"– Los nacionalistas no estarán entre sus fans. ¿Sigue pensando que «el nacionalismo atonta»?
– La idea de la identidad, de que es más importante la genealogía del
grupo social que los derechos y deberes de la ciudadanía, es
retrógrada. El nacionalismo es una idea reaccionaria que va contra esa
modernidad política que consiste en tratar de buscar pautas ciudadanas
cosmopolitas trasnacionales.
Todos los estados están compuestos de
grupos y naciones diferentes. Los estados son precisamente renunciar a
esos signos de identidad del pasado para buscar signos de identidad
comunes en leyes, constituciones, etcétera.
– El PNV jugó un papel vital en el acuerdo de paz del Congreso.
– Una cosa es que no comparta el ideario nacionalista y otra que
piense que todo el mundo es igual. Hay un nacionalismo que, bueno,
aunque sea solo un barniz, da valor a otras cosas: a instituciones, a
leyes, a acuerdos…
El nacionalismo del PNV está en esa línea; tiene un
barniz severo aranista todavía, pero posee otras cosas que hacen que sea
mucho más interesante llegar a acuerdos con ellos.
– ¿Hay un nacionalismo español?
– Naturalmente. Todos los grupos humanos propenden a mitificarse.
Basta que los guiñoles franceses se metan con nuestros deportistas para
que nos lo tomemos como una afrenta. Son reacciones de grupo, de
caserío.
Precisamente los años de franquismo y de hiperinflación de
nacionalismo español patético y autoritario vacunaron a muchos contra
los excesos nacionalistas.
Y, al contrario, ahora hay un miedo a
cualquier afirmación de que España es un Estado de Derecho, de que los
vascos no solo somos españoles sino que hemos participado de forma
importante en la creación de ese país.
– Hay quien sostiene que ese nacionalismo español se ha beneficiado de ETA.
– Por reacción. Lo mismo que se dice que un loco hace ciento,
podríamos decir que un nacionalista hace que surjan otros enfrente. De
ahí la importancia de la educación. Un nacionalismo exacerbado puede
desatar otro nacionalismo exacerbado ." (Fundación para la Libertad, Entrevista a Fernando Savater, en EL CORREO, 6/4/12)
No hay comentarios:
Publicar un comentario