22/5/17

La ley mordaza catalana: El Govern anuncia "acciones legales" contra una tertuliana por decir que en la Generalitat hay "delincuentes"

"La Generalitat ha anunciado este jueves que tomará "acciones legales" contra la consultora Gemma Galdón por las "falsedades" que, a su juicio, ha dicho en el programa 'El Món a RAC-1' contra la institución.

 Galdón, en la tertulia del programa, ha afirmado que "tenemos delincuentes en el Palau de la Generalitat". En el momento de pronunciar estas palabras, se discutía sobre  la negativa del Govern a que el Palau de la Música reclamara los 6,6 millones de euros en comisiones a cambio de obra pública que presuntamente Ferrovial pagó a CDC a través del auditorio.

Según la Generalitat, las palabras de Galdón suponen "graves acusaciones" y "falsedades" ante las que el Govern "no puede quedarse de brazos cruzados". En una nota de prensa, la Generalitat ha añadido que sus servicios jurídicos analizarán el contenido de las manifestaciones de Galdón para determinar qué acciones legales emprender "en los próximos días".  (...)

 Galdón ha criticado al Govern por "renunciar" a los 6,6 comisiones y ha considerado que la portavoz del Ejecutivo, Neus Munté "miente" al decir que se podría recuperar el dinero pese a que ahora el Palau no acuse al partido.  (...)

Cuando los demás tertulianos le han replicado, Galdón ha indicado que "Convergència es una máquina de delinquir" porque "es un partido que acepta mordidas". Preguntada por nombres y apellidos, ella ha insistido en que "todos los que están en CDC" y en "la maquinaria de complicidades que necesitas es brutal", por ejemplo con las adjudicaciones y licitaciones de obra pública.

Galdón es doctora en Políticas Públicas y máster en Gestión Pública, y trabaja como directora de investigación de la empresa tecnológica Eticas Research & Consulting . Formó parte del último Consejo Ciudadano de Podemos. La investigadora ha contestado rápidamente en Twitter al anuncio del Govern. "Contra el expolio del Palau de la Música no se querellarán, pero contra mi sí. Supongo que quieren intimidar y advertir. Como siempre", ha afirmado."               (eldiario.es, 18/05/17)

Homs: “Hemos declarado la guerra democrática a España”... "Ya no hay marcha atrás. En términos bélicos, esto ya es 'a la carga'!"... la carga de la caballeria ligera... la que faltaba

"El exdiputado del PDECAT en el Congreso, Francesc Homs, ha asegurado que "hemos declarado la guerra democrática a España" durante un almuerzo-debate junto al economista Guillem Lopez Casasnovas en el Born Centro de Cultura y Memoria de Barcelona. El también ex consejero de la Presidencia ha añadido que "tenemos la oportunidad de ganarla".

"Ya no hay marcha atrás. En términos bélicos, esto ya es 'a la carga'!", ha espetado. Homs asegura que "la instrucción de atacar y convocar el referéndum la dieron los ciudadanos de Catalunya en las elecciones del 27S".

Homs cree que el Estado "aborda la cuestión catalana como si fuera una guerra convencional". "Pero les hemos declarado la guerra democrática y ya pueden gesticular, poner tribunales y fiscales, que eso les desborda", ha afirmado durante el almuerzo-debate.

Francec Homs cree que ahora hay que tener una "mentalidad 'cruyffista', sacar los complejos" y no hacerse autogoles entre los independentistas. A la comida han asistido los consejeros Neus Munté (Presidencia), Meritxell Borràs (Gobernación), Josep Rull (territorio y Sostenibilidad) y Santi Vila (Cultura); diputados de Junts pel Sí; el exalcalde de Barcelona Xavier Trias; el secretario de Hacienda, Lluís Salvadó, y el ex líder de la CUP Antonio Baños."             (e-notícies, 17/05/17)

19/5/17

"Roma nos roba": la corrupción acabó (también) con el delirio secesionista del nacionalismo padano

"Se puede convenir que el 15 de septiembre de 1996 marca el comienzo de la apuesta secesionista de la Liga Norte italiana. Su entonces líder, Umberto Bossi, proclamó en Venecia la denominada República Federal de Padania. Diez mil simpatizantes jalearon la declaración, realizada en el marco de actos simbólicos como arriar la bandera tricolor (“Pliéguese, y mándese a Roma”, exclamó un histriónico Bossi) e izar la bandera padana, una flor verde de seis pétalos con fondo blanco.

 No se privó Bossi tampoco de redactar una Constitución Transitoria, en la que proponía al Gobierno italiano que suscribiera un “tratado de separación consensual”. Entre las propuestas se hablaba de la creación de una Guardia Nacional Padana. A esta opereta acudió como invitado Ángel Colom, entonces secretario de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC)

Los movimientos populistas surgen por la debilidad de los partidos tradicionales. La Liga Norte nace cuando la operación Manos Limpias destapó toda la corrupción de las alcantarillas del sistema. Bossi había concentrado en 1991 distintas agrupaciones del norte y centro de Italia y constituye la federación de la Liga Norte con la Liga Lombarda, la Liga Véneta, Piamonte Autonomista, la Unión Ligur, la Liga Emiliano-Romañola y la Alianza Toscana.

El sueño loco se topó con la ley y también con el desapego paulatino de los electores. En las elecciones de febrero de 2013 consiguió poco más del 4% de los votos. Uno de los lemas de la Liga Norte era “Roma ladrona”, similar al usado por el independentismo catalán de “Espanya ens roba” (“España nos roba”). 

Lo que terminó de desprestigiar a la Liga Norte (hasta el punto de que la ciudadanía empezó a burlarse del lema y popularizar el de “Liga ladrona”) fue el escándalo que salpicó al propio Bossi por usar dinero del partido en beneficio de su familia (estafa y apropiación de bienes le imputan los tribunales). Bossi, el otrora azote contra la corrupción,empezó su decadencia apoyando a Berlusconi. Pero la puntilla fue caer en lo que había criticado.

Los “asuntos” de Bossi y 'famiglia' emparentan con los problemas judiciales de otra estirpe, también fundadora de un partido nacionalista: los Pujol y Convergencia Democrática de Cataluña. Era tal el oprobio al que se enfrentaba Bossi que no le quedó otra que dimitir. 

Su sucesor, Matteo Salvini, por una parte marca distancia con el gran hacedor de la Liga Norte y por otra pretende dar un nuevo impulso a la secesión con mociones que invitan Lombardía a hacer un referéndum consultivo sobre la independencia.

En un gesto de simpatía hacia el “procés”, el 11 de septiembre de 2013, los parlamentarios de la Liga Norte mostraron su cercanía con la “causa” y se enfundaron camisetas con la bandera catalana. Así lo justificó el líder, Matteo Salvini: “La Liga Norte expresa cercanía al pueblo de Cataluña”. Las elecciones europeas de mayo de 2014 dejaron para la Liga Norte un 6,15% de apoyo. Del suflé apenas queda nada.

La tergiversación de la historia es otro de los rasgos que emparentan al nacionalismo catalán con el padano. La Padania es una invención de Bossi, un trasunto de la Arcadia feliz, neologismo que pretende describir unas tierras en torno al río Po habitadas por personas muy trabajadoras.

 Este delirio independentista en una nación como la italiana, cuya unificación data de 1860, resulta aún más pueril. Quizá el único elemento integrador del afán diferenciador de las regiones del norte sea el de pagar menos impuestos, el gozar de autonomía fiscal.

El nacionalismo padano aspira a convertir la ciudad de Milán en la capital de su Estado. El territorio que reivindica este movimiento alcanza el 53,44% del territorio de Italia. Como el nacionalismo catalán, se mueve en territorios de ilegalidad: en 2007 creó la selección de fútbol de Padania, que no ha sido reconocida por las autoridades deportivas. Junts pel Sí, la coalición de Convergencia, ERC y movimientos sociales a favor de la independencia, recibió el apoyo expreso de la Liga Norte para las elecciones del 27S. "               ( Antonio M. Figueras, Vox Populi, 04/10/15)

El clan Pujol ha condenado el procés catalán. Jordi Pujol i Soley, el Honorable, ha dejado de serlo y con ello ha condenado las aspiraciones que tenía buena parte de la sociedad catalana: la burguesa, no tanto; la pequeño-burguesa, en mucha mayor medida

"Que la familia Pujol Ferrusola ha actuado como un clan corrupto, no cabe duda. Que su vinculación con el poder lo ha favorecido, dado el papel más que relevante jugado por el patriarca, Jordi Pujol i Soley, tampoco cabe duda. Que lo que nos contó el patriarca acerca de la herencia recibida de su propio padre suena a cuento infantil y resulta más que plausible.

 Es más, la figura del padre del padre, esto es, el abuelo Florenci, nos lleva a unas prácticas económicas que son propias de buena parte de quienes empiezan en el mundo de los negocios, lo que corrobora que nos encontramos ante una herencia, no sólo económica, sino de forma de entender la vida.

Jordi Pujol i Soley ha personificado para mucha gente durante mucho tiempo a Catalunya. Algo que, en realidad, no es cierto, porque sólo ha personificado a una parte de Catalunya: la burguesa y, en sentido amplio, la pequeño-burguesa. Ha aunado, así, dos tradiciones, que hasta 1936 se expresaron políticamente de forma diferenciada. 

La propiamente burguesa, de larga trayectoria desde el siglo XIX y ya en el XX con la Lliga Regionalista de Catalunya, tuvo siempre un componente pragmático, consciente que el bolsillo y el corazón no debían distanciarse en demasía, lo que la llevó al pactismo permanente con el estado. 

Derrotada políticamente al comienzo de la II República, después de su apoyo inicial al golpe de Primo de Rivera en 1923, acabó sucumbiendo al franquismo, al que se abrazó porque le pudo más el bolsillo que el corazón. 

La Catalunya pequeño-burguesa tuvo la hegemonía política durante la II República a través de Esquerra Republicana de Catalunya, pero acabó siendo doblemente derrotada: durante la guerra y en lo que vino después. En la primera, aun con Lluis Companys como presidente de la Generalitat, no pudo ante el empuje popular en unas circunstancias excepcionales. Y frente a lo que vino después, poco o nada pudo hacer. 

Y es aquí donde entra en juego el abuelo Florenci, que había sido militante de ERC. Derrotado políticamente, se centró en la prosperidad económica personal para sobrevivir material y anímicamente. Una forma de sublimar las aspiraciones de clase, haciendo del bolsillo la expresión del corazón o, si se prefiere, lo económico como expresión de lo político. 

Y en esto su hijo Jordi Pujol i Soley acabaría siendo el culmen. Médico de formación, acabó subsumido en lo político. Demasiado estrecho lo primero, se centró en lo segundo, que le permitía abrir horizontes más amplios. Para ello nunca le faltó el apoyo de su padre, con Banca Catalana como su pilar material. Una entidad que pretendió ser el germen de algo más, pero que acabó presa de la lucha feroz existente entre quienes manejan las finanzas bancarias. 

Jordi Pujol i Soley, empero, consiguió siendo la personificación de Catalunya. Bueno, de una parte, pero creyéndose él que lo era todo. Ganador sorpresa en las primeras elecciones autonómicas de 1980, se le permitió gobernar en minoría. Con su marca CiU, las célebres siglas que agrupaban los partidos que representaban los dos sectores sociales que representaban: Convergencia Democrática de Catalunya, más ligada a la pequeña burguesía y las clases medias de las provincias, y Unió Democrática de Catalunya, más entroncada con la burguesía catalana. 

En ese momento, en 1980, ni el PSC ni ERC se opusieron al gobierno en minoría de CiU, evitando así un pacto de izquierdas con el PSUC. Desde entonces Pujol i Soley y CiU fueron ganando sucesivamente todas las elecciones autonómicas hasta 2003 (en 1999, sólo en escaños). 

Y paralelamente, pese a no ser en su territorio el partido más votado en las elecciones generales, fueron sosteniendo a todos los gobiernos centrales que lo necesitaron: el de UCD de 1979, el del PSOE de 1993 y el del PP de 1996. Eso fue lo que, entre otras cosas, permitió que Jordi Pujol i Soley saliera indemne en los años ochenta del escándalo de la Banca Catalana. 

Todo un éxito político completo: el pactismo, propio de la burguesía catalana desde el siglo XIX y expresado políticamente hasta 1923 por la Lliga, estaba instalado en el poder con eficacia; y el nacionalismo, herencia de la radicalidad expresada en otro tiempo por ERC, se manifestaba a través de lo que nuestro protagonista ha denominado tantas veces como "hacer país". 

Y todo un éxito personal, con el propio Jordi Pujol i Soley convertido en Honorable. Atrás dejaba el título más entrañable de l'avi que se le había dado a Francesc Maciá o el recuerdo como mártir de Lluis Companys. 

Pero la derrota electoral de 2003 tuvo consecuencias. Primero alejó a Jordi Pujol i Soley de la primera fila de la política, dejando como fiel escudero a Artur Mas. Pero, sobre todo, abrió la primera fisura en lo que se había montado. Cuando Pasqual Maragall pronunció en 2005 aquello del 3%, abrió la caja de los truenos. Es cierto que de inmediato el PP se encargó de romper la caja del todo, dando lugar a lo que estamos viendo desde hace unos años. Pero desde entonces todo se ha ido precipitando. 

Ya nada es como era. Ni en la familia Pujol Ferrusola. Todo lo que vamos conociendo, pone al descubierto que en su seno se ha seguido la tradición inaugurada con el abuelo Florenci. Que su hijo Jordi nunca se separó de ella, aun cuando la política le obligara a descuidarla. Fueron sus hijos, los Pujol Ferrusola, quienes la recuperaron. ¡Y de qué forma! A lo mejor, también, con la ayuda de la madre, que según algunas fuentes la denominan como la "madre superiora".

Lo que sí parece seguro es que Jordi Pujol i Soley ha arruinado todo su capital político. El suyo y el de su partido, Convergencia Democrática de Catalunya. Y me atrevo a decir que algo más importante: el de quienes aspiraban a hacer de Catalunya un estado independiente. En aumento durante el primer gobierno de Mariano Rajoy, el procés se ha estancado. 

Porque uno de sus componentes, lo que ahora llaman Partit Democrático de Catalunya, con Mas al frente, no deja de ser la herencia del pujolismo. Es decir, expresión de la corrupción habida en ese territorio. La misma que ha roto una de las patas de la legitimidad en que se sustentaba el procés

Jordi Pujol i Soley, el Honorable, ha dejado de serlo y con ello ha condenado las aspiraciones que tenía buena parte de la sociedad catalana: la burguesa, no tanto; la pequeño-burguesa, en mucha mayor medida; y la popular, en diversos sectores y estratos, aunque minoritarios. Es cierto que ERC se está convirtiendo en la fuerza hegemónica del nacionalismo, pero la losa de la corrupción de quien no deja de ser su aliado en el gobierno está pesando demasiado."               (Jesús Mª Montero Barrado  , Rebelión, 16/05/17)

18/5/17

Los sindicatos de Mossos piden al conseller explicaciones oficiales por el referéndum

 "No quisiera ser Mosso d'Esquadra porque los miembros de este cuerpo policial se van a tragar enterito el marrón en el que les quiere meter Puigdemont. 

Valga de entrada que no quiero ningún mal para estos servidores de la ley. Ni para ninguno. Es más, siempre me he llevado bien con los uniformes. Cuando veo a un guardia me transmite una sensación de seguridad, salvo que me paren los agentes de Tránsito en algún control de carretera.  (...)

Cuando hace un mes el bocamoll de Lluís Llach advirtió a los Mossos de que pronto tendrían que dar un paso al frente y que, si no lo daban, sufrirían las consecuencias, no disparaba con salva del rey, sino que apuntaba con fuego real. Por eso sus capitostes lo han arropado como si fuera un animal en vías de extinción. Llach es L'Estaca. La melodía del procés. El cantautor guía.

En estos últimos diecisiete años he conocido a muchos mandos de los Mossos tras largas entrevistas. La mayor parte de los mayorales son de la Generación del bautizo, la de 1983. La quinta cero. Y bien puedo decir que el talón de Aquiles del Govern indepe es su guardia; porque cuando el Parlament presumiblemente apruebe la ley de desconexión con el Estado, ellos deben ser el brazo armado que tiene que cumplirla, y desobedecer las leyes.

El colectivo de los Mossos no es como el de los maestros, en los que se ha inoculado la idea separata desde el magisterio, porque Pujol tenía claro que el abono del nacionalismo había que esparcirlo en la escuela y regarlo con la lluvia fina de los medios de comunicación subvencionados. (...)

Ese germen indepe no lo tienen incrustado los Mossos, que por su propia naturaleza no son de la CUP, sino gente de orden, que aplican no lo que ordenan los políticos sino lo que dictan los jueces conforme a la ley, aunque en toda cosecha siempre habrá almendras amargas que desprestigian a todo el cuerpo.

Así que, cuando el Parlament apruebe la ley exprés de la desconexión, la espada de Damocles caerá sobre el colectivo policial. Ese fue el sentido de la amenaza del Llach de Verges.
Pero los Mossos saben que, si cumplen con la obediencia debida al Govern de la Generalitat, incumplir la ley, no les va a salir gratis, a diferencia de los maestros: perderán el empleo, dejarán de ser funcionarios.

Llach sabía lo que dijo, pero como no está acostumbrado a manejar más armas que su voz, la bala saldrá disparada no por el cañón del revolver 38 mm sino por la culata, y les hará un estropicio que sólo unos locos querrán experimentar."                  (La Espada de Damocles de los Mossos,  Roberto Giménez Gracia , Crónica Global,  17/05/17)


"El sindicato de los Mossos, la Unió Sindical de la Policia Autonòmica de Catalunya ha sido el encargado de llevar a las más altas instancias del departamento de Interior la cuestión del referéndum. 
USPAC ha formulado por escrito la petición de explicaciones sobre la responsabilidad de los Mossos en una virtual consulta sobre la independencia comprometida por el Govern y sobre el régimen sancionador que se aplicaría a los Mossos toda vez que se apruebe las leyes de transitoriedad.

La cuestión se ha planteado ante el Consell de la Policia, un órgano de mediación y conciliación en caso de conflictos colectivos, expedientes disciplinarios y políticas de personal del cuerpo entre muchas otras funciones. 

La reunión se celebró este lunes y según algunos de los asistentes aseguran que fue “caliente” y acabó muy tarde,a la espera que los sindicatos hagan una valoración con sus direcciones sobre el balance del encuentro. Según fuentes de los participantes, no hubo respuesta sobre el referéndum que se ha pospuesto para un Consell de Policia Extraordinario que debe celebrarse esta semana.

La solicitud de USPAC se basaba en la firma del conseller de Interior, Jordi Jané, del manifiesto que el Govern firmó el 21 de abril de apoyo al referéndum así como las polémicas palabras del diputado de JxSí Lluís Llach sobre el régimen sancionador que se aplicaría a los funcionarios que incumplieran la ley de Transitoriedad.

En la argumentación para pedir explicaciones al Conseller, Director y Major dels Mossos, el sindicato asegura que la situación ha creado “inseguridad y una avalancha de peticiones de información” de los funcionarios policiales. 

Asimismo recuerdan que el referéndum y el cambio normativo de la ley de transitoriedad afecta “directamente a la política del cuerpo y en las condiciones de prestación de los servicios”. Por ello, reclaman ante el Consell de la Policia un “pronunciamiento claro y sin fisuras que desvanezca todas las dudas expresadas” hasta ahora. 

En conclusión, reclaman que se informe “claramente sobre si los funcionarios del cuerpo serán sancionado en caso de no obedecer las órdenes políticas” y qué tipo de sanciones se prevén si no se acatan las llamadas “leyes de transitoriedad”.                  (La Vanguardia, 16/05/17)

¡España nos sabotea con las colas para los pasaportes en el aeropuerto de El Prat!... y las colas en las urgencias de los hospitales

"Hasta la fecha, lo peor que se decía en los ambientes nacionalistas de Cataluña sobre España era que nos robaba. Muchos de sus dirigentes se dieron cuenta de la inconveniencia de esa frase e incluso negaron haberla pronunciado jamás, aunque era visible y localizable en publicidades electorales de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC).

Cuando las bases sociológicas del independentismo apreciaron que sí, que era cierto, que los españoles Jordi Pujol, Fèlix Millet, los del 3%, los del caso Adigsa, los de la sanidad catalana y el montaje del caso Innova, entre otros, les robaban de veras, el término fue perdiendo pujanza como arma arrojadiza. 

Se hicieron algunos cálculos sobre balanzas fiscales y se descubrieron que los números no eran tal y como se presentaban de forma interesada por los economistas de la derecha nacionalista. Si había robo, no era un expolio fiscal, sino un estado de sistemática corrupción que se había instalado alrededor de una administración autonómica de nueva planta como es la Generalitat de Cataluña.

La novedad léxica sobre las relaciones Barcelona-Madrid la puso ayer la portavoz del Gobierno catalán y consejera de la Generalitat, Neus Munté. Al referirse a los problemas con los controles de pasaportes en el aeropuerto de Barcelona-El Prat se le escapó un "España nos sabotea"​. Vamos, que el PP que gobierna en Madrid se ha inventado las enormes colas de los pasajeros en el trámite aduanero para dar por saco, a falta de otras putadas mejores se entiende, a los sufridos y saqueados catalanes.

Si no fuera porque, como ha denunciado este medio, el Ejecutivo español es malo y lento de solemnidad resolviendo problemas (el tempo de Mariano Rajoy se ha apoderado ya de todos sus ministros) y que el mismo problema que existe en El Prat se reproduce de igual manera en el aeropuerto de Barajas (Madrid), algún bienintencionado catalán podría creerse lo de saboteo ex profeso.

Negarlo es una pérdida de tiempo ante la hegemonía del discurso nacionalista y su control de los medios públicos y subvencionados. Sólo nos queda usar la ironía fina para recordar que, por esa misma regla de tres, los catalanes que hacen cola en las urgencias de los hospitales también son objeto de un sabotaje; aquellos que llevan a sus hijos a barracones escolares están en la misma tesitura; los barceloneses que sufren el turismo y la congestión de las infraestructuras y el transporte público son víctimas de una extraña conjura y así hasta el infinito.

Que España sea la responsable de todos nuestros males empieza a resultar incluso divertido (y genera un discurso que puede girarse a futuro como un bumerán), pero no podemos negar que se hace excesivo en su reiteración. Que no nos toque la lotería puede ser culpa de Madrid, es cierto, pero, hay que joderse con la falta de imaginación nacionalista. ¿Cataluña y sus dirigentes políticos son acaso responsables de algo de lo que sucede en el territorio y les acontece a sus ciudadanos?"            (Xavier Salvador, Crónica Global, 17/05/17)

17/5/17

Catalunya hace el ridículo... Catalunya ha sido dirigida durante 23 años por una organización criminal. Como Totò Riina en Sicilia... Cataluña no es un país de leyes, sino un país de personas. Lo importante es conocer a la persona adecuada.

"(...) ¿No creen que estamos haciendo el ridículo? Aquí, en Catalunya. La historia de monseñor Pujol y la “madre superiora de la congregación”, sor Ferrusola, constituye un hallazgo que coloca a este país en la cima del esperpento y el despendole. 

Como atento seguidor de los servicios de información, antiguos y modernos, y de los procedimientos del espionaje sofisticado, estudié con rigor las grandes figuras: Kim Philby, Richard Sorge –el más audaz y menos conocido–, y por supuesto, Leopold Trepper… 

Pero nunca llegué a imaginar, ni ellos mismos, de seguro, que la esposa de un presidente constitucional, votado arrolladoramente por una masa lacayuna, beata, ansiosa de verle aparecer en el balcón de la Generalitat con tanto fervor como Mussolini cuando se asomaba a la Piazza y las madres ponían en alza a sus hijos para que vieran al asombro de Catalunya. 

Brillante. Es verdad que no tenía el don de la oratoria y que todos los idiomas, desde el catalán al alemán de su adolescencia, pasando por el castellano, los hablara igual de mal. ¿Pero qué importaba ante aquel ancestral vigor de un hombre de honor que había conseguido que toda Catalunya, o casi, le imaginara levantándose en el Palau de la Música –lugar hoy nefando–y entonara ante el asombro de una burguesía complaciente, que se forraba gracias a su victoria sobre los rojos y su adhesión al mayor negocio que existió en Catalunya, el franquismo. Siento decepcionarles. 

Ni Pujol entonó la Santa Espina, o lo que fuera, porque no estaba en el Palau. Le detuvieron luego por la denuncia de uno de los suyos.

¡Pero, y la “madre superiora de la congregación”! Con su catalán escrito que no pasaría el nivel C que se exige a la población que aspira a un cargo, carguito o empleo de menor cuantía, escribe a unos banqueros andorranos –nuestro futuro, sería convertirnos en Andorra y dedicarnos al comercio, que se nos da muy bien; turismo y puros habanos–.

 “Reverendo mosén, soy la madre superiora de la congregación, desearía que traspasases dos misales de mi biblioteca a la biblioteca del capellán de la parroquia, él ya le dirá dónde se han de colocar. Muy agradecida. Marta”. Es verdad que la traducción al castellano pierde mucho de ese aire religioso que enmascara una verdad que no dudo indiscutible.

 Llamar “misales” a los millones, y denominar capellán de la parroquia a un eventual comisionista financiero es algo que ni los anarquistas de los años dorados hubieran sido capaces de imaginar. Ni siquiera Umberto Eco.

Quizá forma parte de ese informe aceptado por jueces y fiscales, según el cual la familia Pujol-Ferrusola –“això és una dona”, gritaban las masas, emulando a Evita Perón– constituye una “organización criminal”. De donde se deduce, sin demasiados zarandajas jurídicas, que Catalunya ha sido dirigida durante 23 años por una organización criminal. Como Totò Riina en Sicilia.

El “billete” de Marta Ferrusola–que así se decía de las notas cortas y privadas, hace siglos– tiene un rasgo curioso que empalma con la tradición católica, apostólica y romana. Cuando leí que el abad de Montserrat afirmaba con desparpajo y autoridad real absolutamente limitada a la parroquia militante que el Vaticano reconocería una Catalunya independiente, volví al carlismo.

 ¡Qué bonito! El sueño de Torras y Bages. La república vaticano-catalana, y el que no quiera que se vaya. ¡Bendito sea el nombre del Señor: o será católica o no será! Un profeta.

Dudo mucho que la equívoca trayectoria del jurista catalán, con más cargos y más cambios que un militante de Esquerra Republicana, Alfons López Tena, que se ha paseado por instituciones de fuste y partidos de papel maché, acaba de declarar en una revista modesta, local, asturiana, Atlántica XXII, n.º 50, verdades de a puño. 

 ¡Ay, pero tan lejos! Título general: “En Cataluña (con ñ) la situación es de omertá”. No hace falta ser siciliano para entender la expresión. “La corrupción catalana ha sido acumulativa y no sustitutoria como la española. De ahí la omertá y de ahí el oasis. Nadie habla porque todos tienen el techo de cristal”. 

Y añade: “Ni un solo caso de corrupción en Cataluña ha sido levantado por la prensa catalana. Ni uno. Todos han sido levantados por la prensa española… Cataluña no es un país de leyes, sino un país de personas. Lo importante es conocer a la persona adecuada. Lo mismo se podría decir de Sicilia”.

El periodista, magnífico, que hace la entrevista se atreve a un comentario, porque él es italiano, Steven Forti: “En Italia cuando estalló lo de Tangentópolis, al líder socialista Bettino Craxi la gente le tiró monedas.

 En Cataluña nadie ha ido a manifestarse bajo la sede de Convergència. Al contrario, millares de personas han acompañado a Mas…”. Y como colofón valga un ejemplo que desarrolla el jurista López Tena: “Jordi Pujol, siendo presidente de la Generalitat, no pagó los impuestos de sucesiones sobre su casa de Vilassar. 

Y se trataba de un impuesto que se pagaba a la misma Generalitat, no a España. Él no lo pagó, nadie lo inspeccionó y tras diez años prescribió”. Carezco de espacio para mayores citas e historias chuscas de la “organización criminal”. Puede leerlas en el último número de Atlántica XXII, n.º 50, que se edita en Asturias.

Grupos de neonazis independentistas están asaltando las sedes de los partidos adversarios –Cs, PP y socialistas– al grito de “fascistas”. Silencio mediático, quizá una nota. Una singularidad en la que no parecen tener ningún interés las autoridades de la Generalitat, preñadas de miembros de la CUP, que representan algo similar a lo que fueron los inefables hermanos Badía durante la República; aquellos valientes que se escaparon por las alcantarillas.

Este país está haciendo el ridículo ante el silencio de abades y parroquianos. No hay creo ni un solo conocedor de la realidad que no tenga claro que ni habrá referéndum ni separación unilateral y que en un tiempo récord hasta el Barça entenderá que la vaca está ya esquilmada de tanto ordeñarla. Ahora bien, hay tanta gente para quienes el referéndum, la independencia, la separación sin contemplaciones, les da de comer, y bien. 

Si se cortan las subvenciones hay la posibilidad de que se produzcan dos hechos dignos de la madre superiora; la organización criminal desenmascarada y los idiotas que no saben que sus padres acabarán el calle: cuando al fin empiece el proceso contra Artur Mas, por causas de mayor cuantía, y la izquierda real, si es que ha quedado algo después de tanta desvergüenza, se dedique a otra cosa que a derribar estatuas.

Ninguna ciudad del mundo podría soportar la guillotina de sus emblemas, porque nacimos de la explotación, crecimos en la explotación y ahora decimos que nos era ajena. Dejen las cosas como están y preocúpense de la gente a quien no le quedará otro beneficio que recoger los cascotes. Los reaccionarios de anteayer se han vuelto jacobinos, sin tener ni puta idea que serán pasados por la ruina a la menor ocasión, algo así como la guillotina. Les quitarán la subvención."            (Gregorio Morán , La Vanguardia, en Rebelión, 15/05/17)

16/5/17

La independencia no es cosa de todos... El 77,6% de los catalanohablantes apoyaría la secesión, mientras el 73% de los castellanohablantes la rechazaría

"(...) un análisis erróneo de lo que ha sucedido en Cataluña en la última década. Contrariamente a la afirmación bastante extendida de que el independentismo es un fenómeno social de una gran transversalidad, en realidad lo que vemos cuando estudiamos los microdatos que suministra la propia Generalitat, a través del Centre d'Estudis i Opinió (CEO), es diferente.

El informe de los profesores Albert Satorra (UPF), Montserrat Baras (UAB) y Josep M. Oller (UB), titulado La Cataluña inmune al proceso, elaborado desde el Observatorio Electoral de Cataluña para SCC, destaca que quien se ha movido hacia el independentismo es una franja social muy concreta. Lo que se ha producido es una radicalización política entre los catalanohablantes que hace 10 años se sentían más catalanes que españoles o exclusivamente catalanes.

Si en 2006 los que rechazaban compartir cualquier sentimiento de españolidad representaban solo al 30%, 10 años más tarde, como consecuencia del “proceso”, esa cifra ha escalado hasta el 48%. Este cierre identitario de una parte notable de los que tienen el catalán como lengua de identificación ha hecho disminuir, en cascada, los otros sentimientos duales, particularmente el porcentaje de los que se definían tan catalanes como españoles (del 26% a solo el 14%). 

En cambio, hay una Cataluña castellanohablante, que representa al 42% de la población, y otra más minoritaria (14,5%) que considera como propias ambas lenguas por igual que no han experimentado cambios sustanciales entre 2006 y 2016 en sentimiento identitario. Y que se mantiene prácticamente inmune al proceso soberanista.

 El grupo que se considera tan catalán como español entre los castellanohablantes se sitúa en el 60%, cifra muy parecida a lo que encontramos en otras partes de España, mientras en los catalanes bilingües se mantiene en un sólido 48%.

Si del sentimiento identitario pasamos a la política, vemos que existe una estrecha relación entre grupo etnolingüístico e independencia. No disponemos de datos comparativos porque hace 10 años el CEO no preguntaba de forma binaria por la hipótesis de la secesión. En relación a 2016, lo que salta a la vista cuando se desagregan los datos es que hay dos Cataluñas antagónicas. 

El 77,6% de los catalanohablantes apoyaría la secesión, mientras el 73% de los castellanohablantes la rechazaría. En ambos grupos los que discreparían del criterio mayoritario respectivo se movería en torno al 16%.

 En cambio, los bilingües rechazarían la independencia de manera más moderada (46% contra 36%), mientras los hablantes de otras lenguas no españolas, que representan solo al 2,5% de la sociedad catalana, serían mucho más rotundos en su negativa (57%).

Ahora bien, la pregunta que plantea dicho estudio es si existe algún factor diferente de la lengua —a la que en ningún caso se puede culpabilizar— que explique estas variaciones tan substanciales. Y la sospecha recae inmediatamente sobre los medios de comunicación, cuyo papel conecta con un fenómeno sociológico más allá de Cataluña denominado “democracia de audiencias”. 

No solo es generalmente admitido que la radio, la televisión y la agencia de noticias dependientes de la Generalitat tienen un evidentísimo sesgo a favor de la causa independentista desde que se puso en marcha el “proceso” en 2012, sino que en la propia encuesta del CEO aparece una correlación notable entre voto separatista y consumo de informativos de TV3 que alcanza el 75%. En cambio, entre los que se informan por otros canales o medios se sitúa en el 28%.

 Estos y otros datos, que ahora no es posible detallar, ponen de manifiesto que los medios financiados con fondos públicos, a los que habría que añadir el papel de algunos privados tendenciosamente subvencionados, han actuado como correa de transmisión del separatismo. La radicalización de una parte de la sociedad catalana no es ajena a la propaganda sistemática durante años. 

El auge secesionista no ha sido un fenómeno de abajo/arriba sino al revés: el resultado de una estrategia desde el poder autonómico en el marco de una coyuntura muy concreta. El psiquiatra Adolf Tobeña ha escrito un libro imprescindible, La pasión secesionista (2017), que permite entender en clave etnocultural cómo ha funcionado esta operación mediante la cual unas élites territoriales, ante la extrema fragilidad de España en 2012, vieron la oportunidad de alzarse con el poder soberano.

 Un objetivo que parecía contar con expectativas de victoria y que logró la adhesión de amplios sectores de las clases medias y profesionales. Esto es en esencia lo que ha ocurrido en Cataluña. La ola alcanzó su elevación máxima en las elecciones de 2015, que fueron convocadas en clave plebiscitaria, pero hoy parece remitir.

 Hecho el diagnóstico, cualquier solución que se plantee ha de contar, en primer lugar, con una estrategia para equilibrar la influencia propagandística del secesionismo sobre la población catalanohablante y desmentir su relato de agravios y opresión.

 Cualquier cosa que se haga si no incluye una política de comunicación que logre penetrar en ese cinturón mediático fracasará, pues será tachada de “insuficiente”, se la descalificará por “llegará tarde” o, sencillamente, no se hablará de ella. En segundo lugar, hay que combatir la idea de celebrar un referéndum no solo porque sea ilegal, sino sobre todo porque sería socialmente indeseable: dividiría a la sociedad catalana en dos mitades a partir de unas coordenadas etnolingüísticas. 

En tercer lugar, hablar de una “tercera vía” como una fórmula de acomodo singular de Cataluña en España es alimentar el error de la “conllevanza” orteguiana, que solo alimenta al nacionalismo y debilita el proyecto común, como muy bien ha explicado desde esta misma página Juan Claudio de Ramón.

 Lo que toca hacer es afrontar la reforma del Estado, arreglar las disfunciones del modelo autonómico en clave federal, abanderar el plurilingüismo en España y la defensa activa del bilingüismo. La solución no pasa por singularizar Cataluña, sino por federar España, culminar lo que ya estaba en el debate constitucional de 1978, con un discurso que rebase lo jurídico y entre en el terreno de lo emocional para recuperar a esa parte de la sociedad catalana que ha dejado de sentirse española."                 (Joaquín Coll, El País, 15/05/17)

Del barrendero al 'ertzaina': EH Bildu quiere excluir por ley a quienes no hablen euskera

"Si no sabes euskera, no puedes ser barrendero en el País Vasco. Ni funcionario de cocina. Ni operario. Ni ningún otro cargo público. Es el planteamiento que defiende EH Bildu, que pretende excluir por ley de todos los puestos de la Administración Pública a aquellas personas que no dominen la lengua vasca, se tenga o no contacto con la ciudadanía. 

La coalición ‘abertzale’ quiere que a partir del próximo año el “dominio” del euskera (ya no solo el 'conocimiento' sino el 'dominio') sea un “requisito indispensable” para “ocupar cualquier puesto de trabajo a cubrir al servicio de las administraciones públicas”, ya sea con carácter “temporal o definitivo”.

Y defiende la exclusión de quienes no controlen el euskera a la perfección de todos los puestos públicos con el argumento de “poder garantizar los derechos lingüísticos de todos los ciudadanos en su integridad y sin ningún impedimento”. Así lo refleja en una iniciativa registrada en el Parlamento vasco de cara al doble debate que la Cámara de Vitoria va a abordar esta semana para analizar el peso del euskera en el acceso al empleo público

La propuesta ‘abertzale’, por tanto, conlleva imponer el perfil de euskera más exigente a los 38.000 puestos de trabajo públicos en el País Vasco, entre los que está el de barrendero. Este empleo es precisamente el que pone de ejemplo el Gobierno vasco para reconocer que hay determinados puestos de la Administración vasca que exigen un conocimiento del euskera por encima del necesario, por lo que está revisando “uno por uno” los perfiles lingüísticos exigidos en los diferentes puestos de trabajo para "adecuar" las exigencias a la realidad del empleo.

“Probablemente, en algunos puestos de trabajo se estén planteando exigencias más altas de lo necesario, como pedir a un barrendero el EGA [el Certificado de Aptitud de Conocimiento de Euskera, el título por excelencia de euskera]”, ha afirmado el consejero de Cultura y Política Lingüística, Bingen Zupiria

 Pero, frente a esta realidad que reconoce el PNV, EH Bildu rechaza que se adecue la exigencia lingüística a cada empleo concreto y sus circunstancias. Su objetivo es que el no dominio del euskera sea por ley un factor excluyente sin salvedades a partir de 2018.

Y entre las diferentes profesiones, en el punto de mira de la antigua Batasuna está especialmente la policía. De hecho, este mismo miércoles el Parlamento autonómico abordará en la comisión de Instituciones, Seguridad y Gobernanza Pública la petición de EH Bildu de que “en todas las ofertas públicas de empleo” que se realicen a partir de ahora para nutrir de agentes a la Ertzaintza, los aspirantes deberán acreditar el exigente nivel de euskera B2.

 No es una cuestión baladí. En los próximos años, la previsión que maneja el Departamento de Seguridad del Gobierno vasco es que el 15% de los actuales 'ertzainas' se jubilen (del orden de 1.200 agentes). A más largo plazo, se habla incluso de que será necesario reponer a la mitad de la actual plantilla de 8.000 agentes.

 En este escenario, el deshielo de las relaciones entre los gobiernos español y vasco, que ha derivado en el reciente acuerdo presupuestario en Madrid, ha permitido desbloquear el conflicto que existía por las dos últimas OPE de la Ertzaintza, correspondientes a las promociones 25 y 26, y que estaban recurridas por el gabinete de Rajoy. Ahora, el Ejecutivo de Iñigo Urkullu tiene luz verde para incorporar 500 nuevos agentes a la policía vasca (250 por promoción).  (...)

Sin embargo, su propuesta no va a salir adelante ante la falta de apoyos. Los partidos que sustentan el Gobierno vasco (PNV y PSE) han presentado una enmienda a la totalidad para que se mantengan los actuales criterios para el ingreso en la Escala Básica de la Ertzaintza, aprobados el 19 de junio de 2014. 

La propuesta señala que, a la hora de establecer los perfiles lingüísticos en los próximos procedimientos selectivos, se deberá dar “prioridad” a la comunicación oral sobre la escrita para “garantizar mejor la opción lingüística de la ciudadanía”.

Un día después de abordar la cuestión lingüística en el acceso a la Ertzaintza, el Parlamento vasco abordará el debate sobre el peso a dar al euskera de cara al acceso al empleo público con carácter general. 

El debate llega a raíz de una proposición no de ley presentada por el PP encaminada a “modificar la normativa correspondiente a la asignación de perfiles lingüísticos de cada puesto de trabajo en la Administración vasca” y “revisar la puntuación del euskera como mérito en las futuras OPE, con el objetivo de adecuar la valoración de su conocimiento a la realidad sociolingüística de las zonas” del País Vasco. 

 Los populares persiguen que se “rectifique” la “excesiva exigencia” del euskera para el acceso al empleo público. La parlamentaria Laura Garrido denuncia que en las diferentes OPE convocadas por el Gobierno vasco el euskera se ha valorado de forma “excesiva e injustificable”, tanto en la asignación de perfiles lingüísticos a los diferentes puestos con su correspondiente fecha de preceptividad como en aquellos supuestos en los que la lengua vasca se valora como mérito en relación a otras capacidades como la experiencia o la cualificación personal. 

Por ello, exige al Ejecutivo de Urkullu que “rectifique” la actual política lingüística “injusta y discriminatoria”, y modifique los criterios de acceso a las ofertas públicas de empleo para que “no se priorice el conocimiento del euskera sobre la capacitación técnica y la experiencia”.  (...)

El debate llega al Parlamento vasco además en plena polémica en la comunidad vecina de Navarra por el borrador que ha presentado el Gobierno de Uxue Barkos para dar un peso relevante al euskera en el acceso a la Administración Pública, que ha provocado un fuerte rechazo a nivel político, sindical, social y ciudadano. La oposición, formada por UPN, PSN y PPN, ya ha anunciado que acudirá a los tribunales una vez la normativa sea aprobada."                  (El Confidencial, 10/05/17)

15/5/17

¿Inviable la desconexión legal que promete el independentismo? Porque ni los 6.000 jueces de Cataluña, ni los 17.000 Mossos, dejarán de aplicar la ley (española, vaya por dios)

"El independentismo catalán fía toda su estrategia a una carta que se vende como la panacea que permitirá construir la nueva república catalana. Es la ley de desconexión, el secreto mejor guardado en Cataluña, de la que no se conoce su contenido y que, según se repite machaconamente desde hace meses, permitirá pasar de la legalidad española a una nueva legalidad catalana y amparar la convocatoria del referéndum de independencia. Se trata, sin embargo, de una promesa inviable en la práctica, según todos los analistas consultados.

El Tribunal Constitucional suspenderá previsiblemente esa ley —llamada de Transitoriedad Jurídica— en cuanto salga publicada en el Diari Oficial de la Generalitat. Además, el Gobierno catalán no dispondrá de la capacidad para hacerla cumplir, con lo que todo acabará siendo poco menos que un brindis al sol, coinciden en señalar diversos constitucionalistas consultados por EL PAÍS.

“La carga de credibilidad del nuevo ordenamiento le toca demostrarla a quien quiere romper el ordenamiento vigente”, explica el catedrático de Derecho Constitucional Xavier Arbós. En su opinión, la aprobación de la ley catalana “dará legitimidad a sus instigadores, pero a ojos de la legalidad española, que seguirá vigente en Cataluña, no producirá ningún efecto”.

Este catedrático entiende que la Generalitat no podrá hacer efectiva la desconexión legal, entre otros motivos porque los colectivos encargados de velar por esa legalidad catalana no la aplicarán a corto, medio, ni largo plazo.

En este sentido, Arbós recuerda que la inmensa mayoría de los cerca de 6.000 jueces que trabajan en Cataluña no dejarán de aplicar las leyes que aplican ahora, ni los más de 17.000 mossos d’esquadra se pondrán al servicio del nuevo escenario político.

Lo vienen anunciando desde hace meses las asociaciones judiciales y los principales sindicatos policiales, y parece que no servirán de mucho las amenazas del diputado de Junts pel Sí Lluís Llach de que la Generalitat sancionará a los funcionarios que no cumplan la nueva ley en el caso de que llegue a ser aprobada.

 “La cuestión no es que tú desconectes de la legalidad española, sino que puedas hacer cumplir la tuya y que los demás te la reconozcan, y eso no pasará”, insiste Arbós.

El comunicado que anunció el pasado 29 de diciembre el acuerdo entre Junts pel Sí y la CUP sobre la ley de desconexión explicaba que esta abordaría, entre otras cuestiones, la sucesión de ordenamientos y de administraciones, el poder judicial y las finanzas catalanas, así como el sistema institucional con una serie de plazos y períodos de transición en cada caso para aplicar el nuevo ordenamiento legal. Sin embargo, Xavier Arbós considera que todo eso se quedará en papel mojado.

 “La ley de desconexión no es un escudo magnético y la Generalitat no puede pretender un blindaje unilateral porque no tiene competencias para ello. Es un salto al vacío, un desafío al sentido común”, reitera el constitucionalista.

“Es un disparate”

Mucho más contundente se muestra José Antonio Montilla, director del departamento de Derecho Constitucional de la Universidad de Granada. “A los alumnos de primero se les explica en las primeras semanas de la carrera lo que no se quiere entender por los gobernantes de Cataluña”, dice.

“Es un disparate lo que quieren hacer, un absurdo jurídico, porque no existe ninguna posibilidad de aplicarlo y porque no se puede decir que se va a pasar de una legalidad a otra como si no pasara nada”, afirma Montilla.

En su opinión, la ley de desconexión catalana quedará suspendida desde el momento en que lo acuerde el Tribunal Constitucional, por lo que cualquier acto de aplicación que derive de ella será nulo. Y cualquier funcionario público que la aplique podría incurrir en prevaricación, por lo que, concluye, la ley será inaplicable.

Montilla recuerda lo que los juristas denominan “sistema de fuentes del derecho”, que garantiza la seguridad jurídica por encima de las opciones políticas, con la Constitución en la cúspide de la legalidad, y en virtud del cual “una comunidad autónoma no puede suspender la aplicación de la Constitución”.

Para Víctor Ferreres, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, la aprobación de la ley de desconexión no producirá ningún vacío de poder porque el Tribunal Constitucional ya ha advertido que será ilegal y en ningún momento dejará de estar vigente la legalidad española. Este jurista rebate, además, dos argumentos muy usados por el independentismo: que esa hipotética ruptura de Cataluña con el resto de España sería un proceso pacífico y que tendría reconocimiento internacional.

“Si yo salgo a la calle, delinco y espero que la policía no me detenga no puedo decir que soy pacífico, porque la policía tiene la obligación de intervenir y lo hará”, señala Ferreres, que da por sentado que el Gobierno y el resto de instituciones del Estado no se quedarán de brazos cruzados.

En su opinión, además, ni el derecho internacional público ni el comunitario ampararán “jamás” la pretendida legalidad catalana porque se pretende imponer quebrantando unilateralmente la legalidad española. “Mi madre, que no sabe nada de derecho, entiende a la primera que no se puede desconectar de la ley así, a la brava”, remacha Ferreres."                  (Pere Rios, El País, 08/05/17)

El Concierto Vasco: un régimen fiscal propio de la Edad Media en la que la justicia no se distribuía por igual para todos los ciudadanos... es lo que explica que el País Vasco, el terrirorio más rico, recibe del Estado más de lo que aporta

"(...) He leído, no recuerdo en qué diario, la siguiente consideración: “El presidente del Gobierno ha pagado un precio muy alto para conseguir el apoyo del PNV en los presupuestos”. Lo cierto es que el precio no lo paga Rajoy, sino los ciudadanos de las demás Comunidades Autónomas.

 El dinero que mediante el acuerdo firmado se destina al País Vasco va en detrimento de otras aplicaciones de carácter general, que redundarían en beneficio de todos los españoles, con independencia de la Autonomía de pertenencia.

El País Vasco, al igual que Navarra, goza de una situación privilegiada que de forma un tanto inexplicable le fue concedida en la Constitución. Se trata de un régimen fiscal propio de la Edad Media en la que la justicia no se distribuía por igual para todos los ciudadanos y los derechos se consideraban privilegios (fueros) y debían ser arrancados a la corona por cada ciudad, región o territorio.

El concierto económico crea una situación anómala en un Estado moderno, ya que no son los ciudadanos vascos los que tributan directamente a la Hacienda Pública central sino las Haciendas forales (cupo) y tan solo como participación en los servicios que presta directamente el Estado. Es un “do ut des” en el que está ausente toda redistribución territorial.

 Eso explica que el País Vasco, a pesar de ser la Autonomía más rica -esto es, con mayor renta per cápita de España- mantenga un saldo fiscal positivo, es decir, reciba del Estado más de lo que aporta. El cupo, además, ha estado siempre sometido a una especie de chalaneo, en particular cuando como en esta ocasión el Gobierno central ha necesitado de los votos del PNV; invariablemente se ha calculado a la baja, no cubriendo siquiera el coste proporcional de las competencias no transferidas.

 La intervención en el Parlamento nacional de partidos nacionalistas y regionalistas que tan solo contemplan los intereses de sus respectivos territorios crea en la política nacional importantes distorsiones y asimetrías, dejando en condición de inferioridad a aquellas Comunidades que carecen de ellos.

 La negociación entre los partidos nacionales y los nacionalistas no se realiza en términos de igualdad, en tanto que unos se ven constreñidos a defender los derechos de todos los españoles y los otros se cuidan exclusivamente de su provincia o región. No tiene nada de extraño que en aquellas Comunidades en las que han arraigado estas últimas formaciones políticas los partidos nacionales obtengan cada vez menor representación en un momento en el que prima más la territorialidad que la ideología.

 Algún día quizás haya que plantearse si no se debería exigir a los partidos políticos que para conseguir escaños en la Cortes Generales tengan que tener representación en varias Comunidades Autónomas.   (...)"                (Juan Francisco Martín Seco, República.com, 11/05/17)

12/5/17

El 'clan Pujol'... descripción

"(...) Pujol y Ferrusola se conocen en una hermandad religiosa catalanista --la Confraria de la Mare de Déu de Montserrat de Virtèlia--, durante el Franquismo unplugged. Ella es una activista del catalanismo católico, que acude a los barrios chungos a practicarles catequesis. Es hija de un botiguer, que vende paños y que tendrá una sastrería.

 El negocio fue, en el tiempo, heredado por el hermano de Marta. Posteriormente --ya llegaremos-- sería vendido de manera creativa y muy sign of the times. Por, glups, 300 millones de las antiguas/futuras pesetas.

Él, a su vez, era un pimpollo, con tremenda mata de pelo, hijo de Florenci Pujol, un desconocido, aún sin rostro en la actualidad, y una de las mayores y más discretas fortunas de una ciudad en la que las grandes fortunas nunca han acostumbrado a tener un origen claro y digno. 

Empleado de Bolsa y cercano a ERC durante la República, Florenci era un tipo listo, que se buscó la vida. Hombre con olfato, en la postguerra proveyó a la ciudad, y a su entonces colosal gremio del algodón, de algo imposible, prohibido y necesario en un régimen autárquico. Divisas.

 Por lo visto, el contrabando de divisas se realizaba a través de una oficina de cambio en Tánger. Se puso las botas. En lo que es un exotismo peninsular, parece ser que invirtió gran parte de su dinero en la formación y carrera de su hijo. Jordi Pujol fue al Colegio Alemán. Estudió Medicina. 

A petición del hijo, ya licenciado, su padre adquirió unos laboratorios farmacéuticos. Un dato divertido: Pujol inventó ahí una pomada que se vendió como polos. Piensen en ello cuando tengan picores. A petición del hijo, posteriormente, su padre adquirió un pequeño banco, que fue la génesis de Banca Catalana. El proyecto del hijo era, en fin, cada vez más político. 

Consistía en la reconstrucción de un catalanismo conservador y no franquista --para lo cual, importante y sorprendente, era necesaria una banca--. Un proyecto, por cierto, improbable en ese momento.

 El catalanismo conservador, prácticamente en su totalidad, desde 1936 se había alineado con el franquismo. Y no le había ido, en lo personal, nada mal. Mucho menos desde que disponía de las divisas que ofrecía Florenci Pujol. Es curiosa la entrega y devoción del padre hacia el hijo. Cómo le va apoyando, a pesar de su reticencia hacia la política, en toda su trayectoria. 

Y es curioso también cómo Pujol parece exigir y recibir esa devoción a todo su entorno, a su "equipo", formado posteriormente por esposa e hijos. Metáfora: en el momento de pedir la mano a Ferrusola, Pujol le advierte de que lo primero, no obstante, siempre será "Catalunya". Ella acepta ser su plan B. Para ser aceptado por su futuro suegro, aficionado al esquí, Pujol aprende, o algo parecido, a esquiar.

En 1960 se produce la primera ocasión --o, al menos, la más determinante; en todos lo sentidos; no se lo pierdan-- en la que se pondrá a prueba si el "equipo" tiene claro qué es lo primero y qué lo segundo. Ese año se producen los sucesos del Palau. En el Palau de la Música se organiza un homenaje a Joan Maragall.

 Asisten ministros franquistas. En un momento dado, un grupo de jóvenes católicos catalanistas se levantan y cantan El cant de la senyera, de Maragall --un poema proscrito--, y arrojan octavillas con el texto Us presentem al General Franco --redactado por Pujol; una curiosidad con cierta guasa histórica: presentaba el franquismo, además, como un régimen sustentado en la corrupción económica con la que se enriqueció su padre y, parece ser y más para acá, él mismo, su esposa y sus hijos--.

Se practican detenciones al momento. Por un chivatazo, se detiene, de madrugada, a Pujol --que no había asistido al acto-- en su domicilio. La leyenda es que quería irse a Francia, pero que su esposa le convenció para quedarse y afrontar políticamente los hechos. Los afronta. En primer lugar, en la cara. Pujol sufre torturas. Posteriormente, tras consejo de guerra, es condenado a siete años de cárcel, que empieza a cumplir en Zaragoza. 

Marta Ferrusola, madre de familia numerosa, una mujer dinámica, que trabaja como profe de gimnasia en un colegio, coge cada viernes el 600 y se va a Zaragoza. Por lo común, para que no le dejen ver a su esposo. Más de dos años después, Pujol sale de la cárcel. Es otro hombre. Por un lado, es un hombre popular. El PSUC --la parte más activa de la oposición catalana al franquismo, tras el exterminio de la oposición libertaria, en los 40's-- se ha mojado por él durante el consejo de guerra y durante su condena. 

Es un referente, o al menos, un nombre conocido del antifranquismo y del catalanismo. Además, ha hecho lo hasta hacía poco improbable: ha rescatado del franquismo la tradición conservadora y católica catalanista, que vuelve a existir en su persona.

 Pero por otro lado es otro hombre. En la cárcel le ha pasado algo, de lo que no habla. Ha perdido luminosidad y ganado introversión. Sin duda, la cárcel es un punto de inflexión en la vida de Pujol y de su "equipo". Tal vez, incluso, determinante en los hechos delictivos que se valoran en la actualidad.

El juego de equipo

Tras la cárcel, Pujol evita la política. O transforma su participación en ella. Vuelve al staff de Banca Catalana, suspende su activismo católico y catalanista y consagra los fines de semana a una nueva actividad. Recorre Catalunya, normalmente en el 600 de Ferrusola. Visita todos y cada uno de sus municipios. Conoce personalmente a todos los grupos de oposición locales, a los inconformistas, a los raros, a los resistentes y a los inadaptados al franquismo.

 Crea un who is who catalán del que no dispone ningún otro individuo o partido de la oposición. Estudia quiénes podrán integrarse, en el futuro, en una opción catalanista-conservadora. Se relaciona, se deja ver y querer, y crea un liderazgo discreto. Llama a todo ello "fer pais". Cuando el franquismo está dando sus últimos coletazos, abandona la dinámica de "fer pais" por la de "fer política". En 1974 funda CDC. En Montserrat.

 Para disimular, aprovechan un encuentro de peñas del Barça. Allí, con bufandas blaugranes, se crea un objeto raro, personal y que se presenta a sí mismo como socialdemócrata. Junto con las opciones catalanistas de izquierda de Pallach, y junto a Dionisio Ridruejo, es la única opción socialdemócrata de mercado español. Es decir, vuelve a ser algo improbable. Solventa esa improbabilidad con su red de relaciones, tejida en su etapa "fer pais". La actividad posterior a la fundación de CDC es frenética. No para. 

 Desde su desaparición familiar, tras el consejo de guerra, Pujol es un desaparecido en su propia casa. Ha cumplido condena y, posteriormente, se ha volatilizado para "fer pais" y, luego, para "fer política". Es un padre nominal de siete hijos. Algo que ya advirtió antes de casarse --recuerden: "el primer és Catalunya"--. Es Ferrusola quien ejerce de padre y de madre en esa familia desestructurada. Por Catalunya. 

De esta época iniciada en la cárcel nace, al parecer, una nueva autopercepción de la familia. A través de la ausencia del padre. En el libro de Francesc Marc Àlvaro aparecen estas declaraciones de dos hijos de Pujol: "La dedicació" --de Jordi Pujol-- "a la política ha fet que hagi estat poc pare quantitativament parlant, però d’un alt nivell qualitatiu. Tots els germans el veiem més com a president que com a pare", dice uno. "Nosaltres hem estat molt a la intempèrie", dice otro.

Las declaraciones visualizan una culpa que siempre, por lo visto, ha acompañado a Pujol. No haber cuidado de sus hijos durante su crecimiento. Posiblemente, tampoco, a su esposa. Las culpas se curan con contrapartidas, y eso es lo que, posiblemente, sucedió cuando Pujol accedió al poder.

 Tuvo la contrapartida de compartir con su familia el final de la travesía, una travesía hacia un punto dado, del que la familia era, al parecer, consciente. En una frase atribuida a Marta Ferrusola --"Aquesta familia ho ha fet tot per Catalunya, i ja és hora de que Catalunya faci alguna cosa per la familia"--, parece visualizarse un poco todo ello. ¿Cuándo se produce ese momento dado? 
Los negocios Macbeth 


Pujol gana las primeras elecciones autonómicas catalanas en 1980, de manera sorpresiva, pero precaria. No consigue una mayoría resultona --absoluta, para más señas-- hasta 1984. Y la consigue gracias al caso Banca Catalana. El caso se inicia con la crisis declarada del banco, en 1982, y resultará paradigmático, incluso fundacional, en el canon de la recepción y tratamiento del género corrupción en la política, la justicia y los medios post-78.

 Inicialmente imputado, junto con otros 24 directivos de la entidad bancaria, la defensa de Pujol es patriótica y política. Defiende que se trata de una agresión de España hacia Catalunya en su persona. Gestiona esa baza con una astucia y efectividad llamativas, que le permiten, tras crear la sensación de un nacionalismo ofensivo que se estaba extralimitando contra un nacionalismo defensivo, su primera mayoría absoluta. Los medios participan de esa cosmovisión o la atacan; quedan divididos por sus intereses económicos internos. 

El mismo día en el que toma posesión de su cargo para su II legislatura presidencial, una nutrida manifestación acompaña a Pujol y al gotha CDC, desde el Parlament hasta el Palau de la Generalitat. En el Parc de la Ciutadella se producen agresiones y golpes a diputados socialistas por parte de los manifestantes --en esta ocasión, ni el Parlament ni la Generalitat se personaron como demandantes contra los manifestantes, como en 2011, cuando fueron detenidos y condenados ocho ciudadanos que protestaban contra los primeros presupuestos de la austeridad--. 

Pero la apoteosis se produce en el balcón de la Generalitat. Pujol no sólo proclama su honestidad, sino que se erige en autoridad moral de la política en España. Y, desde luego, en Catalunya. Es Catalunya: un proyecto ético y honesto. Conscientes de haber colaborado en la mayoría absoluta de Pujol, el Gobierno se apresta a quitar leña, o gasolina, al asunto. 

Da órdenes a la Fiscalía, que cede en su presión sobre Pujol y le exonera de cargos ya en 1986. Más tarde se celebraría el juicio a Banca Catalana. Su sentencia supuso un nuevo tratamiento a la corrupción en el que, por ejemplo, se especificaba que el hecho de que un banco tuviera una doble contabilidad no era, sic, delito.

Es, sin duda, con el caso Banca Catalana cuando la familia accede a la percepción de que ha concluido su travesía. De que están en otro estadio. De que son intocables. De que carecen de control. El día de la segunda investidura de Pujol, en el balcón de la Gene, después de que Pujol proclamara no sólo su inocencia, sino su autoridad ética y estética, los manifestantes emiten, por cierto, un grito que explica todo ello. El grito alude a Marta Ferrusola. El grito colectivo vocifera un pareado cutre, pero efectivo: "Marta Ferrusola / això és una dona". Esto es una mujer.

Cherchez la femme. Cherchez l'homme

¿Quién es esa mujer, admirada, que ha adquirido la proporción del ideal femenino para el catalanismo conservador? Es católica. Se la ha vinculado con el Opus. Y, en efecto, ha participado en ceremonias del Opus --fue a Roma con motivo de la beatificación del fundador--. Entre su núcleo cercano hay algún perfil, en efecto, del Opus. Pero los Pujol carecen de núcleo íntimo, salvo ellos mismos. No tienen amigos, se ha llegado a decir. 

Y en su grupo cercano también se encuentran individuos con otras opciones de catolicismo, como algún jesuita. Quizás sería más acertado decir que se trata de una católica conservadora, un tanto autoritaria. Durante su etapa de Primera Dama --ha sido, quizás, la única esposa de Presi que ha ejercido de Primera Dama--, visualizó cosmovisiones conservadoras à gogo. En alguna ocasión se pronunció contra una serie británica emitida por la primerísima TV3.

 Transcurría en un campo de concentración femenino en la Asia invadida por Japón, y sus protagonistas llevaban la ropa hecha jirones, lo que era poco edificante. Ha emitido opiniones en las que parece hablar de una Catalunya ancestral y auténtica, opuesta a una Catalunya no catalana, en peligro de extinción y en manos de la emigración --"Mis hijos no siempre podían jugar en el parque porque casi todos los niños eran castellanos"--.

 En ocasiones ha sido aún más directamente xenófoba, señalando la inmigración no europea como amenaza a una Europa y Catalunya cristianas. Se ha pronunciado contra la homosexualidad --"Un vicio, un defecto, una tara, o la suma de todo ello"--. De hecho, en CDC no ha habido homosexuales declarados hasta que Ferrusola desapareció del paisaje. El primero en salir del armario fue un sobrino de Xavier Trias, primer alcalde CDC de Barcelona.

También es una mujer inestable o con golpes de genio. Coincidiendo con rumores de que Pujol tenía un lío --un país pequeño tiene eso; todo el mundo se conoce; conocía, por ejemplo que Pujol, ese protestante-católico, bebía vino en tetrabrick en sus encuentros íntimos, durante un cenorrio en el que parecía brillar con luz propia la mortadela--, Ferrusola reivindicaba en declaraciones el carácter estable de su matrimonio. 

En esos periodos, también acostumbraba a cambiarse el peinado, y a llevar, incluso, falda con rajote. Anyway. En todas esas declaraciones conservadoras y fuera del tiesto, la afición le reía las gracias. El "equipo", en fin, estaba organizado. Pujol apelaba a la razón, al entendimiento, a la cultura, a la inteligencia. 

Y, para los mismos temas, Ferrusola apelaba a otras tradiciones menos alambicadas. Cabe entender que también había otros entendimientos e intercambio de roles entre la pareja, más inquietantes aún. Cristina Palomar, en su reciente e importante Això és una dona! Retrat no autoritzat de Marta Ferrusola (2015), viene a señalar que, a través de Ferrusola entran en la cosa CDC y el entorno presidencial personajes inquietantes como Lluís Prenafeta. Lluís Prenafeta es una metáfora, a su vez, del pujolismo.

Negocios y Gobiernos paranormales

Es posible que Prenafeta accediera al Pujolato vía Ferrusola. Pero también es posible que lo que entrara en el Govern, previa o sincrónicamente entrara también en la familia. El caso de Prenafeta es paradigmático. Su nombramiento como secretario adjunto de la Presidència es el primer acto presidencial de Pujol, en 1980. 

Es, a su vez, algo sorprendente, o que debería de haber sorprendido más. Prenafeta carecía en ese momento de trayectoria política. Se dedica sólo a los negocios, subsector pelotazo-barcelonés, ese tipo de acceso a la riqueza que sólo es posible con aproximación a una institución o a una sombra del poder. En el momento de su incorporación al proyecto Pujol, "el referente moral de la política" cuatro años después, en 1984, Prenafeta ha participado, o está a punto de hacerlo, en negocios con Ferrusola. 

Una empresa suya adquiere la sastrería de los Ferrusola, y la vende a otra empresa por, lo dicho, 300 millones. Mucho para una sastrería común. Es posible que, de una forma u otra, no lo fuera. Esa venta suele considerarse como el momento de despegue de la Marta Ferrusola empresaria. 

Junto con la esposa de Carles Sumarroca --empresario vinculado al catalanismo conservador; sus empresas están  siendo investigadas actualmente por la Fiscalía en el pago de comisiones a CDC--, funda una empresa de floristería. La Generalitat es uno de sus clientes. Otro, el Barça. Que, por cierto, tiene problemas con el césped del Camp Nou que, en ese momento, gestiona y adecua esa empresa. 

A través de Prenafeta, por cierto, se produce la entrada de Jordi Pujol Ferrusola, alias Junior, en el mundo de los negocios chupis. Durante su periodo Prenafeta, Junior conoce a otro empleado, con el que hace migas. Se trata de Artur Mas, una persona que en breve estará próxima al núcleo familiar/político de CDC, y que será seleccionada --en la selección participó, al parecer, una Marta Ferrusola muy activa-- para liderar CDC en el trance de la jubilación de Jordi Pujol, y en el ínterin hasta su relevo por Oriol Pujol. 

"Mas era una suerte de Forrest Gump", me dice una voz CDC que estuvo destinada a calentar el asiento del próximo Pujol President durante un tiempo. No pudo ser. Afectado por un caso de venta de políticas, Oriol Pujol desapareció de la política momentos antes del inicio del Procés. Curiosidad metafórica. 

En su última legislatura como parlamentari, se llevó de la biblioteca del Parlament, antes de sus últimas vacaciones, varios libros sobre procesos de autodeterminación. No sabía, se sobreentiende, mucho del tema en el momento inicial del Procés. Del Procés Gump.

Adiós a todo eso 

En 2005, sorpresivamente y sin informar a nadie de su entorno, el Presi Maragall, en pleno calentón en el Parlament, acusa a Mas y a CDC de que "vostés tenen un problema. I aquest problema es diu 3%". Mas, el nuevo líder de CDC, no se aturde. O sí. Le exige que retire lo dicho. Maragall lo retira. Los medios no profundizan mucho al respecto. La Fiscalía empieza una investigación, que acaba como el rosario de la autora. CDC anuncia que presentará una querella contra Maragall, que finalmente retira. Todo vuelve a su cauce. 

Hasta que el cauce se desparrama por su lado menos previsto. En 2012 se inicia el Procés. La primera respuesta del Estado es retirar a CDC, una cultura del Estado no diferenciada, su amistad y protección. El Estado intensifica lo que ya sabe.

 Que la familia Pujol, como cualquier otra familia política española, tiene unos hábitos peculiares en lo económico. Un funcionamiento idéntico, vamos. La del Estado es una operación ejemplarizante, una advertencia seria a CDC. Pero repleta de riesgos. Ejemplo: los socios de los Pujol son también algunos tramos del staff del PP. Incluso se habla de la participación de la Corona en algunas dinámicas. 

La financiación de CDC, en todo caso, no dista mucho de la de cualquier otro gran partido de la Transición. Tal vez su originalidad es que una sola familia ha copado la cúpula del partido durante décadas, y que, al parecer, ha participado activamente en negocios y en el cobro de beneficios que no sólo iban al partido. Nace el caso Pujol, a través de filtraciones del Estado y sus cloacas. 

Un caso lento, demasiado, de azaroso final, vistos sus involucrados. Pero con algunos fragmentos relámpago. En 2014, Pujol confiesa haber tenido dinero ilegal en cuentas extranjeras. Aduce que su origen, cosa poco probable, por otra parte, es un legado de su padre. Esa confesión, en fin, cambia el carácter de Pujol, que aparece en público, desde entonces, como un hombre derrotado. 

En 2015, la familia Pujol va acudiendo a una Comissió d’Investigació sobre ellos mismos. La ciudadanía tiene ocasión de ver a una familia no calculada. Los niños Pujol, que desde los 70 van apareciendo en la prensa como una suerte de media docena y pico de John-John Kennedy, ahora son unos adultos inquietantes, raros, frikis, con negocios extraños y sensibilidades no solucionadas. Jordi Pujol, torpe, envejecido, un hombre que reivindica, sin argumentos, su legado moral, explota en una comparecencia. 

Viene a decir que si se sigue investigando al respecto, "si zarandeamos el árbol, caerán todas sus ramas". Su esposa es más beligerante. Expone su célebre "no tenim un cèntim", y añade que "Catalunya no es mereix una comissió d’investigació". Una frase que viene a sobreentender que Catalunya es, en esa alocución, algo parecido a ella. Si no ella. 

El mundo en el que brilló, en el que ejerció su idea de familia, de "equipo", ya no existe, no le ríe las ocurrencias castizas y, lo que es peor, no la protege. Es una mujer sin musculatura, cuya espalda ha cedido, que viaja desorientada en Els Catalans, Els Ferrocates, el Ferro. La desorientación --y quizás este sea el único rasgo Lady Macbeth en este personaje del pop y de los sucesos-- de Lady Macbeth en el segundo acto, cuando, taciturna, grita. Sólo quiere limpiarse una mancha que no se quiere ir."                (Guillem Martínez, CTXT, 03/05/17)

«Si no financiabas a ETA te convertían en objetivo militar»... la banda extorsionó a más de 9.000 empresarios entre 1993 y 2008

"Las cartas se convirtieron para ETA en un arma tan peligrosa como las propias balas. De hecho, fue el instrumento que la banda terrorista utilizó para extorsionar a más de 9.000 empresarios entre 1993 y 2008.

 Pero la cifra podría ser muy superior, según el estudio «Misivas del terror», realizado por investigadores del Centro de Ética Aplicada de la Universidad de Deusto que será presentado este martes en Madrid.

Su coordinadora, la socióloga Izaskun Sáez de la Fuente (Bilbao, 1970), destaca que la intimidación resultó muy efectiva para la organización, que obtuvo de esta forma la mayor parte de sus ingresos.

P—¿Cómo surgió el «impuesto revolucionario»? 

R—Al principio ETA buscaba contribuciones voluntarias, pero ¿hasta qué punto contribuye uno voluntariamente o contribuye por si acaso para que no se te personen en la empresa dos o tres y te digan: «Oye, estamos luchando por la libertad del País Vasco y tú tendrás que dar una cuota de lo tuyo»? 

El mal llamado «impuesto revolucionario» se acuña tras la muerte de Franco, a partir del 75, que es cuando comienzan a llegar las primeras cartas.

P—En su libro explican que las misivas iban adquiriendo un tono distinto con el paso del tiempo. ¿Cómo se producía esta evolución? 

R—El tono de las cartas iba cambiando a medida que ETA se daba cuenta de que con la primera no conseguía el efecto intimidante y el doblegamiento de la voluntad de las personas a las que extorsionaba. Si una decidía no pagar, empezaba a aumentar la dosis de amedrentamiento. Hay gente que ha recibido hasta siete u ocho cartas. 

Evidentemente, el miedo que pretendían inocular era cada vez mayor, de tal manera que si en un principio se pedía una contribución voluntaria, al final se hablaba de que tanto la víctima como sus bienes y su familia se habían convertido en objetivo militar.

P—¿Qué otros mecanismos utilizaba ETA para inculcar el miedo en sus víctimas? 

R—En el momento en el que descubrían que no había manera de doblegar la voluntad de los extorsionados, las cartas eran más frecuentes y se diversificaban los mecanismos. Primero, las misivas ya no llegaban directamente a ellos o a sus empresas, sino a sus familiares. Incluso a sus hijos menores de edad.

 Entonces empezaban a verse en la diana: los violentos hacían pasquines en la calle que los señalaban como fascistas, realizaban concentraciones amedrentadoras frente a sus domicilios o incluso les dejaban animales muertos en las puertas de sus casas.

P—¿Qué sentían las víctimas cuando recibían una de esas cartas? —Cuando uno recibe la primera carta se hace al menos dos preguntas. La primera es: «¿Por qué me ha tocado a mí?». Esa pregunta adquiría matices diferentes si uno pertenecía al colectivo nacionalista, porque ellos entendían que se ponía en entredicho su compromiso con la causa vasca. 

Y la siguiente era: «¿Quién se ha chivado?», porque tenían la sensación de que había «gente de campo» en su entorno más o menos próximo que había contado a ETA cuál era su situación personal. Es decir, cómo vivía, si tenía o no dinero, si su empresa poseía dividendos o no…

P—«Gente de campo», «impuesto revolucionario»… Parece que ETA consiguió establecer e imponer su propio lenguaje. 

R—Sí, por supuesto. Desde la perspectiva ética nosotros hemos denunciado el uso perverso del lenguaje que realiza ETA, que de alguna manera alimenta lo que fue la justificación o la legitimación social de la extorsión. Hasta los medios de comunicación usaban estos términos. En lugar de hablar de secuestros se hablaba de arrestos. En lugar de asesinatos se hablaba de ejecuciones en manos del «tribunal del pueblo».

P—¿Cuáles eran las consecuencias de no pagar? 

R—Si no hacías caso a las cartas, evidentemente te situaban en el punto de la diana. Podías ser objeto de un secuestro o directamente ser asesinado. Hay gente que, más que las secuelas personales, subraya el sentimiento de culpa que ha sentido por haber colocado a su familia en el punto de mira de los violentos. 

Son familias que han sufrido secuelas después del shock experimentado. Además, hay que tener en cuenta que, en general, no estamos hablando de familias pobres, sino de personas con recursos que parecía que no tenían derecho a sufrir porque tenían dinero. «¡Pero si es un capitalista, que se pague un spa!», decían.

P—¿Consiguió ETA que pagaran muchos empresarios? 

R—Por los estudios que se han hecho hemos podido comprobar que la mayoría no pagó ni se marchó de la Comunidad Autónoma. Pero con el dinero de los que pagaron fue suficiente como para mantener a ETA durante más de 40 años."                   (Entrevista a ENTREVISTA IZASKUN SÁEZ DE LA FUENTE, ABC 25/04/17, en Fundación para la Libertad)