"Jamás he estado de acuerdo con el aforismo “los enemigos de mis enemigos
son mis amigos”, ni con ningún otro de corte parecido como “los amigos
de mis enemigos son mis enemigos”.
Sin embargo, el nacionalismo catalán,
como fiel seguidor de Carl Schmitt, se fundamenta en el binomio
amigo-enemigo, secesionista o no secesionista, por eso no tienen
inconveniente en meter en el mismo saco a todos los que no voten la
lista de Junts pel sí (aun cuando la pluralidad sea total) y
calificarlos en conjunto de militantes del PP y seguidores de Aznar.
(...) partidos como Esquerra Republicana o personas como Romeva, que se
consideran de izquierdas, no tienen ningún empacho en ir en la misma
lista que Convergencia; y es que los enemigos de mis enemigos (y en este
caso el enemigo es el Estado español) son mis amigos. Para el
nacionalismo, Cataluña se configura, adquiere fuerza y entidad por la
oposición a España. “España nos roba”.
El binomio Cataluña-España es el
eje sobre el que gira todo el discurso nacionalista, amigo-enemigo. El
enemigo es el Estado español, pero también alguien más, porque todo
aquel que no es amigo se convierte en enemigo. Quien no se declara
independentista es de los otros, un traidor a Cataluña, del PP, un
facha.
El criterio político amigo-enemigo delimita y se superpone al
criterio ético de bueno-malo.
Es bueno lo que beneficia al
independentismo y no hay nada malo si se puede cubrir con la senyera. La
corrupción en Cataluña no existe. Se tapa por todos los medios al
alcance y cuando ya resulta imposible ocultarla se mira al dedo en lugar
de a la luna, y se dice que es un ataque a Cataluña. (...)
Ante el binomio amigo-enemigo, desaparece la dualidad verdad-mentira. Es
verdad lo que ayuda al secesionismo, y de ahí todo un discurso que no
se sostiene y que nos haría reír si las consecuencias no fuesen tan
trágicas, pero que sirve para embaucar al personal. Esa idea del Estado
español persiguiendo y esclavizando a los catalanes, cuando en ninguna
otra etapa Cataluña habrá gozado de más liberad y de una mayor cota de
autogobierno.
Cataluña oprimida y esquilmada, cuando es una de las
Comunidades con mayor renta per cápita de España. El Estado español como
el enemigo de Cataluña, cuando han sido catalanes los que han
participado en una proporción bastante mayor que los naturales de otras
Comunidades en el diseño y gobierno del propio Estado. (...)
Cómo no tomar a risa el discurso victimista de Mas, al descubrir que es
el presidente de Comunidad Autónoma que más cobra. Un 40% más que el de
Madrid, un 50% más que el del País Vasco, que son los que le siguen en
el ranking, y casi tres veces lo que percibe el último de la cola, el de
Cantabria. El propio presidente del Gobierno central cobra bastante
menos, casi la mitad. Los catalanes estarán oprimidos por el Estado
español, pero el presidente de la Generalitat parece que no. (...)" (Juan Francisco Martín Seco en Republica.com, 07/09/2015)
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