5/12/16

La reivindicación nacionalista en España es básicamente una reivindicación de los ricos frente a los pobres. El «Espanya ens roba» puede traducirse sin aparatosidad ninguna como «Los pobres españoles nos roban»

"(...) lo que tal vez obviaban nuestros interesados interlocutores es que ser antinacionalista en España es ser muchas cosas, y todas eminentemente prácticas. Una especie de cosmovisión inversa.

 Para empezar, ser antinacionalista es tener un punto de vista tajante sobre la desigualdad. El aumento o no de la desigualdad es un asunto debatido en medio mundo, en el medio mundo que puede permitírselo, por así decir.

 Pero no hay dudas, ni académicas ni políticas, de que la reivindicación nacionalista en España es básicamente una reivindicación de los ricos frente a los pobres.

El «Espanya ens roba» que pusieron en circulación como banderín de enganche fetén los nacionalistas puede traducirse sin aparatosidad ninguna como «Los pobres españoles nos roban». Un lema aún más inmoral cuando se recuerda hasta qué punto la prosperidad de los territorios nacionalistas se debe también al trabajo de millones de españoles inmigrantes, cuya parte de soberanía sobre el territorio que quiere independizarse es bastante más que simbólica.

Cualquier concepto de la solidaridad entre ciudadanos derrapa gravemente ante el acoso nacionalista, y este es el más grave de los problemas que debe soslayar la improbable, pero real, izquierda nacionalista.  (...)"              (Arcadi Espada, El Mundo, 04/12/16)

Hay que demostrar, sea como sea, que “España es un país de cafres y de toros Osborne”... para acrecentar el victimismo. No nos comprenden, nuestros memes son otros, somos “muy diferentes”

"(...) De toros, de sus antecedentes y prolongaciones. Mi posición, por si fuera necesario manifestarla: a un tiempo, antitaurina y antinacionalista (de uno y otro signo). ¿De qué va el asunto desde el punto de vista del secesionismo catalán? ¿De amor a los animales? Por favor… 

Algunos de los partidarios de la prohibición van a los toros siempre que pueden (en Francia para no ser reconocidos) y muchos de ellos jamás han estado en manifestaciones contrarias al maltrato de animales. 

En general y como estrategia, de lo que se trata es de jugar al golpe mortal al borde del abismo, legislando cuando conviene al límite, para luego, ante las respuestas autoritarias de los “hotros” (¡menuda peña!), acrecentar el victimismo. No nos comprenden, no nos entienden, nuestros memes son otros, somos “muy diferentes”, etc etc.

 Cuando el gobierno central declaró la tauromaquia patrimonio inmaterial, una barbaridad desde cualquier punto de vista razonable y crítico, ¿no se podía haber recurrido ante el TC? Sí, pero no se hizo. ¿Por qué? Por razones evidentes. 

Porque hay que demostrar, sea como sea, que “España es un país de cafres y de toros Osborne”. No como .Cat, que es otra cosa mucho más sofisticada y avanzada, la Alemania del Mediterráneo como dicen muchas veces (¿serán conscientes de lo que señalan cuando toman Alemania como modelo? Por si me olvido, ¡viva Valonia!) 

Avergüenza, incluso da un poco de rabia, recordar declaraciones como las siguientes. De Leonardo Anselmi, portavoz antitaurino (y nacionalista -catalanista- de origen argentino, no es el único). 

Entrevista fechada el 25 de julio del 2010: “¿Considera que en Catalunya hay más sensibilidad por los animales que en el resto de España? Sí. En otros sitios tiran cabras de un campanario y aquí nos regalamos libros en Sant Jordi. Además de toros, aquí hay bous. Esos festejos del Ebro se parecen mucho a los de Valencia. 

No los veo representativos de Catalunya. ¿Por qué la ILP se centra en los toros sin cuestionar los correbous? Hubo debate sobre si ir solo contra los toros o incluir todos los espectáculos con animales maltratados (correbous, circos, el delfinario del zoo...). Hicimos lo primero porque era más sencillo reunir el respaldo preciso, pero para nosotros ningún maltrato es aceptable”. 

La entrevista es más larga pero sigue por senderos similares. Resumiendo: más sensibilidad en Cataluña que en otros lugares de España (lo de los libros por Sant Jordi no tiene precio); los bous son cosa de valencianos, no de catalanes (¿la habrán leído los de la CUP?); no hablaron de los correbous porque era más sencillo para conseguir el respaldo preciso… Vale, vale. 

Algunas reflexiones, estas sí de interés, sobre el tema. Del helenista Miguel Candel: “Me pregunto qué problema habría en torear a la portuguesa, sin herir al toro. He oído a bastantes taurinos españoles de Extremadura, fronterizos con Portugal, declararse partidarios de esa solución. 

Por ahí es por donde legislaría yo, poniendo esa condición para mantener el espectáculo (que sin duda lo es), aparte de entroncar con fiestas ancestrales como las de Creta, en que (por lo poco que se sabe y según las pinturas y grabados que han pervivido) no parece que mataran al toro, sino que se limitaban a burlarlo (de hecho, es es el sentido más propio de "torear", como hace Rita Barberá con la justicia). El problema es que el nacionalismo de todo signo no puede resistirse a la tentación de instrumentalizarlo todo...” 

De un maestro historiador de la UAB. “Lo cierto es que los toros, como otros festejos con uso de animales vivos -correbous, encierros, carreras de gallos (¿conocéis este "deporte"? yo lo vi en Extremadura; es como la carrera de cintas, pero con gallos vivos)- formaron parte de la cultura del ocio ibérico. ¿Quién impugna los toros en Euzkadi?

 ¿Quién hizo construir la Monumental de Barcelona? Los dos nacionalismo que se retroalimentan siempre han aprovechado de manera oportunista su juego de diferenciaciones. Y que todo eso muestra qué peligroso es lo de las "políticas culturales", “patrimonios culturales", "lenguas oficiales", etc. 

Defendamos mucho estado en los ámbitos de la igualdad, hasta que esta no se consiga, pero arrinconemos al estado todo lo que sea necesario en el ámbito de la cultura, para que evolucione con la sociedad y no con los intereses de los que dominan el estado”. De Jose Luis Martín Ramos como habrán adivinado.

Recordemos por otra parte que la ponente del Constitucional en esta ocasión ha sido la magistrada María Encarnació Roca Trias, propuesta en su día por CDC, que la sentencia se ha centrado en asuntos de competencias (no del sufrimiento animal), que el propio Pasqual Maragall advirtió en su día que negar la tradición taurina de Cataluña era desconocer la historia y que “los toros” no los trajeron a Cataluña los inmigrantes andaluces (como a veces se afirma). En las décadas de los 50 y 60, dos plazas de toros estaban en activo y habían sido construidas muchos años antes.

 En Barcelona llegaron a funcionar simultáneamente tres: además de Las Arenas y de la Monumental (que por supuesto no fue construida por ninguna ”orden ministerial española” sino por razones de mercado, ganancias y clientela) existía una tercera en la Barceloneta. Me olvidaba. Salvo error por mi parte, la segunda plaza más antigua de España es la de Olot. Después de la de Toro (Zamora). (...)"          (Salvador López Arnal , Rebelión, 29/10/16)

2/12/16

Una Catalunya independiente bajo el dominio del partido de las derechas (como ha ocurrido en la mayoría del periodo democrático) mostraría incluso menor sensibilidad social que la que hay actualmente

"(...) Como ocurre en España, y como también he indicado anteriormente, las izquierdas catalanas están también divididas. ERC, y también ahora la CUP, están apoyando y/o sosteniendo al partido de derechas hegemónico en Catalunya (CDC). 

No le faltaba razón al dirigente de IU, Alberto Garzón, cuando señaló la incoherencia del Sr. Gabriel Rufián, de ERC, que a la vez que denunciaba el comportamiento de un partido (el PSOE) que se define de izquierdas y que, en cambio, facilitó que el partido de derechas gobernante en España continuara en el gobierno, no mencionaba que ERC está haciendo lo mismo en Catalunya. 

ERC ha sido el máximo apoyo del gobierno de la Generalitat, hegemonizado por el partido heredero del pujolismo (por mucho que cambie su nombre), claramente de derechas y perteneciente a la familia política liberal en Europa.

El mayor obstáculo para la colaboración y alianza de las izquierdas en Catalunya es, como también ocurre en España, el tema nacional, que es antepuesto al tema social (que es el que afecta más inmediatamente al bienestar de las clases populares) por parte de sectores de las izquierdas catalanas (ERC y la CUP), asumiendo (erróneamente) que el gran retraso social de Catalunya se debe a su pertenencia a España, ignorando que una Catalunya independiente bajo el dominio del partido de las derechas (como ha ocurrido en la mayoría del periodo democrático) mostraría incluso menor sensibilidad social que la que hay actualmente. 

Es difícil de imaginar que una Catalunya independiente con un Ministro de Finanzas como el economista Sala i Martín, el economista independentista más citado por Convergència (y también, por cierto, por algunos sectores de ERC), tuviera un Estado del Bienestar más desarrollado que el actual.

Vemos así que, de la misma manera que la izquierda española representada por el PSOE prefiere favorecer la continuidad del PP a aliarse con Unidos Podemos, a fin de preservar la “unidad de España”, en Catalunya ERC y la CUP prefirieren aliarse con la derecha catalana a fin de conseguir la independencia, asumiendo (erróneamente) que el tema nacional determinará el tema social.

Lo que es paradójico (y muestra una limitada visión histórica) es la visión del independentismo de que tiene posibilidades de ser exitoso sin contar con un amplio apoyo de la clase trabajadora. El caso escocés muestra claramente que, a no ser que el independentismo sea identificado con el compromiso social (no futuro, sino presente), mostrando que es lo social lo que configurará el tema nacional, tal movimiento no podrá alcanzar su objetivo. 

Decir, retóricamente, que los dos –el tema social y el tema nacional- van juntos es asumir que las clases populares no perciben y reconocen claramente (por la aplicación de sus políticas públicas) la sensibilidad de los partidos hacia sus necesidades cotidianas. El análisis del apoyo electoral de los partidos secesionistas muestra claramente el fallo de sus estrategias. 

Tales partidos secesionistas tienen un apoyo limitado en los barrios obreros. El independentismo en Escocia es muy diferente al catalán, pues quien lidera el independentismo allí es la izquierda, no como aquí, en Catalunya, que es la derecha, es decir, CDC (ahora PDECat).

 De ahí que lo más razonable y que implicaría mayor certeza en su estrategia sería favorecer, por mera coherencia democrática, el derecho a decidir en todos los niveles (dejando abierta la posibilidad de que la población escoja la secesión si así lo desea), pero enfatizando la necesidad de priorizar lo social, pues es lo que movilizará predominantemente a las clases más afectadas por la políticas neoliberales aplicadas por el partido hegemónico dentro del secesionismo.

No hay plena conciencia en los establishments políticos y mediáticos en Catalunya de que la situación social en Catalunya está muy deteriorada, deterioro que alcanza su mayor expresión entre las clases populares y sus sectores más vulnerables. 

De ahí que la máxima atención por parte de tales grupos poblacionales sea el compromiso inmediato y no futuro de resolver tal drama social, que debería ser el mayor objetivo de los partidos progresistas tanto en Catalunya como en España. 

Para alcanzar este objetivo, el mayor problema político que tienen tales fuerzas progresistas es su división, cuyo coste lo están pagando precisamente las clases populares."                 (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 10 de noviembre de 2016, en www.vnavarro.org, 10/110/16)

El independentismo trata de borrar toda huella de conflicto de clases y traducir la historia reciente en un enfrentamiento entre España y Catalunya... cuando la alta burguesía catalana fué la gran financiadora de Franco

"(...) Los estados actuales son en buena medida el resultado de azarosos procesos históricos que no hay ninguna razón para considerar definitivos. (Seguramente, una política mundial realmente transformadora debería cambiar muchas fronteras y generar marcos políticos de escalas diversas que sean distintos de los actuales.)

 Mi problema con los independentistas es que en general aspiran a construir un nuevo Estado que trate de homogeneizar a la población en función de sus propias visiones de lo “nacional”, un proceso de homogenización que a menudo ejerce una actitud coactiva frente a otras visiones encontradas de lo que es el país y que trata de borrar todo reconocimiento de las contradicciones que coexisten en el interior de la nación. 

El uso que hizo la derecha estadounidense de lo antiamericano para liquidar a la intelectualidad de izquierdas y a los sindicatos es un ejemplo de manual. 

Bueno, pues a esto ya nos estamos empezando a enfrentar en Catalunya. Lo ha padecido en sus carnes la gente de Barcelona en Comú cuando simplemente decidió que el pregón de las fiestas locales lo realizaría Pérez Andújar o cuando ha tenido la “osadía” de organizar una modesta exposición sobre la represión franquista en la que se mostraba una estatua del dictador. (La oposición era, sobre todo, porque se realizaba en el Born, el espacio que ellos consideran ahora el santuario del independentismo, y por tanto no utilizable para otros fines.) [1]

Estamos ahora ante otra batalla cultural en la que el independentismo trata de borrar toda huella de conflicto de clases y traducir la historia reciente en un enfrentamiento entre España y Catalunya. 

Por un lado, prolifera un discurso histórico tendente a plantear la Guerra Civil como una guerra contra Catalunya (hay quien ya escribe sin rubor que Catalunya tuvo dos “momentos cero”, el de 1714 y el de 1939).  (...)

Y tan evidente es que quienes se opusieron al franquismo fueron las izquierdas, los laicos y los nacionalistas periféricos como que una gran parte de la alta burguesía catalana formó parte del bando franquista (con intervenciones tan notorias como la de Cambó, el líder de la derecha catalanista, erigido en uno de los principales financiadores de Franco, o la de Demetrio Carceller, de la familia propietaria de la cervecera Damm, que ejerció como ministro en plena Guerra Civil). Fue una Catalunya —la laica, la popular, la de izquierdas, la obrera— la derrotada, pero otra Catalunya recuperó sus privilegios y se benefició de un nuevo marco institucional en el que proliferaron los negocios. 

El último episodio en esta dirección lo está protagonizando Òmnium Cultural, una de las entidades generosamente financiadas por la Generalitat y que, junto con la ANC, ha constituido el eje vertebrador de la movilización social independentista. Ahora ha iniciado un ambicioso proyecto de “Lluites compartides” (“Luchas compartidas”) en el que pretende presentar las numerosas movilizaciones sociales habidas en Catalunya como formando parte de un todo colectivo que culmina en las actuales movilizaciones independentistas. 

Se trata de una enorme mistificación histórica y social. Los que hemos participado en numerosas movilizaciones de todo tipo sabemos por experiencia que ni el independentismo ha jugado ningún papel significativo en las mismas, ni los prohombres independentistas las han auspiciado con devoción [2].

 Muchas de ellas son sobre todo conflictos en torno a intereses locales (especuladores, empresarios, depredadores), sin contar el inestimable papel que fuerzas catalanas, como la fenecida Convergència i Unió, han desempeñado en muchas de las propuestas políticas más reaccionarias y que han generado luchas importantes, como las diversas huelgas generales.

 El objetivo de esta movida es tratar de ganar predicamento en sectores de la izquierda alejados del independentismo y, al mismo tiempo, impedir que se consolide un relato diferente, el que conecta los comunes con la tradición obrerista, radical, con los movimientos sociales de décadas pasadas; en suma, para impedir la consolidación de un referente colectivo distinto del de sus estrechas visiones de lo nacional.

También aquí hay un problema de encaje. Se trata no sólo de defender una solución justa al choque de trenes territorial, sino de construir una cultura social distinta del mundo en blanco y negro que pretenden construir los independentistas. 

Y el nivel de violencia simbólica que éstos están desplegando (con el apoyo de importantes medios de comunicación y su denso tejido de sociedad civil, del que ya habló en estas páginas José Luis Gordillo) puede conllevar un retraimiento y una falta de claridad política. Vertebrar un espacio anacionalista y al mismo tiempo respetuoso con la diferencia es otra de las tareas que los tiempos actuales exigen a una izquierda con pretensiones. (...)"            (Mientras tanto, Alberto Recio Andreu, 31/10/16

1/12/16

Hay signos evidentes de un deterioro general de la causa independentista. Fundamentalmente, su desvinculación de las clases medias.

"El actual deterioro conceptual y social del independentismo tiene que ver con factores múltiples y uno de los fundamentales es la desvinculación de las clases medias. 

Otro factor, mayor o menor, es la insustancialidad intelectual de sus formuladores más visibles, algunos de los cuales están dando marcha atrás aunque, evidentemente, obvian su responsabilidad y atribuyen la crisis secesionista a errores políticos que en el pasado merecieron su adhesión total.

 Estas cosas ocurren en las mejores familias. Al saltar de un tren a otro, el propagandismo acostumbra a prescindir del pudor. Sin una concepción rigurosa, a golpe de improvisaciones desde los tiempos de Artur Mas, la argumentación independentista fue pasando a manos de los freakies o de los arribistas que daban codazos para estar en la primera fila de lo que veían a punto de convertirse en realidad. 

Ocurrió con la conmemoración oficialista de 1714 y fue degenerando hasta las tesis de que Cervantes era catalán, que los catalanes habían descubierto América o que la inmensa mayoría de los catalanes deseaban vivir en un Cataluña independiente.  (...)

Si la independencia está a dos pasos y con el apoyo de una inmensa mayoría de catalanes, ¿cómo se explica que Puigdemont quiera crear un Estado independiente y simultáneamente representar al que ya considera obsoleto y antidemocrático?

 Y mientras tanto, ERC —por un proceso tal vez explicable pero de mecanismos confusos— sigue atrayendo más votos por la ambivalencia de un Oriol Junqueras que va buscar pactos económicos a Madrid y aquí mantiene el silencio de una tumba, a la espera de atraer a la vez a los votos del pujolismo y de la CUP. "              (Valentí Puig, El País, 18/11/16)

La secesión de California exhibe los mismos vicios que el separatismo catalán... es cosa de ricos

"Hace 2 años a alguien se le ocurrió el Calexit: la secesión de California. ¿La razón? El egoísmo de los ricos: California tiene el PIB más alto de EEUU y es la 6ª potencia económica mundial, así que algunos lo quieren todo para ellos. Els hi sona, oi? La diferencia con Cataluña es que en el caso de California es verdad.

Tras el éxito de Trump hay otra razón y un nuevo impulso: EL 62% de los californianos votó por Hillary y no les gusta el resultado de las elecciones. “Cuando ellos se van a la derecha, nosotros vamos a la izquierda”, dicen. O sea, sólo acepto el resultado electoral cuando ganan los que me gustan. Muy demócrata… y por cierto, ¿les suena? Sí home sí. 

És lo mateix que va passar ací tras la victoria de Rajoy, cuando muchos nacionalistas dijeron que se querían ir de espanya porque había ganado el PP. Es lo mismo del cuento de “espanya no és una democràcia real” que van contando por ahí Romeva y amigos. Aunque se ve claro que lo que no es demócrata es aceptar las elecciones cuando salen los míos.

Por cierto, que Hillary ha ganado en los condados costeros y del sur de California. En el interior y el norte ha ganado Trump. ¿Se separarán también éstos de los territorios donde ha ganado Hillary? Es separarà Barcelona de Girona, i L’Hospitalet de Vich?


La Opinión nos informa de que unos frikis han registrado la petición de secesión (sólo hay que pagar 200$), pidiendo un cambio en la constitución de California y un referéndum separatista para 2019. Para que la propuesta se considere deben presentar la firma de al menos el 5% de los votantes en las últimas elecciones. Entonces podría votarse.

Pero aún en el caso de que se votara, resulta que también tendría que aprobarlo toda la nación: según la legislación estadounidense 2/3 del Congreso, 2/3 del Senado y al menos 38 estados de la Unión. Pues es el mismo principio que en España, oi Karles digital?

Lo mateix que a Catalunya: egoísmo, capricho, frikismo, rechazo de la democracia, prioridad de la soberanía de toda la nación. ¿Adivina lo que pasará en EEUU? Pues aquí tendría que ser lo mismo."                 (Dolça Catalunya, 24/11/16)

30/11/16

¿Sugiere que el proceso soberanista es una cortina de humo para tapar los escándalos de corrupción del pujolismo? Sin duda.

"(...) ¿Sugiere que el proceso soberanista es una cortina de humo para tapar los escándalos de corrupción del pujolismo?

Sin duda. En su día, denuncié las declaraciones de Artur Mas en las que ridiculizaba el independentismo. Luego, el abrazo a las CUP y el soberanismo construido para mantener el poder me han parecido un engaño a la población. 

Es muy fácil manejarla de una forma sentimental o sentimentaloide, sobre todo cuando está dolida y escocida con una España repugnante. “Yo me quiero ir de España”, dicen. No te jode, yo también, pero ¿a dónde nos vamos y con quién? 

¿Le sorprende que algunos charnegos y sus hijos se hayan subido al carro?

 Eso roza la idea de culpa. A veces, me pregunto: “¿Cómo modificar esta sociedad podrida?”. Creo que sólo es posible desde lo local. Son muy interesantes los planteamientos de las alcaldesas de Barcelona, Ada Colau, y de París, Anne Hidalgo. 

Aunque todo esto viene de Pasqual Maragall, que aspiraba a la subsidiariedad en política: “Dame las mayores competencias posibles y yo construiré una sociedad mejor”. Eso me interesa, pero cuando identificas lo territorial con lo identitario, viene algo que relaciono con la raza. O, si lo prefieres, con la casta o la secta.

En ese sentido, ¿quién le parece el más wagneriano?
Pujol. Es que todos son Pujol… Su modificación de lo cultural cambia la sociedad. Es decir, en Cataluña lo cultural pasa en muy pocos años de ser cosmopolita a identitario, o sea, de progresista a conservador. Y toda esa construcción pujolista se basa en la educación y en los medios de comunicación.

 Por un lado, él vende un cambio educativo basado en la lengua, pero es falso, porque está basado en los contenidos. Por otro, toma los medios e impone unas cuotas de identidad. Luego la identidad se elimina del mensaje pujolista.

 De hecho, cuando es presidente de la Generalitat, su mujer, Marta Ferrusola, no tiene ningún problema en decir que los que vienen de fuera nos van a quitar nuestra religión y cultura.

El discurso de Pujol era antiinmigración. Me repele esta frase de Pujol: “Catalán es todo aquel que vive y trabaja en Cataluña”. Pues yo quiero hacerlo pudiendo ser aragonesa, alemana o zimbabuense. Pero en cuanto buscan la independencia, esa obligación de la identidad desaparece y lo que se nombra es lo social.

 De manera que ahora la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, está llevando a cabo una reclamación de lo catalán y de lo social. Habla de dar calefacción y luz a los pobres, cuando lo que han hecho es recortar la sanidad, la educación, las cuotas sociales y la dotación pública. One moment, please: ¡usted nos está tomando el pelo!

Con este material, tendrá pendiente escribir Asesinato en la ANC.

[Risas] El personaje de Forcadell no merece una novela, sino una trilogía. (...)"                  (Entrevista a Cristina Fallarás, Henrique Mariño, Público, 11/11/16)

“As balanzas fiscais fornecen a idea dun Estado benefactor e unha Galiza subsidiada”... Aí están as eléctricas, que fan negocio a conta do que teñen aquí mais os beneficios lévanos fóra... a Cataluña

"(...) - Déixao ben claro na propia capa do libro, 'As contas que nos contan. Balanzas fiscais, unha ferramenta ao servizo da recentralización'.

- A economía non pode reducirse ás balanzas fiscais, hai moitas máis, como as comerciais, as económicas ou as enerxéticas. O que non ten sentido é pretender basear somentes nas balanzas fiscais todo o contido económico, pretender que unha parte explique o todo.  (...)

Dar por boas as balanzas fiscais para explicar todo o fluxo de relacións entre Galiza e o estado é unha perversión intelectual. (...)

- Falaba antes de que non se podía reducir todo ás balanzas fiscais, que había máis criterios: comerciais, enerxéticos, etc... Ben, de ter todos en conta, sería moi diferente a fotografía da relación Galiza / Estado da que nos dá a das balanzas fiscais?

- O problema que queren tapar é o de como se financia o Estado español. Eu creo que os problemas de Galiza derivan en grande medida das políticas que se adoptan no Estado. Isto non é casualidade, hai que ter en conta a posición subordinada de Galiza a respecto do Estado e a Unión Europea. Non temos instrumentos de abondo para facer un modelo acaído aos nosos intereses e necesidades. E mentres non podamos facer iso, non avanzamos.

A diferenza entre créditos e depósitos era en Galiza no primeiro trimestre deste ano de máis de 15.000 millóns de euros. Estamos a falar de que o sistema financeiro expulsa de Galiza 15.000 millóns de euros para Madrid e o resto do estado, para fornecer créditos alí. Que poderiamos facer con eses cartos aquí? Non esquezamos que é o duplo do que o orzamento da Xunta para 2017.

Outra cuestión a ter en conta, en Galiza hai máis de 4.000 empresas, entre elas importantes compañías enerxéticas, extractivas..., que non tributan aquí. E iso afecta o noso PIB, mínguao. Aí están as eléctricas, que fan negocio a conta do que teñen aquí mais os beneficios lévanos fóra, e tributan fóra.

Con todo isto, o que quero dicir é que esa fotografía de Galiza, cando se poñen todos os balances riba da mesa, sería positiva para Galiza, mesmo estando nunha situación como a actual, de subordinación.
(...) 

Mais esa postura de refutar esa idea de pobo subsidiado atopámolo tamén en persoas que non son nacionalistas. Eu lembrou no tardofranquismo, un escrito do presidente da Cámara de Comercio da Coruña dicindo que tiña moi claro que Galiza tiña reservado o papel de suministradora de produtos e bens ao resto do estado, criticando a usurpación de aforros, a emigración... Se o pensamos ben, hoxe continuamos máis ou menos nas mesmas. Ou, en certos aspectos, peor, pois por non ter xa non temos nin sistema financeiro propio. "                (Entrevista a Xosé Díaz Díaz, Sermos Galiza, 28/11/16)

29/11/16

Hemos pasado del España nos roba, al Andalucía nos roba... “Un madrileño y un andaluz pagan los mismos impuestos; y un asturiano, y un catalán… excepto los Pujol”...




“Un madrileño y un andaluz pagan los mismos impuestos; y un asturiano, y un catalán… excepto los Pujol”...   Con el sistema fiscal español, ¿hay comunidades privilegiadas?

Dani Mateo explica en El Intermedio que “los impuestos no los pagan los territorios sino las personas”, por lo que el sistema fiscal español “es progresivo, cuanto más tienes más pagas independientemente de dónde vivas” para que así todos los españoles accedan “a los mismos servicios y derechos independientemente de su dinero”         (Asamblea Social de la Izquierda en Cataluña, 23/11/16)

El PSE asume el modelo histórico del nacionalismo que aspira a reforzar los privilegios de los vascos frente a los derechos del resto de españoles... ¿y el PSOE?

«HARÉIS y diréis cosas que nos helarán la sangre». Palabras dirigidas por Pilar Ruiz, madre de Joseba Pagaza, a Patxi López tras el asesinato de su hijo y a la vista de las primeras traiciones del socialismo vasco a la memoria de las víctimas.

Confieso que me resulta tremendamente doloroso analizar el contenido del acuerdo de gobierno alcanzado entre el Partido Socialista de Euskadi y el Partido Nacionalista Vasco. No porque no resultara previsible que el deterioro del socialismo en España pudiera caer tan bajo, sino porque una nunca está preparada para aceptar que no haya servido para nada todo el dolor, toda la lucha lucha, todo el sufrimiento de tanta buenísima gente que defendió desde Euskadi la España plural y democrática.

Estoy desolada desde que leí los papeles del acuerdo. Y siento una enorme impotencia pues temo que no hay nada que yo pueda hacer para corregir el rumbo de una avalancha que arrastra y embadurna de lodo la gesta de los mejores vascos, de todos los que lucharon contra el brutal terrorismo para defender la democracia y los derechos de ciudadanía que acabábamos de recuperar tras la larga dictadura. 

Pero no me resigno y vuelvo a utilizar este espacio en el que puedo poner negro sobre blanco lo que siento y lo que pienso de este innoble acuerdo en el que los socialistas vascos han renunciado a defender la justicia y la igualdad optando por blanquear la historia del terrorismo, a la vez que asumían el modelo histórico del nacionalismo que aspira a mantener y reforzar los privilegios de los vascos frente a los derechos del resto de españoles.

Sé que remo contra corriente porque los más ya han decidido que el contenido de esas 70 páginas es un «buen acuerdo para España». Incluso aquellos que lo critican ferozmente en privado han optado por decir en público que es mejor un acuerdo del PNV con el PSE que uno con Bildu o con Podemos… Como si eso fuera lo que estamos juzgando… 

O como si alguien puede creer a estas alturas que el PSE se ha sentido obligado a sumarse a las tesis nacionalistas del PNV para «salvarle» de sí mismo; o, como ha declarado Idoia Mendia «para frenar a los que sólo quieren humillar a los nacionalistas». 

Creo que la verdad es otra: el PSE ha sido salvado por el PNV de la debacle electoral y del invierno en el que iba a vivir desde la oposición marginal a la que le condenaron sus electores: nueve diputados, el peor resultado de su historia, y empatado a escaños con el PP.

Por otra parte, no llego a comprender por qué es mejor para los españoles, vascos incluidos, que el PSE blanquee el discurso y los objetivos políticos –que ahora son comunes con el PNV–
prostituyendo el lenguaje para engañar a la gente llamando a las cosas por los nombres que no son. ¿Qué significa que el acuerdo proclame el derecho a decidir o el reconocimiento de que Euskadi es una nación? Los socialistas dicen que sólo han acordado que hablarán de ello en la ponencia… 

Pero el PNV ya ha explicado que no han renunciado a la consulta habilitante y la defenderán en la ponencia en cuanto se constituya; y que el resto de propuestas serán presentadas por ambos partidos. Urkullu también ha querido ayudar: «Exigiremos mecanismos de bilateralidad efectiva con el Estado que garanticen el cumplimiento de lo pactado». Está claro, ¿no?

También se han comprometido a «profundizar» el autogobierno para blindar los ancestrales privilegios del «pueblo vasco». Pero, para tranquilizarnos, nos dicen que todo será dentro de la ley, «no como en Cataluña…». 

Luego hemos de entender que los socialistas van a proponer una reforma de la Constitución que legalice la desigualdad de derechos entre ciudadanos y reconozca que una parte de ellos puede pronunciarse en solitario sobre algo que compete y afecta a todos los españoles. Pues qué quieren que les diga: esto no me tranquiliza nada. (...)

En fin, que el panorama no puede ser más desolador. Porque, con todo, lo peor no son las concesiones del Partido Socialista al Partido Nacionalista Vasco. El verdadero problema es que la izquierda no tiene una propuesta seria de España. 

Por eso triunfan las tesis de los nacionalistas y populistas en general ,mientras se nos va por el desagüe la incipiente ciudadanía española que veníamos construyendo desde la Transición. Pero esta última reflexión, que aborda el origen del problema, requiere otro artículo. 

Cierro éste con una reiterada llamada de atención: Ojo, el pacto entre socialistas y nacionalistas vascos proclama la desigualdad de derechos y maquilla la historia de ETA. Eso no es bueno para España. Ni decente."               (Rosa Díez, El Mundo, 25/11/16)

28/11/16

"Yo no quisiera comparar los que sufrieron tortura y represión con el señor Mas, el señor Homs o las alcaldesas éstas. Creo que es gravísimo eso"

"(...) Desigualdades de cosmovisión política. Raül Romeva afirmó el pasado domingo, 20 de noviembre, en el homenaje institucional a las víctimas y a los represaliados por el fascismo (algunos, yo por ejemplo, nos negamos a ir) que "cuando el pueblo perdió el miedo, el régimen comenzó a tambalearse. A tambalearse salvajemente, con convulsiones violentas y trágicas. No olvidemos Salvador Puig Antich y tantos otros". 

Añadió el conseller de Exteriores, el primero de la lista de Junts pel sí, que actualmente todavía “presenciamos querellas y amenazas de actuaciones judiciales por delitos tan graves como permitir que los ciudadanos expresen su opinión libremente. O bien, que sus representantes democráticos puedan debatir cualquier tema en el Parlamento". 

El exconseller Joan Boada ha comentado al respecto: "a mí no me gusta como el señor Romeva iguala el sufrimiento de aquellas personas que sufrieron la represión franquista en aquellos momentos, con lo que sufre Cataluña con la política estratégica del PP. Yo no quisiera comparar los que sufrieron tortura y represión con el señor Mas, el señor Homs o las alcaldesas éstas. Creo que es gravísimo eso". Yo opino lo mismo. (...)"          (Salvador López Arnal , Rebelión, 26/11/16)

El País y El Mundo utilizaron politicamente a las víctimas de ETA

"En el rincón de la historia han quedado muchas víctimas de ETA que nadie invoca como propias. Carecen de rango, cargo y filiación partidaria. Sangre en el asfalto, sudores fríos de tortura y ríos de lágrimas sin memoria. 

Y no me refiero a etarras o a víctimas del GAL. Hablo de guardia civiles, militares y todos los que vistiendo de paisano fueron asesinados, algunos tras la tortura del encierro en un zulo o la extorsión y el acoso permanentes, sin recibir apenas atención mediática. El contraste con la que han recabado los dos guardias civiles agredidos en Alsasua y sus acompañantes no puede ser más revelador.

 Con mirada histórica constatamos que el número de víctimas no se corresponde con su visibilidad mediática y que, en los últimos años, ésta atención “informativa” servía para minar las posibilidades de alcanzar una tregua.

Porcentajes de víctimas de ETA (1976 – 2007) y piezas periodísticas sobre víctimas del terrorismo en El País  (1976-2007) y en El Mundo (1994-2007).



Los datos del gráfico proceden de la tesis doctoral de J.M. Sánchez-Duarte, cuyo resumen y conclusiones publicamos aquí. Señala los porcentajes de las víctimas mortales de ETA y de las piezas – informativas y de opinión – publicadas sobre ellas por El País y El Mundo hasta 2008. Las fechas se deben a la disponibilidad de las hemerotecas digitales de los que fueron diarios de referencia del bipartidismo, alineados respectivamente con el PSOE y PP (ahora con “el Partido único”).

 El periodo que estudiamos de El País va desde su nacimiento (4 de mayo de 1976) hasta el 31 de diciembre de 2007, coincidiendo con la ruptura de la tregua de ETA provocada por el atentado de Barajas. Estos 32 años nos permiten abordar cuatro acontecimientos de especial relevancia: la alternancia de los gobiernos del PP y PSOE y las dos treguas más importantes decretadas por ETA (1998 y 2005).

Primera evidencia: las víctimas no estaban cuando más eran.

El País apenas prestó atención a las víctimas – representadas por la línea con triángulos –  hasta 1996. Hasta ese año se produjeron el 80% de los asesinados por ETA. A pesar de ello, ninguno de los años anteriores superó las diez piezas. Entre 1997 y 2007 se concentran, en cambio, el 84% del total de informaciones y opiniones sobre víctimas.

Segunda evidencia: pin-pan-pun con las víctimas y contra las treguas.

La intensidad con que los dos diarios se hicieron eco de las víctimas dependió de sus alianzas políticas; en concreto, de si el PP o el PSOE estaban en el Gobierno o la oposición. El País visibilizó más a las víctimas cuando el primer Gobierno de J.M. Aznar negociaba con ETA (1998) y El Mundo, mientras lo hacía J.L. Rodríguez Zapatero (2006).

Políticos y periodistas, emboscados juntos y desde trincheras opuestas, utilizaron las víctimas como escudo protector y ariete contra el adversario. La mayor concentración de noticias de El País coincide con la tregua que gestionó el PP. En El Mundo, con la última que afrontó el PSOE. El periódico de Pedro J. Ramírez publicó a partir de 2006 más de la mitad de las piezas periodísticas de todo el periodo.

 Y téngase en cuenta que en El Mundo analizamos menos de la mitad de años que en El País. La que pudiera llamarse inflación mediática de las víctimas coincide con las movilizaciones contra el primer gobierno de J.L. R. Zapatero; entonces conocido como “zETAp” en la calle Génova.

Ese clímax de El Mundo había sido anticipado con el mayor incremento de piezas sobre víctimas de todo el periodo, que tuvo lugar en 2004. Era consecuencia de la delirante teoría que los conspiranoicos construyeron sobre el 11M, sosteniendo que ETA había actuado en connivencia con el yihadismo, Casablanca, París… y Ferraz.

Añadan a quien se les antoje porque, según los periodistas inmundos, el atentado más sangriento de Al Qaeda en Occidente, a pesar de contar con varias sentencias firmes, aún no está aclarado… ni lo estará. Para que así fuese hicieron todo lo que estaba en su mano: pago, coacción y demandas judiciales a testigos, pruebas inventadas, cuestionamiento infundado de las existentes…

Como en su momento publicamos, “cualquiera que fuesen los marcos discursivos [enfoques o argumentos] empleados, la cobertura de las víctimas difícilmente habría ayudado a la negociación y a alcanzar acuerdos para desactivar a ETA. 

A no ser que la información y la opinión publicadas propusiesen el reconocimiento mutuo del sufrimiento de víctimas y victimarios, el perdón y la reconciliación recíprocos, basados en un nuevo marco jurídico-legal, consensuado”. Cualquier lector o lectora medianamente atentos de El País y El Mundo sabe que dichos diarios no han publicado apenas (si lo han hecho alguna vez) este tipo de argumentos.

Se impuso así y sigue vigente un discurso irreal: ajeno a los datos y evidencias, inversamente proporcional al apoyo, a la capacidad de matar y al sufrimiento que provoca el terrorismo. Un discurso, que además es maniqueo, distingue víctimas de primera y segunda, propias y ajenas – y beligerante – considera al adversario político como un objetivo a batir. Respecto al terrorismo, no admite acuerdos ni concesiones, sólo el reconocimiento de la derrota y la solicitud de perdón unilateral.

Provoca arcadas imaginar la alegría que debía experimentar la cúpula de ETA cuando en su última etapa – la de negociación política, a partir precisamente de 1998 – los medios le devolvían una imagen omnipresente y omnipotente.

 El monstruo fue magnificado cuando más debilitado se encontraba y cuanto mayor fuese el daño que la oposición podía provocar. El balance de la función desempeñado por la Prensa de referencia no puede ser más negativo: entorpecimiento de la solución a un asunto con vidas humanas en riesgo, que afecta libertades políticas y el modelo de Estado; desinformación e instrumentación de la opinión pública.

 En el plano práctico esto se tradujo en una estrategia que mermaba la capacidad negociadora de los Gobiernos, frente a una organización terrorista que cobraba más reconocimiento público cuanto menor era (y es) su capacidad de acción.

En lugar de la proclamada unidad contra el terrorismo, constatamos una actitud guerracivilista que lanza sus víctimas contra el enemigo, tachándole de traidor o cobarde desertor e, incluso, de comparsa y verdugo terrorista.

 No es fácil ni sale gratis plantar cara a la inmoralidad que transmite este espectáculo obsceno. R. Sánchez Ferlosio supo hacerlo hace diez años en El País, en una entrevista impensable ahora en ese diario.

1. Si las víctimas mueren, […] ¿quién puede reclamar ese valor moral, esa capitalización?

2. Pueden hacerlo muchas personas. La viuda, los huérfanos, otros quizá. Pero lo que puede producir abusos inmensos y hasta espectáculos obscenos es la seguridad de estar en posesión de ese capital moral. Por ejemplo, el victimato español de los actos terroristas ha hecho una explotación de ese capital moral […]; la perversidad del terrorista necesita de un contrapunto muy fuerte para que aparezca como suficientemente execrable, no humano."                   (Víctor Sampedro, Catedrático de Comunicación Política,  www.victorsampedro.com , en Público, 25/11/16)

25/11/16

El PSOE asumió el relato victimista de los nacionalistas... El problema más grave que tiene es su incapacidad para combinar un proyecto nacional con un programa socialdemócrata

"El problema más grave que tiene el PSOE, sin contar el del liderazgo, es su incapacidad para combinar un proyecto nacional con un programa socialdemócrata. El pacto del PSE-EE con el PNV sin que los términos del acuerdo fueran aprobados por la Gestora ni el Comité Federal es una muestra no solo de la descomposición del PSOE, sino de dicha carencia. (...)

La decadencia del PSOE es una de las claves de la crisis de régimen que vivimos. Hace décadas, el gran éxito de González fue unificar las distintas “sensibilidades” socialistas en torno al poder para construir una maquinaria electoral fuerte, donde el votante vinculaba unas siglas con una idea. El gran error lo cometió cuando contrapuso la red de barones territoriales a la estructura guerrista del partido entre 1997 y 2000, lo que dio más peso al discurso localista que al nacional.

Zapatero dio una vuelta de tuerca al error: el proyecto socialista debía pasar por defender la supuesta plurinacionalidad del Estado español, y dijo aquello de “la nación, concepto discutido y discutible” (solo la española, claro), y animó el catalanismo del PSC de Maragall. El PSOE trató entonces de pergeñar un proyecto federal, imposible desde un punto de vista constitucional y político, en un debate absurdo entre simetría y asimetría. 

Finalmente, llegaron a la “Declaración de Granada” en 2013 donde defienden pasar del Estado de las Autonomías a una Federación sin aclarar el procedimiento ni el contenido competencial o conceptual. Es más; Sánchez, al año siguiente dijo que el federalismo sería el resultado del pacto. La nada con sifón.

El último equilibrio ha sido la afirmación de Antonio Hernando, otrora sanchista, siempre patriota de partido, sobre el reconocimiento de la “nación cultural” vasca, pero no de la “nación política”. En realidad, es una idea que está en el sustrato socialista desde la postrera, y a veces sobrevenida, oposición al franquismo. 

Los socialistas quisieron entonces conquistar la hegemonía cultural sumando a su discurso las diatribas independentistas y del regeneracionismo arcaico: la nación española era opresora de otros sentimientos nacionales, la castellanización había sido impuesta y empobrecedora, y lo progresista era escuchar la voluntad de las “nacionalidades”.

 El PSOE asumió el relato victimista de los nacionalistas, y se hizo así con un buen aliado en ayuntamientos y autonomías para alcanzar y conservar el poder. De esta manera funcionaron en Cataluña con el tripartito de Maragall, y también en el País Vasco. 

El PSE de Txiqui Benegas ganó las elecciones de 1986, y acordó un gobierno con el PNV y Eusko Alkartasuna –una facción nacionalista liderada por Carlos Garaikoetxea-. A pesar de la victoria, los socialistas dieron la presidencia al peneuvista José Antonio Ardanza a cambio de consejerías secundarias con presupuestos tutelados, como ahora Idoia Mendía.  (...)

Pero no se confundan: la izquierda no ha traicionado a la nación, sino que la idea de España es para ellos un complemento sustituible del discurso político –véase la foto de Pedro Sánchez con la bandera española, y recuérdese su posterior querencia a los independentistas-, y un elemento moldeable de la estrategia para conseguir el poder.

Esa mezcla de oportunismo y tacticismo le ha llevado a perder lo único que le daba identidad: el ser un proyecto nacional, global, o general, con un programa socialista.

Al desprenderse de su idea nacional solo les queda competir por ser más nacionalistas que los independentistas (...)"                 (Jorge Vilches, 24/11/16)

Los dirigentes del PSC llevan el socialismo en la biografía y el nacionalismo en los genes

"(...) Desde que se formó el mal avenido matrimonio de valores tan reñidos, socialismo y nacionalismo, en aquel verano fundacional de 1978, la asimetría de la colaboración política y orgánica ha reverdecido planteamientos formulados en su día por históricos dirigentes como Alfonso Guerra, el expresidente del Congreso José Bono y otros respecto a la refundación de un PSOE catalán de estricta obediencia a la dirección y la línea política emanadas de los congresos federales.

Volvió a estar suelto el fantasma de la ruptura en vísperas de la reunión Fernández-Iceta de hoy. Nada nuevo desde que en el sentir del viejo PSOE se instaló la incómoda verdad de que los dirigentes del PSC llevan el socialismo en la biografía y el nacionalismo en los genes.

 “Hace tiempo que el PSC dejó de ser socialista”, decía en 2012 el exvicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra. Era su forma de describir el carácter esquizoide del socialismo catalán, antes de sugerir la refundación de un partido político en Cataluña “socialista” y “español”, que no tenga la menor duda a la hora de pronunciarse sobre el dogma civil de la soberanía nacional y el derecho a decidir sobre su eventual fraccionamiento. (...)"               (Antonio Casado, El Confidencial, 14/11/16)


24/11/16

El gran pecado de la izquierda fue dar carta de naturaleza democrático/progresista a una ideología intrínsecamente retrógrada: El nacionalismo

"La transición española tuvo sus más y sus menos. Para la izquierda española la gran frustración, que resurge en modo de trauma, fue su incapacidad para forzar una ruptura con el régimen anterior. Su penitencia, aceptar la monarquía y la bandera; pero más grave aún, si cabe, fue aceptar un sistema electoral que condenaba a la izquierda a la subsidiaridad.

El otro gran pecado de la izquierda, y a este nadie le obligó, fue dar carta de naturaleza democrático/progresista a una ideología intrínsecamente retrógrada: El nacionalismo. Ciertamente las bases se pusieron mientras la dictadura franquista estaba vigente.

A ello contribuyo la misma evolución de catalanismo a manos del pujolismo como bien describe Antonio Santamaría en su obra “Convergència Democràtica de Catalunya. De los orígenes a giro soberanista” (Ediciones Akal. 2014)

En el País Vasco la situación tuvo –todavía tiene- tintes esperpénticos por la presencia de ETA, auspiciada por la ideología xenófoba de Sabino Arana, no muy lejana a las reflexiones de Pujol sobre los inmigrantes en 1976 en su libro "La immigració, problema i esperança de Catalunya" -1976, Editorial Nova Terra. Algunas perlas en el blog de David Porcel.

La izquierda española toma como modelo organizativo la relación PSUC-PCE y lo traslada a una manera de entender toda la política. La creación del PSC y su relación con el PSOE parte de esta premisa que podríamos simplificar en “Yo decido en mi casa y participo en las decisiones de la casa de todos”; o, dicho en vulgar: “En lo común participo, pero sin obligaciones; y en lo mío no te metas”.

Las diferentes formas que ha tomado esa relación asimétrica, la izquierda siempre las ha justificado con una interpretación sesgada y dogmática de los textos históricos de Lenin sobre el derecho de autodeterminación, ignorando, como entonces, acráticamente los textos de Rosa Luxemburgo. La subordinación de la izquierda a la derecha nacionalista es una evidencia que solo la miopía o la ceguera política puede impedir ver.

Así pues, obligados por el dogma, la filigrana es apostar por una España “federal” que parece que ha de re-construirse desde una soberanía de “naciones primigenias”. La cosa ya degenera del tal forma que con la simple voluntad de ser nación ya vale. No hay análisis, no ya marxista, ni tan siquiera crítico, sobre los intereses de clase detrás de estas demandas.

Entre los socialistas, una vez abandonado el marxismo, ha prevalecido tan solo la presencia masiva entre sus elites de apellidos de raigambre nacionalista –con todas las excepciones que confirman la regla–, a la vez que una miopía política y un, clásico, cosas de la hidalguía, “sostenella y no enmendalla”.

Situaciones que también afectan al mundo de IU, de Podemos y confluencias varias.
La pérdida de la hegemonía de la izquierda en España en general y en Cataluña en particular es una evidencia que sigue sin ver la casta política de la izquierda; la nueva y la vieja, los padres y los hijos.   (...)

La aparición de Podemos hizo a algunos creer que, lo que yo he dado en llamar “complejo de culpa impropia”, se superaría y por fin tendríamos una izquierda sólida y de proyección nacional –española, perdón-. Las primeras críticas al pujolismo parecían apuntar en esa línea, pero tal cosa era un espejismo. (...)

El candado del 78 atenaza a la izquierda; el salto mortal empieza a darlo Podemos. Primero Pablo Echenique reclama el derecho de autodeterminación para Aragón y luego Teresa Rodríguez comunica que Podemos Andalucía se constituye en organización autónoma en un proceso confederal –¡se necesita urgentemente un curso rápido sobre las diferencias entre federal y confederal!–.

Podemos alimenta la aceleración de los errores de la izquierda española faltos de un proyecto con cara y ojos, y sin vergüenza, para España, y en la práctica propone un proceso de cantonalización o vuelta a los reinos de taifas.

Y lo hace en el discurso y en su práctica organizativa. Premonitoria la parodia de Charnego News sobre una supuesta secesión extremeña que tantas ampollas levantó. La OPA por absorción de Podem Cat e ICV por el proyecto de Ada Colau se da por amortizada, al igual que la Marea gallega.

La reducción al absurdo que tantas veces se ha utilizado para contra-argumentar, amenaza con pasar de quimera a realidad palpable. España tiene una estructura cuasi-federal con asimetrías. Caminar hacia un federalismo debería eliminar las asimetrías de derechos y garantizar la igualdad de los ciudadanos.

Pero el camino por el que algunos apuestan es utilizar el secesionismo para dinamitar el Estado; sin saber a donde nos llevará esa alternativa. Algunos piensan que a un neo-feudalismo; yo apostaría que hacia la aplicación práctica del neo-liberalismo organizacional. Un caos donde la clase obrera no saldrá muy bien parada, independientemente del terrón donde caiga.

Conmigo que no cuenten."                   (Vicente Serrano , Rebelión, 22/11/16)

¿Y qué es un país plurinacional? ¿Un país en el que algunas “naciones” tienen derechos especiales, privilegios fiscales por ejemplo?

"(...) ¿Qué tipo de federalismo defendemos? ¿Dónde y cuándo lo defendemos?
 
En IU somos federalistas, pero desgraciadamente la ideología dominante –que ha utilizado este conflicto para alimentar el poder político y económico de las oligarquías catalana y española- ha contaminado gran parte de los debates propios de nuestra organización. La falta de formación y de debates rigurosos, producto de la institucionalización de IU, no ha ayudado.

 En algunos casos ha habido retrocesos importantes, como es la apuesta por modelos centralizadores, y en otros casos saltos al vacío para apoyar directamente el independentismo. Es legítimo que haya diferencias de opinión, pero la posición lógica, a mi juicio y dadas las condiciones políticas en las que vivimos, es la del federalismo. Pero federalismo no es cantonalismo, sino un proyecto político compartido que respeta las identidades nacionales y otorga competencias estratégicas a las diferentes unidades federadas siempre que no comprometan el proyecto político.

 ¿Qué sucede en España? Pues que no hay proyecto político, más allá de ser la periferia de Europa y la mano de obra barata del sistema-mundo. No hay nada que compartir, en estos momentos, porque no hay proyecto político, de país, de sociedad, que pueda unir. 

Sólo queda el nacionalismo primoriverista y el nacionalismo independentista que se articula en antagónico matrimonio burgués-obrero. Es la izquierda la que ahora, gracias a las confluencias y a cierta comprensión de la realidad política de nuestro país, empieza a construir, no sin contradicciones, un proyecto de país plurinacional. Aunque aún queda mucho. 

La crisis ha alimentado la frustración de la gente, como explicaba antes, y la canalización de ese sentimiento ha sido un éxito del movimiento independentista catalán, por ejemplo. Prometiendo casi un paraíso material e inmaterial en caso de desconexión de la estructura española, el independentismo ha convencido a grandes sectores sociales.

 La falta de una alternativa que impugnara al sistema desde su raíz ha provocado, me temo, que muchos sectores propios de la izquierda federalista hayan sucumbido también a la seducción independentista. 

La posición intransigente y anticatalana de los gobiernos bipartidistas en Madrid ha sido, desde luego, más gasolina. Así que, efectivamente, hay una marea social muy potente que defiende la independencia sobre la base de la defensa de la identidad nacional –cuestión que podría resolverse en el marco de un Estado compartido- y la promesa de un futuro mejor.

¿Y qué es un país plurinacional? ¿Un país, España, una palabra que aquí apenas se usa porque, injusta e indocumentadamente, suena a carca fachoso, en el que algunas “naciones” tienen derechos especiales, privilegios fiscales por ejemplo?

Efectivamente es un problema que el concepto de España haya sido secuestrado por la extrema derecha, en cualquiera de sus formas históricas. Eso nos ha robado el significante y, honestamente, no parece fácil recuperarlo. Yo, por ejemplo, no tengo problema en usarlo y reivindicarlo, pero eso sólo se puede lograr si se asocia con otras políticas distintas.

 Quién no está orgulloso de la España republicana, o de los españoles antifascistas, por citar algunos ejemplos históricos. Es más, hace una década en la izquierda era complicado hasta usar la palabra país.

 Un país plurinacional es una fórmula política para resolver conflictos de identidad nacional que, aunque sean irracionales existen como fenómenos que no podemos ignorar, y que parte del reconocimiento de diferentes naciones –construcciones sociales- que quieren convivir juntas. Pero sin un proyecto de país, todo esto son castillos en el aire.

Por lo demás, que los nacionalistas pongan tantos amplificadores y relatos en lo que llaman “opresión nacional” (algunas autoridades actuales, no cualesquiera, afirman que los catalanes somos esclavos vuestros) puede entenderse, pero, ¿nosotros (no hablo de ti desde luego), sesde cuándo para nosotros ha sido tan importante este asunto de la “identidad nacional”?

Nosotros tenemos la obligación de combatir todo ese tipo de discursos que enfrentan a la clase trabajadora; no podemos andarnos con rodeos. Recuerdo un cartel de ERC en el que denunciaba el trato fiscal de España a Cataluña porque, aseguraban acompañando de datos, Cataluña aportaba más de lo que recibía y eso era injusto.

 ¡Valiente día que renunciaron a la progresividad fiscal! Es fácil imaginar a un ricachón español denunciar lo mismo respecto a un trabajador normal de su misma ciudad: «¡es que te pago tu sanidad con mis impuestos y eso es injusto!».  (...)"               (Entrevista a Alberto Garzón, Salvador López Arnal , Viejo Topo, en Rebelión, 17/11/16)

23/11/16

La sumisión a la estrategia, al lenguaje y a la corrosión nacionalista de los socialistas vascos... sigue la decadencia

"(...) la razón principal del pacto entre nacionalistas y socialistas vascos es que los socialistas ya no son en el País Vasco alternativa a nada, sino el cuarto partido, y empatado a escaños con el último. (...)

Los socialistas vascos aciertan en hacer valer su apoyo, sobre todo, por el propio contenido del pacto: hasta tal punto supone una sumisión a la estrategia, al lenguaje y a la corrosión nacionalista. 

Casi lo de menos es que en el apartado final sobre el autogobierno se detallen con una precisión lacerante todos los asuntos que serán abordados en la ponencia de reforma del Estatuto y que el primer asunto sea «el reconocimiento de Euskadi como nación» y el segundo «el reconocimiento del derecho a decidir del pueblo vasco». 

Lo que debe de resultar realmente insoportable para un socialista vasco, para un socialista, pongamos por caso, como Nicolás Redondo Terreros, es de qué modo el documento hace suya la narrativa nacionalista. 

Basten como ejemplos centrales la insistente consideración del Estado español como un enemigo o la legitimidad predemocrática (histórica la llaman ellos) del autogobierno vasco. O este párrafo singular en términos fácticos, aun calientes los golpes de Alsasua, y que tanto prejuzga respecto de los trabajos sobre la memoria y los días que el pacto prevé desarrollar:

 «Tras el anuncio del fin de la actividad armada de ETA en 2011, en el periodo 2012-2016 se han producido avances sustanciales en la coexistencia [en efecto: llamarle convivencia sería un exceso], sin asesinatos ni amenazas».

Lo que queda del socialismo vasco ha hecho bien en cobrarse intensamente, con cargos."       (Arcadi Espada, El Mundo, 22/11/16)

Jordi Pujol: El hombre andaluz constituye la muestra de menor valor social y espiritual de España. Trump: El mexicano es un violador, que nos quiere destruir

"Dicen que el expresidente Pujol se ha disculpado por este párrafo:

«El hombre andaluz no es un hombre coherente, es un hombre anárquico. Es un hombre destruido [...], es generalmente un hombre poco hecho, un hombre que hace cientos de años que pasa hambre y que vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual. Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido un poco amplio de comunidad. 

A menudo da pruebas de una excelente madera humana, pero de entrada constituye la muestra de menor valor social y espiritual de España. Ya lo he dicho antes: es un hombre destruido y anárquico. 

Si por la fuerza del número llegase a dominar, sin haber superado su propia perplejidad, destruiría Cataluña. Introduciría en ella su mentalidad anárquica y pobrísima, es decir su falta de mentalidad.»

Veamos su disculpa, según el diario La Vanguardia:

«"Creía que esa gente no se saldría con la suya, porque había llegado a un grado de decaimiento muy importante, desde el punto de vista de la moral y de sus ganas de tirar hacia adelante", añadió. Pujol ha celebrado, sin embargo, "la política que hemos hecho, a nivel catalán, español y evidentemente en Andalucía y Extremadura".

 En este sentido, el expresident constató que Catalunya está "llena de gente que vino de Andalucía y Extremadura y que, afortunadamente, están muy integrados»

Es decir. Menos mal que Cataluña actuó y a pesar de sí mismos los integró.

Las disculpas de Pujol suelen ser peores que sus insultos. Sólo hay que leer lo que publicó en 1977, unos meses después de que reapareciera el libro (hoy muy difícil de encontrar) con la frase de marras.

La prensa local insiste en que Ciudadanos rescata una frase de 1958, cuando su primera publicación en libro. Pero no. Ciudadanos rescata una frase de 1976, que es cuando Pujol volvió a colocarla en un libro, sin mayor resquemor ni problema. 

Algo que no hizo, por cierto con un artículo llamado El ejército de ocupación, donde incluía (en el ejército) a capellanes y monjas.

No. Pujol no se disculpa. No puede. Es ontológicamente imposible que se disculpe."            (Arcadi Espada, El Mundo, 03/11/12)

22/11/16

El modus operandi del independentismo se caracteriza por una democracia orgánica que convive con la democracia liberal. Hoy, el nacionalismo catalán busca su legitimidad en la familia, el municipio, el sindicato, y las corporaciones. Y tiene una sección femenina...

"(...) Sin embargo, al nacionalismo catalán el desafío no le ha dado los réditos suficientes para proseguir con la ficción independentista. Y si tenemos en cuenta que el pacto con el Estado es imposible –vale decir que el nacionalismo, por mucho que hable de diálogo, solo quiere imponer su plan secesionista por catalán decreto: «O referéndum o referéndum», dijo Carles Puigdemont en sede parlamentaria–, ¿qué hacer? 

Del desafío –que se mantiene– a la desobediencia con el auxilio de la teoría de la legitimidad. El nacionalismo catalán considera que «la cerrazón política de los líderes españoles no permite explorar el pacto y les resta toda legitimidad». Concluye: «Lo que no es legítimo no debe obedecerse ni respetarse», «la mayoría parlamentaria responde al mandato electoral» y «lo demás es fundamentalismo nacionalista español». En definitiva, la legitimidad está de mi parte. 

¿La ley? Oídos sordos. Con una mayoría parlamentaria que no permite reformar el Estatuto, que únicamente habilita para gobernar una autonomía, con estos mimbres, el nacionalismo catalán pretende iniciar, vía desobediencia «legítima», un proceso constituyente hacia la República Catalana.  (...)

Llama la atención que el modus operandi del independentismo –del desafío a la desobediencia– se caracterice, de facto, por una democracia orgánica sui géneris que convive, atemperada, con la democracia liberal. 

Hoy, el nacionalismo catalán busca su legitimidad en la familia (Asamblea Nacional Catalana o Súmate), el municipio (Asociación de Municipios por la Independencia), el sindicato (CC.OO, UGT, Movimiento Obrero por la Independencia) y otras corporaciones (Ómnium Cultural, Consejo Asesor Para la Transición Nacional, Mesa por el Derecho a Decidir, Pacto Nacional por el Derecho a Decidir, Círculo Catalán de Negocios, Plataforma por la Lengua, Iglesia Plural y entidades como Autónomos, Ingenieros, Campesinos, Juristas, Docentes, Arquitectos, Estudiantes, Jóvenes o Artistas, todos ellos por la Independencia).

 Asimismo, existe una sección femenina que responde al nombre de Mujeres por la Independencia. El nacionalismo encuadra, se manifiesta y aclama. Y cuenta con medios afines, intelectuales orgánicos, afectos y desafectos. 

Y arremete contra el adversario convertido en enemigo de la Patria. E, incluso, algún «gironazo» en defensa de la causa. A ello, añadan la idea de Leyes Fundamentales, Movimiento, Régimen y Revolución Pendiente. De la unidad de destino en lo universal a la unidad de destino en lo europeo. 

¿Qué ocurre con la discrepancia? Punto 7 de las conclusiones del informe de la Comisión de Estudios del Proceso Constituyente, aprobado y tramitado por el Parlamento catalán el 19 de julio de 2016: «Una vez convocada, elegida y constituida, la Asamblea Constituyente dispondrá de plenos poderes. 

Sus decisiones serán de obligado cumplimiento por todos los demás poderes públicos, personas físicas y jurídicas. Ninguna de sus decisiones serán susceptibles de control, suspensión o impugnación por parte de cualquier otro poder, juzgado o tribunal». Muy propio de la democracia orgánica. 

Quizá por ello, un conocido independentista, catedrático de literatura catalana en la Universidad de Barcelona, afirmó lo siguiente: «Dejadme ser cínico, del franquismo también se puede aprender». Se desconoce si los teóricos del «proceso» han leído a Arrese, Fernández de la Mora, Vegas Latapie o López-Amo. (...)"                  (ABC 09/11/16, MIQUEL PORTA PERALES, en Fundación para la Libertad)

La hoja de ruta de la independencia por referendum o por elecciones, o porque se acaba el tiempo...

"(...) En todo caso, si se alcanza la primavera sin desastres, vendrá el verano, prólogo del otoño decisivo. El del presunto referéndum. Días antes de su moción de confianza, el president, Carles Puigdemont, propugnaba un referéndum con “plenas garantías”

 Luego se envolvió en un viaje más azaroso, con música de ultimátum difícilmente viable: o referéndum negociado (con el Gobierno, como propuso en un posterior discurso en Madrid) o por las bravas (convocado unilateralmente), si la otra parte no acatase o respondiese.

Sus exégetas sostienen que las “plenas garantías” no se refieren a las seguridades legales sino a la representatividad política internacional: “Que vote más de la mitad del censo” —el objetivo buscado por la Generalitat en su aproximación a la izquierda de los comunes— y que los votos válidos “superen, digamos, el 55% de los emitidos, como Europa exigió a Montenegro”.

 Con esos datos, según estas fuentes, concluirían que el resultado es válido, independientemente de que rompiese la rule of law, el imperio de la ley propio de las democracias.

Solo si lo ven impracticable reemplazarán en último extremo esa convocatoria por otra de unas “elecciones constituyentes”, pero ya “para ratificar una declaración de independencia”, algo complicado con la mayoría social actual.

 Y, en todo caso, adecuarán la táctica a los imponderables de la coyuntura: la principal de las tres leyes llamadas de “desconexión”, la de “transitoriedad jurídica” —que opta a operar como una suerte de barniz jurídico a la secesión unilateral—, es “muy clara y taxativa”, dicen fuentes del Ejecutivo catalán.

 “No está acabada”, precisan, “pero los escasos detalles pendientes pueden terminarse en muy breve plazo”: si es en tres días, tres semanas, tres meses o años, dependerá solo de la conveniencia de sus patrocinadores.

El obstáculo más grave para realizar la consulta sería que el Gobierno impidiese su celebración, o pugnase por impedirla. Sin suspender la autonomía —lo que no está recogido en el artículo 155 de la Constitución— pero sí ahormándola: absorbiendo, por ejemplo, la competencia de seguridad interior y el mando de los Mossos d’Esquadra.

Los dirigentes independentistas lo tienen calculado, incluso con ribetes novelescos: “Los Mossos deberían seguir cumpliendo su función de controlar los posibles desórdenes públicos, pero, si el Gobierno forzase la retirada de las urnas, esa imagen en The New York Times o en la CNN nos daría una victoria política internacional”, afirman. (...)

La posición heroica y victimista sensibiliza crecientemente a muchos medios, permeables a las rebeldías más o menos quijotescas pero siempre heterodoxas. Sobre todo si frente a ellas opera únicamente el frente del frontón: la legalidad como única respuesta. 

La sensación de que el secesionismo ocupa todo el espacio político es común a sus partidarios y muchos de sus detractores: “Si ocupamos todo el espacio es porque al otro lado no hay nada, ninguna propuesta política articulada: el Estado no comparece”, concluyen estas fuentes. (...)

Hay pocos arquetipos políticos más próximos que los de un sentencioso castellano viejo y un testarudo carlista catalán, aunque luzca modos de guitarrista roquero."             (Xavier Vidal-Folch, El País, 08/11/16)

21/11/16

Los andaluces, y los gallegos, robamos a Madrid, robamos a Cataluña... y al País Vasco. Y junto a los griegos, arruinamos a los alemanes. Merecemos un premio... o algo

"Cifuentes: «Los madrileños están pagando la sanidad y educación en Andalucía»

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ha asegurado que los madrileños "están pagando" la sanidad y la educación de los andaluces, al tiempo que ha defendido la política fiscal de su Gobierno y ha criticado el sistema de financiación "injusto" que "impuso a los madrileños" el presidente socialista del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.

"Con nuestra política fiscal hemos recaudado casi 3.000 millones de euros que nos están sirviendo para financiar los servicios básicos en aquellas comunidades donde ustedes gobiernan, como en Andalucía. Los madrileños están pagando 3.000 millones de euros para que los andaluces tengan sanidad, educación y demás", ha manifestado Cifuentes dirigiéndose al portavoz del Grupo Socialista, Ángel Gabilondo. (...)"          (Sur, 17/11/16)


Ya decía Botín que sus trabajadores gallegos y andaluces nunca paraban de pedir más sueldo. Que,  también lo iban a arruinar. 

No lo hacemos por maldad, simplemente queremos vivir por encima de nuestras posibilidades, como todo el mundo. Gallegos y andaluces 'robamos' por la igualdad... la socialdemócrata... por lo menos. 

La web de delación ciudadana tenía la finalidad de que la ciudadanía (convertida en delatores) identificara a implicados en la huelga general...

"(...) Los Mossos d'Esquadra detuvieron el lunes 14N, después de que se entregaran en la conselleria de Interior, a tres jóvenes que estaban en orden de busca y captura por la web de delación ciudadana. Están ya en libertad, acusados de desórdenes públicos.

El martes estaban citados a declarar ante la juez instructora. La web de delación fue activada después de la huelga general del 29M de 2012. El departamento de Interior la puso en marcha durante el mandato de Felip Puig, nombrado (y después premiado) por Artur Mas, el hijo político del molt ex honorable. 

La finalidad: que la ciudadanía (convertida en delatores) identificara a supuestos implicados en los “muy graves disturbios” de la huelga general. Como el portal tenía problemas de seguridad, Interior retiró la web. No llegó a cerrarla definitivamente. Todos los datos obtenidos durante los días que estuvo activa se utilizaron para localizar a los sospechosos. 

Se anunció que en cualquier momento la podían volver a poner en marcha si lo creían necesario. Una gran obra de Felip Puig, uno de los peores consellers de Interior que se recuerdan, a la altura de Jorge Fernández. Hechos ambos de la misma pasta pero con pulsiones patrióticas opuestas. (...)"        (Salvador López Arnal  , Rebelión, 19/11/16)

18/11/16

Alberto Garzón: lo que nos divide a las personas es la clase social a la que pertenecemos, y lo que divide a la clase trabajadora es el nacionalismo

"Unidos Podemos defiende en toda España (en .Cat hace además otras cosas: acude a manifestaciones secesionistas; Podem, por ejemplo, EUiA ni te cuento, aunque no ICV), Unidos Podemos defiende, decía, el llamado -o mal llamado- “dret a decidir”, que yo llamo “dret a decidir dividir”. ¿Por qué? ¿Qué significa eso del “dret a decidir”? ¿Derecho a decidir... qué? ¿Quiénes tienen ese supuesto derecho? 
 
Para mí, que intelectualmente pertenezco a la tradición republicana y socialista, el nacionalismo no es una opción. Creo que lo que nos divide a las personas es la clase social a la que pertenecemos, y lo que divide a la clase trabajadora es, entre otras cosas, el nacionalismo.

 La nación es una construcción social, como también lo es la categoría de pueblo, y eso no es malo de por sí. Somos seres sociales y compartimos elementos vitales e instrumentos sociales, como el lenguaje, el territorio o la cultura. 

Con unos compartimos más que con otros, es una evidencia. El problema está en que esas identidades nacionales se expresen como antagónicas a otras, o que se usen para justificar u ocultar la explotación de clase en el seno de la misma comunidad, y esto es lo que ocurre habitualmente con el nacionalismo. 

¿Van a resolverse los problemas de la clase trabajadora por la obtención de la independencia jurídica y formal –que no es, ni de lejos, la independencia real- de una nación? Evidentemente no, salvo que se consiga ese estado alzándose sobre las machacadas espaldas de la clase trabajadora de otra comunidad nacional. Al fin y al cabo, la división internacional del trabajo en este sistema-mundo nos ha dado Estados de primera y Estados de segunda. 

Sin embargo, el republicanismo nos ha llevado a defender también la radicalidad democrática, esto es, el hecho de que el pueblo es soberano y tiene derecho a decidirlo todo. Incluido el marco institucional en el que quiere desplegar la política.

 De ahí que sea coherente, desde mi punto de vista, defender el derecho a decidir el modelo de Estado y su relación con otros Estados, si bien debería compaginarse con un rechazo a las posiciones que aspiran a dividir aún más a la clase trabajadora.

 La apuesta de síntesis, tal y como yo la veo, es definir un nuevo marco legal compartido, a saber, una República Federal. Cuando hay varias naciones en el mismo Estado, la federalidad es la mejor opción.

Pero, entonces, si no te entiendo mal, ¿tú defiendes una soberanía dividida, no una soberanía general? Es decir, el pueblo catalán (sin límites precisos, que habría que definir) o el vasco o el gallego (no sé si el andaluz o el aragonés también), tienen derecho ellos, sin ampliaciones, a elegir (¿en qué condiciones?) el tipo de vinculación que desean con el resto de pueblos.

 Si fuera así, dando un paso más, ¿los ciudadanos barceloneses tendríamos derecho a decidir qué relación queremos con el resto del pueblo catalán por ejemplo, o esta soberanía a la que aludimos es sólo de naciones? Si fuera así, ¿por qué? ¿Qué concepto de nación estamos aquí usando? ¿En el fondo no hay aquí un peligro del ¡Viva Cartagena!?

Es evidente que el problema que tenemos es que esto no es una ciencia exacta, es decir, que la definición de pueblo, con todas sus variables y límites, depende de decisiones políticas. A mi entender, el pueblo de Cataluña comparte suficientes rasgos culturales –productos del devenir histórico- como para ser definido como nación. 

A partir de ahí tenemos el problema de decidir el tipo de relación jurídica que se debe establecer entre naciones que conviven, actualmente, con un Estado en crisis que es producto, a su vez, de una transición que mantuvo intacta la cultura sociológica franquista –que es nacionalista española. Yo no planteo ciertamente una soberanía dividida. 

En primer lugar porque ni aún con independencia tendrían soberanía catalanes, vascos o españoles. La soberanía popular tiene que ver con la democracia económica, algo sólo posible con el socialismo. Por eso para mí la única soberanía que tiene validez es la del pueblo trabajador en su conjunto. 

Pero si definimos políticamente a los pueblos existentes, que es una decisión política –y en la que uno puede desechar considerar Barcelona un pueblo diferenciado de, por ejemplo, Sabadell-, tenemos que evitar la guerra entre pobres a la que empujan los nacionalismos (también el español). Y a mi modo de ver, la mejor fórmula para ello es la del Estado federal. (...)"                (Entrevista a Alberto Garzón, Salvador López Arnal , Viejo Topo, en Rebelión, 17/11/16)