28/4/17

El separatismo se concentra en la Catalunya interior y solo aparece en los barrios ricos de las zonas metropolitanas

"(...) El fuerte crecimiento del independentismo no se ha producido de forma transversal y homogénea. Es el resultado básicamente de la radicalización y movilización de una parte de la sociedad catalana. Estudiando los datos del propio Centre d’Estudis i Opinió de los últimos diez años aparece una Catalunya dividida respecto a la hipótesis secesionista en clave etnolingüística

Han abrazado la nueva fe los catalanohablantes que se consideran mayormente o exclusivamente catalanes (77%), y que se informan a través de los medios públicos de la Generalitat, auténticas maquinarias de propaganda

En cambio, la penetración del independentismo entre los castellanohablantes es muy débil (16%) pese a los Rufianes de turno, y minoritaria también entre los que se consideran bilingües (36%). Sorprende que se habla tan poco de esta división de la sociedad catalana, a la que se añade la territorial y social.

 El separatismo se concentra notablemente en la Catalunya interior, por razones identitarias, y solo aparece en los barrios más ricos de las zonas metropolitanas, como Sant Cugat, donde también la CUP saca excelentes resultados, pero cuyos votantes no son precisamente pobres.

Llama la atención que en Catalunya el discurso público ponga tanto el acento en la cohesión y la unidad civil, empezando por el Govern, y al mismo tiempo se promueva un referéndum que pasa inevitablemente por fracturar la sociedad en dos mitades. Es aún más contradictorio que eso lo propugnen algunas fuerzas de izquierda. 

Es una propuesta socialmente indeseable, también antidemocrática porque no reúne los consensos ni respeta la ley. Ahora mismo es solo un instrumento de propaganda y victimización del independentismo, que busca una escapatoria para sus promesas irrealizables."                (Joaquín Coll, El Periódico, 23/07/17)

"Espero que os muráis de hambre, perros españolistas. Publicar noticias en contra de su pueblo y ahora a mamar"

" (...) La noticia de que los trabajadores del diario El Periódico protestaron en la calle p or el anuncio de que la empresa quiere recortarles un 21% de su sueldo dio lugar a una reacción airada de algunos tuiteros independentistas (ver El Triangle).

Diez de los comentarios de este colectivo. Destaco, conviene hacerlo, lo de perros españolistas, lo de diario al servicio del franquismo. Imagínense sus prácticas sociales en determinadas circuntancias:

Juan Castellet //*// @joancastellet "Independentista sin manías. Prefiero reventar que ceder. Deplorable. Hombre, hetero y blanco, el diablo en persona": "Que os den imbéciles. Si hicierais periodismo de verdad y no vomitaseis contra Cataluña todavía tendríamos empatía. Os lo merecéis. ¡A cagar!".

Joan Enrera @joan_enrera: "Espero que os muráis de hambre, perros españolistas. Publicar noticias en contra de su pueblo y ahora a mamar".

Ramon del Masnou @rargbib, "jurista y criminólogo. Quiero mi país libre": "Un diario sin credibilidad y al servicio del franquismo más anticatalán es normal q no se venda".

Jep de Cal Tolla //*// @CalTolla, socio de Òmnium Cultural y la ANC: "¿De verdad veis extraño no vender diarios y desaparecer con su línea editorial? ¡Demasiado poco!"

Roc a la faixa @rocsalafaixa, de Junts pel Sí y Cataluña irredenta: "La línea vomitiva del diario tal vez tiene algo que ver con la caída de las ventas".

//*// CAT a la ONU @voluntatdeser "¿Quién puede impedir la voluntad de la mayoría social de un pueblo manifestada pacíficamente? ¿La ley? ¿Un gobierno?": "Ni siendo panfleto de ESP no tienen suficiente para pagar bien a sus trabajadores...".

Ariodante @JredondoK: "Quizá si no hubieran tenido una dirección vendida al españolismo rancio las cosas serían diferentes".

País de Locos @ PaísdeBojos, "Me estoy independizando encima!!! //*//: "Con lo que escribís... 21% todavía es poco. Panfleto unionista".

Hagakure @fourchapters: "Hace 15 años lo leía cada día, ahora no lo quiero ni regalado, ¡panfleto españolista!".

(((Joan //*//))) @ firefox1964: "Nada de lástima. Corresponsables de prensa unionista mentirosa". (...)"               (Salvador López Arnal , Rebelión, 18/03/17)

27/4/17

La caldera independentista continúa sin poner en ebullición ni a la mitad de los catalanes

"La vertiente más sólida del independentismo es la vivencia cotidiana que comparten muchos ciudadanos de Catalunya de que su país no forma parte de España. No se trata únicamente de una convicción o de un sentimiento. 

Es que su día a día transcurre en un entorno de vínculos personales, relaciones profesionales y hasta trámites administrativos que se sustraen a la existencia de un Estado constitucional de ámbito español en el que estaría incluido aquello que, en términos materiales, les procura una sensación de soberanía plena: el grado de autogobierno que disfrutan junto a todos los demás catalanes. 

Aunque hay una variante de esa vivencia que aún va más allá; la que convierte la efervescencia independentista en una forma de vida. Una forma de vida que invoca legitimidades y derechos, pero que no atiende a razones de orden político en cuanto a la idoneidad del fin propuesto, a la viabilidad de su realización, a las reglas de conducta para alcanzar la meta, al propio sentido del referéndum y a las condiciones de su escrutinio. 

Entre la vivencia de no ser español y el independentismo como forma de vida se ha erigido una fortaleza aparentemente inexpugnable que sólo las diferencias entre sus moradores parecerían capaces de echarla abajo.

Es el reino del mientras tanto, en una versión quimérica del pragmatismo. Recurre a la creencia recreada a diario de que hay un plan infalible, y si no ya se urdirá. De que una astucia sin cuento será capaz de sortear obstáculos, burlando a enemigos externos e internos hasta sacar a Catalunya del atolladero que imponen voluntades y protocolos ajenos. 

Mientras tanto se trata de no cejar en el empeño, de mantener la caldera a temperatura de ebullición. Y nada más natural para ello que vivir como si ya el país de los catalanes hubiese dejado de ser español. Al fin y al cabo la vía de la identidad subjetiva es la que conduce en menos tiempo a la vivencia independentista. Al independentismo como forma de vida. 

Una vez alcanzado ese estadio, poco importa cuándo será el referéndum, o si lo habrá o no. Porque siempre podrá echarse mano del sucedáneo de unas nuevas elecciones autonómicas reivindicadas, otra vez, como plebiscitarias.

 En el plano de la política convencional las cosas discurren en otros términos. La caldera independentista continúa sin poner en ebullición ni a la mitad de los catalanes. El cambio más tangible se está produciendo en cuanto a la recomposición partidaria del mapa catalán; el Parlament resultante de unas próximas elecciones se adivina tan distinto al actual que la divisoria entre el independentismo y el no independentismo importará bastante menos que ahora. 

Pero no por ello la vivencia de una soberanía plena conducirá necesariamente a un tiempo de frustración. La plasticidad social será capaz de regresar al pragmatismo sin quimeras, también entre los independentistas. (...)

Al mientras tanto de la vivencia independentista –tan envolvente, tan interpelante– le sobra trascendencia y le falta laicidad. Le sobra la quimera y le falta realismo… y una pizca de verdad. Necesita dejar de hablar en nombre de todos mediante el enunciado del concepto nación como algo que sólo puede hacerse realidad de una única manera. 

No basta con que espere a que los demás le ofrezcan alternativas a la ruptura con el resto de España, que siente ya realizada. Es necesario que busque por sí misma salidas de contraste con la pluralidad catalana y con los intereses comunes a la España constitucional. 

Entre otras razones porque la vivencia independentista carece de la cohesión política necesaria para hacer de la unilateralidad algo más que una inercia colectiva."           (Mientras tanto, de Kepa Aulestia,  La Vanguardia, en Caffe Reggio, 18/04/17)

Puigdemont apoya a Llach: 'No miraremos hacia otro lado si un funcionario no cumple las leyes'

"La polémica por las afirmaciones que Llach hizo en diversas charlas organizadas por las entidades soberanistas, en las que advertía de que los funcionarios que no acaten la principal ley de desconexión de Cataluña “sufrirán” y serán “sancionados”, ha llegado a la sesión de control al presidente de la Generalitat en el pleno de hoy en el Parlament.

Puigdemont ha protagonizado un momento de tensión con el presidente del PPC, Xavier García Albiol, que le ha pedido que “desautorice” a Llach “si no comparte las amenazas a los funcionarios”, mientras que la líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, ha considerado “vergonzoso” que el presidente catalán “aplauda” las palabras del cantautor.

Tras agasajar al cantautor momentos antes del inicio del pleno, Puigdemont ha reprochado a García Albiol que no avale la reflexión de Llach sobre exigir los funcionarios que cumplan la ley: “Decir que hay que recriminar a un diputado por decir que las leyes que apruebe este Parlament hay que cumplirlas es un poco raro”.

“Intentar presentar a Llach como alguien que amenaza, que coacciona, no sólo es injusto, es ignorancia. Si algo puede acreditar la biografía de Llach es que él precisamente ha sido víctima de censura, detención, prohibición, exilio, por gente que en el momento en que comenzaron su carrera política gobernaba Franco y cuando la acabaron eran diputados de su grupo político, como Rodolfo Martín Villa”, ha afirmado. (...)"              (República.com, 26/04/17)

26/4/17

Lluís Llach advierte a los Mossos que "sufrirán" si no obedecen la ley de desconexión... la típica intimidación nacionalista

 "(...) Pero la intimidación de los funcionarios por parte de un cargo público pulveriza las fronteras de la libertad de expresión para adentrarse en el terreno de la más burda coacción.

 Porque, conviene subrayarlo, Llach no protagoniza sus patrióticas conferencias como el mito de la música catalana que es, sino en tanto que miembro de la mayoría parlamentaria de Junts pel Sí, sostén del Govern junto a la CUP y facultada, por tanto, para hacer efectivas sus amenazas a los empleados públicos.(...)

Ciertamente, hay que agradecerle a Llach que detalle a sus fieles la información sobre la 'desconexión exprés' que JxSí hurta al Parlament y al conjunto de la ciudadanía. Pero también preguntarse qué demonios de "país normal" sería esa República catalana que antes de constituirse ya amenaza con reprimir al disidente, sea este funcionario o ciudadano de a pie. 'No era això, companys, no era això...'             (Enric Hernández, director, El Periódico, 25/04/17)

"(...) Poco importa que nuestro proceso se haga de espaldas a una parte importante de la sociedad catalana, la legitimidad nos la dará una legislación de nueva planta, que estrenaremos para la ocasión y que no respeta el orden normativo actual, que nos disgusta y, por tanto, nos lo pasaremos por el forro. Así de claro.

(...) hubiéramos apostado por una actitud de mayor sentido común que la mostrada con sus mítines soberanistas y sus salidas de tono con respecto a los trabajadores públicos. El de Girona es ya un friki más de la barbarie política catalana, en una colección que crece cada día que pasa.

Ahora no sólo lo saben sus adversarios políticos, también lo saben los policías catalanes, los celadores de hospital, los profesores, los bomberos, los empleados de la Agencia Tributaria de Cataluña y toda suerte de personas vinculadas con la administración de la Generalitat por vía laboral. (...)

Más bien, a la vista de lo que queda del cantautor de izquierdas que fue, aquella estaca de la que el abuelo Siset le hablaba más parece un garrote con el que domar a los que se nieguen a participar del nuevo totalitarismo de baja intensidad que los sentimentalistas y románticos nacionalistas nos han preparado para nuestro divertimento durante los próximos tiempos. (...)"            (Xavier Salvador, Crónica Global, 25/04/17)

"(...) El caso Lluís Llach, una refutación de la revolta dels somriures a cargo de Cristian Segura en El País. Jugada estilo Santiago Vidal que destapa el lado chungo del proceso, la descripción de un día después de ajustes de cuentas con los disidentes.

 Sanciones a los funcionarios y avisos a navegantes, cada uno sabrá lo que tiene que hacer canta Llach en una versión del estacazo. A diferencia de lo ocurrido con Vidal, el soberanismo celebra la gracia del diputado como la expresión de una obviedad.(...)"               (Pedro Planas, Crónica Global, 26/04/17)

  "La Generalitat sancionará a los funcionarios que no acaten la ley de transitoriedad jurídica que está pendiente de aprobación en el Parlament y que pretende romper con el sistema legal español. 

Así lo asegura Lluís Llach, diputado de la coalición de gobierno Junts pel Sí (JxSí), en varias conferencias públicas celebradas en los últimos tres meses. 

 “En el momento que tengamos la ley de transitoriedad jurídica, ello obligará a todos los funcionarios que trabajan y viven en Cataluña. El que no la cumpla será sancionado. Se lo tendrán que pensar muy bien. No digo que sea fácil, al revés, muchos de ellos sufrirán. Porque dentro de los Mossos d'Esquadra hay sectores que son muy contrarios”, dijo Llach en una charla organizada por Òmnium Cultural el pasado marzo en Sant Sadurní d'Anoia (Barcelona).

Llach, cantautor y uno de los 11 diputados de JxSí que no está adscrito a ningún partido, ha sido presidente de la Comisión de Estudio del Proceso Constituyente del Parlament y tiene un papel relevante en la acción de divulgación de los objetivos de JxSí. En aquel acto de Sant Sadurní, Llach destacó que la ley de transitoriedad “es la ley más importante. 

El día que la aprobemos, se producirá una sacudida, incluso si la aplicamos parcialmente, que es lo que ahora estamos discutiendo”. La ley de transitoriedad jurídica está previsto que se apruebe durante este verano en una votación exprés en el Parlament, paso previo a la convocatoria del referéndum unilateral. 

 Pocos diputados de JxSí y la CUP, y ningún grupo de la oposición, han podido consultar el proyecto ley. Altos cargos del Gobierno catalán, del PDeCAT y ERC han explicado públicamente que el momento más difícil del proceso de independencia será la aprobación de esta ley, que supondrá la ruptura con la normativa legal vigente.

Los líderes del independentismo han hecho hincapié en la necesidad de movilizar a su base social para dar apoyo al Parlament y al gobierno ante posibles inhabilitaciones por parte de la justicia. El presidente del PDeCAT, Artur Mas, aseguró en febrero en un acto de la ANC: “Debemos tener un esquema de movilización organizada que ponga muy difícil al Estado impedir el referéndum o que sea enorme el coste que tenga que pagar para impedirlo”.

 Mas añadió: “Precintar locales [electorales del referéndum] no es tan fácil; de la misma forma que se precintan, se desprecintan”. Neus Lloveras, presidenta de la Asociación de Municipios por la Independencia y diputada de JxSí, advirtió también en febrero de que “llega el momento de la gran desobediencia, total, la de la ley de transitoriedad jurídica”.

Llach añade más luz en sus conferencias, en este caso sobre la presión que se aplicará a los funcionarios que no acepten la unilateralidad: “Lo que prevé la ley de transitoriedad jurídica es que a partir de ese momento, en todo aquello que concierne al desarrollo hacia la independencia, las leyes que deben seguirse serán las catalanas.

 Por lo tanto, los funcionarios deberán obedecer estas leyes. El día que haya una ley hecha por el Parlamento de Cataluña, tiene que ser obedecida si no será sancionada (sic) por todos los funcionarios, sean los que sean. Y en cualquier caso, los funcionarios deberán preguntarse 'y si no obedezco esta ley catalana, ostras, ¿qué pasará?".

“El nuevo Estado pedirá responsabilidades”

Llach ya transmitió un mensaje similar en otra reunión con simpatizantes de la ANC convocada a finales de enero en Barcelona. Aquel encuentro se celebró cinco días después de la renuncia del exsenador Santiago Vidal por revelar supuestos planes ilegales y secretos del gobierno catalán. Llach dijo entonces, sobre los empleados públicos, que “el día que haya la ley de transitoriedad jurídica, el que no crea en ella, será sancionado”.

 El diputado de JxSí añadió: 

“Cuando nos dicen 'es que hay un ayuntamiento...' El día que haya esta ley, este ayuntamiento, este funcionario o este mosso puede ser sancionado. Cada uno ha de valorar las posibilidades de sanción. Existe la posibilidad que nosotros alcancemos la independencia, y por lo tanto la gente deberá pensarse muy seriamente qué actitud tiene ante una legislación catalana que, si llegamos a la independencia, le pedirá responsabilidades. Cuando las cosas vayan en serio, Cataluña será un Estado serio. Y cuando estas leyes estén en vigor, aquel que no responda a la legalidad catalana podrá ser sancionado por el Estado catalán”.

Llach ha insistido en numerosas conferencias que el Departamento de Economía está listo para sancionar a los contribuyentes en caso de incumplir con sus obligaciones fiscales: “La declaración de independencia la haríamos en el mes de septiembre, y nuestras primeras declaraciones de renta serán en 2018. 

¿Qué está previsto? Que quien no pague en Cataluña, sea sancionado. Nada más que esto. El Estado amenazará, pero aquí es donde cada uno de nosotros y los funcionarios verá qué hace y responsabilizarse de sus actos. Pero es un tema que [al Departamento de Economía] no preocupa demasiado. Es como si lo tuvieran muy solucionado, yo no puedo explicar nada pero cuando preguntas, solo te dicen que vamos un poco cortos de tiempo”.

(...)".             (Entrevista a Lluís Llach, El País, 25/04/17)

Dice Puigdemont que el día después de la secesión, los catalanes seguirían siendo ciudadanos europeos gracias al pasaporte español... pero admite que, para ostentar la doble nacionalidad de forma automática, se requeriría un Tratado internacional... o sea, Una secesión real y efectiva comporta la salida de la Unión Europea y la pérdida de la nacionalidad española, automaticamente, y despúes se negocia el tratado

"Como es habitual, el asunto se explica solo. Un fragmento de la entrevista en Aljazeera a Carles Puigdemont
 Dice que el día después de la secesión, los 7,5 millones de catalanes seguiríamos siendo ciudadanos europeos gracias a nuestro pasaporte español (él dice europeo, pero sería pasaporte español). No obstante, a continuación, explica cuál es la única posibilidad para que ello no sea así. La explicación NO OS SORPRENDERÁ.



A ver:
  1. Es de suponer que una fantasiosa hipotética Cataluña independiente pretendería el reconocimiento mundial, incluido el de España. De hecho, si la secesión se llegara a imponer, tarde o temprano llegaría el reconocimiento. Otra cosa es si eso tarda un año, dos o los que sean y lo que sucede en ese tiempo de incertidumbre. No me interesa lo que sucedería en el periodo provisional. Me interesa lo que sucedería con carácter DEFINITIVO (dicho sea de paso: el separatismo sueña con una provisionalidad infinita, lo que le permite jugar siempre en el campo de la ambigüedad).
  2. Reconocimiento = fuera de la Unión Europea. No es difícil de entender. Si Cataluña, de hecho y de derecho, dejase de ser España, ya no formaría parte de la Unión Europea. Puigdemont lo confirma. [por cierto, mención aparte merece el lenguaje no verbal y el retintín con que dice que esa posibilidad pasa por que España “reconociera” la secesión; muestra adicional de la frivolidad e irresponsabilidad con que el separatismo afronta todo el Prusés™]
  3. La nacionalidad. Obviemos tecnicismos. Puigdemont admite que, para ostentar la doble nacionalidad de forma automática, se requeriría un Tratado internacional (la hipótesis de doble nacionalidad automática NUNCA se ha dado en el Derecho Internacional). Aquí se ha explicado en múltiples ocasiones lo remoto de una doble nacionalidad automática. Puigdemont lo confirma.
CONCLUSIÓN. No hay más preguntas. Una secesión real y efectiva comporta la salida de la Unión Europea y la pérdida de la nacionalidad española. A Puigdemont casi le da la risa porque sueña con que España nunca reconozca una hipotética (y fantasiosa) secesión, que es una forma muy adulta y madura de afrontar un proceso separatista. Me pregunto si también desea que Francia o Alemania no reconozcan nunca esa hipotética (y fantasiosa) secesión.

Frivolidades aparte, Puigdemont confirma el “discurs de la por”: si Cataluña dejase de formar parte de España, quedaría fuera de la Unión Europea y no habría doble nacionalidad automática. Gracias por la confirmación, President, pero eso se sabe desde hace años."                (Cita falsa, 02/04/17)

25/4/17

Por qué es imprescindible el acuerdo con ‘España’ para organizar un referéndum y no un capricho imperialista? Pues por el censo

"(...) 1) En contra del derecho de autodeterminación nada, siempre y cuando se sostenga en los dos presupuestos habitualmente aceptados al caso: colonialismo y violación de derechos humanos (supuestos muy específicos que, por cierto, no están ahí para contarles el rollo a los independentistas catalanes, sino para evitar, concediendo, pero también limitando, que el mero nacionalismo se convierta en el argumento que rige los destinos de las comunidades políticas). (...)

2) Por qué es imprescindible el acuerdo con ‘España’ para organizar un referéndum y no un capricho imperialista? Pues por el censo -es decir: el sujeto de soberanía- que es la madre del cordero… el ‘quién decide en un referéndum’.  (...)

3) A propósito de lo anterior, no es salirse por la tangente decir que Escocia es distinta, como te recuerda Joan: son un conjunto de datos históricos, legales y sociológicos a tener en cuenta, que explican, en cierto modo, porque por ejemplo los catalanes, puestos ante la disyuntiva del todo o nada, están mucho más expuestos a una ruptura de la comunidad política por razones identitarias, lo que desaconseja especialmente cualquier conato de autoregalarse la soberanía unilateralmente y acusar de fascistas al resto de españoles (catalanes incluidos) que no lo tienen tan claro. 

Quebec sería un modelo mucho más aceptable. Ley diáfana y aceptada por todos los jugadores de antemano, mayorías reforzadas, quorums, blablá, y probablemente un proyecto independentista más cuajado, en lugar de ese engendro de coalición JxSí-CUP pillada con alfileres y lanzada por la pendiente del unilateralismo con el sostén del 30 y pico % del censo catalán. Es decir: acuerdos más amplios.

4) Como ves, por mi parte no hay obstinación a priori contra el referéndum, pero opino que no es la prerrogativa de una supuesta soberanía de Cataluña por la gracia de Dios, sino que la legitimidad sólo puede venirle de un pacto con el resto de ciudadanos españoles. 

Así respondo a tu pregunta de porcentajes: ni con el 100% de la población de Cataluña completamente a favor me parece impepinable. Aunque, evidentemente, por sentido común, por pragmatismo, y hasta por caridad cristiana, en ese caso lo normal sería que se impusiese una solución pactada.  (...)

7) Y algo más de fondo: si el ‘cómo’ planteado en el prusés me ha parecido penoso, y el ‘qué’ del referéndum una salida en falso a un dilema que exige más finura que el peso de una mayoría exigua ante el cisma del ser o no ser, el ‘porqué’ -en su doble vertiente simplificada: 

a) nacionalista: ‘porqué soy catalán, no español’, y 

b) crematística: ‘porque España nos expolia y sin ella viviríamos más y mejor’- me provoca una falta de simpatía tan intensa que trasciende el mero ‘yo votaría no’ para alcanzar por momentos la duda de si es éticamente admisible votar tal cosa… un poco como cuando se me plantea dejar fuera de mi comunidad política a un otro, cualquiera, por razones de clase o extranjería. Es subjetivo. Pero pesa.

Y 8) resumiendo: que yo asumiría, llegado el caso, un referéndum… pero eso no significa que ni de coña lo admita como el paradigma de solución democrática a un dilema político que con un poco menos de mala fe y narcisismo debería poder resolverse sin necesidad de rifarnos el papel de ganadores y perdedores a los chinos…"             (Cita Falsa, 05/03/17)

Los reveses en el plano internacional y las fuertes tensiones internas entre los socios de la coalición Junts pel Sí parecen apuntar hacia la convocatoria de elecciones anticipadas ante la imposibilidad de celebrar el referéndum

"Los reveses en el plano internacional y las fuertes tensiones internas entre los socios de la coalición Junts pel Sí parecen apuntar hacia la convocatoria de elecciones anticipadas ante la imposibilidad de celebrar el referéndum.

El proceso soberanista catalán, cuando ya han pasado los 18 meses prometidos para realizar la declaración de independencia, ha entrado en su recta final marcada por las agudas tensiones entre los socios de gobierno de la coalición Junts pel Sí y la circularidad de las propuestas para alcanzar el objetivo final de la secesión.

La Semana Santa ha estado trufada de reveses y contratiempos para los promotores de la independencia de Catalunya. En el plano internacional, la visita de dos congresistas norteamericanos a Barcelona y la entrevista en Estados Unidos del president Puigdemont con el ex presidente Jimmy Carter se saldaron con sendos varapalos para las pretensiones de complicidad de la primera potencia mundial con el proceso secesionista. 

El congresista Dana Rohebacher, conspicuo partidario de Donald Trump y amigo de Vladimir Putin, defendió en la capital catalana el referéndum de autodeterminación. No habían pasado 24 horas cuando la embajada española en Madrid emitió un comunicado desmintiendo al congresista y reiterando su compromiso con una España “fuerte y unida”, como ya había hecho Barack Obama. Paralelamente, la Fundación Carter, especializada en mediación de conflictos internacionales, rechazó implicarse en el proceso soberanista como respuesta a la reunión “secreta” que sostuvieron Carter y Puigdemont a finales del mes de marzo.

A principios de abril el controvertido candidato conservador a la presidencia de la República Francesa, François Fillon, defendió en una entrevista la conveniencia de realizar el referéndum de autodeterminación en Catalunya y elogió al gobierno británico por permitir la consulta en Escocia. Al día siguiente matizó este posicionamiento asegurando que “respecto a España, el derecho de autodeterminación no está reconocido por la Constitución. 

Y es evidente que todo eventual referéndum debería realizarse en el marco constitucional”. Asimismo realizó las codificadas manifestaciones respecto a que se trata de un asunto interno español en el que no quiere interferirse.

De este modo, uno de los objetivos estratégicos de la presidencia de la Generalitat en esta legislatura excepcional: la internacionalización del proceso soberanista se salda con un rotundo fracaso a ambos lados del Atlántico.  (...)

la Semana Santa ha estado determinada por el estallido de las tensiones largamente contenidas entre PDeCat y ERC, socios de gobierno en Junts pel Sí.

La primera prueba de estas tensiones se reveló cuando la consellera ex convergente de Governació, Meritxell Borràs, se negó a licitar la compra de urnas para realizar el referéndum ordenada por el vicepresidente Oriol Junqueras si el mandato no figuraba por escrito. 

Así se evidenció que las inhabilitaciones de Artur Mas, Joana Ortega, Irene Rigau y Francesc Homs han causado mella en la cúpula ex convergente, así como las advertencias de la Fiscalía a las empresas que eventualmente colaboren en la preparación de la consulta. Ello también indica que el gobierno del PP ha aprendido las lecciones del 9N y no dejará ninguna fisura que facilite la celebración del referéndum.

Ahora bien, esto sólo fue un aperitivo comparado por el escándalo desencadenado por la difusión de las grabaciones del número dos del PDeCat, David Bonvehí, en una cena de militantes en Manresa a la que asistieron dirigentes comarcales de ERC y en la que afirmó que si el proceso soberanista acaba en desastre el partido debería apostar por un “candidato autonomista”. 

Esto sucedió días antes de la presentación en sociedad la formación Lliures, liderada por el ex diputado convergente Antoni Fernández Teixidó, que pretende ocupar el espacio autonomista y liberal de la antigua Convergència i Unió y enterrar el proceso soberanista. 

Como respuesta al revuelvo causado por Bonvehí, desde las filas del PDeCat se acusó a los dirigentes comarcales de ERC de realizar y filtrar la grabación y amagaron con presentar una querella ante la fiscalía que finalmente ha sido desestimada ante el peligro de ruptura de la coalición. No obstante, el alcalde de Manresa del PDeCat destituyó a la teniente de alcalde de ERC, Mireia Estefanell, sospechosa de haber realizado la grabación.

En este contexto deben interpretarse las palabras de Junqueras asegurando que si el gobierno español impide la realización del referéndum a la Generalitat no le quedaría otra salida que realizar una Declaración Unilateral de Independencia (DUI) que denominó “cláusula de desbloqueo”. 

Una toma de posición que desempolva uno de los supuestos contemplados en el programa del Junts pel Sí donde, por cierto, no se preveía la celebración de un referéndum de autodeterminación, sino un proceso constituyente que finalmente habría debido ser plebiscitado por la ciudadanía.

En principio causa estupor que, cuando más unido debería mostrarse el bloque soberanista ante la inminencia del anunciado referéndum, afloren estas fuertes tensiones. (...)

Estas tensiones muestran que, desde las filas del PDeCat, a excepción quizás del president Puigdemont, se está imponiendo el criterio que el referéndum no podrá realizarse y que el partido debe realizar un giro radical para volver a la moderación autonomista, clave de sus reiterados éxitos electorales en la etapa pujolista.

 Para estos sectores el giro soberanista liderado por Artur Mas sólo ha servido para alimentar el crecimiento de ERC y, lo que es más grave para un electorado profundamente conservador, convertir a la anticapitalista CUP en el árbitro de la política catalana. Ahora bien, realizar este giro después de cinco años de encendidas promesas y enfáticos compromisos con el objetivo de la independencia resulta sumamente complicado. Esto favorece extraordinariamente que, si descarrila el proceso, ERC les culpe de traidores y cobardes y les responsabilice del fracaso como indican los últimos movimientos de esta formación. 

De este modo el PDeCat se halla en un callejón sin salida donde cualquiera de las opciones son perjudiciales. Si continúa hasta el final en el enfrentamiento con el Estado se arriesga a espantar a los sectores moderados y centristas de su electorado hacia otras propuestas electorales y si no lo hace le lloverán las imputaciones de ser los culpables del fracaso del proceso alimentando aun más el ascenso de ERC.

En fin, todo apunta a que en septiembre en vez de referéndum se convocarán elecciones anticipadas en las que ERC espera quedarse con la parte del león del electorado nacionalista ante el hundimiento del PDeCat y la posible incomparecencia de la CUP quien ha anunciado que, en caso de no celebrarse la consulta, se plantearían no concurrir a unos comicios en clave autonómica.

Este panorama alimenta, sin duda, la estrategia del PP de no ceder en nada, judicializar el conflicto y dejar pudrir el proceso. Ello a despecho de las profundas heridas que esto está provocando en la sociedad catalana y de la enorme frustración, de incierta deriva, que puede generar en los sectores de la población que apoyan la causa secesionista."                   ( Antonio Santamaría , El Viejo Topo, 21/04/17)

24/4/17

Desgaste en las filas indepes por el doble frente de batalla: aliados ante el referéndum, rivales ante las elecciones.

"A pesar del pacto de silencio sobre la cumbre del Martes Santo convocada por Puigdemont, su llamamiento a la unidad delata el desgaste en las filas indepes por el doble frente de batalla: aliados ante el referéndum, rivales ante las elecciones.

 Eso ha provocado grietas en la lógica hasta ahora rocosa de Todo por la Independencia, variante del marcial Todo por la Patria, con el referéndum por encima de cualquier diferencia ideológica. La Santa Cruzada del Referéndum había bastado para mantener el orden, incluso en una plataforma antinatural de izquierdaderecha como JxSí aliada con los antisistema de la CUP; pero cada vez menos. Sin caer en la caricatura de Puigdemont como el Hitler final de El Hundimiento, vociferando en vano sobre una victoria imposible, grietas sí que hay: desde Forcadell, achicharrada, a la CUP hastiada del institucionalismo. De ahí esa cumbre urgente a dos semanas del 26 de abril, fecha del pleno de la independencia exprés.

La única estrategia hasta ahora ha sido referéndum o referéndum, sí o sí en 2017. Ayer insistían Puigdemont y Junqueras una vez más, en Le Soir. El mantra no cambia, ya sea con la retórica balsámica de Puigdemont o el matonismo verbal de la CUP. El presidente tuiteó a mediodía tras el quinto aviso del Tribunal Constitucional: «No dejaremos de ir adelante».

Pero Esquerra anunciaba su plan de parados para proteger a los funcionarios en las urnas, y PDeCat le daba una respuesta destemplada: «De lo que hace o deja de hacer el Govern, informa el Govern». Zas. No era un fallo de comunicación, sino una consecuencia de esa doble batalla referéndum/elecciones, aliados y a la vez rivales: desconfianza.


En definitiva ya no sólo operan con la hipótesis del éxito del referéndum, sino también su fracaso, con la prohibición previsible o un remake estéril del 9–N. Todo esto, más allá de la fantasía de la independencia exprés, conduce a elecciones.

La reunión del Martes Santo parte de una convicción: muchas guerras se pierden no en el frente de batalla, sino en las hostilidades internas de la retaguardia. La desconfianza mina la unidad. En Esquerra andan con ojeriza después de que una consejera reclamara a Junqueras que su orden de comprar urnas fuese por escrito; los convergentes se niegan a poner de nuevo a los mártires como el 9–N y sondean todo muy nerviosos, incluso la cena del lunes de tres consellers de Esquerra –«cena privada que no podemos comentar»– en El racó d’en Cesc.

 También censuran a las juventudes de la CUP. Así están las cosas en el processisme. Necesitan escenificar unidad pero se hacen un marcaje a la italiana. La Cumbre del Martes de hecho tenía algo del Consejo Central en El hombre que fue jueves.

Cuesta creer que los secesionistas tengan en algún lugar, oculta, su gran hoja de ruta para la independencia. Todo esto no sucede para despistar, sino por desorden e inseguridad. Claro que el Procés no es un Titanic naufragando en las aguas frías de la XII Legislatura tras chocar con el Imperio de la Ley, o al menos no de momento.

Pero probablemente nadie en el Procés descarta el naufragio. Hay determinación, pero también demasiadas dudas. Convergencia teme unas elecciones en que ellos se conviertan en irrelevantes y el nuevo eje de poder se desplace a la izquierda con Esquerra y los Comunes emergentes, que antepondrían la agenda social. Por eso se libran dos batallas –el referéndum y las elecciones– bajo la inquietante amenaza de ir del procés al decés."       (Teodoro León Gross, El Mundo, 13/04/17)

21/4/17

Como alternativa al “choque”, crear un “gobierno en la sombra”, concentrado en las Secretarías Generales, mientras que los Consellers del Gobierno de la Generalitat serían “hombres de paja”. Así, si quedan inhabilitados, no pasa nada

"En los últimos días he recuperado una cierta fe en Vilaweb -probablemente, gracias al Presidente que se informa a través de los medios digitales separatistas y no por canales oficiales- así que a veces me leo algún artículo de opinión.

El de hoy de Pere Cardús está a la altura de lo que se puede esperar de él. De un tiempo a este parte apenas comentamos artículos de esta índole, pero me ha parecido que merece una especial mención por su brillantez, con un significativo título: “Un govern a l’ombra dins el govern”. (...)

Si lo anterior puede ser calificado, como de costumbre, de infantil, lo mejor está por llegar. Cardús propone, como alternativa al “choque”, crear un “gobierno en la sombra”, concentrado en las Secretarías Generales, mientras que los Consellers del Gobierno de la Generalitat serían “hombres de paja” sin ambición de poder ni carrera. 

Y si quedan inhabilitados o, incluso, tienen que pasar por prisión, no pasa nada porque “ja es buscarien voluntaris”. Lo que me ha decepcionado de esta frase es que Cardús no se haya ofrecido directamente como voluntario o escudo humano. No pasa nada, que nadie es perfecto. Pero, por si acaso, a prisión que vayan otros.

Nos advierte Cardús de que su plan  no puede ser detallado ni desarrollado en un mero artículo de opinión. Indudable. Un plan tan elaborado requiere un manual que ni los aviones.

CONCLUSIÓN. Un brevísimo y relajado comentario de texto (más que comentario, es una sencilla mención para perpetua memoria) para un artículo de opinión que debería pasar a los anales de la historia de lo infantil, inconsciente e irresponsable.

 Por fortuna, y por lo que he sondeado por ahí, el éxito de semejante pieza ha sido escaso. Sin embargo… refleja lo que son capaces de pensar y proponer toda esta amalgama de personajes crecidos al calor de la subvención separatista. Y son muchos personajes."                 (Cita falsa, 16/03/17)

La inmersión lingüística catalana es obligatoria pero sólo afecta a los niños de lengua materna castellana (son los únicos que son "inmersionados"). Es evidente la injusticia social que se produce porque afecta a las clases populares más desfavorecidas

"Cuarenta años de franquismo, expresión totalitaria del nacionalismo español, dejaron un poso de mala conciencia en muchas personas de lengua materna castellana en Cataluña, sobre todo, desde las capas situadas en el espectro ideológico de la Izquierda (...)

Esa mala conciencia condujo a la permisividad para que, una vez establecida a partir de la Constitución española vigente, la cooficialidad en Cataluña del catalán, el castellano y el aranés –todas ellas consideradas “lenguas españolas”–, se produjesen durante los cuarenta años de pujolismo (y digo bien, pues, el gobierno de la Generalidad actual no es sino una prolongación en el tiempo del mismo) evidentes abusos: inmersión obligatoria en catalán en la escuela, multas por rotular sólo en castellano, señales de tráfico exclusivamente en catalán, denominaciones oficiales sólo en catalán, etc. Es decir, la exclusión de facto del castellano de la vida pública, en definitiva.

Recientemente en el seno de la Asamblea Social de la Izquierda de Cataluña (ASEC/ASIC) he tenido el honor y placer de conversar con una persona, catedrático de universidad, a partir de textos de otras dos -situadas, todas ellas, ideológicamente en el ámbito de la izquierda política- y, en especial, sobre el sistema de inmersión lingüística. 

Nuestro “debate” se puede resumir en diez puntos (entrecomillo y subrayo lo que esas excelentes personas expresan en sus textos y respuesta en la conversación con la otra, y, sin entrecomillar, mis respuestas):

1) "El sistema de inmersión lingüística en la enseñanza está asentado; lo amparan dos leyes sucesivas y lleva más de veinte años de rodaje"

En mi opinión, este sistema no debe ser considerado como un sistema "asentado"; bien al contrario, debe ser puesto constantemente en cuestión, pues, es profundamente injusto desde el punto de vista social y obedece a la imposición del nacionalismo catalán en un momento determinado y coyuntural de reparto de fuerzas políticas en Cataluña -democracia nacionalista-; que, desgraciadamente, perdura hasta hoy en día aunque con matices.  (...)

“No veo inconveniente en aceptar que el sistema está asentado, que implica, según el diccionario, que está más o menos asegurado o consolidado. Decir eso no significa aceptar la situación. Yo diría que hoy por hoy el capitalismo está bien asentado y la afirmación no me produce especial placer. Hay que aceptar que si algún día el sistema de inmersión se sustituye por otro, supondrá una labor ingente. Y eso no es derrotismo, sino realismo”. (...)

2) "En general, los catalanes, lo sean de origen o de adopción, dan por supuesto, e incluso por bueno, que Cataluña es una sociedad bilingüe"

Esto que pudiera ser verdad hace unos 10 o 15 años ha evolucionado, pues estamos en la última fase a la que hace referencia Antonio Robles en el artículo que referencio.
Las cautelas en este campo están ya dejando paso a un monolingüismo explícito, como, por ejemplo, significativamente escuchábamos el otro día a propósito de las papeletas de votación que proponía la CUP: "el catalán el y el aranés son las lenguas con las que construir la república" [catalana] (4)

“A ver, que en determinados círculos persista la fantasía, o, incluso la pretensión de eliminar el castellano, no es contradictorio con que la mayoría de la población catalana acepte explícita o implícitamente que vivimos una realidad bilingüe”

En esto no soy tan optimista como tú. He demostrado que estamos inmersos en un proceso sistemático de arrinconamiento y expulsión del castellano de la vida pública. Mientras el nacionalismo controle el poder aquí, este proceso continuará y tendrá su cénit cuando se alcance un monolingüismo de iure (o, subsidiariamente, lo que llaman “blindaje de la lengua”, que no sería sino dar carta de naturaleza al final del proceso con el visto bueno del gobierno de la nación). 

3) "La pregunta políticamente relevante es: dicha situación de promiscuidad o de bilingüismo ¿es deseable o indeseable?"

Esta pregunta, por activa y por pasiva, ya la han contestado todos los gobiernos de la Generalidad de Cataluña desde su restablecimiento: no es deseable, hay que ir hacia un monolingüismo y en ello estamos.

Como hizo el franquismo durante su existencia, la(s) otra(s) lengua(s) ha(n) de excluirse del ámbito público y orillarse sin que pueda ir más allá de la estricta vida privada.

“Otra vez se responde desde la perspectiva de lo que piensan los sectores independentistas o yo lo entiendo mal, o la pregunta va dirigida a la ciudadanía. Yo, por supuesto, respondería que es deseable, aunque no estoy de acuerdo a homologar promiscuidad y bilingüismo”

La pregunta, efectivamente, va dirigida a la ciudadanía; pero, en estos temas, se ha demostrado, por activa y por pasiva, que la inmensa mayoría de la gente es gregaria. ¿Cómo si no se permitirían abusos como en la enseñanza, en la administración, en la rotulación comercial, en las señales de tráfico, etc.; que evidencian que el concepto nacionalista de “lengua propia” ha calado y ello pese a que el Tribunal Constitucional expresamente vació de cualquier contenido jurídico a ese concepto (5).

4) "Habría que dar unos cuantos toques a la política denominada de "inmersión lingüística" actualmente vigente”

Hemos de partir de que la inmersión es obligatoria y que sólo afecta a los niños de lengua materna castellana (son los únicos que son "inmersionados").
Es evidente la injusticia social que se produce: injusticia, porque es una medida discriminatoria; y social, porque afecta muy mayoritariamente a las clases populares más desfavorecidas de origen inmigrante (6).

“Personalmente creo que hacen falta más que ‘toques’”

Totalmente de acuerdo y eso es, precisamente, lo que quería decir. En mi opinión, hay que eliminarla sin más y sustituirla por una política lingüística basada en el uso, en c onvivencia y sin preferencias (términos utilizados por el Tribunal Supremo y por el Tribunal Constitucional) (7), de las lenguas oficiales en el ámbito público. 

5) "En estos momentos el prestigio [social] lo tiene el catalán sobre el castellano"

El concepto de "prestigio social" para una lengua me parece, profundamente, desafortunado. Establecerlo como una referencia desde la Izquierda aún más.

Tan injusto e indeseable era que en la Rusia zarista el francés fuera la lengua de prestigio, como que en el franquismo lo fuera el castellano o en el pujolismo lo sea el catalán. No debemos aceptar ese error que nos tienden como trampa los nacionalistas.

“Hay montones de estudios sobre sociolingüística que demuestran que el prestigio social es indispensable para la pervivencia de una lengua. Ya que mencionas la Rusia zarista, vale la pena mencionar la situación en que estaba el ucranio, despreciado por la burguesía. La afirmación tiene ciertos visos de realidad en la medida en que el castellano se ha extendido en Cataluña masivamente a través de una inmigración de nivel cultural bajo (espero que no se me homologue con Pujol por afirmar esto). 

Comparemos con Valencia. El hecho que la burguesía desde hace varias generaciones haya adoptado el castellano, ha acrecentado su prestigio en detrimento del valenciano-catalán. Es evidente además que en amplios sectores de la inmigración de los 50 se ha mirado con simpatía que sus descendientes aprendieran catalán, ya que no dejaba de ser un mecanismo de ascensión social (al menos, en teoría). Otra cosa es que se acepte la inmersión. De todas maneras sería interesante saber qué porcentajes de la ciudadanía castellanohablante están a favor o en contra de la inmersión. Quizás nos llevaríamos sorpresas y a partir de esa duda, no me colguéis el sambenito de defensor de la inmersión”

No discuto la existencia del concepto de “prestigio social” para la lengua; lo que pongo en cuestión es que sea aceptado de forma acrítica desde la izquierda. Estoy de acuerdo cuando señalas que “el castellano se ha extendido en Cataluña masivamente a través de una inmigración de nivel cultural bajo”.

 De hecho, los “socialistas catalanes del PSC”, que siempre han apoyado la inmersión lo tenían claro: el malogrado Ernest Lluch había llegado a señalar [al parecer –no guardo la cita–] que “el problema lo tendremos con la primera generación de universitarios hijos de la inmigración”. Sobre el porcentaje de personas a favor y en contra de la inmersión, seguramente, nos llevaríamos sorpresas… porque la mayoría de la población está en contra, pero la Generalitat nunca lo ha preguntado… 

Curioso. La última encuesta que se ha hecho la patrocinó, precisamente, Sociedad Civil Catalana (8). 

6) "Dado que existe una voluntad clara de la mayoría de catalanes de preservar su lengua, es lógico que esta esté presente sobre todo en la enseñanza, la única forma de que recupere su condición de lengua culta, hablada y escrita, y que sea aprendida y dominada por todos, autóctonos y foráneos".

Esto que es verdad para el catalán, igualmente lo es para el castellano.

Uno de los 6 mitos que, precisamente, recoge Vilarrubias en su obra referenciada es que l os alumnos logran una alta competencia en ambas lenguas . Se sigue una línea políticamente correcta: hacer creer a los ciudadanos que la preocupación de la Generalidad está en que los alumnos adquieran y sepan usar ambas lenguas con fluidez y precisión. 

Sin embargo, no se ha inventado un programa lingüístico que enseñe una sola lengua pero tenga como resultado un alto aprendizaje de dos. Sería fantástico y ahorraría muchos esfuerzos a los alumnos, pero lógicamente las cosas no funcionan así. El esfuerzo, el tiempo, el dinero y la preocupación de la Generalidad están solo del lado del catalán. En cuanto al español, se considera que ya vendrá por sí solo y cada uno alcanzará el nivel que alcance. 

Efectivamente, algunos alcanzan un ‘pleno dominio’ del español, además del catalán, pero deben encontrarse en un ambiente familiar favorable a ello y hacerlo por su cuenta. Este no es el caso de la mayoría, es sólo el caso de algunos, normalmente chicos de familias acomodadas tanto catalanohablantes como castellanohablantes.

 Los hechos muestran que ésta es la única manera, ya que el sistema educativo actual no proporciona los medios para lograr en la escuela una competencia alta en español. Sin embargo, decir esto claramente por parte de la Generalidad implicaría hacer dejación pública de sus responsabilidades y pocos gobiernos admitirían tal cosa. Es más fácil decir que enseñamos en ‘una’ lengua pero los alumnos alcanzan el pleno dominio de ‘dos’. El objetivo parece ser no moverse de lo políticamente correcto. 

“Por supuesto que la presencia del catalán en la enseñanza no tiene que pasar por la inmersión y tampoco creo que se afirme eso”

El dominio elevado de una lengua requiere, según criterio pedagógico pacífico, que sea utilizada como vehicular en la enseñanza. Nadie discute que el catalán esté, por supuesto; son los nacionalistas los que, a toda costa, no quieren que esté el castellano. Desde la Izquierda debemos explicar que la exclusión de éste del sistema como lengua vehicular supone una discriminación para su conocimiento. 

7) "En definitiva, lo que habría que procurar es una inmersión lingüística que no supusiera la marginación de los castellanoparlantes ni la incompetencia de los catalanoparlantes en el habla y la escritura de la lengua castellana. (...) Nos referimos a la introducción de una flexibilidad que adapte la política a las distintas situaciones que se dan en la sociedad"

Esto sólo pasa por respetar el estándar de lengua oficial tanto para el catalán como para el castellano; introduciendo este como lengua vehicular, también, en el sistema educativo... Lo que comportaría ipso facto la desaparición del sistema de inmersión lingüística, un instrumento al servicio de la ingeniería social de una determinada ideología: el nacionalismo. 

El TSJC propuso que fuera introducida como vehicular en un 25%... y no se está llevando a cabo. Me pregunto, retóricamente, si esa "flexibilidad" -que estaría dispuesto a admitir- comportaría que los tantos por cientos se invirtiesen en aquellas zonas de Cataluña, como Girona, donde el desconocimiento del castellano es apabullante.

“Sobre eso ya escribí algo hace unos días, entorno a las diferentes realidades sociales. Creo que podría estar de acuerdo con la idea, pero considero desafortunado hablar de ‘inmersión’”

Me pregunto si estarían de acuerdo con la inmersión lingüística obligatoria en castellano del franquismo… Pues, al revés, tampoco… Y para más inri, ahora estamos en democracia y se supone que se respetan los derechos fundamentales… Entre los que la Declaración Universal de Derechos Humanos incluye la prohibición de discriminación por motivo de lidioma (9); no así, también curiosamente, nuestra Constitución de forma expresa. 

8) "La sentencia del Tribunal de Justicia de Catalunya que obliga a un 25% de enseñanza en castellano en las aulas en las que haya algún alumno, en realidad padre o madre, que lo solicite. Dicha sentencia es inviable de llevarla a la práctica. Es también insostenible económicamente e irracional pedagógicamente puesto que queda al arbitrio de las peticiones de los padres (...) Es de necesidad, por tanto, un acuerdo general en Catalunya sobre la política lingüística en la escuela y no dejarla a decisiones individuales o partidistas"

La ejecución de las sentencias es un tema, desde el punto de vista de doctrina jurídica, muy jugoso... e interminable de cerrar; sujeto, es cierto, a múltiples dificultades y variables. Señalar, sin embargo, es este caso que es "inviable" no me parece ajustado. ¿Por qué? ¿No es acaso preferible paliar la evidente injusticia social que se comete con parte de la población que aceptar, sin más, sumisamente la completa negación de derechos?  (...)

9) "Sería absurdo en un país cada vez más poblado de inmigrantes reclamar el derecho de cada individuo a ser educado en su propia lengua porque es la materna"

Aquí es donde más me revelo y me opongo a vuestro argumentario ¿Acaso restáis importancia a este concepto porque sois, supongo, de lengua materna catalana? Dos precisiones:

- el concepto de "lengua materna" es central y así lo ha señalado la UNICEF, la UNESCO y el propio Consejo de Europa; es preferible para el niño hacerlo en la misma en las edades tempranas, sobre todo. En este sentido la Carta Europea de las Lenguas Minoritarias o Regionales, en su artículo 8 lo reconoce para las "minoritarias"... 

Lo que pasa en Cataluña es que a la mayoritaria, el castellano, ni siquiera se le respetan estos derechos que en otros países se cuidan para las minoritarias (10).
En este sentido, ha habido incluso llamadas de atención del propio Consejo de Europa ante la realidad catalana impuesta por el nacionalismo (11).

Incluso la ficha técnica de la UE, sobre política lingüística preguntaros si se respeta en Cataluña (12).
- lo anterior lo sería para cualquier niño cualquiera que fuera su lengua, pero es que, además, el castellano es oficial en Cataluña 

Este "argumento", si no supiera quién lo ha escrito, creería que viene de las factorías de ERC, CDC o la CUP. No aceptar como concepto central el de "lengua materna" es no sólo contrario a los derechos de las niñas y de los niños, sino, también, a los postulados de la Izquierda basados en la igualdad y supone, en definitiva, dar munición a los nacionalismos para ponerles en bandeja la discriminación.

“Pues yo estoy de acuerdo. En este momento en Cataluña hay hablantes de más de 20 lenguas. Es imposible garantizar la enseñanza en todas las lenguas maternas. Es más, no hay ningún país europeo que practique dicho sistema. La enseñanza se debe dar en las dos lenguas enraizadas en Cataluña. Por una u otra razón, castellano y catalán (gascón aranés en Arán) y si alguien quiere escuelas en mandarín o japonés, de acuerdo, pero que se la pague, como hacen alemanes, italianos, franceses, anglófonos, etc. La verdad es que me parece que estás distorsionando totalmente lo que hay detrás de esta frase”

Este argumento es un argumento nacionalista y caes, perdona que te lo diga, de cuatro patas. Lo que digo es que el concepto de “lengua materna” es fundamental y central (el mismo Trias Fargas lo expresó en el Congreso, allá por los años 80 del siglo pasado, para exigir escuela “también” en catalán) (13)… Sin embargo, los nacionalistas y por ende, toda la sociedad catalana en su conjunto, parece que lo han olvidado… 

Algunos parece que por mala conciencia. En mi opinión, se ha de respetar al máximo los derechos de la niña y del niño, de todas las niñas y de todos los niños, en el acceso a la educación (sean marroquíes, chinos, o del Congo belga). Dicho lo anterior, en todo caso, lo anterior es absolutamente inexcusable para los niños con cualquiera de las lenguas maternas que son lengua oficial. 

10) "Siguiendo con la educación. Cataluña optó por un modelo único, la misma escuela para todos, con dos objetivos muy razonables: a) subsanar la marginación sufrida por el catalán durante el franquismo; b) evitar a toda costa la fractura social que hubiera sido nociva para todos. El modelo es correcto, lo que no significa que no sea mejorable y que no necesite ciertos ajustes respecto a la presencia del castellano"

Realmente no fue "Cataluña", sino una ideología muy concreta, el nacionalismo catalán, la que optó por "un modelo único". La superación del franquismo nunca debió producirse a costa de la marginación del castellano personalizada en las capas de la población, como ya he indicado, más desfavorecidas e indefensas. 

El modelo de inmersión no se da en ningún país del mundo de forma obligatoria; siempre es voluntario, porque así se aconseja desde las instancias internacionales... Y así es en todo el mundo...menos en Cataluña. 

Aquí la mala conciencia de algunos, el rencor y odio de otros y la pobreza -económica e intelectual- de los afectados... llevó a que se aceptase lo inaceptable. Ya es hora de decir basta

El modelo de inmersión NO es aceptable y debe ser eliminado. Ha de ser sustituido por un sistema educativo con las lenguas oficiales como vehiculares (catalán, castellano y aranés). El que se añada el inglés o no a las anteriores es tema de oportunidad que no es objeto de esta reflexión. (...)

Se trata de “una lengua de cohesión” social, dicen vistiéndose de un falso progresismo para esconder su realidad autoritaria . No tienen en cuenta ni respeto por aquella otra lengua oficial que es la materna de la mayoría de catalanes; también la de la mayoría de los inmigrantes a esta Comunidad.
Pero os digo la verdad, en realidad, se trata de un instrumento de opresión . 

No es la primera vez que esto sucede en la historia: en la Inglaterra colonial se imponía el inglés a los hindúes, en la Sudáfrica del apartheid el afrikáans a los nativos… También en la España franquista, el castellano a los catalanes. Ahora, en Cataluña, una Comunidad Autónoma de una nación democrática que se llama España, se pretende por los nacionalistas imponer el catalán a los ciudadanos catalanes hispanoparlantes, con la intención de excluir progresivamente al castellano de la vida pública. E so es, sencillamente, opresión y los que lo hacen son unos opresores.

Sin embargo, ya hace tiempo que se observa, a semejanza de otra referida al inicio de este artículo, una mala conciencia en muchas personas de lengua materna catalana en Cataluña, sobre todo otra vez, desde las capas situadas en el espectro ideológico de la Izquierda. Quizás aún haya tiempo para la esperanza. (...)"               (Antonio Francisco Ordóñez , Rebelión, 17/04/17)

La sombra de unas elecciones desata la tensión en el bloque independentista

"El presidente de la Generalitat arrancó la semana haciendo llamamientos a la lealtad en el bloque independentista para llevar a buen puerto el compromiso de celebrar un referéndum pero el fantasma de unas elecciones ha despertado a los partidos que comparten Govern. Carles Puigdemont se ha borrado de esa partida pero no puede impedir que el juego haya empezado aunque el PDECat y ERC sostienen que ese escenario no está sobre la mesa. 

La grabación en la que el responsable de organización del PDECat admite que el perfil de su candidato dependerá de cómo acabe el proceso y que si “es un desastre” habrá que presentar a las elecciones a alguien “autonomista” ha quebrado de nuevo el discurso y no hubo voto de silencio posible. 

Las palabras de David Bonvehí se produjeron en una comida en Manresa con un grupo de ediles del partido en el Bages el 31 de marzo. A la reunión, que fue grabada sin su consentimiento, lo que se pondrá en conocimiento de los Mossos, se sumó el conseller de Cultura, Santi Vila, a quien Bonvehí elogió como posible candidato.

Con las palabras del número dos del PDECat circulando desde eldiario.es, el malestar sordo entre la mayoría independentista se hizo de lo más sonoro. El portavoz de ERC, Sergi Sabrià, reclamó a sus socios de Govern que estén “más pendientes del país que del partido” mientras destacaba que en las filas republicanas “sólo piensan en el referéndum” y no en unas elecciones. 

La CUP advirtió que “no es tiempo ni de dudas ni de actitudes derrotistas ni de cálculos partidistas” y recordó que los independentistas escoceses “no se volvieron autonomistas” tras perder el referéndum.
La cúpula del PDECat afirma que tienen que prepararse para todos los escenarios
Bonvehí no desvela nada nuevo en las filas del PDECat.

 Puigdemont se ha autodescartado, Artur Mas está inhabilitado y sólo podría ser candidato en un escenario de ruptura total con el Estado y el partido está en construcción en pleno proceso soberanista. La relación entre la joven cúpula del partido y algunas familias que fueron derrotadas en el congreso de verano pasaba ahora por mantener el melón de la candidatura “cerrado y cuidar las formas”. Y aunque Bonvehí reafirmó el independentismo del PDECat y recibió apoyos, también se advierte de que sus palabras son “un error” y “no ayudan”. 

A la dificultad de encontrar un candidato, se le suma ahora definirlo como “independentista” o “autonomista” en función del escenario político, así que el señalado se apresuró a resituarse. “El autonomismo ha muerto”, proclamó Santi Vila, convencido de que “en Catalunya ningún político que hable en clave autonomista tendrá nada que hacer en unas elecciones”. 

El conseller aparece en todas las listas de aspirantes junto a la portavoz del Govern, Neus Munté, o el conseller Josep Rull. Todos ellos con perfiles bien diferentes pero miembros del actual ejecutivo comprometido con el referéndum.

Desde las filas de ERC y la CUP se insinúa que hay consellers exconvergentes poco proactivos con la consulta y señalan a Vila, Jordi Jané o Meritxell Borràs. Se da la circunstancia que son los miembros del Govern con más apercibimientos del Tribunal Constitucional –media docena–y “no nos tiemblan las piernas”, presumió Vila. Consellers del PDECat sí admiten la “tensión lógica del momento, por las posibles consecuencias y las incertezas” que provoca el proceso soberanista pero sostienen que “nadie se baja del tren”. También preguntan por qué no se mira a consellers de ERC como Carles Mundó o Toni Comín.

Aunque entidades independentistas, ERC o la CUP insisten en que quien no esté comprometido “deje paso”, Puigdemont no ha enseñado la puerta a nadie. Todos asumen, que una crisis de Govern sería un descalabro para el partido, aunque nadie tiene claro que la cosa acabara en elecciones. De hecho, la consigna entre los socios del Govern es que no se convocarán comicios hasta el 2018.

 “No hay marcha atrás”, defienden desde ERC, conscientes de que tener “el equipo cohesionado” es una ventaja para Oriol Junqueras. El problema, pues, es compatibilizar la necesaria unidad del Govern ante un referéndum amenazado por el TC y marcar perfil desde el partido para consolidar su proyecto. (...)"             (La Vanguardia, 14/04/17)

20/4/17

Más acá y por debajo de la identidad étnica y del soberanismo excluyente... de qué hablan realmente cuando hablan o escriben sobre la vía escocesa

"(...) El tema de hoy: ¿se qué hablan realmente cuando hablan o parecen hablar de la vía escocesa? De lo siguiente:

Hablan de urnas pero las urnas se han puesto en repetidas ocasiones en ciudades y pueblos de Cataluña y en una de las últimas ocasiones, el 27S de 2015, cuando por decisión propia ellos mismos convirtieron unas elecciones autonómicas en un plebiscito, perdieron la apuesta y el golpe.

Hablan de diálogo pero de lo que quieren realmente hablar es de lo suyo, de asuntos de poder y más poder. Para algunos, de todo el poder para los soviets hemos pasado, nos quieren hacer pasar, a todo el poder para los secesionistas y sus dirigentes neoliberales y afines (con ayudas inesperadas de una supuesta izquierda).

Hablan de democracia pero realmente de lo quieren hablar es de la destrucción-aniquilación, no democrática, de un demos común.

Hablan de solidaridad pero lo que sientan y piensan realmente es que ellos son la Europa rica, una Europa “muy alemana”, muy del Norte y los otros, “los españoles”, Madrid o el “Estado español” tal como hablan ellos de manera nada inocente, son una rémora, un país retrasado lleno de gentes sin preparación y muy poco modernas (al estilo y por la misma senda que las declaraciones de algunos políticos institucionales de la Europa del Norte).

Hablan de la vía escocesa pero no quieren escuchar palabras como éstas, formuladas por Fraser Thompson del SNP: “Ambas [Escocia-Inglaterra, Cataluña-España] situaciones son muy diferentes. Separar Escocia supondría romper una unión política entre dos naciones que ya estuvieron separadas”.

Hablan de transparencia y de procedimientos democráticos pero tienen guardados en un cajón, cerrado a cal y canto y a la vista de muy pocos, proyectos constitucionales que afectan a toda la sociedad.

Hablan de información veraz y contrastada pero sitúan como director de TV3 a un hooligang sectario del secesionismo que ha insultado a babor y a estribor, incluso a colectivos separatistas.
Hablan del derecho a decidir sabiendo que es un derecho inexistente y negando al mismo tiempo a la ciudadanía española, incluyendo por supuesto la catalana, decidir sobre asuntos tan esenciales como el TTIP.

Hablan de conversar y sólo hablan con los suyos para que les jaleen los oídos y les digan estrictamente lo que quieren oír.

Hablan de apoyo sin fisuras al Estado a Bienestar y durante sus años de gobierno han golpeado con insistencia conquistas obreras y ciudadanas, sobre todo la salud y la educación, sin olvidar lecciones inaugurales de su consejero de Economía donde hacía un llamamiento explícito a los empresarios asistentes para que acabaran con el estado asistencial y extendieran en el ámbito público el dominio de sus negocios y beneficios.

Hablan, lo citan presidente y vicepresidente en su artículo del pasado lunes en El País, del derecho de autodeterminación sabiendo, como saben, que la situación de Cataluña nada tiene que ver con relaciones coloniales o semicoloniales y que ningún sentido tiene tras casi 40 años de autonomía política.

Hablan de su cercanía al legado de Nelson Mandela, de su admiración por su figura, pero, en realidad, su cosmovisión política está ubicada a siglos-luz de distancia de la del dirigente sudafricano.

Hablan, aunque ahora sea con menos insistencia, de la España que explota a Cataluña o de España contra Cataluña, tergiversando la verdad e insultando a millones de conciudadanos que se sienten catalanes y españoles.

Hablan de acuerdos entre gente dialogante que dialoga mientras preparan, con nocturnidad y alevosía, leyes de desconexión que nadie ha votado.

Hablan en contra de la politización de la justicia y ellos son maestros ejemplares en estas operaciones.

Hablan de leyes y de respeto a las leyes cuando les conviene y se pasan una gran parte de ellas por la entrepierna.

Hablan de una Cataluña socialmente más justa, más equilibrada, cuando ellos mismos practican y defienden políticas que fomentan la desigualdad.

Hablan también, y con razón, de las políticas represivas del gobierno Rajoy (para ellos “Madrid”, “España”, “Estado español” en este caso) y olvidan las políticas incendiarias de su propio gobierno (recordemos la figura de Felip Puig Corcuera-Fernández), empujando todo lo que estuvo en su mano para que se encarcelara a jóvenes estudiantes que estuvieron durante más de 35 días en prisión preventiva (con posterior sentencia absolutoria) por participar en una huelga general.

Hablan de concordia y de aproximaciones entre gentes diversas cuando han estado durante unas cuatro décadas, de forma insistente, generando y abonando diferencias de ficción, distancias irrecuperables, separaciones inevitables, memes irreconciliables (con la ayuda de “grandes intelectuales” del país) y demás venenos antisociales. 

Hablan de una Cataluña de todos y no dejan de apoyar y subvencionar a los suyos, mientras arrojan fuera del ámbito público al resto de la población.

Hablan de una Cataluña plural y quitan el pan y el oxígeno al castellano, al que consideran, rascando un poco, lengua impropia del país.

Hablan de la necesidad de una España diversa y, en cambio, sueñan y quieren construir una Cataluña uniforme.

Dicen defender la enseñanza pública mientras usan dinero de guarderías públicas para pagar a escuelas concertadas.

Hablan de modernidad y de sociedades avanzadas mientras están vertebrados realmente por un nacional-catolicismo catalán, molt català, que echa para atrás incluso a cristianos no radicales.
Hablan de la importancia de la educación pública, se llenan sus oídos con sus proclamas, y dos de cada tres escuelas nuevas del próximo curso 2017-2018 estarán en barracones.

Hablan de banderas de todos y dan empujones para cambiar símbolos consensuados durante décadas por esteladas que viven como la futura bandera del país independiente.

Hablan de respetar la opinión de todos y hacen todo lo posible para aplastar las voces que no les son afines, que apenas reconocen y suelen maltratar en sus medios informativos-intoxicativos.

En fin. Hablan, hablan, hablan y hablan, se las dan de demócratas, agitan supuestos derechos, se muestran muy modernos y dialogantes y lo que esconden realmente es una tenaz e inconmensurable lucha por el poder aprovechando lo que ellos consideran momentos difíciles del adversario. No les importa un carajo la situación del resto de ciudadanos españoles.

La izquierda, mientras tanto, muda o muy silenciosa, con alguna ligera crítica muy de cuando en cuando. (...)"                   (Salvador López Arnal , Rebelión,  25/03/17)

19/4/17

El proyecto separatista no tiene un origen económico. Ni se compra ni se vende la xenofobia verdadera. «España nos roba» nunca fue un lapo económico sino racista

"EL MERCADO reacciona de modo inequívoco ante los planes independentistas. Un informe de la consultoría D&B sobre los cambios de sedes de empresas en 2016 explica que Cataluña perdió 279 empresas y Madrid ganó 407. El secretario de Empresa del gobierno catalán niega la causa separatista en estos datos y dice que se necesitan series más largas. 

Ahí van: en los últimos cuatro años Madrid ganó 1002 empresas y Cataluña perdió 1072. Así circula hoy, por la vía muerta de la secesión, la que fue llamada locomotora de España. La nitidez del mercado es una catástrofe técnica para la economía regional. Pero una bendición ética. 

 Contrasta con el obsceno espectáculo del presidente Rajoy en Cataluña repartiendo billetes a los negritos. Hasta tal punto obsceno que la vicepresidenta autonómica se ha visto obligada –todo vicio lleva su poco de virtud, y viceversa– a confesar la verdad: el proyecto separatista no tiene un origen económico.

Yo estoy por completo de acuerdo: ni se compra ni se vende la xenofobia verdadera. «España nos roba» nunca fue un lapo económico sino racial. En el fondo separatista están sumergidas las mismas tensiones del populismo de Trump o del de Le Pen: las de una parte importante de la población que se repliega ante la globalización y que desconfía de su lugar en el mundo.

 Las empresas que se marchan de Cataluña apuntan la idea de cierta decadencia económica. Pero, sobre todo, y a mi entender, apuntan una decadencia moral. Al margen del impacto económico la marcha de empresas revela algo insoportable para la petulancia nacionalista, que como cualquier otra sufre de falta de autoestima. 

La verdad amarga es que Cataluña no ocupa, ni en España ni mucho menos en Europa, el lugar de las expectativas creadas en las postrimerías del franquismo. La única victoria real de estas décadas han sido los Juegos Olímpicos, que se obtuvieron gracias a un hombre hoy despreciado por el establishment nacionalpopulista y que se organizaron contra el parecer del pujolismo.

 Al éxito solo pueden añadirse los del fútbol y la telebasura, especialidad esta última de la fracción trotskista del nacionalismo. (...)"          (Arcadi Espada, El Mundo, 30/03/17)

El nacionalismo lo impregna todo en el País Vasco y han ganado en la creación de un clima que aboca al silencio aun hoy a los no nacionalistas... todos saben que vestir una camiseta de la Selección Española en la calle no se hace

"(...) –¿Se puede hablar en un día como hoy de la muerte o el fin de ETA?

–Yo creo que no. Su muerte podría haber sido tras una derrota policial acompañada de una política, una expresión contundente de derrota de sus postulados. Eso entendería yo por la muerte de ETA. En cambio, se ha quedado a medio camino entre una cosa y otra, y se ha negociado con los terroristas... Este final venía de lejos: un final ambiguo, coreografiado por el mundo terrorista, mientras que los nacionalistas y hasta los distintos gobiernos del Estado han puesto la pistas de aterrizaje, como se decía en los 90. El sufrimiento que ha causado ETA merecía una derrota por 8 a 0.

–¿Un cierre en falso del conflicto?

–Es un cierre porque no va a volver a matar, pero en falso porque no es suficiente que esté desarmada o inactiva y hagan una «performance» con las armas. Detrás de eso no hay una derrota expresa. Ellos han pretendido empatar el partido desde hace años, tenían claro que no ganarían y han ido restando pretensiones mientras iban imponiendo cosas irreversibles como la identidad lingüística, la educación...

 El nacionalismo lo impregna todo en el País Vasco y han ganado en la creación de un clima que aboca al silencio aun hoy a los no nacionalistas, una situación en la que la ideología predominante es ésa y oponerse o discutirla conlleva incomodidades. Que no haya vencedores y vencidos es un triunfo para ETA y una sociedad sana no se merece eso. Si han aterrorizado a más de una generación que ha vivido bajo su yugo no merecemos un final así.

–Habla de «incomodidades» para quien se salga del criterio oficial. Sin armas de por medio, ¿en qué se traducen?

–Es difícil de catalogar algo que aquí llevamos en el ADN e influye desde la elección de colegio para los hijos hasta con quién te reúnes un fin de semana y de qué hablas con ellos. Vivimos en un «estado» alejado de España desde hace muchos años, más o menos formalmente. Así que, por ejemplo, todos saben que vestir una camiseta de la Selección Española en la calle no se hace o que tienes que ponerle mucho valor y dar casi un paso hacia la heroicidad, hace años más, pero también hoy.

 Cualquier expresión favorable, hasta la más mínima, a favor de lo español o en contra de lo euskera es incómodo. Si no existe una verdadera derrota de ETA a la gente no le parecerán mal los planteamientos de los terroristas.

–Usted ha tratado y retratado a muchas víctimas. ¿Qué deben estar pensando ante esa «performanece», como usted la cataloga, del desarme?

–Hay muchas víctimas y no sabría decir, pero lo que está claro es que el comportamiento con ellas ha sido de malo a espantoso estos años. Se ha mejorado su atención y presencia social, pero de alguna manera la atención política siempre ha estado en ETA, en qué va a hacer, en sus presos, en qué hacer con ellos. (...)

–O sea, muerto el terrorismo emerge a las claras el problema de fondo, el armazón en el que se sustentaba...

–Savater decía que el nacionalismo era el agua en el que se movían los tiburones. Ahora se habla del relato, y eso sigue: que ETA surgió con Franco y que nos quería librar del franquismo, etc... Ese relato lo he vivido desde que nací y de él te enteras rápidamente si te pasas una mañana escuchando Radio Euskadi y luego pones la ETB y las tertulias de la noche. 

Ese relato coloquial de que ETA estuvo mal, pero que si las torturas, el fascismo... Eso está en todos lados, como contrapeso y, aunque en la Guerra Civil murió más gente en Badajoz que en Guernica, eso no se puede discutir. Hay cuatro mitos en los que se ha fundamentado generación tras generación y es un relato del PNV, no ya de ETA.  (...)

–¿En qué se reconvertirán los terroristas?

–Cualquiera sabe. Los límites de la perplejidad son infinitos en el País Vasco, nada nos puede asustar, aunque llegara uno a lehendakari apoyado por, pongamos, Podemos o los nacionalistas. Puede pasar cualquier cosa y además sería justificado muy seriamente, como cuando Josu Tenera entró, en 2002, en la comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco y Urkullu dijo que mejor que Ternera estuviera allí «en positivo». 

Pero más allá de un caso como éste, el problema es mucho más profundo: en la sociedad vasca los que hablan como yo tienen muy poco que hacer. (...)

–¿Cómo se llega al punto en que una amplia parte de la sociedad vea normal que se mate a sus vecinos?

–Con los documentales sempre nos hemos planteado de qué forma contamos esto a alguien que no ha vivido aquí. Es muy complicado y llevo cinco películas sobre el tema y me quedarían muchas más. Las raíces del fanastismo, dicen, son familiares, elementos culturales que se trasmiten a los hijos y tienen que ver con el odio.

 La gente no nace asesina, se hace, y se hace a la violencia por un ambiente en el que lo que se entiende de manera cultural tiene que ver con esa exaltación de lo nacional, lo étnico... Matar aquí no ha estado mal del todo, dependía de quién disparaba. Si mataba ETA estaba justificado. Les parecía una pena que muera alguien y manche las calles y que el que mata tenga que ir al monte y no comer en tres días, pero lo peor no era el hecho de asesinar a alguien, eso era relativo. 

Por ello pienso que una vez matas, mentir ya no es nada, por lo que esa creencia de que van a deponer las armas porque lo han dicho me parece naif. Que hagan lo que quieran con las armas, lo que hay que hacer es perseguirles, no hacer dejación de la dignidad, de los valores.

–Mientras ETA seguía activa nunca quiso hablar claramente de si estaba amenazado o no...

–Prefería no dar pistas y no me gusta caer en el victimismo. Nunca tuve una amenza expresa y además vivo en Barakaldo, un sitio más tranquilo, con mucha emigración y un Gobierno socialista durante años. Nunca me advirtieron de que me estuvieran vigilando, pero yo tomaba las precauciones de un amenazado aunque sin escoltas: miraba debajo del coche, a los lados... 

He hecho muchas entrevistas a víctimas que decían «nunca pensé que le pasaría algo a mi marido». Seguridad para gente desconocida ha habido muy poca y nadie te la podía garantizar. Pero yo dormía muy bien por las noches y he tenido la suerte de no sentir mucho miedo. Cada uno, además, lo gestiona como puede.

–Lo que sí es verdad es que, al menos desde que salió a la palestra en 2001 con «Sin libertad», su círculo se redujo drásticamente.

–Hacer pública tu crítica al nacionalismo y al «asesinato político», como se llamaba aquí, es un filtro para quitarse «michelines», que decía Arzallus: amigos, conversaciones... Se me ha reducido el entorno, pero ahora es infinitamente más saludable. Es una prueba de primer orden vital, aprendes quién te aprecia y quién no. (...)

–¿Cuándo decide «empuñar» la cámara para contar lo que está pasando desde la perspectiva de los silenciados?

(...)  Yo no era radical, pero estaba cerca de todo eso, íbamos todos a esos sitios y yo era el más nacionalista de mis amigos por cuestión familiar. En los 80 oíamos música vasca, íbamos a las manifestaciones, a las fiestas de los pueblos con proclamas pro-terroristas. A principios de los 90 me acerqué a grupos pacifistas.

 Recuerdo en la oficina de uno de esos grupos que solo había una chica sentada en una silla con una mesita y pensé: «No hay una tía más valiente y está sola en un despachito». He sido estúpido y desalmado, y lo reconocí y sentí las ganas de hacer algo a través de mi expresión artística que era el cine.

–¿Fue traumática su «salida del armario» contra el nacionalismo?

–Muy dura y muy lenta. Ya era mayor y empezaba a tener hijos y me metí en lo que me metí... Me costó mucho a nivel profesional. Cuando firmé el primer Manifiesto de Ermua, Deia publicó media página con el nombre de los 200 que habíamos firmado, y no lo publicaba para hacernos un favor... Yo trabajaba entonces en las instituciones y se me acercó una chica para preguntar si Iñaki Arteta era yo. Allí empezaron los silencios. 

Ya saben dónde estás, quién eres y estás en medio de una gran plaza con montones de ojos mirándote y nadie te va a ayudar. Me quedé en la calle con tres hijos. Aquello me hizo encajar más las piezas: si no tienen piedad con los asesinados, ¿cómo la iban a tener conmigo aunque me apartaran, me echaran del trabajo, me silenciaran...? Pero en ese magma de miseria moral lo que me hicieron a mí es calderilla. La maquinaria era muy grande, y sigue siéndolo.

–¿Dónde ubicaría el pico del odio en el País Vasco?

–Hasta la amnistía la situación fue terrible y había cierta justificación porque estábamos en la transición y había que reclamar cosas culturales, políticas, laborales, asuntos que nos confundieron. Había mucho odio a la Policía y a todo lo español. Ahí empezó el relato ése de que el Rey puso a los políticos y Franco al Rey. 

Pero la época de Ibarretxe fue brutal. Me recuerda a lo que está pasando en Cataluña. Políticamente los más moderados estaban cogiendo las nueces, pero con Ibarretxe empezaron a tirar las nueces a la cabeza de los demás. Se creó de manera artificial un discurso que fue calando en la gente, como en la Alemania de los años 30, usando la maquinaria publicitaria, propagandística, que crea un odio que baja hasta los pequeños círculos familiares y laborales. Todo estaba muy tenso.

–Entonces, ¿lo que ve en la Cataluña de hoy es lo que ya ha vivido?

–Dejando aparte muertos y exiliados, lo más sangrante que ha hecho la violencia es que el resto de la sociedad viva aprisionada por esos mensajes nacionalistas y ultranacionalistas, xenófobos a veces, antiespañoles, y eso es idéntico en Cataluña a la época de Ibarretxe, que tenía la mitad de votos de Herri Batasuna.

 Esta gente tene un punto de odio que inocula en todas las expresiones y si es posible convertir a un ciudadano o grupo pacifico en militante de su causa, mejor. Eso llevó aquí a que se matara a gente. Cuando uno tensa la cuerda se trasmite a los últimos peldaños.

–En el tema vasco, además, ETA contó con cierta «complicidad» desde el extranjero y hasta desde la izquierda española...

–Fuera se tragaron el cuento de que había un pueblo pequeñito y luchador, independiente desde siempre, resistente, y elevaron a categoría de Hiroshima el bombardeo de Guernica. Aún sigue ese marchamo de pueblo idealista y luchador. Es un discurso muy asentado. Y la izquierda española se movió en esa misma onda.

 Veían con muy buenos ojos al terrorismo con Franco, pero eso llega hasta hoy con el PSOE participando en este paripé de la entrega de armas con Podemos, Bildu y PNV. Queda condescendencia en la izquierda, donde hay gente que ha sufrido el terrorismo como muchos, pero para ellos el fin justifica los medios.

–Entre los aproximadamente mil asesinatos de ETA, ¿cuál es el que más le ha pesado?

–Yo trabajaba de fotógrafo de prensa a finales de los 80 y vi cosas terribles, me tocó estar a un metro de las víctimas. Guardo un recuerdo especial de un reportaje en concreto: en el 88 iba a hacer fotos para una agencia de Madrid del aniversario de la muerte de Txomin Iturbe, en Mondragón, donde se le iba a hacer un homenaje. 

Antes de llegar oí que habían matado a un policía en Durango y me acerqué hasta allí. Estaba muerto, fuera del coche, ametrallado junto a su hijo. Espantoso. Media hora después estaba en la plaza de Mondragón repleta de gente, en primera fila con los fotógrafos, oyendo cánticos de «ETA, mátalos». Ese día cuando volví a casa solo en el coche algo no me cuadraba. Me preguntaba: ¿dónde estoy viviendo, es posible que alguien jalee esto? Eso me hizo ir acumulando cosas, reflexiones. (...)"               (Entrevista a Iñaki Arteta, Gonzalo Núñez, La Razón, 08/04/17)