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20/1/22

Drama independentista: “Caminar por Sabadell y que en todas las plazas, todos los niños jueguen en castellano”

"(...) El otro día el periodista del Ara Marc Serrano (sisplau reeduqui als pares i avis al catalanitzador de cognoms) se escandalizaba de lo que veía en Sabadell: “Caminar por el centro de Sabadell y que en todas, todas, todas las plazas todos, todos, todos los niños jueguen en castellano”.

 Y más que jugarán, Marc, si seguís excluyendo una de nuestras lenguas, imponiendo la lengua de la Generalitat y vinculándola con una ideología de odio, violencia, pobreza y exclusión. Parlar espanyol -la llengua del teu pare, Marc- és ja un refrescant i provocatiu acte de llibertat.

Por eso cuando algún chekista Serrano nos diga que parlemcatalà, contestamos regocijados igual que Juan Marsé: “YO HABLO Y ESCRIBO EN LA LENGUA QUE ME SALE DE LOS HUEVOS”. I a pastar margarides, llazis.

Dolça i normal Catalunya…"               (Dolça Catalunya, 31/07/21)

18/6/21

El director de TV3, Vicent Sanchis, cree que pasarse al castellano "estigmatiza"

 "El director de TV3, Vicent Sanchis, ha lamentado en una entrevista en el programa Tot es mou que la gente sea "incapaz" de hablar en catalán a una persona que no conoce porque, según él, "ya la está estigmatizando y apartando de un montón de oportunidades".

Preguntado por las "polémicas generadas por el uso del catalán" en TV3, Sanchis ha dicho que "somos los últimos que vamos a hacer algo contra la lengua, que introduciremos el castellano en TV3 o que españolizaremos la programación", y ha criticado que "se le piden a TV3 conductas que la gente no tiene en la calle".

El máximo responsable de la televisión pública ha dicho que "la gente en la calle es incapaz de hablar en catalán a una persona que no conoce y, por tanto, ya la está estigmatizando y apartando de un montón de oportunidades". En este sentido, ha señalado que "estas personas luego venden aquí y nos piden ser los héroes de la película".

Vicent Sanchis ha apuntado que "a veces hacemos, incluso, cosas raras que nos obligamos a hacer conductas sociales que en la calle no existen". "Por tanto, nosotros ya haremos la parte que nos corresponde. Esta televisión, si no es un motor de la lengua catalana, no tiene ningún sentido", ha sentenciado.

Finalmente, ha pedido que la gente piense "si la escuela y TV3 deben salvar el catalán o el catalán se salvará porque todo el mundo ponga un poco más de lo que estamos poniendo hasta ahora". "Yo creo que la sociedad debe reflexionar sobre esto y creo que nosotros tenemos que hacer el papel que nos corresponde y de allí no nos pensamos mover", ha concluido."               (e-notícies, 17/06/21)

28/4/21

“Cataluña es bilingüe”. El escritor Valentí Puig considera “gravísimo” eliminar el castellano como lengua vehichular en la enseñanza

" El escritor Valentí Puig (Mallorca, 1949) considera que es “muy grave” eliminar el castellano como lengua vehicular en la escuela catalana. Puig lo afirma en esta entrevista -a partir del minuto 34- que se grabó mientras en el Congreso de los Diputados se aprobaba la enmienda pactada por el PSOE y ERC en la denominada Ley Celaá, la nueva ley de proyecto educativo (Lomloe) que sustituye a la anterior (Lomce).

Puig, con más de una trentena de obras en catalán y en castellano- considera que “el bilingüismo es connatural en Cataluña” y que “Cataluña es un país bilingüe” desde hace siglos. “Pujol -recuerda- ya decía que sin TV3 y sin la inmersión lingüística, Cataluña no existiría y eso es una barbaridad”.

El escritor, que acaba de publicar el poemario La segona persona en catalán, también considera que “TV3 es horrible” y que la cadena pública -junto con Catalunya Ràdio- “salen carísimas”.            (e-notícies, 06/11/20)

11/2/21

Guardias urbanos de Vic hablarán en castellano para protestar contra el gobierno municipal

 "Agentes de la Guardia Urbana de Vic han decidido usar el castellano para hablar y para redactar sus informes como protesta contra «las mentiras e incumplimientos» que reprochan al gobierno municipal sobre los acuerdos alcanzado en materia laboral.

Según ha anunciado la sección del Sindicato de Policías Locales y Cuerpo de Mossos (SPL-CME) correspondiente al Ayuntamiento de Vic, se trata de «la primera medida de protesta». Reprochan al equipo de gobierno, que encabeza la alcaldesa, diputada y número 8 de la lista por Barcelona de Junts, Anna Erra, que la propuesta que han recibido del gobierno local ha sido «insultante» y que «recorta los derechos de los trabajadores «.

Mediante un tuit han interpelado directamente a Erra, ya que citan su cuenta de Twitter, así como los de dos concejalas y algunos medios de comunicación. Se da la circunstancia de que la alcaldesa Erra, como diputada de JxCat, destacó hace un año por su defensa de la necesidad de «concienciar» a los «catalanes autóctonos» de que vale la pena aprender el catalán, y porque abogó por acabar con «la costumbre» de usar el castellano con personas que «por su aspecto físico o su nombre no parezcan catalanes».    (elTriangle, 01/02/21)

28/12/20

El catalán se estanca después de 40 años de autogobierno... la inmersión "crea anticuerpos"... En los últimos 15 años, el catalán ha perdido medio millón de hablantes habituales

 "El escritor y filósofo Miquel Porta Perales ha manifestado que la política lingüística que ha aplicado la Generalitat "ha creado anticuerpos" a la población y ha apuntado que la inmersión lingüística "ha fracasado" en su propósito de ser lengua de acogida e integración. 

Porta, en un escrito en la web de la Fundación Faes, ha considerado que "el estancamiento del uso de la lengua en Cataluña implica el fracaso del proyecto nacionalista" que pretendía "convertir el catalán en la lengua común".

"La política lingüística de la Generalitat de Cataluña ha creado anticuerpos, porque el catalán se ha latinizado, porque el catalán no es ni mucho menos la lengua de acogida e integración por excelencia, porque la coacción y la sustitución -este es el objetivo real de la inmersión- lingüística han fracasado, porque el nacionalismo catalán ha sido incapaz de entender, entre otras cuestiones, por qué se elige una lengua o la otra y cuál es la relación entre lengua e identidad" ha apuntado el escritor.

"El estancamiento del uso de la lengua catalana en Cataluña implica el fracaso -aquí está el meollo de la cuestión- del proyecto del nacionalismo catalán en el asunto de la lengua: convertir el catalán en la lengua común" explica, recalcando que "el nacionalismo catalán teme que el estancamiento del uso social del catalán comporte la desnacionalización de Cataluña".

Miquel Porta Perales denuncia que "el nacionalismo catalán insiste en el victimismo -también, chantaje- de la desaparición cercana de la lengua catalana si se abandona la inmersión y normalización lingüísticas" y lamenta que esto ha conllevado "la desaparición del español como lengua vehicular en la escuela y la marginación del español en la administración".

El Instituto de Estadística de Cataluña (IDESCAT), documentó una disminución del uso del catalán como lengua habitual entre la gente joven en Cataluña en los últimos años. Según los datos del organismo, un 19,6% de la población de Barcelona de 15 a 29 años, en 2018, tenían el catalán como lengua habitual (respecto al 30% del año 2013). Según las respectivas encuestas de usos lingüísticos, a todos los territorios de habla catalana se produce un descenso en el uso social, más acentuado en Cataluña, donde bordea un 10% de disminución en los últimos 15 años, siendo los jóvenes el segmento de población que más abandona el uso del catalán.

Plataforma per la Llengua ya alertó a principios de mes que sólo el 32,5% de los habitantes de todos los territorios de habla catalana emplea el catalán habitualmente y consideró que estos datos convierten el catalán "en una lengua gravemente amenazada". "En los últimos 15 años, el catalán ha perdido medio millón de hablantes habituales y sólo lo usan el 32% de los que lo saben hablar" apuntaron en un comunicado."              (e-notícies, 24/12/20)

10/11/20

“Cataluña es bilingüe”... el escritor Valentí Puig considera “gravísimo” eliminar el castellano como lengua vehichular en la enseñanza

 "El escritor Valentí Puig (Mallorca, 1949) considera que es “muy grave” eliminar el castellano como lengua vehicular en la escuela catalana. Puig lo afirma en esta entrevista -a partir del minuto 34- que se grabó mientras en el Congreso de los Diputados se aprobaba la enmienda pactada por el PSOE y ERC en la denominada Ley Celaá, la nueva ley de proyecto educativo (Lomloe) que sustituye a la anterior (Lomce).

Puig, con más de una trentena de obras en catalán y en castellano- considera que “el bilingüismo es connatural en Cataluña” y que “Cataluña es un país bilingüe” desde hace siglos. “Pujol -recuerda- ya decía que sin TV3 y sin la inmersión lingüística, Cataluña no existiría y eso es una barbaridad”.

El escritor, que acaba de publicar el poemario La segona persona en catalán, también considera que “TV3 es horrible” y que la cadena pública -junto con Catalunya Ràdio- “salen carísimas”.          (Entrevista al escritor Valentí Puig, Xavier Rius, e-notícies, 06/11/20)

23/7/20

Los jóvenes de la serie Drama --estrenada por TV3-- hablan castellano y catalán como si Cataluña fuera lo que realmente es, una sociedad bilingüe. No es la primera vez que en una serie de la televisión pública salen personajes castellanohablantes, pero en Drama no se encuentran los sesgos habituales; quienes utilizan el español no son policías, delincuentes o inmigrantes.

"(...)  Como algunos de los lectores sabrán, fui directora general de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA). Los gobiernos tripartitos, a iniciativa de Pasqual Maragall, cambiaron en 2008 la Ley Audiovisual para que la CCMA fuera independiente del Govern. Con ese fin se convocó un concurso para la dirección general. Era un modelo de gobernanza similar al de la admirada BBC. Fui nombrada por decisión unánime de los 12 consejeros, pertenecientes a todo el arco parlamentario.


El intento duró tres años, durante los cuales la politización fue sustituida por el partidismo. Convergència tenía un sentido patrimonial de los medios públicos que había fundado y controlado durante 25 años. En 2010, cuando algunos consejeros y directivos empezaron a llamarme la atención y a recordarme que dirigía “la televisión nacional”, comprendí que no podía seguir en el cargo y dimití.


En 2012 se modificó la Ley. El Consejo pasó a ser de seis miembros --menos coste, desde luego-- y la presidencia recuperó capacidad ejecutiva. A partir de ese año, los directores de los medios públicos han vuelto a ser escogidos por el Govern. Así es muy difícil que TV3 recupere la confianza de los catalanes constitucionalistas y/o críticos; la mayoría de los cuales ha dejado de sintonizarla. Razones no les faltan.


Recientemente, la consellera de Cultura, Mariàngela Vilallonga, dio un “toque” de atención a TV3,  porque “se escucha mucho castellano en su programación”;  a la política le es difícil distinguir si los informativos son “de una cadena estatal o de una catalana”. El “toque” es una muestra de la impunidad con la que el Gobierno cree que puede actuar. En el Reino Unido hubiera sido cesada de inmediato.

Como algunos de los lectores sabrán, fui directora general de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA). Los gobiernos tripartitos, a iniciativa de Pasqual Maragall, cambiaron en 2008 la Ley Audiovisual para que la CCMA fuera independiente del Govern. Con ese fin se convocó un concurso para la dirección general. Era un modelo de gobernanza similar al de la admirada BBC. Fui nombrada por decisión unánime de los 12 consejeros, pertenecientes a todo el arco parlamentario.


El intento duró tres años, durante los cuales la politización fue sustituida por el partidismo. Convergència tenía un sentido patrimonial de los medios públicos que había fundado y controlado durante 25 años. En 2010, cuando algunos consejeros y directivos empezaron a llamarme la atención y a recordarme que dirigía “la televisión nacional”, comprendí que no podía seguir en el cargo y dimití.


En 2012 se modificó la Ley. El Consejo pasó a ser de seis miembros --menos coste, desde luego-- y la presidencia recuperó capacidad ejecutiva. A partir de ese año, los directores de los medios públicos han vuelto a ser escogidos por el Govern. Así es muy difícil que TV3 recupere la confianza de los catalanes constitucionalistas y/o críticos; la mayoría de los cuales ha dejado de sintonizarla. Razones no les faltan.


Recientemente, la consellera de Cultura, Mariàngela Vilallonga, dio un “toque” de atención a TV3,  porque “se escucha mucho castellano en su programación”;  a la política le es difícil distinguir si los informativos son “de una cadena estatal o de una catalana”. El “toque” es una muestra de la impunidad con la que el Gobierno cree que puede actuar. En el Reino Unido hubiera sido cesada de inmediato.


Los jóvenes de la serie Drama --estrenada por TV3-- hablan castellano y catalán como si Cataluña fuera lo que realmente es, una sociedad bilingüe. No es la primera vez que en una serie de la televisión pública salen personajes castellanohablantes, pero en Drama no se encuentran los sesgos habituales; quienes utilizan el español no son policías, delincuentes o inmigrantes. Hay de todo en cada lengua, como en la vida misma.


A estas alturas, la falta de pluralismo puede llegar a complicar el futuro de cualquier televisión pública; la pone en cuestión ¿Se justifica la existencia de un medio pagado por todos, su elevado coste, si no es independiente del gobierno de turno? Boris Johnson acaba de anunciar que abolirá o reducirá la tasa por televisor, que financia la sagrada BBC.


En una época escasa de recursos públicos y de caída de la publicidad, cuando la oferta digital y multiplataforma es enorme, hablar únicamente para la mitad de los ciudadanos es un suicidio. Eso pueden haber pensado los profesionales de TV3, los que han apostado por una serie casi bilingüe realizada por la productora El Terrat para RTVE. No veo la tragedia. Por el contrario, es inteligente exportar el talento, ayudar al sector audiovisual, coproducir y reducir costes. Nunca es tarde para que TV3 mire de frente la realidad del país. Normalizado el catalán hace años, ahora tocaría desdramatizar Cataluña.


Los jóvenes de la serie Drama --estrenada por TV3-- hablan castellano y catalán como si Cataluña fuera lo que realmente es, una sociedad bilingüe. No es la primera vez que en una serie de la televisión pública salen personajes castellanohablantes, pero en Drama no se encuentran los sesgos habituales; quienes utilizan el español no son policías, delincuentes o inmigrantes. Hay de todo en cada lengua, como en la vida misma.


A estas alturas, la falta de pluralismo puede llegar a complicar el futuro de cualquier televisión pública; la pone en cuestión ¿Se justifica la existencia de un medio pagado por todos, su elevado coste, si no es independiente del gobierno de turno? Boris Johnson acaba de anunciar que abolirá o reducirá la tasa por televisor, que financia la sagrada BBC.

En una época escasa de recursos públicos y de caída de la publicidad, cuando la oferta digital y multiplataforma es enorme, hablar únicamente para la mitad de los ciudadanos es un suicidio.

 Eso pueden haber pensado los profesionales de TV3, los que han apostado por una serie casi bilingüe realizada por la productora El Terrat para RTVE. No veo la tragedia. Por el contrario, es inteligente exportar el talento, ayudar al sector audiovisual, coproducir y reducir costes. Nunca es tarde para que TV3 mire de frente la realidad del país. Normalizado el catalán hace años, ahora tocaría desdramatizar Cataluña."                  (Rosa Cullell, Crónica Global, 02/07/20)

21/2/20

Director de e-notícies: el 'procés' es... racista

"Han bastado dos intervenciones para comprobar la deriva supremacista del independentismo.

Una la de la exconsejera Clara Ponsatí en el Parlamento Europeo. Menudo estreno.

En apenas minuto y medio ha dejado el proceso en cueros. No me extraña que no los quieran ni los Verdes. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, Ponsatí lo ha mezclado todo. Los Reyes Católicos, la expulsión de los judíos, el antisemitismo, Adolf Hitler, la fundación Francisco Franco, los jueces españoles, los heroicos “Catalan teachers”. 

Al final será verdad que hay adoctrinamiento en las escuelas. ¡Era la titular de Enseñanza!

Daban tanta vergüenza ajena que TV3 evitó recoger las afirmaciones más polémicas. Luego Toni Cruanyes va dando lecciones. No sea que salte echa pedazos la imagen de Catalunya como una pueblo adulto, maduro y transveral. Y de paso de la de un sol poble. Porque lo que quería Clara Ponsatí era poner el proceso a la altura del Holocausto.

Sin embargo olvida algunos detalles.

Primero, que nos pese o no -fue el primer Trastámara- Fernando el Católico era el monarca de la Corona de Aragón.

Segundo, que los ingleses expulsaron a los judíos casi dos siglos antes que los españoles. Eduardo I firmó el decreto de expulsión en 1290.

Su intervención trasluce además la idea de que los catalanes íbamos por el mundo meando colonia.

Quizá recordar que Jaume I masacró a todos los habitantes de Mallorca tras la conquista de la isla. Que en L’Alguer se habla catalán porque fue uno de los primeros espisodios de limpieza étnica de la historia. Mientas que en Grecia todavía dicen a los niños que el hombre del sacó era catalán como consecuencia de las tropelías de los Almogávares.

Y eso que, en teoría, Clara Ponsatí era una de las eminencias grises del proceso junto a otros economistas como Carles Boix, Núria Bosch o Germà Bel. De hecho integraban junto a Salvador Cardús, Ferran Requejo, Àngel Castiñeira o Pilar Rahola aquel think tank puesto en marcha por Artur Mas -el Consell Assessor per a la Transició Nacional (CATN)- que tenía que llevarnos a la independencia en 18 meses y sin efectos secundarios.

 La otra es la de la alcaldesa de Vic y diputada de JxCat, Anna Erra.

Quizá recordar, de entrada, que encabeza aquel ayuntamiento que llamaba a la población a través de altavoces a no normalizar "la situación" de los presos ni “desviarse de nuestro objetivo: la independencia de Catalunya”. En otra ocasión llenaron la Plaza del Mercado de cruces amarillas. Un conductor la emprendió un día contra ellas. Y en otra  inauguraron una campaña en la que te podías meter dentro de una cárcel figurada durante 24 horas para ver qué sentían los presos. Yo mismo la vi en la localidad de Prats de Lluçanès (Osona) y me pregunté cómo hacían las necesidades más urgentes porque no vislumbré retrete alguno. Supongo que la experiencia era tan incómoda que acabaron por acortar la estancia. Primero a tres horas. Luego a treinta mintuos. Sospecho que la iniciativa -otra de las ideas geniales del procés- ha pasado ya a mejor vida.  No me consta, en todo caso, que en Vic alcance la Tramontana ni el vendaval Gloria para explicar efectos tan devastadores.

 Pero la alcaldesa -¡que tambén es maestra!- ha superado todas las expectativas. Ha hecho buena incluso Marta Madrenas o Aurora Madaula. Ha dejado atrás incluso Laura Borràs.  

Tanto que luego se ha apresurado a pedir disculpas. Da igual. El daño ya está hecho. No sólo a la imagen de los indepes en particular sino -lo que es peor- de los catalanes en general.

En una pregunta al Govern ha afirmado que “un defecto de los catalanohablantes es cambiar de lengua”.

“Pasarse directamente al castellano cuando el interlocutor que tienes delante es extranjero o simplemente no habla catalán”. “Piensan que dirigirse a alguien en castellano es un acto de respeto y no es así”. “Hemos de concienciar a los catalanes autóctonos -ha insistido- que hay gente nacida fuera de Catalunya que quiere y tiene que aprender el catalán”.

Curiosa ya la contradicción entre "quiere" y "tiene que".

“Hay que poner fin al costumbre muy presente en determinadas zonas del país de hablar en castellano con cualquier persona que por su aspecto fisico o por su nombre no parece catalana”. Lo de "determinadas zonas del país" es una velada alusión a Barcelona y el área metropolitana.

Torra ya proclamó en su día que había abdicado de su capitalidad y que la nueva capital era Gerona.
Los barceloneses no son de fiar. No han abrazado nunca el proceso con entusiasmo. Ernest Maragall no ha llegado a alcalde. Ni siquiera con las siglas de ERC. Y el Ayuntamiento tampoco ha podido ingresar nunca en la AMI (Associació de Municipis per a la Independència) porque faltaban los votos necesarios.

¡Herejes!

No voy a entrar en todo caso en el debate de cambiar de lengua. Cada cual que haga lo que quiera.
Éste es un país libre.

Felizmente en Catalunya todos somos bilingües. El bilingüismo es una bendición. A pesar del manifiesto Koiné, que firmó la citada Laura Borràs y la consejera de Cultura, Mariàngela Vilallonga.
Te permite leer a Vargos Llosa o a García Márquez en el original. 

Ojalá fuéramos hasta trilingües. Dominar por igual el inglés. Por no olvidar el francés -por proximidad geográfica- o el alemán -por su potencial en los negocios-. 

Yo contesto como me da la gana. Sólo faltaría. Aunque si veo que es un turista o no entiende el catalán rápidamente cambio de lengua.

Lo que es increíble es que, con la que está cayendo, los de JxCat conviertan esto en una cuestión parlamentaria. ¡El día que se suspende el Mobile éstos preocupados por temas como éste!

Porque subrayar que era una pregunta del partido en el gobierno. Estaba todo pactado. Son aquellas que se plantean para lucimiento de la diputada o del Govern. La propia Anna Erra había pasado desapercibida hasta ayer en la cámara catalana. La consejera -incluso sonreía- ni siquiera la matizó. Al contrario, ventiló el tema expresando su apoyo a la campaña -no en vano la puso en macha su departamento- y dando algunos datos estadísticos sobre los cursos de catalán. Y los diputados de JxCat -no sé si sumaron los de Esquerra y la CUP- aplaudieron al final de la intervención.

 Lo mejor fue la cara del presidente del PPC, Alejandro Fernández, que estaba justo detrás de la diputada. Los ojos le iban en todas direcciones.   

Y lo peor que Anna Erra pedía “seducir nuevos hablantes”.

Al contrario. Van a conseguir que el catalán se convierta en antipático. Que genere incluso anticuerpos entre una parte de la población.

Recuerdo que en el 2016 Carod llamó a “despolitizar” el catalán. Es lo más assenyat -juicioso- que ha dicho el exvicepresidente en mucho tiempo lo cual tampoco es difícil. Tenía, en efecto, toda la razón del mundo.

Pero conseguirán justo el efecto contrario.

Los que tanto dicen amar el catalán lo acabaran hundiendo a este paso. El proceso se lo ha cargado todo: los Mossos, TV3, la escuela catalana, la función pública.

Ya sólo falta la lengua catalana."                   (Xavier Rius, director de e-notícies, 13/02/20)

16/1/20

Las ventajas de la conversación bilingüe

"Una conversación bilingüe es aquella que llevan a cabo dos hablantes cuando cada uno habla en una lengua distinta, siendo las dos lenguas comprendidas por ambos interlocutores. La conversación bilingüe es una realidad de cada día en Cataluña y en las muchas otras comunidades del mundo. 

Aquí, por ejemplo, es frecuente que unos hablen catalán y otros, español, en las reuniones de trabajo en Barcelona y las zonas más bilingües. Las conversaciones bilingües son también la experiencia de muchas familias catalanas, en las cuales el padre habla en español, por ejemplo, y la madre, en catalán. 

Ambas lenguas se hablan indistintamente en la casa. Unos miembros hablarán más una, otros, la otra, pero todos se entienden. También en el día a día podemos escuchar en bares y otros lugares públicos a grupos de personas hablando juntos, unos en catalán, otros en castellano.


Las conversaciones bilingües en Cataluña no se limitan a los catalano y castellanohablantes. Lógicamente también se dan entre los hablantes de otras lenguas cuando hay comprensión mutua. Es frecuente, por ejemplo, que hijos nacidos en Cataluña de padres marroquíes hablen en casa la lengua de origen de los padres, pero cuando llegan a la adolescencia, se pasen al español y se dirijan a sus padres en esta lengua, mientras éstos continúan respondiéndoles en árabe.


Si nos centramos en el uso social de las dos lenguas de Cataluña en las interacciones de la vida cotidiana, podemos decir que la conversación bilingüe es una buena opción. Uno habla en castellano, el otro en catalán y ambos se entienden. Nadie debe sentirse violentado y todos pueden hablar en la lengua que quieren.


Debería hacérseles pedagogía de la conversación bilingüe a los sectores fundamentalistas lingüísticos catalanohablantes, los cuales viven convencidos de que cuando ellos abren la boca para pronunciar unas palabras en catalán, irremediablemente el interlocutor adquiriere el deber moral de contestarles en esta misma lengua.


Hace unos años, leí una entrevista a Josep Ramoneda (quién le ha visto y quién le ve) en la que afirmaba que la cuestión de las lenguas en el día a día de las personas en Cataluña debería funcionar así: cuando uno sale a la calle y se dirige a alguien en catalán, esta persona debería responder en idéntica lengua. De la misma manera, argumentaba Ramoneda, si uno sale a la calle y se dirige a otro en español, sobre este último recae la obligación de responder en idéntico idioma.


El singular enfoque de Ramoneda es compartido por aquellos sectores catalanohablantes inclinados a la fanatización lingüística. Su lógica es la siguiente: tenemos un hablante A (normalmente ellos mismos como catalanohablantes) que se sitúa como iniciador de la conversación y que exige ser respondido en su lengua para poder “vivir en catalán”. Mientras, su interlocutor, el hablante B, es situado en el papel de marioneta al servicio de que el hablante A pueda vivir en la lengua de su elección. Obviamente, la comunicación entre las personas no se parece en nada a este escenario. La comunicación, mal les pese a los extremistas lingüísticos, es cosa de dos. Tantos derechos tienen el hablante A como el hablante B, y una buena forma de canalizar ambos derechos es a través de la práctica de la conversación bilingüe.

 Respecto a las motivaciones para llevar a cabo conversaciones bilingües por parte de las personas dentro de las familias, entre amigos o en los lugares de trabajo, son diversas e incluyen también motivaciones políticas. 

En más de una ocasión, algunas personas me han relatado, disgustadas, que ellos han iniciado una interacción lingüística con un desconocido en la calle o en un servicio y que éste les ha respondido todo el tiempo en catalán, a pesar de que ellos le hablaban en español, aduciendo que el interlocutor lo hacía por motivos políticos. Puede que, efectivamente a veces, o con frecuencia, haya razones políticas para mantenerse hablando en catalán mientras el interlocutor habla en español. 

Sin embargo, debemos aplicar el mismo principio: tantos derechos tienen el hablante A como el B. Y respecto a los motivos concretos que puedan llevar a una persona a no cambiar la lengua, estos pueden ser motivos políticos, no pasa nada. Porque la cuestión no es que uno hable en catalán cuando el otro se le dirige en español; la cuestión es que no quiera imponer su lengua al otro. 

No importan los motivos por los que uno opte por hablar siempre en catalán --o en castellano-- si no aspira a imponerle su lengua al interlocutor. Son ambos interlocutores, de común acuerdo, quienes deben encontrar cómo comunicarse, sea hablando en una sola lengua si pueden ponerse de acuerdo, o, mejor, practicando la conversación bilingüe.

Las conversaciones bilingües son la forma más óptima de comunicación en las comunidades bilingües donde las dos lenguas autóctonas son comprendidas prácticamente por todos. No es el caso del País Vasco, pero sí de Galicia y de la Comunidad Valencia y Baleares, además de Cataluña.

 En estas cuatro comunidades, nadie debería tener que privarse de hablar en la lengua que quiere, ya que puede ser comprendido por los otros.

En conclusión, la conversación bilingüe es una práctica comunicativa ejemplar porque implica diversidad lingüística real, libertad de elección lingüística para los hablantes y respeto para todos. Potenciémosla."                   (Mercè Vilarrubias, Crónica Global, 12/10/19)

29/11/19

¿Se aprende español en la inmersión lingüística? Nadie ha conseguido contestar a la pregunta crucial: ¿cómo es posible que un programa lingüístico que enseña en una sola lengua logre que los alumnos adquieran un pleno dominio de dos? El actual modelo de inmersión no puede considerarse adecuado para el aprendizaje del español. El sistema no está diseñado para enseñar esta lengua; está diseñado para lograr un dominio del catalán, y nada más.

"Recientemente, el PSC ha anunciado que en su congreso de mediados de diciembre debatirá la política lingüística catalana. El partido considera que, rotos todos los consensos en Cataluña, incluido el lingüístico, es necesario repensar las cosas en este campo. 

Este anuncio está siendo acogido con satisfacción por parte de muchos que desde hace tiempo esperábamos que el PSC pudiera empezar a elaborar un discurso propio sobre este tema, un discurso que partiera de la realidad social y afectiva del bilingüismo. Sin embargo, como era previsible, el anuncio ha levantado oposición, porque hay también muchos otros interesados en que nada cambie en la política lingüística catalana.

Uno de los argumentos que se esgrimen para frenar todo cambio es que el sistema de inmersión logra que los alumnos y alumnas adquieran un dominio de ambas lenguas oficiales, el catalán y el castellano. Ya que el sistema logra el aprendizaje de ambas lenguas hasta niveles avanzados, ¿para qué cambiarlo?  (...)

Este argumento se sostiene, sin embargo, en una premisa equivocada: una escuela monolingüe, es decir, que enseña en una sola lengua, consigue el pleno dominio de dos. Así, ¿sin más? Lógicamente, los alumnos pueden acabar la enseñanza habiendo adquirido un pleno dominio del catalán, puesto que son educados en esta lengua; es la lengua vehicular única, y en la que se realizan todas las actividades escolares. Pero en cuanto a lograr el pleno dominio del español, debemos aceptar honestamente que las cosas ya no están tan claras. De entrada, un programa lingüístico que enseña sólo en una lengua, pero consigue una alta competencia en dos, no puede por menos que levantar sospechas.


Nadie ha conseguido contestar a la pregunta crucial: ¿cómo es posible que un programa lingüístico que enseña en una sola lengua logre que los alumnos adquieran un pleno dominio de dos?


Sabemos, porque nos lo muestra la experiencia y está suficientemente desarrollado teóricamente, que el desarrollo del lenguaje formal y complejo, escrito y oral, requiere muchos años de aprendizaje. Por esta razón, en prácticamente todas las escuelas del mundo, desde la educación Primaria hasta la Secundaria, la impartición de asignaturas tiene siempre dos objetivos: la adquisición de los contenidos propios de la materia y el desarrollo del lenguaje. En las escuelas, el lenguaje se desarrolla a través de su uso, o sea, a través de la realización de tareas académicas.


Así pues, en Cataluña, los alumnos aprenden catalán esencialmente a través de realizar las tareas escolares de todas las asignaturas en esta lengua. A ello se añade lo que aprenden en la asignatura de catalán, centrada en el estudio de la gramática. Pero el uso, la práctica de la lengua se da a través de las asignaturas.


Respecto al español, en el sistema de inmersión no se realiza ninguna asignatura en esta lengua, por lo que no hay uso ni práctica de la lengua. Toda la enseñanza se encuentra limitada a la asignatura de lengua española, la cual también se basa esencialmente en el estudio de la gramática descriptiva (qué es un adjetivo, un adverbio, una frase subordinada), igual que en la asignatura de lengua catalana. La inevitable consecuencia de ello es que se priva a los alumnos de la principal herramienta para el desarrollo del español formal y culto. Lo que sí llevaría a un desarrollo sólido y óptimo del español sería el realizar algunas asignaturas en esta lengua porque ello permitiría practicar y usar la lengua.

Para los defensores de la inmersión a ultranza esto no es un problema.

 Admiten, los que son honestos, que el español no se aprende ni practica en la escuela, pero no pasa nada, porque el español está “en la calle”. El español puede aprenderse en la calle, por lo que es superfluo el aprenderlo en la escuela, nos dicen. Lo que deliberadamente se omite, sin embargo, es que este aprendizaje “en la calle” está necesariamente restringido a los registros orales y coloquiales de la lengua. Y que, por lo tanto, el aprendizaje del español en sus registros cultos y formales no puede aprenderse en la calle; debe tener lugar en la escuela.

Un ejemplo puede ilustrarlo: la práctica totalidad de los alumnos catalanes saben decir “Es muy necesario que hagamos esto”, pero sólo algunos saben expresarse diciendo “Tenemos una necesidad acuciante de realizar esta tarea”. El lenguaje de la primera frase es coloquial y puede aprenderse en la calle, mientras que el lenguaje de la segunda es culto y se aprende en la escuela o, en todo caso, lo pueden aprender algunos alumnos concretos que leen mucho en español fuera de la escuela o que viven en un entorno culto que les expone a un español rico y elevado.


Así, los hechos empíricos nos muestran que el sistema educativo catalán carece de un programa estructurado para que los alumnos acaben la enseñanza dominando el español de forma correcta, rica y precisa tanto de forma oral como escrita. Más bien, el enfoque parece ser que cada alumno llegará donde llegue en su conocimiento del español, dependiendo de si es su lengua materna, de si lee mucho en esta lengua fuera de la escuela o de si tiene un entorno culto que la usa.

Así, los hechos empíricos nos muestran que el sistema educativo catalán carece de un programa estructurado para que los alumnos acaben la enseñanza dominando el español de forma correcta, rica y precisa tanto de forma oral como escrita. Más bien, el enfoque parece ser que cada alumno llegará donde llegue en su conocimiento del español, dependiendo de si es su lengua materna, de si lee mucho en esta lengua fuera de la escuela o de si tiene un entorno culto que la usa.


En conclusión, desde un punto de vista pedagógico, el actual modelo de inmersión no puede considerarse adecuado para el aprendizaje del español. El sistema no está diseñado para enseñar esta lengua; está diseñado para lograr un dominio del catalán, y nada más. Los alumnos y alumnas que sí logran un alto conocimiento del español es debido a que ellos mismos lo han conseguido por su cuenta, sus padres lo han alentado o su entorno en general lo ha favorecido. Pero no es porque la escuela haya proporcionado este aprendizaje. No hay duda pues de que el PSC hace bien en replantearse la cuestión."                      (Mercè Vilarrubias , Crónica Global, 29/11/19)

3/7/19

TV3 vende que el bilingüismo mata. El '30 minuts' advierte que el catalán morirá si se alterna con el castellano

"El '30 minutos 'de TV3, en su reportaje Llenguaferits, vende la idea de que la alternancia entre el catalán y el castellano en el patio de la escuela puede terminar con la lengua catalana. Para hacerlo, utiliza los testimonios del director CUSC-UB, Francesc Xavier Vila, y del periodista de Catalunya Radio, Oscar Fernández.

La televisión pública considera que "los obstáculos son evidentes y sin cambios profundos la fragilidad del catalán se convertirá en irreversible". En este sentido, recoge las declaraciones del periodista de Catalunya Radio, Oscar Fernández, que explica que después de ver a su hijo hablando en castellano con un amigo le preguntó "cómo es que vosotros dos hablais en castellano si normalmente hablais catalán?". "Se quedaron sorprendidos y me dijeron que el catalán es la lengua de la escuela", lamenta.

El reportaje alerta también de la situación del catalán en el patio de la escuela. TV3 muestra el recreo de una escuela donde los alumnos utilizan tanto el castellano como el catalán. "Aquí la situación es de alternancia y de dominio claro del castellano", asegura.

A continuación, se incluye el testimonio de dicho Francisco Xavier Vila, que señala que "los contextos donde hay una alternancia sostenida suelen significar procesos de sustitución de la lengua". "En el momento que me da igual hablar una lengua que otra con la misma persona y todo el tiempo estoy cambiando entre las dos lenguas quiere decir que las dos son igual de propias por nosotros. Y si son exactamente igual de propias hay una que sobra", sentencia."               (e-notícies, 01/07/19)

9/3/18

La inmersión lingúística en Cataluña es para los pobres... ese pretendido modelo de éxito no es aplicado en ningún colegio privado de élite. En ninguno. Curioso modelo de éxito ese del que huyen como de la peste todos cuantos se pueden costear de su bolsillo una alternativa...

"(...) la inmersión obligatoria que hoy se practica en las escuelas de Cataluña y sólo de Cataluña (en ningún otro país del mundo occidental, incluido el Quebec canadiense, rige semejante sistema), nunca fue, contra lo que tantos quieren creer, una bandera histórica de la izquierda catalana de obediencia socialista.

 Bien al contrario, la biografía de la inmersión obligatoria es el acta notarial de la derrota de las corrientes de renovación pedagógica surgidas del seno mismo del progresismo autóctono a manos de la facción más cerril, intransigente y ultramontana del catalanismo conservador, esa misma que desde principios de la década de los sesenta del siglo XX hizo de Òmnium Cultural su particular búnker nacional-sociolingüista. 

Una derrota, la de la pedagogía local heredera de las tradiciones socialistas y libertarias tan arraigadas en la Cataluña anterior a la Guerra Civil, cuyo máximo exponente sería el repudio por parte de la Generalitat pujolista de las tesis a favor del bilingüismo en la educación primaria postuladas por Marta Mata, la gran pedagoga del socialismo nativo y cabeza visible del grupo de maestros Rosa Sensat. 

Frente a esa doctrina defendida por el socialismo catalán recién salido de las catacumbas, la que pugnaba por priorizar las necesidades docentes de los niños por encima de cualquier afán doctrinal, la derecha catalanista de CiU optó por encomendar el mando absoluto de la cuestión del idioma en las aulas a un tal Joaquim Arenas, el otro camarada Arenas, un fanático ex cura y ex dirigente del PSAN -el partido nodriza de Terra Lliure- que hasta la víspera de su nombramiento había ejercido como uno de los máximos directivos de Òmnium.

 Arenas, un talibán tan implacable como montaraz, acabaría siendo el verdadero padre de esa célebre aberración autóctona, la inmersión obligatoria. 

No un asunto de idiomas vernáculos, como aún creen los ingenuos, sino una cuestión de clases sociales. Porque la inmersión forzosa a la catalana es un aceite de ricino escolar que sólo se administra a los de abajo, exclusivamente a ellos. 

De ahí que ese pretendido modelo de éxito no sea aplicado en ningún colegio privado de élite entre los muchos que hay en territorio catalán. En ninguno. Extraño modelo de éxito ese del que huyen como de la peste todos cuantos se pueden costear de su bolsillo una alternativa.

 Y es que, como todo el mundo sabe en la plaza, en los colegios de pago catalanes, empezando por el célebre Aula, centro donde recibieron la primera instrucción Artur Mas y sus hijos, se incumple con suma discreción, pero de modo sistemático, la norma legal que prohíbe el uso docente del castellano. Lo otro, la inmersión, sólo es para los pobres. 

Y por eso resultan ser ellos, los pobres, quienes menor dominio acreditan poseer en el manejo de la lengua común española. Pues tan cierto es que toda la población catalana actual se defiende más o menos con el castellano como que únicamente una minoría menguante del censo domina ya sus registros cultos. 

Casualmente, se trata de aquellos que por su origen social tienen acceso a los usos elevados del idioma a través de canales ajenos a la red de instrucción pública. Para los demás, el vulgo sumergido, queda el muy tosco catañol de la calle; el de esos vendedores de las grandes superficies que preguntan al cliente «cuántos en quiere» o el de los que creen manejar con precisión intachable la lengua franca cuando advierten a su interlocutor que «cal» firmar un recibo.

 Panorama desolador que pondría los pelos de punta a la socialista Marta Mata, la misma Marta Mata que redactó este párrafo revelador en sus memorias de niña republicana: «Mi vivencia es la de un aprendizaje en las dos lenguas sin ninguna clase de conflicto. 

El maestro se dirigía al niño en la lengua familiar del alumno, y en cuanto a la lectura y la escritura había escuelas que hacían una semana en catalán y una en castellano, también había otras que lo hacían día sí y día no, en algunas se enseñaba por la mañana en una lengua y por la tarde en la otra.

 Recuerdo que tuvimos una muy buena educación literaria en catalán: acompañábamos todos los estudios de ciencias con los textos poéticos correspondientes, que sacábamos de la antología literaria de Artur Martorell. Angeleta Ferrer, profesora de Ciencias Naturales, para explicarnos el almendro y el paso de las estaciones nos hacía leer el dietario de Maragall (...)

 Debo decir que al mismo tiempo había unos poetas castellanos extraordinariamente valorados en la escuela: Juan Ramón Jiménez, Alejandro Gascón, García Lorca, Machado...».

Memoria histórica se llama la figura."                  (José García Domínguez, El Mundo, 23/02/18)

22/2/18

La pregunta que debería hacerse es qué justifica que la escuela pública catalana sea monolingüe mientras la sociedad catalana es bilingüe. La inmersión lingüística obligatoria no fue la propuesta de la izquierda, sino el modelo de Òmnium Cultural, es decir, del nacionalismo

"El termómetro que indica hasta qué punto el clima sociopolítico en Catalunya es enfermizo es el debate sobre la lengua. Lo estamos viendo con las reacciones ante el anuncio de que el Gobierno español estudia garantizar que las familias que lo deseen puedan pedir la escolarización de sus hijos para el próximo curso también en castellano. 

 Es difícil entender que se vea como algo escandaloso y, menos aún, que se pretenda presentar como un ataque al catalán y a la sociedad catalana en su conjunto. Es el mundo al revés.

La pregunta que debería hacerse es qué justifica que la escuela pública sea monolingüe (solo en catalán como lengua vehicular), mientras la sociedad catalana es bilingüe. ¿Por qué razón se excluye al castellano como lengua de aprendizaje? Es un modelo que solo se justifica desde presupuestos ideológicos nacionalistas.

 Vulnera los derechos lingüísticos de las familias castellanohablantes y perjudica también a los catalanohablantes, sobre todo de las comarcas interiores, que acaban teniendo una baja competencia en castellano.

 He explicado en otros artículos que la inmersión lingüística obligatoria durante tota la etapa educativa no fue la propuesta de la izquierda catalanista en los años 80 y 90, sino el modelo de Òmnium Cultural, es decir, del nacionalismo.

 Es lamentable que la Generalitat no haya querido consultar nunca a las familias sobre las lenguas escolares (La izquierda y la inmersión lingüística, 25/05/2015; El tabú de la inmersión, 06/03/2017). Por desgracia es un debate hoy muy difícil de llevar a cabo de manera racional en la sociedad catalana. (...)"          (Joaquín Coll, El Periódico, 16/02/18)

26/9/17

En Cataluña no existen dos comunidades lingüísticas diferenciadas y monolíticas sino una sola comunidad bilingüe, con un uso amplio de ambas lenguas por parte de sus ciudadanos

"Frecuentemente, en Cataluña hablamos de los castellanohablantes y los catalanohablantes, con la idea de que forman dos comunidades distintas. En este artículo quería poner en cuestionamiento que ello sea efectivamente así.

Para los nacionalistas/independentistas, no existen dos comunidades lingüísticas en Cataluña sino una sola, la catalanohablante. Como sabemos, para ellos sólo existe una lengua propia en Cataluña, el catalán, y todos los ciudadanos o lo hablan o deberían hablarlo. 

Es decir, o tienes aquello tan valioso o estás en falta, ya que el mundo gira alrededor del catalán para ellos. Respecto al español, generalmente fingen que no existe, y cuando la realidad se impone, entonces argumentan que es una lengua impuesta o ajena a Cataluña, un accidente de la historia.

El ex dirigente de ERC Josep-Lluís Carod-Rovira, cuando estaba en el poder, negó repetidamente que en Cataluña existieran ciudadanos catalanes castellanohablantes. El término "catalán castellanohablante" realmente no existe en el discurso público catalán, a diferencia de otros países y comunidades. Por ejemplo, en Quebec, donde se habla abiertamente de los anglófonos, de los francófonos y de los bilingües.

Desde posiciones críticas, por el contrario, el término castellanohablante o catalanohablante es utilizado con mucha frecuencia. Hablamos de ellos para referirnos a los ciudadanos que tienen, respectivamente, el español y el catalán como lenguas maternas. Así, unos forman la comunidad castellanohablante y los otros, la catalanohablante.

La pregunta que quiero plantear es: ¿corresponde esta descripción a la realidad? ¿Hay realmente dos grupos compactos formados por dos comunidades lingüísticas separadas y monolíticas? Una observación de la realidad sociolingüística de Cataluña nos muestra que las cosas son más complejas.

Desde mi punto de vista, en Cataluña existe en primer lugar una comunidad de ciudadanos (a pesar de que algunos se empeñen en llamarnos "pueblo") y cuando consideramos a estos ciudadanos como hablantes de una o más lenguas, el categorizarlos principalmente en dos grupos diferenciados según su lengua materna es una opción que presenta dos problemas:

a. Es un enfoque esencialista: cada persona pertenece únicamente a un grupo o a otro dependiendo de un rasgo, su lengua materna, que no ha escogido y que es inmutable. Uno puede aprender varias lenguas pero su lengua materna siempre es la misma. En las democracias, los grupos donde uno no se adhiere de manera voluntaria sino que es situado allí, le guste o no, son difíciles de defender ya que van contra la libertad de las personas. 
Por supuesto que la lengua materna existe y las personas pueden ser agrupadas, de manera descriptiva, según su lengua materna. Esto no es ningún problema, el problema surge cuando a partir de esta categoría esencialista se desprenden ideas, comportamientos, derechos, deberes o cualquier otra cuestión.

b. El dudoso concepto de hablante de una lengua: este enfoque considera hablantes de una lengua únicamente a los que la tienen como lengua materna cuando, desde la lingüística, sabemos que el hablante de una lengua no es sólo aquella persona que la tiene como lengua materna sino también aquellos que la usan de manera habitual y la tienen como lengua de identificación (una lengua que sienten suya, que "aman").

Es posible que aquellos que tienen como lengua materna el español o el catalán y que prácticamente utilizan sólo su lengua materna en la vida cotidiana se sientan satisfechos con la definición de ser miembros exclusivamente de la comunidad castellanohablante o de la comunidad catalanohablante. Estas personas son los monolingües que usan y se identifican con una sola lengua. Esta es una elección, perfectamente legítima, pero no es la única que existe en Cataluña.

Otras opciones lingüísticas que podemos observar diariamente son aquellas referidas a los diferentes grados de bilingüismo, como sucede en todas las comunidades bilingües. No existen, por otra parte, comunidades bilingües donde todos los miembros sean bilingües. Lo que sí encontramos, como es lógico, son distintas configuraciones y grados de bilingüismo. 

En Cataluña podemos observar ciudadanos hablantes de español como lengua materna que hablan fluidamente el catalán y que lo usan de manera frecuente. Observamos también los hablantes nativos del catalán que conocen bien el español y lo usan cotidianamente. Tanto unos como otros forman un grupo: son los bilingües activos que viven su bilingüismo como una experiencia positiva que les abre puertas.

Observamos que existen también los llamados bilingües receptivos, es decir, aquellos ciudadanos que se sienten mejor hablando en su lengua materna, sea ésta el español o el catalán, pero que no sienten ninguna resistencia a realizar actividades receptivas, como leer o escuchar, en la otra lengua. También pueden usar, con diferentes grados de comodidad, la otra lengua en actividades productivas, como hablar y escribir, pero su preferencia para estas actividades se encuentra en poder realizarlas en su lengua materna.

El hecho de que el español y el catalán sean lenguas tan parecidas facilita el bilingüismo de la sociedad. Es un caso diferente al del País Vasco, por ejemplo, donde el euskera solo se aprende si uno hace un esfuerzo y dedica mucho tiempo y energía porque es una lengua que no se puede aprender sólo viviendo allí mientras que el catalán, sí (al menos, a un nivel receptivo, a nivel de entenderlo).

En este punto, querría realizar un apunte personal: soy bilingüe activa, de lengua materna catalana. Cuando se habla de los castellanohablantes sólo como aquéllos que tienen el español como lengua materna y de las dificultades que experimentan para poder usar el español en la vida pública, me siento excluida de un grupo donde siento que pertenezco. 

Yo también soy castellanohablante y mis derechos lingüísticos también están siendo vulnerados a Cataluña. Mi impresión es que somos bastantes los ciudadanos catalanohablantes nativos que tenemos esta percepción.

Respecto a los castellanohablantes nativos, también muchos de ellos son bilingües activos y quieren una promoción y una protección del catalán, respetuosa con el español (lo cual es posible). Estas personas consideran el catalán también como una lengua suya y se identifican con ella, a pesar de toda la politización que ha hecho el nacionalismo del catalán.

Así, pues, podemos observar una gran variedad en los hábitos lingüísticos de los ciudadanos. El bilingüismo no es un absoluto -una persona perfectamente competente en las dos lenguas- sino una cuestión de grados, de registros y de destrezas. En consecuencia, pienso que el enfoque sobre este tema debería ser que en Cataluña no existen dos comunidades lingüísticas diferenciadas y monolíticas sino una sola comunidad bilingüe, con un uso amplio de ambas lenguas por parte de sus ciudadanos, en diferentes grados y dependiendo de las preferencias personales de cada uno. El monolingüismo -español o catalán- es una de estas opciones junto con los bilingüismos activo y receptivo.

Una comunidad bilingüe con una diversidad de hábitos lingüísticos. Desde mi punto de vista, esta definición es más fiel a la realidad sociolingüística de Cataluña que la idea de las dos comunidades lingüísticas diferenciadas."            

( Mercè Vilarrubias , Catedrática de inglés en la Escuela Oficial de Idiomas Barcelona-Drassanes, Crónica global, 07/06/14)

6/5/15

Estupor en la Generalitat: el castellano es la lengua (de lejos) más hablada por los catalanes


"Se acaba de publicar la Encuesta sobre usos lingüísticos de la población 2013, realizada del Departamento de Cultura de la Generalitat y el Instituto de Estadística (Idescat). El estudio muestra que el catalán es el idioma habitual del 36,3% de la población de Cataluña, mientras que el castellano lo es para el 50,7%. 

 Nada menos que casi 15 puntos de diferencia a favor del español por antonomasia. Es decir: el castellano lo hablan un 40% más de catalanes que el catalán.
 
Dicen que a Artur Mas le ha dado un tembleque en la mandíbula cuando se lo ha comunicado madame Muriel: “Això justifica que fem més pressió amb la normalització, monsieur le president”.

Montes, ríos y frondas no hablan; hablan las personas. E incluso la Generalitat reconoce que los catalanes tienen como lengua propia el castellano muy mayoritariamente. ¿Hasta cuándo seguiremos los catalanes tolerando la imposición de los políticos nacionalistas sobre nuestra libertad de lengua? Volem viure lliures.
Dolça i castellanoparlant Catalunya…"              (Dolça Catalunya, 22/04/2015)