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25/5/18

¿Quién decidió la secesión checoslovaca hace ahora 25 años? Fue una decisión de las elites checas y eslovacas. ¿Y si hubiera habido un referéndum? Un 90% hubiera votado que no... fueron ellos, los inmigrantes eslovacos, con su dinero y apoyo los que lograron la división. Para los checoslovacos en el país fue una tragedia...

"(...) Quién decidió la secesión checoslovaca hace ahora 25 años?

Fue una decisión de las elites checas y eslovacas.

¿Los ciudadanos la querían?

La inmensa mayoría de los checoslovacos no la deseaba. Pero sus políticos consiguieron pactar y consumar la separación en unos días sin tenerles en cuenta.

¿Y si hubiera habido un referéndum?

Un 90% hubiera votado que no.

¿Cómo lograron ignorar esa voluntad?

Fue una decisión personal de dos ministros, Václav Klaus y Vladimír Meciar, que tenían ambiciones personales, y de las elites que preferían tener su Estado propio a compartirlo.

¿No tenían algún apoyo en la sociedad?

El presidente Havel siempre intentó detener la secesión, pero cuando visitó Canadá, aun como presidente de Checoslovaquia, se reunió con grupos de eslovacos inmigrantes que ya le anunciaron que su país iba a dividirse.

¿Y ellos cómo lo sabían?

Porque fueron ellos, los inmigrantes, con su dinero y apoyo los que lograron la división. Para los checoslovacos en el país fue una tragedia.

¿Y ahora?

Mire, la verdad es que veinticinco años después hemos superado el trauma y sentimos simpatía mutua y ganas de volver a compartir cosas.

¿Cómo?

Siempre hemos tenido la misma cultura y ahora hay más artistas eslovacos en Chequia y más checos en Eslovaquia que nunca y estamos conectados de nuevo. Es estupendo.

¿Más que cuando compartían Estado?

Ahora nos entendemos de forma más sincera, porque entonces siempre había rencillas por el control del estado. Y Yugoslavia estaba cerca.

Aquello fue un horror.

Por eso nosotros estamos orgullosos de haber logrado un proceso de separación, indeseable para la mayoría, sin ninguna violencia.

¿Quién se ha beneficiado más de él?

Le daré sólo una cifra: la productividad de los trabajadores eslovacos y checos es comparable a la de los alemanes, pero nuestros salarios son la tercera parte de los suyos.

Eso nos resulta familiar.

Podríamos hablar de cierto neocolonialismo alemán, pero también hay que agradecer el milagro de la Unión Europea, que nos permite viajar y trabajar por todo nuestro continente.

Le veo conformado.

Es que yo ya he vivido en seis estados sin moverme de casa. Nací en el imperio alemán y aún tengo mi certificado alemán de bautismo de 1934 cuando mi casa estaba en el protectorado de Bohemia y Moravia.

¿Cuánto tiempo fue usted alemán?

Hasta 1943, en que pasé a vivir sin moverme en Checoslovaquia; después en la Checoslovaquia Socialista, que luego fue la Checoslovaquia Socialista Federada para pasar a ser la República Federal Checa y Eslovaca y ahora vivo en la República Checa: seis estados de momento.

¿No teme la xenofobia y el autoritarismo de sus vecinos húngaros y polacos?

También son resultado de su historia. Orban se aprovecha del nacionalismo húngaro y de la tragedia de que perdieran la tercera parte de su territorio tras la Segunda Guerra Mundial para unir a los aún atemorizados húngaros bajo su gobierno. El caso de Polonia es diferente.

¿Es otra víctima de la historia de Europa?

Recuerde que perdió su independencia y fue dividida y ahora se mezcla esa conciencia de necesidad de unión con integrismo católico.

¿Pero son un peligro para la Unión?

La UE se preocupa por esos países, porque no los conoce. Pero estén tranquilos que son los primeros interesados en que la UE funcione.  (...)"          (Entrevista a Klima, Lluís Amiguet, La Vanguardia, 07/05/18)

8/5/15

Checos y eslovacos lanzan una campaña para celebrar un referéndum de reunificación de Checoslovaquia

"En su manifiesto explican que "el 70 por ciento de los encuestados encontró que la división del país fue un paso en falso y les molestó no poder ser escuchados. De acuerdo con la revista PYME eslovaca, el 40 por ciento de los eslovacos le gustaría vivir con los checos de nuevo".

Una parte de la sociedad checa y eslava cree que la división de Checoslovaquia en dos estados "fue un error" y que "no se habría consentido" si se les hubiera "permitido votar". Al menos, así lo considera el movimiento Checoslovaquia 2018 en su página web.

Este movimiento ha impulsado una campaña para que los ciudadanos de ambos territorios puedan pronunciarse a través de un referéndum sobre la reunificación. En el comunicado publicado en su web afirman que fue por razones políticas que en 1992 se decidió dividir el conjunto estatal y que a los ciudadanos no se les permitió dar su opinión al respecto de dicha división.

"De acuerdo con las encuestas, una gran parte de la población cree que la división de Checoslovaquia fue un error y no se habría consentido si se les hubiera permitido votar sobre el asunto. 

Por ejemplo, en una encuesta realizada por la televisión checa, el 70 por ciento de los encuestados encontró que la división del país fue un paso en falso y les molestó no poder ser escuchados. De acuerdo con la revista PYME eslovaca, el 40 por ciento de los eslovacos le gustaría vivir con los checos de nuevo", aseguran en su web.

La antigua Checoslovaquia se dividió cuando ocupaban el cargo el primer ministro checo, Vaclav Klaus, y el primer ministro eslovaco, Vladimir Meciar. Ambos se negaron a dar la oportunidad a los ciudadanos de expresar su opinión.

"El Estado común tendría una mayor importancia en el mundo"

Este movimiento, además de querer el referéndum, apuesta por la reunificación del territorio. El instigador de la campaña, el publicista Ladislav Zelinka considera que "el estado común tendría una mayor importancia en el mundo, sería más fuerte, sería mejor para responder a las amenazas externas y más eficientemente al implementar la política extranjera y nacional independiente".

Uno de los argumentos principales es que tanto checos como eslovacos, especialmente desde la entrada conjunta en la Unión Europea en 2004, en las encuestas siempre se valoran entre sí como las personas más cercanas y más amigables, y con independencia de quien esté en el poder tanto en Praga y Bratislava. La cooperación entre los dos países es impecable.

La fecha señalada para el referéndum, el año 2018, ha sido elegida por una razón simbólica ya que coincidiría con la celebración del centenario de la creación de Checoslovaquia."            (Crónica Global, 05/05/2015)

24/4/14

Nadie ha sido capaz de calcular los costes de un proceso de separación, con seguridad excesivos, probablemente insoportables

"(...) Somos federalistas también porque no somos independentistas. Y no somos independentistas, no por no querer lo suficiente a Cataluña, sino porque creemos que la independencia sería altamente perjudicial para Cataluña, para España y para la integración europea.

Es perjudicial para Cataluña, porque la pérdida de dimensión económica, cultural, demográfica y política es un grave riesgo. En el mundo en que vivimos, perder tamaño es perder oportunidades.

 Nadie ha sido capaz de calcular los costes y las incertidumbres de un proceso de separación, con toda seguridad excesivos, probablemente insoportables. Por no hablar de los riesgos y tensiones de un proceso unilateral que no fuese fruto de un acuerdo en un escenario impensable.

Por otro lado, si Cataluña se separase de España no dejaría de tenerla como vecina. Cataluña puede separarse de España pero no puede abandonar la península ibérica. 

¿Cómo puede beneficiar a Cataluña la separación, el alejamiento traumático de sus vecinos más inmediatos, que serán siempre sus vecinos y con los que siempre le convendrá tener las mejores relaciones posibles?

 Incluso la separación más tranquila que se produjo en Europa, la que dio lugar a las Repúblicas checa y eslovaca, supuso que países que antes habían sido uno de repente se diesen la espalda y sus intercambios de toda índole se redujeran espectacularmente.

La secesión perjudicaría a los ciudadanos, que a partir de ese momento se verían obligados a considerar como extranjeros a buena parte de sus conciudadanos, de repente deberían considerar como extrañas cosas que les eran propias, y la mayoría de ellos sufrirían al ver desgarrarse sus identidades plurales y compartidas.

La secesión sería perjudicial para España, exactamente por los mismos motivos que lo sería para Cataluña. La pérdida de peso económico, cultural, demográfico y político, nos haría perder oportunidades. (...)"          (Miquel Iceta, El Siglo, en Diari de Miquel Iceta, 14/04/2014)

16/2/14

Londres confirma que no compartirá la libra con una Escocia independiente

"Lo que hace unos meses era “improbable” es ahora imposible: que Reino Unido siga compartiendo la libra con una Escocia independiente. 

El canciller del Exchequer y ministro británico del Tesoro, George Osborne, así lo ha confirmado esta mañana en Edimburgo tras desvelar que esa es la recomendación oficial que le han hecho llegar los expertos del Tesoro. “Si Escocia se va de Reino Unido, se va de la libra”, concluyó Osborne.

Los independentistas escoceses sostienen que una Escocia independiente negociaría con Londres seguir compartiendo la libra y el Banco de Inglaterra. Y Alex Salmond, ministro principal escocés y líder del independentista SNP (siglas en inglés del Partido Nacional Escocés) ha llegado incluso a amenazar con no aceptar la parte de deuda pública británica que le correspondería devolver a Escocia, salvo que haya un acuerdo sobre la libra. (...)

Entre los argumentos económicos ha citado una batería de conclusiones de los expertos del Tesoro, que subrayan que Reino Unido no tendría ninguna obligación legal de compartir la libra y recuerdan que el 70% de las exportaciones escocesas van al resto de Reino Unido pero que en el otro sentido esa tasa cae al 10%, lo que significa que son los escoceses los verdaderos interesados en mantener la unión monetaria.

Osborne rechaza la amenaza de Salmond de no compartir el pago de la deuda si Londres no comparte la libra con el argumento de que eso hundiría la credibilidad de una Escocia independiente en los mercados financieros internacionales y dispararía el tipo de interés de las emisiones de deuda escocesa. Un diferencial que, dijo, los expertos sitúan de entrada entre los 72 y 165 puntos, lo que a su juicio significaría que los escoceses “deberían pagar 1.700 libras más al año por sus hipotecas”, equivalentes a casi 2.100 euros.

El canciller del Exchequer recordó las dudas expresadas hace unos días por el Gobernador del Banco de Inglaterra, el canadiense Mark Carney, sobre la viabilidad de esa unión monetaria. Y argumentó también que esa unión sería “asimétrica” porque la economía escocesa es 10 veces más pequeña. 

Al perder la capacidad de manejar los tipos de interés, una Escocia independiente debería recurrir a ajustes fiscales para compensar eventuales choques externos como una caída pronunciada de los precios del petróleo, aseguró.

Insistió también en que los expertos enfatizan el hecho de que una unión monetaria ha de ser duradera para que tenga éxito y recordó que los independentistas quieren dejar la puerta abierta a una eventual marcha atrás en esa unión monetaria. 

“Eso la hace insostenible”, concluyó. Y puso como ejemplo el caos que habría desatado la sola posibilidad de que Grecia hubiera tenido la opción de volver al dracma. O la fuga de capitales que acabó en apenas un mes con la unión monetaria entre la República Checa y Eslovaquia tras la división de Checoslovaquia.

Por esas y otras razones, Osborne concluyó que, si Escocia opta por la independencia no podrá seguir en la libra. “La gente ha de saber que eso no va a ocurrir”, dijo. “Los ciudadanos del resto de Reino Unido no lo aceptarían y el parlamento no lo aprobaría”. Y recibió de inmediato el apoyo de los dos otros dos grandes partidos. 

Tanto el número dos del Tesoro, el liberal-demócrata Danny Alexander, como el portavoz de Finanzas laborista y eventual canciller del Exchequer si los laboristas ganaran las elecciones, Ed Balls, rechazaron la posibilidad de compartir la libra con una Escocia independiente."           ( , El País Londres 13 FEB 2014)

27/11/13

Los eslovacos creían que entregaban al fondo común más dinero del que recibían, que su cultura y lengua no eran apreciadas... los checos creían justo lo contrario.

"Nací en una ciudad del norte de Eslovaquia llamada Zilina y, evidentemente, fue esa circunstancia lo que, en una cena entre compañeros de trabajo celebrada hace tiempo, hizo que termináramos hablando de la disolución de Checoslovaquia ocurrida en 1993, hace ya veinte años. 

En el momento de la desintegración del país yo era una niña, pero recuerdo que me sentía 'federalista'. Esto es, creía (y sigo creyendo) que a Eslovaquia y la República Checa nos iría mucho mejor de mantenerse la República Federal. 

 Siendo tan joven, no había llegado a esa convicción sobre la base de una reflexión profunda, sino seguramente intuyendo una obviedad: que tiene más influencia y poder de decisión, dispone de más recursos y atrae más capital y potencial bienestar a largo plazo un estado grande que un estado pequeño.

Las relaciones entre los eslovacos y los checos a principios de los años noventa pasaban por un momento de extrema tensión. Muchos eslovacos tenían la sensación de estar oprimidos e infravalorados por el 'hermano mayor' checo. 

Creían que entregaban al fondo común más dinero del que recibían, que su cultura y lengua no eran apreciadas como sus homólogas checas. Los checos creían justo lo contrario.

¿Les suena? En esa cena de compañeros de trabajo encontramos más similitudes que las que puede parecer a primera vista entre la situación que condujo a la disolución de la antigua Checoslovaquia y las reivindicaciones independentistas de algunos partidos políticos de la Cataluña de hoy.

Al margen de si las quejas sobre las injusticias cometidas con respecto a los eslovacos por los checos estaban fundamentadas o no (y al contrario), estoy convencida que la tensión inaguantable a la que fueron sometidas ambas naciones fue creada y fomentada en gran parte por muchos de los líderes políticos de ambos lados de aquél momento. 

Había premios importantes en el juego, en particular la posibilidad de organizar desde los respectivos negociados la transición de la economía planificada a la economía de mercado, con las jugosas privatizaciones de la industria y los servicios clave incluidas.

Checos y eslaovacos habrían votado en contra en un referéndum

De hecho, los respectivos pueblos fueron sometidos a tanta presión en torno a la cuestión, que la sensación generalizada era que no existía otra salida que la ruptura. Por ilustrar lo agobiada que se tuvo que ver la sociedad por esta idea, incluso los compañeros de la escuela primaria de Zilina estábamos convencidos de que nuestro país estaba abocado al colapso. Recuerdo que discutíamos vivamente al respecto.

Irónicamente, resulta que de haberse sometido la cuestión de la disolución de Checoslovaquia y la consecuente creación de dos estados independientes a referéndum, tanto los eslovacos como los checos habrían votado en contra. 

Y ello con una importante mayoría: según encuestas realizadas por organismos de investigación de la opinión pública en 2012, el 59% de los checos y el 66% de los eslovacos habrían votado en contra de la creación de dos estados independientes y a favor lo habría hecho sólo el 33% de los checos y el 29% de los eslovacos.

 Pero ya forma parte de la historia que la disolución del estado común checoslovaco fue aprobada solo por el Parlamento Federal, en lo que supone –a mi modo de ver– una clara violación de principios elementales de la democracia. Está claro que a los políticos, en el caso checoslovaco, no les interesó lo que podían sentir u opinar realmente los ciudadanos.

Transcurridos ya veinte años desde aquel momento, ¿fue positiva o fue negativa para los eslovacos y los checos la separación? Supongo que algunos de mis compatriotas consideraban necesario que Eslovaquia se “emancipase” para tener la sensación de que fuera el pueblo eslovaco en exclusiva el que determinara su suerte y considerando que ello reportaría una mejor gestión de los asuntos públicos.

 Pero la autonomía para legislar y gobernar de la que ambas repúblicas ya gozaban era bastante amplia –había mucho margen para mejorar la gestión en aspectos puramente eslovacos- y creo que estaban equivocados en el cálculo de las ventajas que la disolución aportaría.  

No supimos encontrar una solución integradora

En definitiva, creo que por tener un estado propio y la sensación de independencia –en una Europa integrada dotada de derecho propio– pagamos como pueblos un precio demasiado alto. 

Antes éramos más grandes y más importantes; ahora, desgraciadamente, lo somos menos. No supimos encontrar una solución integradora que habría asegurado la continuidad de un estado de tamaño medio con envidiables credenciales democráticas adquiridas durante el período de entreguerras, de un mercado con algo de masa crítica, quince millones de habitantes, y de un país que abarcaría tanto las bellezas de Praga como las de la montaña eslovaca.

Afortunadamente, las tensiones creadas en torno a la escisión de Cataluña están todavía lejos del vigor que tenían las de la Checoslovaquia en 1992. Pero, por el ejemplo vivido, me parece que si Cataluña se separara tendrían mucho que perder ambas partes, Cataluña y España."                 (Veronika Miskovichova, Vox Pópuli, 27/11/2013)

10/9/13

Los alemanes quieren independizar a Cataluña y al norte de Italia

"Hace unos meses era la Fundación Ebert –patrocinada políticamente por la socialdemocracia y económicamente por grandes magnates de la industria y las finanzas alemanas– la que presentaba los posibles escenarios del futuro de la UE, uno de los cuales contempla la ruptura de algunos de los Estado-nación actuales.

 Lo que daría lugar a “una Europa matriz con Alemania en el centro y un euro restringido a las economías más sólidas”. (...)

El informe de la Fundación Ebert precisaba de forma concreta como un claro ejemplo de ese posible nuevo mapa político europeo los casos de “Cataluña y la Italia del norte”. Un escenario en el que, afirmaban, “no son los Estados los que rompen con la unión monetaria, sino las regiones prósperas las que rompen con los Estados para intentar incluirse en una zona de integración central”. Se les olvidó añadir que, por supuesto, bajo hegemonía alemana.
Han pasado apenas unos meses desde que se hiciera público el informe, y los halcones de Berlín han vuelto a insistir en exponer su programa de empobrecimiento y fragmentación. Esta vez por boca de Bernd Lucke, profesor de Economía de la Universidad de Hamburgo y cofundador del partido euroescéptico alemán Alternative frür Deutschland (Alternativa para Alemania). (...)

De entrada, una afirmación tajante: “si un día, algo muy poco probable, yo fuese canciller federal, llevaría a Bruselas un programa para que los países del sur de Europa abandonasen el euro de forma no traumática para el sistema y regresasen a sus antiguas monedas. Así podrían abordar la tarea de recuperar competitividad desde una perspectiva más real”.  (...)

Como tampoco se limita a exponer medidas económicas, sino que no duda en saltar a un terreno político tan sensible como la misma integridad territorial de España y la configuración de nuestro actual Estado: “Hay muchas formas de hacerlo, varios proyectos diferentes [para los países que abandonen el euro].

 El objetivo es que los que no puedan financiarse tomen distancia para crear así una línea de contención del problema. Y no es necesario pensar en países enteros. Cataluña, País Vasco y el norte de Italia podrían permanecer en el euro, por ejemplo, pero está claro que Grecia o Andalucía no forman parte de esta realidad. Empeñarnos en lo contrario es negar la evidencia. Y cuanto más tardemos en darnos cuenta, más caro nos costará a todos”.
Países enteros no, que son difíciles de dominar y digerir. Mejor pensemos en países divididos y fragmentados. Cataluña y Euskadi sí, Andalucía no. El viejo sueño napoleónico de trazar una línea divisoria en el Ebro para anexionar a Francia los territorios que quedan al norte reaparece 200 años después, sólo que esta vez en versión germánica.

Lo preocupante del asunto es que mientras lo de Napoleón no dejó de ser nunca un proyecto sobre el papel, la burguesía monopolista alemana ya ha ensayado recientemente, y con éxito, en la antigua Yugoslavia o en Checoslovaquia esta táctica de dividir y fragmentar para dominar y explotar mejor.

La brutal y desvergonzada franqueza con la que está gente habla de empobrecer a la población del sur de Europa o de romper y dividir países como España e Italia no conoce límites.

 ¿Pero quiénes se han creído ellos que son, sino una burguesía criminal y degenerada que ha llevado por dos veces  a Europa a la mayor carnicería que ha conocido jamás la humanidad? ¿Con su trayectoria de barbarie y crueldad, qué lecciones de progreso y bienestar creen que pueden venir a dar?.

Alemania sólo defiende sus intereses y no los de Europa, pero Europa no sé si se percata de esta realidad y se deja llevar."               (Baal, 07/09/2013)

5/9/13

La división entre Chequia y Eslovaquia redujo en un 70% el comercio entre ambas. Para Catalunya eso sería la ruina

"¿Apoya la petición que Mas acaba de enviar a Rajoy para dialogar sobre el derecho a decidir de Catalunya?

El derecho a decidir no existe, si tú lo buscas en cualquier manual de derecho internacional, no lo encuentras. Yo prefiero hablar de lo que en verdad se quiere hacer aquí: una consulta por la independencia. ¿Por qué no se usa el término "derecho a la autodeterminación", que sí que existe? Porque la ONU lo reserva sólo para las antiguas colonias y Catalunya, que yo sepa, no lo es.

Desde el PSC lo que queremos hacer es una consulta sobre cuáles deberían ser las relaciones entre Catalunya y España. Cuidado porque las preguntas condicionan mucho la respuesta. 

Pero sí que está de acuerdo con que se haga un referéndum...

Bueno, yo prefiero que antes de preguntarme si me quiero marchar, me consulten cómo me quiero quedar. Está claro, de todos modos, que así como estamos no podemos seguir. Hay que hacer una reforma urgente y antes deberá pasarse por un referéndum.

Entonces ¿cómo se quiere quedar?

Buscando más un acuerdo que una ruptura, en donde creo que todos tenemos mucho que perder. En las encuestas hechas en Catalunya, la mayoría dice que es tan catalana como española, así que la mejor manera de encajar esos sentimientos tan diversos es, como propone el PSOE, dentro de un sistema federal.  (...)

¿La independencia no es viable?

Desde el lado independentista se propone la separación como una solución casi mágica. Parece que si somos un Estado diferente hasta yo seré rubio y más alto. El nacionalismo pierde el sentimiento crítico y mitifica la independencia como gran salida, pero luego vemos que los países que la han llevado a cabo también tienen sus problemas.

 En Europa tenemos el ejemplo de la división entre República checa y Eslovaquia, que fue totalmente pacífica pero que redujo en un 70% los intercambios comerciales entre ambas. Para Catalunya eso sería la ruina."                 (ENTREVISA A MIQUEL ICETA, portavoz del PSC, Público, 03/08/2013)

5/3/13

«Vayamos a Europa»... sí, donde hay una ventanilla que dice «demandas de creación de nuevos estados»

"El debate de la independencia, al lado de todo de lo que hemos estado hablando...

–Evidentemente representa una explosión de malestar e indignación que buena parte de la gente canaliza contra un mal gobierno, y como el Gobierno es de Madrid, piensa: «Separémonos, que no iremos tan mal». Es el más grande reconocimiento a ese malestar y a que la gente tiene el derecho a decidir.

 Lo que es penoso e inmoral es que haya políticos que para conseguir sus fines engañen a la gente cuando realmente saben que este camino es inviable y no lo pueden seguir. 

Suponga usted que, efectivamente, hacemos un referendo y que da mayoría. Entonces, ¿qué hacemos? En un coloquio me contestaron «vayamos a Europa».

 Sí, donde hay una ventanilla que dice «demandas de creación de nuevos estados», y les llevamos el resultado del referendo... Normalmente ninguna independencia se consigue sin una guerra de la independencia. La separación de Chequia y Eslovaquia fue un hecho anormal que no tiene nada que ver.

Las independencias de Yugoslavia se consiguieron con mucha sangre y con apoyo militar extranjero. Pensar que hay un plan viable y realizable que pasa por la celebración de un referendo y posteriormente negociar una separación, hoy día, es una fantasía chinesca."         (Entrevista al historiador Josep Fontana, Ernest Alós, El Periódico, Rebelión, 04/03/2013)

9/1/13

La feliz Checoslovaquia que no fue

"En realidad, los húngaros estaban en lo cierto (incluso a pesar de que no puedan sentirse tan orgullosos de su propio país en estos momentos). Checoslovaquia era ante todo un Estado poco práctico, ineficaz y no democrático, que los decorosos veinte años después de 1918 tampoco consiguieron mejorar mucho. Entonces, ¿por qué debería lamentar yo que se descompusiese hace veinte años?

No me preocuparía si esa escisión no hubiese mermado el espacio para la democracia, que sí tuvo un buen arranque durante los dos primeros años tras noviembre de 1989. (...)

Pero en aquel momento, se formaron dos pequeños Estados, cuyos padrinos se convirtieron en políticos con una cierta inclinación dictatorial, cuyo propósito no fue instaurar una democracia, sino que se diesen a conocer lo que se denominó el “interés” checo o eslovaco. 

Aunque nadie sabe todavía a ciencia cierta qué significaba eso, los políticos a menudo emplean dicho término para menoscabar el objetivo natural a la hora de constituir un Estado, que debiera ser la democracia.

Si la antigua Checoslovaquia hubiese sobrevivido, sería imposible parapetarse tras la expresión de “interés checoslovaco”, porque todo el mundo se daría cuenta de que tal cosa no existe.

 Saldría a la luz la pugna por la naturaleza democrática del Estado, en la que los nacionalistas quedarían claramente identificados con quienes ven la democracia como un obstáculo. En la República Checa en concreto, dicha distinción es a veces muy difícil de hacer hoy en día.

Un Estado nacional basado en un principio étnico (y nuestros dos países se basan en él, a pesar de que la Constitución checa, al menos formalmente, trata de debilitarlo) sale de una posición de partida en desventaja a la hora de construir una democracia frente a los Estados que circunscriben su ciudadanía a una nacionalidad de carácter político, que no está vinculada al origen étnico.

 Estoy plenamente convencido de que si Checoslovaquia se hubiese ceñido al principio de una nación política checoslovaca, conformada por varias nacionalidades, sería más democrática de lo que hoy lo son nuestros dos pequeños Estados.

 Pero lo más probable es que no hubiese tenido éxito. La mayor parte de su historia Checoslovaquia fue una dictadura, y tras 1989 la fe puesta en su futuro democrático y federal era demasiado débil.

 Y por eso, en el caso de que el lenguaje húngaro optase por conservar la expresión “csehüláll”, que deriva de la palabra “český”[checo] y se ha convertido en un término para designar una situación embarazosa, tendría que reconocer que nos lo merecemos."             (, Presseurop, 7 enero 2013,Respekt Praga)

23/11/12

Supongamos que Cataluña consigue un proceso de segregación amistoso y que se convierte en el 28º Estado de la Unión Europea, ¿qué pasaría?

" Pero el proceso se origina en el sentimiento de agravio de buena parte de la población catalana ante un sistema de financiación autonómica que consideran injusto. (...)

Y se ha visto reforzado con otro sentimiento: que su sistema de financiación es claramente más desfavorable que el Concierto vasco.

Y, por otra parte, la idea de «balanza fiscal» como elemento de agravio es más que discutible, porque la presión fiscal no se aplica a territorios sino a personas y a empresas, por lo que la progresividad hace que los territorios con personas más ricas o con mayor tejido empresarial lógicamente sufran una mayor presión fiscal. 

¿Se imaginan cuál debe ser la «balanza fiscal» de la City de Londres, o de la Moraleja en Madrid? ¿Justificaría ello su deseo de secesión si ésta se planteara? ¿La aceptarían los partidos de izquierda, en base al sacrosanto «derecho a la autodeterminación de los pueblos»?

... voy a suponer que Cataluña consigue un proceso de segregación amistoso, pacífico y jurídicamente aceptable y que se convierte en el 28º Estado de la Unión Europea. Es decir, un escenario que sería inmediatamente firmado por Mas y el resto de los nacionalistas catalanes, tanto de la izquierda como de la derecha. (...)

Es decir, estamos ante un caso particular de la rebelión de los ricos. Y, suponiendo que se llega a una solución amigable, ello recuerda al proceso de separación de la República Checa con respecto a Eslovaquia, allá por 1993, lo que se conoce como el divorcio de terciopelo.

El argumento allí era parecido al que ahora usa CiU. Para la República Checa, que tenía una renta per cápita relativa un 60% más alta que Eslovaquia, continuar unidos a los eslovacos como un solo país suponía un lastre para ellos, los ricos, que tenían que cargar con la aportación solidaria al conjunto del Estado, aportación que consideraban excesiva (el expolio). 

Y en 1993 se produjo el divorcio de terciopelo. ¿Le fue bien a la República Checa desde entonces? Rotundamente no. Su renta per cápita relativa al promedio europeo (UE=100) era un 77% en 1995. En 2011 apenas llegaba al 80%.

 Por tanto, sólo han avanzado tres puntos en casi dos décadas. Por el contrario, países del Este que permanecieron unidos, como Polonia, avanzaron en 22 puntos en su renta per cápita relativa a Europa, es decir casi ocho veces más que la República Checa.

Si a la República Checa no le fue bien en su divorcio, ¿por qué le iba a ir a bien a Cataluña? En este punto quiero argumentar que muy probablemente le iría incluso peor que a la República Checa. 

Hay tres razones que hacen que el punto de partida de Cataluña sea bastante peor que el de la República Checa:
  1. Tanto la República Checa como Eslovaquia tenían garantizado su ingreso en la UE a futuro, aunque se separasen, ingreso que tuvo lugar en 2004. Y, como ya se ha dicho, Cataluña no tiene garantizado dicho ingreso, más bien lo contrario.
  2. La deuda pública de la República Checa representaba el 14% de su PIB. ¿Cuál sería el ratio de deuda pública de Cataluña? A su deuda autonómica (44.000 millones de euros) y local y de empresas públicas propias (13.000 millones de euros) habría que sumarle, dado que estamos caracterizando un escenario de divorcio amistoso, en el que se reparten también los pasivos y no sólo los activos, la parte alícuota de la deuda de la Administración central y la de las empresas públicas españolas.
  Dicha parte alícuota tendría que suponer, al menos, el porcentaje del PIB catalán sobre el conjunto del PIB español (cerca de un 19%). Es decir, hablaríamos de 116.000 millones de euros por el primer concepto y de 27.000 millones de euros por el segundo. 

En total unos 200.000 millones de euros, es decir, la deuda pública catalana se acercaría al 100% de su PIB, por lo que Cataluña tendría que emplearse a fondo para seducir a los mercados o negociar con las instituciones europeas su refinanciación. Y ya hemos aprendido lo que quieren decir ambas cosas.

3. Finalmente, la renta per cápita. El último año para el que se dispone de cifras oficiales homogéneas es 2009. En ese año la renta per cápita de Cataluña era el 120% de la media europea. Es decir, Cataluña era más rica que Alemania (116% en ese año). 

Es verdad que en estos años habrá retrocedido algo en renta per cápita relativa. Pero seguro que sigue siendo más elevada que la de Francia (107), Reino Unido (108), Italia (101) o incluso Finlandia (116). 

Es decir, que en ese hipotético escenario favorable de ingreso en la UE, Cataluña se convertiría en «contribuyente neto» a la Unión Europea, cosa que España hasta la fecha nunca ha sido.

 ¿Estarían entonces los catalanes dispuestos a ejercer su solidaridad con búlgaros, rumanos, lituanos y húngaros antes que con extremeños, andaluces, murcianos y canarios? Difícil de explicar y aceptar en una tierra donde una parte importante de su población se nutre de gentes que provienen precisamente de esos territorios de España.

En resumen, el escenario más amigable para la secesión de Cataluña es un mal escenario para Cataluña. Y, sobre todo, será un escenario muy difícil de explicar a sus propios habitantes."         (.Miguel Sebastián, El Mundo, en Caffe Reggio)

22/11/12

El mercado español compensó con creces el déficit comercial catalán con el resto del mundo. La dependencia industrial catalana de los mercados españoles continúa siendo muy relevante y tiende a mantenerse pese al creciente peso internacional

"Crecen las exportaciones desde todos los rincones peninsulares, lo único que funciona. Destacan las catalanas: suponen el 26% del total y el 40% de las de contenido tecnológico, mucho más que el 16% que representa la población de Cataluña en la española y que el 19,5% de su peso en el producto interior bruto (PIB) conjunto. 

Es eso, entre otros activos que la configuran como punta de lanza modernizadora, lo que arriesgaría el conjunto español en caso de fractura. Quienes boicotearon sus productos y su Estatuto olvidan que España es mejor con la Cataluña autónoma. Sin ella, sería peor.
 
¿Y Cataluña? Tampoco sería mejor, al revés. Centrémonos en el flujo de intercambios. Cataluña mantiene un importante superávit comercial con el resto de España, que es la otra cara de la moneda de su (excesivo) déficit fiscal. Es lo propio de los territorios más desarrollados: contribuyen más a la caja común, porque también ocupan más el mercado común.

 Algunos objetan este vínculo. Alegan que hoy, vencida la autarquía, el comercio es libre, mientras que los flujos financieros públicos los condiciona la estructura política. Pero también Alemania aporta al presupuesto europeo más que Grecia —que recibe—, porque la Siemens y otras copan las compras griegas. 

Hace un cuarto de siglo, en 1986, del total de las ventas catalanas al exterior, las destinadas al mercado español aún suponían el 80%; sólo el 20% iban al extranjero. En 2011, aquellas pasaron al 47%; éstas, al 53%.

 Algunos infieren de esa tendencia al reequilibrio, con sorprendente rotundidad, la irrelevancia del mercado español para los intereses de la economía catalana. ¿Quién contrataría al director comercial de una empresa que minusvalorase al 47% de su clientela?

Más enjundia: el saldo comercial Cataluña-España en 2011 fue positivo en 22.685 millones (exportaciones, 49.839 millones; importaciones, 26.705); el de Cataluña-extranjero, negativo en 15.325 millones (exportó 55.525 millones, importó por 70.850). Ergo, el mercado español compensó con creces el déficit comercial catalán con el resto del mundo.

Más aún: en términos de valor añadido (productos exportados netos de sus componentes importados), el sesgo positivo del mercado español es aún mayor. Y es una tendencia sólida: “La dependencia industrial catalana de los mercados españoles continúa siendo muy relevante y tiende a mantenerse pese al creciente peso internacional” (Josep Oliver, Canvis estructurals del comerç exterior... Generalitat de Catalunya, 2009)

Los partidarios del Adéu, Espanya minimizan con ardor el efecto de los posibles boicoteos comerciales en caso de separación. Pero ni siquiera los datos de las rupturas pacíficas, como la de Checoslovaquia, auguran nada bueno para ninguna de las partes. 

Las exportaciones checas a Eslovaquia bajaron del 22% al 9% entre 1993, año de la separación, y 2011; las eslovacas a la República Checa, del 42% al 15% en igual período. ¿Alguien gana? No. Todos pierden."       ( , El País,22 NOV 2012)