23/9/16

Cada vez es más evidente el plan de Ada Colau está concebido para anular cualquier disidencia no secesionista dentro de la izquierda

"Es innegable que como consecuencia de la desaparición del bloque socialista, las fuerzas progresistas iniciaron una larga travesía del desierto. No obstante, periódicamente, han ido aflorando situaciones puntuales, que hacían reverdecer viejos ideales y esperanzas. Sin lugar a dudas, el 15M fue uno de esos momentos. 

En Barcelona, el citado movimiento puso contra las cuerdas al gobierno catalán, a causa de su política de recortes, al tiempo que hacía saltar todas las alarmas en el campo nacionalista: ninguna de sus premisas aparecía recogida por los indignados, ni siquiera la lingüística, con unas asambleas en las que el castellano predominaba abrumadoramente. 

Tan solo en sus estertores, se consiguió que al movimiento se le metiera con calzador una nebulosa declaración en favor del derecho de autodeterminación.

Al cabo de un año, más o menos, el 11 de setiembre de 2012, Artur Mas ejecuta un salto en el vacío y se adhiere a la manifestación secesionista convocada. Complementariamente, le plantea un ultimátum a Rajoy (concierto económico) que sabe que no puede ser aceptado, y convoca elecciones anticipadas, en la creencia que iba a salir reforzado. 

En ese sentido, el fracaso es estrepitoso, pero los réditos en el intento de desmovilización de las reivindicaciones sociales, y construcción de una utopía interclasista, fabulosos. La izquierda en Cataluña se enfrenta de golpe y porrazo con unas condiciones en las que el eje social de lucha es sustituido por un supuesto eje “nacional”. Y surge la pregunta: ¿Qué hacer? (...)

La izquierda en Cataluña se mantiene inamovible en lo que respecta a su prevención de, antes que todo, no ser “patrióticamente” sospechosa. ¿Las consecuencias? Tenemos un PSC que se ha especializado en dar bandazos.

 Una ICV a la que desde 2012 le crujen las cuadernas, dadas las tensiones internas entre secesionistas y federalistas. Entre paréntesis, esto muestra hasta qué punto en dicha organización, que se pretende heredera del PSUC, los cuadros procedentes de la clase trabajadora han sido desplazados por los de la pequeña burguesía. 

Solución que se adopta: proyectar sus contradicciones sobre la sociedad civil. Y si nos vamos más allá en el espectro políticamente zurdo, nos encontramos desde el nacionalestalinismo de algunos sectores de EUiA, a la ingenuidad de otros, que siguen aferrados al principio de autodeterminación de los pueblos, como si Cataluña fuera una colonia o un pueblo oprimido. Situación que, de ser así, debería compatibilizarse con que sea la sede de dos de las más importantes entidades financieras españolas.

Y como éramos pocos…Hay sesudos analistas que defienden que Podemos es el resultado directo del 15M. Particularmente, considero que (parafraseando) aquellos polvos no se merecen estos lodos. Es innegable, además, que en Cataluña la cosa se complica con el caso Colau. 

En unos años el fenómeno personalista que supone doña Ada Colau, se estudiará en los manuales de ciencia política, independientemente de cuál sea su término. Es bastante aparente que la señora Colau y su guardia pretoriana municipal (Pissarello, Assens) o extramunicipal (Domènech) han conseguido anular a ICV (¿alguien ha visto sus siglas en la prensa últimamente?), prolegómeno de la OPA hostil en ciernes. 

Por otra parte, la postura soberanista de cualquiera del referido grupo es cada vez más radical, en los lindes del secesionismo. Pero eso sí, por si acaso nuestra primera edil, nada y guarda la ropa, dejando a sus pretorianos dar la cara. Ella se manifiesta el 11S, pero difuminada entre la multitud, con cara de “yo pasaba por aquí y…”. Natural. No tiene todavía claro quién va a cantar las 40, y si en bastos o en oros.  (...)

No hace muchos días Xavier Domènech publicaba en La Vanguardia un artículo que, a pesar de ser un cúmulo de tópicos, dejaba muy claro el carácter soberanista del tinglado que se pretende montar a mayor gloria de la alcaldesa de Barcelona. O sea que, si no cambian demasiado las circunstancias, el nuevo partido colauista podría ser un caballo de Troya, a fin de conseguir para el llamado “soberanismo” la ansiada mayoría en votos y escaños.

 ¿Por qué? Porque todo apunta a que va a arrinconar totalmente la ambivalencia mantenida por ICV o por Catalunya Sí que es Pot, hasta el momento. Hoy mismo (17/09/16) Marta Pascal aseguraba en La Vanguardia que en el nuevo supuesto Estado habría dos fuerzas políticas determinantes, PDC y Podemos-Colau.

En lo que respecta al PDC, la pretensión resulta utópica. Lo realmente importante es que se cuenta ya con el núcleo Colau para la organización política del nuevo Estado. Será interesante ver si en los próximos días los aludidos callando, otorgan.  (...)

Cada vez parece más evidente que lo que tenemos ante nosotros no es un proyecto regenerativo de la izquierda en Cataluña, sino un plan concebido para anular, a medio plazo, cualquier voz disidente no secesionista, dentro de ese espectro político. En ese sentido, la responsabilidad de ICV y de Podemos (¿son conscientes de lo que representa Fachín?) es tremenda. 

Vamos a ver si se puede esperar algo sensato de ellos. Sensato en el sentido de analizar las consecuencias del referido panorama; consecuencias que podrían ser por supuesto que el gobierno español no se quedara, ni mucho menos, con los brazos cruzados ante el intento de sedición. Y con la que está cayendo en la Unión Europea, pensar en una mediación, que favoreciera la secesión, es desvarío. Más probable sería la aquiescencia. (...)"                   (Pasqual Esbrí , Rebelión, 21/09/16)

Un documento revela cómo CiU fabricó con pruebas falsas el único escándalo destapado por los Mossos para deshacerse del alcalde de Sabadell, del PSC

"¿Se pueden ‘crear’ pruebas? ¿Es posible montar un grandioso proceso contra alguien y darle credibilidad? Algo de eso puede haber. La operación Mercurio, el único gran escándalo que investigaron los Mossos d’Esquadra en toda su historia, tiene los pies de barro. 

Es más, cada día que pasa aparecen indicios sobre la supuesta investigación que no hacen más que arrojar dudas sobre la verosimilitud de algunos de los hechos que narra.

Para los poco duchos en el tema, la operación Mercurio era, en principio, el gran sumario sobre corrupción cuyo más destacado protagonista habría de ser el exalcalde de Sabadell Manuel Bustos. Pero, para empezar, el nombre de Bustos ni siquiera aparece en la pieza principal. 

En ella aparecen, en cambio, un exconcejal del PP, Jordi Soriano, varios empresarios y tres ediles más. Incluso se hizo público el nombre del empresario Melquíades Garrido, tío del alcalde, como uno de los detenidos, lo que a la postre se demostró que era mentira. 

Pero el sumario se troceó luego en algo más de 30 piezas, de las que el exalcalde Manuel Bustos aparece en una docena con acusaciones peregrinas y, a veces, estrambóticas. De hecho, solo en un par de ellas podría haber, a primera vista, alguna prueba indiciaria de delitos o irregularidades.

En aquel momento, Bustos era uno de los hombres fuertes del PSC, la persona de confianza del líder del PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba en Cataluña, y su nombre sonaba incluso para ser el líder máximo de los socialistas en esta comunidad.

 El nombre de Convergència, sin embargo, estaba casi a diario en los periódicos a causa de diversas investigaciones judiciales, como el caso Palau, el caso Adigsa, el caso Treball, el caso ITV —que salpicaba a Oriol Pujol Ferrusola— o el caso Crespo, todos ellos escándalos relacionados con la corrupción. La irrupción de un escándalo con políticos ajenos a CiU, pues, le venía de perlas al partido que lideraba Artur Mas para desviar la atención mediática.

Así pues, un tiempo más tarde, afloran algunos documentos que habían permanecido en el cajón: según una grabación (realizada al parecer mediante un teléfono) de mediados de 2009, en mayo de aquel año hubo varios encuentros de dirigentes políticos en Sabadell. Uno de ellos de celebró con motivo de la celebración del 450 aniversario del Gremio de Fabricantes.

 El 20 de mayo, en torno a una mesa, se reunieron el entonces senador de CiU Jordi Casas, su hermano y presidente del gremio, Josep Casas, el secretario del gremio, Jordi Font (actual asesor del grupo parlamentario de Junts Pel Sí), y Joan Carles Grau, vicepresidente del gremio. En ese encuentro participó también un conocido empresario, “que en algún momento también intervino en la conversación”.

Un método para echarlo

En la reunión, según la grabación realizada por un testigo, Jordi Casas “centró la conversación en la figura del alcalde de Sabadell”, que había sido su rival en dos elecciones. Bustos siempre había ganado de calle las municipales en la ciudad.

 “Constatado que la voluntad ciudadana no era un cambio en la alcaldía, destacó que había que buscar un método distinto para echarlo, y propuso a los miembros de la mesa incriminarlo mediante un juez amigo suyo en cualquier presunta trama de corrupción que, aunque acabara siendo desestimada, el solo hecho de que este juez la admitiera a trámite, ya supondría un desgaste personal y político que le haría perder cualquier posibilidad de salir reelegido por cuarta vez como alcalde de la ciudad”, dice un documento elaborado a partir de la grabación.

El relato de los hechos continúa detallando que Casas “ya había hablado con este juez, que era muy conocido, que había estado una temporada en el extranjero y que era muy amigo de Polanco, lo cual facilitaría más las cosas para darle publicidad al tema”. 

Una de las líneas de la acusación podría enfocarse, subrayaba, “por el cobro de comisiones”. Esa fue la línea de investigación (fallida) de los Mossos para poner sobre la mesa el que supuestamente habría de ser un monumental escándalo de corrupción de alguien que no pertenecía a Convergència.

 La conversación fue revelada por una persona de las presentes a Montse Costa —compañera de Manuel Bustos—, que la remitió por burofax a un despacho de abogados de Barcelona para que quedara constancia. “Consulté con varios juristas sobre la mejor manera de proceder y se me recomendó hacer esta declaración notarial como prevención, por si realmente el señor Jordi Casas llevaba a cabo sus amenazas”, termina señalando el documento al que ha tenido acceso El Confidencial.

(...)  el propio alcalde hizo averiguaciones e intentos de aproximación a algunas de las personas presentes. Incluso llegó a comentar el tema con el líder de Unió Democràtica, Josep Antoni Duran Lleida, con el entonces secretario de Organización de Convergència, Lluís Corominas, y con el que fuera presidente de la Generalitat, el socialista Josep Montilla, que restó importancia al tema."            (El Confidencial, 21/09/16)

22/9/16

¿En qué libertad piensan los separatas cuando exigen libertad para Cataluña?

"¿En qué libertad piensan los separatas cuando exigen libertad para Cataluña? Debo confesar que la petición es asombrosa. ¿Acaso no hay libertad en Cataluña?

Veamos, Cataluña forma parte de un Estado de derecho, disfruta de todas las libertades políticas que los Derechos Humanos consagraron, hay plena libertad de expresión, incluso se permiten el lujo de pedir la separación de España en contra de los derechos del resto de los españoles.

¿A qué libertad de Cataluña se deben referir? Porque es una de las comunidades donde una casta política transversal (la catalanista), constituida como clase social supremacista, detenta el poder de manera absoluta y dispone de los presupuestos del Estado en beneficio exclusivo a través de la Generalitat. 

Controlan los medios de comunicación, las instituciones municipales, educativas, culturales... ocupan en exclusiva sus puestos de trabajo, las dirigen sus hijos en régimen de monopolio, sus sueldos están por encima de la media laboral de Cataluña y, por supuesto, del resto de España. Su astucia para convertir la identidad en clase social, ha logrado crear el relato de un pueblo catalán auténtico luchando por su supervivencia, frente al resto, a los que consideran enemigos de Cataluña. Sean de origen catalán o no.

Todo empezó con el lenguaje: la "minoría catalana" en el Congreso como representación de Cataluña. Jordi Pujol estaba detrás de la manipulación. Fue la marca de territorio que falsificó la realidad de la representación de Cataluña. Socialistas, comunistas y populares no eran catalanes. Se apropiaron de la identidad catalana, la convirtieron en un sagrario, y en sacrílego a todo quien cuestionara la superstición.

 Después pervirtieron el lenguaje político tornándolo en lenguaje futbolístico. Y como en el fútbol, la razón y la equidad quedan excluidas. Ya no importa si es penalti o no, lo que importa es si va a favor o no de mi equipo. En eso estamos. El triunfo de la clase social transversal catalanista. El supremacismo que muestra TV3 cada minuto de nuestra existencia.

Precisamente, esa casta catalanista es la responsable de la pedagogía del odio contra España a base de lanzar campañas insidiosas, como "Espanya ens roba", "Espoli fiscal de l’Estat" o "Portem tres-cents anys d'esclavitud".

¡Qué esclavos tan extraños! Deben ser los primeros esclavos de la historia que viven mucho mejor y mandan más que sus amos. Quizás por eso tengan tanto tiempo para preparar los juegos de parvulario de cada Once de septiembre...

¡Y qué colonos tan estúpidos! Son despreciados por los pobres esclavos catalanistas como el ejército de ocupación. Un ejército formado por albañiles, jornaleros, electricistas y fontaneros, personal de limpieza, camareros, cocineros, taxistas o parados, todos ellos fácilmente distinguibles por hablar mayoritariamente la lengua española y haber llegado del resto de España con el fardel bajo el brazo. También algunos maestros, lo que queda de la Guardia Civil y algún funcionario adaptado al cambio climático del procés.

El mundo al revés. No es nuevo. Desde finales del siglo XIX la clase social burguesa, blindada tras el catalanismo, puso énfasis en desviar la lucha de clases a la fricción nacional. El lerrouxismo fue la primera víctima de su técnica de satanización. 

A partir de su demonización, la bandera escondía la cartera, y la emancipación social era sustituida por la emancipación nacional. Hoy, las banderas rojas de las reivindicaciones obreras han sido literalmente sustituidas por un aquelarre obsceno de esteladas, enarboladas, en buena medida, por una izquierda definitivamente perdida en ese parchís preescolar de cada Once de septiembre.

A juzgar por las exclusiones de estos últimos cuarenta años, pareciera que cuando piden libertad para Cataluña, en realidad lo que pretenden es inmunidad para sus atropellos: carta blanca para imponer el monolingüismo, delinquir sin que tribunal alguno pueda juzgarlos, eliminar toda disidencia mediática, ideológica, nacional o étnica sin tener que dar cuenta a nadie, rebelarse contra el Estado de derecho y la soberanía nacional de España sin sufrir sus consecuencias; en una palabra, blindarse ante el 3% y ante cualquier limitación del poder corrupto que monopolizan desde la Transición."                   (Antonio Robles, Crónica global, 21/09/16)

Los independentistas suman 72 diputados, lejos de los dos tercios del Parlament (90 escaños) que el Estatut exige para su reforma o para elaborar una ley electoral propia.

"(...) Junts pel Sí y la CUP emprenderán en los próximos diez meses que restan de proceso una vía unilateral hacia la independencia de elevada siniestralidad. (...)

De puertas adentro, la vía unilateral catalana exige una sobredosis de legitimidad para contrarrestar su déficit de legalidad en el marco constitucional español. El problema de las fuerzas del proceso es que suman 72 diputados, lejos de los dos tercios del Parlament (90 escaños) que el Estatut exige para su reforma o para elaborar una ley electoral propia. 

En resumen, el proceso carece de cobertura legal española y está bajo mínimos respecto a la legalidad catalana.La hoja de ruta unilateral topará con el muro de la ley y el president Puigdemont deberá intentar saltarlo, con los daños colaterales que la operación puede comportar.  (...)

Existe un precedente en la historia de la Generalitat contemporánea que puede ilustrarnos. Lo evoca Amadeu Hurtado en su dietario Abans del sis d’octubre( Quaderns Crema, 2008). Este abogado y político catalanista fue comisionado por el president Companys para defender la ley de Contractes de Conreu ante el Tribunal de Garantías Constitucionales. 

Hurtado negoció un pacto político con el entonces presidente del Gobierno, el radical Ricardo Samper. Hurtado presentó el 8 de junio de 1934 los términos del acuerdo a Lluís Companys: 

“Manifiestamente no sigue mis explicaciones. Me parece que no las entiende, pero que tampoco le interesan (…) ‘Estoy dispuesto a todo –señala Companys–. Los recibiré a tiros si hace falta (…) Ha llegado la hora de dar la batalla y de hacer la revolución. Es posible que Catalunya pierda y que algunos de nosotros dejemos la vida en ello; pero perdiendo, Catalunya ganará porque necesita sus mártires que mañana le asegurarán la victoria definitiva’”.

Después vino la fallida proclamación del Estat Català y una trágica concatenación de errores. Deseo de todo corazón que la historia no se repita, pero espero que de repetirse siga aquella secuencia fijada por Marx en los déjà-vu históricos: la primera vez como tragedia y la segunda como farsa."          (Rafael Jorba, La Vanguardia, en Caffe Reggio, 20/09/16)

21/9/16

Banca y fondos incluyen una 'cláusula anti-independencia' en grandes créditos en Cataluña

"El movimiento independentista catalán preocupa muy seriamente a bancos e inversores, que se están empezando a cubrir del riesgo de una hipotética salida de Cataluña de España. Lo hacen con cláusulas que servirían de botón del pánico que les permitirían recuperar su dinero de forma anticipada.

Oficialmente, la hipotética salida de Cataluña de España es algo que no preocupa a bancos y fondos, que en discursos de sus primeros espadas la califican de opción remota y absurda. Pero sobre el papel, genera cada vez más inquietud, como está empezando a plasmarse en grandes financiaciones concedidas recientemente. 

Diversas fuentes financieras consultadas por Vozpópuli desvelan que grandes bancos e inversores internacionales han comenzado a incluir 'cláusulas anti-independencia' en nuevos contratos, con las que recuperarían su inversión en caso de que la independencia de Cataluña pasara del dicho al hecho.

Lejos de las implicaciones políticas e históricas, lo que preocupa a la banca y a los fondos es que esta noticia acarreara que Cataluña dejara el euro y la consecuente depreciación de la nueva divisa, que les haría perder mucho dinero. Por ello, algunas de las nuevas cláusulas están redactadas en torno a la moneda y fijan una amortización anticipada de la financiación en caso de que la comunidad autónoma dejara el euro, tal y como reconocen desde un gran fondo presente en la región.

Desde un despacho de abogados señalan que la inclusión de estas condiciones ha provocado que se hayan cancelado operaciones y que los inversores planteen alternativas, como llevarse la empresa en cuestión fuera de Cataluña antes de cerrar la adquisición. Una consultora preguntada al respecto añade otra de las opciones que se está empleando: "La cláusula establece que si hay independencia cualquier controversia se sometería a ley española".

La cosa no queda ahí. Hay más ejemplos: una empresa con sede en Barcelona consultada expone que aplica la 'cláusula anti-independencia' en sus contratos con proveedores, de forma que si Cataluña saliera de España pudiera cancelar los acuerdos y plegar velas rápidamente.

Este tipo de condiciones en los contratos financieros no son nuevas en la banca. Ya se aplicaron en Grecia cuando la economía helena se asomó al precipicio de la salida del euro entre 2010 y 2011. Posteriormente, se llegaron a incluir en España, cuando el país parecía abocado a un rescate e incluso se contemplaba una ruptura del euro. Y, más recientemente, estas cláusulas se han redactado en financiaciones que pudieran verse afectadas por el brexit.

Fuga de empresas

Al igual que en estos casos, el daño que está haciendo a la economía la amenaza de una ruptura catalana va más allá de la inclusión de una cláusula o el encarecimiento de la financiación. Sólo durante los seis primeros meses de 2016, casi 800 compañías de Cataluña han dejado la comunidad, y de ellas casi la mitad se han instalado en Madrid. (...)

En medio de este escenario, todo apunta a que el independentismo seguirá siendo un tema tabú en el sector financiero a corto plazo, al menos en los discursos públicos. Mientras que de puertas hacia dentro seguirá cada vez más presente en el día a día, con los planes de contingencia en el caso de las entidades catalana (CaixaBank y Sabadell) y con cada vez más 'cláusulas anti-independencia'."                    (Vox Populi, 19/09/16)

Fascismo deportivo: “El jugador debe realizar máximos esfuerzos para integrarse en la sociedad catalana, respetando y asumiendo los valores culturales de la misma, comprometiéndose especialmente en el aprendizaje de la lengua catalana, vehículo fundamental para la mencionada integración”

"El Barcelona, en todos sus contratos desde la era Laporta, obliga a sus nuevos fichajes a aprender catalán. La mayoría de recién llegados no pican en esa cláusula que el club mete en sus acuerdos, sin embargo, Yannick Umtiti, hermano y agente de Sam Umtiti, demostró que han pecado de pardillos.

“El jugador debe realizar máximos esfuerzos para integrarse en la sociedad catalana, respetando y asumiendo los valores culturales de la misma, comprometiéndose especialmente en el aprendizaje de la lengua catalana, vehículo fundamental para la mencionada integración”, reza la famosa cláusula que los Umtiti se han tragado.

Otros como Suárez y Rakitic se niegan a cumplir la obligación que les impone el club de aprender catalán."                    (Somatemps)

19/9/16

Éramos naciones distintas y enfrentadas. Ellos seguían siendo el Sur, unos vagos de muy señor suyo que iban a tomar vinos al bar a nuestra costa (Duran i Lleida dixit); nosotros, en cambio, éramos la Alemania mediterránea, emprendedora, trabajadora...

"(...) Nos mintieron, nos volvieron a mentir sobre el derecho a decidir que era realmente su (no nuestro) derecho a dividir, a dividirnos (y a despistarnos desde luego: Santi Vila dixit). Nos dijeron que aquellas manifestaciones del 11S pedían, exigían, una consulta democrática. 

Que España, que los españoles, nos oprimían y esclavizaban. Que nosotros éramos demócratas y ellos, sin matices ni distinciones, unos brutos autoritarios. Además, sus hijos, los hijos de andaluces y gallegos hablaban mal. No eran como nuestros hijos. 

A esos niños no se les entendía, palabra del ex president. Por si faltara algo nos abrazamos con el adversario de clase, con uno de los representantes políticos de las 400 familias con mando en plaza, con el hijo político predilecto del molt ex honorable, nuestro Bárcenas-Rato-Soria.

Pero todo, bien pensado, resultaba claro y nítido desde el principio: las élites de aquí, no peores por supuesto que las de allí, con la ayuda incomprensible de sectores que decían ser de izquierdas y federalistas, intentando ocultar mil tropelías y robos y pensando que en momentos de crisis y debilidad podían resultar vencedores, diseñaron un proyecto neoliberal de ruptura para confundirnos y despistarnos. 

Millet, Pujol, Cambó, Barrera, incluso Porcioles y Samaranch (¡despedido con honores de Estado en tiempos del tripartito!) eran nuestros amigos, nuestros compatriotas; Garzón, Iglesias, Negrín, Lorca, Ibárruri, Ruano, Anguita, eran españoles. Nada tenían que ver con nosotros. No nos entendían, nunca nos habían entendido, no podían entendernos. No tenían el gen-meme catalino.

 Éramos naciones distintas y enfrentadas. Ellos seguían siendo el Sur, unos vagos de muy señor suyo que iban a tomar vinos al bar a nuestra costa (Duran i Lleida dixit); nosotros, en cambio, éramos la Alemania mediterránea, emprendedora, trabajadora, muy moderna, pulcra, científicamente avanzada, humanista y culta. Nada que ver con el África española. Sin ellos estaríamos mucho mejor. Son pobres y no hablan idiomas.

 “Una lengua, una nación, un Estado”, proclamaban algunos con convicción. Y además, por si faltara algo, con la ayuda de los 16.000 millones de déficit fiscal permanente, que algunas “autoridades científicas” aseguraban y publicitaban sin descanso ni sonrojo, tocaríamos y superaríamos la cima del Estado de bienestar nórdico. 

Por aquellos días, los de la “Liga del Norte” empezaron a visitarnos. Se soñaba con construir CatVegas y nuestro conseller de Economía, un gran catedrático de prestigio internacional, aspirante en su día al Premio Nobel de economía, visitaba servilmente a Sheldon Adelson, uno de los seres más vomitivos y zafios del mundo, alguien que ya ocupa un lugar destacado en la historia universal de la infamia y el latrocinio.

 Lo nuestro, concluían, será como un capitalismo no capitalista. Casi un socialismo democrático con rostro humano y, por supuesto, català, molt català. Itaca está esperándonos. ¡A por ella!, nos decían.

Formaciones que decían ser de izquierdas y, además, comunes, justificaban -con toda la ambigüedad de la que eran capaces- su presencia en manifestaciones secesionistas, partidarias de la formación de un Estado que decían propio subordinado a los intereses de los grandes poderes de la UE (sin nada que decidir en este nudo de asuntos también “territoriales”), por la necesidad de rechazar los reiterados ataques al autogobierno del país, por la criminalización (sic) de la que había sido objeto "el derecho a decidir-dividir" y, aún más, en ocasiones, para "defender" sus "convicciones republicanas y soberanistas". 

¿Convicciones republicanas alejándose años-luz de todas las tradiciones de pueblos y ciudadanos hermanados por mil lazos sociales, familiares, de amistad, de historia en común, también en momentos de grandes esperanzas republicanas? 

Un escándalo, una estafa inconmensurable, que se vendía y vende como el no va más del no va más, lo mejor de lo óptimo, mientras el resto de la izquierda transformadora española sigue siendo incapaz de formular la mínima crítica al disparate y transita y transitaba por las torpes aguas del seguidismo y la repetición asignificativa.

 La autonomía de una de las partes se confundía con el silencio y la ratificación ciega. Lo que ellos digan; nosotros calladitos. Ellos lo entienden mejor, lo “viven intensamente”. De lo que no se puede hablar, lo mejor es el silencio.

Afirmaban los supuestos comunes que la Diada -ya transformada en un día de vindicación secesionista, no en un día de todos como había sido hasta el momento- llegaba en un contexto "de una fuerte regresión centralista y autoritaria" y de "un ataque sin precedentes contra libertades y derechos sociales elementales". ¿Sin precedentes? ¿Ataques sin precedentes? ¿Dónde se ubica su memoria, nuestra memoria? 

Desde luego que se podía hablar -criticar, denunciar, oponerse, luchar- de la política neoliberal del gobierno central (y centralista en este caso), tan similar al gobierno catalán en objetivos y procedimientos, gobierno de quien siempre se hablaba y habla en otros términos. No és el mateix, aquests són una mica de casa. Desde Barcelona En Comú, se afirmaba, se consideraba indispensable hacer frente a esta deriva, la del gobierno central. 

A veces se criticaba también al gobierno catalán. ¿Por qué no entonces, con esa misma lógica-ilógica, no se exigía la secesión barcelonesa de Cataluña al criticar la acción política del gobierno de la Generalitat? ¿Se defienden los derechos sociales de todas las personas, “empezando por los de las mujeres y por los de las clases populares que son quienes más están sufriendo con las políticas de austeridad", como reza el comunicado 11S de BenC, acudiendo a una manifestación secesionista, cogidos de la mano o apoyando a una política profesional como Carme Forcadell cuya idea política central, no se conocen muchas otras, es que “los españoles han esclavizado a los catalanes”?

 ¿Nos querrán tomar el pelo cuando afirman que quieren "dotar a esta Diada de un sentido integrador, inclusivo" y "convertirla en un momento de conmemoración y de reivindicación plural de la democracia, de la soberanía real y de derechos básicos que corresponden a todo el mundo"?  (...)

Este 11S ya es suyo, no es terreno común. Como lo han sido los de estos últimos años; no, curiosamente, en tiempos de fascismo y clandestinidad. Ya puestos, ¿qué celebramos, qué se celebra el 11S? ¿Qué pasó realmente en 1714, más allá del relato sesgado que nos han contado mil y una vez, tantas como ha sido matizado, criticado y reformulado? 

 ¿El pueblo catalán, todo el pueblo catalán, contra los Borbones apoyados estos por el resto de todos los pueblos españoles? ¿Este es el cuento que supera los tres siglos de antigüedad?

El llamamiento para acudir a Sant Boi de Llobregat, también el 11S por la mañana, es otro ejemplo de revisión y desmemoria histórica. Los asistentes a aquella concentración “semilegal” de 1976 -¡ yo fui uno de ellos!- en la que intervinieron Miquel Roca Juyent ( Consell de Forces Polítiques de Catalunya, el defensor actual de la Infanta Cristina ), Octavi Saltor (en nombre de los grupos de la oposición catalana de derecha-derecha no encuadrados en “organismos unitarios” por no querer “mancharse” con el PSUC y fuerzas afines) y Jordi Carbonell (un independentista recientemente fallecido que representaba la Assemblea de Catalunya) empezamos a ser conscientes de las manos en que se dejaba la hegemonía de la lucha por lo que entonces llamábamos “libertades nacionales”. 

El federalismo no estuvo presente en aquel acto supuestamente unitario, poco después de aquellas luchas clandestinas en las que muchos grandes hombres de la Patria estaban en su casa estudiando o preparándose para tiempos futuros.

Pero no se trata por nuestra parte de quedarnos en casa ante estas “manifestaciones patrióticas y excluyentes” como cantaba Georges Brassens. Nuestro 11S se relacionaba, se ha relacionado durante años, con otro 11S, con el chileno y con dos valores centrales de nuestra tradición: el internacionalismo y la solidaridad. 

La Plaza Salvador Allende, la concentración popular en esa plaza que se celebrará en la mañana de este próximo domingo, es nuestra mejor opción para celebrar, políticamente, nuestro 11S. No hay otra, ¡ese es nuestro 11S! (...)"                   (Salvador López Arnal , Rebelión, 10/09/16)

Si en algo ha sido fértil la escena política catalana de los últimos años es en la creación de conceptos, neologismos, eufemismos y hallazgos idiomáticos que se han incorporado al debate diario. Se llama demagogia...

"Si en algo ha sido fértil la escena política catalana de los últimos años es en la creación de conceptos. Los dirigentes independentistas, aferrados a la máxima de origen vasco de que «todo lo que tiene nombre existe», han generado multitud de neologismos, eufemismos y hallazgos idiomáticos que se han incorporado al debate diario. 

Algunos de ellos (como el de «línea roja») han cruzado la de momento inexistente frontera y están presentes también en las negociaciones para la investidura del próximo presidente del Gobierno español. 

La mayor parte de estas nociones nace en el laboratorio de ideas de Convergència, un partido tan aficionado a los vericuetos lingüísticos que incluso ha cambiado de nombre: ahora se llama Partit Demòcrata Català. 

Durante muchos años, el fundador de la formación, Jordi Pujol, se valió de ese equilibrismo dialéctico para retener el poder en Cataluña. Él ya está fuera de juego, pero su estilo sigue muy presente.
  • CONSULTA. CiU empezó a hablar de «consulta» antes de las elecciones de 2012, que Artur Mas convocó para tratar de aprovechar -sin éxito- la eclosión independentista de la Diada de ese año. El entonces president no se atrevió a reclamar un referéndum de autodeterminación y prefirió ese eufemismo. Después se dispuso que se celebrara el 9 de noviembre de 2014, pero la prohibición del Tribunal Constitucional (TC) provocó la aparición de un nuevo concepto: para tratar de esquivar el veto, el Gobierno catalán dijo que lo que iba a celebrar no era en realidad una «consulta», sino un «proceso participativo». 
  • DERECHO A DECIDIR. Mas puso en circulación el «derecho a decidir» en 2007, inspirado por el nacionalismo vasco. En una famosa conferencia, el entonces aspirante a president afirmó que, a partir de ese momento, Convergència iba a guiarse por esa reivindicación, aunque en principio iba a reclamarla para las ideas que «unen a los catalanes» (como la gestión de las infraestructuras) y no para las que los «separan» (como, en aquel entonces, opinaba Mas sobre la independencia). Uno de los principales ideólogos de Mas, el profesor y ensayista Agustí Colomines, declaró años después: «El derecho a decidir es una chorrada que nos inventamos para no decir lo que es. Es derecho a la autodeterminación, y punto pelota».
  • DESCONEXIÓN. Se trata de un concepto que se ha puesto de moda en la última legislatura catalana. Los independentistas no lograron en las elecciones del 27 de septiembre de 2015 la mayoría absoluta de votos que buscaban, aunque sí la de escaños. Para explicar que los meses siguientes iban a dedicarse a allanar el camino de la secesión antes de proclamarla en una etapa posterior, idearon las «tres leyes de la desconexión», que ahora se tramitan en el Parlament: la de la Hacienda propia, la de la Seguridad Social y la de Transitoriedad Jurídica.
  • DESOBEDIENCIA. Es una palabra mucho más clara que la mayoría de esta lista, y lo es porque quien la utiliza no es Convergència, sino la CUP. Los antisistema exigen «desobediencia» a la legalidad española (sobre todo a las decisiones y advertencias del TC) desde el principio de la Legislatura. Al Govern no le gusta demasiado la palabra. En cada rueda de prensa posterior a un fallo del TC, cuando se le pregunta a la portavoz Neus Munté si lo desobedecerán, responde lo mismo: «Nosotros obedeceremos el mandato democrático del Parlament».
  • DUI. Siglas de la «declaración unilateral de independencia». Convergència y Esquerra se presentaron juntas a las últimas elecciones catalanas -tras muchas presiones de la primera, que veía peligrar su hegemonía dentro del nacionalismo catalán- englobadas en la marca de Junts pel Sí. El principal reclamo de su programa electoral era la «proclamación de la independencia», que debía llegar inmediatamente después de la formación de un «Gobierno de concentración». Sin embargo, los resultados del 27-S enfriaron las expectativas, para desesperación de muchos independentistas con poca paciencia, y diputados de Junts pel Sí aseguran ahora que la declaración unilateral no era una promesa electoral. Recientemente, la número dos de ERC, Marta Rovira, ha declarado que «la DUI es la Ley de Transitoriedad Jurídica», la norma que debe permitir el paso de la legalidad española a la catalana sin dejar «vacíos de poder».
  • EFTA. Tras las elecciones de 2012, los dirigentes independentistas prometieron a sus fieles que la comunidad internacional -y en concreto la Unión Europea- iban a dar apoyo inmediato a sus reivindicaciones. Pronto se vio que sucedía más bien al contrario y algunos buscaron amparo en otros organismos internacionales. En aquel tiempo empezó a circular la idea de que una Cataluña independiente podría integrarse en la Asociación Europea de Libre Cambio (EFTA, por sus siglas en inglés), de la que forman parte Islandia, Noruega, Liechtenstein y Suiza. La ocurrencia, ya casi olvidada, tuvo su momento de esplendor cuando se incluyó como posibilidad en uno de los informes del comité asesor para la Transición Nacional, el sanedrín que reunió Mas para asesorarse antes de iniciar el proceso de secesión.
  • ESTRUCTURAS DE ESTADO. Mas habló por primera vez de crear «estructuras de Estado» en Cataluña antes de las elecciones de 2012. Desde entonces, el concepto se ha demostrado flexible (cada partido entiende que puede dar cabida a cosas diferentes, y se ha llegado a decir que los Mossos d'Esquadra o TV3 son estructuras de Estado) y mutable. El Gobierno español ha utilizado también esa noción, para alertar de su ilegalidad: lo hizo, por ejemplo, cuando recurrió ante el Tribunal Constitucional el diseño de una Hacienda y una agencia de Seguridad Social exclusivamente catalanas.
  • HOJA DE RUTA. En la política catalana ya no hay planes, calendarios o timings, sino «hojas de ruta». Inspirada en el nombre que se dio al plan para tratar de lograr la paz entre Israel y Palestina -por tanto, buscando la grandilocuencia-, la «hoja de ruta» independentista ha provocado a menudo problemas a sus propios impulsores: los soberanistas más acérrimos reclaman cualquier desvío o incumplimiento.
  • LÍNEA ROJA. Posiblemente el concepto más exitoso de los que se han puesto en circulación desde Cataluña. Empezó a usarse con profusión durante las negociaciones del Estatuto de 2006, sobre todo con respecto a la consideración de nación de Cataluña y al estatus de la lengua catalana. Se supone que la «línea roja» rodea a lo que se tiene por innegociable e irrenunciable; pero, como se ve también en las negociaciones para la investidura de un nuevo Gobierno español, su inviolabilidad es muy discutible.
  • MANDATO DEMOCRÁTICO. Junt pel Sí ha encontrado en el «mandato democrático» el bálsamo de Fierabrás contra cualquier resolución del TC o crítica de la oposición a su plan independentista. Según ellos, no tienen más alternativa que seguir adelante con la «hoja de ruta» que se marcaron porque los ciudadanos que les votaron les dieron, más que una victoria electoral sin mayoría absoluta, un «mandato democrático» que están obligados a cumplir. El concepto se escucha casi a diario en los debates parlamentarios.
  • PACTO FISCAL. Eufemismo del concierto vasco. La sentencia del TC sobre el Estatuto y la crisis económica propiciaron que Mas -cuando aún no perseguía explícitamente la independencia- se fijara el objetivo de un nuevo acuerdo económico con el Estado más beneficioso para Cataluña. Se le llamó «pacto fiscal» para evitar el argumento de que el cupo era un derecho histórico. Cuando Mariano Rajoy, tras una reunión en La Moncloa en 2012, rechazó un cambio automático de sistema, Mas emprendió la vía soberanista.
  • PARTIT DEMÒCRATA CATALÀ. Acuciada por los casos de corrupción, Convergència decidió hace unos meses «refundarse» en un nuevo partido. El desprestigio de la marca que creó Jordi Pujol -propiciada en gran medida por el propio fundador y su confesión de que ocultó dinero al fisco durante décadas en paraísos fiscales- llevó a la dirección a ofrecer a sus militantes dos opciones para el cambio de nombre: Més Catalunya y Catalans Convergents. Los asistentes al congreso no podían creerse que meses de trabajo hubieran desembocado en dos alternativas tan frívolas y, en un gesto inédito, se sublevaron e impusieron la denominación de Partit Demòcrata Català. Era la que menos gustaba tanto a Mas como a Carles Puigdemont.
  • PASO AL LADO. Tras las elecciones de 2015, y ante la imposibilidad de lograr su investidura por la oposición de la CUP, Mas anunció que daba un «paso al lado». Quería decir que renunciaba a presidir la Generalitat, pero que no se retiraba de la política.
  • 'PROCÉS'. Un proceso es algo en movimiento, que «va hacia delante» -según la RAE-, una idea que le interesa transmitir al independentismo. El procés (hacia la secesión) engloba toda la política catalana de los últimos años.
  • RUI. En un proceso tan largo las ideas se deben ir renovando, y la que este verano está más en auge es el RUI. El referéndum unilateral de independencia -el nombre está tomado del DUI- es la propuesta, surgida del ámbito de la CUP, que dará más que hablar en los próximos meses. Se trata, en pocas palabras, de repetir la consulta del 9-N, pero con la diferencia de que esta vez no se buscará la aquiescencia del Gobierno español, ni se dará marcha atrás cuando lleguen las advertencias ni las resoluciones del Tribunal Constitucional. En principio, el entorno convergente no es demasiado partidario del RUI. En primer lugar, porque desmonta todo el imaginario que se había construido en torno al 9-N y a la supuesta audacia de Mas: si se celebra un segundo referéndum se da por hecho de forma tácita que el primero no fue válido. De hecho, antes de esa consulta el entonces president rechazó el enfrentamiento directo con el Estado y devaluó la jornada cuando el TC la vetó. En segundo lugar, la propuesta de la CUP de poner fecha al referéndum unilateral impide dilatar el procés en el tiempo, precipita el enfrentamiento directo con el Gobierno de Madrid y propicia imputaciones e inhabilitaciones. Un centenar de personalidades independentistas -donde se incluyen políticos vinculados a ERC, como Josep Lluís Carod-Rovira o Gabriel Rufián, y a la CUP, como David Fernàndez- ha impulsado un manifiesto a favor del RUI que ha recogido más de 14.000 apoyos. En el Partit Demòcrata Català subrayan que la nueva propuesta no resuelve el principal problema que ya tuvo el 9-N: ¿cómo se legitima una iniciativa que sólo tiene el aval independentista, cómo arrastrar a las urnas a los catalanes que no quieren la secesión, sin cuya participación el resultado perdería de nuevo toda validez? Sin embargo, en las últimas ruedas de prensa el Govern se muestra más abierto a estudiar la idea, probablemente porque está buscando el apoyo de la CUP a Puigdemont en la cuestión de confianza convocada para el 29 de septiembre y a los presupuestos de la Generalitat de 2017.
  • SOBERANISMO. Cuando empezó a hablarse de «soberanismo» en Cataluña, en los últimos años de la primera década del siglo, la palabra no estaba recogida ni en el diccionario normativo español ni en el catalán. Convergència la puso en circulación en su última época todavía tibia: quería dar a entender que ya había superado el nacionalismo pero todavía no era explícitamente independentista. Quienes quieren la secesión dicen ahora que para ser soberanista basta con querer un referéndum de autodeterminación, aunque -como le pasa a Podemos- no se esté a favor de la independencia."                 (Daniel G. Sastre, El Mundo, 14/08/16)

16/9/16

Los federalistas canadienses defienden el bilingüismo, así en Canadá como en Quebec, y considerarían una aberración las políticas de exclusión del español. En Canadá el tajo es claro: o se es federalista o se es nacionalista.

"(...) Canadá es la única democracia que ha gestionado con éxito un intento de separación de raíz identitaria y eminentemente lingüístico, que es lo que tenemos nosotros, por más que se lo pretenda revestir de motivos más augustos. Consideremos tres instancias:

El referéndum y la ley de claridad. Reina aquí una confusión interesada. Lo primero que hay que aclarar es que la Constitución canadiense, que no reconoce el derecho a la secesión unilateral, sí permite la celebración de referendos de independencia. Ello hace de Canadá una excepción en el universo de las democracias, que se fundan en el principio republicano de indivisibilidad del territorio, sin que ello cancele sus credenciales democráticas. 

Ahora bien, para evitar la inestabilidad política que conlleva esa facultad, el federalismo canadiense ideó un mecanismo restrictivo. El hoy ministro de Asuntos Exteriores, Stéphane Dion, solicitó de la Corte Suprema de Canadá un dictamen sobre las condiciones en que tal ejercicio del derecho de autodeterminación se podía practicar.

 En su respuesta el Tribunal concluyó: que Quebec no tiene un derecho a la secesión unilateral sino a entablar negociaciones con la federación al efecto de separarse; que sólo habría lugar a esas negociaciones tras un referendo con una pregunta clara (en 1980 y 1995 no lo habían sido); y que, en todo caso, la negociación no tenía por qué abocar necesariamente a la separación si Ottawa y Quebec no alcanzaban un acuerdo. Tal doctrina fue luego llevada a ley mediante la Clarity Act del año 2000. 

Es decir, y esto es lo crucial: la Ley de Claridad no nació para facilitar referendos, sino para dificultarlos, al explicitar el largo y complicado proceso de la ruptura pactada.

La cuestión de la plurinacionalidad y el estatuto especial. ¿Pero no es cierto acaso, dirán los nacionalistas, que Ottawa reconoce a Quebec como nación? No exactamente. En ningún lugar de la Constitución canadiense de 1982 se habla de Canadá como un Estado plurinacional, y la doctrina, aunque no es pacífica, no suele considerar que lo sea.

 Lo que ocurrió es que en 2006, en una hábil jugada del Gobierno de Stephen Harper, el Parlamento Federal, neutralizando una moción del Bloc Québequois, reconoció que “les quebequois forman una nación en un Canadá unido”. Adviértase el matiz: se dice “los quebequenses”, y no “Quebec”, y se dice en lengua francesa, tanto en la versión francesa como la inglesa de la declaración. Con esto se quería significar: 

a) Que la cuestión es demasiado compleja como para llevarla a la Constitución. 

b) Que el reconocimiento de nación, en su acepción sociológica y no política, se circunscribe a los descendientes francófonos de los primeros colonos franceses, dejando fuera a quebequenses de lengua inglesa que no quisieran sentirse por aludidos.

 c) Que el reconocimiento de esta nación histórica y cultural se lleva a cabo dentro de un Canadá unido. 

Compárese este sutil, eficaz e inteligente gesto con las apresuradas e irreflexivas llamadas a reconocer la plurinacionalidad del Estado español, sin saber siquiera cuántas y cuáles son las naciones que lo compondrían. Porque en realidad, en Canadá, lo que se ha desplegado en los últimos 50 años no ha sido una política de plurinacionalidad sino de multiculturalidad y, sobre todo, de bilingüismo.

La cuestión de la lengua. Si el ardor secesionista se ha apagado en Quebec, no es porque haya obtenido rango legal de nación, ni porque se haya reconocido su derecho de autodeterminación. La razón del éxito en la gestión territorial ha sido la correcta localización del problema, a partir de los años sesenta del pasado siglo, en la cuestión de la lengua. 

La élite política en Ottawa entendió, no sin resistencias, que si los quebequenses veían adecuadamente representada su lengua en las instancias federales de gobierno, su desafección disminuiría y el nacionalismo se vería privado de su principal instrumento de hegemonía. Fue así como en 1972, la Official Languages Act dio igual rango federal a inglés y francés. Gracias a esa medida, gradualmente implementada, hoy indiscutida, el soberanismo quebequés llegó a sus referendos con la pólvora mojada. 

Pero de nuevo compárese esto con las ideas dominantes en España: los federalistas hicieron suyo el francés, pero ni por un momento hubieran aceptado blindar la exclusión del inglés en Quebec. Tanto cuidado puso Ottawa en que los francófonos no se sintieran excluidos, como que los anglófonos no sufrieran merma en sus derechos en Quebec (la Sección 13 de la Constitución garantiza el derecho a ser escolarizado en ambas lenguas, bajo ciertas condiciones). 

Muchos somos los que defendemos que esta es la vía que debería seguir España: resolver el contencioso lingüístico a través de una Ley de Lenguas Oficiales que, realzando el lugar público de las lenguas cooficiales, siente de manera justa e inclusiva los derechos lingüísticos de todos los ciudadanos españoles.  (...)

En Canadá, los federalistas no promueven referendos de autodeterminación: hacen lo posible por evitarlos y los desacreditan como mecanismos anómalos en democracia, porque obligan a seleccionar a una parte de los conciudadanos como extranjeros; en España, por contra, a muchos aparentes federalistas, el derecho a decidir les parece bálsamo de todo mal territorial.

 Los federalistas canadienses defienden el bilingüismo, así en Canadá como en Quebec, y considerarían una aberración las políticas de exclusión del español practicadas, cada día con más violencia verbal y simbólica, en más de una comunidad autónoma española; nuestros falsos federalistas se sueltan con afirmaciones lisérgicas como que el “el bilingüismo es un atentado a la convivencia”.

 Y es que en Canadá el tajo es claro: o se es federalista o se es nacionalista. En España, la mediación del “catalanismo” ha permitido hacer pasar por legítima reivindicación lo que, a partir de 1978, no era más que ramplón nacionalismo. Lo que hace falta en Cataluña y en el conjunto de España, en suma, es un verdadero líder federalista, alguien que nos arengue con el mismo claro mensaje que Pierre Trudeau dirigió a su país el siglo pasado.

 En el conjunto de España sonaría así: “Españoles, debemos culminar el reconocimiento público de nuestras cuatro lenguas principales, hoy todavía parcial y fragmentario”. Y en Cataluña: “Catalanes, tras la aprobación de la Constitución democrática nuestra identidad está protegida; digamos adiós para siempre a la cultura morbosa del agravio perpetuo y hagamos definitivamente nuestro este gran país, España, lleno de potencial, que por tradición y legado nos pertenece”."                   ( . El País, 12-09-16) 

Mireia Belmonte critica las esteladas del Camp Nou

"La doble medallista olímpica, Mireia Belmonte, acudió al Camp Nou invitada por la directiva para presenciar el partido que disputó el Barça frente al Celtic. Belmonte, que semanas antes había realizado el saque de honor en el Santiago Bernabéu, afirmó en declaraciones a Atresmedia que “no soy de ningún equipo”.

También se mostró crítica con la afición azulgrana, que al inicio del partido exhibió miles de esteladas que previamente habían repartido entidades soberanistas para protestar contra las sanciones de la UEFA.

 “Cada uno es libre de expresarse como quiera, pero creo que no se debe mezclar nunca el deporte con la política porque no tienen nada que ver”. “Cada uno tiene su forma de expresarse, pero no veo que cuadren esas dos cosas”, sentenció la nadadora de Badalona."              (e-notícies, 15/09/16)

15/9/16

Carod Rovira: "exactamente, ¿dónde estamos?"

"El exvicepresidente del Govern y expresidente de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, en declaraciones a Els Matins de TV3, ha considerado que el independentismo sufre "cierto desconcierto". "Si a los cientos de miles de personas que salieron a la calle nos hubieran pedido que es lo que toca ahora según la hoja de ruta, el Nuevo Testamento o el Antiguo Testamento habríamos encontrado dificultad de respuesta y dificultades para precisar", ha indicado.

"Quiero creer que está todo preparado, pero a veces da la impresión de cierta improvisación, como si el último que tiene un pensamiento genial se incorpora a la hoja de ruta. Y entonces la empanada mental ya es monumental cuando sales con el RUI, con el Rull que es consejero, con el DUI, con el DIU ... exactamente dónde estamos? estaría bien que lo supiéramos, porque si no al final parece que haces castillos de arena", ha argumentado.

Carod cree que "hay algo exagerado de improvisación" y ha recordado que "ha habido una etapa donde se despreciaba la vía del referéndum. Se convocaron unas elecciones plebiscitarias por parte de una candidatura que se presentó y es obvio que no ganó pese a ser la opción más votada".

"Ahora se ha vuelto a recuperar la vía del referéndum. Ha habido en la manifestación la presencia de los Comunes, Ada Colau fue a una manifestación que no era el la fiesta del caracol, porque están a favor del referéndum", ha ironizado. (...)"         (e-notícies, 13/09/16)

Con los españoles, no podemos entendernos. Tienen memes de cabreros y conquistadores, son otra cosa (un historiador famoso y supuestamente de izquierda afirmó algo parecido)

La Diada y el día después” es el título de un artículo en defensa del DDD [derecho a dividir-decidir] publicado por la alcaldesa de Barcelona en el global-imperial del pasado sábado 10 de setiembre [1]. (...)  unos breves comentarios:

1. Seguimos sin saber la posición de Colau y Barcelona en comú respecto al tema-monotema más allá de la apelación a “que el pueblo decida”. Supongamos que hablamos de cualquier otro tema, de la educación por ejemplo.

 En .Cat, como en el resto de España, hay grupos sociales partidarios de la privada-privada (Aula, la opción familiar de Artur Mas por ejemplo); otros de la privada concertada (no cito nombres) y otros, finalmente, de la pública. El contenido de clase e ideológico es manifiesto en la opción. 

¿Pueden imaginarse una fuerza de izquierda que no manifestara su opinión sobre este asunto y dijera que la ciudadanía ya decidirá en su momento qué opción le parece la mejor o la más necesitada de apoyo? Si lo apuntado parece (porque es) un disparate, ¿a qué viene ocultar -o decir sí para mañana decir no o no exactamente así - la opción defendida en el asunto que nos tiene entre manos? ¿O no hay opción porque se intenta encontrar apoyos y electores en todas las opciones?

1.1.En ocasiones, parece que Colau y los comunes apuestan por una República confederada con el resto de España (o con otras Repúblicas confederadas). Si hay un sistema político intrínsecamente inestable, ese sistema es una confederación. Estados Unidos empezó siendo una confederación y ahora es una República Federal. Lo más parecido a una confederación es la Unión Europea. (...)

En el fondo de lo escrito: Cataluña es una nación y, por tanto, se puede hablar tranquilamente de Cataluña y lo otro, sin precisar nunca, es una cosa muy rara a la que, como “siempre” hemos hecho, seguimos llamando “Estado español” porque España es palabra de fachas y afines. Vamos, lo de TV3: llueve en Granollers y nieva en el Estado español para informar que nieva en Jaca. 

3. La ausencia de críticas a la derecha catalana y sistemas políticos afines. Lean el artículo. Vean como deja Colau a la derecha española y vea también la total ausencia de referencias críticas a la derecha catalana que, según las últimas investigaciones empírico-científicas, son gente de otra pasta, más humanistas, más generosos, más modernos, ángeles sociales. Otra clase social. Un Millet, por ejemplo, poco tiene que ver con un Pérez o con un Rato. Es català i viu i treballa a Catalunya! (...)

5. Pueblo-ciudadanía como un todo uniforme. No es un caso singular el de Colau por supuesto. Pero la permanente consideración de la población catalana en términos de pueblo o de ciudadanía diluye, por arte de magia lingüística, la existencia de clases sociales y promueve la construcción social, como dicen ahora algunos, de un pueblo catalán del que todos formaríamos parte, un sólo pueblo, un sólo país: Pujol, Mas, Millet, Fainé, trabajadores en precario, trabajadores en paro forzado, mujeres en la economía sumergida, estudiantes en búsqueda de contratos temporales de 10 horas y 15 minutos,la multinacional Barça-Qatar,… Todos a una, todos somos un único pueblo que aspira a una Cataluña perfecta. Así, pues, adelante, a por ellos, a por quien sea.  (...)

No es que uno pretenda ser un defensor de la derecha española pero afirmar lo que se afirma sobre ella en los últimos 150 años parece olvidar las diferencias entre la estructura del Estado español en la segunda mitad del XIX, pongamos por caso, y la del Estado autonómico de 2016, que sin ser ninguna maravilla político-social no es, desde luego, el estado más centralista del mundo-mundial. 

c) Por lo demás, la permanente mirada homogeneizadora de la derecha española es más que discutible; en cambio, no lo es tanto la permanente mirada homogeneizadora de la derecha catalana y grupos próximos sobre la población o el pueblo catalán, pensándolo o aparentándolo, como un pueblo idéntico a lo largo de los siglos, un pueblo con una especie de unidad singular de destino en lo universal.  (...)

Sin ocultar responsabilidades, la actual desafección catalana tiene uno de sus detonantes principales en las fuerzas secesionistas catalanas que -desde hace muchas décadas- aprovechan cualquier ocasión, la que sea, para liarla y probar-demostrar (falsamente) que España es un país de brutos y zafios y Cataluña es la modernidad ilustrada.

 Luego, por tanto, fuera, lejos de aquí, a crear un Estado propio (lo que Colau votó el 9N). Con los españoles, no podemos entendernos. Tienen memes de cabreros y conquistadores, son otra cosa (un historiador famoso y supuestamente de izquierda afirmó algo parecido).  (...)

Muchas líneas para reivindicar el derecho de autodeterminación que no cuadra en absoluto con la situación de Cataluña en el actual marco español aunque se fuercen una y mil veces las cosas. La última observación sobre este nudo, la de la delegada de la ANC en Madrid que declaró el pasado 10 de setiembre que -tomen nota, va en serio- “Cataluña era la última colonia que le quedaba a España”. ¡Colonia (no en sentido de perfume), la última! 

Ya lo saben: los catalanes estamos colonizados por el Imperio español. ANC dixit y punto. Carme Forcadell ya nos advirtió de ello hace unos meses: ¡somos esclavos de los españoles, de los ñoles”. Por lo demás, esos grandes dotes de escucha y diálogo a los que se hace referencia casan muy mal con las urgencias de los planes secesionistas y con la participación en sus actos políticos.  (...)

En síntesis: primero dividimos España en cuatro o cinco naciones. Luego, ejercemos el derecho de autodeterminación en cada una de ellas. Y luego, si es el caso, nos juntamos o nos separamos o hacemos los que no vengan en gana en función de nuestros deseos más o menos mayoritarios. 

 Si la cosa se hace como se viene haciendo desde el 27S (perdieron su referéndum pero siguen con el “proceso”), ya podemos imaginar en que lodazal nos van a ubicar. Un lodazal, como se sabe, de imposible reparación. No es como votar equivocadamente a Barcelona en comú, mi caso, pensando que eran algo que ya no son o que no han sido nunca.

 (...) ¿a qué viene esa reivindicación cansina de la España plurinacional? España es un país de países, dicen, en España coexisten varias naciones. Vale. ¿Y qué pasa? ¿Qué hacemos? ¿Nos damos tortazos entre nosotros o intentamos convivir?

 ¿No ha pensado Colau que esa heterogeneidad de la que habla también se da en el interior de las naciones que componen el país en conjunto? ¿Reconoce Cataluña su propia plurinacional o en este caso ya no vale y somos “un sólo pueblo, queramos o no queremos”? ¿Pero no se está criticando el uniformismo? (...)"               (Salvador López Arnal

14/9/16

Este lunes casi todos los medios internacionales hacen el mismo análisis de la Diada... se ven ya las primeras muestras de agotamiento

"(...) Este lunes casi todos los medios internacionales con los que se reunió previamente el presidente de la Generalitat Carles Puigdemont, antes de celebrarse el acto del 11-S, hacen el mismo análisis de la Diada que el que avanzó el domingo este cronista. 

Por ejemplo, el periódico alemán Frankfurter Allgemaine Zeitung recuerda que el movimiento de protesta comenzó hace cinco años con un millón de manifestantes en Barcelona. Desde entonces, hubo cadenas humanas una y otra vez “pero como la independencia se demora tanto y los partidos catalanes se dedican, sobre todo, a luchas de política interna, y se ven ya las primeras muestras de agotamiento”.

 La historia y sus interpretaciones son tan importantes para los secesionistas que, cuando hace falta, sencillamente, se inventan lo que les parece. El historiador de la ANC, (Asamblea Nacional de Cataluña), principal organizadora de todas las manifestaciones independentistas, presentó recientemente dos revelaciones memorables.

 Por un lado, explicó Victor Cucurell, que Miguel de Cervantes se llamaba en realidad Joan Miquel Servent, era catalán y escribió su Don Quijote en catalán. Además, Cristóbal Colón no era italiano ni español, sino catalán. Joan Cristofol Colom i Bertran habría descubierto América 15 años antes y llegado a Canadá, no al Caribe. Mientras los medios de Madrid se tomaron esto a risa, en Barcelona sólo ríen los chinos.

 “Son ellos -revela el periódico alemán- quienes vendieron en las Ramblas las banderas, bufandas y gorras con la “bandera nacional”. Incluso, se ofrecían los primeros pasaportes catalanes. Todo ello, “made in Taiwán”.

Ese mismo cansancio y hastío es el que detecta el International New York Times que destaca que a pesar de su frágil posición al timón de un polémico Gobierno de coalición, Puigdemont está convencido de que “el tren catalán no se ha detenido, a pesar de que la política española esté empantanada. 

Nuestro tren avanza, y el otro tren, lleva meses bloqueado”. Sin embargo, muchos participantes reconocieron estar cansados después de cinco años de manifestaciones infructuosas para conseguir que el Gobierno de Madrid permita que Cataluña celebre una votación sobre la independencia.

 “El Gobierno, con el respaldo de los tribunales españoles, ha bloqueado repetidamente las iniciativas secesionistas y ha demandado a importantes políticos catalanes acusándoles de infringir la legislación española”.

 El Gobierno español sigue implacablemente opuesto a la independencia, o incluso a un referéndum al estilo escocés sobre la independencia, como siempre. Otros gobiernos europeos tienen crisis mayores que el conflicto Cataluña-España que afrontar.

Para el Financial Times sin el consentimiento de Madrid o el reconocimiento del mundo exterior, la mayoría de los analistas tienen problemas para ver un camino viable hacia una independencia o un Estado catalán.

 Sin embargo, Centenares de miles de personas salieron a las calles de toda la región de Cataluña, en el noreste de España, para celebrar el día nacional catalán, incluso cuando el estancamiento político en Madrid y las luchas internas en la región han colocado al movimiento independentista en una difícil encrucijada. 

Y, para el francés Les Echos, a pesar de la apariencia de unidad de la “marea amarilla” del domingo, los partidarios de la independencia se enfrentan desde hace meses, reflejando la incertidumbre respecto al futuro de su movimiento. Está claro que a falta de entendimiento entre Madrid y Barcelona, las ambiciones separatistas tienen pocas posibilidades de prosperar pacíficamente. 

El Presidente regional y la franja moderada saben que esto tomará tiempo. Esperar, es precisamente lo que los independentistas más determinados no quieren. “El próximo Gobierno español, sea del color que sea, -es la conclusión- tendrá el asunto catalán entre los temas urgentes”.

La conclusión de la mayoría de los medios y de los analistas internacionales es que dada la situación de bloqueo no hay tiempo para atender a las peticiones de los que se quieren separar de España, aparte de que es muy evidente que la causa del independentismo ha perdido mucho apoyo internacional.  (...)"                 (José Oneto, República.com, 12/09/16)

Boadella: “La Diada es una catarsis de los sentimientos bajos e inconfesables”

"(...) -Hace ya 25 años publicó un artículo, El Virus. Decía que Cataluña sufría una epidemia moral. ¿Se ha matizado o ha empeorado?

-En los últimos siete u ocho años, Cataluña ha generado un proceso de aceleración de lo que yo entendía como una enfermedad colectiva. Creo que el virus afecta en este momento a una parte sustancial del conjunto de la población. No sólo los políticos, sino el conjunto de la ciudadanía. Están afectados por un delirio colectivo. La pérdida del sentido de la realidad y del sentido común se hace evidente. Por lo tanto, se hace más demencial la situación en lo político, en lo social y por lógica en lo cultural.

-Pero existen actores nuevos. Por ejemplo: CUP, En Comú Podem. ¿Qué aportan? ¿atomización, pintoresquismo, gravedad?

-El nacionalismo es una de las formas más perfectas de populismo: afecta directamente a los sentimientos. Es lógico que en un caldo de cultivo que ya era enormemente populista se desarrollen con tanta facilidad otras manifestaciones de ese tipo que ya han encontrado eco en el resto España. Podemos, el juego extremista de la CUP, todo cuando rodea a la señora Colau... Dentro del populismo genérico, estas nuevas formas han encontrado dónde crecer. Y no hablo sólo de la secesión, sino en el resto de los ámbitos de la vida.

-En la España en la que se presentó Ubu, el pujolismo estaba muy lejos de sentarse en un banquillo. ¿Es eso una mejoría?

-Mis tres versiones de Ubu, que fueron aceptadas por una parte del público catalán, ocurrieron en momento donde existía una oposición. De un lado estaba el pujolismo, pero del otro estaba una izquierda más o menos protagonizada por el Partido Socialista Catalán (PSC). Eso aportaba un cierto equilibrio frente al populismo y la xenofobia nacionalista. En el momento en el que el PSC se pasa con todo el equipaje al lado opuesto, a partir de que Maragall asume la Generalitat y el PSC asume el secesionismo, se destruye la oposición en Cataluña y aquello se convierte un régimen.

-Apunta usted con el índice a los socialistas entonces.

-Hemos visto que el PSC ha traicionado no sólo a sus votantes, sino también a sus ideales de izquierda sobre la solidaridad entre los pueblos. Eso por una parte. Lo segundo tiene que ver con el hecho de que ante este avance del secesionismo, hay una responsabilidad evidente de lo que llamaríamos Madrid, es decir, los distintos gobiernos del Estado, en el que incluyo a todos: el gobierno de Zapatero, pero también a este y al anterior de Aznar.

Permitieron que esta epidemia se desarrollara con absoluta libertad, por intereses electorales o personales, sin intentar al menos imponer la Ley. A eso hemos asistido durante estos años. Y muchos catalanes no nacionalistas nos hemos sentido abandonados por el poder central.

-No sólo usted, Félix de Azúa decidió abandonar Barcelona. Sin embargo, ¿cuál es el signo más peligroso desde el punto de vista de un relato cultural?

-En el momento en que una comunidad opta por mirarse a sí misma pierde la noción de la realidad. Entra en una ficción colectiva en la cual el enemigo común proviene del exterior. Comienza a falsificarse el pasado y se enardecen sentimientos que son ridículos o xenofóbicos.

Es obvio que el espacio cultural, que forma parte también de esta sociedad, decae en todos los sentidos. Sólo brillan aquellas cosas que enardecen esta ficción. Eso en Cataluña tiene un elemento integrador que es la lengua.

El catalán ha pasado de ser un elemento de comunicación a ser un efectivo militar. A partir de ese momento se produce una endogamia y un empequeñecimiento en la mirada y en los objetivos de los entes y los sectores culturales. Ese tufo pueblerino que se desprende en este momento de la cultura en Cataluña es consecuencia de esta historia.

-En ocasión de las puestas en escena, le pregunto por la Diada… ¿Qué es? ¿Una comparsa, un derecho? ¿Qué significa simbólicamente?

-Es una catarsis de los bajos sentimientos, una exacerbación de sentimientos inconfesables. Hay revanchismo, xenofobia y paranoia. No digo que no sean positivas las catarsis, pero en cualquier caso no es una catarsis de profundidad y belleza como la del teatro o la música. 
Todo gravita alrededor de los bajos sentimientos de un pueblo, con líderes que se dedican a animarlos por sus propios intereses: excitar a la colectividad con las cosas menos nobles, para que sea ganancia de pescadores. 
No es una fiesta alegre o constructiva, ni siquiera un recuerdo positivo del pasado, es el recuerdo de la derrota de 1714, que tampoco es tal derrota pero ellos lo deforman. Jamás he estado en una, ni siquiera en la época de Franco. (...) (Entrevista a Albert Boadella, Vox Populi, 11/09/16)

13/9/16

El independentismo pierde adeptos: la Diada cosecha una menor participación... Diada, pero menos. 292.000 manifestantes, según dos catedráticos de Estadística

 "(...)  Ante el tendencioso desajuste habitual, se buscó en los últimos años un método científico para contar las aglomeraciones. 

Así nació Lynce, una empresa que contabilizó —uno a uno, según dijeron— muy a la baja grandes protestas y de distinto signo ideológico como la manifestación contra el aborto de 2011 en Madrid (ellos dieron 37.742 participantes y la Policía Nacional 250.000) o la marcha contra la sentencia del Estatut de 2010 (su cifra fue de 74.000 asistentes y la de la Guardia Urbana, 1,2 millones). La agencia EFE les contrató para esa última medición, realizada con fotos aéreas y una supuesta precisión hasta entonces inédita. Sin embargo, luego supimos que la exigua cifra se obtuvo con fotos realizadas a las 20.30, cuando la manifestación empezaba a disolverse. Profesionalmente discutida y con cierto fracaso comercial, la empresa cerró en 2012.

 A falta de otros métodos y disconforme con las cifras oficiales, Sociedad Civil Catalana pidió el año pasado a dos catedráticos que utilizaran un nuevo sistema estadístico para medir la convocatoria de la Meridiana. 

La base era el conteo real de varias zonas de la manifestación, y luego mandaron al Center for Research in Computer Vision (CRCV) de la Universidad de Florida Central (EEUU) las imágenes de la marcha (con instantáneas de hasta de 67 tramos) para que aplicaran un software que contaba asistentes. 

La cifra final fue de 530.000, de nuevo muy alejado de los 1,4 millones defendidos por la Guardia Urbana, pero muy cerca en esta ocasión de los 520.000 de la Delegación del Gobierno. Este año, sin embargo, sus cálculos han dado como resultado 292.00 asistentes en toda Cataluña. Por debajo incluso de la cifra de la Delegación. Una nueva cifra para la discordia. ¿O son todas mentira?"           (El País, 12/09/16)

"Eran muchos pero eran menos. Eran independentistas pero no todos. Eran anónimos pero nunca hubo tantos representantes políticos. Este año, la Diada de Catalunya fue un plato agridulce. (...)

Bajada del suflé para algunos, cuestión de paciencia para otros. Pero más allá de las cifras, el sentimiento general de los asistentes a la manifestación de Barcelona oscilaba entre el cansancio y la fe. Para María, de 27 años, esta Diada era “más floja” que los años anteriores, “no era tan emotiva, no había tanta gente”.

 “Faltaba música, animación”, decía su amigo Fran, que asistía por primera vez. La motivación de algunos iba disminuyendo a medida que se alejaban del escenario donde se leía un fragmento del manifiesto y se retransmitía en directo la actuación de las otras cuatro ciudades. 

“Cada vez da más pereza”, explicaba Manel, de 38 años; “este año, por ejemplo, no me apunté en la web antes de venir, fue más improvisado, ni sabía lo que teníamos que hacer”, comentaba antes de matizar: “Eso sí, yo saldré a la calle las veces que haga falta”. (...)

Pero, en general, la expectación mediática tampoco era comparable con la que generaron las primeras Diadas. A nivel internacional, el nuevo jefe de prensa de la ANC, Adrià Alsina, reconoció que varios medios extranjeros le habían comentado que “venir a cubrir la Diada no deja(ba) de ser más de lo mismo”. Algo que se notaba también en la sala de prensa del Palau de la Generalitat, por la mañana, en el tradicional encuentro del president con la prensa extranjera, menos numerosa.

A nivel local también más de uno habrá oído las críticas poco disimuladas de los periodistas catalanes quejándose de la organización y criticando —en voz más baja, eso sí— el “paripé” de un acto “aburrido”. Parece que hasta los periodistas están cansados de tantos días históricos en Cataluña aunque, como lo dice el refrán catalán, ‘el trabajo lo hacen los cansados’. (...)"            (Elise Gazengel, CTXT, 12/09/16)

"Miles de personas salieron ayer a las calles de Cataluña, en nutridas manifestaciones. (...)

 Que ello suceda por quinto año consecutivo y sin haber logrado en este lustro ninguna meta de la que enorgullecerse dice mucho del tesón del movimiento nacionalista y secesionista. 

Pero no puede ignorarse que la Diada de ayer resultó mucho menos concurrida que las precedentes. Este dato debería ser aleccionador, sobre todo para quienes, como sus convocantes, la presencia masiva en las calles resulta más determinante que la mayoría en las urnas.

Los ciudadanos movilizados alcanzaron una cifra entre la mitad y los dos tercios de las ediciones anteriores. Este descenso, bien edulcorado por unas convocatorias descentralizadas, no equivale al final del ímpetu independentista, pero sí marca sus límites y su incapacidad para allegar fuerzas de refresco.

Desde esta óptica, lo más significativo es que la menor asistencia se produce justo cuando el movimiento comunero dirigido por Ada Colau —y no por sus aliados de Iniciativa— se apunta a la convocatoria alegando un soberanismo indefinido y escasamente coherente con las prioridades de la mayoría de sus electores, más motivados por una agenda social que por el nacionalismo. (...)"  (Editorial, El País, 12/09/16)

"(...) Aunque la Guardia Urbana ha cifrado en 800.000 los participantes en las cinco manifestaciones, Societat Civil Catalana ha informado que han sido 292.000 los manifestantes en la Diada de Catalunya. 

 El hecho de haber diversificado la Diada en cinco manifestaciones distintas ha sido relacionado con el intento de los organizadores de camuflar la bajada de participación. El número de inscritos a las cinco manifestaciones, como reconoció un portavoz de los convocantes, era inferior al de años anteriores: 370.00 frente al medio millón de la última edición. (...)"          (Vox Populi, 11/09/16)

Ver: 

¿Cuántos había en la manifestación?... Sólo 280.000, dice La Voz de Barcelona. Una cifra razonable, y razonada

El 11 de septiembre sólo concentró entre 350.000 y 530.000 personas en la Meridiana... no dos millones

¿Cúantos manifestantes hubo en la Diada 2014? Menos de 550.000 personas... muchas menos

Los 300.000 de siempre, que siempre se convierten en un millón. O en medio millón, según el gobierno. El triunfo de la voluntad riefenstahliano, pero en versión "teletubi"

Todavía hay muchos etarras por la calle que nos persiguen a las víctimas. No para aniquilarlas físicamente, pero sí para desterrarlas. “Les hacemos recordar lo que ha sido ETA y lo que quieren borrar”

"(...) Ya no hay tiros en la nuca, ni bombas, ni atentados, pero a nivel social “nada ha cambiado”, se resigna Elías, quien, de forma voluntaria o instintiva, no para de observar hacia uno y otro lado durante la entrevista. La sombra de las miradas asesinas siempre está ahí presente. “Te matan con la mirada”, incide.

Es víctima de ETA pero también del odio. Por eso, está obligada a buscar el extrarradio en la ciudad guipuzcoana que la vio crecer. Ya no le sorprende entrar a un bar y que la camarera huya al otro lado y se tenga que ir a los minutos del establecimiento porque no la atiende nadie. Tampoco le irrita ya. Se ha habituado.

 Pero a lo que nunca podrá acostumbrarse, por mucho que pasen los años, es a tener que hacer de tripas corazón al pasar por la cristalería que montó en los bajos de su edificio el etarra que asesinó en 1980 a su marido, el concejal de UCD Ramón Baglietto. Sus dos hijos, si tienen que ir a casa, optan por los domingos para no cruzarse con “el maldito”.

Una vez finalice el encuentro con El Confidencial, Elías, que pasa buena parte de su tiempo en Zarautz, donde viven sus dos hijos, tiene que pasar por casa a recoger la correspondencia. Y se le volverá a “remover el estómago” como siempre que tiene que enfrentarse con el macabro pasado.

“No es fácil porque te hace recordar a todas las horas”, esgrime. Y volverá a tener que contenerse, como cuando escucha a la mujer del pistolero de su marido quejarse porque va “orgullosa, con la cabeza alta” por el pueblo. “Y encima quieren que baje la cabeza. Ni se lo creen”, asevera.

 Elías es la evidencia de que poco o nada ha cambiado en Euskadi. Ella cierra la lista electoral del PP de Guipúzcoa de cara a las autonómicas del 25 de septiembre, mientras que EH Bildu ha reservado este puesto cargado de simbolismo para una antigua jefa de ETA recién salida de prisión, Elena Beloki.

 “No hay más que decir. Es lo que es”, se limita a responder para que los hechos hablen por sí mismos. Pero no se reprime: “Todavía hay muchos etarras por la calle que nos persiguen a las víctimas”. No para aniquilarlas físicamente, pero sí para desterrarlas. “Les hacemos recordar lo que ha sido ETA y lo que quieren borrar”, sostiene.  (...)

En cierto modo, se sienten “arrinconadas”. Aunque, advierte, “va a costar mucho” silenciarlas. “Estaremos al pie del cañón”, se ratifica. No se cree el “perdón” que el lendakari y candidato a la reelección por el PNV, Iñigo Urkullu, pidió a las víctimas hace un año  por la desatención institucional durante décadas.

 “A mí personalmente nadie del Gobierno vasco me ha pedido perdón”, replica para dejar constancia de que “yo ni perdono ni olvido”. Por ello, se muestra muy crítica con la actitud del PSOE. “No entiendo cómo teniendo tantas víctimas en sus filas están colaborando a que se las olvide”, censura quien lleva 19 años con escoltas a sus espaldas. (...)

 Y se despide, al igual que empieza la cita, batallando. “Lucharemos con todo lo que podamos. No tendremos mucha fuerza, pero lo haremos aunque sea hablando, porque no nos vamos a callar”.         (Entrevista a Pilar Elías, El Confidencial, 12/09/16)

12/9/16

"Consultar al Pte.": varias agendas revelan cómo organizaba la cúpula de CDC la trama del 3%

"Las agendas de los cargos de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) y empresarios detenidos en el caso del 3% revelan que la cúpula del partido dirigía la trama de amaño de concursos y cobro de comisiones. 

Los cuadernos del ex tesorero Andreu Viloca, del ex director general de Infraestructuras Josep Antoni Rosell o del ex consejero delegado de la constructora Copisa acreditan que altos cargos del partido, entre los que se encuentra un ex conseller de Artur Mas, decidían qué empresas se debían presentar a los concursos, se reunían tres veces con ellas para pactar los cobros y emitían facturas falsas para blanquear las comisiones. Las agendas reflejan anotaciones como «consultar a Pte.» que se investiga si se refieren a Mas.

Miembros de la cúpula de CDC dirigieron las contribuciones en forma de comisión de empresarios al partido -a veces en forma de 3% y en otras ocasiones con porcentajes mayores- y orientaron los concursos públicos para favorecer a las empresas que contribuían con donaciones, según aseguran a EL MUNDO fuentes conocedoras del procedimiento judicial.

Así se ha podido deducir del cruce de datos de las agendas intervenidas a Andreu Viloca, ex tesorero de Convergència; Xavier Tauler, ex consejero delegado de la constructora Copisa, y Josep Antoni Rosell, ex director general de Infraestructuras. Tres de los principales imputados en la denominada operación Petrum, en la que la Guardia Civil y la Fiscalía Anticorrupción han logrado acreditar por primera vez documentalmente el pago del célebre 3% que denuncióPasqual Maragall en 2005.

En la documentación intervenida, a cuyo contenido ha tenido acceso este periódico, figuran entre otras dos anotaciones que pueden resultar especialmente comprometedoras para la cúpula del partido, así como pruebas fehacientes de la supervisión de las operaciones por parte de al menos un ex conseller del Govern de Artur Mas.

Una de estas anotaciones, aparentemente explícita, pertenece a uno de los adjudicatarios de obra pública, que escribe de su puño y letra que hay que «elevar a Còrsega» cuestiones relacionadas con las asignaciones de contratos. Còrsega es la calle en la que estaba situada la sede de CDC desde que Jordi Pujol adquiriese el inmueble a la eléctrica Enher en 1998.

La otra anotación plantea directamente: «Consultar con Pte.». Los investigadores están intentando desentrañar si esa abreviatura significa «presidente» y si en este caso pudiera referirse al propio ex presidente Artur Mas o si alberga algún otro significado.

De manera paralela, en las agendas -electrónicas y manuscritas, y estas últimas especialmente detalladas- quedaron reflejadas decenas de reuniones de empresarios receptores de las adjudicaciones con Viloca y Rosell antes, durante y después de la asignación de las obras y de las donaciones.

Con frecuencia, ambos iban a esas reuniones -en especial el que fuera director general de Infraestructuras- inmediatamente después de reunirse con superiores políticos del partido. Del contenido de esos cuadernos se desprendería, además, a juicio de los investigadores, que eran ellos quienes decidían qué empresas debían presentarse a cada concurso público e incluso quienes determinaban cuál debía de ser la composición de las UTE (Unión Temporal de Empresas) que debían concurrir a cada uno de los concursos de obra pública de Cataluña.

Al contrario de lo afirmado por los dirigentes del partido, que tras el último movimiento de la operación Petrum sostuvieron que la adjudicación de obra pública en Cataluña había sido «modélica» -así la calificó el propio Mas- y que los concursos no tenían nada que ver con las aportaciones económicas realizadas por los empresarios al partido o a la Fundación Catdem, las investigaciones descubren una realidad completamente distinta.

En primer lugar, llama la atención que la Fundación y el partido funcionasen de forma práctica bajo el criterio de «unidad de caja». De este modo, según las fuentes consultadas, desde Catdem se sufragaron gastos de todo tipo correspondientes al partido político, incluidas las nóminas. También habría quedado registrada la existencia de servicios simulados realizados por miembros del partido a Catdem.

Ese sería el procedimiento utilizado para ocultar o blanquear las aportaciones empresariales: los donantes hacían llegar su aportación a la Fundación y ésta la trasvasaba al partido contratando servicios ficticios que habrían sido abonados con facturas falsas.

El cruce de las anotaciones de los propietarios de las agendas con los empresarios, las fechas y las obras adjudicadas han arrojado alguna luz sobre parte de los procedimientos empleados.

A los investigadores les llama la atención, por una parte, el rápido crecimiento experimentado por un grupo de empresas modestas que han estado formando parte de UTE (Unión Temporal de Empresas) a las que les eran asignadas obra pública junto a empresas mucho más grandes, a veces líderes en el sector, que no hubieran necesitado de la participación de las primeras.
Los detalles de los concursos de "elevaban a Còrsega"
El tesorero

Los manuscritos intervenidos desvelan que el ex tesorero de CDC y administrador de Catdem, Andreu Viloca, era uno de los principales enlaces con las empresas investigadas, que consultaban a los dirigentes del partido sus movimientos.
El director general

Siguiendo una estructura piramidal, los altos cargos de CDC daban las instrucciones para amañar los concursos en reuniones con el ex director general de Infraestructuras que, a continuación, las trasladaba personalmente a las empresas.

Por otra parte, se han detectado asignaciones de proyectos a empresas que no quedaban en los primeros lugares en los informes económicos, pero que subsanaban esta carencia en los informes técnicos, que ofrecen un mayor margen para la subjetividad.

El contenido de las agendas ha permitido deducir también un patrón de comportamiento. Si se toma como ejemplo una de las empresas investigadas, queda constancia de una reunión inicial de Rosell, el ex director general de Infraestructuras, con un alto cargo del partido el 11 de abril de 2011.

El día siguiente se produce la adjudicación y una reunión del ex tesorero Viloca con los responsables de la empresa. En realidad, quedan registradas 13 reuniones del ex tesorero de Convergència con los propietarios de la empresa entre el 13 de marzo y el 8 de octubre, y tres encuentros del ex director general de Infraestructuras con esas mismas personas entre diciembre y abril de 2014.

La publicación de la primera adjudicación por un importe de más de dos millones y medio de euros tuvo lugar en mayo de 2014. Habría al menos otra más por un montante de más de siete millones. Finalmente hay constancia de dos donaciones demostradas a Catdem por parte de la empresa, una de ellas ese mismo año por valor de 104.000 euros.