Pero cuando uno ha conocido un lugar maravilloso y luego lo ve destrozado ... ¿cómo se puede contar eso? ¿Cómo va a contar que ese lugar antes era muy hermoso y ahora le han echado cemento encima y algún que otro edificio horroroso? (…)
Ver antiguas villas marineras totalmente deformadas, irreconocibles, toda la costa, todas las villas y pueblos. Pasen y vean. (…)
Sólo quedaba la melancolía o la denuncia, pero ni los vecinos de los lugares quieren que se cuenten las barbaridades que ellos mismos cometieron ni los lectores de guías quieren leer protestas. (…)
Por otro lado, el escritor de guías también tenía su conciencia social, no sólo veía los lugares hermosos que habían desaparecido, también veía las vidas de la gente. Sabía en qué casas habían nacido y comprendía esas viviendas de ladrillo construidas poco a poco, en cada viaje de vuelta de Suiza o de una marea. Casas feas, de cualquier manera, construidas donde no debían, pero ¿qué alternativa tenían?, ¿quién se las iba a regalar o quién les iba a ayudar a que fuesen más lindas y mejores?
Crecimos en el caos y seguimos sin plan de ordenación territorial. Pero dejemos de decir feísmo de una vez, digamos corrupción política y urbanística. Todo ese paisaje lastimado es nuestro patrimonio, lo que nos han legado y lo que nosotros mismos hemos construido. Pero ahora seguimos a ello. (SUSO DE TORO: Seguimos a ello; El País, ed. Galicia, Galicia, 02/12/2007, pp. 6)
Y por cierto, a esos "caciques democráticos" que han destruido el paisaje ¿Hay que entregarles el mando de la nueva policía gallega? ¿Entregarles los jueces también? ¿El tráfico marítimo? ¿Como recompensa por destruir el paisaje gallego?
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