtener los papeles igual que se impone el castellano.

La cuestión es si realmente este discurso, vacío por el momento de medidas reales pero que coloca el tema de la inmigración en la primera línea política, aplaca a partidos como el de Orriols, Vox y otros ultras, o más bien les da alas. Si 'dog whistle' es un término que vive ahora su auge, hace unos años lo fue la teoría política de los 'marcos', con la que aprendimos que quien tiene la capacidad de decidir sobre qué se habla tiene media partida ganada."               (Arturo Puente, eldiario.es, 11/01/24)

25/8/23

Yo soy español de origen cubano con vecindad catalana... nosotros sabemos detectar el autoritarismo, tenga el color que tenga... Un fatídico día descubrí que, para algunos, hablar catalán no era símbolo de riqueza cultural, sino de posicionamiento político y superioridad étnica, con la que hacer inferiores a otros como yo que veníamos de Hispanoamérica. Aprender catalán –y no generalizo– era simplemente que el servicio hablara el idioma de los amos... A los nacional regionalistas no les gustan los hispanos porque ponemos de manifiesto la gran mentira que es todo su montaje ideológico, y a nosotros no nos pueden contar sandeces como que Cervantes y Colón eran catalanes... El problema de Adrián no es con Cataluña, ni con el catalán, de hecho deja muchos amiguitos aquí, el problema de Adrián porque le viene de galgo, es con el autoritarismo... Me duele que estos nuevos españoles con vecindad catalana se hayan ido de Cataluña porque unos señores feudales han secuestrado la riqueza cultural de esta región

 "El problema de Adrián no es con Cataluña, es con el autoritarismo.

 Yo soy español de origen cubano con vecindad catalana, de los más de veinte años que llevo en España, la mayoría del tiempo he vivido en Cataluña, incluso cuando a voy a otros lugares de España, o al extranjero, extraño mi segunda patria, y particularmente a Cataluña. En serio, no saben el alivio que me da bajarme del tren en la estación de Sants, el Prat, o entrar por la Junquera. Este es mi nuevo país, España, y Cataluña es mi casa. Aprendí catalán rápidamente por aquello que denominan ósmosis; es imposible que no aprendas, todo absolutamente todo está en catalán. Un día allá por el dos mil cuatro, dos años después de llegar a Cataluña, me descubrí en Zaragoza inconscientemente traduciendo los carteles de la calle al catalán. La cosa fue tan fuerte que incluso hice tres discos en idioma catalán. En uno de ellos, hasta musicalicé un poema del premio Cervantes Joan Margarit, que, por cierto, era vecino mío.

Me convertí en un embajador de la catalanidad, que no es más que una característica de la españolidad. Tengo una bisabuela catalana de apellido Soler, que es la castellanización del apellido catalán Solé. Lo mío con esta tierra es tan curioso que vivo en la plaza Joan Maragall, que es otro poeta español de esta región. Yo soy más catalán que la crema catalana y la sardana, cosas que, por cierto, una es de Andalucía y la otra francesa. Esa es la prueba viviente de que Cataluña, y particularmente Barcelona, Gerona y Tarragona, han sido puerto de cosmopolitismo. La cosa es tan puñetera para algunos resentidos que lo que se denomina como marca hispánica comenzó aquí en Cataluña con reyes godos.

Un fatídico día descubrí que, para algunos, hablar catalán no era símbolo de riqueza cultural, sino de posicionamiento político y superioridad étnica, con la que hacer inferiores a otros como yo que veníamos de Hispanoamérica. Aprender catalán –y no generalizo– era simplemente que el servicio hablara el idioma de los amos, para ser humillados en esa lengua. Ya en mi segundo disco incluí una frase que decía: «Oye asere, no te preocupes del idioma, fuera los conflictos, convivencia». Mientras entonaba un poema de Joan Salvat. Algún día contaré cómo mi arte fue asesinado por aquellos que no soportaron que fuera de derechas y me opusiera al nacional regionalismo catalán.

En una ocasión, mientras hacía el trabajo de poner subtítulos a videos en un colegio de niños con deficiencias auditivas, descubrí algo de lo que ya me habían hablado, las famosas aulas de apartheid en Cataluña. Allí, en aquel edificio, había una persona responsable comarcal de aquellas aulas «especiales» donde iban a parar niños hispanos y de otras nacionalidades. Ya no eran importantes las matemáticas, la física, o la biología, lo cardinal, como dije en mi tribuna: «España y la batalla que tenemos que dar por su libertad»

Era la ideología, y con la lengua lo que están haciendo no es impartir cultura, es doctrina para hacer catalanes de primera y de segunda, y ese lugar lo determina tu pensamiento.

Yo conozco a Adrián y a su papá Ahmed Rodríguez. Sí, el caso de la familia cubana que ha tenido que dejar Cataluña:

Lo que no contó Ahmed Rodríguez es que fue preso político en Cuba, y solicitante de asilo político en España. ¿Su delito? Tener ideas similares a las de Elon Musk, creador de Paypal. De hecho, sigue creando soluciones informáticas para que los cubanos no tengan que depender de un sistema bancario, que los esquilma como buenos señores feudales que son. Adrián es un niño con en el que en muchas ocasiones conversé, porque le apasiona la libertad de su patria de nacimiento. Recuerdo cómo me hablaba de sus sentimientos contra aquellos que habían encarcelado a su padre por nada. Desde muy niño conoció las imposiciones de la dictadura. Por eso rápidamente nosotros sabemos detectar el autoritarismo, tenga el color que tenga.

Me duele que estos nuevos españoles con vecindad catalana se hayan ido de Cataluña porque unos señores feudales han secuestrado la riqueza cultural de esta región, incumpliendo de forma reiterada los pactos que tienen como representación del estado en el territorio, y no respetando los derechos civiles por los que ellos dicen tanto abogar, y que están por encima de cualquier lengua, incluida la que ellos mismo están asesinando. A los nacional regionalistas no les gustan los hispanos porque ponemos de manifiesto la gran mentira que es todo su montaje ideológico, y a nosotros no nos pueden contar sandeces como que Cervantes y Colón eran catalanes. Espero que Adrián con mi artículo pueda ayudar a otros niños que están pasando por lo mismo. De hecho, creo que Adrián sí habla y comprende el catalán perfectamente, pero en algún momento de su formación alguien le dijo que era inferior si no hablaba esa lengua, y no pudo evitar acordarse de que en Cuba si no eres comunista eres un ciudadano de segunda que hasta puedes ir a prisión. El problema de Adrián no es con Cataluña, ni con el catalán, de hecho deja muchos amiguitos aquí, el problema de Adrián porque le viene de galgo, es con el autoritarismo. I els gossos intolerants supremacistes que estan a internet assetjant un nen autista, que us bombin a tots.

Sayde Chaling-Chong García es periodista hispano-cubano."            

(Revista de prensa, 15/07/23; Este artículo se publicó originalmente en El Debate)

21/8/23

El procesismo ha creado una gramática de nueva extrema derecha europea que se ha formalizado con rapidez y permite intuir lo que puede venir el 23J

 "(...) El procesismo (...) Ha creado, en ese sentido, una gramática de nueva extrema derecha europea. Que –y eso es la ventaja de que Catalunya permita ver los fenómenos unos años antes– se ha formalizado y ha calado –ojo, cuidadín– con rapidez. 

5- Esa gramática ultraderechista no desaparecerá, pues ha sido un éxito. Ha permitido vivir a lo que está muerto.(...)

 9- La extrema-derechización de Junts es efectiva. Ha posibilitado que la alcaldía del municipio más grande del Estado en manos de un partido explícitamente postfacista –Aliança Catalana– esté en Catalunya –Ripoll–. Es una energía tan fuerte, la de Junts, que contamina puntualmente a CUP: en Girona, habiendo otras opciones posibles, la CUP gobierna en coalición con ERC y con un Junts con un léxico muy gore. Es la unión de un pueblo que ha superado las clases sociales, etc. (...)

13- La fuerza desmesurada de la extrema derecha afecta incluso al campo de Comuns. En las alturas se sigue sin ofrecer un vocabulario propio y exigente, distanciado del procesismo. El vocabulario emitido no suele aludir al problemón de convivencia que supone la extensión de criterios extremoderechistas, y emite propuestas ambiguas de referéndum, esto es, de palabras emitidas por el campo procesista. No se puede negociar, con criterio de cohesión social, con la extrema derecha utilizando su vocabulario. No se puede asumir, para romper el hielo y desencallar situaciones que, es un decir, el Reichstag fue quemado por un comunista. (...)

16- Hummm. Donde entra la nueva extrema derecha –entra en todas las identidades europeas– todo cambia. Gana tal vez quien menos cambia. (...)"                (Guillem Martínez, CTXT, 10/07/23)

17/7/23

¿Cómo puede ser? ¿Nosotros también somos racistas y de ultraderecha? ¡Y ahora! ¡Pero si somos tierra de acogida! El discurso de la nueva alcaldesa de Ripoll no es ninguna novedad, sólo hace falta repasar la hemeroteca para encontrar ideas muy parecidas en CiU y sus herederos... Durante la primera década del milenio los discursos sobre la inmigración eran calcados en los de Aliança Catalana. Recordamos los carteles de Duran y Lleida proclamando que "Aquí no cabemos todos"... Luego llegó el Proceso y pareció que la inmigración y los discursos excluyentes se habían esfumado, pero de hecho se transformaron e integraron en la retórica de que aquí ya no sólo no cabían los inmigrantes, sino que también se expulsaba a los “unionistas” aunque tuvieran todos los apellidos catalanes... Junqueras salió a defender a los recién llegados por motivos utilitaristas, para ensanchar el voto... Pudimos ver la buena sintonía de los de ERC con imanes salafistas, o mítines en mezquitas con el público separado por sexos... Así que sí, que en este país ha habido y hay racismo. La particularidad que nos hace diferentes es que aquí tenemos para elegir y remover: podemos optar por el esencialismo español de Vox, el supremacismo independentista catalán frustrado por el descalabro del Proceso, o la instrumentalización utilitarista que reconoce identidad y religiones mientras se olvida de la exclusión material

 "Hace muchos años, cuando intentaba encontrar mi sitio como “escritora catalana de origen marroquí” y recién publicada mi primer libro, me vi de repente participando en una actividad que no sabía muy bien de qué iba: los parlamentos previos al Once de Septiembre en el Fossar de les Moreres.  

Asistí al acto con mi lista de requisitos imprescindibles para garantizar una buena “integración” en esta sociedad: trabajo, educación y sanidad. Confieso que me cohibieron un poco las antorchas encendidas, pero dije lo que creía que debía decir: que las personas somos de donde podemos tener una vida digna. 

El público me miró exactamente como si hablara una lengua extranjera, y cuando terminé mi parlamento se me acercó una señora, me cogió por lado y, con el rostro cargado de indignación, me soltó una retahíla acusaciones que nada tenían que ver conmigo: que habíamos venido a conquistar Catalunya, que lo que queríamos era islamizarla y que no parábamos de tener hijos. Aturdida por el fuego que ardía y por las palabras enfurecidas de aquella mujer, huí como pude de aquella escena esperpéntica.

 Por experiencias como aquella, la avalancha de incrédulos desconcertados que han venido expresando sus opiniones desde que Sílvia Orriols fue la lista más votada en las últimas municipales me resulta ciertamente sorprendente y, según cómo, un punto ridícula.  

¿Cómo puede ser? ¿Nosotros también somos racistas y de ultraderecha? ¡Y ahora! ¡Pero si somos tierra de acogida! El pecado original del catalanismo es el concepto tan elevado que tenemos de nosotros mismos, y por eso, contradiciendo todos los indicadores objetivos, pensábamos que estábamos inmunizados ante la ola xenófoba que se ha extendido por todos los países desarrollados en las últimas décadas. 

El discurso de la nueva alcaldesa de Ripoll no es ninguna novedad, sólo hace falta repasar la hemeroteca para encontrar ideas muy parecidas en CiU y sus herederos (no hace mucho que Laura Borràs y Quim Torra participaban en un homenaje a Heribert Barrera). Los atentados del 2017 aceleraron el proceso en la localidad donde se habían criado a los terroristas, pero la xenofobia ya existía antes de ese terrible mes de agosto. 

Durante la primera década del milenio los discursos sobre la inmigración eran calcados en los de Aliança Catalana. Recordamos los carteles de Duran y Lleida proclamando que "Aquí no cabemos todos". Y eso que eran unos años en los que los inmigrantes llegaban un viernes con una oferta de trabajo en origen y el lunes siguiente ya estaban en obra cargando sobre las espaldas el crecimiento de la burbuja inmobiliaria.  

El racismo más terrible que ha vivido la población extranjera en este país no es de discurso, sino de hechos concretos, de políticas que se llevaron a cabo para expulsar del país a miles de familias que hacía años que se habían instalado. Cuando con la recesión económica se acabó el trabajo, el mensaje que se difundió fue claro: los últimos en llegar debían ser los primeros que iban a marcharse y se inició una campaña de auténtico acoso contra un sector de la población que, además, estaba sufriendo la crisis de forma mucho más feroz que el resto de ciudadanos.  

El acoso alcanzó unos niveles de violencia insoportables cuando empezaron los recortes de Artur Mas; el ensañamiento con las familias recién llegadas fue despiadado: recuerdo un verano en el que se bloqueó el ingreso del PIRMI (la renta garantizada de entonces) a todos los que eran beneficiarios para pillar se les habían ido al país de origen. Nunca olvidaré las lágrimas de una tía mía que quería ir a ver a la madre a punto de morir pero temía perder la ayuda con la que vivían ella, el marido y cuatro hijos.) El resultado de ese racismo institucional y sistematizado es que a día de hoy encontramos muchas familias catalanomarroquinas esparcidas por toda Europa.

 Luego llegó el Proceso y pareció que la inmigración y los discursos excluyentes se habían esfumado, pero de hecho se transformaron e integraron en una retórica que pasó a considerarse indispensable para condicionar a la catalanidad ser independentista. Aquí ya no sólo no cabían los inmigrantes, sino que también se expulsaba a los “unionistas” aunque tuvieran todos los apellidos catalanes. 

ERC volvió a una dinámica comunitarista reavivando la figura del charnego bien integrado con la creación de Súmate, haciendo distinciones entre catalanohablantes y castellanohablantes. Junqueras salió a defender a los recién llegados por motivos utilitaristas: así tendríamos catalanes que dominan el chino, el árabe, etc.  

Los republicanos se propusieron captar el nuevo voto de los inmigrantes para ensanchar la base, y para ello les ofrecieron reconocimientos simbólicos que ellos no habían pedido en vez de hacerles propuestas programáticas, en lo que es una clara actitud de populismo dirigido sólo en este sector de la ciudadanía. 

Pudimos ver la buena sintonía de los de ERC con imanes salafistas, o mítines en mezquitas con el público separado por sexos. Lo más grave de esta deriva, sin embargo, es haber asimilado a la población musulmana a los fundamentalistas presentes en todo el territorio, un posicionamiento que comparten con la CUP. En esto no se equivoca Silvia Orriols: el islamismo lleva tiempo aquí y tiene objetivos políticos claros explicitados en congresos y publicaciones. Que las izquierdas hayan decidido ignorar el fenómeno o incluso ser cómplices demuestra que no se han tomado la molestia de conocer a fondo a los “musulmanes catalanes” y siguen confundiendo a los simples creyentes con las organizaciones que quieren capitalizar su presencia en Europa. 

Proclamar que no somos islamófobos mientras damos protagonismo mediático y político a imanes y autoproclamados portavoces de la comunidad, algunos con oscuras relaciones con el gobierno de Marruecos o con los egipcios Hermanos Musulmanes, es una contradicción que sólo se explica por ignorancia o por cinismo. Por no hablar de los derechos de las mujeres musulmanas, sacrificados sin miramientos en este entendimiento entre las izquierdas y el fundamentalismo. 

  Los derechos de las musulmanas se han sacrificado en este entendimiento entre las izquierdas y el fundamentalismo. Así que sí, que en este país ha habido y hay racismo. La particularidad que nos hace diferentes es que aquí tenemos para elegir y remover: podemos optar por el esencialismo español de Vox, el supremacismo independentista catalán frustrado por el descalabro del Proceso, o la instrumentalización utilitarista que reconoce identidad y religiones mientras se olvida de la exclusión material."                  (Najat El Hachmi , El País, 07/07/23; traducción google)

16/6/23

El auténtico independentismo ha salido a la luz en Ripoll, dónde si no, la cuna de Catalunya. Ya estaba bien de disimular, Aliança Catalana no oculta su xenofobia ni su ideología ultra. Como debe ser... No quiero decir con ello que el Vivales no tenga también una ideología excluyente y ultra... Claro que la tiene, no vamos a quitarle méritos, pero ha cometido el error de disimularla de puertas afuera. A los lacistas que todavía quedan se les gana desde la honradez, manifestando sin tapujos nuestro odio a los no catalanes y a los inmigrantes que han venido a colonizarnos y blablablá. El Vivales pertenece a una generación anterior, olvidada ya. Hoy lo que se lleva es Aliança Catalana... En Catalunya ha vuelto a amanecer (Albert Soler)

 "El auténtico independentismo ha salido a la luz en Ripoll, dónde si no, la cuna de Catalunya. Ya estaba bien de disimular, ya estaba bien de paños calientes, de sí pero no, de revoluciones de sonrisas y de vamos a separarnos como un matrimonio civilizado. Aliança Catalana no oculta su xenofobia ni su ideología ultra. Como debe ser. El Vivales estuvo bien para pasar el rato mientras llegaban los de verdad, pero ahora que ya ni en Girona pinta nada JuntsxDesaparecer (o como se llamen hoy), asoma la nariz en Ripoll Sílvia Orriols. Las cartas boca arriba. Y brazos arriba también.

Y eso que en Girona, mi ciudad, la candidata de JuntsxFolclore (o como se llamen hoy), Gemma Geis, lanzó propuestas tan golosas como recuperar los Pastorets por Navidad y mandar una carta a cada recién nacido explicándole qué es el Tarlà (un monigote pinchado en un palo, ya se lo digo yo, ahórrense buscar en internet). Eso, en materia de cultura y para envidia de urbes punteras como París, Londres y Nueva York, que ni siquiera tienen un pesebre viviente. Por lo que respecta a la política en sí, a las cosas serias de verdad, a lo que preocupa a los ciudadanos, su propuesta estrella fue que Girona continuara siendo la “capital emocional del independentismo”. Emocional. Como lo oyen. Tan a pecho se han tomado los votantes esta audaz idea que la han votado emocionalmente, es decir, solo de pensamiento. El batacazo se veía venir pero, para asegurarlo, Geis se cuidó de que en su campaña participase en vídeo el Vivales, a estas alturas de la película un apestado del que huye cualquiera que pretenda tener futuro político. Miren a Trias en Barcelona, a quien no le ha faltado más que escupir sobre un lacito amarillo para acabar de escenificar su desvinculación de JuntsxDisimulando, o como se llamen hoy.

Ripoll sí que es la capital emocional de la republiqueta. No quiero decir con ello que el Vivales no tenga también una ideología excluyente y ultra. Claro que la tiene, no vamos a quitarle méritos, pero ha cometido el error de disimularla de puertas afuera. A los lacistas que todavía quedan se les gana desde la honradez, manifestando sin tapujos nuestro odio a los no catalanes y a los inmigrantes que han venido a colonizarnos y blablablá. El Vivales pertenece a una generación anterior, olvidada ya. Hoy lo que se lleva es Aliança Catalana que, aunque tenga nombre de compañía de seguros, ha de darnos muchas alegrías. Muchas risas, me refiero."                 (Albert Soler, El Periódico, 30/05/23)

21/4/23

El Gobierno de Meloni invoca la teoría conspirativa de la “sustitución étnica”... aquí lo que Pujol llama “minorització dels catalans”, sin que nadie se ría

Guillemmartnez@sociale.network @Guillemmartnez

El Gobierno de Meloni invoca la teoría conspirativa de la “sustitución étnica”, aka lo que Pujol llama “minorització dels catalans”, sin que nadie se ría.

"El Gobierno de Meloni invoca la teoría conspirativa de la “sustitución étnica” para criticar la inmigración" (Daniel Verdú, El País, 19/04/23)

3:19 p. m. · 19 abr. 2023 3.346 Reproducciones

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 "El Gobierno de Meloni invoca la teoría conspirativa de la “sustitución étnica” para criticar la inmigración.
 
El ministro de Agricultura y cuñado de la primera ministra, Francesco Lollobrigida, alerta de que si los italianos no tienen hijos, serán sustituidos por migrantes. La líder de la oposición tacha sus palabras de “repugnantes”.

El escenario, el Salón del Mueble de Milán, parecía de lo menos propicio para un incendio político de ese tipo. Pero como si hubiera sido una acción coordinada, la primera ministra, Giorgia Meloni, y el ministro de Agricultura (y cuñado de Meloni), Francesco Lollobrigida, decidieron usar términos reprobables para hablar de inmigración y demografía, uno de los temas candentes en las últimas semanas en Italia. El segundo se refirió primero a que el aumento de la natalidad es necesario para evitar “la sustitución étnica”, un término de clara connotación supremacista que utilizó sin ningún matiz. Meloni, en ese acto, remató luego el tema diciendo que no se necesitan más migrantes para paliar la mano de obra, sino que las mujeres trabajen.

La idea de sustitución étnica alude directamente a la teoría del Gran Reemplazo, de origen francés y según la cual los blancos católicos y la población cristiana europea está paulatinamente siendo sustituida por personas de origen no europeo. Concretamente por árabes y africanos. La idea, una teoría de la conspiración defendida por políticos de extrema derecha como Éric Zemmour, que obtuvo casi 2,5 millones de votos en la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas del año pasado, es el caballo de batalla de los supremacistas blancos y uno de los sustentos intelectuales de muchos de los atentados que se han producido en los últimos años. Como el de la isla de Utoya (Noruega) en 2011, en el que Anders Breivik asesinó a 77 personas, o el de Buffalo (Nueva York) en mayo de 2022, donde murieron 10 afroamericanos.

Lollobrigida, compañero de Meloni en los años de activismo posfascista, explicó así el término que remite a la teoría del Gran Reemplazo. Hay que “construir un bienestar que permita a la gente trabajar y tener una familia, apoyar a las parejas jóvenes para que encuentren empleo. No podemos ceder a la idea de la sustitución étnica: los italianos tienen menos hijos, así que los sustituimos por otros. Ese no es el camino”, dijo el ministro.

Las palabras de ambos hay que situarlas en el momento de crisis migratoria que vive Italia y la falta de respuestas efectivas aportadas por el Ejecutivo. Durante años, Hermanos de Italia se dedicó a gritar en el Parlamento y en las redes sociales contra la gestión de los flujos migratorios de los anteriores gobiernos. Luego, en campaña electoral, se encomendaron a grandes soluciones como un bloqueo naval de las pateras que llegan a Italia. Hoy, seis meses después de comenzar a gobernar, afrontan los peores datos de la última década. Solo desde el mes de enero, han desembarcado en Italia 34.124 migrantes, casi cuatro veces más que en el mismo periodo del año pasado. Una situación que hace pensar en que se batirá el récord de llegadas de 2017, cifrado en 181.000 personas.

La oposición que lidera Elly Schlein, al frente del progresista Partido Demócrata (PD), se mostró escandalizada. “Sus palabras son repugnantes e inaceptables por parte de alguien en su cargo. Nos retrotraen a los años treinta, son palabras que tienen el sabor del supremacismo blanco”, dijo Schlein durante una manifestación en Roma contra el último decreto del Gobierno en materia de inmigración y que se apresta a aprobar el Parlamento. “Espero que Giorgia Meloni y el Gobierno se distancien de estas declaraciones, realizadas el día en que el presidente de la República, Sergio Mattarella, visita (el campo de exterminio nazi de) Auschwitz”, dijo en referencia a la visita que el jefe del Estado italiano realizaba en ese momento a Polonia.

Nadie en el Gobierno italiano ha pedido disculpas hasta el momento por usar esa terminología, que ya había sido empleada por Meloni en el pasado. “¿Pero de qué habla Lollobrigida? Hemos llegado a niveles brutales”, criticó también el ex primer ministro Romano Prodi.

Las declaraciones de Lollobrigida coinciden con algunas medidas radicales que el Ejecutivo se dispone a tomar contra la migración irregular en Italia, como la declaración del estado de emergencia y la eliminación de la figura de la protección especial para los migrantes a través del llamado Decreto Cutro [por el municipio calabrés donde se produjo hace dos meses el naufragio que terminó con la vida de 91 migrantes]. Se trata de una medida muy discutida, pero sobre todo discutible: los expertos creen que solo creará más problemas sociales. El presidente Mattarella, que desde Polonia llamó a Europa a reformar las reglas de inmigración y asilo “prehistóricas”, no ve con buenos ojos que se elimine esta figura."                               (Daniel Verdú, El País, 19/04/23)

15/3/23

Albert Boadella: “Cataluña es un lugar donde la democracia casi no existe”

 "(...) --¿Y pese a tener la piel gruesa, a la vez la tiene fina para ofenderse?

--Sí, claro. En este momento, todo el mundo tiene ya una especie de predisposición a sentirse ofendido. Por tanto, en el fondo, hay una falta de sentido democrático, de libertad, de respetar que los otros puedan pensar cosas distintas a la tuya. Cuando pasa, no digo que tengas que creerlas, pero sí aceptarlas. El espíritu, conquistador, censor, es algo que llevamos todos dentro desde niños. Desde niños, cuando nos hacen algo que no nos gusta, nos ponemos furiosos, ¡y con qué facilidad mataríamos a medio mundo! Es algo que forma parte del ser humano. Lo que sucede es que cuando uno crece, se convierte en adulto, la razón y el pensamiento se tamiza. 

Ahora hay, diríamos, una especie de facilidad en que a esos bajos instintos, a esa primacía de mis sentimientos por encima del otro, se les vea como algo propio y suficiente para ofenderse cuando el otro no está en los mismos sentimientos. Y esto lo vemos en la propia Cataluña, donde lo más importante no son las cosas, sino el sentimiento. Si uno se siente catalán, español, es lo que cuenta. Si uno dice que su sentimiento es español en Cataluña, es que es un facha. O sea, mis sentimientos están por encima de todo. La razón pasa a segundo término. 

--Precisamente, usted empezó su carrera Cataluña, donde fue aplaudidísimo y sus espectáculos luego molestaron tanto que se fue. Ahora, el homenaje de su 60 aniversario se hace en los Teatros del Canal de Madrid.  ¿Duele que no se lo hagan en Cataluña, donde debería ser y donde empezó? ¿O ya no?

--Bueno, en Cataluña, por lo menos en cuanto a todo lo que es la Administración pública, no hay que ver el perro. Están contentísimos que esté fuera de allí. El hecho de que viva allí ya les molesta, lo han demostrado muchas veces. No quieren la oposición. Cataluña es un lugar donde la democracia casi no existe. Por lo tanto, es lógico que consideren que quien piensa distinto sea el enemigo a abatir. Imaginar que me hagan un homenaje en Cataluña sería ya pura ciencia ficción. Bueno, a lo mejor cuando esté en la uci a punto de palmarla, entonces hacen algún gesto (bromea).

--Claro, pero a usted se le aplaudió durante el franquismo y cuando se empezó a meter con los de la Generalitat y demás ya no.

--El momento en que atacas al propio público… Pero es una función esencial del teatro, poner en tela de juicio incluso las cosas que está pensando aquel público que te está viendo. Evidentemente, en Cataluña eso se acabó muy rápido en el momento en que empecé a decir las cosas con mucha claridad. Ataqué el intento de pensamiento único que había en aquel momento y que acabó dominándolo todo. Y obviamente, ese público fue desapareciendo. También cuando empecé a ironizar sobre el mundo progre sucedió lo mismo. De golpe, el teatro se quedó vacío y se sustituyó por otro público. O sea, el mundo progre tampoco es que sea un mundo con un sentido del humor o de la sátira muy elevado. (...)"                (entrevista a Boadella, Joan Colás, Crónica Global, 19/02/23)

13/3/23

¿Quién mató a Alana? Por respeto a los muertos, se debe decir toda la verdad sobre su muerte: sufrieron acoso por parte de ciertos compañeros de escuela que “las rodeaban e insultaban” a menudo, en una triple vertiente: transfóbico (Alana había pensado en transitar a Iván), xenofóbico (las llamaban “las argentinas”) y etnolingüístico (se reían de ellas porque no aprendían catalán)... Por respeto a los muertos, se debe decir si sus profesores toleraron el acosos criminal por simpatías independentistas

Vídeo de la tía de Alana y Leila:

 

"Nos sobrecoge, y quizás lo haga para siempre como un recuerdo indeleble, el haber tenido conocimiento del triste suceso acaecido en Sallent de Llobregat (Barcelona) el día 23 de febrero de 2023; cuando dos adolescentes gemelas, Alana y Leila, se precipitaron voluntariamente al vacío desde el tercer piso del inmueble que habitaban con su familia.

La cosa en sus vidas no empezó bien por el hecho fortuito de haber nacido en el seno de una familia humilde en un país, Argentina, en bancarrota y hundido en el pozo de la desigualdad.

Como para otros tantos argentinos –doy fe de ello porque estuve recientemente en ese país de ciudadanos hermanos– su esperanza de mejora viene dada por la emigración. España es vista como una tierra acogedora, la Madre patria, con unos vínculos que la propia Constitución española reconoce explícitamente en su artículo 11. Así que, la familia de las gemelas se vino para nuestro país.

No debieron tener conocimiento hasta ya instalados de que el destino les tenía reservado un entorno hostil. Así que a sus dificultades económicas debieron añadir otras inesperadas que hicieron la vida insoportable para la fragilidad de aquellas personas en crecimiento y formación.

De los hechos que venimos conociendo se deduce claramente que ambas (también su hermano más pequeño) sufrieron bullying (acoso) por parte de ciertos compañeros de escuela que “las rodeaban e insultaban” a menudo, al menos, en una triple vertiente: transfóbico (Alana había pensado en transitar a Iván), xenofóbico (las llamaban “las argentinas”) y etnolingüístico (se reían de ellas porque no aprendían catalán).

En un grito desesperado de madrugada, una de las menores llegó a llamar a su abuelo pidiendo el retorno. Sin embargo, no disponían ni de las fuerzas ni de los medios que si tuvo hace años la hermana pequeña de Lionel Messi, en parecidas circunstancias, para poder volver a su país.

Frente a lo anterior se alzan preguntas a la que exigimos respuestas inmediatas o la asunción de responsabilidades en su caso: ¿Favoreció el Ayuntamiento de Sallent la acogida de la familia en condiciones de libertad e igualdad que preservase su dignidad humana de acuerdo con los Derechos Humanos? ¿Hizo un seguimiento el Instituto de Sallent de la especial situación de los hijos de esta familia de lengua materna castellana o española, de origen extracomunitario y con un miembro planteándose un tránsito sexual; lo que hubiera llevado ineludiblemente a aplicar el protocolo antiacoso? ¿Ha hecho todo lo posible la Generalidad de Cataluña para propiciar que los ciudadanos de esta comunidad autónoma vivan en el respeto a sus culturas de origen propiciando el uso vehicular de la lengua común de todos los españoles? Me temo que la respuesta a las tres preguntas sea un rotundo no. 

Solo hay que ver la fotografía de la concentración por estos hechos que se hizo ante la Casa de la Vila (Ayuntamiento) donde pende una pancarta ilegal pro amnistía e independencia para entender que este pueblo del interior de la comunidad autónoma catalana vive intensamente en el delirio nacionalista con todo lo que ello comporta.

El Observatorio contra la homofobia ya ha calificado la muerte de Alana como “asesinato social”. No puedo estar más de acuerdo; pero, por las tres razones esgrimidas (la transfóbica, la xenofóbica y la etnolingüística).

Frente a lo anterior ya han surgido las voces tramposas (...), la del alcalde de Sallent que pretende tapar su vergüenzas pagando el entierro de Alana; y, la del consejero de Educación de la Generalidad de Cataluña que, aunque inicialmente negó el acoso, ha tenido que recular por la fuerza apabullante de los hechos.

Uno no es creyente; pero, estima las buenas enseñanzas y las buenas obras vengan de donde vengan. Se da la circunstancia de que Sallent tiene como uno de sus hijos más ilustres al declarado santo por la Iglesia Católica, Antonio Mª Claret -en uno de sus colegios estudié hasta el bachillerato- que fue arzobispo de Cuba y confesor de la reina Isabel II de España. Cuenta la anécdota que allí a un hacendado que maltrataba a los negros le mostró un día un papel blanco y otro negro. Los quemó y le mostró las cenizas: «Señor, -le dijo- ¿podría decir qué diferencia hay entre las cenizas de estos dos papeles? Pues así de iguales somos los hombres ante Dios». Quizás que los ciudadanos del pueblo lo recuerden.

Es cierto que en este triste asunto algunas personas tienen más responsabilidades que otras (y deberán asumirlas donde corresponda); pero, en realidad, por acción o por omisión, a Alana, como sociedad la matamos entre todos.

Sería bonito pensar que la razón de la muerte fuera la justicia… aunque solo fuera por esta vez; por Alana y por el amor que su hermana Leila le profesaba."               

(Antonio Francisco Ordóñez , Abogado y letrado del Ayuntamiento de Barcelona. Ha sido profesor de Derecho Administrativo, El Papel, 27/02/23)

24/11/22

Miquel Porta Perales, analista: "el nacionalismo catalán se empeña en mostrar el camino bajo pena de excomunión"... es un "totalismo identitario"... "Se está jugando con la democracia en Cataluña"... nadie nos garantiza que de aquí unos años lo vuelvan a intentar. Lo de 'lo volveremos a hacer' yo no me lo tomo a broma". Llegados a este punto, el analista augura que "el Estado reaccionará con más dureza que en el 2017

 "El analista político Miquel Porta Perales, en una entrevista en el canal de YouTube de Xavier Rius, advierte que "una parte importante del PSOE no está de acuerdo con Pedro Sánchez en relación al nacionalismo catalán. Cuando deje el poder dejará al PSOE en una situación lamentable, en bancarrota política".

 Por otra parte, también considera que "se está jugando con la democracia en Cataluña". Porta Perales señala igualmente que "la prensa catalana ha bendecido al proceso".

El analista apunta que "Cataluña está mal y seguirá mal durante décadas. Los desmanes del proceso tendrán efectos durante décadas". Del mismo modo lamenta que "el nacionalismo catalán se empeña en mostrar el camino bajo pena de excomunión". Miquel Porta Perales lo ha definido como "totalismo identitario".

Igualmente apunta que "nadie nos garantiza que de aquí unos años lo vuelvan a intentar. Lo de 'lo volveremos a hacer' yo no me lo tomo a broma". Llegados a este punto, el analista augura que "el Estado reaccionará con más dureza que en el 2017".        
       (e-notícies, 23/11/22)

 

 

16/11/22

Parece que Borràs, a la hora de intentar salirse de rositas, no le hace ascos a tener de abogado a un terrorista independentista colaborador de ETA, y de perito judicial a un militante de Fuerza Nueva que participó en el secuestro, tortura y asesinato de una chica de 19 llamada Yolanda González... Dios los da y ellos se juntan

 "Supongo que, una vez has elegido como tu abogado de referencia a un facineroso como Gonzalo Boye, ya te parece de lo más normal aumentar tu equipo legal con el fichaje de un perito judicial que, tiempo atrás, perteneció a Fuerza Nueva y participó en el secuestro, tortura y asesinato de una chica de 19 llamada Yolanda González tras confundirla con un miembro de la banda terrorista ETA. Eso es lo que ha hecho Laura Borràs ante la que se le viene encima por sus presuntas corruptelas cuando estaba al frente de la ILC y le hacía favores en forma de contratos otorgados a dedo a su amigo Isaías Herrero, pícaro contemporáneo y narcotraficante en sus ratos libres (conocido por el cariñoso sobrenombre de El Camello de Convergencia).

 El fichaje atiende por Luis Enrique Hellín (aunque en realidad se llama Emilio) y tiene un historial que, en principio, debería poner en fuga a una independentista de piedra picada como la Geganta del Pi: en 1980 se cargó a la tal Yolanda, en 1982 le cayeron 43 años a la sombra, en 1987 se dio el piro al Paraguay aprovechando un permiso carcelario, en 1989 fue detenido por la Interpol y devuelto a España, donde volvió al talego unos añitos más. Cuando salió, fundó Net Computer Forensics (a medias con su hermano Juan José y su sobrino Jonathan, que actualmente no quieren saber nada de él) y llegó a impartir cursos forenses a los Mossos d’Esquadra, la Ertzaintza, la Policía Nacional y la Guardia Civil (¡Dios les conserve la vista a todos esos cuerpos!), así como a prestar sus servicios en países como Perú, Venezuela y Marruecos. Y aún le quedó tiempo para echarles una manita a Cristina Cifuentes y al cuñado de Rita Barberá.

Parece que Borràs, a la hora de intentar salirse de rositas, no le hace ascos a un militante de Fuerza Nueva que participó en un asesinato. Hasta Boye, dando muestras de una extraña solidaridad entre delincuentes, ha salido en defensa de Hellín, diciendo que ya pagó su deuda con la sociedad y puede, por consiguiente, ganarse la vida como mejor le parezca. Por parte de Borràs, el fichaje de Hellín da cuenta de su catadura moral, digamos, discutible: Boye es un expresidiario que colaboró con ETA, se sacó la carrera de Derecho en el trullo y encontró, como abogado, la manera ideal de seguir ejerciendo de enemigo del Estado, que es, al parecer, lo que más le gusta en el mundo; pero Boye, que se sepa, no secuestró ni torturó ni asesinó personalmente a nadie, mientras que el tal Luis Enrique tiene las manos manchadas de sangre, motivo por el que la fiscalía pretende apartarlo del juicio al que se va a enfrentar en breve la Geganta del Pi.

Laura Borràs considera que todo le está permitido porque todo lo hace bien y siempre tiene razón. Otro se lo hubiera pensado dos veces antes de incluir en su equipo legal a un asesino confeso y convicto, pues la reinserción social tiene sus límites y, a efectos prácticos, semejante fichaje es obvio que no iba a ser del agrado de los jueces. Pero nuestra Laura es de las que creen que el fin justifica los medios, y si hay alguien que puede arrojar dudas sobre los incriminadores correos electrónicos de su amigo el camello, bienvenido sea, aunque se trate de un sujeto de extrema derecha con delitos de sangre. Desde la trinchera opuesta, Boye le ha dado la bienvenida al club, mientras Borràs, cosa rara en ella, mantiene un pertinaz silencio: si se libra de lo que se le viene encima, como si es gracias a los esfuerzos conjuntos de Jack el Destripador y Charles Manson.

El fichaje del perito asesino es un paso adelante en la tendencia al matonismo de la señora Borràs, a la que acabamos de ver en acción al salir en defensa de su querido secuaz y guardaespaldas, Francesc de Dalmases​​​​​​​, defensa que ha incluido hasta berridos para Magda Oranich, la responsable del informe sobre su bully de referencia. Además de un matón, ahora Laura cuenta entre sus íntimos con un asesino de extrema derecha. Me pregunto qué será lo próximo. Y Turull y sus aturullados, a todo esto, sin decir ni pío, demostrando que no pintan tanto como aparentan en ese club de fans de Puchi que atiende por Junts x Cat y al que las encuestas auguran un futuro cada vez más negro. Un líder auténtico se desharía de gente como Borràs y Dalmases a la voz de ya, pero Turull es incapaz de hacerlo porque el cargo le va grande: lo suyo sería, a lo sumo, una alcaldía lazi en algún pueblo de la Cataluña profunda.

Emilio (o Luis Enrique) Hellín tiene fama de ser un lince con sus peritajes y eso es lo único que le interesa a la Geganta del Pi. ¿Que el sujeto era un facha, torturador y asesino? Pues ya lo dice Boye: hay que dar a la gente una segunda oportunidad, como se la dieron a él en vez de deportarlo, que es lo que se merecía y sigue mereciéndose. Es evidente que los extremos se tocan: de ahí la solidaridad entre un colaborador de ETA y un criminal de Fuerza Nueva, entre bomberos no hay que pisarse la manguera. Y mientras tanto, Laura Borràs a lo suyo: intentar sobrevivir a un juicio que puede acabar dando con sus huesos en la cárcel, aunque sea recurriendo a lo peor de cada casa. Se me ocurren pocos personajes más tóxicos en la política catalana que la Geganta del Pi y reconozco que no veo la hora de librarme de ella. Y no soy el único."               (Ramón de España , Crónica Global, 15/11/22)

27/10/22

Catalunya: "La década perdida"... El “procés” parece que ha finalizado... Lo que no pensaban ni Mas ni la gente de CDC es que abrían la puerta a un movimiento que los devoró como “Saturno a sus hijos”... Un “movimentismo” populista ultranacionalista y de derechas que deslumbró a una buena parte de la sociedad y que provocó una ruptura profunda dentro de la misma, donde por primera vez se hablaba de bandos, de los “catalanes de socarrell (pura cepa)” y de los “colonos” esta última palabra dirigida de forma despectiva a los castellanoparlantes. Una situación que ha sido vivida dramáticamente por mucha gente y que dio lugar a todo tipo de situaciones difícilmente asumibles en una democracia

 "La década 2012-2022 debe ser considerada, desde  todos los puntos de vista, como un tiempo perdido para la sociedad catalana. Catalunya ha sufrido un retroceso como sociedad, no solo en lo referente a su cohesión social, también en el ámbito político, económico y de proyección exterior, tanto dentro de España como a nivel internacional.

El “procés” parece que ha finalizado. Son palabras de Jordi Sánchez ex Presidente de la ANC y ex Secretario General de Junts que comentó “el procés, definitivamente, se ha cerrado” al analizar la salida de Junts del Govern de la Generalitat. Hay que recordar que Jordi Sánchez fue, como presidente de la entonces  poderosa ANC, el cerebro del “procés” que llevó a la “non-nata” declaración de independencia.

El mundo independentista enfrentado dentro de si mismo de forma permanente está en este momento dividido y lo que es más interesante ha perdido su capacidad de movilización y de intimidación social. Es evidente que el sentimiento independentista continúa arraigado en un sector de la sociedad pero con un fuerte sentimiento de desencanto, si bien todavía le cuesta reconocer el “gran engaño que significó el procés”.

Querían conseguir la independencia como si fuera un “juego de magia” confiándolo todo al poder de los medios de comunicación públicos y privados afectos que se encargaron de hacer un lavado de cerebro masivo, especialmente entre sectores de la clase media, gente mayor, una mayoría de los cuales no hicieron nada durante la dictadura, o buena parte de un funcionariado fruto de la construcción  hecha a medida del nacionalismo durante los largos años del pujolismo.

Un proceso que merece la pena recordar fue lanzado por un Artur Mas President de la Generalitat en 2012 cuando sufría la presión de una fuerte movilización social derivada de los recortes de la crisis y que llegó a provocar un cerco del Parlament por parte de los manifestantes. Para hacer frente a esta situación Artur Mas inició lo que fue  el “procés” que llevaría a un mundo imposible donde Catalunya sería un Estado independiente  y donde todo sería “coser y cantar”. Lo que no pensaban ni Mas ni la gente de CDC es que abrían la puerta a un movimiento que los devoró como “Saturno a sus hijos”.

Un “movimentismo” populista ultranacionalista y de derechas que deslumbró a una buena parte de la sociedad y que provocó una ruptura profunda dentro de la misma, donde por primera vez se hablaba de bandos, de los “catalanes de  socarrell (pura cepa)” y de los “colonos” esta última palabra dirigida de forma despectiva a los no independentistas o más genéricamente a los castellanoparlantes. Una situación que ha sido vivida dramáticamente por mucha gente y que dio lugar a todo tipo de situaciones difícilmente asumibles en una democracia.

A continuación hemos vivido la ilegalidad democrática de los días 6 y 7 de octubre del 2017, donde el Parlament vulneró de forma grosera leyes básicas como la Constitución y el Estatut de donde surgía su propia legalidad. Seguido de un referéndum “full” el 1-O, sin normas, ni censo, ni ningún tipo de legalidad, ni legitimidad. Hasta finalizar con una Declaración de Independencia que  duró pocos segundos. Todo esto seguido de la fuga del Presidente de la Generalitat, la detención y encarcelamiento de miembros del Govern y de las entidades sociales por la subversión del ordenamiento político y la aplicación del art. 155 con el control por parte del Gobierno del Estado de las funciones de la Generalitat de Catalunya.

Después de todo esto y especialmente durante el Govern “activista” de Quim Torras se sucedieron algaradas y movilizaciones cada vez más violentas con ocupación de espacios públicos y la voluntad de interrumpir infraestructuras de comunicación. A esta situación debemos añadir  una actuación miope del Gobierno del PP que en ningún momento intentó rebajar la colisión y el enfrentamiento sino que con la carencia de diálogo fomentó y dio argumentos a los independentistas. Esto comienza a cambiar con la llegada al Gobierno de Pedro Sánchez y su voluntad de iniciar un diálogo con Catalunya. Con los indultos a los encarcelados se produce una muy fuerte bajada del “suflé” político y parece que poco a poco la racionalidad se va imponiendo en un sector del independentismo, en concreto de ERC.  Esto finaliza con el último episodio que es la ruptura dentro del independentismo y que concluye con la salida de Junts del Govern de la Generalitat.

Pero lo que podríamos describir como “el paisaje después de la batalla” es bastante poco edificante. Como ha dicho Quim Nadal nuevo miembro del Govern “Catalunya ha retrocedido en términos de autonomía”. Dicho de forma clara algunos que deseaban conquistar la independencia lo que han conseguido es dar pasos atrás en el autogobierno. Y ello por un hecho básico como es la ruptura de la unidad civil en Catalunya con una división que será muy difícil de superar sino se actúa desde la voluntad de impulsar un gobierno y un desarrollo al servicio de una Catalunya entera.

A la crisis social y política hay que añadir los efectos en la economía a la que el “procés” ha provocado una sacudida importante. Catalunya inmersa en el conflicto político no ha prestado la suficiente atención a su propio desarrollo económico. Fruto del embate independentista Catalunya ha visto huir en el 2017 todo su sector financiero, bancos y aseguradoras que han trasladado sus sedes a otros puntos del Estado, y sin ninguna voluntad de volver por el momento. Barcelona ha dejado de ser una plaza financiera.

Pero el “procés” también ha agravado la decadencia del sector industrial, que había sido una de las señas de identidad de Catalunya. El sector industrial ha continuado acelerando su declive ya iniciado en la Gran Recesión del 2008. Cómo ha escrito el economista Josep Oliver “Catalunya ha dejado de ser una potencia industrial en el concierto europeo. Ya no formamos parte de aquel conjunto de regiones y países más industriales de Europa”. Es decir Catalunya ya no es “uno de los cuatro motores industriales de Europa” como se había dicho durante muchos años junto con Baden-Wurtemberg,  Alps-Rhone y la Lombardia.

Catalunya también ha dejado de prestar atención a los nuevos retos de futuro. Un ejemplo está en el nulo desarrollo de las energías sostenibles y renovables. La propia Consellera de Agricultura y Acción Climática, Teresa Jordà, lo ha reconocido recientemente al decir “La clase política nos tendríamos que poner colorados, hay cosas que no se han hecho bien. Llevamos diez años de retraso en renovables”. Quizás los que se tendrían que poner colorados serían los gobiernos de ERC y Junts, de los cuales ha formado parte la consejera, por no haber hecho sus deberes.

Catalunya puede estar sufriendo el síndrome del Quebec. La capital del Quebec, Montreal fue tradicionalmente la capital económica del Canadá hasta los referéndums de independencia. Desde entonces  ha perdido su posición en favor de Toronto, capital de Ontario y su crecimiento económico ha sido muy inferior al del resto de Canadá. Un ejemplo es el de la renta per cápita que en  Quebec en  2016 era de 35.000 dólares mientras que la media del Canadá era de 42.000.

Se evidencia que toda esta década perdida con el espejismo de la independencia ha resultado también negativa en lo referente a la economía catalana. Señalaremos únicamente dos indicadores suficientemente elocuentes:

La Inversión extranjera en Catalunya creció durante los tres años centrales del “procés” un 64% mientras que en Madrid era del 259%. En el año 2018 Madrid concentró el 85% de la inversión extranjera frente un 6,4% para el conjunto de Catalunya. En cuanto al “ranking” europeo de competitividad entre 281 regiones de la UE hoy Catalunya está en el puesto 161 mientras que en el 2010 estaba en el 103.

Por suerte esperamos dejar pronto atrás esta década nefasta para la sociedad catalana en todos sus aspectos. Pero salir no será fácil y hará falta mucha voluntad por muchas partes para enmendar de raíz la grave situación social, económica y política actual. Quizás la política a pesar de todo sea la más fácil y la básica para iniciar un necesario proceso de reconciliación que supere los agravios y la profunda división social que existe y puede perdurar en el tiempo. No hay duda que tienen que ser fuerzas políticas responsables las que deben  liderarlo. Veremos si han madurado lo suficiente, son capaces y están a la altura del momento. Si no es así Catalunya continuará su declive como sociedad."        (Manel García Biel , Nueva Tribuna.es, 23/10/22)

12/9/22

La Diada del mal rollo... y del fascismo... El Moviment Identitari Català (MIC), organización ultraderechista independentista, ha sido una de las últimas comitivas en realizar su ofrenda floral ante el monumento a Rafael Casanova con motivo de la Diada

  "El Moviment Identitari Català (MIC), organización ultraderechista independentista, ha sido una de las últimas comitivas en realizar su ofrenda floral ante el monumento a Rafael Casanova con motivo de la Diada.

Durante esta ofrenda han lucido una pancarta donde se podía leer "Catalunya catalana", consigna que también han coreado. Se han escuchado gritos de "puta España" y también a favor de la organización terrorista Terra Lliure. Los miembros del MIC han recibido aplausos de la gente concentrada alrededor del monumento."    
          (e-notícies, 11/09/22)

27/7/22

Plataforma per la Llengua ha comparado que un profesor universitario dé las clases en castellano con el hecho de que asista borracho o sea mal educado... Lo ha hecho en un vídeo publicado en las redes para pedir a los estudiantes que denuncien a los profesores, "¿Verdad que si el profesor es mal educado o da la clase bebida te quejarás? ¡Pues también es necesario que lo hagas si se salta el plan docente e imparte la clase en otra lengua!"

 "Plataforma per la Llengua ha comparado que un profesor universitario dé las clases en castellano con el hecho de que asista borracho o sea mal educado. Lo ha hecho en un vídeo publicado en las redes para pedir a los estudiantes que denuncien a los profesores que se "salten el plan docente".

La autollamada ONG del catalán ha elaborado un vídeo (https://twitter.com/i/status/1509229051734593546)  que muestra a un grupo de estudiantes escandalizados porque ven a su profesor bebiendo alcohol en clase y siendo maleducado. Tras las quejas de los estudiantes que le amenazan con denunciar al rector, el propio maestro comienza a dar la clase en castellano y los estudiantes reflexionan que "los profes que cambian de lengua son unos imbéciles".

"¿Verdad que si el profesor es mal educado o da la clase bebida te quejarás? ¡Pues también es necesario que lo hagas si se salta el plan docente e imparte la clase en otra lengua!", expone la entidad, que ha puesto en marcha una web para que los estudiantes denuncien la vulneración de "derechos lingüísticos en la universidad".             (e-notícies, 31/03/22)

14/3/22

Steven Forti destaca que tanto en el independentismo en general como en concreto en Junts, hay elementos de extrema derecha. Probablemente no mayoritarios, pero están ahí

 "Steven Forti destaca por una cabellera en cuyo interior se puede ocultar un presidente fugitivo, no veía una igual desde Alex Haley, autor de Raíces, dicho sea todo con la correspondiente dosis de envidia. 

Pero destaca aún más por lo que tiene debajo de la melena, una cabeza tan bien amueblada, que cuando habla de la Lega Norte los italianos le echan en cara que viva en Cataluña, y cuando habla del proceso, los catalanes le echan en cara que sea ​​italiano. Críticas que confirman que sabe de lo que habla. 

Y entre las cosas de las que habla, destaca, por ejemplo, que tanto en el independentismo en general como en concreto en Junts, hay elementos de extrema derecha. Probablemente no mayoritarios, pero están ahí. Acompañado del politólogo y profesor de la UdG Quim Brugué, Forti presentó ayer su libro Extrema derecha 2.0, en un acto organizado por Federalistas de Izquierdas en la Casa de Cultura de Girona, dentro del ciclo Diálogos para la convivencia ».

 Que la cosa sería más que una simple presentación de libro la dejó clara Brugué en su intervención, al remarcar que uno de los grandes peligros para la democracia es «la invocación del concepto pueblo, así, en singular». El profesor de la UdG también insistió en que debe reivindicarse la «imperfección de la democracia», porque si no, «no la salvaremos».

 Forti, por su parte, demostró que ha aprovechado poco más de diez años que lleva en Catalunya, para conocer bien este rincón de la península. Más allá de incidir en que la nueva extrema derecha no es fascismo porque juega con las reglas democráticas, aconsejó que más vale que nos acostumbramos a su presencia, ya que «ha venido para quedarse», con las circunstancias de cada país: «cada país da vida a la extrema derecha que necesita, son como una gran familia global».

 Las referencias al proceso, que él había obviado, salieron con las preguntas de los asistentes. Fue entonces cuando el historiador reconoció que existe extrema derecha en el independentismo y en Junts, pero que es sobre todo «nacionalpopulismo» similar al Brexit. Admitió también que hubo relaciones del proceso con Rusia «por los intereses comunes de debilitar a la Unión Europea». «De todas formas, algunos de Junts lo sabían, pero los otros son tan naifs que lo ignoraban», sentenció."             (Albert Soler  , Diari de Girona, 12/03/22)