"El voto urbano en Barcelona, su cinturón industrial y las capitales de
provincia ha catapultado a Ciudadanos hasta un insólito primer puesto en
Catalunya.
Por primera vez el partido se ha impuesto en tres de las
cuatro capitales de provincia -Barcelona, Lleida y Tarragona-, así como
en las principales urbes del cinturón metropolitano barcelonés. La
formación naranja ha capitalizado el voto útil del constitucionalismo (...)
El partido de Albert Rivera, fundado hace 11 años, se ha
beneficiado otra vez de la polarización en Catalunya, donde los
comicios se han presentado como un plebiscito a los planes
independentistas.
Las ciudades del cinturón metropolitano en las que se
ha impuesto Ciutadanos son urbes cuyo voto oscila sobremanera en función
de los comicios. En las generales se impuso En Comú Podem, en las
municipales los socialistas mantuvieron sus principales bastiones y, en
las autonómicas, los sufragios se han ido hacia Ciudadanos por segunda
vez.
Ni siquiera L’Hospitalet y Santa Coloma, dos bastiones
que los socialistas mantuvieron en 2015, se le han escapado a la
formación naranja en estos comicios. En la segunda ciudad catalana han
superado al PSC por más de 10 puntos y, en Santa Coloma, por 12.
El
partido se ha impuesto incluso en Badalona, la tercera ciudad por
habitantes y lugar donde los estrategas del partido creían que Xavier
García Albiol (PP) iba a capitalizar el voto constitucionalista.
La
candidatura de Inés Arrimadas también se ha impuesto en Cornellà, El
Prat de Llobregat y Castelldefels, donde ha superado a ERC por casi 20
puntos. (...)
Cuando iba al cinturón metropolitano, Ciudadanos hacía hincapié en los
orígenes andaluces de su candidata, en la "priorización de las políticas
sociales" y trataba de vincular al PSC a una posible continuación de
los planes independentistas. " (Pol Pareja, eldiario.es, 21/12/17)
"En una crónica de urgencia de la noche de aquel día puede considerarse que nada ha cambiado, pero nada será ya lo mismo a partir de mañana.
Uno puede ver el vaso medio lleno, el independentismo revalida la mayoría de escaños; o el vaso medio vacío, el independentismo no crece.
Si uno ve la cara de Toni Soler
y los denodados esfuerzos por hacer creer a los televidentes de TV3 que
han ganado por goleada al llamado "bloque del 155", entenderán que los
independentistas continúan instalados en la realidad virtual. Ni
casquivana idea de hacer acto de penitencia, sino triunfalismo de vía
estrecha. Más de lo mismo.
La victoria de la chica de Cádiz es un fenómeno electoral sin precedentes, menos mal que era tan sólo un "producto de laboratorio" porque,
si llega a ser de verdad, no sé lo que pasa. Ha dejado en prácticamente
residuales a las otras fuerzas llamadas constitucionalistas. Ha hecho
trizas al Iceta de los indultos y al PP de Mariano Rajoy.
Si Rajoy ha hecho muchos independentistas, Junqueras y Puigdemont han convertido a Ciudadanos en el partido más votado en Cataluña. Poca broma. Eso no es ganar el pichichi y perder la liga, como dice el cómico de Polònia, eso es tener detrás un millón de votos,
algo que solo consiguió Maragall, uno de cada cuatro catalanes la ha
votado.
A partir de hoy ya no se podrá hablar de un solo pueblo catalán.
Esa pantalla ya la hemos pasado. A partir de mañana los bloques ya no
serán tan pétreos, la realidad será más fluida y falta por ver cómo
se ponen de acuerdo los independentistas entre ellos después de los
sucesivos navajazos que se han ido propinando durante toda la campaña
para formar gobierno. (...)
Quizás sí, quizás todo parezca igual. Pero ahora, por fin, los contrarios a la independencia tienen un solo líder y uno solo partido. Lo demás se ha demostrado que es perder el tiempo y tirar el voto." (Manuel Trallero, Crónica Global, 22/12/17)
"El separatismo ha demostrado una capacidad de resistencia insospechada, incluso con una participación récord, por encima del 81%, y una movilización
casi por igual en todos los territorios.
El constitucionalismo, que se
concentra en los históricos resultados obtenidos por Cs como primera
fuerza en Cataluña, avanza de forma significativa pero insuficiente. Ha
crecido globalmente cuatro puntos y se sitúa por encima del 43%.
Ahora
bien, la suma de los tres partidos independentistas saca prácticamente
los mismos resultados en porcentaje de votos que en 2015 y se beneficia de una sobrerrepresentación en diputados en Lleida y Girona.
Con 70 diputados separatistas y la victoria de Junts per Catalunya por encima de ERC, la reelección de Carles Puigdemont parece inevitable. Eso nos sumerge en un escenario absolutamente surrealista.
La mesa del nuevo Parlament va a hacer juegos malabares para intentar
que alguien que no podrá comparecer en Barcelona (sin ser detenido) para
hacer el discurso de investidura pueda ser elegido.
Quien puede lo más
puede lo menos, y los precedentes de la anterior legislatura no auguran
nada bueno sobre la capacidad de los separatistas para retorcer
tanto el reglamento del Paralment como la Ley de la Presidencia de la
Generalitat y del Govern.
El resultado electoral puede acabar haciendo president a un enloquecido Puigdemont que desde Bruselas nombre y dirija un nuevo Govern en el exilio. Mucho me temo que la Cataluña surrealista no ha dicho su última palabra. (...)" (Joaquín Coll, Crónica Global, 22/12/17)
" Ciudadanos ha ganado los comicios al Parlamento de Cataluña con 37
escaños y el 25,36% de los votos, lo que significa que la formación
naranja ha aumentado en 12 escaños su representación en el hemiciclo.
La
formación liderada por Inés Arrimadas ha incrementado en 34 diputados
en once años, pasando de los tres representantes que lograron en los
comicios de 2006 -los primeros a los que concurrir a los 37 alcanzados
este 21 de diciembre.
La candidata de Ciudadanos a la presidencia de la Generalitat, Inés
Arrimadas, ha aseguradp que “los partidos nacionalistas nunca más podrán
hablar en nombre de todos”. (...)
Arrimadas ha resaltado que “por primera vez en Catalunya ha ganado las
elecciones un partido constitucionalista”, y ha considerado que los
resultados de estas elecciones constatan que “la mayoría social de
Cataluña se siente catalana, española y europea”. “Si ayer ya se veía
que el 'proceso' no tenía futuro, hoy ha quedado aún más claro que no
representa un futuro para todos los catalanes”, ha concluido." (e-notícies, 22/12/17)
" Ciudadanos
ha ganado las elecciones y por primera vez desde 1980 la primera fuerza
política de Cataluña es no nacionalista.
El independentismo ha obtenido
170.000 votos menos que el constitucionalismo y nunca más podrá hablar
en nombre de «la voluntat del poble». (...)
Que la
suma de los escaños de los partidos que desean la independencia alcance
la mayoría absoluta no significa en absoluto ni que estos partidos vayan
a insistir en la vía unilateral -ya conocen a lo que se exponen, y no
por el placer- ni que no se hayan dado cuenta de que por mucho que
quieran separarse de España no tienen la fuerza para hacerlo. (...)
Lo que sí
es cierto, y una triste derrota inapelable, es que Cataluña seguirá
teniendo problemas porque todavía muchos de sus ciudadanos siguen
votando a lo más extravagante que se les ofrece, en este caso a un
forajido capaz de querer por la noche convocar unas elecciones
autonómicas y acabar declarando la independencia a la mañana siguiente
por miedo a Twitter y a los gritos de jna loca (Marta Rovira) sin
tenerla ni mínimamente preparada.
Esta dificultad para relacionarse con
la realidad que tiene una parte tan importante de los catalanes, les
condenará a una crisis que cada vez va a ser más profunda y de la que no
va a ser fácil recuperarse ni cuando se recupere la cordura (...)
Pero
lo más significativo que nos dejó la jornada de ayer es que tras las más
duras decisiones que ha tomado el Gobierno desde la recuperación de la
democracia, no sólo no ha habido ninguna reacción nacionalista
consignable sino que ha dado más votos a los no independentistas que a
los favorables a esa idea y una histórica victoria de Ciudadanos.
Aunque
la suma de escaños independentistas ha alcanzado la mayoría absoluta,
ni va a ser fácil articular tal mayoría, está por ver si Puigdemont
cumple con su promesa de regresar a España para ser inmediatamente
detenido y encarcelado, y también qué clase de gobierno puede
configurarse, y con qué hoja de ruta, con una CUP que ha advertido que
sólo apoyará la unilateralidad republicana y una Esquerra que se ha
comprometido a acatar la legalidad y que sabe que lo contrario no lleva a
ninguna parte, salvo al exilio o a la cárcel.
Esquerra que fue,
sin lugar a dudas, la gran derrotada de la noche. Una vez más, la vieja
Convergència se ha inventado algo de última hora para volverla a
derrootar cuando parecía que lo tenía todo ganado.
No fue la de
ayer la clase de noche brillante que el público constitucionalista
esperaba, pero España avanzó, el independentismo reculó y además sabe
qué le espera si vuelve a equivocarse. La Cataluña española ha
despertado (...)
Ha sido
absoluto el contraste entre la Cataluña del payés errante y la de la
vitalidad urbana. Esta Cataluña interior que siempre ha sido nuestra
oscuridad, y es una lástima, porque no conseguirá nada más que todos
continuemos oliendo a establo." (Salvador Sostres, ABC, 22/12/17)
"(...) Ciudadanos se ha convertido en la primera fuerza política, con 37
escaños y 1,1 millones de votos (25% del censo).
La lista de Junts per
Catalunya ha conseguido ser la segunda fuerza con 34 diputados y 939.196
votos (21.68%). ERC se convierte en la tercera fuerza, obteniendo 32
diputados con 927.313 votos (21,40%).
El PSC queda como cuarta fuerza con 17 escaños y 600.770 votos (13
%). Catalunya en Comú pasa a la quinta posición, obteniendo ocho
parlamentarios gracias a los 322.466 votos conseguidos (7 %). La CUP
retrocede hasta los 4 diputados con 192.944 votos (4,45%) mientras que
el PP queda como última fuerza política con tres diputados y 183.477
votos (4 %). (...)" (e-notícies, 21/12/17)
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