2/3/17

Generalitat y CUP decapitarán la cúpula de los Mossos por no apoyar la ruptura

"Batlle tiene que caer”. La frase la pronuncia un miembro de la CUP a preguntas de El Confidencial. El aludido es Albert Batlle, director general de los Mossos d’Esquadra, un exsocialista que llegó al crucial cargo que ocupa gracias a los buenos oficios del entonces consejero de Interior, el democristiano Ramon Espadaler (UDC). 

La semana pasada, a Batlle se le ocurrió afirmar que, en caso de que un juez ordenase la detención de la presidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell (de nuevo en el punto de mira tras la nueva querella por desobediencia que presentó la Fiscalía el pasado jueves), no dudaría en obedecer al juez. Por algo los Mossos d’Esquadra son una policía judicial.

De ahí que la CUP haya puesto el grito en el cielo inmediatamente. “Hemos hablado con gente de ERC y con algunos círculos de Convergència y son del mismo parecer. Piensan lo mismo que nosotros: Batlle tiene que caer. En estos momentos, solo lo sostiene un sector de Convergència”, admite a El Confidencial una fuente interna de la CUP. 

Y subrayan que “hay negociaciones en torno a estos temas de la seguridad con el Govern”. De momento, sin embargo, el director general seguirá en su puesto, “porque el Gobierno no quiere destituirlo, ya que sería como vender a la opinión pública que claudica ante la CUP”, insisten las fuentes. Además, los diputados de la CUP aprovechan, con ese pulso, “para posicionarse ante la militancia, que les pide más dureza”.

Para los próximos meses, los ‘cuperos’ esperan una “reestructuración” de la cúpula de la policía autonómica “que servirá también para asentar el proceso”. Esa reestructuración debería llegar en “dos meses, o tres a lo sumo. Y se aprovecharía para cesar a Batlle dentro de esa mayor reestructuración, de modo que su cambio no se vincule a presiones de la CUP ni a la anécdota de la semana pasada.

 Pero lo importante es acometer esa reestructuración para controlar a los Mossos ante la ruptura con el Estado español”. Porque esa es otra. ¿Qué papel juegan los Mossos en el ‘procés’? Desde las filas de Convergència y de ERC, quieren desligar el papel que puedan jugar los agentes autonómicos de las decisiones políticas

 “Son funcionarios como otros, por lo que no debemos ponerlos en un compromiso”, señala a este diario una fuente de JxS. Pero no hay duda de que un sector importante quiere un posicionamiento político para el caso de que se llegue a la desobediencia institucional. En ese momento, afirman los más radicales, los Mossos d’Esquadra deberán ponerse a disposición del Parlamento catalán y del Govern aunque estos desobedezcan las leyes españolas.

 El exjuez y exsenador Santiago Vidal ya presumía en sus conferencias por los pueblos de Cataluña de que el Ejecutivo de Carles Puigdemont había reunido a los 15 comisarios y que estos habían prometido lealtad a las instituciones catalanas y desobediencia a la legalidad española. Pero no todo es tan sencillo.

 “Somos una policía judicial y actuaremos conforme a la ley”, asegura uno de esos comisarios a El Confidencial, contradiciendo a Vidal. Y otro añade que “no se puede hablar a la ligera de un tema así”. Desde la propia CUP, se desconfía de las afirmaciones de su compañero de filas y se admite que no es tan fácil manejar un cuerpo como ese y hacer que obedezca consignas políticas. (...)

Estas fuentes señalan que “a los más altos cargos, es decir, al consejero Jordi Jané y a Albert Batlle, el hablar de desobediencia, como hace la CUP, les rechina. Y al ‘conseller’, los radicales le piden gestos que no hace mientras Puigdemont no puede hacer otra cosa que confirmarlo cada día en su puesto. Si se alinean con la desobediencia a la legalidad española, quedan deslegitimados, porque lo que está claro es que nadie puede venir a decir que nos pasemos la Constitución por el forro”.  (...)"        (El Confidencial, 28/02/17)