30/11/17

Director de e-notícies: intuyo que alguna cosa no funciona en la azotea de los catalanes. La reacción del Govern legítimo después de quedarnos sin la Agencia Europa del Medicamento no ha hecho más que confirmar estas sospechas. Vamos a ver: la UE no nos ha concedido la EMA. ¿Si se han ido del Reino Unido por un referéndum cómo van a ir a otro país que amenaza con hacer otro? Las cosas como son. ¿Y si tienen que pagar dos mudanzas en poco tiempo?. Es de cajón...

"La salud mental de los catalanes.

Empecé a intuir que alguna cosa no funcionaba en la azotea de los catalanes -al menos de los partidarios del proceso- tras los atentados en las Ramblas y de Cambrils. Aquel día, en el especial de TV3 que emitían por la noche, sacaron una chica tapada de arriba a abajo para denunciar la islamofobia. A esa hora el DAESH ya había reivindicado el ataque. Eran, sin duda, atentados islamistas.

Aprovechar luego la manifestación por las víctimas para abuchear a las autoridades -españolas, por supuesto- ya me pareció de una enorme bajeza moral. Los de la ANC, que organizaron el cotarro, debieron tener hasta remordimientos de conciencia. En la manifestación de la Diada pidieron un minuto de silencio y no se oyó ni una mosca.

Entre otros episodios destacables hubo también aquel exdirigente de ERC que apareció con un cartel acusando al Rey de traficar con armas. Como si los terroristas de Ripoll -la cuna de Catalunya, por cierto- hubieran comprado kalashnikov a Arabia Saudita. No: les bastó alquilar una furgoneta. En teoría eran un modelo de integración.

La reacción del Govern legítimo después de quedarnos sin la Agencia Europa del Medicamento no ha hecho más que confirmar estas sospechas. Pugidemont se ha apresurado a culpar a la “violencia” del Estado. Comín a “las porras del 1-0”. Como Junqueras que, tras la marcha de 2.000 empresas, dijo que la culpa era de la Policía. Pero que tranquilos: todavía quedan 260.000.

Sin olvidar al eurodiputado Ramon Tremosa -el único que le queda al PDECAT- que lo ha atribuido a la falta de influencia diplomática de España. Y eso que su amigo Raül Romeva, lamentablemente ahora en la cárcel, no consiguió nada para la causa cuando iba por ahí con una tarjeta que decía “minister of Foreign Affairs”. Tremosa es aquel que, el día del referéndum, confundió en twitter una manifestación en Barcelona con un a manifestación en Chile. Creo que no ha rectificado todavía. Ya ven, luego se quejan de las fake news.

Vamos a ver: la UE no nos ha concedido la EMA -en sus siglas en inglés- por la incertidumbre política. ¿Si se han ido del Reino Unido por un referéndum cómo van a ir a otro país que amenaza con hacer otro? Las cosas como son. ¿Y si tienen que pagar dos mudanzas en poco tiempo?. Es de cajón.

Sin menospreciar otros factores como el espectáculo: ¿Cómo nos van a dar la Agencia si tenemos un expresidente de la Generalitat y cuatro consejeros con una orden internacional de detención? Para acabar de arreglar las cosas, Puigdemont -desde su "exilio" en Bruselas, según TV3- no se le ocurre otra cosas que disparar a diestro y siniestro contra la propia Unión Europea. Se aburre. Debe ser para pasar el tiempo.

Hace apenas tres días se metía con el presidente de la Comisión: “Does @JunckerEU have any regard for European citizens votes and opinion?”. Al menos no le llamó facha. Sin olvidar el acto con los alcaldes del pasado día 8 cuando manifestó ante los congregados: “Señor Juncker, señor Tajani, ¿por qué no han reaccionado contra los abusos de una democracia fallida?”. Puigdemont se cree, a sus 54 años, que todavía es militante de la JNC.

Si alguien quiere saber la imagen que tenemos ahora los catalanes en Europa -lástima que no sean sólo los procesistas- sólo hace falta recuperar la entrevista que publicaba El País el domingo al citado Jean Claude Juncker. El periodista, nacido en Reus para más señas, le preguntaba si nos hemos convertido en un "dolor de cabeza" para la Unión Europea.

Y Juncker contestaba: “Cataluña es una gran, una enorme preocupación. No me gusta la situación que ha provocado: es un desastre. En muchos sentidos. Ha enrarecido la atmósfera política, ha generado una fractura interna en la sociedad española, y en la catalana: crea problemas dentro de las familias, entre los amigos. Es triste. Esto nunca debería haber pasado".

Pero si, en la defensa de las opciones de Barcelona, ni tan siquiera han comparecido juntos el Estado, la Generalitat y el Ayuntamiento. Están todos a la greña. El consejero de Salud permanece fugado. Como su president. Mientras que Colau, en plena precampaña, prefirió mandar a Pisarello. No sé si para ahorrarse la foto con una ministra del PP -catalana, para más inri- o evitar la imagen de la derrota.

Lo mejor de todo ha sido nuevamente la reacción del soberanismo. Como tras el proceso: nosotros no tenemos la culpa de nada. En El Punt-Avui han titulado a toda página: “El Estado deja escapar la Agencia del Medicamento”. Y en TV3 están desde ayer restando importancia al naufragio.

Esta mañana, la presentadora de Els Matins, Lídia Heredia, la preguntaba al corresponsal en Bruselas, Xavi Coral: “ha ganado Amsterdam ¿se sabe porqué?. Y éste contestaba que “objetivamente es imposible saberlo", “pueden influir muchos factores” o "cada uno vota lo que quiere”. Como si fuera Eurovisión.

Coral es aquel que había presentado -después de ocho años al frente de un Telenotícies- programas de neutralidad exquisita como el Divendres o el .Cat. Hasta el CAC dio un toque a este espacio -en esta ocasión presentado por Ariadna Oltra- porque sólo habían invitado a soberanistas.

La otra mitad de Catalunya se la dejaron en el baúl de los recuerdos. Supongo que en agradecimiento a los servicios prestados lo mandaron después a Bruselas. Debe ser una de las plazas más codiciadas en TV3 junto con Washington.

A continuación han hecho una conexión con la Torre Agabar para darse ánimos: “hay que coninuar trabajando”, "no es ningún drama", decían los entrevistados. Con los que no han hablado son con los propietarios del edificio. Deben estar que trinan: Colau ya no les dejó hacer un hotel. TV3 restando importancia al disgusto. A veces actúa como anestesia.

Hasta han dicho que el problema es que dos de los promotores de la candidatura -Toni Comín y Jaume Collboni- ya no están. Por supuesto han obviado los problemas judiciales del primero. Sin mencinoar la tertulia siguiente: Carod; el sobrino de Trias y alto cargo de la Generalitat, Jordi Cabré; un socialista soberanista, Jordi Mercader; y una rebotada con el PP, Montserrat Nebrera. Todo muy ecuánime.

Ya lo dije en su momento: fue un error no intervenir la CCMA. Lo que hacen no es libertad de información ni de expresión, es propaganda política. Ahora ya no es un error sino una necesidad urgente para garantizar la salud mental de los catalanes. Hay que hacer limpieza a fondo. Abrir TV3 en canal. Por el bien de Catalunya e incluso del soberanismo. Así no se puede seguir."            (Xavier Rius, director de e-notícies, 21/11/17)


"La estrategia del resentimiento.

En los últimos días hemos escuchado en boca de no pocos dirigentes separatistas algo de autocrítica, reconociendo que el destituido Govern no estaba preparado para materializar la DUI (Clara Ponsatí y Albert Sabrià) o que esta fue meramente simbólica (Carme Forcadell), y aceptando que si Catalunya no es independiente es porque no hay mayoría social (Joan Tardà y Artur Mas).

Lo lógico es que del arrepentimiento se pasara ahora a pedir un poco de perdón por el inmenso daño causado al conjunto de la sociedad catalana y por haber engañado a sus votantes explicándoles solo la épica del 'procés' en lugar de la cruda realidad (como reconoció Toni Comín). 

Pero muy poco ha durado este tímido examen de conciencia. ¡Basta ya de autocrítica!, exclamó la republicana Marta Rovira en RAC-1, haciéndose eco de lo que le habían transmitido los 'exconsellers' encarcelados, molestos, dijo, por un exceso de reproches.

 Evidentemente la razón de este giro es que la autocrítica no es una buena estrategia para sortear una campaña en la que el separatismo tendría que rendir cuentas por su monumental fracaso y explicar qué piensa hacer diferente de lo que ha hecho hasta ahora en caso de ganar las elecciones. (...)

Como alternativa es mucho mejor cultivar el resentimiento y acusar al Estado español de tener planificada una "violencia extrema" en caso de que el Govern hubiera intentado materializar la DUI el 27 de octubre.

Lo dijo por primera vez Carles Puigdemont desde Bruselas, en la rueda prensa que ofreció tras su huida. Y poco a poco se ha ido imponiendo como relato exculpatorio del fiasco independentista. Rovira ha elevado hasta el delirio integrista esa vaga acusación, sin ninguna prueba, hablando de "muertos en la calle", "uso de armas de fuego" e "intervención del Ejército", regado todo eso con el cariñoso calificativo para España de "Estado fascista y violento". 

Ante este ogro como enemigo y con 10 personas en la cárcel, al independentista de corazón le va a costar entender por qué razón ERC no ha querido participar en la lista de Puigdemont. 

Para tapar su fracaso no solo agitan el resentimiento, también necesitan recurrir al lenguaje mágico para perpetrar un nuevo engaño. "La independencia ya ha sido declarada, ahora se trata de hacer República, de estar en la República", dicen tanto Rovira como Tardà. Algo parecido promete el nuevo cabeza de lista de la CUPCarles Riera, que se presenta para "desplegar inmediatamente la República".

Así pues, aunque en los programa electorales tanto de ERC como de Junts per Catalunya/PDECat la unilateralidad va a desaparecer y la independencia se queda sin fecha en el calendario, la palabrería electoral va a seguir instalada en la radicalidad y la ficción, no sea que haya un revolcón constitucionalista el 21-D.(...)"                (Joaquín Coll, El Periódico, 17/11/17)

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