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8/6/20

Xavier Rius, director de e-notícies: 'Yo no perdonaré a Pujol'... La decepción fue tan grande que me quedó grabada. Como, salvando todas las distancias, la muerte Lady Di o el asesinato de Ernest Lluch. Recuerdas exactamente lo que estabas haciendo...

"El día que Pujol confesó estábamos de vacaciones en Montreal. No se crean: habíamos hecho intercambio de casa. La opción más económica para viajar en caso de familia numerosa. Éramos cinco. Estábamos comiendo un bocadillo en un Subway, un establecimiento de comida rápida, el día antes de volver. Aproveché el wifi para conectarme. Entonces todavía no había roaming. 

Me quedé de piedra. Llamé inmediatamente y di instrucciones de canviar el titular: Jordi Pujol, también.

CDC era el único partido de toda Europa cuyos presidente fundador y secretario general habían dimitido en el margen de diez días por casos de corrupción. Ambos, además, padre e hijo. Pujol el 25 de julio del 2014. Su hijo Oriol el día 15 del mismo mes por el caso de las ITV.

Yo nunca mantuve una relación estrecha con Pujol. A diferencia de Pepe Antich, Francesc-Marc Álvaro o Jordi Barbeta. O el historiador Joan B. Culla, que tardó más de un mes en reaccionar. No lo hizo hasta el 24 de agosto en un artículo en el Ara que empezaba así: “Como me gusta jugar a cartas vistas, empezaré por enseñar las mías”. Luego destacaba que “no había militado nunca en Convergencia ni en ningún lado”. Por si acaso.Otros, como Vicenç Villatoro -que le debe cargos y quizás hasta parte de su reconocimiento literario- creo que ni reaccionaron.

A pesar de todo siempre le traté con respeto. Incluso con admiración. 

Recuerdo especialmente dos ocasiones. Una en la que, ya retirado, vino a Martorell a presentar sus memorias en el 2008. Seguía teniendo el país en la cabeza. Hizo una radiografía impecable -e implacable- del tripartito. Aquello ya se veía que no funcionaba. El viaje de Carod a Perpiñán lo dejó tocado de muerte.

Lástima que luego su sucesores -Mas, Puigdemont, Torra- han superado el Dragon Khan.

Otra en el congreso de CDC de Reus, el que consagró el giro soberanista y la entronización de su hijo como número dos del partido. Me lo encontré en los pasillos de la Fira de Reus y nos pusimos a hablar. Al cabo de un tiempo se acercaron más periodistas e hicimos el típico corrillo. En un momento determinado Pujol le preguntó a uno de los presentes -no sé si a un cámara o un fotógrafo- de dónde era porque tenía acento latinoamericano. Dijo que de Colombia. Pujol le pidió si del interior o de la costa. ¡Se sabía hasta la geografía de Colombia! Lo cual quiere decir que se sabía probablemente la geografía de la veintena de países de América Latina.

Por eso duele todo.

La decepción de Pujol fue tan grande que me quedó grabada. Como, salvando todas las distancias, la muerte Lady Di o el asesinato de Ernest Lluch. Recuerdas exactamente lo que estabas haciendo.

Lo que no sé es por qué Pujol se hizo indepe. Si realmente era por la teoría de “residuales o independientes” como expuso en el 2011 qué había estado haciendo hasta entonces ¿Perder el tiempo?

Aunque, bien mirado, tampoco sé por qué confesó. Si era para salvar a sus hijos con una autoconfesión -como la de Millet, por cierto- más bien aceleró las investigaciones judiciales.
Un hombre de misterios, sin duda.

La única verdad es que el proceso ha arrasado con toda su obra.

No quedará nada. Han sido puestos en tela de juicio TV3, los Mossos y hasta la inmersión lingüística. ¡Hasta la Administración de la Generalitat!

Y no me creo que Pujol no lo vea.

También debe ver que -por lo que respecta a obra de gobierno- Mas, Puigdemont o Torra están a años luz de él.

Ese es el auténtico legado de Pujol. Que lástima."                   (Xavier Rius, director de e-notícies, 07/06/20)

19/2/20

Xavier Rius, director de e-notícies: Tuve que hacer como en las películas: pedir socorro. Es lo que más mal me sabe: parecía aquel diputado de Convergencia, Gerard Figueras, que, en el asedio del Parlament del 2011, tambén pidió auxilio a grito pelado. Aunque a él la he ido mejor la vida...

"Lo primero que hice al llegar a casa tras el susto en la Meridiana fue empezar las memorias de Claudi Ametlla (1883-1968); intelectual, diputado e incluso gobernardor de Gerona durante la República.  (...)

Sin embargo, la obra de Claudi Ametlla iban como anillo al dedo: Memòries polítiques y de Catalunya, paradís perdut. Remarco lo de "paraíso perdido".

Empieza con unas palabras premonitorias de aquella noche del 17-18 de Julio de 1936, cuando el ejército de África ya se había sublevado.

“No passarà res, homes; què vols que passi? Veste’n tranquil” (1), le dijo uno de los amigos de tertulia. Jordi Pujol, en el prólogo (1984), también acierta: “No podemos creer en una historia donde sólo haya buenos y malos”.

Aquí también decíamos que la independencia sería la revolución de las sonrisas.

Un paseo. Bufar i fer ampolles. Estaba a la vuelta de la esquina. La tenim a tocar. 
Luego, para distrarme, hice un poco de zapping. Y me salió la película El tambor de hojalata (1979) en 8TV, sobre la novela homónima de Günter Grass. Por una vez me detuve en la television del conde. Creo que incumple todas las normas del CAC. No echan las películas ni en versión original. El film iba por cuando una familia alemana estaba celebrando la invasión de Rusia. También tenía que ser coser y cantar.

Ya saben lo reacio que soy a comparar el independentismo con el nazismo.

De hecho, a todos lo que lo hacen los bloqueo en twitter sin dar explicaciones. Pero lamentablemente empiezan a haber puntos en común: el matonismo, la impunidad, els carrers sempre seran nostres. No, las calles son de todos. Es la base de la democracia. Desde los griegos.  (...)

¿Cómo es posible que en una ciudad como Barcelona un centenar de personas puedan cortar la Avenida Meridiana dos horas al día durante casi cuatro meses sin que las autoridades intervengan?

Ya estuve hace dos semanas. 

Pero como nadie hace nada -ni Miquel Buch ni Ada Colau ni Albert Batlle ni Miquel Esquius ni el nuevo jefe de la Guardia Urbana, Pedro Velázquez- el sábado decidí regresar.
El resultado lo tienen en youtube aunque, lógicamente, no sale todo.

Fui rodeado, increpado, zarandeado, empujado y agarrado. Se habían quedado con mi cara. Todo muy democrático. Los mismos que te graban no te dejan grabar. 

Sin que, por cierto, los Mossos intervinieran. Se lo miraban a distancia. Tuve que hacer como en las películas: pedir socorro. Es lo que más mal me sabe: parecía aquel diputado de Convergencia, Gerard Figueras, que, en el asedio del Parlament del 2011, tambén pidió auxilio a grito pelado.

Aunque a él la he ido mejor la vida. Expresidente de la JNC, es desde el 2012 Secretario General de Deportes de la Generalitat. Ahora anda investigado por presunto desvío de subvenciones. Al menos su predecesor en el cargo, Iván Tibau, fue campeón de hockey en Macao. Ya lo dijo en su día Ana Botella: había que suprimir las juventudes de todos los partidos. Sólo sirven para medrar. Fue seguramente lo más importante que dijo la entonces alcaldesa de Madrid junto a al “relaxing cup of café con leche”. Y se lo dice un exmilitante de la JNC.

En fin, lo mejor del incidente fueros los sólidos argumentos intelectuales de la otra parte.
Desde “borra el vídeo, subnormal” a “ni gracias ni pollas”. El más divertido fue uno que me dijo que mis argumentos eran de una enorme “bajeza intelectual”. Como confesó que me seguía en youtube no pude menos que darle las gracias. Otro aseguraba que “sabemos lo que haces” -en alusión, supongo, a que cobro del CNI o de la Guardia Civil o de la Trilateral- o que era "muy facha”. Me recordó aquella frase atribuida erróneamente a Churchill: los antifascistas de hoy serán los fascistas de mañana.

Junto al inevitable “no toques los cojones” que es precisamente lo que tiene que hacer el periodismo. Lo contario es publicidad. Uno, en tono amenazante, me aseguró que me lo diría "por las buenas o por las malas". Pero en cuando le dije que me lo dijese “por las malas” no supo qué decir. Finalmente otro u otra -ya perdí la cuenta si hombre o mujer- me conminó a irme. “Somos gente educada y te acompañamos”.

¡Pero si soy del barrio! ¡Yo nací en La Sagrera! ¡Vivía la lado del Hipercor! Ése es también mi barrio.

Una chica, tan histérica como Marta Rovira aquella noche en Palau, iba gritando que “si publicas cualquier imagen te podemos denuncia”. “Si publicas una sola imagen tenemos tu cara y te juro que de denunciamos”, insistía. Ya no les hice caso en mi anterior visita.

Lo dicho: como ha acabado la revolución de las sonrisas.

Todo muy això va de democràcia. El episodio del sábado confirma, en todo caso, lo que ya dije hace dos semanas: es la degradación del proceso. Si estos son los paladines de la libertad, los héroes de la Meridiana, los últimos de Filipinas; apaga y vámonos.

Pero querría decirles también una cosa: os han engañado vilmente. Y estoy dispuesto a decírselo a la cara si me garantizan el respeto a mi integridad física y una tarima. Ni siquiera pido un hotel de cuatro estrellas como Cotarelo.  La independencia no es que esté cerca es que está más lejana que nunca. Y lo peor es que lo sabían. Lo sabían todos: Mas, Puigdemont, Torra, Junqueras, Marta Rovira, Gabriel Rufián.

Uno de los presentes, con el que al menos se podía hablar, me lo confesó por lo bajini: “Todos sabemos que la independencia, hoy por hoy, no es factible pero de aquí seis años seremos independientes”. Lo que no sé es cómo hacía las cuentas. Y porqué dijo seis en vez de veinte, por ejemplo. 

Siempre he dicho que quizás los hijos de Junqueras, Rull, Turull y compañía -traumatizados por lo que les ha pasado a sus padres- lo vuelven a intentar. Yo no puedo predecir el futuro. Pero que sepan también que el Estado estará a partir de ahora siempre avizor. No dejará pasar ni una. Los jueces -incluso antes que los políticos- se han puesto las pilas.

En el fondo sospecho que utilizan a los de la Meridiana como carne de cañón. Para descargar su propia conciencias. Son los estertores del proceso. Como si fuera muy valiente cortar la Meridiana con la ayuda de las autoridades. ¡Pero si la corta la Guardia Urbana!

Esta fue una revolución pija desde el principio. Cómo iban a hacer una revolución gente que hacía paellas en Cadaqués. ¡La revuelta de los oprimidos! Iban a manifestaciones con bolsos de Armani o bolsas de Chanel. Y presumían de BMW en twitter. Aunque fuera de una amiga. Que, dicho sea de paso, era la portavoz de JxCat y experiodista de TV3. Todo queda en casa.

La Meridiana es un síntoma. Están perdiendo la batalla de la imagen. Incluso la del relato.
Aunque les den cancha en el Tot és mou o en el Planta Baixa. Y por mucho que se empeñen Pilar Rahola o Antoni Bassas.

Los vecinos están hasta el gorro. Los bares no hacen caja. Las tiendas cierran antes. Pero no han perdido la batalla de la imagen sólo en la Meridiana. También en Bruselas: Puigdemont y Comín siguen sin grupo parlamentario. ¡No los quieren ni los Verdes! Me lo decía un colega que me ha llamado para darme ánimos aunque les aseguro que ánimos es lo único que me sobra: "cuanto más hablen peor para ellos".

Cuando Clara Ponsatí -que es catedrática de la universidad escocesa de Saint Andrews- mezcla el Holocausto con el proceso sólo consigue enfurecer a los judíos, que ya han sufrido bastante en la historia. Y cuando la alcaldesa de Vic, Anna Erra -maestra para más señas- dice que se puede distinguir a un catalán por el “aspecto físico” está haciendo otro flaco favor a la causa. Es como tirarse piedras en el propio tejado.

Pero, desde luego, la Meridiana es también una muestra de la degradación del espacio público en Barcelona. Sobre todo de las instituciones: de la Generalitat, del Ayuntamiento, de los Mossos, de la Guardia Urbana. Porque ahí en medio, rodeado de encapuchados, me sentí completamente sólo. 

¿Un mierda de periodista como yo tiene que poner de manifiesto la ausencia, la desidia, incluso la incompetencia de las autoridades? ¿Dónde estaba el Estado? ¿Y las administraciones? ¿Para qué pagamos impuestos? A la ida, el que parecía jefe del dispositivo de los Mossos, ya me advirtió que no intervenían porque “es una decisión política” y que “estamos a los órdenes de los políticos”. No perdonen, la obligación de los Mossos -como cualquier otro cuerpo de seguridad- es intervenir para hacer cumplir la ley. Lo contrario es prevaricación. Y, a la vuelta, todavía me dijo que “estaba comunicado a las autoridades” y que ellos “sólo podían proteger la movilización”.

El ciudadano de a pie que se joda. Hasta afirmó que el problema era mío porque “me había puesto en medio de una gente de ideología determinada”. ¡Sólo le faltó decir que había ido a provocar!. Ni siquiera eso era verdad. No pude cruzar ni el paso de peatones. Me reconocieron, me siguieron y me rodearon mientras los Mossos permanecían, a más de 200 metros de distancia, sin mover un dedo.

¿Pero qué Policía hemos construido?

Lo digo con pesar. Yo cubrí la inaguración de la primera comisaría en Vic en 1994. Todavía me acuerdo. Hacía un frío que pelaba.

En fin, tot plegat, no sólo indica la degradación del proceso o de las mismas instituciones catalanes. Indican algo mucho peor: la degradación de la propia sociedad catalana. Incapaz de reaccionar. Al fin y al cabo los que nos mandan son reflejo de esta misma sociedad. Si no podemos elegir a dirigentes más capaces, más responsables y más currantes nos aguarda un futuro negro.

Catalunya está en caída libre.

El Mobile es sólo un síntoma."                  (Xavier Rius, director de e-notícies, 17/02/20)

14/1/20

Xavier Rius, director de e-notícies: No sé si hemos estado en manos -estamos todavía- de unos sinvergüenzas, unos inconscientes, unos pardillos o las tres cosas a la vez. ¿Valía la pena el proceso? El daño hecho por éste es inmenso. De entrada, a la propia autoestima de los catalanes. Catalunya ha demostrado que no es que sea una nación, es que somos una sociedad fallida

"(...) No sé si hemos estado en manos -estamos todavía- de unos sinvergüenzas, unos inconscientes, unos pardillos o las tres cosas a la vez.

¿Valía la pena el proceso? ¿Marear la perdiz todo este tiempo para acabar pactando con el PSOE?(...)

 ¿Para eso le tumbaron también los Presupuestos? ¡Cuantos meses perdidos! Desde luego, Esquerra ha hecho lo único que podía hacer.

Pero el proceso ha vuelto a la línea de salida: El PSOE sólo ofrecerá diálogo dentro del marco constitucional e institucional. Se los han llevado al huerto. La consulta será sobre los acuerdos adoptados, no sobre la independencia, ni siquiera sobre la autodeterminación lo vendan como lo vendan.

¿Ustedes se dan cuenta del daño que ha hecho el proceso? 

No me refiero sólo a los daños políticos -la aplicación del 155, la suspensión del autogobierno, la destitución del Govern, la convocatoria de elecciones desde Madrid- o económicos como la marcha de empresas. Me refiero sobre todo a los daños morales, más imposibles de cuantificar pero que se prolongaran durante mucho tiempo. Quizá incluso generaciones. Una sociedad fracturada por la mitad no se arregla en dos días. 

Las energías gastadas en objetivos imposibles, la degradación de las instituciones -la Generalitat, los Mossos, TV3, el CAC, el Síndic de Greuges-, los numeritos en Palau o en Bruselas.

Por favor, que dejen de ir también de víctimas. Aragonès lo volvió a decir ayer: “hemos de acabar con la vía judicial y policial y dejar paso a la política”. Lo primero que tienen que hacer es autocrítica, examen de conciencia, incluso pedir perdón. Estoy por asumir el lema indepe por antonomasia: “Ni olvido ni perdón”.

¿Que se creían que el Gobierno no tomaría decisiones, que el Estado se quedaría con los brazos cruzados, que la justicia no abriría diligencias, que Europa nos recibiría con los brazos abiertos? Se pasaron por el forro las notificaciones del TC, los informes del Consell de Garanties Estatutàries o de los letrados del Parlament. Incluso el propio sentido común.

El daño hecho por el proceso es inmenso. De entrada a la propia autoestima de los catalanes, después a nuestra imagen exterior -nos hemos convertido en una piedra en el zapato- e incluso si me apuran a nuestra confianza en nosotros mismos. ¿Por qué lo enviamos -lo enviaron- todo a la mierda apenas 40 años de recuperado el autogobierno? ¿Sabemos los catalanes gobernarnos o somos la confirmación de la teoría de Weber?

Un apunte final si me permiten. Esto de Esquerra es un poco esquizofrénico: acabaron el acto con gritos de “in-inde-independència” tras haber aprobado el pacto con los que apenas unas semanas antes llamaban “carceleros”. Pero la culpa no es sólo de Esquerra -Marta Rovira llamando “botifler” a Puigdemont aquella noche en Palau y Junqueras callando- sino de Mas, que puso a Puigdemont -nunca te recuperarás, Artur-; de Puigdemont, que puso a Torra.

También de todos los agoreros mediáticos que propulsaron el proceso -Rahola, Sanchis, Álvaro, etc-; de los intelectuales que callaron o se apuntaron al carro -Cardús, Culla, Ramoneda- de los historiadores que fabricaron una historia a medida -Sobrequès, Riquer y alguno ya fallecido- y sobre todo de una profesión periodística que puso una alfombra roja o directamente excitó al personal: Sanchis, Terribas, Basté, Graset, etc.

¿Dónde están también los valientes? Los alcaldes con la vara, los de la CUP -¡Ana Gabriel salió huyendo cuando ni siquiera le pedían penas de cárcel!- y sobre todo los que presumían en twitter del tot o res: Toni Castellà, Antonio Baños, Titon Laïlla, Jordi Cuminal, Albert Batalla. Bueno sí, algunos continuan pegados al escaño. Espero que por poco tiempo.

Sí, lo sé: me dejo nombres. Este es un artículo de urgencia. Hecho desde la indignación, la tristeza y la incredulidad. Algunos -pocos- lo advertimos. Tiempo habrá de recordarlos para que nuestros hijos y nuestros nietos no olviden de quien fue la culpa del desaguisado, del estropicio, del batacazo. No sólo fueron dirigentes políticos. Tambén sus aledaños.
Catalunya ha demostrado con el proceso que no es que sea una nación, es que somos una sociedad fallida. Hemos vuelto a los tiempos de la tribu.

Y a los incombustibles que todavía creen en el proceso, en Puigdemont o en los milagros hay que decirles claramente dos cosas: no sólo se han cargado la posibilidad de que Catalunya sea independiente -el Estado no dejará pasar ahora ni una- sino que se han cargado una cosa peor: la cohesión social.

Los que tenemos una cierta edad todavía recordamos las vallas que colocó Convergencia a mediados de los 70, tras la muerte del dictador: "Es catalán todo el que vive y trabaja en Catalunya". Luego añadieron "y lo quiere ser". Yo me acuerdo de una en mi barrio, en la Meridiana. Bueno, pues eso. Se han cargado exactamente esto. Han dividido el país en dos sociedades irreconciliables. Y que la cosa no vaya a peor."                 (Xavier Rius, director de e-notícies, 03/01/20)

26/9/19

El Govern y el proceso están en descomposición... Con un presidente que, de presentarse sólo, ¿cuanto sacaría? ¿200.000? ¿300.000? ¿400.000? ¡Será recordado como el presidente de la pancarta!

"(...) Pero voy a decirte otra cosa: el Govern y el proceso están en descomposición.
Y cuanto más tiempo pase, peor para vosotros.

Voy a ponerte un ejemplo, consejera, porque eres más joven que yo y quizá no te acuerdes.

El entonces presidente Montilla convocó las elecciones del 2010 a finales de noviembre: el 28-N.
Golpeado por la crisis económica y las polémicas internas -era el segundo tripartito- apuró al máximo con la intención de remontar.

El resultado es conocido: Mas ganó de calle -62 diputados, que luego desperdició- y el PSC cayó de 37 a 28. El propio Montilla tuvo que irse a casa.

Un dirigente socialista me dijo entonces que habían perdido media doceña de escaños entre junio y noviembre. Si hubiera convocado antes quizá habría salvado los muebles.
Pues eso. Habéis entrado en la misma fase. Peor: sin iniciativa política, sin liderazgo moral, sin controlar la agenda.

Con un presidente que, de presentarse sólo, ¿cuanto sacaría? ¿200.000? ¿300.000? ¿400.000? ¡Será recordado como el presidente de la pancarta!

Con un gobierno a la greña y un electorado desencantado. ¡Lo fiáis todo a TV3! Los medios de comunicación ya no pueden hacer milagros. Y menos en la época de youtube.

Ahora el objetivo del proceso es la amnistía o el indulto. A ver si sacamos los presos a la calle.
Hoy he visto en una calle de Barcelona una pancarta que pedía simplemente la “absolución”.
Ya no es la DUI ni la República ni la independencia. ¡Es la absolución! ¡Para este viaje no se precisaban alforjas!

Lo peor no es eso, lo peor es la degradación de la política catalana, de las instituciones -¡Ribó agarrado al cargo!-, del Govern, del Parlament, de la Generalitat.

Habéis dejado el nivel de Catalunya por los suelos. Ha alcanzado unos niveles impensables para los que, como yo, vivimos el final del franquismo y los primeros años de la Transición con ilusión y esperanza.

No olvideis nunca que con vuestra cabezonería y falta de tacto habeis contribuido a ello. Yo no lo haré."                         (Xavier Rius, director de e-notícies, 18/09/19)

12/2/19

Hay un asunto que jamás podré tomarme a broma, el desgarro social que el Procés ha provocado... todos hemos perdido amistades, aunque los nacionalistas lo nieguen... El conflicto en Catalunya es inevitable. Lo que no sé es si llegaremos a las manos o habrá sangre... Yo creo que quedará una sociedad como el Ulster, dos comunidades separadas y enfrentadas...

"(...) —Más allá de que se hayan marchado no menos de 4.000 empresas de Cataluña, y del callejón sin salida en el que nos han metido unos y otros, hay un asunto que jamás podré tomarme a broma, y ese es el referido al desgarro social que el Procés ha provocado. No sé si esto te afecta, Xavier, en tu círculo familiar y social. Pero todos hemos perdido amistades, aunque los nacionalistas lo nieguen. 

Lo que está claro es que independentistas y no independentistas no nos mezclamos ni nos mezclaremos jamás. Imposible. Como el agua y el aceite, que ni a base de cañonazos. Nadie cambiará de bando, ni habrá olvido ni perdón. Por lo tanto… ¿Deberemos compartir espacio vital en una Cataluña ulsterizada? ¿Terminaremos matándonos unos y otros?

 Insisto: ¿Esto cómo demonios se arregla? Yo creo que ni siquiera soluciones políticas remiendan semejante descosido. Lo siento, tal vez soy muy pesimista… ¿Tú qué opinas?

—Bueno yo soy muy pesimista. El conflicto en Catalunya es inevitable. Lo que no sé es si llegaremos a las manos o habrá sangre. Y ojalá me equivoqué. De hecho, a las manos ya hemos llegado. ¿Ya no recordamos que a Pere Navarro, entonces primer secretario del PSC, una señora le dio un bofetón? Cuando pasó todo el mundo se mostró incrédulo.

 Leí algunas crónicas en digitales que parecía que el dirigente socialista se lo había inventado. ¿Y Montilla? Tuvo que salir por piernas de la manifestación convocada por la ANC y Òmnium contra la sentencia del Estatut. ¡Y era el President de la Generalitat!. Sus escoltas sudaron la gota gorda.

Aquí, una parte del independentismo siempre ha tenido la tentación de la violencia. Por suerte no ha ido a más. Antes del atentado de Hipercor, 50.000 catalanes votaron a Herri Batasuna en unas elecciones. Y los de Terra Lliure miraban a ETA con admiración. 

De hecho, el gran sueño del independentismo era una invasión del Ejército español por la Diagonal. Como en Hungría en el 56 o en Checoslovaquia en el 68. Y si no, una guerra corta, como la de Eslovenia. Aunque ahí no hubo sólo diez muertos como creen sino una setentena y Yugoslavia estaba en desintegración. España no parece.

 Yo creo que quedará una sociedad como el Ulster, dos comunidades separadas y enfrentadas. He estado varias veces. Han avanzado mucho desde la primera vez que fui a finales de los 80 porque al menos ahora ya no se matan por la calle. En resumen: un largo conflicto enquistado. Puede durar generaciones. (...)"                                (Entrevista a Xavier Rius, Julio Murillo, Magazine, 01/02/19)

11/2/19

Director de e-notícies: la prensa catalana tendrá que hacer examen de conciencia. Su credibilidad ha quedado por los suelos... se han agarrado al proceso como a un clavo ardiendo. Se lo han tragado todo. Han hecho genuflexiones al poder. E incluso en algún caso un acto sexual explícito. No me haga decir el nombre… Pero detrás de la responsabilidad de los medios hay una cosa peor: la responsabilidad individual de los periodistas...

"(...)  Lo que realmente pasa es que la política catalana ha alcanzado tal nivel de frikismo que el periodismo sólo puede ir a la zaga si se pone a su nivel. ¡Pero si hasta tenemos dos presidentes! ¡Sólo hablan de presos políticos y exiliados!.

 ¡Hombre, no me jodas! Lo de Tarradellas sí que fue un exilio: ¡treinta y ocho añazos!. O piensa en aquellas fotos de exiliados republicanos cruzando la frontera a finales de la Guerra. Un día Puigdemont se fue a la ópera, lo pillaron y su abogado dijo que sí, que había ido a la ópera pero “obligado”.

Tampoco hay presos políticos. Presos políticos eran, por ejemplo, los de Pinochet, los de la dictadura argentina, los de Cuba, que todavía tienen, o los de Stalin, que los enviaba al Gulag. El consejero de Interior, Miquel Buch, llegó a decir en un mitin que España no es que fuese Turquía sino que era ¡Corea del Norte!. Y este tío manda sobre un cuerpo armado de 17.000 agentes. (...)

El problema es que la prensa catalana tendrá que pedir perdón cuando haya pasado todo. ¡Y de rodillas! Recuerdo que hace años, le dieron el Premio a la Tolerancia a Mario Vargas Llosa. Fui a cubrir el acto. Albert Boadella hizo un discurso poniendo a parir a la prensa catalana. Yo, que estaba en un lateral junto a otros compañeros, estuve a punto de levantarme y aplaudir. En plan de coña, claro. Porque nos dejó verdes. Hoy le doy la razón e incluso diré que se quedó corto. (...)

¿Te has ganado muchos enemigos? ¿Se meten contigo por la calle? ¿Alguien va más allá de los insultos?
 
—Bueno, te insultan más en las redes que en persona. Lo tengo comprobado. Cuando estás delante son muy cobardes. Además, yo soy un tío más bien grandote: 1,82 de altura y más de cien kilos de peso, y eso impone… Recuerdo que una vez el catedrático Sala i Martín me llamó «sanguijuela» en internet. Recogimos un corte de voz de una intervención suya que no debió gustarle, debía de querer, imagino, que pusiésemos todo el programa… 

Cuando presentó un programa de TV3, fui a la rueda de prensa y me senté en primera fila. Hasta le pregunté. ¿Puede creer que no volvió a emplear la palabra «sanguijuela»? Una lástima. Al contrario, me soltó un rollo bíblico para disimular que ni él debía de saber de qué estaba hablando….

Lo que pasa es que es muy triste, porque a mí ya sólo me insultan en catalán. ¡Yo que a los trece años compraba cada día el diario Avui como acto de militancia!. En castellano te dicen: «con usted se puede hablar, si todos los independentistas fueran como usted, Cataluña sería independiente» y otras sutilezas así. Pero en catalán me dicen de todo. 

Lo más suave es botifler («traidor»). Se han llegado a meter incluso con mi madre, que está muerta. Me dicen que soy “repugnante”, que doy “asco”… En todo caso, con el proceso, ha habido una evolución: antes te insultaban sólo los de la CUP; ¡ahora te insultan hasta los del PDECAT!; e incluso gente no precisamente de un nivel formativo bajo: profesores universitarios, empresarios, arquitectos, abogados…

Por supuesto también me insultan colegas. Periodistas de El Punt-Avui —y con cargo, no de a pie—, de TV3 o de El Nacional, el digital de Pepe Antich. Prometo ajustar cuentas con todos ellos a su debido tiempo. No soy rencoroso, pero de momento tengo buena memoria.

Pero diría que los peores son los profesores. Te dicen cualquier salvajada, clicas en su perfil y te das cuenta de que es maestro en escuela pública Si a mí me dicen esto en las redes, ¿qué les deben contar a los alumnos?   (...)

Lo he dicho antes: la prensa catalana tendrá que hacer examen de conciencia. Su credibilidad ha quedado por los suelos. De hecho, la mayoría de medios de comunicación catalanes. Ya sé que les pilló en el peor momento: con la crisis económica y un cambio de modelo, del papel al digital. Pero se han agarrado al proceso como a un clavo ardiendo. Se lo han tragado todo. Han hecho genuflexiones al poder. E incluso en algún caso un acto sexual explícito. No me haga decir el nombre… 

Pero detrás de la responsabilidad de los medios hay una cosa peor: la responsabilidad individual de los periodistas. Porque algunos colegas entre comer lentejas y comer marisco e ir a TV3 eligieron la segunda opción. Sobre todo los palmeros: ¡qué daño han hecho a este país! Un día habrá que hacer la lista. No es que esté yo a favor de hacer listas, y menos listas negras; pero como dijo un día el colega Miquel Giménez, en Cataluña siempre ha habido listas negras, y algunos, además, hemos estado siempre en ellas.  (...)

Lo que pasa en TV3 sí que es un escándalo mayúsculo, y eso no puede ser, porque se trata de un medio público, sostenido por el dinero de todos. Recurren a una trampa habitual: tres de sus tertulianos —cuatro, si contamos el presentador— son indepes, y solo uno es unionista. 

Así pueden decir que son plurales, pero, claro, es una proporción falsa, porque el independentismo nunca ha superado el 47% de los votos. Y en TVE-Catalunya hacen lo mismo, pero al revés. Aquí meten tres unionistas y uno de los comunes para disimular. A mí tampoco me invitan, y que conste que conozco al director de TVE, Eladio Jareño, desde hace más de 20 años.  (...)

—Verás, yo estuve muchos años en La Vanguardia. La quiero mucho, muchísimo. Piensa que en mi casa ya se leía La Vanguardia. Si me hubieran dicho: «oye, tú que eres un exempleado y has puesto en marcha un digital que funciona, ¿cómo lo has hecho?», les hubiera dado consejo gratis.

Pero me duele el papel que han tenido en el proceso. Yo creo que el conde de Godó no debería hacer ni un diario independentista ni un diario españolista, debería haber hecho un diario de referencia, que es lo que esperaban todos los lectores. Con Pepe Antich traspasaron todas las líneas rojas. Y es curioso, porque fue nombrado una semana después de la mayoría absoluta de Aznar. ¡Vaya evolución ideológica y profesional! Antich fue una de las personas que más presionó a Mas para que convocara elecciones anticipadas en el 2012. ¡Vaya vista, el hombre!

Pero lo que yo digo siempre: por encima de un director, está el editor. Bueno, Javier de Godó quizá no es Katharine Graham, la mítica editora del Washington Post durante el Watergate, pero supongo que se lee el periódico. Además, a veces tengo la sensación de que no sé quién está al mando: La Vanguardia va por un lado y Rac1 por otro. 

Tras el batacazo del 155, Basté fichó a Albano Dante Fachín para las tertulias y a otra, de cuyo nombre ni quiero acordarme…, que lo primero que hizo fue insultar a Arrimadas en twitter. ¡Coño, no!, ficha a Joan Coscubiela, que estuvo sublime en aquel pleno del 7 de Septiembre.

El Grup Godó está cogido con pinzas: La Vanguardia no gana dinero, pero tampoco pierde mucho; Rac1 sí lo gana, y 8TV es un pozo sin fondo. Ni siquiera han sabido crear un grupo multimedia. Si yo fuera el conde, vendería La Vanguardia mientras pueda: el tiempo corre en su contra… (...)"      (Entrevista a Xavier Rius, Julio Murillo, Magazine, 01/02/19)

Yo empecé a pensar que fallaba algo en la azotea de algunos catalanes cuando Raül Romeva y Ramon Tremosa denunciaron en el Parlamento Europeo el pisotón de Pepe a Messi...

"(...) —En un intento por desdramatizar un período lamentable de nuestra historia, debemos admitir, de todos modos, que el Procés nos ha dejado infinidad de momentos hilarantes que ni los Monty Python lograrían superar… ¿Nos cuentas cuáles son tus favoritos, esos que te han hecho reír a carcajadas? ¿La armada nuclear china ocupando el puerto de Tarragona y amenazando a Europa? ¿El discurso de Martita «ploramiques» Rovira en el Congreso? ¿El ¡eureka! de Junqueras al entender cómo funciona un sacacorchos? ¡Cuenta, cuenta, que la risa es lo más sano!

Es para ponerse a llorar más que a reír. En las redes sociales han quedado suficientes testimonios gráficos. No voy a entrar en casos individuales aunque recuerdo tíos subiendo a Montserrat dentro de una jaula. ¡Han puesto cruces amarillas en el fondo del mar o en las cimas de las montañas!

Pero hay casos individuales notables como aquel empresario del Cercle Català de Negocis (CCN), la patronal independentista, que iba con una careta de Puigdemont en el coche. ¡Y todavía se enorgullecía!

Lo que pasa es que el frikismo ha llegado a las capas altas del movimiento. Recuerda aquel que salió en un programa de TV3 diciendo que lo que había que hacer era ceder el puerto de Tarragona a la Armada china. El presentador, Jaume Barberà, va ahora en plan tercera vía, incluso se pasó a los Comunes, pero le dio cancha en su programa. 

O aquellos otros, los de la sectorial de Defensa de la ANC, que planeaban crear una flota catalana y llegar al Índico. ¡Qué coño se nos ha perdido a los catalanes en el Índico!.

Yo empecé a pensar que fallaba algo en la azotea de los catalanes, o al menos de algunos catalanes, cuando Raül Romeva y Ramon Tremosa denunciaron en el Parlamento Europeo el pisotón de Pepe a Messi. ¿Recuerdas? Fue en un partido de la Copa del Rey. Lo bueno es que aquí nadie protestó. Parecía lo más normal del mundo. 

En ese momento sí que debieron pensar en Bruselas, por primera vez, que fallaba algo en los catalanes. En otra ocasión, estos mismos y la eurodiputada socialista María Badia preguntaron sobre el vuelo de aviones militares en Cataluña. Como si estuvieran a punto de invadirnos.

¡Tengamos presente que Romeva, con este expediente, todavía llegó a consejero de Exteriores! Ya en el cargo, se fue a Estados Unidos, de incógnito, a pesar de que era también el consejero de la Transparencia, y colgó una foto suya en twitter delante del memorial de Lincoln. ¡Lincoln!. ¡El hombre que hizo una guerra civil de cuatro años para impedir el derecho a la secesión de los estados del sur!  (...)"                  (Entrevista a Xavier Rius, Julio Murillo, Magazine, 01/02/19)

8/2/19

Director de e-notícies: El proceso ha sido un castillo de naipes desde el principio. Está lleno de medias verdades, posverdades, fake news y eufemismos. En la mayoría de los casos, y esto es lo más triste, con la contribución de la prensa. Por activa o por pasiva...

"(...) ¿Te importaría que empezáramos a hablar tras una breve presentación por tu parte? 
 
Yo, en mi perfil de twitter, me defino como “indepe cuerdo”. He estado toda la vida a favor de la independencia y no me hagan cambiar a mi edad —55 tacos mal llevados—, porque suficientes conversos tiene el proceso ya, entre Ernest Maragall, Toni Comín, Raúl Romeva, Ferran Mascarell, etcétera; si bien el más converso de todos ha sido Artur Mas. Mas descubre el catalanismo cuando entra a trabajar en la Generalitat, enchufado por su padre.

Yo, no. Te voy a contar un secreto: a los catorce o quince años, me hice de Convergencia y de las juventudes del partido, la JNC, sector hiperventilado, y a escondidas de mi padre, que era muy facha. Pujol ni siquiera había llegado a presidente. Debía ser el 78 o el 79. Luego lo dejé y me dediqué a estudiar y al periodismo.

 Me di cuenta de que aquello era, si me permites la expresión, una merienda de negros. La mayoría lo único que querían era medrar o abrirse paso a codazos. (Digresión: Precisamente, el día que José María Aznar presentó su último libro en Barcelona, me acerqué a Ana Botella y le dije que lo más importante que había dicho en su vida —aparte del “relaxing cup of coffee”— era aquello de que había que suprimir las juventudes de todos los partidos, porque solo servían para ser utilizadas como trampolín.)

 Pero lo que te decía, volviendo a lo nuestro: Mas ni siquiera era independentista. En el libro que le hizo Pilar Rahola, La máscara del Rey Arturo, todavía dice que «CDC no lleva la independencia en su programa porque perderíamos votos. Sería un héroe, pero en vez de 60 diputados sacaríamos 30». 

Y eso que el libro es del 2010. ¡Además, es exactamente lo que ha pasado!. Ha dejado un paisaje lunar, un desierto, tierra quemada. Empezando por su propio partido: los de la Crida de Puigdemont quieren, ahora, devorar al PDECAT.

Si me hubiera quedado, por supuesto que quizá habría llegado a consejero —algunos de mi época llegaron— o me tendrían a pan y cuchillo en TV3. Yo había ido a manifestaciones con el exconsejero Joaquim Forn, entre otros. 

Además, voy a darte otra razón: está bien que yo no sea otro converso —ni siquiera en el camino inverso—, para demostrar que no todos los indepes estamos tan zumbados como Torra o Puigdemont. No, no… Los hay, pocos, que tenemos los pies en el suelo, que siempre hemos dicho que no se pude conseguir la independencia con sólo el 47% de los votos. Esa es la clave de todo.

Dicho todo esto déjame decirte también —a ti y a los lectores— que ahora no es el momento de la independencia, ahora es el momento de “recoser” la sociedad catalana por dentro. Habría que hacerle un homenaje a Aznar, porque cuando vaticinó aquello de que «antes que España, se romperá Catalunya» dio en el clavo. Ya sé que esto de “recoser” la sociedad catalana lo decía Arrimadas, pero también el presidente del Parlament, Roger Torrent, d’Esquerra, en cuanto llegó al cargo. Yo, ese día, lo felicité por twitter.  (...)

Voy a ser franco: Catalunya no tiene arreglo. En situaciones normales, en caso de una crisis grave como ésta, los países suelen hacer gobiernos de unidad, que es lo que hizo Churchill en la II Guerra Mundial. En este caso, ¿cómo van a hacer aquí un gobierno de unidad, si ni siquiera se hablan en los pasillos del Parlament? Además, la base de la democracia es clara al respecto: cuando unos gobiernan y lo hacen mal, los electores los corren a gorrazos. 

En Cataluña, no. Cataluña es una especie de dictadura perfecta. Lo digo en plan boutade porque, por supuesto, votamos cada cuatro años. Y no se puede comparar nunca un régimen parlamentario con una dictadura. Pero aquí, más o menos mandan siempre los mismos. Pujol no tocó nunca la Ley Electoral. Somos la única comunidad sin ley electoral propia. La excusa era que no había consenso. 

¿Pero cómo la iba a tocar si le beneficiaba? Un voto en Barcelona vale menos que en las comarcas de Lérida o de Gerona. Por eso, aunque el soberanismo lo haga muy mal, la oposición sólo puede aspirar, como mucho, a que pierda la mayoría absoluta. No hay oposición: Ciudadanos por sí sólo no llega, claro. ¿Y quién gobernaría? ¿Te imaginas a Ciudadanos, PSC, Comunes y el PP gobernando juntos? No, es imposible. 

(...) imagíname a mí o a López Tena en una tertulia de TV3 o de Catalunya Radio diciendo verdades: Que no se puede hacer la independencia con sólo el 47% de los votos; que no nos mira ni Dios —lo digo por lo de El món ens mira (“el mundo nos mira”)—; que nadie en la UE nos ha dado apoyo… En suma: que nos han engañado, y sobre todo a sus electores ¡Se les hunde el chiringuito! Le da un síncope a la audiencia. 

El proceso ha sido un castillo de naipes desde el principio. Está lleno de medias verdades, posverdades, fake news y eufemismos. En la mayoría de los casos, y esto es lo más triste, con la contribución de la prensa. Por activa o por pasiva.  (...)"             (Entrevista a Xavier Rius, Julio Murillo, Magazine, 01/02/19)

Niego categóricamente que formaciones como ERC o la CUP sean de izquierdas… (...) ERC son acaudalados terratenientes carlistas de pueblo, y muy católicos muchos de ellos, y los de la CUP los hijos espurios de los anteriores jugando a la revolución de salón con el iPhone

"(...) —¿Tú crees, sinceramente, que el Procés ha sido algo transversal? Yo lo niego. Del mismo modo que niego categóricamente que formaciones como ERC o la CUP sean de izquierdas… 

(...)  ERC son acaudalados terratenientes carlistas de pueblo, y muy católicos muchos de ellos, y los de la CUP los hijos espurios de los anteriores jugando a la revolución de salón con el iPhone… ¿Tú cómo lo ves? ¿Es Cataluña el último reducto del franquismo? Si algo está claro es que la verdadera izquierda, la clásica, es universalista y no está por nacionalismos ultramontanos…  

El proceso es la última revolución burguesa de la historia. Las clases medias golpeadas por la crisis se hicieron de Podemos en Madrid y en Catalunya se hicieron soberanistas. Esto ya se veía en las Diadas. O en las manifestaciones de apoyo a los procesados por el 9-N a las puertas del TSJC: clases medias. 

Además, no sé si soy yo, o es cosa mía, pero tengo la sensación de que la gente que lleva lazos amarillos cada vez parece más mayor. Bueno, desde 2012 han pasado seis años. Y el tiempo no pasa en balde.

 Pero yo lo he dicho siempre: las revoluciones las hacen los que no tienen nada que perder, los hambrientos, los sans-culottes; no gente que veranea en la Cerdanya o en Cadaqués. Esa es la gran tragedia. Aquí no había un Lenin, ni nunca se les pasó por la cabeza asaltar el Palacio de Invierno. Pero mejor, porque yo tampoco creo en las vanguardias revolucionarias.  (...)"                     (Entrevista a Xavier Rius, Julio Murillo, Magazine, 01/02/19)

6/2/19

¿En qué momento “se jodió el Perú”, perdón, Cataluña?

"(...) —Hablemos del Procés, repasando, si te parece, algunas de las cosas vividas estos interminables años. Dime, Xavier: ¿En qué momento “se jodió el Perú”, perdón, Cataluña?(...)

—La versión oficial es que el proceso empezó con la sentencia del Estatut del 2010. Es mentira, claro. A la Diada del 2011 no fueron más de 15.000 personas. Yo cubrí la manifestación, cuatro gatos. Yo creo que hay una fecha clave: el 20 de septiembre del 2012. 

Mas se entrevista con Rajoy, sale, da un portazo y al cabo de cinco días convoca elecciones. Entró para pedir el pacto fiscal y salió indepe. Fue la conversión más rápida de la historia. Recuerdo que, al llegar a Barcelona, salió a la Plaza Sant Jaume. 

Yo también estaba. Confundió la plaza medio llena con un sondeo electoral. Grave error, porque en la Plaza Sant Jaume ¿cuánta gente cabe?, ¿tres mil? ¿cuatro mil personas? Da igual, los que estaban eran los suyos: los de Convergència, las juventudes, los de Reagrupament. ¡Pero si estaba incluso Vicent Sanchis, el actual director de TV3, en primera fila!

En fin, convoca elecciones y pierde doce diputados de golpe. Yo entonces habría hecho como Felipe en el 93: “he entendido el mensaje”. Pero Mas no podía echarse atrás, porque había salido en la campaña haciendo el Mesías: ¡aquella foto con los brazos en cruz! En todo caso, probablemente hay que retroceder hasta Maragall. Maragall se inventó la reforma del Estatut porque quería ser presidente. 

Había que desplazar a CiU del espacio catalanista. Pero fíjate que el Estatut fue aprobado con un 51% de abstención, o sea, que, en realidad, no había demanda real de un nuevo Estatut.
Lo que yo no entiendo, a todo esto, es por qué Pujol se ha hecho indepe. Si como dice es porque los catalanes nos jugamos la supervivencia ¿qué estuvo haciendo durante 23 años? Hay que recordar que el ABC, a principios de los 80, lo nombra «Español del Año».

 La otra posibilidad es que Pujol se haya hecho indepe para salvar a los hijos, pero tampoco me cuadra. Con su confesión más bien los hundió. En todo caso, Pujol debe estar aterrorizado del resultado del proceso. Debe estar pensando: «¡Dios mío!, ¿qué hemos hecho?»  (...)

La pregunta es: ¿cómo un pueblo aparentemente culto como el catalán ha encumbrado a un tipo como Puigdemont o como Torra? Y que conste que a ambos les conozco.
El proceso es el ocaso definitivo de la burguesía catalana. Si la otrora burguesía catalana sólo es capaz de generar liderazgos de medio pelo como Mas, Puigdemont y Torra, apaga y vámonos. Ya podemos bajar la persiana. (...)"                                        (Entrevista a Xavier Rius, Julio Murillo, Magazine, 01/02/19)

5/2/19

¿Cómo la posteridad juzgará a un personaje como Artur Mas? Si yo fuera Mas estaría amargado: prometía mucho y no ha ofrecido nada... ¡Mas la caga en todo!. Hasta mete a Puigdemont a dedo. Mas se ha cargado no sólo su propio partido sino incluso el catalanismo moderado...

"(...) —¿Cómo crees que la posteridad —ya no digo la Historia, que suele ser inclemente con los petimetres—, juzgará a un personaje como Artur Mas?

(...)  —Fatal. Mas se echó al monte porque entre gobernar y tomar decisiones —a veces dolorosas— y echarse al monte, es más fácil lo segundo. ¿Qué quedará de Mas, me preguntas? Nada. Bueno, si llegáramos a ser independientes, sí. Entonces seguro que le dedicarían calles y hasta le erigirían un monumento como el hombre que inició el proceso. Pero lo dudo, tal y como está el patio.

Mira, Pujol dejó la Generalitat, el Teatre Nacional de Cataluya (TNC), TV3 y el inicio del despliegue de los Mossos. Maragall, los Juegos Olímpicos y, mal que nos pese, el Estatut. ¿Y Mas? ¿Qué ha dejado Mas? Lo que te decía, nada. Las leyes omnibus, que fueron aprobadas para borrar la obra legislativa del tripartito y, en algunos casos, las pactó con ERC. ¡ERC votó en contra de leyes que había aprobado con el tripartito!

Hay que recordar que Mas nos vendió, tras siete años de dura travesía del desierto, que él haría el Govern dels Millors, «el gobierno de los mejores», y las reformas que el país necesitaba: la reforma de la Administración, tomar el inglés en serio…. Business friendly, era su motto… Pero nada, no hizo nada de lo prometido. Hizo recortes, pero no reformas. 

Es cierto que se encontró con la crisis, pero yo creo que los catalanes hemos entrado en una segunda decadencia –que será incluso más dura que la decadencia medieval- en parte gracias a él. Artur Mas tenía la autoridad moral suficiente cuando llegó a la Generalitat para haber hecho las reformas que este país necesitaba y cuando las necesitaba. Y no las hizo.

—Pese a que, de todos los muchos energúmenos del Procés, Artur Mas es el máximo culpable de todo lo que vivimos, ha salido, dentro de lo que cabe, bastante bien parado… ¡Ahí lo tenemos, buscando volver, si se lo permite el enajenado de Waterloo, claro! ¿Volverá? ¿Por qué crees que le interesa regresar a la política?

 —Si yo fuera Mas estaría amargado: prometía mucho y no ha ofrecido nada. Estoy siete años en la oposición, pese a ganar las elecciones y, cuando llego al poder, convoco elecciones a los dos años y lo envío todo a la mierda. Por eso le queda el gusano de la política. Volver para intentar rehabilitarse. 

¡Mas la caga en todo!. Hasta mete a Puigdemont a dedo. Mas se ha cargado no sólo su propio partido sino incluso el catalanismo moderado. Y desde luego, el espacio de centro derecha en Catalunya. (...)"              (Entrevista a Xavier Rius, Julio Murillo, Magazine, 01/02/19)



4/2/19

Director de e-notícies: Puigdemont está zumbado... Pero yo creo que a la condición de zumbado o iluminado hay que añadir dos más: una, que es un cobarde... y que también es un mentirosos compulsivo. Pero, desde luego, y como todo político, tiene alma de superviviente. Y, dicho sea de paso, también una flor en el culo...

"(...) —Yo creo que Puigdemont está zumbado. Lo digo con pesar, porque le conozco. Y, además, ha sido presidente de la Generalitat. Esto lo conté en un artículo reciente: una vez llamé a un periodista de Gerona y le pregunté: «¿Tú conoces a Puigdemont?». «Sí, desde hace años», me dijo. «¿Está zumbado?», inquirí. «Sí, pero lo ha estado siempre».
 
Puigdemont no engaña. Alguno de sus biógrafos cuenta que, en la autopista, pasaba por debajo del cartel de Peatge, en catalán, en vez de «Peaje», en castellano, por si los contaban… Y que, para ir a Madrid, pillaba un vuelo internacional que hiciera escala internacional para enseñar el pasaporte y tener la sensación que viajaba al extranjero. Convendrás conmigo que muy cuerdo no es…

Pero yo creo que a la condición de zumbado o iluminado hay que añadir dos más: una, que es un cobarde. Cuando Lluís Companys la lía en 1934 con el 6 de Octubre, se queda en Palau; Puigdemont se larga a Bruselas escondido en el coche. No se sabe si en el maletero u oculto con unas mantas en el asiento de atrás.

 ¿Pero tú te imaginas a un presidente de la Generalitat huyendo de esta manera?. Y lo hace después de haberles dicho a sus consejeros, tras la proclamación de la República, que «mañana todos al despacho». 

Yo vi que era un cobarde el día en que un friki, en un aeropuerto, le dice que bese la bandera española y el tío da no uno, sino dos besos. Porque el otro era un friki, no era un comando del CNI, ni una panda de ultras armados hasta los dientes.

Finalmente, que es también un mentirosos compulsivo. Cuando suspende la república alega que hay diversas iniciativas de mediación, incluso internacionales. Era mentira, claro. No había ninguna. Si hubiera habido alguna, se habría sabido más de un año después. 

Habría salido alguien diciendo: oiga, nosotros lo intentamos. No ha salido nadie. También les dijo a sus votantes, 900.000 en las últimas elecciones, que si ganaba vendría. Aún están esperando, los pobres.

Pero, desde luego, y como todo político, tiene alma de superviviente. Y, dicho sea de paso, también una flor en el culo. Cuando la CUP dice que no le aprueba los Presupuestos se saca de la manga la cuestión de confianza y como había el verano de por medio, alarga la decisión más de seis meses. Y luego pone en marcha una candidatura en tres semanas y le birla la cartera en las elecciones a Oriol Junqueras. Un genio el tío.

—¿Qué futuro le ves a Puigdemont? ¿Es un grano en el culo? ¿Acabará como el marqués de Leguineche, de la “Escopeta Nacional”, haciéndose selfies y tomando el té con los turistas que paguen 200 euros por visitarle en el Museo de la República de Waterloo? ¿Se irá con Marcela a los Cárpatos? ¿Se presentará a las Europeas? Yo creo que en su partido lo odian profundamente. Y en ERC con toda el alma…

—Yo creo que Puigdemotn acabará mal. Muy mal. Ahora sigue haciendo tuits desde Waterloo, saliendo en TV3 de vez en cuando y recibiendo a taxistas en huelga. Hasta ha puesto en marcha su propio partido y ha dejado tirados a los del PDECAT. Pero el tiempo corre en contra suya. Desde luego no le deseo ningún mal. Ni la cárcel. Aunque tarde o temprano lo pillarán. Lo juzgarán y lo condenarán. Cuando lleve unos meses en la cárcel se derrumbará.

 Igual hasta lo deja su mujer. Espero equivocarme, pero que no lo encuentren un día colgado en la celda… Puigdemont no tiene madera de héroe. Quizá entonces se convierta en un mártir y Catalunya, a la larga, sea independiente. Ya me imagino las teorías conspirativas de rigor: lo ha matado el CNI o España. Desde luego, espero equivocarme. Ya digo, no le deseo ningún mal, ni siquiera la cárcel: me parece un pobre desgraciado.  (...)"                            (Entrevista a Xavier Rius, Julio Murillo, Magazine, 01/02/19)