4/1/16

Cae Mas... sube Junqueras

 "(...) Menudo final el de Artur Mas y el de su ‘padrino’ Jordi Pujol y familia. 

Y a ver si la burguesía nacionalista catalana, que amparó a este par de temerarios y sospechosos personajes, aprende la lección y rectifica de una vez por todas, porque jugó temerariamente con el fuego del ataque a España y a la justa verdad histórica, económica y cultural de relación de Cataluña con el resto de los españoles y el Estado, y colaboró con la profunda fractura de la sociedad catalana, una herida que poco a poco habrá que curar.

 Al tiempo que esta burguesía le ha entregado el poder político a la izquierda radical de ERC, CUP y Podemos, que se anuncia como el próximo tripartito catalán.

¿Qué va a ocurrir ahora? Pues ahora quien tiene el control máximo de la situación es ERC y su líder Oriol Junqueras -otro que fracasó el 27-S- que son los que decidirán si hay o no nuevas elecciones autonómicas en marzo (serían las cuartas en los últimos seis años), diga lo que diga Mas. (...)"              (Pablo Sebastián, 04/01/16)

" Artur Mas quiso que la independencia fuera el nuevo proyecto de la burguesía catalana. 

 Como ya había sucedido con el catalanismo, al proyecto podían (y debían) incorporarse otros sectores sociales. Los comunistas, por ejemplo, siempre fueron catalanistas.

Aunque, obviamente, era esencial que la dirección del proyecto estuviera en manos burguesas. No fue suficiente con el conde de Godó y su mísera genuflexión periódica: el proyecto fracasó el pasado 27 de septiembre cuando la mayoría burguesa a favor de la independencia se mostró insuficiente para asumir las tareas de gobierno.

Ciudadanos, el Partido Socialista, el Partido Popular y Unió Democràtica recibieron gran número de votos de la burguesía estupefacta. Y así el proyecto independentista quedó en manos de una fracción burguesa y de una asambleísmo transversal y en buena parte anticapitalista. (...)"          (EL MUNDO 04/01/16, ARCADI ESPADA)

"La caída al averno de Artur Mas es más que un desplome individual. De repente envejece y ya no marca tendencia una ingente cohorte de espabilados salvapatrias.

 De ellos, Carme Forcadell, la flamante presidenta del Parlament —al que degradó con sus tontas ilegalidades— es epítome. Ella y otros políticamente asténicos quizá busquen amparo a su rutilante pero efímera carrera en otros meandros. Quizá los de Esquerra (...)

Junqueras ha exhibido hasta hoy un alicorto discurso monocorde, monotemático y unidimensional: el independentismo de abecedario de guardería. A saber: todo va mal porque dependemos de España, todo irá bien cuando seamos independientes. 

Pero era una retórica defensiva, destinada a evitar que el Astut le robara el monopolio de la radicalidad, al compás de cómo le hurtaba la cartera a cada distinto episodio del fracasado prusés.

Junqueras deberá demostrar ahora que la astucia táctica de Mas era una nadería en comparación con su propia inteligencia estratégica. Pero si la conserva —y solía tenerla— aprenderá a leer en el fiasco de su defenestrado socio, ese que fue prometedor gran yerno de todas las tietes catalanas, y un fracaso siempre anunciado.

Sabrá aprender Junqueras que el 27-S fue una derrota, que el 20-D no fue una victoria, y que la mayoría de catalanes quiere votar, y muchas veces, pero que no tejerán una mayoría contra esa España que forma parte de su extraña, superpuesta, múltiple y sorprendente identidad.

Si Junqueras opta a un liderazgo serio (y parece que sí, pues lo ha anunciado en sordina a banqueros y embajadores), deberá desterrar sus propios demonios.  (...)

Junqueras es el último asidero para un nuevo nacionalismo que sepa renunciar a la práctica del secesionismo —solo puede hacerlo quien cree en él— y abraza de verdad el pactismo. Tendrá una ocasión de oro. Pero si no la agarra al vuelo, la historia también le arrumbará. En pocos meses."                  (   , El País , 4 ENE 2016)

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