Mostrando entradas con la etiqueta d.8. Administracion bilingue. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta d.8. Administracion bilingue. Mostrar todas las entradas

13/8/20

Mercè Vilarrubias: Los derechos lingüísticos durante la pandemia

 "El I Informe sobre convivencia lingüística en Cataluña (marzo-julio 2020) es de un gran valor. En primer lugar, porque es el primer informe público que aborda la cuestión lingüística durante este periodo de crisis.

 En segundo lugar, porque no circunscribe el estudio a las administraciones en Cataluña, sino que lo amplía para incluir también a la administración central. El informe tiene dos partes: la primera trata de las directrices lingüísticas de las administraciones públicas en el ámbito cultural y la segunda recoge las quejas de ciudadanos y ciudadanas, políticos y asociaciones.

Gracias al informe conocemos que la Generalitat ha promovido desde el comienzo de la pandemia hasta ahora 22 iniciativas lingüísticas en el ámbito cultural (subvenciones a la creación, premios, concursos literarios...) y que todas ellas estaban dirigidas a catalanohablantes, 6 incluían también a hablantes de aranés y únicamente una estaba destinada también a los castellanohablantes (consistente en el VIII concurso de tuitrelatos “Un viatge d’històries”, organizado por los Ferrocarriles de la Generalitat y el Ateneo Barcelonés, con ocasión de la fiesta de Sant Jordi, y al que se podían presentar textos tanto en catalán en español).

Si sumamos las iniciativas lingüísticas de los ayuntamientos catalanes a las de la Generalitat, nos encontramos con que los creadores en catalán pudieron acceder a 71 iniciativas con fondos o reconocimientos públicos durante los primeros meses de la pandemia. En contraste, los creadores en español sólo dispusieron de 10 iniciativas públicas que también incluyeran su lengua. Respecto a los artistas en aranés, estos pudieron acceder a 12 iniciativas.

Estas cifras muestran que hay seguir insistiendo en que la promoción del catalán no debería implicar el arrinconamiento público del español. No porque se tenga que realizar ninguna “defensa” del español sino porque la práctica de limitar al mínimo la posibilidad de la creación cultural en español en Cataluña es una vulneración de los derechos lingüísticos de todos aquellos ciudadanos y ciudadanas que, en Cataluña, tienen el español como su lengua de trabajo.

Hay que buscar un equilibrio entre una promoción justa del catalán y los derechos lingüísticos de aquellos que usan el español. Este equilibrio es posible; lo que se necesita es voluntad política por parte de la Generalitat (absolutamente cerrada al bilingüismo) y los ayuntamientos (algunos de ellos más abiertos).

Respecto al Ministerio de Cultura y Deportes, leemos en el informe sobre convivencia lingüística que, junto con el Instituto Cervantes, ha llevado a cabo nueve iniciativas de tipo cultural desde el inicio de la pandemia y todas ellas están abiertas a creadores en todas las lenguas oficiales del país. Una vez más constatamos la diferencia de actitud entre, por una parte, la administración central, la cual promueve y subvenciona la creación cultural en español, catalán, euskera y gallego y, por otra parte, la administración de la Generalitat, la cual tozudamente desprecia el bilingüismo. 

Así pues, el problema del Ministerio de Cultura, en este caso, no es minusvaloración u “odio” al catalán, el euskera y el gallego. Esta idea forma parte del relato nacionalista pero no se constata en la realidad cuando uno investiga qué hace realmente cada administración. El estado de la cuestión puede resumirse en una frase: miren ustedes sus DNIs bilingües y compárelos con sus tarjetas sanitarias monolingües.

El problema con la administración central es que no es capaz de explicar lo que hace en el campo lingüístico y ha dejado todo el relato lingüístico de la democracia en manos de los nacionalistas. Es lógico que la ciudadanía, en consecuencia, desconozca mayoritariamente qué ministerios e instituciones estatales sí están abiertos a la presencia y uso de las lenguas cooficiales en sus ámbitos de actuación. La información es clave y todos los gobiernos centrales han abdicado de explicarse sobre aquellas iniciativas plurilingües e inclusivas que llevan a cabo. Lo hacen, pero no lo dicen, este es el grave problema y no el supuesto “ataque” a las lenguas cooficiales.

En cuanto a la segunda parte del informe, la referida a las quejas por motivos lingüísticos, hay que destacar que el informe atina en agrupar las quejas en dos grupos: las quejas por la falta de bilingüismo en la administración autonómica y en menor medida, la municipal, la central y la de la UE; y, por otro lado, las quejas contra el bilingüismo.

Durante el confinamiento domiciliario corría por las redes sociales una imagen muy ilustrativa de la posición contra el bilingüismo. Era una foto de un letrero en un parque de L’Hospitalet con informaciones sobre el coronavirus. La información estaba primero en catalán y seguidamente en castellano. Sobre las frases se podía ver un grafiti que alguien había dibujado con las palabras “En Català”. Inevitablemente, uno miraba el cartel y veía que ya estaba en catalán.

 ¿Qué significaba entonces “En Català”? ¿Una contradicción con la realidad de la información bilingüe que el grafiti manchaba? No, la demanda “En Català” tiene su sentido si leemos la estructura profunda de la frase, si añadimos el adverbio ausente pero implícito: “En Català només”. Esto es estar en contra del bilingüismo. Es abogar por la lengua única y protestar por la presencia de la otra.

Ahora que algunos ayuntamientos en Barcelona y el área metropolitana empiezan a mostrarse más proclives a emitir informaciones públicas bilingües, es momento de apoyar estas iniciativas en favor de los derechos lingüísticos de toda la ciudadanía, y explicar que una cosa es estar a favor de la presencia y uso del catalán y otra, muy distinta es estar en contra de la presencia del español, junto con el catalán. El informe de SCC es buen punto de partida para indagar más en esta dicotomía."                      (Mercè Vilarrubias , Crónica Global, 13/08/20)

15/2/13

Su federalismo no era una forma de disculparse frente al nacionalismo quebequés; era una consecuencia de su patriotismo canadiense y de un cabal conocimiento de su país

"En 1968, a la llegada de Trudeau al poder, la querella pertinaz entre Quebec y el Gobierno federal entraba en una fase de ruptura. La mayoría francófona de la provincia vivía la revolución tranquila, proceso de modernización desplegado en tres frentes: secularización de una sociedad hasta entonces sometida a la rígida férula clerical, reformismo económico con ampliación de derechos sociales, y afirmación nacional frente al poder financiero de la provincia en manos de la minoría anglófona.

También el joven Trudeau había sido miembro de fratrías nacionalistas en el Montreal de los años cuarenta. Su paso por Harvard —donde rotuló en la puerta de su dormitorio las palabras “ciudadano del mundo”—, al que siguieron estudios en La Sorbona y la London School of Economics, hizo que las escamas se le cayeran de los ojos y lamentara el gregarismo de su primera juventud. 

A su regreso a Quebec, cumplidos los 30 años, descubrió que su provincia se había convertido en “una ciudadela de ortodoxia bajo una mentalidad de pueblo asediado. Para ser un hombre libre en Quebec uno tenía que nadar contra la corriente de las ideas dominantes y de las instituciones”.(...)

 A lo largo de sus 15 años como primer ministro (1968-1979 y 1980-1984), sus dos obsesiones fueron la paz cultural de Canadá y la reforma constitucional. En cuanto a la primera, su rechazo de todo nacionalismo, ideología que juzgaba inevitablemente reaccionaria y etnicista, no le hacía insensible al razonable sentimiento de agravio de la población francófona. 

A Trudeau le preocupaba la preservación de la cultura y lengua francesa tanto como al más fogoso separatista, y nunca ahorró críticas hacia el nacionalismo anglocanadiense. Una de sus primeras medidas fue la aprobación de una Ley de Lenguas Oficiales que daba, en el nivel federal, el mismo rango a inglés y francés, haciendo de Canadá un país oficialmente bilingüe. (...)

Entonces, en 1980, vino el primer referéndum de independencia en Quebec, durante el cual los vibrantes alegatos en contra de la separación por parte de Trudeau —un quebequense, recuerden— resultaron decisivos para salvaguardar la unidad del país. Trudeau prometió un cambio constitucional si Quebec rechazaba la separación, como así sucedió. 

Salvado el abismo, Trudeau aprovechó el impulso logrado por la victoria para forzar las negociaciones, lograr el acuerdo, repatriar la Constitución e incluir en ella una carta de derechos y libertades fundamentales que recogía los derechos lingüísticos de las minorías.

¿Alguna lección? Muchas. Tras despertar de su ensueño nacionalista, Trudeau no flaqueó en sus convicciones; no buscó asilo en ambigüedades; no postuló quebequismos, como una suerte de nacionalismo de baja intensidad aceptable por sus paisanos; su federalismo —doctrina que dominaba desde un punto de vista teórico— no era una forma de disculparse frente al nacionalismo quebequés; era una consecuencia de su patriotismo canadiense y de un cabal conocimiento de su país. 

Para él, el federalismo era la respuesta racional al derroche de emociones que exigía el independentismo. “Una de las leyes del nacionalismo”, dice Trudeau en La nueva traición de los intelectuales, magnífico ensayo reminiscente del célebre alegato de Julien Benda en 1927 contra los nacionalismos europeos y lectura más que aprovechable para los españoles de hoy, “es que consume más energías en combatir realidades asentadas y difícilmente revocables, que en llegar a acuerdos justos y sensatos”.            ( , El País, 19 ENE 2013)

30/11/12

Hacienda no otorga una pensión de viudedad porque los documentos están en catalán

"Dolores, una mujer que se ha quedado viuda este verano, ha explicado que Hacienda no le ha otorgado la pensión de viudedad porque, según le explicaron desde el ministerio, el certificado de defunción están en catalán y "ellos no tienen porque entender este idioma ".



Durante una llamada en El món a RAC1, ha manifestado que "a primeros de septiembre present toda la documentación que me piden" a la delegación de Hacienda, ya que "mi marido era maestro, por tanto funcionario, y correspondía que esta paga viniera de Hacienda ".



"El 20 de octubre recibo una carta de Hacienda diciendo que quieren un certificado de defunción, que ya estaba presentado, y una serie de documentación" y, en este sentido, ha añadido que "me dicen que les falta el del registro civil español en español ".



Después de hacerle llegar la carta al abogado, éste llamó a la jefe de departamento de Madrid y le respuesta que obtuvo fue que "el expediente está parado porque el certificado de defunción está en catalán y ellos no tienen porque entender este idioma ".

Después de que el abogado le dijera que era legal, la responsable del departamento le dijo que "si usted quiere que esto no quede entre mesa y mesa, es mejor que me presente el certificado en castellano".

Tras la llamada, el presentador del programa Jordi Basté ha calificado el funcionario de "idiota de turno" y ha expresado que esto "es ilegal porque es una lengua del estado". "Si quieres entender el catalán, hablando castellano, lo entiendes", ha concluido."         (e-notícies, 29/11/2012)


Comentario: si en Cataluña se ponen multas a los comercios que rotulan en castellano, si no se traducen las actas judiciales al castellano, a petición de un castellanohablante... pues, o todos bilingües, o todos monolingües...

Algunos ejemplos: 

(1) "Un activista independentista presenta 5.000 denuncias en cinco años contra comercios por utilizar el español", en: http://nacionalismodeandarporcasa.blogspot.com.es/2012/10/un-activista-independentista-presenta.html
(2) "Un juez catalán obliga a un castellanoparlante a pagar la traducción de una demanda" , en: http://nacionalismodeandarporcasa.blogspot.com.es/2012/11/un-juez-catalan-obliga-un.html

7/6/11

Servicio público del Gobierno estadounidense en español

"El crecimiento de la población hispana en Estados Unidos llevó al presidente Bill Clinton a firmar en el año 2000 una Orden Ejecutiva que garantizara el derecho al acceso a la información a todos los ciudadanos estadounidenses que tengan un conocimiento limitado del inglés.

La Oficina del Censo estimó entonces que 26 millones de norteamericanos hablaban español, una cifra que en 10 años se ha multiplicado por dos.

"Se trata de mostrar otra cara del gobierno y cumplir con esa función de servicio público. Al fin y al cabo los ciudadanos pagan por ella con sus impuestos", asegura Laura Godfrey, directora gerente del portal GobiernoUSA.gov.

La página se convirtió en una de las prioridades de la Administración Clinton desde el momento en que empieza a crecer la población hispana, y funciona como contrapartida del portal oficial en inglés, USA.gov. (...)

La página, estrenada en 2005, fue elaborada después de contactar con todas las agencias federales y estatales para recoger toda la documentación disponible para los ciudadanos e integrarla después en temas clave.

A la cabeza siempre está la inmigración, seguido de impuestos y las normas de la Seguridad social. "Se trata de un grupo de población que siempre necesita documentos relacionados con las leyes de inmigración", dice Godfrey. (...)

Godfrey explica que el portal cumple una función especial para los recién llegados que quieren establecerse en Estados Unidos, entender las leyes, la cultura, las normas en las escuelas, cuestiones de salud e incluso enlaces a todas las embajadas y consulados donde pueden recibir información adicional.

"Cualquier cosa que necesiten durante su proceso de integración. Así pueden comprender todos los aspectos de la sociedad norteamericana y en su propio idioma", dice Godfrey." (El País, Blogs, 'USA español', 31/05/2011)