"(...) Hemos visto en los medios de comunicación la enorme contestación
ciudadana y profesional que ha tenido la decisión de la Consejería de
Sanidad de esa Comunidad Autónoma por la que se pretende privatizar un
buen número de centros sanitarios.
Movilización social y acción judicial
que, de momento, ha conseguido paralizar el proceso ya que el TSJM ha
apreciado notorias irregularidades en las adjudicaciones. Esas acciones
judiciales han sido planteadas por la Asociación de Médicos y Titulados
Superiores de Madrid, con el respaldo de un buen número de
profesionales, organizaciones médicas y sindicatos del sector. (...)
¿Por qué no ha llegado la "marea blanca" a Cataluña? Sencillamente:
no se dan las circunstancias; y no se dan porque de forma previsora, y
desde los poderes públicos -los actuales y los anteriores- se ha puesto
extremo cuidado en que no concurran, siguiendo la conocida máxima: "que
se consiga el empeño sin que se note el cuidado".
A diferencia de lo que acontece en Madrid, los colegios profesionales en Cataluña están desaparecidos; (...)
En Cataluña, no se guarda memoria de cuando se convocaron mediante
oposición o concurso de méritos las últimas plazas de director, de jefe
de Servicio o de cualquier cargo similar.
En los centros dependientes
del ICS, y con la finalidad de evitar el concurso público, esas plazas
se cubren y se han venido cubriendo durante lustros, por designación
directa y mediante contrato laboral, no estatutario. Ya se sabe, la
consabida cantinela de que sujetarse a las normas administrativas es
"poco eficaz".
En algunos centros concertados, los de mayor volumen, se suele
realizar una auténtica pantomima de concurso de méritos pero, si llega
el caso, la plaza se asigna a quien mejor convenga, aunque éste sea el
candidato que menos méritos aporte. Lo he visto personalmente; doy fe.
Las personas que así han sido "elegidas" para ocupar esos cargos de
responsabilidad y de dirección, saben perfectamente que cualquier
opinión o actuación crítica, si llegaran a tenerla, podría comportar la
pérdida del cargo al que han accedido, precisamente, por no reunir otros
méritos que los del vasallaje incondicional a los que mandan.
En estas
condiciones es comprensible que la fidelidad personal prive sobre la
lealtad institucional o social. Ante la tormenta sanitaria, lo mejor que
pueden hacer para mantener su privilegiada posición, de la que personal
y profesionalmente presumen, es atrincherarse en unas supuestas
"responsabilidades" encaminadas a "salvar" el Servicio, el departamento o
lo que sea, sobre el que han conseguido tener mando; ninguno de ellos
presentará la dimisión, no fuera caso que se la aceptaran.
En Madrid, los profesionales han planteado diversas demandas judiciales a través de sindicatos y asociaciones profesionales. (...)
En Cataluña parece que eso no está tan claro; cualquier acción
judicial, ya sea una reclamación laboral o una denuncia penal por
presunta corrupción, es inmediatamente cuestionada desde los poderes
públicos y, siguiendo la cadena jerárquica correspondiente, desde las
direcciones de los centros sanitarios y por todos los afines y deudores
al sistema de designación digital.
Se cuestiona no ya la veracidad de lo
que se denuncia, sino que se persigue anatemizar y descalificar a los
denunciantes, incluso llegando a atribuir sus actuaciones a intereses
lucrativos o a determinadas adscripciones políticas. También lo he visto
y vivido personalmente: puedo dar fe.
Control político de los organismos corporativos; promoción económica y
laboral no vinculada a méritos profesionales; descalificación
sistemática -personal y profesional- de cualquier posición crítica;
promoción de la "puerta giratoria" entre los profesionales; neutralidad
subvencionada de sindicatos y asociaciones...
Hay más, muchas más
circunstancias que nos alejan de Madrid; todas ellas han sido
perfectamente planificadas y nadie puede dudar de que, de momento, han
tenido éxito. (...)" (Carme Pérez, Crónica Global, Miércoles, 1 de enero de 2014)
No hay comentarios:
Publicar un comentario