2/1/14

En el 'paraíso catalán, la fidelidad personal al jefe político priva sobre la lealtad institucional o social

"(...) Hemos visto en los medios de comunicación la enorme contestación ciudadana y profesional que ha tenido la decisión de la Consejería de Sanidad de esa Comunidad Autónoma por la que se pretende privatizar un buen número de centros sanitarios. 

Movilización social y acción judicial que, de momento, ha conseguido paralizar el proceso ya que el TSJM ha apreciado notorias irregularidades en las adjudicaciones. Esas acciones judiciales han sido planteadas por la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid, con el respaldo de un buen número de profesionales, organizaciones médicas y sindicatos del sector. (...)

¿Por qué no ha llegado la "marea blanca" a Cataluña? Sencillamente: no se dan las circunstancias; y no se dan porque de forma previsora, y desde los poderes públicos -los actuales y los anteriores- se ha puesto extremo cuidado en que no concurran, siguiendo la conocida máxima: "que se consiga el empeño sin que se note el cuidado".

A diferencia de lo que acontece en Madrid, los colegios profesionales en Cataluña están desaparecidos; (...)

En Cataluña, no se guarda memoria de cuando se convocaron mediante oposición o concurso de méritos las últimas plazas de director, de jefe de Servicio o de cualquier cargo similar. 

En los centros dependientes del ICS, y con la finalidad de evitar el concurso público, esas plazas se cubren y se han venido cubriendo durante lustros, por designación directa y mediante contrato laboral, no estatutario. Ya se sabe, la consabida cantinela de que sujetarse a las normas administrativas es "poco eficaz".

En algunos centros concertados, los de mayor volumen, se suele realizar una auténtica pantomima de concurso de méritos pero, si llega el caso, la plaza se asigna a quien mejor convenga, aunque éste sea el candidato que menos méritos aporte. Lo he visto personalmente; doy fe.

Las personas que así han sido "elegidas" para ocupar esos cargos de responsabilidad y de dirección, saben perfectamente que cualquier opinión o actuación crítica, si llegaran a tenerla, podría comportar la pérdida del cargo al que han accedido, precisamente, por no reunir otros méritos que los del vasallaje incondicional a los que mandan.

 En estas condiciones es comprensible que la fidelidad personal prive sobre la lealtad institucional o social. Ante la tormenta sanitaria, lo mejor que pueden hacer para mantener su privilegiada posición, de la que personal y profesionalmente presumen, es atrincherarse en unas supuestas "responsabilidades" encaminadas a "salvar" el Servicio, el departamento o lo que sea, sobre el que han conseguido tener mando; ninguno de ellos presentará la dimisión, no fuera caso que se la aceptaran.

En Madrid, los profesionales han planteado diversas demandas judiciales a través de sindicatos y asociaciones profesionales. (...)

En Cataluña parece que eso no está tan claro; cualquier acción judicial, ya sea una reclamación laboral o una denuncia penal por presunta corrupción, es inmediatamente cuestionada desde los poderes públicos y, siguiendo la cadena jerárquica correspondiente, desde las direcciones de los centros sanitarios y por todos los afines y deudores al sistema de designación digital.

 Se cuestiona no ya la veracidad de lo que se denuncia, sino que se persigue anatemizar y descalificar a los denunciantes, incluso llegando a atribuir sus actuaciones a intereses lucrativos o a determinadas adscripciones políticas. También lo he visto y vivido personalmente: puedo dar fe.

Control político de los organismos corporativos; promoción económica y laboral no vinculada a méritos profesionales; descalificación sistemática -personal y profesional- de cualquier posición crítica; promoción de la "puerta giratoria" entre los profesionales; neutralidad subvencionada de sindicatos y asociaciones... 

Hay más, muchas más circunstancias que nos alejan de Madrid; todas ellas han sido perfectamente planificadas y nadie puede dudar de que, de momento, han tenido éxito. (...)"                (Carme Pérez, Crónica Global, Miércoles, 1 de enero de 2014)

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