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9/12/19

“Me convertí en negra en Estados Unidos”... de la misma manera que si fueras a Estados Unidos, te volverías blanca. ¿Piensas en ti como blanca aquí en España?

"(...)  Ha dicho: “Me convertí en negra en Estados Unidos”.

Sí, de la misma manera que creo que, si fueras a Estados Unidos, te volverías blanca. ¿Piensas en ti como blanca aquí en España?

La verdad es que no.

En Nigeria, la mayoría de la gente es negra. Sería distinto si hubiera crecido en Sudáfrica, donde ser negro es una identidad porque hay colonos blancos que se quedaron. En Nigeria me consideraba igbo, niña, nigeriana y, a veces, africana. Y luego fui a Estados Unidos y me di cuenta de que era negra, y eso traía una nueva identidad.

 Significaba que la gente suponía que yo no era muy lista y que había crecido en un gueto, sin educación y pobre. La raza es algo muy particular de Estados Unidos. Me costó mucho tiempo empezar a aceptar que era negra. (...)"                    

(Entrevista a Chimamanda Ngozi Adichie, Pilar Álvarez, El País Semanal, 08/12/19)

18/11/19

La quema de banderas indígenas radicaliza el conflicto en Bolivia... “Esta señora no quiere a los campesinos; toda la gente en su gobierno tiene la cara blanca”... en El Alto se mostraron asustadas por las escenas en las que policías de Santa Cruz han arrancado la wiphala de sus uniformes. “Es nuestra bandera y la insultan”, dijo una mujer aimara ...

 "(...) Un vuelo desde Santa Cruz de la Sierra al aeropuerto de La Paz –ciudad colindante con El Alto, capital de las comunidades indígenas de etnia aimara y feudo de Evo Morales– permite comprobar las dos realidades políticas de Bolivia cuatro días después de la renuncia del ex presidente indígena.

En Santa Cruz, la ciudad entera –al parecer desde los más pobres hasta los más ricos– celebra esta semana con banderas nacionales ondeando en cada fiesta callejera la salida de Morales. Hay un respaldo incondicional al nuevo gobierno nombrado por la senadora conservadora Jeanine Áñez, expresentadora de televisión oriunda de la misma ciudad y estrechamente relacionada con el ultraconservador Luis Fernando Camacho, que lideró las movilizaciones contra Morales y ha logrado colocar a políticos de su confianza en el nuevo gabinete boliviano.

Pero en El Alto –una ciudad de casi un millón de habitantes, 600 metros más alto que la capital en la cordillera andina y accesible por teleférico– se respira miedo y rabia. Cientos de indígenas asistieron ayer a mítines convocados espontáneamente en cada esquina de la ciudad, que hace veinte años era una barriada de infraviviendas de La Paz y ahora es un municipio con su propia arquitectura, los llamado cholets –chalés de chola– de arquitectura rococó diseñados por sus dueños aimara.


“Esta señora no quiere a los campesinos; toda la gente en su gobierno tiene la cara blanca”, dijo una aimara que asistía a un mitin en el centro El Alto refiriéndose a los 11 ministros que integran el nuevo gobierno interino. (...)

“Los periodistas están ignorando nuestras protestas y la violencia contra nosotros en El Alto, no dan información sobre lo que pasa aquí, mientras la policía ha cerrado los medios locales”, decía otra indígena. Todo indicaba que la marcha de los campesino pro Morales se enfrentaría una vez mas con los policías antidisturbios en el centro. (...)

La policía y el gobierno acusan a los militantes del Movimiento al Socialismo (MAS) de fomentar violencia y saqueos, pero los aimara denuncian que hay delincuentes que se cuelan en las filas de las protesta anti golpe. “Son infiltrados, y si paseas por El Alto verás que los que más han sufrido saqueos somos nosotros”, dijo José Luis Quispe, uno de los líderes de la comunidad que se identifican por sus bastones dorados. “Aquí la policía ha prendido fuego a casas”, añadió. “Nos disparan y nos gasifican y los periodistas no lo ponen en la televisión”, dijo otra aimara. (...)

Mientras la caída de Evo Morales se celebra con la bandera tricolor nacional –rojo, amarillo y verde– en Santa Cruz y otras ciudades, en El Alto las banderas colgadas de los balcones es la wiphala, una insignia multicolor que representa a los pueblos indígenas –el 60% de la población de Bolivia– y simboliza la plurinacionalidad del estado boliviano desde que Morales ganó su primera elección en el 2006. 

Entonces, el movimiento indígena, que el expresidente lideraba, quiso borrar los iconos colonialistas y racistas de la simbología nacional. Pero desde la renuncia del presidente indígena, se han producido varias escenas en las que la wiphala ha sido destruida por representantes de lo que los indígenas califican como un golpe de Estado. Aimaras entrevistadas en El Alto se mostraron asustadas por las escenas en las que policías de Santa Cruz han arrancado la wiphala de sus uniformes. 

 “Es nuestra bandera y la insultan”, dijo una mujer aimara que paseaba delante de puestos en una calle de El Alto donde se vendían telas con los colores de la wiphala. Áñez, que en el pasado había rechazado el estado plurinacional encarnado en al constitución boliviana, apareció ayer flanqueada por las dos banderas."         (Andy Robinson,  La Vanguardia, 15/11/19)


"(...) El discurso racista y la quema de whipalas —la bandera de las nacionalidades indígenas de Bolivia—, por parte de los seguidores del líder cívico cruceño Luis Fernando Camacho y del candidato opositor Carlos Mesa, encendió a los campesinos aymaras del altiplano, que entraron en El Alto como una riada arrasando puestos policiales y provocando la retirada de los efectivos, según relata el medio digital Bolpress.

La retirada de la whipala del palacio de Gobierno por parte de los policías amotinados o la sustitución de la bandera indígena de los uniformes de los agentes caldearon los ánimos.

 (...) frente al “caudillismo evista” (...) el proyecto cruceño “enfrentó otro caudillo aparentemente antagónico, pero al mismo tiempo complementario: un hombre blanco, empresario, presidente de un ente ‘cívico’, que usó el fanatismo religioso y un discurso abiertamente misógino y que entre líneas promete a los hombres de la sociedad la recuperación del control sobre las mujeres”. (...)

“La Wiphala no es del Evo Morales ni del MAS, es nuestro símbolo de los aymaras, quechuas y otras naciones indígenas y originarias. El temblor vendrá desde abajo. Carajo”, escribió el histórico dirigente campesino Felipe Quispe. (...)"                     (Martín Cúneo, El Salto, 12/11/19)

14/5/09

Identidad de clase, identidad de raza...

""Eres negra, pobre y lo único que puedes hacer es estudiar más que los demás', me dijo mi madre. Estudié, pero fue mi voz la que me sacó de la miseria", sentencia Susana Baca, cantante, compositora e investigadora.

Fue su necesidad de saber sobre sus orígenes, consciente de que como afroperuana siempre se había sentido excluida y olvidada, lo que le llevó a buscar sus raíces. Creció en Chorrillos, un barrio costero a las afueras de Lima, y allí se empapó del legado cultural que los africanos llevaron a Perú como esclavos. "Los afroperuanos no sabían ni siquiera nuestra historia y había que empezar de cero. Soy mezcla de negra e indio. Sentí la segregación siendo niña cuando no fui elegida para el grupo de baile del colegio por ser negra. Es entonces cuando te das cuenta de que algo ocurre. Cuando uno es niño no se ve diferente a los demás hasta que por el color de tu piel te discriminan. En vez de sentir compasión, lo que me dijo mi madre fue: 'Estás sola y lo único que te queda en la vida es ser alguien porque eres negra y pobre". (...)

"Estoy orgullosa de que los jóvenes no sientan esa ansiedad que yo tuve que padecer siendo niña. Es una infelicidad no aceptarse, porque hay que asumir que nosotros hemos aportado mucho a ese país. La mezcla enriquece". (SUSANA BACA: "Era negra y pobre; sólo la voz me sacó de la miseria". El País, ed. Galicia, Última, 12/05/2009 )

4/11/08

La identidad india pertenece a los jefes indios. La identidad catalana pertenece a los jefes catalanes... y nacionalistas

"Es difícil comprender el papel tan importante que el recurso a la identidad de grupo -ahora llamado, en general, "política de la identidad"- desempeña dentro de las sociedades democráticas contemporáneas en relación con una gran variedad de fenómenos, desde la movilización política rutinaria en unas elecciones hasta el malestar civil en épocas de crisis.Los detractores de la política de la identidad hacen hincapié en sus inconvenientes.

Los grupos exigen a sus miembros una lealtad que puede chocar con sus obligaciones respecto a la sociedad, los seres humanos y el bien público... Las divisiones que provoca la política de identidad de grupo desembocan en desconfianza, odio e incluso violencia; no precisamente una receta para la buena salud de las democracias ni la defensa de causas justas.

Los defensores de la política de la identidad presentan un panorama muy distinto. Señalan que los seres humanos no sólo siempre se han identificado con grupos, sino que siempre lo harán. Los seres humanos, dicen, son animales sociales. Además, los individuos se identifican de manera natural con quienes son "como nosotros"; ser como nosotros incluye identidades de grupo voluntarias e involuntarias tan distintas como las de humanos, hombres o mujeres, jóvenes o viejos, cristianos, musulmanes, judíos, heterosexuales, homosexuales o transexuales, y así sucesivamente. (...)

¿Existe alguna forma de superar esta enconada división entre los críticos y los defensores de la política de la identidad? (...)

Pensemos en un caso muy significativo de justicia denegada a causa de la política de la identidad: Julia Martinez vivió en la reserva de Santa Clara de los indios pueblo, en el suroeste de Estados Unidos, toda su vida. Se casó con un navajo y tuvieron ocho hijos a los que educaron en la reserva, donde aprendieron a hablar la lengua tradicional de los pueblos, tewa, y a respetar sus costumbres y tradiciones. Como Martinez se había casado con alguien que no era de la tribu, ni ella ni sus hijos podían tener la ciudadanía ni los derechos sociales de los pueblo. Si Martinez hubiera sido hombre y se hubiera casado con alguien de fuera, entonces sí habrían conservado todos los derechos correspondientes. Martinez presentó una demanda contra las autoridades tribales (...)

Martinez perdió la demanda porque, en el Tribunal Supremo de Estados Unidos, dividido, la mayoría decidió que "derogar las decisiones tribales, por buenos que sean los motivos, es destruir la identidad cultural bajo la apariencia de proporcionarla". (...)

El caso de Martinez ilustra lo que tiene de malo la idea de conceder soberanía absoluta a cualquier grupo. Martinez perdió su demanda de igualdad de trato no por su identidad de grupo, sino porque la mayoría de los miembros del Tribunal Supremo de Estados Unidos decidió ceder la soberanía absoluta a las autoridades pueblo -todas ellas, varones-, pese a que eso suponía derogar la igualdad cívica, la libertad y la igualdad de oportunidades para las mujeres pueblo. No existe ninguna prueba que indicase que la identidad pueblo habría quedado "destruida" por conceder esos derechos a las mujeres. Las identidades de grupo son múltiples, no singulares.

Una visión democrática de la política de la identidad debe identificar los aspectos positivos y problemáticos que tiene la identidad de grupo en la política democrática." (AMY GUTMANN: La mujer del navajo contra la tribu pueblo (El País, Ed. Galicia, Opinión, 31/10/2008, p. 33)

14/7/08

Indigenismo ¿democratismo? o sólo... buenismo

“P. En Europa hay una cierta fascinación con la causa indigenista. ¿Bolivia es un país tan indio como se dice?

R. Europa tiene que romper el problema de su mala conciencia y su visión roussoniana de Evo Morales, que es terriblemente perniciosa, y juzgarlo por si es buen o mal presidente, independientemente de su color. Bolivia es un país con una gran presencia indígena. Desde un punto de vista étnico y racial, si usamos el término, podemos pensar que el 45% de los bolivianos son indígenas. Pero ésa es una lectura inaceptable. Juzgar las características de un país por su origen étnico lleva al peligro de suponer que tienes que hacer una Constitución para los indígenas y entonces hacer lo que se intenta combatir: una Constitución con un plus indígena y no en la búsqueda de la igualdad. El principio básico de un ciudadano, un voto, la libertad individual y el criterio de la conciencia individual como algo fundamental, creo que es un aporte occidental del cual no se debe renegar.” (CARLOS MESA: "Evo Morales tiene al país preso de sus prejuicios". El País, ed. Galicia, Internacional, 09/07/2008, p. 6)