"El día de la despedida de Mas
como presidente del PEDECAT le pregunté de sopetón: “¿Qué legado
deja?”. Se me quedó mirando y, tras unos instantes de duda, me preguntó:
“¿Yo personalmente?”. Tuve que decirle que, claro, que no iba a ser yo.
Que yo era un simple periodista. Él se iba. Él había convocado la rueda
de prensa.
Volvió a insistir: “¿Qué dejo como legado? ¿En qué sentido?” Entonces
recordó que había sido consejero de Pujol durante ocho años y
presidente otros cinco. Hasta mencionó sus victorias aunque, como se
sabe, apenas gobernó un lustro. Cuando a media respuesta, le dije que no
sé si daba cuenta pero sólo mencionaba cargos y campañas electorales
me dijo que no me impacientera y echó mano del proceso.
¿Pero se dan cuenta de que no hay obra de gobierno? Pujol será un
chorizo -eso tiene que confirmarlo una sentencia judicial- pero al menos
deja la Generalitat tal y como la conocemos ahora, TV3, los Mossos y
hasta el Teatro Nacional de Catalunya (TNC).
Mas no deja nada. Se lo ha cargado todo. Para empezar su carrera
política. Prometía tanto. Deberían estudiar el caso en Esade: como
hundir tu propia imagen de marca. En Catalunya sólo hay otro ejemplo
similar: el de Joan Laporta. (...)
Podría haber sido alcalde de Barcelona o presidente de la UEFA pero
jugó mal sus cartas. Coqueteó con Repagrupament, una escisión de ERC,
para acabar fundando Solidaritat. Al cabo de unos meses estaba peleado
con López Tena y Uriel Bertran. Acabó en el grupo Mixto haciendo favores
a Convergencia.
Lo de Mas tiene más mérito. Además de su carrera, ha hundido su
partido. La formación que encarnó las clases medias de este país durante
30 años -y que fue una extraordianaria máquina de poder- ya no existe.
CiU ha desaparecido, Unió también, CDC se ha trasmudado en el PDECAT. En
el consejo nacional del sábado hacía un llamamiento a agarrarse a JxCat
como un clavo ardiendo.
Pero no sólo se ha cargado el mapa político: se ha cargado también el
mapa ideológico. El hombre iba como loco para pactar con la CUP. Del
centro a la derecha no ha quedado nada. Habrá que reconstruirlo desde
cero.
Y de momento las opciones que han surgido (Lliures, Units per
Avançar) están muy verdes. ¡El exsecretario general de Unió ha tenido
que refugiarse en las listas del PSC!. Iceta, vistos los resultados
electorales, tampoco ha conseguido atraer el catalanismo moderado.
Hay una foto que ilustra esta situación: la que publicaba La
Vanguardia en portada al día siguiente de la proclamación de la
República y apenas unas horas antes que Rajoy aplicara el 155.
La imagen
es de David Airob, justo es reconocerlo. Una imagen vale más que mil
palabras: Se ve a Puigdemont, tras su discurso en las escaleras del
Parlament, rodeado de diputados de la CUP con los puños en alto. Ahí el
PDECAT perdió definitivamente los papeles.
Pero donde ha tenido el expresidente más vista ha sido con el
proceso. En el pleno del Parlament del 16 de julio del 2010, después de
la sentencia del Estatut, dijo que había que empezar “un nuevo camino
sin límites” pero que tenía que ser "evitando al máximo las fracturas
sociales dentro de Catalunya”. Si se descuida
No sé si se dan cuenta: pero el único legado de Mas ha sido poner a
Puigdemont a dedo. Y ya saben que, en política, todo es susceptible de
empeorar. Estamos en ello." (Xavier Rius, director de e-notícies, 14/01/18)
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