17/12/18

Una oficina de la Generalitat se dedica a denunciar a los contrarios al proceso independentista

"La Generalitat ha creado un registro para señalar a las personas que se manifiestan contra el procés. Lo han llamado 'Oficina de Derechos Civiles' y han puesto al frente a un miembro de la CUP. Desde allí animan a la población a denunciar actos o agresiones contra los independentistas.

La Oficina para la Defensa de los Derechos Civiles y Políticos que ha puesto en marcha la Generalitat catalana está dirigida por Adam Majó, de la CUP. Pretende atender las denuncias por agresiones a los derechos de los ciudadanos, pero la mayoría de los casos son supuestos ataques contra los independentistas.

Majó ha llamado a denunciar lo que califica de agresiones o amenazas fascistas y divulga cómo actuar contra los que quitan los lazos amarillos, el símbolo independentista extendido por calles y edificios."                  (Antena3, 12/12/18)

CDR, entidades, independentistas todos, se manifiestan por un consejo de ministros que en Barcelona aprobará la subida del salario mínimo...

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Este es el tema señores y señoras: CDR, entidades, independentistas todos, se manifiestan por un consejo de ministros que en Barcelona aprobará la subida del salario mínimo; C'est la vie!

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Mientras Tanto: ese juicio no sólo es inevitable sino también saludable para nuestra cultura democrática. En su fase final, el llamado procés ha sido fundamentalmente un conflicto entre administraciones dirigidas por corruptos, encubridores de corruptos, farsantes y mentirosos compulsivos. Una payasada política de proporciones épicas. Una payasada, además, peligrosa y antidemocrática...

"Previsiblemente, en los primeros meses del año próximo dará comienzo la vista oral del proceso penal incoado contra los dirigentes independentistas catalanes. (...)

Para dejar las cosas claras desde el principio: esas reflexiones se van a hacer desde la convicción de que ese juicio no sólo es inevitable sino también saludable para nuestra cultura democrática.
Ciertamente, lo óptimo habría sido que dicho proceso jamás se hubiera producido, pero para ello hubiera sido necesario previamente que las autoridades catalanas se hubiesen abstenido de violar la legalidad vigente. 

A partir del momento en que lo hicieron, con la aprobación de las leyes de “desconexión” del 6 y 7 de septiembre, la convocatoria del simulacro de referéndum del 1-0 y las fantasmagóricas declaraciones de independencia posteriores, los fiscales y jueces competentes estaban obligados a abrir diligencias judiciales so pena de ser ellos mismos sancionados.

Eso no significa que quien esto suscribe esté de acuerdo con todas las decisiones que se han tomado en el período de instrucción de la causa. En mi modesta opinión, se ha abusado (aunque eso por desgracia no es nada nuevo en España) de la prisión provisional y se han aplicado tipos penales que, por las razones que se explicarán en otro texto posterior, hubieran debido descartarse tras un primer y somero análisis jurídico de los hechos enjuiciados.

Ahora bien, tras la experiencia del siglo veinte, tras la reiterada comprobación empírica de adonde puede conducir la anarquía del poder (del poder de ellos, del poder de los nuestros, del poder de los vuestros o del poder de quien os dé la gana), esto es, la no sujeción de los poderes públicos a una legalidad mínimamente democrática, las sensatas palabras de Joan Coscubiela en la sesión del Parlament del 6 de septiembre de 2017 hubieran debido recibir el apoyo unánime de todo eso que llamamos izquierda. 

Que eso no ocurriera resulta cuando menos inquietante. La desobediencia a la Constitución y al Estatuto de Autonomía, textos legales en los que se reconocen derechos muy básicos que todo tipo de autoridades tienen la obligación de respetar, por parte de unos diputados y consellers con capacidad para dictar leyes, reglamentos y órdenes de los que depende la administración de más 30.000 millones de euros pagados con los impuestos de todos, en especial de los trabajadores asalariados, así como la actuación de 250.000 empleados públicos entre los que se incluyen 17.000 Mossos d’Esquadra, no tiene nada que ver con la desobediencia civil (y por tanto desarmada) de los insumisos al servicio militar, los activistas de Greenpeace o los jornaleros de Marinaleda.

En su fase final, el llamado procés ha sido fundamentalmente un conflicto entre administraciones dirigidas por corruptos, encubridores de corruptos, farsantes y mentirosos compulsivos. En ese conflicto, las poblaciones, como las multitudes en las películas de romanos, han jugado más el papel de extras que el de protagonistas. 

Para convencerse de ello, sólo hace falta pensar en qué hubiera sucedido si el 20 de septiembre de 2017, por decir algo, los dirigentes independentistas hubieran explicado a sus seguidores lo que han explicado después, a saber: que estaba muy bien que sus bases fueran a votar el primero de octubre, pero que ese simulacro de votación sólo serviría para legitimar una declaración simbólica de independencia, no para hacer efectivo ese objetivo político; que ese intento de referéndum sería un brindis al sol, un farol en una jugada de póker que únicamente pretendía forzar una negociación con la administración central para conseguir alguna cosa que permitiera salvar el prestigio político de los dirigentes independentistas.

Sabiendo eso, ¿cuántas personas hubieran ido a las escuelas el primero de octubre a partirse la cara con la policía? Seguro que unas cuantas menos de las que fueron. Más allá de los palos y los actos de brutalidad policial de ese día, que siempre hay que rechazar y denunciar, el primero de octubre tiene más de trágica farsa que de “día histórico”. 

Y si eso no parece suficientemente convincente, entonces basta con recordar la imagen de las multitudes indepes esperando ansiosas la susodicha declaración y sus caras posteriores cuando aquella se “suspendió”. Eso no son “errores” de menor cuantía, eso es una payasada política de proporciones épicas. Una payasada, además, peligrosa y antidemocrática.

Entre otras cosas, porque también supuso, ni que fuera simbólicamente, un desprecio olímpico a la opinión y los derechos de los 2.120.000 ciudadanos catalanes (es decir, a la opinión y los derechos de la mayoría de los catalanes) que en las elecciones autonómicas plebiscitarias de 2015 votaron a partidos no independentistas, así como a la opinión y los derechos de los 2.277.451 (otra vez la mayoría de los catalanes) que, habiendo vivido todos esos actos con angustia creciente, volvieron a hacer lo mismo en las elecciones autonómicas –y tan plebiscitarias por cierto como las anteriores y cualesquiera otras- del 21 de diciembre de 2017.

Tanto más cuanto que llueve sobre mojado. Los nacionalistas de derecha radical, que han detentado el poder autonómico la mayor parte del tiempo transcurrido desde las primeras elecciones autonómicas de 1980, han practicado reiteradamente la anarquía del poder para, entre otras cosas, favorecer los intereses de un conglomerado público-privado que ha protagonizado graves violaciones del Derecho Penal económico. (...)

Sólo la elevada autoestima de las clases medias catalanas puede impedir ver un hecho tan palmario. Los encausados por los casos Banca Catalana, Casinos, Planasdemunt, De la Rosa, Pascual Estivill, Pallerols, Palau de la Música o Familia Pujol son tan chorizos como los investigados en los casos Naseiro, Gürtel, Bárcenas, Lezo, Palma Arena, Púnica, Taula o Bankia. 

Pues bien, los correligionarios políticos de los chorizos de casa nostra y sus compañeros de viaje en el ilusorio proceso independentista, aprobaron el 7 de septiembre la llamada Llei de Transitorietat jurídica i fundacional de la República en cuyo artículo 79,2 se decía: “Los casos que según el ordenamiento jurídico anterior a la sucesión sean o hubieran sido competencia de la Audiencia Nacional, del Tribunal Supremo o de cualquiera otro órgano judicial español fuera del territorio de Cataluña, incluido el Tribunal Constitucional sólo con relación a los recursos de amparo, serán asumidos inmediatamente, según corresponda, en instrucción, primera instancia, segunda instancia, casación y ejecución por los órganos judiciales catalanes en función de su competencia objetiva y territorial.”

Entre ellos se encontraban todos los casos de corrupción mencionados más arriba. Pero la cosa no acaba ahí, porque, por otra parte, la misma Llei de Transitorietat preveía en su artículo 66,4 que ”El presidente o presidenta del Tribunal Supremo [de Catalunya] será nombrado por el presidente o presidenta de la Generalitat a propuesta de la Comisión Mixta prevista en el artículo 72”. Dicha “Comisión Mixta” debía estar compuesta por “el presidente o presidenta del Tribunal Supremo, que la preside, por el conseller o consellera con competencias en el ámbito de la justicia del Gobierno de la Generalitat, que ejerce la vicepresidencia, por cuatro miembros de la Sala de Gobierno [del Tribunal Supremo], designados por ella misma, y cuatro personas designadas por el Gobierno.” Vamos, que los corruptos nostrats debían ser juzgados por tribunales cuya última palabra la tendrían, en buena medida, personas de la confianza del Gobierno de la Generalitat, es decir, de los correligionarios políticos de los procesados.  (...)

Por todo lo anterior y por unas cuantas cosas más, tan positivo es que sean enjuiciadas las brutales cargas policiales del 1-O como que lo sean todos los abusos de poder protagonizados por los dirigentes independentistas en el ejercicio de sus cargos."                    (José ÑLuis Gordillo, Mientras Tanto, 30/11/18)

Director de e-notícies: Lástima que Quim Nadal no se erigió en su día en uno de esos referentes morales que tanto he echado en falta en los últimos años. Simplemente había que decir: compte, que prendrem mal!

"El pasado viernes pasado fui a la presentación del último libro de Quim Nadal, “Catalunya, mirall trencat”. (...)

Me he leído el libro. Se agradece la concisión -poco más de cien páginas-, la claridad y hasta la franqueza.

Pero ya me perdonará el autor: él es también responsable del desaguisado actual. 

(...) lo que propone en el libro es irrealizable.

En el primer punto del dodecálogo final pide que el Estado pida perdón por el 1-0. Que reconozca que la “represión policial” fue “un error político”.

¿Y dejar todos los policías con el culo al aire? ¿O los jueces? ¿O la fiscalía? ¡Hasta el Tribunal Constitucional! ¿Nadie se acuerda de las cinco notificaciones envidadas a Carles Puigdemont? ¿Cómo posaba orgulloso con ellas?

Fer volar coloms.

El punto tres todavía es más ilusorio: “El Estado toma la iniciativa para la liberación de los presos y para la suspensión de todas las acciones judiciales”.

¿Y la separación de poderes? Parece el expresidente hablando de diálogo. Las negociaciones políticas se hacen antes de que la justicia se ponga en marcha, no después. ¡En cuanto abre diligencias ya no hay nada que hacer!

Quim Nadal mantiene la ambigüedad, la equidistancia, el querer quedar bien con todos que le hizo proverbial.

Aquellos largos monólogos que tan bien reflejaban los de Polònia en su programa. Toni Soler fue otro de los presentadores.

Se puede estar a favor o en contra de la independencia. A mí me parece tan legítimo una cosa como la otra.

Pero todo el mundo sabía que el proceso no saldría bien. Que el derecho a decidir era una simple trampa verbal para dorar la píldora, convencer a los indecisos, vender el caramelo.

Con el 47% de los votos difícilmente no se puede declarar la independencia. Y menos en la Unión Europea. Esto es Europa Occidental. No el Caucaso o los Balcanes.

Además, el porcentaje -más o menos dos millones de personas-, se ha mantenido inalterable en las últimas elecciones del 2017 y del 2015.

Se puede retroceder hasta las del 2012 o las del 2010. Incluso a la reforma del Estatut en el que el sí alcanzó los 1,9 millones de votantes. La abstención superó el 51%.

Y lo sabían, claro que lo sabían. Lo sabíamos todos. Pero es más fácil vivir a favor de la corriente que decir la verdad.

Me ahorro de contar como ha quedado Cartalunya tras el proceso. También lo saben todos ustedes. Los independentistas y los que no.

Lástima que Quim Nadal no se erigió en su día en uno de esos referentes morales que tanto he echado en falta en los últimos años. Simplemente había que decir: compte, que prendrem mal!."                 ( Xavier Rius, director de e-notícies, 25/11/18)

14/12/18

Director de e-notícies: según Torra, la extrema derecha campa a sus anchas con un incremento de "las agresiones, amenazas e intimidaciones”. Vamos, como si fuera 1939. A mí, la verdad, no me salen las cuentas... A ver, hubo el asalto al bus turístico de Arran, las juventudes de la CUP... Luego el robo de cinco bicicletas del bicing a cargo de la misma organización... A un manifestante lo tiraron escaleras abajo en el Metro por llevar una bandera. Española, claro... intento de asalto del Parlament por los CDR... y ahora los disturbios en Girona y en Terrassa... hasta ahora no consta que los de VOX hayan quemado ningún contenedor... y ¡aquí tenemos un gobierno que avala la huelga general contra otro gobierno! No en vano se espera una jornada caliente... en Francia van por cuatro muertos...

"El pasado 4 de agosto el presidente de la Generalitat, Quim Torra, publicó un artículo en El Periódico en el que afirmaba que “la policía catalana ha de hacer su trabajo. No debemos situarla en el centro del debate político".

Si se descuida. Ha dejado a los Mossos con el culo al aire.

Claro que Torra se refería solo a la “violencia fascista”.

Parece que en Catalunya, según el president, la extrema derecha campa a sus anchas con un incremento de "las agresiones, amenazas e intimidaciones”. Vamos, como si fuera 1939.

A mí, la verdad, no me salen las cuentas.

A ver, hubo el asalto al bus turístico de Arran, las juventudes de la CUP. Colau tardó cuatro días en reconocerlo y el Ayuntamiento de Barcelona ni siquiera se personó en la causa.

Luego el robo de cinco bicicletas del bicing a cargo de la misma organización.

La manifestación en Vía Layetana. A un manifestante lo tiraron escaleras abajo en el Metro por llevar una bandera. Española, claro. No iba a ser la bandera pirata o de la extinta URSS. Era agente de policía.

También intento de asalto del Parlament por los CDR. El mismo día, por cierto, que Torra había dicho aquello de “apreteu”. Hay que reconocer que siguieron la sugerencia al pie de la letra.

Y ahora los disturbios en Girona y en Terrassa.

En Girona se cargaron hasta la valla del cordón de seguridad al grito de “no pasarán”.

Porque los de Vox serán lo que ustedes quieran pero hasta ahora se han limitado a ejercer su derecho constitucional a manifestarse. No consta que hayan quemado ningún contenedor. Aunque parece que la CUP ya quiere prohibir hasta esto.

Lo más curioso ha sido también la reacción de los medios.

En TV3 cuando hay violencia se apresuran a decir que son “antifascistas”, no CDR. No vayamos a estropear la imagen idílica de la revuelta de las sonrisas.  (...)

El único que se empeñaba en decir las cosas era Juan Arza, ¡ex dirigente del PP y de Sociedad Civil!.
¿Cómo hemos podido llegar a este nivel de nebulosa, de wishful thinking, de burbuja mediática, de helados de postre cada día? (...)

O digitales señalando con nombres y apellidos a mandos de los Mossos. Es la versión nostrada del a por ellos. Inicialmente hasta informaron erróneamente que el mando en cuestión procedía de la Guardia Civil.

Mientras que los de Convergencia andan acojonados por el monstruo que han creado y alimentado. (...)

Y estamos de suerte si no llegamos a las manos. Será casi un milagro. El proceso se ha convertido en una olla a presión.

¡Aquí tenemos un gobierno que avala la huelga general contra otro gobierno! No en vano se espera una jornada caliente durante la reunión del Consejo de Ministros del próximo día 21 en Barcelona.

En Francia la protestas de los chalecos amarillos ha provocado ya cuatro muertos.

Y no ha aflojado ni siquiera tras la renuncia de Macron a subir los combustibles.

Las protestas se saben cómo empiezan pero nunca cómo acaban.

Es como prender una cerilla en el bosque en pleno agosto.

Siempre me he preguntado si los catalanes estamos en manos de unos ingenuos, unos pardillos o unos irresponsables.

Los últimos acontecimientos parece que confirman, definitivamente, que es esta última opción.

Pero puestos a pedir una sugerencia: si quieren interrumpir la circulación que corten el Túnel de Cadí o la carretera de Cadaqués.

Si bloquean los accesos a la Cerdaña o a la Costa Brava seguro que se acaba antes el proceso. Y seguro que a Pilar Rahola no le importara. Al fin y al cabo consideraba que eran "buena gente".         (Xavier Rius, director de e-notícies, 08/12/18)

Solo sé que me siento charnega. ¿Y cómo se siente una charnega? Es un término que sirve para marcar diferencias: “tú eres distinta o distintos a nosotros”... Yo notaba que aquéllo me apartaba. Porque era de clase más baja. lo de charnego tenía una connotación de clase. Como la gente que venía de otros lugares de España a Cataluña eran gente con pocos recursos, pues se asociaba charneguismo a pobreza... Me convertí en la más catalanista y la más independentista de la clase, para no ser tildada de eso totalmente despreciable que era ser charnega... he estado muchos años escondida en el armario hasta que me he atrevido a salir...

"Economista, especializada en relaciones entre economía, empresa y mujer. Profesora de economía de empresa y directora de la unidad de Igualdad, en la Universidad de Vic-Universidad Central de Cataluña.

No parece inocente el origen del término “charnego” (“xarnego”, en catalán), derivado del gascón “charnégo” (mestizo o forastero no adaptado) que, a su vez, deriva del castellano “nocharniego”, aplicado a perros de caza nocturna. En cualquier caso ¿Cómo se entiende en tiempos más recientes?

Siempre interpreté, como era mi caso, que charnego era quien tenía madre o padre catalán y el otro de fuera. Y ese es uno de los significados que tiene, aunque hay otras acepciones: quien tiene los dos padres de fuera, el que ha nacido fuera de Cataluña, el inmigrante castellano-hablante residente en Cataluña… No sé bien cuál es la etimología del término. Solo sé que me siento charnega.

¿Y cómo se siente una charnega?

Pues como a quien se le califica con un término peyorativo, como así lo reconoce hasta el Instituto de Estudios Catalanes que, oficialmente, dice que se corresponde a un inmigrante castellano hablante residente en Cataluña, dicho despectivamente. En tal sentido, sirve para marcar diferencias: “tú eres distinta o distintos a nosotros”.

Empiezo a tomar conciencia de que soy charnega en la escuela, cuando las compañeras de clase me conocían como “La charnega”. Y, curiosamente, en los veranos, cuando bajábamos al sur, a ver los abuelos andaluces, allí era nombrada “La catalana”. Entonces, te preguntabas ¿Yo que soy?

¿De pequeña, en la escuela, no había compañeras y compañeros que compartieran tu condición de charnega?

Era una escuela muy catalana, es verdad. Pero, supongo que yo, además, ejercía de charnega…, hasta que descubrí que eso era malo. Era una escuela del barrio de Gracia (Barcelona), en los años 70, justamente la época de la muerte de Franco. Yo notaba que aquéllo me apartaba.

¿Te apartaba por qué? ¿Por no hablar catalán?

No. Porque era de clase más baja. Más que la asociación con la lengua catalana, con la condición de ser o considerarse catalán, con el hecho de haber nacido o no en Cataluña, lo de charnego tenía una connotación de clase.

 Como la gente que venía de otros lugares de España a Cataluña eran gente con pocos recursos, pues se asociaba charneguismo a pobreza, que era lo más evidente. Bastante más que la identidad, incluido el catalán, que yo lo hablaba perfectamente. A un rico de fuera no se le llamaba charnego, lo mismo que ocurre con un jeque árabe, que no es “moro”.

¿Cómo llevaste el sambenito?

Como tenía la suerte, entre comillas, de tener una madre catalana, pues me aferré al modelo ganador. Me convertí en la más catalanista y la más independentista de la clase, para no ser tildada de eso totalmente despreciable que era ser charnega. Todo hasta que descubrí que no eran tan malo. Y, realmente, he estado muchos años escondida en el armario hasta que me he atrevido a salir.

Hasta llegar a decirme “soy charnega y a mucha honra”. Cosa que empezó a suceder ya antes del “Procés”. O sea, que ésta, digamos, toma de conciencia, no ha sido consecuencia de lo que últimamente viene ocurriendo en Cataluña. Aunque supongo que para mucha gente si ha podido ser un catalizador de su identidad.

¿En cualquier caso, hay un antes y un después del “Procés” respecto a las identidades catalanas?

Ha cambiado mucho el panorama. A mí, me desesperaba tener que escoger entre un origen u otro, empezando por mi propio padre, que me preguntaba ¿Tú de dónde eres?, como queriendo decir ¿A quién quieres más a tu padre o a tu madre?

Desde entonces, cuando, por ejemplo, algún entrevistador del CIS venía por casa y hacía la típica pregunta de ¿Usted, que se siente? ¿Tan catalán como español? ¿Más catalán que español? ¿Más español que catalán?, me desesperaba porque, otra vez, me obligaba a tener que escoger entre un origen u otro, cuando lo que yo quiero es disfrutar y aprovechar al máximo de los dos orígenes.

 No tener que renunciar a nada. Y a la que llegó el “Procés” fue como reviví, de nuevo, mi verdadera manera de vivir las cosas.

Esto del “nosotros” y “ellos”, que parece estar muy extendido, parece que debería estar atenuado objetivamente por el roce, por el contacto entre ambas categorías ¿Cómo interpretar que haya podido anidar en Cataluña, que es una encrucijada de identidades?

Cataluña, siempre ha sido zona de paso entre África y Europa (con todas las influencias que eso supone), un territorio abierto al mar… y, además, cada vez que ha vivido épocas de crecimiento económico, ha necesitado mano de obra exterior.

De ahí, las remesas de emigrantes, es decir, de charnegos, en Cataluña. Se calcula que en los años 70-80 llegaron a Cataluña alrededor de 800.000 andaluces. Y no hace falta darle muchas vueltas para ver que Cataluña es charnega. O sea, que más del 70% de la población tiene uno u otro apellido acabado en “z”, o del resto de España.

 Y pienso, además, que esta es una de las grandes potenciales de esta tierra, la mezcla que ha vivido siempre. Por tanto, no entiendo como ahora la cuestión identitaria pueda ganar terreno. A no ser que sea interpretada como reacción a la globalización y sus tendencias unificadoras. Prefiero creer esto, en vez de un sustrato racista instrumentalizado.

¿Engarza, de algún modo, el charnegismo con los nacionalismos, que ahora rebrotan por Europa y más allá?

El charnegismo, en el fondo, habla de destacar la diferencia como factor de distancia y no de acercamiento, y esto es fatal. Cosa en la que coincide con otras expresiones de supremacismo, chovinismo, etc. que están latentes en muy diversos lugares, y que cuando existe un cierto caldo de cultivo favorable, vuelven a reactivarse.

 Y es curioso que ahora charnegos y no charnegos coincidan en usar términos despectivos con los emigrantes internacionales: "moros, sudacas, panchitos…”

¿Hubo anteriormente una mejor cohabitación entre la comunidad charnega y la que podría considerarse autóctona?

Las familias de andaluces vivían en el cinturón industrial de Barcelona, en barrios pobres, formaban parte de la clase obrera. Y muchas de esas familias cogieron el ascensor social. Bastantes de sus hijos accedieron a la Universidad y a empleos cualificados.

En este sentido, no podemos decir que Cataluña sea racista, aunque haya racistas. Pero lo que si puede estar ocurriendo es que esa realidad no se ha trasladado del todo al imaginario, donde sigue habiendo líneas divisorias en la política, la ideología, las querencias…

A mi han llegado a decir “es que tú eres andaluza”, como explicación de mi manera de ver las cosas ¡Una sorpresa!, porque nunca me había sentido andaluza. Y tengo la impresión de que a los nuevos inmigrantes internacionales les va a costar mucho más subirse el ascensor social, porque el crecimiento económico no va a ser el que fue.

¿Crees que, de todos modos, el nacionalismo catalán y derivados, al tener focalizado como enemigo político interior al charnego (sobre todo por lo que vota) aparenta un cierto paternalismo con la inmigración internacional?

No son considerados charnegos, sino algo peor, pero sí que puede haber una especie de oportunismo con ellos. Es cierto, que un colectivo muy amplio del charnegismo ha tomado la decisión, después de “Procés”, de no volverse a identificar con el catalanismo. Es decir, cada vez hay menos gente que esté a medias tintas. Tras haberse tensado todo tanto, los matices han desaparecido.

Para en el nacionalismo el enemigo principal es “España” y por extensión los “españoles”, incluidos los catalanes que no comulgan con sus presupuestos. Los emigrantes internacionales no entran en esta categoría. En realidad, se les considera unos parias, aunque los que votan si pueden ser objeto de un cierto cortejo.

Pero el racismo también se manifiesta con su peor cara a la hora, por ejemplo, de abrir una mezquita o de alquilar un piso una familia marroquí. Y sobre la denominada “integración” habría mucho que hablar, porque ha sido interpretada como el abandono de lo propio para abrazar lo dominante.

¿Qué papel le adjudicas al miedo en todo esto?

Tocar la fibra del miedo es muy de derechas. En cuanto se siente amenazada, la gente toma decisiones de voto drásticas, radicales. Y a río revuelto ganancia de pescadores. Los extremismos salen beneficiados del miedo.

Del mismo modo, incidir en la identidad, como instrumento político, tiene mucho de disolvente. Gente que tradicionalmente se ha sentido de izquierdas en Cataluña, ahora se sienten amenazados. Pero, tal vez, los que somos charnegos hemos tomado conciencia de serlo con orgullo."            (Entrevista a Anna Pérez Quintana, Peru Erroteta, El Triangle, 08/12/18)

Nos preguntamos si campañas tan desmesuradas como la que se ha orquestado contra Dani Mateo no serán señuelos que se lanzan al pueblo, para provocar en él reacciones viscerales... si tales campañas no se orquestarán para distraer la atención de los aprovechateguis que perpetran sus trapisondas y cambalaches envueltos en la bandera española...

"No me mueve a escribir este artículo ninguna simpatía hacia el cómico llamado Dani Mateo, que en una humorada reciente se sonó los mocos en una bandera española. (...)

Tampoco escribo este artículo por aversión a las banderas, que algunos botarates consideran un mero “trapo”. Pero también es un “trapo” el pañuelo que la muchacha regala a su novio en prenda de su amor, o la bufanda que el hijo hereda de su padre difunto; y en esos “trapos” los seres humanos simbolizamos, desde la noche de los tiempos, nuestros amores más abnegados.

 A través de las banderas, como a través del pañuelo de la novia o la bufanda del padre difunto, los hombres expresamos nuestras lealtades más arraigadas, nuestros anhelos más hondos, nuestras aspiraciones más nobles. En un pasaje especialmente tenebroso de La filosofía en el tocador, el marqués de Sade propone que, en lugar de perpetrar matanzas o deportaciones, quien desee destruir una comunidad humana debe «emplear la fuerza contra sus símbolos». 

Y es que Sade sabía perfectamente que la destrucción de los símbolos es la antesala del aniquilamiento de la naturaleza humana: pues el hombre, antes que ese animal económico que postula el materialismo, es un «animal simbólico» cuya vocación espiritual sólo puede expresarse mediante “trapos”, canciones o ritos que encierren la fuerza de un símbolo. 

Los ingenieros sociales más sofisticados, antes que las masacres, prefieren el despojo y el escarnio de los símbolos, que dejan a los pueblos sin identidad, moviéndose en el vacío hasta convertirse en patulea desalmada: fieras prestas a atender de nuevo la llamada de la selva. (...)

Y entonces nos preguntamos si campañas tan desmesuradas como la que se ha orquestado contra el cómico no serán, precisamente, señuelos que se lanzan al pueblo, para provocar en él reacciones viscerales, al modo en que Paulov hacía sonar una campanilla, para que salivase el perro de sus experimentos.

 Y también nos preguntamos si tales campañas no se orquestarán para distraer la atención de los aprovechateguis que perpetran sus trapisondas y cambalaches envueltos en la bandera española. Tal vez ese cómico haya llenado una bandera de mocos; pero los mocos, por espesos que sean, no resisten una lavadura. 

En cambio, estos salvapatrias fariseos que se forran envolviéndose en la bandera española la ensucian con manchas indelebles. Y, a la vez que ensucian el símbolo, tornan odiosa para muchos la realidad que ese símbolo representa."                (Juan Manuel de Prada, XLSemanal)

La respuesta a las movilizaciones de los trabajadores públicos catalanes por parte del movimiento independentista no se ha hecho esperar... los líderes secesionistas se declararon en huelga de hambre a fin de desviar de la agenda política la cuestión social y alimentar el victimismo de sus bases sociales...

"La respuesta a las movilizaciones de los trabajadores públicos catalanes por parte del movimiento independentista no se ha hecho esperar. Pocos días después de estas masivas protestas los líderes secesionistas se declararon en huelga de hambre a fin de desviar de la agenda política la cuestión social y alimentar el victimismo de sus bases sociales.

 Una huelga de hambre a la que histriónicamente se ha sumado durante 48 horas el presidente vicario de la Generalitat, Quim Torra, en el espacio cargado de simbolismo de la Abadía de Montserrat, cuna del catalanismo católico y donde se fundó Convergència en 1974.

De esta manera se repite el esquema de origen del movimiento independentista tras el 15M, las dos huelgas generales y las grandes movilizaciones de los trabajadores de la sanidad y enseñanza pública.

 La tensión en la sociedad catalana, siempre a flor de piel, volvió a subir varios grados con las acciones de los Comités de Defensa de la República (CDR), vinculados a la izquierda independentista y la CUP, que intentaron reventar las concentraciones del partido ultraderechista Vox en Terrassa y Girona, que fueron respondidas por las duras cargas de los Mossos d’Esquadra. 

Quim Torra desautorizó la intervención de la policía autonómica y dio un ultimátum al conseller de Interior, Miquel Buch, que apoyó la postura del president vicario, para purgar a la cúpula del cuerpo de seguridad.  (...)

La reacciones negativas de amplios sectores de la sociedad catalana, Artur Mas incluido, obligaron a Buch a desdecirse de sus palabras y desmarcarse de Torra. Así se disculpó ante los mandos policiales por su falta de apoyo, manifestó que su actuación en Girona y Terrassa había sido la correcta para evitar un choque de imprevisibles consecuencias entre militantes de Vox y de la izquierda independentista y aseguró que no habría purgas en el cuerpo policial.

La primera reacción de Torra y Buch puede interpretarse como un permiso a los CDR para que ejecuten las anunciadas acciones con el objetivo de paralizar Catalunya coincidiendo con el Consejo de Ministros que está previsto celebrar en Barcelona el próximo 21 de diciembre, con la certeza que los Mossos d’Esquadra no impedirían sus acciones. (...)

Las acciones de los CDR contrastan vivamente con las de los chalecos amarillos en Francia. Mientras los primeros operan en connivencia con el gobierno catalán que ve con simpatía sus acciones, los segundos actúan en frontal oposición al ejecutivo francés que apoya plenamente la actuación de los cuerpos policiales. 

Mientras el objetivo de los CDR es nacionalista y pretenden proclamar inmediatamente la secesión, la meta de los segundos es modificar las políticas neoliberales del gobierno Macron.

 El sábado, aún abierto el enfrentamiento entre el ejecutivo autónomo y la policía catalana, se celebró en Bruselas la presentación del Consell per la República (...)

Las intervenciones de Quim Torra y del exconseller Toni Comín, quien como otros dirigentes socialistas han abrazado la causa del independentismo identitario, marcaron un punto de inflexión en la estrategia –al menos discursiva– del movimiento independentista, frente a la imagen cívica y pacífica de la denominada “revolución de las sonrisas”.

 El primero apeló a la vía eslovena y el segundo mostró que debe encararse el tramo dramático del proceso del que no puede excluirse la sangre. 

El análisis de estas manifestaciones debe realizarse en el triple tablero de juego donde se dirime el proceso independentista. A nivel internacional, el sector liderado por Carles Puigdemont y su vicario Torra está dispuesto a perseverar en la vía unilateral y provocar una situación insoportable de disturbios e ingobernabilidad que obliguen a la Unión Europa a presionar al gobierno español, para lo cual se han poner muertos sobre la mesa.  (...)

En el ámbito español, las manifestaciones de Torra y Puigdemont bloquean la vía de diálogo y pacificación del conflicto propuesta por el gobierno de Pedro Sánchez quien, además, puede encontrarse con un duro recibimiento en Barcelona auspiciado por el president vicario de la Generalitat.(...)

 Ello podría conducir al PSOE a endurecer su postura frente al independentismo, lo cual conferiría un gran protagonismo al ministro Josep Borrell, auténtica bestia negra del movimiento secesionista.
Finalmente, en el escenario catalán las tesis fundamentalistas de Torra significan un envite contra la línea pactista de ERC, en vísperas de un largo ciclo electoral que comenzará con las municipales y cuyo telón de fondo será el juicio a los líderes independentistas.  (...)

No parece que las apelaciones al sacrificio y la muerte para lograr la independencia hayan convencido a la mayoría de la base mesocrática del movimiento secesionista.  (...)

En cualquier caso, las declaraciones de Torra han revelado que un sector del movimiento independentista –el representado por el grupo de Puigdemont y la CUP– está dispuesto a todo, muertos incluidos, para lograr sus objetivos.

Ello, además, revela el carácter extremadamente peligroso de los nacionalismos étnicos que no solo provocan una profunda división de la sociedad catalana, con un discurso del odio hacia quienes no comparten su proyecto político, sino que están prestos a pagar el precio de la confrontación civil e identitaria para conseguir sus objetivos.

La evolución de los acontecimientos no invita al optimismo.(...)

 El etnonacionalismo, como diría Hannah Arendt, se comporta como una religión laica inmune a los argumentos racionales.

El combate contra el etnonacionalismo catalán debería conllevar una enérgica reacción de la sociedad catalana y del gobierno español, en el orden ideológico y político. Sin embargo, el ascenso del nacionalismo español, encarnado en PP, C’s y Vox, dificulta extraordinariamente el carácter cívico de esta lucha y conduce fatalmente a un choque entre dos nacionalismos identitarios, dibujando el negro panorama de una confrontación que destruye los puentes de distensión y donde se alimentan los peores instintos de la población."                       (Antonio Santamaría , El Viejo Topo, 13/12/18)

13/12/18

Torra visita Eslovenia. La patria de los 'borrados'. Fueron declarados 'apátridas' todos los que no eran 'eslovenos puros'. ¿Habrá pedido información sobre el procedimiento de limpieza étnica administrativa utilizado en Eslovenia para aplicarlo a los charnegos el día de la independencia catalana?

"Eslovenia pasa página con los ‘borrados’. 

Dieciocho años después de eliminar a 25.000 ciudadanos del registro civil, el Estado esloveno se disculpa pero se lava las manos con una ley que descarta compensaciones

Imaginemos un  improbable futuro en el que Extremadura se independiza pacíficamente de España y en el resto del país se desencadena una guerra civil en la que el resto de regiones lucha por su emancipación. 

Un buen día, un joven nacido en Madrid pero que ha pasado toda su vida en Badajoz va a sacarse el carné de conducir y los funcionarios del registro le arrebatan su documento de identidad, lo destruyen y le dicen que ahora es un extranjero ‘sin papeles’, y que su antigua nacionalidad, la española, ya no existe. 

Y se convierte en ciudadano de ninguna parte. En este escenario esperpéntico han vivido durante casi dos décadas 25.671 personas (según cifras del Gobierno, aunque podrían ser muchas más) que fueron eliminadas del registro en Eslovenia.

En 1992, este pequeña república de apenas dos millones de habitantes obtuvo su independencia de Yugoslavia sin sufrir los sangrientos conflictos que asolaron el resto de la región y convirtiéndose en un país modélico: de hecho, es por ahora el único que ha conseguido entrar en la Unión Europea. Sin embargo, debajo de esa cara amable se ha escondido durante años uno de los más graves atentados contra los derechos humanos cometidos en suelo europeo.

Tras la emancipación, Eslovenia dio la ciudadanía automáticamente a todos los eslovenos étnicos y el permiso de residencia permanente a húngaros, austriacos e italianos, tres importantes minorías presentes en el país, pero dio una moratoria de seis meses para los que consideraba ciudadanos de otras repúblicas de la antigua Yugoslavia.

Muchos no consiguieron los documentos que les pedían porque tenían que solicitarlos en países que estaban siendo destruidos por la guerra, otros pensaban que no necesitaban la ciudadanía porque llevaban años residiendo en Eslovenia, y algunos no entendieron en qué consistía el proceso y sus posibles consecuencias o ni siquiera se enteraron del mismo por su deficiente difusión. 

Incluso a niños nacidos más tarde -según los afectados, 5.600- se les consideró apátridas por tener padres “extranjeros”. Así que se vieron forzados a abandonar el país donde tenían toda su vida o a quedarse ilegalmente y sin acceso a los derechos humanos básicos como la educación o la sanidad.
Se dieron casos como el de Irfan, que había nacido, ido a la escuela y formado una familia en Eslovenia, y que en 1991 sufrió un accidente de coche que lo dejó postrado en el hospital durante varios meses. 

Cuando acabó su convalecencia y fue al registro a poner sus papeles en regla, los funcionarios destruyeron su documento de identidad porque sus padres eran de Bosnia. Aunque jamás en su vida hubiera pisado suelo bosnio. Hoy, dejado de lado por su familia, malvive con una exigua pensión de invalidez de 200 euros que le ha concedido el Estado esloveno ya que las consecuencias del accidente, que no pudo tratar adecuadamente, le impiden trabajar.

O como el de Aleksandar Todorovic, originario de Serbia y hasta el año pasado la cara visible de los borrados, que el 1993 fue a inscribir a su hija recién nacida y se encontró con que los funcionarios le quitaron todos sus documentos. Una semana después llegó la partida de nacimiento con el nombre de la madre, eslovena, y un espacio en blanco en el nombre del padre. Su hija no era legalmente suya. “Es la muerte civil de una persona”, lamentaba antes de retirarse de los focos.

Cada uno de los llamados ‘borrados’ cuenta una tragedia personal distinta de lo que ha supuesto para ellos vivir indocumentados en el sitio que consideraban su hogar, a lo que se ha unido la incomprensión y el escarnio social. Durante años, la derecha eslovena consiguió hacer calar en la sociedad la creencia de que ellos mismos se lo habían buscado por ser “traidores a la patria” y no querer nacionalizarse.

Durante todo este tiempo ni siquiera han logrado formar un frente unido, ya que muchos optaron por abandonar el país, otros fueron consiguiendo permisos de residencia como extranjeros con el paso del tiempo y la enmienda hecha a la Ley de Extranjería en 1999 y otros, como admite Irfan, no han luchado “por vergüenza”, por miedo al rechazo social. De hecho, en 2004 se celebró un referéndum en el que el 94 por ciento de los votantes rechazó una ley compensatoria para los borrados.

Los que han intentado hacerse oír han recibido el silencio por respuesta tanto del Estado esloveno como de la Unión Europea, a la que han pedido ayuda en varias ocasiones, a pesar de que el Tribunal Constitucional de Eslovenia emitió dos sentencias (la última en 2003) contra la ley que permitió el borrado.

No fue un simple error administrativo. “El borrado de estas personas se hizo en secreto”, explica Blaz Kovac, gerente de proyectos de Amnistía Internacional Eslovenia, una de las organizaciones más activas en la lucha por restaurar los derechos humanos de los ‘izbrisani’, como se les conoce en Eslovenia. 

Muchos afectados aseguran que el borrado fue una maniobra para crear un estado solo con “eslovenos puros”, y sobre esto Kovac destaca que cuando la Ley de Extranjeros fue aprobada en 1992 “el problema ya era conocido por el Parlamento”. “De hecho, antes de que se aprobara la ley un grupo de diputados propuso una enmienda para que los otros yugoslavos recibieran el permiso de residencia permanente en Eslovenia y fue rechazado por un voto”, apunta.

Solo en 2010, dieciocho año después, el Parlamento y el Gobierno esloveno han pedido disculpas por lo que reconocen que ha sido “una injusticia” y “un doloroso capítulo en la historia” del joven país. “Esta es la mayor violación de los derechos humanos y de las libertades fundamentales desde que Eslovenia obtuvo su independencia”, ha reconocido el Ejecutivo.

En junio de este año el Gobierno de centro-izquierda promulgó una nueva Ley de Extranjeros que pretende corregir los errores del pasado y “restaurar la dignidad humana de los borrados”. Ahora tienen tres años para demostrar que Eslovenia es “el centro de sus intereses vitales”, es decir, el lugar donde tienen (o tenían en 1992 pero se vieron a obligar a abandonar el país) su familia, su trabajo o su vivienda. De esa forma obtendrán la residencia permanente de manera retroactiva a partir del el día en que fueron eliminados del registro.

¿Es este el final del problema? “A los ojos del Estado, probablemente. A los ojos de la sociedad, en su mayoría. A los ojos de los borrados, rotundamente no. La nueva ley solo devuelve estatus legales y no provee medidas adicionales, apoyo social, integración, vivienda o compensaciones”, afirma Kovac.

El Gobierno ha reconocido el daño causado a los borrados, pero ha rechazado establecer indemnizaciones o cualquier tipo de compensación para los afectados. De hecho, la ministra del Interior, Katarina Kresal, tuvo mucho cuidado en insistir en ello, ya que los conservadores eslovenos auguraban una avalancha de denuncias que, estimaban, acabaría costándole al país más de 400 millones de euros.  (...)

En todo caso, a muchos todavía les queda enfrentarse a “nuevos y complicados” procedimientos legales para obtener la residencia en Eslovenia de forma retroactiva. Aunque suponga un paso de gigante comparado con lo que se ha hecho hasta ahora, lo cierto es que mientras el borrado de hizo de manera automática y masiva, la restauración del estatus se lleva a cabo caso por caso y con muchas trabas.

“Se necesita una solicitud especial, hay que pagar tasas administrativas, hay que demostrar que todo lo afirmado es cierto y cumplir todos los requisitos”, dice Kovac, y quienes lo tienen más difícil son las alrededor de 13.000 personas que abandonaron el país dejándolo todo tras ser eliminadas del registro.

El Gobierno asegura que con la nueva legislación se ha flexibilizado el antiguo requisito de vivir en Eslovenia sin interrupción para restaurar el estatus de residentes, pero el portavoz de Aministía Internacional dice que se puede interpretar que la ausencia máxima permitida es de diez años, lo que deja a muchos fuera. Además, alerta la organización, toda la información sobre el proceso se ha distribuido solo en esloveno, una lengua que no todos los borrados dominan.

“Si nuestros temores son ciertos, a la mayoría de los borrados que aún viven fuera se les denegará la re-entrada y la estancia. Esperamos que nos estemos equivocando, aunque otros tres abogados que tratan temas de sociedad civil piensan de la misma manera”, asegura Kovac.

Así que todavía hoy miles de personas lo tienen muy difícil para que se reconozca la injusticia que se hizo con ellos y que ha sido ignorada durante años. Se estima que 1.300 de ellos murieron sin que ni siquiera se les restaurara el permiso de residencia, y todo ello en un Estado miembro de la Unión Europea. 

Y ni siquiera se ha hecho una investigación para encontrar a los culpables, algo que muchas ONG reclaman pero que quizás haya quedado aparcado para siempre con una ley que se limita a lo legal y deja de lado por completo la dimensión humana del problema."           (Pilar López, Periodismo Humano)


"Los borrados como legitimadores del nuevo Estado esloveno.

La cuestión de los borrados y la limpieza étnica administrativa llevada a cabo por el aparato estatal esloveno comienza a inicios de 1992, sin que nadie, ni tan siquiera los propios afectados, se dieran cuenta inmediatamente de lo que estaba sucediendo. 

Así, a diferencia de lo que sucedió en Croacia en 1991 o lo que comenzaría a suceder en Bosnia y Herzegovina a partir de 1992, no se observaron grandes y largas filas de personas errando sin rumbo tras haber sido expulsadas de las principales ciudades del país como Ljubljana, Maribor, Kranj o Koper. Incluso en un acto tan reprobable y despreciable como es el de la limpieza étnica, los eslovenos siempre supieron estar un paso por delante a sus antiguos compatriotas yugoslavos –serbios, croatas, musulmanes de nacionalidad y albaneses– y llevar a cabo la operación con gran sigilo y pulcritud administrativa, algo que el resto tan solo pudieron acometer a través del monopolio de las armas.

La historia de los borrados comienza justo el día después de la declaración de independencia de las autoridades eslovenas. Eslovenia pasaba a ser un estado independiente y como tal, todos aquellos que no tenían el permiso de residencia en regla por no ser nacionales eslovenos debían solicitar la nueva nacionalidad eslovena, siendo la fecha límite el 26 de diciembre de 1991, esto es, justo seis meses después la independencia. Según números oficiales, la medida afectó a 18.305 personas, aunque existen otras cifras que sitúan el número de afectados entre 25.000 y 40.000.

Más allá de las cifras, es relevante comprender que las personas que se vieron afectadas por esta limpieza administrativa procedían de alguna zona de la antigua Yugoslavia. La importancia de la nacionalidad radica en que para las minorías italianas y húngaras, las autoridades eslovenas bien se cuidaron de garantizarles derechos, especialmente en el terreno cultural, con el objetivo de poder recorrer el camino de ingreso a la Unión Europea sin sobresaltos o problemas añadidos.  (...)
Sin embargo, en lo referente a las minorías serbias, croatas o musulmanas de nacionalidad (bosniacos), que eran superiores numéricamente en 1991 a las minorías italianas y húngaras, las autoridades ejecutivas y legislativas de Eslovenia hicieron todo lo posible para borrar su presencia de suelo esloveno, aunque tuviese que ser a nivel administrativo.
 En otras palabras, Eslovenia llevó a cabo el proceso de limpieza étnica administrativa con el objetivo de fortalecer su recién obtenida soberanía nacional a costa de erosionar los derechos de ciertas minorías étnicas y así eliminar todo recuerdo de que Eslovenia había formado parte de la Federación de los Eslavos del sur. (...)
En conclusión, las autoridades eslovenas reforzaron la soberanía nacional obligando a la mayoría de los antiguos ciudadanos yugoslavos a tomar la ciudadanía eslovena si querían vivir en el país alpino y borrando a aquellos que por diversas razones no pudieron completar los trámites en el plazo fijado. Para estos últimos, para los borrados, comenzaba un camino de sufrimiento que aún a día de hoy existe. 

Todos aquellos que fueron eliminados del registro de residentes de Eslovenia se convirtieron en ciudadanos ilegales con todo lo que ello suponía. Sus derechos económicos, sociales, culturales y políticos fueron substraídos y tirados a la basura en un plan premeditado y bien ejecutado por las autoridades eslovenas y ante la indiferencia de las principales instituciones internacionales, especialmente la Unión Europea, que en ningún momento formuló comentario alguno sobre la situación de esas 18.350 personas. (...)"                   (Marcos Ferreira, EOM, 28/01/16)


"Tribunal falla contra Eslovenia en el caso de ciudadanos "Borrados".

 Antes de que Eslovenia recuperara su independencia el 25 de junio de 1991, Mustafa Kurić y siete otros querellantes eran ciudadanos de la ex República Federativa Socialista de Yugoslavia (RFSY). Como ciudadanos de la RSFY, ejercitaron su derecho legal de residencia en Eslovenia, a pesar de no ser de esa región originalmente. 

Sin embargo, no se postularon para la ciudadanía antes de la fecha límite señalada del 25 de diciembre de 1991. De esa manera, el 26 de febrero de 1992, sus nombres fueron borrados del registro de residentes. 

En su denuncia, señalaron que el haber borrado sus nombres resultó en consecuencias graves y de largo plazo para ellos. Fueron privados de sus documentos, algunos fueron desalojados de sus viviendas, ya no podían trabajar ni viajar, fueron privados de sus pertenencias y pasaron varios años en condiciones que amenazaba su salud. 

El número de ciudadanos sin el derecho a residir en Eslovenia en 1992 superó los 25.000. Algunos de los "borrados" dejaron Eslovenia por su propia cuenta, algunos fueron deportados, mientras que otros han adquirido el derecho de residencia basada en una decisión de la Corte Constitucional del1999 y cambios legislativos en el 2010. 

 El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), en una sentencia de Cámara (que cuenta con siete jueces) del 13 de julio de 2010, falló que las autoridades eslovenas habían violado el derecho a la vida privada y familiar de los "borrados" (artículo 8) y no proporcionó un procedimiento que permita reclamar sus derechos (artículo 13).

 El caso fue remitido a la Gran Sala del tribunal, que confirmó el 26 de julio por unanimidad el veredicto de la Cámara y señaló que sí existía un caso de discriminación de personas apátridas. Los jueces destacaron que los querellantes fueron privados de una personalidad jurídica, que les garantizaba el acceso a los numerosos derechos - seguro de salud, derecho a una pensión, prestaciones sociales, el derecho a renovar sus papeles (como tarjetas de identificación o licencias de conducir). Por otra parte, han perdido la posibilidad del empleo legal. (...)"            (Liberties, mayo, 2014)

Director de e-notícies: Hemos entrado en una fase de inestabilidad política. Será muy difícil salir de ella. El proceso se ha cargado de momento a los Mossos d'Esquadra, la crediblidad de TV3 y la neutralidad de Administración pública... los daños morales y psicológicos serán todavía peor que los físicos. Resultan aún incalculables. El desgobierno, la degradación de las instituciones, la imagen exterior hundida, el estado de ánimo por los suelos... El mal ahora ya está hecho. Y me temo que es irreparable. Tampoco se atisba solución. Disfruten lo votado. Sobre todo los de los lazos amarillos...

"(...) Hemos entrado en una fase de inestabilidad política. Será muy difícil salir de ella. Y sólo puede que agravarse.

El proceso se ha cargado de momento a los Mossos d'Esquadra, la crediblidad de TV3 y la neutralidad de Administración pública con todos los funcionarios aplaudiendo como locos en cuanto los nuevos consejeros aterrizaron en sus despachos. ¿Se imaginan a los empleados de La Moncloa aplaudiendo a Mariano Rajoy o a Pedro Sánchez?

Sin embargo, los daños morales y psicológicos serán todavía peor que los físicos. Resultan aún incalculables. El desgobierno, la degradación de las instituciones, la imagen exterior hundida, el estado de ánimo por los suelos.

Me refiero a la presidencia de la Generalitat -flirteando con la guerra eslovena o cuestionando a los Mossos en público-, del propio Gobierno catalán -con manifestaciones de médicos, funcionarios y bomberos- o del Parlament. Cerrado cuatro meses en verano porque no se ponían de acuerdo o con toda una expresidenta de la institución, Núria de Gispert, haciendo tuits como una troll.

El mal ahora ya está hecho. Y me temo que es irreparable. Tampoco se atisba solución. Disfruten lo votado. Sobre todo los de los lazos amarillos."               (Xavier Rius, director de e-notícies, 10/12/18)

Cataluña, única región de España con un presidente autonómico de ultraderecha

"¿Sabéis que en España hay un presidente autonómico de extrema derecha? Está en Cataluña, se llama Quim Torra, es racista, supremacista, nacionalista e Identitario. O sea que Cataluña es la única región de España con un presidente de ultraderecha.

Los medios de comunicación catalanes subvencionados no te lo dirán, porque les va el sueldo, ya sabéis como funciona el Régimen clientelar. ¿Cómo se atreven a decir que en España es la primera vez que entra la ultraderecha en el Parlamento Autonómico?

En Cataluña la ultraderecha catalana lleva años gobernando y lo peor de todo es que llama ultraderecha a todos los demás. Incluso a socialdemócratas. En Cataluña la información se paga y a la ultraderecha catalana le llaman ‘nacionalismo’ (...)

Uno ya está cansado de cómo están deformando la realidad. El agredido se presenta como agresor y el agresor como agredido…Todo por el nacionalpopulismo, todo por la pasta."                  (Miguel Martínez, El Catalán, 05/12/18)

Manuel, uno de los participantes del programa 'First Fechas', de Cuatro: el proceso rompe matrimonios... ella una separatista que no veas. Esto ha destrozado muchas familias, y aún las destroza... Yo, con mi hija, no puedo hablar sobre este tema", ha apuntado Luisa...

"Manuel, uno de los participantes del programa 'First Fechas', de Cuatro, ha explicado durante su cita con Luisa que se ha separado de su mujer por el proceso soberanista tras más de veinte años de matrimonio. "Ha roto muchas familias", lamentó el hombre.

Manuel ha dicho a Luisa que "me he separado por lo que está pasando en Catalunya". "Llevábamos más de 20 años juntos. El padre era de Cuenca y la madre de Córdoba... y ella una separatista que no veas. Esto ha destrozado muchas familias, y aún en destroza", ha añadido.

"Prefiero no hablar, porque sí es cierto que se crea conflicto entre familias. Yo, con mi hija, no puedo hablar sobre este tema", ha apuntado Luisa, que vive en Barcelona.

Finalmente. Manuel señaló que "yo no he nacido en Catalunya, pero me siento catalán, español y andaluz". "Que no me digan que los que no somos de allí no amamos Cataluña. Esto no es verdad. Si no fuera por los inmigrantes, Catalunya no sería lo que es ahora", ha concluido."              (e-notícies, 11/12/18)

El exfiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo: "El 1 de octubre se produjo un alzamiento violento y público"... defiende la calificación de rebelión sobre el proceso soberanista y la prisión provisional de sus líderes...

"El exfiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo (Málaga, 1935) (...) Acaba de publicar Catalunya, mitos y resistencia (El Viejo Topo), libro en el que se recoge su posición crítica con el proceso soberanista, que vincula con el autoritarismo, y su decepción con los partidos de izquierda que lo han apoyado.

 En conversación con eldiario.es, Jiménez Villarejo defiende la calificación de rebelión sobre el proceso soberanista y la prisión provisional de sus líderes. En este sentido, tilda de "error manifiesto" que Pablo Iglesias hable de "presos políticos". (...)

En el libro se refiere a la hoja de ruta que culminó en el 1-O como una "deriva autoritaria derechista y xenófoba del proceso independentista". ¿Dicha deriva cree que se mantiene en el Govern de Torra o tras el 155 ha terminado?

El planteamiento de la secesión de Catalunya de España, y por tanto de la ruptura con el marco constitucional, continúa, y yo diría que incluso más que antes. Las consecuencias del artículo 155 han sido escasas. (...)

¿En qué se expresa este autoritarismo?

El autoritarismo consiste en la exclusión de la mayoría social que representan los partidos constitucionalistas y en el ejercicio vacío de la autoridad por parte del Govern por el simple hecho de ser autoridad y punto. El Govern no satisface las necesidades de la ciudadanía. Están ahí porque son los que son y piensan como piensan pero nada más  (...)

Otra de sus principales tesis es que la antigua Convergència ha utilizado el 'procés' para tapar los escándalos de corrupción.

Lo han reconocido ellos mismos. En la ley de transitoriedad jurídica hay un precepto que dice que se anularán los procedimientos judiciales a los investigados por conductas que busquen un pronunciamiento democrático sobre la independencia. 

En la Audiencia Nacional hay múltiples imputados por las comisiones del 3%, ellos sabrán por qué quieren separarse de España. La sentencia del Palau de la Música de la que aquí todo el mundo parece quererse olvidar fue un duro golpe a Convergència.  (...)

¿No todo empezó con la sentencia del Estatut?

El Tribunal Constitucional se equivocó porque el Estatut se podría haber mantenido en su integridad. Pero lo que no puede decirse es que a partir de esa sentencia de 2010 Catalunya haya dejado de tener un reconocimiento por parte del Estado. ¿Quién empezó a tratar a Catalunya como un cortijo, el Estado en 2010 o Jordi Pujol? 

Yo diría que en 1996, con el pacto del Majestic, Jordi Pujol se convierte en el cómplice perfecto de Aznar y del PP, el partido más antinacionalista catalán que existe. Jordi Pujol ha menospreciado mucho más a Catalunya que la sentencia del Estatut, que fue un error. Jordi Pujol cometió un delito fiscal durante 34 años.

¿Qué daña más a Catalunya, un president delincuente o problemas políticos sobre el impulso de las competencias autonómicas? Los gobiernos centrales de PP y PSOE se han equivocado, pero cuando me hablan de la supuesta opresión del pueblo de Catalunya por parte del Estado yo pienso que su expresident ha sido tratado con mucha consideración.

 Todo el mundo calló. Los que piden la libertad de los presos nunca han pedido que entre en prisión un señor que defraudó al fisco durante 34 años abusando de su poder como presidente de la Generalitat.

¿Que alrededor de dos millones de personas estuvieran dispuestas a participar en un acto suspendido por los tribunales y contrario a la Constitución como el 1-O no denota que existe un problema político grave?

El 1 de octubre y el 20 de septiembre la movilización ciudadana constituye un instrumento para la manipulación de la realidad histórica de Catalunya. Cualquiera que fueran las proporciones en que la población se manifestara o acudiera a las urnas falsarias construidas para el pseudoreferéndum del 1-O, detrás de todo esto hay, como corresponde al planteamiento independentista, un engaño importante a la población.

 Una estafa al pueblo de Catalunya, como los 18 meses hacia la independencia. Los dirigentes prometen que se declarará la independencia y luego no ocurre nada, pero sus seguidores no se levantan contra ellos pese a que sistemáticamente les están engañando y prometiendo un futuro que no sólo no llega sino que cada vez está más lejos.

¿El plan independentista fracasó por sus propios errores o por la respuesta del Estado?

El plan independentista ha tenido muchos puntos débiles, pero justifica una respuesta enérgica del Estado. Las leyes del 6 y 7 de septiembre son claramente autoritarias. El Govern ha estado sistemáticamente engañando a su pueblo y lo ha hecho desde una posición de abuso de poder.

 Los líderes independentistas no han hecho más que tomar decisiones que les desacreditan como políticos, por ejemplo la insistencia en investir a Puigdemont. Al margen de su propia ilegalidad y su incapacidad para generar un gobierno, la investidura telemática suponía recurrir al simbolismo político y gobernar a base de quimeras y símbolos, la antítesis de una política democrática.

¿Los presos deben seguir en prisión o tienen derecho a salir antes del juicio?

Creo que la prisión provisional está justificada. Hay un dato objetivo para valorar si procede la libertad provisional y máxime ahora cuando está a punto de iniciarse el juicio oral: los imputados que huyeron de la Justicia y que no han vuelto. De acuerdo con los delitos por los que están acusados, en especial el de rebelión, hay razones formales y serias para mantener la prisión provisional.


A día de hoy ya no cabe esperar que el delito de rebelión implique una violencia armada. Hay un auto del Tribunal Supremo denegando una libertad provisional en el que dice que cabe la rebelión sin armas. La violencia que se exige el Código Penal en el delito de rebelión es una violencia que tiene a día de hoy muchas dimensiones, no tiene por qué ser necesariamente física sino que puede ser de otros caracteres y formas.

 Por ejemplo, las coacciones son parte de la violencia. La resolución 2625 de la ONU dice que hay que abstenerse de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial de los estados. Esta resolución es de los años setenta pero está plenamente vigente y equipara violencia y amenaza.

¿Qué actos de violencia o amenaza de usarla ha habido?

El concepto de violencia hoy es más amplio, no estamos ante un golpe como el 1936 o 1981. Pero sí existe una capacidad de enfrentamiento directo con las autoridades del Estado cuando desde un poder necesario como una comunidad autónoma se estructura una cierta forma de estado al margen de las normas democráticas y contra el Estado al que se pertenece. 

En el documento 'Enfocats' se dice que cuando haya una clara determinación ciudadana a apoyar la independencia y complicidad internacional hay que empezar a aumentar paulatinamente el nivel de conflictividad ante la respuesta del Estado. La resolución 1/XI del 9 de noviembre de 2015 del Parlament reitera que el proceso de autodeterminación no se supedita a las instituciones del Estado español, aceptando los previsibles episodios de violencia. 

Por lo tanto no podemos sorprendernos de que se hayan utilizado los términos del delito de rebelión porque se dan las circunstancias que lo justifican, sin perjuicio de que luego tras el juicio se puedan llegar a conclusiones diversas según sobre su grado de ejecución o participación.

¿No hay una diferencia entre prever algo en una resolución parlamentaria y el alzamiento violento y público que requiere el delito de rebelión? ¿Cuando se ha producido este alzamiento en el 'procés'?

El 1 de octubre se produjo un alzamiento violento y público. Yo estoy de acuerdo en que se pueda considerar un delito de rebelión. Según la acusación de la Fiscalía, el 1-O varios ciudadanos fueron atendidos por episodios de ansiedad, pero personas gravemente lesionadas hubo dos, una por impacto de una pelota de goma en el ojo.

 Y ese día también hubo 93 agentes de la autoridad lesionados por lanzamiento de vallas y piedras y otras formas de violencia. Más allá de estos datos, que el tribunal ya valorará, todo el proceso independentista ha sido una permanente amenaza al Estado español en los términos que dice la resolución de la ONU de la que hablamos antes. 

Si uno sigue el recorrido histórico de todo esto no es tan errónea la calificación de rebelión, aparte de otras formas delictivas que también se cometieron como la sedición, malversación, desobediencia o prevaricación.

La causa del Supremo, además de otras investigaciones en juzgados catalanes, ha hecho que muchos ciudadanos estén enfadados con la Justicia.

Comprendo que los independentistas reaccionen de forma airada a las decisiones de los tribunales, pero llegar a decir, como se ha dicho, que igual que Tejero entró en el Congreso, Llarena ha entrado en el Parlament me parece una falta de respeto inaceptable. 

Decir, como dijo Artur Mas, que el juicio del 9-N fue una anomalía democrática cuando ha sido una de las sentencias más increíblemente rigurosas y fundadas que se han dictado en este país es gravísimo. Decir, como dijo Raül Romeva, que la Justicia actual se parece a la Justicia franquista aparte de una ignorancia supina revela una falta de respeto absoluta a las instituciones democráticas y judiciales.   (...)"                  

 (Entrevista a Carlos Jiménez Villarejo, exfiscal anticorrupción, Oriol Solé Altimira, eldiario.es, 01/12/18)

12/12/18

Lo que hizo Torra en Eslovenia, y Comín cuando anunció que el tramo final de la independencia sería "dramático" y se pagaría "un precio alto e injusto", no es introducir la violencia, sino los muertos. Y aún se debe afinar algo más: no matanzas sarajevas, sino una cosa más razonable y asumible. Una cosa eslovena... 60 muertos. Una cifra modesta, atendiendo a la dimensión histórica del objetivo... con 60 muertos bastaría...

"(...) Así pues lo que hizo El Valido en Eslovenia y el ex consejero Comín en Bélgica cuando anunció que el tramo final de la independencia sería "dramático" y se pagaría "un precio alto e injusto", no es introducir la violencia, sino los muertos. 

Y aún se debe afinar algo más: no matanzas sarajevas, por así decirlo, sino una cosa más razonable y asumible. Una cosa eslovena. Eslovenia y Cataluña siempre se han tenido un cierto faible mutuo, no en vano Liubliana se da un cierto aire a la propia Barcelona y no en vano, tampoco, ambas comunidades tienen una excelente opinión de sí mismas y, en especial, de sus autosonrisas. 

El Valido venía a plantear lo que en catalán se llama un capmàs, un tanto alzado: 60 muertos. Una cifra modesta, atendiendo a la dimensión histórica del objetivo. Una matanza con seny. Deduje al leerle que, en su fanatismo, se dirigía a las masas que hace un año desertaron de la plausibilidad del reto: bueno, la verdad es que 60 muertos entre dos millones, es un 0,003 de probabilidad estadística. 

Y eso sin contar que algunos bien podrían estar en el otro bando, con lo que aún se relativiza más el riesgo. Las cuentas de El Valido incluían una previsión relacionada: que con 60 muertos bastaría. Y es en este bastaría, más que en los muertos, donde está la clave de bóveda de su llamada al sacrificio.

Hace muchos años Ángel Colom, un histórico del nacionalismo y de la agitación callejera, dijo con énfasis que "la independencia de Cataluña no valía ni un solo muerto". En más de cinco años de Proceso no se lo he vuelto oír a ninguno de los insurrectos."                 (Arcadi Espada, El Mundo, 11/12/18)

La vía eslovena de Torra consiste en: Nueva declaración de independencia... Control del territorio... Desatar hostilidades... Si tiene que haber muertos, se asume que los haya... Acusación por rebelión... y a la cárcel... ¿globo sonda sobre los efectos políticos del martirio?

"Es bien conocida la irresponsable apelación de Torra a la “vía eslovena”.


(...) Como sabe cualquiera que haya leído  sobre el asunto de Eslovenia (vuelvo a citar “La fábrica de las fronteras“, de Francisco Veiga; y vuelvo a advertir de los escalofríos que produce su portada, por eso lo tengo medio escondido en casa), se trató de un plan con una preparación meticulosa de la secesión, compra de armamento y organización de fuerzas para asumir el control efectivo del territorio, propaganda internacional y una guerra, muertos incluidos.
Así que Torra está anunciando:
  1. Nueva declaración de independencia o convalidación-ratificación-alzamiento de la suspensión de la declaración de independencia o lo que fuese.
  2. Control del territorio. Lo primero que hicieron los eslovenos tras declarar la independencia fue tomar el control de fronteras y aduanas.
  3. Desatar hostilidades. Está documentado que a primeras horas de la tarde del día 27 de junio de 1991, los eslovenos derribaron un helicóptero del JNA (el ejército), que sobrevolaba Ljubljana. Os ahorro enlaces; bueno, aquí, página 268 y siguientes.
  4. Si tiene que haber muertos, se asume que los haya. Eso es lo que uno entiende por “todas las consecuencias“, no hace falta tener altas capacidades. (...)
 CONCLUSIÓN. Después vendrán los lloros (...)

Artículo 472.

Son reos del delito de rebelión los que se alzaren violenta y públicamente para cualquiera de los fines siguientes:
(…)

5.º Declarar la independencia de una parte del territorio nacional.

Estos hechos -la conspiración está prevista en el artículo 477- han sido anunciados por el Presidente de la Generalitat, no por un indocumentado en una barra de bar.

Lo dicho: después vendrán los lloros."                 (

Jiménez Villarejo: La izquierda ha fallado desde que ICV apoyó la declaración de soberanía del 23 de enero de 2013 que reclamó el derecho a decidir invocando la soberanía del pueblo de Catalunya. Fue un error histórico porque era una sumisión a un planteamiento nacionalista clásico y, por tanto, derechista...

"(...) Del libro también se desprende una decepción personal con sectores progresistas por su connivencia con el ‘procés’. 

La izquierda ha fallado desde que ICV apoyó la declaración de soberanía del 23 de enero de 2013 que reclamó el derecho a decidir invocando la soberanía del pueblo de Catalunya. Fue un error histórico porque era una sumisión a un planteamiento nacionalista clásico y, por tanto, derechista. 

El exsecretario general del PSUC Antonio Gutiérrez Díaz dijo: "Catalunya es de todos y no dejaremos que nos la arrebaten aquellos que con nacionalismos extremos y provocadores quieren utilizar la bandera catalana para esconder sus intereses de clase".

Este planteamiento es ajustado y riguroso, pero los responsables de ICV no lo siguieron y cometieron un gravísimo error del que luego se han distanciado. Pero representó un apoyo a los independentistas cuando se tenía que haber tenido una actitud crítica: ICV unió sus fuerzas a CDC, su antítesis en todos los sentidos. Y de aquellos barros, estos lodos.  (...)

 ¿Ve adecuado que Pablo Iglesias se refiera a Oriol Junqueras y al resto de encarcelados como "presos políticos"?

Es un error manifiesto porque no es así. Junqueras y el resto de presos son personas que llevan muchos años, como mínimo desde 2013, planificando de forma fría, serena y perfectamente calculada el proceso que tendría que haber conducido a la ruptura de Catalunya con España. Desde el ejercicio del poder, políticos electos y no electos tomaron decisiones sobre el futuro de Catalunya. 

Y digo no electos porque la ANC y Òmnium son dos asociaciones civiles que me merecen todo el respeto pero que tienen el mismo valor que una asociación de vecinos y no tienen ninguna legitimidad democrática para constituirse como poder de Catalunya.

Además, los políticos electos han ejercido el poder en virtud de unas elecciones con una ley electoral que sigue siendo la ley electoral española. No han querido hacer una ley electoral propia catalana. 

Frente a las quejas y menosprecios que dicen sufrir de las instituciones del Estado español, a la ley electoral española le tienen un cariño loco porque les garantiza una mayoría que de otra forma no tendrían.  (...)

 (Entrevista a Carlos Jiménez Villarejo, exfiscal anticorrupción, Oriol Solé Altimira, eldiario.es, 01/12/18)

Borrell: "No renunciemos a hacer una lectura generosa de la Constitución, sin alterar sus premisas básicas hay margen: como un servicio civil para cohesionar la identidad, no nacemos lo que somos, nos hacen lo que somos"...

"Estoy encantado de estar invitado por esta organización de extrema derecha, y como soy un hooligan de extrema derecha, ¿a dónde iba a ir?". Así ha comenzado el ministro de Exteriores, Josep Borrell, su intervención en el acto de Sociedad Civil Catalana en Bruselas para celebrar los 40 años de la Constitución(...)

Al comienzo de la intervención, un activista del Comité de Defensa de la República de Catalunya, Adriá Carrasco, interrumpió el discurso de Borrell al grito de "la Constitución es una farsa". Según ha informado la Cadena SER, Carrasco ha sido conducido esposado a una comisaría de la policía belga, y su abogado confía en que quede pronto en libertad en tanto que no hay cargos y es un ciudadano europeo residente en Bélgica. (...)

Borrell, no obstante, ha afirmado que España vive la "mayor crisis institucional de la democracia" por un "intento programado de subvertir el orden constitucional", aunque a veces digan "que era un juego o que estaban jugando al póker".

"Para ellos", ha afirmado Borrell, "el pueblo catalán está compuesto sólo de quienes están a favor de la independencia, y si no, eres un traidor. Y contra eso hay que luchar. Y el mejor servicio que podemos hacer a la Constitución es explicar que no es cierto que el pensar de una determinada manera te excluye del colectivo social. Es el gran reto que hay en Catalunya, y quiero reclamar de todos una participación activa para que eso no pase".

"La fuerza del sistema político democrático", ha afirmado Borrell, "ha prevalecido, y aunque muchas de las fracturas están abiertas, se ha evitado lo peor. El problema es que en el exterior, en Flandes, creen la narrativa independentista, y por eso es tan importante contar la verdad de lo que España es hoy, incluso en este momento difícil: han sido los mejores años de nuestra historia".

Borrell ha reconocido que la Constitución "no era completa del todo", pero "permitía a todos convivir. Una de sus virtudes es haberse adaptado en una coyuntura extraordinariamente difícil y dejar para los que vinieran después su desarrollo".

"No juguemos al peligroso juego de lanzar al aire wishful thinkings, que no es posible convertir en realidad", ha dicho Borrell: "No renunciemos a hacer una lectura generosa de la Constitución, sin alterar sus premisas básicas hay margen: como un servicio civil para cohesionar la identidad, no nacemos lo que somos, nos hacen lo que somos".

"Hoy hasta los que dieron o empujaron el salto al vacío del otoño pasado reconocen que con el 47% de los votos no podía darse, ahora lo reconocen", ha dicho Borrell: "Con este apoyo social no se puede declarar la independencia, pero lo intentaron con la mayoría parlamentaria y que han tenido la hegemonía social a través de los poderosos instrumentos de los que han dispuesto. 

Y seguirá siendo así en función de lo que hagamos unos y otros y cómo influyamos en nuestra historia levantándonos y decir alto y fuerte que fuimos un país centralizado, sometido a la dictadura, anquilosado y con una economía atrasada y que pasamos a convertirnos en un país democrático, de los más descentralizados del mundo y con una economía dinámica".   (...)

El acto, organizado por SCC, cuenta con el apoyo de los grupos del PSOE, PP y Cs en el Parlamento Europeo, el Real Instituto Elcano, Prou y la iniciativa ciudadana C40 Bruselas.

No es la primera vez que Borrell colabora con la Sociedad Civil Catalana. El ministro de Exteriores compartió escenario con, entre otros, Mario Vargas Llosa, Albert Rivera y Xavier García Albiol, en una multitudinaria manifestación en Barcelona en respuesta al 1-O pocos días después del referéndum."                    (Andrés Gil, eldiario.es, 05/12/18)