"(...) Algunos veteranos militantes de CCOO argumentan, para mantenerse en
el sindicato, que este formó parte de la Asamblea de Cataluña durante el
franquismo y que uno de los cuatro puntos constitutivos de esa
organización era la recuperación del Estatuto de Autonomía, sin
reconocer que nadie planteaba el derecho a la separación y menos el de la autodeterminación para Cataluña.
UGT y CCOO de Cataluña hace ya muchos años que no forman parte de las
confederaciones de sus sindicatos en el resto de España, desde el mismo
momento que declararon en sus estatutos que eran sindicatos nacionales de Cataluña, contradiciendo y vulnerando los estatutos de las organizaciones confederales de sus propios sindicatos a nivel nacional.
Con las numerosas aportaciones de dinero público concedidas por la
Generalidad han sido puestas al servicio de la causa burguesa del
catalanismo, impensable e impresentable para organizaciones de la clase
obrera. Se pretenden organizaciones sociales pero se han convertido en instrumentos de la oligarquía política y económica, de control de los trabajadores, a los que han traicionado en sus intereses y principios internacionalistas.
La segunda traición la hacen a su ideología política, comunista o
socialista, por cuanto romper el internacionalismo de la clase y aceptar
la dirección de los procesos dirigidos por el capitalismo y la
burguesía que es su clase oponente, les convierte en una organización
amarilla, sin principios y por tanto de puro y duro poder social y económico, como lo son las mafias o los carteles.
La tercera traición la hacen al Estado social y democrático de
derecho que aseguran defender, por cuanto intentar romper, con métodos
de pronunciamiento y anticonstitucionales, las bases del Estado del bienestar en España. Es antidemocrático y antisocial y contrario a los intereses de los trabajadores. Véase La traición de clase de la izquierda nacionalista en España, y su impacto sobre la economía española, de Diego Guerrero.
Numerosos intelectuales y profesores de las propias filas del
socialismo ya han manifestado y demostrado que socialismo y nacionalismo
son incompatibles, y que la izquierda no puede favorecer procesos
nacionalistas capitalistas sin traicionar a la clase trabajadora o sin dejar de ser organizaciones de izquierda (La cuestión nacional, perspectiva de clase y anti imperialista)." (Ángel Hernández Guardia es presidente de 12-O Moviment Cívic, lavozdebarcelona.com, 30/06/2013)
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