25/2/21

El protagonismo del tema territorial y nacional ha servido para dividir a las izquierdas y también ocultar la enorme crisis social y sus responsables: las derechas en España, y las derechas independentistas en Catalunya... Podem Catalunya ha perdido apoyos entre las clases populares y, muy en especial, entre la clase trabajadora no nacida en Catalunya, entre la cual está creciendo una gran animosidad al independentismo, que canalizó el PSC y VOX

 "(...) el bloque independentista, hegemonizado por JxCat que está promocionando la imagen de que la mayoría de la población catalana es independentista. Esta realidad queda ocultada bajo su supuesta defensa de la "patria" catalana, adoptando una postura extrema (casi carlista) y radical en el caso de JxCat en su intento de mantener una amplia movilización, siendo su base electoral, primordialmente, la burguesía, pequeña burguesía, la clase media alta y la población rural

Las políticas públicas de recortes del gasto público social y las reformas laborales regresivas y punitivas a la clase trabajadora catalana son, en gran parte, las responsables de la enorme crisis social de Catalunya (las rentas del trabajo, como porcentaje de todas las rentas, son de las más bajas en España y en la Europa occidental, y las rentas de capital son de las más altas).

Lo que debe subrayarse es que Convergencia Democrática y JxCat no hubieran podido gobernar durante tanto tiempo sin el apoyo de ERC y la CUP. ERC tiene su base electoral (además de en zonas poco pobladas, algunas de ellas de ámbito rural junto con JxCat), en las clases medias catalanas como las que viven en barrios como la Sagrada Familia, algunas de antigua vocación independentista y otras con una vocación más reciente. Venció también en barrios trabajadores, primordialmente de clase trabajadora, como Poblenou, la Barceloneta, Sants, el Clot y Guinardó.

Las consecuencias del procés independentista: la división de Catalunya

Este bloque independentista, en su compromiso por alcanzar rápidamente la secesión (independencia exprés), ha creado como respuesta un voto hostil que han ido canalizando varias formaciones políticas en distintos momentos. En 2017, Ciudadanos, bien conocido por su hostilidad hacia el independentismo, canalizó este enfado y ganó las elecciones en Catalunya. 

Ahora, en 2021, lo ha hecho el PSC, cuyo candidato, además de ser identificado con una causa popular –el control de la pandemia y la vacunación-, situó como punto central de su campaña el hartazgo con el independentismo. Su BASTA YA tuvo un punto movilizador, con un mensaje orientado sobre todo a movilizar el voto trabajador que había perdido. Fue el candidato de izquierdas que constantemente habló en catalán y en castellano. Recuperó los votos que había perdido y ganó en la gran mayoría de barrios obreros de las zonas más pobladas, consiguiendo un total de 652.858 votos.

Vox, el otro vencedor de las elecciones (ganó 217.883 votos), representa el voto de ultraderecha nacionalista españolista, también hostil ante el secesionismo, presentándose con una imagen de protesta ("que se vayan todos"), acusando a todos los demás partidos de olvidar el daño que los inmigrantes están haciendo al pueblo español.

 No han escondido tampoco su añoranza y afinidad hacia el régimen autoritario anterior, promocionando "la ley y el orden", mensaje que atrajo a las clases pudientes, por un lado, y a sectores de la clase trabajadora no cualificada en barrios con un gran porcentaje de población migrante, por el otro.

 Entre las primeras, los barrios pudientes como Pedralbes, Sarrià o Sant Gervasi; y, entre las segundas, los barrios obreros del "cinturón rojo" de Barcelona. Poco apoyo obtuvo, sin embargo, entre las clases medias, excepto entre las comunidades religiosas de orientación españolista. También obtuvo gran apoyo en los barrios donde viven las fuerzas armadas, reafirmando la relación más que preocupante que existe en España entre estas y Vox.

 El descenso popular de En Comú Podem (ECP)

ECP obtuvo su apoyo mayoritariamente en distritos y barrios de clase trabajadora (como Nou Barris y el Raval) y de las clases medias identificadas históricamente con las izquierdas. No ganó prácticamente en ningún distrito, pero tuvo apoyo (alrededor del 9% del voto) en los barrios citados anteriormente (y en algunos, como el Raval, incluso alcanzó el 14%). Su base electoral continúa siendo el sector leal de la izquierda tradicional y una parte del voto variable (que es un sector muy extenso) que en esta ocasión se desplazó en gran parte al PSC y en menor medida a Vox.(...)

 Esta coalición de partidos de Catalunya en Comú y Podem Catalunya, ha perdido apoyos entre las clases populares y, muy en especial, entre la clase trabajadora no nacida en Catalunya (que simpatizó con el 15-M, origen de este espacio), entre la cual está creciendo una gran animosidad al independentismo que canalizó el PSC y VOX, pero no el ECP. Éste perdió 131.734 votos desde el 2017, en parte debido a que en un panorama muy polarizado sobre el debate nacional el ECP tiene dificultades en una Catalunya mas dividida que nunca, en donde la mayoría de los medios de información y persuasión, se centran en el conflicto nacional, ignorando el social. (...)

El protagonismo del tema territorial y nacional ha servido para dividir a las izquierdas y también ocultar la enorme crisis social y sus responsables: las derechas españolistas en el estado español y las derechas independentistas en Catalunya. Los partidos de izquierda independentistas, al poner su deseo por la independencia por encima de todas las otras consideraciones, tienen una enorme responsabilidad por la crisis actual.

 El argumento independentista de que la secesión de Catalunya de España conllevaría una mayor riqueza para Catalunya (argumento central de su discurso) y, por lo tanto, un mayor bienestar de las clases populares ignora la realidad (conocida ampliamente entre los expertos en temas de bienestar y calidad de vida) de que el bienestar de la mayoría de la población -las clases populares- no depende de la riqueza del país (el PIB per cápita), sino de la distribución de esa riqueza. Estados Unidos es el país más rico del mundo y, sin embargo, tiene los peores indicadores de bienestar y calidad de vida (como mortalidad infantil o esperanza de vida) entre los países a los dos lados del Atlántico Norte.

 Y la causa de ello es que desde la época del presidente Roosevelt nunca ha sido gobernado por una coalición o partidos de izquierdas. Y lo mismo ocurrido en Catalunya (excepto durante el tripartito) y podría ocurrir en una hipotética Catalunya independiente. El hecho de que Catalunya haya estado casi siempre gobernada por las derechas podría repetirse en esa eventual Catalunya independiente, puesto que las fuerzas que liderarían la transición pertenecerían, de mantenerse la correlación de fuerzas actuales, a las derechas de siempre, gobernando una Catalunya muy polarizada, con la mayoría de las clases populares y trabajadoras en contra.

Por último, es importante resaltar que el independentismo ha polarizado no solo Catalunya, sino también España, de manera tal que ha sido Catalunya la más perjudicada en esta polarización. El muy marcado declive y pérdida de protagonismo económico en España son consecuencia de ello. Ello exigiría un cambio notable de la correlación de fuerzas en Catalunya que, aunque es muy necesaria, es poco probable que ocurra en un futuro próximo.

 Mientras, la radicalidad del bloque independentista explica, en gran parte, el surgimiento del ultranacionalismo jacobino autoritario y antidemocrático españolista, heredero del régimen dictatorial fascista anterior, que está influenciando a todas las derechas en España, acentuando una polarización política a lo largo del territorio español que está teniendo consecuencias muy negativas par el país, dificultando el crecimiento de una España plural, poliédrica, y plurinacional con sensibilidad social que permita desarrollar una España alternativa, justa, y más democrática. (...)"                               (Vicenç Navarro , Público, 22/01/21)

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