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23/9/20

Macron defiende la libertad de blasfemar

 "La República no admite ninguna aventura separatista", proclamó el viernes el presidente francés Emmanuel Macron en un discurso en el Panteón en París con motivo del 150 aniversario de la proclamación de la República. El 4 de septiembre de 1870, el joven diputado Léon Gambetta proclamó la Tercera República francesa tras la derrota de Napoleón III en Sedán.

Al utilizar la palabra separatismo, Macron tenía claramente en mente el fundamentalismo islámico. "La igualdad ante la ley implica que las leyes de la República serán siempre superiores a las reglas particulares. Por esta razón, no habrá lugar en Francia para aquellos que, en nombre de un Dios, a veces con ayuda de potencias extranjeras, pretenden imponer la ley de un grupo", precisó el presidente sin nombrar en su discurso ninguna religión en concreto.

Además de celebrar el 150 aniversario de la República, Macron presidió la ceremonia de naturalización de cinco nuevos ciudadanos franceses, a los que recordó los derechos y deberes que tienen al adquirir la nacionalidad francesa. Y les instó a defender cada día los valores republicanos porque "la República es siempre frágil, siempre precaria", "no está asegurada". "Es una conquista. Siempre hay que protegerla o reconquistarla".

Dos días después del inicio del juicio de los atentados contra la revista satírica 'Charlie Hebdo' en Francia, Macron recordó que defender la República es también defender "la libertad de conciencia, el laicismo, este régimen único en el mundo que garantiza la libertad de creer o no creer pero que no se puede separar de una libertad de expresión que puede llegar hasta el derecho a blasfemar".

"Ser francés es defender el derecho de hacer reír, la libertad de burlarse, de mofarse, de caricaturizar", añadió Macron, dos días después de que saliera a la venta el nuevo número de "Charlie Hebdo". La revista volvió a publicar esta semana las caricaturas de Mahoma, que ya habían reproducido en 2006 y que la pusieron en el punto de mira de los yihadistas. Para el presidente "ser francés es siempre estar del lado de los combatientes de la libertad".

Macron hizo también alusión en su discurso a la ola de derribos de estatuas de personajes históricos controvertidos en varios países y a las peticiones de rebautizar plazas y calles. Instó a los franceses a amar su historia y su cultura "en bloque". "La República no desmonta estatuas, no elige simplemente una parte de su historia, pues nunca elegimos una parte de Francia, elegimos Francia". "Viva la República, viva Francia", proclamó al final de su discurso."                  (Beatriz Juez, El Mundo, 04/09/20)

16/11/18

Las clases medias constituyen la base del movimiento soberanista catalán, al haber sido afectadas por la crisis y la austeridad con una pérdida significativa de su poder adquisitivo... el proyecto independentista representa una alternativa para ellas, con la idea de que un Estado propio podrá mejorar sus condiciones de vida. Esto se ha visto reforzado con el progresivo declive del movimiento 15-M...

"Entender la fuerza de los regionalismos o de los nacionalismos subestatales es entender cómo se ha modernizado el país". Así empieza, taza de té en mano, Sebastian Balfour, catedrático emérito de la London School of Economics, a proporcionar un análisis histórico para entender mejor la crisis en Catalunya.  (...)

El historiador e hispanista se basa en el ejemplo de Francia que, al igual que España, ha tenido grandes diversidades lingüísticas y étnicas que se han ido homogeneizando en una identidad nacional predominante. La Revolución Francesa fue el principal determinante. "No sólo a través de la administración, de la política, de la educación sino a través de las guerras. La guerra es un crisol de identidades nacionales.

 Es una forma de sublimar identidades locales dentro de una identidad predominante. En Gran Bretaña el proceso fue algo distinto, ya que no fueron sólo las guerras, sino también el proceso brutal de la Revolución Industrial, los principales catalizadores de la identidad nacional británica. 

Como vemos en ambos casos, es la presencia de un Estado fuerte que tiene la capacidad de imponer su control sobre todo el territorio nacional lo que contribuye a favorecer la homogeneización de una identidad nacional".  

Fue menos posible en España, ya que la modernización aquí fue un proceso lento y asimétrico y el Estado español no pudo cohesionar con facilidad todo el territorio nacional. Implicaba que dependía fuertemente de las élites regionales, "no sólo de las de Catalunya y País Vasco, sino también de las locales: los caciques y los poderes fácticos, por lo que no se desarrolló una identidad nacional homogénea tan fuerte como en Francia".

Esta dependencia derivaba considerablemente de la industrialización de Catalunya y del País Vasco produciéndose de esta manera una asimetría entre el centro y la periferia, "creando una situación de dependencia del centro a la periferia". De ahí que ambas identidades regionales se hayan mantenido fuertes en España precisamente por los efectos distintos de la modernización.

De esta manera, señala que la identidad nacional catalana se construyó a raíz de la industrialización y modernización de Catalunya a lo largo del siglo XIX, alcanzando su momento álgido con la Renaixença. 

Esto es lo que no toma en cuenta el fundamento ideológico del independentismo actual, según el profesor Balfour: "La idea de una continuidad de identidad desde 1714 o incluso desde el medievo ignora que la identidad nacional es una construcción bastante moderno. Las identidades antes eran patrimoniales. No eras ciudadano, sino súbdito".

 

Globalización e independentismo


Con la globalización, la identidad nacional catalana y el soberanismo se refuerzan como consecuencia de los cambios que conlleva "la creación de grandes bloques económicos y políticos en los que el Estado nación pierde la importancia dominante que tenía en el siglo XIX".

El hispanista señala que, salvando las diferencias, el Brexit y el movimiento nacionalista catalán están relacionados en que son una reacción a "la progresiva pérdida de legitimidad por parte de los Estados nación", que él caracteriza por la canalización de agravios y reivindicaciones socioeconómicas hacia la política de identidades.

Balfour apunta a la Gran Recesión iniciada en 2008 y la consecuente puesta en marcha de las políticas de austeridad como los otros dos grandes factores que son centrales para entender el nuevo impulso del independentismo catalán. Tal y como afirma el experto, las clases medias constituyen la base del movimiento soberanista catalán, al haber sido afectadas por la crisis y la austeridad con una pérdida significativa de su poder adquisitivo.

"La clase media es la que sustenta el independentismo. La más afectada por la crisis. Lo que pasa es que el proyecto independentista se construye sobre una utopía: la posibilidad de un nuevo Estado nación que puede sobrevivir en un mundo globalizado"

Para Balfour, el proyecto independentista representa una alternativa para las clases medias con la idea de que un Estado propio podrá mejorar sus condiciones de vida gracias a una mejor gestión de su economía. 

Esto se ha visto reforzado con el progresivo declive del movimiento 15-M, "que el independentismo catalán supo aprovechar", vehiculando la idea de que un Estado independiente conllevará una regeneración institucional y una mejora de las condiciones de vida en Catalunya. El profesor Balfour constata cómo "una problemática socioeconómica se ha convertido en una cuestión identitaria".   (...)

Para el hispanista, la apuesta por la independencia, sobre todo por parte de Artur Mas, tenía que ver en parte con la decisión del Tribunal Constitucional en 2010 de rechazar parte del nuevo Estatut de 2006, pero también por fines electorales. "Se veían adelantados por Esquerra, pero también por el 15-M. Veían el riesgo de perder la oportunidad de atraer nuevas capas de la población".

Balfour tilda la alianza entre la CUP, PDeCAT y Esquerra de un "populismo nacionalista independentista", populista en el sentido que busca aglutinar diferentes clases sociales e intereses socioeconómicos en torno a una identidad nacional compartida en contra del otro, el Estado o establishment madrileño.

Para el hispanista, esta unión "encubre múltiples contradicciones en cuestiones socioeconómicas, de cultura política y ambiental". No obstante, ha tenido como efecto inmediato la aceleración del proceso político gracias al peso institucional alcanzado con la entrada de Convergència en el proyecto independentista.

 

Internacionalización del movimiento


El profesor resalta que al proyecto independentista catalán le cuesta ganar la simpatía de la comunidad internacional. "Si hablamos de los gobiernos europeos y la UE, fundamentalmente no quieren independencia para Catalunya porque les amenaza el subnacionalismo en sus propios Estados", señala el historiador.

"Catalunya se ha visto un poco como un país neocolonial que busca su libertad, y no es así ni mucho menos, pero por la proyección de victimismo, reforzado por la represión del franquismo, que es fundamental para la identidad catalana, encontraremos mucha simpatía en toda Europa. Pero los estados han dicho que es un problema interno, no que Catalunya sea explotada".   (...)"         (Entrevista a Sebástian Balfour, hispanista británico, eldiario.es, 12/11/17)

29/11/17

Cataluña ha pasado de modelo a contraejemplo para Córcega. Cataluña ha organizado un referéndum, en el que solo participaron los independentistas, sin acuerdo político con Madrid. Esto no es un ejemplo a seguir...

"Cuando el relato independentista se imponía en las portadas internacionales, tanto el presidente, Emmanuel Macron, como la plana mayor de la prensa francesa condenaron fieramente las aspiraciones secesionistas y respaldaron al Gobierno español en contraste con la tibieza de los medios anglosajones.

 En pleno terremoto político catalán, Jean-Marie Colombani (Dakar, 1948), influyente exdirector del vespertino Le Monde y cofundador del portal Slate.fr, ha visitado recientemente el Instituto Francés de Madrid para explicar el fenómeno Macron: uno de los pocos presidentes franceses en prometer en campaña la implantación de una agenda ‘girondina’ -más descentralizadora- para la centralista Francia.

Colombani, ensayista de reconocido prestigio en el país galo, ha abordado en varios libros los desafíos de la V República, entre los que se encontraba el encaje de Córcega, isla gobernada hoy por una coalición entre autonomistas e independentistas. 

Mientras que el sector mayoritario de la alianza de gobierno (autonomista) anhela una autonomía ‘a la catalana’ previa al ‘procés’, sus socios, los independentistas liderados por Jean-Guy Talamoni (presidente de la Asamblea corsa), aspiran a independizar con un referéndum en los próximos años la isla que vio nacer a Napoleón.

Desde el clásico jacobinismo (centralista) francés, ¿cómo ve la deriva secesionista? 

Lo que pasa en Cataluña tiene una gran repercusión en Francia desde hace años. Primero representó un modelo nacionalista como autonomía en el cuadro nacional español. La esperanza para consolidarlo ha tenido como punto culminante los acuerdos aprobados por el Gobierno de Zapatero con los dirigentes catalanes que convertían a Cataluña en una nación dentro de la nación española. 

Parecía un modelo posible: una nación compuesta por otras nacionalidades. Pero esta visión fue invalidada por el Tribunal Constitucional por la deriva que constataba. Córcega aspiraba en el fondo a ser reconocido como pueblo dentro de la identidad francesa, sin embargo esta noción fue recusada e invalidada por la presidencia de François Hollande.

¿Y qué pasará ahora?

En la próxima década habrá un problema por las presiones para organizar un referéndum de esta naturaleza. Cataluña ha pasado de modelo a contraejemplo para Córcega. Cataluña ha organizado un referéndum, en el que solo participaron los independentistas, sin acuerdo político con Madrid. 

Esto no es un ejemplo a seguir para Córcega, donde se ha pasado del combate violento al político en los últimos 15 años, ha sido un cambio importante. sería desastroso: los independentistas representan una minoría y si esta se manifiesta en un referéndum en el que solo votarían ellos sería muy nocivo para sus intereses.

¿Por qué Francia y sus medios han sido más contundentes que los anglosajones en la crisis catalana? 

Hay una gran diferencia entre Francia y Gran Bretaña: Francia está en Europa y Gran Bretaña no lo quiere estar de momento, al menos oficialmente. Evidentemente, Europa no reconoce la identidad de una secesión dentro de un Estado miembro porque puede suponer un peligro para la propia Unión Europea. 

En la tradición francesa, jacobina, refractaria a la descentralización, constituida República en contra del feudalismo de provincias fuertes y la monarquía, ha habido siempre un poder central en París y un temor a ir demasiado lejos en las reformas que despierten el particularismo y problemas como el corso.

La izquierda ‘bobó’ (burgués-bohemia) sí que ha mostrado simpatías por la causa independentista.

Sí, es lógico, la extrema izquierda apoya a la extrema izquierda, aunque sigue una posición menos ligada al nacionalismo catalán que al hecho de querer propiciar contradicciones y provocar un choque que lleve a una revolución. La insolidaridad de los partidos independentistas de regiones ricas como Flandes o Véneto que se quieren abstraer de la ayuda a las pobres debería hacer reflexionar a la extrema izquierda.

Ya no se habla tanto de las dos Francias.

El gran centralismo del Estado asfixia a la economía, pero no hay dos Francias en las que el norte se oponga a la del sur y viceversa, según los resultados de las elecciones. Hay una brecha enorme por territorios en cuestión de economía, educación… Vemos que cuanto más alejado se esté del centro de las metrópolis hacia lugares más despoblados, más votos consigue el FN.

¿Cómo se responde a este desafío? 

Con Macron parece haber un movimiento de franca descentralización, pero hace falta esperar si hay un pacto girondino – que por cuestiones económicas es difícil de aplicar – y qué mete dentro. No está claro porque, de hecho, como presidente, Macron ha suprimido una tasa que es el principal recurso de los territorios, y el Estado va a suplantar esta tasa.

 ¿Habrá más autonomía para Córcega? Sin duda, pero por el momento no hay nada desarrollado al respecto. (...)"                  (Entrevista a Jean-Marie Colombani, Javier Calero, M'Sur, 24/11/17)

9/10/15

Consejo de Europa: la nación es una comunidad cultural

"Si hay algo que abunda en Europa central y oriental son los pueblos y las fronteras. Pero los siglos, la geografía, los imperios difuntos y dos guerras mundiales se han empeñado en que casi nunca coincidan. Este problema estuvo ayer en el corazón del debate sobre El concepto de nación en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa. 

El documento adoptado recomienda a los 46 países miembros que "refuercen el reconocimiento de los lazos de cada ciudadano con su cultura y su identidad como miembros de una nación independientemente del país en el que vivan" y que superen el debate en torno a la definición de nación.

"El concepto de nación se ha utilizado muchas veces para dividir, para enfrentar, por eso este debate es esencial. 

Actualmente conviven varias definiciones, la francesa, que identifica nación con ciudadanía, pero también la alemana, con nación como pertenencia a una cultura o una lengua por encima de las fronteras", aseguró el autor del informe, György Frunda, un magiar de Rumania y dirigente del partido que representa a esta minoría, la Unión de los Magiares de Rumania (UMDR), adscrito al Grupo Popular Europeo. El problema llegó al Consejo en 2001 a causa de las leyes húngaras para los tres millones de magiares que viven fuera de las fronteras del país, de 10 millones de habitantes.

Poco antes del pleno, este senador rumano reconocía que el debate tenía una clara actualidad en lugares muy alejados de Transilvania. "Creo que el informe puede ser un instrumento para hacer avanzar la discusión que existe en España. Lo importante es que se respeten las realidades que hay detrás de los nombres", explicó Frunda.

Varias de las intervenciones ante la Cámara hicieron referencia a Cataluña. El senador del PSC y presidente del grupo socialista en el Consejo, Lluis María de Puig, explicó ante la Asamblea que "este informe sirve para arrojar luz sobre un tema muy controvertido, porque no es sólo un asunto nominalista; sino que también esconde profundos problemas políticos". 

"Las naciones existen en formas muy diversas, como el Estado nacional, pero también existen otras realidades, que se sienten naciones, aunque no tengan Estado", concluyó Puig. Tras afirmar que pensaba apoyar el informe, el senador del PP, Pedro Agramunt, criticó las referencias a Cataluña porque, dijo, "no es ni ha sido nunca una nación en la historia de la humanidad".

Con Hungría en la UE y Rumania a punto de entrar, el debate entre estos dos países se ha ido enfriando, pero en otros miembros del Consejo, como Rusia, Armenia, Azerbaiyán, Bosnia, Serbia o Moldavia, el problema de las fronteras y las nacionalidades ha sido motivo de guerras, en el pasado o en el presente."              (  , El País, Estrasburgo 27 ENE 2006)

29/1/15

Para qué carajo habré de integrarme yo en la sociedad catalana, vasca o española

"(...) La integración y la identidad. O la identidad y la integración. No es banal el orden de los factores por más que sean difícilmente separables. Cuando un ciudadano francés de procedencia magrebí o subsahariano se integra, en qué se integra realmente. 

En primer lugar, ¿es un ciudadano francés como cualquier otro? Por supuesto que no, porque de ser así no necesitaría integrarse. Un ciudadano que ejerce de tal, con sus derechos y sus deberes, no necesita plantearse si se integra o no. 

Confieso que cada vez que escucho decir que tal o cual persona “se ha integrado en la sociedad catalana” (hace años me ocurría otro tanto con “la integración en la sociedad vasca”) soy consciente de que estoy escuchando a alguien de clase social respetada, que sin ser consciente adopta una actitud de superioridad. 

Para qué carajo habré de integrarme yo en la sociedad catalana, vasca o española. Durante muchos años de nuestra vida soñamos con no integrarnos en nada que no fuera defender nuestros derechos de ciudadanía. 

Porque no teníamos ni derecho a la protesta. Bastaba considerar la dignidad humana y la lucha contra las desigualdades flagrantes como una tarea de cualquier persona digna; aunque aún no fuéramos ciudadanos porque vivíamos en una dictadura.

Sólo cuando hay una situación de superioridad, oculta o patente, se le plantea a alguien la necesidad de que su entorno esté integrado, es decir que comparta la identidad de quien se considera ciudadano de pleno derecho. Ya nadie se acuerda de los Panteras Negras, aquel grupo de negros radicales. 

Ni de su precursor Malcolm X, un musulmán converso, asesinado a los 40 años tras una trayectoria espectacular que pasa por el linchamiento de su padre a manos de sicarios blancos, el trapicheo del hampa, la cárcel, el descubrimiento de la cultura y la lucha contra la desigualdad racial. Un líder. 

El orgullo de ser negro. Hoy apenas nadie recuerda aquella escena, inolvidable para quienes la vivimos, de los dos negros en el podio de las medallas olímpicas de México (octubre del 68) con el puño negro enguantado y los pies descalzos. Pagaron por ello un precio digno de la venganza implacable del odio blanco.

¿A qué llamamos en Catalunya “emigrantes integrados”? A los que aceptan las pautas que marca la sociedad dominante y se niegan a cuestionarlas para ser admitidos en el Olimpo de la Integración. 

El caso de Pepe Montilla, que llegó a presidente de la Generalitat y que ante mis oídos estupefactos fue definido por uno de los dirigentes de Unió Democràtica, de misa y comunión diaria, como un baldón para la histórica institución. Del Barça se hace, pero de Òmnium se nace.

¿Qué es la identidad de los pueblos? Disculpen la vulgaridad pero no conozco otra identidad que vaya más allá del carnet. Ahora que los viejos estalinianos salen del armario para confirmar rasgos identitarios en el siglo XXI, como si emularan la polémica del 48 entre Sánchez Albornoz y Américo Castro, afrontar “la identidad” de un país como Francia se le debe hacer muy cuesta arriba a un beur -joven francés marginal, de procedencia magrebí-. (...)

El mundo galo de la identidad universal sufrió un auténtico espasmo el día que masas de jóvenes aficionados al fútbol despreciaron La Marsellesa. Los campos de fútbol son el retrato más fidedigno de la sociedad en que vivimos. 

El odio nace del desprecio y resulta una penosa paradoja que aquella Francia que marcó con un tiralíneas la división del denominado Oriente Medio, una superficie con toda seguridad superior a esta parangonada Europa de los pueblos, se encuentre ahora con todos los demonios que creía haber exorcizado. Porque ese país de acogida también lo fue de rechazos, tan institucionales como sociales. (...)

La capacidad de asimilación, que no de integración, de la cultura francesa, singularmente parisina, no tiene parangón con ninguna otra hasta la deslumbrante aparición de Nueva York, con características muy diferentes. Porque en esa diferencia está un factor fundamental que es la economía. 

No fue el factor económico el dominante de la asimilación de culturas que hizo a París la capital del mundo. Fueron otras cosas… y la economía. Pero cuando se afirma que sin la crisis económica actual la ruptura y la violencia de los “marginales” no se hubieran producido, creo que estamos abrillantando una falacia.

En las conversaciones de Lyon entre gente asentada, liberal y nada proclive a la radicalidad, había un rasgo llamativo que dado mi deleznable francés no osé explicar, y es que tenía la impresión de que la pequeña burguesía francesa, tan orgullosa de sí misma y con motivos, se había vuelto marxista sin saberlo, como al personaje de Molière le ocurría con la prosa. 

Ahora, tras años de encandilamiento idealista -mucho Mounier, Alain y tradición espiritual jansenista- todos consideraban el factor económico como definitivo, cual marxistas vulgares. Si no hubiera crisis económica nada de esto existiría.

Y eso no es cierto. La crisis dispara los problemas que había ocultado una sociedad complaciente. Los barrios abandonados de todas las ciudades del mundo, no sólo esa banlieue parisina generadora de yihadistas y reyezuelos del menudeo, no son una deriva de la crisis. 
Al contrario, son un producto de las épocas de expansión, de las burbujas y del abandono del Estado hacia sus responsabilidades con la ciudadanía. Porque la corrupción no nace de la crisis sino que crece en la abundancia de la desigualdad.

La destrucción del mundo antiguo, tan corrupto él y tan aparentemente equilibrado, no se hizo para salir de ninguna crisis sino para fortalecer el poder de esos mismos que ahora ponen el grito en el cielo por la inseguridad de su vida y de sus negocios. (...)"         (El odio. Conversaciones en Lyon (2), de Gregorio Morán en La Vanguardia, en Caffe Reggio, 24/01/2015)

2/10/13

El ministro del Interior francés afirma que el proceso soberanista "es difícil de entender para Francia"

"El ministro del Interior francés, Manuel Valls, de origen catalán, ha admitido que el proceso soberanista de Catalunya es difícil de entender para Francia y, aunque ha evitado pronunciarse de forma explícita sobre si está a favor o en contra de la consulta, ha recordado que "Madrid acogió mi padre". 

En declaraciones a Catalunya Ràdio, Valls ha asegurado que la realidad española y la francesa son completamente diferentes: "España es diferente de Francia, tiene autonomías fuertes, es un país muy diferente, y los franceses, muchas veces es difícil de entender".
En este sentido, ha añadido que "nosotros en Francia somos un país muy centralizado, no hay esa fuerza que existe en España, y esta diversidad de España debe ser una fuerza, no debe ser un problema".
El ministro francés ha evitado pronunciarse explícitamente sobre si está a favor o en contra del derecho a decidir de Catalunya: "Siempre he hablado catalán en casa, mi padre siempre ha sido muy catalanista, y al mismo tiempo recordamos siempre que fue Madrid que acogió mi padre en los años 70, antes de que Catalunya recordara que tenía un gran pintor figurativo. Y me parece que mi contesta permite entender qué es lo que yo pienso".
Manuel Valls se encuentra en Barcelona para la inauguración de la exposición Sotto Voce, con obras de su padre, el pintor Xavier Valls, en el espacio Volart de la Fundación Vila Casas."                   (e-notícies, 20/09/2013)

30/1/13

Joan de Sagarra: "no me considero catalán"

"El escritor Joan de Sagarra, hijo de Josep Maria de Sagarra, afirma en una entrevista en Jot Down Cultural que "yo soy francés, tengo otra cabeza. Ahora estoy hablando de este país contigo, pero cuando te vayas será como si hubiera hablado de Ucrania. Lo he vivido y lo conozco, pero…".

En este sentido deja claro que "no me considero catalán, no entiendo esto de la independencia, ni lo vivo". "Me considero muy francés, pero mi Francia, muy contestataria, no tiene nada que ver con la de mi madre. Lo que pasa es que si yo mañana cumplo 75 años tengo que ser ya alguna cosa, y soy más francés que de aquí", añade

También explica que tanto a Juan Marsé como a él, cuando les preguntan por qué no escriben en catalán "sentimos que no forma parte de nuestro mundo. No lo hemos pensado, somos unos tíos catalanes cuyos padres eran catalanes, hablamos en catalán, escribimos en castellano, no se nos ha pasado por la cabeza esto de la independencia y, en todo caso, nos lo tendrían que explicar muy bien y veríamos, pero en principio no"-

"Además es una pregunta que nos hacen muy a menudo y no nos gusta. Hay que contestarla, pero Marsé ya tiene sus respuestas. Le dicen: “Usted por qué no escribe en catalán?, y él contesta que fue a un colegio en castellano, y tal y cual, y ya está". 

Por otra parte, también critica "la “cultureta” o “patufetismo-leninismo” que "va ligada a Jordi Pujol". "Sin él posiblemente no habría 'cultureta'. Hay una especie de 'cultureta' marxista que para mí es más bien el 'patufetismo-leninismo', pero la institucionalización de la 'cultureta' viene con Pujol, y esto dura muchos años". "Y ahora existe la posibilidad de que 'Lady Macbeth' coloque al chico", concluye."             (e-notícies, 21/01/2013)

25/4/11

El monopolio que los nacionalismos periféricos pretenden ejercer sobre sentimientos, paisajes o hitos históricos es el mismo que ejerció el franquismo

"Laura Freixas, escritora, este jueves en El País:

[...] ¿Entonces..? Un libro de la historiadora francesa Mona Ozouf, Composition française, nos hace una propuesta interesante. Nacida en Bretaña en 1931, hija de militantes de la lengua y la identidad bretonas, Ozouf ha vivido toda su vida bajo un dilema a la vez similar y distinto del nuestro.

Distinto, porque en Francia la identidad nacional no ofrece duda: se encarna en el 14 de julio, La Marsellesa, el lema “libertad, igualdad, fraternidad”… Pero ¿cómo conjugar esa Francia si bien se mira tan abstracta, más idea que país, con las vivencias concretas?

En tanto que bretona y consciente de serlo, Ozouf vive su condición en unos términos excepcionales en Francia (donde los nacionalismos periféricos son casi inexistentes) pero muy representativos, en cambio, de la mayoría de nosotros, que a la vez que españoles nos sentimos catalanes, o asturianos o andaluces.

La alternativa que sugiere Ozouf parece muy sencilla, pero es el resultado de toda una vida elaborando sus dos identidades.

Lo que ella propone es vivirlas no como contradictorias, ni tampoco como complementarias: sino que la una -la bretona, hecha de lluvia, de topónimos, de sidra…- sea el contenido concreto que convierta en real, en sentida, a la otra, la francesa, que sin ello resulta excesivamente seca.

No se trata, pues, de ser o francesa o bretona, ni francesa pero bretona, ni siquiera exactamente francesa y bretona, sino francesa en tanto que bretona.

[...] De ese diálogo de sordos entre dos maneras de entender la patria nace un gran malentendido: el de creer que unas vivencias solo pueden tener una determinada traducción política.

El monopolio que los nacionalismos periféricos pretenden ejercer sobre sentimientos, paisajes o hitos históricos es el mismo que ejerció el franquismo, secuestrando lo que nos pertenecía a todos.

No nos dejemos engañar: podemos elegir ser españoles sin ser por ello menos catalanes; ser catalanes puede ser el contenido concreto, vivencial, que damos a nuestra identidad española.

Algo que, por lo demás, la mayoría de los catalanes ya saben, pues el grupo más numeroso de entre ellos, según todas las encuestas, es el formado por quienes nos consideramos, a la vez y con la misma intensidad, catalanes y españoles’." (lavozdebarcelona.com, 21/04/2011)

10/2/10

Los 'carnets' para que los emigrantes adquieran la 'identidad' europea

"Un contrato para ser francés. El Gobierno de Sarkozy obligará a firmar una carta de derechos y deberes a los nuevos ciudadanos - Se exigirá conocimiento de la lengua y respeto a las leyes.

Tras cuatro meses de debatir encendidamente sobre en qué consiste la esencia de lo francés, el primer ministro, François Fillon, dio por cerrada la primera etapa de la cuestión al anunciar una serie de medidas -catalogadas de simbólicas por algunos- encaminadas a reforzar la identidad nacional gala. Propuestas por diferentes ministros, van desde propiciar el canto de La Marsellesa en el colegio a reforzar la autoridad del maestro u obligar a firmar un contrato de deberes y derechos para los nuevos franceses.

El primer ministro anunció también que el presidente de la República, Nicolas Sarkozy, hablará del polémico asunto... en abril, tras las elecciones regionales de marzo. Fillon estuvo ayer acompañado por el alma y motor del envenenado debate, el incansable y activo ministro de Inmigración e Identidad Nacional, Eric Besson, que ayer no abrió la boca. (...)

Identidad francesa

- Naturalización. La ceremonia en la que un extranjero adquiere la nacionalidad francesa será más solemne, con la firma

de un contrato en el quese especifican los derechos y los deberes de su nueva ciudadanía.

- Cada alumno francés contará con un carné ciudadano.

- Se reforzarán las materias cívicas en las escuelas.

- La bandera tricolor será izada en cada escuela con motivo del 14 de Julio.

- Cada clase contará con un cartel en el que se exponga la Declaración de Derechos del Hombre.

- Se estimulará la enseñanza del francés a los extranjeros. Las escuelas serán también centros educativos del idioma para los padres extranjeros.

- Una comisión de expertos sobre la identidad francesa elaborará una nueva lista de medidas." (El País, ed. Galicia, internacional, 09/02/2010, p. 2)

"Las puertas se cierran en Europa.

- Alemania. Las exigencias idiomáticas son uno de los mayores obstáculos para acceder a la ciudadanía. Desde 2007, los criterios son más duros: se exige, a extranjeros que no tienen el graduado escolar, un nivel B1 (capacidad de charlar sin problemas sobre el trabajo y la vida diaria, así como la comprensión de textos oficiales y la redacción de cartas sencillas). En 2008, las nacionalizaciones cayeron un 16%.

Además, en 2008 se introdujo, entre muchas protestas, una prueba de nacionalización que consta de 33 preguntas de un catálogo de 310 (300 para toda Alemania y 10 específicas de cada Estado). Con 17 respuestas correctas se aprueba. El 98% de los examinados supera el examen. (...)

- Italia. El Gobierno italiano se dispone a aprobar esta misma semana el decreto ley que regulará el permiso de residencia por puntos. La idea de la Liga Norte obligará a los inmigrantes que quieran residir legalmente en el país a superar diversas pruebas y exámenes y a ser evaluados cada dos años.

El "pacto de integración" exigirá superar cursos de lengua italiana, Constitución y reglas cívicas, además de cumplir diversos deberes, entre ellos escolarizar a los hijos y tener al día el pago de impuestos. Si plasman esos cuatro requisitos, los inmigrantes tendrán los 30 puntos necesarios para acceder al permiso. Si no, tendrán un año para recuperar. Pero si continúan suspendiendo, serán expulsados. (...)

- España. Los trabajadores extranjeros no firman ningún contrato de integración, como el que existe en Francia, aunque el PP es partidario de introducirlo. (...)

- Reino Unido. Desde noviembre de 2005, todos los solicitantes de ciudadanía tienen que superar una prueba que certifique un conocimiento aceptable del inglés y el conocimiento suficiente de la cultura y de las costumbres de Reino Unido. La prueba prevé una serie de preguntas sobre las instituciones sociales y civiles del país. (...)

En 2008, Reino Unido introdujo el mayor cambio en la normativa sobre inmigración en 45 años. Estableció un sistema de puntos que divide a los inmigrantes en categorías sobre la base del nivel de formación y especialización. El sistema tiene cinco escalones. A excepción del primero, el de los trabajadores altamente calificados (como científicos y emprendedores), todos los demás requieren un tutor. Los puntos también se adquieren por poder adquisitivo y edad." (El País, ed. Galicia, internacional, 09/02/2010, p. 3)

1/12/09

La múltiple identidad francesa

"| El New York Times habla del debate de la identidad francesa. Dice: "Francia, una nación siempre fascinada consigo misma al menos desde los galos, se ha metido otra vez en un extraño debate sobre su identidad". Algo de verdad habrá en la particularidad francesa. Lo demuestra Google. Aunque los italianos, tela también." (Factual.es, 03/12/2009, 9:10 h.)

"La izquierda francesa se niega a entrar en este debate, en el que no ve más que una trampa política. Sin embargo, la opinión pública, si bien consciente de la maniobra presidencial, considera que es útil debatir hoy sobre la identidad nacional. ¿Por qué tal reacción por parte de la mayoría de los ciudadanos? Hay evidentemente varias respuestas. Enumerémoslas aquí sin analizarlas, ya que si bien permiten comprender la emergencia de la cuestión, no conducen a explicarla: el crecimiento de la inmigración en un contexto de desempleo, que sitúa a los inmigrantes en una situación de competencia social con los autóctonos; la pervivencia, en lo más profundo de la consciencia común, de reflejos coloniales que minan la legitimidad de la presencia en Francia de los inmigrantes de las antiguas colonias; el desafío que plantea la emergencia de una identidad europea que pone en evidencia los límites, reales o supuestos, de la identidad nacional; el choque psicológico producto de la existencia de ciudades gueto, donde se desarrollan identitarismos culturales regresivos; el rechazo de la igualdad de tratamiento de las confesiones religiosas, lo que revela, una vez más, el trasfondo "cato-laico" francés; finalmente, la dialéctica rechazo-repliegue-rechazo, que determina tanto la mirada que la mayoría silenciosa tiene sobre los grupos comunitarios como la reacción agresiva de éstos con respecto a la nación de acogida. Podríamos añadir todavía otros factores más. Pero, según el presidente del Senado, Gérard Larcher, el resultado está aquí: "Marianne se hace psicoanalizar".
¿De qué sufre entonces la República? Señalemos en primer lugar que hoy encontramos estas perturbaciones del vínculo social más o menos en todas partes, si bien no producen una teatralización de la identidad nacional como en Francia. ¿No será ésta la manera de enmascarar una crisis provocada esencialmente por la pérdida de confianza de Francia en sí misma, por el debilitamiento de su resplandor mundial, por la reducción de sus capacidades creadoras (sus élites culturales tienen todavía algo que decir al mundo)? Y esta duda sobre sí misma, ¿no podría provocar una suerte de agotamiento identitario transmutado en amenaza venida del exterior? (...)
La identidad de Francia, ligada al tríptico libertad, igualdad, fraternidad, es el contrato político compartido por todos los ciudadanos. Este modelo teórico ha logrado siempre integrar a individuos provenientes de orígenes y de culturas diversas. Sin embargo, hoy no funciona tan bien. Los principales vectores de socialización republicana, principalmente la educación y los servicios públicos, están a punto de disgregarse debido a la adaptación al gran mercado liberal europeo y a la globalización centrada en la privatización del vínculo social. El contrato republicano está en crisis, esto es una evidencia. Es necesario, por tanto, un debate ciudadano, que debería llevar al país a mirarse de frente, a definir claramente las condiciones de la integración para poblaciones que van a seguir afluyendo." (SAMI NAÏR. Marianne en el psicoanalista. El País, ed. Galicia, Internacional, 21/11/2009, p. 8)

"Ser francés es... La cuestión de la identidad nacional sacude a toda Francia. El Gobierno de Sarkozy ha alentado un debate en la Red con miles de testimonios de ciudadanos(...)

¿En qué consiste ser francés?". (...)

"Ser francés consiste en glorificar al hombre y no figurar en ningún currículum; es amar la diferencia, elogiar la tolerancia, rechazar las dictaduras, la corrupción... y no participar en debates como éste".
"Ser francés es leer y escribir la lengua francesa, cantar La Marsellesa en los actos patrióticos y deportivos, enarbolar la bandera, conocer nuestra historia, respetar nuestro Estado de derecho y amar nuestro paisaje. ¡Enhorabuena, señor ministro, por esta iniciativa!".
"Yo soy bretón, francés, europeo, ciudadano del mundo, hijo espiritual de Gandhi, Einstein, Espinoza y muchos más. No necesito una identidad nacional para decir lo que soy: yo soy un hombre libre, y nadie me hará cantar las infames estrofas belicosas de La Marsellesa..."
"Para mí, ser francés consiste en el orgullo de pertenecer a la nación más grande del mundo, tanto por su influencia como por su historia"

"Ser francés consiste en defender los valores ligados a 1.500 años de historia. Ésta se hereda o se merece. Por eso, ser francés no es sólo vivir en Francia. Es ser consciente y orgulloso de nuestra historia común, participar en el desarrollo de nuestro país trabajando y respetando nuestras leyes, nuestras tradiciones y cultura judeo-cristiana: cuando se va a un restaurante, uno no se lleva su propia comida" (...)

"Ser francés no consiste en estar orgulloso de serlo. Tampoco en avergonzarse. Pero no olvidemos que la palabra francesa orgullo [fierté] comparte etimología con feroz. ¿Por qué meter el orgullo en todo? Ya tenemos bastante con algunos comentaristas deportivos...". (...)

Entre las propuestas, hay testimonios emocionantes. Uno es del hijo de un refugiado argelino: "En 1960, mi padre entró en Francia, se hizo francés y declaró: sé que mis hijos no volverán a Argelia jamás. No se equivocó. Ser francés es comprender por qué hemos elegido serlo al quedarnos, enraizarnos en esta tierra, respetarla, incluso cuando no es un paraíso".

"Ser francés es confiar en la educación para la libertad, la igualdad y la fraternidad, las palabras grabadas en los umbrales de nuestros ayuntamientos (y en su página web, señor ministro) no sean en vano. Desde hace 30 años yo contribuyo a ello, enseñando en colegios que no están en los barrios ricos. Ser francés es respetar los derechos humanos, que no se limitan a los franceses, que yo sepa".

"La identidad nacional es plural en Francia. Está mejor representada en el metro que en la Asamblea Nacional"

"Éste es un debate muy práctico: en tiempos de confusión general, nos dividen para gobernarnos mejor. La idea de nación está cerca del fascismo, ya que se asegura que una nación es superior a la otra".

"Todo esto no es sino una maniobra política para provocar a los electores de derecha ante las elecciones de marzo próximo. Yo soy francés por azar, no por elección".

"Si se aman los colores de la bandera, que se amen también los de la piel".

"Francia, como todos los otros países, forma parte de un todo. Así que si usted pregunta qué es ser francés, pues nadie será capaz de adivinarlo. ¿Qué es ser terrícola para usted?". (El País, ed. Galicia, Internacional, 08/11/2009, p. 4)